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Historia y Naturaleza del Contrato Jurídico

primer parcial contratos

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PRIMERA PARTE: TEORIA GENERAL DEL CONTRATO

UNIDAD 1: EL CONTRATO – NOCION


PUNTO 1
ANTECEDENTES HISTORICOS
En el derecho romano primitivo, lo que actualmente es designado como contrato era el pactum o
conventio. Contractus, por el contrario, derivaba de la contrabere y se aplicaba a toda obligación contraída
como consecuencia de la conducta humana fuera lícita o ilícita, pactum o delictum.

Sin embargo, el uso fue limitando la palabra contractu a los acuerdos de voluntades y ése es el significado
que tiene ya en el derecho clásico.

Pero en Roma la voluntad nunca tuvo el papel soberano que más tarde adquiriría. No bastaba por ella
misma, era indispensable el cumplimiento de las formas legales, la más importante y difundida de las
cuales era la stipulatio.

No era esto sólo una cuestión de prueba, primaba el concepto de que la mera voluntad no bastaba para
crear obligaciones si no recibía el apoyo de la ley, para lo cual debían cumplirse las formalidades que ésta
establecía. Si no se observaba la forma establecida, el contrato carecía de fuerza vinculante. Se distinguía
entre la pacta nuda y la pacta vestita, mientras la primera generaba solo una obligación natural, la
segunda, revestida de las formas legales, le daba al acreedor la facultad de poder accionar en pos del
cumplimiento de la obligación asumida por el deudor.

Fuera de los contratos formales, se reconocía la validez de estos contratos:

• Los contratos reales, que eran cuatro (depósito, comodato, mutuo y prenda) en los que la obligación de
una de las partes nacía del hecho de que la otra hubiera entregado una cosa antes.
• Los literis, que eran aquellos contratos que se registraban en los libros del acreedor con la conformidad
del deudor.
• Los consensuales, limitados también a cuatro, en los que la obligación nacía del consentimiento dado,
aunque ajustado a un castigo legal.

Más tarde se fueron reconociendo otros pactos, pero se trataba siempre de pactos de contenido típico. En
el derecho posclásico y Justiniano se acordó también una acción contractual para cualquier promesa y
convención sinalagmática no típica siempre que una de las partes hubiera entregado la cosa o cumplido la
prestación convenida, es decir, no bastaba el mero acuerdo de voluntades, sino que era necesario probar
el cumplimiento de la prestación.

El nuevo orden instaurado por la Revolución Francesa hizo concebir a sus teóricos la ilusión de una
sociedad compuesta por hombres libres, fuertes y justos. El ideal era que esos hombres regularan
espontáneamente sus relaciones recíprocas. Toda intervención del Estado que no fuere para salvaguardar
los principios esenciales del orden público, aparecía altamente dañosa, tanto desde el punto de vista
individual como del social.

Los contratos valían porque eran queridos, lo que es libremente querido es justo, decía Fouillé.
El Código Napoleón recogió ese pensamiento y así ha podido decirse de él que es “un momento levantado
a la gloria de la libertad individual”.

Velez recogió esta idea en el art. 1197 del Código Civil, que modifica ligeramente, mejorándolo, el texto
francés: las convenciones hechas en los contratos forman para las partes una regla a la cual deben

1
someterse como a la ley misma. Y sin referencia analógica a la ley, el art. 959 del Código Civil y Comercial
recoge la misma idea.

Es el reconocimiento pleno del principio de la autonomía de la voluntad: el contrato es obligatorio porque


es querido, la voluntad es la fuente de las obligaciones contractuales. No hay otras limitaciones que
aquellas fundadas en la defensa de un interés de orden público.

FUNCIONES DEL CONTRATO


RIVERA
La función del contrato como creador de derecho fue destacada por Kelsen. Él trata de determinar la
naturaleza de la convención precisamente por la exclusión de la función creadora de derecho, función
reservada a la ley. Es decir, que se reserva al acto jurídico y por ende al contrato la función de aplicación de
la ley, pero si su finalidad es producir efectos jurídicos, si la convención tiene por naturaleza una fuerza
obligatoria, si los sujetos tienen por efecto de la convención derechos y obligaciones que no tenían antes,
la función creadora del derecho debe existir en cada convención, mismo en el contrato de derecho
privado.

Entendemos que -en principio- la autonomía de la voluntad no constituye una fuente de Derecho como la
ley, pues el pacto o contrato sólo crea derechos subjetivos, pero no derecho objetivo; no genera reglas
generales sino meramente individuales.

NATURALEZA JURIDICA
NATURALEZA JURIDICA

NATURALEZA JURIDICA DEL CONTRARO. UBICACIÓN DEL CONTRATO EN LA TEORIA GENERAL DEL ACTO JURIDICO. SU
DISTINCION DE LA LEY, EL ACTO ADMINISTRATIVO Y LA SENTENCIA.

El contrato es un acto jurídico, el primero es la especie del género acto jurídico. El contrato es un acto jurídico que
tiene las siguientes características:

a- Es bilateral.
b- Es un acto entre vivos.
c- Tiene naturaleza patrimonial.

Para precisar la naturaleza del contrato, lo comparamos con:

- La ley:
ambos constituyen una regla jurídica a la cual deben someterse las personas. El artículo 4º dispone que "las
leyes son obligatorias para todos los que habitan el territorio de la República", mientras que el artículo 959
establece que "todo contrato válidamente celebrado es obligatorio para las partes". Pero la ley es una regla
general a la cual están sometidas todas las personas; ella se establece teniendo en mira un interés general o
colectivo; el contrato, en cambio, es una regla solo obligatoria para las partes que lo han firmado y sus
sucesores; se contrae teniendo en mira un interés individual. De ahí que los contratos estén subordinados a
la ley; las normas imperativas. Además, la ley no requiere de prueba, y difiere del contrato en sus efectos y
vigencia.

- Acto administrativo:
Son actos administrativos los que emanan de un órgano administrativo en el cumplimiento de sus funciones.
Si se trata de actos administrativos de naturaleza contractual, hay que distinguir entre aquellos en los cuales
el Estado actúa como poder público, esto es, como poder concedente y aquellos otros en los que actúa
como persona de derecho privado. En el primer caso, las partes no se encuentran en un plano de igualdad,
como poder concedente, mantiene la totalidad de sus prerrogativas inalienables y en cualquier momento,
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sin que se haya extinguido el término contractual, puede ejercitar su derecho de intervención, exigir la
mejora del servicio, su ampliación o modificación. En el segundo caso, ambas partes se ajustan al derecho
civil.

- Sentencias:
Tanto la sentencia como el contrato definen y precisan los derechos de las partes. Pero, la sentencia es un
acto unilateral, da soluciones a divergencias nacidas de un contrato, tiene ejecutoriedad, resuelve tanto
cuestiones patrimoniales como no patrimoniales.
Hay, sin embargo, una hipótesis en que la aproximación del contrato y la sentencia es bastante acentuada: la
transacción que pone fin a un pleito por acuerdo de voluntades de los propios litigantes. La transacción,
como la sentencia, pone fin a un pleito, define los derechos de las partes y, una vez homologada
judicialmente, tiene ejecutoriedad. Subsiste empero una diferencia sustancial: que la transacción no emana,
como la sentencia, de un órgano judicial.

DISTINCION DE OTROS INSTITUTOS JURIDICOS

- Derechos reales: El derecho real es el poder jurídico que se ejerce sobre el todo o una parte indivisa de una
cosa, en forma autónoma, y que atribuye a su titular las facultades —entre otras— de persecución y
preferencia (arts. 1882 y 1883). El contrato es, muchas veces, antecedente del derecho real.

- Derechos personalísimos: se tratan de derechos no patrimoniales, aunque ciertos derechos personalísimos


pueden ser dispuestos si el acto no es contrario a la ley, a la moral o a las buenas costumbres.

- Actos jurídicos familiares: Más allá de que para la celebración de aquellos actos se requiera también el
consentimiento de las partes, la regulación jurídica se rige imperativamente por las pautas legales.

- Derechos hereditarios: Aun cuando haya existido un testamento, no hay contrato. El testamento es un acto
jurídico unilateral, por el que se dispone de los bienes y que necesita, con posterioridad al fallecimiento del
testador, la aceptación del heredero para que pueda hacerse efectiva la transmisión de tales bienes.

Derechos reales: Es contrato tanto el que crea obligaciones como el que sirve de título a la creación o
constitución de derechos reales.
ARTICULO 1892.- Título y modos suficientes. La adquisición derivada por actos entre vivos de un derecho real
requiere la concurrencia de título y modo suficientes.

Se entiende por título suficiente el acto jurídico revestido de las formas establecidas por la ley, que tiene por
finalidad transmitir o constituir el derecho real.

La tradición posesoria es modo suficiente para transmitir o constituir derechos reales que se ejercen por la
posesión. No es necesaria, cuando la cosa es tenida a nombre del propietario, y éste por un acto jurídico pasa el
dominio de ella al que la poseía a su nombre, o cuando el que la poseía a nombre del propietario, principia a
poseerla a nombre de otro. Tampoco es necesaria cuando el poseedor la transfiere a otro reservándose la tenencia
y constituyéndose en poseedor a nombre del adquirente.

La inscripción registral es modo suficiente para transmitir o constituir derechos reales sobre cosas registrables en
los casos legalmente previstos; y sobre cosas no registrables, cuando el tipo del derecho así lo requiera.

El primer uso es modo suficiente de adquisición de la servidumbre positiva.

Para que el título y el modo sean suficientes para adquirir un derecho real, sus otorgantes deben ser capaces y
estar legitimados al efecto.

A la adquisición por causa de muerte se le aplican las disposiciones del Libro Quinto.

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Aquí se exige título y modo. Título es el acto jurídico que tiene por finalidad transmitir o constituir el
derecho real: el contrato de compraventa, permuta o donación. El contrato no puede crear derechos
reales atípicos, por el principio de numero cerrado.

Derecho de familia: se advierte en el CCyC una apertura hacia la contractualizacion de las relaciones entre
los cónyuges y convivientes, esto se aprecia en la posibilidad de optar por un régimen de bienes
alternativos:
ARTICULO 505.- Gestión de los bienes. En el régimen de separación de bienes, cada uno de los cónyuges conserva
la libre administración y disposición de sus bienes personales, excepto lo dispuesto en el artículo 456.

Cada uno de ellos responde por las deudas por él contraídas, excepto lo dispuesto en el artículo 461

O de celebrar “pactos de convivencia”:


ARTICULO 513.- Autonomía de la voluntad de los convivientes. Las disposiciones de este Título son aplicables
excepto pacto en contrario de los convivientes. Este pacto debe ser hecho por escrito y no puede dejar sin efecto
lo dispuesto en los artículos 519, 520, 521 y 522.

Derecho sucesorio: en principio se prohíbe la posibilidad de contratos que tuvieran por objeto herencias
futuras,
ARTICULO 1010.- Herencia futura. La herencia futura no puede ser objeto de los contratos ni tampoco pueden
serlo los derechos hereditarios eventuales sobre objetos particulares, excepto lo dispuesto en el párrafo siguiente
u otra disposición legal expresa.

Pero posibilita una excepción, buscando preservar la unidad de que se denomina empresa familiar:

Los pactos relativos a una explotación productiva o a participaciones societarias de cualquier tipo, con miras a la
conservación de la unidad de la gestión empresaria o a la prevención o solución de conflictos, pueden incluir
disposiciones referidas a futuros derechos hereditarios y establecer compensaciones en favor de otros legitimarios.
Estos pactos son válidos, sean o no parte el futuro causante y su cónyuge, si no afectan la legítima hereditaria, los
derechos del cónyuge, ni los derechos de terceros.

Derechos intelectuales: requiere un acto de creación de la obra artística, literaria, musical, pictórica, etc.
De donde el contrato no puede dar el nacimiento de un derecho intelectual, pero juega un rol importante
en su aspecto patrimonial.

Derecho administrativo: cuando el Estado se relaciona con los particulares o distintas entidades estatales
se relacionan entre sí para establecer relaciones jurídicas patrimoniales, estamos frente a un contrato.
ARTICULO 1193.- Contrato reglado por normas administrativas. Si el locador es una persona jurídica de derecho
público, el contrato se rige en lo pertinente por las normas administrativas y, en subsidio, por las de este Capítulo.

Derecho internacional público: una de sus fuentes principales son los tratados. Dichos son un negocio
jurídico con características propias debido a los sujetos que en el intervienen. Se ha definido al tratado
como “una concordancia de voluntades entre dos o más sujetos de derecho internacional, destinada a
producir efectos jurídicos, es decir, a crear, modificar o extinguir un derecho”.
La diferencia más evidente de ambos es que, los contratos se desenvuelven en el ámbito patrimonial,
mientras que los tratados no operan en dicho ámbito.

EL ACTO JURIDICO Y EL CONTRATO


BORDA

Artículo 957, "el contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su consentimiento para
crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales"

Dicha definición hace hincapié en dos aspectos claves: el acuerdo de voluntades manifestado en el consentimiento
tiende a reglar relaciones jurídicas con contenido patrimonial, y el contenido amplio del contrato, contemplando la
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creación de la relación jurídica y las diferentes vicisitudes que ella pueda tener (ej, las modificaciones que puedan
introducir con posterioridad a la celebración del contrato).

sobre el segundo aspecto, nuestro código adopta la posición doctrinaria mayoritaria. Mientras que en la legislación
comparada, podemos encontrar una minoría, calificada como restringida, por el cual el contrato solo es creador de
obligaciones.

Convención: acuerdo de voluntades sobre relaciones ajenas al campo del derecho.

Convención jurídica: todo acuerdo de voluntades de carácter no patrimonial, pero que goza de coacción jurídica (ej,
responsabilidad parental).

Nuestro código señala la diferencia entre convención jurídica y contrato, mencionando que este último se refiere a
relaciones jurídicas patrimoniales.

RIVERA

El acto jurídico bilateral por excelencia es el contrato. Lo que se predica en los actos jurídicos bilaterales, se
predica del contrato.

ARTICULO 259.- Acto jurídico. El acto jurídico es el acto voluntario lícito que tiene por fin inmediato la adquisición,
modificación o extinción de relaciones o situaciones jurídicas

ARTICULO 957.- Definición. Contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su
consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales.

el contrato es un acto voluntario lícito, en el que actúan por lo menos dos partes que prestan su
consentimiento, que tiene por finalidad inmediata establecer entre ellas relaciones jurídicas y cuyo objeto
es patrimonial.

Esas relaciones jurídicas son fundamentalmente crediticias: en definitiva, por efecto del pacto que se
concluye por la sola voluntad de las partes ellas asumen el rol de acreedor o deudor de una obligación;
y pueden servir de título a la transmisión o constitución de un derecho real. Como veremos más adelante,
en el derecho argentino también son contratos los actos jurídicos por los que las partes acuerdan
transmitir, modificar o extinguir esas relaciones jurídicas.

CONTRATO COMO OPERACIÓN ECONOMICA Y JURIDICA


El contrato como fenómeno practico es el centro de la vida de los negocios; es un instrumento práctico que
realiza las más variadas finalidades de la vida económica que requieran la composición de intereses
inicialmente opuestos o no coincidentes. Es con el contrato que las personas humanas y las empresas
satisfacen múltiples necesidades de su vida diaria.

PUNTO 2
LA CONCEPCION DE CONTRATO EN EL MARCO DE LA LEGISLACION ARGENTINA
RIVERA
ARTICULO 957.- Definición. Contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su
consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales.

BORDA
LA CONSTITUCIONALIZACION DEL CONTRATO. RELACION DEL DERECHO DEL CONTRATO CON LA CONSTITUCION

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Entrando particularmente al tema de los contratos, entre los tratados de derechos humanos es necesario destacar a
la Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) y a la Declaración Universal de
Derechos Humanos. La primera proclama la necesidad de que los Estados parte procuren lograr progresivamente la
plena efectividad de los derechos que se derivan de las normas económicas contenidas en la Carta de la
Organización de los Estados Americanos (art. 26); la segunda, que toda persona tiene derecho a obtener la
satisfacción de los derechos económicos indispensables a su dignidad y el libre desarrollo de su personalidad (art.
22).

Por ello, con razón, las XIII Jornadas Nacionales de Derecho Civil, en el año 1991, concluyeron —a través de la
comisión 9— que el contrato como instrumento para la satisfacción de las necesidades del hombre debe conciliar la
utilidad con la justicia, el provecho con el intercambio equilibrado. Con otras palabras, el contrato no puede
contradecir las pautas que fija la Constitución Nacional y su interpretación debe respetar el orden normativo que ella
impone.

LA IMPORTANCIA DEL CONTRATO; SU SIGNIFICACION ETICA Y ECONOMICA

Es la principal fuente de obligaciones. El hombre vive contratando o cumpliendo contratos, hasta sin advertirlo.

El contrato adquiere su máxima importancia en un régimen de economía capitalista liberal, pero tambien la tiene en
las sociedades comunistas.

Desde el punto de vista ético, la importancia de los contratos se aprecia desde un doble ángulo: por una parte, hay
una cuestión moral envuelta en el deber de hacer honor a la palabra empeñada; por la otra, los contratos deben ser
un instrumento de la realización del bien común.

LOS DERECHOS RESULTANTES DEL CONTRATO Y EL DERECHO DE PROPIEDAD

El contrato es fuente de obligaciones y derechos. Al celebrarse nacen obligaciones en cabeza de las partes
contratantes, quienes deberán cumplirlas de acuerdo a las pautas fijadas.

La obligación que cada una de las partes asuma impone un derecho en cabeza de la otra. Estos derechos que nacen
del contrato forman parte del patrimonio de las personas involucradas.

Por ello, el artículo 965 del Código Civil y Comercial dispone, con razón, que "los derechos resultantes de los
contratos integran el derecho de propiedad del contratante", lo que le otorga también la jerarquía constitucional
que la propia Constitución da al derecho de propiedad (art. 17).

METODOLOGIA DEL CODIGO CIVIL Y COMERCIAL EN MATERIA DE CONTRATOS. ANTECEDENTES. LESGISLACION


COMPARADA.

El Libro Tercero se dedica a los "Derechos personales". Este Libro se divide a su vez en cinco títulos, que se refieren
respectivamente a las "Obligaciones en general", a los "Contratos en general", a los "Contratos de consumo", a los
"Contratos en particular" y, finalmente, a "Otras fuentes de las obligaciones"

Lo más importante del método de nuestro Código es la reunión de las disposiciones comunes a todos los contratos
en un título particular.

PARTES
Señala que el contrato es un acto jurídico de dos o mas partes. Para definir partes recurrimos al:
ARTICULO 1023.- Parte del contrato. Se considera parte del contrato a quien:

a) lo otorga a nombre propio, aunque lo haga en interés ajeno;

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b) es representado por un otorgante que actúa en su nombre e interés;

c) manifiesta la voluntad contractual, aunque ésta sea transmitida por un corredor o por un agente sin
representación.

Parte del negocio jurídico es la persona física o jurídica cuya esfera jurídica de actuación es alcanzada por
los efectos del negocio jurídico. Aquel cuyos derechos u obligaciones nacen, se modifican, se transmiten o
se extinguen como consecuencia del negocio jurídico.
Tambien es quien lo otorga a nombre propio, aunque lo haga en interés ajeno (ej, mandato sin
representación art. 1321).
Como es evidente cada parte puede estar integrada por una o más personas. La plurisubjetividad, esto es,
la integración de la parte por más de una persona, genera una serie de cuestiones tales como:
- La naturaleza del vínculo entre los coacreedores o los codeudores, esto es, si son simplemente
mancomunados, solidarios o concurrentes;

- El modo en que se ejerce la "suspensión del cumplimiento" cuando la prestación es debida a varias
personas; sobre el punto el CCyC autoriza la suspensión de la parte debida a cada uno hasta la
ejecución completa de la contraprestación (art. 1031);

ARTICULO 1031.- Suspensión del cumplimiento. En los contratos bilaterales, cuando las partes deben
cumplir simultáneamente, una de ellas puede suspender el cumplimiento de la prestación, hasta que la
otra cumpla u ofrezca cumplir. La suspensión puede ser deducida judicialmente como acción o como
excepción. Si la prestación es a favor de varios interesados, puede suspenderse la parte debida a cada uno
hasta la ejecución completa de la contraprestación.

- La comunicación de la extinción del contrato por declaración de una de las partes, que debe
hacerse por todos los sujetos que integran una parte a todos los que integran la otra (art. 1078, a).
a) el derecho se ejerce mediante comunicación a la otra parte. La comunicación debe ser dirigida por
todos los sujetos que integran una parte contra todos los sujetos que integran la otra;

Generalmente la parte es quien otorga el acto, en el sentido de que es quien lo concluye por sí mismo,
prestando su consentimiento.
Pero los negocios jurídicos pueden también otorgarse por representación, de modo que quien concluye el
negocio no es el sujeto al cual se van a atribuir los efectos jurídicos del mismo. En este caso el
representante actúa como mero otorgante y no como parte.
Ésa es la regla por lo demás en los negocios jurídicos concluidos por personas jurídicas, que actúan siempre
a través de uno de sus órganos que ostenta la representación legal del ente.

Existe representación cuando una persona -representante- declara su voluntad en nombre y por cuenta de
otra persona -representado-, en virtud de una facultad apropiada y suficiente, de tal modo que los efectos
se producen directa e inmediatamente en el representado, como si él mismo hubiera ejecutado el acto.

De donde los elementos para que exista representación son:


- la declaración en nombre ajeno, efectuada por el representante;
- el actuar por cuenta o interés ajeno;
- la existencia de una facultad apropiada y suficiente, que puede provenir de la ley o de la convención.

La representación puede ser legal, voluntaria u orgánica.


ARTICULO 358.- Principio. Fuentes. Los actos jurídicos entre vivos pueden ser celebrados por medio de
representante, excepto en los casos en que la ley exige que sean otorgados por el titular del derecho.

La representación es voluntaria cuando resulta de un acto jurídico, es legal cuando resulta de una regla de
derecho, y es orgánica cuando resulta del estatuto de una persona jurídica.
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En las relaciones de familia la representación se rige, en subsidio, por las disposiciones de este Capítulo.

De modo que -a título de ejemplo- es voluntaria la representación que emana de un contrato de mandato.
Es legal la representación de los padres respecto de las personas por nacer y de sus hijos menores; así
como la que ejercen tutores y curadores. Y es orgánica la que ejerce el presidente del directorio de una
sociedad anónima o el gerente de una sociedad de responsabilidad limitada.

La trasmisión de la calidad de parte es transmisible


ARTICULO 1636.- Transmisión. En los contratos con prestaciones pendientes cualquiera de las partes puede
transmitir a un tercero su posición contractual, si las demás partes lo consienten antes, simultáneamente o
después de la cesión.

La utilización de la expresión “partes” implica que entre ellas existen intereses contrapuestos.

CONSENTIMIENTO

La doctrina señala 3 cosas con respecto al consentimiento:

1- la voluntad interna de cada uno de los contratantes


2- la declaración de esa voluntad
3- la zona de coincidencia entre las voluntades declaradas, que constituye la declaración de voluntad
común o intención común, que propiamente constituye el consentimiento contractual.

El acto jurídico requiere que dos o mas partes “manifiesten su consentimiento”. Al ser un acto voluntario
requiere:
ARTICULO 260.- Acto voluntario. El acto voluntario es el ejecutado con discernimiento, intención y libertad, que se
manifiesta por un hecho exterior.

ARTICULO 262.- Manifestación de la voluntad. Los actos pueden exteriorizarse oralmente, por escrito, por signos
inequívocos o por la ejecución de un hecho material.

ARTICULO 263.- Silencio como manifestación de la voluntad. El silencio opuesto a actos o a una interrogación no
es considerado como una manifestación de voluntad conforme al acto o la interrogación, excepto en los casos en
que haya un deber de expedirse que puede resultar de la ley, de la voluntad de las partes, de los usos y prácticas,
o de una relación entre el silencio actual y las declaraciones precedentes.

ARTICULO 264.- Manifestación tácita de voluntad. La manifestación tácita de la voluntad resulta de los actos por
los cuales se la puede conocer con certidumbre. Carece de eficacia cuando la ley o la convención exigen una
manifestación expresa.

El contrato supone el acuerdo de ambas partes sobre todos los elementos del contrato
ARTICULO 978.- Aceptación. Para que el contrato se concluya, la aceptación debe expresar la plena conformidad
con la oferta. Cualquier modificación a la oferta que su destinatario hace al manifestar su aceptación, no vale
como tal, sino que importa la propuesta de un nuevo contrato, pero las modificaciones pueden ser admitidas por el
oferente si lo comunica de inmediato al aceptante.

ARTICULO 982.- Acuerdo parcial. Los acuerdos parciales de las partes concluyen el contrato si todas ellas, con la
formalidad que en su caso corresponda, expresan su consentimiento sobre los elementos esenciales particulares.
En tal situación, el contrato queda integrado conforme a las reglas del Capítulo 1. En la duda, el contrato se tiene
por no concluido. No se considera acuerdo parcial la extensión de una minuta o de un borrador respecto de alguno
de los elementos o de todos ellos.

LOS CONTRATOS EN EL CODIGO CIVIL Y COMERCIAL

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Se tiene que tener en cuenta tanto el libro tercero como la parte general, porque sigue siendo un acto jurídico bi o
plurilateral y patrimonial, rigiendo sobre el las reglas sobre objeto, causa, forma, vicios de los actos voluntarios y
vicios de los actos jurídicos.

INCORPORACION DE NUEVOS TEMAS EN EL CODIGO CIVIL Y COMERCIAL

La regulación de los contratos en el Código de 1869 reflejaba el estado de la doctrina y las líneas directrices del
derecho comparado de su época.

Asuntos tales como los contratos de larga duración, la revisión por excesiva onerosidad sobreviniente, los
contratos conexos, etc., fueron incorporándose al acervo del derecho argentino por obra, como decíamos, de la
doctrina y de los jueces.

El CCyC implica una muy importante renovación de la legislación en materia de contratos, tanto en la teoría
general cuanto en la regulación de cada figura en particular.

OTRA FUENTE DEL DERECHO DE CONTRATOS. LOS TRATADOS INTERNACIONALES

Los Fundamentos que acompañaron el Anteproyecto de CCyC insisten en que el nuevo código trata de
concretar la constitucionalización del derecho privado; obviamente ello implica reconocer que las instituciones
de derecho privado tienen su raíz en la Constitución, así como que ésta tiene un efecto interpretativo de las
normas infraconstitucionales y derogatorio de aquellas que resulten incompatibles con principios
constitucionales.

Entre ellos cabe mencionar especialmente a la Convención de Viena sobre compraventa de mercaderías (1980);
particularmente relevante por la materia que trata y sobre todo porque fue uno de los primeros intentos
exitosos de acercar al derecho continental con el derecho anglosajón. Esta convención ha sido ratificada por
numerosos Estados, entre ellos recientemente Brasil, y rige todas las compraventas de bienes muebles que se
celebren entre sujetos que tienen establecimientos en diferentes países signatarios de la convención, a no ser
que éstos la excluyan expresamente.

Otras convenciones de derecho material son: la Convención sobre la Prescripción en Materia de Compraventa
Internacional de Mercaderías (Nueva York, 1974) y el Protocolo que la enmienda (Viena, 1980); la Convención
sobre Reconocimiento de la Personería jurídica de las Sociedades, Asociaciones y Fundaciones Extranjeras (La
Haya, 1956). También las hay en materia de propiedad intelectual e industrial y derecho de la navegación
marítima y aérea.

También forman parte del derecho argentino varias convenciones en materia de arbitraje, como la de Nueva
York sobre Reconocimiento y Ejecución de Sentencias Arbitrales Extranjeras (1957), la Convención
Interamericana sobre Arbitraje Comercial Internacional (Panamá, 1975) que tiene el mismo objeto que la de
Nueva York; la Convención Interamericana sobre Eficacia Territorial de las Sentencias y Laudos Arbitrales
Extranjeros (Montevideo, 1979); y el Convenio Mercosur sobre arbitraje comercial internacional. Estos
acuerdos internacionales merecen incluirse en esta reseña porque contienen normas no sólo procesales sino
también materiales.

Finalmente, Argentina ha ratificado numerosas convenciones y tratados multilaterales y bilaterales que


abordan cuestiones no de derecho material sino de derecho internacional privado, esto es, se dirigen a
determinar cuál es la ley aplicable a determinada relación jurídica y cuál la jurisdicción competente en caso de
conflicto. En ello merecen un lugar especial los tratados de Montevideo de 1889 y 1939/40, así como las
Convenciones Interamericanas de Derecho Internacional Privado.

9
LA LESGISLACION INTERNA ESPECIAL

Se han incorporado algunas normas que tratan materias que van a coexistir con las leyes especiales. Ello se
advierte en dos campos muy notorios: los contratos de consumo y las reglas sobre títulos valores.

El Título III del Libro Tercero trata de los Contratos de Consumo. La ley 24.240 con diversas reformas
introducidas a su texto original, "tiene por objeto la defensa del consumidor o usuario" (art. 1º).

"corresponde regular los contratos de consumo atendiendo a que no son un tipo especial más (ejemplo: la
compraventa), sino una fragmentación del tipo general de contratos, que influye sobre los tipos especiales
(ejemplo: compraventa de consumo), y de allí la necesidad de incorporar su regulación en la parte general. Esta
solución es consistente con la Constitución Nacional que considera al consumidor como un sujeto de derechos
fundamentales, así como con la legislación especial y la voluminosa jurisprudencia y doctrina existentes en la
materia".

La comisión optó por "incluir en el Código Civil una serie de principios generales de protección del consumidor
que actúan como una 'protección mínima', lo que tiene efectos importantes:

"a. En materia de regulación, ello implica que no hay obstáculos para que una ley especial establezca
condiciones superiores.

"b. Ninguna ley especial en aspectos similares pueda derogar esos mínimos sin afectar el sistema. El Código,
como cualquier ley, puede ser modificado, pero es mucho más difícil hacerlo que con relación a cualquier ley
especial. Por lo tanto, estos 'mínimos' actúan como un núcleo duro de tutela.
"c. También es considerable el beneficio en cuanto a la coherencia del sistema, porque hay reglas generales
sobre prescripción, caducidad, responsabilidad civil, contratos, del Código Civil que complementan la legislación
especial proveyendo un lenguaje normativo común.

"d. En el campo de la interpretación, se establece un 'dialogo de fuentes' de manera que el Código recupera
una centralidad para iluminar a las demás fuentes.

"El intérprete de una ley especial recurrirá al Código para el lenguaje común de lo no regulado en la ley especial
y, además, para determinar los pisos mínimos de tutela conforme con el principio de interpretación más
favorable al consumidor.

CARÁCTER DE LAS REGLAS LEGALES EN MATERIA DE CONTRATOS. PRINCIPIO GENERAL Y EXCEPCIONES

TEXTO LEGAL

El art. 962 del CCyC dice: "Carácter de las normas legales. Las normas legales relativas a los contratos son
supletorias de la voluntad de las partes, a menos que de su modo de expresión, de su contenido, o de su
contexto, resulte su carácter indisponible".

ALCANCE DEL PRINCIPIO

Tiene su fundamento en la libertad contractual, que el CCyC consagra explícitamente en el art. 958 al decir que
las partes son libres para determinar el contenido del contrato. Aunque dicha libertad no es absoluta.
ARTICULO 958.- Libertad de contratación. Las partes son libres para celebrar un contrato y determinar su
contenido, dentro de los límites impuestos por la ley o el orden público. Las normas legales siempre son de
aplicación supletoria a la voluntad de las partes expresada en el contrato, aunque la ley no lo determine en forma
expresa para un tipo contractual determinado, salvo que la norma sea expresamente imperativa, y siempre con
interpretación restrictiva.
10
DISTINCION ENTRE LEYES IMPERATIVAS Y SUPLETORIAS

Ley imperativa es la que excluye o suprime la voluntad privada, de tal modo que la regulación que establece se
impone a los interesados los cuales no pueden modificarla ni sustraerse a sus consecuencias.

Las leyes supletorias en cambio respetan la iniciativa y la voluntad de los particulares, limitándose a reconocer
los efectos de la voluntad o establecer los efectos de una regulación complementaria para el caso de que esa
voluntad no se haya exteriorizado. El ámbito propio de las leyes supletorias es la materia contractual, donde el
principio general es el de la autonomía de la voluntad de las partes (art. 958).

LEY IMPERATIVA Y LEY DE ORDEN PUBLICO

Alguna parte de nuestra doctrina tiende a identificar la ley de orden público con la ley imperativa (Borda), pero
lo cierto es que no toda norma imperativa es de orden público. Pero sí es exacto que
toda ley de orden público es imperativa, es decir no puede ser dejada de lado por la voluntad de las partes, con
lo cual se define la característica más importante de la ley de orden público.

DETERMINACION DE LA CALIDAD DE LA LEY IMPERATIVA


ARTICULO 962.- Carácter de las normas legales. Las normas legales relativas a los contratos son supletorias de la
voluntad de las partes, a menos que de su modo de expresión, de su contenido, o de su contexto, resulte su
carácter indisponible.

No es necesario que el legislador califique la normativa que dicte como indisponible, imperativa o de orden
público, sino que es el juez quien puede efectuar tal calificación

PRELACION NORMATIVA

TEXTO LEGAL
ARTICULO 963.- Prelación normativa. Cuando concurren disposiciones de este Código y de alguna ley especial, las
normas se aplican con el siguiente orden de prelación:

a) normas indisponibles de la ley especial y de este Código;

b) normas particulares del contrato;

c) normas supletorias de la ley especial;

d) normas supletorias de este Código.

EFECTOS

En este marco hemos señalado antes de ahora que el Código opera como una suerte de tejido conectivo entre
el centro del sistema y los microsistemas que orbitan alrededor de él y entre éstos, haciendo inteligible todo el
régimen jurídico.

INTEGRACION DEL CONTRATO. EL ROL DE LOS USOS Y PRACTICAS. LA INTEGRACION DEL CONTRATO EN LA
LEY DE DEFENSA DEL CONSUMIDOR. EL CONTRATO COMO FUENTE DEL DERECHO (KELSEN)

CONTENIDO DEL CONTRATO

La expresión "contenido del contrato" es equívoca y por ello da lugar a controversia en la doctrina. Díez Picazo
señala que no constituyen contenido del contrato ni los sujetos, ni el objeto ni la actividad que se ha
desplegado para llegar a él; ellos son elementos cuya existencia precede lógica y cronológicamente al contrato.

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Los presupuestos o requisitos del contrato, como la capacidad de las partes o la licitud del objeto, tampoco
forman su contenido; son situaciones previas necesarias para que el contrato se celebre válidamente.

No son el contenido las obligaciones que se causan en el contrato; ellas son efecto del contrato.

El mismo Díez Picazo concluye que el contenido del contrato son reglas de conducta. De este modo el contrato
tiene un contenido preceptivo, reglamentario; todo contrato consiste, en definitiva, en la formulación, más o
menos complicada, de un deber ser y de un poder hacer. Los poderes y los deberes son efectos del contrato; el
contenido es la formulación, la regla que establece o estatuye esos deberes y poderes.

FUENTES DEL CONTENIDO DEL CONTRATO


ARTICULO 964.- Integración del contrato. El contenido del contrato se integra con:

a) las normas indisponibles, que se aplican en sustitución de las cláusulas incompatibles con ellas;

Por ejemplo, la norma que establece el plazo mínimo de la locación de inmuebles sustituye a la norma
convencional que pudiera haber establecido un plazo menor.

b) las normas supletorias;


Estas normas suplen la voluntad omisa de las partes. Así, si las partes de una compraventa no han establecido
cuando se paga el precio, debe hacerse contra entrega de la cosa (art. 1152)
c) los usos y prácticas del lugar de celebración, en cuanto sean aplicables porque hayan sido declarados
obligatorios por las partes o porque sean ampliamente conocidos y regularmente observados en el ámbito en que
se celebra el contrato, excepto que su aplicación sea irrazonable.

QUE SON LOS “USOS Y PRACTICAS”


Los usos son definidos como los que de modo corriente y uniforme se observan en la practica de los
contratos.

Para que los usos y prácticas integren el contenido del contrato es preciso que las partes los hayan incorporado
al contrato, o que ellos sean ampliamente conocidos y regularmente observados en el ámbito en el que se
celebra el contrato. Por ejemplo, un negocio bursátil o marítimo incluye lo que es de práctica entre sujetos de
experiencia en ese tipo de actividades. En el ámbito de los negocios internacionales se alude a la lex
constructionis —conjunto de reglas creadas por la práctica de los operadores en los contratos de grandes
construcciones y que tienen reflejo actualmente en las denominadas reglas Fidic—; y a lex petrolea,
refiriéndose a los usos y prácticas de la industria del petróleo y el gas.

Solo se excluye el uso y práctica cuando su aplicación sea irrazonable. Entendemos que ello sucede cuando el
uso o práctica conduce a la ruptura de la equivalencia de las prestaciones.

Algunos autores afirman también que el tema puede decidirse en función de la notoriedad; si la costumbre es
notoria y ha sido ya reconocida en la jurisprudencia y en la doctrina, nada habrá que probar. Si está
controvertida la existencia misma de la costumbre, habrán de probarse los hechos que concurren como
elementos constitutivos de la misma.

EL CONSENSUALISMO
BORDA
La teoría clásica sostenía el imperio absoluto de la voluntad interna. Según ella, el origen íntimo y verdadero de toda
vinculación contractual es la voluntad de las partes.

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La declaración solo sería una cuestión formal, accidental, y la noble tarea judicial consiste en desentrañar
la verdadera voluntad de las partes y hacerle producir efectos. Esta teoría imperó sin contradicción hasta
principios del siglo XIX, en el que los juristas alemanes la hicieron objeto de duros ataques, sosteniendo,
por su parte, una doctrina objetiva sustentada en la declaración de la voluntad.

el mérito principal de la doctrina alemana: poner de relieve la importancia principalísima de la declaración


en la formación de los actos jurídicos. No es exacto que la declaración sea un despreciable vestigio de la
voluntad interna; por el contrario, forma con esta un todo indisoluble, a tal punto que no puede concebirse
una sin la otra. Para que la intención se transforme de fenómeno de conciencia en fenómeno volitivo es
indispensable la exteriorización; de ahí que esta sea necesaria para la existencia misma de la voluntad y
que, por consiguiente, es falso e impropio hablar de voluntad interna.

Es preciso afirmar que la fuerza obligatoria de los contratos no deriva de la voluntad de las partes, sino de la ley. la
obligatoriedad de los contratos es una exigencia ineludible del comercio y de la vida social; media inclusive una razón
de orden moral en el cumplimiento de la palabra empeñada.

Pero es en la faz práctica en la que la teoría clásica revela toda su debilidad. Es evidente que la intención o voluntad
íntima (como tan impropiamente se llama), justamente por ser puramente psicológica e interna, es inaccesible a los
terceros y no puede ser la base de un negocio jurídico, que, por ser fuente de derechos y obligaciones, quizá
gravosas, debe tener un fundamento concreto, seguro y serio, condiciones que no podían encontrarse en la simple
intención.

Resulta así evidente que la formación de los contratos en general no puede surgir sino de la coincidencia de las
voluntades declaradas, únicas que pueden conocer y apreciar las partes

En conclusión: la buena fe, la seguridad de los negocios, la confianza que debe presidir las relaciones humanas, están
interesadas en que los actos jurídicos reposen sobre una base cierta y segura, que no puede ser otra cosa que la
voluntad declarada: las intenciones que no existen sino en el espíritu de las partes no entran en el dominio del
derecho. Bien claro que por declaración de voluntad no debe entenderse tan solo la palabra hablada o escrita, sino
toda conducta o proceder, incluso el silencio en ciertos casos, que de acuerdo con las circunstancias y apreciada de
buena fe, permita inferir la existencia de una voluntad de obligarse.

Actualmente impera como principio el de la libertad de las formas; basta el consentimiento para que el
contrato tenga plena fuerza obligatoria. Es el triunfo del consensualismo. Solo por excepción la ley exige en
algunos casos el cumplimiento de requisitos formales.

Por ello, este principio ha quedado consagrado en nuestro derecho. En efecto, a excepción de que la ley
designe una forma determinada para la exteriorización de la voluntad, las partes pueden utilizar la que
estimen conveniente (art. 284). Más aún, expresamente dispone que solo son formales los contratos a los
cuales la ley les impone una forma determinada (art. 1015).

CONTRATOS PARITARIOS. CONTRATOS POR ADHESION. CONTRATOS DE CONSUMO


BORDA
CONTRATO PARITARIO
La forma clásica del contrato es aquella que supone una deliberación y discusión de sus cláusulas, hechas
por personas que gozan de plena libertad para consentir o disentir. El CCyC ha estructurado sobre él la
parte general de los contratos.
El mundo moderno trajo nuevas formas de contratar mas masificadas.

CONTRATO DE ADHESION (clausulas generales predispuestas)


es aquel en el cual una de las partes fija todas las condiciones, mientras que la otra, solo tiene la
alternativa de rechazar o consentir. Es el caso del contrato de transporte de larga distancia celebrado con
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una empresa de servicio público que fija el precio del pasaje, el horario, las comodidades que se brindan al
pasajero, etc.; éste solo puede adquirir o no el boleto.

La circunstancia de que no haya discusión de las condiciones y de que una de las partes solo pueda aceptar
o rechazar no elimina el acuerdo de voluntades, porque la discusión no es de la esencia del contrato: lo
esencial es que las partes coincidan en la oferta y la aceptación.

Contratos celebrados por adhesión a cláusulas generales predispuestas

ARTICULO 984.- Definición. El contrato por adhesión es aquel mediante el cual uno de los contratantes adhiere a
cláusulas generales predispuestas unilateralmente, por la otra parte o por un tercero, sin que el adherente haya
participado en su redacción.

ARTICULO 985.- Requisitos. Las cláusulas generales predispuestas deben ser comprensibles y autosuficientes.

La redacción debe ser clara, completa y fácilmente legible.

Se tienen por no convenidas aquellas que efectúan un reenvío a textos o documentos que no se facilitan a la
contraparte del predisponente, previa o simultáneamente a la conclusión del contrato.

La presente disposición es aplicable a la contratación telefónica, electrónica o similares.

ARTICULO 986.- Cláusulas particulares. Las cláusulas particulares son aquellas que, negociadas individualmente,
amplían, limitan, suprimen o interpretan una cláusula general. En caso de in-compatibilidad entre cláusulas
generales y particulares, prevalecen estas últimas.

ARTICULO 987.- Interpretación. Las cláusulas ambiguas predispuestas por una de las partes se interpretan en
sentido contrario a la parte predisponente.

ARTICULO 988.- Cláusulas abusivas. En los contratos previstos en esta sección, se deben tener por no escritas:

a) las cláusulas que desnaturalizan las obligaciones del predisponente;

b) las que importan renuncia o restricción a los derechos del adherente, o amplían derechos del predisponente que
resultan de normas supletorias;

c) las que por su contenido, redacción o presentación, no son razonablemente previsibles.

CONTRATO DE CONSUMO
Tiene por objeto la defensa de los consumidores o usuarios, normalmente parte débil de la relación
contractual.

ARTICULO 1093.- Contrato de consumo. Contrato de consumo es el celebrado entre un consumidor o usuario final
con una persona humana o jurídica que actúe profesional u ocasionalmente o con una empresa productora de
bienes o prestadora de servicios, pública o privada, que tenga por objeto la adquisición, uso o goce de los bienes o
servicios por parte de los consumidores o usuarios, para su uso privado, familiar o social.

ARTICULO 1092.- Relación de consumo. Consumidor. Relación de consumo es el vínculo jurídico entre un
proveedor y un consumidor. Se considera consumidor a la persona humana o jurídica que adquiere o utiliza, en
forma gratuita u onerosa, bienes o servicios como destinatario final, en beneficio propio o de su grupo familiar o
social.

Queda equiparado al consumidor quien, sin ser parte de una relación de consumo como consecuencia o en ocasión
de ella, adquiere o utiliza bienes o servicios, en forma gratuita u onerosa, como destinatario final, en beneficio
propio o de su grupo familiar o social.

Existe una infinidad de contratos de consumo; basta citar a las compraventas de mercadería en un
supermercado o de electrodomésticos, para tener una idea.

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RIVERA
CONTRATOS PARITARIOS, DISCRECIONALES O NEGOCIADOS
Aquellos en los que las partes tienen un análogo poder de negociación y por lo tanto se corresponden al
modelo clásico; normalmente las partes son libres para contratar con este o con otro, de hacerlo o de no
hacerlo y de configurar el contenido de su contrato.

Normalmente son contratos entre empresas que, como hemos dicho en otra parte, pueden negociarse por
semanas o meses. Son los acuerdos de mayor envergadura económica y de una enorme complejidad
jurídica pues involucra a múltiples partes, tienen proyecciones internacionales, exige garantías de todo
tipo, etc.

CONTRATOS POR ADHESION, CONTRATOS PREDISPUESTOS


Hoy predominan dichos contratos, celebrados por adhesión a contenidos predispuestos.
El Proyecto de Código Civil de 1998 distinguía entre el contrato con contenido predispuesto del contrato
por adhesión. El primero era aquel cuyas estipulaciones han sido determinadas unilateralmente por alguna
de las partes. Y el segundo, era el predispuesto en que la parte no predisponente ha estado precisada a
declarar su aceptación.

CONTRATOS FORZOSOS
Parece difícil hablar de consentimiento cuando la ley obliga a vincularse jurídicamente, aun en contra de la
voluntad del interesado. Pero hay casos en que ello ocurre, en aras de un interés social que se considera
prevalente.

Uno de ellos es el contrato de seguro automotor obligatorio previsto en el artículo 68 de la ley 24.449, que
obliga a todo automotor, acoplado o semiacoplado, a tener un seguro de acuerdo con las condiciones que
fije la autoridad en materia aseguradora, que cubra los daños que puedan causarse a terceras personas,
sean o no transportadas. Es clara la pretensión de dar protección al tercero damnificado.

Cabe distinguir clausulas predispuestas de cláusulas o condiciones generales:


- clausulas predispuestas: determinada unilateralmente por una de las partes.

- condiciones generales: son las cláusulas predispuestas por alguna de las partes, con alcance
general, y para ser utilizadas en futuros contratos particulares, sea que estén incluidas en el
instrumento del contrato o en otro separado.

CONTRATOS DE CONSUMO
Ciertas soluciones que aparecieron inicialmente como pertenecientes a los contratos de consumo han
extendido su aplicación a los contratos paritarios. Asi, las reglas sobre contratos sujetos a condiciones
generales y cláusulas abusivas, nacieron del derecho del consumo pero se extendieron a los contratos
paritario o discrecionales.

PUNTO 3
LOS PRINCIPIOS GENERALES DEL DERECHO Y SU APLICACIÓN A LA MATERIA CONTRACTUAL:
CONSTITUCIONALIZACION DEL DERECHO PRIVADO Y EL CONTRATO.

RIVERA
Que los contratos son obligatorios para las partes que lo suscriben es un saber común. Es una regla
inmemorial, conocida como pacta sunt servanda, que consagra el carácter vinculante de los contratos.

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EFECTO VINCULANTE DEL CONTRATO

ARTICULO 959.- Efecto vinculante. Todo contrato válidamente celebrado es obligatorio para las partes. Su
contenido sólo puede ser modificado o extinguido por acuerdo de partes o en los supuestos en que la ley lo prevé.

Fundamentos de la obligatoriedad:
- la autonomía de la voluntad:
se sostiene de dos presupuestos: las partes son libres e iguales jurídicamente. La voluntad era
creadora de la relación jurídica, por ende, del vínculo obligacional de fuente contractual. Por lo que
si el contrato resulta obligatorio para las partes es porque él es el resultado de la libre voluntad de
las partes.

- Motivación ética:
Algunos autores han desarrollado la idea de que la fuerza obligatoria del contrato se funda en la
existencia de un deber ético de veracidad y fidelidad a la palabra empeñada. Introduce criterios
moralizadores, pero no explica la obligatoriedad del contrato. Se afirma que los contratos no
obligan solo por respeto a la palabra, sino porque son cauces institucionales de realización de fines
e intereses.

- Posiciones preceptivas y normativistas:


La voluntad pasa a formar parte de la doctrina del negocio jurídico. Dejando de ser soberana, y
reposando en el ordenamiento jurídico. Por lo cual, es necesario que el ordenamiento jurídico
reconozca y proteja el fin querido por la voluntad.

Otro escaño de la evolución afirma que dicha voluntad no es soberana ni independiente, puesto
que es idónea para producir efectos porque otra voluntad, la que se manifiesta en el ordenamiento
jurídico, que, si es soberana, le autoriza para ello.

Esto deriva en determinar por qué el Estado legislador ha intuido al contrato como situación de
hecho generadora de efectos jurídicos (Kelsen). A esto se le contesta que es una cuestión política
jurídica y que reposa en la convivencia dejar a los particulares reglamentar sus intereses
económicos.

- Contrato, fuerza obligatoria y reconocimiento de la dignidad personal:


Se reconoce la dignidad de la persona y por lo cual su autonomía, a la cual se le atribuye soberanía
para reglamentar sus propias situaciones jurídicas y asi dar cauce a sus aspiraciones, fines e
intereses. El contrato es cause de realización de la persona en la vida social. En el contrato con el
otro se reconoce la autodeterminación de ese otro y por ende lo reconozco como persona;
agregando la necesidad de regular las relaciones con otro por medio de un contrato y no hacerlo
por medio de una decisión autoritaria.

En esta corriente, el reconocimiento de ese ámbito de autonomía privada que hace obligatorio el
contrato es una derivación del reconocimiento de la dignidad personal.

LA LIBERTAD CONTRACTUAL
Es un principio general del derecho que a su vez deriva del principio de la autonomía de la voluntad.

Esto se manifiesta en dos libertades fundamentales:


- La libertad de conclusión del contrato, nadie está obligado a contratar sino cuando lo desee y en su
caso elige libremente la persona con quien contrata.

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- La libertad de configuración en virtud de la cual las partes pueden determinar el contenido del
contrato.

ARTÍCULO 958.- Libertad de contratación. Las partes son libres para celebrar un contrato y determinar su
contenido, dentro de los límites impuestos por la ley o el orden público. Las normas legales siempre son de
aplicación supletoria a la voluntad de las partes expresada en el contrato, aunque la ley no lo determine en forma
expresa para un tipo contractual determinado, salvo que la norma sea expresamente imperativa, y siempre con
interpretación restrictiva.

Dichos limites se dan en razón de:


1- Sucesivas crisis económicas, donde se han experimentado situaciones de mora en el pago de
obligaciones del sector público, inflación, hiperinflación, emergencia económica, etc.

2- La igualdad y libertad jurídica eran entelequias que en la realidad negocial se desmentían. Por lo
cual las partes con más poder podían imponer sus condiciones a los más débiles. Por lo cual impera
el principio de buena fe, y la exclusión de conductas abusivas.

3- Aparición y predominio de nuevas ideas políticas y económicas que desplazaron al liberalismo


decimonico, impulsando al Estado a ser actor decisivo en la economía y en la protección de los
sectores más débiles, reconociendo un orden público económico.

4- Se deja de entender el contrato como representación de intereses antagónicos, llegando a admitir


la existencia de una affectio, pasando a ser socios que pretenden tener una relación equilibrada e
igualitaria, teniendo en vista una mayor fraternidad y justicia.

5- La evidencia de que hay diferentes “tipos” de contratos, algunos de ellos alejados del modelo
clásico.

De este modo la ley puede imponer ciertas contrataciones, ejemplo, para las empresas prestadoras de
servicios públicos es obligatorio dar el servicio a todos aquellos que lo pretendan.
La liberta de configuración del contrato encuentra tambien numerosos limites, es que ella funciona
adecuadamente en la medida en que las partes tengan un poder de negociación relativamente semejante.
Pero en la realidad una gran cantidad de contratos se dan sin negociación previa, siendo asi los contratos
por adhesión los cuales están condicionados por reglas particulares o que están sujetos a controles previos
por las autoridades. Esto sirve solo como ejemplificación de las regulaciones establecidas por el Estado
para limitar la libertad contractual.

FUENTES DE LOS LIMITES A LA LIBERTAD CONTRACTUAL. ENUMERACION DEL CODIGO CIVIL Y COMERCIAL
Los limites mencionados en el ART 958 no se agotan en dicha enumeración. El principio de buena fe rige en
todas las etapas es un principio inderogable y actúa como un límite de la libertad contractual pues por un
lado genera deberes secundarios de conducta.
ARTICULO 961.- Buena fe. Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe. Obligan no sólo
a lo que está formalmente expresado, sino a todas las consecuencias que puedan considerarse comprendidas en
ellos, con los alcances en que razonablemente se habría obligado un contratante cuidadoso y previsor.

Y por otro opera como un valladar frente a pretensiones abusivas


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ARTICULO 10.- Abuso del derecho. El ejercicio regular de un derecho propio o el cumplimiento de una obligación
legal no puede constituir como ilícito ningún acto.

La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. Se considera tal el que contraría los fines del ordenamiento
jurídico o el que excede los límites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas costumbres.

El juez debe ordenar lo necesario para evitar los efectos del ejercicio abusivo o de la situación jurídica abusiva y, si
correspondiere, procurar la reposición al estado de hecho anterior y fijar una indemnización.

El CCyC regula la lesión (vicios de los actos jurídicos) tendientes a impedir la expoliación de quien se
encuentra en una situación de inferiorioridad.
Por lo demás, a lo largo del articulado existen numerosas disposiciones tendientes a impedir que una parte
pueda imponer a la otra, condiciones desfavorables de contratación. Ejemplos:
ARTICULO 1492.- Preaviso. En los contratos de agencia por tiempo indeterminado, cualquiera de las partes puede
ponerle fin con un preaviso.

El plazo del preaviso debe ser de un mes por cada año de vigencia del contrato.

El final del plazo de preaviso debe coincidir con el final del mes calendario en el que aquél opera.

Las disposiciones del presente artículo se aplican a los contratos de duración limitada transformados en contratos
de duración ilimitada, a cuyo fin en el cálculo del plazo de preaviso debe computarse la duración limitada que le
precede.

Las partes pueden prever los plazos de preaviso superiores a los establecidos en este artículo.

ARTICULO 1661.- Nulidad. Es nula la cláusula que confiere a una parte una situación privilegiada en cuanto a la
designación de los árbitros.

Las leyes que regulan los contratos son por regla general meramente supletorias de la voluntad.
ARTICULO 962.- Carácter de las normas legales. Las normas legales relativas a los contratos son supletorias de la
voluntad de las partes, a menos que de su modo de expresión, de su contenido, o de su contexto, resulte su
carácter indisponible.

ARTICULO 963.- Prelación normativa. Cuando concurren disposiciones de este Código y de alguna ley especial, las
normas se aplican con el siguiente orden de prelación:

a) normas indisponibles de la ley especial y de este Código;

b) normas particulares del contrato;

c) normas supletorias de la ley especial;

d) normas supletorias de este Código.

De modo que las leyes de las que pueden surgir límites a la libertad contractual son las leyes imperativas o
indisponible para las partes. Ejemplo:
ARTÍCULO 1198. Plazo de la locación de inmueble. El plazo de las locaciones con cualquier destino será el que las
partes hayan establecido.

En caso que no se haya establecido plazo, (i) en los casos de locación temporal, se estará al que establezcan los
usos y costumbres del lugar donde se asiente el inmueble locado, (ii) en los contratos de locación con destino a
vivienda permanente, con o sin muebles, será de dos (2) años y (iii) para los restantes destinos será de tres (3)
años.

La facultad de las partes de autoconfigurar su contrato de locación no alcanza al plazo, este debe ser
necesariamente, ser igual o mayor al plazo mínimo establecido por la ley. Tambien son imperativas las

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normas que regulan las cláusulas abusivas en los contratos de consumo y en los contratos por adhesión a
condiciones generales predispuestas.
En materia contractual adquieren relevancia las nociones de:
- Orden público económico: el Estado puede regular, por vía de jurisdicciones excluyentes de la
voluntad privada, ciertos aspectos de la economía, aun en los aspectos que normalmente quedan
remitidos a la voluntad de las partes.

- Orden público social: tiene mayor transcendencia en el derecho laboral, donde el Estado impone
con carácter obligatorio la regulación de muchos aspectos del denominado contrato de trabajo.
Tambien se regulan cuestiones como el comercio exterior y el impositivo, el régimen cambiario,
que implican imposiciones a los contratantes y que limitan o recortan sus posibilidades de
actuación. La Corte, en función de este orden, legitima ciertas restricciones a los derechos
emanados de los contratos, siempre que sean razonables y limitadas en el tiempo.

- Orden público de coordinación: elaborado por la doctrina, concebido como un conjunto de normas
imperativas que controla la licitud de lo pactado por las partes, principalmente su adecuación a los
valores esenciales del ordenamiento jurídico. De dicho, se desprenden principios como el de la
buena fe o la exigencia de revisar el contenido del contrato cuando ha sido alterado por
circunstancias sobrevinientes.

ARTICULO 961.- Buena fe. Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe. Obligan
no sólo a lo que está formalmente expresado, sino a todas las consecuencias que puedan considerarse
comprendidas en ellos, con los alcances en que razonablemente se habría obligado un contratante
cuidadoso y previsor.

No toda ley imperativa es de orden público. Pero si toda ley del orden público es imperativa, es decir que
no pueden ser dejadas de lado por la voluntad de las partes.
Algunas leyes dicen explícitamente que son de orden público y por lo cual son inderogables por los
particulares. Es unánimemente reconocido que el juez decide que una ley es inderogable para los
particulares y como tal incluirla dentro de las leyes imperativas.
“ARTÍCULO 960.- Facultades de los jueces. Los jueces no tienen facultades para modificar las estipulaciones de los
contratos, excepto que sea a pedido de una de las partes cuando lo autoriza la ley.

Igualmente pueden actuar de oficio cuando se afecta, de modo manifiesto al orden público.
ARTICULO 332.- Lesión. Puede demandarse la nulidad o la modificación de los actos jurídicos cuando una de las
partes explotando la necesidad, debilidad síquica o inexperiencia de la otra, obtuviera por medio de ellos una
ventaja patrimonial evidentemente desproporcionada y sin justificación.

Se presume, excepto prueba en contrario, que existe tal explotación en caso de notable desproporción de las
prestaciones.

Los cálculos deben hacerse según valores al tiempo del acto y la desproporción debe subsistir en el momento de la
demanda.

El afectado tiene opción para demandar la nulidad o un reajuste equitativo del convenio, pero la primera de estas
acciones se debe transformar en acción de reajuste si éste es ofrecido por el demandado al contestar la demanda.

Sólo el lesionado o sus herederos pueden ejercer la acción.

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ARTICULO 1091.- Imprevisión. Si en un contrato conmutativo de ejecución diferida o permanente, la prestación a
cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa, por una alteración extraordinaria de las circunstancias
existentes al tiempo de su celebración, sobrevenida por causas ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que
es afectada, ésta tiene derecho a plantear extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acción o como excepción,
la resolución total o parcial del contrato, o su adecuación. Igual regla se aplica al tercero a quien le han sido
conferidos derechos, o asignadas obligaciones, resultantes del contrato; y al contrato aleatorio si la prestación se
torna excesivamente onerosa por causas extrañas a su álea propia.

La referencia a la moral y las buenas costumbres trata de impedir que la libertad contractual sea puesta al
servicio de lo inmoral. Esta se puede interpretar a partir de ciertos criterios, puesto que no se encuentra
definida explícitamente en ningún lugar, estableciendo que es lo que se entiende como moral en el
presente de la población práctica. Un ejemplo de esto es la eliminación de cláusulas penales excesivas.
En los contratos de consumo, dicha libertad, se encuentra limitada por:
ARTICULO 1099.- Libertad de contratar. Están prohibidas las prácticas que limitan la libertad de contratar del
consumidor, en especial, las que subordinan la provisión de productos o servicios a la adquisición simultánea de
otros, y otras similares que persigan el mismo objetivo.

ARTICULO 1117.- Normas aplicables. Se aplican en este Capítulo lo dispuesto por las leyes especiales y los
artículos 985, 986, 987 y 988, existan o no cláusulas generales predispuestas por una de las partes.

ARTICULO 1118.- Control de incorporación. Las cláusulas incorporadas a un contrato de consumo pueden ser
declaradas abusivas aun cuando sean negociadas individualmente o aprobadas expresamente por el consumidor.

ARTICULO 1119.- Regla general. Sin perjuicio de lo dispuesto en las leyes especiales, es abusiva la cláusula que,
habiendo sido o no negociada individualmente, tiene por objeto o por efecto provocar un desequilibrio significativo
entre los derechos y las obligaciones de las partes, en perjuicio del consumidor.

ARTICULO 1120.- Situación jurídica abusiva. Se considera que existe una situación jurídica abusiva cuando el
mismo resultado se alcanza a través de la predisposición de una pluralidad de actos jurídicos conexos.

ARTICULO 1121.- Límites. No pueden ser declaradas abusivas:

a) las cláusulas relativas a la relación entre el precio y el bien o el servicio procurado;

b) las que reflejan disposiciones vigentes en tratados internacionales o en normas legales imperativas.

ARTICULO 1122.- Control judicial. El control judicial de las cláusulas abusivas se rige, sin perjuicio de lo dispuesto
en la ley especial, por las siguientes reglas:

a) la aprobación administrativa de los contratos o de sus cláusulas no obsta al control;

b) las cláusulas abusivas se tienen por no convenidas;

c) si el juez declara la nulidad parcial del contrato, simultáneamente lo debe integrar, si no puede subsistir sin
comprometer su finalidad;

d) cuando se prueba una situación jurídica abusiva derivada de contratos conexos, el juez debe aplicar lo
dispuesto en el artículo 1075.

Un tema propio del derecho contractual contemporáneo es el control de contenido predispuesto. Puesto
que la inmensa mayoría de los contratos se expresan en formularios, no están precedidos de ninguna
negociación, simplemente el consumidor se adhiere.
Al tratarse el derecho de propiedad en la CN se establece la libertad económica como inseparable y
complementaria de esta. Dicho derecho se puede obtener por una sentencia, por la ley o por contratos.
Ambos elementos permiten la adquisición, protección, uso, goce y disposición de la propiedad privada.

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- FALLO BOURDIE (CSJN): “violatorio del derecho de usar y disponer de la propiedad por cuanto
implica prohibir la libre disposición de un bien que ha sido adquirido con anterioridad a la
vigencia de la disposición cuestionada, sin restricción alguna.”
"todos los intereses apreciables que un hombre puede poseer, fuera de sí mismo, de su vida y de su
libertad. Todo derecho que tenga un valor reconocido como tal por la ley, sea que se origine en las
relaciones de derecho privado, sea que nazca de actos administrativos (derechos subjetivos
privados o públicos) a condición de que su titular disponga de una acción contra cualquiera que
intente interrumpirlo en su goce, así sea el Estado mismo, integra el concepto constitucional de
'propiedad'( ... ). El principio de la inviolabilidad de la propiedad, asegurada en términos amplios
por el art. 17, protege con igual fuerza y eficacia tanto los derechos emergentes de los contratos
como los constituidos por el dominio o sus desmembraciones".

- FALLO AVICO (1934): aun cuando la Constitución omita en su texto la declaración de que las leyes
no pueden alterar las obligaciones nacidas de los contratos, ellas están en el hecho tan
ampliamente protegidas en la República como en la Constitución de los Estados Unidos de América,
que la inserta en la sección 1 O del art. I. Los principios recordados de que la propiedad es
inviolable y de que su titular tiene el derecho de usar y gozar de ella, comportan una declaración
tan amplia y general como la que prohíbe menoscabar los contratos, desde que éstos, una vez
celebrados se incorporan al patrimonio de sus otorgantes como cualquier bien material, y no
podrían ser privados de él sin indemnización previa.

ARTICULO 965.- Derecho de propiedad. Los derechos resultantes de los contratos integran el derecho de
propiedad del contratante.

En la reforma del 94 se introdujo la protección de los consumidores y la acción de amparo.


Igualmente, los derechos subjetivos no son absolutos, pues deben ejercerse conforme a las leyes que
regulan su ejercicio, lo que sería el poder de policía.
FALLOS: “Hileret”, “ Ercolano v. Lanteri de Renshaw”, “Avico v. De la Pesa”, “Cine Callao”, “Cavic v. Juan
Maurin”,”Peralta v. Estado Nacional”, “Bustos”, “Rinaldi”.
PRINCIPIO DE BUENA FE
ARTICULO 9°.- Principio de buena fe. Los derechos deben ser ejercidos de buena fe.

La mayor parte de la doctrina distingue:


- La buena fe subjetiva (creencia): el sujeto obra de buena fe cuando está persuadido de actuar
legítimamente, siempre que ese convencimiento no provenga de su propia negligencia.

- Buena fe objetiva (lealtad): el deber de obrar con lealtad y rectitud, tanto en tratativas anteriores,
tanto en su celebración, en su interpretación y en su ejecución.

ARTICULO 729.- Buena fe. Deudor y acreedor deben obrar con cuidado, previsión y según las exigencias
de la buena fe.

ARTICULO 961.- Buena fe. Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe. Obligan
no sólo a lo que está formalmente expresado, sino a todas las consecuencias que puedan considerarse
21
comprendidas en ellos, con los alcances en que razonablemente se habría obligado un contratante
cuidadoso y previsor.

ARTICULO 1061.- Intención común. El contrato debe interpretarse conforme a la intención común de las
partes y al principio de la buena fe.

ARTICULO 1062.- Interpretación restrictiva. Cuando por disposición legal o convencional se establece
expresamente una interpretación restrictiva, debe estarse a la literalidad de los términos utilizados al
manifestar la voluntad. Este artículo no es aplicable a las obligaciones del predisponente y del proveedor
en los contratos por adhesión y en los de consumo, respectivamente.

ARTICULO 1063.- Significado de las palabras. Las palabras empleadas en el contrato deben entenderse en
el sentido que les da el uso general, excepto que tengan un significado específico que surja de la ley, del
acuerdo de las partes o de los usos y prácticas del lugar de celebración conforme con los criterios
dispuestos para la integración del contrato.

Se aplican iguales reglas a las conductas, signos y expresiones no verbales con los que el consentimiento
se manifiesta.

ARTICULO 1067.- Protección de la confianza. La interpretación debe proteger la confianza y la lealtad que
las partes se deben recíprocamente, siendo inadmisible la contradicción con una conducta jurídicamente
relevante, previa y propia del mismo sujeto.

Dicho principio cumple las siguientes funciones:


1- Es causa de exclusión de culpabilidad de ciertas conductas que objetivamente podrían considerarse
ilícitas.
2- Es un elemento fundamental en la interpretación y ejecución de los contratos.
3- Es un límite al ejercicio de los derechos subjetivos. (los viola, como ejemplo, quien hace valer un
derecho que ha adquirido mediante una conducta desleal, quien ha dilatado por tanto tiempo el
ejercicio de su derecho que la ha hecho creer a la otra persona que no lo usara, la doctrina de los
actos propios, etc.)
4- Integradora del contrato, imponiendo deberes secundarios, cuyo incumplimiento genera
responsabilidad (deber de información, confidencialidad, colaboración, custodia, etc.)

ABUSO DEL DERECHO


Derivación del principio de buena fe. La doctrina ha diseñado diversos criterios para determinar cuándo se
actúa abusivamente:
- Criterio subjetivo: se relaciona con la idea de culpa, cuando se hace con la intención de perjudicar al
otro (tanto dolo como culpa):

- Criterio objetivo: parte de la idea de que os derechos son conferidos en mira de una finalidad, por
lo cual pierden carácter cuando el titular los desvía. Se busca un fin diferente (ilícito) al que se tenía
en vista. Es contrario a los límites impuestos por la moral, las Buesa costumbres y la buena fe.
Nuestra legislación se adhiere a dicho criterio.

- Criterio mixto: combina elementos de los dos anteriores. Se da cuando hay intención de dañar
como cuando se desvía el ejercicio del derecho de su finalidad.

22
ARTICULO 10.- Abuso del derecho. El ejercicio regular de un derecho propio o el cumplimiento de una obligación
legal no puede constituir como ilícito ningún acto.

La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. Se considera tal el que contraría los fines del ordenamiento
jurídico o el que excede los límites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas costumbres.

ARTICULO 1120.- Situación jurídica abusiva. Se considera que existe una situación jurídica abusiva cuando el
mismo resultado se alcanza a través de la predisposición de una pluralidad de actos jurídicos conexos.

Este se puede invocar:


a. A pedido de parte:
1- por vía de acción, al buscar la nulidad del acto
2- por vía de excepción, como una defensa frente al ejercicio irregular que se pretende por vía de
acción.

b. De oficio por los jueces: tribunales inferiores han procedido oficiosamente a reducir intereses,
morigerar clausulas penales, etc.

Efectos:
1- Es una causa legitima de paralización del derecho desviado de sus fines regulares, de modo que es
invalido y la acción que pueda deducirse deberá ser rechazada.

2- El abuso compromete la responsabilidad del titular del derecho que ejerce sus facultades
abusivamente, obligando al resarcimiento del daño ajeno.

El abuso de la posición dominante: es la que ejerce una empresa cuando tiene la posibilidad de
comportamiento independiente, que la pone en condición de actuar sin tener en cuenta los competidores,
los compradores o los proveedores. Dicha puede constituir una conducta delictiva, apareciendo tipificada
en la ley 22.262 de Defensa de la Competencia
ARTICULO 1º — Están prohibidos y serán sancionados de conformidad con las normas de la presente ley,
los actos o conductas, de cualquier forma, manifestados, relacionados con la producción e intercambio de
bienes o servicios, que tengan por objeto o efecto limitar, restringir, falsear o distorsionar la competencia o
el acceso al mercado o que constituyan abuso de una posición dominante en un mercado, de modo que
pueda resultar perjuicio para el interés económico general.
Queda comprendida en este artículo, en tanto se den los supuestos del párrafo anterior, la obtención de
ventajas competitivas significativas mediante la infracción declarada por acto administrativo o sentencia
firme, de otras normas.
ARTICULO 2º — Las siguientes conductas, entre otras, en la medida que configuren las hipótesis del
artículo 1º, constituyen prácticas restrictivas de la competencia:
a) Fijar, concertar o manipular en forma directa o indirecta el precio de venta, o compra de bienes o
servicios al que se ofrecen o demanden en el mercado, así como intercambiar información con el mismo
objeto o efecto;

23
b) Establecer obligaciones de producir, procesar, distribuir, comprar o comercializar sólo una cantidad
restringida o limitada de bienes, o prestar un número, volumen o frecuencia restringido o limitado de
servicios;
c) Repartir en forma horizontal zonas, mercados, clientes y fuentes de aprovisionamiento;
d) Concertar o coordinar posturas en las licitaciones o concursos;
e) Concertar la limitación o control del desarrollo técnico o las inversiones destinadas a la producción o
comercialización de bienes y servicios;
f) Impedir, dificultar u obstaculizar a terceras personas la entrada o permanencia en un mercado o
excluirlas de éste;
g) Fijar, imponer o practicar, directa o indirectamente, en acuerdo con competidores o individualmente, de
cualquier forma precios y condiciones de compra o de venta de bienes, de prestación de servicios o de
producción;
h) Regular mercados de bienes o servicios, mediante acuerdos para limitar o controlar la investigación y el
desarrollo tecnológico, la producción de bienes o prestación de servicios, o para dificultar inversiones
destinadas a la producción de bienes o servicios o su distribución;
i) Subordinar la venta de un bien a la adquisición de otro o a la utilización de un servicio, o subordinar la
prestación de un servicio a la utilización de otro o a la adquisición de un bien;
j) Sujetar la compra o venta a la condición de no usar, adquirir, vender o abastecer bienes o servicios
producidos, procesados, distribuidos o comercializados por un tercero;
k) Imponer condiciones discriminatorias para la adquisición o enajenación de bienes o servicios sin razones
fundadas en los usos y costumbres comerciales;
l) Negarse injustificadamente a satisfacer pedidos concretos, para la compra o venta de bienes o servicios,
efectuados en las condiciones vigentes en el mercado de que se trate;
ll) Suspender la provisión de un servicio monopólico dominante en el mercado a un prestatario de servicios
públicos o de interés público;
m) Enajenar bienes o prestar servicios a precios inferiores a su costo, sin razones fundadas en los usos y
costumbres comerciales con la finalidad de desplazar la competencia en el mercado o de producir daños
en la imagen o en el patrimonio o en el valor de las marcas de sus proveedores de bienes o servicios.

ARTICULO 4º —A los efectos de esta ley se entiende que una o más personas goza de posición dominante
cuando para un determinado tipo de producto o servicio es la única oferente o demandante dentro del mercado
nacional o en una o varias partes del mundo o, cuando sin ser única, no está expuesta a una competencia
sustancial o, cuando por el grado de integración vertical u horizontal está en condiciones de determinar la
viabilidad económica de un competidor participante en el mercado, en perjuicio de éstos.

ARTICULO 11.- Abuso de posición dominante. Lo dispuesto en los artículos 9° y 10 se aplica cuando se abuse de
una posición dominante en el mercado, sin perjuicio de las disposiciones específicas contempladas en leyes
especiales.

DOCTRINA DE LOS ACTOS PROPIOS

24
La buena fe exige congruencia consigo mismo. De modo que, obra prescindiendo de la buena fe quien
vuelve sobre una conducta anterior que ha creado en la otra parte una relación jurídica una expectativa
seria de comportamiento futuro.
Los requisitos para su aplicación son:
- Una situación jurídica preexistente
- Una conducta del sujeto jurídicamente relevante y eficaz que suscite en la otra parte una
expectativa seria de comportamiento futuro y ha de ser un comportamiento deliberado.
- Una pretensión contradictoria de dicha conducta, atribuible al mismo sujeto.
ARTICULO 1067.- Protección de la confianza. La interpretación debe proteger la confianza y la lealtad que las
partes se deben recíprocamente, siendo inadmisible la contradicción con una conducta jurídicamente relevante,
previa y propia del mismo sujeto.

Se incurre en ella: el socio que cuestiona una decisión de la sociedad que había consentido, quien
demanda por recisión de un contrato habiendo recibido los pagos tardíos de su contraparte, etc.
LA APARIENCIA
Los derechos son abstracciones, pero su ejercicio se revela a través de actos materiales. Muchas veces los
actos materiales no responden a un derecho subyacente. Dicha teoria establece que debe predominar el
derecho adquirido en razón de una apariencia, siempre que se den ciertas condiciones que hacen
sustancialmente a la buena fe del sujeto que ha actuado sobre la base de la apariencia creada.
Su fundamento se encuentra en la protección del tercero de buena fe, de aquel que actuó en virtud de una
situación exterior visible creada por otro que reflejaba la existencia de un derecho aunque este no
existiera.
Las leyes contienen supuestos en los cuales prevalece la apariencia sobre la realidad jurídica, ejemplo,
heredero aparente o el pago al acreedor aparente.
La doctrina cuestiona sobre su elevación a un principio general, sosteniendo su aplicación subsidiaria.
Condición de aplicación:
- Recaudo objetivo: Una situación de hecho exterior, visible, que cree la apariencia de la existencia
de un derecho subyacente.

- Elemento subjetivo: quien actúa en razón de la apariencia creada lo haga de buena fe.

Efectos: crear a favor del sujeto los derechos que este no habría adquirido por el juego normal de las reglas
jurídicas. Este derecho asi adquirido resulta oponible al verdadero titular, aunque este no haya intervenido
en la relación jurídica. Pueden surgir obligaciones resarcitorias a cargo del titular aparente que ha
dispuesto del derecho.
Ejemplos en el CCyC:
ARTICULO 367.- Representación aparente. Cuando alguien ha obrado de manera de inducir a un tercero a celebrar
un acto jurídico, dejándolo creer razonablemente que negocia con su representante, sin que haya representación
expresa, se entiende que le ha otorgado tácitamente poder suficiente.

A tal efecto se presume que:

a) quien de manera notoria tiene la administración de un establecimiento abierto al público es apoderado para
todos los actos propios de la gestión ordinaria de éste;
25
b) los dependientes que se desempeñan en el establecimiento están facultados para todos los actos que
ordinariamente corresponden a las funciones que realizan;

c) los dependientes encargados de entregar mercaderías fuera del establecimiento están facultados a percibir su
precio otorgando el pertinente recibo.

ARTICULO 337.- Efectos frente a terceros. Deber de indemnizar. La simulación no puede oponerse a los
acreedores del adquirente simulado que de buena fe hayan ejecutado los bienes comprendidos en el acto.

La acción del acreedor contra el subadquirente de los derechos obtenidos por el acto impugnado sólo procede si
adquirió por título gratuito, o si es cómplice en la simulación.

El subadquirente de mala fe y quien contrató de mala fe con el deudor responden solidariamente por los daños
causados al acreedor que ejerció la acción, si los derechos se transmitieron a un adquirente de buena fe y a título
oneroso, o de otro modo se perdieron para el acreedor. El que contrató de buena fe y a título gratuito con el
deudor, responde en la medida de su enriquecimiento.

LORENZETTI
Los valores que guían la estructura del anteproyecto son:
- Constitucionalización del derecho privado
- Código de la igualdad
- Código basado en un paradigma no discriminatorio
- Código de los derechos individuales y colectivos
- Un nuevo paradigma en materia de bienes
- Código para una sociedad multicultural.
- Código para la seguridad jurídica en las transacciones comerciales.
El título preliminar consigna las reglas generales de todo el sistema

UNIDAD 2 – PRESUPUESTOS Y ELEMENTOS DEL CONTRATO


PUNTO 1
ELEMENTOS DEL CONTRATO
La doctrina distingue tres clases de elementos de los contratos:
- Elementos esenciales: son aquellos sin los cuales el contrato no puede existir. Ellos son: el
consentimiento, la causa y el objeto. En apretada síntesis, el consentimiento es la conformidad o el
acuerdo que resulta de manifestaciones intercambiadas por las partes, el objeto es la prestación
(bien o hecho) prometido por las partes y la causa es la finalidad perseguida por las partes y que ha
sido determinante de su voluntad.

- Elementos naturales: son aquellas consecuencias que se siguen del negocio, aun ante el silencio de
las partes; así, la gratuidad es un elemento natural de la donación; las garantías por evicción y por
vicios redhibitorios, un elemento natural de los contratos a título oneroso.

26
- Elementos accidentales: son las consecuencias nacidas de la voluntad de las partes, no previstas
por el legislador. Por ejemplo, la condición, el plazo y el cargo.

La capacidad no constituye un elemento del contrato, sino un presupuesto del consentimiento. En efecto,
el consentimiento no puede ser dado válidamente sino por quien tiene capacidad para obligarse. En otras
palabras, si la persona no es capaz para otorgar un acto jurídico en particular, el consentimiento que preste
será nulo.
En cuanto a la forma, es cierto que, si las partes la incumplen, el acto jurídico celebrado será nulo, pero ello
ocurrirá solamente en los pocos casos en los que la ley así lo establece (art. 969).
ARTICULO 969.- Contratos formales. Los contratos para los cuales la ley exige una forma para su validez, son
nulos si la solemnidad no ha sido satisfecha. Cuando la forma requerida para los contratos, lo es sólo para que
éstos produzcan sus efectos propios, sin sanción de nulidad, no quedan concluidos como tales mientras no se ha
otorgado el instrumento previsto, pero valen como contratos en los que las partes se obligaron a cumplir con la
expresada formalidad. Cuando la ley o las partes no imponen una forma determinada, ésta debe constituir sólo un
medio de prueba de la celebración del contrato.

En la mayoría de los contratos, el incumplimiento de la forma no acarrea la nulidad (art. citado). Por ello,
no parece posible incluir a la forma dentro de los elementos esenciales del contrato en general porque,
insistimos, el incumplimiento de ella no trae como regla la nulidad del acto, sino solo en los casos en que la
ley así lo prevé expresamente.
VOLUNTAD Y DECLARACION
Suele darse el problema de la divergencia entre la intención y la declaración de la voluntad:
a- Cuando por error se manifiestan una cosa distinta de la que en realidad se desea.
b- En el caso de reserva mental, cuando deliberadamente se hace una manifestación que no coincide
con la intención, haciendo reserva interior de que no se desea lo que se manifiesta desear.
c- Cuando se hace una declaración con espíritu de broma o sin entender obligarse (ej, representación
teatral).
d- Cuando se simula un acto jurídico.
e- Cuando la declaración ha sido causada por violencia o ha resultado de un engaño.
Teoria clásica del imperio de la voluntad interna:
El origen íntimo y verdadero de toda vinculación contractual es la voluntad de las partes. La declaración
solo sería una cuestión formal, accidental, y la noble tarea judicial consiste en desentrañar la verdadera
voluntad de las partes y hacerle producir efectos. Esta teoría imperó sin contradicción hasta principios del
siglo XIX.
Teoria de la declaración de la voluntad:
Doctrina alemana. Pone en relieve la importancia principalista de la declaración en la formación de los
actos jurídicos. La declaración forma un todo con la voluntad interna. Para que la intención se transforme
de fenómeno de conciencia en fenómeno volitivo es indispensable la exteriorización; de ahí que esta sea
necesaria para la existencia misma de la voluntad y que, por consiguiente, es falso e impropio hablar de
voluntad interna.
Es en la faz practica donde la teoria de la voluntad interna presenta sus debilidades. Ya que es inaccesible a
terceros y no puede ser la base de un negocio jurídico.

27
En conclusión: la buena fe, la seguridad de los negocios, la confianza que debe presidir las relaciones
humanas, están interesadas en que los actos jurídicos reposen sobre una base cierta y segura, que no
puede ser otra cosa que la voluntad declarada: las intenciones que no existen sino en el espíritu de las
partes no entran en el dominio del derecho. Bien claro que por declaración de voluntad no debe
entenderse tan solo la palabra hablada o escrita, sino toda conducta o proceder, incluso el silencio en
ciertos casos, que de acuerdo con las circunstancias y apreciada de buena fe, permita inferir la existencia
de una voluntad de obligarse.
ARTICULO 971.- Formación del consentimiento. Los contratos se concluyen con la recepción de la aceptación de
una oferta o por una conducta de las partes que sea suficiente para demostrar la existencia de un acuerdo.

ARTICULO 262.- Manifestación de la voluntad. Los actos pueden exteriorizarse oralmente, por escrito, por signos
inequívocos o por la ejecución de un hecho material.

ARTICULO 263.- Silencio como manifestación de la voluntad. El silencio opuesto a actos o a una interrogación no
es considerado como una manifestación de voluntad conforme al acto o la interrogación, excepto en los casos en
que haya un deber de expedirse que puede resultar de la ley, de la voluntad de las partes, de los usos y prácticas,
o de una relación entre el silencio actual y las declaraciones precedentes.

ARTICULO 264.- Manifestación tácita de voluntad. La manifestación tácita de la voluntad resulta de los actos por
los cuales se la puede conocer con certidumbre. Carece de eficacia cuando la ley o la convención exigen una
manifestación expresa.

CAPACIDAD
ARTICULO 22.- Capacidad de derecho. Toda persona humana goza de la aptitud para ser titular de derechos y
deberes jurídicos. La ley puede privar o limitar esta capacidad respecto de hechos, simples actos, o actos jurídicos
determinados.

ARTICULO 23.- Capacidad de ejercicio. Toda persona humana puede ejercer por sí misma sus derechos, excepto
las limitaciones expresamente previstas en este Código y en una sentencia judicial.

Este tema se vincula con el concepto de actos de disposición y de administración, ya que en algunos
supuestos, la capacidad depende de que el acto encuadre dentro de una de estas categorías.
Acto de administración es el que tiende a mantener en su integridad el patrimonio e inclusive a
aumentarlo por medio de una explotación normal. Ejemplo: la reparación de un edificio, la explotación
agrícola o ganadera de un campo, la continuación del giro de una casa de comercio.
El acto de disposición, en cambio, implica un egreso anormal de bienes y una modificación sustancial de la
composición del patrimonio. A veces, el acto tiene como consecuencia un empobrecimiento líquido, como
en el supuesto de la donación; otras hay bienes que ingresan en compensación de los que egresan, como
ocurre en la compraventa; pero en ambos casos hay una modificación esencial y anormal del patrimonio.
Las personas por nacer:
ARTICULO 26.- Ejercicio de los derechos por la persona menor de edad. La persona menor de edad ejerce sus
derechos a través de sus representantes legales.

No obstante, la que cuenta con edad y grado de madurez suficiente puede ejercer por sí los actos que le son
permitidos por el ordenamiento jurídico. En situaciones de conflicto de intereses con sus representantes legales,
puede intervenir con asistencia letrada.

La persona menor de edad tiene derecho a ser oída en todo proceso judicial que le concierne así como a participar
en las decisiones sobre su persona.

Se presume que el adolescente entre trece y dieciséis años tiene aptitud para decidir por sí respecto de aquellos
tratamientos que no resultan invasivos, ni comprometen su estado de salud o provocan un riesgo grave en su vida
28
o integridad física.

Si se trata de tratamientos invasivos que comprometen su estado de salud o está en riesgo la integridad o la vida,
el adolescente debe prestar su consentimiento con la asistencia de sus progenitores; el conflicto entre ambos se
resuelve teniendo en cuenta su interés superior, sobre la base de la opinión médica respecto a las consecuencias
de la realización o no del acto médico.

A partir de los dieciséis años el adolescente es considerado como un adulto para las decisiones atinentes al
cuidado de su propio cuerpo.

ARTICULO 103.- Actuación del Ministerio Público. La actuación del Ministerio Público respecto de personas menores
de edad, incapaces y con capacidad restringida, y de aquellas cuyo ejercicio de capacidad requiera de un sistema
de apoyos puede ser, en el ámbito judicial, complementaria o principal.

a) Es complementaria en todos los procesos en los que se encuentran involucrados intereses de personas menores
de edad, incapaces y con capacidad restringida; la falta de intervención causa la nulidad relativa del acto.

b) Es principal:

i) cuando los derechos de los representados están comprometidos, y existe inacción de los representantes;

ii) cuando el objeto del proceso es exigir el cumplimiento de los deberes a cargo de los representantes;

iii) cuando carecen de representante legal y es necesario proveer la representación.

En el ámbito extrajudicial, el Ministerio Público actúa ante la ausencia, carencia o inacción de los representantes
legales, cuando están comprometidos los derechos sociales, económicos y culturales.

ARTICULO 24.- Personas incapaces de ejercicio. Son incapaces de ejercicio:

a) la persona por nacer;

b) la persona que no cuenta con la edad y grado de madurez suficiente, con el alcance dispuesto en la Sección 2ª
de este Capítulo;

c) la persona declarada incapaz por sentencia judicial, en la extensión dispuesta en esa decisión.

ARTICULO 101.- Enumeración. Son representantes:

a) de las personas por nacer, sus padres;

b) de las personas menores de edad no emancipadas, sus padres. Si faltan los padres, o ambos son incapaces, o
están privados de la responsabilidad parental, o suspendidos en su ejercicio, el tutor que se les designe;

c) de las personas con capacidad restringida, el o los apoyos designados cuando, conforme a la sentencia, éstos
tengan representación para determinados actos; de las personas incapaces en los términos del último párrafo del
artículo 32, el curador que se les nombre.

ARTICULO 140.- Persona protegida con hijos. El curador de la persona incapaz es tutor de los hijos menores de
éste. Sin embargo, el juez puede otorgar la guarda del hijo menor de edad a un tercero, designándolo tutor para
que lo represente en las cuestiones patrimoniales.

Que la ley reconozca a los representantes legales la facultad de adquirir derechos para las personas por
nacer que representan, está plenamente justificado. En cambio, alguna duda podría plantearse si lo que
hace el representante es contraer una obligación por la persona por nacer. En este caso, deberán evaluarse
los beneficios que tal obligación acarrea. Así, parece razonable que pueda aceptar cargos impuestos a una
donación o testamento si el valor de lo que se recibe es claramente superior al valor del cargo, o que esté
obligado a pagar los impuestos correspondientes de los bienes que pertenezcan a la persona por nacer.

29
Finalmente, debe tenerse presente que los derechos adquiridos por la persona por nacer solo quedan
consolidados (o irrevocablemente adquiridos como dice la norma) si nace con vida (art. 21), aunque sea un
instante. Si, en cambio, hubiese nacido muerta, se considera que la persona nunca existió
ARTICULO 21.- Nacimiento con vida. Los derechos y obligaciones del concebido o implantado en la mujer quedan
irrevocablemente adquiridos si nace con vida.

Si no nace con vida, se considera que la persona nunca existió. El nacimiento con vida se presume

Los menores de edad:


Tmb art 24
ARTICULO 25.- Menor de edad y adolescente. Menor de edad es la persona que no ha cumplido dieciocho años.

Este Código denomina adolescente a la persona menor de edad que cumplió trece años.

ARTICULO 26.- Ejercicio de los derechos por la persona menor de edad. La persona menor de edad ejerce sus
derechos a través de sus representantes legales.

No obstante, la que cuenta con edad y grado de madurez suficiente puede ejercer por sí los actos que le son
permitidos por el ordenamiento jurídico. En situaciones de conflicto de intereses con sus representantes legales,
puede intervenir con asistencia letrada.

La persona menor de edad tiene derecho a ser oída en todo proceso judicial que le concierne así como a participar
en las decisiones sobre su persona.

Se presume que el adolescente entre trece y dieciséis años tiene aptitud para decidir por sí respecto de aquellos
tratamientos que no resultan invasivos, ni comprometen su estado de salud o provocan un riesgo grave en su vida
o integridad física.

Si se trata de tratamientos invasivos que comprometen su estado de salud o está en riesgo la integridad o la vida,
el adolescente debe prestar su consentimiento con la asistencia de sus progenitores; el conflicto entre ambos se
resuelve teniendo en cuenta su interés superior, sobre la base de la opinión médica respecto a las consecuencias
de la realización o no del acto médico.

A partir de los dieciséis años el adolescente es considerado como un adulto para las decisiones atinentes al
cuidado de su propio cuerpo.

Ya no dependerá tanto de la edad que se tenga sino, y sin perder de vista esa edad, el grado de madurez
que se tenga para ejecutar un acto determinado
La persona menor de edad, aunque tenga menos de trece años, puede celebrar contratos de menguado
valor o escasa cuantía. Se presume que estos contratos han sido realizados con la conformidad de los
padres (art. 684).
ARTICULO 684.- Contratos de escasa cuantía. Los contratos de escasa cuantía de la vida cotidiana celebrados por
el hijo, se presumen realizados con la conformidad de los progenitores.

Es una solución realista. Todos los días vemos niños realizando verdaderas compraventas. nadie puede
dudar que tales contratos son válidos, a menos que se dé un supuesto de explotación de la inexperiencia
del menor, en cuyo caso podrá ser anulado por el vicio de lesión (art. 332).
ARTICULO 332.- Lesión. Puede demandarse la nulidad o la modificación de los actos jurídicos cuando una de las
partes explotando la necesidad, debilidad síquica o inexperiencia de la otra, obtuviera por medio de ellos una
ventaja patrimonial evidentemente desproporcionada y sin justificación.

Se presume, excepto prueba en contrario, que existe tal explotación en caso de notable desproporción de las
prestaciones.

Los cálculos deben hacerse según valores al tiempo del acto y la desproporción debe subsistir en el momento de la

30
demanda.

El afectado tiene opción para demandar la nulidad o un reajuste equitativo del convenio, pero la primera de estas
acciones se debe transformar en acción de reajuste si éste es ofrecido por el demandado al contestar la demanda.

Sólo el lesionado o sus herederos pueden ejercer la acción.

A partir de que se es adolescente, a los trece años, se presume que tiene aptitud para decidir por sí
respecto de aquellos tratamientos que no resulten invasivos, ni comprometan su estado de salud o
provoquen un riesgo grave en su vida o integridad física. En cambio, si se tratara de tratamientos invasivos
que comprometen su estado de salud o ponen en riesgo la integridad o la vida, el adolescente debe prestar
su consentimiento con la asistencia de sus progenitores; en este caso, si existiera conflicto entre ambos,
debe resolverse teniendo en cuenta su interés superior, sobre la base de la opinión médica respecto de las
consecuencias de la realización o no del acto médico (art. 26, párrs. 4º y 5º).
En una controvertible solución, se dispone que a partir de los dieciséis años el adolescente es considerado
como un adulto para las decisiones atinentes al cuidado de su propio cuerpo (art. 26, párr. 6º), por lo que
los padres dejan de tener injerencia en el cuidado del hijo, aun cuando, en rigor, se trate de una persona
menor de edad.
Antes de cumplir dieciséis años, la persona no puede ejercer oficio, profesión o industria, ni obligarse de
otra manera, sin autorización de sus padres, y siempre que se cumplan con los requisitos fijados en las
leyes especiales (art. 681).
ARTICULO 681.- Contratos por servicios del hijo menor de dieciséis años. El hijo menor de dieciséis años no puede
ejercer oficio, profesión o industria, ni obligar a su persona de otra manera sin autorización de sus progenitores;
en todo caso, debe cumplirse con las disposiciones de este Código y de leyes especiales.

En cambio, a partir de los dieciséis años, se presume que si ejerce algún empleo, profesión o industria,
está autorizado por sus padres para todos los actos concernientes al empleo, profesión o industria, y
siempre que se cumpla con la normativa referida al trabajo infantil (art. 683).
ARTICULO 683.- Presunción de autorización para hijo mayor de dieciséis años. Se presume que el hijo mayor de
dieciséis años que ejerce algún empleo, profesión o industria, está autorizado por sus progenitores para todos los
actos y contratos concernientes al empleo, profesión o industria. En todo caso debe cumplirse con las
disposiciones de este Código y con la normativa especial referida al trabajo infantil.

Los derechos y obligaciones que nacen de estos actos recaen únicamente sobre los bienes cuya administración
está a cargo del propio hijo.

Todo menor de edad puede ejercer libremente la profesión si hubiera obtenido el título habilitante para ejercerla,
sin necesidad de tener la autorización de sus padres (art. 30).
ARTICULO 30.- Persona menor de edad con título profesional habilitante. La persona menor de edad que ha
obtenido título habilitante para el ejercicio de una profesión puede ejercerla por cuenta propia sin necesidad de
previa autorización. Tiene la administración y disposición de los bienes que adquiere con el producto de su
profesión y puede estar en juicio civil o penal por cuestiones vinculadas a ella.

Los bienes adquiridos con el producto de su ejercicio profesional constituyen un patrimonio especial
diferenciado de los restantes bienes que el menor haya adquirido por otros títulos. Estos últimos continúan
bajo la administración de su representante legal.
Los emancipados:
ARTICULO 27.- Emancipación. La celebración del matrimonio antes de los dieciocho años emancipa a la persona
menor de edad.

La persona emancipada goza de plena capacidad de ejercicio con las limitaciones previstas en este Código.

31
La emancipación es irrevocable. La nulidad del matrimonio no deja sin efecto la emancipación, excepto respecto
del cónyuge de mala fe para quien cesa a partir del día en que la sentencia pasa en autoridad de cosa juzgada.

Si algo es debido a la persona menor de edad con cláusula de no poder percibirlo hasta la mayoría de edad, la
emancipación no altera la obligación ni el tiempo de su exigibilidad.

ARTICULO 28.- Actos prohibidos a la persona emancipada. La persona emancipada no puede, ni con autorización
judicial:

a) aprobar las cuentas de sus tutores y darles finiquito;

b) hacer donación de bienes que hubiese recibido a título gratuito;

c) afianzar obligaciones.

ARTICULO 29.- Actos sujetos a autorización judicial. El emancipado requiere autorización judicial para disponer de
los bienes recibidos a título gratuito. La autorización debe ser otorgada cuando el acto sea de toda necesidad o de
ventaja evidente.

Los incapaces y las personas con capacidad restringida:


ARTICULO 32.- Persona con capacidad restringida y con incapacidad. El juez puede restringir la capacidad para
determinados actos de una persona mayor de trece años que padece una adicción o una alteración mental
permanente o prolongada, de suficiente gravedad, siempre que estime que del ejercicio de su plena capacidad
puede resultar un daño a su persona o a sus bienes.

En relación con dichos actos, el juez debe designar el o los apoyos necesarios que prevé el artículo 43,
especificando las funciones con los ajustes razonables en función de las necesidades y circunstancias de la
persona.

El o los apoyos designados deben promover la autonomía y favorecer las decisiones que respondan a las
preferencias de la persona protegida.

Por excepción, cuando la persona se encuentre absolutamente imposibilitada de interaccionar con su entorno y
expresar su voluntad por cualquier modo, medio o formato adecuado y el sistema de apoyos resulte ineficaz, el
juez puede declarar la incapacidad y designar un curador.

ARTICULO 38.- Alcances de la sentencia. La sentencia debe determinar la extensión y alcance de la restricción y
especificar las funciones y actos que se limitan, procurando que la afectación de la autonomía personal sea la
menor posible. Asimismo, debe designar una o más personas de apoyo o curadores de acuerdo a lo establecido en
el artículo 32 de este Código y señalar las condiciones de validez de los actos específicos sujetos a la restricción
con indicación de la o las personas intervinientes y la modalidad de su actuación.

ARTICULO 43.- Concepto. Función. Designación. Se entiende por apoyo cualquier medida de carácter judicial o
extrajudicial que facilite a la persona que lo necesite la toma de decisiones para dirigir su persona, administrar sus
bienes y celebrar actos jurídicos en general.

Las medidas de apoyo tienen como función la de promover la autonomía y facilitar la comunicación, la
comprensión y la manifestación de voluntad de la persona para el ejercicio de sus derechos.

El interesado puede proponer al juez la designación de una o más personas de su confianza para que le presten
apoyo. El juez debe evaluar los alcances de la designación y procurar la protección de la persona respecto de
eventuales conflictos de intereses o influencia indebida. La resolución debe establecer la condición y la calidad de
las medidas de apoyo y, de ser necesario, ser inscripta en el Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas.

ARTICULO 23.- Capacidad de ejercicio. Toda persona humana puede ejercer por sí misma sus derechos, excepto
las limitaciones expresamente previstas en este Código y en una sentencia judicial.

Está claro que una persona declarada incapaz no puede celebrar por sí los actos jurídicos que el juez
expresamente le ha impedido en la sentencia; ellos solo podrán ser realizados a través de su curador. Del

32
mismo modo, si se ha restringido la capacidad de una persona, y se trata de un acto que necesita el
concurso del apoyo, la persona protegida no podrá actuar sin el apoyo.
Si de todas formas, el incapaz celebrara el acto jurídico que le está prohibido, o la persona con capacidad
restringida actuara sin contar con el apoyo, el acto será nulo, pues el vicio es manifiesto (surge de la mera
comprobación de la sentencia dictada) y de nulidad relativa, toda vez que su sanción es en exclusivo
interés de la parte protegida, y es saneable (art. 388).
ARTICULO 388.- Nulidad relativa. Consecuencias. La nulidad relativa sólo puede declararse a instancia de las
personas en cuyo beneficio se establece. Excepcionalmente puede invocarla la otra parte, si es de buena fe y ha
experimentado un perjuicio importante. Puede sanearse por la confirmación del acto y por la prescripción de la
acción. La parte que obró con ausencia de capacidad de ejercicio para el acto, no puede alegarla si obró con dolo.

La nulidad afectará a los actos realizados con posterioridad a la inscripción de la sentencia en el Registro
del Estado Civil y Capacidad de las Personas (art. 44).
ARTICULO 44.- Actos posteriores a la inscripción de la sentencia. Son nulos los actos de la persona incapaz y con
capacidad restringida que contrarían lo dispuesto en la sentencia realizados con posterioridad a su inscripción en el
Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas.

ARTICULO 45.- Actos anteriores a la inscripción. Los actos anteriores a la inscripción de la sentencia pueden ser
declarados nulos, si perjudican a la persona incapaz o con capacidad restringida, y se cumple alguno de los
siguientes extremos:

a) la enfermedad mental era ostensible a la época de la celebración del acto;

b) quien contrató con él era de mala fe;

c) el acto es a título gratuito.

Otra situación singular es la de los contratos celebrados por el incapaz o por quien ha sido declarado con
su capacidad restringida, antes de la enfermedad. Se trata de un contrato celebrado por una persona sana
que luego enferma. En este caso debe diferenciarse según si las obligaciones a cargo de la persona
protegida son o no intuitu personae. Si lo son, la incapacidad o la restricción de la capacidad deberá ser
considerada como un caso fortuito eximente de responsabilidad; en cambio, si la obligación puede ser
satisfecha por el curador, o con el concurso del apoyo, deberá ser cumplida.

ARTICULO 46.- Persona fallecida. Luego de su fallecimiento, los actos entre vivos anteriores a la inscripción de la
sentencia no pueden impugnarse, excepto que la enfermedad mental resulte del acto mismo, que la muerte haya
acontecido después de promovida la acción para la declaración de incapacidad o capacidad restringida, que el acto
sea a título gratuito, o que se pruebe que quien contrató con ella actuó de mala fe.

Nuestra ley dispone que después que una persona haya fallecido, los actos anteriores a la inscripción de la
sentencia no pueden ser impugnados, a no ser que la muerte haya acontecido después de interpuesta la
demanda para la declaración de la incapacidad o de la capacidad restringida, que el acto sea gratuito o que
se pruebe que quien contrató con ella actuó de mala fe.
Los inhabilitados:
ARTICULO 48.- Pródigos. Pueden ser inhabilitados quienes por la prodigalidad en la gestión de sus bienes
expongan a su cónyuge, conviviente o a sus hijos menores de edad o con discapacidad a la pérdida del
patrimonio. A estos fines, se considera persona con discapacidad, a toda persona que padece una alteración
funcional permanente o prolongada, física o mental, que en relación a su edad y medio social implica desventajas
considerables para su integración familiar, social, educacional o laboral. La acción sólo corresponde al cónyuge,
conviviente y a los ascendientes y descendientes.

ARTICULO 49.- Efectos. La declaración de inhabilitación importa la designación de un apoyo, que debe asistir al
inhabilitado en el otorgamiento de actos de disposición entre vivos y en los demás actos que el juez fije en la
sentencia.

33
El inhabilitado puede —como regla— administrar libremente sus bienes (salvo que la sentencia de
inhabilitación limite determinados actos teniendo en cuenta las circunstancias del caso) y disponer por sí
de ellos, pero en este último caso necesita la conformidad del apoyo.
Los penados a penas privativas de la liberta mayor a trés años:
Quedan sujetos a la curatela.
ARTICULO 12.- Orden público. Fraude a la ley. Las convenciones particulares no pueden dejar sin efecto las leyes
en cuya observancia está interesado el orden público.

El acto respecto del cual se invoque el amparo de un texto legal, que persiga un resultado sustancialmente
análogo al prohibido por una norma imperativa, se considera otorgado en fraude a la ley. En ese caso, el acto
debe someterse a la norma imperativa que se trata de eludir.

La privación de la administración y disposición de los bienes por actos entre vivos tiene un fin protector. La
privación de la libertad por un período tan extenso conducirá sin duda alguna a una desatención obligada
de sus negocios e intereses.
Por otra parte, la situación rigurosa que le toca vivir expone al condenado a una situación de inferioridad
que puede conducirlo a realizar espantosos negocios contractuales o a otorgar facultades de gestión
desmesuradas que, a la postre, serán perjudiciales.
Por eso, la ley designa un curador para que administre y disponga de los bienes del condenado. Si bien este
curador tiene las mismas funciones que el curador del incapaz y está sujeto al control judicial, debiendo
rendir cuentas de su gestión
ARTICULO 130.- Deber de rendir cuentas. Periodicidad. Quien ejerce la tutela debe llevar cuenta fiel y
documentada de las entradas y gastos de su gestión. Debe rendir cuentas: al término de cada año, al cesar en el
cargo, y cuando el juez lo ordena, de oficio, o a petición del Ministerio Público. La obligación de rendición de
cuentas es individual y su aprobación sólo libera a quien da cumplimiento a la misma.

Aprobada la cuenta del primer año, puede disponerse que las posteriores se rindan en otros plazos, cuando la
naturaleza de la administración así lo justifique.

ARTICULO 131.- Rendición final. Terminada la tutela, quien la ejerza o sus herederos deben entregar los bienes de
inmediato, e informar de la gestión dentro del plazo que el juez señale, aunque el tutelado en su testamento lo
exima de ese deber. Las cuentas deben rendirse judicialmente con intervención del Ministerio Público.

La incapacidad dura mientras el penado permanezca en prisión. Por lo tanto, ella cesa cuando se obtiene la
libertad condicional o cuando la pena se extingue por amnistía, prescripción o indulto
Los comerciantes fallidos:
La quiebra decretada respecto de una persona, comerciante o no, tiene un mismo efecto: el
desapoderamiento de los bienes del fallido. El fallido ha perdido sus bienes y por ello no puede
administrarlos ni disponer (art. 107, ley 24.522).
Por esta razón, puede decirse que no se trata de una verdadera incapacidad del fallido sino de una
imposibilidad jurídica derivada de la pérdida del dominio de sus bienes, que han sido transmitidos a la
masa de los acreedores de manera fiduciaria, lo cual le impide realizar acto alguno sobre ellos, pues ya no
le pertenecen.
RTICULO 107.- Concepto y extensión. El fallido queda desapoderado de pleno derecho de sus bienes existentes a
la fecha de la declaración de la quiebra y de los que adquiriera hasta su rehabilitación. El desapoderamiento
impide que ejercite los derechos de disposición y administración.

34
No hay incapacidad sino inoponibilidad. Solo podrá realizar actos sobre esos bienes si cuenta con el
acuerdo de sus acreedores, lo que legitima su accionar.
La prohibición de administrar o disponer que afecta al fallido queda limitada, en principio, a los bienes que
se han transmitido a la masa de acreedores. Esto significa que el fallido puede celebrar contratos sobre
derechos extrapatrimoniales (como sería el contrato de servicio médico), o contratos de trabajo en tareas
artesanales, profesionales o en relación de dependencia (art. 104, ley 24.522)
ARTICULO 104.- Desempeño de empleo, profesión y oficio. El fallido conserva la facultad de
desempeñar tareas artesanales, profesionales o en relación de dependencia, sin perjuicio de lo
dispuesto por los Artículos 107 y 108, inciso 2.

Deudas posteriores. Las deudas contraídas mientras no esté rehabilitado, pueden dar lugar a nuevo
concurso, que sólo comprenderá los bienes remanentes una vez liquidada la quiebra y cumplida la
distribución y los adquiridos luego de la rehabilitación.

O que tengan por objeto los bienes que se consideran inembargables (art. 108, inc. 2º, ley 24.522), entre
otros.
ARTICULO 108.- Bienes excluidos. Quedan excluidos de lo dispuesto en el artículo anterior:

1) los derechos no patrimoniales;

2) los bienes inembargables;

3) el usufructo de los bienes de los hijos menores del fallido, pero los frutos que le correspondan caen
en desapoderamiento una vez atendida las cargas;

4) la administración de los bienes propios del cónyuge;

5) la facultad de actuar en justicia en defensa de bienes y bienes y derechos que no caen en el


desapoderamiento, y en cuanto por esta ley se admite su intervención particular;

6) las indemnizaciones que correspondan al fallido por daños materiales o morales a su persona;

7) los demás bienes excluidos por otras leyes.

Similar, aunque no igual, es el caso del concurso. El concursado no es un fallido, pues no se ha decretado
su quiebra, y hasta tanto ello ocurra (lo que puede no suceder) tendrá la administración y disposición de
sus bienes. Sin embargo, la administración de su patrimonio deberá ser hecha bajo la vigilancia del síndico,
y no podrá realizar actos a título gratuito o que importen alterar la situación de los acreedores por causa o
título anterior a la presentación (arts. 15 y 16, ley 24.522).
ARTICULO 15.- Administración del concursado. El concursado conserva la administración de su
patrimonio bajo la vigilancia del síndico.

ARTICULO 16.- Actos prohibidos. El concursado no puede realizar actos a título gratuito o que importen
alterar la situación de los acreedores por causa o título anterior a la presentación.

Pronto pago de créditos laborales. Dentro del plazo de diez (10) días de emitido el informe que
establece el artículo 14 inciso 11), el juez del concurso autorizará el pago de las remuneraciones
debidas al trabajador, las indemnizaciones por accidentes de trabajo o enfermedades laborales y las
previstas en los artículos 132 bis, 212, 232, 233 y 245 a 254, 178, 180 y 182 del Régimen de Contrato
de Trabajo aprobado por la ley 20.744; las indemnizaciones previstas en la ley 25.877, en los artículos
35
1º y 2º de la ley 25.323; en los artículos 8º, 9º, 10, 11 y 15 de la ley 24.013; en el artículo 44 y 45
de la ley 25.345; en el artículo 52 de la ley 23.551; y las previstas en los estatutos especiales,
convenios colectivos o contratos individuales, que gocen de privilegio general o especial y que surjan
del informe mencionado en el inciso 11 del artículo 14.

Para que proceda el pronto pago de crédito no incluido en el listado que establece el artículo 14 inciso
11), no es necesaria la verificación del crédito en el concurso ni sentencia en juicio laboral previo.

Previa vista al síndico y al concursado, el juez podrá denegar total o parcialmente el pedido de pronto
pago mediante resolución fundada, sólo cuando existiere duda sobre su origen o legitimidad, se
encontraren controvertidos o existiere sospecha de connivencia entre el peticionario y el concursado.

En todos los casos la decisión será apelable.

La resolución judicial que admite el pronto pago tendrá efectos de cosa juzgada material e importará
la verificación del crédito en el pasivo concursal.

La que lo deniegue, habilitará al acreedor para iniciar o continuar el juicio de conocimiento laboral ante
el juez natural.

No se impondrán costas al trabajador en la solicitud de pronto pago, excepto en el caso de connivencia,


temeridad o malicia.

Los créditos serán abonados en su totalidad, si existieran fondos líquidos disponibles. En caso contrario
y hasta que se detecte la existencia de los mismos por parte del síndico se deberá afectar el tres por
ciento (3%) mensual del ingreso bruto de la concursada.

El síndico efectuará un plan de pago proporcional a los créditos y sus privilegios, no pudiendo exceder
cada pago individual en cada distribución un monto equivalente a cuatro (4) salarios mínimos vitales y
móviles.

Excepcionalmente el juez podrá autorizar, dentro del régimen de pronto pago, el pago de aquellos
créditos amparados por el beneficio y que, por su naturaleza o circunstancias particulares de sus
titulares, deban ser afectados a cubrir contingencias de salud, alimentarias u otras que no admitieran
demoras.

En el control e informe mensual, que la sindicatura deberá realizar, incluirá las modificaciones
necesarias, si existen fondos líquidos disponibles, a los efectos de abonar la totalidad de los prontos
pagos o modificar el plan presentado.

Actos sujetos a autorización. Debe requerir previa autorización judicial para realizar cualquiera de los
siguientes actos: los relacionados con bienes registrables; los de disposición o locación de fondos de
comercio; los de emisión de debentures con garantía especial o flotante; los de emisión de obligaciones
negociables con garantía especial o flotante; los de constitución de prenda y los que excedan de la
administración ordinaria de su giro comercial.

La autorización se tramita con audiencia del síndico y del comité de control; para su otorgamiento el
juez ha de ponderar la conveniencia para la continuación de las actividades del concursado y la
protección de los intereses de los acreedores.

Las inhabilidades para contratar:


Las personas, aunque sean plenamente capaces, no siempre pueden contratar con cualquier otra persona
o sobre determinados objetos. En efecto, ciertas personas no pueden contratar entre sí, esencialmente por
la contraposición de intereses que puede existir entre ellas.
La ley establece dos regímenes posibles para gobernar el sistema patrimonial del matrimonio: el de
comunidad y el de separación de bienes. En este último, como regla, cada uno de los cónyuges conserva la
libre administración y disposición de sus bienes personales (art. 505).

36
ARTICULO 505.- Gestión de los bienes. En el régimen de separación de bienes, cada uno de los cónyuges conserva
la libre administración y disposición de sus bienes personales, excepto lo dispuesto en el artículo 456.

Cada uno de ellos responde por las deudas por él contraídas, excepto lo dispuesto en el artículo 461.

En el primero, al que la ley le asigna carácter supletorio (esto es, que debe ser aplicado en caso de que los
cónyuges no hayan acordado el régimen de separación de bienes), se diferencian los bienes según su
origen, en propios y gananciales y se imponen normas sobre la administración y disposición de ellos,
debiéndose dividir por partes iguales la masa de bienes gananciales cuando se extinga la comunidad (arts.
463/504).
ARTICULO 463.- Carácter supletorio. A falta de opción hecha en la convención matrimonial, los cónyuges quedan
sometidos desde la celebración del matrimonio al régimen de comunidad de ganancias reglamentado en este
Capítulo. No puede estipularse que la comunidad comience antes o después, excepto el caso de cambio de
régimen matrimonial previsto en el artículo 449

ARTICULO 504.- Bigamia. En caso de bigamia y buena fe del segundo cónyuge, el primero tiene derecho a la
mitad de los gananciales hasta la disolución de su matrimonio, y el segundo a la mitad de la masa ganancial
formada por él y el bígamo hasta la notificación de la demanda de nulidad.

Hecha esta explicación, debe señalarse que los cónyuges que estén bajo el régimen de comunidad no
pueden contratar en interés propio, entre sí (art. 1002, inc. d]).
ARTICULO 1002.- Inhabilidades especiales. No pueden contratar en interés propio:

a) los funcionarios públicos, respecto de bienes de cuya administración o enajenación están o han estado
encargados;

b) los jueces, funcionarios y auxiliares de la justicia, los árbitros y mediadores, y sus auxiliares, respecto de bienes
relacionados con procesos en los que intervienen o han intervenido;

c) los abogados y procuradores, respecto de bienes litigiosos en procesos en los que intervienen o han
intervenido;

d) los cónyuges, bajo el régimen de comunidad, entre sí.

Los albaceas que no son herederos no pueden celebrar contrato de compraventa sobre los bienes de las
testamentarias que estén a su cargo.

Resulta claro que los cónyuges que hayan elegido el régimen de separación de bienes pueden celebrar
libremente, entre sí, todo tipo de contratos. Pero, aun en el régimen de comunidad, hay contratos que
pueden celebrar. En verdad, lo que importa es determinar si existen intereses contrapuestos o si se puede
llegar a afectar a terceros. Claramente, la prohibición legal alcanza a los contratos de compraventa, cesión
de derechos, permuta, o donación.
Puede advertirse que los contratos prohibidos son aquellos que traen aparejado un cambio de la
titularidad de dominio; y esto es particularmente riesgoso para los terceros que podrían ver desaparecer
con suma facilidad, mediante actos simulatorios o fraudulentos, los bienes que garanticen su crédito.
Los padres no pueden contratar con sus hijos menores, a menos que se trate de una donación pura y simple hecha
por el padre a favor del hijo menor (art. 689).
ARTICULO 689.- Contratos prohibidos. Los progenitores no pueden hacer contrato alguno con el hijo que está bajo
su responsabilidad, excepto lo dispuesto para las donaciones sin cargo previstas en el artículo 1549.

No pueden, ni aun con autorización judicial, comprar por sí ni por persona interpuesta, bienes de su hijo ni
constituirse en cesionarios de créditos, derechos o acciones contra su hijo; ni hacer partición privada con su hijo
de la herencia del progenitor prefallecido, ni de la herencia en que sean con él coherederos o colegatarios; ni
obligar a su hijo como fiadores de ellos o de terceros.

37
Debe interpretarse que, al referirse a la compra de bienes del hijo, quedan comprendidos otros supuestos
en que la propiedad pase de manos del hijo al padre, como son los casos de permuta y donación.
La norma admite, implícitamente, que hay contratos que pueden celebrarse si se cuenta con autorización
judicial. Tal sería el supuesto de la locación o el depósito, en los que no existe transmisión de la propiedad.
Los tutores y curadores no pueden contratar con sus pupilos. Ello es así porque expresamente se dispone
que no pueden celebrar con ellos, ni con autorización judicial, los actos prohibidos a los padres respecto de
sus hijos menores de edad (arts. 120 y 138).
ARTICULO 120.- Actos prohibidos. Quien ejerce la tutela no puede, ni con autorización judicial, celebrar con su
tutelado los actos prohibidos a los padres respecto de sus hijos menores de edad.

Antes de aprobada judicialmente la cuenta final, el tutor no puede celebrar contrato alguno con el pupilo, aunque
haya cesado la incapacidad.

ARTICULO 138.- Normas aplicables. La curatela se rige por las reglas de la tutela no modificadas en esta Sección.

La principal función del curador es la de cuidar a la persona y los bienes de la persona incapaz, y tratar de que
recupere su salud. Las rentas de los bienes de la persona protegida deben ser destinadas preferentemente a ese
fin.

El albacea, también llamado ejecutor testamentario, que no es heredero no puede celebrar contratos de
compraventa sobre los bienes de las testamentarias que estén a su cargo.
ARTICULO 1002.- Inhabilidades especiales. No pueden contratar en interés propio:

a) los funcionarios públicos, respecto de bienes de cuya administración o enajenación están o han estado
encargados;

b) los jueces, funcionarios y auxiliares de la justicia, los árbitros y mediadores, y sus auxiliares, respecto de bienes
relacionados con procesos en los que intervienen o han intervenido;

c) los abogados y procuradores, respecto de bienes litigiosos en procesos en los que intervienen o han
intervenido;

d) los cónyuges, bajo el régimen de comunidad, entre sí.

Los albaceas que no son herederos no pueden celebrar contrato de compraventa sobre los bienes de las
testamentarias que estén a su cargo.

No pueden contratar, en interés propio, los jueces, funcionarios y auxiliares de la justicia, los árbitros y
mediadores, y sus auxiliares, respecto de bienes relacionados con procesos en los que intervienen o han
intervenido (art. 1002, inc. b]). Quedan incluidos en la prohibición, los fiscales, defensores de menores y
peritos. La prohibición abarca la imposibilidad de ser cesionarios de acciones judiciales que fuesen de la
competencia del tribunal que integre. La prohibición obliga a declarar la nulidad del acto celebrado
violando la norma, y esa nulidad es absoluta, imposible de sanearse, pues existe un evidente fundamento
de orden público.
En el concepto de funcionario público queda incluido el presidente de la Nación, los gobernadores de
provincia, los ministros de gobierno —nacional o provincial— y los empleados públicos. La prohibición
impide que puedan ser cesionarios de créditos en los que la Nación, las provincias, y las municipalidades
sean deudores cedidos. La prohibición obliga a declarar la nulidad del acto celebrado violando la norma, y
esa nulidad es absoluta, imposible de sanearse, pues existe un evidente fundamento de orden público.
ARTICULO 1001.- Inhabilidades para contratar. No pueden contratar, en interés propio o ajeno, según sea el caso,
los que están impedidos para hacerlo conforme a disposiciones especiales. Los contratos cuya celebración está
prohibida a determinados sujetos tampoco pueden ser otorgados por interpósita persona.

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El director de una sociedad anónima puede celebrar contratos con esa sociedad cuando se tratase de
contratos que sean propios de la actividad societaria y se hagan en las condiciones de mercado. Además
pueden celebrar contratos que no reúnan las condiciones antedichas si se tiene la aprobación del
directorio o de la sindicatura si no existiese quorum. Pero si estos contratos no son celebrados de la
manera indicada o no se contare con la aprobación de la asamblea son nulos (art. 271, ley 19.550).
Los funcionarios del Servicio Exterior no pueden ejercer el comercio ni la profesión, ni pueden gestionar
intereses propios o ajenos en el exterior, ni integrar directorios, ni actuar por firmas comerciales, empresas
o intereses extranjeros (art. 23, ley 20.957).
Los representantes voluntarios no pueden, en representación de otro, efectuar contratos consigo mismo,
sea por cuenta propia o de un tercero, sin la autorización del representado (art. 368).
ARTICULO 368.- Acto consigo mismo. Nadie puede, en representación de otro, efectuar consigo mismo un acto
jurídico, sea por cuenta propia o de un tercero, sin la autorización del representado. Tampoco puede el
representante, sin la conformidad del representado, aplicar fondos o rentas obtenidos en ejercicio de la
representación a sus propios negocios, o a los ajenos confiados a su gestión.

En los casos comprendidos por la prohibición, el acto será nulo, de nulidad relativa, pues solo está
inspirada en el deseo de proteger los interés.
Los tutores y curadores no pueden recibir donaciones de quienes han estado bajo su tutela o curatela,
antes de rendir cuentas y de pagar cualquier suma que hayan quedado adeudándoles (art. 1550).
ARTICULO 1550.- Tutores y curadores. Los tutores y curadores no pueden recibir donaciones de quienes han
estado bajo su tutela o curatela antes de la rendición de cuentas y pago de cualquier suma que hayan quedado
adeudándoles.

Nulidad del contrato:


ARTICULO 1000.- Efectos de la nulidad del contrato. Declarada la nulidad del contrato celebrado por la persona
incapaz o con capacidad restringida, la parte capaz no tiene derecho para exigir la restitución o el reembolso de lo
que ha pagado o gastado, excepto si el contrato enriqueció a la parte incapaz o con capacidad restringida y en
cuanto se haya enriquecido.

El privilegio reconocido a las personas con incapacidad o capacidad restringida no funciona cuando el acto
se ha originado en dolo o violencia ejercida por ella sobre la otra parte.
ARTICULO 388.- Nulidad relativa. Consecuencias. La nulidad relativa sólo puede declararse a instancia de las
personas en cuyo beneficio se establece. Excepcionalmente puede invocarla la otra parte, si es de buena fe y ha
experimentado un perjuicio importante. Puede sanearse por la confirmación del acto y por la prescripción de la
acción. La parte que obró con ausencia de capacidad de ejercicio para el acto, no puede alegarla si obró con dolo.

Cabe señalar que los actos realizados por una persona incapaz, con capacidad restringida, emancipada o
menor de edad, que sea uno de aquellos que tiene prohibido hacer exclusivamente por sí, adolecen de
nulidad relativa, porque esa nulidad se establece en el solo interés del incapaz.
Legitimación para pedir la nulidad:
Está claro que si se trata de un contrato celebrado por un incapaz o por una persona que tiene su
capacidad restringida, la legitimación la tiene la persona protegida y sus representantes legales y apoyos.
Pero si el contrato adoleciese de nulidad absoluta, la puede alegar, además de los mencionados
precedentemente, el Ministerio Público y cualquier interesado, siempre y cuando no invoque la propia
torpeza para obtener un provecho. Incluso, el juez debe decretarla de oficio, si la nulidad es manifiesta.
ARTICULO 387.- Nulidad absoluta. Consecuencias. La nulidad absoluta puede declararse por el juez, aun sin
mediar petición de parte, si es manifiesta en el momento de dictar sentencia. Puede alegarse por el Ministerio

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Público y por cualquier interesado, excepto por la parte que invoque la propia torpeza para lograr un provecho. No
puede sanearse por la confirmación del acto ni por la prescripción.

La ley que rige la capacidad para contratar:


La ley del domicilio es la que rige la capacidad de las personas.
ARTICULO 2608.- Domicilio o residencia habitual del demandado. Excepto disposición particular, las acciones
personales deben interponerse ante el juez del domicilio o residencia habitual del demandado.

Representación. Contrato consigo mismo:


el autocontrato es posible en algunos supuestos excepcionales. Quizás el más importante y el que ha dado
lugar a mayores debates es el caso del representante. Tales contratos deben reputarse ilícitos si el
representante ha podido obrar a su libre arbitrio dentro de límites más o menos amplios; si no ha existido
ese campo de libre arbitrio, el contrato será válido.
Por eso, se ha impuesto como regla que los representantes voluntarios (apoderados, mandatarios y ciertos
auxiliares de la justicia, como los síndicos y curadores a los bienes y de herencias vacantes) no pueden, en
representación de otro, efectuar contratos consigo mismo, sea por cuenta propia o de un tercero, sin la
autorización del representado (art. 368
ARTICULO 368.- Acto consigo mismo. Nadie puede, en representación de otro, efectuar consigo mismo un acto
jurídico, sea por cuenta propia o de un tercero, sin la autorización del representado. Tampoco puede el
representante, sin la conformidad del representado, aplicar fondos o rentas obtenidos en ejercicio de la
representación a sus propios negocios, o a los ajenos confiados a su gestión.

cuando se regula el mandato, se dispone que si hay conflicto de intereses entre mandante y mandatario,
éste debe posponer los suyos en la ejecución del mandato o renunciar (art. 1325)
ARTICULO 1325.- Conflicto de intereses. Si media conflicto de intereses entre el mandante y el mandatario, éste
debe posponer los suyos en la ejecución del mandato, o renunciar.

La obtención, en el desempeño del cargo, de un beneficio no autorizado por el mandante, hace perder al
mandatario su derecho a la retribución.

Lo que importa decir que, si no hay conflicto de intereses, puede actuar. Por eso, si tal conflicto queda
superado, sea porque el mandante autoriza expresamente al mandatario a adquirir el bien, sea porque el
mandante ha fijado con precisión las condiciones de venta y el precio, la compraventa es válida.
MANIFESTACION DEL CONSENTIMIENTO
A la hora de formular un contrato entra en juego los conceptos de voluntad, consentimiento y
manifestación del consentimiento.
Ante que nada, el acto jurídico (el contrato), es un acto voluntario, por lo cual debe ser ejecutado con
discernimiento, intención y libertad (elementos internos). Además de por la manifestación por un hecho
exterior (elemento externo).
La dicotomía de lo querido y lo manifestado entra en juego, principalmente cuando dicha declaración
puede afectar los derechos o intereses de terceros.
La importancia de la cuestión se revela en 2 ámbitos:
1- El de la validez y eficacia de la declaración de la voluntad.
2- En la problemática de la interpretación de los actos jurídicos.

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Por ello nos limitamos a señalar que en la actualidad prevalecen en la doctrina las posiciones que parten de
la distinción entre las declaraciones recepticias y no recepticias.
Las declaraciones recepticias deben ser analizadas en cuanto a su validez e interpretadas, en principio,
conforme a lo efectivamente querido por el declarante.
Pero al estar dirigidas a otro sujeto, esa indagación de la voluntad real se hará a través de la declaración.
Se admite la invalidez de la declaración cuando el error ha sido excusable o reconocible. Pero no se
aceptan la reserva mental, ni el error no reconocible. El acto simulado mantiene sus efectos frente al
tercero de buena fe; y en orden a la interpretación, se tendrá en cuenta lo que las partes verosímilmente
pudieron entender, obrando de buena fe y de acuerdo con los usos del tráfico.
En cuanto a las declaraciones no recepticias (como el testamento), que tienen una función exclusiva de
conocimiento, la voluntad interna prevalece sobre lo declarado, siempre que esa voluntad interna tenga
alguna expresión, así incompleta, en la declaración.
ARTICULO 265.- Error de hecho. El error de hecho esencial vicia la voluntad y causa la nulidad del acto. Si el acto
es bilateral o unilateral recepticio, el error debe, además, ser reconocible por el destinatario para causar la
nulidad.

ARTICULO 266.- Error reconocible. El error es reconocible cuando el destinatario de la declaración lo pudo conocer
según la naturaleza del acto, las circunstancias de persona, tiempo y lugar.

ARTICULO 336.- Acción de terceros. Los terceros cuyos derechos o intereses legítimos son afectados por el acto
simulado pueden demandar su nulidad. Pueden acreditar la simulación por cualquier medio de prueba.

ARTICULO 337.- Efectos frente a terceros. Deber de indemnizar. La simulación no puede oponerse a los
acreedores del adquirente simulado que de buena fe hayan ejecutado los bienes comprendidos en el acto.

La acción del acreedor contra el subadquirente de los derechos obtenidos por el acto impugnado sólo procede si
adquirió por título gratuito, o si es cómplice en la simulación.

El subadquirente de mala fe y quien contrató de mala fe con el deudor responden solidariamente por los daños
causados al acreedor que ejerció la acción, si los derechos se transmitieron a un adquirente de buena fe y a título
oneroso, o de otro modo se perdieron para el acreedor. El que contrató de buena fe y a título gratuito con el
deudor, responde en la medida de su enriquecimiento.

ARTICULO 1067.- Protección de la confianza. La interpretación debe proteger la confianza y la lealtad que las
partes se deben recíprocamente, siendo inadmisible la contradicción con una conducta jurídicamente relevante,
previa y propia del mismo sujeto.

MANIFESTACION DEL CONSENTIMIENTO


RTICULO 957.- Definición. Contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su
consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales.

Existe consentimiento cuando ambas partes del contrato han manifestado su voluntad absolutamente
coincidente.
En cambio, al hablar de la manifestación de voluntad, se refiere al sujeto aislado.
El consentimiento es un requisito necesario para el nacimiento del contrato ya desde el derecho romano,
constituye la base del derecho contractual moderno.
Es la manifestación de voluntad coincidente que perfecciona el contrato.
SISTEMA DE FORMACION DEL CONTRATO
La conclusión del contrato siempre ha estado sujeta al esquema binario de oferta y aceptación.
41
contratos
entre presentes y entre ausentes. Los primeros se perfeccionan inmediatamente, pues las partes conocen
directamente la manifestación de voluntad de la otra parte; mientras que en los contratos entre ausentes
ello no es posible, y por lo tanto hay que esperar para conocer lo que la otra parte dice.
Ese "esperar" ha revelado que lo importante no es la presencia o la distancia, sino que haya un lapso de
tiempo entre las declaraciones de voluntad de una y otra parte.
La doctrina ha sistematizado las distintas soluciones legales, identificando los siguientes regímenes básicos:
- Criterio de la emisión de la aceptación: la perfección del contrato se produce cuando el destinatario
de la oferta exterioriza o manifiesta su declaración de voluntad.

- Criterio de la expedición o remisión: es el que adoptaba el Codigo de Velez, conforme el cual el


contrato se perfeccionaba con la remisión de la aceptación al oferente.

- Criterio de la recepción: conforme al cual el contrato se concluye cuando el oferente recibe la


aceptación. Genera el problema de determinar cuándo se produce la recepción, considerándose
general que ello sucede cuando la aceptación llega al círculo de sus intereses: domicilio,
establecimiento o dirección postal. Régimen adoptado por la Convención de Viena.

- Criterio del conocimiento: el no conocimiento se deba a un hecho imputable al oferente.

El régimen de formación de contratos establecido en el CCyC se aplica a los contratos discrecionales,


puesto que los contratos de adhesión y de consumo poseen regulación específica.
Encuentra su fuente en los Principios Unidroit y en la Convención de Viena.
ARTICULO 971.- Formación del consentimiento. Los contratos se concluyen con la recepción de la aceptación de
una oferta o por una conducta de las partes que sea suficiente para demostrar la existencia de un acuerdo.

ARTICULO 980.- Perfeccionamiento. La aceptación perfecciona el contrato:

a) entre presentes, cuando es manifestada;

b) entre ausentes, si es recibida por el proponente durante el plazo de vigencia de la oferta.

Con estos artículos el código sigue el sistema de la recepción de la aceptación como momento de
perfeccionamiento del contrato.
ARTICULO 983.- Recepción de la manifestación de la voluntad. A los fines de este Capítulo se considera que la
manifestación de voluntad de una parte es recibida por la otra cuando ésta la conoce o debió conocerla, trátese de
comunicación verbal, de recepción en su domicilio de un instrumento pertinente, o de otro modo útil.

Se traslada al oferente la diligencia en conocer el contenido de la comunicación, de modo que, aunque el


oferente no tenga conocimiento real, las consecuencias son las misma que si hubiera conocido la
declaración, y el contrato queda perfeccionado.
OFERTA
ARTICULO 972.- Oferta. La oferta es la manifestación dirigida a persona determinada o determinable, con la
intención de obligarse y con las precisiones necesarias para establecer los efectos que debe producir de ser
aceptada.

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Es una manifestación unilateral de la voluntad de una de las partes, encaminada a la celebración de un
determinado contrato, concebido en modo tal que la conclusión de este solo depende de la aceptación del
destinatario.
Requisitos:
- Que se dirige a persona determinada o determinable
- La intención de obligarse
- Que contenga las precisiones necesarias sobre los efectos que debe producir de ser aceptada.
ARTICULO 973.- Invitación a ofertar. La oferta dirigida a personas indeterminadas es considerada como invitación
para que hagan ofertas, excepto que de sus términos o de las circunstancias de su emisión resulte la intención de
contratar del oferente. En este caso, se la entiende emitida por el tiempo y en las condiciones admitidas por los
usos.

Un ejemplo de una oferta a persona indeterminada, es cuando quien publica un aviso ofreciendo en venta
su automóvil o cualquier otro bien, ello implica que está dispuesto a escuchar ofertas pero no
necesariamente a aceptarlas. La fuente del precepto es la Convención de Viena.
La norma transcripta prevé una excepción: la oferta a persona indeterminada obliga a quien la hace
cuando de sus términos o de la circunstancia de la emisión resulte la intención de contratar del oferente.
La intención de obligarse: Esta implícita en toda oferta, salvo que:
- Se formule iocandi gratia o con fines de enseñanza o representación.
- Se exprese en ella que es “sin responsabilidad”, “sin compromiso”, “sujeta a revisión, “ad
referéndum”, etc.
La oferta debe ser autosuficiente, contener todos los elementos necesarios para que la aceptación del
destinatario se limite a un simple “si, acepto” y ello sea suficiente para tener celebrado el contrato.
Integración de la oferta:
La ausencia de ciertos elementos de la oferta no implica que ellos no puedan ser integrados con elementos
externos a ella.
En este sentido las prácticas comerciales habidas entre las partes y los usos habituales de la rama de los
negocios en que se desenvuelven las partes, pueden integrar las omisiones de la oferta, por lo que una
aceptación a ella puede concluir el contrato.
ARTICULO 1006.- Determinación por un tercero. Las partes pueden pactar que la determinación del objeto sea
efectuada por un tercero. En caso de que el tercero no realice la elección, sea imposible o no haya observado los
criterios expresamente establecidos por las partes o por los usos y costumbres, puede recurrirse a la
determinación judicial, petición que debe tramitar por el procedimiento más breve que prevea la legislación
procesal.

La oferta no determina el objeto pero indica con precisión suficiente como será determinado por el
tercero, es una oferta suficiente que puede ser aceptada lisa y llanamente concluyendo el contrato.
ARTICULO 1133.- Determinación del precio. El precio es determinado cuando las partes lo fijan en una suma que
el comprador debe pagar, cuando se deja su indicación al arbitrio de un tercero designado o cuando lo sea con
referencia a otra cosa cierta. En cualquier otro caso, se entiende que hay precio válido si las partes previeron el
procedimiento para determinarlo.

ARTICULO 1134.- Precio determinado por un tercero. El precio puede ser determinado por un tercero designado en
el contrato o después de su celebración. Si las partes no llegan a un acuerdo sobre su designación o sustitución, o
si el tercero no quiere o no puede realizar la determinación, el precio lo fija el juez por el procedimiento más breve
que prevea la ley local.

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Por otro lado la integración puede provenir de la ley.
ARTICULO 1143.- Silencio sobre el precio. Cuando el contrato ha sido válidamente celebrado, pero el precio no se
ha señalado ni expresa ni tácitamente, ni se ha estipulado un medio para determinarlo, se considera, excepto
indicación en contrario, que las partes han hecho referencia al precio generalmente cobrado en el momento de la
celebración del contrato para tales mercaderías, vendidas en circunstancias semejantes, en el tráfico mercantil de
que se trate.

Efectos de la oferta:
- Carácter vinculante:
ARTICULO 974.- Fuerza obligatoria de la oferta. La oferta obliga al proponente, a no ser que lo contrario
resulte de sus términos, de la naturaleza del negocio o de las circunstancias del caso.

La oferta hecha a una persona presente o la formulada por un medio de comunicación instantáneo, sin
fijación de plazo, sólo puede ser aceptada inmediatamente.

Cuando se hace a una persona que no está presente, sin fijación de plazo para la aceptación, el
proponente queda obligado hasta el momento en que puede razonablemente esperarse la recepción de la
respuesta, expedida por los medios usuales de comunicación.

Los plazos de vigencia de la oferta comienzan a correr desde la fecha de su recepción, excepto que
contenga una previsión diferen.

Vigencia de la oferta:
Incluye a la regla de oferta inmediata las hechas por un medio de comunicación instantáneo, normalmente
un computador, teléfono o cualquier otra vía idónea para estar comunicado de manera inmediata.
La oferta tiene vigencia durante todo el plazo establecido en ella y por lo tanto la aceptación debe ser
recibida por el oferente dentro de este término.
ARTICULO 980.- Perfeccionamiento. La aceptación perfecciona el contrato:

a) entre presentes, cuando es manifestada;

b) entre ausentes, si es recibida por el proponente durante el plazo de vigencia de la oferta.

Retiro y retractación de la oferta:


La oferta puede ser revocable o irrevocable. La regla es que la oferta con plazo es irrevocable, pues ella
obliga por todo el término, salvo que expresamente se diga que es revocable y se la retracte.
ARTICULO 975.- Retractación de la oferta. La oferta dirigida a una persona determinada puede ser retractada si la
comunicación de su retiro es recibida por el destinatario antes o al mismo tiempo que la oferta.

El sistema funciona asi:


- Esta solución (975), se encuentra justificada en que mientras la oferta llegue a conocimiento del
destinatario no produce ningún efecto jurídico; el oferente puede cambiar libremente de idea y
decidir no celebrar el contrato reemplazar la oferta por otra.

- Después de la recepción de la oferta, y mientras esté vigente, ella solo puede ser revocada si ha
sido concebida como revocable.

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- La aceptación formulada por el destinatario durante el plazo de vigencia de la oferta hace que se
haya formado el contrato, careciendo de eficacia la retractación o retiro de la oferta que hubiera
pretendido formular el oferente en ese mismo lapso.

Caducidad de la oferta:
ARTICULO 976.- Muerte o incapacidad de las partes. La oferta caduca cuando el proponente o el destinatario de
ella fallecen o se incapacitan, antes de la recepción de su aceptación.

El que aceptó la oferta ignorando la muerte o incapacidad del oferente, y que a consecuencia de su aceptación ha
hecho gastos o sufrido pérdidas, tiene derecho a reclamar su reparación.

Si el destinatario de la oferta la acepto sin saber de la muerte del oferente tiene derecho al resarcimiento
de los gastos en que incurrió o perdidas que sufrió.
La indemnización debe cubrir solo el daño al interés negativo, que comprendería todo lo gastado con causa
en la aceptación y su comunicación.
ACEPTACION
ARTICULO 978.- Aceptación. Para que el contrato se concluya, la aceptación debe expresar la plena conformidad
con la oferta. Cualquier modificación a la oferta que su destinatario hace al manifestar su aceptación, no vale
como tal, sino que importa la propuesta de un nuevo contrato, pero las modificaciones pueden ser admitidas por el
oferente si lo comunica de inmediato al aceptante.

ARTICULO 980.- Perfeccionamiento. La aceptación perfecciona el contrato:

a) entre presentes, cuando es manifestada;

b) entre ausentes, si es recibida por el proponente durante el plazo de vigencia de la oferta.

La conformidad plena se da cuando la idea de oferta es lo suficientemente precisa como para que la
aceptación pueda limitarse a un “si acepto”.
Modificación de la oferta:
La aceptación con modificaciones no es aceptación, sino una nueva oferta que a su vez debe ser aceptada
por el oferente original.
Esto produce el problema de establecer si la contra oferta hace que la oferta original pierda su vigencia.
para el CCyC cualquier modificación es considerado una contraoferta. Pero, a su vez, estas modificaciones
pueden ser admitidas por el oferente si lo comunica de inmediato, con lo cual quedaría concluido el
contrato.
Modos de aceptación:
ARTICULO 979.- Modos de aceptación. Toda declaración o acto del destinatario que revela conformidad con la
oferta constituye aceptación. El silencio importa aceptación sólo cuando existe el deber de expedirse, el que puede
resultar de la voluntad de las partes, de los usos o de las prácticas que las partes hayan establecido entre ellas, o
de una relación entre el silencio actual y las declaraciones precedentes.

Se aplican las reglas de la manifestación expresa de la voluntad.


Retractación de la aceptación:
Es eficaz si llega a conocimiento del oferente antes o al mismo tiempo que la aceptación. No prevé el
derecho del oferente a reclamar la indemnización de daños para el caso de que hubiera incurrido en gastos
o sufrido pérdidas causadas en la aceptación. Esto es porque no hay responsabilidad precontractual.
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Además, se considera que al ser la retractación anterior o al mismo tiempo que la aceptación no habría
gastos algunos.
CONCLUSION DEL CONTRATO POR LA CONDUCTA DE LAS PARTES
ARTICULO 971.- Formación del consentimiento. Los contratos se concluyen con la recepción de la aceptación de
una oferta o por una conducta de las partes que sea suficiente para demostrar la existencia de un acuerdo.

Es ejemplo de esto cuando después de prolongadas negociaciones, quedando puntos menores sin
consensuar, ambas partes comienzan a cumplir sus obligaciones.
Es considerado por ciertas partes de la doctrina un “contrato de hecho”.
Es necesario que la conducta de las partes sea suficiente para demostrar que hay acuerdo. El juez debe
tener en cuenta varias cuestiones:
- El art 982, que denomina los “acuerdos parciales” y ante la duda se considera al contrato como no
concluido.

- El art 979, “toda declaración o acto del destinatario que revela conformidad con la oferta
constituye aceptación”.

- Es posible que no se concluya que no hay contrato si solo una de las partes comienza a cumplir las
obligaciones. Por lo cual es necesario que ambas partes empiecen a cumplir con las obligaciones del
contrato.

- Nadie puede ponerse en contradicción con una conducta propia anterior que haya generado una
situación de confianza en la otra. (art 1067)

En ciertos casos la ley pide la manifestación expresa, por ejemplo:


ARTICULO 1634.- Conformidad para la liberación del deudor. En los casos de los dos artículos anteriores el deudor
sólo queda liberado si el acreedor lo admite expresamente. Esta conformidad puede ser anterior, simultánea, o
posterior a la cesión; pero es ineficaz si ha sido prestada en un contrato celebrado por adhesión.

FORMACION DEL CONTRATO PLURILATERAL


ARTICULO 977.- Contrato plurilateral. Si el contrato ha de ser celebrado por varias partes, y la oferta emana de
distintas personas, o es dirigida a varios destinatarios, no hay contrato sin el consentimiento de todos los
interesados, excepto que la convención o la ley autoricen a la mayoría de ellos para celebrarlo en nombre de todos
o permitan su conclusión sólo entre quienes lo han consentido.

Ha sido elaborado para explicar las figuras asociativas: sociedades, contratos de colaboración, joint ventures, etc.

FORMACION PROGRESIVA DEL CONTRATO

La cuestión se plantea en la realidad negocial, donde los contratos suelen acordarse “paso a paso” a través
de acuerdos parciales se llega a los aspectos sustanciales del negocio. La cuestión que trae es si se está
ante meras tratativas o si ya existe un contrato cuyo detalles menores pueden ser integrados por nuevos
acuerdos de las partes.
ARTICULO 982.- Acuerdo parcial. Los acuerdos parciales de las partes concluyen el contrato si todas ellas, con la
formalidad que en su caso corresponda, expresan su consentimiento sobre los elementos esenciales particulares.
En tal situación, el contrato queda integrado conforme a las reglas del Capítulo 1. En la duda, el contrato se tiene
por no concluido. No se considera acuerdo parcial la extensión de una minuta o de un borrador respecto de alguno
de los elementos o de todos ellos.
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Se crea una suerte de presunción de que existe contrato. Le da el limitado efecto de una mera presunción
legal, aplicable solo cuando las partes no se hubieran pronunciado respecto al alcance de sus voluntades
de vincularse, aunque hubieran acordado sobre los “elementos esenciales particulares”.
Cuáles son los elementos particulares depende del negocio que estén elaborando. Cuanto más complejo es
el negocio más difícil es identificarlos.
El CCyC establece que en caso de duda el contrato se tiene por no concluido. Por lo cual la presunción legal
que introduce el art. 982 operara cuando existiendo acuerdo sobre los “elementos esenciales particulares”
no mediara:
1- Discordancia
2- Reserva respecto de los restantes elementos, salvo que las partes no sujetaran la conclusión del
contrato al acuerdo acerca de los puntos reservados.
Dicha presunción solo operaria ante la existencia de “lagunas” relativas a elementos no esenciales.
La noción de “minuta” o “borrador” se define como “extracto o borrador que se hace de un contrato, u
otra cosa, anotando las cláusulas o partes esenciales, para copiarlo después y extenderlo con todas las
partes esenciales, para copiarlo después y extenderlo con todas las formalidades necesarias para su
perfección”, a la primera. La segunda se define como “escrito provisional en que pueden hacerse
modificaciones”.
Ambas definiciones poseen el elemento de la provisoriedad.
BORDA
OFERTA
No es un acto preparatorio del contrato, sino una de las declaraciones contractuales. Así, pues, solo hay
oferta cuando el contrato puede quedar concluido con la sola aceptación de la otra parte, sin necesidad de
una nueva manifestación del que hizo la primera proposición.
En consecuencia, la oferta debe ser distinguida:
- De la invitación a oír ofertas, en la cual una persona se limita a hacer saber que tiene interés en
celebrar cierto negocio y que escucha ofertas. Ejemplo típico es el de la subasta pública, en la que
el martillero invita a formular propuestas, pero el contrato no queda concluido sino cuando hace la
adjudicación a la más alta.

- De la llamada oferta al público que ordinariamente no constituye sino una invitación a oír ofertas.
Como es hecha a persona indeterminada no obliga al ofertante excepto que de sus términos o de
las circunstancias de emisión resulte la intención de contratar del oferente, en cuyo caso se la
entiende emitida por el tiempo y en las condiciones admitidas por los usos (art. 973).

- De la opción contractual, que es un contrato por el cual una de las partes hace una oferta con
carácter irrevocable durante un cierto tiempo y la otra acepta la irrevocabilidad propuesta y se
obliga a aceptar la oferta o rechazarla en ese mismo tiempo

- De las tratativas previas al contrato y aun de los contratos preliminares. En estos no hay todavía una
voluntad definitiva de vincularse jurídicamente; se está solo en tanteos y negociaciones más o menos
adelantadas, pero que no han llegado a la concreción de una propuesta firme y definitiva.

47
Si la oferta fuera alternativa, vale decir, si se ofrece un contrato u otro, la aceptación de uno de ellos basta
para que el acuerdo de voluntades quede perfecto. La misma solución es aplicable al caso del ofrecimiento
de cosas que pueden separarse; por ejemplo, una persona ofrece a otra un lavarropas a $ 5.000 y un
televisor a $ 8.000. Estas deben considerarse como ofertas separadas y como tales pueden aceptarse.
Que las cosas puedan separarse puede depender de su misma naturaleza; pero más seguro es atender a la
voluntad de las partes.
Si la oferta ha sido hecha por medio de un mensajero o nuncio, no se juzgará aceptada si éste volviese sin
una aceptación expresa y la transmitiese al oferente.
CONTRATOS POR TELEFONO
En lo relativo al momento de la conclusión del contrato, se reputa celebrado entre presentes. En lo relativo
al lugar de la conclusión se lo reputa entre ausentes. Por consiguiente, la forma del contrato se regirá por
las leyes y usos vigentes en el lugar de la aceptación, que es el lugar en que quedó perfeccionado el
contrato.
CONTRATOS CELEBRADOS POR MAQUINAS
Estas máquinas colocadas en un lugar público importan una promesa de contrato de carácter vinculante,
de modo que el dueño solo puede desobligarse de contratar retirando la máquina.
CONTRATOS POR ADHESION
ARTICULO 984.- Definición. El contrato por adhesión es aquel mediante el cual uno de los contratantes adhiere a
cláusulas generales predispuestas unilateralmente, por la otra parte o por un tercero, sin que el adherente haya
participado en su redacción.

ARTICULO 985.- Requisitos. Las cláusulas generales predispuestas deben ser comprensibles y autosuficientes.

La redacción debe ser clara, completa y fácilmente legible.

Se tienen por no convenidas aquellas que efectúan un reenvío a textos o documentos que no se facilitan a la
contraparte del predisponente, previa o simultáneamente a la conclusión del contrato.

La presente disposición es aplicable a la contratación telefónica, electrónica o similares.

ARTICULO 986.- Cláusulas particulares. Las cláusulas particulares son aquellas que, negociadas individualmente,
amplían, limitan, suprimen o interpretan una cláusula general. En caso de in-compatibilidad entre cláusulas
generales y particulares, prevalecen estas últimas.

Es cierto que normalmente la cláusula particular debe prevalecer sobre la general, pues cabe inferir que la
cláusula particular ha sido negociada por las partes y no ha sido impuesta por una de ellas. Sin embargo,
hay casos en que esta disposición resulta inaplicable. Así ocurre cuando la condición general resulta para el
adherente más beneficiosa que la particular. La debilidad en que generalmente se encuentra el adherente
justifica la solución.
También debe señalarse que las cláusulas manuscritas o mecanografiadas prevalecen sobre las impresas,
que las cláusulas incorporadas prevalecen sobre las preexistentes y que los usos y costumbres no pueden
48
ser valorados como en los contratos paritarios, pues pueden responder a prácticas abusivas del
predisponerte o pueden modificar la economía del negocio.
ARTICULO 987.- Interpretación. Las cláusulas ambiguas predispuestas por una de las partes se interpretan en
sentido contrario a la parte predisponente.

ARTICULO 988.- Cláusulas abusivas. En los contratos previstos en esta sección, se deben tener por no escritas:

a) las cláusulas que desnaturalizan las obligaciones del predisponente;

b) las que importan renuncia o restricción a los derechos del adherente, o amplían derechos del predisponente que
resultan de normas supletorias;

c) las que por su contenido, redacción o presentación, no son razonablemente previsibles.

Aunque no han sido expresamente previstas en nuestra legislación, también deben considerarse abusivas
las cláusulas que limiten la responsabilidad del predisponente y las que impongan la inversión de la carga
de la prueba en perjuicio del adherente.

ARTICULO 989.- Control judicial de las cláusulas abusivas. La aprobación administrativa de las cláusulas generales
no obsta a su control judicial.

Es importante destacar que la aprobación administrativa de las cláusulas generales no obsta a su control
judicial. Así, por ejemplo, la aprobación de ciertas cláusulas en un contrato prerredactado de seguros por la
Superintendencia Nacional de Seguros no obsta a la posibilidad de su control judicial.
En estos casos, cuando el juez declara la nulidad parcial del contrato, simultáneamente lo debe integrar si
no puede subsistir sin comprometer su finalidad.
RIVERA
CONTRATOS PRELIMINARES

ARTICULO 994.- Disposiciones generales. Los contratos preliminares deben contener el acuerdo sobre los
elementos esenciales particulares que identifiquen el contrato futuro definitivo.

El plazo de vigencia de las promesas previstas en esta Sección es de un año, o el menor que convengan las
partes, quienes pueden renovarlo a su vencimiento.

ARTICULO 995.- Promesa de celebrar un contrato. Las partes pueden pactar la obligación de celebrar un contrato
futuro. El futuro contrato no puede ser de aquellos para los cuales se exige una forma bajo sanción de nulidad. Es
aplicable el régimen de las obligaciones de hacer.

ARTICULO 996.- Contrato de opción. El contrato que contiene una opción de concluir un contrato definitivo, otorga
al beneficiario el derecho irrevocable de aceptarlo. Puede ser gratuito u oneroso, y debe observar la forma exigida
para el contrato definitivo. No es transmisible a un tercero, excepto que así se lo estipule.

El contrato preliminar es el que obliga a celebrar un contrato definitivo; causa por lo tanto una obligación
de hacer y para que sea eficaz debe contener los elementos esenciales particulares del contrato definitivo.
Es el caso de los denominados contratos o acuerdos marco, contratos reglamentarios o normativos; los
futuros contratos que celebren las partes, de existir, se ajustarán a lo previsto en el contrato marco.

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La finalidad práctica de esta figura consiste en que puede contratarse en forma preliminar cuando no es
conveniente o no es posible -material o jurídicamente- celebrar directamente el contrato definitivo. Ello
puede suceder porque el objeto del contrato es una cosa futura o no está disponible inmediatamente; o -
como sucedía en la práctica argentina- no se podía otorgar la escritura pública de venta de un inmueble
porque no se contaba con los datos registrales o certificados pertinentes.
El CCyC los divide en dos:
- Contratos futuros (995): es el que obliga a ambas partes a otorgar el contrato definitivo.
- Contrato de opción (996): es el que da a una de las partes el derecho irrevocable de aceptar el
contrato definitivo.
PROMESA DE CELEBRAR UN CONTRATO FUTURO
Queda excluida la donación de inmuebles, de cosas muebles registrables y de prestaciones periódicas o
vitalicias, en la cual la forma es exigida bajo pena de nulidad.
Efectos:
La promesa de celebrar un contrato futuro obliga a celebrar el contrato definitivo; los contrayentes no
tienen la facultad de arrepentirse o de no contratar, salvo que se haya convenido expresamente o exista
una seña penitencial.
La celebración del contrato definitivo supone una nueva manifestación del consentimiento de las partes.
Si una de las partes fuera renuente a otorgar el contrato definitivo, puede ser compelida a ello y en su caso
su consentimiento puede ser sustituido por el juez; se aplica aquí el criterio sostenido por la jurisprudencia
que admitió que el juez suscriba la escritura pública cuando era demandado el cumplimiento del
denominado boleto de compraventa.
CONTRATO DE OPCION
El contrato preliminar que obliga a las partes a celebrar un futuro contrato, a cuyo fin una o varias de ellas
otorgan irrevocablemente a la otra u otras, individual o colectivamente, la facultad de requerir, a su
arbitrio, que el contrato definitivo sea concluido.
La opción puede ser gratuita u onerosa; esto último sucede cuando la parte que tiene el derecho de optar
por celebrar el contrato paga un precio por ello, independiente del precio que pague por la cosa objeto del
contrato.
CUESTION DE PLAZO
Ante la inclusión de un plazo determinado en los art 995 y 996, la doctrina ha hecho algunas distinciones
para adaptar su alcance, distinguiendo tres negocios distintos:
- La oferta temporalmente irrevocable: acto jurídico unilateral, receptivo y abdicativo (puesto que el
oferente, unilateralmente renuncia a la facultad de desistir o revocar la oferta). No hay aquí
participación alguna del destinatario de la oferta, la irrevocabilidad de la oferta surte efecto haya o
no aceptación por parte del destinatario. Por lo tanto, el plazo de un año no rige.

- La opción propiamente dicha: el compromiso de mantener la oferta se causa en un acuerdo


bilateral en el cual ambas partes convienen que una de ellas permanecerá obligada por la oferta
durante cierto plazo. La opción aquí tratada resulta de un acuerdo con el objeto de volver
temporariamente irrevocable una propuesta contractual. Esta opción es un contrato que se
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concluye en el iter de formación de otro contrato con el objeto de preparar o facilitar la conclusión
de este último. No existe obligación alguna de hacer, sino que la opción importa exclusivamente el
vínculo a cargo del oferente, constituido por una mera sujeción de su parte, quien no puede
modificar o revocar y debe sufrir, pasivamente, la elección del destinatario de la propuesta, en el
sentido de aceptar o rechazar la oferta.

- El contrato preliminar de opción: la opción puede estipularse como un contrato que sirve de causa
a una obligación, para una de las partes, consistente en prestar su consentimiento para la creación
de un futuro contrato definitivo. Esta obligación calificada como “de hacer” y debe referir a todos
los elementos esenciales particulares que permiten identificar el aludido contrato definitivo.

PACTO DE PREFERENCIA
Es el contrato que genera una obligación de hacer a cargo de una de las partes, quien, si decide celebrar un
futuro contrato, debe hacerlo con la otra u otras partes. Puede aparecer en cualquier sociedad, contrato
asociativo o condominio común, etc.

Tambien aparece el pacto de preferencia en la compraventa, regida por:


ARTICULO 1165.- Pacto de preferencia. Pacto de preferencia es aquel por el cual el vendedor tiene derecho a
recuperar la cosa con prelación a cualquier otro adquirente si el comprador decide enaje-narla. El derecho que
otorga es personal y no puede cederse ni pasa a los herederos.

El comprador debe comunicar oportunamente al vendedor su decisión de enajenar la cosa y todas las
particularidades de la operación proyectada o, en su caso, el lugar y tiempo en que debe celebrarse la subasta.

Excepto que otro plazo resulte de la convención, los usos o las circunstancias del caso, el vendedor debe ejercer
su derecho de preferencia dentro de los diez días de recibida dicha comunicación.

Se aplican las reglas de la compraventa bajo condición resolutoria.

ARTICULO 1166.- Pactos agregados a la compraventa de cosas registrables. Los pactos regulados en los artículos
precedentes pueden agregarse a la compraventa de cosas muebles e inmuebles. Si la cosa vendida es registrable,
los pactos de retroventa, de reventa y de preferencia son oponibles a terceros interesados si resultan de los
documentos inscriptos en el registro correspondiente, o si de otro modo el tercero ha tenido conocimiento efectivo.

Si las cosas vendidas son muebles no registrables, los pactos no son oponibles a terceros adquirentes de buena fe
y a título oneroso.

ARTICULO 1167.- Plazos. Los pactos regulados en los artículos precedentes pueden ser convenidos por un plazo
que no exceda de cinco años si se trata de cosas inmuebles, y de dos años si se trata de cosas muebles, contados
desde la celebración del contrato.

Si las partes convienen un plazo mayor se reduce al máximo legal. El plazo establecido por la ley es perentorio e
improrrogable.

El pacto de preferencia de la compraventa genera una suerte de derecho a recuperar la cosa si el


comprador decide enajenarla. Cosa que no sucede en los pactos de compraventa generales.
ARTICULO 997.- Pacto de preferencia. El pacto de preferencia genera una obligación de hacer a cargo de una de
las partes, quien si decide celebrar un futuro contrato, debe hacerlo con la otra o las otras partes. Si se trata de
participaciones sociales de cualquier naturaleza, de condominio, de partes en contratos asociativos o similares, el
pacto puede ser recíproco. Los derechos y obligaciones derivados de este pacto son transmisibles a terceros con
las modalidades que se estipulen.

Los pactos de preferencia pueden asumir múltiples variables. Generalmente obliga a conceder a la otra
parte una primera opción para contratar en las mismas condiciones que se ofrezcan a terceros.

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El código autoriza las preferencias reciprocas cuando se trata de negocios de caracteres asociativos, como
la sociedad, los contratos de colaboración empresaria y los condominios.
Efectos: una obligación de no hacer, el abstenerse de vender la cosa sin hacerlo saber previamente al
promitente, y una obligación de hacer, que impone la notificación al beneficiario de la oferta referida
dándole oportunidad que ejerza su derecho.
Es un contrato preparatorio. El contrato definitivo se celebra si el dador de la preferencia decide otorgar el
negocio previsto y si el beneficiario acepta hacerlo. Para que exista contrato definitivo es necesario:
- Que el dador de la preferencia decida otorgar el negocio y lo comunique al beneficiario, de
acuerdo a las estipulaciones que contuviera el pacto de preferencia.

- Que el beneficiario acepte celebrar el contrato definitivo.

Ejemplo: si las partes de un contrato de sociedad han convenido que ambos socios antes de vender las
acciones a terceros deben ofrecerlas al otro socio (en las mismas condiciones que ofrece el tercero o por
un precio determinado o por un precio que se determine por algún método), para que se otorgue el
contrato de venta es necesario:
1- que uno de los socios decida vender sus acciones;
2- que el otro quiera comprarlas.
La obligación del dador de la preferencia debe ser ejecutada lealmente y sin reticencias, de un modo tal
que permita al beneficiario conocer realmente todas las condiciones del negocio que piensa realizar, para
que asi este pueda tomar una decisión.
ARTICULO 998.- Efectos. El otorgante de la preferencia debe dirigir a su o sus beneficiarios una declaración, con
los requisitos de la oferta, comunicándole su decisión de celebrar el nuevo contrato, en su caso de conformidad
con las estipulaciones del pacto. El contrato queda concluido con la aceptación del o de los beneficiarios.

Quien, ca a ejercer la preferencia debe aceptar todas las condiciones que el tercero le hubiera ofrecido al
otorgante, se en cuanto a precio, plazo para el pago y entrega y cuantas otras ventajas resultasen para el
comprador-vendedor del contrato que se le ha propuesto. No podrá pretender que se compensen ciertas
condiciones más favorables, con otras menos favorables con relación a la oferta del tercero; su oferta debe
ser por lo menos igual a cada una de las condiciones propuestas por el tercero;
Y si el tercero, junto con su oferta, hubiera entregado al dueño el precio o una parte de él, la declaración
por la cual se hace uso del derecho de preferencia debe ser acompañada de la entrega o depósito de
aquellas sumas.
La cuestión radica en determinar qué pasa si el otorgante de la preferencia enajena la cosa a un tercero sin
respetar el derecho de su contraparte. En doctrina se propiciaban soluciones según el tercero hubiera
podido conocer o no la existencia del pacto de preferencia (first refusal); en el primer caso la enajenación
sería nula, en el segundo el beneficiario de la preferencia frustrada solo podría reclamar daños y perjuicios
al otorgante incumpliente.
ARTICULO 1196.- Fianza, garantía y periodicidad del pago. Las partes pueden determinar libremente las
cantidades y moneda entregadas en concepto de fianza o depósito en garantía, y la forma en que serán devueltas
al finalizar la locación.

Las partes pactaran libremente la periodicidad del pago, que no podrá ser inferior a mensual.

El pacto de preferencia en la compraventa:

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ARTICULO 1165.- Pacto de preferencia. Pacto de preferencia es aquel por el cual el vendedor tiene derecho a
recuperar la cosa con prelación a cualquier otro adquirente si el comprador decide enaje-narla. El derecho que
otorga es personal y no puede cederse ni pasa a los herederos.

El comprador debe comunicar oportunamente al vendedor su decisión de enajenar la cosa y todas las
particularidades de la operación proyectada o, en su caso, el lugar y tiempo en que debe celebrarse la subasta.

Excepto que otro plazo resulte de la convención, los usos o las circunstancias del caso, el vendedor debe ejercer
su derecho de preferencia dentro de los diez días de recibida dicha comunicación.

Se aplican las reglas de la compraventa bajo condición resolutoria.

Es intransmisible, no puede cederse ni pasa a los herederos, pues es una atribución intuitu personae. El
plazo es improrrogable.
ARTICULO 1167.- Plazos. Los pactos regulados en los artículos precedentes pueden ser convenidos por un plazo
que no exceda de cinco años si se trata de cosas inmuebles, y de dos años si se trata de cosas muebles, contados
desde la celebración del contrato.

Si las partes convienen un plazo mayor se reduce al máximo legal. El plazo establecido por la ley es perentorio e
improrrogable.

CONTRATO SUJETO A CONFORMIDAD


ARTICULO 999.- Contrato sujeto a conformidad. El contrato cuyo perfeccionamiento depende de una conformidad
o de una autorización queda sujeto a las reglas de la condición suspensiva.

El contrato sujeto a conformidad es un negocio ad referéndum en el cual la declaración de voluntad de uno


de los contratantes o, en su caso, la de ambos, requiere ser integrada con la declaración de voluntad de un
tercero ajeno al acto, el cual tiene que dar su asentimiento o aprobación para que éste quede
perfeccionado.
Los contratos preliminares se vinculan a otro contrato que deberá celebrarse posteriormente, cosa que no
ocurre con los negocios ad re{e rendum, que están celebrados pero su eficacia depende de una
autorización o aprobación sea de una autoridad o de alguna otra persona siempre ajena al mismo. De allí
que el contrato ad referéndum o sujeto a conformidad está sujeto a las disposiciones sobre los negocios
sujetos a condición suspensiva.

LA SEÑAL, SEÑA O ARRAS


La seña es aquello que se entrega por una parte a la otra, en virtud de una cláusula accidental de un
contrato bilateral, con la finalidad de facultar, a uno o ambos contratantes, la resolución por voluntad
unilateral de uno de ellos (arrepentimiento), o con la finalidad de confirmar el contrato (como
cumplimiento o principio de ejecución del mismo).

De lo expuesto resultan las dos modalidades que puede asumir la señal o arras:
- penitencial, cuando una o ambas de las partes puede arrepentirse perdiendo la seña o
restituyéndola generalmente doblada;

- confirmatoria, cuando la seña implica que el contrato está ya celebrado y en etapa de ejecución,
de modo que ninguna de las partes puede arrepentirse.

ARTICULO 1059.- Disposiciones generales. La entrega de señal o arras se interpreta como confirmatoria del acto,
excepto que las partes convengan la facultad de arrepentirse; en tal caso, quien entregó la señal la pierde en
beneficio de la otra, y quien la recibió, debe restituirla doblada.

53
Apunta a reforzar el contrato, ejerciendo una presión o coacción para ambas partes.
La seña es un acuerdo que puede proceder al contrato o puede integrarlo. Puede existir solo un convenio
de seña o puede incluirse la seña dentro de las cláusulas de un contrato definitivo.
ARTICULO 1060.- Modalidad. Como señal o arras pueden entregarse dinero o cosas muebles. Si es de la misma
especie que lo que debe darse por el contrato, la señal se tiene como parte de la prestación si el contrato se
cumple; pero no si ella es de diferente especie o si la obligación es de hacer o no hacer.

Reserva: Quien está interesado en comprar un inmueble, deja al intermediario -un corredor- en el negocio
una suma de dinero, a veces simplemente un cheque, quien la recibe en concepto de "reserva" detallando
en un instrumento no solo el importe recibido sino las condiciones de esa oferta de compra que luego es
transmitida al dueño de la propiedad; si el vendedor acepta la oferta, la reserva se torna a cuenta de
precio, si la rechaza quien la recibió la devuelve al oferente.

CONTRATOS POR ADHESION A CLAUSULAS GENERALES


ARTICULO 984.- Definición. El contrato por adhesión es aquel mediante el cual uno de los contratantes adhiere a
cláusulas generales predispuestas unilateralmente, por la otra parte o por un tercero, sin que el adherente haya
participado en su redacción.

Estos se encuentran en un punto intermedio entre los contratos generales y los de consumo, tanto desde
el régimen de tutela como en las normas aplicables.
Clausula general predispuesta: tiene alcance general y para ser utilizada en todos los contratos particulares
de la misma especie, ejemplo los contratos de seguro, que tiene estipulaciones aplicables a todos los
seguros. Dicha es predispuesta porque ha sido determinada unilateralmente por una de las partes.
Requisitos:
ARTICULO 985.- Requisitos. Las cláusulas generales predispuestas deben ser comprensibles y autosuficientes.

La redacción debe ser clara, completa y fácilmente legible.

Se tienen por no convenidas aquellas que efectúan un reenvío a textos o documentos que no se facilitan a la
contraparte del predisponente, previa o simultáneamente a la conclusión del contrato.

La presente disposición es aplicable a la contratación telefónica, electrónica o similares.

La sanción por las cláusulas que no satisfacen los requisitos de cognoscibilidad, claridad, completividad y
legibilidad, es la nulidad parcial.
ARTICULO 987.- Interpretación. Las cláusulas ambiguas predispuestas por una de las partes se interpretan en
sentido contrario a la parte predisponente.

Las relaciones de consumo siguen siendo regidas por la ley 24.240 de Defensa del Consumidor.
Clausulas particulares: aquella que reúne dos condiciones:
- ha sido negociada individualmente, es producto del acuerdo libre de las partes precedido por la
negociación entre ellas.
- Amplia, suprime, limita o interpreta una cláusula general.
Dicha prevalece sobre la cláusula general, aunque esta no haya sido cancelada expresamente. Siempre está
sujeta al control de abusividad.

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La regla de interpretación contra el autor del contrato tipo o sometidos a cláusulas predispuestas o
condiciones generales implica que cuando el contrato revela ambigüedad u oscuridad, debe ser entendido
en favor del adherente a las condiciones predispuestas.
CLAUSULAS ABUSIVAS
ARTICULO 988.- Cláusulas abusivas. En los contratos previstos en esta sección, se deben tener por no escritas:

a) las cláusulas que desnaturalizan las obligaciones del predisponente;

b) las que importan renuncia o restricción a los derechos del adherente, o amplían derechos del predisponente que
resultan de normas supletorias;

c) las que por su contenido, redacción o presentación, no son razonablemente previsibles.

ARTICULO 989.- Control judicial de las cláusulas abusivas. La aprobación administrativa de las cláusulas generales
no obsta a su control judicial.

Son cláusulas que desnaturalizan las obligaciones del predisponente las que excluyen del programa de
prestación la obligación principal del deudor, la obligación esencial caracterizante del contrato de que se
trata, privándolo de su causa.
En definitiva, estas cláusulas suprimen la causa de la obligación de pagar la contraprestación del
adherente, pues en los hechos la estipulación de que se trata autoriza a la contraparte predisponente a
liberarse de cumplir justamente la prestación que da causa al pago de esa prestación.
Ejemplos de cláusulas de esa laya son las que liberan de la obligación de custodia al propietario del
estacionamiento de automotores -"el garaje no se hace responsable del robo del vehículo"- o al banco que
ofrece el servicio de caja de seguridad que pretende excluir su responsabilidad por hechos de terceros
como robo, fractura, etc.
La doctrina individualiza como cláusulas que “importan renuncia o restricción de los derechos del adherente
o amplian los derechos del predisponente que provienen de normas supletorias” a las que implican renuncia
a defensas, imponen el arbitraje, restringe medios probatorios, prorrogan la jurisdicción, prorrogan el
plazo de duración del contrato.
Clausulas no previsibles (o sorpresivas):
- No poseen eficacia las que la otra parte no hubiera podido preveer razonablemente, salvo que
dicha parte la hubiera aceptado expresamente.
- Lo sorprendente resulta del contenido de dicha cláusula.
La norma parece referirse a cláusulas que son poco claras o que tienen implicancias o consecuencias
difíciles de prever para el adherente, por ejemplo, por la utilización de una terminología sofisticada o poco
corriente.
Para que se considere ineficaz es necesario que se trate de una situación de inequidad y de subrayada
anormalidad.
Efectos de la nulidad:
1. La supresión de la cláusula abusiva comporta una nulidad parcial del contrato.
ARTICULO 389.- Principio. Integración. Nulidad total es la que se extiende a todo el acto. Nulidad parcial
es la que afecta a una o varias de sus disposiciones.

La nulidad de una disposición no afecta a las otras disposiciones válidas, si son separables. Si no son
separables porque el acto no puede subsistir sin cumplir su finalidad, se declara la nulidad total.
55
En la nulidad parcial, en caso de ser necesario, el juez debe integrar el acto de acuerdo a su naturaleza y
los intereses que razonablemente puedan considerarse perseguidos por las partes.

OBJETO DEL CONTRATO


RIVERA
ARTICULO 279.- Objeto. El objeto del acto jurídico no debe ser un hecho imposible o prohibido por la ley, contrario
a la moral, a las buenas costumbres, al orden público o lesivo de los derechos ajenos o de la dignidad humana.
Tampoco puede ser un bien que por un motivo especial se haya prohibido que lo sea.

Ello permite descartar antiguas tesis que confundían el objeto del acto con la obligación. La obligación es
un efecto del negocio jurídico; y la prestación es el objeto de la obligación (art. 724 ). Normalmente la
prestación consiste en dar, hacer o no hacer algo.
Así, por ejemplo, en un contrato de compraventa de cosa mueble, la cosa vendida y el precio constituyen
el objeto; la entrega de la cosa y la entrega del precio constituyen las prestaciones, contenido del negocio
jurídico.
ARTICULO 1003.- Disposiciones generales. Se aplican al objeto del contrato las disposiciones de la Sección 1a,
Capítulo 5, Título IV del Libro Primero de este Código. Debe ser lícito, posible, determinado o determinable,
susceptible de valoración económica y corresponder a un interés de las partes, aun cuando éste no sea
patrimonial.

ARTICULO 1004.- Objetos prohibidos. No pueden ser objeto de los contratos los hechos que son imposibles o
están prohibidos por las leyes, son contrarios a la moral, al orden público, a la dignidad de la persona humana, o
lesivos de los derechos ajenos; ni los bienes que por un motivo especial se prohíbe que lo sean. Cuando tengan
por objeto derechos sobre el cuerpo humano se aplican los artículos 17 y 56.

El objeto del contrato será su materia, los hechos (conductas) y los bienes.
CONDICIONES QUE DEBE REUNIR EL OBJETO
El objeto del contrato debe ser:
- Posible
- Licito
- Determinado o determinable
- Susceptible de valoración económica
- Corresponder a un interés de las partes
- No ha de ser contrario a la moral y las buenas costumbres
- No ha de afectar la dignidad de la persona humana
- No ha de ser lesivo para los derechos ajenos.

- Todos los bienes pueden ser objeto de actos jurídicos, salvo los prohibidos para ser objeto de
negocio.

- Los hechos pueden ser objeto de los actos jurídicos si son posibles (objetiva y subjetivamente,
contemporánea a la celebración) , lícitos, acordes con la moral y las buenas costumbres, y no
afecten la dignidad de la persona humana ni resultan lesivos para derechos ajenos.

56
Ilicitud:
ARTICULO 234.- Bienes fuera del comercio. Están fuera del comercio los bienes cuya transmisión está
expresamente prohibida:

a) por la ley;

b) por actos jurídicos, en cuanto este Código permite tales prohibiciones.

En nuestro país constituye delito la simple tenencia sin autorización legal de armas de guerra, bombas,
materias o aparatos capaces de liberar energía nuclear, materias explosivas, inflamables, asfixiantes o
tóxicas, o sustancias o materiales destinados a su preparación (art. 189 bis, 3º párr., Cód. Penal); por lo
tanto, éstas serían cosas especialmente prohibidas y no pueden ser objeto de contrato.
Hechos ilícitos, ejemplos:
1- Servicios profesionales sin título habilitante
2- Sociedades prohibidas para ciertos profesionales.
ARTICULO 1005.- Determinación. Cuando el objeto se refiere a bienes, éstos deben estar determinados en su
especie o género según sea el caso, aunque no lo estén en su cantidad, si ésta puede ser determinada. Es
determinable cuando se establecen los criterios suficientes para su individualización.

Reglas para bien identificado por su especie o género:


- Si la obligación es de género, la elección ha de ser hecha por el deudor y debe recaer en una cosa
de calidad media:
ARTICULO 762,- Individualización. La obligación de dar es de género si recae sobre cosas determinadas
sólo por su especie y cantidad.

Las cosas debidas en una obligación de género deben ser individualizadas. La elección corresponde al
deudor, excepto que lo contrario resulte de la convención de las partes. La elección debe recaer sobre
cosa de calidad media, y puede ser hecha mediante manifestación de voluntad expresa o tácita.

- Si la obligación es de genero limitado, se aplican las reglas de las obligaciones alternativas, por lo
que el deudor puede elegir cualquiera de ellas:
ARTICULO 779.- Concepto. La obligación alternativa tiene por objeto una prestación entre varias que son
independientes y distintas entre sí. El deudor está obligado a cumplir una sola de ellas.

ARTICULO 1006.- Determinación por un tercero. Las partes pueden pactar que la determinación del objeto sea
efectuada por un tercero. En caso de que el tercero no realice la elección, sea imposible o no haya observado los
criterios expresamente establecidos por las partes o por los usos y costumbres, puede recurrirse a la
determinación judicial, petición que debe tramitar por el procedimiento más breve que prevea la legislación
procesal.

ARTICULO 1134.- Precio determinado por un tercero. El precio puede ser determinado por un tercero designado en
el contrato o después de su celebración. Si las partes no llegan a un acuerdo sobre su designación o sustitución, o
si el tercero no quiere o no puede realizar la determinación, el precio lo fija el juez por el procedimiento más breve
que prevea la ley local.

Que no afecte la dignidad humana: todos los que no implique el sometimiento a alguna forma de
servidumbre o esclavitud, los que implican el aprovechamiento económico de personas con disminuciones
o deformidades.
EL CUERPO HUMANO COMO OBJETO DEL CONTRATO

57
El art 1004 establece una regla general de prohibición de contratos que tengan por objeto derechos sobre
el cuerpo humano. Pero hay que tener en cuenta las excepciones de los arts. 17 y 56.
ARTICULO 17.- Derechos sobre el cuerpo humano. Los derechos sobre el cuerpo humano o sus partes no tienen
un valor comercial, sino afectivo, terapéutico, científico, humanitario o social y sólo pueden ser disponibles por su
titular siempre que se respete alguno de esos valores y según lo dispongan las leyes especiales.

ARTICULO 56.- Actos de disposición sobre el propio cuerpo. Están prohibidos los actos de disposición del propio
cuerpo que ocasionen una disminución permanente de su integridad o resulten contrarios a la ley, la moral o las
buenas costumbres, excepto que sean requeridos para el mejoramiento de la salud de la persona, y
excepcionalmente de otra persona, de conformidad a lo dispuesto en el ordenamiento jurídico.

La ablación de órganos para ser implantados en otras personas se rige por la legislación especial.

El consentimiento para los actos no comprendidos en la prohibición establecida en el primer párrafo no puede ser
suplido, y es libremente revocable.

Cuando los derechos sobre el cuerpo humano pueden ser objeto del contrato:
- Las partes separadas pueden ser objeto de un contrato, como la leche materna o el cabello.
BIENES FUTUROS
ARTICULO 1007.- Bienes existentes y futuros. Los bienes futuros pueden ser objeto de los contratos. La promesa
de transmitirlos está subordinada a la condición de que lleguen a existir, excepto que se trate de contratos
aleatorios.

Puede asumir dos modalidades básicas:


1- Contrato conmutativo: las partes se obligan a transmitir o constituir algún derecho sobre el bien
cuando exista y si existe, se considera subordinado a condición suspensiva.

2- Contrato aleatorio: una de las partes asume el riesgo de que el bien no llegue a existir.

Supuestos de contratos sobre bienes futuros regulados expresamente:


- Herencia futura:
ARTICULO 1010.- Herencia futura. La herencia futura no puede ser objeto de los contratos ni tampoco
pueden serlo los derechos hereditarios eventuales sobre objetos particulares, excepto lo dispuesto en el
párrafo siguiente u otra disposición legal expresa.

Los pactos relativos a una explotación productiva o a participaciones societarias de cualquier tipo, con
miras a la conservación de la unidad de la gestión empresaria o a la prevención o solución de conflictos,
pueden incluir disposiciones referidas a futuros derechos hereditarios y establecer compensaciones en
favor de otros legitimarios. Estos pactos son válidos, sean o no parte el futuro causante y su cónyuge, si
no afectan la legítima hereditaria, los derechos del cónyuge, ni los derechos de terceros.

Existe una excepción, los pactos relativos a una explotación productiva o a participación societarias de
cualquier tipo con miras a la conservación de la unidad de la gestión empresarial o a la prevención solución
de conflictos.
- Compraventa de cosa futura:
ARTICULO 1131.- Cosa futura. Si se vende cosa futura, se entiende sujeta a la condición suspensiva de que la
cosa llegue a existir.

El vendedor debe realizar las tareas, y esfuerzos que resulten del contrato, o de las circunstancias, para que ésta
llegue a existir en las condiciones y tiempo convenidos.

58
El comprador puede asumir, por cláusula expresa, el riesgo de que la cosa no llegue a existir sin culpa del
vendedor.

- Locación:
ARTICULO 1192.- Cosas. Toda cosa presente o futura, cuya tenencia esté en el comercio, puede ser
objeto del contrato de locación, si es determinable, aunque sea sólo en su especie. Se comprenden en el
contrato, a falta de previsión en contrario, los productos y los frutos ordinarios.

- Donación:
ARTICULO 1551.- Objeto. La donación no puede tener por objeto la totalidad del patrimonio del donante,
ni una alícuota de él, ni cosas determinadas de las que no tenga el dominio al tiempo de contratar. Si
comprende cosas que forman todo el patrimonio del donante o una parte sustancial de éste, sólo es válida
si el donante se reserva su usufructo, o si cuenta con otros medios suficientes para su subsistencia.

BIENES AJENOS
ARTICULO 1008.- Bienes ajenos. Los bienes ajenos pueden ser objeto de los contratos. Si el que promete
transmitirlos no ha garantizado el éxito de la promesa, sólo está obligado a emplear los medios necesarios para
que la prestación se realice y, si por su culpa, el bien no se transmite, debe reparar los daños causados. Debe
también indemnizarlos cuando ha garantizado la promesa y ésta no se cumple.

El que ha contratado sobre bienes ajenos como propios es responsable de los daños si no hace entrega de ellos.

ARTICULO 1132.- Cosa ajena. La venta de la cosa total o parcialmente ajena es válida, en los términos del artículo
1008. El vendedor se obliga a transmitir o hacer transmitir su dominio al comprador.

No se aplica sobre las cosas fungibles ni a las obligaciones de género, pues el deudor siempre puede
procurarse el objeto del negocio.
El contrato sobre cosa ajena es inoponible al dueño de la cosa o bien.
BIENES LITIGIOSOS, GRAVADOS O EMBARGADOS
ARTICULO 1009.- Bienes litigiosos, gravados, o sujetos a medidas cautelares. Los bienes litigiosos, gravados, o
sujetos a medidas cautelares, pueden ser objeto de los contratos, sin perjuicio de los derechos de terceros.

Quien de mala fe contrata sobre esos bienes como si estuviesen libres debe reparar los daños causados a la otra
parte si ésta ha obrado de buena fe.

El embargo o gravamen sigue existiendo y lo soporta el adquiriente del bien.


HERENCIAS FUTURAS
ARTICULO 1010.- Herencia futura. La herencia futura no puede ser objeto de los contratos ni tampoco pueden
serlo los derechos hereditarios eventuales sobre objetos particulares, excepto lo dispuesto en el párrafo siguiente
u otra disposición legal expresa.

Los pactos relativos a una explotación productiva o a participaciones societarias de cualquier tipo, con miras a la
conservación de la unidad de la gestión empresaria o a la prevención o solución de conflictos, pueden incluir
disposiciones referidas a futuros derechos hereditarios y establecer compensaciones en favor de otros legitimarios.
Estos pactos son válidos, sean o no parte el futuro causante y su cónyuge, si no afectan la legítima hereditaria, los
derechos del cónyuge, ni los derechos de terceros.

El fundamento cae en evitar el deseo de provocar la muerte del causante, y sobre la inmoralidad de hacer
contratos sobre bienes de otras personas que aún están vivas.
La doctrina distingue distintos tipos de pactos:
- Institutivo: se designa a un heredero, lo cual está prohibido.
- Dispositivo: alguien dispone sus bienes que pudieran corresponder a una futura sucesión.
Prohibido.
59
- Distributivo: es el acto jurídico por el cual los herederos dividen su futura herencia.
Carácter de invalides: de invalidez absoluta. El acto jurídico que sea separable de la herencia futura puede
subsistir.
Excepción:
La expresión “explotación productiva” se refiere a la “empresa individual o familiar” en la que trabajan
padres e hijos y eventualmente otros parientes, muchas veces de manera informal, y que suele ser la
fuente del sustento familiar.
Son válidos si no afectan la legitima hereditaria, los derechos del cónyuge ni los derechos de terceros.
Persiguen conservar la unidad de la gestión empresarial y/o la prevención y solución de conflictos.
CONTRATOS DE LARGA DURACION
ARTICULO 1011.- Contratos de larga duración. En los contratos de larga duración el tiempo es esencial para el
cumplimiento del objeto, de modo que se produzcan los efectos queridos por las partes o se satisfaga la necesidad
que las indujo a contratar.

Las partes deben ejercitar sus derechos conforme con un deber de colaboración, respetando la reciprocidad de las
obligaciones del contrato, considerada en relación a la duración total.

La parte que decide la rescisión debe dar a la otra la oportunidad razonable de renegociar de buena fe, sin incurrir
en ejercicio abusivo de los derechos.

Se concibe un contrato dinámico y flexible que las partes quieren y deben adaptar para que pueda
sobrevivir. Deben ser percibidos como contratos similares a los asociativos, transformados por esa relación
con el exterior, y caracterizados por tener un fin común y exigir solidaridad.
Son aquellos contratos en los cuales las inversiones de las partes requieren un tiempo para ser
amortizadas. Ejemplos, la explotación de un bosque a la construcción y alquiler de una estación de servicio
o el suministro de gas para una planta de fertilizantes.
Deberes de las partes:
- Colaboración: respetando el carácter reciproco de las obligaciones, considerada en relación a la
duración total.

- Renegociar: la parte que decide la rescisión debe dar a la otra la oportunidad razonable de
renegociar de buena fe.

LA CAUSA DEL CONTRATO

RIVERA
La causa es un elemento de todo acto jurídico
ARTICULO 1012.- Disposiciones generales. Se aplican a la causa de los contratos las disposiciones de la Sección
2ª, Capítulo 5, Título IV, Libro Primero de este Código.

ARTICULO 1013.- Necesidad. La causa debe existir en la formación del contrato y durante su celebración y
subsistir durante su ejecución. La falta de causa da lugar, según los casos, a la nulidad, ade-cuación o extinción
del contrato.

60
ARTICULO 1014.- Causa ilícita. El contrato es nulo cuando:

a) su causa es contraria a la moral, al orden público o a las buenas costumbres;

b) ambas partes lo han concluido por un motivo ilícito o inmoral común. Si sólo una de ellas ha obrado por un
motivo ilícito o inmoral, no tiene derecho a invocar el contrato frente a la otra, pero ésta puede reclamar lo que ha
dado, sin obligación de cumplir lo que ha ofrecido.

La palabra causa tiene muchas acepciones:


- Causa fuente: alude a la fuente del cual emana un determinado efecto jurídico. Es fecunda en el
plano de las obligaciones, y con ella se identifica las causas que generan un vínculo jurídico
obligacional. De modo que el contrato, el hecho ilícito, la ley, son generalmente indicados como
fuentes de las obligaciones.

- Causa final: noción que originalmente estuvo dirigida a expresar aquello que las partes persiguen al
realizar un acto jurídico. En este sentido, la causa de un negocio de compraventa seria la obtención
de la propiedad de la cosa para el comprador y la disponibilidad del precio para el vendedor.

- Causa motivo: se trata de identificar el interés concreto que ha movido a las partes a la realización
de un negocio jurídico. Para el comprador el motivo de la compraventa de una casa puede ser la
necesidad de habitar en ella o la de hacer una inversión, la de instalar un fondo de comercio o
desarrollar una actividad profesional o industrial.

En derecho contractual se trata la noción de causa final, la que constituye un elemento de todos los
negocios jurídicos.
La explicación de por qué la causa final es un elemento del obligatorio del contrato, se encuentra en la
fuerza obligatoria del contrato. Para que el contrato tenga dicha fuerza es necesario que tenga una causa
que merezca ser amparada por el ordenamiento jurídico.
DOCTRINAS SOBRE LA CAUSA
Domat sostenía que en los contratos onerosos y bilaterales, cada una de las prestaciones encuentra su
fundamento en la que corresponde a la otra parte. Cada una de las prestaciones encuentra su fundamento
en la que corresponde a la otra parte.
De modo que la prestación del vendedor encuentra su causa o fundamento en la pretensión del
comprador.
En base a dichas enseñanzas la doctrina elaboro una teoria de causas típicas, fundamentaciones genéricas
del querer de los contratantes, que prescindían de las razones individuales existentes en las partes de cada
contrato.
Así, en la compraventa la causa sería siempre para el vendedor el precio y para el comprador la adquisición
de la propiedad de la cosa; en la donación, el animus donandi.
La doctrina ubica a la causa en el momento de la celebración del contrato, sin considerar siquiera su
subsistencia o importancia en la etapa fundamental del negocio jurídico.
Anticausalismo:
La doctrina puntualizo las siguientes objeciones a la formulación de Domat:

61
- En los contratos bilaterales, la causa, se identifica con el objeto.

- En los contratos gratuitos, el animus donandi se identifica con el consentimiento.

- No hay concepto uniforma de causa, pues depende del tipo de contrato según la clasificación que
hiciera Domat

- No hay ninguna referencia a la causa móvil o impulsiva, salvo incipientemente en materia de actos
gratuitos como la donación en que se alude al animo de beneficiar.

- La causa funcionaria solo en la etapa genética del contrato y no en la etapa funcional.


-

- Domat ha tratado solo de los contratos de los que nacen obligaciones, pero no ha tratado la
cuestión en los que modifican o extinguen relaciones jurídicas.
Neocausalismo (Capitant):
- La causa se ubica en el ámbito de la voluntad; junto con el consentimiento constituyen los dos
elementos subjetivos del contrato.

- Pero la causa no es lo mismo que el consentimiento, este tiene importancia solo en la etapa de
formación del contrato, mientras que la causa subsiste durante toda la etapa funcional del
contrato. Esto permite fundar instituciones como el pacto comisorio, la excepción de
incumplimiento, la imprevisión, los vicios redhibitorios, la frustración del fin, etc.

- La causa tampoco se confunde con el objeto, en los contratos bilaterales la causa es la voluntad de
obtener el cumplimiento de la prestación debida por la otra parte.

- La causa falta tanto cuando la obligación no nace, como cuando la otra parte no cumple. Ello, como
decíamos, fundamenta la suspensión de cumplimiento y el pacto comisorio.

- La causa se presenta de la misma manera en cada tipo de negocio, es decir que aparece concebida
de manera objetiva.

- Se considera que los motivos no forman parte de la causa; sin embargo, en ciertos casos admite la
relevancia de motivos ilícitos (casa alquilada para que funcione un burdel) y el vicio de error sobre
la cualidad de la cosa o de la persona.

La doctrina siempre vuelve sobre la causa, de allí que algunos hayan puesto el acento sobre los motivos
individuales que en ciertos casos pueden formar parte de la causa; mientras que otros insisten en que la
causa es objetiva, típica, idéntica para cada tipo de contrato.
Dualismo:

62
Admite que la noción de causa final subjetiva y objetiva puede ser armonizada, sirviendo como respuesta
de para qué se contrata y por qué se contrata.
La causa final puede ser definida como la razón de ser jurídica del negocio, poseyendo una doble
significación, objetiva y subjetiva.
- Causa final objetiva:
Identifica la pretensión que tiene cada una de las partes de un negocio jurídico de obtener de la
otra el cumplimiento de las pretensiones prometida. En este sentido la causa final es:
1- Objetiva: porque corresponde al tipo de negocio querido por las partes.
2- Unitaria: no hay causa para el comprador y otra para el vendedor, sino una sola en la cual el
cumplimiento de cada uno constituye una causa única.
3- Tipificadora: individualiza al negocio querido por las partes.

- Causa final subjetiva:


Se refiere a los móviles perseguidos por algún contratante en particular. Para que esos móviles
sean causa del negocio y por ello tengan relevancia jurídica han de haber sido "casualizados". Para
ello es necesario que sean esenciales, exteriorizados y, si es un contrato bilateral o unilateral
oneroso, han de ser comunes a ambas partes. Dichos móviles son esencialmente variables e
individuales. Este inspira al art 281 de la CCyC.
Funciones:
La causa final asi entendida, tiene relevancia en la etapa genética del contrato y tambien en la etapa
funcional o de cumplimiento, hasta el mismo momento de su extinción.
LA CAUSA EN EL DERECHO ARGENTINO
ARTICULO 281.- Causa. La causa es el fin inmediato autorizado por el ordenamiento jurídico que ha sido
determinante de la voluntad. También integran la causa los motivos exteriorizados cuando sean lícitos y hayan
sido incorporados al acto en forma expresa, o tácitamente si son esenciales para ambas partes.

Esta es la causa en sentido objetivo; es la causa tipificante del negocio, idéntica en todos los negocios de la
misma especie y que por ello sirve para identificarlo.
El segundo párrafo lleva a entender que los motivos constituyen causa (subjetiva) cuando son lícitos y en
forma expresa; pero si son incorporados de forma tácita los motivos se convierten en causa si son
esenciales para ambas partes. O sea, habría un doble régimen según la incorporación de los móviles al
negocio sea expresa o tacita.
Se destaca, entonces, que la causa final abarca 3 posibilidades:
1- Fin inmediato determinante de la voluntad.
2- Motivos exteriorizados e incorporados expresamente.
3- Motivos esenciales para ambas partes, supuesto en el cual, aunque no sean expresos, pueden ser
tácitamente deducidos.
Por regla general se sostiene que los móviles para ser casualizados deben ser siempre esenciales,
exteriorizados y comunes.

ARTICULO 282.- Presunción de causa. Aunque la causa no esté expresada en el acto se presume que existe mientras
no se pruebe lo contrario. El acto es válido aunque la causa expresada sea falsa si se funda en otra causa verdadera.

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Si la causa es falsa, ello no provoca necesariamente la nulidad del acto jurídico, sino que invierte la prueba.

ARTICULO 1012.- Disposiciones generales. Se aplican a la causa de los contratos las disposiciones de la Sección
2ª, Capítulo 5, Título IV, Libro Primero de este Código.

ARTICULO 1013.- Necesidad. La causa debe existir en la formación del contrato y durante su celebración y
subsistir durante su ejecución. La falta de causa da lugar, según los casos, a la nulidad, ade-cuación o extinción
del contrato.

Sienta el principio de que la causa existe en la etapa genética y debe subsistir en la esta funcional o de
ejecución. La frustración de la finalidad autoriza a la parte perjudicada a declarar su rescisión si tal
frustración es el efecto de una alteración de carácter extraordinario de las circunstancias existentes al
tiempo de su celebración, ajena a las partes y que supiera el riesgo asumida por la que es afectada.

ARTICULO 1014.- Causa ilícita. El contrato es nulo cuando:

a) su causa es contraria a la moral, al orden público o a las buenas costumbres;

b) ambas partes lo han concluido por un motivo ilícito o inmoral común. Si sólo una de ellas ha obrado por un motivo
ilícito o inmoral, no tiene derecho a invocar el contrato frente a la otra, pero ésta puede reclamar lo que ha dado, sin
obligación de cumplir lo que ha ofrecido.

Los móviles casualizados lícitos tienen relevancia en la etapa funcional, en la que deben subsistir y ser
satisfechos con la ejecución del negocio.
ARTICULO 1090.- Frustración de la finalidad. La frustración definitiva de la finalidad del contrato autoriza a la
parte perjudicada a declarar su resolución, si tiene su causa en una alteración de carácter extraordinario de las
circunstancias existentes al tiempo de su celebración, ajena a las partes y que supera el riesgo asumido por la que
es afectada. La resolución es operativa cuando esta parte comunica su declaración extintiva a la otra. Si la
frustración de la finalidad es temporaria, hay derecho a resolución sólo si se impide el cumplimiento oportuno de
una obligación cuyo tiempo de ejecución es esencial.

ARTICULO 1091.- Imprevisión. Si en un contrato conmutativo de ejecución diferida o permanente, la prestación a


cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa, por una alteración extraordinaria de las circunstancias
existentes al tiempo de su celebración, sobrevenida por causas ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que
es afectada, ésta tiene derecho a plantear extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acción o como excepción,
la resolución total o parcial del contrato, o su adecuación. Igual regla se aplica al tercero a quien le han sido
conferidos derechos, o asignadas obligaciones, resultantes del contrato; y al contrato aleatorio si la prestación se
torna excesivamente onerosa por causas extrañas a su álea propia.

Defectos de la causa:
- Falta de causa:
. causa objetiva: esta dada expresamente por la ley en contratos típicos (compraventa, permuta,
mutuo, etc), como finalidad económico-social del negocio. Dentro del marco fijado por ella, las
partes ejercerán las facultades que emanan de la autonomía privada.
En principio, no puede faltar la causa objetiva en los contratos típicos, salvo en el caso concreto
ella sea de imposible realización (ej, comprar la cosa que ya es propia).

. causa subjetiva: los móviles de las partes pueden coincidir, pura y simplemente, con la función
económico-social del negocio o puede haber móviles particulares causalizados, que resulten

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jurídicamente relevantes (ej, adquirir la propiedad para instalar un consultorio médico). Estos
últimos adquieren relevancia en la etapa genérica cuando son ilícitos o inmorales.
En la etapa funcional del contrato la imposibilidad de conseguir el móvil causalizado puede
constituir un supuesto de frustración del fin que de lugar a la resolución del contrato.

- Falsa causa: el contrato que expresa una causa no real, es valido si se funda en otra causa
verdadera. Quien pretende la subsistencia del acto debe probar que tiene causa y que ella es licita.

- Causa ilícita: art 1014. Se manifiesta la función mas relevante de la noción de causa móvil o motivo,
la cual es hacer respetar el orden publico y la moral y buenas costumbres. Para que cause nulidad
es preciso que ella sea común a ambas partes. Requiere que dicho móvil que ha motivado a una de
las partes haya sido conocido por la otra y que haya habido un acuerdo expreso o tácito sobre tal
finalidad. Esto evita que un contrato de buena fe deba soportar una nulidad.

Aplicaciones judiciales de la causa ilícita:


1- Se ha considerado negocio de causa ilícita el acuerdo de subfacturación, y ello veda al
vendedor reclamar al acreedor la diferencia entre el precio facturado y el precio real.

2- Es contrato de causa ilícita el que promete a un contador una retribución porcentual sobre el
monto de impuestos que se ahorre una empresa.

3- Carece de causa licita el contrato que, bajo la apariencia del ahorro y préstamo, no cumple con
las finalidades de “crear, mantener y estimular el habito del ahorro” que emana de la
legislación vigente, sino que constituye en realidad un juego de azar, pues no todos los
ahorristas recibirán los bienes comprados “en circulo”, sino solo sesenta por cada mil
aportantes.

- Frustración de la causa: se frustra cuando, por alguna razón, no puede satisfacerse la finalidad
típica del negocio de que se trata o el motivo causalizado propio del negocio concreto. Art 1090. La
Cámara Comercial ha resuelto que existe frustración de la causa en los casos en que se vende un
fondo de comercio sin habilitación municipal o un taxímetro sin licencia. Y los tribunales civiles de
Capital Federal han decidido que esta frustrado el contrato de locación de un campo que no tiene
la provisión de agua necesaria para la explotación que se pretendía llevar a cabo en él.

Efectos: si la causa no existe al tiempo de la celebración del negocio jurídico de que se trate, se
sostiene la nulidad del contrato.
En la hipótesis de falsa causa la sanción es la nulidad por el vicio de error o de simulación.
Es nulo el negocio si la causa es ilícita o inmoral, generando una nulidad absoluta y por ende el acto
deviene inconfirmable, de donde si además el vicio es ostensible, la nulidad puede ser declarada
oficiosamente por el juez.
Si la causa desaparece durante la vigencia del contrato, en su etapa funcional, el negocio se rescinde
(como sucede en el pacto comisorio, y en la imposibilidad de pago y en los supuestos de frustración de
fin).
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Supuestos donde subyace la noción de causa:
- Causa subjetiva en la etapa genética del contrato: la causa errónea y la causa simulada
fundamental la anulación de los actos jurídicos.
ARTICULO 267.- Supuestos de error esencial. El error de hecho es esencial cuando recae sobre:

a) la naturaleza del acto;

b) un bien o un hecho diverso o de distinta especie que el que se pretendió designar, o una calidad,
extensión o suma diversa a la querida;

c) la cualidad sustancial del bien que haya sido determinante de la voluntad jurídica según la apreciación
común o las circunstancias del caso;

d) los motivos personales relevantes que hayan sido incorporados expresa o tácitamente;

e) la persona con la cual se celebró o a la cual se refiere el acto si ella fue determinante para su
celebración.

ARTICULO 333.- Caracterización. La simulación tiene lugar cuando se encubre el carácter jurídico de un
acto bajo la apariencia de otro, o cuando el acto contiene cláusulas que no son sinceras, o fechas que no
son verdaderas, o cuando por él se constituyen o transmiten derechos a personas interpuestas, que no
son aquellas para quienes en realidad se constituyen o transmiten.

La jurisprudencia ha hecho una fértil aplicación de la exigencia de causa licita, tanto en aspectos subjetivos
como objetivos:
1- La causa objetiva en esta etapa sirve fundamentalmente para tipificar el contrato de que se trate.
ARTICULO 1127.- Naturaleza del contrato. El contrato no debe ser juzgado como de compraventa, aunque
las partes así lo estipulen, si para ser tal le falta algún requisito esencial.

2- La causa final objetiva fundamenta:


a- El pacto comisorio expreso y tácito
ARTICULO 1083.- Resolución total o parcial. Una parte tiene la facultad de resolver total o
parcialmente el contrato si la otra parte lo incumple. Pero los derechos de declarar la resolución total o
la resolución parcial son excluyentes, por lo cual, habiendo optado por uno de ellos, no puede ejercer
luego el otro. Si el deudor ha ejecutado una prestación parcial, el acreedor sólo puede resolver
íntegramente el contrato si no tiene ningún interés en la prestación parcial.

b- La excepción de incumplimiento
ARTICULO 1031.- Suspensión del cumplimiento. En los contratos bilaterales, cuando las partes deben
cumplir simultáneamente, una de ellas puede suspender el cumplimiento de la prestación, hasta que la
otra cumpla u ofrezca cumplir. La suspensión puede ser deducida judicialmente como acción o como
excepción. Si la prestación es a favor de varios interesados, puede suspenderse la parte debida a cada
uno hasta la ejecución completa de la contraprestación.

c- La imposibilidad de pago
ARTICULO 955.- Definición. La imposibilidad sobrevenida, objetiva, absoluta y definitiva de la
prestación, producida por caso fortuito o fuerza mayor, extingue la obligación, sin responsabilidad. Si
la imposibilidad sobreviene debido a causas imputables al deudor, la obligación modifica su objeto y se
convierte en la de pagar una indemnización de los daños causados.
d- La teoria de imprevisión
ARTICULO 1091.- Imprevisión. Si en un contrato conmutativo de ejecución diferida o permanente, la
prestación a cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa, por una alteración
extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración, sobrevenida por causas
ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que es afectada, ésta tiene derecho a plantear
extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acción o como excepción, la resolución total o parcial del
contrato, o su adecuación. Igual regla se aplica al tercero a quien le han sido conferidos derechos, o

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asignadas obligaciones, resultantes del contrato; y al contrato aleatorio si la prestación se torna
excesivamente onerosa por causas extrañas a su álea propia.
e- Garantía por vicios redhibitorios y de evicción.
LOS ACTOS ABSTRACTOS
Negocios jurídicos abstractos son aquellos en que se hace abstracción del convenio causal, a diferencia de
los causales en que la causa se mantiene unida o conectada con el negocio jurídico mismo.
Esto no significa que el negocio carezca de causa, sino que ella no está presente o visible, y prima fa cie no
influye en su validez y efectos.
Forman parte de la categoría de actos abstractos los títulos valores y las garantías a primera demanda.
ARTICULO 283.- Acto abstracto. La inexistencia, falsedad o ilicitud de la causa no son discutibles en el acto abstracto
mientras no se haya cumplido, excepto que la ley lo autorice.

De modo que la abstracción no tiene un alcance absoluto, sino que ella tiene un efecto provisional: el
librador de un pagaré no puede discutir la causa con el tenedor del cartular mientras no haya pagado. Una
vez que ha pagado puede accionar para obtener la restitución de lo pagado.
Por ello se ha dicho que no es que el acto abstracto carezca de causa fin, sino que lo relativo a ella no obsta
al éxito del reclamo del acreedor causado en un título suficiente, aunque puede ser debatido
posteriormente.

FORMA
BORDA
Hay que tener en cuenta que el consentimiento contractual es una declaración de voluntad, y que existe
diferentes maneras de manifestar esa voluntad, Esta puede expresarse de manera expresa o tacita:
- Expresa: ARTICULO 262.- Manifestación de la voluntad. Los actos pueden exteriorizarse oralmente, por
escrito, por signos inequívocos o por la ejecución de un hecho material.

- Tacita: ARTICULO 264.- Manifestación tácita de voluntad. La manifestación tácita de la voluntad resulta
de los actos por los cuales se la puede conocer con certidumbre. Carece de eficacia cuando la ley o la
convención exigen una manifestación expresa.

- Silencio: ARTICULO 263.- Silencio como manifestación de la voluntad. El silencio opuesto a actos o a una
interrogación no es considerado como una manifestación de voluntad conforme al acto o la interrogación,
excepto en los casos en que haya un deber de expedirse que puede resultar de la ley, de la voluntad de
las partes, de los usos y prácticas, o de una relación entre el silencio actual y las declaraciones
precedentes.

Nos interesa ahora la expresión escrita, la cual puede tener lugar a través de instrumentos públicos, o de
instrumentos particulares firmados o no firmados. Incluso, puede hacerse constar tal expresión en
cualquier soporte, siempre que su contenido sea representado con texto inteligible, aunque su lectura
exija medios técnicos (art. 286), como ocurre con los documentos informáticos.
ARTICULO 286.- Expresión escrita. La expresión escrita puede tener lugar por instrumentos públicos, o por
instrumentos particulares firmados o no firmados, excepto en los casos en que determinada instrumentación sea
impuesta. Puede hacerse constar en cualquier soporte, siempre que su contenido sea representado con texto
inteligible, aunque su lectura exija medios técnicos.

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El instrumento público es aquel en el que interviene un oficial público, quien debe actuar en los límites de
sus atribuciones y de su competencia territorial. Es requisito de validez que el instrumento esté firmado
por el oficial público, las partes y, en su caso, sus representantes.
ARTICULO 290.- Requisitos del instrumento público. Son requisitos de validez del instrumento público:

a) la actuación del oficial público en los límites de sus atribuciones y de su competencia territorial, excepto que el
lugar sea generalmente tenido como comprendido en ella;

b) las firmas del oficial público, de las partes, y en su caso, de sus representantes; si alguno de ellos no firma por
sí mismo o a ruego, el instrumento carece de validez para todos.

Los instrumentos particulares pueden estar firmados o no. Si lo están, se llaman instrumentos privados;
ellos deben estar firmados por las partes contratantes. Si no lo están, se los denomina instrumentos
particulares no firmados; son instrumentos particulares no firmados los impresos, los registros visuales o
auditivos de cosas o hechos y, cualquiera que sea el medio empleado, los registros de la palabra y de
información (art. 287).
ARTICULO 287.- Instrumentos privados y particulares no firmados. Los instrumentos particulares pueden estar
firmados o no. Si lo están, se llaman instrumentos privados.

Si no lo están, se los denomina instrumentos particulares no firmados; esta categoría comprende todo escrito no
firmado, entre otros, los impresos, los registros visuales o auditivos de cosas o hechos y, cualquiera que sea el
medio empleado, los registros de la palabra y de información.

La firma, que puede ser gráfica pero también digital, es un recaudo ineludible en los instrumentos públicos
y en los instrumentos privados, y prueba la autoría de la declaración de voluntad expresada en el texto al
cual corresponde (art. 288).
ARTICULO 288.- Firma. La firma prueba la autoría de la declaración de voluntad expresada en el texto al cual
corresponde. Debe consistir en el nombre del firmante o en un signo.

En los instrumentos generados por medios electrónicos, el requisito de la firma de una persona queda satisfecho si
se utiliza una firma digital, que asegure indubitablemente la autoría e integridad del instrumento.

Actualmente impera como principio el de la libertad de las formas; basta el consentimiento para que el
contrato tenga plena fuerza obligatoria. Es el triunfo del consensualismo. Solo por excepción la ley exige en
algunos casos el cumplimiento de requisitos formales.
En efecto, a excepción de que la ley designe una forma determinada para la exteriorización de la voluntad,
las partes pueden utilizar la que estimen conveniente (art. 284).
ARTICULO 284.- Libertad de formas. Si la ley no designa una forma determinada para la exteriorización de la
voluntad, las partes pueden utilizar la que estimen conveniente. Las partes pueden convenir una forma más
exigente que la impuesta por la ley.

Más aún, expresamente dispone que solo son formales los contratos a los cuales la ley les impone una
forma determinada (art. 1015).
ARTICULO 1015.- Libertad de formas. Sólo son formales los contratos a los cuales la ley les impone una forma
determinada.

En el derecho moderno se ha advertido un renacimiento del formalismo. Las leyes exigen con frecuencia la
observancia de determinadas formas. Este neoformalismo se funda en diversas razones:
- Las relaciones jurídicas se han hecho tan múltiples y complejas que se siente la necesidad de
ponerles un orden y evitar los inconvenientes de la imprecisión y la ligereza; las exigencias
formales tienden hoy a cuidar la seguridad jurídica.

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- Las formas que tienden a la publicidad (y particularmente, los registros) se han mostrado
eficacísimas para proteger a los terceros contra las confabulaciones de quienes se ponen de
acuerdo para perjudicarlos antedatando actos o simulándolos.

- El intervencionismo estatal exige que las convenciones particulares tengan una exteriorización sin
la cual el contralor oficial seria imposible; el cumplimiento de esta forma facilita la percepción
impositiva, porque los escribanos actúan como agentes de retención de los impuestos y tasas.

Un ejemplo de este neoformalismo se puede observar en los contratos de consumo. En estos se exige que
el documento que se extiende por la venta de la cosa mueble o inmueble debe contener:
1- La descripción y especificación del bien.
2- El nombre y domicilio del vendedor.
3- El nombre y domicilio del fabricante, distribuidor o importador cuando correspondiere.
4- La mención de las características de la garantía,
5- Los plazos y condiciones de entrega.
6- El precio y las condiciones de pago
7- Los costos adicionales, especificando precio final a pagar por el adquiriente.
Las formas se imponen sobre todo en miras a la prueba del acto, a su publicidad y a la protección del
contratante débil; pero la omisión no afecta, en principio, al acto en sí, aunque puede acarrear sanciones al
responsable de tal omisión.
dentro de la categoría de contratos formales (art. 969), hay que diferenciar los contratos cuya forma es
requerida a los fines probatorios, de aquellos otros en los cuales la formalidad tiene carácter constitutivo o
solemne. Incluso, las formas solemnes (también llamadas ad solemnitatem) se dividen en absolutas y
relativas.
El incumplimiento de la forma solemne absoluta trae aparejado la nulidad del acto celebrado. Con otras
palabras, la forma solemne absoluta es esencial a la validez del acto, pues su omisión lo priva de todos sus
efectos, por más que el consentimiento se pruebe inequívocamente. Ejemplo de ella, la donación de un
inmueble, que debe hacerse por escritura pública inexorablemente (art. 1552).
ARTICULO 1552.- Forma. Deben ser hechas en escritura pública, bajo pena de nulidad, las donaciones de cosas
inmuebles, las de cosas muebles registrables y las de prestaciones periódicas o vitalicias.

En cambio, el incumplimiento de la forma solemne relativa no acarreará la nulidad del acto, sino que
permitirá exigir el cumplimiento de la forma establecida por la ley. Como se advierte, la omisión de la
forma solemne relativa impide considerar concluido el contrato celebrado, pero valdrá como un contrato
por el cual las partes se obligan a cumplir con la formalidad establecida. Por lo tanto, provoca el
nacimiento de la obligación de cumplir con la forma legal y el derecho a exigirla judicialmente. Así, la
omisión de celebrar una compraventa inmobiliaria por escritura pública permite a cualquiera de las partes
exigir la escrituración (arts. 285 y 1018).
ARTICULO 285.- Forma impuesta. El acto que no se otorga en la forma exigida por la ley no queda concluido como
tal mientras no se haya otorgado el instrumento previsto, pero vale como acto en el que las partes se han
obligado a cumplir con la expresada formalidad, excepto que ella se exija bajo sanción de nulidad.

ARTICULO 1018.- Otorgamiento pendiente del instrumento. El otorgamiento pendiente de un instrumento previsto
constituye una obligación de hacer si el futuro contrato no requiere una forma bajo sanción de nulidad. Si la parte

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condenada a otorgarlo es remisa, el juez lo hace en su representación, siempre que las contraprestaciones estén
cumplidas, o sea asegurado su cumplimiento.

Cuando se trata de una forma probatoria, ella solo tiene importancia a los efectos de la prueba del acto
jurídico; por ejemplo, el contrato de locación, sus prórrogas y modificaciones debe ser hecho por escrito
(art. 1188),
ARTICULO 1188.- Forma. Oponibilidad. El contrato de locación de cosa inmueble o mueble registrable, de una
universalidad que incluya a alguna de ellas, o de parte material de un inmueble, debe ser hecho por escrito.

Esta regla se aplica también a sus prórrogas y modificaciones.

pero si se hubiera incumplido con esta forma, el contrato valdrá de todos modos si existe principio de
ejecución o principio de prueba instrumental (art. 1020).
ARTICULO 1020.- Prueba de los contratos formales. Los contratos en los cuales la formalidad es requerida a los
fines probatorios pueden ser probados por otros medios, inclusive por testigos, si hay imposibilidad de obtener la
prueba de haber sido cumplida la formalidad o si existe principio de prueba instrumental, o comienzo de ejecución.

Se considera principio de prueba instrumental cualquier instrumento que emane de la otra parte, de su causante o
de parte interesada en el asunto, que haga verosímil la existencia del contrato.

Una de las razones del renacimiento del formalismo en el derecho moderno es que algunas formas
constituyen un eficaz medio de publicidad. En este sentido, tienen particular importancia los registros en
los que se asienta no solo quién es el titular del dominio, sino también cuál es el estado de éste, si existen
gravámenes, embargos, inhibiciones, etc.
Los registros son así el gran medio de publicidad moderno. Pero no son el único. También la tradición de la
cosa es en nuestro derecho un medio de publicidad, que la complejidad y carácter multitudinario de las
sociedades contemporáneas ha vuelto bastante ineficaz, pero que todavía conserva valor, a punto tal que
el artículo 1892 dispone que la tradición posesoria es modo suficiente para transmitir o constituir derechos
reales que se ejercen por la posesión.
ARTICULO 1892.- Título y modos suficientes. La adquisición derivada por actos entre vivos de un derecho real
requiere la concurrencia de título y modo suficientes.

Se entiende por título suficiente el acto jurídico revestido de las formas establecidas por la ley, que tiene por
finalidad transmitir o constituir el derecho real.

La tradición posesoria es modo suficiente para transmitir o constituir derechos reales que se ejercen por la
posesión. No es necesaria, cuando la cosa es tenida a nombre del propietario, y éste por un acto jurídico pasa el
dominio de ella al que la poseía a su nombre, o cuando el que la poseía a nombre del propietario, principia a
poseerla a nombre de otro. Tampoco es necesaria cuando el poseedor la transfiere a otro reservándose la tenencia
y constituyéndose en poseedor a nombre del adquirente.

La inscripción registral es modo suficiente para transmitir o constituir derechos reales sobre cosas registrables en
los casos legalmente previstos; y sobre cosas no registrables, cuando el tipo del derecho así lo requiera.

El primer uso es modo suficiente de adquisición de la servidumbre positiva.

Para que el título y el modo sean suficientes para adquirir un derecho real, sus otorgantes deben ser capaces y
estar legitimados al efecto.

A la adquisición por causa de muerte se le aplican las disposiciones del Libro Quinto.

La inscripción en los registros tiene el siguiente efecto: el acto es oponible a terceros. El contrato no
registrado (cuando la ley exige ese registro, como ocurre, por ejemplo, con la compraventa de inmuebles)
tiene plena validez entre las partes, pero no es oponible a terceros. Pero hay veces que la ley impone la
forma como un requisito esencial de validez, no ya tan solo respecto de terceros, sino respecto de las
70
mismas partes: mientras el acto no se ha registrado se lo tiene por no existente. En este caso, la
registración del acto tiene valor constitutivo, tal como ocurre con el contrato de compraventa de
automotores.
La forma de los contratos puede resultar de la ley o de la voluntad de las partes. Incluso, las partes
contratantes están facultadas para convenir formas mas exigentes que las establecidas por la propia ley.
ARTICULO 284.- Libertad de formas. Si la ley no designa una forma determinada para la exteriorización de la
voluntad, las partes pueden utilizar la que estimen conveniente. Las partes pueden convenir una forma más
exigente que la impuesta por la ley.

Si el contrato debe ser celebrado respetando una forma determinada, sea porque la ley la exige, sea
porque las partes la acordaron, las posteriores modificaciones que las partes convengan deben ser hechas
con la misma formalidad.
ARTICULO 1016.- Modificaciones al contrato. La formalidad exigida para la celebración del contrato rige también
para las modificaciones ulteriores que le sean introducidas, excepto que ellas versen solamente sobre
estipulaciones accesorias o secundarias, o que exista disposición legal en contrario.

ARTICULO 1017.- Escritura pública. Deben ser otorgados por escritura pública:

a) los contratos que tienen por objeto la adquisición, modificación o extinción de derechos reales sobre inmuebles.
Quedan exceptuados los casos en que el acto es realizado mediante subasta proveniente de ejecución judicial o
administrativa;

Cuando se trata de una subasta, el contrato queda formalizado por el solo remate; la escritura no es
necesaria ni siquiera para la transmisión del dominio, que es adquirido por el comprador por la aprobación
del remate hecha por el juez o la autoridad administrativa, la tradición del inmueble y la inscripción en el
registro.

b) los contratos que tienen por objeto derechos dudosos o litigiosos sobre inmuebles;

c) todos los actos que sean accesorios de otros contratos otorgados en escritura pública;

d) los demás contratos que, por acuerdo de partes o disposición de la ley, deben ser otorgados en escritura pública.

La escritura pública, esto es, el instrumento matriz extendido en el protocolo de un escribano público o de
otro funcionario autorizado para ejercer las mismas funciones, que contienen uno o más actos jurídicos
(art. 299), es una de las formas establecidas por el Código Civil y Comercial. En algunos casos la exigencia
de la escritura importa una solemnidad absoluta ([Link]., la donación de inmuebles); en otros, una
solemnidad relativa (ej., la compraventa inmobiliaria).
ARTICULO 299.- Escritura pública. Definición. La escritura pública es el instrumento matriz extendido en el
protocolo de un escribano público o de otro funcionario autorizado para ejercer las mismas funciones, que
contienen uno o más actos jurídicos. La copia o testimonio de las escrituras públicas que expiden los escribanos es
instrumento público y hace plena fe como la escritura matriz. Si hay alguna variación entre ésta y la copia o
testimonio, se debe estar al contenido de la escritura matriz.

Cuando la escritura pública sea exigida como una solemnidad relativa, mientras no esté suscripta, las
partes que han celebrado un contrato por instrumento privado (ej., el boleto de compraventa) no pueden
reclamarse el cumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato definitivo, pero pueden exigir el
otorgamiento de la escrituración, cumplido lo cual el contrato producirá todos sus efectos.
¿Qué ocurre si una de las partes se niega a escriturar? La otra podrá iniciar la llamada demanda por
escrituración. Si luego de la sentencia se sigue negando, el juez podrá otorgar escritura por el obligado.
Dicho sale del fallo “Cazes de Francino c. Rodriguez Conde”, y luego por el art 512 del CPCCN.
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Art. 512. - La sentencia que condenare al otorgamiento de escritura pública, contendrá el
apercibimiento de que si el obligado no cumpliera dentro del plazo fijado, el juez la suscribirá por él y
a su costa.

La escritura se otorgará ante el registro del escribano que proponga el ejecutante, si aquél no estuviere
designado en el contrato.

El juez ordenará las medidas complementarias que correspondan.

ARTICULO 1018.- Otorgamiento pendiente del instrumento. El otorgamiento pendiente de un instrumento previsto
constituye una obligación de hacer si el futuro contrato no requiere una forma bajo sanción de nulidad. Si la parte
condenada a otorgarlo es remisa, el juez lo hace en su representación, siempre que las contraprestaciones estén
cumplidas, o sea asegurado su cumplimiento.

Para concluir, cabe señalar que la acción para reclamar la escritura prescribe en el plazo general
establecido en el artículo 2560.
ARTICULO 2560.- Plazo genérico.

Las acciones civiles derivadas de delitos de lesa humanidad son imprescriptibles.

El plazo de la prescripción es de cinco (5) años, excepto que esté previsto uno diferente en la legislación local.

Añadamos que alguna duda puede plantearse cuando se trata de una venta en remate judicial o
administrativo y medie pago total del precio y entrega de la posesión. En este caso, teniendo en cuenta
que la escritura no es exigida (conf. art. 1017, inc. a]), ella no es otra cosa que una mera formalidad que
facilita la transmisión del dominio, pero que por ello puede ser exigida por el comprador en cualquier
tiempo.
¿Cuál es la forma que debe cumplirse en los contratos internacionales? Cuando decimos contrato
internacional, nos estamos refiriendo a aquel que ha sido celebrado en un país extranjero, pero que debe
cumplirse en la Argentina, o, a la inversa, cuando se lo celebra en nuestro país para ser cumplido en el
exterior.
Conforme lo establece el artículo 2649, las formas y solemnidades de los actos jurídicos (lo que incluye al
contrato) deben juzgarse por las leyes y usos del lugar en que se hubiera celebrado.
ARTICULO 2649.- Formas y solemnidades. Las formas y solemnidades de los actos jurídicos, su validez o nulidad y
la necesidad de publicidad, se juzgan por las leyes y usos del lugar en que los actos se hubieren celebrado,
realizado u otorgado.

Cuando la ley aplicable al fondo de la relación jurídica exija determinada calidad formal, conforme a ese derecho
se debe determinar la equivalencia entre la forma exigida y la forma realizada.

Si los contratantes se encuentran en distintos Estados al tiempo de la celebración, la validez formal del acto se
rige por el derecho del país de donde parte la oferta aceptada o, en su defecto, por el derecho aplicable al fondo
de la relación jurídica.

Ahora bien, si los contratantes se encuentran en distintos Estados al tiempo de la celebración, la validez
formal del acto se rige por el derecho del país de donde parte la oferta aceptada o, en su defecto, por el
derecho aplicable al fondo de la relación jurídica.
PRUEBA
BORDA
La prueba no constituye un elemento de los contratos. Sin embargo, se encuentra tan estrechamente vinculada con
la forma, que se ha hecho clásico tratar una a continuación de la otra. Se trata, claro está, de conceptos distintos. La
forma hace a la manifestación de voluntad, es un requisito de la formación del contrato. La prueba, en cambio, se
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vincula con los medios de demostrar la existencia del contrato, cualquiera que haya sido su forma. La vinculación tan
estrecha entre ambas deriva sobre todo de la circunstancia de que las formas en el derecho moderno están
principalmente instituidas con el objeto de facilitar la prueba, sea a las partes, sea a terceros.

Hay dos sistemas probatorios:

- La prueba legal: solo puede admitirse como prueba suficiente la que indica la ley.
- La libre convicción: el juez puede admitir todo género de pruebas y tendrá como suficientes
aquellas que según su ciencia y conciencia, sean suficientes para tener por acreditados los hechos.
En el derecho moderno, el sistema imperante es el de la libre convicción; las limitaciones al libre arbitrio
judicial para la apreciación de la prueba tienen carácter excepcional. Sin embargo, debe decirse que las
excepciones son importantes y numerosas. Tal es, por ejemplo, la formalidad exigida por el artículo 1552;
la ley no admite otra prueba que la escritura pública.
ARTICULO 1552.- Forma. Deben ser hechas en escritura pública, bajo pena de nulidad, las donaciones de cosas
inmuebles, las de cosas muebles registrables y las de prestaciones periódicas o vitalicias.

ARTICULO 1019.- Medios de prueba. Los contratos pueden ser probados por todos los medios aptos para llegar a
una razonable convicción según las reglas de la sana crítica, y con arreglo a lo que disponen las leyes procesales,
excepto disposición legal que establezca un medio especial.

Los contratos que sea de uso instrumentar no pueden ser probados exclusivamente por testigos.

Los contratos pueden probarse por todos los medios aptos, a menos que una ley disponga un medio
especial. Así ocurre con la escritura pública que es el único medio que existe para poder probar una
donación de un inmueble, de muebles registrables o de prestaciones periódicas o vitalicias.
En general, los contratos pueden probarse:
- Por instrumento publico: por aquellos instrumentos que gozan de autenticidad, porque ha actuado
el oficial público en los límites de sus atribuciones y de su competencia territorial (excepto que el
lugar sea generalmente tenido como comprendido en ella) y porque está firmado por ese oficial
público, las partes y, en su caso, sus representantes.
ARTICULO 290.- Requisitos del instrumento público. Son requisitos de validez del instrumento público:

a) la actuación del oficial público en los límites de sus atribuciones y de su competencia territorial,
excepto que el lugar sea generalmente tenido como comprendido en ella;

b) las firmas del oficial público, de las partes, y en su caso, de sus representantes; si alguno de ellos no
firma por sí mismo o a ruego, el instrumento carece de validez para todos.

- Por instrumentos particulares firmados o no firmados:


Si lo están, se llaman instrumentos privados; ellos deben estar firmados por las partes
contratantes. Si no lo están, se los denomina instrumentos particulares no firmados; son
instrumentos particulares no firmados los impresos, los registros visuales o auditivos de cosas o
hechos y, cualquiera que sea el medio empleado, los registros de la palabra y de información (art.
287). Un ejemplo, entre tantos, de instrumento particular no firmado es el de las entradas de
espectáculos públicos.
ARTICULO 287.- Instrumentos privados y particulares no firmados. Los instrumentos particulares pueden
estar firmados o no. Si lo están, se llaman instrumentos privados.

Si no lo están, se los denomina instrumentos particulares no firmados; esta categoría comprende todo
escrito no firmado, entre otros, los impresos, los registros visuales o auditivos de cosas o hechos y,
cualquiera que sea el medio empleado, los registros de la palabra y de información.

73
La autenticidad de la firma puede probarse por cualquier medio. Si el contratante no sabe o no
puede firmar, el contrato puede celebrarse dejando constancia de la impresión digital o
recurriendo a dos testigos que deben suscribir el instrumento (art. 313). Cuando el documento ha
sido signado con la impresión digital, vale como principio de prueba por escrito y puede ser
impugnado en su contenido (art. 314).

ARTICULO 313.- Firma de los instrumentos privados. Si alguno de los firmantes de un instrumento
privado no sabe o no puede firmar, puede dejarse constancia de la impresión digital o mediante la
presencia de dos testigos que deben suscribir también el instrumento.

ARTICULO 314.- Reconocimiento de la firma. Todo aquel contra quien se presente un instrumento cuya
firma se le atribuye debe manifestar si ésta le pertenece. Los herederos pueden limitarse a mani-festar
que ignoran si la firma es o no de su causante. La autenticidad de la firma puede probarse por cualquier
medio.

El reconocimiento de la firma importa el reconocimiento del cuerpo del instrumento privado. El


instrumento privado reconocido, o declarado auténtico por sentencia, o cuya firma está certificada por
escribano, no puede ser impugnado por quienes lo hayan reconocido, excepto por vicios en el acto del
reconocimiento. La prueba resultante es indivisible. El documento signado con la impresión digital vale
como principio de prueba por escrito y puede ser impugnado en su contenido.

- Por los libros y demás registros contables:


Las personas jurídicas privadas y quienes realizan una actividad económica organizada o son
titulares de una empresa o establecimiento comercial, industrial, agropecuario o de servicios
deben llevar determinados libros y registros contables. Quedan eximidos de esta obligación los
profesionales liberales y quienes desarrollan actividades agropecuarias y conexas, no ejecutadas u
organizadas en forma de empresa (art. 320). Son registros indispensables, entre otros, los libros
diario y de inventario y balances (art. 322).

ARTICULO 320.- Obligados. Excepciones. Están obligadas a llevar contabilidad todas las personas jurídicas
privadas y quienes realizan una actividad económica organizada o son titulares de una empresa o
establecimiento comercial, industrial, agropecuario o de servicios. Cualquier otra persona puede llevar
contabilidad si solicita su inscripción y la habilitación de sus registros o la rubricación de los libros, como
se establece en esta misma Sección.

Sin perjuicio de lo establecido en leyes especiales, quedan excluidas de las obligaciones previstas en esta
Sección las personas humanas que desarrollan profesiones liberales o actividades agropecuarias y
conexas no ejecutadas u organizadas en forma de empresa. Se consideran conexas las actividades
dirigidas a la transformación o a la enajenación de productos agropecuarios cuando están comprendidas
en el ejercicio normal de tales actividades. También pueden ser eximidas de llevar contabilidad las
actividades que, por el volumen de su giro, resulta inconveniente sujetar a tales deberes según determine
cada jurisdicción local.

ARTICULO 322.- Registros indispensables. Son registros indispensables, los siguientes:

a) diario;

b) inventario y balances;

c) aquellos que corresponden a una adecuada integración de un sistema de contabilidad y que exige la
importancia y la naturaleza de las actividades a desarrollar;

d) los que en forma especial impone este Código u otras leyes.

ARTICULO 1020.- Prueba de los contratos formales. Los contratos en los cuales la formalidad es requerida a
los fines probatorios pueden ser probados por otros medios, inclusive por testigos, si hay imposibilidad de
obtener la prueba de haber sido cumplida la formalidad o si existe principio de prueba instrumental, o
74
comienzo de ejecución.

Se considera principio de prueba instrumental cualquier instrumento que emane de la otra parte, de su
causante o de parte interesada en el asunto, que haga verosímil la existencia del contrato.

- Por la correspondencia, cualquiera que sea el medio empleado para crearla o transmitirla:
Puede presentarse como prueba por el destinatario, pero la que es confidencial no puede ser
utilizada sin consentimiento del remitente. Los terceros, en cambio, no pueden valerse de la
correspondencia sin el asentimiento del destinatario, y del remitente si es confidencial.
ARTICULO 318.- Correspondencia. La correspondencia, cualquiera sea el medio empleado para crearla o
transmitirla, puede presentarse como prueba por el destinatario, pero la que es confidencial no puede ser
utilizada sin consentimiento del remitente. Los terceros no pueden valerse de la correspondencia sin
asentimiento del destinatario, y del remitente si es confidencial.

Todo lo relativo a la admisibilidad de un medio de prueba y a su eficacia probatoria es materia propia del
Código Civil y Comercial porque se vincula con el reconocimiento de los derechos sustantivos; en cambio,
la forma de producción de la prueba es materia propia de los códigos locales.
La carga de la prueba (onus probandi) incumbe a quien alega el hecho en el cual funda su acción o su
excepción. Así, por ejemplo, quien alega un derecho con base en un contrato, debe probar la existencia de
éste; a su vez, el demandado que alega como defensa un hecho modificativo o extintivo (un contrato
ulterior, una renuncia, etc.), debe también probarlo. Estas no son reglas absolutas; en el derecho moderno
priva el concepto de que los litigantes tienen un deber de lealtad que los obliga a colaborar en la medida
de sus posibilidades al esclarecimiento de la verdad y, por consiguiente, a aportar las pruebas encaminadas
a tal fin, que obren en su poder. Y a veces los jueces han declarado que la indiferencia o inercia de la parte
puede constituir una presunción en su contra. Así, por ejemplo, quien invoca una simulación debe
probarla; pero si el demandado guarda una actitud de sospechosa inercia, sin aportar pruebas que de
existir demostrarían su inocencia, su conducta importa una presunción de la verdad de los hechos alegados
por el actor.
Finalmente, debe señalarse que la regla de que los contratos pueden probarse por todos los medios aptos,
a menos que una ley disponga un medio especial, tiene una limitación: los contratos que sea de uso
instrumentar no pueden ser probados exclusivamente por testigos (art. 1019).
ARTICULO 1019.- Medios de prueba. Los contratos pueden ser probados por todos los medios aptos para llegar a
una razonable convicción según las reglas de la sana crítica, y con arreglo a lo que disponen las leyes procesales,
excepto disposición legal que establezca un medio especial.

Los contratos que sea de uso instrumentar no pueden ser probados exclusivamente por testigos.

Cuando se hace referencia a los contratos que sea de uso instrumentar se está afirmando que hay
contratos que normalmente, por los usos y costumbres, se suelen celebrar mediante instrumentos
públicos o privados, o por instrumentos particulares no firmados, que incluyen impresos, registros visuales
o auditivos, registros de la palabra y de información, abarcándose así a los documentos informáticos.
ARTICULO 1020.- Prueba de los contratos formales. Los contratos en los cuales la formalidad es requerida a los
fines probatorios pueden ser probados por otros medios, inclusive por testigos, si hay imposibilidad de obtener la
prueba de haber sido cumplida la formalidad o si existe principio de prueba instrumental, o comienzo de ejecución.

Se considera principio de prueba instrumental cualquier instrumento que emane de la otra parte, de su causante o
de parte interesada en el asunto, que haga verosímil la existencia del contrato.

Si la formalidad establecida por la ley es meramente requerida a los fines probatorios, el contrato puede ser probado
por otros medios:
75
- No será necesaria la prueba por la forma legal cuando hubiese imposibilidad de obtenerla. Se
juzgará que hay imposibilidad, por ejemplo, en los casos de depósito necesario, o cuando la
obligación hubiese sido contraída por incidentes imprevistos en que hubiese sido imposible
formarla por escrito, o cuando el instrumento originario se hubiere perdido, robado o destruido.

- Tampoco lo será cuando mediare principio de prueba instrumental.

- Ni cuando ha existido comienzo de ejecución, esto es, cuando una de las partes ha recibido alguna
prestación y se negase a cumplir el contrato.

- Ni cuando la cuestión versare sobre los vicios de error, dolo, violencia, fraude, simulación o
falsedad de los instrumentos en que constaren. No se trata de prueba de un contrato sino de
hechos que casi nunca están documentados.

En estos casos es admitido cualquier medio de prueba, inclusive testigos.


Ahora, ¿qué ocurre con los contratos formales solemnes? Ellos solo pueden probarse con el instrumento
que acredite el cumplimiento de la formalidad legal. A mayor solemnidad, mayor exigencia probatoria.
La prueba instrumental comprende a todo instrumento público y privado, a todo documento y a cualquier
instrumento particular no firmado, con lo que se incluyen los impresos, los registros visuales o auditivos de
cosas o hechos y, cualquiera que sea el medio empleado, los registros de la palabra y de información.
ARTICULO 287.- Instrumentos privados y particulares no firmados. Los instrumentos particulares pueden estar
firmados o no. Si lo están, se llaman instrumentos privados.

Si no lo están, se los denomina instrumentos particulares no firmados; esta categoría comprende todo escrito no
firmado, entre otros, los impresos, los registros visuales o auditivos de cosas o hechos y, cualquiera que sea el
medio empleado, los registros de la palabra y de información.

Quedan incluidos, por tanto, los documentos digitales y los correos electrónicos, entre otros.
Para que haya principio de prueba instrumental es necesario:
1- Que el instrumento emane de la otra parte, su causante, o parte interesada; no es necesario que
este firmado por él.
2- Que haga verosímil el contrato.
Dichos requisitos hacen viable cualquier clase de prueba, inclusive testigos.
Sin embargo, debe quedar claro que el principio de prueba instrumental no es un medio probatorio de los
contratos, por cuanto de él no resulta la verdad, sino únicamente la verosimilitud del hecho alegado.
Las cláusulas de un contrato celebrado por instrumento público pueden ser alteradas por un instrumento
privado, el llamado contradocumento, pero esa alteración solo tendrá efecto entre las partes y no podrá
oponerse a terceros (art. 298).
ARTICULO 298.- Contradocumento. El contradocumento particular que altera lo expresado en un instrumento
público puede invocarse por las partes, pero es inoponible respecto a terceros interesados de buena fe.

Es natural que así sea porque de lo contrario podría sorprenderse la buena fe del tercero que contratase
sobre la base del instrumento público que se le exhibe y que ignora la alteración hecha privadamente.

76
Esta regla también debe aplicarse a los instrumentos públicos posteriores que modifican uno anterior: no
tienen efectos contra terceros a menos que el contenido del segundo instrumento esté anotado
marginalmente en el primero o que esté debidamente inscripto en el registro correspondiente.
La prueba testimonial no puede hacerse valer ante un instrumento privado o público.
ARTICULO 296.- Eficacia probatoria. El instrumento público hace plena fe:

a) en cuanto a que se ha realizado el acto, la fecha, el lugar y los hechos que el oficial público enuncia como
cumplidos por él o ante él hasta que sea declarado falso en juicio civil o criminal;

b) en cuanto al contenido de las declaraciones sobre convenciones, disposiciones, pagos, reconocimientos y


enunciaciones de hechos directamente relacionados con el objeto principal del acto instrumentado, hasta que se
produzca prueba en contrario.

ARTICULO 319.- Valor probatorio. El valor probatorio de los instrumentos particulares debe ser apreciado por el
juez ponderando, entre otras pautas, la congruencia entre lo sucedido y narrado, la precisión y claridad técnica del
texto, los usos y prácticas del tráfico, las relaciones precedentes y la confiabilidad de los soportes utilizados y de
los procedimientos técnicos que se apliquen.

ARTICULO 895.- Medios de prueba. El pago puede ser probado por cualquier medio excepto que de la estipulación
o de la ley resulte previsto el empleo de uno determinado, o revestido de ciertas formalidades.

Como regla, por lo tanto, no rige para la prueba del pago la limitación del artículo 1019, desde que no es
un contrato.
Al hablar de pago se refiere a todo cumplimiento de obligación, sea de dar, de hacer o de no hacer.
En cuanto al pago (cumplimiento) de una obligación de hacer, o de no hacer, no cabe duda de que la
prueba puede hacerse por cualquier medio.
Si se trata del cumplimiento de una obligación de dar, sea de sumas de dinero o de cosas, también la ley
acepta todo medio de prueba. Sin embargo, lo usual es la entrega de recibo, y debe admitirse que, si éste
no existe, la prueba debe ser apreciada con criterio riguroso.
La ley dispuso que los pagos, superiores a mil pesos, hechos a través de medios no financieros o bancarios,
carecerían de valor tanto entre las partes como respecto de terceros.
El objetivo perseguido es fiscal; esto es, se obliga a bancarizar la economía y, paralelamente, se dispone
que todos los depósitos y extracciones bancarias deben tributar un impuesto equivalente al 0,6% del calor
en juego.
Sin embargo, no resulta posible sostener que el pago de una suma superior a mil pesos, en efectivo, carece
de valor, a pesar de haberse otorgado el recibo correspondiente. El pago, en estas condiciones, es válido y
cancela la obligación existente; de lo contrario, se ampararía un claro supuesto de enriquecimiento ilícito
del acreedor, reconociéndole el derecho a exigir nuevamente el pago, a pesar del recibo ya otorgado y
desconociendo, por tanto, su propio acto anterior. El pago realizado mediante una vía no autorizada por la
ley 25.345 solo faculta al Estado nacional a promover la acción por cobro del impuesto no pagado; pero de
ninguna manera, podrá afirmarse que el pago de la obligación principal carece de valor entre las partes y
respecto de terceros por el hecho de no haberse usado la vía financiera o bancaria.
Diferentes modos de prueba, que los códigos procesales suelen prever:
- Prueba documentada: todos los instrumentos.

- Prueba confesional: es la prueba decisiva y plena; abarca diferentes tipos de confesiones:


77
a- Confesión judicial: forma típica, por lo general se la provoca, llamando a la parte contraria a
absolver posiciones bajo juramento de decir verdad, pero puede tambien ser espontanea.
b- Confesión extrajudicial: mismo valor que la anterior si se la acredita fehaciente, pero no se
admitirá la prueba testimonial de ella, salvo que hubiese principio de prueba por escrito.

- Prueba testimonial: se nota una desconfianza en esta prueba. Los testigos suelen recordar mal los
hechos, o pueden ser complacientes o falsos. Por esto en los contratos de uso instrumentar no
puedan ser probados exclusivamente por testigos. Aun asi, son admitidos en la hipótesis del art
1020.

- Presunciones legales o judiciales: Las presunciones son indicios que permiten inferir, con un cierto grado
de certeza, la verdad de un hecho o un contrato. Pueden ser:

1- Legales: la ley, dados ciertos hechos, infiere consecuencias tambien determinadas. Así, por
ejemplo, se presume que, si se otorga un recibo por saldo de precio, quedan canceladas todas
las deudas correspondientes a la obligación por la cual fue otorgado (art. 899, inc. a]); o, en la
compraventa de cosas muebles, la factura no observada dentro de los diez días de recibida se
presume aceptada en todo su contenido (art. 1145). Pueden admitir o no prueba contrario (
presunciones iuris tantum o presunciones iuris et de iure).

2- Presunciones judiciales: constituyen indicios que , apreciados libremente por el juez, forman su
convencimiento de la verdad de un hecho o acto jurídico. Por lo general, no basta un solo
indicio (a menos que concurra con otras pruebas); deben ser varios y coincidentes. Una vieja
regla, tendiente a asegurar la seriedad del pronunciamiento, requiere que las presunciones
sean graves, precisas y concordantes. Pero, en definitiva, el valor probatorio de las
presunciones es cuestión que queda librado a la apreciación judicial.

Estrictamente, solo las presunciones judiciales merecen ser calificadas como medios de prueba; las
llamadas presunciones legales no son sino reglas que invierten la carga de la prueba (presunciones iuris
tantum) o que imputan a ciertos hechos determinadas consecuencias legales (presunciones iuris et de
iure), sin admitir la prueba de que la realidad es distinta de como la supone la ley.
También pueden mencionarse otros modos de prueba. Entre ellos, el reconocimiento judicial o inspección
ocular, es decir, el examen directo hecho por el juez de ciertos hechos o del lugar en que se desarrollaron;
la prueba pericial, consistente en el dictamen de peritos o expertos en diferentes áreas (contable,
agronómica, caligráfica, médica, ingenieril, informática, etc.); o la prueba de informes, que pueden dar
instituciones públicas y privadas sobre cuestiones atinentes su actividad o funciones.
EFECTOS DEL CONTRATO
BORDA
Abarca dos cuestiones diferentes:
1. Las consecuencias propias del contrato. Apunta a la autonomía de la voluntad y la fuerza obligatoria
del contrato.
2. Las repercusiones de ese contrato en las personas. Se ha consagrado, como regla, que los contratos
no producen efectos respecto de terceros, pero dicha regla tiene limitaciones.
78
FUERZA OBLIGATORIA DEL CONTRATO Y AUTONOMIA DE LA VOLUNTAD
Los contratos deben cumplirse, pero ¿por qué razón?
La obligatoriedad del contrato surge del hecho de que las partes han aceptado libremente su contenido,
suscribiendo también la limitación de las respectivas voluntades que de él derivan, y surge además de la
confianza suscitada por cada contratante en que el otro cumplirá con la promesa que ha hecho.
ARTICULO 959.- Efecto vinculante. Todo contrato válidamente celebrado es obligatorio para las partes. Su
contenido sólo puede ser modificado o extinguido por acuerdo de partes o en los supuestos en que la ley lo prevé.

Es que los contratos constituyen el principal medio del que se valen los hombres para tejer entre ellos la
urdimbre de sus relaciones jurídicas. Son, por consiguiente, un instrumento esencial para la vida
económica y para la promoción de la riqueza; por todo ello es indispensable reconocerles fuerza jurídica.
Media en la cuestión un interés de orden público.
En otras palabras, el mero consentimiento contractual, prescindiendo de toda otra formalidad, obliga a los
contrayentes, pues si bien las personas son libres de obligarse o no, una vez que se han obligado deben
cumplir la obligación asumida o responder por su incumplimiento.
Había que dejar a los contratantes que celebraran sus contratos libremente, pues ellos mismos serían los
mejores defensores de sus propios intereses y así se lograría un orden económico de equilibrio y
crecimiento.
El Estado debía, entonces, limitarse a asegurar ese libre juego de la autonomía de la voluntad, en dos
aspectos centrales de la libertad humana en el mundo de los contratos:
1- Libertad de contratar: la libertad que toda persona tiene de contratar o de no contratar y la libertad
de elegir con quien contratar.
2- La libertad contractual: libertad para fijar el contenido del contrato.
En este marco de amplia libertad, las únicas restricciones a la contratación venían de la mano de los
principios de orden público y de las buenas costumbres, y en la limitación que impone la necesidad de que
la contratación sea lícita y no afecte derechos de terceros.
Es necesario dejar a un lado la utopía del contrato ideal para hacer jugar el contrato real, el que atiende a
las diferencias. Hoy, a los históricos límites de la autonomía de la voluntad conformados por los principios
de orden público y de las buenas costumbres, la necesaria licitud de la contratación y la no afectación de
terceros, deben añadirse las normas imperativas, la regla moral, la buena fe contractual, el ejercicio regular
de los derechos y la equidad (que no es sinónimo de equivalencia económica) de las prestaciones.
Por otra parte, es visible que existen contratos en donde las libertades configurativas de la autonomía de la
voluntad tienden a desaparecer. Así, en los contratos de adhesión, la libertad contractual queda
absolutamente conmovida, en tanto el contenido del contrato es configurado exclusivamente por el
proponente, quedándole al adherente solo el derecho (la libertad) de contratar o no contratar.
Hemos dicho que la fuerza obligatoria de los contratos no se funda solo en el respeto por la libertad y la
voluntad individual, sino también en las exigencias del tráfico social. El interés social vitaliza los contratos,
fecunda las manifestaciones de voluntad y, al propio tiempo, señala límites a la autonomía de la voluntad.
Por consiguiente, los contratos carecerán de fuerza obligatoria:
- Si son contrarios a las leyes de carácter imperativo o indisponible.
ARTICULO 12.- Orden público. Fraude a la ley. Las convenciones particulares no pueden dejar sin efecto
las leyes en cuya observancia está interesado el orden público.

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El acto respecto del cual se invoque el amparo de un texto legal, que persiga un resultado
sustancialmente análogo al prohibido por una norma imperativa, se considera otorgado en fraude a la ley.
En ese caso, el acto debe someterse a la norma imperativa que se trata de eludir.

- Si procuran dejar sin efecto las leyes en cuya observancia esta interesado el orden publico.

- Si son contrarios a la moral. ARTICULO 1004.- Objetos prohibidos. No pueden ser objeto de los
contratos los hechos que son imposibles o están prohibidos por las leyes, son contrarios a la moral, al
orden público, a la dignidad de la persona humana, o lesivos de los derechos ajenos; ni los bienes que por
un motivo especial se prohíbe que lo sean. Cuando tengan por objeto derechos sobre el cuerpo humano
se aplican los artículos 17 y 56.

A- Carecen de fuerza obligatoria las clausulas penales excesivas.


ARTICULO 794.- Ejecución. Para pedir la pena, el acreedor no está obligado a probar que ha sufrido
perjuicios, ni el deudor puede eximirse de satisfacerla, acreditando que el acreedor no sufrió perjuicio
alguno.

Los jueces pueden reducir las penas cuando su monto desproporcionado con la gravedad de la falta
que sancionan, habida cuenta del valor de las prestaciones y demás circunstancias del caso,
configuran un abusivo aprovechamiento de la situación del deudor.
B- Pueden modificarse sustancialmente los presupuestos económicos del contrato (teoria de la
imprevisión).
ARTICULO 1091.- Imprevisión. Si en un contrato conmutativo de ejecución diferida o permanente, la
prestación a cargo de una de las partes se torna excesivamente onerosa, por una alteración
extraordinaria de las circunstancias existentes al tiempo de su celebración, sobrevenida por causas
ajenas a las partes y al riesgo asumido por la que es afectada, ésta tiene derecho a plantear
extrajudicialmente, o pedir ante un juez, por acción o como excepción, la resolución total o parcial del
contrato, o su adecuación. Igual regla se aplica al tercero a quien le han sido conferidos derechos, o
asignadas obligaciones, resultantes del contrato; y al contrato aleatorio si la prestación se torna
excesivamente onerosa por causas extrañas a su álea propia.
C- Puede anularse o modificarse el contrato celebrado con vicio de lesión, cuando una de las
partes se encuentra bajo la presión de apremiantes necesidades, que nos conocidas y
explotadas por la otra, y que la llevan a celebrar un contrato gravoso o inconveniente para su
patrimonio.
ARTICULO 332.- Lesión. Puede demandarse la nulidad o la modificación de los actos jurídicos cuando
una de las partes explotando la necesidad, debilidad síquica o inexperiencia de la otra, obtuviera por
medio de ellos una ventaja patrimonial evidentemente desproporcionada y sin justificación.

Se presume, excepto prueba en contrario, que existe tal explotación en caso de notable desproporción
de las prestaciones.

Los cálculos deben hacerse según valores al tiempo del acto y la desproporción debe subsistir en el
momento de la demanda.

El afectado tiene opción para demandar la nulidad o un reajuste equitativo del convenio, pero la
primera de estas acciones se debe transformar en acción de reajuste si éste es ofrecido por el
demandado al contestar la demanda.

Sólo el lesionado o sus herederos pueden ejercer la acción.

Tampoco tendrán validez aquellas clausulas contractuales que importen un abuso del derecho.
ARTICULO 10.- Abuso del derecho. El ejercicio regular de un derecho propio o el cumplimiento de una obligación
legal no puede constituir como ilícito ningún acto.

La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos. Se considera tal el que contraría los fines del ordenamiento
jurídico o el que excede los límites impuestos por la buena fe, la moral y las buenas costumbres.

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El juez debe ordenar lo necesario para evitar los efectos del ejercicio abusivo o de la situación jurídica abusiva y, si
correspondiere, procurar la reposición al estado de hecho anterior y fijar una indemnización.

ARTICULO 11.- Abuso de posición dominante. Lo dispuesto en los artículos 9° y 10 se aplica cuando se abuse de
una posición dominante en el mercado, sin perjuicio de las disposiciones específicas contempladas en leyes
especiales.

El campo de aplicación de la última se establece al:


1. Delimitar cual es el mercado relevante, considerando tanto el producto como el área geográfica de
que se trate.
2. Determinar si efectivamente hay una posición dominante en el mercado.
3. Verificar si ha habido una practica abusiva por parte de quien ocupa la posición de dominio.
4. Comprobar si existe un perjuicio para el interés económico general.
Un contrato celebrado en tales condiciones debe ser anulado.
ARTICULO 14.- Derechos individuales y de incidencia colectiva. En este Código se reconocen:

a) derechos individuales;

b) derechos de incidencia colectiva.

La ley no ampara el ejercicio abusivo de los derechos individuales cuando pueda afectar al ambiente y a los
derechos de incidencia colectiva en general.

Como regla, los jueces no tienen facultades para modificar las estipulaciones de los contratos. Sin embargo, se
prevén dos excepciones:

1. Que una parte lo pida, y siempre que lo autorice la ley.


2. Actuando de oficio, si la clausula afecta, de modo manifiesto, el orden público.
ARTICULO 960.- Facultades de los jueces. Los jueces no tienen facultades para modificar las estipulaciones
de los contratos, excepto que sea a pedido de una de las partes cuando lo autoriza la ley.

ARTICULO 961.- Buena fe. Los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe. Obligan no sólo
a lo que está formalmente expresado, sino a todas las consecuencias que puedan considerarse comprendidas en
ellos, con los alcances en que razonablemente se habría obligado un contratante cuidadoso y previsor.

Siguiendo la terminología usual, debe distinguirse entre la buena fe-creencia y la buena fe-lealtad. La
primera consiste en un estado de ánimo que confía en la apariencia de un título. Así, por ejemplo, son
válidos los actos de administración y de disposición a título oneroso de los bienes de la sucesión celebrados
por el heredero aparente (quien, en verdad, no es heredero) respecto de los terceros a quienes ha
transmitido el derecho.
La buena fe-lealtad es el deber de obrar en las relaciones contractuales con probidad, como lo haría una
persona honorable y correcta, obrando con cuidado y previsión. Esta buena fe obliga a ser claro en las
ofertas y tratativas contractuales, de modo de no inducir a error a la otra parte; a interpretar el contrato
honorablemente; a abstenerse de todo acto que dificulte el cumplimiento por la otra parte o que implique
terminar intempestivamente las relaciones contractuales; etcétera.
PARTES CONTRATANTES Y OTROS SUJETOS AFECTADOS
Las partes son aquellos sujetos que, por sí o por representante (legal o voluntario), se han puesto de
acuerdo sobre una declaración de voluntad común, concurriendo a la formación y consentimiento del
contrato; son quienes se han obligado a cumplir determinadas prestaciones y han adquirido ciertos
derechos. El CCyC aclara que es quien:
81
- Lo otorga a nombre propio, incluso si lo hace en interés ajeno (que es el caso del mandato sin
representación).
- Quien es representado por un otorgante que actúa en su nombre e interés.
- Quien manifiesta la voluntad contractual, aunque esa sea transmitida por un corredor o por un
agente sin representación.
El signatario puede ser el otorgante (y ello ocurre siempre que éste actúe directamente y en ejercicio de su
propio derecho) pero puede ser también un representante suyo (como ya hemos dicho en el párrafo
precedente), que suscribe el acto sin ser tocado por sus efectos jurídicos.
Al hablar de la esencialidad de las partes, no estamos apuntando a que el contrato tenga que ser celebrado
por personas (físicas o jurídicas), lo que es obvio, sino a la importancia intrínseca del sujeto que contrata.
Por excepción, existen contratos en los que el valor de la persona contratante es menor, como ocurre en
los contratos que tienen por objeto cosas fungibles o generan obligaciones de hacer fungibles, en tanto
existe la posibilidad de obtener lo querido por otras vías (por ejemplo, a través de la ejecución de la
obligación por un tercero, arts. 730, inc. b], y 776). Pero, aun en este caso, la solvencia del deudor no es
intrascendente, pues mantiene su importancia al momento de resarcir el daño ocasionado.
El heredero o sucesor universal es aquel a quien pasa todo o una parte indivisa del patrimonio de otra
persona a raíz de la muerte de esta última.
ARTICULO 2278.- Heredero y legatario. Concepto. Se denomina heredero a la persona a quien se transmite la
universalidad o una parte indivisa de la herencia; legatario, al que recibe un bien particular o un conjunto de ellos.

ARTICULO 1024.- Sucesores universales. Los efectos del contrato se extienden, activa y pasivamente, a los
sucesores universales, a no ser que las obligaciones que de él nacen sean inherentes a la persona, o que la
transmisión sea incompatible con la naturaleza de la obligación, o esté prohibida por una cláusula del contrato o la
ley.

ARTICULO 2280.- Situación de los herederos. Desde la muerte del causante, los herederos tienen todos los
derechos y acciones de aquél de manera indivisa, con excepción de los que no son transmisibles por sucesión, y
continúan en la posesión de lo que el causante era poseedor.

Si están instituidos bajo condición suspensiva, están en esa situación a partir del cumplimiento de la condición, sin
perjuicio de las medidas conservatorias que corresponden.

En principio, responden por las deudas del causante con los bienes que reciben, o con su valor en caso de haber
sido enajenados.

¿Y cuáles son estos derechos intransmisibles por sucesión? Los que respondieran a obligaciones intuitu
personae, o que la transmisión fuere incompatible con la naturaleza de la obligación, o estuvieran
prohibidas por la ley o por el mismo acto
Son obligaciones inherentes a la persona o intuitu personae aquellas en donde se tienen particularmente
en cuenta habilidades propias del deudor, como es el caso de la pintura encargada a un artista. El supuesto
de la transmisión que fuere incompatible con la naturaleza de la obligación se da en el caso del contrato de
constitución de usufructo, cuyos efectos no pueden transmitirse a los herederos porque el derecho a
usufructuar termina justamente con la muerte del usufructuario. Un típico ejemplo de un derecho
intransmisible por estar prohibido por la ley es el nacido de un pacto de preferencia convenido en una
compraventa, el cual no puede pasar a los herederos del vendedor, pues así lo dispone el artículo 1165.
Obvio es señalar, finalmente, que cuando la ley menciona la transmisión prohibida por el mismo acto está
haciendo referencia al pacto contractual por el cual las propias partes impiden que los derechos y
obligaciones allí nacidos se transmitan a los herederos.
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Cabe añadir otros dos supuestos de derechos intransmisibles por vía sucesoria. Ellos son los derechos
nacidos de las relaciones de familia (como los derivados de la llamada responsabilidad parental) y los
llamados derechos personalísimos (como, por ejemplo, el derecho al honor o a la vida), aunque en este
último caso pueden transmitirse algunas consecuencias patrimoniales generadas por la agresión a ese
derecho tutelado.
Siguiendo con la aceptación de la herencia bajo beneficio de inventario, el CCyC dispone como principio
algunas excepciones: que los herederos responden por las deudas del causante con los bienes que reciben
o con su valor en caso de haberlo enajenado, lo que permite al heredero separar su propio patrimonio del
heredado.
Los sucesores universales ocupan el lugar del causante desde el momento del fallecimiento. a los efectos
de la actuación judicial tiene importancia decisiva la llamada investidura de la calidad de heredero. Esta
investidura la tienen los herederos forzosos (ascendientes, descendientes y cónyuge) ipso iure, desde el
mismo momento del fallecimiento (art. 2337);
ARTICULO 2337.- Investidura de pleno derecho. Si la sucesión tiene lugar entre ascendientes, descendientes y
cónyuge, el heredero queda investido de su calidad de tal desde el día de la muerte del causante, sin ninguna
formalidad o intervención de los jueces, aunque ignore la apertura de la sucesión y su llamamiento a la herencia.
Puede ejercer todas las acciones transmisibles que correspondían al causante. No obstante, a los fines de la
transferencia de los bienes registrables, su investidura debe ser reconocida mediante la declaratoria judicial de
herederos.

En cambio, los otros herederos la tienen:


ARTICULO 2338.- Facultades judiciales. En la sucesión de los colaterales, corresponde al juez del juicio sucesorio
investir a los herederos de su carácter de tales, previa justificación del fallecimiento del causante y del título
hereditario invocado.

En las sucesiones testamentarias, la investidura resulta de la declaración de validez formal del testamento,
excepto para los herederos enumerados en el primer párrafo del artículo 2337.

A partir de que el heredero ha sido investido como tal, podrá ejercer las acciones transmisibles que
correspondían al causante. Por tanto, mientras no ostente tal investidura, el heredero no podrá demandar
a terceros ni ser demandado por estos. Sin embargo, debe reconocerse que la jurisprudencia ha admitido
que los terceros pueden demandar a los sucesores aun antes de que estos tengan la investidura de
herederos, porque de lo contrario a estos les bastaría con dilatar el trámite del sucesorio y el auto de
declaratoria o de aprobación del testamento, para burlar los derechos de los acreedores.
Terceros: puede decirse que tercero es toda persona que no es parte en el acto.
A menos que la ley disponga lo contrario, los contratos no tienen efecto respecto de los terceros, porque
justamente estos no han celebrado el contrato.
ARTICULO 1021.- Regla general. El contrato sólo tiene efecto entre las partes contratantes; no lo tiene con
respecto a terceros, excepto en los casos previstos por la ley.

ARTICULO 1022.- Situación de los terceros. El contrato no hace surgir obligaciones a cargo de terceros, ni los
terceros tienen derecho a invocarlo para hacer recaer sobre las partes obligaciones que éstas no han convenido,
excepto disposición legal.

Las disposiciones legales de excepción, a las que se ha hecho referencia, permiten diferenciar supuestos
distintos de terceros:
- Terceros interesados (incluye a los herederos de cuota, los sucesores a titulo singular y los
acreedores quirógrafos).
- Los terceros no interesados o terceros propiamente dicho (penitus extranei).
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Herederos de cuota:
Recibe una cuota de los bienes del causante y expresamente carece de vocación a todo ellos.
ARTICULO 2488.- Herederos de cuota. Los herederos instituidos en una fracción de la herencia no tienen vocación
a todos los bienes de ésta, excepto que deba entenderse que el testador ha querido conferirles ese llamado para el
supuesto de que no puedan cumplirse, por cualquier causa, las demás disposiciones testamentarias.

Si la adición de las fracciones consignadas en el testamento excede la unidad, se reducen proporcionalmente hasta
ese límite. Si la suma de las fracciones no cubre todo el patrimonio, el remanente de los bienes corresponde a los
herederos legítimos y, a falta de ellos, a los herederos instituidos en proporción a sus cuotas.

Nos parece claro que esta excepción contempla un supuesto singular: que el causante haya atribuido a
este heredero un doble carácter; en primer lugar, lo ha instituido como heredero de cuota; en segundo
lugar, y solo para el caso de que no puedan cumplirse las demás disposiciones hereditarias, lo instituye
como heredero de remanente.
La misma norma plantea otra excepción, sin duda más compleja. Se establece que si el testador ha
instituido varios herederos de cuota, y la suma de las fracciones no cubre todo el patrimonio del causante,
el remanente de los bienes corresponde a los herederos legítimos; pero si no hay herederos legítimos, el
remanente corresponde a los herederos de cuota, en proporción a sus respectivas cuotas. En este último
caso, el heredero de cuota se confunde con el heredero universal, porque es claro que tiene una vocación
al todo.
Los sucesores singulares:
Ocupa el lugar del causante solo respecto de precisos derechos y obligaciones. Solo esta obligado por el
bien transmitido.
ARTICULO 1937.- Transmisión de obligaciones al sucesor. El sucesor particular sucede a su antecesor en las
obligaciones inherentes a la posesión sobre la cosa; pero el sucesor particular responde sólo con la cosa sobre la
cual recae el derecho real. El antecesor queda liberado, excepto estipulación o disposición legal.

Es sucesor singular quien adquiere una cosa mueble o inmueble por el título que sea, lo que puede ocurrir
por un acto entre vivos (por ejemplo, un contrato) o por un acto de última voluntad. El adquirente goza
todos los derechos que sobre esa cosa tenía el enajenante, pero —a la vez— debe respetar las condiciones
que la afectaban. Veamos algunos ejemplos:
1- El adquirente goza de la llamada garantía de evicción, por la cual el enajenante responde por las
turbaciones de derecho que aquél sufra, aun cuando la causa de esa turbación sea anterior a su
propia adquisición e, incluso, por cuestiones vinculadas al título de propiedad anteriores al
momento en que se le transmitió la cosa.
ARTICULO 1033.- Sujetos responsables. Están obligados al saneamiento:

a) el transmitente de bienes a título oneroso;

b) quien ha dividido bienes con otros;

c) sus respectivos antecesores, si han efectuado la correspondiente transferencia a título oneroso.

ARTICULO 1034.- Garantías comprendidas en la obligación de saneamiento. El obligado al saneamiento


garantiza por evicción y por vicios ocultos conforme a lo dispuesto en esta Sección, sin perjuicio de las
normas especiales.

ARTICULO 1042.- Pluralidad de sujetos. Quienes tienen responsabilidad por saneamiento en virtud de
enajenaciones sucesivas son obligados concurrentes. Si el bien ha sido enajenado simultáneamente por
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varios copropietarios, éstos sólo responden en proporción a su cuota parte indivisa, excepto que se haya
pactado su solidaridad.

2- El adquirente debe respetar los derechos que gravan la cosa adquirida:


ARTICULO 1937.- Transmisión de obligaciones al sucesor. El sucesor particular sucede a su antecesor en
las obligaciones inherentes a la posesión sobre la cosa; pero el sucesor particular responde sólo con la
cosa sobre la cual recae el derecho real. El antecesor queda liberado, excepto estipulación o disposición
legal.

A. Debe soportar las cargas reales que gravan el bien y que hubieran sido constituidas con
anterioridad a su adquisición.
B. Debe pagar las obligaciones propter rem, como seria el caso de las expensas comunes.
C. Debe respetar los derechos reales constituidos con anterioridad a su adquisición, etc.
D. Gozara de derechos añadidos al titulo o accesorios, como las servidumbres.

Hay otros casos en que la obligación o el derecho no están ligados ni son accesorios de la cosa transmitida
y, sin embargo, el contrato produce efecto respecto de los sucesores. Así ocurre:
- En la cesión de derechos, que obliga al deudor a pagar una obligación al cesionario a pesar de que
no contrato con él.
ARTICULO 1620.- Efectos respecto de terceros. La cesión tiene efectos respecto de terceros desde su
notificación al cedido por instrumento público o privado de fecha cierta, sin perjuicio de las reglas
especiales relativas a los bienes registrables.

- En el pago con subrogación, en el cual quien hace el pago pasa a ocupar el lugar del acreedor y
puede accionar contra quien no ha contratado con él.
ARTICULO 918.- Efectos. El pago por subrogación transmite al tercero todos los derechos y acciones del
acreedor, y los accesorios del crédito. El tercero subrogante mantiene las acciones contra los coobligados,
fiadores, y garantes personales y reales, y los privilegios y el derecho de retención si lo hay.

- En el supuesto de legado testamentario, que obliga al legatario frente a terceros por las
obligaciones del causante hasta el límite del legado.
ARTICULO 2319.- Acción contra los legatarios. Los acreedores del causante tienen acción contra los
legatarios hasta el valor de lo que reciben; esta acción caduca al año contado desde el día en que cobran
sus legados.

Los acreedores:
El acreedor de una de las partes no ocupa lugar en el acto jurídico.
Sin embargo, está claro que al acreedor le importa la conducta de su deudor. Adviértase que el patrimonio
de éste integra la garantía común de los acreedores y, por lo tanto, será sobre este patrimonio donde
podrá cobrarse lo que se le debe. Por ello, todo ingreso o egreso de bienes repercute económicamente
sobre el crédito y genera mayores o menores posibilidades de hacerlo efectivo.
Ello lleva necesariamente a procurar un delicado equilibrio entre dos situaciones: por un lado, la libertad
del deudor para poder seguir concretando negocios sin ser controlado por su acreedor, para continuar
administrando y explotando sus bienes; y, por el otro, el derecho del acreedor a proteger el patrimonio de
su deudor para asegurar el cobro de su crédito.
Mientras actúe de buena fe, el acreedor no puede controlar su actividad; si hay mala fe, el acreedor tiene
derecho a intervenir para preservar la garantía de su crédito.

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La ley le reconoce al acreedor diferentes derechos. En efecto:
a- Puede pedir todo tipo de medidas precautorias en garantía de su crédito.

b- Puede iniciar las demandas llamadas de integración de patrimonio, como las acciones de
simulación, subrogatoria y de declaración de inoponibilidad que le permiten reclamar que le sean
inoponibles los negocios jurídicos que hayan provocado o agravado la insolvencia del deudor.

c- Puede ejecutar al deudor ante su incumplimiento.

d- Puede ejercer la acción directa, la posibilidad de que el acreedor perciba de un tercero lo que este
le adeuda a su deudor. Es el caso del locador que tiene derecho a demandar directamente al
sublocatario por lo que este le adeude en concepto de alquileres al locatario-sublocador.

ARTICULO 1216.- Acciones directas. Sin perjuicio de sus derechos respecto al locatario, el locador tiene
acción directa contra el sublocatario para cobrar el alquiler adeudado por el locatario, en la medida de la
deuda del sublocatario. También puede exigir de éste el cumplimiento de las obligaciones que la
sublocación le impone, inclusive el resarcimiento de los daños causados por uso indebido de la cosa.

Recíprocamente, el sublocatario tiene acción directa contra el locador para obtener a su favor el
cumplimiento de las obligaciones asumidas en el contrato de locación.

La conclusión de la locación determina la cesación del subarriendo, excepto que se haya producido por
confusión.

Del ejemplo se desprende que son condiciones de su ejercicio, la existencia de un crédito exigible, una deuda
correlativa y que la deuda del tercero sea disponible y homogénea con la que tiene su propio deudor.

Los terceros (penitus extranei):

la norma mencionada no impide a los terceros que puedan invocar la existencia del contrato, o alegar
respecto de las obligaciones engendradas o su incumplimiento. Por otro lado, no tienen derecho a
desconocer los vínculos contractuales, a pretender ignorarlos y, menos aún, a interferir en el derecho de
crédito.
Por ello, la norma apunta a dejar en claro que lo que el tercero no puede hacer es invocar el contrato que
no ha celebrado para aducir derechos contra los propios contratantes, ni puede dañar injustamente los
derechos que nacen de ese contrato, con fundamento en la regla alterum non laedere (art. 43, CN; art.
1737).
ARTICULO 1737.- Concepto de daño. Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no reprobado por el
ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva.

Por otra parte, es importante establecer que el contrato no puede perjudicar a los terceros, ni imponerles
obligaciones. Por ello, es válido afirmar que el contrato es oponible a los terceros.
Casos en que se afecta a los terceros penitus extranei:
1. Contrato o estipulación a favor de terceros: importa la existencia de un acuerdo mediante el cual
una de las partes contratantes (llamada estipulante), conviene con la otra (denominada
promitente) que la obligación asumida por esta última no sea cumplida con aquél sino con un
tercero (el beneficiario). El ejemplo más común de esta figura es el contrato de seguro de vida, en
donde la indemnización no es pagada por la aseguradora a quien ha celebrado el contrato (y

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abonado las consiguientes primas) ni a sus herederos, sino a la persona indicada como beneficiario
por el tomador del seguro.

Es importante destacar que el estipulante debe actuar en nombre propio.


no es necesario que el tercero esté perfectamente determinado en el contrato celebrado. En
efecto, la estipulación a favor de otro admite que el tercero beneficiario sea determinable (art.
1027), esto es, que se lo pueda determinar en el momento de hacerse efectivo el beneficio, de
acuerdo con las pautas fijadas en el contrato. Así, por ejemplo, en un concurso literario, puede
establecerse que el ganador obtendrá un premio consistente en una suma de dinero;
ARTICULO 1027.- Estipulación a favor de tercero. Si el contrato contiene una estipulación a favor de un
tercero beneficiario, determinado o determinable, el promitente le confiere los derechos o facultades
resultantes de lo que ha convenido con el estipulante. El estipulante puede revocar la estipulación
mientras no reciba la aceptación del tercero beneficiario; pero no puede hacerlo sin la conformidad del
promitente si éste tiene interés en que sea mantenida. El tercero aceptante obtiene directamente los
derechos y las facultades resultantes de la estipulación a su favor. Las facultades del tercero beneficiario
de aceptar la estipulación, y de prevalerse de ella luego de haberla aceptado, no se transmiten a sus
herederos, excepto que haya cláusula expresa que lo autorice. La estipulación es de interpretación
restrictiva.

Es factible, también, que el beneficiario designado sea una persona jurídica futura, lo que puede
ocurrir con la constitución de una fundación, cuando el beneficio se hace con el fin de dotarle un
patrimonio que permita fundarla y obtener la autorización de la autoridad competente (arts. 194,
197 y 198).
También debe tenerse presente que el beneficio puede ser otorgado al tercero en forma total o
parcial. En este último caso, pueden ser varios los beneficiarios, y entre ellos puede estar el propio
estipulante.
Es muy importante destacar que la aceptación no convierte al tercero en parte. Tanto es así, que el
único derecho que tiene es el de exigir el cumplimiento de la obligación (pudiendo ejercer todos
los medios compulsivos que gozan los acreedores), pero nunca podrá pedir la resolución
contractual. Además, el tercero jamás puede estar obligado a cumplir prestación alguna.
En todo contrato que contiene una estipulación en favor de un tercero surgen tres relaciones:

a- Relación de cobertura: establecida entre los dos otorgantes del contrato, el estipulante y el
promitente. Esta sujeta a los principios generales de los contratos, de tal modo, ambas partes:

1. Pueden exigirse recíprocamente el cumplimiento de las obligaciones asumidas.


2. Pueden demandar la reparación de los daños que el incumplimiento de la contraria pudiera
haberles ocasionado.
3. Pueden oponer la excepción de incumplimiento contractual.
4. Pueden plantear la nulidad del contrato, o resolverlo en caso de incumplimiento.
Si el tercero rechaza el beneficio, o el estipulante lo revocó (cuando ello sea posible), este
último tiene derecho a exigir al promitente que le pague a él (art. 1028, inc. a]), a menos que
otra cosa resulte de la naturaleza del contrato o de la voluntad de las partes. Tampoco puede
vedarse al estipulante, en los casos referidos precedentemente, la facultad de designar otro
beneficiario. Finalmente, cabe señalar que la revocación del beneficio no importa, de manera
alguna, alterar el resto del contrato celebrado, el que se mantiene en toda su extensión.
b- Relación valuta: establecida entre el estipulante y el beneficiario. Ordinariamente se origina en
el deseo del estipulante de favorecer al tercero con una liberalidad; pero puede también tener
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una causa distinta (por ej., el pago del deber de alimentos que pesa sobre el estipulante). En
este último caso, la falta de causa autoriza al estipulante a dejar sin efecto el beneficio al
tercero, aun después de que éste lo hubiera aceptado, e, incluso, si ya lo hubiera recibido;
pero, claro está, el promitente es ajeno a dicha relación y no puede fundar su negativa a
cumplir su obligación, en la falta de causa de la relación de valuta.
Supongamos que se ha pactado una renta vitalicia en favor de un tercero en razón de que el
estipulante (que entregó el capital al promitente para que éste pagara la renta) se propone
cumplir con la obligación alimentaria que tiene respecto del beneficiario. Luego resulta que el
estipulante no tiene tal obligación alimentaria (sea porque no existía el parentesco o porque el
beneficiario alimentado tenía fortuna oculta); el estipulante tiene derecho a hacer cesar el
beneficio y exigir que la renta le sea pagada a él y no al tercero, pero el promitente no tiene
derecho a negarse a pagar la renta al beneficiario (mientras el estipulante no se lo exija) so
color de que en la relación de valuta la obligación carecía de causa.
Debe señalarse que la facultad del tercero beneficiario de aceptar la estipulación y de
prevalerse de ella luego de haberla aceptado, no se transmite a sus herederos, a menos que se
haya pactado expresamente la transmisión (art. 1027). Por otra parte, no hay inconveniente
alguno en que la facultad del beneficiario de aceptar la estipulación se ejerza con posterioridad
a la muerte del estipulante.

c- Relación directa entre el promitente y el tercero beneficiario: el tercero tiene acción directa
contra el promitente para obtener el cumplimiento de su obligación. Surgen ciertas
consecuencias:
1- La quiebra del estipulante no afecta al beneficiario y los acreedores de aquel no podrían
pretender derecho sobre la prestación adeudada por el promitente.
2- En caso de muerte del estipulante, el beneficio es adquirido por el tercero por derecho
propio y no a titulo de herencia o legado.
Tambien le confiere la facultad de promover las acciones que le permitan proteger su crédito,
exigir la ejecución forzosa de la prestación y reclamar los daños que le pueda causar el
incumplimiento o la demora en cumplir. Por su parte, el promitente podrá consignar la
prestación debida si el tercero rechaza injustificadamente el ofrecimiento de pago.
Asimismo, debemos tener presente que el promitente puede oponer al tercero todas las
excepciones que tiene contra el estipulante, derivadas de la relación de cobertura, y también
todas las excepciones que tuviera personalmente contra el tercero, fundadas en otras
relaciones.
ARTICULO 1028.- Relaciones entre las partes. El promitente puede oponer al tercero las defensas
derivadas del contrato básico y las fundadas en otras relaciones con él.

El estipulante puede:

a) exigir al promitente el cumplimiento de la prestación, sea a favor del tercer beneficiario aceptante,
sea a su favor si el tercero no la aceptó o el estipulante la revocó;

b) resolver el contrato en caso de incumplimiento, sin perjuicio de los derechos del tercero
beneficiario.

Más allá del texto legal, y siguiendo lo recomendado por VII Jornadas Nacionales de Derecho
Civil, no parece posible que el promitente pueda oponer al tercero la excepción de

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compensación que pudiera tener contra el estipulante, fundada en el propio acto jurídico
celebrado.
Es que, considerando que el tercero no es su deudor, resulta irrazonable que pueda perder un
derecho propio por una deuda que no es suya. En cambio, si el tercero fuera deudor del
promitente por otra causa, este último podrá oponer la compensación.

2. El contrato a nombre del tercero:


ARTICULO 1025.- Contratación a nombre de tercero. Quien contrata a nombre de un tercero sólo lo obliga
si ejerce su representación. A falta de representación suficiente el contrato es ineficaz. La ratificación
expresa o tácita del tercero suple la falta de representación; la ejecución implica ratificación tácita.

La ley protege al tercero de buena fe en los casos de representación aparente.


ARTICULO 367.- Representación aparente. Cuando alguien ha obrado de manera de inducir a un tercero a
celebrar un acto jurídico, dejándolo creer razonablemente que negocia con su representante, sin que haya
representación expresa, se entiende que le ha otorgado tácitamente poder suficiente.

A tal efecto se presume que:

a) quien de manera notoria tiene la administración de un establecimiento abierto al público es apoderado


para todos los actos propios de la gestión ordinaria de éste;

b) los dependientes que se desempeñan en el establecimiento están facultados para todos los actos que
ordinariamente corresponden a las funciones que realizan;

c) los dependientes encargados de entregar mercaderías fuera del establecimiento están facultados a
percibir su precio otorgando el pertinente recibo.

3. El contrato a cargo del tercero o promesa del hecho del tercero:


Existe la posibilidad de que se celebre un contrato en donde el cumplimiento quede a cargo de un
tercero. El CCyC ha diferenciado dos supuestos: la promesa del hecho de un tercero o la entrega de
un bien que pertenece a un tercer.
ARTICULO 1008.- Bienes ajenos. Los bienes ajenos pueden ser objeto de los contratos. Si el que promete
transmitirlos no ha garantizado el éxito de la promesa, sólo está obligado a emplear los medios necesarios
para que la prestación se realice y, si por su culpa, el bien no se transmite, debe reparar los daños
causados. Debe también indemnizarlos cuando ha garantizado la promesa y ésta no se cumple.

El que ha contratado sobre bienes ajenos como propios es responsable de los daños si no hace entrega de
ellos.

ARTICULO 1026.- Promesa del hecho de tercero. Quien promete el hecho de un tercero queda obligado a
hacer lo razonablemente necesario para que el tercero acepte la promesa. Si ha garantizado que la
promesa sea aceptada, queda obligado a obtenerla y responde personalmente en caso de negativa.

Está claro que en ningún caso es posible exigir al tercero el cumplimiento de una obligación que no
asumió (art. 1021), pero, si cumple, el cumplimiento será válido y tendrá todos los efectos que
tiene el cumplimiento de una obligación contractual.
Si el tercero se niega, cae la responsabilidad en quien hizo la promesa, aunque deben diferenciarse
distintas situaciones art 1008 y 1026.
Sin embargo, entendemos que cabe establecer una tercera posibilidad: la de que se haya
garantizado que el tercero efectivamente realice el hecho prometido. En este caso, estaremos ante
una obligación de resultado que solo quedará satisfecha con la efectiva prestación del servicio, y si
ello no ocurre, deberá indemnizar el daño causado.
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4. Contrato para persona a designar:
ARTICULO 1029.- Contrato para persona a designar. Cualquier parte puede reservarse la facultad de
designar ulteriormente a un tercero para que asuma su posición contractual, excepto si el contrato no
puede ser celebrado por medio de representante, o la determinación de los sujetos es indispensable.

La asunción de la posición contractual se produce con efectos retroactivos a la fecha del contrato, cuando
el tercero acepta la nominación y su aceptación es comunicada a la parte que no hizo la reserva. Esta
comunicación debe revestir la misma forma que el contrato, y ser efectuada dentro del plazo estipulado o,
en su defecto, dentro de los quince días desde su celebración.

Mientras no haya una aceptación del tercero, el contrato produce efectos entre las partes.

Tambien llamado contrato en comisión, aquel contrato por el cual una de las partes manifiesta que,
si bien celebra el contrato a nombre propio, se propone transferir a un tercero los derechos y
obligaciones derivadas del contrato.
Es esta una práctica, usada con cierta frecuencia, en especial en la compraventa de inmuebles, con
el fin, o bien, de dejar oculto el nombre del verdadero comprador, que por cualquier motivo no
quiere aparecer como tal, o bien, de gozar de una amplia libertad para transferir los derechos y
obligaciones emergentes del contrato, para lo cual se cuenta con el consentimiento anticipado del
vendedor.
No estamos ante un supuesto de mandato sin representación. En efecto, en este caso, el
mandatario no puede luego desligarse de sus obligaciones; en tanto que en el contrato en comisión,
el comisionista (es decir, quien se ha reservado la facultad de designar a otra persona para ocupar
su lugar) queda desligado de toda obligación desde el momento en que revela el nombre de la
persona para quien ha contratado.
Nuestra ley no obliga a la parte contratante a revelar el nombre de la persona finalmente designada
para ocupar su lugar. Esta obligación recae directamente en esta última. En efecto, se dispone que
la asunción de la posición contractual por el tercero debe ser comunicada a la parte que no hizo la
reserva, y sus efectos se retrotraen a la fecha en que se celebró el contrato. Esta comunicación
debe revestir la misma forma que el contrato, y ser hecha dentro del plazo que se haya estipulado
o, si nada se ha pactado, dentro de los quince días contados desde su celebración
Para que esta clausula pueda hacerse valer y produzca todos sus efectos es preciso:
a- Que haya sido pactada en el contrato. Hay una cesión de la posición contractual, que no puede
hacerse sin el consentimiento del cedido.
ARTICULO 1636.- Transmisión. En los contratos con prestaciones pendientes cualquiera de las partes
puede transmitir a un tercero su posición contractual, si las demás partes lo consienten antes,
simultáneamente o después de la cesión.

Si la conformidad es previa a la cesión, ésta sólo tiene efectos una vez notificada a las otras partes, en
la forma establecida para la notificación al deudor cedido.

b- Que la transferencia se haya hecho antes del plazo fijado o antes de los 15 días.
c- Que la comunicación que debe hacerse al contratante que no se ha reservado la facultad de
designar otra persona sea hecha con la misma formalidad que la exigida en el contrato
celebrado.
d- Que no se trate de un contrato que no pueda ser celebrado por medio de representante.
e- Que no se trate de un contrato en el que la determinación de los sujetos sea indispensable.
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Los principales efectos del contrato para persona a designar son:
a- Quien se ha reservado la facultad de designar ulteriormente un tercero para que asuma su
posición contractual queda autorizado a transferir los derechos y obligaciones del contrato
celebrado; hecha esa transferencia, queda desobligado respecto de su cocontratante.

b- Si quien se ha reservado la facultad de designar ulteriormente un tercero para que asuma su


posición contractual no transfiere los derechos en término, queda como obligado personal.

c- La transferencia de la calidad de contratante en favor de un tercero no importa un nuevo


contrato, sino el cumplimiento de la última etapa de un solo negocio jurídico; en consecuencia,
no hay dos contratos, sino un solo acto, lo que se revela particularmente importante respecto
de los efectos impositivos.

5. Contratos por cuenta de quien corresponda:


ARTICULO 1030.- Contrato por cuenta de quien corresponda. El contrato celebrado por cuenta de quien
corresponda queda sujeto a las reglas de la condición suspensiva. El tercero asume la posición contractual
cuando se produce el hecho que lo determina como beneficiario del contrato.

Es el caso de ciertos concursos musicales, en lo que el premio que se da al ganador son contratos
que ya han sido celebrados por el organizador del concurso y alguna empresa discográfica. En tales
contratos, la empresa discográfica asume la obligación de grabar, producir y comercializar discos
compactos con canciones de quien resulte ganador del concurso, conviniéndose también otras
cláusulas tales como la remuneración prevista para el concursante ganador. No estamos ante un
contrato a favor de un tercero sino de un contrato en el que el organizador dejará su lugar al
ganador del concurso, quien asume todas las consecuencias de ser parte, lo que le permite, entre
otras cosas, demandar la resolución del contrato y los daños que pudiere sufrir.
Se trata de un contrato sujeto a la condición de que efectivamente exista un concursante ganador,
de allí que la ley prevea que está sujeto a una condición suspensiva.

LA CONEXIDAD CONTRACTUAL
RIVERA
ARTICULO 1073.- Definición. Hay conexidad cuando dos o más contratos autónomos se hallan vinculados entre sí
por una finalidad económica común previamente establecida, de modo que uno de ellos ha sido determinante del
otro para el logro del resultado perseguido. Esta finalidad puede ser establecida por la ley, expresamente pactada,
o derivada de la interpretación, conforme con lo que se dispone en el artículo 1074.

En el tercer caso de la finalidad, se produce el caso de que no surge dicha conexidad explicita del negocio,
sino que debe ser indagado, descubierto y expuesto a la hora de solucionar un conflicto.

ARTICULO 1074.- Interpretación. Los contratos conexos deben ser interpretados los unos por medio de los otros,
atribuyéndoles el sentido apropiado que surge del grupo de contratos, su función económica y el resultado
perseguido.

la relación entre la conexidad y la interpretación es doble:

1- El juez interpretara cada uno de los contratos en función de la final económica común.
2- El juez determinara si existe o no la conexidad, lo cual es previo a la interpretación de cada contrato en
particular.
91
ARTICULO 1075.- Efectos. Según las circunstancias, probada la conexidad, un contratante puede oponer las
excepciones de incumplimiento total, parcial o defectuoso, aún frente a la inejecución de obligaciones ajenas a su
contrato. Atendiendo al principio de la conservación, la misma regla se aplica cuando la extinción de uno de los
contratos produce la frustración de la finalidad económica común.

Se puede sostener que si la frustración de la finalidad supracontractual se causa en otras razones distintas
de la extinción de uno de los contratos (por vicitudes del contrato como nulidad parcial o lesión, etc.), de
todos modos deberían producirse los efectos previstos por la norma.

EL ENCUADRE DE LA CONEXIDAD
- La conexidad como reflejo de un sistema negocial:
Ese sistema negocial es una operatoria multilateral y coordinada que tiene una causa económica
que origina vínculos individuales orgánicamente funcionales con funciones multifacéticas. El
sistema exige para su funcionamiento la existencia de varios contratos coligados en un mismo
negocio. Se trata de un presupuesto del funcionamiento de estas relaciones jurídicas
interdependientes. El interés de las partes se satisface mediante un único negocio que requiere
varios contratos ligados en un mismo sistema.
La sustancia fáctica de la teoría en análisis está representada por aquellas situaciones en las que
entre las mismas o diferentes partes se celebran varios contratos con el objeto de lograr el
cumplimiento de una operación económica global, como ocurre -por ejemplo- en los sistemas de
tarjeta de crédito, de medicina prepaga, etc.

- Una relectura del concepto “tercero”:


Es que -como veremos- se puede no ser parte y no necesariamente calificar a la vez como tercero.
Ya no se trata de ser parte de un contrato, sino de ser parte de un sistema de contratos coligados.

La conexidad se manifiesta en dos planos: la legitima y la responsabilidad. Cualquiera de los sujetos


conexos es legitimado activo y pasivo frente a los demás integrantes de la relación jurídica.
En pocas palabras, el co-contratante cumplidor se coloca frente a aquel con quien no mantiene un vínculo
directo sino conexo, en la misma posición jurídica que lo está ante su co-contratante directo. Este es, sin
dudas, el principal efecto o consecuencia de la conexidad contractual: amplía el margen de sujetos
pasivamente legitimados ante la parte afectada por el incumplimiento. Se trata, sin más ni menos, que de
la posibilidad, por parte del contratante afectado, de ejercer contra el co-contratante conexo o indirecto
todas las acciones y excepciones que pudiera ejercer contra su co-contratante directo.
Además, y fundamentalmente, se trata de la extensión de responsabilidad, o mejor dicho, de
responsabilizar aun a quien no asume, estrictamente, el carácter de parte, pero que cumple un rol central
en el esquema negocial que hace las veces de causa económica de los contratos conexos.

EVOLUCION JURISPRUDENCIAL
Fallo “Minas de Paz y Tributaria de Mendoza” (2009):

92
Se definió a la conexidad como un fenómeno complejo donde los contratos son instrumentos para la
realización de consumo entre grupos de prestadores y grupos de consumidores, y relaciones
interempresarial , que incluyen las redes asociativas y las cadenas contractuales y la tercerización.
La jurisprudencia reconoció como supuestos de conexidad las relaciones causadas en:
- La tarjeta de crédito, a fin de responsabilizar solidariamente a la empresa administradora del
sistema. Tanto en supuestos de responsabilidad frente al usuario como frente el comercio
adherido al sistema.
Se ha señalado que es un negocio jurídico complejo y sistematizado con finalidad lucrativa que se
perfecciona mediante una serie de contratos bilaterales de diferente naturaleza y dicha operatoria,
multilateral y coordinada, tiene una causa económica que origina vínculos individuales
orgánicamente funcionales.

- Mutuos bancarios, seguros y financiaciones inmobiliarias. se trata de los seguros de vida que es
obligatorio tomar cuando se recibe un préstamo bancario, para que la compañía de seguros cubra
el riesgo proveniente de la muerte del prestatario. Al respecto se ha dicho, por ejemplo, que el
mutuo y el seguro son negocios vinculados o conexos, y la causa final o móvil determinante sea
casi común a ambos: la protección del crédito para el banco mutuante y la correlativa protección
del débito para el mutuario. En el mismo sentido se ha juzgado que el seguro tiene una estrecha
relación con el mutuo hipotecario, dado que aun cuando se trate de dos negocios jurídicos
distintos están funcional y económicamente vinculados porque ese seguro existe en función del
mutuo.

- Turismo y servicios médicos. La conexidad también supo aplicarse a casos de servicios de turismo,
en particular en el caso del negocio instrumentado bajo la forma de "tiempo compartido".
Igualmente, otro ámbito contractual que no ha quedado al margen de los efectos de la conexidad
contractual es el de los servicios médicos y el sistema de medicina prepaga.

Fallo “Vazquez v. Fiat”: se cuestionaba si en los contratos de concesión, la concedente tenía


responsabilidad frente al cliente. La Cámara Comercial dicto que los adquirentes actúan sobre la base de
una apariencia de credibilidad generada a partir de una marca, de un nombre, o de un sistema; ella ampara
a los clientes del concesionario y los legitiman para exigir al fabricante-concedente el cumplimiento de las
obligaciones asumidas por el primero, ya que lo que prima es la confianza del particular de buena fe.
Confianza que es merecedora de tutela. Confianza que el adquirente deposita en el concedente y
concesionario y que hace nacer obligaciones específicas, conforme a las expectativas objetivas creadas. Si
esas expectativas se ven frustradas y causan un daño, nace la responsabilidad.

LA SEÑA
BORDA
En la práctica de los negocios es frecuente que los contratantes exijan una garantía de la seriedad de las intenciones
de la otra parte. Un recurso muy empleado es la entrega de una suma de dinero en concepto de seña; es verdad que
no hay inconveniente legal en que la seña consista en una cosa mueble que no sea dinero (art. 1060), pero en la
práctica esto es muy poco frecuente.
93
ARTICULO 1059.- Disposiciones generales. La entrega de señal o arras se interpreta como confirmatoria del acto,
excepto que las partes convengan la facultad de arrepentirse; en tal caso, quien entregó la señal la pierde en
beneficio de la otra, y quien la recibió, debe restituirla doblada.

ARTICULO 1060.- Modalidad. Como señal o arras pueden entregarse dinero o cosas muebles. Si es de la misma
especie que lo que debe darse por el contrato, la señal se tiene como parte de la prestación si el contrato se
cumple; pero no si ella es de diferente especie o si la obligación es de hacer o no hacer.

Seña confirmatoria: le da principio de ejecución al contrato celebrado.


Seña penitencial: desempeña un doble papel:
- Es una garantía de la seriedad del acto y tiene el carácter de un adelanto del pago del precio.
- Importa acordar a los contratantes el derecho de arrepentirse, perdiendo la seña el que la ha
entregado y devolviéndola doblada el que la ha recibido.
SEÑA CONFIRMATORIA
La seña confirmatoria consiste en un adelanto de una parte del precio, o en la entrega de una cosa mueble,
como garantía del cumplimiento de un contrato o, más aún, como principio de ejecución del contrato. La
palabra “seña” sin calificativo suele referirse a dicho concepto.
La seña confirmatoria tiene el carácter de pago parcial, si es de la misma especie que lo que debe darse por
el contrato. Si la seña fuera de diferente especie de la prestación prometida (lo que en la práctica es
desusado), o si la obligación es de hacer o no hacer, cumplida la obligación, la cosa mueble dada como
seña debe devolverse.

SEÑA PENITENCIAL
El efecto típico de la seña penitencial es el derecho de arrepentimiento que confiere a las partes; esto es,
el derecho a no cumplir el contrato que se le reconoce a quien justamente no quiere cumplirlo.
La parte que ha recibido la seña debe, en cambio, no solo manifestar expresamente su arrepentimiento,
sino acompañarlo de la devolución doblada de la seña; y si la otra parte, interesada en mantener el
contrato, se negara a recibirla, deberá consignar judicialmente dicha suma; la jurisprudencia, luego de
alguna vacilación, tiene decidido, con razón, que no basta ofrecer la devolución o manifestar que la seña
doblada está a disposición del comprador, pues en verdad la única forma de ponerla realmente a su
disposición es consignándola. La mera manifestación verbal es insuficiente porque no pasa de ser una
promesa de devolver una suma de dinero, lo que es muy diferente a devolverla realmente.
El arrepentimiento, además, debe ser actual e incondicional; es decir no se lo puede hacer depender de un
acontecimiento futuro e incierto ajeno a las defensas planteadas en la litis, tal como si el vendedor
manifiesta arrepentirse para el caso de que no se le conceda el préstamo bancario que está gestionando.
Si el contrato ha fijado término para el ejercicio del arrepentimiento, no podrá hacerse valer después de
vencido; si no hay término para el arrepentimiento pero sí para el cumplimiento de las obligaciones, aquel
derecho puede ser ejercido hasta la constitución en mora del deudor; finalmente, si una de las partes
hubiera demandado judicialmente el cumplimiento del contrato, el demandado puede arrepentirse hasta
el momento de contestar la demanda, si previamente no medió constitución en mora, pues en tal caso
habría perdido ya la facultad de arrepentimiento.

94
El derecho de arrepentimiento se pierde desde que la parte que pretende hacerlo valer ha comenzado a
ejecutar el contrato. Por principio de ejecución debe entenderse todo acto que demuestra
inequívocamente la voluntad de cumplir con las obligaciones contraídas.
Efectos:
- Optan por cumplir el contrato: la seña tiene carácter de pago parcial. Si no es de la misma especie,
cumplida la obligación, se devuelve.

- Cualquiera de las partes opta unilateralmente por arrepentirse: Si quien se arrepiente es quien
entregó la seña, pierde esta; si quien lo hace es el que la recibió, debe restituirla doblada. La
restitución "doblada" significa que si lo recibido es dinero, debe devolverse lo recibido y entregarse
además otra suma dineraria igual; si lo recibido es una cosa mueble, debe devolverse la cosa y una
suma dineraria equivalente al valor de la cosa. La seña juega aquí a modo de cláusula penal: señala
la medida de la indemnización y los contratantes no podrían demostrar que los daños sufridos por
la parte no culpable han sido menores para pretender una reducción de la pena, ni que han sido
mayores para reclamar una cantidad superior.

- Ambas partes, de común acuerdo, resuelven rescindir el contrato: juegan los principios de la
rescisión. La seña es devuelta como fue dada.

- Una de las partes, sin hacer valer el derecho de arrepentirse, incurre en incumplimiento: La otra
parte tiene entonces dos acciones, una para reclamar el cumplimiento del contrato; la otra para
pedir la resolución. En la última hipótesis, cabe preguntarse si la seña funciona como cláusula penal
o si, por el contrario, la parte no culpable puede exigir el pago de todos los daños efectivamente
sufridos. Este último criterio es el que prevalece en la jurisprudencia; se funda en que la seña solo
actúa como cláusula penal en caso de arrepentimiento y aquí se trata de incumplimiento de las
obligaciones, por lo que corresponde aplicar los principios relativos a su resarcimiento.

Reserva: aquel contrato preliminar atípico, en virtud del cual el futuro vendedor se compromete a
mantener indisponible el bien por un cierto período, a cambio de una suma de dinero, conviniéndose que,
al vencer el plazo, sin que se arribe a conclusión del negocio, se producirá la caducidad del contrato,
debiéndose reintegrar la suma dineraria entregada.
La reserva consiste, entonces, en la entrega de una suma de dinero de poca significación al solo efecto de
que se le otorgue prioridad en la celebración de un contrato. Si el contrato finalmente no se celebra, quien
recibió la suma dineraria dada en reserva deberá devolverla, y quien la dio solo tendrá derecho a reclamar
la suma entregada.
Si la persona que recibe la reserva dispone del objeto previsto para el futuro contrato, puede incurrir en
responsabilidad precontractual.

OBLIGACION DE SANEAMIENTO
BORDA

95
El adquirente de la cosa no está obligado a citar de evicción y saneamiento al enajenante que la transmitió,
cuando hayan habido otros adquirentes intermediarios. Puede hacer citar al enajenante originario, o a
cualquiera de los enajenantes intermediarios.
Referenciamos esa norma a los efectos de exhibir que allí se hablaba de dos citaciones, una por evicción y otra por
saneamiento.

La doctrina siempre interpretó que el saneamiento constituía el género de otras dos garantías que eran las especies:
la ya nombrada evicción (que apunta a garantizar la existencia y legitimidad del derecho que se transmite) y la
garantía por vicios redhibitorios (que procura cubrir los defectos ocultos que, por ser tales, no pudieron ser
advertidos por el adquirente).
ARTICULO 1034.- Garantías comprendidas en la obligación de saneamiento. El obligado al saneamiento garantiza
por evicción y por vicios ocultos conforme a lo dispuesto en esta Sección, sin perjuicio de las normas especiales.

De tal manera, el saneamiento viene a constituir una suerte de parte general de la evicción y de los vicios ocultos, en
el que se establecen una serie de normas que son aplicables a ambos institutos.
ARTICULO 1033.- Sujetos responsables. Están obligados al saneamiento:

a) el transmitente de bienes a título oneroso;

b) quien ha dividido bienes con otros;

c) sus respectivos antecesores, si han efectuado la correspondiente transferencia a título oneroso.

En caso de muerte del enajenante responderán sus sucesores universales, porque a ellos se le transmite la
herencia —que comprende todos los derechos y obligaciones del causante que no se extinguen por su
fallecimiento— en el límite de los bienes recibidos (arts. 2277, 2278 y 2317); pero no responden los
legatarios, a menos que la sucesión sea insolvente, en cuyo caso el acreedor tiene acción hasta el límite del
valor de lo recibido.
En segundo lugar, también responden los antecesores del enajenante, si han transferido el bien a título
oneroso (art. 1033, inc. c]), y, desde luego, siempre que el vicio no sea posterior a la respectiva
transferencia.
Por lo tanto, con lo dicho hasta acá, cabe concluir que el actual adquirente puede dirigir su acción por
saneamiento ya sea contra su enajenante a título oneroso, ya sea contra cualquiera de sus antecesores en
el dominio que hubieran enajenado la cosa también por título oneroso.
Esta acción puede dirigirse omisso medio, vale decir, sin necesidad de demandar primeramente al
enajenante inmediato, porque todos ellos están obligados por saneamiento, indistintamente. Ejemplo: A
vende a B; B a C; C a D. Este último puede dirigir su acción por saneamiento contra cualquiera de los
anteriores vendedores.
ARTICULO 1042.- Pluralidad de sujetos. Quienes tienen responsabilidad por saneamiento en virtud de
enajenaciones sucesivas son obligados concurrentes. Si el bien ha sido enajenado simultáneamente por varios
copropietarios, éstos sólo responden en proporción a su cuota parte indivisa, excepto que se haya pactado su
solidaridad.

Todos los que deben responder por saneamiento en virtud de enajenaciones sucesivas son obligados
concurrentes, esto es, se trata de varios deudores que deben el mismo objeto en razón de causas
diferentes, gozando el deudor pagador del derecho a exigir a los demás que contribuyan con el pago
hecho.
La regla es la simple mancomunidad.

96
El saneamiento puede ser reclamado también por los sucesores del adquirente en el dominio de la cosa
enajenada. El titular de la acción es, por tanto, el adquirente a título oneroso y sus sucesores universales
y/o particulares.
Se prevé que también responden por saneamiento quienes han dividido bienes con otros. Es el caso de una
división de condominio o de una partición hereditaria, en las que se dividieron bienes y fueron
adjudicados. Si alguno de tales bienes carga con un vicio en el título (evicción) o en la cosa (vicio
redhibitorio), quien lo haya recibido está facultado para reclamar de sus excondóminos o coherederos la
parte proporcional. De lo contrario, el comunero afectado por el saneamiento puede quedarse sin nada,
mientras los restantes mantendrían intacto su patrimonio, alterándose de tal manera el equilibrio tenido
en cuenta al momento de la división. La misma solución es aplicable cuando se dividen los bienes en el
régimen de comunidad de bienes del matrimonio.
ARTICULO 1035.- Adquisición a título gratuito. El adquirente a título gratuito puede ejercer en su provecho las
acciones de responsabilidad por saneamiento correspondientes a sus antecesores.

El adquiriente a titulo gratuito no tiene acción contra su enajenante. No se trata de una acción
subrogatoria sino de una acción particular —propia de la obligación de saneamiento— que le confiere el
ordenamiento legal.
El supuesto legal es el siguiente: A vende la cosa a B; éste a su vez la dona a C o se la vende con una
cláusula por la cual C renuncia a la garantía de evicción. En tal caso, C no tiene acción por saneamiento
contra B, pero sí la tiene contra A. El derecho del donatario a reclamar el saneamiento del antecesor no
inmediato se justifica plenamente, pues debe reputarse que él ha recibido del donante todas las acciones
vinculadas con la cosa que le ha sido transmitida; de lo contrario, el que enajenó a título oneroso una cosa
sujeta a saneamiento, vendría a quedar exento de responsabilidad por la mera circunstancia de que
ulteriormente el comprador la haya donado a un tercero, lo que importa una consecuencia a todas luces
inadmisible.
ARTICULO 1036.- Disponibilidad. La responsabilidad por saneamiento existe aunque no haya sido estipulada por
las partes. Estas pueden aumentarla, disminuirla o suprimirla, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo siguiente.

No hay inconveniente alguno en aumentar la garantía; en definitiva, se le están dando más derechos al
adquirente. Ejemplo de este supuesto es el contrato de donación cuando el donante se obliga por
saneamiento; en efecto, el donante, como regla, no debe esta garantía, pues ella presupone una
transmisión de dominio a título oneroso, pero nada obsta a que la asuma de manera expresa.
Más compleja es la posibilidad de suprimir o disminuir la responsabilidad por saneamiento. Es que en estos
casos, podría estar perjudicándose a quien recibe el bien, rompiéndose el equilibrio entre las ventajas y
sacrificios previstos al momento de contratar.
ARTICULO 1037.- Interpretación de la supresión y de la disminución de la responsabilidad por saneamiento. Las
cláusulas de supresión y disminución de la responsabilidad por saneamiento son de interpretación restrictiva.

ARTICULO 1038.- Casos en los que se las tiene por no convenidas. La supresión y la disminución de la
responsabilidad por saneamiento se tienen por no convenidas en los siguientes casos:

a) si el enajenante conoció, o debió conocer el peligro de evicción, o la existencia de vicios;

b) si el enajenante actúa profesionalmente en la actividad a la que corresponde la enajenación, a menos que el


adquirente también se desempeñe profesionalmente en esa actividad.

Porque tal profesionalidad (de uno u otro) acarrea un deber agravado de comportarse con diligencia y
previsibilidad por las consecuencias que puedan acaecer.

97
Finalmente, cabe apuntar que las cláusulas de supresión o disminución de la garantía de saneamiento son
inválidas en los contratos por adhesión y en los contratos de consumo, y deben tenerse por no escritas.
ARTICULO 1039.- Responsabilidad por saneamiento. El acreedor de la obligación de saneamiento tiene derecho a
optar entre:

a) reclamar el saneamiento del título o la subsanación de los vicios;

b) reclamar un bien equivalente, si es fungible;

c) declarar la resolución del contrato, excepto en los casos previstos por los artículos 1050 y 1057.

La primera opción obliga a distinguir entre evicción y vicios ocultos. Por ello se refiere a sanear el título,
propio de la evicción, y a subsanar el vicio, que debe ser oculto.
En definitiva, se procura que el bien transmitido se ajuste exactamente a lo prometido, lo que permitirá
tener por debidamente cumplidas las obligaciones contractuales pactadas.
La segunda opción apunta a los bienes fungibles; esto es, aquellos bienes que reconocen la existencia de
otro igual, con su misma calidad y especie, lo que los hace intercambiables. En tal caso, si el enajenante no
tenía el derecho para transmitir su propiedad a otro, o si la cosa tuviera defectos que la hacen impropia
para su destino, deberá, a pedido del acreedor, entregarle otra idéntica, sin defectos materiales y con un
título existente y legítimo. Cabe añadir que la norma establece que existe un derecho a reclamar un bien
equivalente; si bien tal equivalencia es propia de la fungibilidad de la cosa, permite superar la hipótesis de
inexistencia de la cosa concretamente prometida en el mercado. En tal caso, como ocurriría con un
automotor que se ha dejado de fabricar, la equivalencia quedaría cubierta con la entrega de un bien de
igual o superior calidad.
La tercera opción es la más drástica. El acreedor puede llegar a resolver el contrato. Sin embargo, se
prevén dos excepciones. La primera, para el supuesto de evicción, la cual impide invocar esta garantía si ha
transcurrido el tiempo suficiente para que el derecho quede saneado por el transcurso del plazo de
prescripción adquisitiva (art. 1050);
ARTICULO 1050.- Prescripción adquisitiva. Cuando el derecho del adquirente se sanea por el transcurso del plazo
de prescripción adquisitiva, se extingue la responsabilidad por evicción.

la excepción se justifica en el hecho de que al tornarse inatacable el título, desaparece todo perjuicio. La
segunda, si el defecto oculto es subsanable (art. 1057), pues la resolución importaría un verdadero abuso
del derecho y conspiraría contra el principio de conservación del contrato.
ARTICULO 1057.- Defecto subsanable. El adquirente no tiene derecho a resolver el contrato si el defecto es
subsanable, el garante ofrece subsanarlo y él no lo acepta. Queda a salvo la reparación de daños.

ARTICULO 1040.- Responsabilidad por daños. El acreedor de la obligación de saneamiento también tiene derecho
a la reparación de los daños en los casos previstos en el artículo 1039, excepto:

a) si el adquirente conoció, o pudo conocer el peligro de la evicción o la existencia de vicios;

b) si el enajenante no conoció, ni pudo conocer el peligro de la evicción o la existencia de vicios;

c) si la transmisión fue hecha a riesgo del adquirente;

d) si la adquisición resulta de una subasta judicial o administrativa.

La exención de responsabilidad por daños prevista en los incisos a) y b) no puede invocarse por el enajenante que
actúa profesionalmente en la actividad a la que corresponde la enajenación, a menos que el adquirente también se
desempeñe profesionalmente en esa actividad.

98
Sin embargo, a nuestro juicio, la pretensión de saneamiento contradice la anterior conducta jurídicamente relevante
y eficaz (art. 1067) que consistió en la asunción de la posibilidad de que tales riesgos se produzcan. Por ello, con
fundamento en la teoría de los actos propios, quien adquiere algo a su riesgo, no puede más tarde exigir el
cumplimiento de la garantía de saneamiento.
ARTICULO 1067.- Protección de la confianza. La interpretación debe proteger la confianza y la lealtad que las
partes se deben recíprocamente, siendo inadmisible la contradicción con una conducta jurídicamente relevante,
previa y propia del mismo sujeto.

Con todo, debe destacarse la importancia que tiene el precio pactado en relación con el valor corriente de
la cosa adquirida. Es claro que si el precio es menor al de plaza, estaríamos ante un contrato aleatorio, en
el que las ventajas y pérdidas dependen de un acontecimiento incierto (art. 968) que se ha tenido en
cuenta justamente a los efectos de la fijación del precio, lo que revela que el adquirente tenía
conocimiento del peligro de la evicción o la existencia del vicio.
ARTICULO 1041.- Pluralidad de bienes. En los casos en que la responsabilidad por saneamiento resulta de la
enajenación de varios bienes se aplican las siguientes reglas:

a) si fueron enajenados como conjunto, es indivisible;

b) si fueron enajenados separadamente, es divisible, aunque haya habido una contraprestación única.

En su caso, rigen las disposiciones aplicables a las cosas accesorias.

En el primer caso, por ejemplo, la venta de un juego de muebles de comedor, la enajenación es indivisible.
Por lo tanto, el vicio que afecta a una de las cosas que integra el conjunto (en el título o en la materialidad
misma) afecta todo el contrato.
En el segundo caso, si la enajenación se hizo por separado, aun cuando se haya fijado una sola
contraprestación, ella es divisible. En otras palabras, si se vende una mesa y un cuadro, y existe un vicio
que afecta a una de las dos cosas, el contrato celebrado con relación a la restante queda firme, aun cuando
se haya fijado un solo precio. En este caso, habrá que tasar las cosas y determinar el precio de la cosa que
sufre el vicio para descontarlo.
EVICCION
Las obligaciones del enajenante no terminan con la entrega del bien. Quien transmite una cosa por título
oneroso (vendedor, cedente, etc.), está obligado a garantizar la legitimidad del derecho que transmite;
debe asegurar al adquirente que su título es bueno y que nadie podrá perturbarlo alegando un mejor
derecho. Es una consecuencia de la buena fe y de la lealtad que debe exigirse siempre a los contratantes.
Esta garantía de evicción comprende tres aspectos: en primer lugar, debe procurar que el adquirente no
sea turbado de derecho por un tercero que invoque para hacerlo un derecho anterior o contemporáneo a
la transmisión, y si el tercero triunfa en sus pretensiones, el enajenante tiene la obligación de indemnizar al
adquirente por los daños sufridos; en segundo lugar, debe garantizar al adquirente respecto de los
reclamos formulados por terceros en derechos resultantes de la propiedad intelectual, a menos que el
enajenante se haya ajustado a especificaciones suministradas por el transmitente. Finalmente, el
enajenante debe abstenerse de realizar todo acto que implique una turbación de hecho o de derecho
respecto del bien que ha transmitido
ARTICULO 1044.- Contenido de la responsabilidad por evicción. La responsabilidad por evicción asegura la
existencia y la legitimidad del derecho transmitido, y se extiende a:

a) toda turbación de derecho, total o parcial, que recae sobre el bien, por causa anterior o contemporánea a la
adquisición;

99
b) los reclamos de terceros fundados en derechos resultantes de la propiedad intelectual o industrial, excepto si el
enajenante se ajustó a especificaciones suministradas por el adquirente;

c) las turbaciones de hecho causadas por el transmitente.

EVICCION – TURBACIONES DE DERECHO CAUSADAS POR UN TERCERO


A- Turbaciones del derecho: es indispensable que se trate de una perturbación de derecho, es decir,
fundada en una causa jurídica; el enajenante no garantiza jamás contra las turbaciones de hecho de
los terceros. Contra ellas, el adquirente tiene a su disposición remedios policiales y judiciales
(acciones posesorias, interdictos, querellas criminales); pero el enajenante no puede asumir el
papel de defensor del nuevo propietario contra las agresiones de hecho de que sea víctima.

La turbación de derecho queda típicamente configurada por toda pretensión, excepción o defensa
deducida en juicio por un tercero y que de prosperar determinaría la pérdida total o parcial del
derecho adquirido; excepcionalmente, sin embargo, se admite evicción sin sentencia ni
procedimiento judicial. Pero el simple temor de sufrir el reclamo de un tercero, por fundado que
sea, no da origen a la evicción.

La turbación puede fundarse en un derecho real (propiedad, condominio, usufructo, servidumbre,


etc.) o personal (arrendamiento) o intelectual (derechos de autor) que pretenda un tercero sobre el
bien.

El CCyC no menciona la citación a juicio y a la sentencia como recaudos imprescindibles. Debe


admitirse que cuando el derecho del tercero fuera indiscutible, el adquirente puede hacer
abandono del bien y reclamar la garantía de evicción. Es la solución lógica, pues no tiene sentido
obligar al adquirente a seguir un juicio que ciertamente ha de perder, lo cual ocasionará molestias y
gastos que en definitiva redundarán en perjuicio del enajenante. Es claro que ante la mínima duda
sobre el derecho del tercero, será prudente deferir al pronunciamiento judicial la dilucidación de la
cuestión, pues de lo contrario el enajenamiento podría sostener que la pretensión del tercero no
era fundada y negarse a prestar la garantía.

B- Turbaciones de derecho proveniente de la ley:


ARTICULO 1045.- Exclusiones. La responsabilidad por evicción no comprende:

a) las turbaciones de hecho causadas por terceros ajenos al transmitente;

b) las turbaciones de derecho provenientes de una disposición legal;

c) la evicción resultante de un derecho de origen anterior a la transferencia, y consolidado posteriormente.


Sin embargo, el tribunal puede apartarse de esta disposición si hay un desequilibrio económico
desproporcionado.

Es natural que estas limitaciones del derecho de propiedad no den lugar a reclamo del adquirente,
pues no cabe duda de que esa limitación del derecho de propiedad ha debido ser tomada en cuenta
al fijar el precio.
El adquirente no tiene, por tanto, de qué quejarse.
C- Titulo anterior o contemporáneo a la adquisición:

100
El enajenante, en efecto, solo puede garantizar la bondad del derecho que ha transmitido; pero no
asegura al adquirente contra la eventualidad de que alguien con posterioridad adquiera un derecho
mejor, como ocurriría si lo adquiere por prescripción.
El caso más frecuente y típico es el de la reivindicación de la cosa por un tercero, en cuyo supuesto
el adquirente tendrá derecho a reclamar la garantía de evicción y a ejercer las acciones derivadas
de la venta de cosa ajena. Otro caso frecuente es el del acreedor hipotecario o prendario del
vendedor que hace ejecución de la cosa por falta de pago.

Una cuestión interesante se plantea con motivo de la venta de inmuebles que, al tiempo de celebrarse el
contrato, están en posesión de un tercero, quien al cabo de algunos años los adquiere por usucapión
haciendo valer el tiempo de posesión anterior y posterior a la venta.
El adquirente no tendrá derecho a responsabilizar por evicción al enajenante, pues si la usucapión se ha
cumplido, ha sido por su negligencia, ya que pudiendo evitar que aquella se operara, no lo ha hecho y no
es admisible que esa negligencia se haga pesar sobre el enajenante. Sin embargo, la norma faculta al
tribunal a apartarse de esta regla cuando hay un desequilibrio económico desproporcionado, el cual debe
entenderse en el sentido de que confiere facultades al juez para apreciar el caso según las circunstancias y
precisar si es el enajenante o el adquirente quien tuvo mayor responsabilidad por la evicción producida.
La garantía de evicción funciona de pleno derecho y sin necesidad de convenio alguno de las partes, pero
estas pueden modificar sus efectos y aun renunciarla.
La demanda entablada por un tercero contra el adquirente tiene los siguientes efectos respecto del
enajenante:
- tiene participación en el juicio, al que debe ser citado;
- si el adquirente fuere vencido, deberá indemnizarle todos los daños sufridos.
ARTICULO 1046.- Citación por evicción. Si un tercero demanda al adquirente en un proceso del que pueda resultar
la evicción de la cosa, el garante citado a juicio debe comparecer en los términos de la ley de procedimientos. El
adquirente puede seguir actuando en el proceso.

El enajenante, citado por el adquiriente, debe comparecer a juicio. La intervención del enajenante en el
juicio se dirige —más que a defender al adquirente— a amparar a él mismo, a quien le interesa de manera
primordial el triunfo en el pleito, cuyo resultado desfavorable vendría a pesar sobre él. Solo concebido
como procedimiento tutelar del enajenante se explica que el adquirente deba citarlo a juicio y que, citado,
su comparecencia a juicio sea meramente facultativa y no obligatoria.
ARTICULO 1048.- Cesación de la responsabilidad. En los casos en que se promueve el proceso judicial, la
responsabilidad por evicción cesa:

a) si el adquirente no cita al garante, o lo hace después de vencido el plazo que establece la ley procesal;

b) si el garante no comparece al proceso judicial, y el adquirente, actuando de mala fe, no opone las defensas
pertinentes, no las sostiene, o no interpone o no prosigue los recursos ordinarios de que dispone contra el fallo
desfavorable;

c) si el adquirente se allana a la demanda sin la conformidad del garante; o somete la cuestión a arbitraje y el
laudo le es desfavorable.

Sin embargo, la responsabilidad subsiste si el adquirente prueba que, por no haber existido oposición justa que
hacer al derecho del vencedor, la citación oportuna del garante por evicción, o la interposición o sustanciación de
los recursos, eran inútiles; o que el allanamiento o el laudo desfavorable son ajustados a derecho.

101
El enajenante debe ser citado a juicio por el adquirente, bajo pena de eximir de responsabilidad al primero,
si no lo hiciere, o lo hiciere vencido el plazo que establece la ley procesal. Esta citación importa una
verdadera excepción dilatoria y, por tanto, se aplican las normas procesales relativas a tales defensas. Si el
enajenante no se presenta a juicio, no puede ser compelido a ello ni tampoco a manifestar si intervendrá o
no; el tercero deberá en tal caso intimar al adquirente a que conteste derechamente la demanda.
La citación del enajenante no significa excluir al adquirente del proceso; por el contrario, éste puede seguir
actuando en el proceso, y sigue siendo el demandado y tiene todos los derechos de parte (contestar
demanda, producir prueba, etc.), sin perjuicio de su facultad de abandonar la defensa de sus derechos en
el enajenante y de pedir que en atención a ello se lo excluya del proceso.
El adquirente del bien no está obligado a citar de evicción a su antecesor inmediato en el dominio, sino que
puede hacer citar a cualquiera de los anteriores. Ya que, todos ellos son responsables de la evicción.
La intervención del enajenante en juicio es la única garantía de que sus derechos están bien defendidos y
de que no habrá una colusión entre actor y demandado para hacer recaer sobre él la responsabilidad.
ARTICULO 1047.- Gastos de defensa. El garante debe pagar al adquirente los gastos que éste ha afrontado para la
defensa de sus derechos. Sin embargo, el adquirente no puede cobrarlos, ni efectuar ningún otro reclamo si:

a) no citó al garante al proceso;

b) citó al garante, y aunque éste se allanó, continuó con la defensa y fue vencido.

Sin embargo, las XXVI Jornadas Nacionales de Derecho Civil (2017) concluyeron que la norma debe ser
interpretada en el sentido de que el garante debe pagar los gastos de juicio que el adquirente ha sufrido en
caso de derrota judicial ante la demanda del tercero; en cambio, si el adquirente resulta vencedor del
reclamo del tercero, en ningún caso el garante responde por las costas del proceso.
ARTICULO 1049.- Régimen de las acciones. El acreedor de la responsabilidad dispone del derecho a declarar la
resolución:

a) si los defectos en el título afectan el valor del bien a tal extremo que, de haberlos conocido, el adquirente no lo
habría adquirido, o su contraprestación habría sido significativamente menor;

b) si una sentencia o un laudo produce la evicción.

ARTICULO 1050.- Prescripción adquisitiva. Cuando el derecho del adquirente se sanea por el transcurso del plazo
de prescripción adquisitiva, se extingue la responsabilidad por evicción.

EVICCION – RECLAMOS FUNDADOS EN DERECHOS RESULTANTES DE LA PROPIEDAD INTELECTUAL O


INDUSTRIAL
El inciso b) del artículo 1044 mantiene la premisa general de que el enajenante responde por la turbación
del derecho transmitido, pero que se exime en el caso de haya debido ajustarse a ciertas precisiones o
especificaciones dadas por el adquirente.
EVICCION – TURBACIONES DE HECHO CAUSADAS POR EL ENAJENANTE
La primera obligación que la lealtad en los negocios impone al enajenante es abstenerse de todo acto que
perturbe al adquirente en el goce del derecho que le ha transmitido. Se trata de abstenciones que le
corresponden a él en su carácter de contratante.
Esa turbación puede ser de hecho o de derecho. La primera ocurrirá cuando el enajenante perturbe al
adquirente con sus hechos o sus actos jurídicos. La jurisprudencia francesa registra un interesante caso.
102
Una persona había vendido las partes bajas de sus tierras, en las que había un molino, y había conservado
las más altas. Posteriormente, gestionó ante la Administración Pública una modificación de la altura del
agua, que habría beneficiado sus tierras, pero perjudicado al molino. El vendedor fue obligado a desistir de
su gestión.
La perturbación de derecho ocurrirá cuando el enajenante pretenda derechos sobre la cosa vendida en
virtud de un título posterior a la venta. Así, por ejemplo, puede ocurrir que luego de transferida la
propiedad, haya heredado a una persona que a su vez aducía un mejor título al dominio. Aunque así fuera
en estricto derecho, el enajenante no podría ya reivindicar la cosa del adquirente.
La turbación de derecho hecha por la enajenante queda gobernada por la evicción en general, cuando se
refiere a toda turbación de derecho (art. 1044, inc. a]).
En cambio, el principio de que la turbación de hecho excluye la responsabilidad por evicción cuando fuera
causada por un tercero (art. 1045, inc. a]), deja de ser aplicable cuando esa turbación es causada por el
propio enajenante, quien responde por evicción (art. 1044, inc. c]) y, consiguientemente, por el
saneamiento y los daños previstos en los artículos 1039 y 1040.
Toda cláusula que exima al enajenante de su obligación de garantizar al adquirente contra sus hechos
personales debe tenerse por nula, pues importaría autorizarlo a perturbar dolosamente la posesión
pacífica del derecho que ha transmitido. Se trataría de una cláusula contraria a la buena fe que debe
primar en los negocios jurídicos.
VICIOS REDHIBITORIOS
BORDA
Se llaman vicios redhibitorios los defectos ocultos de la cosa que existen al tiempo de la adquisición y cuya
importancia es tal que de haberlos conocido el adquirente no la habría adquirido o habría dado menos por
ella. Todo el que transfiere el dominio de una cosa a otra persona por título oneroso debe garantía por
ellos.
Si luego resulta que tenían un vicio o defecto oculto, la lealtad que debe presidir las relaciones
contractuales obliga al enajenante a apresurarse a ofrecer al adquirente la rescisión del contrato o la
indemnización del perjuicio. Y si no lo hace, la ley le da al adquirente las acciones tendientes a lograr ese
resultado. Se trata de una garantía que la ley reconoce a todo adquirente a título oneroso para ponerlo a
cubierto de sorpresas desagradables y para brindar una mayor seguridad en los negocios jurídicos. Por ello
esa garantía es debida inclusive por el enajenante de buena fe, que desconocía los vicios. Es un caso de
responsabilidad objetiva.
Se expresa la idea de que el adquirente tiene el derecho de hacer retomar la cosa al enajenante y de
exigirle que éste le devuelva el precio. Pero hay que advertir que no siempre el adquirente tiene esa acción
para dejar sin efecto el contrato, pues cuando el vicio es subsanable, solo podrá reclamar la restitución de
una parte del precio.
Ya dijimos que esta garantía solo se debe en los contratos a título oneroso, pero no en los gratuitos (pues
en estos el beneficiario de la liberalidad no tendría en verdad de qué quejarse, pues siempre ha visto
acrecentado su patrimonio), sin perjuicio del derecho del adquirente a ejercer en su provecho las acciones
de responsabilidad correspondientes a sus antecesores.
Para que exista vicio redhibitorio capaz de dar origen a la responsabilidad del enajenante es necesario que:

103
- Debe ser oculto: Como principio puede afirmarse que no son ocultos aquellos defectos que
podrían descubrirse mediante un examen atento y cuidadoso de la cosa, practicado en la forma
usual para ese negocio y para esa mercadería, sin que sea necesario que el adquirente se haga
asesorar por un experto. Tal asesoramiento constituiría una exigencia excesiva, que no se aviene
con la práctica de los negocios ni con las necesidades del tráfico comercial. Basta pues con el
cuidado que pone en sus negocios un propietario diligente.
Es claro que el adquirente no podrá ampararse en su inhabilidad, impericia o ignorancia, para
excusarse de no haber descubierto un vicio que pudo ser advertido por un propietario diligente.
ARTICULO 1053.- Exclusiones. La responsabilidad por defectos ocultos no comprende:

a) los defectos del bien que el adquirente conoció, o debió haber conocido mediante un examen adecuado
a las circunstancias del caso al momento de la adquisición, excepto que haya hecho reserva expresa
respecto de aquéllos. Si reviste características especiales de complejidad, y la posibilidad de conocer el
defecto requiere cierta preparación científica o técnica, para determinar esa posibilidad se aplican los usos
del lugar de entrega;

b) los defectos del bien que no existían al tiempo de la adquisición. La prueba de su existencia incumbe al
adquirente, excepto si el transmitente actúa profesionalmente en la actividad a la que corres-ponde la
transmisión.

- Debe ser importante:


ARTICULO 1051.- Contenido de la responsabilidad por vicios ocultos. La responsabilidad por defectos
ocultos se extiende a:

a) los defectos no comprendidos en las exclusiones del artículo 1053;

b) los vicios redhibitorios, considerándose tales los defectos que hacen a la cosa impropia para su destino
por razones estructurales o funcionales, o disminuyen su utilidad a tal extremo que, de haberlos conocido,
el adquirente no la habría adquirido, o su contraprestación hubiese sido significativamente menor.

ARTICULO 1056.- Régimen de las acciones. El acreedor de la garantía dispone del derecho a declarar la
resolución del contrato:

a) si se trata de un vicio redhibitorio;

b) si medió una ampliación convencional de la garantía.

ARTICULO 1057.- Defecto subsanable. El adquirente no tiene derecho a resolver el contrato si el defecto
es subsanable, el garante ofrece subsanarlo y él no lo acepta. Queda a salvo la reparación de daños.

- Debe existir al momento de la adquisición: Bien entendido que basta que ellos se encuentren en
germen en aquel momento, aunque todavía no se hayan manifestado.

La norma citada prevé una excepción: la prueba de que el vicio es posterior a la tradición incumbirá al
enajenante cuando éste actúe profesionalmente en la actividad a la que corresponde la enajenación. Con
razón, se hace recaer en el experto la carga de la prueba.
La acción redhibitoria está destinada a dejar sin efecto el contrato. El adquirente pondrá a disposición del
enajenante el bien y reclamará la restitución de la contraprestación dada.
Cabe preguntarse qué ocurre con los derechos reales con que el adquirente haya gravado la cosa. La acción
redhibitoria importa una resolución contractual.
Esto significa que si el adquirente ha constituido derechos reales sobre la cosa (hipotecas, usufructos,
servidumbres, etc.), no podrá intentar la acción redhibitoria si no la desgrava previamente.
104
ARTICULO 1080.- Restitución en los casos de extinción por declaración de una de las partes. Si el contrato es
extinguido total o parcialmente por rescisión unilateral, por revocación o por resolu-ción, las partes deben
restituirse, en la medida que corresponda, lo que han recibido en razón del contrato, o su valor, conforme a las
reglas de las obligaciones de dar para restituir, y a lo previsto en el artículo siguiente.

ARTICULO 1082.- Reparación del daño. La reparación del daño, cuando procede, queda sujeta a estas
disposiciones:

a) el daño debe ser reparado en los casos y con los alcances establecidos en este Capítulo, en el Título V de este
Libro, y en las disposiciones especiales para cada contrato;

b) la reparación incluye el reembolso total o parcial, según corresponda, de los gastos generados por la
celebración del contrato y de los tributos que lo hayan gravado;

c) de haberse pactado la cláusula penal, se aplica con los alcances establecidos en los artículos 790 y siguientes.

¿Tiene el adquirente la alternativa de reclamar la subsanación del defecto en lugar de accionar por
redhibición? Desde luego que sí. Se trata, en definitiva, de una acción por cumplimiento de contrato,
consecuencia inevitable del principio general según el cual el acreedor tiene siempre el derecho a reclamar
del deudor el exacto cumplimiento de su obligación. Dentro de esta posibilidad debe incluirse no solo la
subsanación, sino también el derecho del adquirente a exigir un bien equivalente si se trata de un bien
fungible.
ARTICULO 1057.- Defecto subsanable. El adquirente no tiene derecho a resolver el contrato si el defecto es
subsanable, el garante ofrece subsanarlo y él no lo acepta. Queda a salvo la reparación de daños.

ARTICULO 1058.- Pérdida o deterioro de la cosa. Si la cosa perece total o parcialmente a causa de sus defectos, el
garante soporta su pérdida.

Si la cosa se pierde por caso fortuito o por culpa del adquirente, se aplican las normas generales de que las
cosas perecen para su dueño, sin importar la existencia del vicio redhibitorio, que, en definitiva, no incidió
en la pérdida.
El dueño de la cosa vendida en remate judicial o administrativo no responde, a nuestro entender, por los
vicios redhibitorios. Desde luego, debe tratarse de ventas forzosas, emanadas de una decisión judicial o
administrativa.
La circunstancia de que la venta se haya hecho a prueba o ensayo no elimina la responsabilidad del
vendedor por los vicios que hayan permanecido ocultos durante el período de prueba, pero no habrá
responsabilidad si se trata de vicios que el comprador podría haber descubierto fácilmente durante la
prueba.
Análogos principios deben aceptarse respecto de la venta sobre muestra. El vendedor no podrá alegar,
para excusar su responsabilidad, que el defecto estaba ya en la muestra aceptada por el comprador, si en
ella también era oculto. Así ocurrirá, por ejemplo, si un agricultor ha comprado una semilla sobre muestra
y luego resulta que carece de poder germinativo.
En las obligaciones alternativas subsiste la responsabilidad por vicios redhibitorios, aunque la elección haya
sido hecha por el comprador, pues esto no significa en forma alguna renuncia a la garantía por vicios
ocultos; por el contrario, la elección de la cosa viciada indica comúnmente que se ignora esa circunstancia.
No deberá el enajenante la garantía por vicios redhibitorios:
- Si asi se hubiera estipulado en el contrato, aunque debe ser interpretada con carácter restrictivo.
- Si el adquiriente conocía el vicio o si debía conocerlo mediante un examen adecuado a las
circunstancias del caso al momento de la adquisición.

105
Se considera que un defecto es vicio redhibitorio:
1- si lo estipulan las partes con referencia a ciertos defectos específicos, aunque el adquirente debiera
haberlos conocido;
2- si el enajenante garantiza la inexistencia de defectos, o cierta calidad de la cosa transmitida (por
ejemplo, el cumplimiento de las normas ISO), aunque el adquirente debiera haber conocido el
defecto o la falta de calidad;
3- si el que interviene en la fabricación o en la comercialización de la cosa otorga garantías especiales.
ARTICULO 1055.- Caducidad de la garantía por defectos ocultos. La responsabilidad por defectos ocultos caduca:

a) si la cosa es inmueble, cuando transcurren tres años desde que la recibió;

b) si la cosa es mueble, cuando transcurren seis meses desde que la recibió o puso en funcionamiento.

Estos plazos pueden ser aumentados convencionalmente.

La prescripción de la acción está sujeta a lo dispuesto en el Libro Sexto.

Esta última hipótesis se refiere a las máquinas; es lógico que el plazo comience a correr desde que se las
puso a andar, pues es allí cuando se puede advertir el defecto oculto.
Supongamos ahora que aparece el vicio en los plazos antes indicados. El adquirente tiene la carga de
denunciar expresamente la existencia del defecto oculto al garante dentro de los sesenta días de haberse
manifestado, debiéndose aclarar que si el defecto se manifiesta gradualmente, el plazo se cuenta desde
que el adquirente pudo advertirlo.
ARTICULO 1054.- Ejercicio de la responsabilidad por defectos ocultos. El adquirente tiene la carga de denunciar
expresamente la existencia del defecto oculto al garante dentro de los sesenta días de haberse manifestado. Si el
defecto se manifiesta gradualmente, el plazo se cuenta desde que el adquirente pudo advertirlo. El incumplimiento
de esta carga extingue la responsabilidad por defectos ocultos, excepto que el enajenante haya conocido o debido
conocer, la existencia de los defectos.

CUMPLIMIENTO Y EXTINCION
BORDA
Los contratos se extinguen naturalmente por el cumplimiento de las obligaciones que los contratantes han
asumido. Así, por ejemplo, en la compraventa, el contrato se extingue con la entrega de la cosa, por una
parte, y el pago del precio, por la otra; en el contrato de obra, por la realización y entrega de la obra por el
empresario y el pago de su precio por el dueño, etcétera.
ARTICULO 730.- Efectos con relación al acreedor. La obligación da derecho al acreedor a:

a) emplear los medios legales para que el deudor le procure aquello a que se ha obligado;

b) hacérselo procurar por otro a costa del deudor;

c) obtener del deudor las indemnizaciones correspondientes.

Si el incumplimiento de la obligación, cualquiera sea su fuente, deriva en litigio judicial o arbitral, la


responsabilidad por el pago de las costas, incluidos los honorarios profesionales, de todo tipo, allí devengados y
correspondientes a la primera o única instancia, no debe exceder del veinticinco por ciento del monto de la
sentencia, laudo, transacción o instrumento que ponga fin al diferendo. Si las regulaciones de honorarios
practicadas conforme a las leyes arancelarias o usos locales, correspondientes a todas las profesiones y
especialidades, superan dicho porcentaje, el juez debe proceder a prorratear los montos entre los beneficiarios.

106
Para el cómputo del porcentaje indicado, no se debe tener en cuenta el monto de los honorarios de los
profesionales que han representado, patrocinado o asistido a la parte condenada en costas.

El cumplimiento puede ser exigido forzadamente y, en ciertos casos, se puede hacer cumplir la obligación
por un tercero.
En los contratos de consumo, expresamente se otorga al consumidor la facultad, entre otras, de exigir el
cumplimiento forzado de la obligación, siempre que ello fuera posible, y sin perjuicio —claro está— del
derecho a accionar por los daños y perjuicios que correspondan.
No debe creerse que con el cumplimiento de las prestaciones se extinguen totalmente las obligaciones
contractuales. Así, en los contratos onerosos el que entregó la cosa debe todavía la garantía de
saneamiento.
NULIDAD
La nulidad es una sanción prescripta en la ley, que priva a los contratos de sus efectos normales en razón
de un vicio originario, es decir, anterior o concomitante con la celebración del acto. Aquí solo aludiremos a
un problema específico de los contratos. El principio general en materia de nulidades es que la nulidad de
una cláusula no entraña la nulidad de todo el acto si las cláusulas fueran separables (art. 389, párr. 2º). Se
trata de un supuesto de nulidad parcial. En este caso, el juez deberá integrar el contrato, si fuere necesario,
de acuerdo con su naturaleza y con los intereses que razonablemente puedan considerarse perseguidos
por las partes (art. 389, párr. 3º). Debe resaltarse que el deber del juez de integrar el contrato solo existe si
es necesario para la finalidad del contrato. Así, una tasa de interés fijada en valores usurarios puede ser
anulada lisa y llanamente, lo que resulta particularmente importante en los contratos por adhesión, para
evitar abusos del predisponente.
ARTICULO 389.- Principio. Integración. Nulidad total es la que se extiende a todo el acto. Nulidad parcial es la que
afecta a una o varias de sus disposiciones.

La nulidad de una disposición no afecta a las otras disposiciones válidas, si son separables. Si no son separables
porque el acto no puede subsistir sin cumplir su finalidad, se declara la nulidad total.

En la nulidad parcial, en caso de ser necesario, el juez debe integrar el acto de acuerdo a su naturaleza y los
intereses que razonablemente puedan considerarse perseguidos por las partes.

Entre los casos de cláusulas separables, cuya nulidad no invalida todo el acto, cabe citar: a) El de las
cláusulas nulas sustituidas de iure por normas indisponibles. Ejemplo: la convención que fije al contrato de
locación un término menor que el que determina el artículo 1198 es de ningún valor; la relación jurídica
mantiene toda su vigencia y debe sustituirse la cláusula nula por otra acorde con el plazo indicado en esa
norma. b) El de la cláusula accesoria, cuando resultare evidente de una interpretación contextual que, aun
sin ella, el contrato se habría celebrado de todas maneras. c) Finalmente, hay que admitir que la parte
afectada por la nulidad de una cláusula tiene derecho a mantener la validez del resto del contrato, si aun
así, le conviniera: en ese caso, nada justificaría la nulidad total. Bien entendido que debe tratarse siempre
de partes separables, como dice el artículo 389, pues si se tratara de una cláusula fundamental relativa al
objeto, la causa, etc., es inconcebible la nulidad parcial.
RESCISION
La rescisión bilateral es un acuerdo de voluntades por el cual se deja sin efecto un contrato. Por ello se la
llama también distracto. Puesto que el acuerdo de voluntades ha podido crear un vínculo jurídico, puede
también aniquilarlo o extinguirlo.

107
las partes pueden acordar que el contrato originario quede sin efecto retroactivamente, con obligación de
las partes de restituirse mutuamente todo lo que hubieran recibido la una de la otra; o bien pueden
acordar que el contrato deja de producir sus efectos en adelante, quedando firmes los efectos ya
producidos.
ARTICULO 1076.- Rescisión bilateral. El contrato puede ser extinguido por rescisión bilateral. Esta extinción,
excepto estipulación en contrario, sólo produce efectos para el futuro y no afecta derechos de terceros.

ARTICULO 1077.- Extinción por declaración de una de las partes. El contrato puede ser extinguido total o
parcialmente por la declaración de una de las partes, mediante rescisión unilateral, revocación o resolución, en los
casos en que el mismo contrato, o la ley, le atribuyen esa facultad.

La rescisión unilateral no importa un acuerdo de voluntades; por el contrario, una sola de las partes, por
propia voluntad, está facultada a poner fin a las relaciones contractuales, total o parcialmente. Esta
facultad excepcional es reconocida por la ley en ciertos contratos; así, por ejemplo, en el contrato de
trabajo, que puede ser rescindido por voluntad unilateral del obrero o del patrón; en el contrato de obra el
dueño puede desistir por su sola voluntad.
RTICULO 1079.- Operatividad de los efectos de la extinción por declaración de una de las partes. Excepto
disposición legal en contrario:

a) la rescisión unilateral y la revocación producen efectos solo para el futuro;

b) la resolución produce efectos retroactivos entre las partes, y no afecta el derecho adquirido a título oneroso por
terceros de buena fe.

REVOCACION
En su significado estricto, la idea de revocación está unida a la de liberalidad: se revoca una donación, un
testamento. Importa un acto de voluntad por el cual se deja sin efecto la liberalidad. Limitándonos ahora al
campo de los contratos (en el derecho sucesorio, la solución es distinta), diremos que la revocación exige
una causa jurídica que la justifique; así, por ejemplo, será necesario que medie ingratitud del donatario o
incumplimiento por éste de los cargos que le fueron impuestos (art. 1569). Pero el motivo que da lugar a la
revocación no opera ipso iure; es menester que el donante, fundado en esa causa, pida la revocación. Y
ningún inconveniente hay en que, a pesar de mediar una justa causa de revocación, el donante mantenga
la donación.
La revocación deja sin efecto el contrato retroactivamente; esta regla es absoluta entre las partes. En
cambio, los terceros que hubieran adquirido derechos sobre las cosas transmitidas, quedan protegidos. La
regla es que el donatario debe resarcir al donante el valor de las cosas donadas al tiempo de promoverse la
acción de revocación, con sus intereses. Sin embargo, si se tratara de un incumplimiento de cargos, y el
tercero fuera de mala fe, deberá restituir al donante la cosa, a menos que ejecute la obligación a cargo del
donatario, siempre que tal prestación no deba ser ejecutada precisa y personalmente por este último.
RESOLUCION
La resolución no es el resultado de un nuevo contrato (como ocurre en la rescisión bilateral), sino que
supone la extinción del contrato por virtud de un hecho posterior a la celebración, hecho que a veces es
imputable a la otra parte (como es, por ejemplo, el incumplimiento) o que puede ser extraño a la voluntad
de ambos (como ocurre en ciertos supuestos de condiciones resolutorias). La resolución del contrato
puede operar ipso iure (como sucede en la condición resolutoria) o bien puede requerir la manifestación
de voluntad de la parte interesada en ella (como ocurre en la que se funda en el arrepentimiento o en el
incumplimiento de la contraria).

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La resolución deja sin efecto el contrato entre las partes, de manera retroactiva (art. 1079, inc. b]); su
consecuencia es volver las cosas al estado en que se encontraban antes de la celebración del contrato.
Respecto de los terceros, deberá diferenciarse según si se trata de adquirentes a título oneroso o gratuito,
y si son de buena o mala fe. La norma antes citada protege solo el derecho adquirido a título oneroso por
terceros de buena fe.
El régimen de los contratos de consumo presenta en este tema algunas particularidades. Ante el
incumplimiento del cocontratante, el consumidor tiene derecho —entre otros— a resolver el contrato,
pudiendo exigir la restitución de lo pagado, sin perjuicio de los efectos producidos, considerando la
integridad del contrato. Además de ello, está facultado para accionar por los daños y perjuicios que
correspondan.

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