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Impugnación de Tutela en Barranquilla

Sentencia de tutela sobre Debido Proceso por concurrencia de embargos de diferentes jurisdicciones.

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Impugnación de Tutela en Barranquilla

Sentencia de tutela sobre Debido Proceso por concurrencia de embargos de diferentes jurisdicciones.

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República de Colombia

Corte Suprema de Justicia

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA


SALA DE CASACIÓN CIVIL

MARGARITA CABELLO BLANCO


Magistrada ponente

STC9907-2015
Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01
(Aprobado en sesión de veintinueve de julio de dos mil quince)

Bogotá D. C., treinta (30) de julio de dos mil quince


(2015).

Se decide la impugnación interpuesta frente a la


sentencia proferida el 10 de junio de 2015, mediante la cual
la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito
Judicial de Barranquilla negó la acción de tutela promovida
por Flavia Fernández García, en nombre propio y en
representación de sus menores hijos [XX] y [ZZ]1 frente a la
Oficina de Registro de Instrumentos Públicos y el Juzgado
Primero Civil del Circuito de Ejecución, ambos de esa
ciudad y la Superintendencia de Notariado y Registro,
trámite al que se vinculó a los Estrados Séptimo de Familia
y Civil del Circuito y Primero de la misma especialidad y
jerarquía de Descongestión de la misma urbe.

1 En virtud del artículo 47 del Código de la Infancia y la Adolescencia, armonizado


con el canon 7º de la Ley 1581 de 2012, se omiten los nombres de los menores.
Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

ANTECEDENTES

1. La accionante, por intermedio de apoderada


judicial, solicitó la protección de sus derechos
fundamentales de petición, debido proceso, de los niños y a
la «propiedad privada», supuestamente vulnerados por las
autoridades y entidad encartadas.

2. Sostuvo como apoyo de su reclamo, en síntesis, lo


siguiente:

2.1. Que el 6 de octubre de 2014 presentó demanda de


alimentos en nombre y representación de sus descendientes
menores de edad XX y ZZ contra el señor Álvaro Barros
Donado, correspondiéndole su conocimiento al Juzgado
Séptimo de Familia de Barranquilla.

2.2. Que este estrado «ha emitido los actos procesales


inclusive el de notificación del CRÉDITO» a las células judiciales

Séptima Civil del Circuito y Primera de Ejecución de igual


especialidad, los cuales no se han pronunciado al respecto.

2.3. Que la Oficina de Registro de Instrumentos


Públicos de Barranquilla rechazó la medida cautelar sobre
el bien inmueble del «demandado en alimentos» que decretó a
través del oficio N° 0100 de 15 de octubre de 2014 el
estrado de Familia convocado, «desconociendo la autoridad
judicial (…) haciendo valer una instrucción administrativa No.
02/14/02», incurriendo en desacato a lo dispuesto.

2
Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

2.4. Que el juez querellado sin efectuar la «prelación del


crédito» ni notificar al Séptimo de Familia de los actos

procesales subsiguientes, se dispone a subastar el predio


desconociendo el derecho que le asiste a sus hijos menores
de edad.

3. Conforme a lo anterior solicita «[o]rdenar a la


Superintendencia de Notariado y Registro y a la Oficina de Registro de
Instrumentos Públicos de Barranquilla proceda a cumplir la orden
judicial emitida por el Juzgado 7 de Familia», consistente en

inscribir el embargo del bien identificado con matrícula


inmobiliaria 040-109332, perteneciente al demandado
Álvaro Barros Donado, solicitado mediante oficio número
0100-15 del 6 de febrero de 2015.

De igual manera se conmine a la autoridad acusada


que proceda a la prelación de créditos teniendo en cuenta el
que por alimentos se surte en el mencionado despacho de
Familia.

A su vez, como medida provisional suplicó: «[n]otificar a


Instrumentos Públicos que se abstenga de inscribir cualquier acto que
viole los derechos fundamentales de los menores [XX] y [ZZ]» y al

funcionario querellado para que «se abstenga de (…) ordenar el


remate hasta que [reconozca] el crédito de alimentos de los menores [XX]
y [ZZ]».

Asimismo, en caso de haber comisionado para la


diligencia de remate, comunicar a quien corresponda para
que se abstenga de adelantar la almoneda hasta que el

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

estrado denunciado reconozca el anotado crédito


alimentario (fls. 1-6 Cdno. 1).

LAS RESPUESTAS DE LOS ACCIONADOS Y VINCULADOS

La autoridad encartada refirió que «el Juzgado Séptimo


Civil del Circuito, [le] remitió el día 16 de enero de 2014, entre otros, el
expediente radicado bajo el No. 2013-00203, en el que figura como
demandante Banco Davivienda S.A. y como demandado Álvaro Barros
Donado, del cual (…) avocó (…) conocimiento mediante auto de fecha 22
de enero [del mismo año]».

Agregó que «la petición de amparo deprecada por el actor (…) no


resiste el más simple examen de procedencia» porque no se

acreditan los requisitos generales ni especiales que la


extensa doctrina constitucional ha instituido, «máxime cuando
la petición formulada por el actor al Despacho y que constituye el
fundamento de esta acción (…) pudo haber sido recurrida, sin que el
accionante hubiere agotado los recursos ordinarios y extraordinarios de
que dispone dentro del trámite del proceso».

Además, que «en lo que concierne a la actuación que [se]


solicita de [esa] agencia judicial (…) la prelación de créditos en virtud de
lo dispuesto por el artículo 542 del C.P.C. se gradúa una vez existan
sumas de dinero para la entrega, y en el proceso que ha motivado la
acción constitucional, el inmueble cautelado aún no ha sido rematado,
por lo que no existiendo sumas líquidas de dinero por entregar no es
posible proceder a la graduación de los créditos» (fls. 33-34 ibídem).

El Juzgado de Familia convocado, expuso que por auto


de 6 de febrero de 2015 decretó el embargo y secuestro del
inmueble con matrícula No. 040-109332 de propiedad del

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

ejecutado Álvaro Barros Donado y comunicó tal medida a la


Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de
Barranquilla «a fin de que dicha entidad tuviese conocimiento de lo
ordenado y de contera decidi[era] dentro de sus funciones» y «[l]a
mencionada entidad pública notició al despacho sobre la existencia de
una medida de cautela anteriormente ordenada dentro de la acción
ejecutiva real del Banco Davivienda».

Precisó que «la comunicación [dirigida] al Registrador tenía


como finalidad aplicar la cautela al bien [referido] en el caso que
pudiese ser embargado; pero una vez señalada la existencia de una
medida anterior en el contexto de un proceso ejecutivo hipotecario del
que es demandante el Banco Davivienda», resulta claro que «[l]as
razones expuestas por la mencionada Oficina de Registro se ajusta[n] a
los lineamientos interpretativos de la prevalencia de derechos de los
menores en el evento del proceso ejecutivo alimentario cuando estos
confluyan con otros de la misma jerarquía –procesos de ejecución-
materializado dicha prevalencia de orden constitucional al momento de
darse el remate del bien» (fls. 38-39 ibíd.).

El Juez del Circuito vinculado, manifestó que «no ha


vulnerado derecho fundamental alguno, pues en la actualidad el
conocimiento del proceso ejecutivo No. 2013-00203-00 adelantado
contra el señor Álvaro Bustos Donado no se encuentra en cabeza de
[esa] agencia judicial» por haber sido remitido al Primero de

Ejecución Civil de Barranquilla, autoridad que ordenó la


práctica de la diligencia de remate del bien cautelado.

De otra parte, que no es de su resorte «lo atinente a la


distribución del producto de remate de un bien inmueble dentro del
citado proceso de ejecución. Más aún cuando la demanda ejecutiva de
alimentos interpuesta por la madre de los hijos del demandado fue

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

incoada el 06/10/2014, mucho tiempo después de [la remisión del


ejecutivo hipotecario] al Juzgado Primero de Ejecución Civil del Circuito
de Barranquilla» (fl. 40 ib.).

El Registrador de Instrumentos Públicos de esa ciudad


dijo que «[e]n el registro de instrumentos públicos la prevalencia de
embargos aparece como especial, por lo tanto estando vigente una
medida cautelar o embargo, de la misma naturaleza, no puede
inscribirse otra de igual categoría. La prevalencia de embargos en
materia registral se fija en la acción que dio origen a la medida cautelar.
Que son la acción personal, embargos ejecutivos, acción real, embargos
hipotecarios y acción coactiva embargos coactivos».

Del mismo modo que «la prelación de créditos es de carácter


sustancial, que consiste en la graduación de los mismos efectuada por
el legislador, que corresponde al juez aplicarla en los procesos judiciales
y cuya finalidad es cumplir con el pago efectivo de las obligaciones a
cargo del deudor, en el orden de preferencia establecido, de tal suerte
que si las obligaciones pecuniarias del deudor frente a diferentes
acreedores no pueden ser cumplidas con los bienes existentes, se
pagaran hasta donde sea posible y de acuerdo al orden fijado por la ley
(Código Civil art. 2488 y ss.)».

Y, que «[l]a única excepción en que se faculta al registrador de


instrumentos públicos para cancelar un embargo y registrar otro se
encuentra en el artículo 468 numeral 6 de la Ley 1564 de 2012
(Concurrencia de embargos el embargo decretado con base a título
hipotecario o prendario sujeto a registro, se inscribirá aunque halla
vigente otro practicado sobre el mismo bien en proceso ejecutivo seguido
para el cobro de un crédito sin garantía real)».

Culminó apuntando que «no es capricho [suyo] el no registrar


la medida cautelar proveniente del Juzgado Séptimo de Familia,

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

estando vigente un embargo con acción real, la accionante deber


remitirse al artículo 465 de la Ley 1564 de 2012 que instituye
claramente el procedimiento que debe seguir cuando se presenta esta
situación, pues ante el Juez que practicara el remate se garantizará el
derecho de los menores del accionante» (fls. 42-52 ídem).

La Superintendencia de Notariado y Registro anotó


que «carece de competencia para pronunciarse sobre el caso en
particular y concreto por existir una autonomía respecto de los Señores
Registradores de Instrumentos Públicos en el ejercicio de la función
registral, es decir, la explicación a los hechos de la presente acción la
debe realizar directamente la Oficina de Registro de Instrumentos
Públicos de Barranquilla, dependencia ante la cual se han radicado los
documentos del interés del accionante, como el mismo lo indica»,

motivo por el cual se limitó a efectuar comentarios respecto


de su competencia y la diferencia entre la prevalencia de
embargos y la de créditos (fls. 70-87 ejusdem).

En cuanto al Juzgado Primero Civil del Circuito de


Descongestión, se dejó constancia de que fue suprimido (fls.
36 y 54 ibídem).

LA SENTENCIA IMPUGNADA

Negó la tutela «con respecto a la Oficina de Registro de


Instrumentos Públicos (…) por improcedente [al] tratarse de un acto
administrativo que cuenta con recursos ordinarios para controvertirlo,
pero además, por cuanto, no es ella la autoridad para decidir la llamada
prelación de embargos que reclama la accionante sino que, ello es
materia exclusivamente judicial».

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

En relación con el despacho querellado sostuvo que


«igualmente es impróspera la acción de tutela por cuanto su
comportamiento procesal se ajusta a las normas que regulan la materia.
–El hecho que llegase a [ese] despacho el oficio de medida cautelar
decretado en el proceso ejecutivo de alimentos no presupone
automáticamente que, debe desanotarse el embargo decretado dentro
del proceso ejecutivo hipotecario, sino dar aplicación al artículo 542 del
C. de P.C., es decir adelantar el proceso hasta remate y solo ante el
dinero producto de éste, proceder a aplicar las normas sustantivas de
prelación, más no antes y mucho menos, como lo pretende la
accionante, que prelación es quitar o sustituir un embargo por otro».

En referencia a los Juzgados Séptimo Civil del Circuito


y de Familia se abstuvo de emitir cualquier proveimiento
por no estar la actuación en aquel ni advertir vulneración
por parte de este (fls. 55-60 ibíd.).

LA IMPUGNACIÓN

La formuló la apoderada de la actora aduciendo que


«con la actuación realizada hasta el día de hoy por las instituciones
accionadas, sí se están violando los derechos fundamentales
[alegados]» porque «no han tomado las decisiones de conformidad a lo
solicitado a ellos por parte del Juzgado 7º de Familia en [a]ras de
proteger los derechos de los menores de edad [XX] y [ZZ], como es el de
garantizarles el derecho a la alimentación, educación y bienestar en
general, e igualmente, (…) cuando la Oficina de Registro de
Instrumentos Públicos de [Barranquilla] rechaz[ó] la orden judicial de
medidas cautelares emitida mediante oficio Nro 0100 de fecha octubre
15 del 2015 sobre el bien inmueble de propiedad del demandado en
Alimentos desconociendo a la autoridad judicial de Familia y haciendo
valer una Instrucción Administrativa No 02/14/02, sin tener en cuenta
ni por parte de los accionados ni por parte de[l a quo constitucional] del

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

carácter prevalente que le es inherente a los derechos de los menores


por orden constitucional».

Asimismo, que «[s]e configura la violación al debido proceso


desde el momento en que las instituciones involucradas en el proceso
como son la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de
Barranquilla, la Superintendencia de Notariado y Registro y el Juzgado
Civil Primero de Ejecución de Barranquilla, han hecho caso omiso a la
orden impartida mediante oficio Nro 0100 de fecha octubre 15 de 2015
remitido por el Juzgado 7 de Familia a la Oficina de Registro de
Instrumentos Públicos de esta ciudad en donde se ordena la inscripción
en el folio de matrícula inmobiliaria No 040-1093321 la inscripción de
medidas cautelares sobre el bien inmueble de propiedad del
demandado en alimentos rechazando esta entidad dicha orden judicial
con lo que se configura la violación a la decisión de autoridad judicial de
familia».

Por último, que «el Juzgado Civil Primero de Ejecución Civil de


Barranquilla, (…) no ha realizado la prelación del crédito de
conformidad a lo ordenado y por el contrario ordena un remate sin tener
en cuenta el derecho que le asiste a [los] menores» (fls. 88-91 ib.).

CONSIDERACIONES

1. La reiterada jurisprudencia constitucional ha


sostenido, en línea de principio, que este amparo no es el
mecanismo idóneo para censurar decisiones de índole
judicial; sólo, excepcionalmente, puede acudirse a esa
herramienta, en los casos en los que el funcionario adopte
alguna determinación «con ostensible desviación del sendero
normado, sin ecuanimidad y apoyado en el capricho o en la
subjetividad, a tal punto que estructure “vía de hecho”…», y bajo los

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

supuestos de que el afectado concurra dentro de un


término razonable a formular la queja, y de que «no disponga
de medios ordinarios y efectivos para lograrlo» (CSJ STC, 3 de Mar.

2011, Rad. 00329-00).

El concepto de vía de hecho fue fruto de una «evolución


jurisprudencial» por parte de la «Corte Constitucional», en razón de

la necesidad de que todo el ordenamiento jurídico debe


respetar los derechos fundamentales como base de la
noción de «Estado Social de Derecho» y lo contemplado en el
artículo 4 de la Carta Política. Así hoy, bajo la aceptación de
la probabilidad que providencias desconozcan prerrogativas
esenciales, se admiten por excepción la posibilidad de
proteger esa afectación constitucional siempre y cuando se
cumplan los siguientes presupuestos: l. Generales: «a) Que la
cuestión que se discuta resulte de evidente relevancia constitucional; b)
Que se hayan agotado todos los medios ordinarios y extraordinarios de
defensa judicial al alcance de la persona afectada, salvo que se trate de
evitar la consumación de un perjuicio iusfundamental irremediable; c)
Que se cumpla el requisito de la inmediatez; d) Cuando se trate de una
irregularidad procesal; e) Que la parte actora identifique de manera
razonable tanto los hechos que generaron la vulneración como los
derechos vulnerados y que hubiere alegado tal vulneración en el
proceso judicial siempre que esto hubiere sido posible y f) Que no se
trate de sentencia de tutela» y, 2. Especiales: «a) Defecto orgánico; b)
Defecto procedimental absoluto; c) Defecto fáctico; d) Defecto material o
sustantivo; e) Error inducido; f) Decisión sin motivación; g)
Desconocimiento del precedente y h) Violación directa de la constitución»
(C-590/2005, reiterada, entre otras, SU-913/2009 y T-
125/2012).

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

2. La gestora pretende que se ordene a la


Superintendencia de Notariado y Registro y a la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos de Barranquilla cumplir
la orden judicial emitida por el Juzgado Séptimo de Familia
de esa ciudad consistente en inscribir el embargo del
inmueble por alimentos y a la autoridad accionada que
proceda a la prelación de créditos teniendo en cuenta el que
se surte en aquel, pues, en su opinión, las autoridades
encartadas incurrieron en defecto sustantivo y
procedimental absoluto.

3. Del examen de las pruebas y, en lo concerniente con


la queja, se desprende que:

a) El Juzgado Séptimo Civil del Circuito de


Barranquilla el 5 de agosto de 2013 libró orden de pago
compulsivo a favor de Banco Davivienda S.A. y en contra de
Álvaro Barros Donado, el 29 de octubre siguiente decretó el
embargo y secuestro del inmueble con matrícula Nº 040-
109332 y el 11 de diciembre posterior dispuso seguir
adelante con la ejecución (fls. 6-13 Cdno. 2).

b) La célula judicial entutelada por auto de 22 de


enero de 2014 avocó conocimiento de ese proceso en virtud
del Acuerdo PSAA13-9984 y en proveído de 21 de marzo
siguiente ordenó el secuestro del bien cautelado; a su vez,
mediante providencia de 24 de febrero del año en curso
aprobó el avalúo del mismo en la suma de $660’000.000
(fls. 15, 17, 46-48 ibídem).

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

c) El 7 de abril hogaño recibió el oficio No. 0330-15 de


parte del Juzgado Séptimo de Familia de Barranquilla
informándole que «[allí] cursa proceso de EJECUTIVO DE
ALIMENTOS DE MENOR promovido por FLAVIA FERNANDEZ GARCIA
(…) contra ALVARO BARROS DONADO (…)» y que «dentro del presente
proceso se ordenó seguir adelante con la ejecución según se dispuso en
el mandamiento de pago calendado 6 de mayo de 2014, es decir por la
suma de ciento veintiocho millones de pesos M/L ($128.000.000,oo), el
cual se encuentra pendiente de liquidación de crédito» (fl. 51 ibíd.).

d) Por auto de 13 de abril de 2015 comisionó «a la


NOTARÍA EN TURNO DEL CÍRCULO NOTARIAL DE BARRANQUILLA,
para que lleve a cabo la práctica de la diligencia de remate del
inmueble» con matrícula No. 040-109332 (fls. 52-53 ib.).

e) El 1° de junio de 2015 suspendió la diligencia de


remate ordenada en acatamiento de lo dispuesto por el
Tribunal Superior de Barranquilla al conceder la medida
provisional dentro de una tutela interpuesta por Álvaro
Barros Donado (fl. 56 ídem.).

f) El 25 del mismo mes y año recibió oficio No. 0715-15


emitido por el Juzgado Séptimo de Familia de esa ciudad
donde se le comunicaba que «en el presente proceso EJECUTIVO
DE ALIMENTOS DE MENOR promovido por FLAVIA FERNANDEZ
GARCÍA (…) contra ÁLVARO BARROS DONADO (…) se encuentra
decretadas medidas cautelares de embargo y secuestro del bien
inmueble perteneciente al demandado señor ALVARO BARROS
DONADO identificado con matrícula inmobiliaria 040-109332 de la
Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Barranquilla por la
suma de CIENTO SESENTA Y CINCO MILLONES TRESCIENTOS
CINCUENTA Y CUATRO MIL TRESCIENTOS TREINTA Y SEIS

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

PESOS M/L ($165.354.336,oo) conforme a la liquidación de crédito


aprobada mediante proveído adiado 21 de mayo de los corrientes» (fl.

59 ejusdem) (Negrillas propias del texto).

g) El Juzgado Séptimo de Familia por auto de 6 de


mayo de 2014 libró mandamiento de pago por el valor de las
cuotas alimentarias dejadas de cancelar contra el señor
Álvaro Fernández García y en providencia de 6 de febrero de
2015 decretó el embargo y secuestro del inmueble con
matrícula No. 040-109332 comunicada a la Oficina de
Registro de Instrumentos Públicos con oficio No. 0100-15
(fls. 60, 66 y 67 ibídem).

h) Ante dicha autoridad la actora por intermedio de


abogado solicitó «se decrete el embargo y secuestro del predio (…)
identificado con Matrícula (…) No. 040-1093321 (…), el cual es objeto de
litigio dentro del proceso Ejecutivo Mixto de Davivienda contra Álvaro
Barros Donado (…) con fundamento en lo dispuesto en el artículo 542
del Código de Procedimiento Civil». Asimismo «[u]na vez decretado el
embargo (…) se sirva oficiar dicha medida cautelar al Juzgado 7 Civil
del Circuito de Barranquilla dentro del [reseñado proceso] y al Juzgado
(1) de Ejecución Civil del Circuito de esta ciudad, a fin de que estos den
cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 542 del C de P.C.» (fls .69-

70 ibíd.).

i) Frente a tal pedimento por auto de 25 de junio de


2015 el despacho dispuso que «no hay lugar a acceder a [lo
pedido] por cuanto que la medida cautelar se encuentra decretada
mediante auto adiado 6 de febrero de los corrientes. No obstante se
oficiará a los despachos señalados por el apoderado para lo de su

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

conocimiento respecto de las medidas cautelares decretadas por esta


agencia judicial» (fl. 71 ib.).

4. Verificadas las actuaciones reseñadas, la


salvaguarda invocada no puede encontrar resguardo en esta
excepcional vía, toda vez que respecto al juzgado accionado
deviene prematura en tanto que en la actualidad ninguna
vulneración se advierte si en cuenta se tiene que la
ejecución civil no ha llegado al estadio de la entrega del
producto del remate, momento en el que se resuelve sobre
la prelación de créditos y por tal motivo no puede decirse
que se estén desconociendo las prerrogativas derivadas del
crédito alimentario.

Al respecto, esta Sala ha considerado que:

[E]ste medio de resguardo no fue establecido para sustituir o


desplazar las competencias propias de las autoridades judiciales
o administrativas, ni para anticipar las decisiones de determinado
asunto sometido a su consideración, pretextando la supuesta
violación de derechos fundamentales. Mientras las personas
tengan a su alcance otros medios defensivos o los mismos estén
siguiendo su curso normal, no es dable acudir a este mecanismo
de protección, ya que no fue instituido para alternar con las
herramientas de defensa judicial que el ordenamiento jurídico ha
contemplado, sino cuando carezca de éstas (CSJ STC, 28 oct.

2011, rad. 00312-01).

5. En igual sentido corresponde dirimir este asunto


respecto de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos,
pues la petición de levantar el gravamen hipotecario so

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

pretexto de inscribir el derivado de la ejecución alimentaria


es a todas luces improcedente.

Sobre el particular, la Corte Constitucional en


sentencia C-664 de 2006, al estudiar una presunta omisión
legislativa frente al artículo 558 del C.P.C., por no
contemplar la prevalencia de los proceso ejecutivos de
alimentos, en primer lugar, señaló que:

La prevalencia de embargos es una figura de carácter procesal a


ser aplicada por el registrador, que se materializa en el registro de
instrumentos públicos y atiende la finalidad propia de las
medidas cautelares: garantizar el cumplimiento de la obligación
debida y evitar la insolvencia del deudor. En el registro el
principio es el de la prevalencia de los embargos, en
consideración a la jerarquía de las acciones en que se originen, y
la excepción es la concurrencia de embargos, lo que se refleja en
la decisión del legislador de garantizar que sólo exista un
embargo en el folio único de matrícula inmobiliaria. Por su parte,
la prelación de créditos es de carácter sustancial, que consiste en
una graduación de los mismos efectuada por el legislador, que
corresponde al juez aplicarla en los procesos judiciales y cuya
finalidad es cumplir con el pago efectivo de las obligaciones a
cargo del deudor, en el orden de preferencia establecido, de tal
suerte que si obligaciones pecuniarias del deudor frente a
diferentes acreedores no pueden ser cumplidas con los bienes
existentes, se pagarán hasta donde sea posible y de acuerdo con
el orden fijado por la ley».

Seguidamente, anotó que «los demandantes parecen


considerar que la única medida posible para garantizar el interés
superior del menor cuando se han decretado embargos en
distintos procesos ejecutivos es la total equivalencia entre la

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

figura de carácter procesal, la prelación de embargos, y la figura


sustancial, la prelación de créditos, porque parecen entender que
la única manera de asegurar el pago preferente de los créditos,
de conformidad con los órdenes establecidos en el Código Civil,
es que el Legislador establezca una estricta prelación de los
embargos y secuestros decretados en los procesos ejecutivos de
conformidad con la naturaleza de los créditos cobrados, así en
primer lugar deberían prevalecer aquellos embargo decretados en
el proceso ejecutivos alimentarios.

No obstante tal apreciación resulta equivocada por dos razones


que se expondrán a continuación: En primer lugar porque de
acogerse los argumentos propuestos por los demandantes sería
necesario subsanar todas las supuestas omisiones en que
incurrió el legislador al no regular la prelación de embargos de
conformidad con la prelación sustancial de créditos; en segundo
lugar porque existen otros mecanismos procedimentales que
garantizan la real satisfacción de los créditos privilegiados
cuando existen medidas cautelares ordenadas por jueces de
distintas especialidades de la jurisdicción ordinaria».

Y, finalmente precisó que «la supuesta omisión que alegan


los demandantes puede ser subsanada mediante una
interpretación sistemática del Código de Procedimiento Civil pues,
como ponen de manifiesto los intervinientes, otras disposiciones
de este ordenamiento permiten hacer efectiva la prelación
sustancial de créditos y en esa medida garantizan la primacía del
los derechos de los menores. En efecto, tal como ha sostenido la
jurisprudencia constitucional el artículo 542 del C. P. C.»
(subrayado fuera de texto).

(…)

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

«El encabezado de este artículo no es el más afortunado, pues


realmente no prevé la coexistencia de manera simultánea de
embargos decretados en distintos procesos, sino que en estricto
sentido establece una prelación de pagos que debe ser aplicada
por el juez del proceso civil en el cual se decretó el embargo y se
perfeccionó. Empero, a pesar de su denominación equívoca esta
es la disposición mediante la cual se asegura el cumplimiento de
los órdenes establecidos Código Civil para la satisfacción de los
créditos, pues determina a cual acreedor debe pagársele en
primer término del producto del remate de los bienes embargados,
aun cuando subsista la medida cautelar decretada en el proceso
ejecutivo con garantía real que se adelanta ante la jurisdicción
civil».

Y pese a que el art. 558 C.P.C. «omite referirse a los


embargos decretados en los procesos ejecutivos que se adelanten
para satisfacer créditos alimentarios debidos a un menor. Al
respecto cabe señalar que la doctrina y la jurisprudencia
constitucional se han ocupado de la materia y ha entendido que
esta disposición también es aplicable respecto de los embargos
por créditos privilegiados de alimentos. Así, en la sentencia T-57
de 2002 se sostuvo: De acuerdo con el contenido de los anteriores
preceptos, la medida de embargo de un bien sujeto a registro
decretada por el juez de familia en un proceso de alimentos de
menores está regulada por lo dispuesto en el artículo 542 del C.
de P. Civil, razón por la cual este funcionario judicial deberá dar
aplicación al procedimiento allí establecido.

Por lo tanto, el juez de familia, por oficio en el que se indicarán el


nombre de las partes y los bienes de que se trata, deberá
comunicar inmediatamente al juez civil de la medida de embargo.
Por su parte, el juez civil adelantará el proceso hasta el remate de
dichos bienes, pero antes de la entrega de su producto al
ejecutante, solicitará al juez de familia la liquidación definitiva y

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en firme, debidamente especificada, del crédito que ante él se


cobra y de las costas, y con base en ella, por medio de auto, hará
la distribución entre todos los acreedores, de acuerdo con la
prelación establecida en la ley sustancial» (subrayado fuera

de texto).

6. De conformidad con lo discurrido, se ratificará el


fallo objeto de opugnación.

DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley,
CONFIRMA la sentencia impugnada.

Comuníquese telegráficamente lo resuelto en esta


providencia a los interesados y oportunamente remítase el
expediente a la Corte Constitucional para eventual revisión.

Notifíquese

LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA


Presidente de Sala

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Radicación n.° 08001-22-13-000-2015-00273-01

MARGARITA CABELLO BLANCO

ÁLVARO FERNANDO GARCÍA RESTREPO

FERNANDO GIRALDO GUTIÉRREZ

ARIEL SALAZAR RAMÍREZ

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