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Evolución del Modelo Atómico Cuántico

El documento aborda la evolución del modelo atómico desde la teoría clásica hasta la mecánica cuántica, destacando la inestabilidad del átomo de hidrógeno según la física clásica y la necesidad de un nuevo modelo. Se menciona el desarrollo histórico de la mecánica cuántica y sus principios fundamentales, como la dualidad onda-partícula y el entrelazamiento cuántico. Finalmente, se discute la interpretación de Copenhague y la formulación matemática que describe el comportamiento de las partículas a nivel cuántico.

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Evolución del Modelo Atómico Cuántico

El documento aborda la evolución del modelo atómico desde la teoría clásica hasta la mecánica cuántica, destacando la inestabilidad del átomo de hidrógeno según la física clásica y la necesidad de un nuevo modelo. Se menciona el desarrollo histórico de la mecánica cuántica y sus principios fundamentales, como la dualidad onda-partícula y el entrelazamiento cuántico. Finalmente, se discute la interpretación de Copenhague y la formulación matemática que describe el comportamiento de las partículas a nivel cuántico.

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Siendo

m
p
{\displaystyle \scriptstyle m_{p}} la masa del protón y
m
e
{\displaystyle \scriptstyle m_{e}} la masa del electrón. En ese caso el problema
del átomo de hidrógeno parece admitir una solución simple en la que el electrón se
moviera en órbitas elípticas alrededor del núcleo atómico. Sin embargo, existe un
problema con la solución clásica, de acuerdo con las predicciones del
electromagnetismo una partícula eléctrica que sigue un movimiento acelerado, como
sucedería al describir una elipse debería emitir radiación electromagnética, y por
tanto perder energía cinética, la cantidad de energía radiada sería de hecho:

d
E
r
d
t
=
e
2
a
2
γ
4
6
π
ϵ
0
c
3

π
96
e
14
m
e
2
γ
4
ϵ
0
7
h
8
c
3

5
,
1

10

8
watt
{\displaystyle {\frac {dE_{r}}{dt}}={\frac {e^{2}a^{2}\gamma ^{4}}{6\pi \epsilon
_{0}c^{3}}}\approx {\frac {\pi }{96}}{\frac {e^{14}m_{e}^{2}\gamma ^{4}}{\epsilon
_{0}^{7}h^{8}c^{3}}}\geq 5,1\cdot 10^{-8}{\mbox{watt}}}

Ese proceso acabaría con el colapso del átomo sobre el núcleo en un tiempo muy
corto dadas las grandes aceleraciones existentes. A partir de los datos de la
ecuación anterior el tiempo de colapso sería de 10-8 s, es decir, de acuerdo con la
física clásica los átomos de hidrógeno no serían estables y no podrían existir más
de una cienmillonésima de segundo.

Esa incompatibilidad entre las predicciones del modelo clásico y la realidad


observada llevó a buscar un modelo que explicara fenomenológicamente el átomo. El
modelo atómico de Bohr era un modelo fenomenológico y provisorio que explicaba
satisfactoriamente aunque de manera heurística algunos datos, como el orden de
magnitud del radio atómico y los espectros de absorción del átomo, pero no
explicaba cómo era posible que el electrón no emitiera radiación perdiendo energía.
La búsqueda de un modelo más adecuado llevó a la formulación del modelo atómico de
Schrödinger en el cual puede probarse que el valor esperado de la aceleración es
nulo, y sobre esa base puede decirse que la energía electromagnética emitida
debería ser también nula. Sin embargo, al contrario del modelo de Bohr, la
representación cuántica de Schrödinger es difícil de entender en términos
intuitivos.

Desarrollo histórico
Artículo principal: Historia de la mecánica cuántica
La teoría cuántica fue desarrollada en su forma básica a lo largo de la primera
mitad del siglo XX. El hecho de que la energía se intercambie de forma discreta se
puso de relieve por hechos experimentales como los siguientes, inexplicables con
las herramientas teóricas anteriores de la mecánica clásica o la electrodinámica:

Fig. 1: La función de onda del electrón de un átomo de hidrógeno posee niveles de


energía definidos y discretos denotados por un número cuántico n=1, 2, 3,... y
valores definidos de momento angular caracterizados por la notación: s, p, d,...
Las áreas brillantes en la figura corresponden a densidades elevadas de
probabilidad de encontrar el electrón en dicha posición.
Espectro de la radiación del cuerpo negro, resuelto por Max Planck con la
cuantización de la energía. La energía total del cuerpo negro resultó que tomaba
valores discretos más que continuos. Este fenómeno se llamó cuantización, y los
intervalos posibles más pequeños entre los valores discretos son llamados quanta
(singular: quantum, de la palabra latina para «cantidad», de ahí el nombre de
mecánica cuántica). La magnitud de un cuanto es un valor fijo llamado constante de
Planck, y que vale: 6,626 ×10-34 J·s.
Bajo ciertas condiciones experimentales, los objetos microscópicos como los átomos
o los electrones exhiben un comportamiento ondulatorio, como en la interferencia.
Bajo otras condiciones, las mismas especies de objetos exhiben un comportamiento
corpuscular, de partícula, («partícula» quiere decir un objeto que puede ser
localizado en una región concreta del espacio), como en la dispersión de
partículas. Este fenómeno se conoce como dualidad onda-partícula.
Las propiedades físicas de objetos con historias asociadas pueden ser
correlacionadas, en una amplitud prohibida para cualquier teoría clásica, solo
pueden ser descritos con precisión si se hace referencia a ambos a la vez. Este
fenómeno es llamado entrelazamiento cuántico y la desigualdad de Bell describe su
diferencia con la correlación ordinaria. Las medidas de las violaciones de la
desigualdad de Bell fueron algunas de las mayores comprobaciones de la mecánica
cuántica.
Explicación del efecto fotoeléctrico, dada por Albert Einstein, en que volvió a
aparecer esa "misteriosa" necesidad de cuantizar la energía.
Efecto Compton.
El desarrollo formal de la teoría fue obra de los esfuerzos conjuntos de varios
físicos y matemáticos de la época como Schrödinger, Heisenberg, Einstein, Dirac,
Bohr y Von Neumann entre otros (la lista es larga). Algunos de los aspectos
fundamentales de la teoría están siendo aún estudiados activamente. La mecánica
cuántica ha sido también adoptada como la teoría subyacente a muchos campos de la
física y la química, incluyendo la física de la materia condensada, la química
cuántica y la física de partículas.

La región de origen de la mecánica cuántica puede localizarse en la Europa central,


en Alemania y Austria, y en el contexto histórico del primer tercio del siglo XX.

Suposiciones más importantes


Artículo principal: Interpretaciones de la mecánica cuántica
Las suposiciones más importantes de esta teoría son las siguientes:

Al ser imposible fijar a la vez la posición y el momento de una partícula, se


renuncia al concepto de trayectoria, vital en mecánica clásica. En vez de eso, el
movimiento de una partícula puede ser explicado por una función matemática que
asigna, a cada punto del espacio y a cada instante, la probabilidad de que la
partícula descrita se halle en tal posición en ese instante (al menos, en la
interpretación de la Mecánica cuántica más usual, la probabilista o interpretación
de Copenhague). A partir de esa función, o función de ondas, se extraen
teóricamente todas las magnitudes del movimiento necesarias.
Existen dos tipos de evolución temporal, si no ocurre ninguna medida el estado del
sistema o función de onda evolucionan de acuerdo con la ecuación de Schrödinger,
sin embargo, si se realiza una medida sobre el sistema, este sufre un «salto
cuántico» hacia un estado compatible con los valores de la medida obtenida
(formalmente el nuevo estado será una proyección ortogonal del estado original).
Existen diferencias notorias entre los estados ligados y los que no lo están.
La energía no se intercambia de forma continua en un estado ligado, sino en forma
discreta lo cual implica la existencia de paquetes mínimos de energía llamados
cuantos, mientras en los estados no ligados la energía se comporta como un
continuo.
Descripción de la teoría
Interpretación de Copenhague
Artículo principal: Interpretación de Copenhague
Para describir la teoría de forma general es necesario un tratamiento matemático
riguroso, pero aceptando una de las tres interpretaciones de la mecánica cuántica
(a partir de ahora la Interpretación de Copenhague), el marco se relaja. La
mecánica cuántica describe el estado instantáneo de un sistema (estado cuántico)
con una función de onda que codifica la distribución de probabilidad de todas las
propiedades medibles, u observables. Algunos observables posibles sobre un sistema
dado son la energía, posición, momento y momento angular. La mecánica cuántica no
asigna valores definidos a los observables, sino que hace predicciones sobre sus
distribuciones de probabilidad. Las propiedades ondulatorias de la materia son
explicadas por la interferencia de las funciones de onda.

Estas funciones de onda pueden variar con el transcurso del tiempo. Esta evolución
es determinista si sobre el sistema no se realiza ninguna medida aunque esta
evolución es estocástica y se produce mediante colapso de la función de onda cuando
se realiza una medida sobre el sistema (Postulado IV de la MC). Por ejemplo, una
partícula moviéndose sin interferencia en el espacio vacío puede ser descrita
mediante una función de onda que es un paquete de ondas centrado alrededor de
alguna posición media. Según pasa el tiempo, el centro del paquete puede
trasladarse, cambiar, de modo que la partícula parece estar localizada más
precisamente en otro lugar. La evolución temporal determinista de las funciones de
onda es descrita por la ecuación de Schrödinger.
Algunas funciones de onda describen estados físicos con distribuciones de
probabilidad que son constantes en el tiempo, estos estados se llaman
estacionarios, son estados propios del operador hamiltoniano y tienen energía bien
definida. Muchos sistemas que eran tratados dinámicamente en mecánica clásica son
descritos mediante tales funciones de onda estáticas. Por ejemplo, un electrón en
un átomo sin excitar se dibuja clásicamente como una partícula que rodea el núcleo,
mientras que en mecánica cuántica es descrito por una nube de probabilidad estática
que rodea al núcleo.

Cuando se realiza una medición en un observable del sistema, la función de ondas se


convierte en una del conjunto de las funciones llamadas funciones propias o estados
propios del observable en cuestión. Este proceso es conocido como colapso de la
función de onda. Las probabilidades relativas de ese colapso sobre alguno de los
estados propios posibles son descritas por la función de onda instantánea justo
antes de la reducción. Considerando el ejemplo anterior sobre la partícula en el
vacío, si se mide la posición de la misma, se obtendrá un valor impredecible x. En
general, es imposible predecir con precisión qué valor de x se obtendrá, aunque es
probable que se obtenga uno cercano al centro del paquete de ondas, donde la
amplitud de la función de onda es grande. Después de que se ha hecho la medida, la
función de onda de la partícula colapsa y se reduce a una que esté muy concentrada
en torno a la posición observada x.

La ecuación de Schrödinger es determinista en el sentido de que, dada una función


de onda a un tiempo inicial dado, la ecuación suministra una predicción concreta de
qué función tendremos en cualquier tiempo posterior. Durante una medida, el eigen-
estado al cual colapsa la función es probabilista y en este aspecto la mecánica
cuántica es no determinista. Así que la naturaleza probabilista de la mecánica
cuántica nace del acto de la medida. Esto conduce al problema de definir
objetivamente en qué momento se produce la medida y la evolución pasa de lineal y
determinista, a no-lineal y estocástica/aleatoria, cuestión que se conoce como
problema de la medida y que, además de la interpretación de Copenhague, ha dado
lugar a un número elevado de propuestas de resolución, conocidas como
interpretaciones de la mecánica cuántica.

Formulación matemática
Artículos principales: Postulados de la mecánica cuántica y Notación braket.

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