EL ASMA
El asma es una enfermedad crónica del sistema respiratorio que afecta a la bronquitis y
además dificulta el paso del aire hacia los pulmones. Se caracteriza por una inflamación
persistente de las vías respiratorias, ocasionando su estrechamiento y la producción
excesiva de moco, lo que dificulta el paso del aire hacia los pulmones. Como consecuencia,
la persona experimenta dificultad para respirar, tos, y sensación de opresión en el pecho. Se
trata de un problema o patología que puede presentarse en cualquier etapa de la vida,
aunque resulta más frecuente en la infancia. Además, a lo largo de la evolución de la
enfermedad suele haber periodos de crisis y mejoría.
En cuanto a sus causas estas son variadas y dependen tanto de factores genéticos como
ambientales. Por un lado, existen personas con predisposición hereditaria que aumente la
probabilidad de desarrollarla. Por otra parte, influyen factores externos como por ejemplo
polvo o ácaros, asimismo los cambios climáticos bruscos, la contaminación de aire pueden
desencadenar la crisis asmática. También, las infecciones respiratorias virales
especialmente en niños. De esta manera, el origen del asma no puede deberse a una sola
causa, las causas son múltiples
Los signos y los síntomas del asma permiten identificar con claridad esta enfermedad,
aunque varían en intensidad. Entre los más frecuentes se encuentra la dificultad para
respirar, la tos persistente especialmente en las noches. Además, algunos pacientes
presentan sensación de opresión en el pecho y fatiga en actividades cotidianas. Estos
síntomas suelen aparecer de manera irregular, cabe destacar que no todas las personas
presentan los mismos signos. Sin embargo, es importante reconocer a tiempo para actuar
con rapidez de este modo se previene complicaciones graves
En relación con los tratamientos, el asma no tiene cura, pero si un control eficaz mediante
diversos métodos. Entre ellos se encuentran los medicamentos broncodilatadores de acción
rápida ante una crisis asmática, también se utilizan los fármacos antinflamatorios inhalados
que ayudan a reducir la inflamación de los bronquios. Asimismo, es importante evitar los
factores desencadenantes como el humo o polvo. Del mismo modo la práctica de hábitos
saludable y la actividad física también contribuye al control de la enfermedad. Finalmente,
el seguimiento médico adecuado asegura una buena calidad de vida a las personas.