Demanda de Indemnización por Muerte Neonatal
Demanda de Indemnización por Muerte Neonatal
1
El denominado “Cerclaje cervical” es una intervención quirúrgica utilizada para el tratamiento de la incompetencia cérvico
ítsmica del cuello uterino…” José Lattus et al en “Cerclaje cervical transvaginal de rescate con técnica de McDonald, expe-
riencia del servicio en 11 años (2002-2013)”. Rev. Obstet. Ginecol.- Hosp. Santiago Oriente Dr. Luis Tisné Brousse. 2013;
8(2): 69-79
2
Según algunos estudios es “(e)l único fármaco tocolítico que ha demostrado su capacidad de reducir la morbilidad perinatal
asociada a prematurez”. Carvajal C, Jorge, & Vera PG, Claudio. (2010). Dos regímenes de dosis de nifedipino para el
manejo del trabajo de parto prematuro: un estudio randomizado controlado. Revista chilena de obstetricia y ginecolo-
gía, 75(5), 343-345. [Link]
Por su parte, los tocolíticos son “…un grupo de fármacos con la capacidad de inhibir las contracciones uterinas, y se admi-
nistran a la paciente en trabajo de parto prematuro cuyas contracciones no desaparezcan luego de usar las medidas genera-
les…”. Guía Clínica Prevención Parto Prematuro. Ministerio de Salud Subsecretaría de Salud Pública. Año 2010. Página
21.
3
corticosteroide que acelera la maduración pulmonar fetal.
identidad 24.449.916-3, hijo de mis representados, con tan solo 23 semanas de gestación,
por lo que, debido a su extrema prematurez, falleció al día siguiente a las 2:30 de la madru-
gada, estableciéndose como causa de la muerte, según su certificado de defunción “Choque
hipovolémico/ síndrome hemorragiparo/ onfalorragia”, muerte que ciertamente podría ha-
berse evitado en caso de que, en un primer término, el Hospital demandado hubiese orde-
nado la hospitalización de la paciente el día 5 de noviembre de 2013 y su hubieren aplicado
las medidas que dispone la “Guía Clínica Prevención Parto Prematuro” del Ministerio de Sa-
lud, o, en un segundo lugar, si se le hubiesen dado los cuidados oportunos durante toda la
noche del 13 de noviembre, noche que pasó sin ser atendida por parte de los profesionales
del Hospital Dr. Ernesto Torres Galdames, quienes pudieron haber realizado los procedimien-
tos médicos adecuados para evitar el parto prematuro, el cual finalmente aconteció y que fue
la causa de la muerte del primogénito de mis representados.
En efecto, si el hospital demandado hubiese actuado correctamente podría haberse
retrasado el parto y así tomar las medidas conducentes a la sobrevivencia del recién nacido,
lo cual no fue posible por pura negligencia del prestador de salud.
Los hechos antes descritos fueron objeto de un reclamo interpuesto ante la Superin-
tendencia de Prestadores, el cual fue ingresado con fecha 21 de octubre de 2014 y rola con
el número 400301-13. Tal institución, en informe fiscalización número 1/2015 concluyó que:
“De acuerdo a lo descrito en la ficha clínica y los informes médicos es
posible establecer que en el caso de la Sra. Rojo, no se ejecutaron las
acciones de promoción, protección y recuperación de su salud y de su
rehabilitación, de manera oportuna, puesto que no se registra evolución
clínica e indicaciones médicas durante el período comprendido entre las
3:05 y las 8:00 horas del día 13 de noviembre de 2013, aun habiéndose
registrado que el diagnóstico de ingreso correspondía a parto prematuro.
- El tratamiento indicado para este caso, que tiene la finalidad de inte-
rrumpir el trabajo de parto se inició 6 horas después del ingreso de la
paciente.
- En este caso, no se otorgó a la paciente la atención en las formas y
condiciones que determinan la Constitución y las leyes, puesto que no se
le informó y no se le notificó según lo indica la ley 19.966 y en específico
el Decreto Nº4 del 2013, el problema de salud GES Nº24, Prevención de
parto prematuro, negándole a la Sra. Rojas (sic) las Garantías respecti-
vas, establecidas en la citada ley.
- Consecuentemente, con los antecedentes obtenidos, es posible esta-
blecer que existió vulneración de lo establecido en la Ley Nº20.584, en
orden a que el prestador ha incumplido el deber de otorgar un trato digno
a la paciente, como tampoco el derecho de este de ser debidamente in-
formada”.
Finalmente, el reclamo antes señalado fue resuelto mediante resolución exenta nú-
mero 1411 de fecha 29 de octubre de dos mil quince, siendo este acogido en relación a la
falta de oportunidad en la atención de urgencia, señalándose en su considerando 7º que:
“Sólo puede entenderse que la atención médica requerida por la paciente
con posterioridad a la brindada por el Servicio de Urgencia y por la que se
le ordenó el tratamiento correspondiente a su dolencia (antibióticos por vía
endovenosa, frenación y maduración pulmonar), sólo ocurrió a las 8:00
horas del antedicho día 13 de noviembre, esto es, casi 5 horas después
de su ingreso a hospitalización. Sobre el particular cabe indicar que no
puede estimarse dicha atención como oportuna, considerando para ello la
importancia del diagnóstico de alto riesgo y, en especial, la práctica médica
o lex artis que exige que el médico de turno de la unidad respectiva evalúe
prontamente a cada paciente que ingresa a hospitalización”.
EL DERECHO.
4
Sanhueza, Ricardo. “Responsabilidad Patrimonial del Estado Administrador Chileno”, Editorial LegalPublishing, pág.
116-117.
5
Ídem.
Ahora bien, el artículo 21 de la Ley de Bases ha causado algún grado de confusión,
ya que ha hecho inaplicable –en principio- las normas de ese título a varios órganos del Es-
tado. Lo anterior ha sido causa directa de la negativa de algunos para aceptar a la Falta de
Servicio como régimen de responsabilidad general, siendo perjudicial lo anterior para nuestro
sistema de responsabilidad, ya que ha generado una pugna constante de regímenes de res-
ponsabilidad aplicables absolutamente contrapuestos. Sin embargo de lo anterior, la jurispru-
dencia y la constante y rica doctrina sobre la Falta de Servicio ha sabido unificar criterios en
este sentido, siendo necesario -a veces- para aplicar la Falta de Servicio en aquellos orga-
nismos desplazados (en principio) del título segundo de la Ley de Bases, la aplicación de
normas civiles, siendo este hecho el que queda por resolver al legislador, ya que en virtud
del desarrollo actual del Derecho Público, es incomprensible la exclusión en ciertos órganos
del Estado la aplicación de las normas sobre Falta de Servicio, entendido como régimen de
responsabilidad (normas y reglas de Derecho Público) y no como fin (resultado de aplicación
de normas civiles y su adecuación para llamar al resultado de dicho proceso “Falta de Servi-
cio”).
6
BARROS, Enrique. Tratado de Responsabilidad Extracontractual, pp. 503 y ss.)
7
Tribunal Constitucional, 2 de diciembre de 1996, fallo dictado en causa rol 245 (246).
En efecto, y como se acreditará en la oportunidad procesal correspondiente, mi repre-
sentada ingresó de urgencia al Hospital demandado, con síntomas de parto, el cual era en
extremo prematuro y no obstante lo cual no recibió atención por más de cinco horas. La falta
de oportunidad en la atención de salud implicó que los procedimientos aplicados con la fina-
lidad de detener el trabajo de parto ya no fueran eficaces, produciéndose éste finalmente y
falleciendo el hijo de mis representados producto de su extrema prematurez.
Así las cosas, la relación entre la infracción a la norma por parte de los agentes del
órgano del estado y el daño es evidente: Si se suprime la causa de la falta de oportunidad en
la atención de salud, el daño, esto es, la muerte del hijo de mis representados no hubiese
acaecido, puesto que podría haberse evitado el parto y con ello haber salvado la vida de hijo
de nuestros representados.
Como ya se dijo, además de la falta de servicio infraccional, existe aquí también una
falta de servicio propiamente tal.
Esta falta de servicio, a la que se refiere el artículo 42 de la Ley de Bases, es aquella
que denota un incumplimiento de un deber de servicio , el cual puede consistir en que no se
preste un servicio que la administración tenía un deber de prestar, sea que éste sea prestado
tardíamente, como ocurrió en este caso, o sea prestado en una forma defectuosa de confor-
midad con el estándar de servicio que el público en general tiene derecho a esperar.8 Esto
es lo que la doctrina denomina como “normalidad en el servicio”, circunstancia que cuando
no es observada, se configura la denominada falta de servicio y acarrea consecuencialmente
la responsabilidad del estado.
Esta “normalidad en el servicio” se refiere a las expectativas normativas de la comuni-
dad, es decir, a aquello que se tiene derecho a espera por parte de los usuarios del servicio
y es concurrente en la especie por cuanto es dable esperar de un recinto hospitalario que no
se deje sin atención médica a una mujer con síntomas de parto prematuro durante más de
cinco horas sin atención médica.
8
BARROS, Enrique. op. Cit. Pp. 506 y ss.
Como opera la falta de servicio en el caso de autos.
Según Raymond Odent hay falta de servicio “cada vez que el servicio público ha fun-
cionado mal, ha funcionado prematura o tardíamente o no ha funcionado en absoluto, cada
vez que sus agentes han desconocido su competencia, las reglas concernientes a su activi-
dad, se han declarado culpables de falta o han cometido imprudencias o negligencias9”, sin
embargo la definición anterior, a pesar de ser precisa, no contempla en si la mayoría de los
elementos necesarios para estructurar de forma más precisa la falta de servicio. Según nues-
tra postura la definición más precisa que nos permitiría desarrollar de forma certera un análi-
sis estructurado de la falta de servicio es aquella formulada por George Vedel quien más que
precisar aquel conjunto global de la actuación del Estado (actuó no debiendo hacerlo, actuó
negligentemente o no actuó debiendo hacerlo) se centra más bien en la forma en que el
Estado puede fallar en su funcionamiento, definiendo a la falta de servicio como “…toda falta
o incumplimiento de las obligaciones del servicio. La falta puede consistir en una acción como
también en una abstención, en una acción voluntaria como en una imprudencia o en una
equivocación o en una torpeza. Ella puede estar constituida por una decisión ejecutoria como
por una simple operación material. Ella puede consistir en un defecto de la organización del
servicio como igualmente en una falla de su funcionamiento10”.
Ahora bien, la forma en que se produce el daño o, mejor dicho, quien produce el daño,
siempre será un funcionario del servicio, ya que obviamente el Estado está imposibilitado de
cometerla materialmente, por lo tanto, siempre le corresponderá a éste indemnizar a la víc-
tima del daño cuando dicha falta personal, sea con ocasión del cumplimiento de las funciones
del empleado público, esto es, que la conducta que provoca el daño no sea separable al
servicio, en el caso de autos, quien actúa con negligencia es el personal del Hospital Dr.
9
ODENT Raymond. Citado por Carole Cecilia Montory Muñoz en “Responsabilidad por accidentes de tránsito debido al
mal estado de vías públicas y falta o inadecuada señalización”. Memoria para optar al grado de Licenciado en Ciencias
Jurídicas y Sociales. Universidad Austral de Chile. Valdivia Chile 2004. Disponible en
[Link]
10
VEDEL, Georges. Derecho Administrativo. Madrid, Aguilar, 1980, p. 265. Citado por Camila Fernanda Acevedo Díaz
en “Responsabilidad De Los Organismos Del Estado Por Accidentes Debidos Al Mal Estado De La Vía Pública Y/O A La
Falta De O A Una Inadecuada Señalización”. Tesis Para Optar Al Grado De Licenciado En Ciencias Jurídicas Y Sociales.
Universidad de Chile. Santiago, año 2015. Páginas 32 y 33.
Ernesto Torres Galdames, quienes saltándose la Lex Artis, atendido el diagnóstico de Alto
Riesgo con que fue ingresada doña Lissette Rojo, no realizaron de forma oportuna los proce-
dimientos establecidos para evitar la realización de parto, con lo que se habría salvado la vida
del hijo de mis presentados.
Hemos dicho que la falta de servicio, como manifestación del daño causado, solo
puede concretarse por una persona natural, en este caso, el funcionario público, pero es
independiente para el nacimiento de la responsabilidad del Estado.
Ahora bien, la falta de servicio dará lugar a una operación en la cual se constata el
actuar constitutivo de falta de servicio, en relación a si es o no es correcto su funcionamiento,
de modo que, “la teoría de la falta de servicio opera mediante un análisis abstracto de la
actuación de la actividad de un organismo público efectuado por un tribunal ordinario de jus-
ticia, este estudio determina la adecuación del acto dañoso a la consideración aceptable fun-
cionamiento de organismo público3”, a pesar de ser certera la forma en que expresa Nicolás
Enteiche como opera la falta de servicio, la introducción de la consideración “aceptable fun-
cionamiento del organismo público11” trae como consecuencia una relativización del proceso
de estudio de la falta de servicio, debido a que la aceptabilidad o no aceptabilidad del resul-
tado de la función de servicio conlleva a un parámetro absolutamente relativo, estableciendo
a la falta de servicio como una mera subjetividad del juez respecto de lo que él cree que es
un servicio aceptable, es por lo anterior que nosotros creemos que el mejor vocablo para esta
consideración es el “debido” o “normal” funcionamiento del servicio, ya que la forma en que
el servicio debe o no debe operar está establecido en la Ley Orgánica, Reglamento u otro
cuerpo normativo aplicable al servicio, siendo entregada a la norma los deberes y facultades
del servicio, sobre los cuales el juez tendrá que realizar el juicio de reproche hacia la conducta
del Estado, que estando establecida la forma en que debe actuar, este no lo hizo o lo hizo
pero defectuosamente.
11
Enteiche Rosales, Nicolás, “El fundamento de la responsabilidad extracontractual del Estado Administrador en Chile:
revisión de la evolución jurisprudencial (1999 – 2012), en Revista Actualidad Jurídica, N° 23, (2011), p.123. Citado por
César Gabriel Guzmán Martínez En “En Chile, ¿Quién Tiene La Propiedad De Las Aguas Servidas?” Memoria Para Optar
Al Grado De Licenciado En Ciencias Jurídicas Y Sociales. Universidad Austral de Chile. Valdivia, año 2012. Página 37
Siguiendo lo expuesto anteriormente, es necesario analizar qué deber tenía el Estado
en el caso de autos, en primer lugar, los deberes generales del Estado respecto de los admi-
nistrados en las prestaciones que este da en el ámbito de la salud encontramos:
- Artículo 3º Ley Orgánica Constitucional Nº 18.575: “La Administración del Estado
está al servicio de la persona humana; su finalidad es promover el bien común
atendiendo las necesidades públicas en forma continua y permanente y fomen-
tando el desarrollo del país a través del ejercicio de las atribuciones que le confiere
la Constitución y la ley, y de la aprobación, ejecución y control de políticas, planes,
programas y acciones de alcance nacional, regional y comunal”
La Administración del Estado deberá observar los principios de responsa-
bilidad, eficiencia, eficacia, coordinación, impulsión de oficio del procedimiento,
impugnabilidad de los actos administrativos, control, probidad, transparencia y pu-
blicidad administrativas y participación ciudadana en la gestión pública, y garanti-
zará la debida autonomía de los grupos intermedios de la sociedad para cumplir
sus propios fines específicos, respetando el derecho de las personas para realizar
cualquier actividad económica en conformidad con la Constitución Política y las
leyes”.
- Artículo 4º Ley Nº 20.584, que prescribe “Toda persona tiene derecho a que, en
el marco de la atención de salud que se le brinda, los miembros del equipo de
salud y los prestadores institucionales cumplan las normas vigentes en el país, y
con los protocolos establecidos, en materia de seguridad del paciente y calidad
de la atención de salud, referentes a materias tales como infecciones intrahospi-
talarias, identificación y accidentabilidad de los pacientes, errores en la atención
de salud y, en general, todos aquellos eventos adversos evitables según las prac-
ticas comúnmente aceptadas. Adicionalmente, toda persona o quien la represente
tiene derecho a ser informada acerca de la ocurrencia de un evento adverso, in-
dependientemente de la magnitud de los daños que aquel haya ocasionado”. La
aplicación de este deber general se funda en lo establecido en el artículo 1º de
dicha ley, que manifiesta en su inciso 2º, “Sus disposiciones se aplicarán a cual-
quier tipo de prestador de acciones de salud, sea público o privado. Asimismo, y
en lo que corresponda, se aplicarán a los demás profesionales y trabajadores que,
por cualquier causa, deban atender público o se vinculen con el otorgamiento de
las atenciones de salud”.
- El artículo 2º inciso primero de la ley 20.584, el cual sostiene que “Toda persona
tiene derecho, cualquiera sea el prestador que ejecute las acciones de promoción,
protección y recuperación de su salud y de su rehabilitación, a que ellas sean
dadas oportunamente y sin discriminación arbitraria, en las formas y condiciones
que determinan la Constitución y las Leyes”.
Así las cosas, en la especie, es la propia ley la que impone al personal del Hospital
Regional Dr. Ernesto Torres Galdames, la obligación de otorgar a mi representada una opor-
tuna atención de salud, la cual lamentablemente no se prestó con las consecuencias ya tan-
tas veces señalada. Lo cierto es que el personal del Hospital demandado no cumplió con la
normativa aplicable y con los protocolos preestablecidos, los cuales, en virtud de la naturaleza
de sus funciones en el Servicio Público, debía efectivamente cumplir, lo que denota una falta
de control por parte del Servicio respecto de sus funcionarios.
Lo anterior nos lleva a analizar el deber estándar de conducta esperado del órgano de
la administración.
Ahora bien, en el caso de autos doña Lissette Rojo fue hospitalizada a las 2:30 de la
madrugada y no recibió atención médica alguna, pese a su gravedad. Recién a eso de las
8:00 horas, y habiendo transcurrido más de 5 horas desde la hospitalización el médico de
turno, Dr. Márquez, quien recién venía integrándose al turno de ese día recetó de inmediato
un tratamiento antibiótico, eventual cerclaje y nifedipino, estos últimos para evitar el parto
prematuro. Sin embargo, como hemos indicado, el cerclaje nunca se realizó y el tratamiento
con nifedipino solamente se realizó a las 9:00 horas, cuando ya era demasiado tarde.
De lo anterior resulta que desde el ingreso al centro asistencial no se le realizó ninguno
de los procedimientos antes descritos, sino que derechamente se le recetó un tratamiento
antibiótico y se procedió a la interrupción del embarazo sin realizar ninguno de los procedi-
mientos de administración de Tocolisis con el objeto de postergar el parto, lo que sólo se
explica por cuanto el personal del Hospital demandado sólo reaccionó cuando el parto era
inminente.
Lo cierto SS es que resulta incomprensible la demora en la atención de mi represen-
tada, quien estuvo por más de cinco horas sin ser controlada, más todavía si existen proto-
colos dictados por el propio Ministerio para el manejo de estas situaciones, los cuales no
fueron cumplidos y que en definitiva adelantaron el parto y fueron la causa de la muerte del
primer y hasta ahora único hijo de mis representados.
En virtud de todo lo anteriormente expresado, es preciso señalar que el informe de la
comisión de estudio de las leyes orgánicas constitucionales de fecha 06 de Diciembre del año
1983, en su página 10, señala que es necesario acreditar la culpa del servicio en virtud de un
mal funcionamiento, esto es “cuando la Administración no cumple con su deber de prestar
servicio en la forma exigida por el legislador, no obstante disponer de los recursos para ello
y no concurrir ninguna causal eximente”, por lo tanto hay que centrarse en el deber del servi-
cio, siendo en el caso de autos un claro ejemplo la desatención de la norma por parte del
servicio público, no existiendo algún hecho que haga comprender el porqué de dicha negli-
gencia, es decir, sin que exista causal eximente alguna.
Tipo de daño
La responsabilidad supone necesariamente la existencia de un daño, el cual es obli-
gado a resarcir el que culposa o dolosamente lo ha realizado, en este sentido, el derecho o
interés lesionado a mis representados no es susceptible de ser avaluado directamente en
dinero ya que no daña o desvaloriza su patrimonio, pero a pesar de ser inconmensurable,
dicho daño no obsta a la indemnización, lo anterior, en razón de principios de justicia correc-
tiva.
Así las cosas, debemos entender al daño moral como “…todas las consecuencias ad-
versas que afectan la constitución física o espiritual de la víctima y que se expresan, por un
lado, en dolor, angustia o malestar físico o espiritual y, por otro lado, en una disminución de
la alegría de vivir. De ello se sigue que, en analogía con el daño patrimonial, el daño moral
puede consistir en un mal que se causa o en un bien de cuyo disfrute se priva”. Agrega que
“ante todo, el daño no patrimonial se puede presentar en la forma de una aflicción física o
mental. En ambos casos, se trata de un daño positivo (como lo es el daño emergente en sede
patrimonial), que aumenta instantáneamente el conjunto de males que dificultan o hacen más
gravosa la existencia. En el caso del dolor físico, el daño se expresa en la aflicción que pro-
ducen las heridas y en el sufrimiento asociado a los tratamientos médicos necesarios. En el
caso de la aflicción mental, el dolor adquiere innumerables matices e intensidades, que se
muestran en un largo catálogo de desgracias que pueden afectar nuestro bienestar espiritual
(el sentido de disvalor producido por una incapacidad física, el pudor afectado por un atentado
a la privacidad, el dolor afectivo por la pérdida de un hijo o del cónyuge). En todos estos
casos, la reparación del daño no patrimonial opera proporcionalmente como pretium doloris:
es una compensación económica por el sufrimiento efectivo que ha afectado al deman-
dante12”.
12
BARROS Bourie, Enrique. Tratado de Responsabilidad Extracontractual, Ed. Jurídica, Santiago, 2006, págs. 290 y 291.
Es evidente S.S., que mi representada, además de sufrir la muerte de su hijo, ha de-
bido experimentar el dolor generado por la negligente actuación del Estado, haciendo evi-
dente la concurrencia del daño. Comprenderá S.S., que la muerte de un hijo produce un gran
dolor a sus padres, pero si a eso le adicionamos que esta muerte se debió al actuar negligente
de los agentes del Estado, a través de sus prestadores de salud, y que hemos narrado lata-
mente, hacen que este dolor sea insuperable y que la rabia y frustración de no haber podido
salvar a su primer y has ahora único hijo, hagan que este episodio sea inolvidable para mis
representados.
Es por todo lo anterior, que, en base a la disminución de la calidad de vida de mis
representados, es imperativo que el Estado indemnice su actuar, sabiendo que cualquier
cantidad de dinero nunca podrá resarcir efectivamente el daño producido, sin embargo, esta
indemnización podrá ser utilizada para invertir en la recuperación y la libre elección de un
sistema de Salud que sea confiable y dé tranquilidad a mi representada. Es por lo anterior,
que para estos efectos los daños morales provocados ascienden a la suma de $300.000.000
(trescientos millones de pesos millones de pesos).
POR TANTO,
En mérito de lo expuesto, disposiciones legales citadas, y lo dispuesto en los artículos 254 y
siguientes del Código de Procedimiento Civil, artículo 38 inciso 2º de la Constitución Política
de la República, artículo 4º y 42º de la Ley Orgánica Nº18.575, y demás que sean aplicables.
RUEGO A U.S: Se sirva tener por interpuesta demanda ordinaria de indemnización de per-
juicios, en juicio de hacienda, por responsabilidad civil extracontractual del Estado en contra
del SERVICIO DE SALUD DE IQUIQUE, servicio público, representado por su director, doña
MARÍA PAULA VERA ZAMORA, o a quien la subrogue; del HOSPITAL DR. ERNESTO TO-
RRES GALDAMES, representado por su director don ALDO ANTONIO CAÑETE SOTO, o
por quien lo subrogue en el cargo, y en contra del FISCO DE CHILE, representada en esta
región por el abogado procurador fiscal don HÉCTOR MARCELO FAINÉ CABEZÓN, o por
Citado en fallo de la Excma. Corte Suprema en fallo de fecha siete de agosto de dos mil trece, dictado en causa Rol Nº 3582-
2012
quien lo subrogue legalmente, todos ya individualizados; acogerla a tramitación y dar ha lugar
a ella en todas sus partes y, en definitiva condenar a los demandados de forma separada,
conjunta o solidaria a pagar a mi representada la suma de $300.000.000 (trescientos millones
de pesos) por daño moral, o en subsidio la suma que S.S., se sirva a fijar en justicia y equidad,
de acuerdo al mérito de autos, más los reajustes e intereses que se devenguen hasta el
momento efectivo del pago, con expresa condenación en costas.
PRIMER OTROSÍ: Ruego a US. tener por acompañados los siguientes documentos:
1. Acta de audiencia de mediación de salud de fecha 25 de mayo de 2017.
2. Acta de audiencia de mediación de salud de fecha 22 de junio de 2017 en la cual se
da cuenta de haber fracasado el procedimiento de mediación de conformidad al ar-
tículo 45 de la Ley nº 19.966.
3. Certificado de matrimonio de doña Lissette Patricia Rojo Rubilar y don Luis Acevedo
Poblete.
4. Certificado de nacimiento del menor Martín Alberto Acevedo Rojo.
5. Certificado de defunción del menor Martín Alberto Acevedo Rojo.
6. Copia de escritura pública de mandato judicial en el cual consta mi personería para
actuar en representación de doña Lissette Patricia Rojo Rubilar.
7. Copia de escritura pública de mandato judicial en el cual consta mi personería para
obrar en representación de don Luis Alberto Acevedo Poblete.
8. Certificado de Término de Mediación de fecha 22 de junio de 2017.
SEGUNDO OTROSÍ: Ruego a US. tener presente que mi personería para representar a doña
Lissette Patricia Rojo Rubilar consta de escritura pública de mandato judicial de fecha 22 de
junio de 2017 otorgada ante Notario Público de Iquique don Néstor Araya Blazina, número de
repertorio 3079. Por su parte, mi personería para obrar en representación de don Luis Alberto
Acevedo Poblete consta de escritura pública de mandato judicial de fecha 22 de junio de
2017, otorgada en la misma notaría antes señalada y agregada con el número de repertorio
3064, las cuales se acompañan en otrosí de esta presentación.
TERCER OTROSÍ: Ruego a SS., tener presente que en mi calidad de abogado habilitado
para el ejercicio de la profesión asumiré personalmente el patrocinio y poder en esta causa y
delego el poder con que actúo en estos autos en los abogados habilitados para el ejercicio
de la profesión don Héctor Álvarez Fortte, don Carlos Fernando Eguiguren Benavides, doña
Constanza- Paz Raddatz Brito, don Álvaro Roberto Torres Torres y don Francisco Fernando
Rojas Goncalvez, todos de mí mismo domicilio, con quienes actuaré conjunta o separada-
mente en estos autos, con las mismas facultades que me fuera conferido el poder, esto es,
con las contenidas en ambos incisos del artículo 7 del Código de Procedimiento Civil, las que
doy por expresamente reproducidas en este acto.
Firmado
Carlos Fernando digitalmente
Firmado
digitalmente
Eguiguren por Héctor por Francisco
Benavides Mauro Álvarez Fernando Rojas
Fortte Goncalvez
Firmado digitalmente
Fecha: Fecha:
por Carlos Fernando
2017.10.02 2017.10.02
Eguiguren Benavides
11:43:02 -04'00' 11:32:08 -03'00'
Fecha: 2017.10.02
16:24:40 -03'00'
Constanza-Paz
Raddatz Brito Alvaro Firmado
digitalmente
2017.10.02
11:41:19 Roberto por Alvaro
Roberto Torres
-03'00'
Torres Torres
Fecha:
EDGAR FERNANDO
ILIGARAY KOO
Torres 2017.10.02
16:23:55 -03'00'
2017.10.02
16:02:23 -04'00'