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Caso Chevron vs Aguinda: Desastre Ambiental

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Nombre: Joseph Quimbo Curso: 2B

- Realizar un resumen del caso Chevron vs Aguinda, y tres conclusiones.


Caso Aguinda vs Chevron
El acontecimiento sucita de entre 1967 y 1992, donde más de 18 mil millones de galones de
petróleo fueron liberados en el medio ambiente durante la extracción de petróleo en Ecuador. Esto
afectó gravemente a la región de Lago Agrio y puso en peligro a comunidades como Cotán, Siona,
Huarani, Kichwa y Tetete (Sánchez y Otálora, 2015). El último grupo está desaparecido y los otros
cinco han estado exigiendo una compensación por los daños sufridos. Estos daños incluyen la
pérdida de lugares sagrados, el deterioro de la propiedad, la contaminación de fuentes de alimentos
y agua potable, y el empeoramiento de las condiciones de salud.
El New York Times incluso llamó a este caso el mayor desastre ambiental de la industria petrolera.
En 1993, 88 indígenas ecuatorianos presentaron una demanda contra la compañía estadounidense
Texaco (luego adquirida por Chevron) en Nueva York, representando a 30,000 habitantes de la
Amazonía ecuatoriana afectados por la contaminación petrolera. Los demandantes entonces
dijeron que Texaco ignoró los estándares ambientales internacionales y vertió residuos de petróleo
en los cuerpos de agua, además de diseñar y construir oleoductos sin las características de
seguridad necesarias.
En 1995, Texaco y el gobierno de Ecuador firmaron un Acuerdo de Conciliación Integral, donde
la compañía se comprometió a remediar los daños ambientales en la Amazonía ecuatoriana. Sin
embargo, esta remediación fue considerada insuficiente, y en 1998, el Ministerio de Energía y
Minas de Ecuador firmó un acuerdo que eximía a Texaco de futuras obligaciones. Chevron, que
compró Texaco, aseguró que la zona contaminada había sido limpiada antes de entregarla a
Petroecuador y que el gobierno ecuatoriano no respetó el acuerdo. En ese momento, el modelo
económico de Ecuador se centraba en la extracción de materias primas y enfrentaba graves
problemas de justicia ambiental. Gudynas (2012) describe este extractivismo clásico como un
proceso en el que las corporaciones multinacionales juegan un papel decisivo,
mientras que los estados minimizan o niegan las protestas ciudadanas contra los impactos sociales
y ambientales de la explotación. En 1964, Ecuador firmó un contrato de concesión con Texaco, lo
que resultó en la deforestación de aproximadamente 2 millones de hectáreas, la contaminación del
agua y graves impactos ambientales y de salud. Ya en 2001, uno de los tribunales de Nueva York
ordenó a Chevron someterse a la jurisdicción ecuatoriana bajo la doctrina del forum non
convenios, que permite a un tribunal abstenerse de ejercer jurisdicción si otro tribunal extranjero
puede administrar justicia mejor. En 2003, la Corte Provincial de Justicia de Sucumbíos inició el
proceso, realizando inspecciones judiciales y peritajes que resultaron en una sentencia en 2011.
Esta sentencia condenó a Chevron a pagar más de 19 mil millones de dólares en remediación
ambiental.
En 2012, la Corte Provincial de Sucumbíos ratificó la sentencia, y aunque Chevron presentó
recursos, la Corte Nacional de Justicia de Ecuador los rechazó. Chevron también buscó arbitraje
internacional, y en 2013, la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya emitido en contra de
Ecuador. En 2014, un juez federal de Estados Unidos consideró que hubo fraude y corrupción en
la sentencia ecuatoriana, impidiendo su ejecución en territorio estadounidense.
La Defensoría del Pueblo de Ecuador confirmó que se respetaron las garantías del debido proceso,
pero aún no ha tomado medidas para cobrar la indemnización. Los demandantes han buscado el
reconocimiento del fallo de Ecuador en otros países, incluidos Canadá, Brasil y Argentina, sin
mucho éxito. La batalla legal entre las comunidades indígenas y Chevron ha sido descrita como la
eterna batalla de David y Goliat. A pesar del veredicto, las comunidades afectadas aún no han
recibido la compensación necesaria. Esto llevó a considerar otras medidas, incluida la intervención
de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Justicia. La
Constitución ecuatoriana de 2008 prevé reparaciones estatales para los pueblos y nacionalidades
indígenas, así como reparaciones ambientales obligatorias y complementarias. Esto brinda a las
víctimas posibles opciones a escala nacional e internacional, incluida la consideración del daño
ambiental.
Finalmente, aunque desde 1964 ya existía en Ecuador una legislación sobre responsabilidades por
daños ambientales, no había reglas claras sobre compensación y restauración de daños. No fue
hasta el 2014, con la entrada en vigor del Código Orgánico Integral Penal, que se tipificaron los
delitos contra la naturaleza y Pacha Mama, estableciendo mecanismos de reparación integral.
Conclusiones
1. El caso Chevron en Ecuador refleja una de las mayores catástrofes ambientales causadas
por la industria petrolera, con graves impactos en la salud, el medio ambiente y la vida de
las comunidades indígenas. La lucha legal, que ha pasado por tribunales nacionales e
internacionales, muestra las dificultades de obtener justicia y reparación en casos de
violaciones ambientales a gran escala. La resistencia y perseverancia de las comunidades
afectadas, junto con el apoyo de diversas organizaciones y actores legales, subrayan la
importancia de proteger los derechos humanos y el medio ambiente en contextos de
explotación de recursos naturales.
2. Es importante también tener en cuenta las circunstancias en las que se toma el caso, y pues
como menciono en una parte del resumen, este caso refleja la batalla de David contra
Goliat. Justamente también por el hecho de tomar esta lucha, como una inspiración para
otras ciudades, países o continentes, donde pueden existir situaciones similares. Pues, me
quedo vibrando también una frase que menciona el autor Ricardo Sanín Restrepo donde
menciona que la revolución no es solo una lucha descomunal de inconformidad, sino el
alzar la voz de un pueblo que no se deja a sumisión del estado y mucho menos de aquellos
que solo tienen un interés político y quieren monopolizarlo.
3. Este caso, es de suma relevancia dentro del contexto del ambiente, y esta suma a aquellos
casos donde el poder político amaña la situación a su conveniencia, al igual que tal vez en
diferentes jurisdicciones, pero también sucede, con el caso de Madison vs Marbury. En el
sentido de que ambos casos representan un cambio del típico positivismo y busca
ampliarlo, ya sea con lo de Madison vs Marbury con el alcance de la supremacía
constitucional. Y el caso que visualizamos aquí, que da riendas a términos que se van
tratando en los tratados internacionales y la justicia ambiental.
Porque a nivel mundial, todos sabemos y conocemos, espero que la mayoría. Que los
recursos naturales o minerales son finitos, quiere decir que se acabaran. Y para que vuelvan
a recuperarse deberán pasar miles hasta millones de años. Así que mi conclusión es, que,
así como el caso que resumí aquí, integrar a la naturaleza en la relación como visión
ecocéntrica, es la mejor manera de sobrellevar nuestro futuro. Conforme al principio de
intergeneracionalidad, donde buscaremos reparar los daños que se causaron hace tiempo,
implementar en nuestro presente modelos de desarrollo y sostenibilidad como
sustentabilidad, para que un futuro las próximas generaciones no tengan que pagar los
platos rotos y de igual manera tampoco comprometerlos, dejando a un lado el pensamiento
nihilista y visionando un futuro para aquellos que serán nuestro futuro.

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