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Guía Completa sobre Leasing y su Regulación

contratos uba manual zentner

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M

OOM
caPÍtulo Xl

leaSing

..CC
SUMARIO: 1. Nociones introductorias. 1.1. Función económica.
1.2. Antecedentes normativos. 1.3. Definición legal. 1.4. Carac-
DDDD
teres. 1.5. Especies. 1.5.1. Leasing operativo. 1.5.2. Leasing fi-
nanciero. 1.5.3. Retroleasing (sale and lease-back). 2. Elementos
propios. 2.1. Objeto. 2.1.1. Bienes comprendidos. Modalidades de
elección del bien. 2.1.2. Precio: canon periódico y valor residual.
2.2. Forma: exigencia de escritura pública. Inscripción del contrato.
3. Efectos generales. 3.1. Obligaciones del dador. 3.2. Obligacio-
LLAA

nes del tomador. 4. Efectos particulares. 4.1. Opción de compra y


transmisión del dominio. 4.2. Pactos de exclusión de responsabili-
dad. 4.3. Límites a los acreedores. 4.4. Quiebra de las partes. 4.5.
Responsabilidad civil del dador. 5. Extinción. 5.1. Vencimiento del
plazo. 5.2. Resolución por falta de pago del tomador. 5.2.1. Leasing
FFII

inmobiliario: desalojo y ejecución. 5.2.2. Leasing sobre cosas mue-


bles: secuestro y ejecución.

1. Nociones introductorias


1.1 Función económica


Sin desconocer la aptitud del instituto del leasing para la circulación de
activos físicos, es decir, como contrato de intercambio de bienes materiales, la
función económica del contrato está marcada, en esencia, por su vocación cre-
diticia. En efecto, el leasing constituye preponderantemente una herramienta
de financiamiento en el acceso a bienes de capital durables.
En lo que constituye su modo de inserción más frecuente en el tráfico
negocial, el leasing es utilizado como instrumento financiero para el equipa-

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Diego Hernán Zentner

miento industrial de las empresas (máquinas, vehículos, aparatos, etc.). Su


principal ventaja es que no requiere de grandes inversiones iniciales ni de la
inmovilización de activos patrimoniales. A su vez, la posibilidad de renovación
de plazos que ofrece el negocio facilita la actualización tecnológica de los equi-
pos, por lo que también es una herramienta adecuada para bienes de rápida

M
OOM
obsolescencia.
También son apreciadas sus ventajas desde el punto de vista tributario. En-
tre otros beneficios, cabe computar que el objeto no se incorpora al dominio
del tomador en un principio, de modo tal que el bien no queda alcanzado por
el impuesto al patrimonio. Por otro lado, el pago del canon es un gasto que
puede ser aplicado como deducción impositiva.
Por estas razones, hemos preferido tratar este instituto en el marco de los

..CC
contratos de financiamiento, en la inteligencia de que la finalidad económica
crediticia es el rasgo prevalente de la operación jurídica. No obstante, el Códi-
go Civil y Comercial le ha dispensado un encuadre metodológico dentro del
grupo de contratos de cambio, a continuación de la locación.
DDDD
1.2 Antecedentes normativos
La amplia tradición jurídica en países como Estados Unidos contrastaba
con la escasa utilización en el ámbito local de la entonces atípica figura del lea-
sing, sólo mencionada en la Ley de Entidades Financieras. Ello y la posterior
LLAA

sanción de la Convención de Unidroit sobre Leasing Financiero Internacional


(Ottawa, 1988), no aprobada por Argentina, fueron factores que persuadieron
de la importancia de su inclusión en los proyectos de reforma civil a partir de
los años 90, lo que finalmente desembocó en la sanción de la asistemática ley
24.441 (“Financiamiento de la Vivienda y la Construcción”), que incluyó un
cúmulo de instrumentos diversos y no necesariamente relacionados. Los arts.
FFII

27 a 34 de dicha ley fueron dedicados al contrato de leasing.


Sólo cinco años después (2000), se dictó la ley 25.248 de “Contrato de
Leasing”, que derogó las disposiciones pertinentes de la ley 24.441. El pro-
pósito del nuevo texto legal de darle al instituto un mayor fomento que su
antecesor, se tradujo en la opción por un modelo regulatorio más flexible,


cuya tendencia general fue la de dotar de amplias garantías a las entidades


financieras para incentivar el otorgamiento de líneas de crédito mediante lea-
sing. Claro que ello redundó en un esquema que favorece el desequilibrio de la
relación contractual y parece haber desconocido la disparidad de fuerzas nego-
ciadoras en esta clase de operaciones. Mas aún, algunas disposiciones resultan
simplemente incompatibles con el estatuto del consumidor.
Finalmente, con la sanción del CCyC se abrogó la ley especial (excepto una
parte del art. 11) y se incluyó la regulación del contrato de leasing en los arts.

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Manual de Derecho Contractual

1227 a 1250. El régimen actual reproduce prácticamente todas las disposicio-


nes de la ley 25.248, por lo que las críticas a aquel texto pueden ser trasladadas
al ordenamiento civil y comercial.

1.3 Definición legal

M
OOM
De acuerdo con el art. 1227, “en el contrato de leasing el dador conviene
transferir al tomador la tenencia de un bien cierto y determinado para su uso y
goce, contra el pago de un canon y le confiere una opción de compra por un precio”.
En procura de un concepto más completo, cabe entender por leasing el con-
trato en virtud del cual una de las partes (dador) se obliga a transferir a la otra
(tomador) la tenencia de un bien determinado para su uso y goce, a cambio
de un canon periódico en dinero, con derecho de opción de compra a favor

..CC
del tomador, contra el pago de un valor residual.
Tal como surge de la descripción conceptual de la figura, el contrato tie-
ne dos etapas temporales sucesivas: un primer período de naturaleza locativa
y una segunda fase asimilable a la compraventa. Por tal razón, el art. 1250
DDDD
dispone que se aplican subsidiariamente al leasing las reglas compatibles de
la locación hasta el momento que el tomador abona la totalidad del canon y
ejerce la opción de compra con pago del precio, excluyéndose las disposiciones
relativas a plazos mínimos y máximos. Una vez ejercida la opción de compra,
son aplicables en subsidio las reglas compatibles de la compraventa para la
LLAA

determinación del valor residual y demás actos posteriores.


El CCyC mantiene la terminología anglosajona de este contrato, lo que
resulta curioso si se toma en cuenta que otras alocuciones han sido castella-
nizadas en el ordenamiento vigente (franquicia, factoraje), máxime cuando
la denominación “leasing” tiene una adecuada traducción en otros sistemas
jurídicos como “arrendamiento financiero” o “locación financiera”.
FFII

1.4 Caracteres
Del análisis de la figura contractual se desprenden los caracteres jurídicos
que la definen.
a) Bilateral: ambas partes se obligan recíprocamente desde el perfecciona-


miento del contrato (art. 966).


b) Oneroso: las ventajas son concedidas a cada uno de los contratantes por
la realización de un sacrificio que la misma parte debe efectuar (art. 967).
c) Conmutativo: el contrato promueve ventajas y pérdidas ciertas y equi-
valentes para las dos partes desde el inicio (art. 968).
d) Formal: la ley prescribe la forma instrumental para el contrato, con
diverso grado de solemnidad (art. 969). Si el leasing recae sobre inmuebles,
buques o aeronaves, debe otorgarse por escritura pública; en los demás casos,

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Diego Hernán Zentner

se exige instrumento privado (art. 1234). Luego nos referiremos al alcance de


la formalidad en cada supuesto.
e) Nominado: cuenta con una disciplina legal puntual y exhaustiva en el
CCyC (art. 970).
f ) De ejecución continuada o tracto sucesivo. Las prestaciones de uso y

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OOM
goce del bien y de pago del canon de amortización se cumplen durante un
tiempo considerable.
En la práctica, el leasing exhibe la característica de predisposición del con-
tenido a cargo del dador, sujeta a la adhesión por parte del tomador. Resultan
aplicables las disposiciones de los arts. 984 a 989.
Asimismo, el acto pertenece al campo normativo de las relaciones contrac-
tuales de consumo cuando el tomador resulta el destinatario final de los bienes

..CC
objeto del leasing, no así en los casos que son integrados en forma específica
al proceso de producción o de comercialización del tomador. En los supuestos
de leasing financiero de consumo son de especial aplicación las prescripciones
del art. 36 de la LDC, y en consecuencia, se imponen al dador los requeri-
DDDD
mientos informativos de la transacción, las disposiciones sobre conexidad con-
tractual y las reglas imperativas en punto a la competencia territorial. Veremos
en el acápite respectivo cómo ciertas soluciones del Código colisionan con las
reglas indisponibles del bloque normativo de consumo.
LLAA

1.5 Especies
Dependiendo de los sujetos intervinientes y de la finalidad que persigue la
operación, el contrato de leasing admite diversas modalidades posibles. Ana-
lizaremos en este acápite las que han sido receptadas por el ordenamiento
positivo.
1.5.1 Leasing operativo
FFII

El leasing operativo es una modalidad elemental de leasing, vinculada emi-


nentemente a la función de cambio. Aquí el dador es el fabricante, importador
o comercializador del bien que se transmite al tomador y se vincula con éste
sin intermediación financiera alguna. Por lo tanto, el crédito (representado
por la posibilidad de pago del precio en cánones periódicos) es otorgado por


el mismo proveedor del bien. Desde esa perspectiva, el leasing operativo se


asemeja más a una compraventa en cuotas que a un negocio financiero.
La duración del contrato suele ser inferior a la vida económica útil del
activo objeto de leasing.
1.5.2 Leasing financiero
Puede decirse que esta especie constituye el leasing por antonomasia. La
estructura del leasing financiero es tripartita, ya que relaciona a tres sujetos
diversos (proveedor, financista y adquirente) mediante la celebración de dos

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Manual de Derecho Contractual

contratos conexos. El tomador acude al financista (banco, entidad financiera,


persona jurídica o humana especializada) para que éste se encargue de pro-
curar un determinado bien de acuerdo con las especificaciones previamente
dadas o con indicación de la persona del proveedor. Con tales precisiones, el
financista adquiere del proveedor la propiedad del bien a través de un contrato

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OOM
de compraventa o suministro, a fin de su posterior entrega al tomador. Así, el
financista se convierte en dador en el contrato de leasing que celebra con el
tomador, del cual el proveedor no es parte.
Por lo general, el plazo del leasing financiero es mayor que el del operativo,
ya que tiende a coincidir con la vida económica del bien.
1.5.3 Retroleasing (sale and lease-back).
Por oposición a los supuestos anteriores, la finalidad típica de la operación

..CC
de leasing bajo la modalidad conocida como “sale and lease-back” es el acceso
al crédito y no la adquisición de un bien. El interesado, que ya cuenta con
un bien de capital, lo vende al financista y el precio que percibe le permite
satisfacer su necesidad de liquidez. Al mismo tiempo, para mantener el bien
DDDD
ininterrumpidamente afectado a la explotación productiva y permitirle su fu-
tura readquisición, el financista (dador) se lo cede en leasing.
No faltan las críticas al retroleasing, por ser un mecanismo de garantía anó-
mala que produce la apropiación directa de la cosa por el acreedor, y además
puede facilitar la cobertura de préstamos usurarios (situación análoga a la del
LLAA

pacto de retroventa en la compraventa). Pese a ello, el art. 1231, inc. e, del


CCyC (en la misma línea que la ley 25.248), lo reconoce como una modali-
dad válida de leasing.

2. Elementos propios
FFII

2.1 Objeto
2.1.1 Bienes comprendidos. Modalidades de elección del bien
El objeto del leasing ha sido concebido con amplitud. Así lo refleja el art.
1228. La prestación a cargo del dador puede consistir en la entrega de diversas


clases de bienes, a saber: cosas muebles e inmuebles, marcas, patentes o mo-


delos industriales y software. Como se observa, el objeto mediato del contrato
excede el ámbito estricto de las cosas o bienes materiales, pues comprende a
ciertos derechos susceptibles de propiedad industrial o intelectual.
Por lógica inferencia y asimilación a la locación, se interpreta que las cosas
muebles no han de ser fungibles ni consumibles, ya que de otro modo no podría
hacerse efectiva la restitución al dador. En cambio, no está impedida la contrata-
ción de leasing sobre bienes ajenos y sobre bienes futuros, como se verá enseguida.

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Diego Hernán Zentner

Se exige en todos los casos que los bienes sean de propiedad del dador, o
en su defecto, que éste tenga facultades suficientes para darlos en leasing. En
cuanto a este punto, que atañe a la legitimación para ser dador, el art. 1231
describe las distintas formas posibles de adquisición u origen del bien.
Una modalidad elemental consiste en que el bien sea de propiedad del

M
OOM
dador con anterioridad a su vinculación contractual con el tomador (inc. d),
situación que se ajusta puntualmente al leasing operativo, donde el dador es el
mismo proveedor del bien.
Asimismo, se admite: que el dador adquiera el bien de la persona indicada
por el tomador (inc. a); que el dador adquiera el bien según especificaciones
técnicas, catálogos, folletos o descripciones provistos por el tomador (inc. b);
que el tomador adquiera el bien y luego ceda al dador su posición contractual

..CC
en el contrato de compraventa (inc. c). Las tres modalidades corresponden al
leasing financiero y suponen, en el primer caso, la individualización del pro-
veedor requerido para la compra del bien, en el segundo, la descripción de las
características específicas del bien a fin de que dador lo procure mediante la
DDDD
elección del proveedor que considere conveniente, y en el último supuesto, la
adquisición original por el propio interesado, y la posterior la transmisión de
sus derechos en el contrato de compraventa celebrado con el proveedor, para
que el dador lo sustituya y le financie la compra del bien mediante el leasing.
Otra alternativa contemplada es la adquisición del bien por el dador al
LLAA

tomador (inc. e), lo que atañe a la modalidad de retroleasing o “sale and lea-
se-back”.
Finalmente, se prevé la hipótesis de que el bien esté “a disposición jurídica
del dador por título que le permita constituir leasing” (inc. f ). Aun cuando el
texto no es suficientemente claro sobre el alcance prescripto, se entiende que
está dirigido a reconocer la posibilidad de constituir un contrato derivado del
FFII

leasing original (subleasing), donde el tomador original no tiene restricciones


para ceder el bien al subtomador.
2.1.2 Precio: canon periódico y valor residual
La retribución a cargo del tomador se integra con dos prestaciones dine-
rarias distintas.


Una de ellas es el canon periódico, que representa el valor económico equi-


valente a la transmisión del uso y goce del bien y a la financiación otorgada,
dividido en cuotas. El art. 1229 se limita a establecer que el monto y la perio-
dicidad del canon se determina convencionalmente, sin atender a la necesidad
de vincularlo a la amortización contable del valor de la cosa, como lo había
concebido la ley 24.441, siguiendo un temperamento aceptado en el derecho
comparado.
El canon comprende una serie de conceptos que exceden la mera remune-

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ración por la cesión de la tenencia del bien. Su composición suele considerar


los siguientes rubros: valor locativo (precio por el uso y goce), valor de amor-
tización (costo de depreciación del bien), costo financiero (intereses), gastos
administrativos y de conservación del bien y servicios adicionales.
Respecto del último de los ítems, el art. 1233 permite integrar al cálculo

M
OOM
del canon periódico los servicios y accesorios necesarios para el diseño, insta-
lación, puesta en marcha y puesta a disposición de los bienes dados en leasing.
Bajo esta modalidad, el tomador tiene la posibilidad de financiar la totalidad
del monto correspondiente a la operación.
Durante el transcurso del plazo contractual el bien se va amortizando, de
manera tal que al momento de completarse el pago del canon, el dador en-
cuentra compensado el menor valor del activo físico, además de recuperar y

..CC
hacer rendir el activo financiero.
También resulta parte de la retribución el valor residual, que no es otra
cosa que la suma de dinero que debe abonar el tomador al dador en caso de
optar por la compra del bien objeto del leasing. Según dispone el art. 1230, el
DDDD
precio de ejercicio de la opción de compra puede ser determinado o determi-
nable. En el primer supuesto, las partes estipulan el valor residual en un cierto
importe, que puede consistir en la estimación anticipada del valor del bien a
la extinción del contrato; mientras que en el segundo caso, dador y tomador
convienen en el contrato el procedimiento o las pautas para su oportuna cuan-
LLAA

tificación ([Link]., diferencia del valor del bien entre el inicio del contrato y al
tiempo de la opción de compra, fijación por un tercero, etc.).
Pese a este perfil excesivamente flexible que le confiere al contrato el CCyC,
la determinación del valor residual y las condiciones convencionales para el
ejercicio de la opción de compra no pueden redundar en una desnaturaliza-
ción del contrato, tal como lo advierte con agudeza un muy añejo criterio
FFII

jurisprudencial (fallo “Singer c/Chacra” del año 1913), lo que ocurre, por
ejemplo, cuando el tomador se convierte en dueño recién con el pago de la
última cuota, o cuando el valor residual es meramente simbólico o irrisorio, de
modo de colocar al tomador en situación de virtual cautividad. En tales casos,
se pone en crisis la calificación del contrato como leasing por desviación de


los fines típicos del acto y la operación jurídica debe interpretarse como una
compraventa en cuotas.

2.2 Forma: exigencia de escritura pública. Inscripción del contrato


La ley requiere forma escrita para el leasing, y ésta puede consistir en un
instrumento público o privado, excepto que el contrato tenga por objeto in-
muebles, buques o aeronaves, en cuyo caso es necesario instrumentarlo por
escritura pública (art. 1234, párr. 1°).

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Diego Hernán Zentner

En el supuesto genérico de la forma escrita, puede decirse que su carácter es


solemne relativo, ya que la pretensión de celebrar un leasing de manera verbal
o informal no invalida el acto, pero compromete a las partes a su otorgamien-
to por escrito para que alcance sus plenos efectos. Por otra parte, el cumpli-
miento de la forma instrumental (con certificación de las firmas en el caso de

M
OOM
los instrumentos privados) es un recaudo imprescindible para posibilitar la
necesaria inscripción del contrato.
En cuanto a la formalidad especial exigida para las operaciones de leasing
sobre inmuebles, buques y aeronaves, creemos que tiene el mismo rango de
solemnidad relativa, habida cuenta la falta de una sanción de nulidad para
el caso de omisión, lo que torna operativa la conversión del negocio en una
promesa de elevar el acto a escritura pública.

..CC
Más allá de los efectos entre partes según la formalidad prevista en cada
caso, a los fines de su oponibilidad frente a terceros, y particularmente frente
a acreedores, el contrato debe inscribirse en el registro correspondiente (arts.
1234, párr. 2°, y 1237). Las derivaciones sustanciales de esta cuestión serán
DDDD
analizadas más adelante.
Por lo pronto, diremos que el CCyC ha regulado en los arts. 1234 a 1236
diversos aspectos instrumentales relativos a la registración del contrato que
desglosaremos: a) registro competente: es el que corresponde a la naturaleza
de los bienes que constituyen su objeto (inmuebles, buques, aeronaves, auto-
LLAA

motores, etc.); si se trata de cosas muebles no registrables o software, el leasing


debe inscribirse en el Registro de Créditos Prendarios del lugar donde la cosa
se encuentre o, en su caso, donde ésta o el software se deba poner a disposición
del tomador; b) normas aplicables: se aplican las disposiciones registrales lega-
les y reglamentarias respectivas a cada clase de bien, y en el supuesto residual
de cosas muebles no registrables (situados en una o varias jurisdicciones) o
FFII

software, las de la Ley de Prenda con Registro y las que rigen el funciona-
miento del Registro de Créditos Prendario; c) plazo para la inscripción: puede
efectuarse a partir de la celebración del contrato, con prescindencia de la fecha
en que corresponda hacer entrega de la cosa objeto de la prestación compro-
metida; para que produzca efectos contra terceros desde la entrega del bien,


la inscripción debe solicitarse dentro de los cinco días hábiles posteriores; pa-
sado ese término, el efecto se produce desde que el contrato se presenta para
su registración; d) vigencia de la inscripción: la inscripción se mantiene por
diez años, excepto en el caso de inmuebles, que dura veinte años; en ambos
supuestos puede renovarse antes de su vencimiento, por rogación del dador o
por orden judicial; e) publicidad de la inscripción: el registro debe expedir cer-
tificados e informes; el certificado sobre determinado bien que no indique de
la inscripción de un contrato de leasing tiene eficacia legal hasta veinticuatro

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Manual de Derecho Contractual

horas de expedido; f ) otros actos susceptibles de inscripción: también deben


registrarse las estipulaciones de las partes relativas al traslado de los bienes
muebles del lugar en que se encuentran, de conformidad con las normas de la
Ley de Prenda con Registro.
Para la cancelación de la inscripción del leasing sobre cosas muebles no

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registrables y software rigen las reglas dispuestas por los arts. 1244 a 1246,
algunas de las cuales llaman la atención por ser de neto corte administrati-
vo, impropias del ordenamiento civil. Según dichas normas, la cancelación
procede por orden judicial dictada en un proceso con participación del da-
dor o a petición del dador o su cesionario. El tomador sólo puede solicitar
la cancelación de la inscripción si acredita haber cumplido con los recaudos
para ejercer la opción de compra, haber depositado la totalidad del canon y

..CC
el valor residual, haber interpelado fehacientemente al dador por quince días
hábiles, y haber cumplido con las demás obligaciones a su cargo. En lo que
atañe al procedimiento, una vez solicitada la cancelación, el encargado del re-
gistro debe notificar al dador por carta certificada en el domicilio constituido
DDDD
en el contrato, y si éste manifiesta conformidad o no formula observaciones
dentro de los quince días hábiles, se cancela la inscripción; si el dador formula
observaciones o el encargado estima insuficiente el depósito, lo comunica al
tomador, quien queda habilitado para ejercer las acciones pertinentes.
LLAA

3. Efectos generales
3.1 Obligaciones del dador
a) Adquirir el bien indicado por el tomador. En el leasing financiero, el
dador se compromete a comprar los bienes requeridos por el cocontratante
FFII

según la modalidad estipulada, esto es, adquirirlos a la persona indicada por el


tomador, hacerlo por medio de las especificaciones brindadas por el tomador,
o asumiendo la posición contractual del tomador en la compraventa celebrada
por éste (arts. 1231, incs. a, b y c, y 1232, párr. 1°).
b) Entregar el bien. El dador se obliga a transferir la tenencia del bien obje-


to del leasing al tomador para que éste pueda ejercer el uso y goce (art. 1227).
Por aplicación subsidiaria de las reglas del contrato de locación (art. 1250), y
a falta de disposiciones especiales, corresponde remitirse a todas las cuestiones
pertinentes a la obligación de entrega previstas para ese contrato, en cuanto a
condiciones de estado, tiempo, lugar y demás circunstancias.
Esta obligación es esencial en el leasing operativo, en el que el dador es
fabricante, importador, vendedor o constructor del bien, y no consiente una
dispensa contractual (art. 1232, párr. 2°). Sin embargo, el art. 1232, párr. 1°,

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Diego Hernán Zentner

admite la liberación convencional del dador de la obligación de entrega en el


leasing financiero, situación que puede resultar lesiva de los derechos esencia-
les del tomador y cuya valoración efectuaremos más adelante.
En el caso del retroleasing o sale and lease-back, la mecánica propia de la
operación justifica invertir la regla, por lo que el dador no responde por la

M
OOM
obligación de entrega, excepto pacto en contrario (art. 1232, párr. 3°).
c) Garantizar por saneamiento. Siendo el leasing un contrato oneroso,
resulta a cargo del dador la responsabilidad emergente por la obligación de
saneamiento por evicción y vicios redhibitorios con relación al bien que cons-
tituye el objeto de la prestación. Cuando se trata del leasing operativo, la ley
consagra una excepción a la regla general de supletoriedad o disponibilidad de
la garantía: se tiene por ineficaz cualquier cláusula de liberación de responsa-

..CC
bilidad (art. 1232, párr. 2°).
En cambio, se admite la dispensa convencional de la obligación de sanea-
miento a favor del dador en el caso del leasing financiero (art. 1232, párr.
1°). En la modalidad de retroleasing directamente no hay responsabilidad del
DDDD
dador por saneamiento, a menos que se acuerde lo contrario entre las partes
(art. 1232, párr. 2°).
Más allá de estas variables, el dador debe abstenerse de todo acto u omisión
que importe la perturbación del uso y goce pacífico del bien que confiere al
tomador.
LLAA

Cabe preguntarse también qué sucede en caso de transmisión del dominio


del dador a terceros durante la vigencia del leasing, antes que se ejerza la op-
ción de compra. Si el leasing se encuentra debidamente inscripto, es oponible
al adquirente con todos sus efectos; si no está registrado, el tomador única-
mente contará con las acciones pertinentes contra el dador incumplidor.
FFII

3.2 Obligaciones del tomador


a) Pagar el canon. Constituye el deber jurídico del tomador correlativo a la
prestación de uso y goce del bien que le concede el dador (art. 1227). Como
ha sido referido, todo lo concerniente al valor del canon y la periodicidad del
pago se define convencionalmente.


El art. 1647 asegura al dador la libre transmisibilidad de los créditos actua-


les o futuros originados en el canon, incluyendo la posibilidad de titulización
a los fines de una oferta pública en el mercado de valores. La transferencia del
crédito se enmarca en las disposiciones relativas a la cesión de derechos (arts.
1614 y ss.). En ningún caso la cesión puede perjudicar los derechos acordados
en el contrato al tomador en lo que atañe al ejercicio de la opción de compra
o, de haberse pactado, a la cancelación anticipada de los cánones. Si el dador
cede su posición contractual (y no solamente el crédito), entendemos que es

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preciso el consentimiento del tomador, en los términos del art. 1636.


b) Respetar el destino del bien. El tomador debe usar y gozar del bien se-
gún el destino que corresponda (art. 1238). Cabe remitirse en este punto, en
lo pertinente, a las reglas establecidas para el contrato de locación.
c) Conservar el bien en buen estado y pagar los gastos ordinarios y extraor-

M
OOM
dinarios. El tomador se obliga a mantener el bien objeto del leasing en buen
estado, lo que supone, entre otros deberes, no abandonarlo, no deteriorarlo y
efectuar las reparaciones que resulten menester.
En particular, se impone al tomador el pago de los gastos ordinarios y
extraordinarios de conservación y uso, incluyendo seguros, impuestos y tasas
que recaigan sobre los bienes y las sanciones ocasionadas por su uso, excepto
convención en contrario (art. 1232, párr. 1°). Como se aprecia, el rigor de

..CC
esta obligación es mayor que la que rige para el locatario en el contrato de
locación, lo que se explica en la función predominantemente financiera del
leasing. La obligación de contratar seguros (patrimonial, de responsabilidad
civil, etc.) y correr con sus costos da cuenta del desplazamiento al tomador de
DDDD
los riesgos provenientes del caso fortuito que pudieran afectar al bien.
Otro deber accesorio a la obligación tratada es el de permitir al dador la
inspección o verificación del estado y condiciones de uso del bien durante la
etapa locativa del contrato.
d) No trasladar los bienes muebles. Siendo que el bien sujeto a leasing
LLAA

cumple una función de garantía con relación al crédito otorgado por el dador,
cuando se trata de bienes muebles se impone al tomador la obligación de man-
tenerlos en el lugar en que deben encontrarse según lo estipulado en el contra-
to, excepto conformidad expresa del dador para su desplazamiento, otorgada
por escrito; en tal supuesto, el traslado puede efectuarse una vez inscripta esta
circunstancia, así como la conformidad del dador (art. 1236). La situación es
FFII

análoga a la de la prenda con registro, en cuanto a las facultades de inspección


del propietario y su derecho de requerir el secuestro en caso de incumplimien-
to, por lo que se aplican en lo pertinente las normas de dicho régimen.
e) No realizar actos de disposición sobre los bienes muebles. El art. 1238
establece que el tomador no puede vender, gravar ni disponer del bien objeto


del leasing. Ello luce sobreabundante con sólo considerar que el tomador no
tiene sino un derecho personal de uso y goce del bien, y un acto de disposición
importaría transmitir un derecho mejor o más extenso. En todo caso, la venta
o el gravamen resultan inoponibles al dador, quien tiene acción reivindicato-
ria y poder de secuestro sobre la cosa mueble que se encuentre en poder de
cualquier tercero, sin perjuicio de la responsabilidad del tomador (art. 1239).
Aquí la reivindicación procede, aunque el tercero adquirente sea de buena fe
y a título oneroso.

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Diego Hernán Zentner

En cambio, el Código precisa que el tomador puede arrendar el bien reci-


bido en leasing, derivación lógica de su derecho de uso y goce. Sin embargo,
esta facultad admite pacto en contrario, lo que en la práctica negocial implica
invariablemente que el dador obture tal derecho valiéndose de su poder de
imposición. Más aún, el mismo art. 1238 se encarga de aclarar que en ningún

M
OOM
caso el locatario puede pretender derechos sobre el bien que impidan o limiten
en modo alguno los derechos del dador. Esta disposición debe interpretarse en
consonancia con las reglas que rigen la sublocación de los arts. 1213 a 1216.
f ) Restituir el bien. Si el tomador no ejerce la opción de compra, queda
obligado a devolver el bien al dador al vencimiento del término contractual.
Por aplicación supletoria de las normas sobre locación, y en ausencia de esti-
pulación distinta, la restitución debe concretarse en el estado en que se recibió

..CC
el bien, excepto los deterioros provenientes del mero transcurso del tiempo y
de su uso regular (art. 1210).
g) Pagar el valor residual. En el supuesto de optar por la compra del bien,
el tomador debe abonar al dador el valor residual según las pautas establecidas
DDDD
en el contrato.
El dador puede ceder el crédito proveniente del precio de la opción de
compra, sin perjuicio de los derechos del tomador en cuanto a su ejercicio
(art. 1247).
LLAA

4. Efectos particulares
4.1 Opción de compra y transmisión del dominio
Puede afirmarse que el leasing lleva ínsito un contrato de opción en los
términos del art. 996 del Código, cuya virtualidad consiste en otorgar al to-
FFII

mador el derecho de concluir un contrato definitivo consistente en la adqui-


sición del dominio del bien y obligar irrevocablemente al dador a aceptarlo.
En el sistema adoptado por el legislador nacional, la opción de compra es un
elemento esencial y tipificante del contrato de leasing.
En lo que respecta a la oportunidad para ejercer el derecho de opción de


compra, la ley 24.441 lo habilitaba luego de que el tomador abonara por lo


menos la mitad del canon total acordado. La ley 25.248 elevó el piso cuan-
titativo y recién permite optar por la adquisición a partir del pago de las tres
cuartas partes del canon total estipulado. El CCyC reproduce este último cri-
terio en el art. 1240. Es dable convenir que el ejercicio de la opción pueda
efectuarse antes de cumplir con 75% del canon periódico total, pero no se
admite fijarlo con posterioridad a ello. En lo que hace al límite temporal, el
tomador puede ejercer el derecho hasta el vencimiento del contrato.

764

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Manual de Derecho Contractual

El ejercicio de la opción de compra (que el dador no puede rehusar) cons-


tituye una declaración de voluntad configurativa del título suficiente para la
transferencia del dominio sobre el bien objeto de leasing, cuya adquisición
requiere también el pago del valor residual y el cumplimiento de los recaudos
legales pertinentes según la naturaleza del bien de que se trate ([Link]., escritura

M
OOM
pública en los bienes inmuebles, inscripción registral en los automotores, etc.),
a cuyo efecto las partes deben otorgar la documentación y efectuar los demás
actos necesarios (art. 1242). El pago del precio correspondiente al ejercicio de
la opción no es propiamente un requisito para la transmisión dominial, sino
más bien un recaudo necesario para que el tomador pueda exigirla, ya que, de
otro modo, podría intervertir el título por su sola voluntad, dada que el bien
se encuentra en su poder.

..CC
4.2 Pactos de exclusión de responsabilidad
En la misma línea inaugurada por la precedente ley 25.248, que a su vez
había seguido el sistema de la Convención de Unidroit, el art. 1232 regula
DDDD
ciertos efectos del contrato de leasing con la mirada puesta en los intereses del
dador financiero. Prescribe que en los casos de leasing financiero (art. 1231,
incs. a, b y c), el dador cumple su obligación sólo con adquirir los bienes indi-
cados por el tomador, a partir de lo cual, éste puede reclamar del vendedor, sin
necesidad de cesión, todos los derechos que emergen del contrato de compra-
LLAA

venta. Hasta aquí podría decirse que la disposición tiene un sentido práctico
que permite al tomador procurarse los bienes objeto del leasing directamente
del proveedor, sin intervención del dador que los adquirió, teniendo en cuenta
que en estos casos la elección de los bienes o la designación del proveedor es
decidida por el mismo tomador.
Empero, el ordenamiento va mucho más allá y admite la liberación con-
FFII

vencional del dador de la responsabilidad derivada de la obligación de sanea-


miento, e incluso, de la obligación de entrega. Por si hiciera falta recordarlo,
el reenvío a la autonomía privada en este ámbito de contratación predispuesta
implica la invariable inclusión de la cláusula de irresponsabilidad en todo lea-
sing financiero. No se nos escapa que en esta modalidad el dador concibe a la


operación como un negocio financiero que no consiente la asunción de riesgos


distintos al estrictamente crediticio, y que, al propio tiempo, la posibilidad del
tomador de dirigirse sin intermediarios al fabricante o vendedor del bien, le
permite ventilar con éste toda contienda relativa a la entrega, calidad, garan-
tías, reparaciones, etc., por lo que, en principio, sus intereses se encontrarían
suficientemente resguardados, al menos en lo que atañe a la garantía de sanea-
miento. Ahora bien, en los términos de la norma comentada, la falta de entre-
ga de la cosa por parte del proveedor no dispensa al tomador de su obligación

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Diego Hernán Zentner

de pago del canon a favor del dador, aun cuando ni siquiera puede usar el bien
objeto del contrato. A nuestro juicio, esta situación lesiva de los derechos del
tomador debe ser abordada desde la perspectiva de la conexidad contractual,
con el objeto de facultarlo a oponer al dador la suspensión del cumplimiento
por la inejecución de la prestación a cargo del proveedor del bien (art. 1075).

M
OOM
A mayor abundamiento, cuando el leasing financiero es celebrado con un
tomador que reviste la calidad de destinatario final, la regla establecida por el
art. 1232 es incompatible con el sistema de protección del consumidor, en
razón de la preeminencia normativa de este régimen (arts. 1° y 3°, LDC, y
1094, CCyC), lo que nos lleva a concluir que cualquier pacto exonerativo de
responsabilidad (tanto por la obligación de entrega como la de saneamiento)
debe tenerse por no convenido (arts. 37, LDC, y 988, CCyC).

..CC
El art. 1232, párr. 2°, puntualiza que estas responsabilidades son irrenun-
ciables en el leasing operativo (art. 1231, inc. d), lo que resulta razonable ya
que el dador es el fabricante, importador, vendedor o constructor del bien.
Por último, en el caso del leasing bajo la modalidad de sale and lease-back
DDDD
(art. 1231, inc. e), el dador no responde por la obligación de entrega ni por la
garantía de saneamiento, excepto pacto en contrario (art. 1232, párr. 3°). La
lógica de esta solución es que el tomador es el dueño original, que mantiene la
tenencia del bien y conoce su situación material y jurídica.
LLAA

4.3 Límites a los acreedores


Como hemos señalado, para la oponibilidad del contrato de leasing a los
terceros es necesaria su inscripción en el registro respectivo (art. 1234, párr.
2°). En adición a ello, el art. 1237 remarca que el contrato debidamente ins-
cripto es oponible a los acreedores de las partes.
Para un análisis ordenado, conviene diferenciar entre acreedores del toma-
FFII

dor y acreedores del dador.


Los acreedores del tomador ven limitados sus poderes de agresión sobre
el bien sujeto a leasing, toda vez que su titularidad pertenece al dador; en
consecuencia, carecen de facultades para ejecutar o secuestrar el bien. No obs-
tante, pueden subrogarse en los derechos del tomador para ejercer la opción


de compra (art. 1237).


Si se trata de acreedores del dador, como efecto de la oponibilidad del
leasing se infiere que sólo pueden embargar en forma preventiva los bienes res-
pectivos, aunque sin posibilidad de ejecución hasta la finalización del contrato
y siempre que el tomador no ejerza la opción de compra.

4.4 Quiebra de las partes


La necesidad de garantizar la estabilidad temporal del leasing llevó al le-

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Manual de Derecho Contractual

gislador a contemplar soluciones especiales para el caso de producirse el con-


curso preventivo o la quiebra de alguna de las partes durante la ejecución del
contrato.
La cuestión fue abordada por el art. 11 de la ley 25.248, aún vigente, y los
efectos varían según la situación falencial o de concursamiento corresponda al

M
OOM
dador o al tomador.
En caso de concurso o quiebra del dador, se prevé que el contrato continúa
por el plazo convenido, sin afectar el derecho del tomador de ejercer la opción
de compra en el tiempo previsto. La medida es loable, ya que protege los de-
rechos del tomador en el leasing.
Cuando la situación de cesación de pagos involucra al tomador, es menes-
ter distinguir entre la quiebra y el concurso. En el primer supuesto, el síndico

..CC
actuante en el proceso judicial puede optar por la continuidad del leasing en
las condiciones pactadas o por la resolución contractual, dentro del término
de sesenta días desde que se decretó la quiebra.
En el marco de un concurso preventivo, el tomador tiene la misma opción
DDDD
antes descripta, la que debe ejercerse en las condiciones previstas por el art. 20
de la Ley de Concursos y Quiebras (N° 24.522), a saber: a) plazo de treinta
días desde la apertura del concurso; b) autorización judicial, previa vista al
síndico; c) derecho del cocontratante (dador) de exigir el cumplimiento de las
prestaciones adeudadas a la fecha de presentación en concurso, bajo apercibi-
LLAA

miento de resolución.
En caso de silencio dentro del término pertinente en cada caso, el contrato
se considera resuelto de pleno derecho; en tal hipótesis, el tomador debe res-
tituir inmediatamente el bien al dador a simple petición de éste, con la sola
exhibición del contrato inscripto, sin necesidad de trámite o verificación pre-
via, y sin perjuicio del derecho que asiste al dador de reclamar en el concurso
FFII

o en la quiebra el canon devengado hasta la devolución del bien y los demás


créditos que resulten del contrato.

4.5 Responsabilidad civil del dador


El tema que aquí tratamos atañe a los daños causados a terceros como


consecuencia del riesgo o vicio de la cosa objeto del leasing.


Cabe tener presente en este punto que la solución que ofrece el ordena-
miento civil para la generalidad de los casos (arts. 1757 y 1758) es la responsa-
bilidad objetiva y concurrente del dueño y del guardián de la cosa.
Sin embargo, el legislador ha contemplado una excepción a esta regla cuan-
do se trata de cosas sometidas a un contrato de leasing (cuyo dueño, hasta el
ejercicio de la opción de compra, es el dador), criterio que se ha sostenido en
cada uno de los sucesivos regímenes legales del contrato.

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Diego Hernán Zentner

La ley 24.441 había previsto en el art. 33, párr. 2°, un tope cuantitativo de
la responsabilidad civil del dador, hasta el valor de la cosa entregada en leasing
cuyo riesgo o vicio fuera la causa del daño, si las partes no hubieran podido
razonablemente haberse asegurado. Se intentaba así limitar la responsabilidad
del dador frente al damnificado en base a la medida económica del bien objeto

M
OOM
del contrato, siempre que se hubiera contratado un seguro. A modo ejempli-
ficativo, si el objeto del leasing era un automotor, el dador sólo respondía por
el valor de dicho bien en el mercado, aunque la indemnización reconocida al
tercero hubiera sido mayor. En cambio, la responsabilidad del tomador (en
tanto guardián) seguía siendo plena.
La ley 25.248 adoptó una posición más radical aún en beneficio de los
intereses del dador. Disponía que la responsabilidad emergente del riesgo o

..CC
vicio de la cosa recaía exclusivamente sobre el tomador de las cosas dadas en
leasing (art. 17). De esta forma, se pasó a un sistema de eliminación total de
la reparación a cargo del dador y con prescindencia del aseguramiento de la
responsabilidad civil a terceros.
DDDD
El CCyC aborda la cuestión en el art. 1243. El precepto originalmente
proyectado obligaba a contratar un seguro de responsabilidad civil que cu-
briera eficaz y razonablemente los daños causados por las cosas objeto del
leasing, como recaudo indispensable para que el dador se liberara del deber
concurrente de responder. Pero el texto finalmente sancionado dejó de lado la
LLAA

inducción al seguro y mantuvo el régimen anterior con el siguiente precepto:


“La responsabilidad objetiva emergente del artículo 1757 recae exclusivamente
sobre el tomador o guardián de las cosas dadas en leasing”.
Compartimos la opinión de una parte importante de la doctrina que ha
sostenido que la supresión lisa y llana de la responsabilidad del dador produce
una grieta en el sistema de reparación de daños fundada en un factor objeti-
FFII

vo de atribución, al punto de crear una inadmisible discriminación entre las


víctimas de daños provenientes del riesgo o vicio de las cosas, quienes resultan
ajenas a las relaciones jurídicas celebradas por el titular de dominio de los bie-
nes respectivos, con el agravante de que en el caso del leasing el dador es, de
ordinario, la parte más solvente del contrato. Para peor, al no imponer siquiera


la obligación de contratar un seguro de responsabilidad civil para la operativi-


dad de la exención del dueño, se corre el riesgo de privar al damnificado de la
reparación dineraria de los daños padecidos.
Todavía menos lógica tiene desvincular de responsabilidad al dador de un
leasing operativo, dada su condición de fabricante de la cosa riesgosa o defec-
tuosa.
En todo caso, una interpretación consistente para quienes postulan la sub-
sistencia de la categoría de consumidores expuestos luego de la sanción del

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Manual de Derecho Contractual

CCyC, impediría aplicar el art. 1243 en los casos de leasing de consumo, por
contraponerse a la norma imperativa del art. 40 de la LDC, en cuanto con-
sagra la responsabilidad solidaria de todos los proveedores que participan del
proceso económico del bien.

M
OOM
5. Extinción
El contrato de leasing finaliza de modo normal al cabo del término estipu-
lado, y de modo anormal, por diversas causales de extinción anticipada, como
el incumplimiento del tomador, expresamente regulada por el Código.

..CC
5.1 Vencimiento del plazo
El fenecimiento del término contractual pactado en el leasing presenta
diversas alternativas, según se ejerza o no la opción de compra. En el primer
DDDD
supuesto, el tomador pasa a ser el dueño del bien.
Si el tomador no opta la adquisición del bien, se abren dos vías posibles.
Una de ellas es que el leasing concluya con el vencimiento del plazo, debiendo
el tomador proceder a la restitución del bien.
El otro camino consiste en pactar la renovación o prórroga del leasing, la
que puede ser decidida por mutuo acuerdo o a opción del tomador, según las
LLAA

condiciones que se prevean (art. 1241). A su vez, esta extensión temporal del
contrato puede versar sobre el mismo objeto oportunamente arrendado, o
bien, es dable convenir la sustitución por otro nuevo.

5.2 Resolución por falta de pago del tomador


De manera meticulosa, el CCyC detalla las consecuencias del incumpli-
FFII

miento del tomador en el pago del canon y el procedimiento a seguir por el


dador para hacer efectiva la resolución y la ejecución del crédito, con diferen-
tes matices según el objeto del contrato sean bienes muebles o inmuebles.
Tal como veremos, el común denominador en ambas hipótesis es la tutela
de los intereses económicos del dador.


5.2.1 Leasing inmobiliario: desalojo y ejecución


Los efectos de la falta de pago del canon periódico en el leasing cuyo ob-
jeto es una cosa inmueble han sido disciplinados en el art. 1248. Las fatigosas
reiteraciones en las que incurre el texto de la ley tornan aconsejable sistemati-
zar las distintas reglas sustanciales y procedimentales que surgen del precepto
comentado.
a) Mora automática. La falta de pago del canon produce la mora automá-
tica del tomador por el solo vencimiento del plazo, sin necesidad de interpe-

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Diego Hernán Zentner

lación. Mientras no se pacte lo contrario, basta el incumplimiento de una sola


de las cuotas periódicas en que se divide el canon para configurar el estado de
mora que habilita a la resolución, lo que difiere del régimen locativo, que exige
el impago de dos alquileres consecutivos.
b) Plazo de gracia según el grado de avance del contrato. Sin perjuicio de

M
OOM
lo anterior, se confiere al tomador incumplidor, por única vez durante el con-
trato, el derecho de sanear su estado de mora dentro de un término adicional,
siempre que la falta de pago se produzca luego de cumplir -como mínimo- con
el pago de la cuarta parte del canon total. Cuando el incumplimiento acaece
antes de abonarse las tres cuartas partes del canon convenido, el tomador dis-
pone de un plazo no menor de sesenta días contados a partir de la recepción
de la intimación de pago cursada por el deudor para cancelar los períodos

..CC
adeudados con más sus intereses. El término se extiende a noventa días, cuan-
do el incumplimiento ocurre después de haber pagado las tres cuartas partes
del canon. En cualquiera de los dos supuestos, si el tomador se encuentra en
condiciones contractuales de hacer ejercicio de la opción de compra, puede
DDDD
abonar el valor residual con sus respectivos accesorios dentro del mismo plazo.
c) Juicio de desalojo. La falta de pago del tomador (y en su caso, la persis-
tencia del incumplimiento una vez vencido el plazo de gracia antes referido),
deja expedita al dador la acción judicial para demandar el desalojo del inmue-
ble cedido en leasing.
LLAA

d) Reglas procesales especiales. En el marco del proceso judicial de desalojo


sólo se admite como defensa el pago total documentado, que el tomador debe
oponer dentro de los cinco días de corrido el traslado de la acción. En defecto
de ello, el tomador cuenta, dentro del mismo plazo y por única vez a lo largo
del contrato, con la posibilidad de paralizar el trámite mediante el pago de la
totalidad de lo adeudado con más sus intereses. De no mediar ninguna de las
FFII

dos circunstancias anteriores (prueba del cumplimiento o cancelación de la


deuda), el juez debe disponer el lanzamiento sin más trámite.
e) Cobro ejecutivo. Verificado el desalojo, el dador puede reclamar por la
vía ejecutiva el pago de los períodos debidos hasta el momento del lanzamien-
to, con más sus intereses y costas.


f ) Daños y perjuicios. Asimismo, el dador tiene acción por el resarcimiento


de los daños y perjuicios que resulten del deterioro anormal de la cosa impu-
table al dolo, culpa o negligencia del tomador.
5.2.2 Leasing sobre cosas muebles: secuestro y ejecución
El art. 1249 establece el modo de proceder en caso de incumplimiento en
el contrato de leasing cuyo objeto lo constituye un bien mueble.
Ante la mora del tomador, el dador dispone de dos pretensiones excluyen-
tes entre sí:

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