Golpe militar de 1964 y caída de Víctor Paz Estenssoro
El Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), que había liderado la Revolución Nacional
de 1952, enfrentó una profunda crisis política hacia inicios de la década de 1960. Tras tres
gestiones presidenciales de Víctor Paz Estenssoro y la influencia predominante del partido en
todos los niveles del Estado, surgieron tensiones internas y descontento social.
En 1964, al finalizar su tercer mandato, Paz Estenssoro buscaba la reelección con el apoyo del
vicepresidente René Barrientos, un militar con fuerte respaldo en las Fuerzas Armadas. Sin
embargo, las diferencias entre ambos se agudizaron y, sumado al desgaste del gobierno, se
produjo un golpe militar encabezado por Barrientos y Alfredo Ovando Candia el 4 de
noviembre de 1964, lo que marcó el fin del ciclo revolucionario del MNR en el poder.
Balance de los logros y limitaciones
El MNR dejó una huella profunda en la historia de Bolivia, con avances trascendentales, pero
también con importantes limitaciones:
Logros principales:
Nacionalización de las minas (1952): debilitó el poder de la oligarquía minera y
fortaleció el rol del Estado en la economía.
Reforma Agraria (1953): puso fin al latifundio y otorgó tierras a los campesinos,
transformando las relaciones sociales en el campo.
Voto universal (1952): incorporó a indígenas, mujeres y sectores populares a la vida
política.
Reforma educativa: amplió la cobertura escolar y fomentó la integración nacional.
Limitaciones y problemas:
La economía no logró diversificarse más allá de la minería, generando dependencia del
estaño y luego del petróleo.
El clientelismo político y la pugna interna debilitaron la unidad del MNR.
La reforma agraria, aunque significativa, generó parcelamiento excesivo y baja
productividad.
No se consolidó una verdadera industrialización nacional.
Impacto de la Revolución Nacional en la historia de Bolivia
La Revolución Nacional (1952) y los gobiernos del MNR transformaron radicalmente la
estructura social, política y económica del país. Por primera vez, los sectores indígenas, obreros
y campesinos fueron reconocidos como actores políticos. Se construyó una identidad nacional
más incluyente y se sentaron las bases de la Bolivia contemporánea.
Sin embargo, la inestabilidad política posterior, los golpes militares y las contradicciones
internas del MNR limitaron el alcance de sus reformas. Aun así, el legado del MNR es
considerado uno de los procesos más importantes del siglo XX en Bolivia, comparable en
magnitud a la Guerra del Chaco y a los cambios introducidos con la democracia a partir de 1982.