SECRETARÍA DE EDUCACIÓN PÚBLICA DE HIDALGO
SUBSECRETARÍA DE EDUCACIÓN MEDIA SUPERIOR Y SUPERIOR
DIRECCIÓN GENERAL DE FORMACIÓN Y SUPERACIÓN DOCENTE
DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN NORMAL
ESCUELA NORMAL “SIERRA HIDALGUENSE”
CLAVE C.T. 13DNL0002G
LICENCIATURA EN EDUCACION PRIMARIA
ESTRATEGIAS DE TRABAJO DOCENTE Y SABERES
PEDAGOGICOS
SEMESTRE Y GRUPO: CUARTO “B”
“INFORME”
:
MTRA(O). DULCE MARIA CARPIO SANCHEZ
ALEXIS LOPEZ GONZALEZ
TIANGUISTENGO, HGO.
Mi jornada de observación en la escuela primaria Carlos A. Carrillo, ubicada en el
municipio de San Pedro Amajatlán, Metztitlán, Hidalgo. Fue una experiencia
completamente diferente a las anteriores. En esta ocasión, el escenario era
multigrado, lo que representó un gran reto para mí. Me asignaron el grupo de
tercer y cuarto grado, en el cual tuve la oportunidad de observar y aprender de la
dinámica particular de esta modalidad educativa.
Como primer momento la jornada inició con nuestra presentación ante la directora
de la escuela. Con respeto y formalidad, le entregamos los oficios
correspondientes. Posteriormente, nos dirigimos al patio para participar en los
honores a la bandera. Algo que me llamó la atención fue que a diferencia de otras
escuelas, aquí no se utilizaba sonido o equipo de audio para dirigir los honores,
todo se realizaba de manera oral y coordinada por la directora, docentes y
alumnos.
Dentro del aula, me encontré con un grupo pequeño pero diverso en total, tenía
once niños. Esto me permitió observar de cerca sus interacciones y la manera en
que el maestro organizaba el trabajo para atender dos grados en la misma aula.
En el grupo también había un niño con síndrome de Down, lo que me permitió
analizar cómo la maestra fomentaba su inclusión dentro del aula. Observé que la
docente utilizaba estrategias específicas para integrarlo en las actividades del
grupo, como asignarle compañeros de apoyo y reforzar su aprendizaje con
material manipulativo. Además, promovía un ambiente de respeto y colaboración,
asegurándose de que el niño participara activamente en todas las actividades.
Esta experiencia me llevó a reflexionar mediante las cuatro etapas de John Smith.
Pude registrar detalladamente cómo se desarrollaban las clases, la disposición de
los materiales y la forma en que los niños trabajaban en comunidades o de
manera independiente. Me asombró la forma con la que la maestra titular
organizaba las actividades para atender a ambos grados simultáneamente,
buscando estrategias efectivas para mantener el interés de las niñas y niños. Algo
en lo que me enfrenté en esta jornada fue comprender cómo planificar y gestionar
un grupo con estas características, considerando las diferentes necesidades de
aprendizaje.
Al final reflexioné sobre posibles estrategias para mejorar la enseñanza en un
contexto multigrado, considerando las metodologías sociocríticas de la NEM.
Durante la jornada, llevamos un guion de entrevistas con el propósito de recabar
información relevante para nuestra segunda jornada de práctica. Este guion nos
permitió obtener datos valiosos sobre distintos aspectos educativos el cual nos
servirá como base para un análisis más profundo. Para analizar esta experiencia
igual consideramos las dimensiones propuestas por Cecilia Fierro. Observamos la
estructura organizativa de la escuela, las normas que rigen su funcionamiento y la
relación entre los distintos actores educativos. Analizamos las estrategias de
enseñanza utilizadas por el docente titular para abordar los contenidos en un
grupo multigrado al igual reflexionamos sobre los valores que se promueven en la
comunidad escolar y cómo estos influyen en la convivencia y el aprendizaje. Para
finalizar observamos la interacción entre los estudiantes, su contexto familiar y
comunitario, así como la manera en que estos factores influyen en su desarrollo
académico y personal.
Esta jornada de observación fue un gran desafío, pero también una valiosa
oportunidad de aprendizaje. Me permitió comprender más a fondo la educación en
un contexto multigrado y reflexionar sobre mi papel como futuro docente.
Desde el momento en que ingresé a la escuela, pude notar las diferencias con
otros contextos escolares en los que había realizado observaciones anteriores. La
comunidad educativa de la escuela primaria Carlos A. Carrillo tiene una dinámica
diferente, donde los docentes deben asumir múltiples roles para garantizar que los
estudiantes reciban una educación de calidad. El hecho de que el aula esté
conformada por niños de diferentes grados exige que la planificación sea aún más
detallada y que las estrategias didácticas sean flexibles y adaptables a las
necesidades de cada estudiante.
A lo largo de la jornada, igual pude observé cómo los niños de diferentes edades
trabajaban juntos, ayudándose y compartiendo conocimientos. Este ambiente
favorece el desarrollo de habilidades sociales y fomenta la autonomía en el
aprendizaje. Sin embargo, también representa un desafío para el docente, quien
debe gestionar el tiempo de manera eficiente para atender a todos los alumnos.
En lo personal, esta jornada de observación fue una experiencia con muchos
aprendizajes que me permitió conocer de cerca los retos y las oportunidades de la
educación en un contexto multigrado. A través del análisis de las dimensiones de
Cecilia Fierro y las etapas de John Smith, pude reflexionar sobre la importancia de
la planificación y la gestión del aula. La inclusión del niño con síndrome de Down
fue un aspecto clave en mi observación, ya que me permitió ver cómo el docente
titular puede generar un ambiente de aprendizaje equitativo e inclusivo para todos
los estudiantes.
Mi segunda jornada de práctica se llevó a cabo en la Escuela Primaria "Carlos A. Carrillo",
ubicada en San Pedro Amajatlán, Metztitlán, Hidalgo, del 19 de mayo al 13 de junio. Esta
jornada iba de la mano de la primera jornada de observación en donde se realizó un
diagnóstico, en donde las dimensiones de Cecilia Fierro fueron fundamentales para tener
un contexto educativo más profundo. En esta ocasión, trabajé con el grupo multigrado de
3° y 4°, lo que representó un reto importante tanto en mi plano didáctico como en la
ejecución de las actividades. Durante este periodo, desarrollamos tres proyectos de los
campos formativos de lenguajes y saberes y pensamiento científico, la creación de un
jardín escolar, un calendario lunar y la elaboración de cuentos.
Cabe resaltar que la jornada no inició de manera regular, ya que durante la primera
semana no se impartieron clases debido a un problema con el drenaje de la escuela, lo
que obligó el cierre temporal del plantel. Esta situación imprevista afectó el desarrollo de
las actividades y la ejecución inicial de los proyectos, por lo que tuve que reorganizar
completamente mi planeación, priorizando aprendizajes clave y reestructurando las
actividades para garantizar su culminación en el tiempo disponible. Esta experiencia me
enseñó la importancia de la flexibilidad en la práctica docente y de contar siempre con un
plan alternativo ante situaciones inesperadas.
El primer proyecto fue la creación de un jardín escolar, una actividad que motivó a los
estudiantes, ya que implicaba trabajo al aire libre, contacto con la tierra y cuidado de las
plantas. Se organizaron equipos mixtos en cuanto a grado escolar, de modo que los
alumnos de mayor edad pudieran apoyar a los más pequeños, fomentando así el trabajo
colaborativo, una estrategia que utilicé de forma constante para facilitar la gestión del
grupo.
Posteriormente, iniciamos el proyecto del calendario lunar, donde los estudiantes
observaron diariamente la luna, registraron sus fases y plasmaron sus descubrimientos en
un calendario. Adapte las tareas según los grados escolares, los más pequeños dibujaban
la forma de la luna y comentaban sus cambios de manera oral, mientras que los alumnos
mayores llevaban registros escritos en su cuaderno. Este tipo de diferenciación permitió
que todos los estudiantes participaran de manera significativa y acorde a sus niveles de
desarrollo.
El tercer proyecto consistió en la elaboración de cuentos, donde los alumnos crearon
historias originales referente a un problema de su comunidad, las ilustraron y las
compartieron con sus compañeros. Esta actividad no solo desarrolló su creatividad y
habilidades lingüísticas, sino también su capacidad de trabajar en equipo, ya que en
algunos casos escribieron los cuentos en pequeñas comunidades. Al finalizar, se organizó
una pequeña lectura grupal, donde cada alumno pudo compartir su cuento.
Una situación que marcó mi jornada de práctica fue la presencia de un alumno con
síndrome de Down, llamado Moisés. Trabajar con él representó una oportunidad valiosa
para desarrollar estrategias de inclusión dentro del aula. Le dedicaba entre 15 y 20
minutos diarios de atención, enfocándome en actividades adaptadas a sus capacidades e
intereses.
Sin embargo, me aseguré de incluirlo en todas las actividades del grupo, desde los
proyectos hasta las clases de educación física e incluso en la preparación del bailable
para el Día del Padre, lo que fortaleció el sentido de comunidad dentro del aula. Moisés
mostró avances significativos y su participación fue valorada y respetada por todos sus
compañeros.
La organización del bailable del Día del Padre representó otro reto en la jornada, ya que
requirió de tiempo adicional para ensayos y coordinación. Integré esta actividad en las
sesiones de educación física, aprovechando al máximo el tiempo escolar sin descuidar el
desarrollo de los proyectos. Esta experiencia me permitió desarrollar habilidades de
gestión del tiempo, priorización de tareas y creatividad para combinar actividades con
propósitos pedagógicos.
Durante esta jornada, puse en práctica diversos saberes pedagógicos adquiridos a lo
largo de mi formación docente. La planeación didáctica flexible, el conocimiento del
contexto escolar, la gestión del aula y la evaluación formativa fueron elementos clave en
mi práctica. Implementé estrategias como el aprendizaje cooperativo, el uso de materiales
concretos y la adaptación de contenidos según las necesidades del grupo.
De acuerdo con (Oscar Jara H), la sistematización de experiencias permite comprender
los procesos vividos, identificar aprendizajes y producir conocimiento desde la práctica.
Siguiendo esto, reflexiono que esta jornada fue un espacio de formación en el que no solo
enseñé, sino que también aprendí de mis estudiantes, de sus realidades, de sus formas
de ver el mundo y de sus distintas maneras de aprender. Me permitió valorar la
importancia del contexto, del trabajo colaborativo, de la inclusión y de la empatía como
herramientas pedagógicas [Link] cuanto al ambiente laboral, este fue muy
positivo.
La relación con la maestra titular fue cordial y de constante apoyo. Me brindó sugerencias
valiosas, me permitió trabajar con autonomía y confió en mi capacidad como futuro
docente. Asimismo, la convivencia con las demás docentes de la escuela fue muy buena,
caracterizada por el respeto mutuo, el trabajo en equipo y la colaboración. Este clima
laboral facilitó el desarrollo de todas las actividades y me permitió sentirme parte de la
comunidad educativa.
Finalmente reconstruyo de manera reflexiva, que esta jornada me dejó una experiencia y
un aprendizaje significativo. Me permitió identificar mis fortalezas, como la capacidad de
adaptación, la empatía, la inclusión y el compromiso, pero también mis áreas de mejora,
como el manejo del tiempo y tener un poco más de autoridad con el grupo. Sin duda,
cada día en esta jornada me dejó una huella, y cada reto superado se convirtió en una
oportunidad de crecimiento. Me siento agradecido con la comunidad escolar que me
recibió, con los estudiantes que me enseñaron mucho y con esta oportunidad que me
permitió acercarme un poco más a la realidad de la docencia y a mi formación como
maestro.