Guía Completa sobre Leasing y su Regulación
Guía Completa sobre Leasing y su Regulación
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caPÍtulo Xl
leaSing
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SUMARIO: 1. Nociones introductorias. 1.1. Función económica.
1.2. Antecedentes normativos. 1.3. Definición legal. 1.4. Carac-
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teres. 1.5. Especies. 1.5.1. Leasing operativo. 1.5.2. Leasing fi-
nanciero. 1.5.3. Retroleasing (sale and lease-back). 2. Elementos
propios. 2.1. Objeto. 2.1.1. Bienes comprendidos. Modalidades de
elección del bien. 2.1.2. Precio: canon periódico y valor residual.
2.2. Forma: exigencia de escritura pública. Inscripción del contrato.
3. Efectos generales. 3.1. Obligaciones del dador. 3.2. Obligacio-
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1. Nociones introductorias
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obsolescencia.
También son apreciadas sus ventajas desde el punto de vista tributario. En-
tre otros beneficios, cabe computar que el objeto no se incorpora al dominio
del tomador en un principio, de modo tal que el bien no queda alcanzado por
el impuesto al patrimonio. Por otro lado, el pago del canon es un gasto que
puede ser aplicado como deducción impositiva.
Por estas razones, hemos preferido tratar este instituto en el marco de los
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contratos de financiamiento, en la inteligencia de que la finalidad económica
crediticia es el rasgo prevalente de la operación jurídica. No obstante, el Códi-
go Civil y Comercial le ha dispensado un encuadre metodológico dentro del
grupo de contratos de cambio, a continuación de la locación.
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1.2 Antecedentes normativos
La amplia tradición jurídica en países como Estados Unidos contrastaba
con la escasa utilización en el ámbito local de la entonces atípica figura del lea-
sing, sólo mencionada en la Ley de Entidades Financieras. Ello y la posterior
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De acuerdo con el art. 1227, “en el contrato de leasing el dador conviene
transferir al tomador la tenencia de un bien cierto y determinado para su uso y
goce, contra el pago de un canon y le confiere una opción de compra por un precio”.
En procura de un concepto más completo, cabe entender por leasing el con-
trato en virtud del cual una de las partes (dador) se obliga a transferir a la otra
(tomador) la tenencia de un bien determinado para su uso y goce, a cambio
de un canon periódico en dinero, con derecho de opción de compra a favor
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del tomador, contra el pago de un valor residual.
Tal como surge de la descripción conceptual de la figura, el contrato tie-
ne dos etapas temporales sucesivas: un primer período de naturaleza locativa
y una segunda fase asimilable a la compraventa. Por tal razón, el art. 1250
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dispone que se aplican subsidiariamente al leasing las reglas compatibles de
la locación hasta el momento que el tomador abona la totalidad del canon y
ejerce la opción de compra con pago del precio, excluyéndose las disposiciones
relativas a plazos mínimos y máximos. Una vez ejercida la opción de compra,
son aplicables en subsidio las reglas compatibles de la compraventa para la
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1.4 Caracteres
Del análisis de la figura contractual se desprenden los caracteres jurídicos
que la definen.
a) Bilateral: ambas partes se obligan recíprocamente desde el perfecciona-
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goce del bien y de pago del canon de amortización se cumplen durante un
tiempo considerable.
En la práctica, el leasing exhibe la característica de predisposición del con-
tenido a cargo del dador, sujeta a la adhesión por parte del tomador. Resultan
aplicables las disposiciones de los arts. 984 a 989.
Asimismo, el acto pertenece al campo normativo de las relaciones contrac-
tuales de consumo cuando el tomador resulta el destinatario final de los bienes
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objeto del leasing, no así en los casos que son integrados en forma específica
al proceso de producción o de comercialización del tomador. En los supuestos
de leasing financiero de consumo son de especial aplicación las prescripciones
del art. 36 de la LDC, y en consecuencia, se imponen al dador los requeri-
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mientos informativos de la transacción, las disposiciones sobre conexidad con-
tractual y las reglas imperativas en punto a la competencia territorial. Veremos
en el acápite respectivo cómo ciertas soluciones del Código colisionan con las
reglas indisponibles del bloque normativo de consumo.
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1.5 Especies
Dependiendo de los sujetos intervinientes y de la finalidad que persigue la
operación, el contrato de leasing admite diversas modalidades posibles. Ana-
lizaremos en este acápite las que han sido receptadas por el ordenamiento
positivo.
1.5.1 Leasing operativo
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de compraventa o suministro, a fin de su posterior entrega al tomador. Así, el
financista se convierte en dador en el contrato de leasing que celebra con el
tomador, del cual el proveedor no es parte.
Por lo general, el plazo del leasing financiero es mayor que el del operativo,
ya que tiende a coincidir con la vida económica del bien.
1.5.3 Retroleasing (sale and lease-back).
Por oposición a los supuestos anteriores, la finalidad típica de la operación
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de leasing bajo la modalidad conocida como “sale and lease-back” es el acceso
al crédito y no la adquisición de un bien. El interesado, que ya cuenta con
un bien de capital, lo vende al financista y el precio que percibe le permite
satisfacer su necesidad de liquidez. Al mismo tiempo, para mantener el bien
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ininterrumpidamente afectado a la explotación productiva y permitirle su fu-
tura readquisición, el financista (dador) se lo cede en leasing.
No faltan las críticas al retroleasing, por ser un mecanismo de garantía anó-
mala que produce la apropiación directa de la cosa por el acreedor, y además
puede facilitar la cobertura de préstamos usurarios (situación análoga a la del
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2. Elementos propios
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2.1 Objeto
2.1.1 Bienes comprendidos. Modalidades de elección del bien
El objeto del leasing ha sido concebido con amplitud. Así lo refleja el art.
1228. La prestación a cargo del dador puede consistir en la entrega de diversas
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Se exige en todos los casos que los bienes sean de propiedad del dador, o
en su defecto, que éste tenga facultades suficientes para darlos en leasing. En
cuanto a este punto, que atañe a la legitimación para ser dador, el art. 1231
describe las distintas formas posibles de adquisición u origen del bien.
Una modalidad elemental consiste en que el bien sea de propiedad del
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dador con anterioridad a su vinculación contractual con el tomador (inc. d),
situación que se ajusta puntualmente al leasing operativo, donde el dador es el
mismo proveedor del bien.
Asimismo, se admite: que el dador adquiera el bien de la persona indicada
por el tomador (inc. a); que el dador adquiera el bien según especificaciones
técnicas, catálogos, folletos o descripciones provistos por el tomador (inc. b);
que el tomador adquiera el bien y luego ceda al dador su posición contractual
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en el contrato de compraventa (inc. c). Las tres modalidades corresponden al
leasing financiero y suponen, en el primer caso, la individualización del pro-
veedor requerido para la compra del bien, en el segundo, la descripción de las
características específicas del bien a fin de que dador lo procure mediante la
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elección del proveedor que considere conveniente, y en el último supuesto, la
adquisición original por el propio interesado, y la posterior la transmisión de
sus derechos en el contrato de compraventa celebrado con el proveedor, para
que el dador lo sustituya y le financie la compra del bien mediante el leasing.
Otra alternativa contemplada es la adquisición del bien por el dador al
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tomador (inc. e), lo que atañe a la modalidad de retroleasing o “sale and lea-
se-back”.
Finalmente, se prevé la hipótesis de que el bien esté “a disposición jurídica
del dador por título que le permita constituir leasing” (inc. f ). Aun cuando el
texto no es suficientemente claro sobre el alcance prescripto, se entiende que
está dirigido a reconocer la posibilidad de constituir un contrato derivado del
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del canon periódico los servicios y accesorios necesarios para el diseño, insta-
lación, puesta en marcha y puesta a disposición de los bienes dados en leasing.
Bajo esta modalidad, el tomador tiene la posibilidad de financiar la totalidad
del monto correspondiente a la operación.
Durante el transcurso del plazo contractual el bien se va amortizando, de
manera tal que al momento de completarse el pago del canon, el dador en-
cuentra compensado el menor valor del activo físico, además de recuperar y
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hacer rendir el activo financiero.
También resulta parte de la retribución el valor residual, que no es otra
cosa que la suma de dinero que debe abonar el tomador al dador en caso de
optar por la compra del bien objeto del leasing. Según dispone el art. 1230, el
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precio de ejercicio de la opción de compra puede ser determinado o determi-
nable. En el primer supuesto, las partes estipulan el valor residual en un cierto
importe, que puede consistir en la estimación anticipada del valor del bien a
la extinción del contrato; mientras que en el segundo caso, dador y tomador
convienen en el contrato el procedimiento o las pautas para su oportuna cuan-
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tificación ([Link]., diferencia del valor del bien entre el inicio del contrato y al
tiempo de la opción de compra, fijación por un tercero, etc.).
Pese a este perfil excesivamente flexible que le confiere al contrato el CCyC,
la determinación del valor residual y las condiciones convencionales para el
ejercicio de la opción de compra no pueden redundar en una desnaturaliza-
ción del contrato, tal como lo advierte con agudeza un muy añejo criterio
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jurisprudencial (fallo “Singer c/Chacra” del año 1913), lo que ocurre, por
ejemplo, cuando el tomador se convierte en dueño recién con el pago de la
última cuota, o cuando el valor residual es meramente simbólico o irrisorio, de
modo de colocar al tomador en situación de virtual cautividad. En tales casos,
se pone en crisis la calificación del contrato como leasing por desviación de
los fines típicos del acto y la operación jurídica debe interpretarse como una
compraventa en cuotas.
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los instrumentos privados) es un recaudo imprescindible para posibilitar la
necesaria inscripción del contrato.
En cuanto a la formalidad especial exigida para las operaciones de leasing
sobre inmuebles, buques y aeronaves, creemos que tiene el mismo rango de
solemnidad relativa, habida cuenta la falta de una sanción de nulidad para
el caso de omisión, lo que torna operativa la conversión del negocio en una
promesa de elevar el acto a escritura pública.
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Más allá de los efectos entre partes según la formalidad prevista en cada
caso, a los fines de su oponibilidad frente a terceros, y particularmente frente
a acreedores, el contrato debe inscribirse en el registro correspondiente (arts.
1234, párr. 2°, y 1237). Las derivaciones sustanciales de esta cuestión serán
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analizadas más adelante.
Por lo pronto, diremos que el CCyC ha regulado en los arts. 1234 a 1236
diversos aspectos instrumentales relativos a la registración del contrato que
desglosaremos: a) registro competente: es el que corresponde a la naturaleza
de los bienes que constituyen su objeto (inmuebles, buques, aeronaves, auto-
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software, las de la Ley de Prenda con Registro y las que rigen el funciona-
miento del Registro de Créditos Prendario; c) plazo para la inscripción: puede
efectuarse a partir de la celebración del contrato, con prescindencia de la fecha
en que corresponda hacer entrega de la cosa objeto de la prestación compro-
metida; para que produzca efectos contra terceros desde la entrega del bien,
la inscripción debe solicitarse dentro de los cinco días hábiles posteriores; pa-
sado ese término, el efecto se produce desde que el contrato se presenta para
su registración; d) vigencia de la inscripción: la inscripción se mantiene por
diez años, excepto en el caso de inmuebles, que dura veinte años; en ambos
supuestos puede renovarse antes de su vencimiento, por rogación del dador o
por orden judicial; e) publicidad de la inscripción: el registro debe expedir cer-
tificados e informes; el certificado sobre determinado bien que no indique de
la inscripción de un contrato de leasing tiene eficacia legal hasta veinticuatro
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registrables y software rigen las reglas dispuestas por los arts. 1244 a 1246,
algunas de las cuales llaman la atención por ser de neto corte administrati-
vo, impropias del ordenamiento civil. Según dichas normas, la cancelación
procede por orden judicial dictada en un proceso con participación del da-
dor o a petición del dador o su cesionario. El tomador sólo puede solicitar
la cancelación de la inscripción si acredita haber cumplido con los recaudos
para ejercer la opción de compra, haber depositado la totalidad del canon y
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el valor residual, haber interpelado fehacientemente al dador por quince días
hábiles, y haber cumplido con las demás obligaciones a su cargo. En lo que
atañe al procedimiento, una vez solicitada la cancelación, el encargado del re-
gistro debe notificar al dador por carta certificada en el domicilio constituido
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en el contrato, y si éste manifiesta conformidad o no formula observaciones
dentro de los quince días hábiles, se cancela la inscripción; si el dador formula
observaciones o el encargado estima insuficiente el depósito, lo comunica al
tomador, quien queda habilitado para ejercer las acciones pertinentes.
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3. Efectos generales
3.1 Obligaciones del dador
a) Adquirir el bien indicado por el tomador. En el leasing financiero, el
dador se compromete a comprar los bienes requeridos por el cocontratante
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to del leasing al tomador para que éste pueda ejercer el uso y goce (art. 1227).
Por aplicación subsidiaria de las reglas del contrato de locación (art. 1250), y
a falta de disposiciones especiales, corresponde remitirse a todas las cuestiones
pertinentes a la obligación de entrega previstas para ese contrato, en cuanto a
condiciones de estado, tiempo, lugar y demás circunstancias.
Esta obligación es esencial en el leasing operativo, en el que el dador es
fabricante, importador, vendedor o constructor del bien, y no consiente una
dispensa contractual (art. 1232, párr. 2°). Sin embargo, el art. 1232, párr. 1°,
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obligación de entrega, excepto pacto en contrario (art. 1232, párr. 3°).
c) Garantizar por saneamiento. Siendo el leasing un contrato oneroso,
resulta a cargo del dador la responsabilidad emergente por la obligación de
saneamiento por evicción y vicios redhibitorios con relación al bien que cons-
tituye el objeto de la prestación. Cuando se trata del leasing operativo, la ley
consagra una excepción a la regla general de supletoriedad o disponibilidad de
la garantía: se tiene por ineficaz cualquier cláusula de liberación de responsa-
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bilidad (art. 1232, párr. 2°).
En cambio, se admite la dispensa convencional de la obligación de sanea-
miento a favor del dador en el caso del leasing financiero (art. 1232, párr.
1°). En la modalidad de retroleasing directamente no hay responsabilidad del
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dador por saneamiento, a menos que se acuerde lo contrario entre las partes
(art. 1232, párr. 2°).
Más allá de estas variables, el dador debe abstenerse de todo acto u omisión
que importe la perturbación del uso y goce pacífico del bien que confiere al
tomador.
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dinarios. El tomador se obliga a mantener el bien objeto del leasing en buen
estado, lo que supone, entre otros deberes, no abandonarlo, no deteriorarlo y
efectuar las reparaciones que resulten menester.
En particular, se impone al tomador el pago de los gastos ordinarios y
extraordinarios de conservación y uso, incluyendo seguros, impuestos y tasas
que recaigan sobre los bienes y las sanciones ocasionadas por su uso, excepto
convención en contrario (art. 1232, párr. 1°). Como se aprecia, el rigor de
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esta obligación es mayor que la que rige para el locatario en el contrato de
locación, lo que se explica en la función predominantemente financiera del
leasing. La obligación de contratar seguros (patrimonial, de responsabilidad
civil, etc.) y correr con sus costos da cuenta del desplazamiento al tomador de
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los riesgos provenientes del caso fortuito que pudieran afectar al bien.
Otro deber accesorio a la obligación tratada es el de permitir al dador la
inspección o verificación del estado y condiciones de uso del bien durante la
etapa locativa del contrato.
d) No trasladar los bienes muebles. Siendo que el bien sujeto a leasing
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cumple una función de garantía con relación al crédito otorgado por el dador,
cuando se trata de bienes muebles se impone al tomador la obligación de man-
tenerlos en el lugar en que deben encontrarse según lo estipulado en el contra-
to, excepto conformidad expresa del dador para su desplazamiento, otorgada
por escrito; en tal supuesto, el traslado puede efectuarse una vez inscripta esta
circunstancia, así como la conformidad del dador (art. 1236). La situación es
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del leasing. Ello luce sobreabundante con sólo considerar que el tomador no
tiene sino un derecho personal de uso y goce del bien, y un acto de disposición
importaría transmitir un derecho mejor o más extenso. En todo caso, la venta
o el gravamen resultan inoponibles al dador, quien tiene acción reivindicato-
ria y poder de secuestro sobre la cosa mueble que se encuentre en poder de
cualquier tercero, sin perjuicio de la responsabilidad del tomador (art. 1239).
Aquí la reivindicación procede, aunque el tercero adquirente sea de buena fe
y a título oneroso.
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caso el locatario puede pretender derechos sobre el bien que impidan o limiten
en modo alguno los derechos del dador. Esta disposición debe interpretarse en
consonancia con las reglas que rigen la sublocación de los arts. 1213 a 1216.
f ) Restituir el bien. Si el tomador no ejerce la opción de compra, queda
obligado a devolver el bien al dador al vencimiento del término contractual.
Por aplicación supletoria de las normas sobre locación, y en ausencia de esti-
pulación distinta, la restitución debe concretarse en el estado en que se recibió
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el bien, excepto los deterioros provenientes del mero transcurso del tiempo y
de su uso regular (art. 1210).
g) Pagar el valor residual. En el supuesto de optar por la compra del bien,
el tomador debe abonar al dador el valor residual según las pautas establecidas
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en el contrato.
El dador puede ceder el crédito proveniente del precio de la opción de
compra, sin perjuicio de los derechos del tomador en cuanto a su ejercicio
(art. 1247).
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4. Efectos particulares
4.1 Opción de compra y transmisión del dominio
Puede afirmarse que el leasing lleva ínsito un contrato de opción en los
términos del art. 996 del Código, cuya virtualidad consiste en otorgar al to-
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pública en los bienes inmuebles, inscripción registral en los automotores, etc.),
a cuyo efecto las partes deben otorgar la documentación y efectuar los demás
actos necesarios (art. 1242). El pago del precio correspondiente al ejercicio de
la opción no es propiamente un requisito para la transmisión dominial, sino
más bien un recaudo necesario para que el tomador pueda exigirla, ya que, de
otro modo, podría intervertir el título por su sola voluntad, dada que el bien
se encuentra en su poder.
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4.2 Pactos de exclusión de responsabilidad
En la misma línea inaugurada por la precedente ley 25.248, que a su vez
había seguido el sistema de la Convención de Unidroit, el art. 1232 regula
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ciertos efectos del contrato de leasing con la mirada puesta en los intereses del
dador financiero. Prescribe que en los casos de leasing financiero (art. 1231,
incs. a, b y c), el dador cumple su obligación sólo con adquirir los bienes indi-
cados por el tomador, a partir de lo cual, éste puede reclamar del vendedor, sin
necesidad de cesión, todos los derechos que emergen del contrato de compra-
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venta. Hasta aquí podría decirse que la disposición tiene un sentido práctico
que permite al tomador procurarse los bienes objeto del leasing directamente
del proveedor, sin intervención del dador que los adquirió, teniendo en cuenta
que en estos casos la elección de los bienes o la designación del proveedor es
decidida por el mismo tomador.
Empero, el ordenamiento va mucho más allá y admite la liberación con-
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de pago del canon a favor del dador, aun cuando ni siquiera puede usar el bien
objeto del contrato. A nuestro juicio, esta situación lesiva de los derechos del
tomador debe ser abordada desde la perspectiva de la conexidad contractual,
con el objeto de facultarlo a oponer al dador la suspensión del cumplimiento
por la inejecución de la prestación a cargo del proveedor del bien (art. 1075).
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A mayor abundamiento, cuando el leasing financiero es celebrado con un
tomador que reviste la calidad de destinatario final, la regla establecida por el
art. 1232 es incompatible con el sistema de protección del consumidor, en
razón de la preeminencia normativa de este régimen (arts. 1° y 3°, LDC, y
1094, CCyC), lo que nos lleva a concluir que cualquier pacto exonerativo de
responsabilidad (tanto por la obligación de entrega como la de saneamiento)
debe tenerse por no convenido (arts. 37, LDC, y 988, CCyC).
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El art. 1232, párr. 2°, puntualiza que estas responsabilidades son irrenun-
ciables en el leasing operativo (art. 1231, inc. d), lo que resulta razonable ya
que el dador es el fabricante, importador, vendedor o constructor del bien.
Por último, en el caso del leasing bajo la modalidad de sale and lease-back
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(art. 1231, inc. e), el dador no responde por la obligación de entrega ni por la
garantía de saneamiento, excepto pacto en contrario (art. 1232, párr. 3°). La
lógica de esta solución es que el tomador es el dueño original, que mantiene la
tenencia del bien y conoce su situación material y jurídica.
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dador o al tomador.
En caso de concurso o quiebra del dador, se prevé que el contrato continúa
por el plazo convenido, sin afectar el derecho del tomador de ejercer la opción
de compra en el tiempo previsto. La medida es loable, ya que protege los de-
rechos del tomador en el leasing.
Cuando la situación de cesación de pagos involucra al tomador, es menes-
ter distinguir entre la quiebra y el concurso. En el primer supuesto, el síndico
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actuante en el proceso judicial puede optar por la continuidad del leasing en
las condiciones pactadas o por la resolución contractual, dentro del término
de sesenta días desde que se decretó la quiebra.
En el marco de un concurso preventivo, el tomador tiene la misma opción
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antes descripta, la que debe ejercerse en las condiciones previstas por el art. 20
de la Ley de Concursos y Quiebras (N° 24.522), a saber: a) plazo de treinta
días desde la apertura del concurso; b) autorización judicial, previa vista al
síndico; c) derecho del cocontratante (dador) de exigir el cumplimiento de las
prestaciones adeudadas a la fecha de presentación en concurso, bajo apercibi-
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miento de resolución.
En caso de silencio dentro del término pertinente en cada caso, el contrato
se considera resuelto de pleno derecho; en tal hipótesis, el tomador debe res-
tituir inmediatamente el bien al dador a simple petición de éste, con la sola
exhibición del contrato inscripto, sin necesidad de trámite o verificación pre-
via, y sin perjuicio del derecho que asiste al dador de reclamar en el concurso
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La ley 24.441 había previsto en el art. 33, párr. 2°, un tope cuantitativo de
la responsabilidad civil del dador, hasta el valor de la cosa entregada en leasing
cuyo riesgo o vicio fuera la causa del daño, si las partes no hubieran podido
razonablemente haberse asegurado. Se intentaba así limitar la responsabilidad
del dador frente al damnificado en base a la medida económica del bien objeto
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del contrato, siempre que se hubiera contratado un seguro. A modo ejempli-
ficativo, si el objeto del leasing era un automotor, el dador sólo respondía por
el valor de dicho bien en el mercado, aunque la indemnización reconocida al
tercero hubiera sido mayor. En cambio, la responsabilidad del tomador (en
tanto guardián) seguía siendo plena.
La ley 25.248 adoptó una posición más radical aún en beneficio de los
intereses del dador. Disponía que la responsabilidad emergente del riesgo o
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vicio de la cosa recaía exclusivamente sobre el tomador de las cosas dadas en
leasing (art. 17). De esta forma, se pasó a un sistema de eliminación total de
la reparación a cargo del dador y con prescindencia del aseguramiento de la
responsabilidad civil a terceros.
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El CCyC aborda la cuestión en el art. 1243. El precepto originalmente
proyectado obligaba a contratar un seguro de responsabilidad civil que cu-
briera eficaz y razonablemente los daños causados por las cosas objeto del
leasing, como recaudo indispensable para que el dador se liberara del deber
concurrente de responder. Pero el texto finalmente sancionado dejó de lado la
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CCyC, impediría aplicar el art. 1243 en los casos de leasing de consumo, por
contraponerse a la norma imperativa del art. 40 de la LDC, en cuanto con-
sagra la responsabilidad solidaria de todos los proveedores que participan del
proceso económico del bien.
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5. Extinción
El contrato de leasing finaliza de modo normal al cabo del término estipu-
lado, y de modo anormal, por diversas causales de extinción anticipada, como
el incumplimiento del tomador, expresamente regulada por el Código.
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5.1 Vencimiento del plazo
El fenecimiento del término contractual pactado en el leasing presenta
diversas alternativas, según se ejerza o no la opción de compra. En el primer
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supuesto, el tomador pasa a ser el dueño del bien.
Si el tomador no opta la adquisición del bien, se abren dos vías posibles.
Una de ellas es que el leasing concluya con el vencimiento del plazo, debiendo
el tomador proceder a la restitución del bien.
El otro camino consiste en pactar la renovación o prórroga del leasing, la
que puede ser decidida por mutuo acuerdo o a opción del tomador, según las
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condiciones que se prevean (art. 1241). A su vez, esta extensión temporal del
contrato puede versar sobre el mismo objeto oportunamente arrendado, o
bien, es dable convenir la sustitución por otro nuevo.
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lo anterior, se confiere al tomador incumplidor, por única vez durante el con-
trato, el derecho de sanear su estado de mora dentro de un término adicional,
siempre que la falta de pago se produzca luego de cumplir -como mínimo- con
el pago de la cuarta parte del canon total. Cuando el incumplimiento acaece
antes de abonarse las tres cuartas partes del canon convenido, el tomador dis-
pone de un plazo no menor de sesenta días contados a partir de la recepción
de la intimación de pago cursada por el deudor para cancelar los períodos
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adeudados con más sus intereses. El término se extiende a noventa días, cuan-
do el incumplimiento ocurre después de haber pagado las tres cuartas partes
del canon. En cualquiera de los dos supuestos, si el tomador se encuentra en
condiciones contractuales de hacer ejercicio de la opción de compra, puede
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abonar el valor residual con sus respectivos accesorios dentro del mismo plazo.
c) Juicio de desalojo. La falta de pago del tomador (y en su caso, la persis-
tencia del incumplimiento una vez vencido el plazo de gracia antes referido),
deja expedita al dador la acción judicial para demandar el desalojo del inmue-
ble cedido en leasing.
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