1.
La situación fáctica de este caso es que la Sra. N. A. G., se presenta peticionando la insania
o inhabilitación de su hija A. C. G., quien padecería parálisis cerebral. Proponiendo como
curador provisorio de su hija al hermano de la causante Sr. J. J. M., de los bienes y su
persona.
En primera instancia se sentencia la insania e inhabilitación de la persona lo que es apelado
por el Ministerio Pupilar ya que entiende que no se adecua a las disposiciones del Código
Civil y Comercial de la Nación. Se debe mencionar que al inicio de este juicio aún se
encontraba vigente el Código Civil de Vélez, derogado en el año 2015 por el actual.
2.
Según el Código Civil y Comercial de la Nación en su Artículo 32, hay dos requisitos
esenciales de procedencia para la declaración de incapacidad de una persona, por un lado la
nula capacidad de interaccionar con su entorno y la imposibilidad absoluta de
manifestación de la voluntad, aun utilizando tecnologías adecuadas. Por otra parte, que el
sistema de apoyos resulte ineficaz. En estos supuestos el juez puede sentenciar la
incapacidad y debe designar un curador para los bienes y la persona misma.
3.
El juez puede restringir la capacidad de ejercicio y designar apoyos para determinados
actos de una persona mayor de 13 años que padece una dicción o alteración mental
permanente de suficiente gravedad siempre que estime que el ejercicio en su plena
capacidad puede resultar un daño a su persona o a sus bienes. Esto también lo cita el Art. 32
del CCCN, en cuanto a los apoyos necesarios para el caso, son previstos en el Art. 43 de
dicho código.
4.
En el año 2011 la primera pericia médica efectuada por dos médicos psiquiatras del Cuerpo
Médico Forense constata que A. C. G., presenta parálisis cerebral con incapacidad total, lo
que se encuadra en el concepto de insania del art. 141 del Código Civil vigente en ese
momento. De la encuesta ambiental realizada surge que la causante requiere asistencia para
todas las actividades cotidianas, para vestirse, higienizarse, alimentarse y movilizarse.
Luego en el año 2017 se realiza una nueva pericia de la que surge que A. C. presenta
“...movimientos anormales de manera permanente”. Escaso desarrollo pondoestatural, lo
que causa que todas las funciones cerebrales superiores tales como atención, memoria,
pensamiento, razonamiento, juicio crítico, se hallan severamente afectadas. Es incapaz de
realizar ninguna actividad básica ni instrumental de la vida diaria, por lo que es dependiente
de otras personas en forma permanente. El cuadro es indicador de vulnerabilidad, por lo
que requiere acompañamiento y supervisión permanente en la administración de sus bienes
y en el cuidado de su salud y persona.
5.
El Juzgado de Primera Instancia declara la incapacidad de A.C.G., en los términos del
artículo 141 del Código Civil vigente en ese momento. Dicho código cita en tal artículo que
se declaran incapaces por demencia las personas que por causa de enfermedades mentales
no tengan actitud para dirigir su persona o administrar sus bienes. El tribunal entiende que
los resultados de la pericia médica realizada se encuadra en el concepto que detalla este
artículo.
6.
Cuando actúa la Cámara de Apelaciones ya se encontraba vigente el nuevo Código Civil y
Comercial de la Nación, el cual deroga el anterior e instaura un nuevo concepto en cuanto a
la incapacidad de las personas. Este código de fondo en su artículo 32, mantiene la
condición de incapaz absoluto y la limita a supuestos excepcionales en donde la alteración
mental de la persona no solo se estime que mediante el ejercicio de la capacidad pueda
resultar un daño a su persona o sus bienes, sino que además se requiere que la misma se
encuentre absolutamente imposibilitada de interaccionar con su entorno y expresar su
voluntad por cualquier modo.
En base a esto el tribunal hace lugar parcialmente a la demanda y dispone la restricción del
ejercicio de la capacidad de A. C. G., solo a aspectos de los actos de administración y
disposición de sus bienes; los que deberán ser realizados con la representación de la
persona que se asigne como figura de apoyo, quien será su hermano y deberá actuar
teniendo en cuenta la opinión de la causante y su autonomía de obrar debiendo garantizar el
bienestar integral de la misma.
7.
Las medidas de apoyo tienen como fin facilitar a quien lo necesite la toma de decisiones
para dirigir su persona, administrar sus bienes y celebrar actos jurídicos en general. Además
de tener las funciones de promover la autonomía y facilitar la comunicación, comprensión y
manifestación de voluntad de la persona para el ejercicio de sus derechos.