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Trascendencia y Persona Humana en Filosofía

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INTRODUCCIÓN

El siguiente trabajo investigativo, quiere exponer sobre cómo se hace presente la


persona humana durante la historia de manera que en las diferentes etapas de la historia
la persona estaría siempre expuesta a cambios.

Con este trabajo intento abordar la racionalidad y la existencia corpórea de la persona


humana, ya que, uno de los objetivos es dar a conocer al hombre como un ser unitario
donde prevalezca su misterio y su espiritualidad, es decir, que la persona en su esencia
debe tener estos componentes y establecer cambios en su vida para que mediante la
razón de conocimiento de esa trascendencia a la cual quiere llegar mediante su obrar
corpóreo. Esta propuesta la hacemos desde la edad contemporánea donde lo que se veía
hacer a la persona es el desempeñarse en una labor cotidiana y en ese labor buscar un
bien común para toda la sociedad pero lo primordial resaltaría Gabriel Marcel seria
buscar mi propia felicidad que me lleve a la trascendencia mediante mi obrar con el
cuerpo.

También estaremos viendo el problema de la visión reduccionista del hombre hacia la


trascendencia en este caso en temas contemporáneos como el idealismo de Hegel, el
materialismo de Feuerbach, el materialismo de Marx y el psicoanálisis de Freud: donde
cada uno de estos filósofos establecen teorías para que el hombre no busque trascender,
por lo que dirán ellos que después de la muerte ya no hay nada más, esto dará un
conocimiento ateísta por lo cual estas teorías no buscaran el fin último de la persona,
sino establecer una propia ideología en la persona.

Por último, daré a conocer desde la teoría o desde el pensamiento de Gabriel Marcel
como el hombre puede trascender a través de varias fases o etapas: podemos comenzar
desde la etapa clásica donde Aristóteles nos hablara de la unidad de alma y cuerpo
donde Marcel se enfocará mediante un obrar corpóreo y mediante esto el alma
trascienda a lo que el llamara Tu Absoluto, es decir que las dos partes son importantes
para llegar a nuestro fin último. Después nos enfocaremos en la espiritualidad, que para
Marcel es dar desde la esencia de persona todo lo necesario para que mediante el obrar
del cuerpo el alma tenga esa esperanza de poder estar en ese misterio de la
trascendencia hacia el Tu Absoluto y que también puede establecerse mediante la
libertad para que nuestro fin ultimo no sea individual sino en conjunto.

CAPÍTULO 1 DEFINICIÓN DE LA
PERSONA HUMANA, COMO UN SER
HISTORICO RACIONAL Y EXISTENCIAL.

1.1 La persona humana como ser histórico

En la historia, la persona humana es el ser que mediante su libertad escoge el


bien que quiere por eso decimos que “el ser humano no solo tiene historia, sino que es
solo historia”1, para la pregunta ¿Qué es la persona humana? Podemos decir que el
término persona del verbo personare que significa resonar y del término griego
prósopon que significa mascara, pero más que eso la persona humana es un sujeto de
derecho incomunicable para otro, en este caso se puede hablar de persona cuando el
individuo en su gran virtud tiene su reconocimiento y desempeña su papel en la
sociedad, pero mediante esta doble perspectiva nace la idea de dignidad, que no puede
aplicarse a toda persona, ya que a la persona solo poseía un valor secundario2.

Por eso decimos, que mediante una unificación y una cualificación la persona
humana llega a su autorrealización, esta autorrealización se desarrolla mediante el obrar
de la persona la cual siempre en su obrar va en busca de un bien, por eso la persona es
en este campo, donde siempre el hombre va a buscar moverse. Entonces vemos que la
persona siempre quiere intervenir en algo, por eso vamos a ver que la persona va a hacer
un “actor y a la misma vez paciente” 3, por esto la persona siempre será motivo de
intervenir en algo secundario y a la misma vez tener la prioridad en su ser original.

Desde la filosofía antigua podemos decir que el concepto de persona se lo


plasmaban desde dos autores estos son Platón y Aristóteles:

1
JOSÉ GARCÍA, Antropología filosófica, Pamplona 2010, p. 197.
2
Cf. JOSÉ GARCÍA, Antropología…, Pamplona 2010, p. 125.
3
GABRIEL AMENGUAL, Antropología filosófica, Madrid 2007, p. 206.
Platón concibe la persona humana como un ser dual, compuesto por cuerpo y alma. El
alma, según Platón, es inmortal, espiritual y representa la esencia del individuo,
mientras que el cuerpo es una entidad mortal y una "cárcel" para el alma.

Aristóteles consideraba al ser humano como un "animal racional" (un animal con
capacidad de razonamiento) que se distingue de otros seres vivos por su capacidad para
hablar y distinguir entre lo correcto y lo incorrecto. Para él, el fin último del ser humano
es la actividad intelectual, la cual, mediante el ejercicio de la razón y la virtud, conduce
al bienestar. Además, Aristóteles creía que el ser humano es un ser social por naturaleza,
necesario para alcanzar la perfección y la felicidad4.

Por eso se dice del concepto de persona se lo puede ver desde determinaciones y
desde las diferencias como ahora lo explicaremos:

El concepto de persona nos abre a las determinaciones de la libertad, acción,


historicidad, cultura, construcción de la sociedad. Designa de cierto modo un sí mismo,
sujeto agente, libre, histórico, cultural. En la persona se hace manifiesta “la diferencia entre
proyecto y ser enojado”, entre facticidad y sentido, entre ente y ser, entre la universalidad de la
esencia humana y la respectiva particularidad de su realización concreta en cada uno; dicha
diferencia posibilita la historia de la persona5.

En este decimos que la palabra persona viene de la palabra latina personare, esto
ya que en la Grecia antigua la persona se ponía una máscara para representar su
personalidad. De aquí ya va a ser profundizado por la patrística con las disputas
trinitarias “se discutía si el término persona, usado para indicar las tres “hipóstasis” del
Dios cristiano, significara también racionalidad no sustancial (a saber, accidental), o la
sustancialidad misma”6, toda esta aportación fue para determinar atributos a un ser
ontológico, que se caracteriza por una fuerte connotación teológica.

“Boecio y Santo Tomás es con estos dos filósofos de la Edad Media, por lo
tanto, es la filosofía escolástica, es con la que se ofrece un concepto más secularizado de
persona. Esta definición tiene tres categorías de la persona humana: la sustancialidad, la
individuación y la naturaleza racional”7.

4
Cf. JOSÉ GARCÍA, Antropología…, Pamplona 2010, p. 135-136
5
IBID.
6
ELIO SGRECCIA, persona humana y personalismo, acceso el 7 de enero del 2025,
[Link]
7
IBID.
La sustancialidad: se refiere a la esencia o naturaleza individual de un ser,
especialmente en el contexto de la persona. Defina a la persona como "sustancia
individual de naturaleza racional", enfatizando que la persona es un ente individual,
completo y subsistente.

La individuación: es perceptible a través de los accidentes, consiste en un quid


proprium en el orden de lo substancial. La clase de individuo que es una persona se
vincula así a su individualidad sustancial, no depende del cúmulo de características
accidentales que pueda tener.

La naturaleza racional: es la cualidad fundamental que permite a los humanos tener


conciencia de sí mismos y tomar decisiones libres, lo que los hace moralmente
responsables de sus acciones8.

Así también podemos decir, que varios padres de la Iglesia como Ricardo de San
Víctor, que es de la escuela franciscana critico mucho la definición de persona ya que da
un encaje en su definición ya que, “su crítica se dirige a que se caracterice como
sustancia, un quid, algo universal, mientras la persona se dice de un quis, de alguien
individual”9. Para este autor cristiano la persona tiene la sustancia individual la cual lo
caracteriza por ser razonable y por otro lado que sea espiritual en su esencia. De aquí
igual nos dice Ricardo que la mejor manera de expresarse de la persona o es
característico es que la persona es existencia por lo cual sustituimos el termino sustancia
por existencia10.

Ahora bien, como podemos definir el concepto de persona en la filosofía


medieval, podemos decir que:

Un individuo debe caracterizarse por una cierta integridad, por ser de una sola pieza,
como tal no puede ser dividido en partes que sean de la misma especie que el mismo.
Para ser individuo, una sustancia individual, se requiere que sea un cuerpo material
organizado, sea de manera natural o artificial. En correspondencia con los diferentes grados
de esta organización se dan diversos grados de integración de un individuo. Cuanto más
evolucionado, tanto más compleja y diferenciada es la estructura interna y la capacidad
de actividad de un individuo. El máximo desarrollo se encuentra en individuos que,
gracias a su naturaleza racional, pueden ejercer un cierto dominio sobre su acción y
omisión11.

8
JOSÉ GARCÍA, Antropología filosófica, pamplona 2010, p.
9
GABRIEL AMENGUAL, Antropología…, Madrid 2007, p. 216.
10
Cf. GABRIEL AMENGUAL, Antropología…, Madrid 2007, p. 216.
11
IBID. p. 217.
Si bien hablamos del individuo ahora hablaremos de la libertad y la racionalidad
donde la libertad depende de “la práctica de la racionalidad, por eso decimos que los
individuos que no son libres, es porque les falta racionalidad” 12, y la racionalidad “son
los pensamientos que expresa el individuo libremente y se expresa en el lenguaje
ordinario tomando al mismo tiempo tintes valorativos”13.

El concepto de persona en la edad moderna, podemos dividirlo en dos partes: en


el racionalismo y el empirismo ya que, según Descartes, la persona se puede identificar
con el yo. Y en la misma época Locke afirmo el sentido de autonomía de la persona. “la
persona en la modernidad posee el carácter reflexivo y pensante propio de la defensa
que se hace del pensamiento en la época” 14. Si bien los dos filósofos son de diferentes
ramas de la filosofía llegan, al punto de que la persona debe experimentar su propia vida
y después reflexionarla para poder ver a la persona como un ser individual y pensante lo
cual, solo lo va a señalar Leibniz. Después de estos dos exponentes de la filosofía
moderna el único que habla del hombre como persona es Leibniz, ya que fue el único
que se preocupó para que el hombre sea un ser individual y no universal como un ente
cualquiera.

Por eso Leibniz nos dice que para que la palabra hombre tenga sentido necesita
de varias cosas esenciales:

Leibniz piensa en la persona como poseedora de una sustancia propia y causal. La


experiencia es la que se encarga de hacernos saber que somos algo especial para nosotros,
que piensa, que se da cuenta de sí y que quiere, y que nos distinguimos de otro que
piensa y quiere otra cosa. En la Historia de la Filosofía de Hirscberger, se afirma cómo
para la existencia de un ser se requiere de la razón suficiente. Por eso para Leibniz el hombre
es el animal racional. La persona es una representación de Dios y es la persona aquello
que no es destruido con la muerte15.

Ya entrando a la edad contemporánea, se sigue hablando de la radicalidad


personal que no está en la esencia de la persona, sino en el obrar de la persona. Pero
ahora es la voluntad la que predomina antes que el pensamiento, por eso decimos que la
voluntad en la filosofía contemporánea ocupa el papel hegemónico en la comprensión

12
IBID.
13
IBID. p. 218.
14
JUAN ZAVALA, La noción general de persona. El origen, historia del concepto y la noción de persona
en grupos indígenas de México, acceso el 8 de enero de 2025,
[Link]
15
IBID. p. 7.
del hombre. Por eso decimos que el hombre no posee un ser fundado, sino que se trata
de un sujeto fundante de la verdad y el bien16.

Ya en el siglo XX nacen las nuevas ideologías y las que se conservan más son la
colectivista y la materialista la cual anula de todo y reduce la dignidad personal. La cual
no da la confianza de relacionarse con otros seres naturales. “Por eso todas estas
ideologías tienen solo el valor y su sentido en el Estado, por eso lo que haga la persona
estará subordinado para los propios intereses del Estado”17.

Por último, en el personalismo veremos lo más significante para que la persona


busque la trascendencia o su fin último para que su vida sea una esencia espiritual
constituida. “La persona es la unidad espiritual de las que brotan los actos” 18. Por eso
decimos, que la persona es unidad, de la cual vive en espiritualidad, y cada día se basa
en no solo en lo que se vive en el momento sino en lo que se vive después.

“La persona no es algo que exista tras o sobre los actos, sino que se da integra en
cada acto, sin que se agote en ninguno. Precisamente porque se da entera en cada acto,
no es necesario un ser permanente que se conserve independiente de los actos. La
identidad personal reside exclusivamente en la dirección cualitativa de ese puro tomarse
otro19”. Debido a esto la persona debe de mostrar cualidades que lo lleven a reconocerlo
a través de la sociedad y no ser excluido, sino que sea identificado con su verdadera
identidad personal.

1.2 La persona humana como animal simbólico


racional

Desde el pensamiento clásico la persona humana ha sido concebido como un


animal según Diógenes Laercio en una de sus anécdotas nos dice, que “Platón había
definido al ser humano como animal bípedo implume” 20, aunque es poco probable que
esa fuese la definición de Platón sobre la persona, ya que es el que le da esa relevancia
al alma para que sea la parte central y espiritual de todo lo que conforma el ser persona.

16
Cf. JOSÉ GARCÍA, Antropología…, Pamplona 2010, p. 128.
17
IBID.
18
GABRIEL AMENGUAL, Antropología…, Madrid 2007, p. 224.
19
IBID., p. 224-225
20
IGNACIO GARCÍA, Animal racional: breve historia de una definición, Salamanca 2009, p. 296.
Ya Aristóteles va a poner o afirmar el concepto desde un punto metafísico y por
ende nos dice:

El hombre es, ante todo y, sobre todo, un animal, como claramente se encarga de
destacar Aristóteles en el De Anima, puesto que el hombre comparte con todo el reino
las facultades vegetativa y sensitiva, lo cual conlleva, por un lado, la presencia y deseo de
satisfacción de ciertas necesidades, especialmente las nutritivas y sexuales, que conducen a la
salvaguarda de la existencia y a la reproducción; por otra parte, todo animal se caracteriza por
algún tipo de percepción, fuente de apetitos, de las decisivas sensaciones de placer y dolor y,
en última instancia, del movimiento del individuo; sensaciones que, además, pueden
almacenarse en ese receptáculo que es la memoria y configurarse gracias a la facultad de la
imaginación21.

Con esto podemos decir que la persona la única parte que nos hace diferentes de
los animales es la intelectualidad, porque en el resto somos iguales tanto en la vida
sensitiva como en la vida vegetativa, también decimos esto porque algunas veces la
persona actúa por necesidad y no porque la voluntad requiera de un bien que nos
autorrealice como personas que racionalizan todo lo que procesa la imaginación.

Ya de aquí que la visión antropológica de Aristóteles se expone en categorías las


cuales se dividen en dos la vida y la psyche. La vida del hombre es una variedad de su
propia vida y solo se puede explicarlo desde la experiencia de vida y no mediante sus
categorías. Pude que esta versión se acerque a realidades empíricas y se la pueden
estudiarlas científicamente, tiene el inconveniente de no poder captar suficientemente el
misterio de la persona y corre el peligro de perder una verdadera unidad entre ellos 22.

Teilhard y Gehlen de igual manera que Aristóteles quieren comprender la


existencia de la persona desde un dinamismo animal, pero que tradicionalmente deben
de ser corregidos, y de aquí que la persona ya no sea un misterio en sí, sino que llevar a
otro misterio y así se pueda captar el misterio de la libertad y la existencia que se
caracteriza en la existencia humana, tanto así que la persona en su ser es siempre
racional y está lleno de aprendizaje y aprende mediante lo vivido culturalmente 23.

Ya en si de que el hombre es un ser racional, puesto que hace pasar la realidad


por el cedazo de su razón, las creencias, la cultura y el lenguaje. Tanto así que la propia
persona debe conocer sus creencias para poder hablar de su cultura y hacerse entender
mediante un lenguaje que mediante esto representan tanto a su razón, como a su propio

21
IBID.
22
Cf. JOSEPH GEVAERT, El problema del hombre, Salamanca 1991, p. 23.
23
Ibid.
ser y como ya habíamos dicho sus afectos y sus necesidades es lo que le hace ser un
animal ya por esta definición muchos filósofos querían que ya no fuera la definición del
hombre como animal racional sino como animal simbólico porque en si es algo que
tenemos en nuestro ser y no lo tiene otro

“La cualidad humana con la capacidad de interrogar, que procede del hecho que
el hombre es el único animal capaz de reconocer el límite de sus capacidades actuales y
aspirar a una realización de su existencia que trasciende este límite 24”.

Esto permite que la persona se siga preguntando sobre su propia existencia y su


trascender con las diferentes teorías que se plasman sobre el animal racional que se lo
puede ver en toda la historia de la filosofía. Y que la persona humana se puede
preguntar varias cosas a la vez.

Precisamente, otra decisiva muestra de nuestra naturaleza animal fue aportada


por Sigmund Freud, “haciendo del impulso sexual la principal fuente de movimiento del
individuo humano”25. Entre sus mayores logros, desde luego, figura el reconocimiento
del crucial rol que desempeña lo inconsciente, cuyas tendencias en ocasiones nuestra
conciencia se niega a aceptar, pero que emergen y determinan nuestras acciones con
mayor frecuencia de lo que pensamos.

Schopenhauer propone lo siguiente de la persona como animal metafísico como


un hecho existencial de la modernidad:

No obstante, el ser humano parece seguir siendo el único capaz de sublimar los
impulsos y entregarse a la contemplación y el conocimiento apoyándose en su capacidad
discursiva y racional. En este sentido, podríamos decir de nuevo con Schopenhauer que sólo
el hombre es un «animal metafísico»: el animal no humano está necesariamente anclado en
su mundo circundante y todo son para él elementos que relacionar consigo mismo, en
tanto que alimentos, amenazas, refugios, etc. En cambio, sólo al hombre le está dado
gracias a su capacidad de abstracción, y como demuestran ciencia y filosofía, contemplar las
cosas en sus mutuas relaciones e incluso en sí mismas; esto es, un conocimiento que
prescinde del sujeto, de sus deseos y necesidades y que no toma en consideración más que al
objeto desligado de todo vínculo con el individuo o la especie: una contemplación
desinteresada26.

Si según Schopenhauer el hombre por ser un animal metafísico debe de siempre


buscar el bien y por otra parte Freud, nosotros actuamos mediante el impulso de la

24
GABRIEL AMENGUAL, Antropología…, Madrid 2007, p. 122.
25
IGNACIO GARCÍA, Animal racional…, Salamanca 2009, p. 308.
26
IBID.
sexualidad que él lo va a llamar la libido sexual, la persona se ha de preguntarlo
siguiente ¿el hombre en su ser actúa por impulso o actúa porque ve su beneficio en un
bien? Desde esta pregunta mucho pueden decir que actuamos por instinto o por una
necesidad, pero en si siempre antes de actuar el hombre o llamándolo por su unicidad la
persona siempre va a elegir en libertad una virtud que la lleve hacer el bien.

En esto muchos filósofos desde la edad clásica se han dado cuenta que el
hombre actúa en la mayoría de las veces para satisfacer un impulso, un deseo, una
necesidad por lo que lo lleva hacer como un animal, y no un ser persona tanto así que
muchos filósofos modernos han hecho del hombre un ser de experimentos científicos y
no se dan en su ser racional desde el ámbito intelectual de elegir el bien.

El hombre por esencia posee la estimativa que es la que provee la captación de


objetos y requiere de facultades distintas. Y con esto es capaz de valorar o estimar la
realidad exterior con respecto a su propia subjetividad, por eso decimos que la
estimación es poner en relación una realidad exterior con una realidad orgánica o que
venga del ser propio de la persona lo que hace que esa persona actúe por instinto y no
por razón.

Y podemos decir, que la estimativa rige el comportamiento que voy a tener


desde mi ser persona y también ese ser persona debe de ser valorado, esta valorización
es el primer paso de la dinámica instintiva lo que lleva a la convivencia y a sus acciones
prácticas, y después de esto valorar en la persona su facultad racional, lo cual lo lleva a
ser propio en su esencia. Por eso la facultad que domina en la persona es la facultad
cogitativa, la cual es la razón por la que actuó desde mi ser y pienso o razono para dar
así entender una razón universal, la facultad cogitativa se da entre las percepciones
singulares lo que permite un juicio prudencial27.

La persona no puede contentarse con “entender” de manera proyectiva e instintiva como


el animal, sino que necesita descubrir la conexión entre los diversos elementos, incluidos
los inexistentes, anticipados en la imaginación; esto responde a la condición futuriza de la
persona, a su carácter proyectivo, a la inclusión de lo irreal en su realidad: esta es la
gran diferencia entre razón e inteligencia. Y este es el motivo de que en la persona humana
no baste con la sexualidad –propia de animales y hasta vegetales–, sino que requiera la
condición sexuada, la referencia intrínseca y permanente entre el varón y la mujer para que
cada uno de ellos sea lo que es. La condición sexuada, intrínseca y permanente, es algo bien

27
Cf. JOSÉ GARCÍA, Antropología filosófica, Pamplona 2010, p. 62.
distinto de la función sexual, presente en ciertos momentos de la vida animal y aún en la de
muchas plantas28.

Otra de las cosas que debe de ver la persona es que no solo compartimos algo
con los animales, sino también con las plantas la cuales igual que nosotras las personas,
tenemos varios parecidos como: la generación, la nutrición, la reproducción y la muerte
y la muerte, y a los animales con la respuesta a sus acciones desde su aspecto sensible y
su instinto. Por otro punto la persona es el único ser en la tierra que según su pensar
tiene una respuesta a todo lo que se le pregunte, en si la persona es el concepto
adecuado para presentar al hombre como un ser racional que desde su libertad busca
trascender.

Esta trascendencia que busca la persona es para llegar a su fin diría tomas de
Aquino mediante la fe y la razón, la persona puede esperar su estadía o resolver ese
misterio con la muerte, para alcanzar esa espiritualidad que solo lo puede hacer la
persona y no los animales porque los animales son seres sin razón.

El filósofo personalista Max Scheler, nos dice que la diferencia entre el animal y
la persona, “no está en la razón, como se ha venido afirmando desde los griegos, sino en
el espíritu, que hace referencia a una realidad más amplia que la inteligencia práctica, a
la que parece hacer referencia a la razón griega, y que, según los experimentos de la
época, poseen también ciertos animales superiores” 29, todo esto se hace referencia a una
persona que en si busca siempre su auto realización.

Plessner otro filosofo personalista al igual que Scheler, nos dice que el animal
solo está en su ser el centro de referencia o a quien dirigirse por su instinto, en cambio
la persona descubre dos centros de referencia mediante una reflexión las cuales no
pueden ser separados. La persona puede decir tengo organismos y a la vez por su razón
dirá que son propios de el porque los tengo yo. La persona tiene conciencia por lo que
puede decir yo. Las realidades son distintas pero inseparables30.

28
JOSÉ SÁNCHEZ, La persona humana y su perspectiva antropológica, Acceso el 19 de mayo de 2025.
[Link]
[Link]
29
ANTONIO MARTÍNEZ, Antropología, Loja 2000, p. 32.
30
Cf. IBID.
1.3 La persona humana como ser corporal y
existencial
Hablar de la persona como un ser corporal existente, es una persona que puede
tener dos sentidos subjetivos del cuerpo: como un sentido especifico, o el cuerpo en
sentido objetivo, del cual decimos que es el que se expresa externamente o con el cual la
persona deja saber cuál es su personalidad, el tener cuerpo actual no deja que todo su ser
de persona sea un ser potencial, por eso decimos que el cuerpo se lo estudia desde
varios ámbitos pero nosotros nos vamos enfocar en el cuerpo o en el ser corpóreo de la
persona31.

A la persona se lo puede estudiar desde su corporeidad espacial y su corporeidad


sexual:

Podemos decir que la persona corporalmente en esencia siempre somos espaciales,


estamos en un espacio. Pero estamos también en nuestro cuerpo, que vivimos desde u
centro hasta sus extremidades, aunque ese centro, según el carácter y situación, pueda
estar en la región del diafragma, en la parte superior del pecho o entre ceja y ceja. Es posible
ocultarse o aferrarse al propio cuerpo, centrarse en el tronco o concentrase en las extremidades.
Hay personas profundamente ocultas en su cuerpo, que hay que empezar por buscarlas; otras
viven en plena expresión corporal. Los niños están en su cuerpo de otro modo que los
adolescentes, y estos distintamente que los adultos; una es la manera de los varones y otra la
de las mujeres, con múltiples fenómenos en el paso de una edad a otra. Los ancianos y los
enfermos graves abandonan su cuerpo hacia dentro, convirtiéndose así para ellos cada
vez más en una mera envoltura32.

En la corporeidad sexual se puede basar en dos temas en las necesidades o el


apetito de la sexualidad, y también la sexualidad del cuerpo desde “la voluntad, la cual
nosotros como personas tendemos a ese bien lo cual la voluntad, guiada por el propósito
de funcionar, puede realmente controlar cada una de las fases de la maniobra” 33, la cual
como personas nos puede funcionar porque el bien que escogemos desde nuestra
voluntad no es una necesidad para satisfacer algo que la persona necesita.

Uno de los primeros filósofos contemporáneos que puso un concepto sobre la


corporeidad de la persona fue Marcel, “él le otorgo prioridad metafísica a la existencia,
la cual define como la misteriosa potencia de afirmación de sí. También introdujo el
concepto de Urgefühl, que tiene connotaciones que lo asemejan a la náusea sartreana y

31
Cf. GERD HAEFFNER, Antropología filosófica, Barcelona 1986, p. 119.
32
IBID.
33
IBID.
al cuerpo vivido, de Merleau-Ponty” 34. Tanto así que el concepto que tienen los
existencialistas sobre el cuerpo es que la vida personal no se la puede vivir a través de
sensaciones a desde una experiencia fundamental sino desde una vista a la trascendencia
de mi espiritualidad.

El cuerpo de la persona para los existencialistas como Sartre nos dice que toda la
facticidad material que acompaña a la conciencia, “es el en-sí sobrepasado por el para sí
nadificador”. Esto quiere decir que el cuerpo tiene un papel fundamental en la
existencia humana –en su dimensión de para sí– porque constituye su facticidad
original, la contingencia que le es preciso ser35.

De esto podemos decir que el cuerpo en la filosofía es un problema que se lo ha


dado a conocer por filósofos contemporáneos ya que son mediante su experiencia vivida
en las guerras o en el contexto histórico del cual nacieron estos filósofos se encuentran
para fomentar la existencia de la persona como un ser ya existente que se determina
mediante sus deseos o necesidades de su cuerpo y por otro lado la voluntad de la
persona para realizar mediante una virtud o un valor satisfacer la necesidad que se
requiere para no tener los deseos que no me llevan a una autorrealización completa del
ser persona.

Ya desde estos filósofos contemporáneos, podemos estudiar al hombre en


concreto y existente, ya desde la realidad fenomenológica y por otra parte la realidad
metafísica, podemos decir que la persona es una realidad material. Estos conceptos lo
recogen de la filosofía clásica ya que Aristóteles dice que todo ser tiene materia y forma,
pero el existencialismo niega la forma ya que por ser un ser corporal la persona es
existente.

Marcel define a la persona mediante su cuerpo por diferentes teorías una de ellas
tiene un corpóreo personalista:

Pero, aunque es una realidad incontestable que la persona es un ser orgánico que tiene
que vivir y actualizar su propia existencia en el cuerpo y por medio del cuerpo, sin embargo,
hay algo más en él, no es posible manifestar la total realidad de la persona sin que tengamos
que destacar la no identificación con el cuerpo. No es posible decir, como afirma Marcel; yo
34
ALBERTO DE CASTRO, GUILLERMO GARCÍA, ILSY RODRÍGUEZ, La dimensión corporal desde el enfoque
fenomenológico-existencial, Acceso el 19 de mayo de 2025. [Link]
Texto%20del%20art%C3%[Link]
35
IBID.
soy idéntico a mi cuerpo, yo no soy más que mi cuerpo, ya que esto significa la afirmación y
la tesis materialista. Ser encarnado sigue diciendo Marcel, es aparecerme como cuerpo,
como este cuerpo determinado, sin poder identificarme con él, sin poder tampoco distinguirme
de él, pues identificación y distinción solo pueden ejercerse en la esfera de los objetos. Le des
encarnación solo se puede entender en la esfera ideal, que podríamos denominar
trascendente36.

Dicho esto, podemos decir también que, “la persona humana pierde
indudablemente su dominio, pero sigue siendo persona ya que el cuerpo acepta en cierto
modo el responder y el contestar por ella. Con esto se revela una posibilidad de la
interacción entre la persona y su cuerpo, que de ordinario esta oculta, porque no es
requerida”37,ya que de aquí el hombre puede responder como persona y se sirve de ello
por su cuerpo, como instrumento del habla, pero en otro caso respondemos como
hombres cuando negamos nuestro cuerpo, solo decimos en ese caso que el cuerpo es
una esencia física del hombre.

Entonces veremos que el sentido humano tiene acciones corporales y del cuerpo
mismo solo se puede entenderse y valorarse, por eso decimos que la persona es totalidad
en sus relaciones y sus aspectos constitutivos. Ya siendo totalidad puede en su ser
captarse y descorrerse el velo de la humanidad incoada a nivel biológico y fisiológico,
que complementan el significado de cuerpo humano, pero en eso ellas no se pueden
representar solo por su significado. Así se puede emplear varios significados del cuerpo,
viendo la totalidad de la existencia humana, estos significados serian tres para la
vivencia concreta del existencialismo corpóreo para así diferenciar entre el mundo
material y el mundo humano en el que debería inmersa y pertenecer toda la persona en
su ser38.

Volviendo al dualismo platónico podemos decir que la persona se divide en dos


componentes esenciales que son:

Una consideración dualista puede llevarnos a pensar casi inadvertidamente que el


cuerpo humano no se diferencia esencialmente del cuerpo del resto de los animales más
evolucionados. El hombre podría entenderse de manera esquemática como un cuerpo
meramente animal unido a un principio espiritual al que denominamos alma. De lo visto
anteriormente podemos deducir que el cuerpo humano, gracias a su unión sustancial con
el alma espiritual, adquiere unos caracteres únicos que lo hacen irreductible al cuerpo
meramente animal. Solo gracias al cuerpo el espíritu adquiere esa individualidad que es
indispensable para la perfección de la persona. La persona humana es humana

36
GABRIEL MARCEL, “La invocación de Rufus”, citado por, ANTONIO RUIZ, El misterio del hombre,
Córdoba 1989, p. 116.
37
CARLOS BEORLEGUI, Lecturas de antropología filosófica, Bilbao 1995, p. 61.
38
Cf. ANTONIO RUIZ, El misterio del hombre, Córdoba 1989, p. 134-135.
precisamente porque es encarnada; y el cuerpo humano es humano porque esta animado
por el espíritu39.

Mediante esta reflexión platónica podemos decir que “es posible advertir que
cada parte del cuerpo tiene relación con las otras partes que se estructuran de modo
coordinado para cumplir ciertas funciones”[Link] decir también que cada parte del
cuerpo si bien cumple su función hay algo que lo mueve hacer, de este modo podemos
decir que la espiritualidad de la persona humana a través de su voluntad hace que la
persona sea libre para optar por un bien mayor como lo vamos hablar en la parte de la
trascendencia de la persona en la cual el alma trasciende a través del cuerpo y por eso
podemos decir que alma y cuerpo son una unidad.

Aristóteles nos dice que la persona es una unidad de alma y cuerpo en la cual
hay varias teorías, pero la más esencial es la que veremos:

En definitiva, el alma no es un elemento inmaterial preexistente que haya de unirse a un


cuerpo preexistente, aunque inerte, sino que el cuerpo sin el alma no es tal cuerpo,
porque no llega a constituirse y estar formalmente organizado como tal. Por eso se ha de
combatir la tendencia imaginativa al dualismo, que induce a combinar un cuerpo
preexistente con un espíritu que se introduce dentro de él y lo vivifica, como si fuera un
duende. En realidad, sin alma no hay cuerpo alguno. Los escolásticos resumían esta
doctrina en la siguiente formula: anima forma corporis, el alma es la forma del cuerpo.
Esto tiene mucha importancia porque implica que todo lo que le pasa al alma le pasa también
al cuerpo: la felicidad, los disgustos, los entusiasmos y las ilusiones se contagian también al
cuerpo. No somos seres puros, que puedan vivir al margen de la sensibilidad, de los
sentimientos, de los placeres y los dolores sensibles. El cuerpo y el alma caminan siempre
juntos porque son una sola realidad: la persona.41.

Ya desde el ámbito personalista contemporáneo, la fenomenología nos dirá que,


“el cuerpo no es un objeto que se pueda concebir y tratar como una cosa ni como algo
puramente material, ya que es una dimensión de mi propia existencia. El cuerpo-propio,
fenomenal, hay que considerarlo como el sujeto encarnado que está presente en el
mundo”42.

La fenomenología del cuerpo se opone a la reducción fiscalista universal como a


una reducción fisiologista del cuerpo y del movimiento humano. Esto da una referencia
muy clara de la manera que la persona concibe al cuerpo, en consecuencia, podemos
evitar una interpelación mecánica del cuerpo y realiza en segunda instancia un análisis
39
JOSÉ GARCÍA, Antropología filosófica, Pamplona 2010, p. 139.
40
IBID.
41
IBID.
42
LUZ GALLO, El ser corporal en el mundo como punto de parida en la fenomenología de la existencia
corpórea, acceso el 22 de enero del 2025, [Link]
[Link]
biológico y fisiológica para garantizar instalar la corporeidad y para así después ofrecer
un significado humano. En segunda instancia, en la fenomenología, ser-cuerpo se
expresa ontológicamente en el hecho de que yo soy un ser encarnado. No sólo un ser
corporal en un sentido descriptivo, sino que ‘yo soy’ con la connotación metafísica de
que mi yo ‘es’, en cuanto yo humano, gracias a su corporalidad. ‘Yo soy mi cuerpo’
quiere decir, mi yo es encarnado, mi ser-encarnado es mi propia existencia43.

CAPÍTULO 2 VISIÓN REDUCCIONISTA


CONTEMPORÁNEA A LA TRASCENDENCIA
DEL HOMBRE.

2.1 Visión idealista de Hegel

Todo hombre desde la visión idealista hegeliana busca que sus ideas lleven a un
crecimiento en su saber, pero una mala relación entre la marginalidad que va hasta la
rebelión contra los poderes del estado y sus estatus. El estatus puede ser incierto en el
conocimiento el cual socava los estatus ciertos del conocimiento en el ámbito social y
político.

Según Hegel y los hegelianos toda su visión reduccionista se establece en el


ámbito social y político, pero también se representa en la teoría de la coherencia lo cual
lo plasman en su ideal o a nivel de su lógica, pero todo este tema de su nivel lógico en
los hegelianos se disuelve en la dialéctica, la cual establece la teoría de las
contradicciones. Por eso decimos que la lógica es observada por la dialéctica y la
cohesión prevalece sobre la contradicción.

43
IBID.
En este caso los hegelianos establecen una dialéctica, en la cual determinan que
solo ellos poseen la verdad y de lo falso solo se lo determina por el sentido común de la
persona que contiene la verdad, por eso Hegel nos dice que es el entendimiento el que
aprueba o rechaza la afirmación, en el sentido del reduccionismo hegeliano a la
trascendencia se da por el mal manejo de nuestra dialéctica y por idealizar todo nuestro
argumento y no dar la razón a las otras personas 44.

Hegel y su definición de espiritualidad a través de la revolución como un acto


del saber:

La revolución para Hegel es el concepto en acción, e incluso el concepto absoluto que


se vuelve contra el dominio entero de las ideas recibidas y de los pensamientos
establecidos. Con ella cayeron las entidades que gobernaban falazmente la conciencia y la
ciencia: el bien y el mal, la fe en Dios y en su providencia, el poder de la riqueza y el
poder del derecho divino o natural, los deberes y la sumisión a imperativos exteriores al
saber. Con la filosofía y la Revolución francesa y más aun con Napoleón, el Espíritu
absoluto se manifiesta acogiendo y recogiendo en si su movimiento, negativo y positivo,
destructivo y creador, es decir, su autogeneración sus momentos. En cuanto al peligro
mayor, a saber, la desaparición de las diferencias en la esencia objetivada, es decir,
actualizada el Estado nacional, Hegel está seguro de obviarlo45.

Para Hegel “el campo del espíritu se rige mediante lo que la investigación actual
de la naturaleza llama la ley biogenética, a saber, la hipótesis de que el desarrollo del
individuo y el de la especie presenta un curso análogo. Por consiguiente, el proceso que
debe ser expuesto en la fenomenología debe encontrarse también en el desarrollo
científico de la especie humana”46.

Hegel era de las personas que no le gustaba que le leven la contraria por eso el
idealismo donde los filósofos que llevan esta rama de la filosofía solo ellos podían tener
razón y no le gustaba que le contradijeran.

Esto lleva a Hegel a que sea mucho más repudiado por lo que estableció en sus
contradicciones parta desde la igualdad y no desde una conquista lo cual dirá Hegel que
no va con el ideal que tiene por esencia el hombre, por eso Hegel decía para que no
haya contradicciones proponía una pluralidad ordenada, esto quería decir establecer un
nuevo mundo lo cual lleve un sistema idealizado y un sistema racional el cual se
fortalezca en la política del mundo y de la persona47.

44
Cf. HENRI LEFEBVRE, Hegel, Marx, Nietzsche, Madrid 1984, p.
45
IBID. p. 74
46
CARLOS DÍAZ (trad.), Fenomenología del espíritu, Madrid 1986, p. 33.
47
Cf. VÍCTOR GÓMEZ, Lo real y lo racional, España 2015, p. 94.
La razón es la etapa suprema de la conciencia y de la autoconciencia, es decir,
del conocimiento de un objeto y del auto conocimiento. “La razón es la certeza de que
sus determinaciones objetivas, es decir de la esencia de las cosas, como pensamiento
propio. Es en un solo y mismo pensamiento, a la vez y por el mismo aspecto, certeza de
si y ser, es decir, subjetividad y objetividad”48.

La forma de ver el idealismo deriva a una exigencia fundamental, donde la


persona tenía una mirada hacia la burguesía y se contradecían a la concepción de
libertad, por lo que la libertad para la persona va a aparecer como un doble aspecto:
“como el poder individual de rechazarlo todo y como la responsabilidad social de
construir el porvenir de todos”49. Lo cual va a llevar a la persona a elegir a una de las
dos opciones y por la cual se pueden ir es por la primera opción la cual es un sistema
más idealista don de la persona solo va a tener la razón.

2.2 Visión materialista de Feuerbach


Según Feuerbach el espiritualismo filosófico moderno, es el mismo idealismo, el
cual lanza al materialismo a un profundo reproche, demoledor a su parecer: “el
materialismo es dogmatismo, es decir, parte del mundo sensible como de una verdad
objetiva indiscutible y la considera un mundo en sí, esto es, como existente sin nosotros,
siendo así que el mundo no es en realidad más que el producto del espíritu” 50, esto
quiere decir que todo lo que nos rodea incluso la persona es materia y cuando muere la
materia ahí acaba todo.

Si bien el mundo es existente aun sin la humanidad, tal es el materialismo de


Feuerbach, como el materialismo del siglo XVII que combatía el obispo Berkeley que
consistía en ver un objeto por sí solo existente en nuestra conciencia. La “cosa en si o
por si” de Feuerbach es lo contrario del “en sí” de Kant. Porque para Kant la “cosa en
sí” es como una “abstracción desprovista de realidad”. Pero para Feuerbach la “cosa en
sí” es la “abstracción con realidad”, es decir, todo lo que existe fuera de nosotros, que
perfectamente se puede conocer, que no se diferencia en nada, en principio, del
fenómeno.

48
IBID.
49
KARL MARX, ROGER GARAUDY, Textos sobre Hegel, El problema hegeliano, buenos aires 1969, p. 20.
50
V. I. LENIN, Materialismo y empiriocriticismo, Montevideo 1971, p. 121.
Para Feuerbach explicar con mucho ingenio, lo absurdo que es admitir un
transcensus del mundo de los fenómenos al mundo en sí, era algo que lucía
infranqueable, todo esto era tomado por la iglesia y los maestros de filosofía.

Ciertamente, todo lo que es fantasía o lo conocido como entes de razón, también


son creaciones de la naturaleza, puesto que también la fantasía es una fuerza que la
persona tiene en su ser, que a semejanza de las demás fuerzas del hombre, es al fin y al
cabo, en su base y por su origen, una fuerza de la naturaleza, pero el hombre es diferente
al resto de la naturaleza e incluso a las propias palabras , a lo que aplica a la
denominación general de naturaleza; y por con siguiente, sus representaciones.

Por eso se dice que la sensación es el resultado de toda acción que ejercen sobre
nuestros órganos de algo que solo puede estar fuera de nosotros: por eso dice
Feuerbach. La sensación es la imagen subjetiva que se representa a través del mundo
objetivo, hacia el mundo real en el cual vivimos51.

Para Feuerbach la finitud y la infinitud no son iguales y por ende son dos
dimensiones que se excluyen mutuamente pero cada una tiene sus virtudes que son:

En virtud de la infinitud, en la que la finitud está inmerso no solamente se abre este a


una dimensión superior a sí mismo como queda dicho, sino que adquiere al mismo tiempo
conciencia de su propia finitud y de toda finitud o limitación en general; esto es lo que
le ocurre a la razón humana, que al estar presente al todo y a la infinitud presente en la
razón, es ella la razón finita y al mismo tiempo, en cierto sentido, infinita; si fuera meramente
finita, no podríamos dice Feuerbach pensar nada como finito, ni siquiera tener la noción de
termino o limitación; la razón humana no superaría la conciencia animal, que ni sabe de
algo superior a si mismo ni de su propia finitud52.

Por consiguiente, Feuerbach en su tiempo propuso un materialismo donde la


razón humana tenía que jugar un papel importante para considerar a la persona estable
tanto a nivel social e incluso a nivel familiar que requería de alguien. Pero lo que quiere
expresar Feuerbach es un sentido amplio de su frase indicada, donde queda plasmado
todo su sentido materialista. Creada por expresiones simbólicas o metafóricas donde el
hombre se abre campo a la realidad entera, que la recibe el hombre tanto por los órganos
como por los sentidos en general, tanto por el amor y por el sentido del alma.

Para Feuerbach el materialismo, es la base donde descansa la personalidad del


ser y el saber del hombre, pero no puede ser lo que él cree para el fisiólogo, para los
51
Cf. IBID. p. 121-123.
52
MANUEL CABADA, El humanismo promarxista de L. Feuerbach, Madrid 1975, p. 94.
naturalistas es de otro modo más estricto, por ejemplo, lo que a la fuerza debe ser, desde
el punto de vista de la persona y su profesión. Podemos decir que los naturalistas y los
materialistas pueden estar de acuerdo en unas cosas, pero la visión naturalista no mira
hacia adelante, sino que se queda estancada en su forma de ver las cosas.

En conclusión, podemos decir que Feuerbach pese a sus últimas expresiones de


un matiz naturalista, siempre se mantuvo en una línea media ni materialista ni idealista,
a la que se ha aludido. Muchos dicen que Feuerbach tiene la trayectoria como la de un
hegeliano que marcha hacia el materialismo, a esta ambigüedad materialista idealista
dice un filósofo que Feuerbach disfrazaba el materialismo de su nueva filosofía donde
hasta la actualidad eran propiedad de la filosofía de lo absoluto53.

2.3 Visión materialista de Marx


Marx concibe el grupo de lo real con un inmenso proceso natural, que se
sostiene en sí mismo, que no retiene a la causa superior o a la causa exterior al devenir.
Esto es un proceso material, por lo cual en el inicio van apareciendo y desapareciendo
los seres individuales. De este proceso cósmico se desprende un proceso histórico,
donde se va a hablar más de la persona, donde primero aparecen los vertebrados, pero
en esa alusión aparece un vertebrado especial, pero este inicia un enfrentamiento con la
naturaleza exterior, para arrancarle los instrumentos más valiosos para las necesidades
vitales de la persona54.

Para Marx la naturaleza es como un proceso material. “Uno significa que se


excluye, todo dualismo: Dios creador-mundo creado, materia- espíritu, cuerpo-alma.
Proceso quiere decir, que este materialismo no es estático ni de carácter ontológico; es
decir, no señala una materia concreta y definitiva, de la que proviene ese proceso
cósmico”55. Se trata del proceso eterno, en cuyo inicio aparecían y desaparecían los
diversos seres que se compone por las multitudes reales. El hombre y su forma de
pensar son producto del movimiento materialista de la época.

Por otra parte, Marx el materialismo dialectico se ve desde cómo vive la


sociedad de ese tiempo, porque los de clase alta esclavizaban a los de clase baja por
ende la filosofía marxista dice que los dueños o las personas de la clase alta tenían que

53
Cf. IBID. p. 119-120.
54
GREGORIO RODRÍGUEZ, Marxismo y marxistas, Madrid 1978, p. 4.
55
IBID.
convencerse de su libertad por partida doble. Por una parte, debe de ver su libertad de
los ojos de su esclavo, el cual debe de reconocer que él es su dueño, y por otra parte la
persona de la clase alta domina la naturaleza gracias a los esfuerzos de la persona de
clase baja o llamados esclavos, que transforma la materia en un objeto valioso para el
dueño. De este modo rompe la persona de la alta sociedad con la servidumbre de la
condición humana y afirma con la verdad su libertad contra el esclavo y contra la
naturaleza. Por otra parte, la clase baja de la sociedad, al contrario, no puede creerse
libre incluso con el dueño que lo mantiene sujeto, ni frente a la materia, de la cual se
debe de despojar antes de gozar de ella56.

En conclusión, podemos decir que el materialismo dialectico de Marx se lo


puede definir de la siguiente manera:

Al final de la evolución dialéctica, el espíritu sabe que es absoluto, es decir, sujeto


autónomo y creador de todas las nociones que ha ido encontrando a lo largo de su ascensión.
Pero es en este espíritu en donde Hegel cree descubrir el principio fundamental de la
realidad. El espíritu se manifiesta en y por medio de la realidad, y esta no es sino una
alienación a la que el espíritu deberá poner fin. Así se explica la célebre formula hegeliana:
“lo que es real es racional, y lo que es racional es real”. Al ser la razón la única realidad, el
mundo solo puede ser racional; obedece a las leyes de la dialéctica57.

Lo que quería demostrar el marxismo, el mal desarrollo político que se estaba


llevando en la sociedad, tanto así que no era el desarrollo de las fuerzas productivas la
causa determinante de la autocracia, sino, la falta de aquel mismo desarrollo, tanto así
que la sociedad estaba sufriendo en la miseria, la incultura, el analfabetismo. En un
ambiente muy reducido al bienestar y de riqueza cultural para la sociedad que se
desarrolla mediante formas políticas más acorde al nivel humano58.

Luego del nivel humano Marx nos dice que hay un materialismo histórico donde
todo se plasma de la ideología alemana para ayudar a comprenderlo. El materialismo de
Marx no consiste en partir de la materia, lo cual lo concibe como ingenuo. El
materialismo de Marx a de consistir en cambiar de protagonista, pasar del espíritu y de
su necesidad de autoconciencia, al hombre y la lucha por su vida. La vida de la persona
en aquella sociedad era muy débil y visible. Por ende, son los propios individuos reales,
su acción y sus condiciones materiales de vida, y con todas aquellas con las que ha
encontrado hechas como las que son hechas por la propia acción de la persona59.
56
Cf. HENRI ARVON, El marxismo, Madrid 1966, p. 12.
57
IBID. p. 15-16.
58
GREGORIO RODRÍGUEZ, Marxismo y marxistas, Madrid 1978, p. 141.
59
Cf. JOSÉ BERMUDO, Del ágora al mercado, España 2015, p. 59.
Marx proyecta a que no solo cambien las relaciones que parecen más materiales
como las laborales sino también las espirituales:

La producción de las ideas, las representaciones y la conciencia aparece, al principio,


directamente entrelazada con la actividad material y el trato material de los hombres,
como el lenguaje de la vida real. La formación de las ideas, el pensamiento, el trato
espiritual de los hombres, se presenta aquí todavía como emanación directa de su
comportamiento material. Y lo mismo ocurre con la producción espiritual, tal como se
manifiesta el lenguaje de la política, de las leyes, de la moral, de la religión, de la metafísica,
etc., de un pueblo. Los hombres son los productores de sus representaciones, de sus ideas,
etc., pero se trata de hombres reales y activos tal y como se hallan condicionado por un
determinado desarrollo de sus fuerzas productivas y por el trato que, al corresponder, hasta
llegar a su forma más lejana. La conciencia jamás puede ser otra cosa que el ser
consciente, y el ser de los hombres es su proceso de vida real60.

Como venimos diciendo una de las cosas por las cuales Marx ve a la persona sin
ninguna forma de trascender es por la cual muchas personas perdieron la vida y fue por
ser esclavas, por eso en una de las cosas que estaba en contra de las personas de la alta
sociedad que trataban como cualquier cosa, por eso ya no solo es la burguesía la que
explota, sino hasta los mismos soldados los que reprenden por medio de las leyes
impuestas por los gobernantes que incluso los propios oficiales y suboficiales están
sometidos a esas leyes y lo que hace Marx a través de su filosofía es que la persona
tiene que ser vista de otro modo por la alta sociedad y ya no como otro esclavo trabajar
si para su sustento y el de la familia para así ya no caer en una sebera crisis humanitaria
donde nadie tenga de donde sustentarse.

En otro caso son las capas sociales medias hasta ahora existentes, las cuales son
pequeños empresarios, comerciantes y rentistas, los artesanos y los campesinos los que
tienen un descenso social hasta integrarse en el proletariado. Por lo cual resulta
insuficiente para explotar a la gran industria moderna que acaba de nacer, por eso caen
como víctimas del capitalismo más poderoso, por una parte, porque la habilidad
productiva queda desvalorizada en modernos procesos de producción61.

La relación entre proletarios y comunistas no era tan buena tanto así que todo lo
que decían los comunistas eran “formulaciones generales de situaciones reales que se
dan en una lucha de clases real, en el movimiento histórico que se desarrolla a vista de
todos”62. Todo esto se desarrolla bajo la supresión del régimen como una propiedad

60
IBID.
61
Cf. MARX, ENGELS, El manifiesto comunista, Madrid 1985, p. 60-61.
62
IBID.
preexistente, una de ellas puede ser la Revolución francesa, la cual abolió la propiedad
feudal a favor de la propiedad burguesa.

Por eso, podemos decir que el materialismo lleva dentro de si el principio del
totalitarismo. Esto quiere decir que cada uno recibe su propio valor total y por la cual se
queda sometido a la totalidad. Por eso cualquiera que se sienta con expresión objetiva
de la totalidad, tendrá por derecho usar por persona toda su totalidad. Por eso es
indudable que todos los regímenes que son totalitarios y que son materialistas llevan
estos principios hasta las últimas consecuencias. Pero mediante la razón no hay ninguna
ley que prohíba hacer esto, incluso para conservar el poder. Y al pasar el tiempo hay
muchos casos donde estos regímenes totalitarios no han vacilado nunca en sacrificar a
los individuos63.

2.4 Visión psicoanalítica de Freud


Desde la visión psicoanalítica de Freud podemos decir, que “el mejor remedio
para el frágil estado de ánimo de la persona es el autoanálisis y, además, esto le dio el
impulso necesario para hacer progresar sus teorías psicoanalíticas” 64. Freud pudo
reconocer que en sí mismo, que podía haber resultados favorables, pero si no llevaba es
autoanálisis las consecuencias podían ser malas de afecto durante la etapa infantil, lo
cual podría tener un gran afecto hacia una de las personas de la familia y hacia la otra
persona de la familia podría haber un odio por esta cuestión resultaría en un conflicto
que tendrá la persona mediante todas las etapas, incluso puede ser que ese odio termine
cuando la persona que odie muera.

Otra de las teorías es “el hecho fundamental de la libido sexual. Esa es la fuerza
que anima y produce todos los aspectos de la vida humana. A primera vista las cosas no
parecen ser así, en cuanto que en la vida social el elemento sexual tiene el papel
limitado”65. Esta puede ser porque se la puede imponer por la vida social que lleva cada
persona dando así la mayor parte de su vida manifestaciones y expresiones de instinto.

Esto hizo que Freud fuera acusado por las personas ya que fue él, el que jugo
con la psique de pacientes enfermos y tubo varias afirmaciones negativas que son:

63
Cf. JOSEPH GEVAERT, El problema…, Salamanca 1991, p. 137.
64
MARC PEPIOL, Un viaje a las profundidades del yo, España 2015, p. 48.
65
JOSEPH GEVAERT, El problema…, Salamanca 1991, p. 129
Que fueron muchos los que creyeron que Freud había cometido un error de principio,
esto es, tomar como modelo de referencia la psique de los enfermos y sus deseos morbosos.
Debemos recordar, empero, que uno de los postulados básicos del psicoanálisis de Freud
rezaba que en los neuróticos no se daba otra cosa que el reflejo amplificado de los deseos y
perturbaciones que, en un momento u otro de la vida, toda persona podría experimentar o
padecer. Ya hemos indicado que, para Freud, entre la salud y la enfermedad mental no
existía un salto cualitativo, sino meramente cuantitativo, de intensidad. Este modelo, pues
según Freud, era más que apto para comprender en su conjunto la realidad mental humana; y
cualquier suspicacia u oposición por parte de los críticos a aceptar dicha teoría de la
sexualidad solo podía ser producto de los astutos mecanismos de defensa, que actuaban
por dentro y de manera inconsciente en los individuos para proteger a su yo de cualquier
idea que, como la sexualidad, pudiera resultar perturbadora66.

Para Freud no existía una discusión posible, para la persona siempre será
necesario considerar la libido sexual como una energía inequívoca, por lo cual la libido
no podía tener actividades diversas por la cual el cuerpo tuviera una reacción. Solo
podía tener una determinada relación de amistad con otra persona, la pasión solo podía
ser por el arte o por un campo en la sabiduría, la dependencia del trabajo, etc., por lo
cual se debían de hacer manifestaciones que llevaran a la fuerza erótica. Estos casos se
laman sublimaciones, es decir, la persona tiene relaciones secundarias, esto en la
sociedad es mucho más aceptable, esto es tomado como un impulso básico de origen
sexual.

Freud después de esto, diría que el cuerpo es lejos de ser la prisión del espíritu,
como lo concebían las antiguas antropologías dualistas, sino que es una entidad que se
compone de diferentes partes materiales, donde el carácter sistemático es el que
prevalece, la cual está sujeto a un conjunto de fuerzas. Por lo cual cuerpo y mente
componen una unidad indisoluble, por lo cual podríamos decir que Freud es un filósofo
monista que cree que el cuerpo y la mente son una sola cosa. Entonces decimos que la
libido es una fuerza que opera en el organismo humano, lo cual puede quedar entre lo
corporal y lo mental lo cual solo puede ser identificado por la representación consciente
de la mente. Por un lado, los animales siempre se van a mover por su instinto y siempre
van a estar sumido en la inconsciencia, hasta cierto punto distinto del caso del ser
humano67.

Como conclusión, podemos decir que “Freud estaba convencido de que su teoría
psicoanalítica constituía la desmitización más radical realizada nunca por el hombre.
Sería la tercera etapa en la historia de las desmitizaciones” 68. Esto después de la
66
MARC PEPIOL, Un viaje a las…, España 2015, p. 78
67
Cf. IBID. p. 81-82.
68
JOSEPH GEVAERT, El problema…, Salamanca 1991, p. 130
reducción fundamental llevada por Copérnico y la otra y muy importante realizada por
Darwin, ahora es la psicología la que reduce la forma de pensar del hombre a su
instinto. Los mitos de la inteligencia y su libertad personal, que al pasar del tiempo lo
han vivido y tienen un nivel fenomenológico tiene su propio significado: quedan al
descubierto a nivel filosófico y reducido a sus raíces la libido sexual y el instinto de la
muerte.

Esto no significa que todo el psicoanálisis de Freud y sus diferentes teorías de la


neurosis sean de nivel materialista. Sino que queda en pie el hecho de que Freud las ha
insertado en el marco materialista, y ha querido que funcionen como diferentes pruebas
de su interpretación materialista del hombre. Esto después se lo puede llevar como un
materialismo que lleva ciencias empíricas, mostrar todos los problemas del hombre a
través de la ciencia. O llevarlo como un materialismo humanista donde el hombre se
crea que es lo único que existe en la tierra y no depende de nadie69.

CAPÍTULO 3 EL MISTERIO DEL HOMBRE


Y SU TRASCENDENCIA DESDE LA
TEORIA MARCELIANA
3.1 Conexión entre cuerpo y alma
Para Marcel la conexión entre cuerpo y alma si es existente, por lo tanto, Marcel
hace referencia de la persona, “que con su unidad y con su singularidad se convierte en
una construcción emergente de la vida es un fruto del dinamismo de la actividad
definible lato sensu como vida moral”70. De aquí podemos decir que para esta conexión
de alma y cuerpo Marcel nos propone dos pronombres personales de los cuales se va a
basar toda su filosofía estos dos pronombres que son: el “Yo” y el “Tu”, por lo que este
Yo se va a tratar del cuerpo y el Tu del alma, esa alma que estará siempre en busca del
cuerpo a esto Marcel lo llamará la espiritualidad de la persona.

69
Cf. IBID.
70
M. T. ANTONELLI, El existencialismo critica filosófica, Madrid 1858, p. 91.
En este caso Marcel, nos propone estudiar el alma y el cuerpo por separado y
después unificarlo para plasmar una metafísica donde lo principal será, llegar a ese
misterio y a ese trascender de la persona para poder llegar a la conclusión que el hombre
es un ser que a pesar de las dificultades busca ese fin último. Según Gabriel Marcel, el
fin último del hombre no es la posesión de bienes materiales o el logro de la felicidad
individual, sino la búsqueda de la verdad y la participación en el misterio del ser. Esta
participación implica una relación íntima con el mundo, con el cuerpo y con Dios,
trascendiendo la esfera de la objetividad y entrando en la dimensión de la verdad.

3.1.1 El cuerpo o “Yo”


Para Marcel el hombre es un ser corpóreo, que también se lo puede definir como
el existente-tipo. En teoría ese existente-tipo soy yo mismo, tan solo que este yo mismo
no se lo debe tomar desde el punto de vista cartesiano. Marcel considera que este
enfoque cartesiano encierra el "yo" en su propia conciencia, limitando la comprensión
del ser humano. Para Marcel, el ser humano no es solo un ser pensante (res cogitans),
sino un ser que participa en la realidad y se relaciona con los demás (intersubjetividad).
Sino del punto de vista existente, porque si lo vemos desde el punto de vista cartesiano
irremediablemente ese yo mismo deja de existir. Por eso para Gabriel Marcel, la visión
existencialista del hombre, que enfatiza la presencia, la encarnación y la relación con los
demás, es superior a la visión cartesiana, que separa el cuerpo y la mente y reduce la
existencia a una reflexión intelectual. Marcel cree que la existencia humana es
inherentemente relacional y que el hombre no puede ser reducido a una máquina o a un
sujeto racional aislado.

Para Marcel desde este punto, podemos decir que la existencia es tipo en cuanto
presenta la forma paradigmática todas las características de lo existente. Por lo cual la
afirmación yo existo debe de tomarse desde una unidad descomponible la cual esta
afirmación queda como infiel por lo que es existente y ese yo existo se lo puede traducir
al yo siento lo cual lleva a su máxima indeterminación 71. Para Gabriel Marcel este "yo"
no se define por sus límites individuales, sino por su relación con el mundo y los demás.
Marcel enfatiza la importancia de la experiencia sensorial y la temporalidad en la
comprensión de la existencia.

71
Cf. MARTIN GRASSI, La metafísica del nosotros de Gabriel Marcel, Buenos Aires 2024, p. 26.
Por eso Marcel en su obra Homo Viator nos dirá lo siguiente del cuerpo en
cuanto es existente en el yo:

Que, por el contrario, es muy instructivo descubrir cuidadosamente el acto en realidad


constitutivo de aquello que llamo “yo”, por el cual yo me represento al otro para que me
alaba o, en otros casos, para que me insulte, pero de todos modos para que se ponga en
guardia respecto de mí. En todos los casos, en el sentido etimológico de la palabra, yo
me produzco, es decir, me pongo delante. Por eso el yo preexistente, solo lo podemos
postularlo, y si intentamos caracterizarlo será siempre negativamente, por vía de exclusión 72.

Por lo cual podemos decir que, mediante la experiencia, podemos resaltar, con
razón, este yo con fronteras precisas ya que por nuestro cuerpo nos asignamos o
procuramos hacer nuestras propias obras tanto así que la experiencia debe de ser vivida
en su totalidad. Este yo no se lo pude confundir con cualquier cosa o con cualquier
lugar, este yo es existente aquí y ahora, esto quiere decir que el cuerpo debe de estar en
constante obrar tanto así que la persona no deja de hacer cosas, pero por otro lado el
cuerpo puede ser tomado como cualquier cosa tanto así que se le corresponderá en su
experiencia el denunciar el carácter engañoso de esta localización 73.

Marcel igual nos dirá que la persona igual pude ser considerada como sujeto,
sujeto que será siempre impersonal, o sujeto en general, como ya he dicho la persona o
el sujeto en su ser corporal es particularmente existente, también hablando de la persona
bajo esta perspectiva es tomado como estadística. Para Marcel la estadística podría
verse como una herramienta para comprender ciertos aspectos de la realidad, pero no
como un foco central de su filosofía. Marcel se preocupaba más por las preguntas
fundamentales de la existencia, como el sentido de la vida, la naturaleza de la verdad, y
la relación entre el individuo y el mundo. Estos son tomados bajo sus funciones vitales
y bajo sus funciones sociales. La persona es tomada bajo esta perspectiva como una
maquina biológica por lo cual no hay nadie quien este rodeando a este individuo bajo
sus funciones vitales se encuentra vivo y bajo sus funciones sociales tiene trabajo y
adquiere ingresos de sus ganancias.

De qui igual podemos decir que después de la experiencia la persona igual


pretende tomar ese lado espiritual donde ya da paso al alma, pero desde el buen obrar de
la persona y desde su libertad para escoger ese bien74.

72
GABRIEL MARCEL, Homo Viator, traducido por MARÍA JOSÉ DE TORRES, Salamanca 2005, p. 26-27.
73
Cf. IBID.
74
JOSÉ SOTO, “La liberta y la muerte en el misterio del amor: una reflexión segunda a la luz del
pensamiento de Gabriel Marcel”, (tesis masterado, Universidad autónoma de México, 2007), p. 28.
3.1.2 El alma y el “Tu”
El alma o el tu podemos decir que igual es existente, pero de una manera interna
en el hombre, esto se refleja en la siguiente cuestión donde:

La experiencia de la participación nos remite, más que al ser, al somos, por ello hay que
decir con propiedad que es una coparticipación. Esto supone, de una parte, una ruptura con
los planteamientos de la metafísica clásica centrada en una reflexión sobre el ser en
general, y por otra, una prueba de que la cuestión de la subjetividad que es el asunto crucial en
la metafísica contemporánea no se puede abordar ni es desligarle de la cuestión del cuerpo y
de la intersubjetividad, el «yo soy» en su plenitud de sentido es verdaderamente un «nosotros
somos», de ahí que Marcel llegue a afirmar que la metafísica hacia la que nos
encaminamos no es tanto del ser como del somos, y en esto se presenta como claramente
opuesta a la metafísica basada en el cogito y en el yo trascendental75.

Según Marcel, la experiencia del alma con el "tú" (el otro) no se limita a una
simple relación interpersonal, sino que implica una apertura a la trascendencia ya la
posibilidad de descubrir el misterio ontológico del ser. La experiencia con el otro es una
puerta hacia la comprensión de sí mismo y del mundo, y puede conducir a una
experiencia religiosa o espiritual. La experiencia del alma con el "tú", según Marcel, no
es simplemente una relación interpersonal, sino una experiencia que nos abre a la
trascendencia, a la posibilidad de descubrir el misterio ontológico del ser ya la
experiencia religiosa.

En otro caso para Marcel puede haber una experiencia de mal como la
enfermedad, la enemistad, la ira, etc. Donde la persona debe de utilizar su razón, pero si
escoge la experiencia del mal, podemos decir que la persona se coloca en un estado de
decepción, lo cual no lo lleva a tener una esperanza absoluta lo cual no le lleva a su
cumplimiento de su esperada liberación, y dilata más allá de su propia existencia el
cumplimiento de sus deseos, por lo cual admitirá el mal proceso que se ha hecho para
legar a ese Tu absoluto o en otras palabras a la trascendencia de su propia existencia a
través de la espiritualidad del alma para alcanzar ese fin último76.

Otro de los nombres que tiene el alma para Marcel y es como él lo va a


transmitir regularmente es como ser en si esto porque es el alma que a través de la
experiencia transmite al cuerpo la obra que lo lleve a esa bondad que la persona trasmite

75
BELÉN BLESA, La identidad personal en Gabriel Marcel y su proyección sociológica, acceso el 12 de
abril del 2025, [Link]
76
Cf. GABRIEL MARCEL, Homo Viator, traducido por MARÍA JOSÉ DE TORRES, Salamanca 2005, p. 59-
60.
internamente, pero plasmarla exteriormente desde esa experiencia de vida esto lleva a
que la persona pueda trascender o a llegar a ese fin último.

Para Marcel la relación entre este "ser en sí" y el "alma" no es de separación,


sino de una profunda conexión, donde el alma es vista como el centro de la existencia
personal y de la apertura a la trascendencia como lo veremos:

El sentido común no reprochara, en efecto, que es ilegitimo identificar aquí esperanza y


amor sea cual sea el amor que experimente por tal individuo, solo es admisible que el nombre
de este amor me conceda el poder de sobrepasar los límites de la lógica. El sofisma aquí
consiste en decir: no puedo soportar, la idea que no volverá luego es posible que vuelva.
Pero aquí una vez más, la esperanza es considerada desde fuera y transcrita en un registro que
no es el suyo. Lo que se da en la esperanza es esta simple afirmación: tu volverás, y sobre este
tu volverás una crítica objetiva no tiene poder, solo se ejercita legítimamente allí donde se
traduce en el lenguaje de la previsión o del juicio de probabilidad77.

En conclusión, podemos decir que el alma y el cuerpo no son entidades


separadas, sino que están intrínsecamente unidos. El cuerpo no es simplemente un
objeto o un instrumento, sino que es la manifestación física de la existencia individual,
es decir, un "cuerpo-sujeto". Marcel enfatiza la importancia de vivir la propia existencia
a través del cuerpo, no como algo externo o separable, sino como una extensión del ser.

También podemos decir que, para Marcel, el alma y el cuerpo son dos aspectos
inseparables de la existencia humana. El cuerpo es la forma en que el individuo se
manifiesta en el mundo, y el alma es la dimensión trascendente que le da sentido a la
vida. La verdadera existencia se encuentra en la relación íntima entre el cuerpo y el
alma, en la que el individuo se convierte en un ser completo y auténtico78.

3.2 Libertad y misterio de la persona humana

Para Marcel, la libertad y el misterio de la persona están intrínsecamente


relacionados. La libertad, para Marcel, no se limita a la elección de acciones, sino que
implica una disponibilidad para el compromiso personal y la apertura a la verdad. El
misterio de la persona se manifiesta en su existencia como un ser que no puede ser
reducido a un conjunto de propiedades o funciones, sino que implica una dimensión
trascendente y profunda.

77
IBID.
78
BELÉN BLESA, La identidad personal…, acceso el 12 de abril del 2025,
[Link]
Desde esta perspectiva podemos hablar de una libertad donde la persona debe de
ser completamente existente para plasmar dicha libertad, esta se la puede llevar desde la
esencia de la persona la cual desde su voluntad se dirige solo al bien que la razón le
presenta como bueno, porque la persona en su ser es un ser de bondad. Aquí Marcel nos
dirá que desde el punto de vista escolástico este bien puede estar en una persona, pero
esta bondad se la puede transmitir a otra persona, por eso resultara muy difícil buscar
respuestas para ver en que consiste la maldad que ya no le va a permitir ser libre en su
esencia de persona79.

Por otra parte, Marcel nos dirá que ser y libertad no se pueden separar ya que
todo esto será reafirmado en su parte ontológica como lo veremos ahora:

No solamente nuestras concepciones de la vida y del mundo, sino nuestro mismo ser se
construye desde nuestra libertad. Como lo hemos señalado no se trata de subjetivismo,
menos de constructivismo, sino de plantear que la aprehensión verdadera del mundo y el
desenvolvimiento pleno de nuestra existencia, dependerá de nuestra apertura al misterio,
apertura que es, ante todo, como venimos diciendo, un acto de la libertad. Por otro lado,
nos encontramos siempre en la encrucijada de “aceptar el ser” o de “olvidarnos del ser”. Lo
novedoso en este enfoque es que dicha aceptación no es un acto segundo, que vendría
después de ver el ser, sino solo puedo aproximarme al ser en la medida que me abro a él.
Es lo que hemos tratado de afirmar cuando hablamos de carácter constitutivo de la
libertad. No queremos afirmar que sea un acto irreflexivo, sino que es una reflexión valórica,
una reflexión mediada por valoraciones, mediada por la libertad80.

En ese caso la libertad para Marcel se entiende como una experiencia existencial
fundamental, ligada a la corporalidad y la relación con los otros. La libertad no es solo
la ausencia de coacción (libertad negativa), sino la capacidad de actuar con base en
motivos legítimos y de sumergirse en las propias posibilidades y las necesidades de los
demás (libertad positiva). La libertad implica una responsabilidad ante las pruebas de la
vida y la esperanza de superar la fragilidad humana, por lo cual la persona en su
existencia puede tener juicios que le lleven a una verdadera esperanza o a conocer la
verdad, verdad que debe de ser llevada con experiencia de vida y con razón, lo cual
lleva a la persona en su esencia a ser un ser espiritual, y lo cual no lleva a pensar
filosóficamente en la modalidad del ser. Por lo que decimos que la persona en su
libertad se ve una especificación del ser, por tanto, diríamos que sin libertad la persona
no podría ser en esencia81.

79
Cf. GABRIEL MARCEL, El misterio del ser, traducido por MARÍA VALENTIÉ, Buenos Aires 1953, p. 31.
80
SEBASTIÁN KAUFFMAN, Ser y libertad: la ética como filosofía primera en Gabriel Marcel, acceso el 13
de abril de 2025, [Link]
81
Cf. GABRIEL MARCEL, El misterio del ser, traducido por MARÍA VALENTIÉ, Buenos Aires 1953, p. 223.
Para Marcel la cuestión de libertad es muy extensa tanto negativamente e
afirmativamente, por como encuentra a la persona en un ámbito muy personalista donde
lo importante va a ser el buscar ese fin último desde una verdadera libertad.

Según Marcel, la libertad se entiende tanto de manera negativa como positiva.


Negativamente, es la ausencia de todo aquello que se asemeja a una alienación de uno
mismo. Positivamente, es la capacidad de actuar conforme a los motivos que son
congruentes con los rasgos estructurales de la persona. En esencia, la libertad implica la
posibilidad de acoger o rechazar el mundo trágico, y es la esencia misma de la existencia
humana82.

“La libertad es algo en lo que yo estoy implicado, algo que afecta mi vida, y no
solo mi vida personal, sino también la intersubjetividad, o sea, a la comunidad de
nosotros. Por tal motivo la libertad solo se puede abordar a través del “misterio” que,
para Marcel implica una actitud de recogimiento que nos libera de nuestro apego”83.

La libertad no es una mera opción, sino una responsabilidad que implica


comprometerse con la propia existencia y buscar la verdad en la participación del
misterio del ser, de comprometerse con los demás y con el mundo, y de no dejarse llevar
por las presiones o las tentaciones que pueden desviar del camino de la verdad.

La libertad para Marcel también es, el comprender que es la persona libre en


toda su esencia y en todo su ser tanto espiritual como corporal:

Para comprender que es un hombre libre, hemos, pues de referirnos a la


significación de la situación. Debemos entender que la situación no es una definición
que se pueda transformar en un conjunto de relaciones objetivas, separadas del ser que
soy. La situación, más bien, es el centro de la persona, a partir de las cual se crean todas
las relaciones. Pero cada persona no es un todo autónomo en el yo contenido en sí
mismo, porque, para Marcel, el yo esta siempre abierto o expuesto a algo, lo cual lleva a
esa libertad estar en esa situación vulnerable lo cual lleva a la persona a mantener
relaciones con su cuerpo, pero la libertad puede ser un mediador indispensable por lo
cual se puede actuar sobre las cosas y su propia libertad es homogéneo respecto a cómo
lleva esa libertad a cuanto se establece con el misterio para formar esa espiritualidad que
la persona necesita para trascender84.
82
Ibid., p. 232.
83
JOSÉ SOTO, “La liberta y la muerte…”, (tesis masterado, Universidad autónoma de México, 2007), p.
28.
84
Cf. Ibid., p. 37
Ya entrándonos al misterio, Según Gabriel Marcel, el misterio no es simplemente
algo desconocido, sino algo que trasciende nuestra capacidad de comprensión y
explicación. Es algo que nos "invade" y se rebasa como un simple problema. Marcel se
refiere al misterio del Ser, la existencia misma, la trascendencia y la presencia de Dios,
que no pueden ser reducidas a un simple análisis psicológico o técnico, sino que
requieren una apertura a la metafísica85.

Para Marcel, el error de la filosofía moderna ha sido tratar toda cuestión como si
se tratara de un problema técnico, olvidando que muchas de las cuestiones más
profundas de la existencia no pueden abordarse desde una lógica objetivante. “Un
misterio no es simplemente un problema que se resiste indefinidamente a ser resuelto;
es, por esencia, de un orden completamente distinto del de un problema” 86,porque el
problema se lo podrá solucionar con cualquier variable en cuanto al misterio no lo es
conocido y no se lo puede solucionar y por lo cual la persona debe de ser en su obrar
muy recto tanto en virtud como en bondad.

Para Marcel el misterio se plasma desde el ámbito ontológico para poder saber si
la persona puede trascender en su ámbito como lo veremos:

Es en la existencia y la historia del ser humano, en donde Marcel ubica el


sentido mismo de la búsqueda inductiva en los temas que ya había abordado en
sus obras anteriores. Y de la misma manera como abordó el peregrinaje hacía la
reflexión, sin punto de partida, no construyó premisas algunas para identificar el motor
de su pensamiento. Marcel aborda los elementos del ser desde la perspectiva del
propósito del ser mismo, en el Misterio Ontológico que busca la paz insuperable.
Sin embargo, sí situó un planteamiento base acorde a las circunstancias como algo
inverificable y que lo analizamos cuando abordamos la reflexión segunda, como
parte del método o metodología de lo inverificable por medio de la cual Marcel nos
acerca a la metafísica, desde el elemento existencial del ser cuerpo. Es
exactamente en esa misma perspectiva donde radica el punto por medio del cual,
en el peregrinaje reflexivo, Marcel nos coloca frente a la nada, la inexistencia, es
decir: la muerte87.

El misterio no es algo que está frente a mí, sino algo en lo que yo mismo estoy
implicado. No se puede reducir a conceptos ni disecarse como un objeto. El misterio me
concierne, me envuelve, me implica en cuerpo y alma. La vida, la muerte, el amor, la

85
Cf. GABRIEL MARCEL, El misterio del ser, traducido por MARÍA VALENTIÉ, Buenos Aires 1953, p. 235.
86
Ibid., p. 199
87
OSCAR RALÓN, “Acercamiento a la idea del ser: experiencia y misterio en la filosofía de Gabriel
Marcel”, (tesis licenciatura Universidad San Carlos de Guatemala, 2014) p. 42.
fidelidad, el ser mismo: todos estos no son problemas por resolver, sino realidades a
vivir.

“El problema es algo que yo encuentro, que está enteramente frente a mí, que
puedo por así decir rodear con mi pensamiento; el misterio, por el contrario, es algo en
lo que yo estoy comprometido, algo que penetra hasta lo más hondo de mí mismo” 88, en
este caso podemos decir que Marcel propone un significado puro al misterio donde lo
espiritual lleva a ese fin último al cual todos por el solo hecho de ser personas queremos
llegar.

Para Marcel, el misterio y la libertad están profundamente entrelazados, pues


ambos remiten a una dimensión del ser que no puede ser reducida a esquemas racionales
o explicaciones objetivas. La libertad, lejos de ser una simple facultad de elección, se
manifiesta como un misterio existencial que solo puede ser comprendido desde la
experiencia vivida y el compromiso personal. Al igual que el misterio, la libertad no se
capta desde fuera, sino que se revela en la interioridad del sujeto que se abre al ser, al
otro y a la trascendencia. Comprender la libertad como misterio es, por tanto, reconocer
que el ser humano no es un objeto entre objetos, sino un ser en camino, capaz de
fidelidad, amor y esperanza. Así, Marcel nos invita a vivir la libertad no como un
problema a resolver, sino como un misterio a acoger y encarnar plenamente.

Tanto que para comprender el misterio y la libertad que está plasmado en el ser
de la persona no deja nunca de urgir hacia la verdad de la vida, esto hace que la persona
se descubra plenamente ya que el misterio de la vida está plasmado en las estructuras
más profundas del ser humano. El comprender hace que el acoger se guie y se capaz de
respetar y de volver a contractar con el misterio que se manifiesta en la persona, esto
hace que la persona sea más libre en el interpretar las cosas y en el obrar de la persona 89.

3.3 La trascendencia de la persona humana


Para Gabriel Marcel, la trascendencia es fundamental. Se refiere a la apertura a
la intersubjetividad, la participación con el otro, la superación de los límites de la
individualidad y la búsqueda de una realidad que va más allá de la experiencia

88
GABRIEL MARCEL, El misterio del ser, traducido por MARÍA VALENTIÉ, Buenos Aires 1953, p. 200.
89
Cf. ALESSANDRO MANENTI, STEFANO GUARINELLI, HANS ZOLLNER (coord.), Persona y formación,
traducido por FÁTIMA GUDIÑO, Bogotá 2010, p. 246-247.
mundana. Esta trascendencia se manifiesta a través de la fe, el amor y la esperanza, y es
un camino para encontrar sentido a la existencia.

Para Marcel acogiendo varios testimonios de filósofos antiguos nos hace


referencio a una objetividad y una subjetividad para que la persona auto trascienda
donde nos dirán lo siguiente:

De hecho, si por un lado el Misterio de Dios, es el máximo de la objetividad y el vértice


de la trascendencia, Aquel que nadie puede ver y permanecer con vida; por otro lado, el
Misterio que habla Imoda es Algo-Alguien que se deja tocar y entrever, que propone
una relación hasta el punto de dejarse amar y, por tanto, se puede aprender amar.
Misterio en la interpretación original de Imoda, no es el tenebroso, el inaccesible, el
indecible, como a menudo nos vemos inducidos a pensar, o aquello que en última
instancia se puede contemplar devotamente o frente al cual se debe por fuerza
permanecer distante, muy humildemente, sino es el luminoso. Es más, es el muy
luminoso, tan lleno de luz que nuestro ojo no lo puede mirar directamente, por ello y
solamente por este exceso de luz no se lo puede aferrar ni entender inmediatamente.
Pero no está lejos de nosotros, al contrario, es el cercano, el intimo a cada uno de
nosotros, mucho más íntimo de nuestro yo como decía san Agustín90.

Para Marcel todo coge sentido cundo la persona muere pero trasciende ese yo
existencial en alma hacia ese Tu Absoluto que es ese misterio espiritual al que nosotros
como personas queremos llegar, el termino sobrevivir se lo puede definir como
trascender porque la persona en la muerte busca vivir con ese Tu Absoluto el cual se lo
debe buscar en libertad, por lo cual no debemos pensar que nosotros somos materia y
después de la muerte ya no somos nada y no se puede trascender, esto igual busca que la
persona sea más estricta en su forma de pensar y en su forma de tomar decisiones.

Por lo que esta persona ha trascendido el resto de su conjunto familiar estará en


duelo porque sabe dónde está esa persona que muere en esta vida pero que vive en esa
vida espiritual de la trascendencia, pero ese espíritu hay que verificarlo mediante las
obras de bien que hizo cuando estuvo vivo entre sus seres queridos, por lo que puede ser
confuso precisar si ese espíritu fue bueno o malo. Por lo que hay que reconocer el duelo
ya que no se debe acomodar de ninguna manera a esta indeterminación, por lo cual esta
persona que ha trascendido esta vivificado interiormente en el amor y no aferrarse al
sentido spinoziano de pensar que la persona debe de ver la trascendencia en todo lado o
a ese ser supremo en cualquier lado lo cual no coge el sentido de ver como nuestra vida

90
IBID., p. 167.
camina hacia un ser supremo que es solo uno y es un misterio que debemos encontrarlo
con nuestra libertad y espiritualidad91.

Si bien para Marcel mediante la libertad igual se trasciende por lo cual se lo


define de la siguiente manera. “Hay que agregar que este valor que constituye el acto
libre en cuanto tal, casi no se reconocerá, salvo a posteriori; sin duda, es más bien un
valor para la reflexión que una especie de evidencia inmediata que lo acompañe en el
momento en que el acto se cumple. Esto entraña múltiples consecuencias” 92. Caería en
un torpe engaño si imaginara obrar libremente cuando me dedico a realizar cierta
coherencia.

Para Marcel el caso de la creencia en ese tu absoluto lo que Marcel llama juicio
en tu, es decir, juicios que trascienden el triadismo del juicio objetivo, el juicio objetivo,
es limitado a la esfera de la razón y la comprensión del mundo, no alcanza la
trascendencia de la existencia humana. Para Marcel, la trascendencia se manifiesta a
través de la experiencia del "recogimiento", que permite una comprensión más profunda
del ser y la realidad, superando los límites del juicio objetivo. Estos juicios no están
destinados a informar, sino a ser oídos: el juicio en tú expresa una relación con mi
interlocutor, así como una voluntad que dicha relación le sea conocida 93. Este juicio
lleva a la persona a llevar una relación de amor y armonía con la que la trascendencia
llegara de muy buena forma a la persona.

Para Marcel la trascendencia se lo puede dividir en libertad y misterio por lo


cual toda persona debe de tener bondad como lo explicaremos:

La fe, pues, no puede separarse de la confianza hecha esperanza. En efecto, creer en


significa entregarnos a una realidad personal, invocada por estar en el ámbito de la
segunda persona, del tú, apostando a que dicha entrega será respondida. Se trata de una
apuesta, no al modo pascaliano de un simple cálculo de probabilidades o de costo-beneficio,
sino más bien de una suerte de salto, es decir, de abandono de una situación dada para
acceder a otra situación aún inexistente, pero que se vislumbra como promesa. Todo lo que
se ha dicho en torno a la intersubjetividad, a la segunda persona, y a la fidelidad,
aparecen nuevamente: el salto implica un compromiso y la inevitable sombra de la traición.
Este salto busca en el otro un nuevo sostén, pero con la conciencia de que será brindado a
partir de una decisión libre, es decir, que me será dado como respuesta a mi solicitud.
Claro que podemos volver a cometer el error de esperar en el otro una respuesta que sea
la satisfacción de un deseo o de una necesidad, es decir, una respuesta en el modo del

91
Cf. GABRIEL MARCEL, Homo Viator, traducido por MARÍA JOSÉ DE TORRES, Salamanca 2005, p. 304-
305.
92
GABRIEL MARCEL, El misterio del ser, traducido por MARÍA VALENTIÉ, Buenos Aires 1953, p. 299.
93
Cf. MARTIN GRASSI, La metafísica del nosotros de Gabriel Marcel, Buenos Aires 2024, p. 146.
tener, pero ello supondría degradar al tú en un él, convertirlo en una cosa que puedo
manipular a mi antojo o a la que le puedo exigir la satisfacción de mi deseo94.

Esto hace que la persona crea en un ser absoluto donde la persona debido a su
creencia debe llegar a él, la persona debe ser creyente y después debe de acceder
mediante su cuerpo las buenas obras y después la unificación de cuerpo y alma para
que mediante lo previsto llegue a significar la importancia que tiene en el misterio
propio de la persona en general, lo cual provee estar siempre estar en esa espiritualidad
que lleva a la persona mediante sus actos a trascender y llegar a ese ser absoluto.

Marcel considera que el cuerpo es un medio para acceder a la trascendencia, ya


que a través de él se experimenta la existencia y la relación con el mundo. La verdad y
la libertad son valores trascendentes que Marcel considera fundamentales para la vida
humana. La verdad se busca en la reflexión y la libertad en la acción, ambas
relacionadas con la búsqueda de la trascendencia. Para Marcel, la trascendencia se
experimenta en la vida cotidiana, en las relaciones con los demás, en la fe y en la
búsqueda de la verdad y la libertad.

94
IBID. p. 150.
CONCLUSIÓN
Al concluir este trabajo investigativo, se dio a conocer como el hombre a través de la
historia pero en especial esa unidad sustancial de naturaleza racional como es la persona
humana, pero mas nos enfocamos en la edad contemporánea donde la persona va
teniendo diferentes tipos de dificultades y se pregunta por ellas, dando un enfoque
especial hacia la libertad y también a la trascendencia, si bien en la contemporaneidad
se enfocó en la libertad en el resto de la historia también se fueron dando diferentes tipo
de pensamiento para que el hombre se preguntara por su existencia y su racionalidad
pero en especial hacia donde va dirigida su vida, es decir, la pregunta del hombre
siempre va estar direccionada hacia su fin último.

Por consiguiente, el hombre al ser un ser limitado puede escoger ideologías que no lo
lleven hacia un fin último, lo cual busca que el hombre una reducción en su visión hacia
ese trascender hacia ese bien supremo el cual esperamos estas ideologías especialmente
contemporáneas llevan al hombre a una felicidad momentánea y no a una felicidad
perpetua, esto quiere decir que por un lado el hombre solo piensa que lo que hace el solo
eso es bueno y lo que hacen los otros no, es decir, que mediante esta reducción el
hombre solo busca la felicidad para el y no para la otra a la cual le debo dar la fama.

Finalmente, el mejor proceso que debemos seguir para conseguir trascender a través de
ideologías contemporáneas, se puede decir que es el personalismo lo cual nos llevara
primero a saber como actuar con nuestro cuerpo, pero sabiendo que el alma que esta
internamente siempre buscara trascender otra de las propuestas que nos da Marcel es
saber que la libertad es para que los actos que hago libremente deben de ser actos que
den fama tanto al resto de la sociedad, por eso decimos que esto si compete a la esencia
de persona humana, después de la libertad la persona se encontrara en ese misterio que
le dará el conocimiento de la trascendencia, es decir, el querer conocer a la Bondad
Suprema o Marcel nos dirá conocer y amar al Tu Absoluto. Entonces podemos decir que
la espiritualidad en Marcel es la unificación del alma y cuerpo para que la persona
trascienda, pero lo primero que debe tener es esperanza en su obrar, y en su bondad para
alcanzar su verdadero Fin Último.

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