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Demanda de Indemnización por Muerte Neonatal

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PROCEDIMIENTO: Juicio de Hacienda.

MATERIA: Indemnización de perjuicios.


DEMANDANTE: LUIS ALBERTO ACEVEDO POBLETE
RUT: 12.783.809-7
DEMANDANTE: LISSETTE PATRICIA ROJO RUBILAR
RUT: 14.174.502-6
ABOGADO PATROCINANTE: EDGAR FERNANDO ILIGARAY KOO
RUT: 11.816.321-4
APODERADO: HÉCTOR MAURO ÁLVAREZ FORTTE
RUT: 12.213.126-2
APODERADO: CARLOS FERNANDO EGUIGUREN BENAVIDES
RUT: 15.416.472-3
APODERADO: CONSTANZA-PAZ RADDATZ BRITO
RUT: 16.672.853-3
APODERADO: ÁLVARO ROBERTO TORRES TORRES
RUT: 16.155.723-4
APODERADO: FRANCISCO FERNANDO ROJAS GONCALVEZ
RUT: 16.202.744-1
DEMANDADO: SERVICIO DE SALUD IQUIQUE
RUT: 61.606.100-3
REPRESENTANTE: MARÍA PAULINA VERA ZAMORA
RUT: 10.696.229-5
DEMANDADO: HOSPITAL DR. ERNESTO TORRES GALDAMES
RUT: No tiene.
REPRESENTANTE: ALDO ANTONIO CAÑETE SOTO
RUT: 10.395.467-3
DEMANDADO: FISCO DE CHILE
RUT: 61.006.000-5
REPRESENTANTE: HÉCTOR MARCELO FAINÉ CABEZÓN
RUT: 5.849.994-3

EN LO PRINCIPAL, Demanda de indemnización de perjuicios en sede extracontractual, en


Juicio de Hacienda. PRIMER OTROSÍ, Acompaña documentos. SEGUNDO OTROSÍ, Perso-
nería. TERCER OTROSÍ, Patrocinio y poder.

S.J.L EN LO CIVIL DE IQUIQUE.

HÉCTOR ÁLVAREZ FORTTE, Abogado, en representación, según se acreditará, de


doña LISSETTE PATRICIA ROJO RUBILAR, secretaria, y de don LUIS ALBERTO ACE-
VEDO POBLETE, funcionario público, todos domiciliados para estos efectos en calle Simón
Bolívar número 202, oficina 505 de la ciudad y comuna de Iquique, a US. respetuosamente
digo:
Que por esta presentación, en representación de mis mandantes vengo en interponer
demanda de ordinaria, en juicio de hacienda, de indemnización de perjuicios por responsabi-
lidad civil extracontractual en contra del SERVICIO DE SALUD IQUIQUE, servicio público,
representado por su directora doña MARÍA PAULA VERA ZAMORA, o quien la subrogue o
reemplace en el cargo, ambos domiciliados en Aníbal Pinto 815, ciudad y comuna de Iquique,
en contra del HOSPITAL DR. ERNESTO TORRES GALDAMES, servicio público, represen-
tado por su director don ALDO ANTONIO CAÑETE SOTO, ambos domiciliados en avenida
Héroes de la Concepción número 502 de la ciudad y comuna de Iquique y en contra del
FISCO DE CHILE, persona jurídica de derecho público, representada en esta región por el
abogado procurador fiscal don HÉCTOR MARCELO FAINÉ CABEZÓN, o por quien lo su-
brogue o reemplace legalmente, ambos con domicilio en calle Sotomayor 528, quinto piso,
comuna de Iquique, a fin de que se les condene solidariamente o, en subsidio, de forma
simplemente conjunta, por todos los perjuicios que mis representados han sufrido como con-
secuencia de la muerte de su hijo recién nacido, quien falleció en dependencias del Hospital
Dr. Ernesto Torres Galdames el día 14 de abril de 2013, lo anterior en atención a las consi-
deraciones de hecho y de derecho que a continuación paso a exponer:
LOS HECHOS.
Los demandantes son un matrimonio que el año 2013 tomó la decisión de tener un
hijo, dado que su relación estaba consolidada y deseaban emprender juntos el camino de la
paternidad concibiendo a su primer hijo y comenzar así a formar su familia.
Es así como en el mes de agosto del año 2013 se enteraron de la feliz noticia de que
doña Lissette tenía tres meses de gestación. El embarazo se desarrolló sin ningún inconve-
niente de acuerdo a todos sus controles médicos de rutina, los cuales se realizaron todos
puntuales y cumpliendo con todas las indicaciones médicas, con el cuidado propio que en
ello tienen los padres primerizos.
Toda la situación antes descrita cambió el día 5 de noviembre de 2013, ya que Lissette
amaneció con sangramiento vaginal, por lo que mis representados concurrieron al Hospital
Dr. Ernesto Torres Galdames de esta ciudad. En tal lugar doña Lissette, pese a su estado de
salud, debió hacer una fila de 15 minutos para obtener una hora de atención, luego esperar
10 minutos para la toma de sus signos vitales, y finalmente otros 10 minutos para la atención
de la matrona y del médico de turno. Es decir, y pese a su estado, entre el ingreso al hospital
y la atención propiamente tal transcurrieron aproximadamente 35 minutos.
Luego de examinada por el médico de turno y la matrona del hospital fue diagnosticada
con “Sangra escaso. Placenta Baja”. Ante el desconocimiento de los alcances de este diag-
nóstico, mis representados consultaron a una matrona del Hospital que significaba esto, in-
formándoles la profesional que aquello era grave y podía provocar un aborto espontáneo si
no se tenían los cuidados necesarios, indicándoseles que doña Lissette debía mantener un
reposo absoluto por 7 días, no obstante, y pese a la gravedad del diagnóstico, personal del
hospital no instruyó la hospitalización de doña Lissette sino que se limitó a enviarla a su do-
micilio, previo a lo cual debió esperar otros 15 minutos de pie para realizar el pago de su
atención, antes de retirarse a su domicilio. Según le indicó el personal del hospital, ellos no
podían entregar una licencia médica, por lo que debían obtener este documento por parte del
profesional que estaba controlando el embarazo.
Que pese a seguir al pie de la letra las instrucciones dadas por los profesionales del
Hospital Dr. Ernesto Torres Galdames, doña Lissette continuó con metrorragia y molestias,
hasta que finalmente el día 13 de noviembre de 2013, a eso de las 1:30 de la madrugada
y dado los fuertes dolores abdominales que comenzó sufrir, decidieron concurrir nuevamente
al Hospital señalado, lugar en el cual se les informó, ya a eso de las 2:22 de la madrugada,
que la situación era grave, razón por la cual doña Lissette debía ser hospitalizada de inme-
diato como paciente de Alto Riesgo, pues se le diagnosticó con placenta previa y se les in-
formó que solo le quedaban 3 centímetros para que se le reventara la placenta, por lo que se
le realizaría un cerclaje.
Así las cosas, el personal del hospital le indicó a don Luis Acevedo que regresara a su
domicilio a buscar artículos personales de doña Lissette por lo que el Sr. Acevedo, encon-
trándose doña Lissette ya hospitalizada y creyendo que ella sería debidamente atendida –
dada su riesgosa situación- se retiró a su domicilio, regresando al hospital a eso de las 7:00
de la madrugada, percatándose que durante toda la noche doña Lissette no recibió mayores
cuidados, encontrándola sudorosa y con muchos dolores. En atención a ello el Sr. Acevedo
consultó reiteradamente por el médico de turno, indicándosele que el Sr. Márquez ingresaría
recién a las 8 de la mañana. Pasada esa hora, dado que no recibía noticias del médico refe-
rido, el Sr. Acevedo decidió ingresar a una dependencia donde se encontraba el personal
médico desayunando, consultando por el Sr. Márquez, identificándose uno de los presentes
como el referido profesional, quien, ante las consultas del Sr. Acevedo, le indicó que ya co-
nocía la historia médica de doña Lissette y que había dispuesto la aplicación de antibióticos,
insistiéndole el Sr. Acevedo que la examinara personalmente, por lo que el profesional con-
currió en ese momento a revisarla.
Conforme a lo que se contiene en la ficha clínica, el médico entrante efectivamente
dispuso a las 8:00 de la mañana la aplicación de antibióticos, eventual cerclaje1, nifedipino2
y betametasona3, todo lo cual indicó ese día 13 de noviembre.
Así, al ver que su pareja sería atendida finalmente, el Sr. Acevedo se retiró para tra-
bajar en su institución, confiando en que ahora sí se le prestarían las atenciones médicas
adecuadas, sin embargo, mi representada, fue atendida recién a eso de las 9:00 horas de la
mañana, oportunidad en que solamente se inició el tratamiento con nifedipino. Es decir, pese
al estado grave en que se encontraba, el personal del Hospital no la atendió durante toda la
noche, no se aplicaron los tratamientos recomendados y el único que sí se aplicó comenzó
recién después de más de 6 horas de retraso. Ciertamente, de haberse aplicado los trata-
mientos procedentes en este caso, ello pudo haber cambiado el curso de los fatales aconte-
cimientos futuros si, por ejemplo, se hubiere realizado el cerclaje que se le había señalado a
mi representado al momento del ingreso de la Sra. Rojo o si el tratamiento hubiere empezado
el día 5 de noviembre, cuando fue diagnosticada de “placenta baja”.
Ese mismo día, 13 de noviembre de 2013, a eso de las 10 de la mañana, mi represen-
tado recibió un llamado de una matrona del recinto hospitalario, quien le indicó que doña
Lissette ya se encontraba en pabellón lista para el parto, por lo que el Sr. Acevedo debió
regresar desde su trabajo. Cuando mi representado regresó al hospital, ya había nacido su
hijo, quien pesaba menos de 600 gramos y con una talla de 31 centímetros. En efecto, a las
10:40 de la mañana nació el pequeño MARTÍN ALBERTO ACEVEDO ROJO, cédula de

1
El denominado “Cerclaje cervical” es una intervención quirúrgica utilizada para el tratamiento de la incompetencia cérvico
ítsmica del cuello uterino…” José Lattus et al en “Cerclaje cervical transvaginal de rescate con técnica de McDonald, expe-
riencia del servicio en 11 años (2002-2013)”. Rev. Obstet. Ginecol.- Hosp. Santiago Oriente Dr. Luis Tisné Brousse. 2013;
8(2): 69-79
2
Según algunos estudios es “(e)l único fármaco tocolítico que ha demostrado su capacidad de reducir la morbilidad perinatal
asociada a prematurez”. Carvajal C, Jorge, & Vera PG, Claudio. (2010). Dos regímenes de dosis de nifedipino para el
manejo del trabajo de parto prematuro: un estudio randomizado controlado. Revista chilena de obstetricia y ginecolo-
gía, 75(5), 343-345. [Link]
Por su parte, los tocolíticos son “…un grupo de fármacos con la capacidad de inhibir las contracciones uterinas, y se admi-
nistran a la paciente en trabajo de parto prematuro cuyas contracciones no desaparezcan luego de usar las medidas genera-
les…”. Guía Clínica Prevención Parto Prematuro. Ministerio de Salud Subsecretaría de Salud Pública. Año 2010. Página
21.
3
corticosteroide que acelera la maduración pulmonar fetal.
identidad 24.449.916-3, hijo de mis representados, con tan solo 23 semanas de gestación,
por lo que, debido a su extrema prematurez, falleció al día siguiente a las 2:30 de la madru-
gada, estableciéndose como causa de la muerte, según su certificado de defunción “Choque
hipovolémico/ síndrome hemorragiparo/ onfalorragia”, muerte que ciertamente podría ha-
berse evitado en caso de que, en un primer término, el Hospital demandado hubiese orde-
nado la hospitalización de la paciente el día 5 de noviembre de 2013 y su hubieren aplicado
las medidas que dispone la “Guía Clínica Prevención Parto Prematuro” del Ministerio de Sa-
lud, o, en un segundo lugar, si se le hubiesen dado los cuidados oportunos durante toda la
noche del 13 de noviembre, noche que pasó sin ser atendida por parte de los profesionales
del Hospital Dr. Ernesto Torres Galdames, quienes pudieron haber realizado los procedimien-
tos médicos adecuados para evitar el parto prematuro, el cual finalmente aconteció y que fue
la causa de la muerte del primogénito de mis representados.
En efecto, si el hospital demandado hubiese actuado correctamente podría haberse
retrasado el parto y así tomar las medidas conducentes a la sobrevivencia del recién nacido,
lo cual no fue posible por pura negligencia del prestador de salud.
Los hechos antes descritos fueron objeto de un reclamo interpuesto ante la Superin-
tendencia de Prestadores, el cual fue ingresado con fecha 21 de octubre de 2014 y rola con
el número 400301-13. Tal institución, en informe fiscalización número 1/2015 concluyó que:
“De acuerdo a lo descrito en la ficha clínica y los informes médicos es
posible establecer que en el caso de la Sra. Rojo, no se ejecutaron las
acciones de promoción, protección y recuperación de su salud y de su
rehabilitación, de manera oportuna, puesto que no se registra evolución
clínica e indicaciones médicas durante el período comprendido entre las
3:05 y las 8:00 horas del día 13 de noviembre de 2013, aun habiéndose
registrado que el diagnóstico de ingreso correspondía a parto prematuro.
- El tratamiento indicado para este caso, que tiene la finalidad de inte-
rrumpir el trabajo de parto se inició 6 horas después del ingreso de la
paciente.
- En este caso, no se otorgó a la paciente la atención en las formas y
condiciones que determinan la Constitución y las leyes, puesto que no se
le informó y no se le notificó según lo indica la ley 19.966 y en específico
el Decreto Nº4 del 2013, el problema de salud GES Nº24, Prevención de
parto prematuro, negándole a la Sra. Rojas (sic) las Garantías respecti-
vas, establecidas en la citada ley.
- Consecuentemente, con los antecedentes obtenidos, es posible esta-
blecer que existió vulneración de lo establecido en la Ley Nº20.584, en
orden a que el prestador ha incumplido el deber de otorgar un trato digno
a la paciente, como tampoco el derecho de este de ser debidamente in-
formada”.

Finalmente, el reclamo antes señalado fue resuelto mediante resolución exenta nú-
mero 1411 de fecha 29 de octubre de dos mil quince, siendo este acogido en relación a la
falta de oportunidad en la atención de urgencia, señalándose en su considerando 7º que:
“Sólo puede entenderse que la atención médica requerida por la paciente
con posterioridad a la brindada por el Servicio de Urgencia y por la que se
le ordenó el tratamiento correspondiente a su dolencia (antibióticos por vía
endovenosa, frenación y maduración pulmonar), sólo ocurrió a las 8:00
horas del antedicho día 13 de noviembre, esto es, casi 5 horas después
de su ingreso a hospitalización. Sobre el particular cabe indicar que no
puede estimarse dicha atención como oportuna, considerando para ello la
importancia del diagnóstico de alto riesgo y, en especial, la práctica médica
o lex artis que exige que el médico de turno de la unidad respectiva evalúe
prontamente a cada paciente que ingresa a hospitalización”.

La muerte de su primer, y hasta ahora único hijo, no sólo ha acarreado episodios de


profunda tristeza y frustración para mis representados, sino que incluso ha impedido que al
día de hoy hayan podido volver a intentar ser padres, más aún si se considera que se trataba
de su primer hijo, al que esperaban con tanta ilusión. Desde la fecha de lo anterior doña
Lissette ha debido estar en constantes terapias médicas, psiquiátricas y psicológicas, por
cuanto al día de hoy aún no han podido superar la pérdida de su primogénito, ni menos acep-
tar que ésta se debió a mera negligencia del Hospital Dr. Ernesto Galdames Torres de esta
ciudad.

EL DERECHO.

Responsabilidad Extracontractual del Estado por Falta de Servicio


El artículo 38 inciso 2º de nuestra Constitución Política de la República dispone que
“Cualquier persona que sea lesionada en sus derechos por la Administración del Estado, de
sus organismos o de las municipalidades, podrá reclamar ante los tribunales que determine
la ley, sin perjuicio de la responsabilidad que pudiere afectar al funcionario que hubiere cau-
sado daño”. La norma anteriormente citada, junto a los artículos 6º y 7º de nuestra Constitu-
ción, introducen en nuestro derecho el Principio de Responsabilidad del Estado, en virtud de
la cual el Estado y sus organismos son responsables respecto del daño que produzcan. Sin
embargo es sabido que dicha norma constitucional, al no especificar qué régimen de respon-
sabilidad es aplicable a nuestro derecho, ha dado pie a varias décadas de discusión respecto
de la forma en que se debe aplicar normativamente la responsabilidad, es decir, si esta debe
ser Objetiva Constitucional o Por Falta de Servicio, lo cual nuestra Corte Suprema ha ido
zanjando con el paso de los años, inclinándose por una responsabilidad Por Falta de Servicio,
en vez de la responsabilidad objetiva, la que se ha visto disminuida en su aplicación jurispru-
dencial.
Ahora bien, pese a estar zanjada -por ahora- dicha discusión, los que creemos que la
responsabilidad del Estado en nuestro Derecho se funda en la Falta de Servicio, considera-
mos que debemos centrarnos en establecer cuáles son los parámetros que nos permitan
saber qué debemos entender por “Falta de Servicio” en Chile. El caso de autos tiene diversos
matices, los cuales podrían desviar al sentenciador al momento de determinar qué normas
serán aplicables en la especie y de que clase es la Falta de Servicio es en la que ha incurrido
el Estado. Es por lo anterior que a esta parte le corresponderá no solo subsumir los hechos
a la norma, sino que además aplicar de forma correcta la Falta de Servicio relacionada al
caso expuesto, ya que se puede llegar a confundir a qué tipo de Falta de Servicio corres-
ponde: si a Falta de Servicio Grave o simplemente Falta de Servicio “a secas”.
Ahora bien, como hemos dicho, nuestra Constitución solamente consagra el principio
general de la responsabilidad patrimonial del Estado, por cuanto “(n)o puede sostenerse que
la constitución ha querido regular por sí, ante sí y con independencia de toda regulación le-
gislativa el sistema de responsabilidad patrimonial extracontractual del Estado administra-
dor.4” Es por ello, continúa la doctrina, que lo que ha hecho la Constitución Política es “…fijar
un principio general del derecho, como es la responsabilidad patrimonial de la administración
del Estado5”.
Es en base a este hecho que es necesario especificar el régimen de responsabilidad
del Estado aplicable a los tan lamentables hechos descritos, a los que mis representados se
han visto expuestos por la negligente acción de los agentes del Estado. Así las cosas, el
artículo 42 de la Ley nº 18.575 Orgánica General de Bases de la Administración del Estado
reproduce en su artículo 4 el principio general de responsabilidad del Estado, manifestando
que el “Estado será responsable por los daños que causen los órganos de la Administración
en el ejercicio de sus funciones, sin perjuicio de las responsabilidades que pudieren afectar
al funcionario que los hubiere ocasionado”, en dicho título primero aún no se refiere nuestro
legislador al régimen de responsabilidad que deberá aplicarse en Chile, y ello es obvio ya que
el título primero trata sólo respecto los principios rectores de la Administración del Estado,
siendo el encargado de determinar el régimen de responsabilidad extracontractual del Estado
administrador. Así, el artículo 42 de dicha Ley Orgánica dispone en su inciso 1º que “Los
órganos de la Administración serán responsables del daño que causen por falta de servicio”.

4
Sanhueza, Ricardo. “Responsabilidad Patrimonial del Estado Administrador Chileno”, Editorial LegalPublishing, pág.
116-117.
5
Ídem.
Ahora bien, el artículo 21 de la Ley de Bases ha causado algún grado de confusión,
ya que ha hecho inaplicable –en principio- las normas de ese título a varios órganos del Es-
tado. Lo anterior ha sido causa directa de la negativa de algunos para aceptar a la Falta de
Servicio como régimen de responsabilidad general, siendo perjudicial lo anterior para nuestro
sistema de responsabilidad, ya que ha generado una pugna constante de regímenes de res-
ponsabilidad aplicables absolutamente contrapuestos. Sin embargo de lo anterior, la jurispru-
dencia y la constante y rica doctrina sobre la Falta de Servicio ha sabido unificar criterios en
este sentido, siendo necesario -a veces- para aplicar la Falta de Servicio en aquellos orga-
nismos desplazados (en principio) del título segundo de la Ley de Bases, la aplicación de
normas civiles, siendo este hecho el que queda por resolver al legislador, ya que en virtud
del desarrollo actual del Derecho Público, es incomprensible la exclusión en ciertos órganos
del Estado la aplicación de las normas sobre Falta de Servicio, entendido como régimen de
responsabilidad (normas y reglas de Derecho Público) y no como fin (resultado de aplicación
de normas civiles y su adecuación para llamar al resultado de dicho proceso “Falta de Servi-
cio”).

Tipo de Falta de Servicio aplicable


Ahora bien, en cuanto a las formas que puede adoptar la responsabilidad de la admi-
nistración, ésta puede ser ordenada en cuatro conceptos principales: la responsabilidad por
actos ilegales (denominada también como falta de servicio infraccional), la responsabilidad
por falta de servicio propiamente tal, la responsabilidad estricta u objetiva y la responsabilidad
por desigual atribución de cargas públicas.
En el presente caso, existe responsabilidad del estado por actos ilegales, o falta de
servicio infraccional, como también una falta de servicio propiamente tal.
Respecto de la falta de servicio infraccional o responsabilidad por ilegalidad, la doctrina
ha señalado que “El estado responde por la culpa infraccional de sus órganos, si éstos actúan
en contravención a las disposiciones de la Ley o la Constitución. Así se desprende de lo
dispuesto por los artículos 6º y 7º de la Constitución”. 6
En efecto, para el Tribunal Constitucional de los artículos 6º y 7º de la Constitución “se
concluye que los órganos del Estado, cualquiera sea su actividad tienen responsabilidad si
infringen la Constitución. Estas normas se complementan con otras disposiciones de la Cons-
titución, de donde resulta que si se afectan derechos constitucionales y se acusa dañe cabe
responsabilidad del Estado”.7
Ahora, y no obstante aquello, es evidente la exigencia natural de que exista una cone-
xión de ilicitud entre la infracción a una regla de conducta que da lugar a la responsabilidad
y el daño. Es evidente que toda ilegalidad revela una culpa infraccional, esto es, una falta de
servicio en sentido amplio, no obstante, aquello no es suficiente para dar lugar a la respon-
sabilidad el estado, sino que es necesario que exista una relación de causalidad entre la
infracción legal de los órganos del estado y el daño causado.
En el presente caso ésta falta de servicio infraccional se funda en la ilicitud del actuar
del órgano del Estado, quien vulneró abiertamente la norma que le imponía una conducta y,
producto de esa inobservancia de la ley, produjo a mis representados un perjuicio.
Específicamente, la norma infringida por la administración en este caso en la contem-
plada en el artículo 2º inciso primero de la ley 20.584, la que dispone que “Toda persona tiene
derecho, cualquiera sea el prestador que ejecute las acciones de promoción, protección y
recuperación de su salud y de su rehabilitación, a que ellas sean dadas oportunamente y
sin discriminación arbitraria, en las formas y condiciones que determinan la Constitución y las
Leyes”.
Lo cierto SS. es que, como ya se explicó más arriba, tal imperativo legal, que por cierto
es también aplicable a los prestadores de Salud del Estado, quienes derechamente no cum-
plieron con el mandato legal, causando con ello la muerte del hijo de mis representados.

6
BARROS, Enrique. Tratado de Responsabilidad Extracontractual, pp. 503 y ss.)
7
Tribunal Constitucional, 2 de diciembre de 1996, fallo dictado en causa rol 245 (246).
En efecto, y como se acreditará en la oportunidad procesal correspondiente, mi repre-
sentada ingresó de urgencia al Hospital demandado, con síntomas de parto, el cual era en
extremo prematuro y no obstante lo cual no recibió atención por más de cinco horas. La falta
de oportunidad en la atención de salud implicó que los procedimientos aplicados con la fina-
lidad de detener el trabajo de parto ya no fueran eficaces, produciéndose éste finalmente y
falleciendo el hijo de mis representados producto de su extrema prematurez.
Así las cosas, la relación entre la infracción a la norma por parte de los agentes del
órgano del estado y el daño es evidente: Si se suprime la causa de la falta de oportunidad en
la atención de salud, el daño, esto es, la muerte del hijo de mis representados no hubiese
acaecido, puesto que podría haberse evitado el parto y con ello haber salvado la vida de hijo
de nuestros representados.
Como ya se dijo, además de la falta de servicio infraccional, existe aquí también una
falta de servicio propiamente tal.
Esta falta de servicio, a la que se refiere el artículo 42 de la Ley de Bases, es aquella
que denota un incumplimiento de un deber de servicio , el cual puede consistir en que no se
preste un servicio que la administración tenía un deber de prestar, sea que éste sea prestado
tardíamente, como ocurrió en este caso, o sea prestado en una forma defectuosa de confor-
midad con el estándar de servicio que el público en general tiene derecho a esperar.8 Esto
es lo que la doctrina denomina como “normalidad en el servicio”, circunstancia que cuando
no es observada, se configura la denominada falta de servicio y acarrea consecuencialmente
la responsabilidad del estado.
Esta “normalidad en el servicio” se refiere a las expectativas normativas de la comuni-
dad, es decir, a aquello que se tiene derecho a espera por parte de los usuarios del servicio
y es concurrente en la especie por cuanto es dable esperar de un recinto hospitalario que no
se deje sin atención médica a una mujer con síntomas de parto prematuro durante más de
cinco horas sin atención médica.

8
BARROS, Enrique. op. Cit. Pp. 506 y ss.
Como opera la falta de servicio en el caso de autos.
Según Raymond Odent hay falta de servicio “cada vez que el servicio público ha fun-
cionado mal, ha funcionado prematura o tardíamente o no ha funcionado en absoluto, cada
vez que sus agentes han desconocido su competencia, las reglas concernientes a su activi-
dad, se han declarado culpables de falta o han cometido imprudencias o negligencias9”, sin
embargo la definición anterior, a pesar de ser precisa, no contempla en si la mayoría de los
elementos necesarios para estructurar de forma más precisa la falta de servicio. Según nues-
tra postura la definición más precisa que nos permitiría desarrollar de forma certera un análi-
sis estructurado de la falta de servicio es aquella formulada por George Vedel quien más que
precisar aquel conjunto global de la actuación del Estado (actuó no debiendo hacerlo, actuó
negligentemente o no actuó debiendo hacerlo) se centra más bien en la forma en que el
Estado puede fallar en su funcionamiento, definiendo a la falta de servicio como “…toda falta
o incumplimiento de las obligaciones del servicio. La falta puede consistir en una acción como
también en una abstención, en una acción voluntaria como en una imprudencia o en una
equivocación o en una torpeza. Ella puede estar constituida por una decisión ejecutoria como
por una simple operación material. Ella puede consistir en un defecto de la organización del
servicio como igualmente en una falla de su funcionamiento10”.
Ahora bien, la forma en que se produce el daño o, mejor dicho, quien produce el daño,
siempre será un funcionario del servicio, ya que obviamente el Estado está imposibilitado de
cometerla materialmente, por lo tanto, siempre le corresponderá a éste indemnizar a la víc-
tima del daño cuando dicha falta personal, sea con ocasión del cumplimiento de las funciones
del empleado público, esto es, que la conducta que provoca el daño no sea separable al
servicio, en el caso de autos, quien actúa con negligencia es el personal del Hospital Dr.

9
ODENT Raymond. Citado por Carole Cecilia Montory Muñoz en “Responsabilidad por accidentes de tránsito debido al
mal estado de vías públicas y falta o inadecuada señalización”. Memoria para optar al grado de Licenciado en Ciencias
Jurídicas y Sociales. Universidad Austral de Chile. Valdivia Chile 2004. Disponible en
[Link]
10
VEDEL, Georges. Derecho Administrativo. Madrid, Aguilar, 1980, p. 265. Citado por Camila Fernanda Acevedo Díaz
en “Responsabilidad De Los Organismos Del Estado Por Accidentes Debidos Al Mal Estado De La Vía Pública Y/O A La
Falta De O A Una Inadecuada Señalización”. Tesis Para Optar Al Grado De Licenciado En Ciencias Jurídicas Y Sociales.
Universidad de Chile. Santiago, año 2015. Páginas 32 y 33.
Ernesto Torres Galdames, quienes saltándose la Lex Artis, atendido el diagnóstico de Alto
Riesgo con que fue ingresada doña Lissette Rojo, no realizaron de forma oportuna los proce-
dimientos establecidos para evitar la realización de parto, con lo que se habría salvado la vida
del hijo de mis presentados.
Hemos dicho que la falta de servicio, como manifestación del daño causado, solo
puede concretarse por una persona natural, en este caso, el funcionario público, pero es
independiente para el nacimiento de la responsabilidad del Estado.
Ahora bien, la falta de servicio dará lugar a una operación en la cual se constata el
actuar constitutivo de falta de servicio, en relación a si es o no es correcto su funcionamiento,
de modo que, “la teoría de la falta de servicio opera mediante un análisis abstracto de la
actuación de la actividad de un organismo público efectuado por un tribunal ordinario de jus-
ticia, este estudio determina la adecuación del acto dañoso a la consideración aceptable fun-
cionamiento de organismo público3”, a pesar de ser certera la forma en que expresa Nicolás
Enteiche como opera la falta de servicio, la introducción de la consideración “aceptable fun-
cionamiento del organismo público11” trae como consecuencia una relativización del proceso
de estudio de la falta de servicio, debido a que la aceptabilidad o no aceptabilidad del resul-
tado de la función de servicio conlleva a un parámetro absolutamente relativo, estableciendo
a la falta de servicio como una mera subjetividad del juez respecto de lo que él cree que es
un servicio aceptable, es por lo anterior que nosotros creemos que el mejor vocablo para esta
consideración es el “debido” o “normal” funcionamiento del servicio, ya que la forma en que
el servicio debe o no debe operar está establecido en la Ley Orgánica, Reglamento u otro
cuerpo normativo aplicable al servicio, siendo entregada a la norma los deberes y facultades
del servicio, sobre los cuales el juez tendrá que realizar el juicio de reproche hacia la conducta
del Estado, que estando establecida la forma en que debe actuar, este no lo hizo o lo hizo
pero defectuosamente.

11
Enteiche Rosales, Nicolás, “El fundamento de la responsabilidad extracontractual del Estado Administrador en Chile:
revisión de la evolución jurisprudencial (1999 – 2012), en Revista Actualidad Jurídica, N° 23, (2011), p.123. Citado por
César Gabriel Guzmán Martínez En “En Chile, ¿Quién Tiene La Propiedad De Las Aguas Servidas?” Memoria Para Optar
Al Grado De Licenciado En Ciencias Jurídicas Y Sociales. Universidad Austral de Chile. Valdivia, año 2012. Página 37
Siguiendo lo expuesto anteriormente, es necesario analizar qué deber tenía el Estado
en el caso de autos, en primer lugar, los deberes generales del Estado respecto de los admi-
nistrados en las prestaciones que este da en el ámbito de la salud encontramos:
- Artículo 3º Ley Orgánica Constitucional Nº 18.575: “La Administración del Estado
está al servicio de la persona humana; su finalidad es promover el bien común
atendiendo las necesidades públicas en forma continua y permanente y fomen-
tando el desarrollo del país a través del ejercicio de las atribuciones que le confiere
la Constitución y la ley, y de la aprobación, ejecución y control de políticas, planes,
programas y acciones de alcance nacional, regional y comunal”
La Administración del Estado deberá observar los principios de responsa-
bilidad, eficiencia, eficacia, coordinación, impulsión de oficio del procedimiento,
impugnabilidad de los actos administrativos, control, probidad, transparencia y pu-
blicidad administrativas y participación ciudadana en la gestión pública, y garanti-
zará la debida autonomía de los grupos intermedios de la sociedad para cumplir
sus propios fines específicos, respetando el derecho de las personas para realizar
cualquier actividad económica en conformidad con la Constitución Política y las
leyes”.

- Artículo 4º Ley Nº 20.584, que prescribe “Toda persona tiene derecho a que, en
el marco de la atención de salud que se le brinda, los miembros del equipo de
salud y los prestadores institucionales cumplan las normas vigentes en el país, y
con los protocolos establecidos, en materia de seguridad del paciente y calidad
de la atención de salud, referentes a materias tales como infecciones intrahospi-
talarias, identificación y accidentabilidad de los pacientes, errores en la atención
de salud y, en general, todos aquellos eventos adversos evitables según las prac-
ticas comúnmente aceptadas. Adicionalmente, toda persona o quien la represente
tiene derecho a ser informada acerca de la ocurrencia de un evento adverso, in-
dependientemente de la magnitud de los daños que aquel haya ocasionado”. La
aplicación de este deber general se funda en lo establecido en el artículo 1º de
dicha ley, que manifiesta en su inciso 2º, “Sus disposiciones se aplicarán a cual-
quier tipo de prestador de acciones de salud, sea público o privado. Asimismo, y
en lo que corresponda, se aplicarán a los demás profesionales y trabajadores que,
por cualquier causa, deban atender público o se vinculen con el otorgamiento de
las atenciones de salud”.
- El artículo 2º inciso primero de la ley 20.584, el cual sostiene que “Toda persona
tiene derecho, cualquiera sea el prestador que ejecute las acciones de promoción,
protección y recuperación de su salud y de su rehabilitación, a que ellas sean
dadas oportunamente y sin discriminación arbitraria, en las formas y condiciones
que determinan la Constitución y las Leyes”.

Así las cosas, en la especie, es la propia ley la que impone al personal del Hospital
Regional Dr. Ernesto Torres Galdames, la obligación de otorgar a mi representada una opor-
tuna atención de salud, la cual lamentablemente no se prestó con las consecuencias ya tan-
tas veces señalada. Lo cierto es que el personal del Hospital demandado no cumplió con la
normativa aplicable y con los protocolos preestablecidos, los cuales, en virtud de la naturaleza
de sus funciones en el Servicio Público, debía efectivamente cumplir, lo que denota una falta
de control por parte del Servicio respecto de sus funcionarios.
Lo anterior nos lleva a analizar el deber estándar de conducta esperado del órgano de
la administración.

El estándar de conducta y el cuidado debido


El estándar de conducta del Estado dice relación con aquel funcionamiento exigido a
todo órgano público, con miras al tipo de servicio público que presta. Puede suceder que ley
establezca, sobre la base de un deber de funcionamiento, estándares de servicio, sin em-
bargo, puede que esto no sea así ya que el legislador incurre frecuentemente en vaguedad
al expresar sus propósitos normativos, lo que conduce a la persistente omisión de establecer
estándares de servicio, entendidos estos últimos como aquellos aspectos sobre los cuales el
servicio debe realizar su función cumpliendo cabalmente su objetivo.
Que en el caso que nos ocupa ha sido el propio Estado quien ha fijado los estándares
de conducta y cuidado debido para el caso de pacientes con síntomas de parto prematuro.
En efecto, la denominada “Guía Clínica. Prevención de Partos Prematuros”, confeccionado
por el Propio Ministerio de Salud señala cual es el estándar de cuidado para pacientes con
síntomas de parto prematuro como mi representada, indicando:
“ B. Paciente con trabajo de parto prematuro. Las pacientes con trabajo de parto
prematuro y las con síntomas que continúan con contracciones uterinas fre-
cuentes o tienen longitud de cuello menor de 25 mm., serán derivadas al
centro definido en la Red Asistencial. En el manejo de estas pacientes es
importante considerar el balance entre los riesgos versus beneficios en rela-
ción a edad gestacional, eventual etiología del parto prematuro, y condiciones
del centro de referencia para manejar adecuadamente a un RN de pretér-
mino, de acuerdo al grado de riesgo neonatal.
Las intervenciones a realizar son:
1. Determinar la edad gestacional y confirmar el diagnóstico
La determinación clínica se basa principalmente en la disponibilidad de una
fecha de última regla segura y confiable, así como también en la altura uterina,
aparición de movimientos fetales y en exámenes ultrasonográficos. El diag-
nóstico de trabajo de parto prematuro se establece por la presencia de con-
tracciones uterinas por evaluación clínica y/o registro electrónico, y por las mo-
dificaciones cervicales (clínica y/o ultrasonográfica). (Recomendación D), (Co-
misión Perinatología MINSAL).
2. Identificar la causa y tratarla
Se realiza el mismo estudio etiológico propuesto para las pacientes con facto-
res de riesgo, al que se agrega urocultivo y eventualmente, examen citoquí-
mico y bacteriológico de líquido amniótico (en casos específicos). (Tablas 13
y 14). También se deben buscar causas de sobredistensión uterina (embara-
zos múltiples, polihidroamnios).
3. Tocolisis
El empleo de tocolisis se sugiere en gestaciones menores de 35 semanas.
Junto a la tocolisis farmacológica las pacientes deben ser sometidas a reposo
e hidratación. Se debe suspender si la dilatación progresa a los 4 cms., o si
teniendo una dilatación inicial de 3 ó 4 cms. al inicio del tratamiento, progresa
a más de 6 cms.
Los tocolíticos son un grupo de fármacos con la capacidad de inhibir las con-
tracciones uterinas, y se administran a la paciente en trabajo de parto prema-
turo cuyas contracciones no desaparezcan luego de usar las medidas genera-
les, y en quienes no exista contraindicaciones para su uso (Tabla 7).
El uso de tocolíticos (comparado con placebo) se asocia a reducción significa-
tiva del riesgo de parto dentro de las 24 horas, 48 horas, y 7 días desde el
inicio del tratamiento. Sin embargo, el uso de tocolíticos no permite reducir el
riesgo de parto prematuro o muerte perinatal. El retraso del parto, que se al-
canza con el uso de tocolíticos, ofrece el beneficio de implementar medidas
como: administración de corticoides a la madre (reduce el riesgo de SDR, HIC
y ECN) y traslado de la paciente a un centro de atención terciaria.
La tocolisis debe mantenerse por 48 horas; con posterioridad a la suspensión
de la tocolisis, la paciente debe mantener reposo en cama durante una se-
mana. Las pacientes candidatas a manejo ambulatorio (cervicometría mayor a
25 mm) deben ser especialmente instruidas en el reconocimiento de los sínto-
mas premonitorios de trabajo de parto prematuro, permitiendo la consulta pre-
coz. No se recomienda mantener tocolíticos orales por períodos variables de
tiempo (tocolisis de mantención) luego de la tocolisis hospitalaria de 48 horas.
Si luego de una hora de iniciada la tocolisis, la paciente persiste con dinámica
uterina, debe efectuarse una AMCT para descartar la invasión microbiana de
la cavidad amniótica. Si se comprueba la presencia de gérmenes, se suspende
la tocolisis, se inicia tratamiento antibiótico y se procede a interrupción del em-
barazo. Puede intentarse la vía vaginal si no existe contraindicación obstétrica.
Si se descarta la presencia de gérmenes en la AMCT, se iniciará tocolisis de
segunda línea, es decir, con otro fármaco tocolítico. Si luego de una hora de
tocolisis con un segundo fármaco, la dinámica uterina persiste, debe suspen-
derse el tratamiento y dejar a la paciente en evolución espontánea”.

Ahora bien, en el caso de autos doña Lissette Rojo fue hospitalizada a las 2:30 de la
madrugada y no recibió atención médica alguna, pese a su gravedad. Recién a eso de las
8:00 horas, y habiendo transcurrido más de 5 horas desde la hospitalización el médico de
turno, Dr. Márquez, quien recién venía integrándose al turno de ese día recetó de inmediato
un tratamiento antibiótico, eventual cerclaje y nifedipino, estos últimos para evitar el parto
prematuro. Sin embargo, como hemos indicado, el cerclaje nunca se realizó y el tratamiento
con nifedipino solamente se realizó a las 9:00 horas, cuando ya era demasiado tarde.
De lo anterior resulta que desde el ingreso al centro asistencial no se le realizó ninguno
de los procedimientos antes descritos, sino que derechamente se le recetó un tratamiento
antibiótico y se procedió a la interrupción del embarazo sin realizar ninguno de los procedi-
mientos de administración de Tocolisis con el objeto de postergar el parto, lo que sólo se
explica por cuanto el personal del Hospital demandado sólo reaccionó cuando el parto era
inminente.
Lo cierto SS es que resulta incomprensible la demora en la atención de mi represen-
tada, quien estuvo por más de cinco horas sin ser controlada, más todavía si existen proto-
colos dictados por el propio Ministerio para el manejo de estas situaciones, los cuales no
fueron cumplidos y que en definitiva adelantaron el parto y fueron la causa de la muerte del
primer y hasta ahora único hijo de mis representados.
En virtud de todo lo anteriormente expresado, es preciso señalar que el informe de la
comisión de estudio de las leyes orgánicas constitucionales de fecha 06 de Diciembre del año
1983, en su página 10, señala que es necesario acreditar la culpa del servicio en virtud de un
mal funcionamiento, esto es “cuando la Administración no cumple con su deber de prestar
servicio en la forma exigida por el legislador, no obstante disponer de los recursos para ello
y no concurrir ninguna causal eximente”, por lo tanto hay que centrarse en el deber del servi-
cio, siendo en el caso de autos un claro ejemplo la desatención de la norma por parte del
servicio público, no existiendo algún hecho que haga comprender el porqué de dicha negli-
gencia, es decir, sin que exista causal eximente alguna.

Tipo de daño
La responsabilidad supone necesariamente la existencia de un daño, el cual es obli-
gado a resarcir el que culposa o dolosamente lo ha realizado, en este sentido, el derecho o
interés lesionado a mis representados no es susceptible de ser avaluado directamente en
dinero ya que no daña o desvaloriza su patrimonio, pero a pesar de ser inconmensurable,
dicho daño no obsta a la indemnización, lo anterior, en razón de principios de justicia correc-
tiva.
Así las cosas, debemos entender al daño moral como “…todas las consecuencias ad-
versas que afectan la constitución física o espiritual de la víctima y que se expresan, por un
lado, en dolor, angustia o malestar físico o espiritual y, por otro lado, en una disminución de
la alegría de vivir. De ello se sigue que, en analogía con el daño patrimonial, el daño moral
puede consistir en un mal que se causa o en un bien de cuyo disfrute se priva”. Agrega que
“ante todo, el daño no patrimonial se puede presentar en la forma de una aflicción física o
mental. En ambos casos, se trata de un daño positivo (como lo es el daño emergente en sede
patrimonial), que aumenta instantáneamente el conjunto de males que dificultan o hacen más
gravosa la existencia. En el caso del dolor físico, el daño se expresa en la aflicción que pro-
ducen las heridas y en el sufrimiento asociado a los tratamientos médicos necesarios. En el
caso de la aflicción mental, el dolor adquiere innumerables matices e intensidades, que se
muestran en un largo catálogo de desgracias que pueden afectar nuestro bienestar espiritual
(el sentido de disvalor producido por una incapacidad física, el pudor afectado por un atentado
a la privacidad, el dolor afectivo por la pérdida de un hijo o del cónyuge). En todos estos
casos, la reparación del daño no patrimonial opera proporcionalmente como pretium doloris:
es una compensación económica por el sufrimiento efectivo que ha afectado al deman-
dante12”.

12
BARROS Bourie, Enrique. Tratado de Responsabilidad Extracontractual, Ed. Jurídica, Santiago, 2006, págs. 290 y 291.
Es evidente S.S., que mi representada, además de sufrir la muerte de su hijo, ha de-
bido experimentar el dolor generado por la negligente actuación del Estado, haciendo evi-
dente la concurrencia del daño. Comprenderá S.S., que la muerte de un hijo produce un gran
dolor a sus padres, pero si a eso le adicionamos que esta muerte se debió al actuar negligente
de los agentes del Estado, a través de sus prestadores de salud, y que hemos narrado lata-
mente, hacen que este dolor sea insuperable y que la rabia y frustración de no haber podido
salvar a su primer y has ahora único hijo, hagan que este episodio sea inolvidable para mis
representados.
Es por todo lo anterior, que, en base a la disminución de la calidad de vida de mis
representados, es imperativo que el Estado indemnice su actuar, sabiendo que cualquier
cantidad de dinero nunca podrá resarcir efectivamente el daño producido, sin embargo, esta
indemnización podrá ser utilizada para invertir en la recuperación y la libre elección de un
sistema de Salud que sea confiable y dé tranquilidad a mi representada. Es por lo anterior,
que para estos efectos los daños morales provocados ascienden a la suma de $300.000.000
(trescientos millones de pesos millones de pesos).
POR TANTO,
En mérito de lo expuesto, disposiciones legales citadas, y lo dispuesto en los artículos 254 y
siguientes del Código de Procedimiento Civil, artículo 38 inciso 2º de la Constitución Política
de la República, artículo 4º y 42º de la Ley Orgánica Nº18.575, y demás que sean aplicables.
RUEGO A U.S: Se sirva tener por interpuesta demanda ordinaria de indemnización de per-
juicios, en juicio de hacienda, por responsabilidad civil extracontractual del Estado en contra
del SERVICIO DE SALUD DE IQUIQUE, servicio público, representado por su director, doña
MARÍA PAULA VERA ZAMORA, o a quien la subrogue; del HOSPITAL DR. ERNESTO TO-
RRES GALDAMES, representado por su director don ALDO ANTONIO CAÑETE SOTO, o
por quien lo subrogue en el cargo, y en contra del FISCO DE CHILE, representada en esta
región por el abogado procurador fiscal don HÉCTOR MARCELO FAINÉ CABEZÓN, o por

Citado en fallo de la Excma. Corte Suprema en fallo de fecha siete de agosto de dos mil trece, dictado en causa Rol Nº 3582-
2012
quien lo subrogue legalmente, todos ya individualizados; acogerla a tramitación y dar ha lugar
a ella en todas sus partes y, en definitiva condenar a los demandados de forma separada,
conjunta o solidaria a pagar a mi representada la suma de $300.000.000 (trescientos millones
de pesos) por daño moral, o en subsidio la suma que S.S., se sirva a fijar en justicia y equidad,
de acuerdo al mérito de autos, más los reajustes e intereses que se devenguen hasta el
momento efectivo del pago, con expresa condenación en costas.
PRIMER OTROSÍ: Ruego a US. tener por acompañados los siguientes documentos:
1. Acta de audiencia de mediación de salud de fecha 25 de mayo de 2017.
2. Acta de audiencia de mediación de salud de fecha 22 de junio de 2017 en la cual se
da cuenta de haber fracasado el procedimiento de mediación de conformidad al ar-
tículo 45 de la Ley nº 19.966.
3. Certificado de matrimonio de doña Lissette Patricia Rojo Rubilar y don Luis Acevedo
Poblete.
4. Certificado de nacimiento del menor Martín Alberto Acevedo Rojo.
5. Certificado de defunción del menor Martín Alberto Acevedo Rojo.
6. Copia de escritura pública de mandato judicial en el cual consta mi personería para
actuar en representación de doña Lissette Patricia Rojo Rubilar.
7. Copia de escritura pública de mandato judicial en el cual consta mi personería para
obrar en representación de don Luis Alberto Acevedo Poblete.
8. Certificado de Término de Mediación de fecha 22 de junio de 2017.

SEGUNDO OTROSÍ: Ruego a US. tener presente que mi personería para representar a doña
Lissette Patricia Rojo Rubilar consta de escritura pública de mandato judicial de fecha 22 de
junio de 2017 otorgada ante Notario Público de Iquique don Néstor Araya Blazina, número de
repertorio 3079. Por su parte, mi personería para obrar en representación de don Luis Alberto
Acevedo Poblete consta de escritura pública de mandato judicial de fecha 22 de junio de
2017, otorgada en la misma notaría antes señalada y agregada con el número de repertorio
3064, las cuales se acompañan en otrosí de esta presentación.
TERCER OTROSÍ: Ruego a SS., tener presente que en mi calidad de abogado habilitado
para el ejercicio de la profesión asumiré personalmente el patrocinio y poder en esta causa y
delego el poder con que actúo en estos autos en los abogados habilitados para el ejercicio
de la profesión don Héctor Álvarez Fortte, don Carlos Fernando Eguiguren Benavides, doña
Constanza- Paz Raddatz Brito, don Álvaro Roberto Torres Torres y don Francisco Fernando
Rojas Goncalvez, todos de mí mismo domicilio, con quienes actuaré conjunta o separada-
mente en estos autos, con las mismas facultades que me fuera conferido el poder, esto es,
con las contenidas en ambos incisos del artículo 7 del Código de Procedimiento Civil, las que
doy por expresamente reproducidas en este acto.

Firmado
Carlos Fernando digitalmente
Firmado
digitalmente
Eguiguren por Héctor por Francisco
Benavides Mauro Álvarez Fernando Rojas
Fortte Goncalvez
Firmado digitalmente
Fecha: Fecha:
por Carlos Fernando
2017.10.02 2017.10.02
Eguiguren Benavides
11:43:02 -04'00' 11:32:08 -03'00'
Fecha: 2017.10.02
16:24:40 -03'00'
Constanza-Paz
Raddatz Brito Alvaro Firmado
digitalmente
2017.10.02
11:41:19 Roberto por Alvaro
Roberto Torres
-03'00'
Torres Torres
Fecha:
EDGAR FERNANDO
ILIGARAY KOO
Torres 2017.10.02
16:23:55 -03'00'
2017.10.02
16:02:23 -04'00'

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