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Retos de la extracción de coltán en Venezuela

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Después de que el Gobierno anunció la producción de la primera tonelada de coltán

extraída en la zona de Parguaza, no hubo anuncios similares.


“¿Y por qué? Sencillo, no hay suficiente material para exportar. Al principio había
material en la superficie y la gente se lo llevaba sin clasificar, junto al coltán se iba el
moco de hierro, la casiterita y demás minerales parecidos porque tienen la misma
fisonomía. Falta materia prima porque no hay prospección geológica”, opinó.
La prospección geológica es clave para las labores extractivas porque permite
rastrear materiales aprovechables basándose en estudios geológicos y otras
técnicas.
La etapa que le sigue, de exploración, es la que permite determinar las dimensiones
del depósito mineral para establecer el modelo del yacimiento, su contenido y
determinar el valor del depósito.
El profesional consultado por Banca y Negocios informó que en la zona de El Palmar,
municipio Padre Pedro Chien, el Estado designó 12 áreas para la explotación de
coltán.
«Son rocas muy ricas en tantalio, pero también son ricas en elementos radioactivos
que las hacen de manejo complejo. Presumo que en vista del fracaso del coltán en
Parguaza la gente no se arriesgó a sacarlo”.
En la actualidad, el material se extrae de forma artesanal, lo que expone a los mineros
a concentraciones de los elementos radioactivos presentes, aunque sea de baja
emisión, que la CVM no regula ni precisa.
“Sin financiamiento ni capacitación en campo hay muchos mineros que creen que
consiguen coltán, están destruyendo el ambiente para apilar un material que muchas
veces piensan que es algo que no es y que no tienen garantías de que se venderá”,
explicó el especialista.
Mineros y personas vinculadas con la extracción de coltán en Bolívar informaron a
Banca y Negocios que suelen apilar material durante ocho o nueve meses para
después venderlo a compradores particulares, empresas chinas en su mayoría.
“Apilan durante meses sin saber con certeza que lo que están compilando es coltán,
estaño o moco de hierro. La guerrilla todavía interviene y trae geólogos de Colombia
para que no les pase lo mismo que pasó en Parguaza. Hasta hoy en día no hay
información precisa de la CVM, cuando el minero explota el material no sabe
realmente a lo que se está exponiendo”, comentó uno de los mineros de la zona,
quien solicitó también el resguardo de su identidad.
En su investigación Coltán: El Contrabando del “Oro Azul” por el Régimen en
Venezuela, la ONG SOS Orinoco precisó que los mineros artesanales que extraen el
coltán bruto lo comercializan a intermediarios por un precio de entre 30 y 50 dólares
por kilogramo. Para el traslado, camuflan el material con tierra común o barro.
Gustavo Veitía, geógrafo miembro del Colegio de Geógrafos de Venezuela opinó que
la explotación de coltán es muy reciente en Venezuela y que es esta la principal razón
por la que la industria no se ha consolidado.
“No ha dado tiempo para que esta actividad extractiva se consolide. Tampoco
tenemos cómo desarrollarla aguas abajo como producto de componentes
electrónicos. Es una actividad altamente depredadora y no sabemos a ciencia cierta
dónde están los puntos de extracción”, señaló. “Tenemos que comenzar a vernos
como alternativa más allá de la transformación primaria, tanto la parte extractiva como
primaria, y comenzar a utilizar esos minerales”, agregó.
El coltán es uno de los minerales críticos que puede desempeñar un papel importante
en la transición energética por las propiedades que le permiten formar parte de la
fabricación de componentes para la fabricación de energías renovables.
En Venezuela no hay información oficial que permita determinar la cantidad de las
reservas que especialistas estiman que son limitadas. El mineral que se encuentra en
el país tiene una pureza de entre 34% y 38%.

Un año después, en junio de 2019 el Gobierno anunció la inauguración de la planta


de extracción de coltán Las Bendiciones, ubicada en el sector El Burro del municipio
Cedeño. En cadena nacional, el entonces viceministro de Exploración e Inversión
Ecomineras, Franklin Ramírez, informó que esa planta extraería 20 toneladas
mensuales de coltán (200 ton/ año) a través de una alianza entre la Corporación
Venezolana de Minería (CVM), la Compañía Anónima Militar de Minería, Petróleo y
Gas (Camimpeg), y la empresa privada Minverca.
En teoría, lo que saldría de esta planta que costó una inversión de 2.8 millones de
euros, alimentaría la planta de concentración de Ciudad Piar.
“La planta Las Bendiciones generará 7.7 millones de euros cada mes a la nación. La
producción de este complejo alimentará a la Planta de Concentración de Minerales
de Ciudad Piar, inaugurada en octubre del año 2018, con el propósito de fortalecer el
encadenamiento productivo”, declaró Ramírez en ese momento. Nunca funcionó.
El Ejecutivo nacional concedió siete alianzas mineras para la exploración, explotación
y comercialización del coltán, esto en paralelo con el proceso de supuesta
certificación de las reservas.
Así lo anunció el ex ministro Cano en cadena nacional por VTV, en noviembre de
2018. A las empresas mixtas se les dio una concesión por 20 años, y a otras por 18
años (tres para exploración y 15 años para explotar).
El negocio parecía consolidarse. En mayo de 2018 el Gobierno anunció su primera y
única al menos públicamente exportación de coltán que según el discurso oficial salió
desde el Puerto de Cartagena, Colombia, para llegar al Puerto de Livorno, Italia.
Se trató de un cargamento de cinco toneladas de coltán, valorado en 350.000 dólares
que, basados en su precio en el mercado internacional, debió costar 2 millones de
dólares y más de 2,3 millones de euros. Recopilando para ello:
· La minería artesanal y la presencia de mineros informales en zonas con potencial
para coltan puede generar conflictos por tierras, desplazamiento de comunidades
indígenas y negativas condiciones laborales.
· La exploración formal y controlada podría beneficiar a las comunidades locales,
pero requiere inversión y regulación adecuada.
· La explotación comercial de coltan puede diversificar la economía venezolana,
además de reducir la dependencia del petróleo.
· Sin embargo, la falta de infraestructura y tecnología limita su aprovechamiento
a gran escala.
· La economía informal y el mercado ilegal ya afectan algunas regiones,
generando ingresos ilícitos y riesgos para la seguridad.
· La minería, especialmente la artesanal, puede causar deforestación,
contaminación de cuerpos de agua por uso de mercurio y otros químicos, y
destrucción de hábitats.
· La regulación y la adopción de prácticas sostenibles son esenciales para
minimizar daños ecológicos.
· Venezuela tiene un potencial mineral aún no completamente explorado para
coltan, con reservas que podrían ser explotadas si se realizan estudios adecuados.
· La integración técnico-económica requiere inversión en exploración,
infraestructura y formación especializada.
Las autoridades italianas confiscaron el material y acusaron a las autoridades
venezolanas de tener la intención de enriquecerse con el tráfico de coltán.
Además, tenía “cierta concentración de elementos radioactivos”, según las etiquetas
de las paletas exportadas. Normalmente, los compuestos del coltán emiten radiación,
para ello hay parámetros y por eso en los transportes internacionales se exige una
etiqueta.
El coltán tiene cierta carga radioactiva. La prospección geológica es necesaria para
identificar la presencia de un mineral en determinado territorio y la cantidad disponible
para optimizar el uso de los recursos. “Un modelo extractivista sin prospección
geológica está destinado a fracasar”.
“El coltán fácil se acabó. Las primeras expedicion

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