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Teorías Traductológicas Contemporáneas

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Tema 4

Introducción a la Práctica de la Traducción

Teorías traductológicas
contemporáneas I: los
primeros intentos de
sistematización
Índice
Esquema 3

Ideas clave 4
4.1. Introducción y objetivos 4
4.2. Las «teorías» lingüísticas 6
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

4.3. Las teorías sobre la equivalencia: formal,


dinámica, de sentido (interpretativa),
funcional/textual y discursiva 14
4.4. Referencias bibliográficas 34

A fondo 36

Test 38
Esquema
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

Introducción a la Práctica de la Traducción


3
Tema 4. Esquema
Ideas clave

4.1. Introducción y objetivos

Acabábamos el tema anterior con una serie de nociones fundamentales que son
prácticamente transversales, es decir, que aparecen como fundamento o se
mencionan, de un modo u otro, en la mayoría de las reflexiones o investigaciones
sobre traducción a las que se puede acceder en la actualidad. Estudiamos además el
siglo XX como el contexto que facilita la comprensión del «nacimiento» de la
Traductología como una disciplina académica independiente. En el vídeo sobre la
presentación de James Holmes «The name and nature of Translation Studies» se
explicaba la organización general planteada por un visionario, que, en líneas
generales, acertó en muchas de sus predicciones. Ahora bien, entre la situación
actual y la de 1972 ha habido que trabajar mucho para que la disciplina haya
adquirido la amplitud que la caracteriza en estos momentos, en que burbujea sin
parar: basta echar un vistazo al ritmo de publicaciones en revistas especializadas o
en editoriales universitarias y afines. A partir de aquí, vamos a ir conociendo los
resultados de ese ingente e imparable esfuerzo colectivo.

En la obra que recogía su investigación doctoral Translation Studies: an Intergrated


Approach (1988), la traductóloga Mary Snell-Hornby se lamentaba por el incierto
estatus de la nueva disciplina en ese momento, con el argumento de que solo se
conocía de oídas en los pasillos universitarios, que no había profesorado formado en
su teoría y que las asignaturas de traducción se limitaban a traducir textos al estilo
de las clases de latín (Snell Hornby 1988, 8). Una de las razones que explican ese
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

fenómeno puede ser que una gran corriente de las investigaciones y propuestas que
se habían lanzado hasta el momento —o que se habían expandido más bien—
provinieran de enfoques lingüísticos, más asociados intuitivamente con la lingüística
o la estilística comparada que con la traducción como operación cognitiva. Es decir,
se miraba con ojos de lingüista y no con ojos de traductor, que no son exactamente

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
los mismos. Estos dos primeros enfoques son los que vamos a abordar en primer
lugar.

¿Y por qué no seguir con la Escuela de la Manipulación, que es donde nos


quedamos…? Pues porque, además de que cronológicamente es algo posterior —
aunque de ella surjan las primeras publicaciones conjuntas dedicadas exclusivamente
a las traducciones como objeto de estudio descriptivo—, la gran evolución de las
reflexiones traductológicas de los últimos tiempos surge de su tronco. Para que te
hagas una idea, si por un lado en las primeras propuestas, las más lingüísticas, la
unidad de traducción con la que se trabaja es la palabra, y luego el texto, y después,
con la adopción de la mirada pragmática, se incorpora la finalidad —y la perspectiva
suele ser la de la equivalencia-fidelidad aunque esta vaya inflándose—; por el otro,
en las que surgen de la rama descriptiva —donde se enmarca la Escuela de la
Manipulación—, se emplearán como unidades de traducción la cultura, la ideología,
el género (como categoría sociológica), etc., lo que da lugar a estudios sobre el papel
de las traducciones en las sociedades, el poder del traductor y otra serie de conceptos
que merecen una mirada distinta y detenida. Su conexión con la deontología es vital.
Por añadidura, hay más propuestas, de base más filosófica, que estudian el
pensamiento y la vida a través de la traducción, y eso merece a su vez una categoría
aparte, que asimismo influyó en las demás.

No es que unas superen a las otras; digamos que de alguna extraña manera se
escalonan y se complementan, porque sus preocupaciones son diferentes, aunque
todas giran en torno a la Traducción. A lo largo del Grado irás integrando las
aportaciones de todas ellas. De hecho, nuestro objetivo es que reconozcas las
virtudes y los aspectos discutibles de cada una de ellas, para que puedas convertirte
en un profesional de la traducción que actúe con criterio; con criterio teórico,
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práctico y ético. Como afirma Anthony Pym en las primeras páginas de su obra
Teorías contemporáneas de la traducción: «La teoría adecuada será, en cada caso
individual, la que mejores soluciones permita» (Pym 2016, 10).

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
Por ello, en este Tema 4 vamos a partir de las reflexiones más evidentes, las que nos
llevan a afirmar, de forma intuitiva al menos, que la traducción de «hello» es «hola».
Y desde esta salida, avanzaremos. Nuestra intención es tratar las teorías lingüísticas
y el concepto de equivalencia formal; la evolución hacia una equivalencia dinámica;
el paso de la palabra al texto; y la incorporación de la noción de finalidad.

Por ello, al final de este tema, queremos que los estudiantes:

 Conozcan los primeros intentos de teorización traductológica a partir de bases


lingüístico-textuales y comunicativas.
 Se hayan familiarizado con la terminología básica de estos enfoques.
 Comprendan las aportaciones de estas teorías a la formación y al ejercicio
profesional de la traducción, así como sus talones de Aquiles.

4.2. Las «teorías» lingüísticas

Los enfoques traductológicos lingüísticos observan la traducción como una actividad


fundamentalmente lingüística, de modo que sus estudios se centran en describir y
comparar las lenguas, una tarea que llevan a cabo de distintas formas (Hurtado Albir
2007, 126-127):

 Comparación lingüística tradicional, en unidades aisladas —léxico, morfología,


sintaxis—. Ejemplos, el famoso libro de García Yebra Teoría y práctica de la
traducción (1978).
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 Comparación estilística sobre la base de los análisis de la estilística interna.


Aportaron la clasificación y definición de lo que llamaron «procedimientos de
traducción», que nosotros llamamos técnicas de traducción: préstamo, calco,
transposición, modulación, etc., que estudiarás más a fondo en la asignatura de
Traducción General Directa. Los primeros en adentrarse en este sendero fueron los

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
canadienses Vinay y Darbelnet (1958), y les siguieron Marblanc (1961), Vázquez
Ayora (1977), Scavée e Intravaia (1979), Newmark (1988), Van Hoof (1989), Ballard
(1987), etc.

 Comparación gramatical, sobre la base de las categorías de modelos de comparación


de gramática oracional o de los mencionados procedimientos. Autores en esta línea:
Guillemin-Flescher (1981), Chuquet y Paillard (1989), etc.

 Ampliación de análisis lingüístico a las traducciones, como Catford (1970), que aplica
la teoría de los niveles de Halliday; Vázquez Ayora, que aplica el modelo
transformacional, etc.

 Comparación semántica, con Larson (1984) o Nida (1975).

 Comparación semiótica, que contrasta sistemas de signos.

Nosotros vamos a fijarnos en los autores-obras-propuestas que mejor van a permitir


comprender las luces y las sombras de esta perspectiva traductológica. Y aquí, sobre todo
durante la primera parte, iremos de la mano del prematuramente fallecido traductólogo
español Virgilio Moya (2004, 20-44).
© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

Figura 1: Obra de enfoque lingüístico. Fuente:


[Link]
Jean-Paul-Vinay-Jean-Darbelnet.

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
En el año 1958, los traductólogos canadienses Vinay y Darbelnet publicaron
conjuntamente un método de traducción basado, como su título indica (Stylistique
Comprarée de Français et de L’Anglais), en la aplicación de un análisis comparativo de
orden estilístico entre las lenguas francesa e inglesa. Contiene guías, reglas y consejos
para traducir correctamente entre ambas lenguas, y está pensado para estudiantes de
lenguas, para traductores profesionales y para aportar su granito de arena a la
investigación sobre ambas lenguas en contacto. La obra se fundamenta en:

 El estructuralismo: el lenguaje se organiza de forma estructurada a partir de


diferencias entre signos.
 La inmovilidad del sentido.
 El conocimiento de la intención del autor original.
 Una noción de equivalente ideal y único: existe una traducción ideal.
 El genio de cada una de las lenguas: sus rasgos definitorios.

¿Qué quiere decir todo esto? El estructuralismo distingue entre lengua (langue) y habla
(parole). Lengua sería el sistema de signos compartido por los hablantes, mientras que
habla hace referencia al uso que de ese sistema se hace. Estos autores, que reconocen
que existen muchas dificultades de traducción conectadas con el habla, centran su
estudio en la lengua, para nutrir la competencia lingüística del traductor. Es decir, no
examinan intercambios de mensajes, sino que nos muestran ejemplos de palabras o
frases cortas y sus correspondencias. Y decimos bien «sus correspondencias» y no sus
posibles correspondencias, porque, aun a riesgo de exagerar, estas propuestas confían
en la existencia de una equivalencia única e ideal entre las lenguas. Sobre esa base, y
amparados en la defensa de lo que llaman el «genio de la lengua» —el estilo propio de
cada lengua—, se muestran partidarios de practicar cuantas adaptaciones sean
necesarias para que el texto «suene español» y no haga a quien lo lee levantar la ceja
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en ningún momento. Tal y como lo resume Moya (2004, 25): «Ante la disyuntiva de
preservar el genio de la lengua o el genio del autor, el traductor comparativista se
inclinaría por lo primero».

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
¿Te acuerdas de las traducciones de la Biblia en que se quería acercar el texto a los
lectores? Pues en esa línea. Para ellos, se parte del sentido, que consideran unido al texto
de tal modo que ese es y ha de ser el que todo el mundo le dé al leerlo: estático. Es cierto
que el estructuralismo cree que la relación entre el significado y el significante es
arbitraria (inmotivada), pero una vez que está establecida esa relación, la consideran
inamovible dentro de cada lengua (desde una perspectiva sincrónica). La labor del
traductor es, por tanto, desentrañarlo, «tratar de aclarar la motivación profunda del
autor del texto A, para trasladarla a la lengua del texto B» (Vinay y Darbelnet 1977, 22),
como si el sentido estuviera en un cofre, del que lo extraemos para depositarlo en otro
cofre, el de nuestra lengua y cultura.

El manual contiene muchos ejemplos en que se comparan las lenguas, lo que ayuda a
comprender bien qué rasgos corresponden a cada una. Además, incluyen una
clasificación de lo que ellos llaman «procedimientos» de traducción, que son lo que
nosotros llamamos «técnicas». Es decir, nos muestran cómo se ha logrado obtener la
equivalencia: a través de cambios de categoría gramatical (transposición), a través de
cambios en el punto de vista (modulación), a través de préstamos, de adaptaciones o,
cuando hay suerte, de equivalencias fijadas en las lenguas —ojo aquí, con equivalencia
como procedimiento-técnica, se refieren a casos como el de los modismos por ejemplo:
«it’s raining cats and dogs» tiene su equivalente en «llueve a cántaros» o «caen chuzos
de punta»—, etc. Aunque admiten que pueden darse varias soluciones, indican que el
traductor, en busca del respeto del genio de la lengua y conocedor de la intención
profunda del autor, habrá de elegir la mejor.

Ellos organizan los procedimientos, además, en tres niveles: el léxico, el sintáctico y el del
mensaje. Así, en la técnica de la adaptación —que vela siempre por la comodidad del
lector en la lengua de llegada—, proponen lo que en español sería, por ejemplo, cambiar
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«cricket» por «fútbol» o cambiar «to carry coals to Newcastle» por «ir a vendimiar y
llevar uvas de postre»; y, en cuanto a los mensajes, su ejemplo en inglés es cambiar «Bon
appétit!» por «Hi!».

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
¿Aportes? Muchos, en términos de conocimiento de la lengua y de soluciones
transferenciales. De hecho, estudiar las técnicas y los rasgos diferenciales —como harás
en Traducción General— te servirá para mejorar tu dominio del inglés y del español, y te
mostrará cómo puede actuarse ante ciertos retos traductológicos.

Ahora bien, parecen ignorar elementos que ahora consideramos imprescindibles en la


conceptualización de la traducción: la participación del receptor en la construcción del
significado, el contexto como constructor del significado, el cambio posible de intención
en la traducción, etc. Es decir, sus ejemplos de equivalencias, descontextualizados, no
son universales, no se pueden aplicar en todo texto con la seguridad de que van a
funcionar. ¿Recuerdas el texto de Umberto Eco? Pues eso. Como arguye Moya (2004)
«en un clin d’oeil» sería, según este enfoque, «en un abrir y cerrar de ojos», pero también
existen «en un segundo», «en un instante», «en un santiamén», «en menos de lo que
canta un gallo», «en un tris», «en un periquete», «en na», etc., que encajarán mejor o
peor según los casos. Es decir, la equivalencia no puede establecerse «entre las
lenguas» a partir de su comparación, hay que hilar mucho más fino. Al traducir,
deberían considerarse todas y elegir la que más convenga en cada caso (incluso un
traslado literal), sin negar la riqueza de la creación del significado. Y aquí el genial Moya
emplea un ejemplo estupendo cuando se pregunta qué haría un comparativista con la
palabra «special» usada en un acto de habla, o sea, puesta en contexto:

«En special child significaría “discapacitado físico o mental”, en special


relationship decribiría, en los tiempos que corren, tanto las relaciones entre
dos gays que viven juntos como las de dos varones que viven juntos y no son
amantes, y en special rights, puesto en boca de alguien que se opone a la
igualdad de derechos de los gays, implicaría “más derechos” que el resto de
los mortales (cfr. Safire, 1998,9)» (Moya 2004, 27).

Es decir, que las palabras no tienen siempre y por sistema el significado que se
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les atribuye normalmente, sino que su sentido depende de muchos elementos


dentro del acto comunicativo concreto.

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
Por otro lado, la tendencia a naturalizar todo elemento cultural que aparece en el
original de modo que el lector se haga una idea clara de a qué se refiere es una opción
muy válida en muchas ocasiones, pero no tiene por qué funcionar siempre. A veces los
lectores eligen sus novelas, por ejemplo, porque quieren conocer aspectos propios de la
cultura de partida, y otras es tan obvio que hay un elemento discordante en la
traducción metido con calzador que en lugar de ofrecer una lectura confortable lo único
que hace esa modificación en aras de ajustarse al genio de la lengua es provocar risas.
Ofrece Moya otro ejemplo, en una serie de televisión de los años noventa llamada El
príncipe de Bel-Air, protagonizada por el actor Will Smith, solía emplearse un lenguaje
juvenil americano. Desconozco cuál era el original, pero según Moya (2004) en un
capítulo la traducción en un diálogo se escuchaba: «Te huelen los pies a queso de
Cabrales». Una frase que es, sin duda, cómica en español, pero que resulta absurda y
chocante de todo punto cuando la dice un rapero negro de dos metros que ha salido
del Bronx y que ahora vive con sus tíos en un barrio de ricos estadounidenses. Sin
embargo, como comenta en este artículo Aguirre de Cárcer (2014), la traductora de los
guiones de los Simpson al español, la expresión «eat my shorts» no tiene sentido si se
traduce literalmente. Y, añado yo, el equivalente que se nos viene a todos en la cabeza
es harto soez y nada apropiado para este dibujo animado, así que la traductora adaptó
con gran éxito acuñando el «multiplícate por cero» que todos conocemos, que transmite
la misma idea y está en el puntito justo en resultar no tan familiar, pero sonar bien.

Otro ejemplo es el de frases del tipo «the sight of those apples announced the re-opening
of school» porque en Canadá los niños suelen —o solían— llevarse manzanas para el
recreo. Los traductólogos comentan que, para el público canadiense, que, aunque
bilingüe, comparte una parte común de la cultura, podría traducirse como «la vue de ces
pommes annonçait la rentrée des classes», que sería como «la vista de aquellas
manzanas anunciaba la vuelta al cole(gio)». Ahora bien, si el texto hubiera que traducirlo
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de verdad al español, lo de las manzanas no nos diría nada. Según sus propuestas, habría
que cambiarlas por libros, mochilas, plástico de forrar, etc. Ahora bien, quizás se
estuviera perdiendo con ello la información que obtiene el lector sobre la cultura
canadiense y sus manzanas del fin de las vacaciones.

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
Y tú, ¿qué opinas?

A pesar de todo: de resultar casi un manual de instrucciones sobre cómo traducir, de


prescindir del contexto, de abogar casi sistemáticamente por la adaptación y el
sometimiento al genio de la lengua, se trata de una obra de enorme repercusión. El
valedor de sus ideas en España —o para el español— fue Vázquez Ayora (1977), con su
Introducción a la Traductología. Y nosotros mismos, en otras asignaturas, vamos a
trabajar puntualmente desde esta perspectiva, de la mano del traductor López Guix, para
advertirte sobre los peligros de escribir «en inglés» con palabras españolas, de los calcos
sintácticos, etc. Te ayudará a redactar mejor en inglés —porque te fijarás más en cómo
lo hacen los nativos de inglés— y a reformular (mejor) en español —porque huirás de la
cómoda literalidad—.

El otro autor del que queremos hablarte es John C. Catford, quien en 1965 publica A
Linguistic Theory of Translation: An Essay in Applied Lingusitics, donde define la
traducción como el reemplazo de elementos de un texto en una lengua con otros
equivalentes en términos lingüísticos en la otra. Para su propuesta retorna al amparo
de la Lingüística Aplicada de la que, como bien apunta Moya (2004), la traducción se
había emancipado precisamente al convertirse en disciplina independiente. En el libro
habla de la traducción como método de enseñanza de lenguas y dice que los contrastes
entre lenguas son de utilidad en la misma línea que la mencionada antes. Para Catford
(1970), lo más difícil es encontrar equivalentes —porque los hay, se entiende, pero hay
que dar con ellos—; ahora bien, ¿qué es un equivalente?

Para Catford (1970) es tarea de la traducción definirlo, y él lo hace así: «un equivalente
textual es […] cualquier forma (texto o porción de texto) en la lengua de llegada que
resulte ser el equivalente de una forma dada (texto o porción de texto) en la lengua de
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partida» (Catford 1970, 50). Moya ironiza diciendo que, según la idea de que un traductor
es quien debe decidir la equivalencia y que esta es la que se da en una traducción hecha
competentemente, entonces una frase como «My son is six», traducida por un
profesional como «Mi hijo tiene seis años», establecería la equivalencia entre ambos
textos, y esa sería su traducción. Además, presenta la noción de correspondencia formal,

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
en referencia a un correspondiente formal que ocupa el mismo lugar en la «economía»
de la lengua de partida que en la de llegada (Catford 1970, 57).

Cuando una equivalencia textual es altamente recurrente puede hablarse de


correspondencia formal, por ejemplo «two» aparece traducido como «dos» tantas veces
que podemos decir que la correspondencia formal de «two» es «dos», en un ejercicio de
probabilidad y aritmética. No en vano se asocia a Catford con una visión matemática de
la traducción. Y, cuando la correspondencia formal no nos cuadra como equivalencia
textual, entonces debemos desviarnos de esa correspondencia a través de los «shifts», a
veces traducidos en Traductología como «desplazamientos» y otras como «cambios».
Esta entretenida manera de… ¿traducir?… puede resultar útil para el aprendizaje de
lenguas, en efecto, pero no tenemos claro que sirva para traducir de verdad.

Ahora bien, a pesar de esta forma un tanto robótica de plantear la traducción, Catford sí
considera los rasgos situacionales de relevancia lingüística y aquellos de relevancia
funcional, y cree que la equivalencia de traducción debe contemplar los rasgos
funcionalmente relevantes de la situación comunicativa, lo que sería una guía aceptable
si el autor explicara a qué se refiere con los rasgos funcionalmente relevantes. Como dice
Moya, Catford sitúa toda la carga definitoria en el traductor, mientras repite sin descanso
que las diferencias entre las lenguas y las culturas provocan muchos casos de
intraducibilidad. Con todo, Catford trató de clasificar los tipos de equivalencias-
traducciones (fonológica, gráfica, léxica, gramatical…), lo que nos hace más conscientes
de la importancia de considerar todos estos aspectos —la equivalencia puede darse en
los distintos niveles, pero suele darse sobre todo en uno de ellos, aunque esto puede ir
variando—, y contribuyó a traer a colación la variedad lingüística.

En conjunto, los enfoques lingüísticos contemplan la traducción como una operación


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fundamentalmente lingüística, con énfasis en la sintaxis y la gramática. Como nos


recuerda Moya, parecen azacanarse en demostrar que, en efecto, la traducción es una
ciencia, herederos, claro, de una primera mitad del siglo XX que propugnó esa
aproximación científica a realidades de las Humanidades: Vinay y Darbelnet se refieren
a la traducción como una «disciplina exacta» (1977, 23) y Catford habla de «algoritmos

Introducción a la Práctica de la Traducción


13
Tema 4. Ideas clave
de traducción» (1970, 56). Estas ideas, que sí han influido en la creación de la Traducción
automática —con correspondencias formales primero y con equivalentes textuales
después, sobre la base de recurrencias en corpus—, pecan, como le ocurre a la
traducción automática, de desatender todo el conocimiento cultural y contextual que
contribuye a la formación de un sentido en cada situación comunicativa. Uno, que
además puede variar según cada receptor. La traducción, por suerte, no puede reducirse
a operaciones matemáticas realizadas con signos lingüísticos.

No es que aboguen por un literalismo sin más —palabra por palabra—, sino que se valen
del cotejo de las lenguas y las expresiones para determinar qué es equivalente.

Y a partir de aquí, podemos hablar de otros dos enfoques, uno que se centra en estudiar
esa equivalencia que a los filolingüísticos se les escurre entre los dedos cuando se diluye
la equivalencia formal, y otros que vieron en la equivalencia entre lenguas un abismo que
rellenar con el sentido. Conste en acta, en todo caso, que Catford ya habla de textos (y
no de palabras) y de situación comunicativa (y no meramente de lenguaje).

4.3. Las teorías sobre la equivalencia: formal,


dinámica, de sentido (interpretativa),
funcional/textual y discursiva

La equivalencia dinámica de Nida

Aunque autoras como Hurtado Albir (2007, 128) las sitúan, con cierta razón, dentro
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de los enfoques comunicativos, pues conceptualizan la traducción como acto


comunicativo y consideran, por ello, aspectos como el contexto y la cultura, nosotros
los incluimos bajo el epígrafe de teorías sobre la equivalencia porque continúan,
ensanchan en cierto modo, la noción de equivalencia manejada por las teorías
lingüísticas —equivalencia lingüística y formal—.

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
Aunque el traductor Eugene Nida, a veces en colaboración con Charles Taber, dedica
mucha atención a las cuestiones lingüísticas y busca también abordar la traducción
desde una perspectiva científica —su obra primera se titula Toward a Science of
Translation (1964)—, su interés fundamental se sitúa en el receptor de la
traducción, por lo que:

1. Hay que considerar la cultura por la cual comprende lo que comprende, lo cual
supone entender que la traducción se sitúa en una dimensión más allá de la
lingüística.

2. Existe más de una traducción «correcta» —a diferencia de lo que creen los


autores de los enfoques lingüísticos—.

Además, introduce la idea de proceso de traducción.

Es interesante que la palabra ciencia aparezca en el nombre, entre otras cosas,


también porque la motivación traductológica de Nida reposaba en la expansión de
las Sagradas Escrituras —era miembro de la Sociedad Bíblica Americana—, desde la
que lanzó el proyecto de traducir las Escrituras a todas las lenguas. Él, en particular,
empezó por el inuit, una lengua esquimal.
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Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
Si te interesa conocer algo más sobre este proyecto traductológico, accede al
siguiente vídeo.

Vídeo 9. Sobre The American Bible Society y el traductólogo Eugene Nida.

Accede al vídeo a través del aula virtual.

Y, aunque parezcan contrapuestas, como arguye Moya (2004), Nida observa que en
la traducción técnica empiezan a tomarse en cuenta otros elementos, como el de la
recepción, su comprensión, una postura que, aun sin renunciar a la idea de claridad,
no había estado muy presente en la traducción bíblica, siempre limitada por el
respeto a la palabra, que para los creyentes es revelada. Así que, aunque se les
presentara en su lengua más cercana y con las expresiones lingüísticas que les eran
más familiares —y esto en las versiones menos literalistas—, el mensaje verdadero
podía estar escapándose igualmente, es decir, no estaban comprendiendo «de
verdad» la Palabra, por lo que para Nida y Taber no se da una traducción legítima
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(1986, 16). Para que esta lo sea, el mensaje, aunque sea divino —sobre todo cuando
lo es—, debe funcionar del mismo modo en que lo hizo cuando se transmitió a sus
receptores originales. Nida se aleja así del estructuralismo al primar el mensaje
frente a su forma. ¿Ves la diferencia?

Introducción a la Práctica de la Traducción


16
Tema 4. Ideas clave
Nida se sirve además de algunas reflexiones chomskianas —sobre los niveles de
conceptualización: las reglas para estructurar las frases, que generan estructuras
profundas que puede transformarse de nuevo en estructuras superficiales— para
argumentar «científicamente» que un mismo mensaje puede manifestarse a través
de varias formas. Con ello, si te das cuenta, denuesta la idea de correspondencia
formal, un concepto de equivalencia que, con él, se resquebraja. Y, más allá de
Chomsky, concentra su energía en la idea de la reformulación, para la que un
traductor debe tener en cuenta la cultura que recibe el mensaje.

Para que puedas atisbar el porqué de las reflexiones de Eugene Nida, tomamos
prestados los ejemplos de Moya (2004, 48-49), que son esclarecedores:

Ejemplo de traducciones de la Biblia.

1. «Mas no como el delicto, tal fue el don, porque, si por el delicto de


aquel uno murieron muchos, mucho más la gracia de Dios y el don por
la gracia de un hombre Jesús el Cristo abundó a muchos». Biblia del
Oso, traducción de Casiodoro de Reina, [1569] 1987, Madrid:
Alfaguara.

2. «Mas no es el don como fue la transgresión. Pues si por la


transgresión de uno solo mueren muchos, mucho más la gracia de
Dios y el don gratuito consistente en la gracia de un solo hombre,
Jesucristo, se difundirá copiosamente sobre muchos». Sagrada Biblia,
versión Nácar y Colunga, BAC, 1961.

Son dos versiones en español, que transparenta el griego en su gramática.


Esta literalidad no garantiza que «comprenda», por eso Nida continúa, en
cierto modo, la tradición de algunos traductores antiguos como Cicerón
(ad sesum-ad consuetidem nostram), Maimónides o Lutero, pero también
otros más recientes: Benjamin u Ortega y Gasset.
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En realidad, como ves, o bien la historia se repite, o este movimiento pendular


apuntado por Schleiermacher —hacia el autor o hacia el lector (1813)— es,
sencillamente, sempiterno. ¿Acaso tengamos que decantarnos por una como si fuera
el carné de un partido político? Ni mucho menos.

Introducción a la Práctica de la Traducción


17
Tema 4. Ideas clave
Ese movimiento «hacia el lector», sobre la base de que existen distintas
formas de transmitir el mismo mensaje, exige que la noción de equivalencia
se renueve: es móvil, depende del lector y la cultura en que este se inserte.

De ahí que se hable de que la contribución de Nida al acervo de reflexiones


traductológicas sea la «equivalencia dinámica». Es decir, el mensaje no se altera; la
forma es lo que «se mueve».

«En vez de forzar la estructura formal de una lengua con elementos ajenos
a la misma, el buen traductor está dispuesto a hacer todos los cambios
formales que sean necesarios para reproducir el mensaje de acuerdo con las
formas estructurales propias de la lengua receptora» (Nida y Taber 1986, 9).

¿Y cómo? Pues primero tiene que retrotransformar la forma en fondo —observa que
el fondo, el mensaje, es lo primero siempre—, luego se transfiere a la estructura
profunda de la lengua de llegada y, por último, se le da forma en la estructura
superficial de la lengua de llegada y según lo que requieran los receptores y la cultura
de recepción (Nida y Taber 1986, 55). Y luego se comprueba: a mayor equivalencia
de respuesta, mayor equivalencia dinámica. Y sobre esa base proponen traducciones
como estas:

ALGUNAS TRADUCCIONES SEGÚN EL PRINCIPIO DE EQUIVALENCIA DINÁMICA


DE NIDA Y TABER

No lo sepa tu mejor amigo (porque no habla de


«No sepa tu mano izquierda lo que hace tu
incoherencias personales, sino de no ir predicando
derecha» (Mateo 6, 3).
por ahí las obras buenas que se hacen).

No juzguéis a nadie para que Dios no os juzgue a


vosotros (porque la idea no es que no tenemos que
«No juzguéis y no seréis juzgados» (Mateo 7, criticar para que los demás no nos critiquen, sino
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1). que Dios nos juzgará si nosotros juzgamos a los


demás, o sea, que no hay que juzgar porque está mal
a los ojos de Dios).

«Amontonar carbones de fuego sobre su Avergonzarle (porque no se refiere a una tortura


cabeza» (Rom 10, 20). física, sino a dejar en evidencia).

Introducción a la Práctica de la Traducción


18
Tema 4. Ideas clave
Justamente (porque se refiere a los estándares de
«Ojo por ojo, diente por diente» (Mateo 5,
justicia de la época: no más de lo que ha supuesto el
38).
daño).

Yo soy un Dios exigente y no permito que mi pueblo


«Yo soy un Dios celoso» ame a nadie fuera de mí. (O sea, que además de
(Éxodo 20, 5). monoteísmo, quiere que el principio que rige la vida
de las personas sea Dios y no «otros dioses»).

Tan blanco como las plumas de una garceta (en


Tan blanco como la nieve.
culturas donde no hay nieve).

«La foca de Dios» (en culturas donde no hay corderos,


como la esquimal, con un animal que tenga el mismo
«El cordero de Dios».
significado sociocultural que el cordero en la época y
entorno de Jesús).

Tabla 1. Traducciones según el principio de equivalencia dinámica. Basada parcialmente en Moya 2004, 54.

Si quieres conocer ejemplos en inglés, te animamos a que accedas a este vídeo donde
se presenta la traducción estilo Nida de la Biblia al inglés: la Good News Bible, y se
compara con fragmentos anteriores.
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Vídeo 10. La Good News Bible de Nida.

Accede al vídeo a través del aula virtual.

Introducción a la Práctica de la Traducción


19
Tema 4. Ideas clave
Sin duda alguna, esta forma de traducir facilita que se cumpla la función
«evangelizadora» de la Biblia, como vía de conocimiento y relación con Dios, porque
facilita la lectura y la comprensión, vierte la Palabra en las palabras de quien escucha.

Lo que ocurre es que eso hace del traductor un exégeta… —claro, es que Eugene Nida
era un reverendo baptista además de ser un traductor—. Y hay otras implicaciones
por añadidura: anular al autor, desdibujar las diferencias, acabar con el universalismo
—y si un esquimal cristiano va de viaje y entra en una iglesia y contempla una figura
de Cristo con un cordero, ¿comprenderá el simbolismo, aunque se trate de su misma
religión, de su mismo Dios? —.

Figura 2. La foca de Dios. Fuente:


[Link]
0wk00yy5l88cl46koic.

El traductor aquí no es puente entre culturas, sino más bien un bulldozer cultural.
Habrá que calibrar con cuidado dónde, cuándo y cómo nos servimos de esta
equivalencia dinámica. Quizás en la traducción de anuncios publicitarios sea lo ideal,
y que no lo sea tanto en textos filosóficos. Quizás sirva en la traducción de textos
religiosos, pero no con todos sus elementos. Es el traductor el que, con criterio
profesional, debe decidir qué tipo de traducción realizar.
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En todo caso, ¿te das cuenta de que Nida establece que la fidelidad se basa en la
equivalencia dinámica —que a su vez depende de la recepción—, y que, para él, la
unidad de traducción es el mensaje? El problema que subyace a todo esto es: ¿qué
garantías tenemos de que un traductor —como cualquier lector— pueda extraer «el»
mensaje? Quizás en la Biblia, por la abundancia de estudiosos y teólogos, tengamos

Introducción a la Práctica de la Traducción


20
Tema 4. Ideas clave
la sensación de que sabemos lo que sus palabras quieren decirnos…, pero ¿qué
ocurre con la literatura, por ejemplo? E incluso en la Biblia, Moya (2004) argumenta
que Nida y Taber no proponen traducciones dinámicas para los pasajes más difíciles
de la Biblia como cuando Yaveh dice «Yo soy el que soy» (Éxodo 3,4). Y hay otro
problema, para Nida, el traductor debe simpatizar con el autor (1964, 151) y esa
parece una limitación enorme, porque entonces habría que buscar a un traductor
que apoyara el genocidio para traducir obras redactadas por un genocida que puedan
ser de interés para la Humanidad —por contrargumentar el discurso, vaya— y, desde
un punto de vista académico, sociohistórico, etc., no tiene mucho sentido, aunque,
como veremos, estas cuestiones identitarias volverán a surgir en forma de reflexión
en torno a las teorías feministas de la traducción, pues habrá quien se pregunte si
solo los hombres pueden traducir a hombres, y las mujeres a mujeres.

Al final, el dilema es recurrente para el traductor literario, y el traductor dinámico —


estilo Nida— optará por el primer elemento en cada una de estas dicotomías (Moya
2004, 65):

 El contenido frente a la forma.


 El sentido frente al estilo.
 La equivalencia frente a la identidad (cultural del original).
 La equivalencia exacta frente a la equivalencia sin más.
 La naturalidad frente a la correspondencia formal.

¿Sirve esta forma de traducir como teoría de la traducción general? Es dudable. Ahora
bien, aplicada a determinados textos y situaciones, puede ser una aportación
indiscutible de su pensamiento, como las que siguen:
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 Forzar un viraje sociolingüístico en la forma de entender la traducción.


 La atención al contexto para la construcción del significado.
 La relevancia de la función comunicativa de la traducción —aunque él se centrara
en los textos bíblicos—.
 La importancia del papel del receptor en el proceso.

Introducción a la Práctica de la Traducción


21
Tema 4. Ideas clave
 El ensanchamiento de la noción de equivalencia —más allá de lo lingüístico y
formal—.
 El ensanchamiento de la noción de fidelidad, con la introducción de la variable
«intención».

¿Cómo saber que quien lee comprende lo que el autor desea transmitir?
¿Acaso puede controlarse? No hay lectura inocente —pura—, no puede
haberla, como tampoco hay traducción inocente.

Antes de pasar al siguiente apartado, te invitamos a acceder a este interesantísimo


vídeo sobre la influencia de la Biblia o, hablemos con propiedad, de las traducciones
al español de la Biblia en el habla.

Vídeo 11. La Biblia en el habla española.

Accede al vídeo a través del aula virtual.


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Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
La equivalencia de sentido o teoría interpretativa

Clasificada por Hurtado Albir (2007, 128) dentro del enfoque cognitivo, porque
estudia el proceso mental de la traducción, esta teoría tiene conexiones con las
lingüísticas, pues ambas tienden más al texto original que hacia el meta, y ambas
tienen bases lingüísticas. Ahora bien, la teoría interpretativa incluye en la ecuación
el contexto desde una perspectiva discursiva. La lingüística formal no abarca todo lo
que se pone en juego en la traducción, de modo que estos teóricos buscan respuestas
en la lingüística de texto (la textología).

La teoría surge en torno a la École Supérieure d’Interpètes et de Traducteurs de la


Sorbona, en París. Partidarias suyas son la francesa Seleskovitch; Lederer y Delisle en
Canadá; y la traductóloga española Hurtado Albir, por presentar los más citados.

Lo primero que distinguen es entre lengua y habla, palabras y texto, transcodificación


y traducción, y se muestran partidarios de atender al habla, al texto y a la
traducción, que se engarzan. En términos de equivalencias, se alinean en cierto
modo con Nida; para ellos, lo que en Traductología se ha llamado equivalencia de
sentido, la contextual, la de habla, la de las ideas, la del mensaje son equivalencias
de traducción (Delisle 1984, 63), lo otro son equivalencias de transcodificación —de
código=lengua—. Es decir, no hay que traducir lenguas, sino textos, en el sentido de
mensajes. «La traducción de la lengua es un ejercicio comparativo; la traducción de
textos, un ejercicio interpretativo» (Delisle 1984, 2). De ahí proviene el nombre:
teorías interpretativas. Hay que extraer del texto el sentido y verterlo luego.
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Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
Atención aquí con la noción de texto. Si necesitas darle un repaso a qué nos referimos
con texto, accede a este vídeo.

Vídeo 12. ¿A qué nos referimos con texto?

Accede al vídeo a través del aula virtual.

En esta teoría, la traducción combina ambos tipos, la transcodificación para


elementos concretos como nombres propios, números, términos científicos, etc., y la
«traducción» para el resto, a modo de tarea interpretativa. Aunque quizás sea un
poco osado asumir que esos elementos que no requieren, en teoría, mucha labor
interpretativa, no la requieran de verdad. Todo tiene resonancias, hasta los números,
los nombres propios, los términos, los puntos y las comas. Si resulta que coinciden la
transcodificación y el sentido, entonces se estaría hablando, para ellos, de traducción
literal. Y cuando los conceptos —el sentido— en el texto de llegada no se vinculan
con los del texto de partida, entonces está mal traducido. Esta afirmación tan taxativa
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es atribuible al hecho de que hablen sobre todo de textos informativos, no literarios


y, como dice Moya (2004, 75), a que se trata de indicaciones para aprendices de
traducción e interpretación. Además, es pertinente recordar que Seleskovitch —la
iniciadora de esta forma de ver la traducción—, proviene del ámbito de la

Introducción a la Práctica de la Traducción


24
Tema 4. Ideas clave
interpretación, donde más claramente se perciben el habla y el texto, frente al
lenguaje y las palabras, por eso le preocupan los mensajes y su transferencia en
términos comunicativos —y huye de las teorías lingüísticas tradicionales como de la
peste: no le sirven en cabina—.

Esa transferencia es lo que este grupo estudia y lo que se convertirá en otra de sus
aportaciones: el estudio del proceso traductor. Ellos distinguen tres fases en la
interpretación de conferencias (Seleskovitch 1968, 35):

1. Aprehender (lo lingüístico) y comprender el significado del mensaje mediante


análisis y síntesis. O sea, escuchar-oír y entender.

2. Olvido inmediato y voluntario del significante, mientras se conserva el significado


(en imagen mental). O sea, quedarse con la copla.

3. Producción de un nuevo significante para trasladar ese mensaje original


adaptándose al destinatario. O sea, decir lo mismo en otra lengua para que se
entienda.

En la primera fase, todo lo que el traductor-intérprete tenga en su memoria, en su


cabeza, le servirá para comprender. La segunda fase acabó, con el tiempo,
llamándose «desverbalización» y parece más sencilla en la interpretación oral que en
la escrita, en que siempre puede volverse a leer, por lo que cuesta más olvidar —
vamos, que en traducción te quedas con la copla y con la letra—. La tercera fase
consiste en reformular. Y añaden, para la traducción —porque para la interpretación
no se puede—, una última fase de verificación cotejada.
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En principio, es fácil reconocerse en ese proceso traductor; ahora bien, ¿cómo vamos
a despojar del valor del significante a un texto donde el significante importa, como
en un texto literario, por ejemplo? Y esa es la contrargumentación más evidente,
porque en realidad el significado está también en la forma.

Introducción a la Práctica de la Traducción


25
Tema 4. Ideas clave
En fin, lo que esta teoría interpretativa defiende es que la traducción debe reflejar:

 Lo que el autor quiso decir.


 Hacerlo idiomáticamente.
 Reproducir el efecto que provocó el original (efecto cognitivo, afectivo y estético).

O, como lo reformula Hurtado Albir (1999, 43):

 Ser fiel a lo que el autor ha querido decir, al sentido.


 Ser fiel a la lengua de llegada.
 Ser fiel al destinatario.

El problema es que hay muchas traducciones literales, que ellos considerarían malas,
que circulan por ahí y que, de hecho, funcionan. O, como nos recuerda Moya «que
unas veces se puede traducir sin comprender y otras que, ni aun entendiendo, se está
en condiciones de traducir» (Moya 2004, 83).

Ejemplo:

«La razón por la cual los análogos de nucleósidos y un grupo similar


llamado análogos de nucleótidos son tan efectivos es porque se parecen
a las moléculas naturales conocidas como nucleósidos: citidina, timidina,
uridina, guanosina y adenosina». (El Financiero, recuperado el 1 de julio
de 2020)

Este texto científico del que cuesta comprender algo realmente para los
profanos en la medicina puede presentar menos dificultades de
traducción, siempre que demos con una fuente terminológica fiable para
«análogos de nucleósidos», «análogos de nucleótidos», «citidina»,
«timidina», «uridina», «guanosina» y «adenosina». El sentido real se nos
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escapa, salvo que seamos especialistas en medicamentos, en química y


en medicina, pero es probable que pudiéramos ponerlo en otra lengua
con éxito.

Sin embargo, ¿qué hacer con «Yo soy el que soy»? Sobre esta frase, ríos
de tinta: que por qué «el que» y no «la que», que por qué «el que» y no

Introducción a la Práctica de la Traducción


26
Tema 4. Ideas clave
«lo que», que qué implica el verbo ser, que por qué dejamos el
pronombre sujeto si en español no se pone normalmente, que qué
dejamos en mayúscula y qué en minúscula, por qué «el que» y no
«quien»… Y mira que son cinco palabras tremendamente usadas en la
vida cotidiana.

La comprensión del nucleótido parece ser «más fácil» que la de la esencia


o el nombre de Dios, porque ser y ser nombrado son conceptos filosóficos
que escapan, por mucho que nos empeñemos, a la ciencia. Y porque Dios,
la idea de un dios, guste más o menos, es de fundamento teológico y
espiritual, lo que también es ajeno a la ciencia.

Con todo, normalmente el proceso de traducción se desarrolla en la cabeza del


traductor y se ejecuta por sus manos, lo que sitúa a quien tradicionalmente ha sido
un agente secundario en una categoría más elevada en términos intelectuales.
Además de esta aportación, en términos didácticos esta escuela también planteó los
análisis de los textos no desde una perspectiva lingüística, sino con una mirada
«detectora de peligros». Algo que ayuda mucho cuando se enseña y se aprende a
traducir. También lo trabajarás.

Otros autores posteriores han profundizado sobre la faceta más cognitiva de estas
reflexiones, o sea, cómo piensa un traductor cuando trabaja. Se han llevado a cabo
estudios basados en la verbalización de lo que se va haciendo (Thinking Aloud
Process) con Kiraly (1997), para ver si se descubre qué bulle en esas cabezas durante
la traducción; se ha hablado del proceso traductor como uno de toma de decisiones
con Wills (1996); y ha habido otros estudios, importantes, como el pensamiento
sobre la competencia traductora. En este último punto cabe destacar el trabajo del
grupo de investigación español PACTE, que buscar ofrecer una visión abarcadora de
esa competencia, a la luz de la diversidad de modelos, etc. Según los resultados de
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las investigaciones del grupo, dirigido por Hurtado Albir, hay algunos puntos básicos
reseñables (Hurtado Albir 2007, 394):

 La competencia traductora es diferente a la competencia bilingüe.


 Tiene varios componentes (lingüísticos, extralingüísticos, etc.).

Introducción a la Práctica de la Traducción


27
Tema 4. Ideas clave
 Los componentes son de diverso nivel (conocimientos, habilidades,
conocimientos epistémicos, operativos, etc.).
 Dentro de esos componentes, destacan las estrategias por su importancia.

Las competencias del traductor —hay varias visiones al respecto— las estudiarás en
la asignatura de Traducción General y se cubrirán a lo largo del Grado.

En la sección A fondo encontrarás un vídeo donde se presenta un ejemplo de


investigación asociada a la neurociencia aplicada a la traducción.

Las teorías de la equivalencia funcional y textual

En sus orígenes, estas teorías son herederas de las teorías lingüísticas de la traducción
con las que abrimos el tema, porque hablan en términos de estructuras —aunque en
este caso sean la temática, la funcional y la pragmático-textual—, porque dedican
mucha atención al texto original, y porque indican cómo «hay que» traducir. Las dos
escuelas que la nutren fundamentalmente son la Escuela de Saarbrucken,
encabezada por Wills, y la Escuela de Leipzig, con Kade y Neubert, y al conjunto de
sus ideas se lo conoce como la ciencia de la traducción alemana y se desarrollaron
sobre todo en la década de los setenta. Cabe destacar además (Virgilio Moya 2004,
87):

 Las aportaciones de la teoría de los prototipos de Neubert a la traducción (rasgos


de los mismos tipos de texto).
 La importancia que adquiere la perspectiva pragmática.
 La reflexión, con Kade, sobre el hecho de que el texto meta pueda tener una
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función distinta a la que tuvo el texto original (correspondencia funcional


equivalente frente a correspondencia funcional heterovalente), y, más
importante aún, que en ambos casos estemos hablando de traducciones. Esto
costó.
 La incorporación de la subjetividad a una supuesta «ciencia».

Introducción a la Práctica de la Traducción


28
Tema 4. Ideas clave
De la ciencia de la traducción alemana lo que sobresale y más se ha seguido es su
evolución: la conocida como la teoría del skopos o funcionalismo, que surgió como
reacción al estructuralismo de la Escuela alemana de los años 70. Los postulados
funcionalistas suelen resumirse en tres:

 Tipologías textuales (géneros).


 Función de la traducción.
 Orientación a la cultura meta.

Vamos a centrarnos en la idea de funcionalismo, porque las otras se derivan de ella.

Los traductores y traductólogos Hans Vermeer y Katharina Reiss (1978 y 1984),


primero él y luego juntos, observaron que la forma de traducir está notablemente
influida por la función que en la cultura receptora se le dé al texto de llegada, a lo
que se suma, en línea con aquello que sostenía Nida de que un original puede
producir varias traducciones diferentes, la posibilidad de que esa función no coincida
con la que cumplía el texto original. De ahí proviene el nombre de la teoría
funcionalista: hacia el objetivo, skopos en griego, la finalidad, la función. No tanto
o no solo porque se adapte a la cultura de llegada, que también, sino por la función
que desempeñe. Yo puedo traducir un catecismo para que sirva como tal en la cultura
de llegada, o como documento histórico; o el prospecto de un medicamento al
español en dos países hispanohablantes y que las normas de calidad sobre la
información que deben contener difieran. O un anuncio para conocer de qué habla o
qué estrategia emplean en un país vecino, o para que funcione como publicidad en
sí.

En este punto conviene dedicarle unas líneas a la propuesta teórica de la alemana


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Holz-Mänttäri (1985), que, sobre la base de la teoría de la acción intercultural,


presentó la tarea de la traducción como una acción de mediación cultural; mejor
dicho, que había acciones que requerían de mediación cultural para que se
produjeran y obtuvieran resultados. Esa mediación cultural la realiza el traductor
mediante, entre otras cosas, las traducciones, aunque no solo. Defendió incluso que

Introducción a la Práctica de la Traducción


29
Tema 4. Ideas clave
era posible que el traductor tuviera que reescribir por completo un texto para que
funcionara en la cultura de llegada. Por eso los funcionalistas no pueden ver la
traducción como un mero cambio de código lingüístico. Lo contemplan como un
acto de interacción en el que participan agentes interculturales. Y fíjate hasta qué
punto, que creen que lo que influye en la traducción no es solo la cultura, sino
también el contexto, las condiciones sociales y personales de los interlocutores y su
relación mutua (Reiss y Vermeer [1984] 1996).

Quedan a un lado la intención e incluso la función del original, lo que prima es para
qué va a servir el texto en su contexto-cultura de llegada, y con ese criterio se
traduce. Más aún, como también están influidos por la teoría de la recepción, según
la cual el texto acaba de hacerse cuando se lee y se completa, creen que, si incluso
un texto original puede ser muchos textos según quién, cuándo y cómo lo lea (lo
reciba), entonces mucho más podrá ser así con la traducción.

El traductor es un nuevo lector más, con todos sus universos y circunstancias,


y es un nuevo productor textual.

Ahora bien, no dejan de ser traducciones que parten de algún sitio, no hay que
olvidarlo, y que la función a veces viene dada por el cliente del encargo. Por otro lado,
sus teorías parecen asumir que, en los actos de traslación, como los llaman ellos,
suelen darse cambios de función, lo cual no está basado en ningún estudio
estadístico… ni podemos tomar como cierto. Virgilio Moya (2004, 96), cuyas huellas
seguimos en esta presentación, apunta con tino que quizá esa afirmación se deba a
que en la obra a veces el skopos alude no tanto a la función de la traducción como a
los destinatarios de la traducción, los lectores. En ese caso, lo normal es que haya un
cambio de lectores.
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Como ves, la equivalencia para ellos no está en las lenguas, ni en el sentido, como
en las propuestas anteriores, sino en la función textual, por eso hablan de
equivalencia textual y especifican, para despejar dudas ante el maremágnum de
niveles con que se trabaja en los textos, que aluden a lo semántico, lo estilístico y lo

Introducción a la Práctica de la Traducción


30
Tema 4. Ideas clave
pragmático, como mínimo. A esas alturas, en la lingüística ya se ha avanzado en ese
sentido con el giro pragmático de la lingüística, así que tienen dónde sustentarse.

Asimismo, atentos a las finalidades de los textos, clasifican en tres: informativa,


expresiva y operativa, y sugieren que esa función determina las estrategias
traslativas. Con ese fundamento, analizan los procedimientos traslatorios y
determinan que hay cinco. Estos procedimientos traslatorios es lo que nosotros
llamamos «métodos», que mencionamos en el capítulo anterior, y que verás de
nuevo en Traducción General Directa, aunque no se agrupan igual.

 Interlineal: palabra por palabra.


 Literal: fiel al sentido, pero respeta la lengua de llegada.
 Filológico: que atiende a lo sintáctico, semántico y pragmático, y muestra lo
extraño.
 Comunicativo: «imita» al texto original, pero ha de servir en el contexto de
llegada, según sus convenciones, etc.
 Creativo: cuando las carencias de la cultura de llegada exigen la creación de
nuevos signos lingüísticos para trasladar el original.

Parecen preferir el método comunicativo, porque es el que de forma más evidente


parece ayudar a que la traducción actúe en el texto de llegada, sobre todo cuando no
se trata de obras literarias, sino de textos «más pragmáticos». Ahora bien, no parece
muy lógico declarar que el traductor tiene la última palabra, que hay que tener en
cuenta el contexto de llegada y la función, y luego invitar a la práctica de un método
particular.

Si se puede deducir ya algo de las distintas teorías traductológicas y su evolución es


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que cada vez incorporan más elementos a la ecuación, con lo que parece cada vez
menos pertinente decretar cómo ha de traducirse. La complejidad aumenta y, por lo
tanto, las reglas matemáticas se tornan progresivamente más yermas para explicar
o guiar lo que tenemos que hacer como traductores cuando nos llega un encargo.

Introducción a la Práctica de la Traducción


31
Tema 4. Ideas clave
Por último, una teórica posterior, también funcionalista y discípula de Reiss,
Christiane Nord (1991), defiende la idea de analizar el texto de partida a fondo para
comprender plenamente cuál es su objetivo.

En la sección de A fondo encontrarás una interesante entrevista a esta


traductóloga.

Sin duda es importante conocer bien qué tenemos entre manos, pero quizás el
análisis completo que se propone es inabarcable. La versión reducida es aconsejable,
sobre todo con determinados géneros textuales, pero no puede asumirse que los
traductores vayan a dedicar parte del tiempo que programan para cada encargo a
leerse primero todo el texto y a analizarlo desde todos los ángulos posibles.
Sencillamente, no hay horas en el día. Sin duda en la traducción de obras literarias es
más común analizar el texto previamente, pero precisamente lo literario es de lo que
no se ocupan los análisis funcionalistas de Nord. Durante tu formación, aprenderás a
analizar los textos, por supuesto, pero con la intención de que te entrenes en calibrar
qué factores son los más relevantes en cada caso.

Como las teorías anteriores, estas tienen sus luces y sus sombras. Enredadas a veces
con las lingüísticas y otras con las de la equivalencia dinámica, estas teorías
funcionalistas textuales se abrazan también, en la medida en que se fijan en el
contexto de llegada, con las que vamos a explicar en el siguiente tema: las
descriptivistas vinculadas a los polisistemas y a la manipulación.

Apuntes finales sobre textos y géneros textuales


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Por último, y aunque estas cuestiones las estudias en la asignatura de Lingüística y,


con una perspectiva aplicada, en Gramática Prescriptiva, parece este el lugar
adecuado para recordar algunas aportaciones que parecen «menos traductológicas»,
pero que han contribuido a la Traductología o, más bien, al ejercicio de la traducción
y su didáctica.

Introducción a la Práctica de la Traducción


32
Tema 4. Ideas clave
Como en los casos anteriores, cada teoría nace, crece, evoluciona, se mezcla con las
notas, las nutre… En este caso, la asunción de que se trabaja con textos ha dado
mucho de sí gracias a las aportaciones, más pragmáticas, de la lingüística de texto:
buscar la coherencia, la cohesión, estudiar cómo se consiguen en cada lengua
mediante la textología comparada y cómo se organizan por dentro y por fuera los
textos en cada lengua. La pregunta inicial que lanza Hartman: «¿En qué difieren las
convenciones textuales entre dos lenguas?» va a guiar muchas investigaciones en los
años siguientes. Por eso, los años ochenta son testigos de muchas contribuciones en
términos textuales: «la lingüística textual, más teórica y centrada en la competencia,
y el análisis del discurso, más descriptivo y centrado en la actuación y que incorpora
el estudio de las condiciones de producción» (Hurtado Albir 2007, 411-412 y 428 y
ss.): Neubert y Shreve Hartman, Larose; Van Dijk, Hatim y con Mason [en la estela de
Halliday]; Baker, Chesterman, etc. El análisis del discurso es particularmente
interesante para la traducción, y para la evolución que luego siguió una rama de la
Traductología con ese u otros nombres: discurso, narrativa, relato… para referirse a
la ideología.

Asimismo, las reflexiones no ya sobre los tipos, sino sobre los géneros textuales, más
asociados a las expectativas de las sociedades respecto a textos en particular:
sentencias, recetas, noticias, cuentos, esquelas, manuales de instrucciones, artículos
científicos, informes económicos, subtitulación de series, etc., han «ordenado» la
didáctica de la traducción, a imagen y semejanza de lo que se pide en los mercados
profesionales. De hecho, si te fijas, los programas de los Grados de Traducción
asientan sus asignaturas de Traducción Especializada sobre la base de esta
clasificación en géneros, porque cada uno (y cada subgénero) lleva asociadas una
serie de características internas y externas, terminológicas, funcionales, estilísticas,
etc. Y las empresas de traducción así organizan a menudo a sus plantillas: traductores
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jurídicos, traductores técnicos, traductores audiovisuales, traductores editoriales,


etc.

Como ves, los académicos enriquecen la teoría, la práctica, la didáctica y la


investigación de formas diversas y todas aprovechables.

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
4.4. Referencias bibliográficas

Catford, John Cunnison. [1965] 1970. Una teoría lingüística de la traducción: ensayo
de lingüística aplicada. Traducido por Francisco Rivera. Caracas: Ediciones de la
Biblioteca de la Universidad central de Venezuela.

Delisle, Jean. [1980] 1984. L’analyse du discours comme méthode de traduction:


initiation à la traduction française de textes pragmatiques anglais: théorie et
pratique. Otawwa: Éditions de l’Université d’Ottawa.

Holz-Manttäri, J. 1985. «Interkulturelle Kommunikation und Translation». En


Interkulturelle Kommunikation, editado por J. Rehbein. Tubinga: Gunter Narr.

Hurtado Albir, Amparo. [2001] 2007. Traducción y traductología. Introducción a la


traductología. Madrid: Cátedra.

Hurtado Albir, Amparo. 1999. «La competencia traductora y su adquisición. Un


modelo holístico y dinámico». En Studies in Translation Theory and Practice, vol. 7,
177-188.

Kiraly, Don. 1997. «Think-aloud protocols and the construction of a professional


translator self-concept». En Cognitive Processes in Translation and Interpreting,
Applied Psychology, 137-160. Editado por J. Danks et al. Thousand Oaks: Sage
Publications.

Moya, Virgilio. 2004. La selva de la traducción. Teorías traductológicas


© Universidad Internacional de La Rioja (UNIR)

contemporáneas. Madrid: Cátedra.

Nida, Eugene A. 1964. Toward a Science of Translating: with Special Reference to


Principles and Procedures Involved in Bible Translating. Leiden: E. J. Brill.

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
Nida, Eugene y Charles Taber. [1969] 1986. La traducción: teoría y práctica.
Traducción y adaptación de A. de la Fuente Adánez. Madrid: Ediciones Cristiandad.

Pym, Anthony. [2012] 2016. Teorías contemporáneas de la traducción. Materiales


para un curso universitario. Tarragona: Intercultural Studies Group.

Reiss, Katharina y Hans J. Vermeer. [1984] 1996. Fundamentos para una teoría
funcional de la traducción. Traducido por Sandra García Reina, Celia Martín de León.
Madrid: Akal.

Schleiermacher, Friedrich. [1813] 1996. «Sobre los distintos métodos de traducción»,


300-352, traducido por Pilar Estelrich. En El discurso sobre la traducción en la historia.
Antología bilingüe, editado por Francisco Lafarga. Barcelona: EUB.

Seleskovitch, Danica Nicole. 1968. L’interprète dans les conférences internationales,


problèmes de langage et de communication. París: Minard Lettres Modernes.

Snell-Hornby, Mary. 1988. Translation Studies: An Integrated Approach. Amsterdam:


John Benjamins.

Vinay, Jean Paul y Jean Darbelnet. [1958] 1977. Stylistique comparée du français et
de l’anglais. Méthode de traducción. París: Didier.

Wills, Wolfram. 1996. Knowledge and Skills in Translation Behaviour. Amsterdam:


John Benjamins.
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Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Ideas clave
A fondo
Entrevista a Eugene Nida

Vega, Miguel Ángel. 1995. «Entrevista con Eugene Nida». Hieronymus Complutensis 2:
91-96. Centro Virtual Cervantes.
[Link]

Se trata de una interesante entrevista al traductor bíblico y traductólogo Eugene Nida


en la que, además de compartir su proyecto, expresa algunas de sus ideas sobre
traducción.

Translation Research and Eye Tracking

Anthony Pym. «Translation Research and Eye Tracking». 2009. Vídeo, 3m 58s.
[Link]

En el marco de los estudios de la traducción como proceso, sobresalen en los últimos


años las investigaciones de carácter neurológicas que pretenden conocer qué ocurre
en el cerebro de los traductores cuando traducen o interpretan. En este caso, se trata
de una sencilla presentación de unos proyectos realizados mediante un mecanismo
de seguimiento de la mirada que permiten conocer hacia dónde se desvía la
atención/mirada y durante cuánto tiempo en la subtitulación. Está presentado por
Anthony Pym, un conocido traductólogo que trabaja en nuestro país, en la
Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.
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Introducción a la Práctica de la Traducción


36
Tema 4. A fondo
Entrevista a Christiane Nord

Anthony Pym. «Christiane Nord (translation scholar)». 26 de mayo de 2006. Vídeo,


16m41s. [Link]

Se trata de una breve entrevista a la traductóloga funcionalista Christiane Nord, por


Anthony Pym. Presenta de forma sencilla las ideas principales del funcionalismo y
explora conceptos como lealtad.
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Tema 4. A fondo
Test
1. ¿De qué teorías son propias los manuales de correspondencias entre lenguas?
A. Las teorías lingüísticas.
B. Las teorías de equivalencia dinámica.
C. Las teorías textuales.
D. Las teorías funcionalistas.

2. ¿De quién es propia la preocupación por el genio de la lengua?


A. Las teorías de equivalencia dinámica.
B. Las teorías funcionalistas,
C. Las teorías del sentido o interpretativas.
D. Las teorías lingüísticas.

3. Relaciona el tipo de equivalencia con la teoría.

Equivalencia cultural 1 A Teorías de la equivalencia dinámica

Equivalencia funcional 2 B Teorías interpretativas de la traducción

Equivalencia formal 3 C Teorías del skopos de la traducción

Equivalencia textual 4 D Teorías lingüísticas de la traducción

4. ¿En qué teoría se considera por primera vez la noción de discurso?


A. Las teorías lingüísticas.
B. Las teorías interpretativas.
C. Las teorías funcionalistas.
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D. Las teorías de la equivalencia dinámica.

Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Test
5. ¿Qué autora se muestra partidaria de centrarse exclusivamente en el habla (frente
a la lengua) para los planteamientos traductológicos?
A. Christiane Nord.
B. Nicole Seleskovitch.
C. Amparo Hurtado Albir.
D. Mona Baker.

6. ¿Desde qué perspectiva se estudia la traducción como proceso cognitivo, como


operación mental?
A. Las teorías lingüísticas.
B. Las teorías de la equivalencia dinámica.
C. Las teorías funcionalistas.
D. Las teorías interpretativas.

7. ¿Desde qué perspectiva se aborda la noción de competencia traductora?


A. Las teorías interpretativas.
B. Las teorías de la equivalencia dinámica.
C. Las teorías lingüísticas.
D. Las teorías funcionalistas.

8. ¿En qué teorías se enmarca la visión del traductor como mediador cultural?
A. En las funcionalistas.
B. En las lingüísticas.
C. En las de la equivalencia dinámica.
D. En las interpretativas.
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Introducción a la Práctica de la Traducción


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Tema 4. Test
9. ¿En qué influye en Traductología la noción de género textual?
A. En la atención a las convenciones textuales en los entornos de partida y
llegada.
B. En la organización de la didáctica de la traducción especializada.
C. Ninguna respuesta es correcta.
D. Las respuestas A y B son correctas.

10. ¿Qué indica el hecho de que haya tantas teorías traductológicas?


A. Que no hay nunca acuerdos en el mundo de la traducción.
B. Que se trata de un área de estudio en plena ebullición, con muchas líneas
abiertas por la riqueza de todo lo que rodea al acto de traducción.
C. Que en realidad ninguna perspectiva puede independizarse de las otras y que
todas son necesarias para contemplar con justicia el hecho de la traducción.
D. Las respuestas B y C son correctas.
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Tema 4. Test

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