• Oraciones básicas: Ave María, padre nuestro, Gloria, Credo, acto de
contrición.
• Los 10 mandamientos de la ley de Dios.
• Los 5 mandamientos de la iglesia.
• Los 7 sacramentos.
• Los 7 dones del Espíritu Santo.
• Los 12 frutos del espíritu santo.
• Pasos de la confesión.
Oraciones Básicas
Ave María: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es
contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto
de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros,
pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Padre Nuestro: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu
nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como
en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer
en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Gloria: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en un
principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Credo:
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso,
Creador del cielo y de la tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos:
Dios de Dios, Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero,
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza del Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros, los hombres,
y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
para juzgar a vivos y muertos,
y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo, con el Padre y el Hijo
recibe una misma adoración y gloria,
y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
Acto de contrición: Dios y hombre verdadero, Creador y Redentor mío, por
ser tú quién eres, y porque te amo sobre todas las cosas, me pesa de todo
corazón haberte ofendido. Quiero y propongo firmemente confesarme a su
tiempo.
Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Y
confío en tu bondad y misericordia infinita que me los perdonarás y me
darás la gracia para no volverte a ofender. Amén
Los 10 mandamientos
1. Primer mandamiento: Amarás a Dios sobre todas las cosas
Sólo existe un Dios, creador y todopoderoso, al que adorar. "Yo, el
Señor, soy tu Dios, que te ha sacado del país de Egipto, de la casa de
servidumbre. No habrá para ti otros dioses delante de mí. No te harás
escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de
lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la
tierra. No te postrarás ante ellas ni les darás culto" (Ex 20, 2-5).
2. Segundo mandamiento: No tomarás el nombre de Dios en vano
Nada de blasfemar, maldecir o jurar, pues son ofensas a Dios. "No tomarás
en falso el nombre del Señor tu Dios". (Ex 20, 7; Dt 5, 11). "Se dijo a
los antepasados: "No perjurarás"... Pues yo os digo que no juréis en modo
alguno" (Mt 5, 33-34).
3. Tercer mandamiento: Santificarás las fiestas
Habla de trabajar seis días a la semana, de descansar el séptimo para
honrar a Dios y de rendir culto en los días de fiesta. "Pues en seis días
hizo el Señor el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el
séptimo descansó; por eso bendijo el Señor el día del sábado y lo hizo
sagrado" (Ex 20, 11). La Iglesia, después de cambiar el día de descanso
del Sabbath judío, o séptimo día de la semana, al primero, fijó el
domingo como Día del Señor.
4. Cuarto mandamiento: Honrarás a tu padre y a tu madre
Dios quiso que, después de Él, honrásemos a nuestros padres, a los que
debemos la vida y que nos han transmitido el conocimiento de Dios. "Honra
a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra
que el Señor, tu Dios, te va a dar" (Ex 20, 12).
5. Quinto mandamiento: No matarás
"La vida humana ha de ser tenida como sagrada, porque desde su inicio es
fruto de la acción creadora de Dios y permanece siempre en una especial
relación con el Creador, su único fin. Sólo Dios es Señor de la vida
desde su comienzo hasta su término; nadie, en ninguna circunstancia,
puede atribuirse el derecho de matar de modo directo a un ser humano
inocente" (Congregación para la Doctrina de la Fe, Instr. Donum vitae,
intr. 5).
6. Sexto mandamiento: No cometerás actos impuros
Esto significa que Dios nos pide que seamos puros y respetuosos con
nuestro cuerpo y el cuerpo de los demás. Nuestro cuerpo es un regalo muy
especial de Dios, como un templo. “Habéis oído que se dijo: "No cometerás
adulterio". Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya
cometió adulterio con ella en su corazón" (Mt 5, 27-28).
7. Séptimo mandamiento: No robarás
Según explica el Catecismo de la Iglesia Católica, "el séptimo
mandamiento prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y
perjudicar de cualquier manera al prójimo en sus bienes. Prescribe la
justicia y la caridad en la gestión de los bienes terrenos y de los
frutos del trabajo de los hombres. Con miras al bien común exige el
respeto del destino universal de los bienes y del derecho de propiedad
privada. La vida cristiana se esfuerza por ordenar a Dios y a la caridad
fraterna los bienes de este mundo".
8. Octavo mandamiento: No darás falso testimonio ni mentirás
"No darás testimonio falso contra tu prójimo" (Ex 20, 16). "Este precepto
moral deriva de la vocación del pueblo santo a ser testigo de su Dios,
que es y que quiere la verdad", sostiene la Iglesia. "Las ofensas a la
verdad expresan, mediante palabras o acciones, un rechazo a comprometerse
con la rectitud moral", esgrime.
9. Noveno mandamiento: No consentirás pensamientos ni deseos impuros
Significa que Dios nos pide que seamos limpios también en nuestro corazón
y en nuestra mente. A veces, podemos tener pensamientos o desear cosas
que no son correctas o que pertenecen a otros. "No codiciarás la casa de
tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su
sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo" (Ex 20,
17).
10. Décimo mandamiento: No codiciarás los bienes ajenos
Prohíbe la avaricia y el deseo de una apropiación inmoderada. "No
desearás su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno:
nada que sea de tu prójimo" (Dt 5, 21). "Donde [...] esté tu tesoro, allí
estará también tu corazón" (Mt 6, 21).
Los 5 mandamientos de la Iglesia
Oír misa completa en domingos y fechas de guardar. Cada domingo
recordamos la resurrección de Jesús, y nos reunimos en comunidad para
escuchar el mensaje de amor que se nos brinda.
Confesar pecados mortales al menos una vez al año y en peligro de muerte.
En caso de comulgar, se debe cumplir con la penitencia.
Comulgar al menos en Pascua de Resurrección. La Pascua es el corazón
mismo de nuestra fe, la celebración más grande, pues Dios ha vencido a la
muerte. Nos unimos a la fiesta con el corazón limpio y dispuesto a amar a
Jesús.
Ayunar y abstenerse de comer carne de acuerdo con el mandato de la Santa
Madre Iglesia. Es una forma de tener bajo control nuestros instintos y
hacer una ofrenda de sacrificio a Jesús.
Ayudar a la Santa Madre Iglesia en sus necesidades de acuerdo con
nuestras capacidades y colaborar para la manutención de nuestra comunidad
católica, a fin de seguir expandiendo el Reino de Jesús en la Tierra.
Los 7 sacramentos
1. Bautismo (iniciación):
El sacramento que nos introduce a la vida cristiana y nos hace hijos de
Dios.
2. Confirmación (iniciación):
El sacramento que nos da la plenitud de la gracia del Espíritu Santo y
nos fortalece para vivir nuestra fe.
3. Eucaristía (iniciación):
El sacramento que nos permite recibir a Jesús en la Sagrada Comunión y
nos nutre espiritualmente.
4. Penitencia (curación):
El sacramento que nos permite pedir perdón por nuestros pecados y
reconciliarnos con Dios.
5. Unción de los Enfermos (curación):
El sacramento que nos ayuda a fortalecer nuestra fe y a recibir la
sanación espiritual y física.
6. Orden Sacerdotal (servicio):
El sacramento que da a los hombres la capacidad de actuar en nombre de
Cristo como sacerdotes y ministros de la Iglesia.
7. Matrimonio (servicio):
El sacramento que bendice la unión entre un hombre y una mujer y que los
llama a construir una familia fiel a Dios.
Los 7 dones del Espíritu Santo
Sabiduría: Permite discernir lo verdadero de lo falso, lo esencial de lo
superficial, y actuar conforme a la voluntad de Dios.
Entendimiento: Facilita la comprensión de la fe y de los misterios
divinos.
Consejo: Ayuda a tomar decisiones correctas y a guiar a otros en el
camino de la fe.
Fortaleza: Da valor para superar las dificultades y tentaciones de la
vida, y para defender la fe.
Ciencia: Permite conocer las cosas creadas por Dios y utilizarlas para su
gloria.
Piedad: Inspira amor y respeto hacia Dios y hacia todas las personas,
reconociendo su dignidad como hijos de Dios.
Temor de Dios: No se trata de un miedo paralizante, sino de un profundo
respeto y reverencia hacia Dios, que lleva a evitar el pecado y a buscar
siempre su voluntad.
Los 12 frutos del Espíritu Santo
Caridad: Amor a Dios y al prójimo, manifestado en acciones concretas de
ayuda y servicio.
Gozo: Alegría profunda y duradera, que no depende de las circunstancias
externas, sino de la relación con Dios.
Paz: Tranquilidad interior y serenidad, incluso en medio de dificultades,
fruto de la confianza en Dios.
Paciencia: Capacidad de soportar con ecuanimidad las pruebas y
dificultades de la vida, sin perder la esperanza.
Longanimidad: Perseverancia y constancia en la búsqueda del bien, sin
desanimarse ante los obstáculos.
Bondad: Deseo y búsqueda del bien para los demás, actuando con
generosidad y compasión.
Benignidad: Actitud amable y servicial hacia los demás, mostrando
cortesía y respeto.
Mansedumbre: Dulzura en el trato, evitando la ira y la agresividad,
aceptando con humildad las situaciones.
Fidelidad: Lealtad y compromiso en las relaciones personales y con Dios.
Modestia: Humildad y sencillez, evitando la vanidad y el orgullo.
Continencia: Autocontrol y dominio de los impulsos y deseos, evitando
excesos.
Castidad: Pureza de corazón y de cuerpo, viviendo de acuerdo con la
voluntad de Dios.
Pasos para la confesión
Examen de conciencia:
Piensa en tus acciones, palabras y omisiones desde tu última confesión.
Reflexiona sobre cómo has fallado al amor a Dios, a ti mismo y a los
demás.
Arrepentimiento o dolor de los pecados:
Siente un verdadero pesar por haber ofendido a Dios y a los demás. No es
solo un remordimiento por las consecuencias, sino un dolor sincero por el
pecado en sí mismo.
Propósito de enmienda:
Decide firmemente no volver a cometer esos pecados y esfuérzate por
evitar las ocasiones que te llevan a pecar en el futuro.
Decir los pecados al sacerdote(confesarte):
Acércate al sacerdote y confiesa tus pecados de forma clara, completa y
humilde. No ocultes nada por vergüenza o miedo.
Cumplir la penitencia:
Acepta y cumple la penitencia que el sacerdote te imponga. Suele ser una
oración, una obra de caridad o un acto de sacrificio, como un signo de tu
deseo de reparar el daño causado y de tu conversión.