Acari o Acarina (del griego akarés, ‘diminuto’, ‘que no se
corta’), comúnmente denominados como ácaros, son una
subclase de arácnidos, aunque durante mucho tiempo fueron
considerados un orden.
Taxonomía
Reino: Animalia
Filo: Arthropoda
Subfilo: Chelicerata
Clase: Arachnida
Subclase: Acari
Existen casi 50 000 especies descritas, y se estima que existen entre 100 000 y 500 000 especies que todavía no han sido
halladas.
Algunos ácaros tienen impactos negativos, incluso con implicaciones económicas, al ser parásitos de plantas, de animales
(como las garrapatas de las abejas) y del ser humano (como el ácaro arador de la sarna), o el ácaro del polvo causante de
alergias.
La mayoría de los ácaros son diminutos y alcanzan unos pocos milímetros de longitud; el ácaro de los folículos humanos
mide solo 0,1 mm (menor que algunos protozoos) y los ácaros del polvo doméstico miden entre 0,2 y 0,5 mm; en el otro
extremo, los ácaros de terciopelo alcanzan longitudes de 10 mm.
El cuerpo está dividido en dos tagmas o
regiones.
La región anterior, llamada gnatosoma en
los ácaros parasitiformes y proterosoma en
los acariformes, es pequeña y está
delimitada posteriormente por una sutura;
lleva los quelíceros y los pedipalpos, las
coxas (primer artejo de la pata, por el cual
esta se une al tórax) de los cuales están
fusionadas centralmente para formar el
hipostoma.
El tagma posterior, conocido como
idiosoma (parasitiformes) o histerosoma
(acariformes) lleva las patas y ha perdido
todo rastro externo de segmentación.
El ácaro arador de la sarna se llama Sarcoptes scabiei. Este ácaro es el causante de la sarna, una enfermedad de la piel que
provoca picazón intensa, especialmente por la noche, debido a que los ácaros excavan túneles en la capa superior de la piel
para vivir y reproducirse.
El Sarcoptes scabiei es un ácaro microscópico, de cuerpo redondo y con ocho patas. Las hembras son más grandes que los
machos, midiendo entre 300-450 micras, mientras que los machos miden entre 150-250 micras.
La sarna, también conocida como escabiosis, es
una enfermedad de la piel causada por
pequeños ácaros que se entierran en la piel y
ponen huevos, causando picazón intensa y
sarpullido.
Es altamente contagiosa y se transmite
principalmente por contacto directo de piel a
piel, aunque también puede propagarse a través
de objetos como ropa o ropa de cama.
Las hembras fecundadas excavan
túneles en la piel, donde depositan
sus huevos. Los huevos eclosionan
en unas pocas horas, y las larvas se
desarrollan en ninfas y luego en
adultos, completando su ciclo vital
en la piel humana.
La sarna causa una intensa picazón, especialmente por la noche, y un sarpullido con pequeñas protuberancias o líneas en
la piel, que son los túneles excavados por los ácaros.
La sarna se transmite principalmente por contacto directo piel a piel con una persona infectada. También puede
transmitirse a través de objetos contaminados como ropa de cama o ropa, pero los ácaros no sobreviven mucho tiempo
fuera del cuerpo humano.
La sarna se trata con medicamentos tópicos (cremas o lociones) que matan a los ácaros y a sus huevos, como la permetrina.
También se pueden usar medicamentos orales en algunos casos. Es importante tratar a todas las personas que conviven con
la persona infectada y lavar y desinfectar la ropa y la ropa de cama para evitar la reinfestación.
La alergia a los ácaros del polvo es una reacción alérgica a pequeños insectos que viven en el polvo doméstico
El principal ácaro del polvo doméstico que causa
alergias es el Dermatophagoides pteronyssinus.
También se encuentra comúnmente el
Dermatophagoides farinae, y en menor medida,
Blomia tropicalis.
Estos ácaros se alimentan de escamas de piel humana y
prosperan en ambientes cálidos y húmedos, como
colchones, alfombras y muebles tapizados.
sus síntomas pueden variar de leves a severos. Estos síntomas incluyen picazón en la nariz, ojos llorosos, estornudos,
congestión nasal, y en casos más graves, asma o eczema.
Rinitis alérgica: Picazón en la nariz, estornudos
frecuentes, secreción nasal y congestión nasal.
Conjuntivitis alérgica: Picazón, enrojecimiento e
inflamación de los ojos.
Asma: Dificultad para respirar, sibilancias, tos y
opresión en el pecho.
Eczema: Picazón y erupciones cutáneas.
Los ácaros del polvo son pequeños arácnidos que viven en
colchones, almohadas, alfombras, y otros lugares donde se
acumula polvo.
Sus excrementos y restos corporales contienen proteínas que
desencadenan reacciones alérgicas en personas susceptibles.
Se recomienda reducir la cantidad de ácaros en el hogar a través de limpieza regular, uso de fundas antiácaros para
colchones y almohadas, y lavado frecuente de ropa de cama a altas temperaturas.
Antihistamínicos: Para aliviar la picazón, estornudos y secreción nasal.
Descongestivos: Para reducir la congestión nasal.
Corticosteroides tópicos: Para tratar el eczema.
Corticosteroides inhalados: Para el asma.
Recomendaciones adicionales:
• Mantener una baja humedad en el hogar (idealmente por
debajo del 50%).
• Ventilar regularmente las habitaciones, especialmente el
dormitorio.
• Evitar alfombras y cortinas pesadas, así como peluches y
objetos que acumulen polvo.
• Considerar la limpieza con aspiradora equipada con filtro
HEPA.
• Consultar a un alergólogo para obtener un diagnóstico
preciso y un plan de tratamiento adecuado.