Homenaje al Dr. Raúl Ringuelet
Homenaje al Dr. Raúl Ringuelet
2
Homenaje a la memoria del
Dr. Raúl Adolfo Ringuelet
(1914-1982)
3
4
ÍNDICE GENERAL
Introducción ............................................................ 5
La observación ....................................................... 7
Sobre la descripción como método ....................... 17
De la anatomía comparada al estudio del
comportamiento: la comparación como
herramienta para elaborar explicaciones .............. 21
La observación a campo ...................................... 31
La problemática de la descripción ........................ 43
Del etograma como lenguaje al lenguaje
de los etogramas ................................................... 55
Aspectos metodológicos de la naturaleza
semiótica del etograma ......................................... 81
La noción de secuencia: La recuperación
de la unicidad perdida ......................................... 127
Conclusiones ....................................................... 149
5
6
INTRODUCCIÓN
[Link]
[Link]
L.C. Lázaro
La Plata, Agosto 2005
7
8
LA OBSERVACIÓN
9
evolución como principio organizador basado en la comparación
de rasgos.
· Organizada la base empírica, se pasa a la etapa nomotética,
o elaboración de explicaciones interpretativas.
10
pese a la advertencia de Nietzsche2 : con la introducción de
las matemáticas no llegamos a conocer las cosas, sino a
determinar nuestra relaciones con ellas. «Lo matemático no
es más que el medio de la ciencia última y general de los
hombres».
Los químicos en sus descripciones también miden. Una
reacción se describe en términos de cantidad de reactivos
y de productos, y velocidad de reacción. Entonces, en estos
dominios, describir es medir, por lo general mediante algún
tipo de aparato. Física y química básicamente cuentan.
Esta matematización se tornó como indicador de
objetividad. Considerada madre de las ciencias, la física
termina siendo modelo de procederes. El propio Kuhn, al
describir su propuesta sobre las revoluciones científicas lo
toma como modelo. Mayr3 cuestiona que lo sea. Aceptaremos
aquí ese cuestionamiento, aplicándolo a la medición.
La descripción de lo viviente
11
extremidades provistas típicamente de cinco dedos,
con diferenciaciones terminales diversas; corazón
dividido en cuatro cámaras y un sólo arco aórtico
en la izquierda; glóbulos rojos no nucleados;
celoma dividido transversalmente por un diafragma
muscular; laringe en el extremo superior de la
tráquea; con vejiga urinaria, orina líquida; 12 pares
de nervios craneales, cerebro bastante
perfeccionado; pelvis fusionada con el sacro, huesos
púbicos soldados entre sí por la parte ventral;
homeotermos; poseen genitales externos;
fecundación interna, con huevos amniotas; algunas
especies ovíparas pero la mayoría son vivíparas;
las crías se alimentan con la leche que secretan las
glándulas de la madre.
12
numérica 5.
La función de estos procedimientos es fijar los datos de la
observación. En nuestro cuerpo teórico se encuentra el
vocabulario, cuyos términos nos permiten encarar las
descripciones.
Por ejemplo, la idea de fanera cutánea y sus variaciones
(pelo, pluma, escama) permitirán indicar, para un datum
determinado, cuál es la que se halla presente.
El paso del lenguaje común al científico-técnico tiene como
función final lograr que quien recibe la descripción, pueda
determinar, sin dudas, si se encuentra ante el fenómeno
descrito.
No se renuncia a la medición, sino que a esta se suma ahora
un sistema de nomenclatura de cualidades y formas, distinto
del lenguaje matemático (cantidades y operadores).
13
la final, pues esta varía ampliamente de un individuo a otro y
de una circunstancia a otra.
Los etólogos han elaborado una serie de criterios para la
definición y uso de este tipo de descriptores, que
profundizaremos más adelante, como parte principal del
contenido de este libro. En términos generales, los
experimentos de cualquier tipo, se hacen sobre el conteo de
las frecuencias o apariciones de estos actos, o los cambios
que en ellos se producen.
Segmentado el cuerpo, describimos los movimientos, y luego
medimos algo en o a través de ellos. Los tres esquemas de
descripción terminan operando juntos, sin confundirse ni sustituirse.
14
del mundo, que no trabajan en forma independiente, o al menos
no necesariamente: podemos medir frecuencias de aparición
de comportamientos descriptos en un etograma, o tratar de
establecer, para una determinada secuencia de movimientos,
qué sentido les da el que los realiza.
La etología parece situarse en medio de ambos esquemas :
existen trabajos en cognición animal que tras la descripción
de los actos y la medición de sus frecuencias de aparición,
procuran establecer el punto de vista del animal, si tal cosa
fuese posible; que será, por supuesto, el punto de vista humano
del hacer animal.6
Estas imágenes es todo lo que tendremos a la hora de
elaborar teorías, hipótesis, o explicaciones. Las imágenes del
mundo, son tomadas como el mundo, y hablamos de mundo
cuando estamos hablando de una de sus imágenes.
Para cada territorio no hay un único mapa. Lo que digamos
(o hagamos) a partir de cierto mapa, no podrá ser dicho (o
hecho) de la misma forma a partir de otro. Ocurre esto con
nuestras descripciones.
Lo que aquí afirmamos es que hacemos ciencia a partir de
las descripciones; el tipo de ciencia que hacemos, depende de
esa descripción de partida.
15
usualmente este tópico.
La forma tradicional es suministrar a cierto número de
personas un cuestionario donde se les preguntan cosas
tales como con qué mano escribe, o maneja la afeitadora,
o un destornillador. La mayoría de estos cuestionarios
inquieren sobre 10 tareas, todas que requieren del uso de
[Link] otros casos tienen 60 tareas, la mayoría
orientadas al uso de objetos, y muy pocas orientadas a
actos autodirigidos o sociales. A partir de esas respuestas,
se determina el número de zurdos y de diestros. Son estos
estudios los que han generado la cifra de aproximadamente
90% de diestros. Es el típico conteo: para una determinada
categoría -escribe con la mano derecha- se enumeran los
casos que la exhiben.
Eibl-Eibesfeldt y su equipo trabajaron distinto. Tomaron
las filmaciones realizadas en sus estudios en tres grupos: los
G/wi, San o bosquimanos, cazadores-recolectores de la región
central del Kalahari; los Himba, pastores de la sabana del norte
de Namibia, y los Yanomanö, horticultores del Orinoco, al sur
de Venezuela. Estas filmaciones no se hicieron para estudios
de lateralidad. Según ellas, se elaboró una lista de las
descripciones de 61 movimientos de los miembros, con
definición y codificación. A partir de esas descripciones, se
registró con qué mano eran realizados esos movimientos.
Del análisis de estas frecuencias (divididas en
instrumentales y no instrumentales) se observó que el 58% se
realizaba con la mano derecha. Eso está muy lejos del 90%
que dan las encuestas.
Esto puede significar que los encuestados (occidentales)
tengan una dextralidad diferente que la de los observados, o
que estamos describiendo cosas distintas. La solución, vía
comparación, consistiría en filmar un grupo y emplear el sistema
de la etología; luego suministrarles el cuestionario, y comparar
los resultados.
Esto no equivale a alcanzar la descripción final, sino a
16
correlacionar descripciones: es decir, solo establece las
coincidencias existentes entre las condiciones del mapa
económico y las del mapa físico.
17
18
SOBRE LA DESCRIPCIÓN COMO MÉTODO
19
Llaman a este esquema «Una figura general del método
científico». Lo que decide si algo es cierto o no, no es la
referencia a un texto o a un sentido estético, sino un esquema
de confrontación con las observaciones.
Observación
Formulación de
preguntas
Formulación de
hipótesis
Derivación de
predicciones
Diseño de experimentos
Realizar experimentos o nuevas
observaciones (obtención de datos)
Análisis de los datos
No ¿Se
confirma la
predicción?
Sí
No
¿Se
satisface la Realiza nuevas
curiosidad? predicciones
Sí
Pasa a
otro tema
20
de investigación, tomando la versión que da Lehner9 por ser
una de las más completas.
Iniciar otra
investigación
Formulación de la
pregunta
Delineación de la Reconocimiento
investigación Observación
Diseño de la
investigación
Manipulación Observación
experimental naturalista
Cambiar el tamaño
de la muestra
Recolección
de datos
Análisis
Interpretación
21
Lehner insiste en que el investigador astuto emplea tanto la
observación como la experimentación. De hecho, hay un híbrido,
una combinación de ambos métodos: el experimento a campo.
Lo que vamos a hacer aquí es especificar cómo se ajusta
el proceder general de los científicos en aquellos casos en los
que el objeto de estudio es el comportamiento.
22
DE LA ANATOMÍA COMPARADA AL ESTUDIO DEL
COMPORTAMIENTO: LA COMPARACIÓN COMO
HERRAMIENTA PARA ELABORAR EXPLICACIONES
Lorenz y la comparación.
Niveles de comparación
23
· Entre especies, discutiendo por ejemplo, si los actos de lo
que así llamamos agresión en especies emparentadas tienen
algo en común, o no.
· Dentro de individuos de una misma especie, para estudiar la
evolución de determinados actos de conducta.
· Entre actos de conducta, por ejemplo, en que se parecen la
agresión, la amenaza y la sumisión.
· Funcionales o finalistas
· Descriptivas
· Explicativas
24
Bruno Latour, en el 19º encuentro internacional de Etología,
en Toulouse (Francia) 11 , comentaba que una teoría es,
frecuentemente, considerada como algo abstracto, cuya
presencia o ausencia otorga a una disciplina su posición en el
orden de picoteo de las ciencias.
Desde esta óptica, los físicos eran, por esa época, la
referencia fundamental. Este autor utiliza una definición de
teoría: un conjunto de afirmaciones tales que, a partir de ellas,
mediante una serie finita y explícita de operaciones, puedo
pasar a un conjunto más grande de afirmaciones. Una parte de
este conjunto estará formado por elementos ya conocidos.
Así, una teoría debe pensarse en términos de parsimonia:
¿cuál es el menor número de afirmaciones que nos permiten
pasar al más grande conjunto de afirmaciones? En otros
términos, ¿con cuántas operaciones podemos pasar del
conjunto menor al mayor?
La idea es que esas afirmaciones reformulen, expliquen,
den cuenta del conjunto de elementos que se consideran objeto
de estudio de esa ciencia.
Se trata de ver un enfoque en cierta forma transversal, de las
disciplinas taxonómicas, como lo ejemplifica Odum12 (Fig. 1).
La Etología es una parte de la Biología. Por lo tanto, la teoría de
la evolución, como explicación propuesta para la diversidad
biológica, es aplicable a la Etología, desde sus comienzos históricos.
Darwin escribió un trabajo de estudios comparados de conducta13.
Cualquier teoría referida al comportamiento manimal, estará
inscripta en cualquier posible teoría aplicable a la Biología.
25
Figura 1: la Biología y sus disciplinas
26
· Selección natural.
· Variaciones «sin importancia para la prosperidad de la
especie» que se transmiten (neutralismo).
· Uso y desuso (caracteres adquiridos).
· El comportamiento como agente independiente (membrana
interdigital en los perros acuáticos).
· Leyes de crecimiento y acción recíproca.
· Selección sexual.
· Tendencias a cambiar en una dirección.
27
4. La selección natural como mecanismo evolutivo.
5. La homología, mediante la cual características semejantes
en líneas filogenéticamente conectadas se derivan de un
antecesor común.
28
recordemos que esa PdeB 2 predica sobre el acervo genético,
inaccesible a la observación; no sobre el fenotipo, que es el
observable, y que se define como la interacción entre ese
genotipo y el entorno.
La CD 2 debe matizarse, aceptando los ya estudiados casos
de gradualismo de las características innatas de
comportamiento, no ya entre líneas filogenéticamente
conectadas, sino directamente de un individuo a otro.
Un comentario sobre la CD 3: Tinbergen (1939)15 advierte
que no todas las homologías se deben al innatismo (instinto)
de la pauta estudiada; explícitamente el autor menciona que
en los mismos ambientes, individuos genéticamente
relacionados (de la misma especie) aprenderían las mismas
cosas, con lo que esas homologías no lo serían en base
heredable sino que lo homólogo serían los mecanismos por
los cuales esa variabilidad aparece. Si bien en ambos casos
estamos en presencia de una homología de postulable base
genética, se trata de niveles diferentes. También deberemos
tener en cuenta posibles fenómenos de convergencia.
La disociación del individuo y su entorno parece más una
mala interpretación, que un hecho real: en última instancia, lo
expresado en la CD 5, es posible porque se supone que la
conducta se adapta al medio, es decir, expresa las relaciones
de los individuos con su medio; más explícitamente, la manera
en que esas relaciones varían.
29
de Tinbergen. La homología se sitúa en el campo de las causas,
con expresa mención en una de las preguntas sobres filogenia,
es decir, a la manera en que las estructuras en cuestión, sean
morfológicas o comportamentales, llegan a ser como son; y
en la pregunta sobre ontogenia, pudiendo incluso hablarse de
mecanismos de control similares, mientras que lo análogo entra
en el domino de las preguntas sobre los efectos. Pisanó &
Barbieri (1976)16 presentan un ejemplo para ilustrar estos
términos.
Homólogo No homólogo
Miembro anterior del hombre y Miembro anterior del hombre
Análogo
del mono y quelícero de crustáceo
Miembro anterior del hombre y Miembro anterior del hombre
No análogo
ala del ave y branquia de crustáceo
La hipótesis de no selección
30
competían entre sí, implica un regreso a las fuentes de la teoría
y a la noción de ciencia: si todo es por selección natural, afirmar
que algo existe por selección natural no es diferente de afirmar
que algo existe. Al tener una alternativa, recuperamos la
posibilidad de refutar una hipótesis, mientras que en el marco
conceptual que no incluye la noción de no-selección, hipótesis
de este tipo no son refutables; entonces, no son científicas. Es
necesario probar que algo ha surgido por selección natural; y
esta afirmación es distinta de probar que está adaptado a ciertas
condiciones ambientales, o que es heredable.
31
32
LA OBSERVACIÓN A CAMPO
18 Clements Kevin C., & Stephens David W., 1995, Testing models of
non-kin cooperation : mutualism and the Prisioner´s Dilemma, Anim.
Behav. ,vol. 50, parte2, pp. 527-535
33
del prisionero, expresan claramente esta problemática estudio a
campo/estudio fuera de campo. A la hora de pasar revista a las
posibles objeciones a su diseño experimental, en el apartado
Situación no natural comentan:
34
por la experiencia intelectual de las relaciones que están
envueltas por un lado, y, por el otro lado, de edificarse a
sí mismo dentro de la situación (la itálica es nuestra).
35
traten con comportamientos sociales -si bien típicamente lo
hacen- sino porque tanto sus especificaciones como su uso
dependen de procesos sociales.
La anécdota y su valoración
36
Es que muchas de las situaciones que pueden ser explicadas
asignando a los individuos alguna habilidad cognitiva, por
ejemplo, asignar estados mentales a sus interactuantes, son
raramente observables.
Heyes (1993)22 realiza una evaluación de estas evidencias.
Considera a las colecciones de anécdotas únicamente como
punto de partida de investigaciones más sistemáticas. Afirma
que normalmente se acepta que una colección de anécdotas
puede constituirse en evidencia si:
37
dispositivo vacío (unir la yema de los dedos y dar golpecitos
sobre la bandeja). En una primera explicación, no se lograba
dar cuenta del tipo de acople individuo-ambiente que
evidenciaba este esquema de acción. A partir de la observación
de tropas de monos libres en el Parque Nacional Iguazú, se
encontró un ejemplo en éste sentido. Una observación de las
llamadas de tipo anecdótico, que mostraba una pauta
estructuralmente similar a lo registrado en cautiverio: «Golpeteo
de caña» (secuencia en que los individuos practican golpes
con las yemas de los dedos unidos contra la superficie de las
cañas a diferentes alturas; luego realizan incisiones con dientes
y/o manos y extraen insectos, agua o trozos de corteza.). El
golpeteo de caña fue reconocido por un informante como
una conducta habitual en uno de los grupos de monos de la
reserva (el grupo Macuco) para la obtención de agua e insectos
a partir de ésta técnica exploratoria.
La observación de la misma estrategia en los dos contextos
mencionados, permite proponer que los individuos asocian la
presencia del dispositivo con la (posible) presencia de una
fuente de alimentación, realizando esquemas de indagación,
ya que no siempre el alimento se encuentra a la vista.
38
- Qué sucede (descripción).
- Cuando sucede (el componente temporal).
- Cómo (los patrones motores).
- Por qué (la motivación y la adaptación ecológica del
comportamiento).
39
Este autor propone una definición27: Etología es el estudio
biológico del comportamiento; y comportamiento, es el conjunto
de movimientos del animal adulto sano.
40
Van der Kloot32 describe a un etólogo, como un biólogo que
estudia el comportamiento de los animales en condiciones
naturales o seminaturales.
41
El primer grupo de preguntas hace referencia a las causas
de la conducta. es decir, por qué en el curso de las acciones/
actividades aparece, en determinado contexto espacio
temporal, un acto y no otro.
Para estas causas, se reconocen los tres niveles usuales en
la Biología:
Fisiología
Ontogenia
¿Por qué sucede? Filogenia - con énfasis en la
formación de nichos
- con énfasis en
la selección
42
en el individuo que la realiza como en los que son objeto de
ellas.
La idea es que cualquier resultado que se genere desde la
investigación de la conducta, tendrá la forma de una respuesta
a alguna de estas preguntas. Es decir, esto delimita el universo
del discurso. No permite pasar de una afirmación a otra, pero
claramente delimita donde estarán, en nuestro marco
conceptual, las afirmaciones resultantes.
Prestemos especial atención a la cuestión de los efectos:
aquí, lo que se emplea para explicar (para dar cuenta de) una
conducta, son los cambios que se producen a partir de ella. Y
es desde estos cambios, que, por lo general, se las clasifica:
alimentación, crianza, reproducción, agonismo, exploración,
juego. Si interviene un grupo coordinado de individuos, se
puede agregar el adjetivo social.
43
44
LA PROBLEMÁTICA DE LA DESCRIPCIÓN
El objeto de estudio
45
espacio va a tomar como su referente, para usarlo en sus
estudios.
A esa porción recortada de todo lo que ve, lo llama acto, o
pauta. Es decir, no se trata de algo que se nos dé
automáticamente al mirar, al observar. Es algo que nosotros
decidimos.
Analicemos un ejemplo: cuando Genest y Dubost 35
estudiaron el comportamiento de la mara (Dolichotis
patagonum) describieron una pauta del macho, en la que este
se paraba sobre sus patas traseras, evertía el pene, y orinaba
los cuartos traseros de la hembra. La asociaron a cortejo, es
decir, al conjunto de pautas rela-cionados con la cópula.
En un trabajo posterior36, se encontró que esa «pauta» se
podía descomponer en otras tres: el macho se erguía; si la
hembra se apartaba, volvía a pararse en sus cuatro patas. Si no
lo hacía, evertía el pene. Si la hembra lo orinaba, otra vez se
detenía aquí la secuencia. Si no lo orinaba, el sí la orinaba a
ella. Genest y Dubost la describieron como un único curso de
acción.
La diferencia no está sólo en lo que describimos, sino en la
manera de observarlo.
Genest y Dubost, seguramente observaban al macho de
liebre patagónica, e interpretaban lo que veían en términos de
«cosas que el macho le hace a la hembra». Desde ese punto de
vista, decir que el macho se para sobre sus patas traseras y la
orina, coincide con los supuestos iniciales (aquí estamos
hipotetizando: Genest y Dubost no hicieron explícito qué
pensaron al redactar su informe).
46
En el segundo trabajo se observaba al macho y la hembra
como dos individuos que se relacionaban, es decir, desde la
posición de que no había cosas que uno de ellos impusiera al
otro, sino una ida y vuelta entre ambos, de manera que lo que
hace uno, modifica lo que hará el otro.
Cada uno mira a los animales desde las cosas que sabe y
cree. A estos conceptos, lo llamamos el marco conceptual del
investigador. Puede caracterizarse como el conjunto de
información y de creencias de ese observador. Desde ese marco
conceptual, decidimos qué cosa es un acto, interpretamos el
esquema de acción.
Cada acto que definimos, pasa a formar parte de lo que
sabemos, esto es, de nuestro marco conceptual, y desde él,
volvemos a definir la manera de observar y lo que observamos.
Esas observaciones se incorporarán al marco conceptual;
se trata pues de un proceso dinámico, donde cada elemento
modifica a los demás, y es modificado por ellos. El
conocimiento de ese marco conceptual y del consenso de la
comunidad científica en la fecha de la realización de una
investigación, son imprescindibles para su comprensión.
El diseño observacional
47
Una parte del recorte son las técnicas de observación: es
decir, la conducta del que observa conducta.
Estas técnicas son descripciones de cómo se deben reali-zar
los registros. Suponiendo un esquema casi tradicional, cada
método indica una manera de observar y de anotar.
A estas notas, las llamamos registros.
Se trata de la huella de la conducta del observador cuando
estaba en congruencia con el observable.
Son relatos, hechos por el observador, de lo que ha visto:
referencias a hechos únicos, realizados por individuos.
Desde el lenguaje (ya sea el lenguaje cotidiano o uno más
formalizado) producimos una estructura homeomorfa de lo
observado. Esta estructura permitirá reconocer actos similares.
Una vez observado algo, sólo nos queda nuestro registro
de ello. Y todo lo que hagamos será a partir del registro, no
del observable, al cual no podemos acceder salvo por este
mecanismo simbólico.
Será desde el registro (y siempre, interactuando con nuestro
marco conceptual), que elaboraremos las etapas sucesivas de
la investigación.
Notemos aquí el papel activo del observador. No es una
especie de cámara, o de espejo, que refleja o graba lo que
hay delante de él. El recorte que confecciona, el lenguaje
que usa, es determinante del sustrato, la base de datos a partir
de donde realizará la interpretación, la re-formulación de lo
observado.
48
manera de guardar en un frasco un llamado o un ataque. Se
lo puede grabar o filmar. Pero esos son registros, no
muestras, como un gramo de azufre o un fémur derecho de
oso lavador.
A eso debemos agregar la dinámica compleja de la
conducta. Es sumamente difícil conseguir que algo, una
secuencia, ocurra dos veces de la misma manera. No sólo no
tenemos control de las condiciones del medio, sino que existe
una dinámica interna del protagonista de la conducta que
permite categorizarlo como máquina no trivial, opera en el
presente, dependiendo de su historia y del contexto de
interacción.
De hecho, el observador también es una máquina no
trivial. No necesariamente lo que ve, es lo que recuerda.
Detengámonos aquí.
Durante la segunda guerra mundial, Estados Unidos
tropezó con un enemigo poco tradicional: la propagación de
rumores que se generaban entre sus ciudadanos, sin que
necesariamente fueran inducidos por el otro bando. El caso
es que debieron investigar qué hacía que algo, lo que fuera,
se transformara en otra cosa en la imaginación de quien lo
veía.
Un caso ejemplar de esta situación, es el de un profesor
chino perdido en California, que en la imaginación de los
ciudadanos se transformó en un espía japonés. No importó
que diera clases en ese estado, que fuera chino y no japonés,
que parara en todas partes con sus mapas a pedir
indicaciones.
La problemática duró hasta después de la contienda, y en
una investigación sobre el tema (Allport & Postman, 1976)37
se mencionan al menos dos mecanismos por los cuales los
recuerdos entran en algo que aquí llamaremos deriva.
49
Por un lado, cómo se nombran las cosas. Según qué nombre
se le pone a un estímulo al percibirlo por primera vez, con el
tiempo, se irá asimilando su recuerdo no a la cosa vista, sino a
lo que el nombre evoca. Si se muestran a sujetos experimentales
figuras durante períodos cortos (15 segundos, por ejemplo) y
se les pide que digan qué cosa son, cuando se les solicita que
las dibujen, sus trabajos se parecerán más a la cosa nombrada
que a la cosa vista.
Otro tanto ocurre cuando una figura se exhibe acompañada
de un rótulo: la reproducción estará más próxima a lo que el
rótulo dice, que a la figura.
En la figura 4 vemos un esquema de lo exhibido (Estímulo)
y lo que dibujaron dos individuos diferentes, cuando los rótulos
(Anteojos y Pesas) se exhibieron junto con el estímulo.
50
Tipo de identificación Ejemplo Interferencias potenciales
Números o letras nº 413; GH Algunos autores muestran cierta
desviación por ciertos números (el
Tabla 1: el13,nombre,
por ejemplo),
y la ocosa
las fechas de
nombrada
cumpleaños; números altos son
considerados intrínsecamente
En segundo lugar,mejores,los autores
o peores; mencionan
es decir, se les el esquema
asignan significados encubiertos.
tripartito básico de deformación, en el que tres procesos
Nombrado por objetos, Cara Blanca; Algunas de esas características
o características intervienen en la deformación
físicas Gibraltar de lo
podrían recordarnos observado.
a otros
individuos, por los que tenemos
[Link] recuerdo las cosas que no se
1. Nivelación: se eliminan
Nombrados por Saltarín El investigador, inconscientemente
comportamientos ajustan a una primera atribuirá explicación del mismo.
al sujeto comportamientos
característicos 2. Acentuación: el proceso
que, anterior
en realidad, provoca un realce de
pueden cambiar.
Nombres de personasaquellos
Cleopatra Generalmente se dan en
rasgos que sí apoyan la explicaciónhomenaje a inicial. A su
una persona, o porque se infieren en
vez, el operadorellos acentúa.
sujeto de estudio características
3. Asimilación: Loque que se queda del recuerdo,
pueden atribuir es comparado con
a la persona
nombrada; y sucede que el
lo más parecido que uno ha visto, y corregido para asimilarlo
observador, inconscientemente,
aún más a ello. trata de no ver cambiar esas
características, o el homenaje
mancillado. Por ejemplo, que
alguien llamado Cesar resulte ser
subordinado).
51
Estos mecanismos no conscientes se consideran como
universales. Así que si uno observa y al día siguiente decide
memorar lo visto, algo de todo esto sucede en él. Es por esto
que se recomienda, registrar en el momento, y pasar las notas
ese mismo día. En este pasar en limpio, cualquier agregado
debe hacerse de manera que quede claro que es un recuerdo,
no un registro.
Necesitamos alguna manera de preservar ese particular
segmento de espacio / tiempo que es nuestra unidad de
referencia empírica. A eso, que preserva al suceso, lo llamamos
registro. Se trata de una frase, un dibujo, un código que emula
la estructura del observable. Si afirmamos «La rata salta hacia
adelante», las reglas del lenguaje me dicen que rata designa
algo, que realiza un movimiento, descrito como salto, en una
dirección determinada. A partir de esta descripción, podremos
identificar un movimiento similar si lo vemos.
Una foto es homomorfa de lo fotografiado, porque
conocemos el proceso que va del objeto observado a la
cartulina coloreada, y por lo tanto, podemos reconocer el objeto
fotografiado si lo vemos. Lo mismo ocurre con las filmaciones
o los esquemas. Pero tanto las fotos como las filmaciones
requieren también que se las explique, que el lenguaje indique
qué es fondo, qué es forma, y cuáles los marcadores de contexto
que se emplean en la identificación. El registro tiene un autor,
que es condición necesaria para su existencia.
La conducta de observación
52
Funciona como un proceso estocástico, donde cada elección
cambia el contexto de futuras elecciones. La conducta de
observación-registro procura asegurar ese homomorfismo
antes mencionado; es por eso que, cuando se comunican los
resultados, se describe esa conducta del que observa conducta.
Es esa descripción la que opera a manera de regla de conversión
entre el registro y las observaciones.
La conducta de observación fabrica el registro. Lo que
elegimos y lo que decidimos, lo que como observadores
hacemos, es la instancia genética del registro. La definición
abarca el registro, lo modela y lo explica. El dato es del registro,
no de los hechos. Es una construcción basada en alguna
regularidad de los registros que me permite unificarlos.
Es lo que queda de la interacción observador/observable,
lo único que tenemos de nuestra unidad de referencia empírica.
Lo que hagamos después, será desde los registros. La instancia
que los produce, es crucial y determinante en el proceso que
lleva a la conclusión de la tarea científica.
¿Por qué sistematizar la técnica de observación/registro?
Para hacerla comunicable, y para que los registros que emerjan
de ella sean comparables entre sí. No sólo en términos
cuantitativos, sino también cualitativos, es decir, en función
de diferencias/similitudes de lo observado. Distingamos en la
técnica dos aspectos: observar y registrar.
53
Técnica Descripción Condiciones Limitaciones
”Ad libitum” Las notas típicas. Es decir, Las observaciones de Algunos
sólo observar y anotar, sin una pauta no deben individuos o
otra especificación. depender de la edad o grupos son más
el sexo. observados que
otros. Influyen
mucho las
preferencias del
observador.
Matrices Para un conjunto de n Se supone que existe No refleja la
sociométricas individuos, se construye independencia entre intensidad de la
una matriz n*n, y cada los individuos y las interacción, ni
elemento x(i,j) es el díadas. duración de la
número de interacciones misma.
ordenadas entre i. y j. , o de
acciones donde i es sujeto y
j es objeto (i*j es distinto
de j*i).
Animal focal Se escoge un individuo y se El individuo elegido Los registros
lo “sigue”, anotando todo debe ser fácilmente quedan sesgados
lo que hace. Puede observable. por la índole del
registrarse el tiempo que individuo
dedica a cada pauta, o elegido (sexo,
aparición de cada pauta. A edad, posición en
veces, se registran el grupo, salud,
interacciones con otros historia).
individuos. Se observa un
lapso determinado, o hasta
que la pauta se repite n
veces.
Grupo focal Ídem anterior, pero referido Solo puede emplearse Ídem anterior.
a grupo de individuos. cuando todo el grupo
es observable
simultáneamente.
Muestreo de Registra la ocurrencia de Las mismas que para Las mismas que
ocurrencia de una pauta, en un grupo, grupo focal. para grupo focal.
pauta durante un lapso. Usualmente, para
eventos.
Muestreo El objeto de observación es Para eventos y estados. Por lo general,
secuencial una sucesión de La secuencia debe ser sufre las mismas
interacciones, no un única, no una limitaciones que
individuo o un grupo. Se sucesión, lo que animal focal, y
registran los sucesos de la complicaría el registro ocurrencia de
secuencia. y el análisis. pautas.
54
Técnica Descripción Condiciones Limitaciones
Muestreo 1-0 Registra, durante un Si el período es menor Depende mucho
período, presencia/ausencia que la duración de la de la variación
de una pauta. Se comparan pauta, se la registra durante la
los registros entre distintos varias veces (como realización de la
grupos e individuos presente en los lapsos pauta, a lo largo
mediante tests no en que se la ve). del día. Pautas
paramétricos. muy cortas
pueden pasar
desapercibidas.
Muestreo Se anota, en un instante Deben cumplirse los Sufre las
instantáneo dado, lo que sucede en el requerimientos de limitaciones de
grupo. Los censos son grupo focal, muestreo esas tres técnicas.
muestreos de este tipo. de ocurrencia y Ciertas pautas, en
muestreo 0-1. ciertos individuos,
son más visibles
que en otros.
55
animal focal, por lo general, se hace de manera que no se
favorezca uno de los objetos respecto de los demás. Esta elección
se puede hacer por azar, o rotando de manera que ninguno sea
visto más que los otros.
Un detalle en la observación es distinguir estado de evento.
Un evento es un cambio discreto, en cuya estructura distinguimos
un principio y un fin, que ocurre con una duración corta y, por
lo general, siempre la misma o muy similar. Por ejemplo, un
salto, un tipo de carrera. En cambio, un estado es una situación
o postura que no tiene duración; dormir, permanecer sentado,
estar de pie. Cuando se elige observar eventos, debemos diseñar
las observaciones para captarlos, por cortos que estos sean.
Cuando se eligen estados, debemos tener cuidado de no
registrarlos varias veces, cuando se trata de un único episodio.
Toda esta elaboración debe comunicarse con los resultados,
porque son el producto de esta actividad. Cuanto más
claramente se muestre el diseño observacional, mejor se
entenderá lo que se comunica. Un buen ejemplo de esto, es la
manera en que Costa & Gonzales (1986)40 describen su diseño.
56
DEL ETOGRAMA COMO LENGUAJE AL LENGUAJE DE LOS
ETOGRAMAS
El etograma
57
En palabras de Thorpe, Leroy está requiriendo el etograma
de cada especie. Así que podemos tomar la fecha de
publicación de estos trabajos (1764) como el punto de partida
de lo que hoy denominamos etograma.
58
Harré y Lamb (1991) 46 definen el etograma como
«Vocabulario completo de la conducta de una especie, índice
de las unidades de comportamiento cuya concurrencia en
diversos contextos y cuyas secuencias son utilizables en
principio para una descripción total de la conducta» (pág. 77).
59
Si bien podríamos considerar otro conjunto de definiciones
de autores que las presentan con la publicación de sus
etogramas (por ejemplo De Azcarate 198049; Alados, 198550;
Molina Borja, 198151; Mc Donnell y Haviland, 199552) estas
no ofrecen mayores novedades en comparación con las antes
expuestas. Sólo complementan algún aspecto de las mismas.
60
otro tipo, del organismo respecto del entorno. Cuando ese mismo
observador considera conjuntos de rasgos constitutivos de este
[Link]., hablamos de un acto de conducta (aC), que expresa
una determinada calidad de relación organismo / entorno.
Aceptado que los actos aC pautan una calidad de
relación organismo / entorno, y que estos se expresan en
Esq. Ac. identificables por un observador, obtenemos que
los actos predican de la relación, y los esquemas de acción,
de los actos. En la conducta de observación, el observador
identifica un Esq. Ac., que implica un aC, que supone una
interacción.
El hecho de que el Esq. Ac. tenga orientación es una
cuestión inmanente a la observación, es el observador quien
le otorga sentido al esquema. Nada podemos decir sobre si
hay o no significación para el organismo que lo ejecuta. Las
actividades de un organismo son esquemas de acción para
nuestro observador, que evidencian cambios de estado
congruentes entre organismo y entorno, sin por ello obtener
significado como conducta. Un bostezo es una actividad, que
sólo a posteriori de incluirse en un determinado contexto
adquiere significado como conducta. Si la descripción se hace,
por ejemplo, en términos de contracciones musculares, y fuera
del campo de significación, la misma no permite una
interpretación conductual. (Lahitte et al., 1993)54
Es aplicable aquí un esquema similar al que Merat y Gallo
(1979, op. cit.) emplean con el individuo: observamos y
registramos; de la lectura y análisis de esos registros,
elaboramos la descripción de aC, que luego podemos agrupar
en conjuntos funcionales según grandes esquemas de relación.
Esta secuencia de elaboración supone un paso entre tipos
lógicos que no se hacen de forma automática y no deben
superponerse por poseer grados de inclusión diferentes.
61
En la base, está la síntesis entre el observador y el observado
(el registro), y la síntesis entre el marco conceptual y el registro
(la puntuación que define y lleva a los aC). Síntesis, porque los
elementos que intervienen en cada uno de estos procesos se
transforman mutuamente. El observador cambia en el momento
del registro; el marco conceptual cambia al incluir el registro.
62
denotativos, tal como fueron planteados por uno de nosotros
(Lahitte et al., 1993, op. cit.)
63
Una de las maneras de especificar esta segmentación, es
codificando los rasgos de cada uno de los actos involucrados
en la descripción.
64
Una vez consumado el registro, no varía, no pudiéndose
recuperar para él aquellas notas que no se consideraron
pertinentes en el momento de realizarlo.
Los pasos que siguen, se remiten a estas limitaciones del
registro. Los argumentos que se construyan desde él no podrán
trascenderlo, en el sentido que lo que no esté contenido en el
mismo no podrá ser invocado en las elaboraciones siguientes.
A partir de ese conjunto de notas, se define el aC. El mismo se
elabora desde los registros, y no desde la observación, siendo
por tanto una síntesis de los mismos. A partir de esa «huella»
de la interacción, se describen tipos. Por ejemplo, a partir de
un determinado conjunto inventariado, en los que las notas
comunes son que un individuo realiza determinada
vocalización, y un segundo individuo se le acerca, se define el
acto «llamar», y su variante «acudir al llamado», de manera
tal que comparando cualquier registro con esas definiciones,
se podrá decidir si dicho registro pertenece o no a ese tipo, y
si se trata o no del acto en cuestión.
Luego, desde los registros, se establecerán relaciones
entre los actos, agrupándolos por afinidades, por
diferencias, por tipos de función, por estructura, etc. Este
es un paso posterior, una sistematización del lenguaje
creado, que requiere la realización de distintas operaciones
sobre los términos.
Para cada grupo de registros, se puede definir un conjunto
de actos que los abarque y sintetice.
Cuando las observaciones que originaron los registros se
presumen completas, es decir, un panorama tal que más tiempo
de observación no agregaría registros que no cayeran en
algunos de los actos ya definidos, se considera que esta lista
de definiciones es un ecograma: la lista de las conductas de la
especie.
Generalmente se emplean dos procedimientos para
detener este ciclo recursivo: el índice de cobertura de la
muestra, y el método de la asíntota (Lehner,1970, op. cit.)
65
En el primer caso, se divide el número de pautas vistas una
sola vez por el total de pautas vistas, y se resta a 1; cuanto
más cerca de 1 da este índice, más completo se considera el
ecograma. En el segundo, se grafica la frecuencia acumulada
de nuevos actos vistos, contra el tiempo de observación;
cuando la curva se vuelve asintótica, se considera al etograma
aceptablemente completo
Este etograma será contrastado con el marco conceptual,
para confirmarlo o reformularlo; en realidad, en todos los casos
lo reformula, ya sea apoyando sus afirmaciones, ya sea
corrigiéndolas. Pero una vez definido un acto -una vez definido
un término que nombra una categoría a la que asignar los
registros- esta definición pasa a ser parte del marco conceptual,
que ya no es el mismo que antes de ese acto denotativo. La
figura 6 resume la estructura de la secuencia.
66
Existe un paralelo entre el esquema propuesto y el que antes
elaboramos para conceptuar una «ciencia de los textos»
(Lahitte et al. , 1994)56. Las operaciones que se proponen entre
el texto-fuente y el texto-objeto son, en este caso, equivalentes
a las que median entre el texto-registro y el texto-etograma.
Este texto-objeto es un comentario de los registros; una
interpretación de los mismos:
67
razonamiento aproximativo. La figura 7, muestra de qué
manera esta secuencia de elaboración acopla con el lector,
que actúa a manera de receptor de este etograma. Las estrellas
marcan las dos instancias que mencionamos como escenario
de la congruencia lector / autor.
68
evidentes las estrategias de observación y organización lógico
semántica de los datos.
Proponemos, a continuación, una comparación entre
etogramas parciales, referidos a las conductas así llamadas
agonísicas entre pecaríes de collar (Tayassu tajacu), como una
manera de ilustrar lo antes expuesto.
El enfoque
69
se trate de inventarios parciales o totales, la adecuación de los
mismos al contexto de la tarea científica se logra mediante la
articulación de dos ámbitos de definición: el conceptual y el
operacional (Maher y Lott , 1995)64. El conceptual define cual
es el objeto de estudio (en nuestro caso, cuando definimos
agonismo en término de conductas que aumentan la distancia
entre interactuantes), y el operacional, indica qué distinguimos
en nuestro observable, para asignar la conducta a la categoría
propuesta (en nuestro caso, golpes, mordidas, retrocesos, entre
otros).
Acciones de amenaza
70
las oportunidades no hay contacto. Las acciones van
acompañadas de entrechocar de dientes y profundas
vocalizaciones (growls, en el original). Las orejas están
plegadas hacia atrás, y a veces tienen erizado el pelaje en el
lomo, uno o ambos interactuantes. Pueden separarse, o
permanecer y restregarse mutuamente las glándulas
dicotílicas.
Acciones de pelea
71
en un movimiento circular de ambos animales. Esto continúa
hasta que el sujeto logra desasirse o es tumbado.
- Tumbar: ocurre cuando ambos animales están casi exhaustos.
Un animal sujeta al otro de la cabeza u hombros, y con un
movimiento de su cabeza lo tumba. Cuando este cae, y el
que lo sujeta también, ambos yacen de lado, respirando
pesadamente. Tras un tiempo, el animal sujeto hace esfuerzos
hasta que se suelta.
Inmediatamente después de una pelea, se da alguna de dos
situaciones: un animal sale claramente victorioso, y alcanza
completa dominancia sobre el otro, o ambos terminan
agotados, y la dominancia no es claramente establecida.
Cuando se da este último caso, la sumisión suele ser indicada
por alguna de las siguientes posturas:
72
- Aproximación del subordinado: el subordinado coloca su
morro por debajo del morro del dominante. A veces el
dominante asume posición defensiva y entrechoca los dientes,
pero generalmente reacciona en forma favorable (?).
Antes de proseguir, es necesario hacer notar las atribuciones de
estados de ánimo (los animales están molestos) y las evaluaciones
(por ejemplo, arriba, reacción favorable). No hay ninguna
explicación de cómo se determina si un individuo es dominante
o subordinado. Lo mismo vale para sufrimiento y ataque audaz.
Animal dominante
73
Animal dominado
74
diferencias con los dos anteriores. Además, los autores
miden el número de veces que observan cada pauta,
indicando los porcentajes sobre el total de pautas, y de las
pautas de cada categoría. La categoría que nos interesa,
agonismo, ocupa el 4.8% del total.
75
La cabeza mantiene su nivel. No se pudo determinar si los
labios estaban retraídos.
76
mantiene el nivel de la cabeza pasando la mayoría del peso
en las patas traseras, de manera que las delanteras se estiran
hacia delante,
77
Aspecto metodológicos
78
Conociendo estas diferencias, podemos establecer equivalencias,
de la misma manera que se pueden traducir, aunque sea
aproximadamente, los términos de un lenguaje a otro.
79
Antes de pasar a analizar esta comparación, veamos el
número de coincidencias que encontramos. Las pautas con un
asterisco o no están bien definidas (sólo se las nombra), o el
propio autor aclara que no sabe si se trata o no de pautas
agonísticas.
Incidentalmente, notemos que ninguno fija un criterio por
el cual saber cuando algo que vemos es o no agonismo, como
lo propuesto por uno de nosotros (Ferrari, 1995)65
No importa cómo se los analice, los inventarios no muestran
gran coincidencia. Sólo el 17% de las definiciones está en los
tres etogramas. Otro 17% está en dos de ellos ( 3 son
compartidas por Bisonette (1982) y Byers y Bekoff (1981); 1
por Schweinsburg y Sowls (1972) y Byers y Bekoff (1981); y
2 por Bisonette (1982) y Schweinsburg y Sowls (1972)).
80
la respuesta del supuesto dominante está caracterizada como
favorable. ¿Qué es favorable? Y sea lo que sea, ¿por qué la
consideramos parte del agonismo? Básicamente, porque ha
distorsionado la clasificación: el autor parece decir que todo
lo que ocurre entre dominante y dominado (y no dice cómo se
los reconoce como tales) es agonismo.
A su vez, Byers y Bekoff (1981) extienden lo agonístico más
allá de la interacción en sí: hay toda una serie de pautas que tienen
que ver con la aproximación de los individuos, con conductas
que se dirigen unos a otros y que suelen ser seguidas por agonismo.
Una pauta allí no parece del todo clara: Permanecer encima. Según
los autores, sigue a Reclinarse o Rodar de espaldas. Pero resulta
que Reclinarse no necesariamente es agonística, y no hay forma
de entender qué papel juega esta postura Permanecer encima en
una secuencia agonística.
Schweinsburg y Sowls (1972) mencionan dos pautas, Girar
alrededor y Tumbar, que parecen carentes de sentido biológico.
Es decir, dos términos que remitidos al mecanismo explicativo
usual en biología no pueden ser entendidos. Afirman que los
animales se sujetan y giran hasta caer agotados. Una posible
explicación para esto, es que se trata de animales en un recinto,
incapaces de apartarse uno de otro, es decir, de concluir el
episodio agonístico con la huída.
En otro trabajo presentaremos a modo de fórmulas
secuencias comportamentales en las que se propone un tipo
de patrón referencial que permite la inclusión o exclusión de
rasgos (por ejemplo, huída / giro/ caída, etc.).
81
sentido tratar de encontrarlas en medios diferentes; es decir,
no es pertinente para la comparación de los inventarios en
términos de coincidencias; están fuertemente determinados
por las características de uno de los procedimientos.
Las coincidencias, entonces, resultan ser del 21% entre los
tres, y 21% entre dos, quedando el 58% de las definiciones
sin correspondencias.
¿Qué ocurre si, en lugar de coincidencias, aceptamos
meramente congruencias? Es decir, si observamos si algunas
descripciones de alguno de los autores, forman parte de las
descripciones de otro. Inmediatamente, encontramos que las
descripciones de Byers y Bekoff (1981) forman parte de los
matices de las de Bissonette (1982) y Schweinsburg y Sowls
(1972). De esa forma, una vez suprimidas las no pertinentes,
quedan sólo siete sin correspondencias, e incluso dos de esas
siete tienen elementos en común. Esto significa que de un gran
total de 24 pautas, sólo un 29% no es compartido por, al menos,
dos autores.
Este tipo de correspondencia puede establecerse no desde
cada etograma-texto, sino desde cada etograma-semiosis, es
decir, separando las dimensiones del fenómeno semiótico, y
tratando de establecer congruencias entre ellas.
Enfocar a los etogramas como equivalentes de lo observado
(olvidar que son mapas y tomarlos como territorios) llevaría a
la conclusión de que los tres grupos muestran comportamientos
diferentes, lo cual no es congruente con el marco teórico en
actual consenso en biología del comportamiento.
Asumir la elaboración de un etograma como la construcción
de un lenguaje, tiene una segunda consecuencia: entender que
el papel subsiguiente en la investigación del comportamiento
(por ejemplo, en lo referido a las preguntas de Tinbergen) es
el de un lenguaje de un nivel distinto al del lenguaje común.
En otras palabras, estaríamos en mejores condiciones para
explicar como pasamos del etograma como lenguaje, al
lenguaje de los etogramas.
82
ASPECTOS METODOLÓGICOS DE LA NATURALEZA
SEMIÓTICA DEL ETOGRAMA
83
descripción (como es el caso del etograma) aislamos tres
elementos: los descriptores, términos desprovistos de contenido,
que surgen de la reducción del objeto de observación a sus
componentes; los rasgos, elementos diferenciados que
cualifican al descriptor; y los atributos, elementos que cualifican
el rasgo al que se refieren.
La descripción se orienta de acuerdo a reglas:
84
codificación al empleo de las iniciales de los nombres: Flying
(volar) se representa con F, y Mary (un individuo observado),
se denota M.
En esta misma línea de pensamiento, Martin y Bateson
(1986, op. cit), sugieren la codificación, como un paso
preliminar a la cuantificación.
También Bakeman y Gottman (1986)66 proponen el uso de
códigos como una herramienta de registro: por ejemplo, para
investigar interacciones agonísticas en niños de edad
preescolar, estipulando tres categorías (golpear uno a otro,
pelear y solicitar ayuda de un adulto) con lo que el observador
marca, en una planilla, cuantas veces observa conductas que
encuadran en cada uno de los grupos. Esta manera de usar
códigos, equivale a usar categorías.
85
en que se cumple el criterio, por 0.0156, que es el número de
segundos que ocupa cada cuadro en el total de la proyección.
Así, la codificación es aquí una herramienta, destinada a
permitir la medición de tiempos. Es un proceso de medición
que se realiza sobre imágenes, y difícilmente pueda tomarse
como una descripción acabada de la pauta.
86
pretendidamente automatiza la interpretación de los resultados,
sólo agrega un factor de incertidumbre. ¿Qué significa un factor
principal, o un análisis cluster de estos códigos? Y
seguidamente: ¿cómo interpretamos una descripción basada
en subconjuntos disjuntos, que responden a distintos criterios
de segmentación?
En ambos ejemplos, los autores codifican sobre
registros de imágenes, trasladando dicha codificación al
observable.
Función de la descripción
87
Lorenz pasa los métodos de una disciplina a otra), los primeros
elementos en un código pueden ser los que describen las
partes del cuerpo de un animal y aquellos observables que
hagan a la identificación de la pauta. Si bien en antropología
son muchos los ejemplos a los que podríamos recurrir, no son
menos numerosas las experiencias procedentes de la zoología.
1 Cabeza 2 Orejas
3 Boca 4 Pata delantera izquierda
5 Pata delantera derecha 6 Pata trasera izquierda
7 Pata trasera derecha 8 Lomo
9 Pelaje 10 Emisión y tipo de sonido
11 Micción 12 Defecación
13 Sujeto 14 Objeto
15 Área del animal-objeto 16 Antecedente
17 Antecedente en la 18 Estatus
interacción
88
Esta segmentación sigue el esquema descriptor / rasgo /
atributo aplicado por uno de nosotros (Lahitte et al ,1993, op.
cit.; Daciuk y Lahitte, 1984)69.
Seguidamente, para cada uno de estos elementos del código,
se define un conjunto finito de estados posibles. Por ejemplo,
una pata puede estar estirada, plegada o flexionada, describiéndose
(con imágenes y texto) cada una de estas situaciones.
Así, a la segmentación inicial, agregamos ahora un proceso
de digitalización, en el que un continuo de cambios es reducido
a un conjunto de estados. Este tipo de codificación puede
asumirse como implícita en muchos trabajos. Si bien los
autores no formalizan los elementos y los estados, describen
desde este esquema. De la lectura de los etogramas así
estructurados, es decir, sin códigos explícitos, resulta que es
sumamente difícil, a veces imposible, poder distinguir aquello
a lo que el enunciado se refiere.
Se codifican actos de conducta sin indicar qué partes se
tomaron en consideración para acceder a tal interpretación.
Por lo general, este «desmembrar» lo observado en partes,
puede dar algún resultado si el que describe indica para cada
definición la situación de cada una de las partes en que ha
descompuesto su observable.
Para la descripción de secuencias interindividuales, la
primera distinción realizada es entre actor y receptor. Es decir,
se establecen categorías de actor y de receptor. Para los actores
se pueden indicar sexo o grupo de edad. Los receptores pueden
categorizarse del mismo modo, e incluso puede asignarse como
«receptor» determinadas configuraciones del ambiente: la
comida, la madriguera, individuos de otra especie con los que
interactúa, etc.
89
Pueden también discriminarse áreas del cuerpo en los
receptores, por ejemplo, hacia las que se dirige exploración.
En todos los casos, el objeto del acto es parte de lo que
define su significación, con lo que esa segmentación del medio,
también es parte de los procesos que el operador protagoniza.
Dentro de la definición de la pauta, es conveniente indicar
cuales son las pautas-contexto de la misma: las anteriores y
las posteriores. (Lahitte, Hurrel y Malpartida, 1993, op. cit.;
Ferrari, en prensa)70.
Si bien esto puede no participar de la definición estricta de
«un acto», este contexto temporal es también un elemento que
empleamos para asignar significación. Esta noción de secuencia
es la que empleamos cuando construimos un diagrama de flujo,
a manera de estructura estocástica de la conducta.
En estos diagramas, los actos quedan definidos como nodos.
La sucesión de pautas es representada con un grafo orientado,
por lo que un acto se identifica no tanto por su estructura, sino
por la calidad y cantidad de transiciones con otros actos.
En esta extensión del concepto de entorno podemos
reconocer dos calidades de acto antecedente: aquellos que
realiza el mismo actor y los que realizan otros.
En el primer caso, el antecedente es un nodo en un grafo
que refleja las acciones de un individuo. En el otro, ambos
son nodos en un grafo que refleja interacciones entre
individuos.
90
Así, estos elementos (sujeto, objeto, antecedente en la
secuencia, antecedente en la interacción) son algunos de los
marcadores de contexto que el operador emplea para asignar
significación a un acto, y deben agregarse al código, en la
medida que el código simula los procesos de ese operador en
el curso de la identificación.
91
como cómputo de rasgos explícitos, y no desde «opiniones» no
formalizadas que califican sin justificar y fundamentar.
El problema de la digitalización
74 Ferrari, H. R., 1993, Numerical method for the depuration and analysis
of ethograms, Resúmenes del 30th Annual Meeting of the Animal
Behavior Society, University of California, Davis, USA, 24 al 29 de
julio de 1993.
75 Black, P. y Ferrari, H. R, 1995, Etograma de la corzuela parda (Mazama
gouazoubira) : una descripción y análisis , Resúmenes de la Vª Reunión
Nacional de la Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento, 7,
8 y 9 de septiembre de 1995, San Miguel de Tucumán, Tucumán, Argentina.
92
subconjunto que describe una pauta. En este último caso, los
valores del elemento indicarán si se trata del principio, del final
de la pauta, o de un elemento interno.
La situación en la secuencia, quedará dada por el elemento
que indica el antecedente.
1 Cabeza 2 Orejas
3 Boca 4 Pata delantera izquierda
5 Pata delantera derecha 6 Pata trasera
A fin de simplificar, izquierda
y para poder aplicar una técnica
7 Pata trasera derecha 8 Lomo
9 Pelaje numérica que se 10 Emisión y tipo de sonido todos los elementos
describirá más adelante,
11 Micción podrán presentar12elDefecación
valor «0», que en este esquema significa
13 Sujeto 14 Objeto
que no se considera para él un estado específico como parte
15 Área del animal-objeto 16 Antecedente
de la definición de la pauta descripta: dicho componente del
17 Antecedente en la interacción 18 Estatus
código puede mostrar cualquiera de sus estados en el transcurso
de la pauta que se codifica.
93
1 Cabeza 2 Orejas
Alta 1 Hacia adelante 1
Media 2 Hacia atrás
Baja 3 Pegadas a la cabeza 4
Moviéndose de lado 4
Moviéndose desde el lado 5
3 Boca 4,5,6,7 Patas
Abierta 1 Extendida 1
Cerrada 2 Flexionada 2
Masticando 3 Plegada 3
8 Lomo 9 Pelaje
Hacia arriba 1 Cresta erizada 1
Hacia arriba, curvado 2 Glándula erizada 2
De lado 3 Totalmente erizado 3
Hacia abajo 4 Sin erizar 4
10 Emisión y tipo de sonido 11 Micción
Con la numeración que se Con micción 1
emplea para describirlos; sin Con aspersión 2
emisión : S Sin micción S
12 Defecación 13 Sujeto
Con C Hembra 1
Sin S Cría 2
Macho 3
14 Sujeto 15 Área del animal-objeto
Hembra 1 Cabeza 1
Cría 2 Lomo 2
Macho 3 Flanco 3
Suelo 4 Abdomen 4
Comida 5 Genitalia 5
El mismo sujeto 6 Glándula 6
Pata delantera 7
Pata trasera 8
16 Antecedente en la 17 Antecedente en la
secuencia : se coloca el interacción : se coloca el
número de la pauta número de la pauta
18 Estatus
Pauta 1
Inicio 2
Parte 3
Fin 4
94
Esta plantilla explica qué elementos emplea el descriptor y
cuales son las elecciones que realiza para arribar a la definición
de una pauta.
Así, el que recibe esa descripción conoce sus circunstancias:
por qué y como se arriba a ella y, más importante tal vez,
desde donde. Un código así construido permite la confluencia
de ambos sujetos, al posibilitar a ambos compartir el mismo
conjunto de distinciones.
Sin estas distinciones compartidas, el que confronta la
descripción debe suponer desde dónde y cómo se realiza. Este
tipo de suposiciones estorba, a veces hasta la invalidez, la
identificación del observable descrito.
Una vez codificadas las descripciones, puede operarse sobre
ellas de manera que se depure el etograma o se comparen las
pautas (Ferrari, en prensa).
La codificación, y el análisis del código, son entonces un
instrumento para dotar de coherencia al inventario, y asegurar
que el paso del inventario a su interpretación sea un paso genético,
en el que la interpretación es generada desde la descripción, y no
sólo la sucede, como graficamos en la figura 10.
95
arriba a ellas. Casi una hoja de ruta que muestra los pasos
lógicos que se tomaron entre la observación , la descripción y
la interpretación.
Una herramienta que mejora las posibilidades de quien la
utiliza, de emular las observaciones que permiten al autor
realizar sus afirmaciones.
Este tipo de códigos hace «... explícitos los pasos seguidos
en los razonamientos de una secuencia explicativa» (Lahitte et
al ,1993, op. cit.). Este tipo de apoyatura del discurso, pone al
observador/descriptor en primer plano; en vez de considerarlo
ajeno al resultado de su accionar, asume ese resultado como
inseparable de las actitudes y decisiones que se tomaron hasta
llegar a él, rompiendo así con la «epistemología del fantasma»
(sensu Lahitte y Hurrell, 1994, op. cit.).
96
sistemas de intercambio. Dando cuenta sistemáticamente
del comportamiento pautado, aspecto fundamental de la
conducta, mediante el cual hombres y animales participan
de un fenómeno que todos conocemos como comunicación.
97
aplicación de las que llamamos «estrategias de observación»
del método de análisis descriptivo. La aplicación de este
método al comportamiento, es lo que aquí nombramos como
etogramática.
98
que ha sido social. Tanto para hombres como para animales,
cuando la sofisticación del trabajo nos lleva más allá de la
simple teoría del instinto o del aprendizaje, debemos aceptar
que existe interdependencia, entre los miembros de los
agrupamientos sociales. Se trate de unos o de otros, las
explicaciones atomistas no bastan para dilucidar el
comportamiento individual y el comportamiento de un
grupo. Aceptada esta perspectiva, podemos afirmar que los
distintos tipos de comportamiento componen un sistema,
mediante el cual, los seres vivos establecen una continuidad
vital previsible en pro de la mantención del equilibrio del
grupo.
76 Bateson, 1976, Mind and Nature: a necessary unity, New York, Mac
Millan., USA
99
Tal vez uno de los problemas más difíciles con los que
se enfrenta la Antropología (cuando realiza estudios
comparados), es aquel vinculado a las combinaciones que
se establecen entre comunicación analógica y digital.
Gregory Bateson (op. cit.) muestra que los delfines
sustituyeron los aspectos cinéticos de la comunicación
por lo para-lingüístico, especificando también como
determinados sonidos no nos resultan enteramente
ajenos, aunque no podamos deducir de ellos un
significado certero. Si es el hecho de tener en cuenta los
«patrones de una relación» lo que caracteriza la
comunicación humana, no es de extrañar que los
lingüistas no reconozcan en los delfines algo que pueda
ser llamado lenguaje. Estos mamíferos pre-verbales sólo
emplean en su comunicación lo que primariamente son
señales. Los seres humanos, en cambio, nos vinculamos
según conexiones puramente convencionales y arbitrarias
respecto de una clase cualquiera, lo que promueve una
situación especial.
Muchos investigadores cometen el error, en su intento
por clasificar, de confundir el nombre con la cosa nombrada.
Es precisamente en Etología, donde este error puede
conducir a interpretaciones distorsionadas, en tanto
basamos nuestros argumentos sobre analogías parciales que
ponen en relación un discurso formal, lógico, y el mundo
de los fenómenos. Por otra parte, es frecuente que se
traspongan sin justificación alguna, designaciones
específicamente humanas para caracterizar o explicar
fenómenos de otro orden, por ejemplo, zoológico. Lorenz
en su libro sobre la agresión 77 , dice a propósito de la
conducta de los perros: «Primeramente, se trata de apreciar
lo mejor posible los estímulos de diverso significado que
100
contiene la situación. ¿Tiene miedo mi perro del otro, y en
qué grado? ¿Lo odia, o bien lo respeta como a un amigo
superior en edad o «jefe de la manada»?
101
conducta situacional. El punto de vista de la Antropología
es en este sentido complejo.
A) Discursivo
B) Visual
C) Paralingüístico, Kinésico o Cinético.
102
y compatible con otros). En un caso cualquiera, si
representásemos con X al que dice que Y, dice que X es
agresivo, podemos concluir que X habla de Y juzgando a
X, esquematizando:
X Y X
Δ1 / Θn
103
Siendo en este caso
1: el niño que agrede
n: número indefinido de niñas
104
Figura 11: Descripción esquemática
105
Figura 14 a: Estados de un descriptor, la pierna
I n t e n t a m o s c o n n u e s t r a o rg a n i z a c i ó n l ó g i c o -
semántica, establecer ciertas correspondencias entre
lenguaje y movimiento corporal, tanto en contextos
naturales como experimentales. En otras palabras, hacer
evidente la interdependencia entre comportamiento
visible y audible.
Las unidades (términos, rasgos, atributos) que componen
los códigos son multifuncionales y poli-relacionales, su
significado se hace evidente por contraste: en un nivel y con
una función. Cada nivel de actividad es discontinuo y está
compuesto por series de elementos (términos menores) que
por sí solos no tienen valor, pero ensamblados en un tiempo
de observación y sobre una hoja de análisis con la que comienza
la descripción propiamente dicha, la realidad se hace más clara.
106
El proceso comportamental, como vemos, modifica el «orden
de ocurrencia» de los términos del léxico, haciendo original o
recurrente cada situación estudiada.
107
el otro, echando la cabeza contra el cuello y flancos del
otro.
4 Head to head knock: una rápida acometida ascendente o
lateral con la cabeza o el hocico contra el cuello, cabeza u
orejas del otro. Con la boca cerrada.
5 Head to head knock cum bite: Como el anterior, con mordiscos
dirigidos a cabeza, orejas o cuello. Con la boca abierta.
6 Head to body knock: una rápida acometida descendente o
lateral con la cabeza o el hocico contra cualquier parte del
cuerpo detrás de las orejas. Muchos de los golpes se hacen
contra la mitad anterior del receptor. Con la boca cerrada.
7 Head to body knock cum bite: como el anterior, pero con
mordiscos. Con la boca abierta.
8 Levering: El cerdo pone su hocico debajo del cuerpo de
otro cerdo (en todos los casos observados desde atrás) y lo
levanta en el aire.
9 Nose to nose: El hocico del cerdo se aproxima al hoci-co,
cabeza u orejas de otro cerdo y, usualmente, hay al menos
un corto contacto físico.
10 Nose to body: El hocico del cerdo se aproxima a cual-quier
parte del cuerpo detrás de las orejas, aparte del área genital,
de otro cerdo. Usualmente hay al menos un corto contacto
físico.
11 Anal-genital nosing: La nariz de un cerdo se aproxima a
la región genital de otro. Usualmente con contacto físico.
12 Head tilt: El cerdo baja su cabeza y la mueve lateral-mente
en dirección a otro cerdo. Usualmente retiene esa posición
por unos pocos segundos.
13 Withdrawing: el cerdo se mueve alejándose de otro cerdo
rápidamente, con la cabeza alta. El movimiento es
general-mente acompañado por un estridente chillido.
108
Orientación Nombre
1 Se enfrenta uno a otro Enfrentados
2 Ambos cerdos lado a lado Lado a lado
3 Ambas cabezas arriba Cabezas arriba
4 Los cerdos se apartan Cerdos apartados
Estrategias de pelea
12 Saltar con las patas ante- Salto a la cabeza
riores en la cabeza/cuello
13 Empujar con la cabeza de- Empuje bajo la cabeza
bajo de la cabeza del otro
14 Interferencia de un tercero Interferencia
15 El atacado gira 180º Volver el cuerpo
109
Estudio comparado de los inventarios
110
Es decir, los etogramas no son equivalentes: hay
elementos sin equivalencia alguna ( 9 a 12 de Jensen (1980)
y 4, 3, 12, 14 y 15 de Mc Glone (1985)) y la equivalencia
no es uno a uno (o uno en Jensen (1980) por un par en Mc
Glone (1985)).
Jensen (1980) agrupa blancos, que Mc Glone (1985)
segrega. Sólo que esa segregación no es consistente: para
los mordiscos distingue cinco blancos, en tanto que para
los cabezazos, sólo dos. Es decir, no discrimina los mismos
blancos para distintos ataques. De ser así, estando el
blanco en movimiento, ¿tiene sentido distinguir la oreja
como un objetivo específico? Bien podría suceder que el
tarascón haya sido lanzado a la cabeza, dando por delante,
en o detrás de la oreja, según se estuviera moviendo o no
el atacado.
También dan en la cara y, cuando pueden, sujetan. Por otra
parte, existe un mordisqueo de oreja en crías y juveniles que
no forma parte del contexto agresivo, y que no podría
segregarse según Mc Glone (1985).
Finalmente y a modo de comentario crítico, este autor
descompone los actos en forma inconsistente, por ejemplo en
Orientación, los ítems 1 y 2 se combinan con los de Blanco de
mordidas y Empujones dados con cabeza u hombros, en tanto
que los elementos 3 y 4 de orientación no se combinan con
ninguno de estos. La categoría Estrategias de pelea, no puede
descomponerse en ninguno de los elementos de los tres grupos
anteriores.
En su estudio, Mc Glone (1985) menciona a «recibir un
golpe» como pauta. Esto es, ser sujeto de la acción de otro, es
estar actuando.
Jensen (1980) parece más consistente, pues describe actos,
sin descomponerlos, y de manera que pueden ser claramente
identificados. En los estudios posteriores, el mismo autor no
discrimina las variables cum bite (con mordisco) de las que
sólo son golpes.
111
Si aplicamos a estas descripciones de Jensen (1980) un
código numérico obtenemos un tipo de discriminación que
permite interpretar el inventario.
112
Desde esta tabla, podemos codificar las descripciones:
i(k)<>j(k) d(i,j,k) = 1
i(k)=j(k) ∨ i(k)=0 ∨ j(k)= 0 d(i,j,k) = 0
113
Lo que queda después de esta operación es una matriz de i
líneas por j columnas, donde cada elemento D(i,j) indica en
cuantos elementos del código se diferencia el par de pautas (i,j).
Matriz de distancias
114
con los elementos de esos pares (es decir, el conjunto de los
elementos más próximos entre sí) y que sus elementos estén
en el mayor número de cuplas de máxima distancia de todos
los elementos de A que cumplan la condición anterior.
115
0
0. 5 Levering, Anal-genital nosing
1
1. 5
2
2. 5 Nose to nose, Nose to body
3
3. 5 Head to head knock
4 In. parallel pressing, Par. pressing, Head to body
4. 5 Head to head c/bite
5 Parallel cum/bite, Head to body cum bite
Jensen (1982/1983)81 presentó un trabajo, donde ordenaba
las pautas según un gradiente agresión-neutralidad (Jensen,
1982/83). En este segundo trabajo, Jensen no diferencia las
variables con mordisco de las sin mordisco.
1-3Agresivo
6
4
9
10
11 Neutral
Y de la aplicación de la técnica numérica, surge el siguiente
ordenamiento de las pautas según un eje promedio:
116
Con lo que podemos realizar una comparación del
ordenamiento de pautas según la interpretación de la matriz de
interacciones y según el método numérico.
117
estructura para las descripciones que orienta, en forma efectiva,
la investigación posterior.
118
Figura 16: Esquema de marcha, realizado a partir
de la Figura 15. Los círculos negros indican
patas en contacto con el suelo.
82 Cocatre Zilgien, J. H. & Delcomyn, F., 1993, A new method for depicting
animal step patterns, Anim. Behav. , 45, 820-824, Short Comm.
119
asignan una potencia de dos: la pata delantera izquierda de
una rata es 20, la izquierda trasera es 21, la derecha delantera
es 22, y la trasera derecha, 23. Así, las patas son 1, 2, 4 y 8.
Entonces, para cada configuración de patas apoyadas que se
da durante la marcha, sumo los valores de las patas
involucradas: si el animal las tiene todas en el aire, el valor es
0. Si las tiene todas en el suelo, es 15. Si tiene, por ejemplo, la
delantera izquierda y la trasera derecha en el suelo, es 9. Con
una insecto, seis patas, los valores son 1, 2, 4 ,8, 16 y 32, y
funcionan exactamente como en el caso de tetrápodos. Los
autores ordenan todas las posibles configuraciones, colocando
arriba «ninguna pata en el suelo» y abajo «todas las patas en
el suelo».
Para el caso de un tetrápodo, simbolizando pata en el suelo
como un recuadro lleno, y pata en el aire con un recuadro
vacío, el esquema es el representado en la Figura 17.
120
Para graficar cualquier tipo de marcha, une cada
configuración a la que sigue con una línea. Entonces, describe
el ciclo de la marcha con un grafo. Podría agregar en cada
vértice del grafo un valor que indique cuanto tiempo dura
cada configuración (cuanto está ese conjunto de patas en
el suelo), pero en realidad, eso le haría perder riqueza: sin
eso, las distintas gráficas de los distintos tipos de marcha,
ponen en clara evidencia que los tipos de marcha no son
cuestión de tiempos, sino de secuencias, esto es, de
coordinación motora.
En el caso de las cuatro marchas observadas en
pecaríes, el sistema permite graficarlas como se muestra
en la figura 18.
121
Este mismo esquema es generalizable para distintos tipos
de seres vivos, con distinto número de extremidades
locomotoras. Fue utilizado por estudiantes de la cátedra de
Etología (Facultad de Ciencias Naturales y Museo,
Universidad Nacional de La Plata, Argentina), orientados por
C. Arrigó, en la elaboración de etogramas parciales.
Mostramos aquí los esquemas descriptivos para fócidos y
pinnipedos, mamíferos que tienen fusionadas las dos
extremidades posteriores, y para mono araña, que agrega
una cola prensil como órgano de apoyo.
122
Figura 20: La propuesta descriptiva de Cocatre
Zielgien, J. H. & Delcomyn, generalizada para
mono araña, según C. Arrigó.
123
La ausencia de un etograma se suple, por lo general, con la
descripción de lo que se mide. Si bien esto otorga legalidad al
proceso de medición, dificulta la interpretación de la respuesta.
Así, ninguna de las dos técnicas de investigación (muestreo
y experimentación) solucionan la problemática de la descripción
que encara la confección de un etograma.
En la base de ambas debe haber, necesariamente, un
conjunto de descripciones, lo que requiere una secuencia
observación-registro-definición, por más que esta etapa se
considera naturalista, poco rigurosa o excesivamente
«observador-dependiente».
124
El etograma como producto de un análisis
84 Merat & Gallo, 1980, La boite de Skinner : une situation complexe tant
qu’on reste dans la problematique de «l’acte», Bulletin de la Societe
d’Histoire Naturelle de Toulouse, marzo, tome 115, parts 3 y 4, pp 278.
125
ordenan en el espacio-tiempo y respecto del medio, es la
conducta a la que Gallo hace referencia.
126
Este reagrupamiento, esta presentación no siempre se logra
acabadamente. A veces, es justamente la profusión de dibujos,
que fragmenta la descripción, lo que impide lograr la síntesis,
o la asignación de sentido e intencionalidad a ciertas
vocalizaciones, proponiendo equivalentes en lenguaje humano
para mejor explicarlas (Pintos, R. , Braza, F. & Alvarez, F. ,
1985)87. También puede ser la formulación de un recorte tan
restringido, que el inventario termina siendo el de grandes grupos
de actividades (Webster , A. B. & Hurnik, J. F. , 1990)88.
127
128
LA NOCIÓN DE SECUENCIA: LA RECUPERACIÓN DE LA
UNICIDAD PERDIDA
129
que componen esas secuencias: pueden variar en complejidad
desde contracciones musculares hasta comportamientos del animal
completo; las unidades pueden definirse en términos de
movimientos (caminar, asumir posturas de amenaza) o de
consecuencias (presionar una palanca, recolectar material del nido).
Se plantea aquí un inconveniente: ¿cómo impedir que la
elaboración de secuencias complejas a partir de elementos
simples se convierta en un ejercicio sin terminación? Es decir:
¿hasta donde pueden componerse secuencias? ¿Hasta donde
puede descomponerse un observable en conductas más
simples?
La relación acto-secuencia
130
de formular esta posición, que podemos resumir así: el acto es
un obstáculo para la teoría etológica. En esas exposiciones, se
hace hincapié en la naturaleza artificial del acto, como un
recorte que el observador realiza en la corriente de
conducta que fluye ante él.
El individuo -el individuo concreto, el real- no tiene la
conducta dividida en actos. Desde que es gestado hasta que
muere, los movimientos no se suceden unos a otros: existe su
actividad (podríamos ir más lejos: el individuo es esa actividad;
el cuerpo es el substrato físico de la actividad, y a eso llamamos
individuo) y no hay manera de segmentarla sin desnaturalizarla.
Merat y Gallo apoyan esta afirmación en la problemática
que genera el uso de la caja de Skinner, mostrando como en
verdad no sabemos qué se está reforzando. Esto explicaría la
aparición de «supersticiones», secuencias de comportamientos
aprendidos, donde el resultado de esa secuencia ha reforzado
movimientos, que no son los que lo producen operativamente.
Estas observaciones no implican que no existe aprendizaje,
sino que el fenómeno es más complejo que la visión tradicional.
Siguiendo a Skinner (1987)90, decimos que hay aprendizaje,
cuando el comportamiento cambia. Supongamos que un loro
vive en una jaula, y su dueño, siempre que le va a dar comida,
la saca de un mueble, que tiene una puerta que al abrirla hace
ruido. Primero, el loro se acerca al comedero cuando ve las
semillas. Con el tiempo, lo hará cuando vea al dueño acercarse
con la caja. Y tal vez, hasta se acerque cuando oiga el chirriar
de la puerta del mueble. Lo que ha pasado, es que el loro ha
asociado una serie de cosas (el dueño con la caja, el ruido del
mueble) a otra: la comida, y reacciona a los estímulos (las
cosas de que hablamos) como reaccionaba a la comida. A eso
se llama condicionamiento respondiente; porque el animal
responde a unas señales como si fueran otras. Imaginemos
131
ahora que el comedero tiene una tapa. El loro siempre anda
por la jaula, moviendo las cosas con el pico. Si mueve la tapa y
ve la comida, con el tiempo, cuando tenga hambre irá
directamente a la tapa y la abrirá. Ha aprendido por las
consecuencias de sus actos: a esto se llama condicionamiento
operante.
Observemos que estos dos mecanismos terminan
articulando una secuencia de conducta, en base a reforzar
actos cada vez más distantes del premio concreto: la
alimentación.
El ejemplo más conocido es el del perro de Pavlov:
valiéndose de la asociación, le muestran a un perro la comida,
al tiempo que hacen sonar una campana. El perro, cuando ve
la comida, segrega saliva. Después de unas cuantas veces, esa
reacción se da ya cuando oye la campana. También se puede
encender una luz cuando suena la campana: y con el tiempo,
el perro salivará al ver la luz, ya sin ver la comida ni oír la
campana.
R(ORG/ENT)
OBS/(ORG/ENT)
132
Desde esta óptica, no sería posible distinguir el
Organismo de su Entorno; esto es destruir lo que existe, y
pasar a hablar de sus partes, partes que no tienen sentido
fuera del conjunto, es decir, la relación que generan y desde
la que se generan.
Recordemos que este entorno, es también temporal, es decir,
incluye los actos anteriores y posteriores al que es el objeto
actual del discurso.
Descomponer esta secuencia, es algo así como
examinar el barro por un lado y el fuego por el otro, y a
partir de eso hacer afirmaciones sobre la vasija que con
ellos se fabrica.
La etología comparada es, confrontada con este enfoque,
un diseño analítico, que ha estructurado su universo de discurso
de manera tal que sí pueda hacer afirmaciones del todo a partir
de las partes.
Es decir, al examen del barro y el fuego, agrega una
descripción de cual es la actividad del alfarero, y entonces
hace afirmaciones sobre la vasija.
Esta metáfora nos sirve para clarificar lo expuesto antes:
la etología comparada es posible por esas afirmaciones de base.
Sin ellas, caemos en el esquema que Merat et al, correctamente,
describen como falso. Sin ese esquema teórico, no hay manera
de sacar conclusión alguna.
133
forma de una matriz de transiciones, donde para cada actividad
orientada (acto) se indicará cual le siguió.
La cualificación R(Org/Ent) se hará entonces no sólo
teniendo en cuenta la estructura física del entorno, sino su
estructura temporal y la sucesión de la actividad del sujeto
observado.
Supongamos que distingo dos actos, A y B, y encuentro
que siempre observo A B (A y después B). Entonces, ¿cómo
los distingo?. Si siempre es A B, no existen A y B, sino un
elemento N, de composición espacio temporal estable/
constante.
Para poder hablar de una secuencia A B, debe existir
también al menos un registro que muestre (A no B) (A, y
después no B), o no A B (no A, y después B). De lo
contrario, siempre observo A B y no tengo manera de
distinguirlos como partes de algo complejo.
134
Figura 21: Ejemplo de secuencia estocástica
para cinco comportamientos.
Individuo A Individuo B
D
A B
A1A B1
C
A2A E B2A
A3A B3A
A4A B4A
135
en él, y entre él y los organismos descriptos como parte de su
entorno. La codificación de inventarios de actos para su posterior
análisis debe tener en cuenta este orden (Ferrari, 1998, [Link].).
El predicado temporal
136
vértices de G, los elementos de A serán las aristas de G, y j
será la aplicación de incidencia, que asocia a cada arista sus
extremos o vértices. ( Toranzos, op. cit. )
137
temporal, en tanto que la secuencia de actos (una secuencia
de secuencias S2) es el acoplamiento en otra escala temporal.
A su vez, el conjunto de las secuencias que se estructuran
desde el etograma (secuencia de secuencias de secuencias
S3), es el mapa de las limitaciones estructurales de la conducta.
Estructurales en cuanto a que son la organización del grafo, y
limitaciones desde que las transiciones que no ocurran eliminan
posibles secuencias que las incluirían.
Es la secuencia la que permite atribuir un significado al
conjunto de actos. Individuos interactuando son percibidos por
el observador en un mismo entorno, y es la secuencia que
cada uno protagoniza la que permite adjudicar distinto
significado a sus comportamientos.
El significado no está dado por la estructura del acto (S1),
sino por su inserción en la secuencia (S2); un mismo S1, en
distintas S2, recibe distinta interpretación, aunque el o los
individuos involucrados y el entorno inmediato sean los mismos.
A modo de ejemplo, mencionaremos ciertas pautas que según
el tipo de secuencia pueden ser consideradas agonísticas de
cortejo o de juego.
Es el observador el que realiza el corte, el que determina
los marcadores de contexto para S1 y S2, con lo cual es él
quien asigna, vía la definición de la secuencia, el significado
de la conducta.
Estas secuencias, se distinguen en S3 desde un conjunto de
supuestos que hacen a la definición del objeto de estudio.
Mientras el objeto de estudio es un ser vivo, al que se caracteriza
por un conjunto de funciones (crecer, reproducirse, alimentarse),
las S2 se distinguen según cumplimenten dichas funciones.
138
Los S 1 , en cuanto a actos, son cambios, pero sus
componentes están vinculados en forma exclusiva en este
sentido: si un componente a cualquiera estuviera en los actos
A y B, entonces A y B son secuencias, que poseen en común
el acto a. Así, si en la secuencia de cambios que denominamos
acto podemos distinguir partes que se conectan de manera
diferente con otras secuencias de cambios, cada una de estas
partes es un acto.
139
punto geométrico, un acto, como evento, no puede dividirse
en partes, pues no se observa en él variabilidad alguna. Su
descripción no deja lugar a alternativas o bifurcaciones; es
decir, dicha descripción se elabora de manera que las
excluya.
La secuencia S2, en cambio, existe porque observamos
alternativas y bifurcaciones. Se definen para agruparlas. En
este caso, la especificación del criterio de corte y de las
transiciones que componen las secuencias no sólo es un criterio
económico frente a su sola descripción, sino que es el criterio
genético que la define: si empleara en S2 el mismo criterio que
en S1, obtendría un elemento para cada posible concatenación,
lo que quitaría todo valor explicativo a esa construcción pues
seguiría faltando algún tipo de agrupación de estos elementos,
que permitan reformular el observable.
140
Si reconocemos una entidad lógica diferente a cada S, el
tratamiento dado a cada uno debe ser distinto. Es decir, el tipo
de afirmaciones que podemos formular desde S1, es distinto
del tipo formulable desde S2 , y lo mismo para S3.
Distinguir tres niveles de secuencias, con distintas
características, permite reflejar, en nuestro esquema
conceptual, la plasticidad del fenómeno conducta: si S2
estuviera formulado como S1, la descripción de la conducta
del individuo sería la de una máquina trivial, que a cada
configuración del ambiente reaccionaría con una o unas
secuencias, siempre las mismas y de la misma estructura. A la
inversa, si S1 estuviera formulado como S2 , nuestra descripción
del comportamiento sería la de conjuntos de movimientos
asociados a contextos, pero sin un orden que nos permita
explicar.
Entonces las diferencias en S1 y S2 permiten definir la
conducta como algo plástico, no trivial, y explicable. Una
descripción de conducta que no respete esta diferencia de
niveles en la generación de las S distinguidas, no sería no trivial
y explicaría desde otro lugar, y por lo tanto de otra manera, la
conducta.
141
en cerdos. Existen varios etogramas parciales (es decir, referidos
sólo a agonismo) estructurados de tal manera que no se pueden
establecer equivalencias entre ellos; es decir, que tomado un elemento
o grupo de elementos de uno de ellos, no hay manera de saber si se
corresponde con un elemento o grupo de elementos de otro.
En el caso antes analizado de los trabajos de Jensen (1980,
op. cit.) y Mc Glone (1985, op. cit.), especí-ficamente referidos
a las pautas agonísticas del cerdo (Sus Scrofa), por partir de
diferentes criterios de descripción, los etogramas no resultan
compatibles: no se puede realizar una tercera lista de
definiciones, tal que sus elementos abarquen, sin repeticiones,
los elementos de los otros dos; no se puede obtener una función
de correspondiente entre ambos conjuntos de definiciones. Un
autor describe según la estructura de los movimientos del actor;
el otro, según si golpea o muerde qué parte del cuerpo del
receptor. Esto impide compatibilizarlos de forma unívoca.
142
El problema es cómo hacerlo de manera que tengamos
certeza de que ese catálogo de pautas que hemos construido
es igual o muy parecido al repertorio de pautas, al etograma.
Nótese que, en este discurso sobre saturación, se supone
que el «etograma» es algo independiente del observador; que
existe realmente un conjunto, finito y acotado, de actos (posturas
y movimientos) correspondiente a cada «especie». Esta
suposición, en nuestro esquema, no es necesaria.
143
crianza; no se había completado un año de registros. La aplicación
ciega del criterio habría llevado a una conclusión prematura de
los estudios, y a la enunciación de un listado diferente de pautas.
144
Un mecanismo similar, consiste en medir el tiempo ocupado
por cada pauta, y graficarlo, en forma acumulada, ordenándolos
de mayor a menor frecuencia. Aquí aplicamos el mismo criterio
de la asíntota. El detalle es que esto, en rigor, solo sirve para
estados, no para eventos: los eventos son instantáneos. Así,
deberíamos corregirlo, midiendo horas de estados observado
versus acumulación de los estados, ordenándolos de más a
menos, para localizar esa asíntota.
Otro método -propuesto por Lehner, op. cit. - consiste en
elaborar un índice de cobertura de la muestra, I. C.
I. C. = 1-(I/N)
donde I es el número de pautas vistas una sola vez, y N es
el número total de actos vistos. Cuando I es pequeño en relación
con N, I. C. tiende a 1. Cuanto más cerca está I. C. de 1, más
completa es la cobertura de la muestra.
El ejemplo que da Lehner es sobre un trabajo de Altmann.
Este autor observó 5. 507 actos, de los cuales, sólo 32 fueron
vistos una única vez. Así, el índice es:
I. C. = 1 - (32/5507) = 0,9942
145
tomadas por otros autores. ( Hanlon, R. T. , Smale, M. J. &
Sauer , W. H. H. , 1994)94.
146
de decidir, observando individuos de la misma especie, a cuál
de las categorías propuestas corresponde lo que registra.
Esto implica, a su vez, algún tipo de acuerdo sobre el recorte
y la puntuación empleada tanto en la observación, como en el
registro. La comunicación de un etograma implica también la
comunicación, preferentemente explícita, de esos criterios.
La tradicional comunicación mediante publicación,
requiere las definiciones de los actos, sus fotografías y sus
esquemas; es decir, cualquier elemento que permita, ante un
nuevo registro, decidir si pertenece a alguna de las clases
definidas y a cuál.
Si esto no se realiza con cuidado, si no se hacen explícitas
las puntuaciones de la observación y los criterios de la
definición-descripción, pueden darse paradojas como la ya
mencionada de Campagna. Es por eso que, en general, aquellas
descripciones que se consideran especialmente complicadas
deben acompañarse de ilustraciones (por ejemplo, de Trucios,
H. et al, 198296, figura 11).
147
Además, se deberán agregar a esa imagen las indicaciones
de cómo orientar y segmentar su observación. Esto es, qué
cosas hay en ella que hacen que sea ejemplo.
148
Para empezar, por un cambio en el estilo del discurso: un
etograma no se ajusta a los parámetros usuales en las revistas
científicas. No tiene conclusión alguna, y de hecho, no es un
resultado en el sentido experimental de la palabra.
Por otro lado, suelen ser largos, acompañados de fotos y
dibujos.
Tiene además un efecto sobre quien lo realiza: requiere
más tiempo (y más esfuerzo) que una serie de experimentos.
Así, quien realiza etogramas publica menos que quien realiza
experimentos.
Hasta aquí, hemos enumerado motivos de forma. Pero
parece haberlos de fondo: un viraje del modelo de explicación
hacia lo matemático/estadístico, en búsqueda de una pretendida
objetividad absoluta.
No tenemos esa visión de la ciencia; opinamos que la
descripción es la base de la tarea del científico y, a veces, la
única tarea posible sin incurrir en presunciones y
adivinaciones.
Por eso el etograma, no es sólo una base sólida sobre la
que estructurar explicaciones, sino también un ejercicio donde,
tal vez más claramente que en ninguna otra instancia, queda
en evidencia el andamiaje de co-construcción, y el papel
protagónico, no sólo expectante, del científico.
149
150
CONCLUSIONES