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Incumplimiento Culposo y Responsabilidad

extincion de las obligaciones
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INCUMPLIMIENTO CULPOSO

Es la situación que surge cuando el deudor no cumple por una falta de diligencia que
le es imputable. Esta circunstancia se presenta cuando la conducta del deudor no ha
estado a la altura de los estándares razonables de diligencia que se esperan en tales
circunstancias, y esa deficiencia de cuidado o atención se atribuye directamente a él.
En este marco, si se trata de una obligación de dar o de hacer, corresponde al
acreedor la función de alegar y de probar que efectivamente existe una obligación
vigente y vinculante; dicha carga de demostrar la existencia de la obligación sitúa al
deudor en la posición de demostrar una de dos posibilidades: o bien que la obligación
ha sido cumplida en los términos exigidos, o bien que mediaron circunstancias
externas o internas que impidieron su pago o cumplimiento.

En este sentido, el acreedor debe acreditar, con las pruebas pertinentes, cualquiera
de esas dos alternativas, de modo que el deudor tenga que responder ante estas
conclusiones. Por otro lado, si se trata de una prestación de no hacer, la carga recae
sobre el acreedor para demostrar fehacientemente la existencia de la obligación y la
producción del incumplimiento, es decir, demostrar que se llevó a cabo aquello que
no podría hacerse o que se realizó aquello que estaba expresamente prohibido hacer.
En cualquier caso general, y de manera unitaria, el deudor debe responder no sólo
por la prestación debida sino también por los daños y perjuicios que se deriven del
incumplimiento, los cuales deben ser indemnizados conforme a lo establecido por la
normativa aplicable.

En definitiva, la responsabilidad del deudor abarca tanto el cumplimiento de la


obligación en su sentido estricto como las consecuencias negativas derivadas de su
incumplimiento, incluyendo la reparación de los daños y perjuicios causados. Así
pues, la estructura de la carga probatoria cambia según el tipo de obligación
(dar/hacer versus no hacer), pero en todos los casos la responsabilidad del deudor
se extiende más allá de la mera prestación incumplida, abarcando también la
compensación de los daños que ese incumplimiento haya podido ocasionar.

FUNDAMENTO LEGAL

De acuerdo con lo expresado en el texto anterior, estas situaciones quedan abarcadas


por el código civil venezolano, en particular los artículos 1264 y 1272.
En el Artículo 1264 se establece con claridad que las obligaciones deben cumplirse
exactamente como han sido contraídas. El deudor responde por daños y perjuicios
en caso de contravención, asumiendo la responsabilidad por las consecuencias de su
incumplimiento.

Por su parte, el Artículo 1272 dispone que no pueden ser objeto de contrato las cosas
o servicios imposibles, subrayando la necesidad de una realidad viable para la
prestación contractual.

Del mismo modo, el código civil afirma con contundencia en su artículo 1185 que
quien cause daño a otro está obligado a repararlo, asumiendo la responsabilidad de
restituir el perjuicio causado.

El Artículo 1185 también se recoge en otra versión normativa: “El que con intención,
negligencia o imprudencia cause daño a otro, está obligado a repararlo”, enfatizando
la dimensión causal de la responsabilidad.

Con estos principios claramente definidos, se abre una dinámica inequívoca: el


deudor no responderá si se demuestra que el incumplimiento se debió a una causa
extraña, no imputable (Art. 1271).

RESPONSABILIDAD OBJETIVA

Es una doctrina que establece la responsabilidad objetiva del autor del daño, al
exigirle responder por el mero hecho de haber causado un perjuicio, sin que sea
necesario demostrar dolo, culpa, negligencia o imprudencia. Se fundamenta en el
principio de riesgo creado: cuando una persona realiza una actividad riesgosa, debe
hacerse cargo de las posibles consecuencias dañinas que dicha actividad pueda
generar. Asimismo se invoca el principio del “riesgo y provecho”: quien se beneficia
de una actividad, también asume los riesgos que esa actividad implica.

En el plano venezolano, el fundamento legal se apoya principalmente en el Código


Civil Venezolano: el Artículo 1193 determina que el guardián de una cosa responde
por los daños que esa cosa cause, salvo prueba de caso fortuito, fuerza mayor o culpa
exclusiva de la víctima; y el Artículo 1185, que, aunque consagra la responsabilidad
subjetiva, sirve de base para interpretar la responsabilidad objetiva en situaciones en
las que la ley presume el daño.
En la práctica, la responsabilidad objetiva se ilustra con ejemplos como el accidente
de tránsito, donde el conductor responde por los daños causados incluso sin
demostrar negligencia, salvo en casos de fuerza mayor; un accidente laboral en el
que el empleador debe responder por lesiones del trabajador aun cuando se haya
cumplido con las normas de seguridad; o daños ambientales, como la contaminación
de un río por parte de una empresa, que puede resultar responsable aunque no haya
actuado dolosamente. En cuanto a la jurisprudencia, la Sala de Casación Social del
Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) ha ratificado en numerosas decisiones que el
patrono responde de manera objetiva por los accidentes laborales, fundándose en el
principio de protección al trabajador y en el concepto de riesgo profesional.

BIBLIOGRAFIA

Nikol Montilla (2025) Incumplimiento Culposo

CODIGO CIVIL Gaceta Nº 2.990 Extraordinaria del 26 de Julio de 1982

Sofia Gallego (2023) La Responsabilidad Objetiva, explicada con ejemplos

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