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Futuro de la Tierra: Habitabilidad y Cambio

La Tierra será habitable por otros 500 millones de años, aunque podría extenderse hasta 2300 millones si se elimina el nitrógeno de la atmósfera; sin embargo, el aumento de temperatura y la reducción de CO2 llevarán a la extinción de la vida. El Sol se convertirá en una gigante roja en aproximadamente 5 mil millones de años, lo que podría vaporizar la Tierra debido a su expansión y aumento de luminosidad. La forma de la Tierra es un esferoide oblato, y su topografía presenta desviaciones mínimas con el monte Everest y el abismo Challenger como los puntos más altos y bajos, respectivamente.

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Futuro de la Tierra: Habitabilidad y Cambio

La Tierra será habitable por otros 500 millones de años, aunque podría extenderse hasta 2300 millones si se elimina el nitrógeno de la atmósfera; sin embargo, el aumento de temperatura y la reducción de CO2 llevarán a la extinción de la vida. El Sol se convertirá en una gigante roja en aproximadamente 5 mil millones de años, lo que podría vaporizar la Tierra debido a su expansión y aumento de luminosidad. La forma de la Tierra es un esferoide oblato, y su topografía presenta desviaciones mínimas con el monte Everest y el abismo Challenger como los puntos más altos y bajos, respectivamente.

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Se espera que la Tierra sea habitable por alrededor de otros 500 millones de años a

partir de este momento,[22] aunque este período podría extenderse hasta 2300
millones de años si se elimina el nitrógeno de la atmósfera.[59] El aumento de
temperatura en la superficie terrestre acelerará el ciclo del CO2 inorgánico, lo
que reducirá su concentración hasta niveles letalmente bajos para las plantas (10
ppm para la fotosíntesis C4) dentro de aproximadamente 500[22] a 900 millones de
años. La falta de vegetación resultará en la pérdida de oxígeno en la atmósfera, lo
que provocará la extinción de la vida animal a lo largo de varios millones de años
más.[60] Después de otros mil millones de años, todas las aguas superficiales
habrán desaparecido[61] y la temperatura media global alcanzará los 70 °C.[60]
Incluso si el Sol fuese eterno y estable, el continuo enfriamiento interior de la
Tierra se traduciría en una gran pérdida de CO2 debido a la reducción de la
actividad volcánica,[62] y el 35 % del agua de los océanos podría descender hasta
el manto debido a la disminución del vapor de ventilación en las dorsales
oceánicas.[63]

El Sol, siguiendo su evolución natural, se convertirá en una gigante roja en unos 5


Ga. Los modelos predicen que el Sol se expandirá hasta unas 250 veces su tamaño
actual, alcanzando un radio cercano a 1 UA (unos 150 millones de kilómetros).[57]
[64] El destino que sufrirá la Tierra entonces no está claro. Siendo una gigante
roja, el Sol perderá aproximadamente el 30 % de su masa, por lo que sin los efectos
de las mareas, la Tierra se moverá a una órbita de 1.7 UA (unos 250 millones de
kilómetros) del Sol cuando la estrella alcance su radio máximo. Por lo tanto se
espera que el planeta escape inicialmente de ser envuelto por la tenue atmósfera
exterior expandida del Sol. Aun así, cualquier forma de vida restante sería
destruida por el aumento de la luminosidad del Sol (alcanzando un máximo de cerca
de 5000 veces su nivel actual).[57] Sin embargo, una simulación realizada en 2008
indica que la órbita de la Tierra decaerá debido a los efectos de marea y arrastre,
ocasionando que el planeta penetre en la atmósfera estelar y se vaporice.[64]

Véase también: Extinción humana


Composición y estructura
Artículo principal: Ciencias de la Tierra
La Tierra es un planeta terrestre, lo que significa que es un cuerpo rocoso y no un
gigante gaseoso como Júpiter. Es el más grande de los cuatro planetas terrestres
del sistema solar en tamaño y masa, y también es el que tiene la mayor densidad, la
mayor gravedad superficial, el campo magnético más fuerte y la rotación más rápida
de los cuatro.[65] También es el único planeta terrestre con placas tectónicas
activas.[66] El movimiento de estas placas produce que la superficie terrestre esté
en constante cambio, siendo responsables de la formación de montañas, de la
sismicidad y del vulcanismo. El ciclo de estas placas también juega un papel
preponderante en la regulación de la temperatura terrestre, contribuyendo al
reciclaje de gases con efecto invernadero como el dióxido de carbono, por medio de
la renovación permanente de los fondos oceánicos.[67]

Forma

Comparación de tamaño de los planetas interiores (de izquierda a derecha):


Mercurio, Venus, Tierra y Marte.
Artículo principal: Historia de la geodesia
La forma de la Tierra es muy parecida a la de un geoide o esferoide oblato, una
esfera achatada por los polos, resultando en un abultamiento alrededor del ecuador.
[68] Este abultamiento está causado por la rotación de la Tierra, y ocasiona que el
diámetro en el ecuador sea 43 km más largo que el diámetro de un polo a otro.[69]
Hace aproximadamente 22 000 años la Tierra tenía una forma más esférica, la mayor
parte del hemisferio norte se encontraba cubierto por hielo, y a medida que el
hielo se derretía causaba una menor presión en la superficie terrestre en la que se
sostenía, causando esto un tipo de «rebote».[70] Este fenómeno siguió ocurriendo
hasta mediados de los años noventa, cuando los científicos se percataron de que
este proceso se había invertido, es decir, el abultamiento aumentaba.[71] Las
observaciones del satélite GRACE muestran que, al menos desde 2002, la pérdida de
hielo de Groenlandia y de la Antártida ha sido la principal responsable de esta
tendencia.

Volcán Chimborazo, el punto terrestre más alejado del centro de la Tierra.


La topografía local se desvía de este esferoide idealizado, aunque las diferencias
a escala global son muy pequeñas: la Tierra tiene una desviación de aproximadamente
una parte entre 584, o el 0.17 %, desde el esferoide de referencia, que es menor
que la tolerancia del 0.22 % permitida en las bolas de billar.[72] Las mayores
desviaciones locales en la superficie rocosa de la Tierra son el monte Everest (8
848 m sobre el nivel local del mar) y el abismo Challenger, al sur de la fosa de
las Marianas (10 911 m bajo el nivel local del mar). Debido a la protuberancia
ecuatorial, el punto terrestre más alejado del centro de la Tierra es el volcán
Chimborazo en Ecuador.[73][74][75]

La idea de que la forma de la Tierra se aproxima a la de un elipsoide data del


siglo XVIII por Pierre Louis Maupertuis. Las primeras ideas antiguas sobre la forma
de la Tierra sostenían que la Tierra era plana. Así, por ejemplo, en la antigua
Mesopotamia, donde el mundo era visto como un disco rodeado por el océano, más allá
del cual se levantaban los pilares de un cielo esférico.[76] También lo es de la
cosmología bíblica, tal como aparece en libro de Isaías.[77][78] Más adelante
surgió el concepto de la Tierra esférica como materia de especulación filosófica
hasta el siglo III a. C., cuando la astronomía helenística estableció como un
hecho, gracias sobre todo a la medición empírica de Eratóstenes. El paradigma
helenístico fue gradualmente adoptado en el Viejo Mundo durante la Antigüedad y la
Edad Media.[79][80][81][82] Una demostración práctica de la esfericidad de la
Tierra fue llevada a cabo por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano en su
expedición de circunnavegación del mundo.[83]

Para un artículo más detallado sobre las pruebas que demuestran la esfericidad de
la Tierra, véase Evidencias empíricas de la forma esférica de la Tierra.

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