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Radiodiagnóstico en lesiones deportivas

Este documento aborda las pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva, centrándose en las lesiones más comunes en deportistas y las técnicas complementarias para su diagnóstico. Se analizan patologías específicas como luxaciones del hombro, artropatías acromioclaviculares, epicondilitis y coxartrosis, describiendo sus mecanismos de lesión, clínica y pruebas diagnósticas recomendadas. El objetivo es proporcionar una guía práctica para la evaluación de lesiones deportivas mediante radiología y otras técnicas de imagen.

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Radiodiagnóstico en lesiones deportivas

Este documento aborda las pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva, centrándose en las lesiones más comunes en deportistas y las técnicas complementarias para su diagnóstico. Se analizan patologías específicas como luxaciones del hombro, artropatías acromioclaviculares, epicondilitis y coxartrosis, describiendo sus mecanismos de lesión, clínica y pruebas diagnósticas recomendadas. El objetivo es proporcionar una guía práctica para la evaluación de lesiones deportivas mediante radiología y otras técnicas de imagen.

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3

Pruebas de
radiodiagnóstico en
medicina deportiva
tema Jesús Ruiz Roda

1. Introducción
Basándose en el carácter eminentemente práctico de este Manual no se pretende hacer
un estudio exhaustivo y farragoso de toda la patología deportiva ni introducirse en excesivos
tecnicismos, lo cual conllevaría un texto mucho más amplio dado el avance que la Medicina
Deportiva ha experimentado en los últimos años.
El objetivo, por tanto, de este capítulo no es otro que el de estudiar las lesiones más
frecuentes en los deportistas para lo cual se realizará un breve comentario en cada caso del
mecanismo lesional y de la clínica acompañante que permitan al lector orientarse a la hora de
realizar las distintas pruebas complementarias de Radiodiagnóstico, que es lo que realmente
nos ocupa.
Para ello distribuiremos el texto comenzando por las grandes articulaciones del cuerpo
humano para pasar posteriormente a aquellas lesiones musculares y tendinosas que con más
frecuencia aquejan al deportista.
Actualmente la técnica pone a nuestra disposición numerosas exploraciones comple-
mentarias que no se quedan en la clásica radiología simple convencional, aunque ésta siga
siendo una exploración fundamental, pero también se tratarán otras técnicas mucho más em-
pleadas en la Medicina Deportiva como son la ecografía, TAC, RMN...que con un uso racional
nos pueden ayudar en la investigación de las causas de la patología que se da en la práctica
deportiva.

2. Patología del hombro


2.1. Luxación aguda del hombro.
2.1.1. Mecanismo de lesión.
En la mayoría de los casos es una luxación anteroinferior, siendo raras las luxaciones
posteriores en las que nos encontraremos con un hombro en rotación interna irreducible.
Esta patología se verá más frecuentemente en deportistas que presentan una hiperlaxitud
que les permite una amplitud de movimientos muy grande.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 75


2.1.2. Clínica.
En la luxación traumática encontramos una impotencia funcional de la extremidad así
como un dolor que puede provocar una lipotimia del deportista. En la luxación recidivante el
dolor suele ser menos intenso.
A la inspección vemos que el hombro pierde su forma con la típica imagen de “charre-
tera”, apareciendo una depresión en el lugar del muñón del hombro.

2.2. Pruebas complementarias.


Es obligado realizar una radiografía simple en todo caso de luxación aguda del hombro
para valorar donde tenemos la cabeza humeral. Se realizará siempre una proyección AP y L de
omóplato.
Una vez pasado el episodio agudo la artrografía o proyección con contraste es impor-
tante para valorar las posibles lesiones del manguito de los rotadores y de la cápsula, aunque
actualmente se prefiere el artro-TAC, imprescindible para determinar exactamente las posibles
lesiones del rodete glenoideo y los arrancamientos de la cápsula articular. También, como signo
indirecto de luxación anterior de la cabeza humeral podemos encontrar una lesión ósea en la
cara posterior de la cabeza humeral o lesión de Hill-Sachs.
La RMN nos aporta valiosa información sobre las partes blandas periarticulares y sobre
los músculos que rodean a la articulación (FIGURA 1).
Es la artroscopia una prueba que actualmente nos aporta múltiples conocimientos sobre
las lesiones que asientan en el hombro y complementa en casos de duda las exploraciones
anteriores.

Figura 1. RNM donde se objetiva la ruptura


del rodete glenoideo

2.3. Artropatía microtraumática de la articulación acromiocla-


vicular.
2.3.1. Mecanismo de lesión.
Es una patología degenerativa que aparece en deportistas que presentan microtrauma-
tismos repetitivos en dicha zona: halterofilia, judo por caídas frecuentes, luchadores, jugadores
de rugby así como los que obligan a esta articulación a grandes movimientos: golf, tenis,
squash, voleibol.

76 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


2.3.2. Clínica.
Clínicamente existe dolor que inicialmente es al finalizar un ejercicio físico y localizado
en la zona articular; posteriormente se hace continuo y acentuado por movimientos específicos
como la adducción horizontal forzada y la palpación local de la articulación.

2.4. Pruebas complementarias.


La radiología simple es fundamental en el diagnóstico poniendo de manifiesto geodas,
sobre todo en la cara clavicular de la articulación; en algunos casos existen osteofitos.
Ante la duda nos sirven también la TAC o la RMN donde veremos la desestructuración
de la articulación.
La gammagrafía ósea mostrará una zona de hipercaptación en fases iniciales.

2.5. Osteólisis del extremo distal de la clavícula.


2.5.1. Mecanismo de lesión.
Esta patología es rara y debe ser conocida para evitar errores diagnósticos. Suele aparecer
después de un accidente agudo como puede ser la caída sobre el hombro en el caso de judo,
ciclismo y rugby.

2.5.2. Clínica.
En la clínica nos encontramos un aumento de partes blandas de la articulación acro-
mioclavicular así como impotencia funcional que puede ser desde una leve limitación de
movimientos hasta una imposibilidad total de abducir el brazo (hacia fuera).
Suele evolucionar a la reconstrucción del extremo distal de clavícula afectado con la
recuperación de la función normal de la articulación.

2.5.3. Pruebas complementarias.


La base del diagnóstico es la radiología donde observaremos la lisis del extremo distal
de la clavícula, permaneciendo el acromión normal.

2.6. Luxación acromioclavicular.


2.6.1. Mecanismo de lesión.
Esta articulación recibe el 12% de los traumatismos que recibe el hombro.
El mecanismo lesional básico es una caída sobre el muñón del hombro con la suficiente
fuerza como para romper en principio los ligamentos y posteriormente, si la fuerza es mayor
romper también los músculos deltoides y trapecio que protegen la articulación.
También son mecanismos de lesión la caída lateral sobre el hombro que provoca lesión
intraarticular sin afectación de ligamentos.
Asimismo la caída sobre la mano con el brazo extendido rompiéndose el ligamento
acromioclavicular.
Según el mecanismo de lesión esta luxación la dividimos en tres estadios: en el 1 está
intacto el ligamento acromioclavicular y la articulación está estable; no existe deformidad y
la radiografía es normal.
En el estadio 2 se rompen el ligamento acromioclavicular y la cápsula articular; en la
exploración vemos el signo de la “tecla de piano” y en la radiografía una pequeña sobreeleva-
ción de la clavícula. Ya en el estadio 3 hay una sobreelevación muy importante de la clavícula
por encima del acromión por ruptura completa de ligamentos.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 77


2.6.2. Clínica.
Clínicamente en el estadio 1 no hay signo de la <<tecla de piano>>, existiendo dolor
en la zona articular sobre todo a la presión encontrando una leve limitación en la abducción
(hacia fuera), pero más importante en la adducción (hacia dentro).
En los estadios 2 y 3 la presión sobre la articulación es muy dolorosa y sí existe signo
de la “tecla de piano”; la abducción activa es imposible.

2.6.3. Pruebas complementarias.


En cuanto a las pruebas complementarias es fundamental la radiografía que no nos
presentará ningún tipo de alteración en el estadio 1, pero sí, como indicamos antes en el es-
tadio 2 donde veremos una pequeña elevación del extremo distal de la clavícula que podemos
hacerla más evidente realizando una radiografía en estrés colgando un peso de 3-7 kgs. en
el brazo del paciente en función de su corpulencia exagerándose de este modo la elevación
del extremo clavicular. El estadio 3 no precisa de proyección en estrés porque la elevación es
evidente (FIGURA 2).

Figura 2. Luxación acromioclavicular, estadio III (Rx).

3. Articulación del codo


En este apartado sólo estudiaremos las dos patologías más frecuentemente atendidas
en el deportista como son la epicondilitis o “codo del tenista” y la epitrocleítis.

3.1. Epicondilitis o “codo del tenista”.


3.1.1. Mecanismo de lesión.
Es el dolor que aparece en la cara externa del codo que puede tener diversos oríge-
nes:
1. Entesitis de inserción de músculos epicondíleos, que es la patología más fre-
cuente.
2. Afectación de la articulación humerorradial.
3. Compresión neurológica local.
4. Dolor irradiado de origen cervical.

78 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


– ENTESITIS DE INSERCIÓN DE MÚSCULOS EPICONDÍLEOS.
Los músculos más afectados son el segundo radial y el extensor común de los dedos.
El mecanismo de lesión suele ser la ejecución del servicio de smash pero sobre todo
el golpe de revés que afecta a los músculos epicondíleos y extensores de la muñeca y cuya
repetición de este estrés provocará en la cadena osteotendinosa alteraciones microscópicas
como microfracturas óseas, microdesgarros del periostio y microrupturas del tendón.
– AFECTACIÓN DE LA ARTICULACIÓN HUMERORRADIAL.
Se pueden provocar cuadros de alteración del cartílago articular como consecuencia
de los movimientos repetidos de flexoextensión y pronosupinación.
La membrana sinovial se puede afectar debido a pinzamientos repetitivos.
El pequeño menisco de esta articulación también puede sufrir desinserciones parciales
traducidas en cuadros de resalte y de bloqueo intermitente de la articulación.
– COMPRESIÓN NEUROLÓGICA.
Durante la ejecución de los movimientos del golpe de revés puede verse comprometido
el nervio radial sobre la rama posterior.
– DOLOR IRRADIADO DE ORIGEN CERVICAL.
Se puede producir con el tiempo una alteración a nivel de los segmentos de la columna
cervical C5-C6 ó C6-C7; esto ocurrirá con los saques violentos y el smash y la irritación de estas
raíces C6 y C7 dará lugar a una disminución de la tolerancia al dolor del periostio a nivel del
epicóndilo.

3.1.2. Clínica.
Dolor con inicio lento y progresivo que va aumentando con la práctica de la actividad
deportiva. A veces se puede iniciar bruscamente el dolor, con sensación de ruptura, tras la
realización de un revés: en este caso, si hay sensación de bloqueo o resalte pensaremos en la
afectación de la articulación humerorradial; si lo que existe es pesadez o parestesias sospe-
charemos afectación neurovascular.
En la exploración encontramos, a veces, engrosamiento alrededor de epicóndilo y otras
veces derrame articular. La movilización pasiva del codo suele ser indolora pero sí hay dolor a
la extensión activa, que a veces está limitada.

3.1.3. Pruebas complementarias.


La radiología nos va descartar la afectación de la articulación humerorradial.
La ecografía nos permitirá observar un engrosamiento en la región de los músculos
epicondíleos y, en ocasiones podemos ver pequeñas calcificaciones.

3.2. Epitrocleítis.
Con este término nos referimos a la entesitis de inserción de los músculos epitrocleares, siendo
menos frecuente que la epicondilitis ya que supone tan sólo un 9% de las tendinitis del codo.

3.2.1. Mecanismo de lesión.


Como mecanismo de lesión, el movimiento esencial que desencadena esta patología se
produce en el momento del servicio en el tenis, lanzamiento de jabalina y golf.

3.2.2. Clínica.
Clínicamente aparece un dolor en la cara anterointerna del codo que se irradia a la
porción cubital del antebrazo y un dolor selectivo a la palpación de la cara anterior.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 79


3.2.3. Pruebas complementarias.
Como pruebas complementarias la radiología simple muestra un engrosamiento del
periostio o incluso calcificaciones en la región de la epitróclea.
A veces la ecografía nos puede confirmar el diagnóstico al objetivar las microcalcifica-
ciones y el engrosamiento de la inserción común de estos músculos.

4. Articulación de la cadera
En la patología coxofemoral estudiaremos dos cuadros: la coxartrosis precoz del depor-
tista y el síndrome de la ceja o rodete cotiloideo.

4.1. Coxartrosis precoz del deportista.


En la población general la coxartrosis dolorosa tiene una incidencia del 1% y en estudios
realizados sobre una población de deportistas las cifras aumentan a un 2.5-3%, presentando
mayor incidencia deportes como fútbol, rugby, atletismo, tenis y judo.
En los deportistas, en algunos casos, aparecen síntomas antes de los 30 años aunque
la mayor incidencia se da a partir de los 42 años y no existe en esta población deportiva nin-
guna alteración morfológica que justifique su aparición precoz. En la población general suele
aparecer sobre los 55 años. La única variable entre ambas es la práctica deportiva.
Se afecta más la cadera izquierda, lo cual se justificaría porque es la cadera de apoyo y
fuerza principalmente en los diestros. En un 60% hay afectación bilateral existiendo también
mayor incidencia en los deportistas que empiezan tardíamente la actividad deportiva.

4.1.1. Mecanismo de lesión.


Existen dos teorías:
1. Sobre un cartílago de por sí predispuesto el deporte actuaría como elemento
acelerador de esta lesión degenerativa.
2. El deporte por sí mismo, sin ningún tipo de predisposición, sería enteramente el
responsable de dicha lesión.

4.1.2. Clínica.
Básicamente se provoca una limitación de la movilidad articular más que dolor.
En ocasiones sí aparece un dolor sordo después de haber realizado ejercicio físico, a
veces no de forma inmediata sino en las 48 horas que siguen al esfuerzo.

4.1.3. Pruebas complementarias.


La radiología simple nos muestra aquellas lesiones que producen una limitación de la mo-
vilidad articular; no suelen existir imágenes que muestren una actividad destructiva, pocas geodas,
refuerzo del hueso subcondral y escasa destrucción del cartílago articular (FIGURAS 3 Y 4).
La RMN aporta una valoración de la afectación del cartílago articular (FIGURA 5).

4.2. Síndrome de la ceja o rodete cotiloideo.


4.2.1. Mecanismo de lesión
Algunos casos de dolor en el ámbito de la articulación coxofemoral así como de bloqueo
o pseudobloqueo obedecerían a la lesión del rodete o ceja cotiloidea de modo similar a lo que
ocurre en el caso de la lesión del rodete en la articulación del hombro.

80 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


Figuras 3 y 4. Radigrafía simple (frente) o axial de una coxartrosis avanzada en un deportista.

Figura 5. Imagen de RMN ponderada en T2 de una


coxartrosis precoz del deportista donde visualizamos un
pinzamiento del cartílago articular así como un refuerzo
de la línea subcondral y la aparición de un quiste a nivel
del acetábulo.

4.2.2. Clínica.
Sensación de bloqueo o pseudobloqueo articular, aunque muchas veces sólo hay un
dolor inespecífico.

4.2.3. Pruebas complementarias.


El artroTAC o TAC con contraste es la prueba de elección dado que nos mostrará los
arrancamientos del rodete.
En los centros donde se practica la artroscopia de cadera ésta es la prueba de confir-
mación del diagnóstico.

5. Patología de la pelvis
La pelvis es un complejo articular formado por dos articulaciones poco móviles: la sínfisis
del pubis y la articulación sacroilíaca.
Consideraremos dos grandes cuadros patológicos en el deportista: los arrancamientos
de la pelvis y la patología del confluente inguinopubiano.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 81


5.1. Arrancamientos de la pelvis.
5.1.1. Mecanismo de lesión.
En la pelvis intervienen la unión de tres huesos: ilion, isquion y pubis. A los 10-12 años
aparecen los núcleos de osificación secundarios en la cresta ilíaca, pubis, isquion y espinas
ilíacas anteriores, que van a unirse paulatinamente a partir de los 16 años en el caso de la
cresta ilíaca y a partir de los 20 años para los demás.
En estos núcleos se insertan músculos potentes que intervienen en la ejecución del
salto, sprint o chut en el fútbol.
En estas localizaciones el mecanismo de lesión siempre es la contracción descoordinada
de los músculos agonistas no bien modulada por los antagonistas durante la ejecución de un
movimiento deportivo.

5.2. Arrancamiento de las espinas ilíacas.


5.2.1. Mecanismo de lesión.
Es la localización más frecuente y se suele producir al realizar el armado de la extremidad
para chutar el balón o en la hiperextensión de la cadera en un salto o en el último apoyo en
el sprint.

5.2.2. Clínica.
Inicialmente aparece un dolor intenso en la zona de la lesión, que puede desencadenar
un síncope y puede producir la caída del deportista. Duele al apoyar la extremidad siendo más
florida la clínica en el caso del arrancamiento de las espinas ilíacas anterosuperiores.
A la exploración existe dolor en las maniobras de contracción muscular mientras que
la movilización pasiva de la articulación coxofemoral es indolora salvo en los últimos grados
de flexión y extensión.

5.2.3. Pruebas complementarias.


La radiología deberá ser realizada de forma comparativa y con proyecciones que intenten
destacar las espinas para objetivar su separación del resto del hueso (2-8 mm). En caso de
duda se podrá acudir a la TAC.

5.4. Arrancamiento del isquion.


5.4.1. Mecanismo de lesión.
Suele ser una lesión unilateral que afecta principalmente al sexo masculino, por un
mecanismo de lesión indirecto por tracción excesiva de los músculos isquiotibiales, como
ocurre tras la ejecución de un chut, durante la carrera o ante una apertura brutal de ambas
extremidades.
Encontramos dos formas:
A) Arrancamiento agudo tras una contracción brutal.
B) Apofisitis crónica provocada por un arrancamiento progresivo tras pequeños
episodios de estiramiento del núcleo, que suelen curar por lo general espontá-
neamente.

5.4.2. Clínica.
Dolor localizado sobre la nalga que provoca una cojera inmediata limitando la activi-
dad deportiva. La exploración nos muestra un paciente que tolera mal la posición de sentado

82 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


adoptando posturas diversas para variar el apoyo. A veces puede verse una desaparición del
pliegue glúteo por la inflamación. La evolución espontánea es la desaparición de la cojera en
unas dos semanas.

5.4.3. Pruebas complementarias.


La radiología simple de la pelvis en proyección AP nos mostrará en la fase precoz una
lesión mínima como una pequeña separación de la cortical o una asimetría o irregularidad del
núcleo al compararse con la contralateral. En la fase tardía es más clara presentándose como
una verdadera fractura del isquion.

5.5. Arrancamiento del pubis.


5.5.1. Mecanismo de lesión.
Esta localización es rara y aparece después de un estiramiento brutal de los músculos
abductores, ocasionando un arrancamiento en el borde inferior del pubis; ésto ocurre en el
deslizamiento lateral del miembro inferior y en la apertura brusca de piernas.
Cuando se produce un desequilibrio y una caída hacia atrás el músculo implicado es el
recto anterior del abdomen y el arrancamiento ocurre sobre el borde superior del pubis.

5.5.2. Clínica.
En las lesiones de rama inferior hay dolor local que suele durar 2 -3 semanas y suele
desaparecer en unas 6-8 semanas.
En los arrancamientos del borde superior el dolor está localizado a la palpación en el
borde superior del pubis, a unos 2-3 cms. de la línea media.

Figura 6. Arrancamiento inferior de ramas púbicas.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 83


5.5.3. Pruebas complementarias.
La radiografía muestra en los arrancamientos inferiores una pequeña línea ósea (FIGURA
6), que en caso de duda nos obligará a solicitar una TAC.
En los del borde superior generalmente no hay traducción radiológica.

5.6. Arrancamiento del ala ilíaca.


5.6.1. Mecanismo de lesión.
Sólo puede producirse entre los 12-14 años, que es cuando el núcleo secundario de
osificación es fértil, siendo su mecanismo de lesión la realización de un giro brusco, o bien,
tras un salto o una salida de sprint.

5.6.2. Clínica.
Hay dolor a la palpación de la zona entre la unión del tercio externo con el tercio medio
de la cresta ilíaca siendo reproducible el dolor por las maniobras de giro del tronco.

5.6.3. Pruebas complementarias.


La radiología no suele ser de utilidad al no haber desplazamiento del núcleo pero con la rea-
lización de una RMN se puede apreciar una ruptura del núcleo generalmente en trazo vertical.

6. Patología del confluente inguinopubiano


Comprende tres entidades, que se pueden dar por separado, pero que generalmente se
asocian:
1. Patología de inserción o entesitis de los abductores: ocurre por microtraumatis-
mos repetitivos sobre la porción proximal de inserción de los abductores. Más
raramente obedecen a un traumatismo agudo.
2. Patología inguinoabdominal que comprende la entesitis de los rectos anteriores
del abdomen como consecuencia de microtraumatismos repetidos.
3. Osteopatía dinámica de pubis, también de causa microtraumática.

6.1. Mecanismo de lesión.


En la sínfisis púbica confluyen fuerzas de tracción de la musculatura de los miembros
inferiores y de la musculatura abdominal.
Si los músculos abductores ponen en tensión a la cintura pubiana y ésto no se contra-
rresta por una musculatura abdominal potente se va a desencadenar en la sínfisis un estrés
que con el tiempo provocará una osteítis de la articulación.
La práctica de determinados deportes como fútbol, rugby, equitación, hockey, balonmano,
danza, tenis, marcha atlética, etc, obligan a realizar movimientos como los desplazamientos
laterales, chut con el borde interno del pie, cambios de sentido brusco o dominio de un animal
como el caballo con el muslo en la equitación son factores favorecedores de esta patología.

6.2. Clínica.
Progresivamente aparece un dolor inguinal en principio cuando finaliza el entrenamiento
o la competición; el dolor no está bien localizado y disminuye con el reposo. Normalmente
empieza siendo unilateral para posteriormente hacerse bilateral y siempre desencadenado por
un determinado gesto deportivo cada vez menos intenso.

84 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


Más adelante el dolor es agudo, localizado en la inserción del abductor e irradiado hacia
el muslo del mismo lado, y a veces al testículo; incluso ya puede desencadenarse sólo con la
tos o al saltar sobre una pierna, incapacitando la vida diaria y deportiva.
En la exploración encontraremos dolor vivo a la palpación en la inserción proximal del
músculo aductor mediano y también al palpar la inserción del recto interno.
En la patología del anillo inguinal el dolor se localiza más en la región inguinal y des-
encadenado por la tos, estornudo, defecación e irradia al testículo.
En la osteopatía de pubis el dolor se localiza en la sínfisis púbica, se desencadena con
la palpación en la zona y se irradia a las ramas iliopubianas, órganos genitales o a la inserción
de los rectos del abdomen.

6.3. Pruebas complementarias.


La radiología simple muestra los efectos de la degeneración ósea, con deflecamiento
de los bordes de la sínfisis y ocasionalmente la amputación de los mismos.
En casos avanzados aparecerán imágenes de destrucción o geodas y osteofitos marginales
(FIGURA 7).
En la gammagrafía ósea con Tecnecio-99 solemos encontrar las lesiones, pero tres sema-
nas antes de que aparezcan las imágenes en la radiología simple. Es la prueba más precoz, más
sensible y suele mostrar un acúmulo de
trazador en la región de la sínfisis púbica
(FIGURA 8).
La RMN actualmente nos permite loca-
lizar y valorar la existencia de lesiones en
las ramas óseas como la afectación de los
tendones de los músculos implicados.

Figura 7. Osteopatía de pubis, imagen de osteo-


fitos marginales y el gran refuerzo en sínfisis
púbica.

Figura 8. Gamagrafía ósea que muestra una hipercaptación a nivel de la sínfisis púbica secundaria al estrés
óseo en un caso de osteopatía dinámica de pubis.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 85


7. Patología de la rodilla
La rodilla se compone de dos articulaciones: la femoropatelar (fémur y rótula) y la ti-
biofemoral (fémur y tibia); las dos conforman una articulación en bisagra, que permite realizar
movimientos de flexoextensión y con la rodilla en flexión una ligera rotación.
Los meniscos son dos estructuras constituidas por fibrocolágeno que compensan en
cierta forma la incongruencia entre los cóndilos del fémur y los platillos tibiales.
En este apartado vamos a dedicarnos fundamentalmente a la patología meniscal y a
las lesiones de los ligamentos de la rodilla. También estudiaremos la inestabilidad de la rótula
y la osteocondritis disecante de la rodilla.

7.1. Patología de la rodilla.


Los meniscos son estructuras fibrocolagenosas que se encargan de completar la superficie
de los platillos tibiales para hacerla congruente con los cóndilos femorales.
Su forma es de gajo de naranja o C, siendo más cerrado el externo que el interno y
también es más móvil el externo.
Los meniscos no se hallan adheridos al hueso sino que están unidos a la cápsula arti-
cular.
Su irrigación va decreciendo desde la edad fetal, en la que se encuentra completamen-
te vascularizado, hasta la edad adulta en la que sólo está vascularizada la parte que se halla
adherida a la cápsula.

7.1.1. Mecanismo de lesión.


Los meniscos deben acompañar en sus movimientos a la tibia y el fémur.
El mecanismo de lesión del menisco ocurre durante la flexoextensión de la rodilla por
una maniobra de compresión y rotación del mismo. Por eso el deportista explica que estando
apoyado sobre un pie hace un movimiento de torsión del cuerpo sobre la rodilla flexionada
con lo que el pie está bloqueado en el suelo.
También puede producirse la lesión al incorporarnos desde la posición de cuclillas apo-
yándonos en un solo pie.
Los deportes comúnmente más afectados son el fútbol, baloncesto, rugby y halterofi-
lia.

7.1.2. Tipos de lesiones meniscales.


Existen dos tipos:
1. Traumáticas: pueden provocar una lesión en sentido longitudinal siguiendo el
eje de las fibras de colágeno, o bien, en sentido vertical. La ruptura puede ser
total o parcial. Las lesiones longitudinales completas ocasionan la típica lesión
en “asa de cubo” que tiene tendencia a provocar un bloqueo de la rodilla.
2. Degenerativas: también denominadas “meniscosis” aparecen con la edad y presen-
tan una fisuración. Son más frecuentes en personas de edad que en deportistas,
y en estos últimos cuando aparecen suelen hacerlo en los cuernos posteriores
meniscales.
Son más frecuentes las rupturas de menisco interno en una proporción de tres a uno y
en un 25-30% de los casos se pueden asociar a lesiones del ligamento cruzado anterior de la
rodilla.

86 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


7.1.3. Clínica.
Cuando está afectado el cuerno posterior del menisco existe un cuadro de dolor en la
cara posterior de la rodilla con los movimientos de hiperflexión.
Generalmente la sensación es de bloqueo.
Ocasionalmente puede haber derrame articular aunque mínimo.
La sensación de inestabilidad es más rara.
La existencia de un bloqueo meniscal sugerirá la presencia de una lesión en “asa de cubo”;
esta sensación de bloqueo suele ser indolora y en ocasiones se traduce por una limitación de
la extensión de la rodilla mientras que la flexión puede estar conservada.
El dolor de características mecánicas se localiza en la interlínea articular interna o
externa según el menisco afectado, aunque el menisco externo puede reflejar dolor en el
compartimento interno.

7.1.4. Pruebas complementarias.


La radiología simple nos va a mostrar las alteraciones morfológicas de la rodilla que
pueden orientarnos hacia aquellas lesiones de carácter degenerativo.
También nos permite observar si hay lesiones asociadas como arrancamiento de las
espinas tibiales o rupturas óseas.
Antes de la aparición de la RMN y de la artroscopia una de las exploraciones más
utilizadas era la artrografía: mediante la introducción de contraste iodado, aire o ambos en
la articulación se obtenían imágenes donde se veía la introducción de éste en aquellas zonas
lesionadas.
Actualmente la exploración no cruenta de elección es la RMN en aquellos casos de duda
razonable.
Nos va a permitir ver la imagen del menisco con claridad así como define la ruptura,
lesiones degenerativas y lesión en “asa de cubo” (FIGURAS 9 Y 10).
La artroscopia sería la exploración de elección para el médico traumatólogo porque se
conseguiría el diagnóstico y la posibilidad de actuar sobre la lesión que tenemos.

Figuras 9 y 10. RMN en imagen ponderada en T2 en la que se ve una ruptura en asa de cubo del menisco
interno.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 87


8. Patología de los ligamentos de la rodilla
Los ligamentos de la rodilla están compuestos básicamente por agua, representando
ésta un 60-80% de su peso y un 70-80% de su peso seco está constituido por colágeno.
Sus características cambian en función de la edad, el ejercicio físico, la inmovilización
y la reeducación postinmovilización.
La cantidad de colágeno y la resistencia biomecánica disminuyen con el envejecimiento,
aumentando la rigidez.
La inmovilización de la rodilla produce a nivel del ligamento una atrofia con degradación
del colágeno y disminución de su resistencia a la ruptura; por tanto, la movilización precoz
ejerce un efecto positivo sobre la cicatrización del ligamento siempre que la articulación sea
estable.

8.1. Ruptura del ligamento cruzado anterior.


Las lesiones suelen incidir con mayor frecuencia en la parte media del ligamento, entre
un 65-80%.

8.1.1. Mecanismo de lesión.


Se suele producir por un mecanismo indirecto: cuando el miembro se encuentra en
desequilibrio se desencadena una contracción violenta del cuádriceps que trae como conse-
cuencia la ruptura del LCA.
Es el caso del halterófilo o del esquiador que intenta recuperar la verticalidad mediante
una hiperextensión con retroceso de la extremidad.
Otro mecanismo de lesión es el que se da en la patada al aire del futbolista por fallo al
conectar un chut: el pie está sin apoyo y la extremidad elevada siendo la acción del cuádriceps
el agente lesivo.
También está la hiperextensión incontrolada del gimnasta o del saltador.

8.1.2. Clínica.
En principio se aprecia una sensación de que algo se ha roto en la rodilla, fallo e inesta-
bilidad, mientras que el dolor, al contrario de lo que pasa con el ligamento cruzado posterior,
no juega un papel relevante.
El derrame articular suele aparecer a las 12 horas.
Debemos conocer dos maniobras exploratorias básicas:
1. Test de Lachman: colocamos la pierna con una flexión de 20° y provocamos una
antepulsión de la tibia; si el ligamento está intacto notaremos un stop seco pero
si no hay integridad del ligamento no se producirá esta parada en el recorrido
anterior de la tibia. Debe ser un examen comparativo con la extremidad con-
tralateral y con el cuádriceps relajado para no dificultar la exploración.
2. Test del cajón anterior: la rodilla estará en flexión de 60°-90° y el pie en apoyo,
se imprime un tirón anterior de la tibia respecto al fémur con el pie en rotación
interna, externa o neutra, según las cuales se pueden estudiar además del LCA,
ambos ligamentos laterales de la rodilla.

8.1.3. Pruebas complementarias.


La radiología simple nos permite las proyecciones AP y L que nos van a mostrar, si existen,
imágenes como el arrancamiento óseo de las espinas tibiales.

88 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


Existe la posibilidad de hacer una radiología dinámica o Lachman radiológico; se coloca
una carga de 9 kgs. justo por encima de la rótula y con un soporte debajo de la tibia nos per-
mite reproducir el test de Lachman y podemos cuantificar la subluxación anterior de la tibia
considerándolo positivo con una sensibilidad del 87% si la diferencia entre ambas extremidades
es superior a 2 mm.
El artrómetro KT-1.000 es un instrumento que permite cuantificar el cajón anterior; si
la diferencia entre las dos extremidades es superior a 4 mm. el LCA está roto en aquella que
presenta mayor laxitud. Para valores comprendidos entre 2-4 mm. la sensibilidad es del 87%.
La RMN ha representado un gran apoyo para el diagnóstico de las rupturas de LCA de
carácter no invasivo.
La sensibilidad es del 95% realizando cortes sagitales oblicuos lo cual indica la necesi-
dad de una exploración clínica correcta que indique al radiólogo la sospecha clara de la lesión
(FIGURA 11).
También va a ayudarnos si existe una contusión ósea asociada o una lesión de los me-
niscos.
La artroscopia es la exploración de indicación cuando la lesión, tras un examen clínico
exhaustivo, no muestra claramente la ruptura del ligamento.
El traumatólogo o médico deportivo obtendrá una visión clara del estado y funcionalidad
del ligamento, así como irá a solucionar el problema si se ve la lesión.

Figura 11. RMN con ruptura del LCA, inserción proximal.

8.2. Lesiones del ligamento cruzado posterior.


Es un ligamento intraarticular
Es el principal limitador de la traslación posterior de la tibia en todos los ángulos de
flexión de la rodilla.
Si falta se produce una subluxación posterior de la tibia en aquellas actividades que
requieran ángulos elevados de flexión de la rodilla, como subir o bajar escaleras.
Su ruptura aislada provoca escasa repercusión sobre la laxitud rotatoria y el varo y valgo
de la tibia.
Asimismo la lesión del LCP provoca un aumento de la presión en el compartimento
interno de la rodilla y en el femoropatelar.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 89


La lesión del LCP es infrecuente y su incidencia en las lesiones de rodilla representa
entre un 4-10%, soliéndose afectar el extremo distal (80%).

8.2.1. Mecanismo de lesión.


La rodilla con una flexión de 90° y la región proximal de la tibia sufriendo una traslación
posterior, como el choque con el salpicadero de un coche: ese es el mecanismo lesional porque
con ese grado de flexión de la rodilla el LCP está tenso y vulnerable a su lesión.
En el ámbito del deporte su lesión se produce en caídas sobre la rodilla flexionada y el
pie en flexión plantar (hacia abajo).
Otro mecanismo de lesión sería la hiperflexión forzada de la rodilla con el pie en flexión
dorsal (hacia arriba) o en flexión plantar (hacia abajo), sobre todo si la hiperflexión es brus-
ca.
La hiperextensión brusca también puede lesionar el LCP, y si es muy importante podría
arrastrar al LCA.
La lesión aislada del LCP supone el 40% de todas las lesiones de este ligamento.

8.2.2. Clínica.
Lo más frecuente es dolor que aumenta con la marcha y al bajar escaleras; en ocasiones
este dolor está referido a la cara posterior de la rótula.
Menos frecuente es la tumefacción leve y la impotencia funcional.
También nos habla el deportista de la dificultad a la marcha con la rodilla extendida y
de la pérdida de seguridad al cambiar rápidamente de dirección.
No hay grandes episodios de fallo articular al contrario de lo que ocurría con el LCA.
Suele presentarse un derrame pequeño y de instauración progresiva; si no es así y existe
un gran derrame deberemos pensar más en una lesión del LCA o de una luxación de la rótula.
Si flexionamos pasivamente la rodilla no suele haber dolor hasta los 90° de flexión; a
partir de ahí sí hay dolor.
Al menos debe conocerse la maniobra exploratoria del cajón posterior en la que coloca-
remos al paciente con la rodillas flexionadas entre 60°-90° y con los pies apoyados en la mesa
de exploración, aplicamos una fuerza posterior en el tercio proximal de la tibia y observamos
la traslación de la misma.

8.2.3. Pruebas complementarias.


Ante una lesión aguda practicaremos una proyección AP y L para descartar cualquier
arrancamiento óseo que nos haga sospechar una lesión del LCP.
Las radiografías en estrés son técnicas útiles para valorar la lesión.
La RMN nos permite confirmaciones diagnósticas con una especificidad del 99%, siendo
la proyección sagital la más utilizada y en secuencias T1 y T2.
La hemorragia y el edema del ligamento, como ocurre en las lesiones agudas, propor-
cionan una imagen brillante en T1 y T2.
Las rupturas crónicas con un tejido fibroso cicatricial tendrán una señal intermedia en
las imágenes T1 y T2.
La ruptura completa se demuestra por una pérdida de la continuidad de las fibras del
ligamento.
El dispositivo de prueba KT-1000 se utiliza básicamente en las lesiones del LCA; se puede
utilizar para valorar los desplazamientos posteriores pero su fiabilidad es menor que para el
LCA.

90 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


8.3. Lesiones de los ligamentos laterales de la rodilla.
Estas lesiones son frecuentes en el deportista y es muy importante diagnosticarlas
correctamente para determinar si es una lesión aislada o si también existe afectación de liga-
mentos cruzados, cápsula articular y/o meniscos.
Existen tres grados de lesión:
1. Grado 1 o leves: sólo hay elongación del ligamento.
2. Grado 2 o moderada: hay ruptura parcial del ligamento.
3. Grado 3 o grave: la ruptura es completa.
Los deportes que mayor riesgo tienen de sufrir lesiones de los ligamentos laterales son
el fútbol, esquí, deportes de combate, rugby, baloncesto, balonmano, motocross, etc.

8.4. Lesiones del ligamento lateral interno.


8.4.1. Mecanismo de lesión.
Suele ser una maniobra de valgo (rodilla hacia dentro) más que una rotación externa
y suele localizarse en la inserción superior del ligamento en el fémur siendo más rara la lesión
de la inserción tibial. En este último caso el mecanismo es complejo y sucede por un valgo-
rotación externa de la rodilla o por una rotación externa forzada.

8.4.2. Clínica.
Existe dolor que se va a localizar en la parte interna de la rodilla asociándose con signos
inflamatorios.
El dolor se reactiva con los movimientos de flexoextensión y con las maniobras de
valgo.
Si es un grado leve ó 1, la rodilla será estable.
Si es un grado moderado ó 2 con ruptura parcial del ligamento, el bostezo articular
(apertura de la articulación) será mínimo o no existirá.
Si es un grado grave ó 3 con ruptura total del ligamento la articulación se abrirá, es
decir, sí existirá bostezo articular. En este caso no se podrá realizar la extensión completa de la
rodilla ni superar la flexión de 110°-120°. Se despertará dolor al palpar el ligamento en la zona
donde se haya producido la ruptura pudiendo existir una región de equimosis o hematoma a
lo largo del ligamento; no suele existir derrame intraarticular.

8.4.3. Pruebas complementarias.


Con la radiología simple normalmente no encontramos nada pero en un escaso número
de ocasiones podemos objetivar un pequeño arrancamiento óseo desplazado.
Sí tienen mayor interés las radiografías en estrés forzadas en valgo porque si existe
una ruptura completa podemos observar el bostezo o apertura articular que será más o menos
amplio en función de la importancia de la lesión.
La RMN nos permitirá observar la ruptura del ligamento pero a veces será difícil valorar
la importancia de la afectación y tendremos que realizar unas radiografías en estrés como
hemos señalado anteriormente.
8.5. Lesiones del ligamento lateral externo
Menos frecuentes que las del ligamento lateral interno. Suelen afectar la parte distal
que es su inserción en la cabeza del peroné que puede ser arrancado en casos graves.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 91


8.5. Lesiones del ligamento lateral externo
Menos frecuentes que las del ligamento lateral interno. Suelen afectar la parte distal
que es su inserción en la cabeza del peroné que puede ser arrancado en casos graves.

8.5.1. Mecanismo de lesión

Responde a una maniobra de varo forzado (rodilla hacia fuera) con ligera flexión y
rotación interna.

8.5.2. Clínica
Menos aparatosa que la del LLI. Dolor a la palpación aumentado en la maniobra de varo
forzado, de rotación interna o asociación de ambas.
Si se rompe el ligamento existe un bostezo articular evidente con el varo forzado y se
acompaña de impotencia funcional.

8.5.3. Pruebas complementarias


En la radiografía simple en algunos casos encontramos el arrancamiento óseo de la
cabeza del peroné.
Siguen siendo de gran utilidad también en estas lesiones las radiografías en estrés que
nos permiten objetivar el grado de bostezo articular.
La RMN nos permite ver la lesión, aunque en algunos casos ésta es de difícil valora-
ción.

8.6. Lesiones ligamentos asociadas


En estas lesiones el traumatismo o agente de lesión afecta a más de una estructura.
Se denominan tríadas y pentadas con afectación de tres y de cinco estructuras respec-
tivamente.
Solamente nos limitaremos a señalar una tríada por curiosidad y por su aparición en
lesiones graves del futbolista.

8.7. Triada de O’Donoghue


Es una tríada ánterointerna donde se lesionan a la vez el ligamento cruzado anterior,
el ligamento lateral interno y el refuerzo capsular interno.
Suele obedecer a un mecanismo de valgo y rotación externa que es lo que ocurre con
la famosa lesión del futbolista que con los tacos fijos en el suelo realiza ese giro combinado
de rodilla hacia dentro (valgo) y de desplazamiento rotatorio externo de la misma.
Es una lesión que puede acabar con la temporada del jugador y, en el peor de los casos,
con su retirada definitiva en función de su edad, lesiones previas en la zona y grado de recu-
peración.

9. Inestabilidad rotuliana
Comprende la luxación y la subluxación de la rodilla.
Hay que distinguir tres cuadros según la forma de presentación:
1. Luxación aguda: en un paciente previamente sano se produce una luxación de
la rótula.

92 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


2. Luxación crónica: se dan episodios reiterados de luxación desde la infancia.
3. Luxación recidivante: tras un primer accidente de luxación aguda se reiteran los
episodios de luxación.

9.1. Luxación aguda


9.1.1. Mecanismo de lesión
Ocurrirá por un traumatismo violento en una rodilla sana hasta la fecha.
En algunos casos subyace una anomalía funcional de la rodilla que hasta ese momento
había pasado desapercibida, lo cual ocurre hasta en un 70% de los casos.
Suele darse más frecuentemente en individuos del sexo masculino y su incidencia es
mayor entre los 15 y 20 años.

9.1.2. Clínica
Se da un dolor agudo muy importante que se sigue de derrame articular junto con
equimosis de la región para-rotuliana interna.
Deberá realizarse un diagnóstico diferencial principalmente con la ruptura del tendón
rotuliano, del tendón cuadricipital y con la desinserción del músculo vasto interno.
En los pacientes con alteraciones morfológicas previas el índice de recidivas se sitúa en
un 45%, mientras que si no existe esa alteración previa disminuye a un 20%.

9.1.3. Pruebas complementarias


El estudio radiológico nos va a ayudar en el caso de que exista una subluxación o in-
clinación lateral de la rótula en cuyo caso se recomienda tratamiento quirúrgico de entrada
para corregir las alteraciones estructurales.

9.2. Luxación recidivante


Se presenta en atletas jóvenes que han sufrido al menos un episodio de luxación aguda
y han sido tratados conservadoramente.

9.2.1. Clínica
Más que dolor, el deportista nos relata un cuadro de fallos de la rodilla, episodios que
van disminuyendo con la edad al disminuir el nivel de actividad del atleta.
A la exploración nos encontramos con una subluxación lateral de la rótula en los últimos
grados de extensión de la rodilla.

9.2.2. Pruebas complementarias


Tanto los estudios radiográficos como la TAC nos mostrarán una rótula alta en la pro-
yección lateral, una subluxación lateral y una inclinación de la rótula en los últimos grados de
extensión.

9.3. Luxación crónica de la rótula


El deportista va a presentar episodios de luxación cuando se flexiona la rodilla; estos
episodios podemos reducirlos con la extensión de la rodilla.
Esta luxación puede ser congénita o adquirida y suele darse en menores de 10 años.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 93


9.3.1. Mecanismo de lesión.
Se produce por una contractura del cuádriceps que es mayor en la luxación congéni-
ta.

9.3.2. Clínica.
Se evidencia una contractura en flexión con rotación externa de la tibia y dificultad
para levantarse desde la posición de cuclillas.

9.3.3. Pruebas complementarias.


TAC: al permanecer la rótula en posición luxada genera un surco troclear plano, rótula
pequeña, valgo de la rodilla y rotación externa fija de la tibia.
Si la rótula queda centrada en el surco, se produce un déficit de flexión por contractura
del cuádriceps (FIGURA 12).

Figura 12. Troclea plana en un caso de inesta-


bilidad crónica de la rótula.

10. Osteocondritis disecante de la rodilla


Esta patología consiste en la existencia de un trozo de cartílago unido al hueso sub-
condral subyacente que se separa del resto de la superficie articular.
Se puede localizar en la rótula (zona media o distal) o bien en el cóndilo, siendo el
cóndilo interno el más afectado.

10.1. Mecanismo de lesión.


Se han divulgado varias teorías como causas etiológicas de este cuadro. Las dos fun-
damentales son la causa isquémica o la causa traumática del hueso subcondral que permitiría
el desprendimiento de este trozo osteocartilaginoso.
Uno de los peligros es que este fragmento se desprenda y se convierta en un cuerpo
libre intraarticular.

10.2. Clínica.
Dolor en determinados movimientos.

10.3 Pruebas complementarias.


Se van a utilizar la radiología, TAC o RMN.

94 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


La RMN nos permite valorar la viabilidad del fragmento óseo así como si el cartílago
está íntegro (FIGURA 13).

Figura 13. Osteocondritis disecante del


cóndilo femoral. Imagen ponderada en T1.

11. Patología de la articulación del tobillo


La del tobillo es una articulación que representa la conjunción de las superficies arti-
culares de los maléolos tibial y peroneal que dibujan una tenaza en la que encaja la cabeza
del astrágalo.
Se comporta como una bisagra que va a permitir los movimientos de flexoextensión que
abarcan la flexión plantar (pie hacia abajo) 45% y la flexión dorsal (pie hacia arriba) 20%.
Aquí sólo vamos a tratar la entorsis de tobillo, antiguamente designada como esguince.

11.1. Entorsis de tobillo.


Es la lesión que más frecuentemente nos va consultar el deportista y con ella designamos
a las lesiones que afectan a los ligamentos laterales del tobillo sin expresar la magnitud de la
lesión.

11.1.1. Mecanismo de lesión.


El ligamento más frecuentemente afectado es el lateral externo y dentro de él su fas-
cículo anterior, es decir, el ligamento peroneoastragalino anterior. En segundo lugar se afecta
por frecuencia el fascículo medio o ligamento peroneocalcáneo. El ligamento lateral interno
raramente se rompe.
La mayor incidencia se sitúa en deportes como el baloncesto (21%-53%), fútbol (17%-
31%) y con bastante frecuencia también en la danza, voleibol, balonmano y taekwondo.
En líneas generales representa un 25% del total de lesiones que se producen por causas
deportivas.

11.1.2. Clínica.
Hablamos de tres grados de lesión según la gravedad:
– Grado 1 ó benigno: se produce una elongación del ligamento y se caracteriza por una falta
de signos de gravedad local y ausencia de laxitud en las exploraciones radiológicas dinámicas.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 95


Existe básicamente dolor local a nivel del fascículo anterior del LLE, con aparición de
edema e impotencia funcional mínima que cede en tres o cuatro días.
Puede aparecer como primer episodio sobre un tobillo que previamente no había sufrido
lesión, o bien, sobre un tobillo que ya ha sufrido varios esguinces como ocurre en algunos
deportistas que practican baloncesto, fútbol o balonmano y en los que hablamos de un cua-
dro de esguinces recidivantes benignos; en estos casos el deportista suele presentar alguna
alteración morfológica o estructural previa como pie cavo, torsión tibial externa, etc, pero no
hay bostezo articular.
– Grado 2 ó de gravedad moderada: se produce una ruptura parcial del ligamento
apareciendo signos locales como la equimosis en el borde externo del pie sobre la zona del
ligamento roto por delante del maléolo externo peroneo; en ocasiones no aparece de forma
inmediata sino en los minutos posteriores al accidente. Existe impotencia funcional y el bostezo
articular suele ser inferior a 10%.
– Grado 3 ó grave: se produce una ruptura total del ligamento, relatándonos en oca-
siones el deportista que ha oído un “crac” como si algo se hubiera roto. Inicialmente el dolor
es muy importante para posteriormente poder ir cediendo (a mayor ruptura menor dolor
local); aparece hematoma importante con hinchazón premaleolar e impotencia funcional
muy marcada.
Hay una inestabilidad articular con bostezo superior al 10%.
Signos de gravedad ante una entorsis de tobillo son:
a) Violencia del agente traumático y sensación de chasquido por parte del depor-
tista.
b) Antecedente de entorsis previas.
c) Hematoma importante y de aparición precoz.
d) Punto doloroso a la exploración de la región inframaleolar.
e) Sensación de chasquidos cuando realizamos las maniobras manuales de explo-
ración del tobillo.

11.1.3. Pruebas complementarias.


La radiología convencional es de gran ayuda para descartar una lesión ósea por arran-
camiento o por contusión.
Aparte de las proyecciones AP y L siempre debe solicitarse para un deportista unas
proyecciones radiológicas funcionales en estrés y comparativas con el otro tobillo porque estos
pacientes suelen ser portadores de laxitudes articulares que pueden llevarnos a engaño.
Esta exploración en estrés será realizada generalmente por el médico y la proyección
será de frente en el que vamos a realizar un varo forzado (pie hacia dentro) del tobillo cuando
sospechemos lesión del LLE o un valgo forzado (pie hacia fuera) para el estudio del LLI. Siempre
se realizarán estas maniobras manteniendo el tobillo en una flexión de 90% o posición neutra.
Mediremos la apertura que se produce en la articulación tibioperoneoastragalina: si ésta es
superior a 10% suele existir una ruptura del ligamento lateral (FIGURA 14).

12. Patología del pie


Es una de las articulaciones más complejas dado el gran número de huesos que com-
ponen su estructura.
El pie funcionalmente presenta dos articulaciones transversas:
a) La constituida por el astrágalo y el escafoides.

96 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


Figura 14. Bostezo articular con la maniobra de varo forzado
que nos indica una insuficiencia del LLE y la presencia de una
fractura del maléolo inerno.

b) La compuesta por el calcáneo y el cuboides.


Con este juego articular se podrán realizar movimientos complejos de inversión (punta
del pie hacia dentro) y de eversión (punta del pie hacia fuera).
El rango de movilidad es de 35% para la inversión y de 20% para la eversión.
El pie presenta la característica bóveda plantar con sus puntos de apoyo localizados en
la tuberosidad del calcáneo por detrás y en las cabezas del primer y quinto metatarsianos por
delante; la distribución de presiones se transmite de la tibia al calcáneo y del calcáneo a las
columnas laterales del pie lo que provoca un aplastamiento al que se oponen los elementos
estáticos o ligamentos y los elementos dinámicos o músculos.
Estudiaremos las alteraciones morfológicas del pie así como su patología microtraumá-
tica.

12.1. Alteraciones morfológicas del pie.


La estática del pie se estudia mediante la huella plantar o “impronta” que hace el pie
al apoyarse sobre el suelo.
Esta huella nos muestra una zona de impresión anterior con la marca de los cinco dedos
y una zona de impresión posterior con la marca del talón.
Existen una serie de alteraciones morfológicas del pie que van a favorecer la presenta-
ción de una serie de patologías por sobrecarga. Realizaremos una breve descripción de estas
alteraciones:
1. Pie plano: existe una insuficiencia de los elementos dinámicos o músculos que
induce a una distensión de los elementos estáticos o ligamentos con el consi-
guiente hundimiento de la bóveda plantar.
Se produce dolor en la planta del pie con el ejercicio debido a la distensión de
las partes blandas.
La huella plantar aparece totalmente llena sin existir las dos áreas de presión
características de la huella normal.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 97


2. Pie cavo: hay una retracción de los elementos estáticos, tanto aponeurosis plantar
como ligamentos.
La huella plantar nos muestra una separación completa de las dos áreas de
presión.
3. Pie plano-valgo: es una mezcla de un pie plano y un pie valgo; el pie valgo es
un pie evertido.
La huella del pie llena totalmente el lado interno e incluso sobresale.

12.2. Patología microtraumática del pie.


Comprende cuatro entidades:
1. Conflicto tibioastragalino posterior.
2. Conflicto tibioastragalino anterior o exóstosis de O’Donoghue.
3. Hallux rigidus.
4. Fascitis plantar y espolón del calcáneo.

12.3. Conflicto tibioastragalino posterior.


Resulta del contacto repetitivo del borde posterior del pilón tibial con dos estructuras:
a) Con el tubérculo posteroexterno del astrágalo no fusionado denominado “os
trigonum”, que se da en un 10% de la población general (FIGURA 15).
b) Con el tubérculo prominente de la cara dorsal del calcáneo o enfermedad de
Haglund.
c) Con el tubérculo posteroexterno del astrágalo que se hipertrofia o “cola de
astrágalo” (FIGURA 16).

Figura 15. Radiografía donde se visualiza Figura 16. Radiología ˝cola de astrágalo˝.
un ˝os trigonum˝.

12.3.1. Mecanismo de lesión.


Se afectan con más frecuencia los practicantes de deportes como fútbol, taekwondo,
velocistas, bailarines, es decir, aquellos donde hay una sucesión de microtraumatismos que va
a conducir a una ruptura de la cola del astrágalo.

98 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


12.3.2. Clínica.
Dolor vivo de localización posterior desencadenado con la palpación y con la flexión
plantar forzada. La percusión del talón también produce dolor.

12.3.3. Pruebas complementarias.


Según los casos, la radiología nos puede mostrar varios hallazgos:
- Un voluminoso tubérculo posteroexterno alargado parecido a un “pico de loro”.
A veces se puede romper este pico o encontrarse roto como hallazgo casual en
un dolor del dorso del pie. En estos casos sería interesante realizar una gamma-
grafía para valorar la posible hipercaptación localizada en este punto lo cual
nos permitiría asegurar que es la responsable de una artritis secundaria.
- Podemos encontrar el “os trigonum” como una mancha suspendida blanca en
la radiografía.
- Refuerzo del margen posterior tibial que ocasionalmente puede presentar un
osteofito.
- En la enfermedad de Haglund encontraremos un tubérculo posterior prominente
a nivel del calcáneo.

12.4. Conflicto tibioastragalino anterior.


También denominado exóstosis de O’Donoghue.
Resulta de microtraumatismos repetidos del borde anterior del pilón tibial con el cuello
del astrágalo con lo que acaba apareciendo una prominencia ósea o exóstosis en el margen
anterior de la tibia y de la cara dorsal del astrágalo.
En un 40% se da únicamente la exóstosis aislada en el cuello del astrágalo y en un 20%
se da en ambas localizaciones.

12.4.1. Mecanismo de lesión.


Se presenta con mucha frecuencia en el mundo del deporte, hablando algunos autores
incluso de un 65%-80% de la población deportiva. En la población general su incidencia está
situada en un 12%.
El deporte que más frecuentemente presenta este tipo de patología es el fútbol y también
afecta con bastante frecuencia a los bailarines.

12.4.2. Clínica.
No es raro que exista una disociación clínico-radiológica ya que las imágenes pueden
estar presentes y el deportista encontrarse sin síntomas.
En general va a producir una limitación de la flexión dorsal del tobillo así como dolor
en la cara anterior del tobillo.

12.4.3. Pruebas complementaria.


En la proyección L la radiología simple nos va a mostrar un reborde tibial remarcado y
en ocasiones un osteofito anterior. En la unión del cuello con el cuerpo del astrágalo aparece
una exóstosis irregular (FIGURA 17).
Si realizáramos una radioscopia veríamos que ambos procesos de exóstosis contactan
al realizar la flexión dorsal del tobillo.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 99


Figura 17. Exóstosis pilóbn tibial anterior.

12.5. ˝Hallus rigidus˝.


Se refiere a una patología en la que existe una rigidez del primer dedo del pie.

12.5.1. Mecanismo de lesión.


Va a verse favorecida su aparición ante un pie plano y valgo, microtraumatismos repetidos
de la articulación metatarsofalángica (en el futbolista al golpear el balón), en el impulso del
salto o sprint, con la utilización de zapatillas muy amplias, en las hiperextensiones del primer
dedo en los demarrajes o en los impulsos durante el salto y en las osteocondritis y fracturas
intraarticulares.
Los deportes donde con más frecuencia se presenta son el fútbol, atletismo de velocidad
y en el esquiador de fondo.

12.5.2. Clínica.
Dolor progresivo que aparece en la extensión del primer dedo y que paulatinamente
va evolucionando hacia la rigidez de la articulación metatarsofalángica limitando la flexión
dorsal a menos de 20%.
El dolor será peor tolerado cuando el deporte se realice sobre una superficie dura y que
la suela de la zapatilla utilizada sea muy flexible.

12.5.3. Pruebas complementarias.


La radiología simple muestra un osteofito en la cara dorsal que limita la extensión de
la falange.
A veces nos permite encontrar pequeños cuerpos intraarticulares.

12.6. Fascitis plantar y espolón del calcáneo.


Es lo que antiguamente se denominaba talalgia siendo un cajón de sastre que englobaba
diferentes patologías entre las que se encuentra el espolón del calcáneo, que no es otra cosa

100 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


que la entesitis de inserción de la aponeurosis media de la planta del pie a nivel del calcáneo
que provoca una calcificación afilada a modo de espolón.
Dentro de la fascitis plantar se engloban también la tendinitis del abductor del primer
dedo y del quinto dedo así como la afectación de los tabiques intermusculares de los músculos
del pie.

12.6.1. Mecanismo de lesión.


Factores que favorecen estas lesiones son:
a) Pie plano: al distender la aponeurosis plantar y las partes blandas del pie.
b) Pie cavo: por acortamiento del sistema aquíleo-calcáneo-plantar.
c) Carrera con el pie pronado (hacia dentro).
d) Impulsos repetitivos y bruscos como los que se producen durante el salto o pasos
de baile.

12.6.2. Clínica.
Se produce un dolor selectivo sobre un punto determinado del talón que aparece con el
apoyo, que se exacerba al subir escaleras y que el paciente relata como si le estuvieran clavando
un clavo en el talón.
La exploración nos va a mostrar un punto de dolor selectivo debajo del tubérculo pos-
terointerno del calcáneo.

12.6.3. Pruebas complementarias.


Generalmente la radiografía es normal pero en ocasiones nos muestra una imagen
afilada a nivel del tubérculo posterointerno del calcáneo correspondiente al afilamiento por
tracción sobre el mismo (FIGURA 18).
La ecografía nos mostrará si existe una bursitis.
La RMN nos revelará si existe alguna lesión degenerativa a nivel de la aponeurosis.

Figura 18. Espolón del calcáneo.

12.7. Ruptura de la fascia plantar.


Puede ser el estadio final de una serie de episodios de fascitis plantar, o bien, aparecer
de manera espontánea.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 101


12.7.1. Mecanismo de lesión.
Se va a dar en deportes donde la impulsión y la recepción repetidas son frecuentes
siendo los más afectados el fútbol, tenis, atletismo, baloncesto, danza, etc.

12.7.2. Clínica.
Dolor brutal y brusco durante la ejecución deportiva, realizando un esfuerzo concreto,
con sensación de ruptura y aparición de una impotencia funcional.
Días después del episodio de dolor aparecerá un hematoma plantar.

12.7.3. Pruebas complementarias.


La radiología simple suele ser negativa o muestra la imagen de un espolón calcáneo.
La ecografía es de poca ayuda.
La RMN sí nos muestra en los días inmediatos la ruptura de la aponeurosis, mientras
que si la lesión es crónica veremos las secuelas como son los quistes de la aponeurosis, calci-
ficaciones, cicatrices o un hematoma enquistado (FIGURA 19).

Figura 19. RMN donde se objetiva la fascia plantar.

13. Otras lesiones en medicina deportiva


Después de haber estudiado la patología de las grandes articulaciones del cuerpo huma-
no, no me gustaría finalizar este capítulo sin hacer una reseña a las otras estructuras también
lesionadas en el deportista como son las estructuras tendinosas, estructuras musculares y las
lesiones por sobrecarga ósea.
Nos ceñiremos a los cuadros que con más frecuencia se dan en los deportistas del
modo más conciso posible que permita los conocimientos básicos al estudiante o técnico de
Radiodiagnóstico para luego aplicarlos a su labor.

14. Patología del tendón


Estudiaremos cuatro entidades:
1. Patología del tendón aquíleo.
2. Patología del tendón rotuliano.

102 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


3. Tendinitis de la “pata de ganso”.
4. Tendinitis de la extremidad superior o tendinitis bicipital.

14.1. Patología del tendón aquíleo.


En este tendón hay una zona vascular crítica entre unos 2-6 cms por encima de su
inserción en el calcáneo, región que es más susceptible al infarto vascular, degeneración y/o
ruptura del tendón.

14.1.1. Mecanismo de lesión.


Como factores predisponentes a la lesión del tendón tenemos:
a) Edad: con la edad existe una mayor rigidez del tejido asociada a una disminución
de la fuerza de tensión con mayor facilidad para la ruptura tendinosa.
b) Mal alineación de la cadera, rodilla, tobillo y pie.
c) Tríceps sural muy tenso: hay mayor grado de retorcimiento del tendón con
afectación de su estructura interna.
d) Errores de entrenamiento: son la causa más frecuente; el aumento en la dura-
ción y/o intensidad puede superar la capacidad de adaptación del tendón. Un
precalentamiento y/o una sesión de estiramientos mal planteada favorecerá la
lesión.
e) Cambios en la superficie de entrenamiento (arena, asfalto o cemento), carrera
sobre planos inclinados, superficies con poco coeficiente de absorción del cho-
que.
f) Calzado inadecuado, desgastado o mal diseñado.
g) Enfermedades sistémicas, transplante renal, enfermedades por depósito de pi-
rofosfatos, espondilitis anquilopoyética, exceso de hierro, infecciones bucales.

14.1.2. Clínica.
Existen cuatro formas de presentación clínica:
a) Paratendinosis: inflamación del paratendón o espacio celular graso en contacto
con el mismo; dificulta el deslizamiento del mismo e intensifica el estímulo
inflamatorio.
b) Tendinosis: es un cambio degenerativo en la sustancia del propio tendón; la prin-
cipal localización de la lesión correspondería a la zona crítica vascular expuesta
anteriormente.
c) Entesitis de inserción: comprende la bursitis por delante del tendón y el con-
flicto calcáneo tendinoso secundario a la prominencia ósea del calcáneo en su
ángulo posterosuperior o enfermedad de Haglund reseñada anteriormente en
la patología del pie.
d) Ruptura: suele darse entre los 2-6 cms por encima de la inserción calcánea del
tendón o zona de debilidad muscular.
En cuanto a la clínica en sí en las tres primeras formas de presentación el síntoma
principal es el dolor, que puede ser de inicio matinal (rigidez) o aparecer después del esfuerzo
(aunque en ocasiones mejora con el esfuerzo y reaparece al final del mismo).
Su localización puede ser en el cuerpo del tendón, donde en los casos de degeneración
quística podemos observar un nódulo duro y doloroso; también se puede localizar en la in-
serción calcánea; en los casos de larga evolución existe una limitación de la flexión dorsal del
tobillo.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 103


En los casos de ruptura se produce un dolor violento en la pantorrilla como una pe-
drada y, a veces, percepción de un chasquido que desaparece rápidamente instaurándose una
impotencia funcional al realizar la extensión del pie.

14.1.3. Pruebas complementarias.


La ecografía de partes blandas es la exploración más útil y económica dado que nos
informa de una forma clara del tamaño y continuidad del tendón permitiéndonos, en una
mayoría de los casos, poder discernir si estamos ante una paratendinosis o una tendinosis. Es
más difícil objetivar cambios estructurales a nivel del seno del tendón dado que sólo nos ofrece
diferencia de intensidades (hipo o hiperecogenicidad) a no ser que exista la presencia de una
lesión quística, que sí objetivaremos.
La RMN nos proporciona una mayor precisión para los casos de pequeñas rupturas y
nos permite valorar la degeneración en el seno del tendón.
La radiología simple sólo nos da una información indirecta y en aquellos casos que exista
una calcificación intratendinosa, un arrancamiento óseo o una enfermedad de Haglund.

14.2. Patología del tendón rotuliano.


El tendón rotuliano tiene un espesor medio de 7 mm disminuyendo su anchura de arriba
abajo y en él se distinguen dos planos:
- Plano profundo o ligamento rotuliano propiamente dicho cuyo origen está en
la cara anterior de la rótula y en su tercio inferior para terminar insertándose
en la mitad inferior de la tuberosidad anterior de la tibia.
- Plano superficial o expansión del cuádriceps constituido en su mayoría por fibras
superficiales del tendón del recto anterior del cuádriceps.
Está envuelto el tendón rotuliano por un paratendón bien vascularizado.

14.2.1. Mecanismo de lesión.


Aparte de factores ya descritos en el tendón aquíleo, la práctica de determinados de-
portes como son el atletismo en su especialidad de salto (algunos autores definen la entesitis
del polo superior de la rótula como rodilla del saltador), gimnasia, fútbol, voleibol, baloncesto,
etc, favorecen su presentación.
Otro mecanismo que predispone a la lesión es el cambio en la intensidad y/o cualidad
del entrenamiento del deportista.
Influyen también alteraciones morfológicas previas como rótula grande o alta así como
la inestabilidad rotuliana.

14.2.2. Clínica.
Distinguimos según la localización tres cuadros de presentación:
a) Paratendinosis: son poco frecuentes y suelen corresponder a espesamiento de
la vaina tendinosa.
b) Entesitis de la inserción: puede ser una entesitis del polo inferior que representa
el 90% de la patología que asienta sobre el tendón rotuliano y suele ser una
degeneración del tejido tendinoso; la entesitis de la inserción tibial se manifies-
ta como una calcificación de la inserción distal del tendón y suele evocar una
secuela de la enfermedad de Osgood-Schlatter.
c) Tendinosis del cuerpo del tendón: degeneración en el seno del tendón cuya
presentación es poco frecuente.

104 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


Clínicamente, la localización del dolor nos va a orientar sobre el tipo de lesión:
- Si es en punta de rótula estamos ante una entesitis del polo inferior, que es la
más frecuente como hemos señalado antes.
- En la inserción de la tuberosidad tibial estamos ante una entesitis tibial.
- Si es en el cuerpo del tendón estamos ante una tendinosis.
El inicio suele ser progresivo, apareciendo al inicio o al final de la actividad deportiva,
siendo infrecuente el comienzo súbito. El dolor se puede presentar al final de la actividad
deportiva, mejorar con ella, o bien puede aumentar progresivamente con la actividad y me-
jorar con el reposo para convertirse al final en un dolor continuo que puede dificultar la vida
cotidiana del deportista, lo cual nos indica una agravación del proceso inflamatorio.
La exploración nos dará dolor a la palpación del asiento del proceso inflamatorio.
Con la rodilla flexionada el dolor desaparece a la palpación del polo inferior, dado que
las fibras tendinosas más afectadas son las profundas y éstas quedan protegidas en la con-
tracción. Sin embargo la flexión forzada de la rodilla así como la extensión contra resistencia
sí desencadenan dolor.

14.2.3. Pruebas complementarias.


La exploración de elección será inicialmente la ecografía de partes blandas, mostrando
zonas de hipoecogenicidad en la inflamación y de hiperecogenicidad en las calcificaciones, así
como un aumento de diámetro.
La radiología convencional sólo nos aportará información en el caso de calcificaciones
intratendinosas o en los casos en que exista una secuela de la enfermedad de Osgood-Schlatter
(FIGURA 20).
La RMN nos muestra los cambios degenerativos intratendinosos, y en el caso de que
exista una sospecha de minirruptura sería la exploración de elección e igualmente en los casos
de duda de la exploración ecográfica.

Figura 20. Calcificación distal del tendón rotuliano, secuela


de enfermedad Osgood-Schlatter.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 105


14.3. Tenditis de la “pata de ganso”.
La “pata de ganso” es la inserción distal de tres tendones que corresponden a los mús-
culos recto interno, semitendinoso y sartorio y que se localiza en la cara interna de la tibia por
delante de la inserción distal del ligamento lateral interno.

14.3.1. Mecanismo de lesión.


Poco frecuente, suele ser una patología del deportista veterano y está asociada a la
bursitis de esta misma localización; siempre que aparezca dolor en el compartimento interno de
la rodilla deberemos descartar su asociación a otras patologías de esta región como problemas
meniscales, de cartílago, etc.
Los deportes que principalmente predisponen a esta patología son el tenis, la equitación,
el esquí y la danza.

14.3.2. Clínica.
El diagnóstico debe ser clínico por la localización del dolor mediante una palpación
minuciosa de la zona y el punto concreto sería cara interna de la tibia en su tercio superior,
dos traveses de dedo por debajo de la interlínea articular y por dentro de la tuberosidad tibial
anterior.
La flexión contra resistencia de la rodilla así como la rotación externa forzada de la
misma despiertan el dolor.
En algunos casos concretos, como cuando existe una bursitis, la ecografía de partes
blandas nos mostrará una imagen hipoecogénica.

14.4. Tenditis de la extremidad superior o tenditis bicipital.


La porción larga del tendón del bíceps se puede afectar en dos puntos: a nivel de la
corredera bicipital y/o en la porción intraarticular.

14.4.1. Mecanismo de lesión.


La porción intraarticular está en íntimo contacto con el manguito de los rotadores
(tendones del supraespinoso, infraespinoso y subescapular) y con el ligamento coracohumeral
(desde apófisis coracoides de la escápula hasta región proximal o superior del húmero); desgarros
incompletos de estas estructuras suelen acompañarse de afectación del tendón del bíceps.
La forma de presentación de estas lesiones puede ser:
a) Tendinitis primarias: se suele ver afectada la porción de la corredera bicipital por
causas congénitas de alteración de la altura de la corredera pudiendo ocasionar
cuadros de subluxación del tendón con la aparición secundaria de un espolón.
Puede ser el caso de deportistas lanzadores y suele ser una tendinitis severa que
puede evolucionar hacia la ruptura del tendón.
En el caso de ruptura del ligamento coracohumeral se produce también la su-
bluxación del tendón del bíceps.
b) Tendinitis secundaria: es la que se asocia a los cuadros de compromiso sub-
acromial y para algunos autores representa el 95% de las lesiones de este tendón
corriendo su evolución paralela a las lesiones del manguito de los rotadores.
c) Ruptura del tendón: puede ser aguda o crónica y secundaria a un proceso de
degeneración que puede evolucionar sin o con la ruptura del manguito.

106 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


14.4.2. Clínica.
Dolor localizado en la cara anterior del hombro que se irradia hacia brazo y codo y que
aumenta con las maniobras de flexión. Suele remitir con el reposo.
Cuando existe una subluxación el deportista presenta dolor a nivel del surco bicipital
aumentando éste con las maniobras de elevación y de rotación del brazo y puede relatarnos
una sensación de chasquido o resalte.
Si hay una ruptura aguda suele existir historia previa de dolores de repetición que obli-
garon a la infiltración de la zona, y que en el momento de la ruptura alivia la sintomatología,
apareciendo la deformidad del brazo.
Es importante un buen interrogatorio del deportista para descartar cualquier patología
asociada como cervicalgia.
También es interesante conocer las pruebas de exploración básicas para concretar la
lesión del tendón:
- Prueba de Ludington: el deportista colocará sus manos por detrás de la cabeza
con los codos flexionados; cuando se ha producido la ruptura del bíceps veremos
un claro “hachazo” de la zona.
- Prueba de Speed: también denominada prueba de la tensión del bíceps en la que
se realiza una flexión contra resistencia del hombro con los codos extendidos
apareciendo dolor en la corredera bicipital
- Prueba de Yergasson: se pide al deportista que supine el antebrazo (palma de
la mano hacia arriba) con el codo flexionado y nosotros oponiéndonos al movi-
miento ( contra resistencia); esto desencadena dolor en la corredera bicipital.
- Prueba de inestabilidad del bíceps: con el brazo en abducción y rotación interna
(elevado en horizontal y girado hacia dentro) se le dice al paciente que intente
realizar una rotación externa con lo que aparece dolor y chasquido.

14.4.3. Pruebas complementarias.


En la ecografía podemos encontrar la desaparición del tendón del bíceps de su lugar
natural en la corredera bicipital cuando existe una ruptura del mismo.
En los casos de luxación lo podemos localizar fuera de la misma.
En la tendinitis nos encontraremos la corredera con un halo de líquido que rodea el
tendón.
La radiología simple sólo podrá mostrarnos las calcificaciones o las alteraciones óseas
que puedan condicionar zonas de roce del tendón.
La RMN sirve de gran utilidad para valorar el grado de afectación del tendón y de las
lesiones acompañantes del manguito de los rotadores.
También nos permite localizar el tendón en los casos de luxación.

15. Lesiones musculares


Representa una de las lesiones más frecuentes en el ámbito del deporte, ya que un 25%
de deportistas sufrirán una lesión muscular en algún momento de la temporada.
En un deportista de élite su masa muscular representa aproximadamente un 30%-40%
de su peso.
Se suelen afectar con mayor frecuencia los grupos musculares de la extremidad inferior
y siempre refiriéndonos al músculo estriado.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 107


15.1. Mecanismo y tipos de lesión muscular.
Existen dos tipos de mecanismos:
a) Externo: contusión o impacto que el deportista recibe de otro compañero o por
algún objeto del recinto donde realiza la actividad deportiva. Son más frecuen-
tes en los deportes de contacto como son rugby, fútbol, hockey sobre hielo. La
gravedad del accidente estará en función de la violencia del agente traumático
y del estado de contracción del músculo en el momento del impacto ya que a
más contracción más vulnerabilidad.
b) Interno: producido por la propia fuerza de contracción muscular. Es el mecanismo
más frecuente de lesión.
En cuanto a los tipos de lesión muscular serán dos, en función de que exista o no lesión
anatómica de la fibra muscular:
1. Sin evidencia de afectación de la fibra muscular, todas estas lesiones son rever-
sibles:
a) Inflamación muscular de comienzo retardado: dolor muscular que aparece
generalmente entre las 24 a 72 horas siguientes a la conclusión de un ejercicio
físico intenso y/o desacostumbrado.
b) Rampa: es una hipertonía global de un músculo por estiramiento o compresión
del mismo; reversible espontáneamente; no deja secuelas y suele aparecer
después de grandes esfuerzos o por alteraciones metabólicas como puede
ser un déficit de hidratación.
c) Contractura: hipertonía de un fascículo o de un grupo de fibras musculares.
Aparece súbitamente después de un esfuerzo y se traduce por una tensión
o bola en el músculo afectado que limita parcialmente su función. No suele
ceder con el estiramiento.
d) Elongación o distensión de la fibra muscular: alargamiento de la fibra mus-
cular que no llega a romperse pero que sí produce una serie de alteraciones
en las proteínas contráctiles; se acompaña de una disminución de la fuerza
muscular que puede llegar al 70%.
2. Con lesión evidente de la fibra muscular produciendo un proceso cicatricial de
mayor o menor intensidad en función de la gravedad de la ruptura y del trata-
miento aplicado:
a) Microrruptura: la lesión afecta a un grupo pequeño de fibras musculares; el
dolor es como el de una pedrada que incluso puede hacer que el atleta caiga
al suelo con imposibilidad de seguir la competición dado que se produce
durante el ejercicio físico.
b) Ruptura parcial: ruptura de un fascículo o más pero sin afectar al espesor
completo del músculo.
c) Ruptura total: ruptura completa del músculo.
Factores de riesgo que pueden facilitar la aparición de una lesión muscular son:
a) El frío y el aporte sanguíneo insuficiente: se ha visto que no sólo el frío provoca
un aumento de la tensión muscular sino también la tensión psicológica y el
dolor.
b) Sobrecarga y fatiga muscular tanto de carácter general como secundaria a un
agotamiento generalizado. En casos de agotamiento nervioso se produce una
incoordinación en la contracción muscular que facilita la aparición de una
lesión.

108 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


c) Entrenamiento insuficiente dado que ello aboca al músculo a un agotamiento
precoz con una mayor dificultad de recuperación tras un esfuerzo.
d) Calentamiento insuficiente, lo cual impedirá que el músculo desarrolle todas sus
posibilidades contráctiles y viscoelásticas.
e) Desequilibrio muscular entre los grupos musculares agonistas y antagonistas,
muy evidente en el caso de los músculos isquiotibiales.
f) Mayor vulnerabilidad de los músculos biarticulares como son los gemelos e
isquiotibiales.
g) Infecciones latentes, que pueden asentar en las piezas dentarias, próstata,
amígdalas, gastroenteritis, etc. Ante cualquier proceso infeccioso el deportista
deberá esperar a exponerse a un ejercicio de máxima intensidad hasta que haya
curado por completo la patología infecciosa y desaparecido la fiebre.

15.2. Clínica.
– LESIÓN DE LOS ISQUIOTIBIALES: es la ubicación más frecuente de la lesión muscular,
siendo los jugadores de fútbol los más afectados, seguidos de los atletas velocistas, vallistas,
saltadores de longitud y jugadores de rugby.
La lesión suele asentar en la porción corta del bíceps femoral.
La clínica consiste en dolor que se despierta con la presión, la contracción del músculo
y los movimientos pasivos. En ocasiones aparece hinchazón en el lugar de la lesión pero ge-
neralmente se objetiva la depresión correspondiente o hachazo.
– GEMELO INTERNO: se produce en las situaciones donde el peso del cuerpo recae sobre
el gemelo cuando éste está en tensión, la rodilla flexionada y el pie en flexión plantar máxima
con apoyo sobre los dedos.
Este es el caso del tenista al realizar el saque, atletismo, fútbol, boxeo, baloncesto,
hockey sobre hielo, ciclismo, esgrima y esquí.
La clínica aparece tras la realización de este tipo de apoyo y se traduce por un dolor
violento a nivel del gemelo interno como un golpe dado por una piedra, siendo muy difícil
después incluso el simple andar.
La flexión y la extensión activa despiertan dolor, el gemelo está aumentado de tamaño
y entre el quinto y séptimo día aparece una coloración característica a nivel del tercio distal
del músculo.
Cuando la lesión no es tan importante el dolor tarda en aparecer entre 24-48 horas. Es
una lesión que tarda en curar unos tres meses.
– CUÁDRICEPS FEMORAL: suele afectarse con mayor frecuencia el recto anterior tras
un chut al vacío o un golpe directo.
Los deportistas que más frecuentemente la padecen son los futbolistas, hockey sobre
hielo, atletismo y esquí.
La clínica se caracteriza por un dolor brutal en la cara anterior del cuádriceps, tanto
espontáneo como a la presión así como una contracción muscular voluntaria dolorosa.
La inspección suele mostrar una depresión sobre la región muscular afectada; en algu-
nos casos el desgarro se produce en su inserción proximal o superior con arrancamiento de la
misma debiendo realizar un diagnóstico diferencial con la coxalgia aguda.
– ABDUCTORES DEL MUSLO: son los que se encargan de desplazar el miembro inferior
hacia dentro.
Los deportes más afectados son el fútbol, hockey sobre hielo, equitación, gimnasia,
balonmano.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 109


La clínica consiste en dolor brutal en la cara interna de la pierna, con dolor a la palpación
del tercio superior así como a las maniobras contra resistencia a la abducción del miembro.
No es rara la aparición de un hematoma en la cara interna del muslo.
– RECTOS ANTERIORES DEL ABDOMEN: se presenta más frecuentemente en el jugador
de fútbol, atletismo, esquí, gimnasia.
La clínica muestra un dolor muy importante con signos de irritación pseudoperitoneal,
náuseas, tensión abdominal que pueden llegar a confundir con un cuadro de abdomen agudo.
– MÚSCULO PSOASILÍACO: este músculo recorre desde la región inferior o distal de
abdomen hasta el ilion y su lesión puede pasar desapercibida.
Fundamentalmente afecta a los practicantes de alpinismo, salto de longitud, lanzadores
de jabalina, vallistas, baloncesto, balonmano.
La clínica se manifiesta por un dolor en la ingle y tercio superior del muslo e incluso en
la región lumbar.
A los pocos minutos los síntomas desaparecen y hay una fase asintomática, que puede
abarcar algunas horas o días.
La inspección puede mostrar un hematoma que hincha la región inguinal y que si es
muy importante puede comprimir los vasos sanguíneos.
La movilidad coxofemoral está limitada.
La radiología simple en proyección AP de abdomen nos puede mostrar un velado de las
líneas del psoas.
– MÚSCULOS PARAVERTEBRALES: su afectación simula una hernia discal, con dolor a la
presión de los músculos lumbares, siendo el examen neurológico de las extremidades inferiores
normal.

15.3. Pruebas complementarias.


La ecografía es la prueba que en el momento actual mayor valor tiene por ser no invasiva,
por su bajo coste y, por ser una prueba dinámica que nos será útil para realizar el diagnóstico
diferencial. Por todo ello es el examen de elección.
En los accidentes agudos lo más adecuado es realizar el examen a las 72 horas de la
lesión deportiva dado que en este momento las imágenes obtenidas son muy fiables si existe
una lesión anatómica y podrá objetivar una desestructuración con zonas hipoecogénicas,
imagen típica de las elongaciones musculares.
Si la lesión ha sido una contusión nos aparece una zona anecogénica secundaria al
hematoma resultante (FIGURAS 21 Y 22).
En los casos de ruptura muscular importante se objetivará la discontinuidad de las fibras
musculares con retracción de las mismas y mostrando la típica imagen en “badajo de campana”
en los cortes longitudinales.
En los casos evolucionados podemos encontrarnos con imágenes hiperecogénicas
correspondientes a cicatrices fibrosas, granulomas, calcificaciones o zonas quísticas que pos-
teriormente serán zonas débiles del músculo.
La RMN representa en la actualidad una gran ayuda en los casos en que existen dudas
y para concretar el grupo muscular afectado, pero dado su coste económico no puede ser
considerada la exploración inicial ni de elección. También se pierde la posibilidad de realizar
una exploración dinámica.
La gammagrafía isotópica tiene un lugar destacado en el caso del diagnóstico de las
miositis osificantes tanto para el diagnóstico inicial como para el seguimiento de la actividad
de las mismas.

110 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


Figura 21. Corte longitudinal del recto anterior. Figura 22. Imagen comparativa del recto anterior de
una pierna lesionada.

16. Lesiones por sobrecarga ósea


Estudiaremos dos cuadros:
a) Fracturas de estrés.
b) Periostitis.

16.1. Fracturas de estrés.


Es un tipo especial de fractura que se produce sobre un hueso sano, no por un episodio
traumático agudo como es lo habitual en las fracturas, sino por un traumatismo repetitivo de
moderada intensidad que por sí solo no es capaz de producir la ruptura del hueso pero sí por
episodios continuados en el tiempo.
El aumento de la práctica deportiva por la población general y la aparición de nuevas
especialidades han representado un aumento de este tipo de lesiones y su ubicación en loca-
lizaciones poco frecuentes.

16.1.1. Mecanismo de lesión.


Se produce cuando la capacidad de remodelación del hueso se ve sobrepasada por el
esfuerzo continuado al que lo sometemos y al que no se puede adaptar.
Su incidencia es de un 10% de todas las lesiones deportivas del aparato locomotor,
siendo más frecuente entre los 20 y los 40 años y no parece haber diferencia de sexo para
actividades comparables. La raza negra tendría una menor incidencia de lesiones.
El tipo de deporte tiene una influencia directa en la localización de las fracturas, siendo
las más frecuentes en el ámbito deportivo la tibia, metatarsianos y peroné. Los deportes que
con mayor frecuencia presentan este tipo de lesión son: atletismo de fondo, fútbol, tenis,
baloncesto, voleibol, gimnasia y ciclismo.
Como factores de riesgo consideraremos:
a) Actividad física intensa.
b) Cambios en el entrenamiento, calzado y superficie de juego.
c) Fatiga muscular.
d) Déficit de nutrición.
e) Baja densidad ósea u osteoporosis.
f) Factores biomecánicos estáticos o estructurales de la extremidad.
g) Factores biomecánicos dinámicos, como pueden ser la frecuencia e intensidad
del impacto.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 111


16.1.2. Clínica.
Dolor selectivo en la zona de la fractura que aumenta con la presión pero, sobre todo,
con el ejercicio físico y mejora con el reposo.
Puede existir edema local y excepcionalmente eritema.
El dolor también se puede despertar por la percusión o por la vibración de un diapasón.

16.1.3. Pruebas complementarias.


En primer lugar se realizará una radiografía simple de la zona que se pedirá de alta
densidad como si fuera para una mamografía porque es más sensible.
La radiografía permanece negativa hasta que no han pasado las primeras tres a seis
semanas del inicio del dolor (FIGURA 23).
Las tomografías pueden ayudar en caso de duda y sólo en estos casos pediremos una
TAC o una RMN que podrá ayudarnos en el diagnóstico.
La gammagrafía con Tecnecio-99 nos mostrará una zona de hipercaptación corres-
pondiente a la acumulación de contraste en la zona de fractura; suele ser positiva unas dos
semanas antes de que aparezca la imagen en la radiografía (FIGURAS 24 Y 25).

Figura 23. Radiografía simple: Fractura de Figura 24 y 25. Gammagrafía con Tecnecio 99, fractura de estré
estrés del 5º metatarsiano. 5º. metatarsiano.

16.2. Periostitis.
Es la irritación del periostio o cortical del hueso y su principal localización corresponde
a la región anterior de la tibia.

16.2.1. Mecanismo de lesión.


Factores favorecedores de esta patología parecen ser las vibraciones del impacto del pie
sobre superficies duras o porque la suela del calzado esté agotada y no amortiguan lo suficiente;
ésto provocaría una ruptura de los microvasos del periostio endógenos lo cual desencadenaría
un proceso inflamatorio responsable del cuadro.
Otro mecanismo favorecedor serían las sesiones de entrenamiento principalmente sobre
planos inclinados o entrenamientos mal planificados en intensidad o duración.

112 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva


También influyen los factores estructurales del aparato locomotor como serían la disi-
metría de extremidades, pie plano valgo, rotación externa de la cadera, torsión tibial externa,
genu varo (rodillas hacia fuera o arqueadas), genu valgo (rodillas hacia dentro o en X, que se
juntan), etc.
Los deportes que con mayor frecuencia suelen presentar dicho cuadro son la marcha
atlética, fútbol, carrera de fondo, gimnasia, esquí, danza, patinaje y tenis.

16.2.2. Clínica.
Dolor que aparece con la práctica deportiva, no inicialmente, sino al final del entre-
namiento, aunque progresivamente el dolor se va instaurando ante cualquier actividad física
llegando, en ocasiones, a limitar la vida diaria.
Localizado fundamentalmente en la región anterior de la tibia, concretamente en los
dos tercios distales, en su cresta anterointerna. No suele ser de predominio nocturno y en un
50% de los casos es bilateral.
La palpación de esta cresta interna despierta un dolor muy vivo, apreciándose, en oca-
siones, un aumento de la temperatura local.

16.2.3. Pruebas complementarias.


La radiografía simple de la zona suele ser negativa de inicio y sólo en las fases muy
tardías puede mostrar un refuerzo perióstico longitudinal a modo de hilo que está separado
del periostio (FIGURA 26); en ocasiones aparece un aumento de grosor del periostio.
La gammagrafía con Tecnecio-99 es la exploración radiodiagnóstica de elección mos-
trándonos una zona de hipercaptación longitudinal que refuerza el margen óseo (FIGURA
27), mientras que en el caso de la fractura de estrés es un acúmulo de contraste en una zona
determinada.

Figura 26. Radiología simple donde se visualiza Figura 27. Gammagrafía ósea donde se objetiva un
una periostitis tibial. refuerzo longitudinal a lo largo del reborde tibial en un
caso de periostitis.

Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva 113


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114 Pruebas de radiodiagnóstico en medicina deportiva

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