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Impugnación de tutela en proceso hipotecario

Sentencia concurrencia de embargos de distintas categorías ante la ORIP, cuál debe prevalecer.

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Sentencia concurrencia de embargos de distintas categorías ante la ORIP, cuál debe prevalecer.

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LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA

Magistrado ponente

STC3555-2020
Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01
(Aprobado en sesión virtual de veintisiete de mayo de dos mil veinte)

Bogotá, D. C., primero (1º) de junio de dos mil veinte


(2020)

Decide la Corte la impugnación formulada frente a la


sentencia proferida el 5 de marzo de 2020, por la Sala Civil
del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, en la
acción de tutela instaurada por Niyi Roxana Mazo Salcedo,
en representación de su hijo menor, Jhonatan Fabián
Carreño Mazo, contra el Juzgado Segundo Civil del Circuito
de Ejecución de Sentencias de esta ciudad, con ocasión de
del proceso ejecutivo hipotecario incoado por Daniel Alberto
Rodríguez Méndez y Héctor Andrey Neira Duque -
cesionarios del crédito- frente a Luis María Carreño López.
Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01

1. ANTECEDENTES

1. En la calidad descrita, la actora implora la


protección de las prerrogativas al mínimo vital, debido
proceso, acceso a la administración de justicia e igualdad,
presuntamente vulneradas por la autoridad accionada.

2. De la lectura del libelo introductor y las probanzas


allegadas al plenario, se desprenden como hechos base de
la presente reclamación los descritos a continuación:

2.1. La tutelante, en nombre y representación de sus


hijos, Luis Enrique y Jhonatan Fabián Carreño Mazo, inició
juicio ejecutivo de alimentos frente a Luis María Carreño
López, correspondiéndole al Juzgado Décimo de Familia de
esta urbe, bajo el radicado 2017-1320.

2.2. Posteriormente, mediante auto de 23 de


noviembre de 2017, dicho estrado decretó el “embargo de
los remanentes que se lleguen a desembargar” dentro del
proceso compulsivo hipotecario, incoado por el “Banco
B.B.V.A.” contra el mismo ejecutado, asignado al Juez
Segundo Civil del Circuito de Ejecución de Sentencias de
Bogotá (2017-112).

En esa oportunidad, se limitó la cautela a la suma de


“$5.500.000”.

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Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01

2.3. En proveído del 24 de enero de 2018, el despacho


aquí cuestionado, tuvo en cuenta la medida cautelar
referenciada, en virtud de lo establecido “en el artículo 466
del C.G. del P.”.

2.4. Agotado el trámite de rigor, en decisión de 13 de


julio posterior, el juez de familia ordenó “seguir adelante con
la ejecución”, por lo cual, la causa fue avocada por el
Juzgado Primero de Ejecución en Asuntos de Familia de
esta ciudad, quien, en determinación de 3 de septiembre
siguiente, dispuso oficiar al fallador ahora censurado, a fin
de “ampliar el límite del embargo de remanentes” en cuantía
de “$12.000.000”.

Tal petición fue atendida en auto de 17 de enero de


2019.

2.5. En providencia de 17 de octubre de 2018, el


funcionario de ejecución de familia informó al estrado
judicial querellado sobre la “aprobación de la última
liquidación de crédito por $10.932.972, (…) a fin de que al
momento de pagar el crédito que se ejecuta dentro del
hipotecario (…), dé aplicación a la prelación de créditos
establecida en el art. 2495 del C.C.”.

Asimismo, dispuso, de nuevo, el incremento del


mecanismo preventivo a la cifra de “$22.000.000”.

2.6. El requerimiento fue resuelto por el juez acusado,


en providencia de 7 de febrero posterior, para lo cual refirió:

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Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01

“se ordena tener en cuenta para todos los efectos legales el


límite de embargo de remanentes solicitado (…) en la suma
de “22.000.000”.

2.7. El 19 de febrero de 2019, el juzgador de ejecución


de familia, requirió al juez atacado, a fin de establecer si
éste “(…) tuvo en cuenta la solicitud de prelación de créditos
comunicada (…) ello toda vez que lo ejecutado (…) son cuotas
alimentarias de un menor de edad”.

2.8. En pronunciamiento de 29 de marzo de la


anualidad señalada, la autoridad confutada dio
contestación al petitum anterior, manifestando: “(…) en
concordancia con lo que se ordenó en el proveído adiado 7 de
febrero de 2019 (…) esta actuación tuvo en cuenta la
solicitud de límite de la cuantía del embargo de remanentes
previamente peticionada en el expediente”.

2.9. El 5 de julio siguiente, la gestora pidió a la


agencia de ejecución de familia, la “corrección de la medida
cautelar decretada”, para que, en el pleito hipotecario,
“gozara de privilegio el crédito de alimentos (…) con el fin de
garantizar el interés superior y prevalencia de los niños”.

2.10. Atendiendo a lo reclamado, en auto de 24 de


julio de esa anualidad, el despacho encargado del litigio
alimentario recordó que, en proveído de 17 de octubre de
2018, le solicitó a la sede judicial reprochada “tener en
cuenta la prelación de créditos que aquí se cobra, (…) orden
de lo que ya tomó nota dicho despacho judicial”.

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No obstante, decretó el embargo de “los bienes que se


llegaren a desembargar” al interior del compulsivo
hipotecario, por cuanto:

“(…) lo cobrado a través de las presentes diligencias son los


alimentos insolutos de dos hijos del demandado uno de los
cuales aún es menor de edad, de acuerdo a lo establecido en el
artículo 129 del Código de Infancia y Adolescencia, en
concordancia con el art 465 del CGP”.

2.11. En providencia de 19 de septiembre de 2019, el


juez de ejecución de familia informó al fallador censurado,
lo atinente a la “aprobación de la última liquidación de
crédito por $18.985.959 (…) a fin de que al momento de
pagar el crédito que se ejecuta dentro del hipotecario (…), se
dé aplicación a la prelación de créditos establecida en el art.
2495 del C.C.”.

De igual manera, dispuso el aumento del monto de la


precautelativa a “$37.000.000”.

2.12. El pedimento fue decidido por el funcionario


acusado, en auto de 7 de octubre pasado, para lo cual
refirió: “se tiene en cuenta para todos los efectos legales (…)
la ampliación del límite de la medida de embargo a la suma
de $37.000.000 (…) por lo cual, en la oportunidad pertinente,
se tendrá en cuenta dicha medida al tenor de lo normado en
el artículo 465 del C.G.P”.

2.13. El 30 de enero de 2020, se celebró la subasta


pública del bien dado en garantía, donde se tuvo en cuenta
la única oferta realizada por Daniel Alberto Rodríguez

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Méndez y Héctor Andrey Neira Duque –cesionarios de la


deuda dentro de la litis-.

En aquella oportunidad, sobre la aplicación de la


“prelación del crédito alimentario” solicitada previamente,
por la aquí impulsora, se expuso:

“En principio (…) fue solicitado el embargo de remanentes (…) por


lo tanto el despacho se debe atener al contenido de la solicitud
efectuada a tal momento procesal, en la cual se da cuenta que
aquí lo que se deprecó fue el embargo de remanentes, figura
sustancialmente diferente a la prelación de créditos”.

2.14. En petitum radicado el 31 de enero de 2020, la


activa dentro del juicio de alimentos, insistió en el ruego
citado.

2.15. El 6 de febrero pasado, se les adjudicó el


inmueble a los anotados oferentes, por valor de
“$100.000.000 por cuenta de su crédito”.

2.16. En providencia de 13 de marzo de este año, el


fallador enjuiciado aprobó en todas sus partes la almoneda,
sin disponer la consignación de saldo adicional, por cuanto
el monto de la liquidación aprobada superó el precio del
remate.

Frente al requerimiento de la obligación de mayor


jerarquía, el fallador criticado se mantuvo en su postura
inicial.

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Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01

2.17. Se queja la precursora de la negativa de la


agencia judicial cuestionada, a “tener en cuenta el embargo
que solicit[ó] para cubrir las necesidades de [sus] hijos”, a
pesar de reposar, en ambos juicios, “varios autos y oficios
que ordenan tener en cuenta la prelación de pago, por
tratarse de deberes alimentarios”.

3. Pretende la quejosa el amparo de las prerrogativas


invocadas, pues, en su sentir, “no quedarían dineros para
sufragar la acreencia adeudada”, afectando el derecho
prevalente de los alimentados; por tanto, reclama:

“(…) Dejar sin valor y efecto la audiencia de adjudicación de


remate dentro del proceso hipotecario (…) adelantada por el
juzgado 2 Civil del Circuito de Ejecución de Bogotá, (…) y demás
encaminadas a eludir el cumplimiento de lo ordenado por el
Juzgado de Familia que ordenó tener en cuenta la prelación de
crédito de los alimentos de los hijos del demandado”.

1.1. Respuesta de los accionados

1. La apoderada de los cesionarios dentro del pleito


coactivo hipotecario, aseguró que ninguna garantía le fue
trasgredida a la tutelante, pues el Juzgado Décimo de
Familia de esta urbe comunicó al despacho accionado del
“embargo de remanentes” y éste, reconoció tal figura en
auto de 24 de enero de 2018.

Anotó que el Juzgado Primero de Ejecución de Familia


informó al juez encausado el incremento del límite de la
medida, “sin que haya indicado la necesidad de aplicar la
prelación de pagos (…) el nombre de las partes y los bienes

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Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01

de que se trate (…) y mucho menos fue inscrito el embargo en


el certificado de tradición del inmueble objeto de remate”.

Finalmente, resaltó que, en la audiencia de


adjudicación del inmueble, la aquí promotora no presentó
ningún reparo, a fin de oponerse a la diligencia, por lo
tanto, pidió no acceder a la salvaguarda implorada.

2. El Juzgado Primero de Ejecución en Asuntos de


Familia de Bogotá, sostuvo que el Juez Décimo de Familia
de esa ciudad, el 23 de noviembre de 2017, dispuso “el
embargo de remanentes que se lleguen a desembargar
dentro del proceso ejecutivo 2017112”, para lo cual libró el
oficio “N° 3040” de 12 de diciembre de 2017.

Comentó que había avocado el conocimiento del


trámite compulsivo alimentario, el 3 de septiembre de 2018,
oportunidad en la cual dispuso comunicar al juzgador
accionado “la ampliación del embargo de remanentes” y,
para ello, emitió el escrito de 11 de septiembre del mismo
año.

Precisó que, en providencia de 17 de octubre de 2018,


ordenó notificar a la autoridad de ejecución en materia civil,
de la última liquidación de la acreencia de alimentos, a fin
de lograr que, “al momento de pagar el crédito que se ejecuta
en dicho proceso, [se] diera aplicación a la prelación de
créditos establecida en el artículo 2495 del C.C.”, decisión
perfeccionada a través de memorial de 31 de octubre
posterior.

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Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01

Conforme a la reseña procesal expuesta, aseguró que


al interior de la controversia “se decretó el embargo de
remanentes de los bienes que se llegaren a desembargar en
el ejecutivo (…) así como la prelación del crédito, para tal
efecto, fueron remitidas en 2 ocasiones, las providencias con
las cuales el despacho modificó la liquidación de crédito”.

3. El Juzgado Segundo Civil del Circuito de Ejecución


de Sentencias de Bogotá, allegó copia de las actuaciones
surtidas por su dependencia, sin hacer ninguna
manifestación sobre los hechos esgrimidos en el escrito de
tutela.

4. El Juez Décimo de Familia de la capital sostuvo que


el decurso con radicación N° 2017-1320, fue remitido a los
jueces de ejecución de esa especialidad, desde el 11 de
septiembre de 2018; por tanto, se abstuvo de emitir
pronunciamiento alguno, respecto de las acciones
posteriores a esa fecha.

1.2. La sentencia impugnada

Desestimó la protección rogada, tras considerar que


la negativa a la petición de prelación de créditos tiene
“soporte legal”, aunado a la ausencia del presupuesto de
subsidiariedad, pues la censora omitió interponer los
recursos de ley frente a la determinación proferida por el
juez de ejecución de familia. Al respecto precisó:

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Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01

“(…) [L]o solicitado por la autoridad de familia, fue el embargo


de remanentes y no la aplicación del artículo 465 ejúsdem, (…)
lo embargado no fueron los bienes perseguidos en el proceso
hipotecario sino los “remanentes”, a más que, si lo pretendido
era la concurrencia de embargos, lo que procedía era
“comunicar inmediatamente al juez civil, sin necesidad de auto
que lo ordene por oficio en el que se indicaran el nombre de las
partes y los bienes de que se trata, y acá tal misiva que se echa
de menos; circunstancia que no fue objeto de censura por el
apoderado de la accionante al interior del proceso de
alimentos”.

1.3. La impugnación

La incoó la accionante, sin precisar los motivos de su


inconformidad.

2. CONSIDERACIONES

1. Revisadas las pruebas adosadas al plenario, se


establece la procedencia del resguardo impetrado por
quebrantarse prerrogativas fundamentales de sujetos de
especial protección constitucional, como lo son los hijos de
la accionante, quienes, al momento de instaurar el ejecutivo
de alimentos referido y enterar de la existencia de ese
asunto al juez civil querellado, eran menores de edad,
ostentando en la actualidad, esa calidad, únicamente,
Jhonatan Fabián Carreño Mazo.

Lo anterior, por cuanto el Juzgado Segundo Civil del


Circuito de Ejecución de Sentencias de Bogotá, en el
proceso coercitivo hipotecario de Daniel Alberto Rodríguez
Méndez y Héctor Andrey Neira Duque –cesionarios del
crédito- contra Luis María Carreño López, adjudicó a éstos

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Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01

el inmueble cautelado, aun cuando existía una “orden de


embargo”, en favor del comentado juicio de alimentos,
debidamente comunicada.

2. En el presente asunto, el estrado judicial confutado,


en la diligencia de remate llevada a cabo el 30 de enero de
2020, negó la petición de la aquí reclamante encaminada a
dar aplicación a la “prelación de créditos”, conforme había
sido ordenado por el Juzgado Primero de Ejecución en
asuntos de Familia de esta urbe, al interior del pleito
alimentario iniciado por aquélla frente al allí ejecutado.

Como sustento de su decisión, el despacho atacado


expresó que el fallador de ejecución de familia había puesto
en conocimiento un “embargo de remanentes”, figura
sustancialmente diferente a la invocada por la inicialista.

Asimismo, ante la insistencia de la interesada, en


escrito radicado el 31 de enero posterior, el despacho
enjuiciado, en providencia dictada en audiencia de
adjudicación de 6 de febrero siguiente, mantuvo su posición
inicial, oportunidad en la cual pasó a explicar lo siguiente:

“(…) [T]odas las actuaciones, en principio solicitadas por el citado


juzgado corresponden a una medida cautelar que persigue el
embargo de remanentes y no la prelación de créditos, por lo cual
no resulta procedente modificar la medida solicitada”.

“El despacho debe clarificar que obra en dos oficios a folios 456 y
457, (…) en los cuales ese juzgado informa que se debe tener en
cuenta lo dispuesto en los art 465 del CGP, 2492 y 2495 del
C.C., es decir, pese a que no se establece expresamente que se
haya modificado la medida, pareciese decirse que se tenga en
cuenta la prelación de créditos (…)”.

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“Sin embargo, podría pensarse que lo que aquí se hizo


tácitamente fue modificar la orden, situación que en principio no
es dable efectuar, por cuanto (…) debe existir un auto que aclare
que no se trataba de embargo de remanentes, corrija la
correspondiente providencia, efectué un control de legalidad y
disponga lo pertinente, (…) si en gracia de discusión se indicara
que a partir del entendimiento de esa norma, se debe tener en
cuenta que es una prelación de créditos, el despacho debe tener
en cuenta el art 465 del C.G.P. (…) es decir esta prelación no se
perfecciona a partir de la simple comunicación, en la cual se
solicita se tenga en cuenta, sino que debe ser concatenada con
tal norma procesal (…)”.

“(…) [N]o se da ningún pedimento especial (…) para lograr la


concurrencia de embargos y la prelación de créditos, más aun si
se analiza el folio de matrícula inmobiliaria aportado a esta
actuación, se evidencia (…) [ante] este despacho [no se ha
comunicado que sobre el bien] pes[e] orden expresa en la que se
ordene el embargo del bien cautelado (…) objeto de remate en
esta audiencia (sic)”.

Lo anotado, permite colegir que la postura del


funcionario querellado desconoció el carácter prevalente de
los derechos de los descendientes de la actora e,
igualmente, relega la naturaleza de la obligación cobrada
por conducto de la progenitora de aquéllos, cuyos intereses
ostentan una protección superlativa en la Constitución
Política, como a continuación pasa a explicarse.

2.1. Dentro del juicio alimentario, en un principio, el


juez comunicó al estrado judicial reprochado el “embargo de
remanentes” al interior del hipotecario asignado a su
dependencia, ello, a través de proveídos de 17 de octubre de
2018, 19 de febrero, 24 de julio y 19 de septiembre de 2019.
En síntesis, se le requirió en los siguientes términos:

“(…) [A] fin de que al momento de pagar el crédito que se ejecuta


dentro del hipotecario (…), dé aplicación a la prelación de créditos
establecida en el art. 2495 del C.C. (…) toda vez que lo cobrado a
través de las presentes diligencias son los alimentos insolutos de

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dos hijos del demandado uno de los cuales aún es menor de


edad, de acuerdo a lo establecido en el artículo 129 del Código
de Infancia y Adolescencia, en concordancia con el art 465 del
CGP”.

Lo antelado, denota la irregularidad denunciada, pues


la sede judicial querellada, conocía ampliamente la
existencia del coercitivo de alimentos frente a Carreño
López, cuya notificación se comunicó en varias
oportunidades, incluso, previo a la audiencia donde se
subastó el inmueble dado en garantía; luego, aquél no podía
alegar el desconocimiento de la obligación preferencial en
beneficio de los entonces infantes.

Ahora, ningún efecto negativo tiene el hecho de no


haberse ordenado el embargo del inmueble en el juicio
compulsivo de alimentos e inscrito tal medida en el
respectivo registro, pues, de un lado, el litigio hipotecario
reprochado inició antes del alimentario y allí se surtieron el
embargo y secuestro del predio; y, de otro, la censora, en
representación de sus hijos, aún menores, bien podía
escoger la cautela de su preferencia.

Por tanto, habiendo optado la tutelante por deprecar


un “embargo” para comunicar de éste al juez aquí
accionado, a quien se remitieron varios oficios
informándole, debidamente, de la clase de asunto y del
monto de la liquidación de la acreencia, además de
anunciarse, en más de una oportunidad, la necesidad de
dar aplicación al artículo 465 del Código General del
Proceso; no hay duda de la virtud que tenía esa gestión

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Radicación n.° 11001-22-03-000-2020-00285-01

para garantizar, con suficiencia, los derechos de los


beneficiarios de la prestación, contrario a lo estimado por el
funcionario acusado.

Es cierto que el acreedor, dentro de un litigio ejecutivo,


puede solicitar la adjudicación de los bienes cautelados por
cuenta de su crédito, tal como lo contempla el artículo 451
del Código General del Proceso1 y, a su turno, el funcionario
de conocimiento, bien podría acceder a ello.

Empero, si ya se hubiere comunicado la existencia de


un crédito por alimentos, ello se traduce, como ocurre en
este caso, en la necesidad de ofertar el acervo patrimonial
del deudor en pública almoneda, a fin de obtener la liquidez
requerida en pro de satisfacer, principalmente, las
necesidades de los alimentarios, quienes dieron cuenta del
monto en el cual se encontraba la liquidación de su
acreencia.

Lo anterior tiene sustento en el artículo 134 del Código


de Infancia y Adolescencia, pues “los créditos por alimentos
a favor de los niños, las niñas y los adolescentes gozan de
prelación sobre todos los demás”, por tanto, es deber de los
funcionarios ejercer las medidas pertinentes para propender
por las prerrogativas de estos sujetos de especial
protección.

1 Artículo 451. “(…) quien sea único ejecutante o acreedor ejecutante de mejor
derecho podrá rematar por cuenta de su crédito los bienes materia de la subasta (…)”.

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3. Esta Sala en recientes pronunciamientos2, ha


estudiado la distinción entre prelación de embargos y de
créditos, al decidir un caso de similares contornos, en
coherencia con los planteamientos de la Sentencia C-664 de
20063, donde se delimitaron, como rasgos diferenciadores
de tales fenómenos jurídicos, los siguientes:

“La prevalencia de embargos es una figura de carácter procesal


a ser aplicada por el registrador, que se materializa en el
registro de instrumentos públicos y atiende la finalidad propia
de las medidas cautelares: garantizar el cumplimiento de la
obligación debida y evitar la insolvencia del deudor. En el
registro el principio es el de la prevalencia de los embargos, en
consideración a la jerarquía de las acciones en que se originen,
y la excepción es la concurrencia de embargos, lo que se refleja
en la decisión del legislador de garantizar que sólo exista un
embargo en el folio único de matrícula inmobiliaria. Por su parte,
la prelación de créditos es de carácter sustancial, que consiste
en una graduación de los mismos efectuada por el legislador,
que corresponde al juez aplicarla en los procesos judiciales y
cuya finalidad es cumplir con el pago efectivo de las
obligaciones a cargo del deudor, en el orden de preferencia
establecido, de tal suerte que si obligaciones pecuniarias del
deudor frente a diferentes acreedores no pueden ser cumplidas
con los bienes existentes, se pagarán hasta donde sea posible y
de acuerdo con el orden fijado por la ley»(…)4.

En punto del orden de pagos, la Corte Constitucional


al estudiar la constitucionalidad del numeral 5º del artículo
2495 del Código Civil, adicionado por el artículo 134 del
Decreto 2737 de 1989, estimó:

“(…) La "prenda general de los acreedores" está constituida por


todos los bienes del deudor, salvo los no embargables, de
manera que todos los acreedores tienen derecho a exigir la
ejecución forzada de la obligación. El artículo 2488 del Código
Civil consagra este derecho así: "Toda obligación personal da al
acreedor el derecho de perseguir su ejecución sobre todos los
bienes raíces o muebles del deudor, sean presentes o futuros,
2
Corte Suprema de Justicia Rad. 02187-01 de 2018 y 00154-01 de 2019.
3
Corte Constitucional Sentencia C- 664 de 2006.
4 CSJ. STC9907-2015 de 30 de jul. 2015, rad. 2015-00273-01.

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exceptuándose solamente los no embargables designados en el


artículo 1677." Así, el artículo 2492 del Código Civil establece:
"los acreedores, con las excepciones indicadas en el artículo
1677 (bienes inembargables), podrán exigir que se vendan
todos los bienes del deudor hasta concurrencia de sus créditos,
incluso los intereses y los costos de la cobranza, para que con el
producto se les satisfaga íntegramente, si fueren suficientes los
bienes, y en caso de no serlo, a prorrata, cuando no haya
causas especiales para preferir ciertos créditos, según la
clasificación que se sigue."

Con tal fin, el legislador prevé un sistema de preferencias,


dependiendo de la calidad del crédito. La prelación de créditos
es pues, el conjunto de reglas que determinan el orden y la
forma en que debe pagarse cada uno de ellos. Se trata entonces
de una institución que rompe el principio de igualdad jurídica de
los acreedores, de modo que debe ser interpretada
restrictivamente, ya que no hay lugar a decretar preferencias
por analogía; sólo existen aquellas expresamente contempladas
en la ley (…)”5

La distinción que se viene comentando no resulta de


poca monta, pues ella guiará el proceder del juez en cada
caso. Nótese, ante el concurso de embargos en coercitivos
de diferente jurisdicción:

“(…) a pesar de que, conforme la prelación de créditos, los de


orden fiscal y los créditos laboral [y las deudas alimentarias]
tienen prelación para el pago (…) se dispuso que el embargo
practicado primeramente por el juez civil quedaba en firme, pero
el embargo decretado en el proceso ejecutivo [por alimentos] se
acumularía al proceso ejecutivo civil [con garantía real],
conforme a las siguientes reglas: 1) el auto que decrete el
embargo de los bienes dentro del proceso [alimentario] se
comunicará por oficio notificatorio al juez que conoce del proceso
civil [hipotecario] donde se encuentran embargados los bienes
(…)”6. (subraya fuera de texto).

Cumplido lo anterior, el juzgador civil:

“(…) [A]delantará [el compulsivo] en todas sus partes hasta el


remate; este se llevará a cabo y se harán las liquidaciones de
los créditos y de las costas a que hubiere lugar dentro del

5
Corte Constitucional Sentencia C-092 de 2002
6
MORA, Nelson G. Procesos de Ejecución. Tomo II. Bogotá: Temis, 1973, Pág. 227.

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proceso ejecutivo civil, a fin de que la tramitación del proceso


civil quede lista para entregar el producto del remate a los
ejecutantes, o para entregar a los acreedores los dineros
embargados o que consignó el deudor para pagar los créditos
que se persiguen ejecutivamente (…)”7.

Agotadas tales fases, emerge la importancia del


segundo evento, la jerarquización de las acreencias, porque
en ese momento afloran los privilegios crediticios otorgados
por el legislador, como lo acota Nelson R. Mora G.:

“(…) Luego que el juez civil reciba la liquidación definitiva y en


firme del crédito y las costas proferidas contra el ejecutado
dentro del proceso ejecutivo [por alimentos] con base en esa
liquidación y mediante auto que dictará el juez del proceso
ejecutivo civil, se procederá a hacer la distribución entre todos
los acreedores, de acuerdo con la prelación establecida en la ley
sustancial (…)”.

“(…) Para efectos de la prelación de créditos, el juez aplicará las


reglas consignadas en los arts. 2488 a 2511 del C.C. (…)”8.

Conclúyase de lo anterior, la autonomía de las dos


situaciones jurídicas, prevalencia de embargos y de
créditos, porque mientras aquélla, la de cautelas, dado su
carácter netamente procesal, determina cuál debe
registrarse en el folio de matrícula inmobiliaria para la
preservación del bien garantía de pago.

La segunda, esto es, la prelación de créditos es de


raigambre sustancial, pauta la preferencia en el orden de
los créditos concurrentes al momento de distribuir los
recursos obtenidos por el funcionario ejecutor por razón de
su importancia constitucional, sustancial y vital; institución
ligada propiamente con los derechos fundamentales de la

7
ídem
8
ibídem

17
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persona humana, con la naturaleza, clase e importancia de


los créditos, el carácter vital o existencial, público o privado,
etc, cual acontece con los alimentos.

Es precisamente esta última, la que enmarca la


situación aquí auscultada, por cuanto se encontraba ante la
venta forzada del bien cuyo producto estaba destinado a
solventar las obligaciones a cargo del ejecutado.

4. En lo tocante a la preferencia del pago de


alimentos frente a las demás acreencias de primera clase,
luego de subastado el predio, debe recordarse que, ante la
imposibilidad de acumular ejecuciones de disímiles
especialidades, el funcionario judicial que conozca la
ejecución con garantía real deberá proceder bajo los
mandatos imperativos del artículo 2494 del Código Civil,
satisfaciendo, primeramente, los créditos privilegiados.

A tal conclusión arribó la Corte Constitucional al


estudiar la constitucionalidad del numeral 1º del artículo
558 del Código de Procedimiento Civil, modificado por el
artículo 1º numeral 306 del Decreto 2282 de 1989:

“(…) El encabezado de este artículo [542 del Código de


Procedimiento Civil reproducido por el art. 465 del C.G.P.] no
es el más afortunado, pues realmente no prevé la coexistencia
de manera simultánea de embargos decretados en distintos
procesos, sino que en estricto sentido establece una prelación de
pagos que debe ser aplicada por el juez del proceso civil en el
cual se decretó el embargo y se perfeccionó. Empero, a pesar de
su denominación equívoca esta es la disposición mediante la
cual se asegura el cumplimiento de los órdenes establecidos
Código Civil para la satisfacción de los créditos, pues determina
a cuál acreedor debe pagársele en primer término del producto

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del remate de los bienes embargados, aun cuando subsista la


medida cautelar decretada en el proceso ejecutivo con garantía
real que se adelanta ante la jurisdicción civil (…)”.

“(…) Entonces, a pesar que nuestro ordenamiento procesal no


permite la acumulación de procesos ejecutivos adelantados por
distintas jurisdicciones (Art. 541 num. 3), ni establece que los
embargos dictados en los procesos ejecutivos que se adelanten
para cobrar créditos privilegiados tengan prelación, los intereses
de los acreedores privilegiados quedan a salvo mediante la
aplicación del artículo 542 del C. P. C., pues el juez que
adelante el proceso ejecutivo para el cobro de un créditos de
esta naturaleza debe oficiar al juez del proceso ejecutivo con
garantía real para que una vez se realice el remate en primer
lugar se satisfaga con el producto de este los créditos que gozan
de preferencia (…)”.

“(…) Nótese entonces que la regulación del Código de


Procedimiento Civil en definitiva atiende al propósito de la
satisfacción efectiva y rápida de los acreedores y por ello
precisamente privilegia las medidas cautelares que primero se
practicaron, sin importar la naturaleza del proceso ejecutivo en
el cual fueron decretados. Entonces, si primero se practican las
medidas cautelares en el proceso ejecutivo con garantía real
estás tendrán prelación sobre las medidas ordenadas en
procesos ejecutivos laborales y fiscales, mientras que de ocurrir
lo contrario tendrán prelación las medidas cautelares dictadas
en las dos últimas modalidades de procesos ejecutivos. No
obstante, los intereses de los acreedores privilegiados quedan
siempre a salvo y una vez producido el remate el pago de las
deudas se hará atendiendo el orden de prelación de créditos
(…)”.

“(…) Queda, sin embargo, una última cuestión por resolver pues
el artículo 542 en comento cuando regula la satisfacción
preferente de créditos privilegiados con el producto del remate
de los bienes embargados en el proceso ejecutivo con garantía
real sólo hace referencia a los créditos laborales y a los
adeudados al Fisco pero omite referirse a los embargos
decretados en los procesos ejecutivos que se adelanten para
satisfacer créditos alimentarios debidos a un menor. Al respecto
cabe señalar que la doctrina y la jurisprudencia constitucional
se han ocupado de la materia y ha entendido que esta
disposición también es aplicable respecto de los embargos por
créditos privilegiados de alimentos. Así, en la sentencia T-57 de
2002 se sostuvo: De acuerdo con el contenido de los anteriores
preceptos, la medida de embargo de un bien sujeto a registro
decretada por el juez de familia en un proceso de alimentos de
menores está regulada por lo dispuesto en el artículo 542 del C.
de P. Civil, razón por la cual este funcionario judicial deberá dar
aplicación al procedimiento allí establecido (…)”.

19
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“(…) Por lo tanto, el juez de familia, por oficio en el que se


indicarán el nombre de las partes y los bienes de que se trata,
deberá comunicar inmediatamente al juez civil de la medida de
embargo. Por su parte, el juez civil adelantará el proceso hasta
el remate de dichos bienes, pero antes de la entrega de su
producto al ejecutante, solicitará al juez de familia la liquidación
definitiva y en firme, debidamente especificada, del crédito que
ante él se cobra y de las costas, y con base en ella, por medio
de auto, hará la distribución entre todos los acreedores, de
acuerdo con la prelación establecida en la ley sustancial (…)”9.
(subraya fuera del texto).

Las disposiciones procesales sobre la materia hoy


hallan asiento en los cánones 46510 y 46611 del Código
General del Proceso.

Contrastado tal precedente jurisprudencial con la


situación estudiada, sin hesitación alguna se evidencia el
desacierto del juzgador al adjudicar el bien en cabeza de los
cesionarios de la deuda, por cuanto, si bien formalmente los
acreedores con garantía real podían presentar su oferta con
cargo a su prestación, como en efecto lo hicieron, ello

9
Corte Constitucional Sentencia C-664 de 2006
10
“(…) Artículo 465. Concurrencia de embargos en procesos de diferentes
especialidades. Cuando en un proceso ejecutivo laboral, de jurisdicción coactiva o de alimentos
se decrete el embargo de bienes embargados en uno civil, la medida se comunicará
inmediatamente al juez civil, sin necesidad de auto que lo ordene, por oficio en el que se
indicarán el nombre de las partes y los bienes de que se trate (…). El proceso civil se
adelantará hasta el remate de dichos bienes, pero antes de la entrega de su producto al
ejecutante, se solicitará al juez laboral, de familia o fiscal la liquidación definitiva y en firme,
debidamente especificada, del crédito que ante él se cobra y de las costas, y con base en ella,
por medio de auto, se hará la distribución entre todos los acreedores, de acuerdo con la
prelación establecida en la ley sustancial. Dicho auto se comunicará por oficio al juez del
proceso laboral, de familia o al funcionario que adelante el de jurisdicción coactiva. Tanto este
como los acreedores de origen laboral, fiscal y de familia podrán interponer reposición dentro
de los diez (10) días siguientes al del recibo del oficio. Los gastos hechos para el embargo,
secuestro, avalúo y remate de los bienes en el proceso civil, se cancelarán con el producto del
remate y con preferencia al pago de los créditos laborales, fiscales y de alimentos (…)”.
11 “(…) Artículo 466. Persecución de bienes embargados en otro proceso. Quien pretenda

perseguir ejecutivamente bienes embargados en otro proceso y no quiera o no pueda promover


la acumulación, podrá pedir el embargo de los que por cualquier causa se llegaren a
desembargar y el del remanente del producto de los embargados (…). Cuando estuviere vigente
alguna de las medidas contempladas en el inciso primero, la solicitud para suspender el
proceso deberá estar suscrita también por los acreedores que pidieron aquellas. Los mismos
acreedores podrán presentar la liquidación del crédito, solicitar la orden de remate y hacer las
publicaciones para el mismo, o pedir la aplicación del desistimiento tácito y la consecuente
terminación del proceso (…)”.

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impedía, materialmente, la satisfacción del crédito de


alimentos que primaba sobre el de ellos.

5. La Constitución Política propende por la protección


reforzada de los derechos de los niños, niñas y adolescentes
en la regla 44 y en otras disposiciones, como desarrollo del
principio de la supremacía constitucional. Precisamente
consigna el indiscutido apotegma: “Los derechos de los
niños prevalecen sobre los derechos de los demás” (art.
44. C. N.) (negrilla y subrayas nuestras).

En tal sentido, esta Colegiatura aludió en pretérita


oportunidad:

“(…) El constituyente de 1991 consagró la calidad de sujetos de


especial protección por parte del Estado para los niños, las
niñas y los adolescentes, autorizando la protección integral, el
interés superior y la prevalencia de sus garantías respecto de
los demás sujetos de derecho, (…) lo cual tiene su fuente en la
trascendencia que revisten en la especie, formación con valores
indispensables para la existencia, consolidación y desarrollo de
los cometidos del Estado y la comunidad, esto es, por intereses
superiores (…)”12.

Bajo esa óptica, no puede olvidarse la preeminencia


del derecho de alimentos de los menores frente a otras
acreencias de carácter netamente económico como el del
accionante, dado que aquella es una garantía fundamental,
por guardar estrecha relación con su mínimo vital y libre
desarrollo.

12
CSJ. STC18057-2017 de 2 de nov. 2017, rad. 2017-00626-01.

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Esta obligación emanada del precepto supralegal


reclama su verificación y cumplimiento tanto de las
autoridades públicas como de los particulares, porque de
ello pende el aseguramiento de las condiciones de vida
digna del infante.

Al respecto, esta Corte ha dicho:

“(…) «Se entiende por interés superior del niño, niña y


adolescente, el imperativo que obliga a todas las personas a
garantizar la satisfacción integral y simultánea de todos sus
Derechos Humanos, que son universales, prevalentes e
interdependientes», y por ello debe brindársele al alimentario las
garantías y los beneficios para su adecuada formación y
desarrollo integral, siendo tal prestación un elemento esencial
en pro de ese objetivo (…)”13.

6. Puestas, así las cosas, fulgura imperativo revocar


la determinación cuestionada y, en su lugar, acceder a la
protección rogada.

Para garantizar los derechos aquí invocados, se


ordenará al Juzgado Segundo Civil del Circuito de
Ejecución de Sentencias de Bogotá dejar sin efecto el
remate efectuado el 30 de enero de 2020, pues desde allí
manifestó su criterio en relación con denegar las garantías
de la tutelante y sus hijos, dado que expresó que, al
tratarse de un “embargo de remanentes”, no podía exigirse
la aplicación de la “prevalencia de créditos”, ello, aun
cuando, como antes se indicó, el juez de ejecución de
familia, en múltiples ocasiones, informó de la existencia de
la acreencia de alimentos privilegiada y del monto de la
liquidación.
13 CSJ. STC8052-2017 de 7 jun. 2017, rad. 2017-00137-01.

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Inclusive, se dispondrá infirmar las decisiones


derivadas de la subasta para, en su lugar, imponer su
realización, de nuevo, en observancia de las prerrogativas
de la parte aquí actora y atendiendo a lo antes considerado
en relación con la supremacía de su crédito.

7. Deviene fértil abrir paso a la protección incoada,


dado el control legal y constitucional que atañe en esta sede
al juez, compatible con el necesario ejercicio de control
convencional, siguiendo el Pacto de San José de Costa Rica
de 22 de noviembre de 1969 (art. 8º de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos), a fin de garantizar el
debido proceso.

El convenio citado es aplicable dado el canon 9 de la


Constitución Nacional, cuando dice:

“(…) Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la


soberanía nacional, en el respeto a la autodeterminación de los
pueblos y en el reconocimiento de los principios del derecho
internacional aceptados por Colombia (…)”.

Complementariamente, el artículo 93 ejúsdem,


contempla:

“(…) Los tratados y convenios internacionales ratificados por el


Congreso, que reconocen los derechos humanos y que prohíben
su limitación en los estados de excepción, prevalecen en el
orden interno”.
“Los derechos y deberes consagrados en esta Carta, se
interpretarán de conformidad con los tratados internacionales
sobre derechos humanos ratificados por Colombia (…)”.

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El mandato 27 de la Convención de Viena, sobre el


Derecho de los Tratados de 196914, debidamente adoptada
por Colombia, según el cual: “(…) Una parte no podrá
invocar las disposiciones de su derecho interno como
justificación del incumplimiento de un tratado (…)”15, impone
su observancia en forma irrestricta cuando un Estado parte
lo ha suscrito o se ha adherido al mismo.

7.1. Aunque podría argumentarse la viabilidad del


control de convencionalidad sólo en decursos donde se halla
el quebranto de garantías sustanciales o cuando la
normatividad interna es contraria a la internacional sobre
los derechos humanos, se estima trascendente efectuar
dicho seguimiento en todos los asuntos donde se debata la
conculcación de prerrogativas iusfundamentales, así su
protección resulte procedente o no.

Lo aducido porque la enunciada herramienta le


permite a los Estados materializar el deber de garantizar los
derechos humanos en el ámbito doméstico, a través de la
verificación de la conformidad de las normas y prácticas
nacionales, con la Convención Americana de Derechos
Humanos y su jurisprudencia, ejercicio que según la Corte
Interamericana se surte no sólo a petición de parte sino ex
officio16.

14 Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969.


15 Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985.
16 Corte IDH. Caso Gudiél Álvarez y otros (“Diario Militar”) contra Guatemala. Sentencia de

noviembre 20 de 2012. Serie C No. 253, párrafo 330

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No sobra advertir que el régimen convencional en el


derecho local de los países que la han suscrito y aprobado,
no constituye un sistema opcional o de libre aplicación en
los ordenamientos patrios; sino que en estos casos cobra
vigencia plena y obligatoriedad con carácter impositivo para
todos los servidores estatales, debiendo realizar no
solamente un control legal y constitucional, sino también el
convencional; con mayor razón cuando forma parte del
bloque de constitucionalidad sin quedar al arbitrio de las
autoridades su gobierno.

7.2. El aludido control en estos asuntos procura,


además, contribuir judicial y pedagógicamente, tal cual se
le ha ordenado a los Estados denunciados, incluido
Colombia17, a impartir una formación permanente de
Derechos Humanos y DIH en todos los niveles jerárquicos
de las Fuerzas Armadas, jueces y fiscales18; así como
realizar cursos de capacitación a funcionarios de la rama
ejecutiva y judicial y campañas informativas públicas en
materia de protección de derechos y garantías19.

Insistir en la aplicación del citado control y esbozar el


contenido de la Convención Interamericana de Derechos
Humanos en providencias como la presente, le permite no
sólo a las autoridades conocer e interiorizar las obligaciones

17 Corte IDH, Caso Vélez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepción preliminar, Fondo,
Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C No. 248, párrs. 259 a
290, criterio reiterado Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, Excepciones
preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C
No. 259, párrs. 295 a 323.
18 Corte IDH, Caso de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepción Preliminar,

Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de noviembre de 2009. Serie C No. 211,


párrs. 229 a 274.
19 Corte IDH, Caso Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo,

Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C No. 246, párrs. 278

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contraídas internacionalmente, en relación con el respeto a


los derechos humanos, sino a la ciudadanía informarse en
torno al máximo grado de amparo de sus garantías.

Además, pretende contribuir en la formación de una


comunidad global, incluyente, respetuosa de los
instrumentos internacionales y de la protección de las
prerrogativas fundamentales en el marco del sistema
americano de derechos humanos.

8. De acuerdo a lo discurrido, se infirmará la


sentencia examinada para otorgar la salvaguarda
implorada.

2. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de


Justicia, en Sala de Casación Civil, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley,

RESUELVE:

PRIMERO: REVOCAR la sentencia impugnada para


CONCEDER la protección rogada.

En consecuencia, se ordena al Juzgado Segundo Civil


del Circuito de Ejecución de Sentencias de Bogotá que
dentro del término de cuarenta y ocho (48) horas, contado a
partir del día siguiente de la notificación de este proveído,
deje sin efecto el remate efectuado el 30 de enero de 2020 e,

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inclusive, las decisiones que de éste se deriven y, en su


lugar, tramite, nuevamente, la almoneda respectiva,
atendiendo lo aquí considerado en relación con la prelación
del crédito en favor del menor Jhonatan Fabián Carreño
Mazo y de su hermano Luis Enrique, actualmente mayor de
edad. Por secretaría, remítasele copia de este
pronunciamiento.

SEGUNDO: Notifíquese lo resuelto, mediante


comunicación electrónica o por mensaje de datos, a todos
los interesados y envíese oportunamente el expediente a la
Corte Constitucional para su eventual revisión.

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE

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ACLARACIÓN DE VOTO

Aunque comparto la decisión adoptada por la


Honorable Sala, dado el acierto en su motivación,
respetuosamente aclaro mi voto con el exclusivo propósito
de resaltar que se torna innecesario en el ejercicio
jurisdiccional cotidiano, incluir de forma genérica y
automática una mención sobre el empleo del denominado
«control de convencionalidad».

Ciertamente, de conformidad con la propia


jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, cuando un Estado ha ratificado un tratado
internacional como la Convención Americana, surge, entre
otros deberes, el imperativo para sus jueces de examinar ex
officio, en sus decisiones, la vigencia material de lo pactado.

De esta manera, el «control de convencionalidad»


comporta una actitud de consideración continua que deberá
acentuarse y manifestarse expresamente, tan solo en
aquellos pronunciamientos donde se advierta comprometido
o amenazado «el efecto útil de la Convención» 20, lo cual
acontecerá en los eventos donde pueda verse «mermado o
anulado por la aplicación de leyes contrarias a sus disposiciones,
objeto y fin del instrumento internacional o del estándar internacional

20CIDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) contra
Perú. Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C No. 158, párrafo 128.

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de protección de los derechos humanos» 21; todo lo cual resulta

ajeno al presente caso.

En los anteriores términos dejo fundamentada mi


aclaración de voto con comedida reiteración de mi respeto
por la Honorable Sala de Casación Civil.

21CIDH. Caso Heliodoro Portugal contra Panamá. Sentencia de enero 27 de 2009.


Serie c No. 186, párrafo 180.

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