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Voto Mexicano en el Extranjero 2006

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CENTRO DE ESTUDIOS INTERNACIONALES

El voto de los mexicanos en el extranjero en 2006.


Un análisis de los resultados electorales de la diáspora mexicana

TESIS QUE, PARA OPTAR AL TÍTULO DE


LICENCIADO EN RELACIONES INTERNACIONALES,

PRESENTA

Gabriel Salvador González Pérez

DIRECTOR:

Dr. Reynaldo Yunuen Ortega Ortiz

Ciudad de México, febrero de 2020


A Esperanza Ventura,
por todo el amor.
Nada de lo que el hombre ha sido, es o será,
lo ha sido, lo es ni lo será de una vez para siempre,
sino que ha llegado a serlo un buen día
y otro buen día dejará de serlo.
JOSÉ ORTEGA Y GASSET
ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS ................................................................................................................ 3

A MANERA DE INTRODUCCIÓN ............................................................................................ 6


CAPÍTULO 1: ELEMENTOS TEÓRICOS ................................................................................... 16
CORRIENTE SOCIOLÓGICA ............................................................................................... 17
CORRIENTE SOCIOPSICOLÓGICA ..................................................................................... 22
CORRIENTE DE LA ELECCIÓN RACIONAL ....................................................................... 26

CAPÍTULO 2: LA LUCHA POR EL VOTO ................................................................................ 29


LAS PRIMERÍSIMAS PETICIONES: DE LOS MEXICANOS EN KANSAS Y CALIFORNIA
ANTE LAS ELECCIONES DE 1917 Y 1929, A LA DÉCADA DE 1980 .................................... 30
1988: LA PRESIÓN SE RETOMA .......................................................................................... 33
CASI SE GANA LA BATALLA HACIA EL 2000 (O LA IMPORTANCIA DE LA LEGISLACIÓN
SECUNDARIA) ................................................................................................................... 40

CAPÍTULO 3: LEGISLACIÓN ................................................................................................... 51


MIGRANTES Y EL GOBIERNO DE FOX. EL ACUERDO PARTIDISTA Y LEGISLATIVO ....... 52
DUDAS Y MODIFICACIONES EN EL SENADO ................................................................... 60
APROBACIÓN Y PROMULGACIÓN .................................................................................... 66

CAPÍTULO 4: RESULTADOS .................................................................................................. 68


PARTICIPACIÓN Y ABSTENCIÓN ..................................................................................... 70
RESULTADOS DE LA(S) ELECCIÓN(ES) ............................................................................... 72

CAPÍTULO 5: LA ENCUESTA DEL PEW HISPANIC CENTER .................................................. 94


EL ANÁLISIS DE SURO Y ESCOBAR .................................................................................... 95
ESCARBANDO UN POCO MÁS ALLÁ EN LOS DATOS DE LA ENCUESTA ........................... 101

REFLEXIONES FINALES ........................................................................................................ 131


ANEXO..................................................................................................................................144
REFERENCIAS....................................................................................................................... 145

2
AGRADECIMIENTOS

Dios, vaya que soy afortunado. Tener que agradecer por tanto y a tantos seguro es señal
de suerte muy buena. Sin embargo, por espacio, mencionaré sólo a algunos. Gracias a mi
familia, conmigo desde siempre. A mi mamá —la persona más bondadosa—, por su
exagerada generosidad, su optimismo inquebrantable, y por lograr "más con una gota de
miel que con un barril de hiel". A mi papá, por su esfuerzo, su ánimo alegre, y por
enseñarme la importancia de la honestidad y la verdad. A Miguel, compañero y cómplice
desde que tengo memoria, por su nobleza, lealtad, y energía siempre festiva. A Rafael,
por ser el tipo más cool que conozco, y por enseñarme que los miedos —propios y
ajenos— no deben frenar nuestros sueños. Gracias a los cuatro. Mis palabras nunca harán
justicia a su cariño.
Gracias a mis abuelos, por su amor siempre desmedido y por exagerar en
consentirme —a lo que, por supuesto, me malacostumbré. También, por tantas
enseñanzas, que no cabrían en este par de páginas. A tíos y primos, en especial a mi tío
Raúl, al que le debo tanto que realmente no sabría por dónde empezar; gracias, sobre
todo, por el apoyo y los consejos de los últimos años. Una deuda especial me une a las

familias Blanco y De la Rosa —empezando por Gregorio e Isabel—, que no sólo me


hicieron sentir bienvenido en la Ciudad de México desde el primer día, sino que además
me adoptaron en sus casas como uno de los suyos. Son también ustedes parte de los míos.
A mis amigos de Guadalajara: Karla (Hernández), Isra, Betty, Rich y Daniel, por
los incontables años de estar en buenas y no tan buenas. A Checo, Quique, Dany y Karla
(Galetto), por recordarme el gusto por la música electrónica, y por las aventuras
persiguiéndola. A Fer y Roy —y a Lore, su mamá—, Luis Enrique, Chema, Genaro,
Pablo, Arthur y Gen, no sólo por ser grandes y muy queridos amigos, sino también por
cuidar de Miguel. Gracias a todos ellos, pues me volvieron más llevaderos todos los —

3
muchos— meses que me tomó escribir este trabajo. Por supuesto, no me olvido de
Mercedes, Adriana, Stephy, Laura, Diego, Leo y Raúl. Su amistad en la prepa (y de Raúl

en profesional) hicieron esos años todavía más disfrutables. Gracias por que su compañía
sigue hasta hoy.
A mis amigos de la Ciudad de México, por hacerme sentir bienvenido. A Jasso —
y su familia—, por la generosidad y el consejo. A Emmanuel, por mostrarme los secretos
de su ciudad. A Tenoch, por la amistad inmune al tiempo. 1 A Lalo, Hamid, Carlos,
Alitzel, Omar, Luis Eduardo y Carlos Manuel. Por ustedes no sólo no padecí, como
tantos mencionan, el paso por El Colegio, sino que lo disfruté cínicamente. Gracias a
F. P. por la sonrisa, y a Y. B. por la lección, a pesar de que la aprendí a la mala. Agradezco
enormemente la amistad y la guía de Luz, Jimena, Lupita, Pablo, Roberto, Paola, Miguel
y Javier, que hicieron mejor y más disfrutable mi paso por el Instituto Nacional Electoral.
Gracias a Frank Beyersdorf, por la más honesta de las lecciones sobre decir adiós.
No puedo dejar de mencionar a Meri, Sylvan, Davy, Jussi y Simon (así, sin acento).
Gracias, porque a veces la aventura se disfruta mejor con compañía. No sé si, o cuándo,
nuestros caminos volverán a coincidir pero, donde estén, les deseo una buena vida.
Al profesor Reynaldo Ortega le debo un agradecimiento en dos facetas. Primero,
como director de esta tesis, por soportar con estoicismo mis idas y vueltas, y por

asesorarme con un equilibrio de guía y libertad —trabajo que, estoy seguro, es mucho
más difícil de lo que parece. Segundo, como profesor, por luchar para que las mentes de
sus estudiantes dejaran de ser, como él dice, tabula rasa, y por enseñarme una valiosa
lección: para obtener una buena respuesta, hay que iniciar con una buena pregunta.
Gracias a las doctoras Fernanda Somuano y Beatriz Zepeda, por leer esta tesis y
por sus comentarios que, sin duda, la fortalecieron. A don Luis Aboites, por su sencillez
y cercanía, y por su clase, que no sólo fue la primera que tuve en El Colegio, sino porque

1 Estos dos, además, me animaron a acompañarlos al concierto de quien ahora considero la artista de nuestra
generación, que con su música logró "consagrar la gloria de nuestra juventud".

4
también ahí se comenzó a gestar el antecedente de este trabajo. A mi querida profesora
Marisela Connelly —que exige mucho a sus estudiantes, pero les regresa todo con

creces—, por sus esclarecedoras lecciones y por su amistad durante este último par de
años.
A Mauricio Rodríguez, profesor y amigo, por su invaluable apoyo con la
estadística descriptiva de esta tesis. A la profesora Celia Toro, por la más lúcida lección
sobre la amistad, que nos regaló con la naturalidad de quien habla del clima. Gracias
también a los profesores Gerardo Esquivel, Humberto Garza, Rogelio Hernández,
Soledad Loaeza, Érika Pani y Lorena Ruano. Por supuesto, no me olvido de la entrañable
profesora Martha Elena Venier, que me enseñó a buscar la sencillez, y de quien no fui
buen estudiante, pero sí uno muy orgulloso.

Zapopan, Jalisco, 20 de febrero, 2020.

5
A MANERA DE INTRODUCCIÓN

“[…] Estoy aquí gracias a muchos años de robos por parte de los políticos [.] Quiero
regresar, ver crecer a mis hijos en un país próspero, y qué no los discriminen [sic]”,2 se
lee en un mensaje que, junto con su boleta, envió algún ciudadano que votó desde el
extranjero en 2018. Este recado —que iniciaba con palabras altisonantes exigiendo que
no se anulara su voto— fue uno de tantos que encontraron ese año los funcionarios
encargados de recibir los sobres con sufragios, provenientes de allende nuestras
fronteras. En vísperas de la elección del 1 de julio de ese año, el Instituto Nacional
Electoral (INE, antes Instituto Federal Electoral, IFE) los puso en exhibición en su
“macrosala de prensa”.
Los mensajes eran variados, desde quien pidió reformas a la legislación electoral:
“Mirreyes INE: No a las coaliciones. 2ª vuelta electoral. Bajar prerrogativa [de partidos
políticos]. No a candidatos acusados de delitos. Bajarse salario, digno sí, ofensivo no. No
a tanta basura electoral”,3 4 hasta quien vio la oportunidad de expresar su sentido del
humor: “Querido gobierno mexicano [:] escrivo porque llo lla di mi voto [.] Espero que
me emvien mi Boin y mi despenza [sic]”.5 Sin embargo, la mayoría de estos textos eran

relativamente cortos, con frases como “no al fraude electoral”, “no se roben mi voto” o
“no cambien mi voto”.
Aunque anecdóticos, estos mensajes me recordaron, casi inevitablemente, el
espíritu de la complejidad del sistema electoral mexicano: la desconfianza. Partiendo de

2 Anónimo, mensaje enviado en el sobre para votar desde el extranjero en la elección presidencial de 2018,
mostrado con otros en la macrosala de prensa del Instituto Nacional Electoral (INE) bajo el título de "Mensajes de
mexicanos residentes en el extranjero, junto con el sobre de su voto", Instituto Nacional Electoral, México, junio de
2018.
3 El texto en este mensaje estaba escrito en lo que parecían ser viñetas. Me tomé la libertad de escribir todas
las peticiones de corrido para facilitar su lectura, pero dejo el contenido textual.
4 Anónimo, mensaje enviado en el sobre-voto para votar desde el extranjero en la elección presidencial de
2018, mostrado junto con otros en la macrosala de prensa del Instituto Nacional Electoral bajo el título de "Mensajes
de mexicanos residentes en el extranjero, junto con el sobre de su voto", Instituto Nacional Electoral, México, junio
de 2018.
5 Loc. cit.

6
la noción de Przeworski sobre democracia: “un sistema en el que los partidos pierden
elecciones”,6 retomo la idea de Sonnleitner sobre que la función principal de los procesos

electorales en un sistema democrático no es tanto determinar a los ganadores, sino lograr


el reconocimiento de los perdedores 7 —aunque yo diría que ambas son igual de
importantes, y que, aunque esta debería ser su función, dicho objetivo no siempre se logra.
Para que los partidos y candidatos perdedores (y sus votantes) reconozcan el
resultado, es necesario que confíen en el desarrollo de las elecciones. Así, el intento por
asegurar la confianza de distintos actores8 en los procesos electorales y sus resultados ha
resultado en normas muy estrictas. 9 Dicho intento ha sido, generalmente, fallido.
Ortega, Somuano y Sonnleitner coinciden en que, a pesar de que los procesos electorales
mexicanos han tendido a mejorar en la calidad de su organización desde hace casi treinta
años, la confianza de los ciudadanos en el entonces IFE —en el caso de los primeros dos—
y en "la limpieza misma de las elecciones" —en el caso del tercero— ha bajado desde el
2000.10
Reglas estrictas pueden implicar barreras importantes a la participación, sobre
todo al hablar de una modalidad de voto especialmente compleja como la que se hace
desde el exterior. Creo que las consecuencias de estos obstáculos pueden ir más allá de
sólo acotar el número de personas que votó en la elección presidencial, especialmente en

el caso de 2006.

6 Adam Przeworski, Democracy and the Market: Political and Economic Reforms in Eastern Europe and Latin
America, Cambridge, Nueva York y Melbourne, Cambridge University Press, 1991, p. 10. Ésta y todas las traducciones
del inglés son mías.
7 Véase Willibald Sonnleitner, "¿Para qué (no) sirven las elecciones en México? De la legitimidad de los
comicios consensuales del régimen posrevolucionario a la desconfianza ciudadana en la limpieza de las elecciones
competitivas", en Arturo Alvarado (coord.), Elecciones en México: cambios, permanencias y retos, México, El Colegio de
México, 2016, pp. 23-26.
8 Partidos, candidatos, ciudadanos, etc.
9 Véase Alonso Lujambio, El poder compartido. Un ensayo sobre la democratización mexicana (con la colaboración
de Horacio Vives), México, Océano, 2000, pp. 118-121, y José Woldenberg, Historia mínima de la transición democrática
en México, México, El Colegio de México, 2012, pp. 69-75, 80-86, 93-97, y 109-116.
10 Reynaldo Ortega y María Fernanda Somuano, Estudio sobre la confianza en el Instituto Federal Electoral,
México, El Colegio de México, 2014, en [Link]
v2/CDD/CDD-estructura/DOCS/Confianza_IFE_final.pdf en adelante, Estudio sobre la confianza en el IFE, consultado
el 1 de julio de 2019, pp. 125-131, y Willibald Sonnleitner, op. cit., p. 54.

7
Tras un proceso legislativo de aproximadamente una década —y después de un
periodo de presión de grupos de migrantes aún más largo—, la elección presidencial del

verano de 2006 fue la primera en la que se implementó la participación electoral de los


ciudadanos mexicanos viviendo fuera del territorio nacional. La petición por el
reconocimiento de este derecho puede rastrearse más de un siglo en el pasado, cuando
en 1917 el periódico El Cosmopolita de Kansas City organizó una votación de ensayo para
los mexicanos viviendo en esa ciudad. 11 Desde ahí, la historia de la presión de los
migrantes en Estados Unidos por el voto tuvo altibajos. Uno de los logros más
importantes fue que, como parte de la “ambiciosa” reforma electoral de 1996, 12 se
eliminara de la Constitución una importante restricción territorial al voto activo.
El reconocimiento implícito de este derecho no significó, sin embargo, que los
migrantes pudieran ejercerlo. No fue sino hasta 2005 que las modificaciones
constitucionales se reflejaron e instrumentaron en la ley correspondiente. Esto permitió
al IFE incorporar la novedosa modalidad de voto en la preparación de la jornada electoral
de 2006.
A pesar de expectativas, esfuerzos —de grupos de migrantes por exigir este
derecho, y de funcionarios por reconocerlo e implementarlo—, largo tiempo y enormes
recursos económicos invertidos en el proceso, el número de votos recibidos no llegó ni

al 1% de la participación a la que se aspiraba, de unos 4 millones de personas.


No se menosprecie, sin embargo, el potencial que tiene el voto desde el exterior.
Creo que su importancia en procesos electorales futuros puede incrementarse
significativamente. Facilitando la participación —pasos en dirección correcta ya se

11 Gonzalo Badillo y Carlos González, "El voto foráneo de Michoacán en el espejo", en Gonzalo Badillo
(coord.), Michoacán y el voto en el extranjero. Una conquista de los migrantes, Morelia, edición no venal, 2007, (en adelante
Michoacán y el voto en el extranjero), p. 289; Jesús Martínez, “Breve e Incompleta Historia del Voto de los Michoacanos
en el Extranjero”, documento, disponible en
[Link] consultado el 5 de agosto de 2017
(en adelante, “Breve e Incompleta Historia del Voto de los Michoacanos en el Extranjero”), y Jorge Durand, “Siete
tesis sobre el voto de los mexicanos en el exterior”, en Juan José García, Derechos políticos plenos para los mexicanos en el
exterior, México, Grupo Parlamentario del PRD en la LIX Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la
Unión, 2005 en adelante "Siete tesis sobre el voto de los mexicanos en el exterior", p. 113.
12 José Woldenberg dice que la reforma electoral de 1996 fue “la más ambiciosa”, aunque en su texto no
menciona lo relativo a que, con ésta, se eliminara la restricción que sólo permitía al ciudadano votar en el distrito en
que estaba registrado. José Woldenberg, op. cit., México, El Colegio de México, 2012, pp. 109-116.

8
tomaron con la reforma político-electoral de 2014— 13 y, sobre todo, en elecciones
cerradas como la que se estudia aquí, el voto de los migrantes podría influir en la

definición de próximas contiendas.


Esta tesis, por supuesto, no es la primera que analiza el tema. Ya ha habido
cantidad de aproximaciones desde distintos ángulos. Raúl Ross y Arturo Santamaría
dedicaron buen tiempo a dejar testimonio de cómo —al menos desde inicios del siglo
pasado— varios grupos de migrantes mexicanos en Estados Unidos ejercieron presión
sobre las instituciones políticas del país para que hubiera reformas constitucionales y
legales que reconocieran su derecho al voto.14
Yuri Beltrán especuló cuál hubiera sido la votación que el Partido Revolucionario
Institucional (PRI) habría recibido desde el exterior en la elección del 2000. Propuso que
el voto de los migrantes se definiría, principalmente, en función de la inclinación política
de sus comunidades de origen. Así, su argumento más osado desafió la popular creencia
de que el voto de los expatriados se opondría al PRI, prefiriéndolo mucho menos que a
sus adversarios, el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución
Democrática (PRD).15 No es posible saber a ciencia cierta cuál habría sido el resultado
del voto desde el exterior en 2000; sin embargo, las elecciones de 2006, 2012 y 2018
ayudaron a corroborar en mayor o menor medida su primer idea, aunque parecen

desechar la segunda.
Leticia Calderón atribuye la distribución de las preferencias electorales de los
migrantes en 2006 a la influencia de "su posición política histórica, y no tanto por el

13 La reforma del 2014, que derogó el COFIPE y lo sustituyó con la LGIPE trajo varios cambios al voto desde el
exterior; los más importantes son la posibilidad de obtener la credencial para votar desde el extranjero, la opción de
que el INE implementara el voto por vías diferentes a la postal, como la electrónica o la personal en consulados y
embajadas, y la ampliación de cargos que se votan —se incluyen senadurías y algunas gubernaturas. Ley General de
Instituciones y Procedimientos Electorales, arts. 329 y 334, en Cámara de Diputados, "Ley General de Instituciones y
Procedimientos Electorales", [Link] consultado el 4 de
octubre de 2019.
14 Véase Raúl Ross, Los mexicanos y el voto sin fronteras, Culiacán Rosales, Universidad Autónoma de Sinaloa,
1999 (en adelante, Los mexicanos y el voto sin !onteras), y Arturo Santamaría, 2006, Emigrantes Mexicanos: Movimientos y
Elecciones Transterritoriales, s.c., Universidad Autónoma de Sinaloa, 2007 en adelante, Emigrantes Mexicanos).
15 Yuri Beltrán, El voto de los mexicanos en el extranjero. Una estimación del voto priista, tesis, México, Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales, 2004.

9
contexto de fuerte golpeteo y descalificación del adversario donde se libró la campaña".16
Estudiosa del tema, hace notar cómo en la elección en México no ocurrió "un 'voto

espejo', reflejo idéntico del electorado nacional, como ocurre en la mayoría de las
elecciones en el exterior [...] [sino] un 'espejo convexo' al lograr reunir una mayoría de
votos para el PAN."
Salvador Ayala se interesó sobre el menudo número de mexicanos que
participaron en la elección desde el extranjero en 2006. Específicamente, su trabajo
analiza las causas de la abstención de los migrantes a votar en dicha jornada electoral.
Ayala atribuye a las barreras institucionales al voto la principal causa de abstención.
También menciona que una mayor escolaridad podría causar mayor interés en la
elección, contribuyendo a "superar esas barreras".17
Me gustaría pensar que al menos en pequeña medida retomo el camino recorrido
por ellos. Por supuesto, me baso en su obra —como en la de muchos otros— para escribir
estas páginas. Sin embargo, el tema no se ha abordado de la manera en que lo hago aquí:
analizando detalladamente qué tanto se parecen los patrones de votación de los
migrantes en Estados Unidos a los de la población en México, y tratando de ubicar qué
factores influyen sobre las preferencias electorales de los mexicanos que viven en el país
del norte.18

Beltrán se enfoca en lo que hipotéticamente hubiera pasado en la elección del


2000; Calderón y Ayala tratan en sus textos la jornada del 2006, pero la primera sólo
habla someramente de la distribución de preferencias de los migrantes —sin preguntarse
realmente sus causas—, y el segundo sólo se enfoca en las causas de la abstención, sin
preocuparse por cómo se distribuyó el voto entre candidatos. No lo digo como crítica;
es claro que el objetivo de sus trabajos fue otro, pero creo que es valioso hacerse estas

16 Leticia Calderón, "Los superhéroes no existen”: Los migrantes mexicanos ante las primeras elecciones en el exterior,
México, Instituto Mora, 2010, en adelante "Los superhéroes no existen", p. 49.
17 Salvador Ayala, La abstención de los mexicanos residentes en el exterior en las elecciones presidenciales de 2006, tesis,
México, El Colegio de México, 2011, pp. 128-130.
18 Exclusivamente para la elección presidencial de 2006, por supuesto.

10
preguntas: ¿cuáles son los patrones de votación de la diáspora mexicana en Estados
Unidos que participó en la elección presidencial de 2006, y cómo se comparan éstos con

el voto en territorio nacional?, y ¿qué factores pueden ayudar a explicar dichos patrones?
Las posibles respuestas que se esbozan son, por un lado, que los mexicanos que
votaron desde el exterior en la elección presidencial de 2006 tienen patrones de votación
que en general reflejan la tendencia de los resultados nacionales, aunque con ciertas
diferencias —en beneficio del candidato del PAN y en perjuicio de los demás,
especialmente del abanderado del PRI. Por otro, planteo que las barreras institucionales
a la participación —producto de la legislación— son uno de los principales factores al
explicar el comportamiento electoral de los mexicanos en el extranjero en 2006.
La importancia de dar respuesta a los cuestionamientos planteados más arriba
radica al menos en tres factores: 1) los análisis previos todavía no han dado respuestas
detalladas a estas preguntas, 2) a menos que en el futuro haya retrocesos importantes en
el sistema democrático, es muy probable que en los próximos años también se pueda
votar desde el exterior, y 3) la participación electoral de los migrantes ha aumentado
conforme se reducen las barreras institucionales, por lo que es probable que cada vez
sean una porción más importante del voto. Por esa razón, será necesario analizar los
factores que influyen en sus preferencias, tal como se hace en México.

En este trabajo estudio cinco temas; a cada uno corresponde un capítulo. El


primero tiene una revisión de elementos teóricos que me servirán para analizar los
eventos que dan objeto a esta tesis. Se presenta al lector un análisis de las principales
corrientes sobre comportamiento electoral. Parto, por supuesto, de los estudios clásicos,
con las corrientes sociológica, sociopsicológica y de la elección racional.
En el capítulo dos hago un recuento de cómo varios grupos de migrantes —
históricamente, y no sin trayectorias accidentadas— presionaron a diversas instituciones
del Estado mexicano por el reconocimiento del derecho a votar desde el exterior, y cómo
éstas respondieron a dichas peticiones. Como mencioné arriba, el primer antecedente

11
conocido se remonta hasta 1917, en Kansas. El tema reaparece en 1929, con la campaña
de José Vasconcelos por la Presidencia. Sin embargo, no fue sino hasta la década de 1980

que comenzó a haber un diálogo más continuo e intenso entre estos grupos de migrantes
y diferentes actores en México, por lo que retomo el análisis a partir de este periodo.
Estudio las peticiones de dicho momento, con énfasis en las que se ubicaron cerca de la
campaña de Cuauhtémoc Cárdenas en 1988, y cómo siguió este vínculo tras la formación
del PRD.
Por último, reviso la reforma constitucional de 1996, que eliminó la importante
restricción territorial de que los ciudadanos votaran en el distrito en el que estuviesen
registrados, lo que implícitamente abrió la puerta a la posibilidad de votar desde el
exterior. También, repaso la exigencia de los migrantes por la legislación secundaria que
implementara —con miras a la elección del 2000— lo que ya se permitía
constitucionalmente.
El tercer capítulo tiene la última parte de esta historia: relativa a la legislación
secundaria, que incluiría en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos
Electorales (COFIPE) los detalles sobre cómo debía organizarse el voto desde el exterior
a partir de la elección de 2006. Ahí, reviso las acciones de los líderes migrantes para
consolidar lo logrado en 1996, así como las respuestas del gobierno de Vicente Fox y de

las distintas bancadas legislativas en las Cámaras de Diputados y Senadores. Esto sin
omitir el papel del IFE en estas discusiones y en la posterior implementación del
programa. Su importancia para este trabajo es sustancial no sólo por concluir la historia
del proceso que permitió el voto desde el exterior en 2006, sino porque además ahí se
revisan las partes más específicas de la ejecución del programa.
Aprovecho este momento para evidenciar algo importante: lo analizado en la
mayor parte de la tesis —sobre todo los capítulos dos, tres y cinco— tiene un vínculo
ineludible con los migrantes mexicanos viviendo en Estados Unidos. Por supuesto, estoy
consciente que el voto en el extranjero permite a los mexicanos fuera del país votar

12
precisamente sin importar en donde se ubiquen: ésta fue una de las razones por las que se
eligió la modalidad postal para implementarlo. No obstante, lo cierto es que la

abrumadora mayoría de los mexicanos expatriados —y de quienes votaron desde fuera


en 2006— viven en ese país. Así, las presiones por la legislación, en los capítulos segundo
y tercero, y la encuesta a mexicanos que presento en el quinto, se relacionan con
migrantes en [Link]. Aunque estoy consciente de que esto resta algo de precisión al
análisis, creo que es algo que se podría permitir, pues aproximadamente el 98% de
nuestros compatriotas fuera del país19 —y 87% de quienes votaron ese año—,20 estaban
en Estados Unidos.
El capítulo cuatro tiene una revisión de los resultados de la elección presidencial
de 2006 en su modalidad nacional y desde el extranjero, así como una comparación de
éstos. Tal balance toma en cuenta la posición que cada candidato obtuvo en ambos tipos
de votación, los porcentajes totales, y divididos por entidad federativa, así como un
cotejo del triunfo de cada opción política en los 300 distritos en los que se divide el país.
Como ya adelanté, el desempeño de los candidatos tiende a variar entre la votación
dentro y fuera de México, por lo que parte importante de esta sección es analizar tales
diferencias para, posteriormente, proponer una posible explicación. Aunque no es el
tema principal de esta tesis, hablo de una de las grandes sorpresas de este primer

ejercicio: la baja participación de nuestros compatriotas. Su importancia aquí radica


principalmente en su vínculo con las barreras a la participación21 y —sospecho— con la
votación por candidato.

19 Los datos de los mexicanos en el exterior son de 2009. Ésta es la cifra más antigua que presenta el Instituto
de los Mexicanos en el Exterior en su sitio. Instituto de los Mexicanos en el Exterior, "Población mexicana en el
mundo", [Link] consultado
el 2 de octubre de 2019, en adelante "Población mexicana en el mundo". Nótese que a pesar de que los datos del sitio
se presentan como de 2011, al abrir el mapa interactivo, se citan datos de 2009.
20 Instituto Nacional Electoral, Informe final sobre el voto de los mexicanos residentes en el extranjero. Capítulo V,
Jornada Electoral (actos previos, desarro$o y posteriores) en
[Link] consultado el 3 de
marzo de 2019 (en adelante, Informe Final VMRE 2006, Capítulo V), p. 54.
21 Véase Salvador Ayala, op. cit.

13
El último capítulo toma los datos de la encuesta que el Pew Hispanic Center
(PHC) hizo a mexicanos viviendo en Estados Unidos. Ésta, al basarse en una muestra

estadísticamente representativa de ellos, puede ayudar a imaginarse el reparto de


preferencias electorales del 98% de nuestros compatriotas allende las fronteras, lo que
se refleja también en la participación desde el extranjero dividida por país de residencia,
pues casi el 90% de quienes enviaron su sobre-voto lo hicieron desde [Link].22
Los datos que proporciona el estudio del PHC permiten acercarse a ver qué tanto
se parecen —o no— las preferencias electorales de los mexicanos que viven en el
extranjero con las de aquellos que votaron desde allá. 23 Como ya afirmé, creo que las
barreras institucionales a la participación son un factor clave a tomar en cuenta al
estudiar los resultados del voto desde el exterior. Así, es indispensable partir del supuesto
de que las preferencias de quienes lograron votar no necesariamente coinciden con las del
universo total.
También, el capítulo cinco también tiene el análisis de otras variables —a mi
parecer relevantes—: edad, conocimiento básico sobre la elección, ingreso, escolaridad,
posesión de credencial para votar, tiempo viviendo en Estados Unidos, identidad
partidista, y pertenencia a asociaciones de mexicanos en ese país. Éstas se "cruzan" con
las preferencias electorales por candidato que dijeron tener los encuestados, de modo

que las tablas resultantes muestran cómo se divide el apoyo a cada contendiente,
dependiendo de los factores ya mencionados.
Por último, una nota que considero pertinente: a pesar de lo que se encuentre en
los capítulos 4 y 5, no pretendo ostentar esta tesis como un trabajo que mezcle métodos
cualitativos y cuantitativos. Lo considero meramente cualitativo, aunque en

22 De 32,632 que se recibieron, 28,335 vinieron de Estados Unidos (86.8%), seguidos por 1,108 de España
(3.3%), 823 de Canadá (2.5%), 428 del Reino Unido (1.3%), 368 de Alemania (1.1%), 309 de Francia (0.9%), 151 de Suiza
(0.05%), 137 de Italia (0.04%), etc.
23 No está de más reiterar aquí algo relacionado con lo que ya mencioné arriba: estoy consciente de que la
encuesta del PHC sólo contiene datos de mexicanos viviendo en [Link]., y que por lo tanto los resultados de mi análisis
no necesariamente serán tan exactos como si usara una encuesta representativa de todos los mexicanos en el exterior.
Sin embargo, también considero que, al concentrarse la abrumadora mayoría de nuestros compatriotas —votantes o
no— en ese país, podría tomarme cierta libertad de comparar la parte —los mexicanos en Estados Unidos— con el
todo —los mexicanos en el extranjero.

14
determinados momentos uso algunas herramientas —y no sin ayuda— que, creo, sirven
para ilustrar mejor mis argumentos.

15
CAPÍTULO 1:

ELEMENTOS TEÓRICOS

En esta sección espero encontrar elementos que ayuden a explicar las preferencias
electorales de los votantes mexicanos en el exterior en la elección presidencial de 2006.
Así, analizaré las tres teorías clásicas sobre formación de preferencias electorales: la
corriente sociológica, la sociopsicológica, y la de la elección racional.
La primera (la corriente sociológica) afirma que los factores sociales —como
religión, raza, región geográfica, estatus socioeconómico— son la influencia principal al
determinar la preferencia electoral del individuo. La segunda —la sociopsicológica—
dice que el factor más importante sobre el voto del individuo es su sentido de
pertenencia a un grupo —en este caso, al partido—, lo que se ve reflejado en su identidad
partidista. Por último, la corriente de la elección racional señala que lo que en realidad
determina cómo votará el individuo es el beneficio que éste espera obtener a partir del
triunfo un partido u otro.
La revisión de estos elementos teóricos es importante. Más adelante,24 estas tres

corrientes se traducirán en algunas de las variables que pondré a prueba, en mi intento


por encontrar factores que influyeron sobre las preferencias electorales de los mexicanos
en Estados Unidos durante el proceso electoral de 2006.

24 Véase el capítulo 5.

16
CORRIENTE SOCIOLÓGICA

En su texto clásico, Political Man, Seymour Martin Lipset dice que, en las democracias
modernas, "el conflicto entre distintos grupos se expresa mediante partidos políticos,
que básicamente representan una 'traducción democrática de la lucha de clases' ".25 El
reconocido sociólogo retoma la idea de Robert MacIver sobre que los partidos de
derecha se asocian con los intereses de las clases altas y los de izquierda con las clases
bajas. 26 Lipset va un paso más allá, y dice que en "prácticamente cada país
económicamente desarrollado los grupos de ingreso bajo votan principalmente por
partidos de izquierda, mientras que los grupos de alto ingreso votan principalmente por
partidos de derecha".27
En un estudio posterior, Lipset —junto a Stein Rokkan— analiza la definición de
los sistemas de partidos y de alineación de votantes a partir de distintos factores de
conflicto en sociedades occidentales. Para ellos, los partidos en Occidente son
"conglomerados de grupos que difieren en un amplio rango de temas, pero que están
unidos por una hostilidad mayor hacia sus competidores en los otros campos [...] [por lo
que hay] una jerarquía de bases de división [cleavage bases] en cada sistema".28
Las revoluciones nacional e industrial en estas sociedades dieron lugar a cuatro

tipos de divisiones [cleavages]: la primera trajo un conflicto entre la cultura de


centralización y la resistencia de las provincias étnica, lingüística o religiosamente
diferentes, pero también un enfrentamiento entre el Estado-nación centralizador,
movilizador y estandarizador, y los privilegios de la iglesia. La segunda provocó una

25 Seymour Martin Lipset, Political Man. The Social Bases of Politics, Garden City, Doubleday & Company,
1960, p. 220.
26 MacIver también dice que el ataque o la defensa de estas posiciones no se hace en nombre de las clases,
sino en nombre de los principios —aunque "principios opuestos han correspondido ampliamente a los intereses de las
distintas clases". Robert MacIver, The Web of Government, Nueva York, MacMillan, 1947, pp. 216, 315, cit en Ibid., p.
222.
27 Seymour Martin Lipset, op. cit., pp. 223-224.
28 Cursivas de los autores. Seymour Martin Lipset y Stein Rokkan, "Cleavage Structures, Party Systems, and
Voter Alignments: An Introduction", p. 6, en Seymour Martin Lipset y Stein Rokkan (eds.), Party Systems and Voter
Alignments: Cross-National Perspectives, Nueva York y Londres, The Free Press y Collier-Macmillan Limited, 1967.

17
segmentación entre terratenientes y empresarios industriales, además de otra entre
empleadores y trabajadores.29

Para estudiar la influencia de las divisiones sociales en el sistema de partidos, los


autores definen cuatro umbrales en un sistema político: 1) legitimación, 30 2)
incorporación,31 3) representación,32 y 4) poder mayoritario.33 34 La disminución de uno
de estos umbrales llevará a presiones para que uno u otro también cambien. Conforme
hubo demandas por la extensión del derecho al voto, 35 también las hubo para la
representación proporcional como medida de protección de minorías. 36 Así, la clase
trabajadora, al obtener derecho a votar y ser votada, amenazó a los partidos del antiguo
régimen, que exigen representación proporcional para sobrevivir.37
Los autores concluyen que las etapas tempranas de la política competitiva fueron
decisivas para la formación de los partidos: en algunos casos antes del reconocimiento
del voto masivo, y en otros justo al comenzarse a movilizar las masas que acababan de
adquirir este derecho. También, mencionan que los altos umbrales de representación
iniciales pusieron a prueba a las organizaciones políticas. Las que sobrevivían solían estar
afianzadas en la estructura social, por lo que no podían borrarse del panorama político
sin dificultad. Por último, aseguran que la disminución del umbral de representación
habla más de las divisiones de los partidos establecidos, que de presiones de movimientos

de masas. La representación proporcional "sirvió para asegurar la supervivencia por


separado de los partidos que no eran capaces de aliarse en defensa común frente a los
crecientes adversarios por el poder mayoritario".38

29 Ibid., p. 14.
30 Reconocimiento de las movilizaciones, de la crítica, de la oposición.
31 Que la mayoría de los miembros del movimiento tenga derechos políticos,[como el voto].
32 Que el movimiento pueda representarse a sí mismo, sin necesidad de aliarse con otros más grandes o
antiguos para acceder a la representación.
33 Que una victoria definitiva en las urnas permita a la coalición o partido triunfados hacer cambios
importantes en el sistema político.
34 Ibid., p. 27.
35 Es decir, por una disminución del umbral de incorporación.
36 Bajando el umbral de representación.
37 Ibid., pp. 27-32.
38 Ibid., pp. 33-34.

18
Con esto, Lipset y Rokkan aseguran que las alternativas partidistas se congelaron
en la víspera de la extensión del sufragio y de la movilización de sectores importantes de

nuevos votantes. Así, "los sistemas de partidos de la década de 1960 reflejan, con pocas
pero significativas excepciones, las estructuras de divisiones de la década de 1920",39 y
"las alternativas partidistas [...] son [en 1967] más viejas que la mayoría de los electorados
nacionales".40 Por esto, afirman, "el votante no sólo reacciona a los temas inmediatos"
[es decir, a los problemas de la agenda pública que lo afectan de forma directa], sino que
también tiene una pesada influencia de su contexto, una "constelación históricamente
dada de opciones difusas para el sistema en su conjunto".41
Otro estudio relevante es el de Lazarsfeld, Berelson y Gaudet, que publicaron en
1948 The People’s Choice. Tomaron un grupo de 2,400 personas y lo entrevistaron
repetidamente, mes tras mes, entre mayo y noviembre —periodo durante el que se
desarrolló la campaña de ese año. Cuando alguien cambiaba de preferencia entre una
visita y otra, se infería sobre factores que pudieron intervenir. Al entrevistar a las mismas
personas pudieron observar causas posibles de los cambios en las preferencias.
Según los autores, el método panel permite ver qué votante cambia de
preferencia, y las causas de esto. 42 La investigación se hizo en Erie, Ohio por estar
relativamente libre de “peculiaridades locales”, y porque se había desviado muy poco de

las tendencias nacionales en las elecciones presidenciales de los 40 años previos. 43


Encontraron que en los estratos socioeconómicos más altos hay más votantes
republicanos y conforme se desciende en la escala “disminuye la proporción de
republicanos mientras aumenta correlativamente la de demócratas”, y que las personas

39 Ibid., p. 50.
40 Loc. cit.
41 Ibid., p. 53.
42 Hubo cuatro grupos de 600 personas. Se entrevistó a los cuatro en mayo. Uno tuvo otra entrevista en
julio; uno más la tuvo en agosto; otro, en octubre —éstos tres sirvieron como control. El cuarto grupo fue el “panel”,
a quien se entrevistó mensualmente de mayo a noviembre. Así, cuando un individuo cambiaba de preferencia electoral
de una entrevista a la otra, los investigadores indagaban sobre qué factores habían influido en este cambio. Paul
Lazarsfeld, Bernard Berelson y Hazel Gaudet, El pueblo elige: estudio del proceso de formación del voto durante una campaña
presidencial, trads. Aida Cymbler y Dora Cymbler, Buenos Aires, Ediciones 3, 1962. en adelante, The People’s Choice, pp.
36-39.
43 Ibid., pp. 36-42.

19
de estatus similar tendrán la misma preferencia política. No obstante, es posible que la
“identificación subjetiva” del individuo con un grupo social pese más que su “ocupación

objetiva”, como un capataz que se identifique con los intereses empresariales y, por lo
tanto, vote republicano.44
Otro factor esencial es la religión. La mayoría de los protestantes preferían a los
republicanos, y los católicos a los demócratas. La religión tenía “una importante
influencia en la determinación de la afiliación política” en todos los estratos
socioeconómicos. Estos dos elementos, junto con el lugar de residencia, fueron los de
mayor peso, y a partir de los que los autores crearon un Índice de Predisposición Política
(IPP).45 Las entrevistas mostraron que demócratas y republicanos por igual pensaban que
la reelección de Roosevelt (demócrata) beneficiaría al hombre común. Pero mientras los
primeros consideraban esto como algo bueno, los segundos no tanto.46
Los indecisos lo eran no por imparcialidad,47 sino por no estar tan interesados en
el proceso como para tomar partido. El “votante independiente” era alguien “en
conflicto, que reaccionaba con retracción e indecisión”. 48 Había coincidencia entre
quienes tardaron más tiempo en definir su preferencia electoral y quienes estaban menos
involucrados en la contienda —se informaban menos, iban menos a los actos de
campaña, etc. 49 Sobre la indecisión también tenían influencia las “presiones

contradictorias”: factores que empujan al individuo hacia preferencias políticas


distintas.50 Un votante afroamericano y protestante, por ejemplo. Su raza podría indicar
que votará demócrata, pero su religión lo empujaría a preferir a los republicanos.
Mientras más equilibradas estaban estas presiones, más tardaban los votantes en
decidirse.51

44 Ibid., pp. 56-58.


45 Ibid., pp. 59-65.
46 Ibid., p. 68.
47 Ibid., pp. 151-152.
48 Peter H. Rossi, “Four Landmarks in Voting Research”, en Eugene Burdick y Arthur J. Brodbeck (eds.),
American Voting Behavior, Glencoe, The Free Press, 1959, p. 18.
49 The People’s Choice., pp. 96-117.
50 Ibid., p. 96.
51 Ibid., p. 99.

20
Para Lazarsfeld y sus colegas, los ciudadanos indecisos deberían ser el objetivo
principal de la propaganda política. En este sentido, si un partido convence al individuo

titubeante de que la elección es importante para sus intereses, es posible que —además
de generar interés—, gane su voto.52
Los autores clasificaron a los indecisos —a quienes llamaron “mutantes”— en 1)
cristalizantes (pasaron del “no sé” a preferir un partido); 2) fluctuantes (iniciaron con una
preferencia; luego la cambiaron, y luego volvieron a la primera), y 3) mutantes de partido
(al inicio preferían a un partido, pero acabaron votando por otro). En una escala de tipos
de votantes que vaya de los constantes hasta los mutantes de partido, había una “continua
disminución del grado de interés y un simultáneo incremento en el número de presiones
contradictorias”. Los que cambiaron totalmente de opinión durante la campaña eran, a
su vez, los menos interesados en el proceso, los que ponían menos atención a los medios,
los últimos en definir su voto, a los que menos interesaba el resultado, y los más fáciles
de persuadir —no tanto por los temas de la campaña, sino por alguna relación personal.53
Tal vez por esto Bartels afirma que el estudio de la influencia de los medios sobre
la decisión del votante fue de poca utilidad. 54 Esto se debe a que la mayoría de los
individuos mostraba “lealtades de marca” (en referencia a los partidos) basadas en
factores religiosos y de clase social, y que se reforzaban no mediante las campañas, sino

por medio de “interacciones cara a cara”.55


Al comparar las respuestas de los individuos con su decisión final, Lazarsfeld y
sus colegas descubrieron que dos terceras partes de quienes tenían predisposición por
los republicanos votaron por este partido. Esto pasó con tres cuartas partes de los
demócratas. Al final, “[el votante] se unirá al grupo que pertenece”, por lo que “[l]a
campaña sólo puede activar su predisposición política”.56 Para ellos, el individuo vota

52 Ibid., p. 106.
53 Ibid., pp. 111-117.
54 El estudio que Paul Lazarsfeld y su equipo hizo tanto para The People’s Choice cuanto para Voting.
55 Larry Bartels, “The Study of Electoral Behavior", en Jan E. Leighley (ed.), The Oxford Handbook on American
Elections and Political Behavior, Oxford y Nueva York, Oxford University Press, 2010, pp. 240-241.
56 The People’s Choice, pp. 121-122.

21
“en grupos”, como la familia. Este grupo merece especial atención pues, ahí, “las
condiciones de vida alcanzan un máximo de semejanza para sus miembros y los contactos

personales son más frecuentes que en otro tipo de agrupaciones”.57 Al estudiar datos de
familias, descubrieron que sólo el 4% de los encuestados que votaron dijo que uno de sus
familiares no había votado de la misma forma.58
Además, encontraron que cuando una persona separada de la opinión política
familiar cambiaba de intención, lo hacía en dirección del partido que preferían sus
parientes. Así, afirman que “la gente vota no sólo con su grupo social sino también para
él”.59 Respecto a la cuestión de la homogeneidad grupal que se presenta en las familias,
Remmers trata de explicar este factor como algo que se debe a la socialización temprana
del votante. Para él, la familia es la “institución principal de transmisión cultural”, por lo
que es comprensible que los hijos muestren ideas similares a las de sus padres.60

CORRIENTE SOCIOPSICOLÓGICA

El enfoque sociopsicológico, o de la escuela de Michigan, tuvo como pioneros a


Campbell, Miller, Strokes y Converse. Con su libro The American Voter —publicado en
1960— definieron la preferencia del votante en función de su identidad partidista. Hacen

una crítica a la corriente sociológica, pues dicen que las correlaciones entre estatus social
y comportamiento político "son más bien bajas [...] esto no es porque la gente no tenga
interés en su clase social, sino porque fallan en traducir el interés de clase en términos
políticos".61 También, cuestionan cómo es que, a pesar de que las divisiones sociales
muten lentamente, sea tan común que haya cambios en el voto nacional de una elección

57 Ibid., p. 198.
58 Ibid., p. 199.
59 Ibid., pp. 200-203 y 206.
60 H.H. Remmers, “Early Socialization of Attitudes”, en Eugene Burdick y Arthur Brodbeck (eds.), op. cit.,
pp. 55-67.
61 Angus Campbell, et al., The American Voter, Nueva York, Londres y Sidney, John Wiley & Sons y
Universidad de Michigan, 1960, 3ª reimp., 1965, pp. 351-352.

22
a la siguiente. 62 Otra de sus críticas —específicamente al trabajo de Lazarsfeld y sus
colegas— es que estudian "el comportamiento electoral dentro de una comunidad en

particular [los condados de Erie y Elmira]", 63 mientras que Campbell y los suyos se
enorgullecen de que los datos de su "investigación se recogieron en tres elecciones
presidenciales, principalmente mediante encuestas con gente seleccionada por muestreo
probabilístico para representar al electorado nacional".64
Ellos analizaron estas encuestas, que tomaron lugar durante las tres campañas
presidenciales que hubo entre 1948 y 1956 en Estados Unidos. Argumentaron que la
elección que hace el votante "depende en un sentido inmediato de la fuerza y la dirección
de los elementos que forman parte de un campo de fuerzas psicológicas, donde estos
elementos se interpretan como actitudes hacia los objetos percibidos de la política
nacional".65
Estos elementos se encuentran a lo largo de lo que llamaron el "embudo de la
causalidad". Según su hipótesis, al tratar de explicar el voto del ciudadano [lo que sería
la punta del embudo], hay que tomar en cuenta una variedad de factores anteriores al
momento del voto. Para ellos, dichos factores influyen en el voto del individuo porque
éste los percibe y reacciona a ellos al votar. A su vez, tales reacciones están determinadas
por actitudes previas respecto a estos factores.66

Los autores señalan cuatro categorías en las que un individuo puede poner uno
de estos factores: 1) lo externo y no político; 2) lo personal y no político; 3) lo externo y
político, y 4) lo personal y político. Argumentan que hay un proceso en el que un evento
externo al individuo puede pasar a ser algo personal, pues le afectó individualmente.
También, dicen que un evento que no es político se puede transformar, a los ojos del
votante, en uno que sí lo es. Esto ocurre cuando algo adquiere un significado político:

62 Ibid., p. 17.
63 Ibid., p. 15.
64 Ibid., p. 10.
65 Ibid., p. 9.
66 Ibid., pp. 24-28

23
muchas veces algo relacionado con acciones o inacciones del gobierno.67 Estos procesos
de comunicación y de "traducción política" son muy importantes para ver cómo

reacciona el votante ante los elementos de la política. El primero porque hace que los
elementos externos se vuelvan personales, y el segundo porque hace que los elementos
no políticos se vuelvan no sólo políticos sino, además, partidistas. 68
Encontraron que los individuos evaluaban a los candidatos en función del partido
que los postulaba. Así, psicológicamente, las propiedades de los primeros se extienden a
los segundos. En este sentido, los partidos son importantes instituciones de formación
de opinión, pues con sólo nominar a un candidato, proveen al ciudadano de pistas sobre
él. Es probable que los demócratas desarrollen opiniones favorables del abanderado
demócrata, y que los republicanos se hagan un punto de vista negativo sobre éste. Todo
esto resalta la importancia de los partidos que —además— son los elementos que más
perduran en el ambiente político.69 70
Es importante considerar la identidad partidista como sentido de pertenencia o
vinculación de un individuo para con un partido. Al tener una identificación partidista,
el votante toma “una postura básica” que el partido define, una ideología. Esto permite
al individuo que un amplio grupo de eventos a su alrededor tenga sentido político.71 Es
como un lente a través del cual se pueden observar estos sucesos, y que hace más fácil

que el individuo los comprenda. Por supuesto, es un lente con un color específico, por
lo que la interpretación tendrá un sesgo que, muy probablemente, favorecerá al partido
con el que el individuo se siente identificado.
Durante su estudio, encontraron que la identificación del ciudadano con un
partido político mostró poca variación, y que ni la guerra, ni las dificultades económicas,
ni el atractivo o la repulsión de cierto líder implicaba un gran disturbio con la

67 Ibid., pp. 29-36.


68 Ibid., pp. 31-32, 118.
69 Los autores hablan específicamente del caso estadounidense, refiriéndose a los partidos Demócrata y
Republicano.
70 Ibid, pp. 53-54, 128.
71 Ibid., pp. 190-202.

24
identificación partidista de un gran segmento del electorado.72 73 Sin embargo, señalan
que hay veces en que las fluctuaciones en el voto en el corto plazo no se explican por la

identidad partidista, sino por otros elementos —como la imagen del presidente, o un
conflicto bélico.74
Campbell et al. mencionan que sólo en casos excepcionales la identidad de un
individuo con un partido se refleja en militancia formal. Esta identificación es
principalmente psicológica y puede perdurar sin reconocimiento legal, membresía o
incluso sin necesidad de un apoyo consistente al partido. Para ellos la identidad es la
"cualidad de atracción o repulsión hacia un grupo [...] [y, en este caso] el partido político
sirve como el grupo hacia el que el individuo puede desarrollar una identidad, positiva o
negatica, con cierto grado de intensidad".75 Miller y Shanks complementan diciendo que
la identidad partidista puede verse como un lazo psicológico que el individuo tiene con
un partido, por lo que el individuo se ve a sí mismo como parte de un grupo —en este
caso, el partido.76
Para Campbell y sus colegas., la identidad partidista tiene una fuerza tan grande
sobre la forma en que el individuo percibe los objetos políticos, que será muy raro el caso
en que el individuo desarrolle actitudes que entre en conflicto con dicha identidad. No
obstante, los autores afirman que cuando “otros antecedentes lleven a evaluaciones de

los elementos de la política que contradigan fuertemente la identidad partidista del


individuo, […] el comportamiento [de éste] se apegará a esas evaluaciones más que a la
lealtad partidista”.77

72 Ibid., p. 12.
73 Otros autores añadirían que, además de ser un elemento que perdura, la identidad partidista no debe
confundirse con aprobación ni apoyo tras el triunfo de un partido o candidato. Véase Philip Convrerse y Roy Pierce,
"Measuring Partisanship", Political Methodology, 11 (1985), pp. 143-166.
74 Angus Campbell, et al, op. cit., pp. 65-66.
75 Ibid., pp. 121-122.
76 Warren Miller y Merril Shanks, The New American Voter, Londres, Harvard University Press, c1996, p. 120,
cit. por María Fernanda Somuano y Reynaldo Ortega, “La identificación partidista de los mexicanos y el cambio
electoral 1994-2000”, en Foro Internacional XLIII-I, 2003, p. 22.
77 Angus Campbell, et al, op. cit., p. 141.

25
CORRIENTE DE LA ELECCIÓN RACIONAL

Su principal exponente es Downs, que en 1957 publicó An Economic Theory of Democracy.


Su argumento dice que los cálculos racionales del individuo son la base de su
comportamiento electoral. Según esta corriente, el ciudadano votará por la opción que,
en su opinión, tendrá el mejor desempeño —económico y político— en el gobierno y
que, por lo tanto, le va a traer los mayores beneficios.
Según Downs, una expectativa de beneficio individual tiene preminencia en la
definición de la preferencia electoral del votante —sobre su identidad partidista o su
pertenencia a ciertos grupos sociales. Así, si no importa con qué partido se identifique
el votante, ni tampoco importa la influencia que pueda tener su ámbito social, lo que
propone esta teoría es que, para ganar votos, lo que hay que hacer es implementar
políticas que se dirijan a satisfacer las necesidades de la mayoría de los votantes.
Esta teoría parte de la idea de que todos los gobiernos intentan maximizar su
apoyo político, con el objetivo de obtener la reelección.78 79 Su modelo supone que el
ciudadano es políticamente racional, en tanto a sus procesos de acción; es decir, si el
individuo racional busca obtener algún beneficio del gobierno o de la política en general,
usará medios políticos —en este caso, su voto, 80 aunque admite que, en el mundo real,

esto no necesariamente ocurre así.81


Downs supone que un partido político es un grupo de personas que busca ganar
las elecciones para controlar el gobierno y, así, obtener ingreso, prestigio y poder. Por lo
tanto, afirma que “los partidos formulan políticas para ganar elecciones, más que ganan
elecciones para formular políticas”.82 Para los ciudadanos, la lógica es la contraria: el
objetivo del partido gobernante debe ser crear políticas, y no dotar a sus miembros de

78 Anthony Downs, An Economic Theory of Democracy, Nueva York, Harper & Brothers, 1957, pp. 11-13.
79 Como bien se sabe, en México los presidentes no se pueden reelegir, pero en el afán de simplificar, tomaré
esta idea y la aplicaré a los partidos políticos en vez de a individuos en particular.
80 Anthony Downs, op. cit., pp- 6-9.
81 Ibid., p. 34.
82 Ibid., p. 28.

26
ingresos, prestigio y poder. Así, para obtener estos beneficios, hay que ganar las
elecciones, y por esto es importante maximizar la cantidad de votos recibidos.83

Se presume que el individuo es racional, y que votará por el partido que lo va a


beneficiar más. Para esto, el votante compara la utilidad que piensa recibir con un
hipotético gobierno de cada partido. Por lo tanto, el votante asume que habrá cierta
continuidad en las políticas del partido gobernante, e imagina el posible desempeño
gubernamental de los partidos opositores.84 De esta forma, se supone que el individuo
se decantará por la opción que, en su mente, le dará una mayor utilidad.
Por su parte, los gobiernos, al tratar de maximizar el apoyo de los votantes,
intentan crear políticas que los complazcan. El autor menciona que como los gobiernos
no pueden tener siempre la certeza de que las políticas que están creando les redituarán
electoralmente,85 éstos buscarán obtener información de parte de grupos de interés, que
se plantean como representantes de la voluntad popular y que, al mismo tiempo, tratan
de crear opinión pública que favorezca sus puntos de vista, para, de esta manera,
convencer al gobierno de llevar a cabo ciertas políticas que les convengan.86
Una variante de la escuela de la elección racional es la del voto retrospectivo.
Fiorina publicó, en 1981, Retrospective Voting in American National Elections, donde
argumenta que, al encontrarse en la urna, el votante siempre sopesa el desempeño del

gobierno actual, y actúa en consecuencia: si le fue bien durante el periodo de esta


administración, premiará al partido con su voto; si le fue mal, lo castigará. Fiorina dice
que el voto, en vez de ser una decisión con miras en el futuro —prospectiva— es una
decisión que se fija en el pasado —retrospectiva.
El libro de Fiorina es al que más se recurre cuando se quiere hacer uso de la idea
de voto retrospectivo, pero es importante señalar que este autor no fue el primero en
presentar este argumento. Para 1966, Key ya había dicho que “[m]ientras los votantes

83 Ibid., pp. 25-35.


84 Ibid., pp. 38-41.
85 Debido al problema de la incertidumbre en el mundo real.
86 Ibid., pp. 81-95.

27
marcan sus boletas pueden tener en mente las impresiones del último anuncio televisivo
de la campaña, pero más importante, tienen en su mente los recuerdos de sus

experiencias de los cuatro últimos años”.87 Por lo tanto, aunque es probable que Key
haya iniciado con la idea del voto retrospectivo, quien la desarrolló de forma más plena
fue sin duda Fiorina.
A lo largo de su estudio, Fiorina encontró evidencia de que el voto retrospectivo
estaba presente de manera relativamente uniforme a través de todas las categorías de
nivel de información, educación y ocupación, lo que contradice su idea inicial de que los
votantes menos sofisticados serían los que tienden a votar retrospectivamente.88
Este autor afirma que, si el partido en el gobierno ha tenido un buen desempeño,
entonces estará entrando en la campaña “con crédito” pero que, si se ha desempeñado
mal, entrará en la campaña con desventaja. Sin embargo, Fiorina argumenta que el
votante “toma en cuenta todas las experiencias pasadas con los partidos, desde la
elección que ocurrió al momento de la primera consciencia política [del votante] hasta
el presente”.89 Para él, esto permite que un individuo de 65 años que es miembro de un
sindicato “vote por McGovern [en la elección de 1972] parcialmente basado en la
aprobación de F[ranklin] D[elano] R[oosevelt]”,90 que gobernó Estados Unidos entre
1933 y 1945.

87 V.O. Key Jr., The Responsible Electorate: Rationality in Presidential Voting 1936-1960, Cambridge, Harvard
University Press, 1966, p.9.
88 Morris Fiorina, Retrospective Voting in American National Elections, New Haven y Londres, Yale University
Press, 1981, pp. 50-62.
89 Ibid., pp. 73-74.
90 Ibid., p. 75.

28
CAPÍTULO 2:
LA LUCHA POR EL VOTO

México tiene una de las mayores diásporas en el mundo. Prácticamente 10% de nuestra
población vive fuera del territorio nacional y, en 2006, más del 95% lo hacía en Estados
Unidos. 91 El estudio de la migración mexicana se ha enfocado principalmente en su
dimensión económica, relegando en cierta medida el aspecto político.
A pesar del abstencionismo en las tres elecciones presidenciales con participación
de mexicanos en el exterior —2006, 2012 y 2018—, hay un universo de varios millones
de personas que podrían votar bajo esta modalidad. Esto es fundamental, pues los más
de 10 millones de mexicanos en el exterior mayores de 18 años superan, con creces, la
diferencia de votos entre el primer y segundo lugar en tres de las últimas cuatro
elecciones presidenciales.92
A partir de la década de 1990 se aprobaron dos reformas constitucionales de gran
importancia: la que permitió que no se perdiera la nacionalidad mexicana al adquirir otra,
y la que desvinculó el derecho al sufragio de la ubicación geográfica del ciudadano,
permitiendo que los mexicanos pudieran votar desde el exterior. La importancia de

ambas, pero más de la última, es fundamental para entender las reglas que rigieron el
voto en el exterior en 2006 —muchas de las cuales siguen hasta hoy.

91 "Población mexicana en el mundo".


92 En la elección del año 2000, la diferencia entre el primer lugar, Vicente Fox, y el segundo, Francisco
Labastida, fue de casi 2.5 millones de votos. En la de 2006, la diferencia entre Felipe Calderón y Andrés Manuel López
Obrador fue de apenas 250,000 votos. En 2012, 3 millones 400 mil votos separaron a Enrique Peña Nieto de López
Obrador. En 2018, sin embargo, López Obrador superó a Anaya por más de 17 millones y medio de votos. Véase
Instituto Nacional Electoral, “Elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Estadística de las elecciones
federales de 2000”, en [Link] ——-, “Elección de
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Cómputos distritales de las elecciones federales de 2006”, en
[Link] ——-, “Elecciones 2012. Resultado del
cómputo distrital de la elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos”, en
[Link] y ——-, “Sistema de Consulta de la
Estadística de las Elecciones del Proceso Electoral 2017-2018”, en [Link]
Todas las páginas se consultaron el 20 de junio de 2019.

29
LAS PRIMERÍSIMAS PETICIONES: DE LOS MEXICANOS EN KANSAS Y CALIFORNIA ANTE

LAS ELECCIONES DE 1917 Y 1929, A LA DÉCADA DE 1980

En 1917, paisanos en Kansas City vieron, en primera plana del periódico El Cosmopolita,
una boleta para votar en las elecciones mexicanas.93 Éste podría ser el antecedente más
remoto de la petición del derecho al voto en el extranjero, lo que establece una historia
que se remonta, mínimo, cien años en el pasado. La razón: El Cosmopolita organizó una
elección de ensayo,94 iniciando una tradición de elecciones simbólicas organizadas por
los mexicanos fuera del país. Según Jorge Durand, “desde 1917 los mexicanos se estaban
preparando para tal ejercicio [...] [con] actos simbólicos donde expresan su opinión
político-electoral, aunque ésta no sea tomada en cuenta”.95
En 1929, Vasconcelos llevó su campaña presidencial a California, Texas y Nuevo
México, con un discurso crítico al régimen revolucionario. El 22 de junio, más de 500 de
sus simpatizantes hicieron una asamblea en el Teatro México de Los Ángeles, donde
seleccionaron a los delegados que irían a la convención del Partido Nacional
Antirreeleccionista —que postuló a Vasconcelos—, en la Ciudad de México.96 97
Siguiendo a Santamaría, el programa de esta delegación es de gran valor histórico
al ser, posiblemente, el primer documento del “México de afuera”.98 Constaba de 14

puntos, y los más importantes se basaban en la no pérdida de nacionalidad y ciudadanía


a pesar de migrar; tener la capacidad de ejercer todos sus derechos desde el exterior;

93 Gonzalo Badillo y Carlos González, op. cit., en Michoacán y el voto en el extranjero, p. 289; “Breve e
Incompleta Historia del Voto de los Michoacanos en el Extranjero”, y "Siete tesis sobre el voto de los mexicanos en
el exterior", p. 113.
94 Loc. cit.
95 "Siete tesis sobre el voto de los mexicanos en el exterior", p. 113.
96 Arturo Santamaría, “El movimiento vasconselista en Estados Unidos y el voto mexicano en el extranjero”,
s. f., p. 1, (en adelante, “El movimiento vasconcelista”, cit. por Leticia Calderón y Jesús Martínez, La dimensión política
de la migración mexicana, México, Instituto Mora, 2002, (en adelante, La dimensión política de la migración mexicana),
pp.287-289.
97 “Breve e Incompleta Historia del Voto de los Michoacanos en el Extranjero”.
98 Aunque, después de lo argumentado más arriba, podríamos decir que es el segundo, lo que no le resta
relevancia en absoluto. Lo que sí puede seguir diciendo Santamaría es que éste es el primer documento mediante el
que los mexicanos de fuera del país expresan sus demandas por mantener ciertos derechos en México.

30
inculcar educación nacionalista a los hijos de los migrantes, y crear un impuesto a los
mexicanos radicados en Estados Unidos.99

El movimiento vasconcelista de 1929 ocurrió en un momento dramático de la


historia mexicana: después del asesinato de Álvaro Obregón se funda el Partido Nacional
Revolucionario (PNR) y Vasconcelos encabeza “la primera gran disidencia democrática
contra el naciente régimen postrevolucionario”. 100 Esto es muestra de que “la
emergencia de una conciencia política ante los migrantes que los llevara a buscar la
identificación con su Estado de origen y reclamar su pertenencia a él solo se pudo
manifestar en coyunturas excepcionales o de corte histórico”.101 Se podría coincidir con
esta afirmación, pues la demanda por el voto desde el exterior renacería en torno a otros
dos momentos decisivos de la historia del país: la elección de 1988 y la del 2000.
En 1929 y en 1988, “se presentaba la posibilidad de la democratización del régimen
debido a una situación de crisis del autoritarismo, donde los sectores más activos de la
población mexicana a ambos lados de la frontera decidieron modificar las estructuras del
sistema político”.102 Creo que esto aplica, con matices, al 2000. Primero, por el cambio
en el partido gobernante; segundo, porque en torno a esta elección se abre un resquicio
para obtener el derecho al voto, y es durante el gobierno de Fox que éste se consolida.
A pesar de que la demanda por el voto no volvió a tomar fuerza sino hasta la

década de 1980, en otros momentos hubo muestras de lo que podrían ser avances en esta
dirección. Ejemplo es que, tras la reforma electoral de 1946, se incluyó en la Ley Electoral
Federal una disposición —artículo 55, apartado IV— que estipulaba que:
Todo ciudadano que en la fecha en que se efectúe el registro de votantes en la
localidad que habitualmente resida, se encuentre transitoriamente fuera del territorio de
los Estados Unidos Mexicanos, deberá solicitar del Consejo del Padrón Electoral,
por escrito, su inscripción. Para el efecto, el solicitante deberá enviar las pruebas
escritas de su ciudadanía mexicana y de su lugar habitual y tiempo de residencia.103

99 “El movimiento vasconcelista”, p. 1.


100 Emigrantes Mexicanos, p. 21.
101 Ibid., pp. 21-22.
Loc. cit.
102
Las cursivas son mías. Poder Ejecutivo, Secretaría de Gobernación, Diario Oficial de la Federación, “Ley
103
Electoral Federal, Reglamentaria de los artículos 36, frac. 1, parte final, 60; 74, frac. 1, y 97, en su parte conducente de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.”, 7 de enero de 1946, en , consultado el 11 de diciembre de
2019.

31
No obstante, esta porción normativa establece que los ciudadanos que podían solicitar
empadronarse serían sólo quienes estaban temporalmente fuera de México.104 No fue
sino hasta la reforma de 1973 que se dispuso en la Ley Federal Electoral —art. 88— que:

Los ciudadanos que no estén registrados y se encuentren fuera del país, deben
solicitar por escrito su inscripción a la Dirección del Registro Nacional de Electores
o delegación que corresponda, anexando acta de nacimiento, carta o certificado de
nacionalidad mexicana, para efecto de lo dispuesto por el artículo 36, fracción I de
la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Al internarse en
territorio nacional deberán acudir personalmente a la delegación correspondiente,
para tramitar la entrega de su credencial de elector exhibiendo copia de su
solicitud.105

Ya no se habla expresamente de que el derecho de inscripción al padrón lo tendrán sólo


los ciudadanos transitoriamente fuera de México, pero no hay necesidad. La ley de 1973
sólo dice que si un mexicano está en el extranjero, pero no está empadronado y quiere
estarlo, puede registrarse. Hasta que regresa a México obtiene su credencial, mostrando
la copia de su solicitud. Aunque se extiende cierto tipo de derecho a quienes están fuera,
el voto se sigue manteniendo exclusivamente para los residentes. Esta disposición podría
haber estado hecha para mexicanos que entraban y salían del país con cierta frecuencia:
empresarios, artistas o los miembros del Servicio Exterior, por ejemplo.
Calderón y Martínez dicen que se desconoce lo que ocurrió con las demandas de
los vasconcelistas en Estados Unidos después de la elección de 1929 —sobre el voto desde
el extranjero, pero no sobre el fraude electoral de ese año.106 Es hasta 1987-1988 que la

petición reaparece, en paralelo al apoyo a la candidatura de Cárdenas —con el Frente


Democrático Nacional (FDN). Una vez formado, el PRD tomaría la batuta de esta
iniciativa y la integraría al paquete de reformas de 1996.107 El movimiento encabezado
por Cárdenas se extendió entre muchas comunidades de mexicanos en [Link]. Sin

104 Hasta este momento no he encontrado algún texto que indique los efectos de esto, como si alguien
aprovechó lo dispuesto en este artículo, quién fue, etc.
105 Poder Ejecutivo, Secretaría de Gobernación, Diario Oficial de la Federación, “Ley Federal Electoral” 5 de
enero de 1973, en , consultado el 11 de diciembre de 2019.
106 Sobre el fraude de 1929 véase John Skirius, José Vasconcelos y la cruzada de 1929, México, Siglo XXI, 1978.
107 La dimensión política de la migración mexicana, p. 290.

32
embargo, no era la primera vez que se exigía el voto, pues los vasconcelistas lo hicieron
en 1929, “y aun antes, los refugiados de la revolución mexicana lo habían planteado”.108

Aunque entonces no hubiera una demanda por el voto tan intensa, hacia los años
70 y 80, había “migrantes que eran miembros de partidos políticos mexicanos,
principalmente de izquierda”, pero ninguno pedía “públicamente el derecho al voto en
el extranjero como si [sic.] lo hacían Dagoberto [Vellanoveth] y José [González,
migrantes en California, y cercanos al Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT)]”.109

1988: LA PRESIÓN SE RETOMA

Creo que hay una curiosa relación entre ciertos hitos en la historia del voto en el
extranjero y la del PRI. Por un lado, los priistas se empeñaron en decir que su partido es
el “heredero de la Revolución Mexicana”; 110 por otro, los primeros mexicanos que
plantearon el voto desde fuera son precisamente los refugiados de esta revolución.111 Los
primeros pretendieron adueñársela; los últimos se le opusieron y escaparon de ella.
La historia es conocida: el 17 de julio de 1928, en el restaurante La Bombilla, José
de León Toral asesina de seis disparos al presidente Obregón, recién reelecto.112 Dice
Fuentes que sus últimas palabras fueron “más totopos”.113 Después del magnicidio, con

la batuta de Calles, se crea el Partido Nacional Revolucionario (PNR), para pasar de un


régimen de caudillos a uno de instituciones que,114 según Hernández, diera “orden a las

108 Santamaría refiere a Jorge Durand al decir que los "refugiados de la revolución mexicana" plantearon el
voto desde el exterior; sin embargo, no cita un documento específico. Emigrantes Mexicanos, p. 6.
109 Ibid., pp. 6-7.
110 Muestras de esto hay muchas; véase, por ejemplo, Luis Donaldo Colosio, "Discurso durante el acto
conmemorativo del LXV aniversario del PRI en el Monumento a la Revolución", 6 de marzo de 1994, en Luis Donaldo
Colosio, Cincuenta Discursos, México, Partido Revolucionario Institucional, 2010, pp. 306-318, en Partido
Revolucionario Institucional, "Biblioteca Virtual", [Link]
10_46_22.pdf, consultado el 9 de octubre de 2019.
111 Emigrantes Mexicanos, p. 6.
112 Mario Ramírez, El asesinato de Álvaro Obregón: la conspiración y la madre Conchita, México, UNAM e Instituto
Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, 2014, p. 216, en Instituto de Investigaciones Sociales,
“El asesinato de Álvaro Obregón; la conspiración y la madre Conchita”,
[Link] consultado el 15 de octubre de
2019.
113 Carlos Fuentes, La si$a del águila, México, Punto de Lectura, 2004, p. 380.
114 Rogelio Hernández, Historia mínima del Partido Revolucionario Institucional, México, El Colegio de México,
2016, (en adelante, Historia mínima del PRI), pp. 15 y 23-24.

33
aspiraciones individuales”.115 Las primeras elecciones en las que este partido “compitió”
fueron justo las de 1929, siendo candidato —y después presidente— Ortiz Rubio. Uno

de los aspirantes ese año fue Vasconcelos, que —al no ser el agraciado— se postuló como
candidato opositor.116 Meyer dice que, sobre todo en las ciudades, “cautivó a un público
resentido por las desviaciones de la Revolución respecto a las promesas originales”.117
En 1929, Vasconcelos no obtuvo la candidatura del PNR, por lo que decide crear
la propia, con la que pierde.118 En torno a 1988, Cárdenas pierde la candidatura del PRI,
por lo que se vuelve abanderado del FDN, y pierde la contienda. Poco después fundaría
el PRD,119 que lo postularía al cargo en otras dos ocasiones: 1994 y 2000, ambas sin éxito.
En vísperas de la elección de 1929, Vasconcelos visitó [Link]. para buscar apoyo a
su candidatura. Criticó al régimen. Casi quinientos simpatizantes se reunieron para
seleccionar a los delegados que asistirían a la convención nacional del partido
vasconcelista en México. También, escribieron un documento en el que exigían la no
pérdida de sus derechos de nacionalidad y de ciudadanía a pesar de haber migrado.120 Al
acercarse la elección de 1988, Cárdenas fue a Estados Unidos a hacer proselitismo.
Distintos grupos de migrantes lo apoyaron,121 pero para que esto se traduzca en sufragios,
es necesario primero que puedan votar. La demanda vuelve a tomar impulso.
Retomando a Santamaría, cuando la petición por el voto se expresó por primera

vez en la historia reciente es porque “surge de un movimiento político que simpatiza con
Cárdenas y que incluso logra movilizaciones callejeras importantes en [...] San José y Los
Ángeles”.122 La demanda por el voto en 1988-1996 no es general entre los migrantes, sino

115 Ibid., p. 24.


116 Lorenzo Meyer, “La institucionalización del nuevo régimen”, en Ignacio Bernal et al., Historia general de
México. Versión 2000, México, El Colegio de México, 2008, p. 830.
117 Loc. cit.
118 Loc. cit.
119 Lorenzo Meyer, “De la estabilidad al cambio”, en Ignacio Bernal et al., Historia general de México. Versión
2000, México, El Colegio de México, 2008, pp. 939-940.
120 Véase supra, pp. 30-31.
121 Véanse in!a, pp. 35-36.
122 Emigrantes Mexicanos, p. 37. [En esta parte, el autor parece citar una fuente, aunque lo hace erróneamente.
Su cita dice textualmente "Ibid, pp. 137-205", aunque la referencia anterior a esa es una entrevista en una página de
internet].

34
que pertenece a ciertos grupos, principalmente identificados con la izquierda.123 “[A]ntes
del 2 de julio del 2000, la exigencia del voto en el extranjero se limitaba al activismo de

un puñado de mexicanos convencidos de la necesidad de este derecho”.124


Raúl Ross —zacatecano avecindado en Chicago y uno de los activistas migrantes
más importantes en esta historia— dice que, al menos desde 1988, Cárdenas y Muñoz
Ledo habían apoyado el voto. También señala que, desde ese año, el “movimiento
disidente que encabezaron, que después se convertiría en el PRD, empezó a establecer
lazos formales con simpatizantes en California y otros estados de Estados Unidos”.125
Para García, Cárdenas fue el primer candidato presidencial —en realidad fue el
segundo— “que acudió a realizar actividades de campaña en los Estados Unidos con las
comunidades migrantes, dándoles con ello [...] reconocimiento como ciudadanos
mexicanos”. 126 Dice que después, en la elección de 2000, todos los candidatos
presidenciales hicieron giras de campaña en Estados Unidos, en las que visitaron a
comunidades migrantes, y que “incluso formaron comités de apoyo permanentes”.127
Uno de los migrantes que apoyó a Cárdenas en 1988 cuenta su experiencia. Su
nombre: Francisco Garcidueñas. En una reunión hace 30 años escuchó revuelo afuera
del salón en donde estaba con sus colegas. “Al oír que se trataba de apoyo al ingeniero
Cárdenas me dio mucho gusto”, 128 dice. “[N]os informaron que [...] corría como

candidato a presidente por el FDN y que solicitaban el apoyo para su candidatura”.129


Lo invitaron a unirse a lo que supongo fue uno de los varios grupos de migrantes
vinculados al PRD. “Miguel Araujo […] me invitó a participar en [...] Mexicanos por la
Democracia o Foro Democrático, donde tuve la oportunidad de conocer a activistas de

123 Loc. cit.


124 Ibid., p. 78.
125 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 21.
126 Juan José García, “Presentación”, en Juan José García, Derechos políticos plenos para los mexicanos en el exterior,
México, Grupo Parlamentario del PRD en la LIX Legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión,
2005, (en adelante, Derechos políticos plenos), p. 11.
127 Loc. cit.
128 Francisco Garcidueñas, “El voto en la historia y en la realidad”, en Gonzalo Badillo (coord.), Michoacán y
el voto en el extranjero. Una conquista de los migrantes, Morelia, edición no venal, 2007, p. 241.
129 Ibid., p. 242.

35
la talla de doña Aurora Becerra y […] Jesús Martínez”. Garcidueñas —que además llegó
a ser consejero del Consejo Consultivo del Instituto de los Mexicanos en el Exterior—,

relata las reuniones de este grupo: “de primero no entendía nada [;] sólo escuchaba que
México debería cambiar, que no podíamos seguir sosteniendo un gobierno como el que
representaba el PRI: autoritarismo, corrupción y un México cada vez más pobre”.130
Esta visión de los gobiernos del PRI se repite entre activistas migrantes, y creo
que es relevante en la idea del distanciamiento entre el PRI y los migrantes, Esto es
importante, pues luego el PRI sería el principal opositor al voto desde el exterior.
También, sería el más castigado por los migrantes en la elección presidencial de 2006.
Garcidueñas dice que, con otras personas, comenzó a formar el Comité de Apoyo
a Cuauhtémoc Cárdenas, pero lamenta que “había muchas ideas y demasiados problemas
[…] y no había nada que nos unificara”.131 Después de 1988 supo que “esta lucha duraría
muchos años pero estaba seguro que independientemente de la formación de los partidos
políticos en el extranjero, primeramente el PRD, habría mucho que hacer”.132
La experiencia de Garcidueñas es valiosa porque da cuenta de cómo los grupos
de migrantes mexicanos en Estados Unidos que eran más políticamente activos —sobre
todo los vinculados a la candidatura de Cárdenas en 1988— comenzaron a relacionar su
apoyo político con esta demanda. Es lógico: para que el apoyo se consolidara en triunfo

electoral era necesario poder votar.


No pretendo idealizar esta demanda. Baste recordar el argumento de Calderón:
los migrantes que lucharon por el voto no son superhéroes, sino ciudadanos exigiendo
derechos. 133 Es posible que lo hicieran porque vieran en el voto alguna utilidad.
Garcidueñas creía que el voto era un “arma que se le da a la comunidad para que [...]

130 Loc. cit.


131 Ibid., p. 243.
132 Loc. cit.
133 Los superhéroes no existen, p. 23.

36
podamos tener un presidente de la República que defienda nuestros intereses tanto en
México como en los Estados Unidos”.134

Creo que esta demanda tomó luego su propio camino. A partir de 1988, las
manifestaciones de distinta naturaleza que estos grupos de migrantes llevaron a cabo
tanto en Estados Unidos cuanto en México no se detendrían. Santamaría de nuevo: “[s]i
en los ochenta la demanda brotó muy ligada al PRD porque fueron militantes cardenistas
quienes primeramente la plantearon a Cuauhtémoc Cárdenas en la campaña presidencial
de 1988, en el nuevo siglo ya se había convertido en una demanda de la sociedad civil
mexicana en Estados Unidos y otras partes del mundo”.135
Coincide la escisión más importante del PRI con el nuevo ímpetu de grupos de
migrantes por reclamar el voto. Ross dice que a partir de la campaña de 1988 la demanda
retoma fuerza y eco en los medios de comunicación mexicanos. “[P]areciera que desde
entonces los mexicanos tanto de uno como del otro lado de la frontera coinciden en una
revaloración de la utilidad del voto”.136 No obstante la derrota de Cárdenas, la demanda
por el voto continuó. Como dice Primitivo Rodríguez —otro importante activista
migrante—, a partir de 1988 se inició “una nueva etapa de la lucha”.137
Las acusaciones de fraude en 1988 no se quedaron en México. Según Santamaría,
Manuel Clouthier —el candidato panista— durante la campaña no fue a Estados Unidos,

pero sí lo hizo luego “para denunciar el fraude”.138 En esta gira, Clouthier apoyó que los
paisanos pudieran votar, pero “criticó al PRD por ‘crear células’ en Estados Unidos”;139
sin embargo, años más tarde, “el PAN abriría oficinas partidarias al norte de la
frontera”.140

134 Francisco Garcidueñas, op. cit., p. 243.


135 Emigrantes Mexicanos, p.67.
136 Los mexicanos y el voto sin !onteras,
p.112.
137 Primitivo Rodríguez, “¡Así se ganó el voto!”, MX Sin Fronteras, s.a., s.n., en adelante, “¡Así se ganó el voto!”,
p. 14, en Huellas Mexicanas, "MX Sin Fronteras: Cómo se ganó el voto en el extranjero / Chicago en marcha por
reforma migratoria", [Link]
consultado el 10 de octubre de 2019.
138 Emigrantes Mexicanos, p. 30.
139 Loc. cit.
140 Loc. cit.

37
Ésta no ha sido la única forma en la que los migrantes han tratado de entrar en la
política de México. Más recientemente, varios “clubes de oriundos y sus respectivas

federaciones […] han comenzado a politizarse paulatinamente y a incursionar cada vez


más en la política local de sus comunidades […] como ha sido el caso del Programa
Iniciativa Ciudadana 3x1”.141 También, algunos migrantes han contendido por puestos
de elección, con cierto éxito. Incluso, ciertas legislaturas locales —como la de Zacatecas
o Guerrero— tienen al menos una curul designada para diputados migrantes.142
A partir de la administración de Salinas termina lo que García y Griego llamó la
“política de no tener política”; es decir, que el gobierno desatendía el tema de la
migración.143 Ross dice que esto comenzó a cambiar hacia el fin de la década de 1980.
Con Miguel de la Madrid se inicia el Programa de Apoyo a las Comunidades Mexicanas
en el Exterior (PACME), que continuó durante el sexenio salinista.144
Dice Santamaría que el PACME se convirtió en 1990 en la Dirección General de
las Comunidades Mexicanas en el Exterior, antecedente del Instituto de los Mexicanos
en el Exterior (IME).145 El cambio a partir de Salinas es evidente. Sin embargo, dice Ross,
estas iniciativas las vieron con sospecha muchos paisanos, al considerar que el objetivo
real era cooptarlos, así como “socavar el apoyo [...] a los partidos mexicanos de oposición
y promover el establecimiento en territorio estadunidense de Comités de Apoyo a

compatriotas, organizaciones afiliadas al Partido Revolucionario Institucional”.146


Según Ross, los migrantes no esperaban un “trasplante del autoritarismo, del
corporativismo y del PRI a las comunidades mexicanas en Estados Unidos”. El gobierno
trató de convencer a los migrantes y a los mexicoamericanos de hacer lo que los judíos

141 Juan José García, “Presentación”, en Derechos políticos plenos, p. 12.


142 En el caso de Zacatecas, por ejemplo, hay dos curules plurinominales para diputados "migrantes o
binacionales". Constitución Política del Libre y Soberano Estado de Zacatecas, art. 51, en
[Link] consultado el 10 de
octubre de 2019, y Constitución Política del Libre y Soberano Estado de Guerrero, art. 45, en
[Link] consultado el 10 de octubre de 2019.
143 Manuel García y Griego, "La política exterior de México y la emigración a Estados Unidos: intereses y
resultados", en Ana Covarrubias Velasco (coord.), Temas de Política Exterior, México, El Colegio de México, 2008, p.
277.
144 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 110.
145 Emigrantes mexicanos, p. 33.
146 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 14.

38
hacían con Israel “y se convirtieran en un lobby a favor de México”. 147 Lo irónico:
mientras el gobierno intentaba tender puentes con los migrantes para avanzar su agenda,

éstos veían que su demanda por votar desde el exterior se encontraba con la oposición
de autoridades e intelectuales al sur del Río Bravo.148
El artificio legal más novedoso sobre el que entonces se apoyaba esta oposición a
reconocer el voto se originó en una propuesta de reforma electoral que Salinas llevó a la
Cámara de Diputados en 1990.149 El artículo 9 del Código Federal de Instituciones y
Procedimientos Electorales (COFIPE) —de ese año—, decía que el presidente era “electo
cada seis años por mayoría relativa y voto directo en toda la República”.150 151
Ross menciona que cuando los diputados discutieron el texto, Jorge Martínez y
Almaraz, del PRD “se manifestó en contra y advirtió que con la frase ‘en toda la República’
se buscaba negar los derechos políticos de los mexicanos residentes en el extranjero”.152
Por su parte, para “defender el texto se habían inscrito dos diputados del Partido
Revolucionario Institucional: Manuel González Díaz de León y Francisco Javier
Santillán Oceguera”. El primero de los priistas se fue de la sesión cuando le tocó el turno
para usar la palabra, y el segundo rechazó hablar en favor del texto.153
El COFIPE se publicó el 15 de agosto de 1990 en el Diario Oficial de la Federación.
La frase “en toda la República” permaneció intacta en el artículo 9. En cuestión

legislativa, no hubo avances hacia el reconocimiento del derecho al voto de los mexicanos
en el extranjero durante el periodo de Salinas. Más bien, hubo una especie de
confirmación de que sólo podrían votar los residentes.

147 Ibid. pp. 14-15.


148 Loc. cit.
149 Ibid., p. 38.
150 Poder Ejecutivo, Secretaría de Gobernación, Diario Oficial de la Federación, “Decreto por el que se aprueba
el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales y se adiciona el Título Vigésimo Cuarto al Código
Penal para el Distrito Federal en materia de fuero común, y para toda la República en materia de fuero federal” 15 de
agosto de 1990, en [Link]
consultado el 11 de diciembre de 2019.
151 Las cursivas son mías.
152 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 38.
153 Ibid., pp. 38-39.

39
CASI SE GANA LA BATALLA HACIA EL 2000 (O LA IMPORTANCIA DE LA LEGISLACIÓN

SECUNDARIA)

Con Salinas se dejó atrás la “política de no tener política” sobre migración. Mientras
había un acercamiento con la diáspora,154 la negativa ante el voto desde el extranjero se
intensificó, muestra de lo que es el artículo 9 del COFIPE de 1990.155 Así, en la elección
de 1994 sólo participaron residentes. Los migrantes sólo lo hicieron en ejercicios
simbólicos. El 21 de agosto de 1994 —día de la elección —, en Chicago, “una coalición
rica en entusiasmo y pobre en recursos materiales [...] replicó de manera completa el
proceso electoral mexicano”. 156 Se instalaron 18 casillas, y participaron “3 mil 243
votantes, a quienes se les exigió presentar una prueba de ciudadanía mexicana”.157
Ross asegura que también hubo elecciones simbólicas en California y Texas, pero
no da más datos sobre sus números.158 La idea era mandar los resultados al IFE, “sin saber
el trato que se les daría legalmente”. 159 Supongo que no se incluyeron en la elección
nacional, aunque tal vez la idea era más bien para presionar y hacer acto de presencia.
Así, “evidenciaríamos, también, la truculencia antidemocrática que hay detrás de los
supuestos ‘problemas técnicos’ para efectuar elecciones en Estados Unidos”.160
Esos “supuestos problemas técnicos” se discutirán adelante. La referencia es a

ciertos obstáculos —señalados desde distintas tribunas, principalmente relacionadas con


el PRI y el gobierno— que, aparentemente, imposibilitaban el voto desde el extranjero.
Ross critica al entonces cónsul en Chicago, Oliver Farrés, que trató de demeritar las

154 Continuando con el PACME, creando Solidaridad Internacional, y estableciendo el antecedente del
Instituto de los Mexicanos en el Exterior
155 Véase supra, p. 39.
156 En realidad, lo que se replicó no fue el proceso electoral mexicano, sino solo la jornada electoral. El proceso
implica cuestiones adicionales, como la capacitación de los funcionarios de casilla, la organización de debates, la
fiscalización, etc.
157 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 20.
158 Ibid., pp. 77-78.
159 Ibid., pp. 40-41.
160 Ibid., p. 42.

40
elecciones ciudadanas. Como el cargo de Farrés dependía directamente del presidente,
el incentivo para que el cónsul defendiera al régimen priista era fuerte:

[Farrés] [T]uvo como propósito hacerlas fracasar,161 pero al final quien fracasó fue
él. […] Tenía una etiqueta para cada opositor: quienes estuvieron en contra del
Tratado de Libre Comercio eran fundamentalistas, los que vieron defectos en las
elecciones mexicanas, eran cardenistas, los que organizaron las elecciones ciudadanas
en Chicago, eran izquierdosos. Por cierto que al periodista Ezequiel Banda Sifuentes
lo tenía catalogado de besasotanas; luego de su participación en las elecciones locales
quedó reclasificado por el cónsul en la lista de izquierdosos. Al consulado también le
molestó que la delegación de chicagoenses que fuera a observar las elecciones en
México, regresara con testimonios diferentes a los que Farrés deseaba escuchar.
Hilda Dávila, ayudante del cónsul, en obligado ejercicio burocrático, defendió unas
elecciones que sólo en su asalariada imaginación ocurrieron con la higiene que les
atribuyó.162

Tras la elección de 1994, la Asociación Mexicana por el Sufragio Efectivo (AMSE)


denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la violación
del derecho al voto activo. Se anexaron firmas de más de 10,000 personas.163 La queja no

tuvo éxito, por lo que sus líderes siguieron recolectando firmas y manifestándose frente
a consulados.164 Considero que la organización de estas elecciones es valiosa al presionar
por un derecho que hasta ese momento no les era reconocido, y por dejar claro que los
obstáculos no eran tan grandes después de todo.165 166
Bada señala otro elemento: “los resultados de las elecciones simbólicas de 1988,
1994 y 2000 han sido a favor de los partidos de oposición”,167 por lo que dice que es
posible argumentar que como los mexicanos en [Link]. “no son sujetos a controles

corporativos del Estado Mexicano, han modificado su cultura política para incluir una
sociedad civil más autónoma, y han desarrollado un comportamiento ciudadano más

161 Las elecciones simbólicas de Chicago en 1994.


162 Ibid., pp. 45-46.
163 Leticia Calderón y Nayamín Martínez, “‘La democracia incompleta’: la lucha de los mexicanos por el voto
en el exterior”, en Leticia Calderón (coord.), Votar en la distancia: la extensión de los derechos políticos a migrantes, experiencias
comparadas, (en adelante, "La democracia incompleta"), México, Instituto Mora, 2003, pp. 221-222.
164 Salvador Ayala, op. cit., p. 48.
165 Véase Los mexicanos y el voto sin !onteras, pp. 42 y 47.
166 Por supuesto, un proceso electoral implica mucho más que sólo marcar y contar boletas, pero también es
cierto que este tipo de acciones mostraban una falta importante de voluntad política.
167 Xóchitl Bada, “The Movement to Enfranchise Mexican Expatriates: a Case of Market Membership
Without Absentee Suffrage”, texto de su conferencia en el Human Rights Workshop Series, Universidad de Chicago,
Chicago, 25 de noviembre de 2003, p. 27, consultado en
[Link] el 24 de marzo de 2018, en adelante, “The
Movement to Enfranchise Mexican Expatriates”.

41
crítico e independiente”. 168 Esto la lleva a concluir que el derecho a votar desde el
exterior podría ser la mejor prueba para la cultura política de los mexicanos, pues “se

podría observar las preferencias electorales de los mexicanos que no han sido expuestos
a controles corporativos, coerción social y maniobras político-electorales directas”.169
Después de 1994, el Congreso aprobó las reformas de 1996 a la Constitución y al
COFIPE. Éstas permitieron que los ciudadanos votaran fuera de su lugar de residencia,
eliminando la restricción para hacerlo desde el extranjero. La fracción III del artículo 36
de la Carta Magna dejó de decir que el ciudadano tenía obligación de “votar en las
elecciones del distrito que le corresponde” para señalar que debería hacerlo “en las
elecciones populares en los términos que señale la ley”.170
Asegura Ross que la inclusión del voto en la agenda legislativa puede atribuirse
en parte al interés “del Partido de la Revolución Democrática […], cuyos principales
dirigentes nacionales, Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, habían expresado
apoyo al voto extraterritorial por lo menos desde 1988. […] Sin embargo, la aprobación
de la ley en 1996 no se puede atribuir sólo al apoyo de un partido de oposición”.171 En
este sentido, Santamaría menciona que la reforma que permitiría el voto en el exterior
en 1996 ocurrió en gran parte gracias a Muñoz Ledo, del PRD, que “condicionó ciertos
acuerdos parlamentarios a que se incluyera tal demanda”.172

En agosto pasó la reforma constitucional, y en noviembre la del COFIPE al que se


agregó un artículo 8º transitorio, que instruía al IFE a designar una comisión de
especialistas para estudiar posibles modalidades de voto. También, señalaba que SEGOB

establecería el Registro Nacional de Ciudadanos (RENACI) y expediría cédulas de identidad

168 Loc. cit.


169 Loc. cit.
170 Poder Ejecutivo, Secretaría de Gobernación, Diario Oficial de la Federación, “Decreto mediante el cual se
declaran reformados diversos artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”, 22 de agosto
de 1996, consultado el 15 de enero de 2018, en
[Link]
171 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 21.
172 Emigrantes Mexicanos, p. 37.

42
ciudadanas, para usarse en la elección del 2000.173 Aunque las restricciones más grandes al

voto se retiraron en 1996, no fue posible implementarlo en el 2000. Parte del motivo

está en el mismo 8º transitorio del COFIPE. Este artículo señalaba que la comisión de
especialistas propondría “las reformas legales correspondientes una vez se encuentre
integrado y en operación el Registro Nacional Ciudadano y se hayan expedido las cédulas de
identidad ciudadana”.174 175 El diablo está en los detalles.
Si esta porción normativa siguiera vigente, los mexicanos allende nuestras
fronteras todavía estarían imposibilitados para votar, pues aún no hay RENACI ni cédulas
de identidad ciudadana. Lo más parecido a esto sigue siendo el Registro Federal de
Electores y la Credencial para Votar con Fotografía del INE.176
Para Ross fue un error condicionar el voto al RENACI y a la cédula. Otro fue poner
a SEGOB al frente de ambas cosas, ya que ésta “se ha destacado por resistir y atacar los
avances sustantivos de la democratización del sistema político mexicano […] [y] se ha
ocupado en socavar el poder de un Congreso que, desde 1997, tiene mayoría de
oposición”.177 Éste se lamenta del poder que a SEGOB atribuía el 8º transitorio del COFIPE,
porque “no está interesada en el voto de los mexicanos en el extranjero, y si este asunto
se deja a su arbitrio, es previsible que ese voto se posponga hasta el año 2006”.178
Otra parte de la respuesta a por qué los migrantes no pudieron votar en el 2000

es la falta de legislación secundaria. Aunque se quitaron los candados al voto en 1996, no


había reforma para instrumentarlo. Así, la “euforia inicial tuvo que ser templada poco

173 Poder Ejecutivo, Secretaría de Gobernación, Diario Oficial de la Federación, “Decreto por el que se
reforman, adicionan y derogan diversas disposiciones del Código Federal de Instituciones y Procedimientos
Electorales; de la Ley Reglamentaria de las Fracciones I y II del Artículo 105 de la Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos; de la Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación; del Código Penal para el Distrito Federal
en Materia de Fuero Común y para toda la República en Materia de Fuero Federal; del Estatuto de Gobierno del
Distrito Federal; y se expide la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral”, 22 de
noviembre de 1996, consultado el 15 de enero de 2018, en
[Link]
174 Loc. cit.
175 Las cursivas son mías.
176 Véase Benito Nacif, “El INE frente al robo de identidad”, El Universal, 13 de agosto de 2015, en
[Link]
al-robo-de, consultado el 20 de marzo de 2018.
177 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 25.
178 Ibid., p. 100.

43
después”.179 Aprobadas las reformas de 1996, se sobreentendió que esa cuestión había
quedado solventada, por lo que “sólo restaba prepararse para votar en el 2000; pero no

fue así. Nadie dio importancia a la falta de reglamentación secundaria”.180


Después, parece que el tema perdió interés, tal vez al creerse resuelto. Calderón
y Martínez dicen que muchos migrantes creían que sólo quedaba esperar al 2000 para
votar. 181 Pero no había leyes reglamentarias, ni un medio para votar desde fuera. No
obstante, en 1997 un grupo de migrantes descubrió que el voto en el extranjero en el año
2000 corría peligro. 182 Así, una "treintena de personas procedentes de California,
Illinois, Iowa y Tejas” vino entre el 19 y el 21 de febrero de 1998, y se reunió con
autoridades del IFE, legisladores del PRD y el PRI, ONGs y académicos.183 184
El PRD y el PRI les declararon su apoyo, y antes de regresar a EE. UU., la delegación
decidió integrar la Coalición de Mexicanos en el Exterior Nuestro Voto en el 2000.185
Para Santamaría, ésta fue “una mezcla de núcleo político dirigente, grupo de presión y
lobby por el voto en el exterior”.186 La coalición envió otra delegación a México en marzo,
con motivo de la entrada en vigor de la ley de doble nacionalidad. En ese viaje
consiguieron el respaldo del entonces gobernador de Guanajuato, Vicente Fox.187
También, se reunieron de nuevo con representantes del IFE, y con legisladores
del PAN y del PRD. Ross recuerda este evento como “un éxito [pues llamó] la atención de

los medios y obtuvo respaldos importantes del PAN y del PRD para su propuesta de Punto
de Acuerdo”.188 Santamaría afirma que esta propuesta buscaba que la Cámara Baja creara
una comisión para actualizar la legislación relativa. Se aprobó su creación el 31 de marzo,

179 Ibid., p. 23.


180 Ibid., p.115.
181 La dimensión política de la migración mexicana, p. 293.
182 Loc. cit.
183 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 116.
184 Emigrantes Mexicanos, p. 38.
185 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 117.
186 Cursivas del autor.
187 La dimensión política de la migración mexicana, pp. 295-297.
188 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 117.

44
y a través de ella se ordenó la comparecencia del IFE y SEGOB, para que “dieran a conocer
los trabajos que demandaba” el octavo transitorio del COFIPE.189

En abril, el Consejo General del IFE aprobó la formación de la comisión de


especialistas sobre las modalidades del voto en el extranjero, que se instaló el 12 de mayo.
No todo en esa sesión del Consejo fue progreso, pues el consejero presidente
Woldenberg anunció que SEGOB informaba que el RENACI no estaría listo para el
2000,190 lo que significaba que el voto en el extranjero no se llevaría a cabo para ese año.
Decía Ross que hasta 1998 ningún partido se había manifestado en contra del
voto en el exterior aunque, extraoficialmente, el Ejecutivo (priista) se había opuesto a
este derecho. “En el pasado, ha sido el PRI el partido que ha objetado el voto”.191 Es
probable que el PRI haya sido el partido que más obstaculizó los avances sobre este tema
por pensar que el voto migrante lo castigaría.192 A decir de Calderón y Martínez:

[el PRI] por un lado se declaró a favor de la viabilidad de las elecciones fuera del
territorio, pero al mismo tiempo organizó una campaña para argumentar contra el
voto en el exterior. De alguna manera el PRI se creyó el argumento del PRD de que
el voto migrante sería a su favor y vio un peligro evidente en que los resultados en el
exterior fueran opositores.193

Antes y después de las reformas de 1996 ha habido amplia oposición priista a la


implementación del voto desde el exterior. Muestras hay muchas. En una entrevista del
semanario ¡Éxito! —de Chicago— la entonces senadora priista por el Distrito Federal,
María de los Ángeles Moreno, afirmó que “el nuevo artículo dice: ‘Todo ciudadano
mexicano podrá votar en los términos que determine la ley’. Nada más. No dice: ‘los
mexicanos en el extranjero van a votar…’ […] Lo único que se modificó fue ese artículo
que abre la posibilidad de que no se vote en el distrito donde uno resida. No
necesariamente significa que vayan a tener el derecho al voto”.194

189 Emigrantes Mexicanos, p. 39.


190 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 118.
191 Ibid., p. 119.
192 Leticia Calderón, "Algunas coordenadas de análisis para comprender el voto en el exterior de 2006", en
Jacqueline Peschard (coord.), 2 de julio: reflexiones y alternativas, México, UNAM, 2007, p. 148.
193 "La democracia incompleta", p. 248.
194 Los mexicanos y el voto sin !onteras, pp. 91-93.

45
Otros legisladores priistas, Arturo Núñez y Rafael Oceguera, coordinador y
vicecoordinador de la bancada en la Cámara de Diputados, “rechazaron tajantemente

cualquier posibilidad de una reforma electoral propuesta por consenso, dentro de la cual
se incluía el debate del voto en el extranjero”.195 PAN y PRD propusieron adicionar un
nuevo libro al COFIPE, que reglamentaría el voto desde el exterior. Ni esta iniciativa, ni
una posterior —del PAN, PRD, PT y PVEM el 26 de abril de 1999— tuvo éxito, pues “la
mayoría priista en la Cámara de Senadores la rechazó el 8 de julio de ese mismo año”.196
En 1999 los priistas “bloquearon la implementación de la reforma electoral de
1996 que autorizaba el voto expatriado”.197 En ciertos círculos del gobierno, la petición
por el voto se veía como una “simple maniobra de la oposición para avergonzar al
gobierno mexicano en el extranjero. [El gobierno n]o reconoce al voto como una
demanda legítima de muchos ciudadanos con o sin preferencias partidistas”.198
Lo que decían algunos legisladores priistas parecía replicar la intención de su
líder, el presidente Zedillo quien —según Ross— “se echó para atrás en lo que firmó en
1996. La campaña antivoto en el extranjero ha sido orquestada desde la Secretaría de
Gobernación y la Secretaría de Relaciones Exteriores”.199 La causa, decía Ross, era que
en el PRI “hay gente que está haciendo cuentas de que en Estados Unidos saldrían
perdiendo si hubiera elecciones presidenciales”, aunque, por otro lado, aseguraba que los

votos se distribuirían con seguridad entre los tres principales partidos, y que, si había una
ventaja de alguno, sería acorde al resultado electoral en territorio nacional.200
Esta última idea no es exclusiva de Ross, sino que la comparte con otros
estudiosos del tema, como Calderón o Beltrán. La primera habla del término “voto
espejo” para referirse a los resultados del voto migrante como un “reflejo idéntico del

195 Emigrantes Mexicanos, p. 45.


196 Ibid., p. 46.
197 The Movement to Enfranchise Mexican Expatriates”, p. 8.
198Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 66.
199Ibid., p. 122.
200 Ibid., pp. 122-123.

46
electorado nacional, como ocurre en la mayoría de las elecciones en el exterior”.201 El
segundo propuso —antes de la elección del 2006— que “las preferencias partidarias de

la comunidad de origen son un buen predictor de las preferencias de los migrantes”,202


pero que esta similitud “se irá perdiendo conforme se reduzca la intensidad del vínculo
migratorio”. 203 La predicción de Ross se cumpliría sólo parcialmente en 2006, —al
replicarse las tendencias de votación, pero no los porcentajes que cada candidato obtuvo.
Según Santamaría, la intención del PRI para evitar que los migrantes votaran en la
elección del 2000 era algo evidente. Francisco Labastida, entonces titular de SEGOB, “era
el funcionario que más obstáculos oponía [sic.] para que se cumpliera con los requisitos
legales del COFIPE, […] el Registro Nacional Ciudadano y la cédula de identidad nacional,
sin los cuales no se podría votar en el extranjero”.204 Además, el exsecretario decía que
los costos serían tan elevados que harían la elección desde el exterior inviable.205
Para noviembre de 1998, la comisión de especialistas del IFE concluyó que el voto
desde el exterior en el 2000 era viable. Había 23 formas posibles de implementación.
Dice Ross que estas conclusiones “incomodaron a opositores del voto”, por lo que, “se
apresuraron a tratar de retratarlo como un documento partidista. […] Para ellos el
problema real es el miedo que tienen de que los resultados desfavorezcan al partido en
el gobierno. De ahí la coincidencia de que los principales voceros de opiniones en contra

del voto sean, a su vez, personajes vinculados al Poder Ejecutivo”. 206 Argumenta
Santamaría que a partir de la sesión de Consejo General del 16 de noviembre de 1998 el
PRI “asumió una actitud de enfrentamiento hacia el IFE, acusándolo de parcialidad”.207

201 Sin embargo, dice que, en el caso de México en 2006, lo que se presenta es un efecto “espejo convexo”,
que ella explica a partir de que la mayoría de los votos fue para el candidato del PAN y no para el del PRD —cosa que
según ella se esperaba por “viejas ideas respecto a las posibles preferencias electorales entre los migrantes para la
izquierda, como voto de protesta”. Los superhéroes no existen, p. 49.
202 Yuri Beltrán, op. cit., p. 119.
203 Loc. cit.
204 Emigrantes Mexicanos, pp. 39-40.
205 Loc. cit.
206 Los mexicanos y el voto sin !onteras, pp. 125-127.
207 "La democracia incompleta", p. 237. cit. en Emigrantes Mexicanos, p. 45.

47
Pero los argumentos en contra del voto no sólo eran logísticos, técnicos o
económicos. También había quienes elaboraban razones de corte paternalista 208 209 y

hasta jurídico. Valadés y Carpizo decían que el voto en el exterior afectaría a los
residentes, y que pondría la elección presidencial mexicana en manos de
estadunidenses. 210 También Valadés argumentaba que las autoridades migratorias de
[Link]. determinarían qué candidatos podrían hacer campaña en ese país, pues la
Suprema Corte de ese país, en el caso Chae Chan Ping vs. United States, de 1889, resolvió
que el Congreso estadunidense fijaría las condiciones y los términos de la interacción
entre extranjeros. Santamaría pone de relieve lo ineficaz de este último argumento, pues
señala que quienes prohibieron las campañas211 fueron los legisladores mexicanos y no el
gobierno estadunidense. Esto, además de que están los ejemplos de Colombia, Perú,
Argentina, y República Dominicana, que señalan que han podido organizar elecciones
desde Estados Unidos sin los problemas señalados por Carpizo y Valadés.212
Los partidos de oposición al PRI —sobre todo el PRD— han tenido más cercanía
con los migrantes en [Link]. Una de las comunidades más activas al presionar para
conseguir el voto desde el exterior es la de Chicago, y “es evidente su acercamiento a las
propuestas electorales del Partido de la Revolución Democrática”.213
En abril de 1998, Lázaro Cárdenas Batel —entonces diputado federal del PRD—

presentó una iniciativa de reforma a los artículos 6 y 23 del COFIPE, para que el IFE fijara
“bases y criterios” para el voto. Además, en noviembre de ese año, Martha Dalia
Gastelum, —también diputada federal del PRD— propuso que el presupuesto de egresos
tuviera una partida para que el IFE preparara el voto desde el extranjero. Ese mismo mes,

208 Ross menciona que el Dr. Jorge Bustamante —en ese momento presidente de El Colegio de la Frontera
Norte (COLEF)—, para argumentar en contra del voto desde el exterior, puso sobre la mesa la idea de que éste no se
debería aprobar para proteger a los migrantes contra las posibles redadas que se pudieran llevar a cabo ese día en
contra de los indocumentados. María Antonieta Barragán, "¿Por qué quieren votar?", entrevista con Raúl Ross, 18 de
noviembre de 1998, Expansión, s.n., s.p., en Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 123.
209 Véase también "Siete tesis sobre el voto de los mexicanos en el exterior", pp. 113-114.
210 Jorge Carpizo y Diego Valadés, El voto de los mexicanos en el extranjero, México, Porrúa - UNAM, 1998, cit.
por Yuri Beltrán, op. cit., pp. 41-42.
211 De candidatos presidenciales mexicanos en el extranjero
212 Emigrantes Mexicanos, pp. 40-42.
213 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 121.

48
Rafael Castilla Peniche —diputado del PAN— propuso que en el artículo 36 de la
Constitución se hiciera explícito el reconocimiento al voto desde el exterior. 214 Por

cierto, según Santamaría, los diputados Rafael Castilla y Javier Algara iniciaron en el PAN
el acercamiento al tema de la migración y el voto, incluso antes que Fox.215
Podría ver los resultados del voto en el exterior como una profecía auto cumplida.
El PRI pudo creer que el voto de los migrantes sería opositor, por lo que trató de
bloquearlo. Pero los intentos de bloquear este derecho pudieron hacer que los migrantes
que sí terminaron votando vieran con malos ojos al PRI, y acabaran haciéndolo en su
contra. Decía Ross en 1998 que los paisanos estaban en el supuesto de poder votar en el
2000, y que, en caso de no poder hacerlo, “buscaremos a quién cobrarle la factura”.216
Primero se argumentaba que el obstáculo estaba en la Constitución, y luego se
decía que había dificultades logísticas, técnicas y económicas —el entonces secretario de
Gobernación, Francisco Labastida, decía que el voto desde el extranjero costaría cerca
de mil millones de dólares.217 Cabe resaltar que grupos de migrantes han “expresado
nuestra firme voluntad de ayudar a financiar dicho esfuerzo, no sólo en lo que respecta a
los gastos directos sino también a nuestro compromiso en cuanto a la logística”.218
La comisión de especialistas del IFE encontró formas de resolver estos problemas
e implementar las elecciones desde el exterior. Aun así, seguía habiendo dificultades.

Ross menciona que, si la negativa a la participación desde el extranjero es por miedo al


voto opositor, entonces “el Congreso deberá prepararse también para prohibir el voto
en los estados de la república donde la oposición tiene posibilidades de ganar”.219
Al final del periodo legislativo de 1998 el Congreso priorizó la discusión del
FOBAPROA y la creación del IPAB, por lo que el voto quedó relegado. En noviembre y

214 Arturo Santamaría menciona que la propuesta del diputado Rafael Castilla era relativa al 35 constitucional,
pero se trata de un error, pues el artículo relativo al voto en el exterior era el 36.
215 Emigrantes Mexicanos, p. 45.
216 Los mexicanos y el voto sin !onteras, p. 124.
217 Ibid., p. 126.
218 Ibid., pp. 125-127 y 204.
219 Ibid., p. 127.

49
diciembre, algunos migrantes viajaron a Zacatecas y Tlaxcala, donde los apoyaron los
gobernadores Ricardo Monreal y Alfonso Sánchez (gobernador electo). A principios de

1999 hubo tres actividades principales que llevaron a cabo: 1) una delegación viajaría a
México en marzo para cabildear la puesta en marcha del voto; 2) habría manifestaciones
en la gira del presidente Zedillo a California en mayo, y 3) otra delegación vendría para
presionar al Congreso y presentaría su demanda a Los Pinos. De esta manera, el 26 de
abril de 1999, diputados del PAN y el PRD presentaron una propuesta de reformas al
COFIPE, entre las cuales estaba la reglamentación del voto en el extranjero. Las reformas

se aceptaron por mayoría en la Comisión de Gobernación y Puntos Constitucionales de


la Cámara de Diputados, aun con la oposición de los priistas.220
Entre el 7 y el 11 de junio de 1999 visitó México la delegación antes mencionada,
para entrevistarse con Zedillo. Hubo distintos foros, reuniones con los dirigentes
nacionales del PAN, PRI y PRD, así como con los candidatos Fox y Cárdenas. Aun así, el
evento de mayor importancia era la visita a Los Pinos. Esto nunca ocurrió porque Zedillo
los dejó plantados, al irse de gira a Jalisco. El 1 de julio, cuando se presentarían las
reformas en el Senado, la mayoría priista se ausentó,221 lo que implicaba un bloqueo de
facto de la votación, por lo que se “agotaron los tiempos constitucionales para que alguna
reforma electoral pudiese entrar en vigor para la elección presidencial del año 2000”.222

Cierro esta sección recordando a Santamaría, que dice que vez tras vez “se
demostró que estando el PRI en el poder el derecho al voto en el extranjero no se podría
cumplir”; sin embargo —señala—, los “esfuerzos de los emigrantes como de los
diputados del PAN y del PRD que promovían sus derechos políticos […] a futuro, no eran
vanos”.223 Tenía razón.

220 La dimensión política de la migración mexicana, pp. 313-316.


221 Quiero señalar que en 1997, el PRI perdió la mayoría en la Cámara de Diputados. No obstante, en la
Cámara de Senadores, el Revolucionario Institucional seguía siendo la primera fuerza política.
222 La dimensión política de la migración mexicana, pp. 318-320.
223 Emigrantes mexicanos, p. 46.

50
CAPÍTULO 3:
LEGISLACIÓN

Al día siguiente de su toma de posesión, Fox invitó a más de cien migrantes para celebrar
el inicio de su gobierno.224 Dos semanas después, en su programa radiofónico Fox en Vivo,
Fox Contigo, el presidente dijo que eran “verdaderos héroes” que “a temprana edad […] se
despiden con lágrimas en los ojos para salir a luchar por un futuro mejor”.225 Para él, las
remesas reflejaban el compromiso de los migrantes.226 Sin embargo, muchos, más que
pedir el mote de “héroes”, presionaron por su consolidación como ciudadanos.
Dice Rodríguez que después de 2001, la lucha por el voto para 2006 tuvo poca
promoción en México. Sin embargo, el contexto facilitó su progreso. Influyó el
crecimiento demográfico de la diáspora, el cambio en la composición de la migración
mexicana —con creciente porcentaje de estudiantes y profesionales—, y “el crecimiento
cuantitativo y cualitativo de las organizaciones de mexicanos en el extranjero”. También
importó “la creación y desarrollo de las oficinas estatales de atención a migrantes
(CONOFAM) 227 y de la Oficina Presidencial para los Mexicanos en el Exterior y su
posterior conversión en el Instituto de los Mexicanos en el Exterior”.228 El IME se creó

en 2002 con el apoyo de 152 migrantes y descendientes de mexicanos, y se volvió la parte


operativa y ejecutiva del Consejo Nacional para las Comunidades Mexicanas en el
Exterior.229 230

224 “The Movement to Enfranchise Mexican Expatriates”, p. 2.


225 Presidencia de la República, “Fox en Vivo, Fox Contigo”, 16 de diciembre de 2000,
[Link]
_hasta_dia=1&fecha_hasta_mes=1&fecha_hasta_year=2001, consultado el 1 de septiembre de 2018. Véase Emigrantes
Mexicanos, pp. 30-31.
226 “The Movement to Enfranchise Mexican Expatriates”, p. 3.
227 Aunque el autor no lo dice explícitamente, las siglas CONOFAM significan Coordinación Nacional de
Oficinas Estatales de Atención a Migrantes”.
228 Primitivo Rodríguez, op. cit., pp. 17-20.
229 Emigrantes Mexicanos, pp. 32-33.
230 Según su acuerdo de creación, este Consejo se creó como “una Comisión Intersecretarial de carácter
permanente, que tendrá por objeto proponer y coadyuvar en la promoción de las políticas y acciones de gobierno
encaminadas a la atención de las demandas de las comunidades mexicanas que radican fuera del país”. Es dirigido por

51
MIGRANTES Y EL GOBIERNO DE FOX. EL ACUERDO PARTIDISTA Y LEGISLATIVO

Fox creó expectativas entre algunos paisanos, llevándolos a pensar que ése “podría ser el
sexenio de los migrantes”. No obstante, han aprendido que buena parte de las promesas
de los políticos nunca llegan a cristalizarse. Como señala José Luis Gutiérrez —quien fue
consejero del IME y presidente de la Federación de Clubes Michoacanos en Illinois—,

[a] pesar de haber sido históricamente olvidados por las instancias gubernamentales
[…] [éstas] organizaciones han cambiado la actitud de los migrantes de ser pasiva e
indiferente a una participación madura y propositiva. Al solidarizarnos con el
progreso de nuestras comunidades de origen hemos demostrado nuestro
compromiso y vocación de servicio.231

El papel más activo de los migrantes en la lucha por el voto pone el contexto para hablar
de la Coalición por los Derechos Políticos de los Mexicanos en el Extranjero (CDPME).
Se creó en diciembre de 2001, en el marco del Foro de Zacatecas —reunión de
importantes activistas por el voto migrante, legisladores y funcionarios. La Coalición
llevó a una estrategia política más eficaz y refinada “para que se formara un núcleo de
cabilderos en el Congreso de la Unión que se constituirían en una pieza fundamental

para la aprobación final de la vieja demanda”.232


Además, en Zacatecas se reconoció la “diversidad de orígenes y posiciones
políticas” que había entre migrantes. Para Santamaría, si al inicio el PRD los respaldó “a

través de sus miembros en Estados Unidos, en poco tiempo se convirtió en una demanda
de migrantes que completarían prácticamente todo el espectro social, ideológico y

el presidente de la República, y el secretario ejecutivo es el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE);


también lo integran los secretarios de Gobernación; Hacienda y Crédito Público; Desarrollo Social; Economía,
Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; Educación Pública; Salud y del Trabajo y Previsión
Social. Entre sus atribuciones más importantes están: 1) Elaborar y presentar, dentro del Consejo, las políticas
nacionales en la materia, así como proponer su incorporación en los programas de las dependencias que la integran; 2)
Impulsar entre sus integrantes, medidas que ayuden a elevar el nivel de vida de las comunidades mexicanas en el
exterior por medio de propuestas en temas de organización comunitaria, salud, cultura, deportes, y promoción de
negocios e inversiones con y en México, y 3) Proponer políticas para fortalecer los vínculos entre las comunidades
mexicanas en el extranjero y las instituciones nacionales públicas o privadas, con motivo de llevar a cabo proyectos
conjuntos. Véase Poder Ejecutivo, Secretaría de Relaciones Exteriores, Diario Oficial de la Federación, “Acuerdo por el
que se crea el Consejo Nacional para las Comunidades Mexicanas en el Exterior”, 08 de agosto de 2002,
[Link] consultado el 3 de septiembre de 2018.
231 José Luis Gutiérrez, “Instituto de los Mexicanos en el Exterior, IME, esperanzas e incertidumbre”, Enlaces
News, 4, 2003, cit. por Arturo Santamaría, Emigrantes Mexicanos, pp. 33-34.
232 Emigrantes Mexicanos, p. 54.

52
político de México”. 233 Esto era fuente importante de legitimidad para la Coalición.
Coincide Rodríguez, pues el “carácter independiente plural y apartidista con que nace la

CDPME fue determinante para asegurar el triunfo del ejercicio del voto en 2006”.234
Con la fundación de la CDPME se acordó: 1) exigir la mejor legislación posible para
el voto —activo y pasivo— desde el exterior; 2) crear un fondo para las actividades de la
Coalición, financiado por sus integrantes; 3) impulsar que el Congreso integre una
Comisión Especial para asuntos relativos a la legislación sobre derechos políticos en el
exterior, e 4) impulsar el caso de Andrés Bermúdez ante la CIDH .235 236

233 Ibid., pp. 53-57.


234 “¡Así se ganó el voto!”, p. 14.
235 Emigrantes Mexicanos, pp. 54-55.
236 Quiero aprovechar la mención de Andrés Bermúdez para hablar someramente de los casos de Michoacán
y Zacatecas. Inicialmente tenía planeado dedicarles una parte de este capítulo, pero por cuestiones de espacio y de
estricta temática creo que no vale la pena. Esto se debe a que la historia que cuento aquí se enfoca principalmente en
el voto activo, y los avances vanguardistas que ocurrieron en Michoacán y Zacatecas durante esta época son
principalmente relativos al voto pasivo. Además, como menciona Santamaría, las leyes sobre derechos políticos de los
migrantes de Zacatecas y Michoacán (al menos en ese momento) no se promulgaron con base en la reforma
constitucional de 1996. La síntesis que presento en esta nota es injusta para ambos casos, pues los dos son extensos,
pero la brevedad es necesaria. Durante parte del periodo que comprende esta historia, en Michoacán hubo varios
avances o iniciativas cuyo propósito era progresar en el reconocimiento de los derechos políticos de los migrantes.
Ejemplo de esto es la propuesta en 2003 del entonces gobernador Lázaro Cárdenas Batel para que los michoacanos
en el exterior pudieran votar por gobernador, diputados uninominales y plurinominales. Esta propuesta se presentó
antes incluso que la del presidente Fox para permitir el voto desde el exterior para presidente de la República. Otro
ejemplo es la elección de Jesús Martínez Saldaña como diputado migrante. En palabras del mismo Martínez, la
iniciativa de tener un representante de los expatriados en el Congreso Local viene de dirigentes migrantes de la entidad
que habían venido impulsado reformas como la que mencioné anteriormente. Así, en febrero de 2004 —al agotarse el
tiempo para aprobar alguna reforma que beneficiara a los migrantes durante la elección local de noviembre de ese
año—, los migrantes cabildearon con partidos y legisladores locales para que los primeros incluyeran —aun sin haber
reforma electoral— a un candidato migrante en sus listas de diputados locales por el principio de representación
proporcional. Martínez menciona que el PRD aceptó, y que, aunque el PRI se negó al inicio, luego decidió poner a un
migrante como suplente en dicha lista. Así, los integrantes del Frente Binacional Michoacano —que eran presidentes
de federaciones y clubes de migrantes michoacanos en Estados Unidos— lo invitaron a ser el candidato del PRD, pues
lo tenían en alta estima por sus estudios sobre migración. De esta manera, en julio de ese año, el PRD estatal puso a
Martínez en el tercer lugar de la lista de candidatos a una diputación plurinominal local. En noviembre, el PRD obtuvo
11 diputados por la vía uninominal y 6 por la vía plurinominal, lo que aseguró el acceso de Martínez al Congreso Local.
Un último ejemplo para el caso de Michoacán es el de la aprobación, el 10 de febrero de 2007, de la reforma electoral
que permitió que los michoacanos en el extranjero pudieran votar por gobernador. Esto convirtió a Michoacán en el
primer estado en reconocer este derecho a sus ciudadanos. En Zacatecas el acontecimiento más importante que quiero
mencionar es la aprobación de la llamada “Ley Migrante”, que permitió que los zacatecanos que viven en el extranjero
pudieran ser votados en contiendas por cargos locales de elección popular (con la condición de tener un domicilio en
el lugar correspondiente a la elección seis meses antes del día de la jornada electoral). También, esta ley establece que
los partidos políticos de la entidad deben incluir en el último lugar de sus listas plurinominales a un migrante. La ley
surgió en gran parte como reacción a la sentencia emitida por la Sala Superior del TEPJF mediante el expediente SUP-
JRC-170/2001, que determinó que Andrés Bermúdez —migrante zacatecano e importante empresario agrícola en
California, conocido como “El Rey del Tomate”— era inelegible para ser alcalde de Jerez. La razón es que éste no
tuvo una residencia efectiva en dicho municipio durante el año anterior a la elección, por lo que se anuló su triunfo y
se designó a su suplente, Ismael Solís Mares, para ocupar dicho cargo. Después de la aprobación en 2003 de la “Ley
Migrante”, en las elecciones de 2004 resultaron electos dos diputados y dos alcaldes migrantes, entre los cuales se
encontraba el propio Bermúdez.
Véase “Breve historia del voto”, p. 4; Código Electoral del Estado de Michoacán, Libro Noveno, en
[Link] consultado el 1 de octubre de
2018; Emigrantes Mexicanos, pp. 58-59; Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Sala Superior, Juicio de
Revisión Constitucional Electoral SUP-JRC-170/2001, en
[Link] consultado el 20 de
diciembre de 2019, y Stephanie Schütze, “Migrantes mexicanos y representación política en Estados Unidos”,

53
También, propusieron presionar mediante el no envío de remesas entre el 15 y el
19 de julio de 2002, y la constitución del “Partido del Migrante”. Hubo también

propuestas de legisladores, como la de Gregorio Urías —diputado del PRD— de crear


una sexta circunscripción electoral, para incluir a los migrantes en el Congreso. Nada de
esto pasó, y luego “de ese nuevo descalabro, el movimiento por el voto entró a una
especie de aletargamiento en lo que restaba de 2002”.237
En febrero de 2003, Francisco José Paoli Bolio —entonces subsecretario de
Gobernación— visitó [Link]. y Canadá para discutir el voto. En Houston hizo tres
propuestas: 1) voto para presidente en 2006; 2) el requisito de votar con una credencial
del IFE, y 3) voto postal y por correo electrónico. En estas reuniones, una de las peticiones
más comunes al subsecretario fue la credencialización, lo que éste rechazó pues “no era
aceptable que el IFE abriera sucursales en el exterior”.238
El 29 de febrero de 2003, la CDPME presentó en Tucson una propuesta —que
luego llevó a la Cámara de Diputados. Proponía cuatro etapas: 1) para 2003: que
migrantes candidatos a diputaciones federales por representación proporcional en las
cinco circunscripciones; 2) para 2006: votar desde el exterior por presidente; 3) para
2009: tener derecho efectivo a las candidaturas para la Cámara de Diputados,239 y 4) para
2012: lograr “el ejercicio pleno de los derechos de votar y ser votados en las elecciones

para Presidente […] y miembros del H. Congreso de la Unión”.240


El IFE encargó al Colegio de la Frontera Norte un estudio cuantitativo para
estimar la participación de los migrantes en 2006. En abril de 2004, el COLEF declaró

entrevista con Jesús Martínez Saldaña, 1 de noviembre de 2006, Iberoamericana, núm. 25, pp. 189-192, en
[Link] consultado el 20 de diciembre de
2019.
237 Emigrantes Mexicanos, pp. 70-75.
238 Ibid., pp. 76-77.
239 Mi interpretación es que el autor se refiere a que en la petición de la CDPME la primera etapa hablaba de
una integración de migrantes a las candidaturas a Diputaciones Federales meramente por la vía plurinominal y que la
tercera contemplaba candidaturas uninominales.
240 Emigrantes Mexicanos, pp. 80-82.

54
que habría entre 2.5 y 4.5 millones de mexicanos con credencial de elector viviendo en el
extranjero.241 A partir de entonces distintos actores políticos usaron cifras similares.242

Durante la campaña por la Presidencia, Fox prometió una iniciativa para regular
el voto en el extranjero para el 2006. También, durante sus encuentros con paisanos,
estableció compromisos que cumpliría sólo en parte.243 A inicios de 2004244 hizo una
propuesta de reformas al COFIPE para regular el voto desde el exterior. Estos son sus
puntos más importantes: 1) votar por medios postales y electrónicos; 2) que el Consejo
General del IFE determine mecanismos de emisión y recepción de dichos votos; 3) que
hubiera credencialización en el extranjero; 4) que quienes tengan credencial y prevean
estar fuera del país el día de la jornada notifiquen su intención de votar al IFE;245 5) que
los que tuvieran la credencial y hayan notificado la intención de votar pudieran hacerlo
por presidente; 6) que partidos y candidatos no pudieran hacer actos públicos de
campaña, o difundir propaganda en medios masivos de comunicación fuera del país, pero
que sí pudieran organizar eventos si éstos no se llevasen a cabo en plazas o vías
públicas.246

241 Rodolfo Corona y Jorge Santibáñez, “Aspectos cuantitativos de los ciudadanos mexicanos en el extranjero
durante la jornada electoral federal del año 2006”, Instituto Nacional Electoral, 2 de abril de 2004,
[Link] consultado el 1 de septiembre de 2018.
242 Véase, por ejemplo, Cámara de Diputados, “Iniciativa que reforma y adiciona diversas disposiciones del
Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, en materia del voto de los mexicanos residentes en el
extranjero, presentada por la Diputada Liliana Carbajal Méndez, en nombre de legisladores del grupo parlamentario
del PAN, en la sesión de la Comisión Permanente del miércoles 20 de agosto de 2008”, Gaceta Parlamentaria, año XI,
número 2577, lunes 25 de agosto de 2008,
[Link] consultado el 1 de septiembre
de 2018.
243 Emigrantes Mexicanos, p. 30.
244 Mi fuente principal para esta parte del argumento —el informe de la Subsecretaría de Desarrollo Político
de la SEGOB de Fox— no menciona la fecha de emisión de esta propuesta inicial por parte del Ejecutivo. No obstante,
varias de mis fuentes dan indicio de cómo a partir de esta propuesta se firmó un Acuerdo Político para la Regulación
del Voto de los Mexicanos en el Extranjero entre la SEGOB y cinco partidos políticos —lo que se menciona más
adelante. Este acuerdo se firmó el 6 de abril de 2004, por lo que la fecha de la propuesta inicial ocurrió muy
probablemente durante los meses anteriores. Véase Renato Dávalos, “Mexicanos en el extranjero podrán votar en
elección presidencial de 2006”, La Jornada, 4 de abril de 2004,
[Link] consultado el 24 de octubre de
2018; Ciro Pérez, “Firman partidos políticos y gobierno acuerdo que regule voto en el extranjero”, La Jornada, 7 de
abril de 2004, [Link] consultado el 14 de
enero de 2019, y Emigrantes Mexicanos, p.92.
245 Lo que podría interpretarse como que no sólo se proponía reconocer este derecho a los mexicanos
residentes en el extranjero, sino a todos los que por cualquier razón se encontraran fuera del país el día de la elección.
246 Secretaría de Gobernación, Subsecretaría de Desarrollo Político, El voto de los mexicanos en el extranjero. La
construcción de un Acuerdo Político, pp. 190-192, en Huellas Mexicanas, "El voto de los mexicanos en el extranjero la
creación de un acuerdo político", [Link]
[Link]/view, consultado el 24 de octubre de 2018, en adelante, La construcción de un Acuerdo Político.

55
La propuesta se discutió en la SEGOB con representantes del PAN, PRD, PRI, PT, y
Convergencia. El documento resultante reconocía: a) que extender los derechos políticos

para los mexicanos fuera de México es un compromiso “de todos los actores políticos de
nuestro país, contraído al realizarse la reforma al artículo 36 constitucional en 1996”,
aunque también b), que con el voto desde el exterior deben mantenerse “los
fundamentos de nuestro sistema electoral establecido en la Constitución y en la ley, así
como los principios de legalidad, imparcialidad, certeza y objetividad”,247 lo que retoma
el principio de desconfianza, clásico elemento del sistema electoral mexicano.
El acuerdo fue mucho menos específico y ambicioso que la primera iniciativa de
Fox, pero expresaba entendimiento entre gobierno y partidos. Establecía el convenio de
estos actores para sentar las bases de la instrumentación el voto en el extranjero, aunque
priorizó la desconfianza sobre la participación de un mayor número de ciudadanos. Otro
compromiso era presentar una iniciativa conjunta con los puntos en los que había
coincidencias, que eran los siguientes:
a) Los ciudadanos mexicanos que se encuentren fuera del territorio nacional,
podrán votar por Presidente de los Estados Unidos Mexicanos a partir de la
elección del 2006.
b) El sufragio de los mexicanos en el extranjero debe cumplir con los principios de
seguridad, privacidad y limpieza electoral que se cuentan en nuestro país.
También será por la vía que garantice un sistema de votación similar al realizado
en territorio nacional.
c) El Consejo General [del IFE] tendrá facultad de investigar en el país, las
irregularidades que pudieran presentarse con motivo de la emisión del voto de
ciudadanos mexicanos fuera del territorio nacional, con las mismas
características que privan en la regulación del voto que se emite en México.
d) El IFE establecerá las mayores facilidades posibles para permitir que los
mexicanos que quieran votar en el extranjero puedan hacerlo en el 2006, de
acuerdo a las reglas que se establezcan en el COFIPE.
e) Los partidos políticos y sus candidatos no podrán realizar, actos públicos de
campaña, o difundir su propaganda electoral en medios masivos de información
fuera del territorio nacional.
f) Se elaborará una Lista Nominal de Electores en el Extranjero con los ciudadanos
que hayan manifestado su decisión de votar fuera del país.
g) Se establecerá una Junta Ejecutiva para el Voto de los Mexicanos en el
Extranjero, cuya responsabilidad será la instrumentación del proceso electoral en
el extranjero.248

247La construcción de un Acuerdo Político, p. 194.


248La construcción de un Acuerdo Político, pp. 195-196. El documento muestra como firmantes a Santiago Creel
Miranda, secretario de Gobernación; Francisco José Paoli Bolio, subsecretario de Desarrollo Político; Emilio Zebadúa
González, diputado del PRD; Pablo Alejo López Núñez, diputado del PAN; Francisco Cuauhtémoc Frías Castro,

56
Después de estas reuniones, el 16 de junio del 2004 el presidente Fox turnó a la

Cámara de Diputados la iniciativa que —según García— “representa el acuerdo mínimo


que se alcanzó durante las negociaciones entre los partidos políticos y la propia
SEGOB”.249 250 A pesar de este “acuerdo mínimo”, los diputados no quedaron satisfechos,
pues el documento “carecía de la reglamentación específica que exigían los
legisladores”.251 Para julio, el tema ya no era prioritario. Para el senador priista Sadot
Sánchez, la prioridad de su partido era la regulación de las precampañas. El entonces
diputado perredista Juan José García lamentaba que había quien quería perfeccionar
tanto la iniciativa que la criticaba demasiado y parecía estar en su contra. Por esto,
proponía aprobarla y arreglar los detalles más adelante. El diputado panista y presidente
de la Comisión de Gobernación, Julián Angulo, proponía discutir la iniciativa en un
periodo extraordinario, pero esto tampoco ocurrió.252 De nuevo al congelador.
Por su parte, los miembros de la CPDME253 se dedicaron a cabildear durante el
proceso legislativo. Rodríguez menciona que la mejor opción para obtener el derecho al
voto era "hacer converger en ello a los actores políticos institucionales: Poderes
Ejecutivo y Legislativo, partidos políticos, gobernadores e IFE".254 Para esto, trataron de
"identificar en cada etapa del proceso legislativo al actor principal para que cumpliera

con su papel. En consecuencia, tuvimos que lograr que cada actor institucional nos

diputado del PRI; Jesús González Schmall, diputado de Convergencia; Cecilia Romero Castillo, senadora del PAN; Juan
José García Ochoa, diputado del PRD; José Sigona Torres, diputado del PAN; Laura Elena Martínez Rivera, diputada
del PRI, y Pedro Vázquez González, diputado del PT.
249 Vicente Fox Quesada, “Iniciativa con proyecto de decreto que reforma y adiciona diversos artículos del
Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales para hacer efectivo el derecho al voto de los ciudadanos
mexicanos que se encuentren en el extranjero”, en Derechos políticos plenos, p. 173.
250 Por cuestiones de espacio no reproduzco aquí la iniciativa, ya que sólo las modificaciones al COFIPE son
de varias páginas.
251 Emigrantes Mexicanos, p. 93.
252 Loc. cit.
253 A decir de Arturo Santamaría, los principales encargados del cabildeo en la Ciudad de México fueron
Primitivo Rodríguez, Gonzalo Badillo, Leonardo French y Gerardo Albino; por su parte, Santamaría menciona que
quienes estuvieron "en contacto permanente con los migrantes" —y, por lo tanto, supongo, no estaban en México
sino en el exterior— fueron Raúl Ross, Nayamín Martínez Florencio Zaragoza, Jesús Martínez, Xóchitl Bada, etc.
Emigrantes Mexicanos, p. 109.
254 “¡Así se ganó el voto!”, p. 17.

57
tuviese confianza y respeto, incluyendo a los grupos antagónicos dentro de los
partidos".255

El 9 de noviembre de 2004 —y para sorpresa de quien escribe— la diputada


priista Laura Martínez presentó una iniciativa relativa al voto.256 257 Los miembros de la
CPDME que cabildeaban en México apoyaron inicialmente la propuesta del presidente y
luego la de la priista, y "[c]uando esta última se impuso, decidimos llevarla adelante con
el PAN, el PRD, y otros grupos parlamentarios".258
El mismo 9 de noviembre, la Mesa Directiva de la Cámara envió la iniciativa a las
Comisiones Unidas de Gobernación, Población, Fronteras y Asuntos Migratorios, para
su estudio y dictamen.259 Me aventuro a creer que —durante el proceso de consolidación
del reconocimiento del derecho al voto desde el exterior— los priistas se fueron dando
cuenta de que su oposición al tema sería más y más costosa.260 El 14 de diciembre, las
Comisiones Unidas de la Cámara de Diputados dictaminaron la iniciativa, y la mandaron
al pleno de para su aprobación.261 Sin embargo, se decidió no aprobar el dictamen ese
día, y se prefirió pasar la votación hasta después de las vacaciones.262
Llegó el 2005, pero sin reforma legal. A esta incertidumbre se sumó la
aproximación de fechas fatales del proceso electoral, lo que trajo celeridad en la
aprobación de las normas básicas para la implementación del voto. Llamará la atención

255 Loc. cit.


256 La iniciativa se presentó también a nombre de los diputados David Hernández Pérez, Claudia Ruiz
Massieu, Emilio Badillo Ramírez, Jaime Fernández Saracho, Heliodoro Carlos Díaz Escárraga, y Omar Bazán Flores.
257 No considero que los miembros de este partido actuaran de forma monolítica; sin embargo, respecto a
este tema sí que parecía haber cierto rechazo generalizado. No obstante, me parece que, ante el avance en la lucha
por este derecho, tampoco quedaba mucha alternativa más que apoyarlo, sobre todo considerando los posibles
beneficios electorales que traería el sufragio de millones de votantes.
258 “¡Así se ganó el voto!”, p. 17.
259 Cámara de Diputados, “De las Comisiones Unidas de Gobernación y de Población, Fronteras y Asuntos
Migratorios, con proyecto de decreto que reforma y adiciona diversos artículos y un Libro Noveno al Código Federal
de Instituciones Y Procedimientos Electorales”, Gaceta Parlamentaria, no. 1697-III, 22 de febrero de 2005, en
[Link] consultado el 16 de enero de 2019. Al citar la página de la Gaceta Parlamentaria de la
Cámara de Diputados, la mayoría de las veces no pongo una liga más específica porque su página no muestra una
dirección diferente a ésta, a pesar de haber navegado hasta una parte concreta de la misma.
260 Hablo principalmente de un costo electoral entendido en votos emitidos en favor de opciones políticas
diferentes a las presentadas por este partido.
261 Cámara de Diputados, “Dictamen de la Comisión de Gobernación, con proyecto de decreto que reforma,
modifica y adiciona diversos artículos y adiciona un Libro Noveno al Código Federal de Instituciones y
Procedimientos Electorales”, Diario de los Debates, 14 de diciembre de 2004, en
[Link] consultado el 16 de enero de 2019.
262 Véase Claudia Guerrero y Andrea Merlos, “Dejan para el 2005 lo que pudo ser ayer”, Reforma, Ciudad de
México, 15 de diciembre de 2004.

58
el cambio de opinión que, con matices, tuvo el PRI. Este partido fue el que más “se había
opuesto a aprobar los derechos políticos de los mexicanos en el extranjero desde que por

primera vez emergió [sic.] esa demanda en 1988”.263 No obstante, asegura Santamaría, la
derrota del 2000 detonó un proceso de cambio de postura respecto de este tema.264
Una de las muestras más importantes de este cambio fue que el PRI celebró en
2005, y por primera vez, reuniones preparativas para su Asamblea Nacional fuera del
país,265 en “las cuatro ciudades estadounidenses con mayor población mexicana: Dallas,
Los Ángeles, Chicago y Nueva York”. Enrique Ochoa, entonces presidente de la
asamblea en Nueva York explicó a El Universal que “en Estados Unidos hay más de 10
millones de mexicanos, unos 25 si se cuentan las segundas y terceras generaciones.
Creemos que es importante tener una relación con ellos y pretendemos trabajar para
conseguir […] el voto en el exterior”. Había tres razones para hacer estas reuniones al
norte de nuestra frontera: 1) que los mexicanos fuera del país participen “en el cambio
de los documentos básicos del PRI”; 2) para lograr el voto en el extranjero, y 3) “establecer
una presencia del tricolor en las principales urbes estadounidenses”.266
Coincido con Santamaría al afirmar que las acciones del PRI parecían verse
motivadas por la previsión de que la reforma legal se aprobaría.267 Que los migrantes
participaran en 2006 y, aún más, que lo hicieran en los números que se contemplaban

entonces, motivaron —ahora sí— su acercamiento a los mexicanos en el exterior.


El 22 de febrero de 2005, el pleno aprobó la iniciativa por 391 votos a favor, 5 votos
en contra, y 22 abstenciones.268 Los 5 votos en contra, y 17 de las 22 abstenciones eran de

263 Emigrantes Mexicanos, p. 95.


264 Loc. cit.
265 No obstante, hay que aclarar que la reunión con la que culminó dicha asamblea ocurrió en Puebla del uno
al cuatro de marzo de 2005. Instituto Federal Electoral, "Resolución del Consejo General del Instituto Federal
Electoral sobre la procedencia constitucional y legal de las modificaciones a la Declaración de Principios, Programa
de Acción y Estatutos del Partido Revolucionario Institucional", Diario Oficial de la Federación, 20 de mayo de 2005,
[Link]
consultado el 15 de octubre de 2019.
266 Noelia Sastre, “Llevan la asamblea a ciudades de EU”, El Universal, México, 30 de enero de 2005, p. 10.
267 Emigrantes Mexicanos, p. 96.
268 Cámara de Diputados, “Votaciones de los dictámenes del segundo periodo ordinario del segundo año de
la LIX Legislatura”, [Link] consultado el 17 de enero de 2019.

59
la bancada priista. 269 Después de varias iniciativas ignoradas, una priista propuso
reglamentar el voto desde el exterior; a pesar de esto, seguía habiendo políticos de ese

partido que se resistían a que el proyecto llegara a buen puerto.270

DUDAS Y MODIFICACIONES EN EL SENADO

La iniciativa que se aprobó era tan ambiciosa que dista muchísimo de lo que el voto en
el extranjero implica hoy, y está aún más alejada de lo que era votar desde el exterior en
2006. La minuta que la Cámara de Diputados envió al Senado para su revisión, 271
básicamente,272 significaba que el IFE extendiera la mayoría de sus funciones en distintos
países en forma similar a como lo hacía en México.
Se proponía que hubiera distritación electoral de diversas ciudades extranjeras, y
que se instalaran, permanentemente, Juntas Locales Ejecutivas —en cada país— y Juntas
Especiales —en cada ciudad— en donde se fuera a organizar la elección.273 Éstas, con sus
respectivos Consejos Locales y Especiales, harían funciones relativas al Registro Federal
de Electores —como el empadronamiento y la credencialización de los mexicanos en el
exterior—, la organización electoral —como la ubicación y puesta en marcha de las
casillas—, la capacitación electoral y educación cívica —como la integración de las mesas

de casilla y la capacitación de sus funcionarios, o la promoción del voto—, entre otras.274


Lo que implica esta propuesta es, en resumidas cuentas, que el IFE ubicara toda
una estructura en el extranjero para credencializar a los mexicanos expatriados. A partir
de ahí, el plan era crear un padrón y una lista nominal de electores; determinar el número,

269 De las 5 abstenciones restantes, 4 eran del PT y 1 del PAN.


270 Como dije en una nota anterior, no creo que todos los miembros del partido iban a estar de acuerdo con
lo que dijera la mayoría siempre.
271 Donde el 24 de febrero se turnó a las Comisiones Unidas de Gobernación, Relaciones Exteriores, América
del Norte y Estudios Legislativos.
272 Además de permitir las campañas en el extranjero, lo que se terminó prohibiendo al final —y sigue
estándolo hasta hoy.
273 El Consejo General del IFE iba a definir los países y las ciudades donde habría votación.
274 Cámara de Diputados, Minuta con Proyecto de Decreto Que Reforma y Adiciona Diversas Disposiciones del Código
Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, consultado en Senado de la República, “Gaceta del Senado” [Gaceta
/2SPO-93/3958], 24 de febrero de 2005, [Link]
consultado el 17 de enero de 2019.

60
ubicación y electorado correspondiente a cada mesa directiva de casilla. Se reclutaría y
capacitaría a algunos ciudadanos para trabajar como funcionarios de casilla, de forma que

Andrea275 —residente de Los Ángeles— sería escrutadora de su casilla ubicada en Sun


Valley de la misma forma que Alejandro lo sería en el centro de Tlaquepaque, Jalisco.
Llegado el día de la jornada, Juan y Fernando saldrían cada uno de su casa, y
acudirían a la casilla que les corresponde, mostrarían su credencial de elector y recibirían
sus boletas. Entrarían a unas mamparas para tachar las papeletas y depositarlas en las
urnas. Un funcionario de casilla marcaría la credencial de cada uno en el recuadro
correspondiente y les pondría tinta indeleble en uno de los pulgares, para asegurar que
no voten dos veces. El proceso sería el mismo, pero Juan lo haría en Bilbao; Fernando,
en el pueblo de San Nicolás Totolapan, en la Ciudad de México. Luego viene el
escrutinio y cómputo de los votos, el llenado de las actas, el traslado de los paquetes por
parte de los presidentes de casilla, los cómputos distritales —o sus equivalentes
cómputos de los Consejos Especiales— el miércoles siguiente a la jornada electoral, etc.
No sorprende que la propuesta generara dudas. La senadora priista Silvia
Hernández solicitó la comparecencia de los titulares del IFE, la SRE y el TEPJF. 276 277

Tampoco sorprende que Luis Carlos Ugalde dijera que la minuta no proveía condiciones
para que el IFE organizara la elección en el extranjero con “plena legalidad y certeza”.278

275 Planteo en este párrafo y el siguiente nombres y situaciones ficticias por propósitos ilustrativos.
276 Luis Carlos Ugalde, consejero presidente del IFE, Luis Ernesto Derbez, secretario de Relaciones
Exteriores, y Eloy Fuentes Cerda, magistrado presidente del TEPJF acudieron a comparecer, en ese orden, el 14, 15, y
30 de marzo.
277 Senado de la República, Dictamen de las Comisiones Unidas de Gobernación, Relaciones Exteriores,
América del Norte; y de Estudios Legislativos, relativo a la Minuta con Proyecto de Decreto por el que se Reforman
y Adicionan Diversas Disposiciones del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, 25 de abril de
2005, en [Link] consultado el
18 de enero de 2019, en adelante Dictamen de Comisiones Unidas del Senado.
278 Instituto Federal Electoral, Resumen Ejecutivo, en
[Link] [traté de buscar el
documento en un sitio del IFE, pero posiblemente debido a que han pasado casi 15 años, no lo encontré ahí; sin
embargo, sí está en el sitio de Huellas Mexicanas —seguramente por su interés en el tema del voto en el exterior—,
por lo que la liga referida es la de este último sitio], consultado el 19 de enero de 2019, en adelante, Resumen Ejecutivo
Senado.

61
Estas son las 10 razones más importantes: 1) se deja al IFE la responsabilidad de
definir el universo de posibles votantes, en vez de hacerlo en la ley;279 2) sería imposible

organizar ciertas actividades señaladas en la minuta, al menos para el 2006, por falta de
tiempo; 3) México no ha firmado un instrumento internacional que permita aplicar su
ley electoral en el extranjero, por lo que habría un “problema de aplicación
extraterritorial de la ley”; 4) las Juntas Locales y Especiales en el extranjero estarían
formadas por miembros del Servicio Profesional Electoral, cuyas plazas requieren un
concurso de cinco meses; 5) El costo del proyecto considerando 10 millones de votantes
sería de 3,500 millones de pesos, casi 18 veces más de lo que la Cámara de Diputados
asignó al IFE en 2005 para el voto en el exterior (200 millones de pesos); 6) habría que
contratar casi 11,000 trabajadores eventuales, lo que equivale al 78% de las plazas del IFE
en 2005; 7) no se consideraban las dificultades geográficas, administrativas y legales de
capacitar funcionarios de casilla en el extranjero; 8) el IFE no podría investigar ni
sancionar las violaciones de la normatividad electoral, al no tener competencia en el
extranjero; 9) sería difícil fiscalizar los gastos en el extranjero, y la minuta ni siquiera daba
al IFE estas atribuciones, y 10) a pesar de prohibir la contratación de espacios en radio y
televisión extranjeros, no había forma de impedir que un extranjero lo hiciera.280
Coincidieron con el consejero presidente del IFE los otros funcionarios llamados

a comparecer. El magistrado presidente del TEPJF dijo que organizar la elección bajo la
propuesta de los diputados hacía imposible “ejercer ciertas actividades jurisdiccionales
fuera del territorio nacional”.281 El titular de la SRE argumentó un posible problema por
la aplicación extraterritorial de la legislación propuesta. Además de una diversidad de
problemas mencionados con anterioridad, los senadores concluyeron que aprobar

una legislación que pretenda aplicarse fuera de las fronteras nacionales, aún
mediante el expediente de suscribir convenios internacionales […] implica la

279 Los arts. 34-38 constitucionales ayudan a definir con claridad el universo de posibles votantes, al establecer
en qué condiciones se adquiere, se suspende, o se pierde el derecho a votar. Véase Constitución Política de los Estados
Unidos Mexicanos, Título Primero, Capítulo IV.
280 Resumen Ejecutivo Senado, pp. 2-6.
281 Dictamen de Comisiones Unidas del Senado, p. 142.

62
aceptación de un principio que, por congruencia, abriría la posibilidad de que se
sometieran a conocimiento de este cuerpo legislativo, tratados cuyo contenido
estableciera el compromiso de nuestro país a aceptar la vigencia de normas
extranjeras en su territorio.282

Así, el 25 de abril las Comisiones Unidas del Senado modificaron sustancialmente la


propuesta de los diputados, y enviaron el dictamen al pleno.283 El 27, el Senado lo aprobó
por 91 votos a favor, 2 en contra y 1 abstención,284 por lo que se envió la minuta de nuevo
a San Lázaro en virtud del artículo 72, fracción E de la Constitución.285
Los cambios en el Senado fueron mayores, tanto que Rodríguez —en un texto
dirigido a miembros de la CPDME— mencionó, con cierto tono de resignación, que

el voto en el exterior para el 2006, de aprobarse, será un ensayo político, un


programa piloto. […] [pero] debemos seguir luchando por la demanda básica del
movimiento: votar en las elecciones presidenciales. Sobre esta base inmovible y justa
buscaremos lograr en lo específico lo que más podamos.286

Algunos activistas vieron este cambio como una derrota, pero otros tenían una postura
más pragmática, 287 que apostaba por apoyar la modalidad postal para 2006 antes de
quedarse sin poder votar de nuevo.288 Parte importante del papel de la CPDME en este

282 Ibid., pp. 136-141.


283 Ibid., p. 180.
284 Aunque pude obtener el Dictamen de Comisiones Unidas del Senado y otros valiosos documentos de la página
de la Gaceta del Senado, fue imposible acceder al acta de la sesión del 27 de abril de 2005 —la cual es el documento
oficial que deja constancia de la votación en el Senado—, por lo que obtuve esta información de: Centro de Estudios
Sociales y de Opinión Pública, “Impacto del trabajo legislativo”,
[Link] consultado el 22 de enero
de 2019.
285 La fracción E del art. 72 de la CPEUM menciona, a la letra: Si un proyecto de ley o decreto fuese desechado
en parte, o modificado, o adicionado por la Cámara revisora, la nueva discusión de la Cámara de su origen versará
únicamente sobre lo desechado o sobre las reformas o adiciones, sin poder alterarse en manera alguna los artículos
aprobados. Si las adiciones o reformas hechas por la Cámara revisora fuesen aprobadas por la mayoría absoluta de los
votos presentes en la Cámara de su origen, se pasará todo el proyecto al Ejecutivo, para los efectos de la fracción A.
Si las adiciones o reformas hechas por la Cámara revisora fueren reprobadas por la mayoría de votos en la Cámara de
su origen, volverán a aquella para que tome en consideración las razones de ésta, y si por mayoría absoluta de votos
presentes se desecharen en esta segunda revisión dichas adiciones o reformas, el proyecto, en lo que haya sido
aprobado por ambas Cámaras, se pasará al Ejecutivo para los efectos de la fracción A. Si la Cámara revisora insistiere,
por la mayoría absoluta de votos presentes, en dichas adiciones o reformas, todo el proyecto no volverá a presentarse
sino hasta el siguiente período de sesiones, a no ser que ambas Cámaras acuerden, por la mayoría absoluta de sus
miembros presentes, que se expida la ley o decreto sólo con los artículos aprobados, y que se reserven los adicionados
o reformados para su examen y votación en las sesiones siguientes.
286 Emigrantes Mexicanos, pp. 106-107.
287 Véase José Antonio Román, “Divide opiniones de grupos de migrantes el voto postal”, La Jornada,
México, 30 de junio de 2005, p. 7.
288 Emigrantes Mexicanos, pp. 107-108.

63
proceso fue el cabildeo que llevaron a cabo en ambas cámaras, identificando "en cada
etapa del proceso legislativo al actor principal para que cumpliera con su papel".289

Rodríguez menciona cómo en 2005 apoyaron varias propuestas de


implementación del voto, "no obstante las serias deficiencias que [distintos legisladores]
y nosotros le vimos",290 por lo que cuando los senadores "rechazaron la modalidad de la
urna y optaron por el voto postal sin credencialización fuera del país, nos vimos una vez
más en la necesidad de adoptarlo".291 El activista lamenta que la legislación prohibió las
campañas en el extranjero pero, sobre todo, que no hubiera credencialización; sin
embargo, recuerda que se obtuvo "el objetivo principal de la lucha: que se iniciara en el
2006 el proceso de nuestra inclusión en el sistema electoral y la democracia".292
Describiré las modificaciones del Senado: para votar, 293 se debía estar inscrito
previamente en el padrón y contar con credencial para votar. Había que enviar,294 por
correo certificado —pagado con medios propios—, solicitud de inscripción en la Lista
Nominal de Electores Residentes en el Extranjero (LNERE), con fotocopia del anverso y
reverso de la credencial. Los documentos debían tener firma o huella digital del
solicitante. Además, el ciudadano debía manifestar —bajo protesta de decir verdad— el
domicilio en el extranjero a donde se le enviaría la boleta, anexando un comprobante.295
La Dirección Ejecutiva del Registro Federal de Electores (DERFE) inscribiría al

solicitante en la LNERE,296 y lo daría de baja de la lista nominal nacional.297 El Consejo


General aprobaría el diseño de la boleta y de los demás documentos.298 La Junta General

289 “¡Así se ganó el voto!”, p. 17.


290 Loc. cit.
291 Loc. cit.
292 Loc. cit.
293 Además de cumplir —como cualquier mexicano residente en territorio nacional— con lo establecido en
el art. 34 constitucional.
294 Entre el 1º de octubre y el 15 de enero previos al día de la elección.
295 Dictamen de Comisiones Unidas del Senado, p. 163 y ss.
296 La LNERE se acomodaría de dos formas: 1) conforme al domicilio en el extranjero del ciudadano, con el
propósito de enviar las boletas, y 2) conforme al domicilio en México, para el escrutinio y cómputo de la votación.
297 Los partidos políticos —como pasa normalmente— tenían la facultad de hacer observaciones a la lista
nominal por medio de la Comisión Nacional de Vigilancia del IFE (CNV).
298 A más tardar el 31 de enero previo a la elección.

64
Ejecutiva (JGE) se encargaría de su impresión, y enviaría a los ciudadanos,299 con acuse de
recibo y por correo certificado, la papeleta y los materiales adjuntos.300

Una vez recibida la boleta, el ciudadano ejercía su voto, tras lo cual debía
introducirlo en el sobre asignado, y regresarlo al IFE por correo certificado. El porte
prepagado en el sobre no siempre era suficiente para cubrir el costo, 301 por lo que o el
ciudadano pagaba el restante, o el voto se quedaba sin enviar.302
Sólo se tomarían en cuenta los votos que se recibieran hasta 24 horas antes del
inicio de la jornada.303 A partir de la LNERE, el Consejo General definiría el número de
mesas de escrutinio y cómputo correspondientes a cada distrito.304 Estas mesas estarían
en un único lugar que decidiría la JGE. Se seleccionarían y capacitarían ciudadanos como
funcionarios de casilla específicamente para dichas mesas, y se instalarían a las 17 horas
del día de la elección, para iniciar el escrutinio y cómputo a las 18 horas.305
El escrutinio y cómputo ocurriría así: 1) el presidente verifica que tiene el listado
nominal que corresponde, y toma nota de cuántos enviaron su voto. Luego, los
escrutadores procederían a contar los sobres y verificar que este número sea igual al que
tiene el presidente. El presidente abriría y extraería cada boleta para, sin desdoblarla,
colocarla en la urna. Después, iniciaría el escrutinio y cómputo según lo establecido en
los incisos c) al f) del párrafo 1 del art. 229 y el art. 233 del COFIPE.306

Las actas de escrutinio y cómputo se agruparían conforme al distrito electoral, y


el personal del IFE designado por la JGE sumaría los datos de estas actas para obtener el
resultado de la votación en el extranjero. La JGE entregaría307 a cada Consejo Distrital

299 A más tardar el 20 de mayo previo a la elección.


300 Dictamen de Comisiones Unidas del Senado, p. 163 y ss.
301 Véase Instituto Nacional Electoral, "Voto en el extranjero. Encuesta de opinión pública", en
[Link] consultado el 3
de febrero de 2019.
302 Dictamen de Comisiones Unidas del Senado, p. 163 y ss.
303 Los sobres recibidos después de este plazo se destruirían sin descubrir su contenido.
304 Hay que recordar que en ese momento se esperaban varios millones de votos desde el extranjero, por lo
que resulta más o menos sensato planear que llegarían cientos de votos por cada distrito.
305 Dictamen de Comisiones Unidas del Senado, p. 163 y ss.
306 Loc. cit.
307 Antes del miércoles siguiente al día de la elección.

65
una copia del cómputo distrital correspondiente al voto desde el exterior, para sumarse
a los resultados del cómputo del respectivo distrito.308

Uno de los cambios más importantes en la propuesta del Senado es que prohíbe
las campañas electorales en el exterior.309 Esta determinación continúa hasta la fecha
pues, a diferencia de la minuta de la Cámara de Diputados, la contrapropuesta del
Senado no contempla una virtual replicación de la estructura del IFE en el extranjero, por
lo que sería imposible, de entrada, vigilar los actos de campaña de partidos y candidatos,
ni fiscalizar el dinero gastado en ello.

APROBACIÓN Y PROMULGACIÓN

El 28 de abril de 2005 la Cámara de Diputados recibió la minuta de su colegisladora, y la


turnó a las Comisiones Unidas de Gobernación, Población, Fronteras y Asuntos
Migratorios, 310 que la dejaron intacta. 311 El entonces líder de los diputados priistas,
Emilio Chuayffet, se opuso en inicio a la minuta, pero después ordenó modificarla. Diego
Fernández de Cevallos hizo ver a los priistas que “la modificación del dictamen
promovida por ellos los colocaría como los responsables de echar abajo el voto de los
mexicanos en el exterior. [...] [El PRI] modificó su percepción radicalmente, sobre todo

porque no se permitiría, en pleno proceso electoral, ubicarse como responsable de frenar


el llamado ‘voto postal’”.312 También, es importante recordar lo que dice Rodríguez:

el día antes del voto final en la Cámara, aprovechamos las disputas internas del PRI
para evitar que se modificara la minuta aprobada por el Senado, acordando una

308 Dictamen de Comisiones Unidas del Senado, p. 163 y ss.


309 Loc. cit.
310 Cámara de Diputados, “Oficio de la Cámara de Senadores, con el que remite minuta proyecto de decreto
que reforma y adiciona diversas disposiciones del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, para
los efectos del inciso e) del artículo 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Se turna a las
Comisiones Unidas de Gobernación y de Población, Fronteras y Asuntos Migratorios”, Diario de los Debates, 28 de
abril de 2005, en [Link] consultado el 5
de febrero de 2019.
311 Sólo se corrigieron un par de erratas como dobles espacios y se cambió un número romano por uno arábigo
en un inciso del proyecto.
312 Enrique Méndez y Roberto Garduño, “El voto postal va; seis diputados se opusieron”, La Jornada, 29 de
junio de 2005, [Link] consultado el
10 de febrero de 2019.

66
alianza con los diputados del SNTE y de la CNC. La iniciativa tuvo éxito y fue una de
las razones por las que la dirección del PRI resolvió [...] apoyar sin cambios el sufragio
postal suscrito en el Senado.313

Aún sin cambios, el dictamen tomó dos meses y se envió al pleno, por fin, el 23 de junio.314
Finalmente, San Lázaro aprobó el dictamen el 28 de junio con 455 votos a favor, 6 en
contra y 6 abstenciones, y lo envió al Poder Ejecutivo para su promulgación.315 Cabe
detenerse en el detalle de la votación: de los 6 votos en contra, 5 fueron de diputados
priistas y uno del PRD;316 de las 6 abstenciones, 3 fueron del PRI, 1 del PAN, y 2 del PRD.317

También hubo dos diputados que pasaron lista de asistencia, pero no votaron —ambos
del PRI.318 El mayoritario apoyo al dictamen se repartió de la siguiente manera: 194 votos
del PRI, 144 del PAN, 91 del PRD, 14 del PVEM, 6 del PT, 5 de Convergencia, y 1 de la
diputada independiente Tatiana Clouthier.319 Fox promulgó el proyecto. El 30 de junio
de 2005 se publicó en el Diario Oficial de la Federación.320 Se tardan una semana más, y
el voto queda para 2012.321

313 “¡Así se ganó el voto!”, p. 18.


314 Cámara de Diputados, “Dictamen de las Comisiones Unidas de Gobernación y de Población, Fronteras
y Asuntos Migratorios, con proyecto de decreto que reforma y adiciona diversos artículos al Código Federal de
Instituciones y Procedimientos Electorales, en relación con el voto de mexicanos en el extranjero”, Diario de los
Debates, 23 de junio de 2005, en
[Link]
0DE%20INSTITUCIONES%20Y%20PROCEDIMIENTOS%20ELECTORALES, consultado el 5 de febrero de
2019.
315 Cámara de Diputados, “De las Comisiones Unidas de Gobernación y de Población, Fronteras y Asuntos
Migratorios, con proyecto de decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones del Código Federal
de Instituciones y Procedimientos Electorales, en materia de voto de mexicanos en el extranjero (en lo general y en
lo particular)”, en [Link] consultado el 5 de
febrero de 2019, en adelante, "Votación Cámara de Diputados 28 de junio, 2005".
316 Se trata de los priistas Ernesto Alarcón Trujillo, Héctor Humberto Gutiérrez de la Garza, Pablo Pavón
Vinales, Aníbal Peralta Galicia, y Amalín Yabur Elías, y de la perredista Eliana García Laguna.
317 Del PRI: Francisco Herrera León, Graciela Larios Rivas, y Fidel René Meza Cabrera. Del PAN: Francisco
Juan Ávila Camberos. Del PRD: Julio Boltvinik Kalinka y Socorro Díaz Palacios.
318 José Rangel Espinosa y Hugo Rodríguez Díaz.
319 "Votación Cámara de Diputados 28 de junio, 2005".
320 Poder Ejecutivo, Secretaría de Gobernación, “Decreto por el que se reforman y adicionan diversas
disposiciones del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales.”, Diario Oficial de la Federación, 30
de junio de 2005, en [Link] consultado el 10 de
febrero de 2019.
321 El penúltimo párrafo de la fracción II del art. 105 constitucional establece que las leyes electorales deben
publicarse, mínimo, 90 días antes del proceso electoral para el que vayan a aplicar. El Proceso Electoral Federal 2005-
2006 inició el 6 de octubre de 2005. Véase Alonso Urrutia, “Entre ajustes, el IFE arrancó el proceso electoral; estamos
listos, señala Ugalde”, La Jornada, 7 de octubre de 2005, en
[Link] consultado el 13 de febrero de
2019.

67
CAPÍTULO 4:
RESULTADOS

Imagine el lector a Luis Carlos Ugalde en las semanas anteriores a la jornada electoral:
preparando los últimos detalles de la votación, para que todo estuviera listo la mañana
del domingo dos de julio. Piense ahora que, a la par de la presión y los nervios que vienen
con la aproximación de un evento de tal importancia, lo acompaña una satisfacción:
podría colgarse la medalla de ser el presidente del IFE bajo cuyo mandato se organizó la
primera elección con participación de mexicanos desde el exterior. ¡Nada menos que
cuatro millones de personas!

Para llamar la atención de estos cuatro millones de personas, el IFE hizo una
intensa campaña de difusión con dos propósitos: por un lado, informar a los ciudadanos
que podrían votar desde fuera y, por otro, asegurarse de que supieran cómo hacerlo. Para
el Instituto, enterar a los mexicanos allende nuestras fronteras de que había “un nuevo
derecho” fue “una inversión social”.322

El Instituto trabajó en el proyecto de difusión partiendo “de la premisa de que

había […] cuatro millones doscientos mil posibles mexicanos con credencial […] en el
extranjero, a los que el IFE tenía que informar sobre el derecho, mecanismo, requisitos y
tiempos legales para ejercer el voto postal para la elección presidencial de 2006”. 323
Posiblemente por esto la cuadrilla del organismo electoral —junto con varios migrantes

322 Instituto Nacional Electoral, Informe final sobre el voto de los mexicanos residentes en el extranjero. Capítulo VII,
Recursos financieros, humanos, materiales y servicios, p. 18, en
[Link] consultado el 3 de
septiembre de 2019, en adelante, Informe Final VMRE 2006, Capítulo VII.
323 Instituto Nacional Electoral, Informe final sobre el voto de los mexicanos residentes en el extranjero. Capítulo VI,
Estrategia de difusión, p. 4, en [Link] consultado el 3 de
septiembre de 2019, en adelante, Informe Final VMRE 2006, Capítulo VI.

68
que se dispusieron a apoyar en esta tarea—,324 llevó a cabo una costosa e intensa campaña
de difusión del derecho recién reconocido. El Consejo General del IFE aprobó para todo

el proyecto del voto en el extranjero un gasto de más de 450 millones de pesos,325 de los
cuáles gastaron 238.4. Cerca de un tercio de estos recursos se usaron en la promoción de
la novedosa modalidad de voto: poco más de 72 millones de pesos.326

El IFE mandó imprimir 5 millones de formatos de solicitudes de inscripción, de


los cuáles envió poco más de 1 millón y medio a las 139 representaciones diplomáticas y
consulares de México en el mundo; 327 328 además, casi un millón se llevó a distintos
puntos de nuestro país —como aeropuertos, puentes y cruces fronterizos, a través de las
Juntas Locales Ejecutivas del Instituto—,329 y casi dos millones y medio se mandaron a
distintas “empresas promotoras del voto” para su distribución. 330 También, casi
200,000 de ellas se distribuyeron con 138 organizaciones sociales de mexicanos en
distintas partes del mundo,331 que ayudaron a repartirlas.

324 Véase Instituto Nacional Electoral, Informe final sobre el voto de los mexicanos residentes en el extranjero.
Capítulo III, Conformación del Listado N0minal de Electores Residentes en el Extranjero (Anexo), pp. 827-828, en
[Link] consultado el 4 de septiembre de 2019, en
adelante, Anexo del Informe Final VMRE 2006, Capítulo III. Como este anexo es una compilación de diversos documentos,
no tiene una numeración de páginas establecida; por esto, los números de página a los que hago referencia son los del
documento pdf. Esta situación aplica también a otros documentos del Informe final del IFE que no tienen una
numeración de página homogénea en todo el documento.
325 Esta cantidad se aprobó en un periodo de dos años: 2005 y 2006. Para 2005 se aprobaron 264.9 mdp, y
para 2006, 265.9 mdp, que luego el IFE modificó a 185.9 mdp. “Acuerdo del Consejo General del Instituto Federal
Electoral relativo a las asignaciones presupuestarias necesarias durante el ejercicio fiscal 2005, para atender las
disposiciones del Libro Sexto del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales en materia del Voto
de los Mexicanos Residentes en el Extranjero”, Diario Oficial de la Federación, 6 de septiembre de 2005,
[Link] consultado el 3 de septiembre de 2019. “Acuerdo del
Consejo General del Instituto Federal Electoral por el que se aprueba el ajuste al presupuesto del Instituto Federal
Electoral para el ejercicio fiscal del año 2006, se establecen obligaciones que se derivan del Decreto de Presupuesto
de Egresos de la Federación y se aprueban las disposiciones en materia de racionalidad, austeridad y disciplina
presupuestaria”, en Diario Oficial de la Federación, 14 de febrero de 2006,
[Link] consultado el 3 de septiembre de 2019. Informe
Final VMRE 2006, Capítulo VII, p. 12.
326 Informe Final VMRE 2006, Capítulo VII, p. 12.
327 Se enviaron 1,498,350 a las representaciones en Estados Unidos; 57,950 a las de Europa, 39,500 a las de
Canadá; 37,400 a las de Centro, Sudamérica y el Caribe; 10,350 a las de Asia; 2,150 a las de África, y 1,200 a las de
Oceanía.
328 Instituto Nacional Electoral, Informe final sobre el voto de los mexicanos residentes en el extranjero. Capítulo III,
Conformación del Listado N0minal de Electores Residentes en el Extranjero, en
[Link] consultado el 4 de septiembre de 2019, en adelante,
Informe Final VMRE 2006, Capítulo III, p. 42.
329 Informe Final VMRE 2006, Capítulo III, pp. 7 y 31-41.
330 Anexo del Informe Final VMRE 2006, Capítulo III, pp. 836-837.
331 Informe Final VMRE 2006, Capítulo III, pp. 24-26.

69
PARTICIPACIÓN Y ABSTENCIÓN

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos por hacer que gran cantidad de mexicanos en el
exterior se inscribiera a la LNERE y posteriormente enviara su voto,332 nunca llegaron a
México esos millones de solicitudes —y menos aún una cantidad igual de votos. No se
recibieron ni siquiera cientos de miles, ni cien mil, ni nada que se le acercara. Al final
hubo 33,131 votos —de 40,876 ciudadanos inscritos en la LNERE, de 54,780 solicitudes de
registro que recibió el IFE.333 Una decepción si se compara con las expectativas creadas.

Suro y Escobar afirmaron en su momento que el ejercicio mexicano sería “el


experimento más grande nunca llevado a cabo de expatriados votando en una democracia
occidental mientras viven en otra”. 334 Tomando un aproximado de 11 millones de
mexicanos en el extranjero,335 la participación de 4 millones equivaldría al 36% de ellos.
Esta cifra es ligeramente inusual por ser tan alta —eso sin contar que implica el voto del
100% de los posibles electores.336 No obstante, los casi 41 mil registros (y 33 mil votos)
que el IFE recibió en 2006 ponen en el mapa al caso mexicano, pero por lo menudo de

332 Para mayor detalle sobre las estrategias de difusión para que los ciudadanos se inscribieran a la LNERE y
que votaran, véase Informe Final VMRE 2006, Capítulo III; Anexo del Informe Final VMRE 2006, Capítulo III; Informe Final
VMRE 2006, Capítulo VI, e Instituto Nacional Electoral, Informe final sobre el voto de los mexicanos residentes en el extranjero.
Capítulo VI, Estrategia de difusión (Anexo), en [Link]
consultado el 4 de septiembre de 2019, en adelante Anexo del Informe Final VMRE 2006, Capítulo VI.
333 Instituto Nacional Electoral, “Elección de Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Cómputos
Distritales de la Votación de los Ciudadanos Mexicanos Residentes en el Extranjero. Resultados Nacionales y por
Entidad Federativa”, [Link] ,
consultado el 2 de marzo de 2019, en adelante “Cómputos Distritales VMRE 2006”, e Informe Final VMRE 2006,
Capítulo III pp. 55, 63-64 y 76-77.
334 Roberto Suro y Gabriel Escobar, “Survey of Mexicans Living in the U.S. on Absentee Voting in Mexican
Elections”, Pew Hispanic Center, en Pew Research Center, “Survey of Mexicans Living in the U.S. on Absentee
Voting in Mexican Elections”, 22 de febrero de 2006, [Link]
content/uploads/sites/5/reports/[Link], consultado el 20 de febrero de 2019, en adelante, “Pew Hispanic Center
Report”.
335 Estimado hecho a partir de los datos de la Oficina Censal de Estados Unidos, que menciona que en el
2000 había poco más de 9 millones de personas nacidas en México viviendo en ese país, y que en 2010 este número
aumentó a poco más de 11.5 millones. Véase Elizabeth Grieco et al., “The Size, Place of Birth , and Geographic
Distribution of the Foreign-Born Population in the United States: 1960 to 2010”, Population Division Working Paper
No. 96, 2012, p. 33 en United States Census, ““The Size, Place of Birth , and Geographic Distribution of the Foreign-
Born Population in the United States: 1960 to 2010”, [Link]
papers/2012/demo/[Link], consultado el 10 de septiembre de 2019, en adelante “Foreign-Born
Population”.
336 Considerando como un posible votante a quien tenga consigo una credencial para votar del IFE. La
posesión de la credencial de elector era —y es— un requisito indispensable para votar desde el extranjero.

70
estos números frente a lo grande de nuestra diáspora. Sólo 0.37% de sus integrantes se
inscribió en la LNERE, y apenas 0.30% de ella votó.

Datos de 2010: de 710,000 argentinos en el exterior, sólo 5.4% se registró para


votar (37,954).337 Brasil, con 874,000 personas fuera del país, tenía 252,343 inscritos (el
28.87%).338 26.95% de los casi 2 millones de colombianos en el exterior se enlistaron:
532,384 ciudadanos. De 126,000 nacionales de Panamá viviendo fuera de su país, sólo
5,407 (4.29%) tenían registro para votar.339

De los cerca de 5 millones y medio de británicos viviendo fuera del Reino


Unido,340 nunca hubo más de 35,000 registrados para votar, al menos hasta 2015.341 Esto
equivale a 0.6% de su diáspora. Para las elecciones de 2004 en Indonesia se estimaba
que había dos millones de sus nacionales viviendo fuera; sin embargo, entre 405 y 460
mil ciudadanos estaban en las listas de la elección —es decir, aproximadamente el 22%
de la diáspora.342 En 2006 había casi 650,000 suizos viviendo fuera de su país, de los
cuáles 107,600 (16%) estaban inscritos.343

El caso de México en 2006 es de una participación atípicamente baja, pero ésta


no necesariamente tenía que ser tan abundante como se pensaba, siguiendo lo que

337 Carlos Navarro et al., Electoral Studies in Compared International Perspextive. Voting Abroad in 18 Latin
American Countries, México, Instituto Nacional Electoral y Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2016,
en adelante Voting Abroad in 18 Latin American Countries, p. 66.
338 Aunque hay que tomar en cuenta que en este país hay castigos por no votar desde el extranjero, como: 1)
no poder concursar cargos públicos; 2) no poder gozar de un sueldo por un trabajo en un cargo público; 3) restricciones
para obtener préstamos en instituciones crediticias en donde el gobierno tenga participación; 4) obstáculos para la
obtención del pasaporte o la cédula de identidad, y 5) restricciones para reinscribirse en escuelas administradas por el
gobierno. Leticia Calderón, “Brasil: el voto obligatorio y el renovado interés entre los electores en el extranjero”, en
Andrew Ellis et al., Voto en el extranjero. El Manual de IDEA Internacional, Estocolmo — México, Instituto Internacional
para la Democracia y la Asistencia Electoral e Instituto Federal Electoral, 2008, en adelante Manual de IDEA
Internacional, p. 136.
339 Carlos Navarro et al., op. cit., p. 66.
340 Datos de 2009.
341 Neil Johnston, “Overseas Voters”, Briefing Paper Number 5923, 2019, pp. 3-12, en Parliament, “House of
Commonns Library. Overseas Voters”, [Link]
consultado el 4 de septiembre de 2019.
342 Alan Wall, “Indonesia: un sistema con una larga experiencia de voto en el extranjero en las misiones
diplomáticas”, en Andrew Ellis et al., Voto en el extranjero. El Manual de IDEA Internacional, Estocolmo — México,
Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral e Instituto Federal Electoral, 2008, p. 64.
343 Nadja Braun, “Suiza: voto en el extranjero en un estado federal con democracia directa”, en Andrew Ellis
et al., Voto en el extranjero. El Manual de IDEA Internacional, Estocolmo — México, Instituto Internacional para la
Democracia y la Asistencia Electoral e Instituto Federal Electoral, 2008, p. 241.

71
indican distintas experiencias en el mundo. Probablemente esta escasez de solicitudes
—y de votos— fueran borrando poco a poco la sonrisa de Ugalde.

RESULTADOS DE LA(S) ELECCIÓN(ES)

Después de una polémica campaña, el primer domingo de julio trajo unos resultados que
lo fueron todavía más. El final de la carrera por la presidencia en ese año fue de fotografía:
la votación más cerrada entre primer y segundo lugar en la historia moderna del país, en
una elección de este tipo. La contienda entre Felipe Calderón Hinojosa (FCH) 344 y
Andrés Manuel López Obrador (AMLO)345 estuvo tan competida que la votación de los
paisanos bien la pudo haber definido de haber sido tan numerosa como se esperaba. Esa
noche nació un conflicto postelectoral que no analizaré aquí, aunque sí me interesan sus
cifras.

Hablo de menos de un punto porcentual: 0.58%, para precisar. Sólo 243,934


boletas —de una participación de casi 42 millones— significaron una votación de 35.9%
para el michoacano y de 35.3% para el tabasqueño.346 En un lejano tercer lugar quedó el
candidato del PRI y el PVEM, Roberto Madrazo Pintado (RMP),347 con 22.3%. Mucho más

atrás se colocaron los candidatos Patricia Mercado Castro (PMC), del Partido Alternativa
Socialdemócrata, con 2.7%, 348 y Roberto Campa Cifrián (RCC), del Partido Nueva

344 Del PAN.


345 De la Coalición Por el Bien de Todos —conformada por el PRD, el PT y el partido Convergencia.
346 Calderón obtuvo 15,000,284 votos en los cómputos distritales, mientras que López Obrador se llevó
14,756,350 en ellos. Éstas y las demás cifras mencionadas más abajo para los demás candidatos las tomo de los resultados
de los cómputos distritales del IFE. Véase Instituto Nacional Electoral, “Elección de Presidente de los Estados Unidos
Mexicanos. Cómputos Distritales de las Elecciones Federales de 2006. Resultados Nacionales y por Entidad
Federativa”, [Link] consultado el 2 de
marzo de 2019, en adelante “Cómputos Distritales Nacionales 2006” Tomé la decisión de usar los resultados de los
cómputos distritales del IFE y no los del cómputo final del TEPJF porque, aunque la autoridad del Tribunal prevalece
sobre la del Instituto, los resultados de ambos cómputos no cambian significativamente, pero los del IFE presentan
una ventaja: sí especifican el número de votos que recibieron desde el extranjero. A diferencia de esto, los resultados
de los cómputos finales del TEPJF que se muestran en la página de la estadística de la elección de 2006 contienen los
números para toda la elección (combinando los datos de la votación dentro y fuera del territorio nacional), lo que
imposibilita el análisis.
347 Madrazo ganó 9,301,441 votos.
348 Mercado tuvo 1,128,850 votos.

72
Alianza, con 1%.349 Los votos por candidatos no registrados acumularon 0.7%, y los nulos
2.2%.350 Todo esto implicó una participación del 58.6% de la Lista Nominal de Electores,

que en ese momento llegaba a poco más de 71 millones de ciudadanos.351 352

Los resultados obtenidos a partir de las boletas del exterior fueron estos: 19,016
votos (57.4%) para Calderón; 11,088 (33.5%) para López Obrador; 1,360 (4.1%) para
Madrazo; 887 (2.7%) para Mercado; 128 (0.4%) para Campa, 29 (0.1%) para candidatos
no registrados, y 623 votos nulos, equivalentes a 1.9%.353 Como el lector puede observar,
el voto desde el extranjero refleja las tendencias, pero no los resultados precisos que cada
candidato obtuvo en la elección nacional. Para ilustrar de mejor manera mi punto,
comparo ambas votaciones en la tabla 1.354

349 Equivalentes a 401, 804 votos.


350 Hubo 297,989 votos por candidatos no registrados, y 904,604 votos nulos.
351 “Cómputos Distritales Nacionales 2006” e Instituto Nacional Electoral, “Elección de Presidente de los
Estados Unidos Mexicanos. Cómputos Distritales de las Elecciones Federales de 2006. Votación Nacional”,
[Link] consultado el 2 de marzo de
2019. En estos datos se incluyen ya los votos provenientes desde el extranjero.
352 Haré distinción entre la votación en el interior y la votación total; es decir, aquella que incluye la totalidad
de votos recibidos, tanto dentro cuanto fuera de México. Como el lector podrá notar, debido al pequeño número de
votos recibidos desde el extranjero, la votación nacional y la votación del interior del país es prácticamente la misma,
sobre todo al presentar las cifras como porcentajes. Incluso —más allá de contadas excepciones que se podrán
constatar más adelante— al ver los porcentajes de votación nacional e interior por entidad federativa, se podrá notar
que también son los mismos.
353 “Cómputos Distritales VMRE 2006”.
354 He decidido tomar en cuenta las cifras que se presentan en “Cómputos Distritales VMRE 2006” y no las
de la página del INE sobre el voto en el extranjero (Instituto Nacional Electoral, “Voto de los Mexicanos Residentes
en el Extranjero. Histórico”, [Link] consultado el 6 de marzo de 2019, en
adelante “Histórico VMRE”) por una cuestión de armonía con el uso de las fuentes. Como voy a comparar los resultados
de la votación nacional con los de la votación desde el extranjero, me parece mejor sacar ambas cifras del mismo sitio.
La única opción que me ofrece ambos resultados es la primera, de ahí mi preferencia por ésta.
Hago esta aclaración porque hay algunas diferencias, relativamente menores, entre los números de una
página y los de la otra. En casi todos los apartados todo coincide, con dos excepciones: la primera es que el candidato
Andrés Manuel López Obrador tiene 11,090 votos en “Histórico VMRE”, pero sólo 11,088 en “Cómputos Distritales
VMRE 2006”. Esta diferencia proviene de que “Histórico VMRE” saca sus números de Informe Final VMRE 2006, Capítulo
V, mientras que “Cómputos Distritales VMRE 2006” obtiene sus datos, evidentemente, de los mismos cómputos
distritales del IFE. Si el lector quiere ver de dónde viene esta diferencia de dos votos bastará con que compare
“Cómputos Distritales VMRE 2006” con la página 72 del Informe Final VMRE 2006, Capítulo V. Podrá observar que, en
los cómputos distritales, López Obrador obtiene 355 votos de la gente de Oaxaca, mientras que en el Informe se le
atribuyen 357. Una diferencia de dos votos.
La segunda excepción es más importante en términos numéricos, aunque sólo involucra a los votos nulos: en
“Histórico VMRE” se señala que sólo hubo 111; sin embargo, “Cómputos Distritales VMRE 2006” señala 623 votos nulos.
Así, la diferencia entre los 33,131 votos (que se recibieron según “Cómputos Distritales VMRE 2006”) y los 32621 que se
muestran en “Histórico VMRE” son 510 boletas: 512 que se restan a los nulos, y 2 que se suman a los obtenidos por
López Obrador en el Informe Final. 479 de los 512 votos nulos que desaparecen en el Informe Final se explican en el
mismo documento. Hubo 468 votos que no se remitieron a escrutinio y cómputo por no haber llegado en correo
certificado sino en correo ordinario —es decir, mientras para “Cómputos Distritales VMRE 2006”, estos 468 votos son
válidos, aunque sean nulos, para “Histórico VMRE” estos votos no son válidos y por eso no se contabilizan en el total
de boletas recibidas). También, hubo 10 sobres que llegaron desde el territorio nacional y no desde el extranjero, y
uno cuyo remitente no aparecía en la LNERE (como se observa en Informe Final VMRE 2006, Capítulo V).

73
Tabla 1: porcentajes de la votación nacional y en el exterior

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales Nacionales 2006” y “Cómputos Distritales VMRE 2006”.

Como se puede notar en la tabla 1, los porcentajes en la votación nacional y en el


extranjero son relativamente similares para tres candidatos (López Obrador, Mercado y,
en menor medida, Campa) así como para los votos nulos y por candidatos no registrados,
con diferencias en la votación en el extranjero que van en sentido negativo, pero no se
alejan mucho de lo obtenido en territorio mexicano. Hablaré de los números
concernientes a estas cinco opciones: la que presenta una mayor diferencia en términos
absolutos es la de López Obrador, quien “pierde” 1.8% en la votación en el extranjero
respecto de la nacional. En términos relativos, los candidatos no registrados son menos
votados en el extranjero que en México pues, aunque la diferencia es de sólo 0.6%, hay
sólo 1 voto por ellos por cada ocho en territorio nacional. También, adviértase que
Campa obtuvo entre dos y tres veces menos votos en el exterior en comparación con los
que ganó dentro de México; sin embargo, por su menudo desempeño en la elección, la

diferencia de porcentajes parece insignificante: apenas 0.6%. Por último, en términos


relativos y absolutos, la opción cuyos porcentajes obtenidos en México y en el extranjero
son más parecidos es la de Mercado, 355 con una votación prácticamente idéntica: 2.7%
en territorio nacional y 2.68% en el extranjero —que por cuestiones de simplicidad se
presenta también como 2.7%.

Claro que quedan 33 votos nulos que no se explica por qué están en “Cómputos Distritales VMRE 2006”,
pero no en el “Histórico VMRE”, y lo que me parece más grave: tampoco se explica la diferencia entre votos obtenidos
por López Obrador en las dos fuentes mencionadas. No cabe duda que estos últimos sólo son, literalmente, un par de
boletas, pero tampoco hay que olvidar que la votación general desde el extranjero también fue muy menuda, y que el
sistema electoral mexicano se basa en la desconfianza.
355 Y esto aplica no sólo para las cinco opciones de las que habla este párrafo (López Obrador, Madrazo,
Campa, Mercado, votos nulos, y por candidatos no registrados), sino para todas las opciones presentadas en la tabla 1.

74
Para Calderón y Madrazo las diferencias son mucho más considerables. Parecería
que el primero tuvo éxito entre los migrantes, y que el segundo fracasó en obtener su

simpatía. Basta volver a la tabla 1 y notar que el priista logró granjear para sí apenas poco
más del doble de los votos nulos que se recibieron desde el exterior. El tabasqueño
obtuvo 22.3% de los votos en territorio nacional, pero sólo 4.1% de los sufragios
provenientes de fuera del país. Esto significó que, en comparación con lo que consiguió
en México, “perdió” 18.2 puntos entre los votantes allende nuestras fronteras, lo que
equivale a que allá votaron cinco veces menos por él que aquí.

Madrazo, López Obrador, Campa, Mercado, los votos nulos, y por candidatos no
registrados muestran, en mayor o menor medida, una diferencia negativa al comparar su
resultado nacional con su votación desde el extranjero; es decir, en la elección
presidencial de 2006 fueron menos populares fuera de México que dentro. El único que,
en términos porcentuales, fue más votado en el extranjero que dentro del país fue
Calderón. Parecería que éste fue quien recogió los dividendos electorales del “fracaso”
de los demás. El panista obtuvo 35.9% de los votos en territorio nacional, y 57.4% de los
del exterior, lo que significa que los electores residentes en el extranjero lo apoyaron
21.5% más que los que se encontraban dentro del país. Esto implica que obtuvo 1.6 votos
en el extranjero por cada voto emitido a su favor en territorio mexicano —guardando las

proporciones respectivas para cada universo de votantes, por supuesto.

Ahora bien, sería interesante ver cómo se reparten estas tendencias de votación
entre los diferentes estados del país, de lo que hay ejemplos gráficos en los mapas. Como
el principio es siempre buen lugar para empezar, los mapas 1 y 2 muestran el primer lugar
de la votación en cada estado, tanto en la votación nacional como en la proveniente desde
el extranjero.

75
Mapa 1: primer lugar en la votación nacional por entidad federativa

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales Nacionales 2006”.

Mapa 2: primer lugar en la votación desde el exterior por entidad federativa

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales VMRE 2006”.

76
Observe el lector el mapa 1, que muestra el primer lugar de la elección en
territorio nacional. Es interesante ver cómo la división política del país parece adquirir

un doble significado: por una parte, el relativo a la segmentación del territorio nacional
en entidades federativas y, por otra, respecto a una tosca división regional del país a partir
de las preferencias electorales de sus ciudadanos en esta elección. Con algunas
excepciones, se podría decir que lo que muestra el mapa 1 es que los estados del noreste,
noroeste, y occidente del país prefirieron a Calderón, mientras que los del centro, sur, y
sureste se decantaron por López Obrador.

El mapa 2 muestra el primer lugar por estado en la votación desde el extranjero:


Calderón, ganador de la elección, mantuvo para sí la preferencia de los votantes oriundos
de todos los estados que lo prefirieron a él en la elección nacional, pero además arrebató
a López Obrador el triunfo en once estados de referencia,356 dejándolo sólo con cinco —
Hidalgo, Guerrero, Oaxaca, Chiapas, y su natal Tabasco. Esto implica, a su vez, que
Calderón fue el candidato más votado entre los oriundos de 27 de las 32 entidades
federativas del país.

El mapa 3 —correspondiente al candidato que obtuvo el segundo lugar en cada


estado en la elección en territorio nacional— muestra que Calderón quedó en esa

posición en once entidades, mientras que López Obrador lo hizo en seis. Los quince
estados restantes son para Madrazo.

En comparación, el mapa 4, del segundo lugar para la elección desde el extranjero,


borra casi en su totalidad a Madrazo, quien no sólo no obtuvo el primer lugar en ningún
estado, sino que, en este caso, sólo obtiene el segundo puesto en una entidad: Tabasco,

356 Tomé este término de la LGIPE, y lo uso para poder agrupar a los oriundos de un mismo estado que viven
en el extranjero. Por ejemplo, si hablo de Guanajuato como estado de referencia, estoy aludiendo a los guanajuatenses
que viven en el exterior, no a los que viven y votaron en territorio nacional. Este término me sirve para distinguir entre
las preferencias electorales de los vecinos de un estado que viven en dicho estado, y sus oriundos que se encuentran
en el exterior. Más adelante, también uso el término “distrito de referencia” o “distrito electoral de referencia” en este
mismo sentido. Véase Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, art. 336, inciso 2, apartado a), en
Cámara de Diputados, “Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales”,
[Link] consultado el 11 de noviembre de 2019.

77
Mapa 3: segundo lugar en la votación nacional por entidad federativa

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales Nacionales 2006”.

Mapa 4: segundo lugar en la votación desde el exterior por entidad federativa

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales VMRE 2006”.

78
que por cierto es su estado natal. En este mapa, la mayoría de los espacios los ocupa
López Obrador: 27 entidades de referencia, las mismas que eligieron en primer lugar a

Calderón —quien a su vez quedó en segundo lugar entre los migrantes de cuatro estados:
Hidalgo, Guerrero, Oaxaca, y Chiapas.

Rotundo tercer lugar de la elección, Madrazo quedó en este puesto en la mayoría


de los estados en la elección nacional y desde el extranjero. Vea el lector el mapa 5: el
priista fue el tercero en 17 entidades en la votación nacional. El resto de los estados se
repartieron así: diez para López Obrador, y cinco para Calderón.

El mapa 6 no podría dejar más claro que los migrantes que votaron en la elección
de 2006 no tenían en buena estima al priista, pues éste quedó en tercer lugar de
prácticamente todos los estados de referencia en el país: 31. Sólo Tabasco desdeñó a un
candidato distinto con este tercer lugar: Calderón. López Obrador, por su parte, no
quedó tercero en ningún estado de referencia.

Los mapas relativos a la votación desde el extranjero muestran un patrón: cada


uno de los mapas lo domina casi en su totalidad un candidato —dependiendo del lugar
en la votación al que se ponga atención. El mapa 2 está lleno de azul a excepción de unos
cuantos estados, así como el mapa 4 es amarillo en 27 de 32 entidades. Por último, el

mapa 6 es verde en 31 de 32 entidades. Uno podría pensar que los migrantes que votaron
en la elección de 2006 tuvieron clarísimo el orden de sus preferencias electorales, lo que
se confirma tanto en los números agregados de las boletas recibidas, como al observar el
comportamiento de los oriundos de cada estado de la República. También, nótese que
en poco menos de una cuarta parte de las entidades (Hidalgo, Puebla, Querétaro, Sinaloa,
Sonora, Tabasco y Tamaulipas) los votos del exterior reflejan exactamente el orden de
las preferencias de los ciudadanos que votaron en dicha entidad.

79
Mapa 5: tercer lugar en la votación nacional por entidad federativa

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales Nacionales 2006”.

Mapa 6: tercer lugar en la votación desde el exterior por entidad federativa

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales VMRE 2006”.

80
Esto recuerda la idea de la corriente sociológica relativa a que los grupos de los
que el individuo forma parte tienden a tener cierta influencia sobre su voto. Lazarsfeld y

sus colegas, por ejemplo, mencionan a la familia como un grupo icónico pues, dicen, ahí
las condiciones de vida son más semejantes entre sus miembros, y el contacto entre éstos
es más frecuente.357 Es posible que los migrantes que votaron lo hayan hecho bajo alguna
influencia de los grupos con los que tienen conexiones aquí en México. Los resultados
de la elección de 2006 dentro y fuera de México permiten observar cómo el orden de
preferencias de los migrantes tiende a imitar al de sus connacionales dentro del país,
aunque con ciertas diferencias. Se podría decir que el orden de preferencias para cada
estado del país es el mismo en ambas modalidades de voto, con dos matices: 1) cuando
los migrantes no votan en primer lugar al mismo candidato que la gente de su estado, es
porque prefirieron al candidato del PAN, y 2) cuando no coinciden en torno al tercer
lugar, ese puesto —en la votación desde el extranjero— lo ocupará el abanderado priista.

Evidentemente, esta similitud no es tan grande como para llegar a igualar los
resultados (en porcentajes) que los candidatos obtienen en ambas modalidades de voto.
Aún así, podría decirse que entre los votantes en el extranjero hubo cierta tendencia a
duplicar los resultados nacionales, aunque ésta estuvo distorsionada por algo de mayor
apoyo al candidato del PAN y un gran rechazo al del PRI.

Los mapas del 1 al 6 parecen sugerir que los mexicanos que votaron fuera del país
tuvieron un orden de preferencias parecido —en términos generales— al de aquellos que
lo hicieron desde aquí, aunque con innegables matices. Respecto a la votación dentro de
México, en casi la mitad (15) de los estados en los que Calderón o López Obrador
quedaron en primer lugar, Madrazo fue el segundo. 358 En los restantes (17), los
ciudadanos de dichas entidades dejaron en segunda posición al candidato

357Véase The People’s Choice, pp. 193-206.


358Esto ocurre en Aguascalientes, Chiapas, Chihuahua, Coahuila, Colima, Durango, Guanajuato, Guerrero,
Jalisco, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Tabasco y Yucatán.

81
ideológicamente opuesto al que ganó en cada una.359 No obstante, los resultados del voto
desde el exterior parecería indicar que la abrumadora mayoría de los mexicanos en el

exterior prefiere al candidato ideológicamente opuesto a aquél que obtuvo el primer


lugar en su estado de referencia, antes que decantarse por Madrazo.

Ahora, para echar un vistazo de cómo se comparan los porcentajes de votación


para cada candidato por entidad federativa podría servir la tabla 2. 360 Distingo tres
categorías de votación: la proveniente desde el interior, la que llegó desde el exterior, y
la total; es decir, la que aglutina las boletas de las dos primeras categorías. Como
mencioné arriba,361 al manejar los datos de la elección en porcentajes, la gran mayoría de
las veces la votación total y la nacional coincidirán exactamente, 362 esto se debe
principalmente a los pocos votos que se recibieron desde el exterior. También aclaro que
ésta es la única parte en la que hago esta distinción.

En los poquísimos casos en que la votación total no coincide con la del interior
en porcentajes de un decimal, la diferencia siempre es de 0.1%. Además, los únicos
afectados 363 son Calderón y Madrazo. En el caso del primero, la diferencia se encuentra
en los estados de Baja California, Baja California Sur, y Guerrero; en el caso del segundo,
hay diferencias en los porcentajes de Chihuahua, Michoacán, Quintana Roo, y

Zacatecas. Este fenómeno se debe a que los votos emitidos desde el extranjero
engrosaron —en el caso de Calderón— o mermaron —en el caso de Madrazo— el
porcentaje de la votación total recibida por estos candidatos en los estados mencionados.

Revisar la tabla 2 permitirá notar que hay columnas que tienen una votación desde
el extranjero menor a un punto porcentual y que, incluso, hay algunas que tienen 0% en

359 Es decir, en las entidades donde ganó Calderón, López Obrador quedó en segundo lugar, y viceversa. Éstas
son Baja California, Baja California Sur, Campeche, Distrito Federal, Estado de México, Hidalgo, Michoacán,
Morelos, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.
360 Por practicidad, la tabla 2 presenta, en orientación horizontal, los porcentajes de votación por candidato
(así como votos nulos y por candidatos no registrados) y por entidad federativa.
361 Véase supra, n. 352.
362 En porcentajes de un decimal.
363 Al manejar los datos como porcentajes de un decimal.

82
ciertas entidades del país. Recuerdo que el número de boletas recibidas desde fuera ha
sido históricamente muy bajo, pero lo fue todavía más en la elección de 2006. Incluso,

hubo estados del país cuyos oriundos no votaron ni una sola vez por ciertos candidatos.
Esto se puede patentar si se observa la tabla 3, que muestra el total de votos emitidos
desde el extranjero.

Por ejemplo, véase cómo a la Alianza Por México —del PRI y el PVEM— sólo la
votó un migrante proveniente de Baja California Sur y, todavía más interesante, cómo su
candidato no obtiene un solo voto de los campechanos viviendo en el exterior. A pesar
de esto, no deja de ser cierto y es importante tomar en cuenta que ambas entidades son
las dos con menor participación de sus emigrados en la elección de 2006 —con 51 y 36
votos respectivamente.

83
Tabla 2: porcentajes de la votación nacional, total, y en el exterior por entidad federativa

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales Nacionales 2006” y “Cómputos Distritales VMRE 2006”.

84
Esto es muestra del pésimo desempeño del priista en la votación en el extranjero.
Basta regresar a la tabla 1 para recordar que la diferencia de votos a su favor emitidos

desde el extranjero y desde el interior es de -18.2%; parece grande, pero palidece contra
la variación porcentual que esto implica: el 4.1% de sus votos desde el extranjero es, a su
vez, 81.6% menor que el 22.3% de votos que recibió en México.

De los tres candidatos más importantes, López Obrador es aquel cuyos números
en el extranjero son más similares a sus números dentro de México. Siguiendo lo
establecido en la tabla 1, el perredista sólo tuvo una diferencia de -1.8% en sus votos
desde el exterior. Al tomar en cuenta la variación porcentual, se observa una reducción
de 5.2%. Ambas cifras son pequeñas, aunque negativas, lo que sigue indicando que en
2006 hubo porcentualmente un menor apoyo a López Obrador en el extranjero en
comparación con dentro de México.

El candidato del PAN fue el único porcentualmente más votado fuera de México
que dentro del país. El 57.4% de los votos que recibió desde el exterior es 60% mayor
que el 35.9% de sufragios a su favor en el interior de la República. Además, como se ve
en la tabla 3, a Calderón le va bien no sólo en la votación desde el extranjero en general,
sino también en prácticamente todos los estados de referencia.364 Donde menos votos

tiene es en Campeche,365 y aun así es el candidato más votado por los campechanos en el
extranjero.

Cualquiera podría decir sin empacho que la jornada de 2006 tuvo sólo tres
candidatos con posibilidades reales de triunfo —a pesar de que el abanderado priista
terminó en un lastimoso tercer lugar, no hay que olvidar que no comenzó tan atrás de los

364 A excepción, por supuesto, de las 5 entidades de referencia en las que gana López Obrador.
365 Los oriundos de Campeche que votaron desde el extranjero emitieron 20 votos a favor de Calderón.

85
dos punteros. 366 Aun así, sigue siendo relevante revisar los números que reflejan el
desempeño de los otros dos candidatos: Campa y Mercado.

Aunque es verdad que estos dos competidores estaban muy, pero muy por debajo
de los otros tres en la carrera presidencial, creo que eso no alcanza para justificar el
pésimo desempeño que Campa tuvo entre los paisanos. Obsérvese la tabla 3; se podrá ver
cómo el candidato de Nueva Alianza sólo recibe un voto de parte los migrantes de tres
estados,367 y cómo no obtiene ni uno de los oriundos de diez entidades.368 A diferencia
de él, Mercado sólo recibe un voto de los tabasqueños, y ninguno de los campechanos en
el exterior.369

Si bien es cierto que Campa fue el candidato menos votado en la elección


nacional, con sólo 1% de los votos —y una diferencia de 0.6% entre sus resultados dentro
y fuera de México—, también es verdad que, en términos de la variación porcentual entre
su votación en el interior y en el extranjero, él es el segundo candidato más rechazado
desde el exterior. El apoyo que recibió en el extranjero es 59.5% menor al que recibió
aquí. El único candidato que lo supera en un decremento porcentual tan importante es
Madrazo.

En comparación, la otra candidata de un partido minoritario, Mercado, obtiene

porcentajes prácticamente idénticos en la votación nacional y en el exterior: 2.7% para


ambos casos. Esta cifra está redondeada para mostrar porcentajes de un decimal. Al

366 Al iniciar la campaña por la Presidencia en enero de 2006, las encuestas posicionaban a Roberto Madrazo
muy cerca de Felipe Calderón, quien entonces ocupaba el segundo lugar, por lo que no necesariamente Madrazo estaba
destinado al tercer puesto, y menos con una votación tan baja como la que tuvo (en comparación con los candidatos
presidenciales de su partido que lo antecedieron). Véase Estudio sobre la confianza en el IFE, p. 41, y Fernando Rodríguez
Doval, “Chachalacas, encuestas y empleo: breve recuento de la campaña presidencial de 2006”, Bien Común, núm. 151,
julio 2007, p. 77, cit. en Estudio sobre la confianza en el IFE, p. 43.
367 Guanajuato, Puebla, y Zacatecas.
368 Aguascalientes, Baja California Sur, Campeche, Colima, Chiapas, Nayarit, Sinaloa, Tabasco, Tlaxcala, y
Yucatán.
369 Las 36 boletas que se recibieron de parte de los campechanos residentes en el extranjero se repartieron
sólo entre los candidatos del PAN (20) y la CPBT (16).

86
considerar dos decimales se puede ver que Mercado obtuvo 2.70% en la elección interna
y 2.68% en la elección desde el exterior.

El caso de la abanderada del extinto Partido Alternativa Socialdemócrata pone


de relieve que un candidato —incluso uno relativamente desconocido— puede tener un
desempeño decente entre los mexicanos que viven en el exterior. 370 Los números de
Mercado ponen en evidencia a Madrazo y Campa, quienes, a pesar de ser candidatos
diferentes —el primero, de un partido “grande” y con posibilidades reales de ganar, y el
segundo, de uno “chico” y cuyo triunfo era imposible—, se parecen, al menos, en dos
cosas: primero: en ser “perdedores” (cada uno dentro de su ámbito: Madrazo entre los
grandes y Campa entre los chicos), y segundo, en que ambos, aun siendo candidatos
perdedores, lo fueron todavía más entre los votantes en el exterior. El caso de Mercado
demuestra que, a pesar de estar prohibidas las campañas en el extranjero [o, a pesar de la
dificultad de llevarlas a cabo, para quienes no cumplieron con esta disposición], un
candidato puede recibir apoyos equiparables dentro y fuera del país.

Mercado es la candidata con el segundo mejor desempeño en el exterior


comparado con su desempeño dentro del país —después de Calderón. Si se observan sus
porcentajes con dos decimales, se puede notar que la diferencia entre sus resultados en

el interior y el exterior del país es de sólo -0.02%, mientras que la variación porcentual
es de apenas -0.08%; es decir, le sigue yendo algo peor en el extranjero que en territorio
nacional —al igual que a casi todos sus competidores— pero ambos porcentajes son
prácticamente idénticos.

Las otras dos columnas de la tabla 3 corresponden a los votos nulos y por
candidatos no registrados. En total hubo 29 por candidatos no registrados, de los cuales
más de un tercio (diez) provinieron de los capitalinos en el extranjero, casi un cuarto

370 Es decir, un desempeño que al menos es similar a la votación que el candidato obtuvo dentro del país.

87
(siete) de los neoleoneses, y el resto (doce) se repartió entre los oriundos de otros nueve
estados. En 21 entidades de referencia no se recibió ni un voto para este tipo de

candidatos.

Tabla 3: resultados de la votación en el extranjero por entidad federativa de referencia

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales VMRE 2006”.

Si el lector observa la última columna de la tabla 2, podrá darse cuenta de que hay
cuatro casos en los que los votos nulos recibidos desde el extranjero son porcentualmente
mayores a los votos nulos dentro de México. En Veracruz, la votación nacional tuvo 2.5%
de boletas nulas, mientras que la del extranjero tuvo 5.2%. Esto implica una diferencia
de 2.7% más votos nulos entre los paisanos, así como una variación porcentual de 109.7%;
es decir, se duplicaron estos casos. Para Zacatecas, la diferencia es de 7.6% más entre los

88
migrantes,371 y una variación porcentual de 301.4%. En Guanajuato, la diferencia es de
8.6%,372 y la variación porcentual es de 339.6%. Para el último caso, el de Querétaro, la

diferencia es de 15.5%,373 y la variación porcentual es de un escandaloso 667.4%.

La razón de esta anomalía radica en el método seleccionado para hacer efectivo


el voto desde el exterior: al elegir la modalidad postal, implícitamente los legisladores
aceptaron la posibilidad (muy real) de que cierta cantidad de boletas llegara fuera de
tiempo. Otro motivo fue la catalogación que hizo el IFE de los votos que llegaron después
del límite establecido. Creo que los funcionarios electorales se encontraron con una clara
disyuntiva: una opción —imagino— fue no tomar en cuenta las boletas extemporáneas
para la numeralia del voto desde el exterior; la otra pudo haber sido tomarlas en cuenta,
pero como votos nulos; es decir, ponerlas en el mismo costal que las boletas que sí
llegaron a tiempo, pero cuyos votantes consciente o inconscientemente anularon su voto
—tachando el nombre de dos candidatos, por ejemplo.

Distintas fuentes del IFE toman o no en cuenta estas boletas anómalas como votos
válidos (aunque nulos) para la elección.374 Yo me decanté por tomar los datos de la página
de los Cómputos Distritales de la elección, que sí admite como válidas estas boletas, pero
dentro de los votos nulos. Esto no significa que yo esté de acuerdo en reconocer —a mi

criterio indebidamente— como votos legítimos pero anulados a las boletas recibidas
extemporáneamente. Decidí tomar este camino por dos razones, en primer lugar, porque
los Cómputos Distritales son la fuente de información más fidedigna sobre los resultados
de la jornada electoral, después de los cómputos del TEPJF, a partir de los que éste emite

371 Este porcentaje se obtiene al restar el 2.5% de votos nulos en territorio nacional al 10.1% de votos del
mismo tipo recibidos desde el exterior.
372 Porcentaje que resulta de restar el 2.5% de votos nulos en territorio nacional al 11.1% de los votos nulos
de los guanajuatenses en el extranjero.
373 Resultado de sustraer 2.3% de votos nulos en territorio nacional al 17.9% de votos nulos de los queretanos
allende nuestras fronteras.
374 Véase supra, n. 354.

89
la declaración de validez de la elección.375 En segundo, porque proporciona las cifras de
la votación dentro y fuera del país —a diferencia de los cómputos del Tribunal y la página

del IFE/INE sobre el voto en el extranjero, que aglutinan los resultados de ambos modos
de votación.376

Diagrama 1: distritos electorales ganados, por candidato, en la votación nacional y en el extranjero

Elaboración propia con base en “Cómputos Distritales Nacionales 2006” y “Cómputos Distritales VMRE 2006”.

Para cerrar esta sección, quisiera llevar el estudio a un factor más específico que el de
entidades federativas. Si bien los datos de la elección nacional se pueden estudiar a partir
de las secciones —o incluso de las casillas—,377 los del voto desde el exterior no están
separados con estos criterios, y el área geográfica más pequeña que el IFE usó en este caso
fue el distrito electoral.378 Así, me tomé la libertad de hacer un diagrama que muestra

375 Véase Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, arts. 250 y 253, en Cámara de
Diputados, “Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales,
[Link] consultado el 6 de septiembre de 2019.
376 Poder sacar ambos datos de la misma fuente, a mi parecer, permite tener mayor confianza en el análisis.
377 Véase “Cómputos Distritales Nacionales 2006”.
378 Véase “Cómputos Distritales VMRE 2006”.

90
cómo se “repartieron” los 300 distritos electorales en la elección nacional y cómo
cambiaron éstos de candidato triunfador en la elección desde el exterior.

Termino con un par de observaciones. Voy por partes. En primer lugar, sobre los
distritos ganados en la elección nacional: Calderón y López Obrador están muy
emparejados, aunque con una ligera ventaja del michoacano sobre el tabasqueño —151 y
141 distritos, respectivamente—, lo que creo es reflejo —aunque no muy exacto— del
resultado de la elección. Calderón triunfa en poco más del 50% de los distritos, aunque
la votación por su candidatura fue de 35.9%. López Obrador, aunque obtuvo 35.3% de
los votos, gana en 47% de los distritos. Por su parte, Madrazo es el tercer lugar
indisputable, sólo triunfando en 8 distritos —casi el 3% de éstos—, aunque 22.3% de las
boletas se marcaron a su favor.

En segundo lugar, sobre los distritos ganados en la elección desde el exterior:


analizando esta modalidad de voto en sus propios términos, 379 el abanderado panista
queda como único beneficiado de este ejercicio. En números absolutos, ningún otro
candidato queda con un balance positivo al cambiar el enfoque a los distritos ganados en
la votación desde el exterior. El panista triunfa en 194 distritos:380 43 más de los que
obtuvo en la elección nacional, lo que equivale a más del 28% de los mismos. Los demás

tienen balances negativos. El perredista se queda con 100 distritos: 381 41 menos que
dentro de México —equivalentes al 29% de los 141 originales—; esto a pesar de que su
votación nacional y en el exterior fuera casi idéntica. El priista desaparece de la parte
derecha del diagrama, pues no gana ningún distrito en la elección desde el exterior. El
lector seguramente reparó en un detalle, una nueva categoría: 6 con empate entre
Calderón y López Obrador, 2% del total. Es muy posible que estos casos hayan ocurrido

379 Es decir, estudiando los resultados del voto desde el exterior por sí mismos, y no a la luz de la cantidad de
votos que la elección desde el extranjero aportó a cada candidato.
380 Los 194 distritos que Calderón gana en la elección desde el exterior equivalen al 65% de los mismos,
cuando este candidato obtuvo 57.4% de los sufragios en esta modalidad de votación.
381 López Obrador triunfa en 33% de los distritos en la votación desde el extranjero, número casi idéntico al
porcentaje de votos que obtuvo desde fuera de México: 33.5%.

91
por dos factores: por un lado, lo cerrado de la elección del 2006; por otro, el minúsculo
número de votos que llegaron desde fuera del país.

Por último, sobre los cambios implicados en los dos párrafos anteriores: Calderón
es quien menos pierde —sólo 7% de los distritos que gana en la elección nacional se van
a alguien más en la votación desde el exterior: doce, de los que once van para López
Obrador y uno para el empate—; y es, a su vez, quien más gana, con 55: 49 que le arrebata
al candidato del PRD y seis al del PRI. Así, como dije arriba, es el único que tiene un
balance positivo, con 43 triunfos adicionales.

López Obrador es quién más pierde en términos absolutos: 54 distritos, de los


cuáles 49 van para Calderón, y cinco a los distritos empatados. Estos empates se
nutrieron principalmente de distritos ganados que López Obrador ganó en la elección
nacional: 83%, contra 16% que aporta Calderón. Madrazo es el absoluto perdedor en
términos porcentuales, pues el 100% de los distritos que obtuvo en México desaparecen:
6, o el 75% de ellos, se van para el candidato del PAN, y 2, o el 25% restante, para el del
PRD. El priista no mantiene ni uno en la votación desde el extranjero y, por supuesto, ni
hablar de que le arrebate alguno a sus contrincantes.

Aunque es cierto que la votación desde el exterior en el caso de México en 2006

tuvo baja participación, también lo es que las expectativas fueron muy altas desde el
comienzo de la implementación de este programa. A pesar de esto, creo que se puede
afirmar que, tras comparar los resultados de la elección nacional y desde el extranjero,
este último refleja las tendencias del primero, pero no la magnitud de la votación por
cada candidato (a excepción de Mercado y López Obrador).

Calderón es el rotundo triunfador en la votación desde el extranjero en 2006, y el


principal beneficiado de este ejercicio. López Obrador tiene desempeños relativamente
similares en ambas elecciones, aunque perdiendo un poco de terreno frente al candidato

92
del PAN. Madrazo, por su parte, queda confirmado como el absoluto perdedor de la
elección en ambas modalidades, y el más afectado por el voto en el extranjero.

Es interesante notar cómo López Obrador pierde en la elección en el extranjero


casi 30% de los distritos que ganó en la elección nacional, a pesar de que su porcentaje
de votación se mantuvo casi intacto. Esto podría ser señal de dos cosas: la primera, una
variación importante en el porcentaje de participación entre los distritos en la votación
en el exterior; la segunda, que en esta modalidad de voto hubo distritos que se ganaron
por muy pocos votos.

También, se podría decir que se cumplió la razón por la cual —según Ross— el
PRI se opuso largamente al voto en el extranjero: porque sería un voto opositor a este
partido.382. El PRD no se vio especialmente beneficiado por su histórico apoyo al derecho
político de los migrantes: como mencioné antes, sus porcentajes fueron similares en
ambas elecciones —e incluso algo menores en la del exterior. Por su parte, el PAN y su
candidato quedaron como los más favorecidos por este ejercicio. Si se midieran los
dividendos electorales del voto en el exterior según el apoyo de cada partido en la
legislación sobre este derecho, se podría afirmar que el inicial —y largo rechazo— del
PRI tuvo su consecuencia en el 4.1% que Madrazo obtuvo en el extranjero, pero esto no

alcanza para explicar el mediano resultado de López Obrador y el buen desempeño de


Calderón entre los paisanos. Lo más sugerente sería aventurarse a analizar algunas de las
posibles razones de estas tendencias, motivo del siguiente capítulo.

382 Véase Raúl Ross, “¿Cumplirán con su palabra Zedillo y los partidos?”, La Jornada, 18 de noviembre de
1998, en Los mexicanos y el voto sin !onteras, pp. 126-127.

93
CAPÍTULO 5:
LA ENCUESTA DEL PEW HISPANIC CENTER

Al ser la elección presidencial de 2006 la primera que abría la participación a los


mexicanos residentes en el exterior, las expectativas sobre este innovador ejercicio eran
grandes. Naturalmente, hubo renovada atención por lo que los migrantes tenían que
decir. Ahora que podrían votar —aunque con muchos obstáculos— sería lógico que
alguna institución tratara de obtener información sobre sus preferencias electorales. Es
natural que en cualquier país democrático haya encuestas respecto de los puestos de
elección popular más importantes. A pesar de no ser casa encuestadora, uno de los
esfuerzos más sólidos —y el más útil para este trabajo— por obtener esta información
fue el del Pew Hispanic Center (PHC).

El estudio en cuestión se llevó a cabo entre el 16 de enero y el 6 de febrero de


2006, y estuvo a cargo de International Communications Research in Media (ICR) —una
compañía de investigación independiente. Se hizo vía telefónica a partir de una muestra
representativa de 987 mexicanos mayores de edad viviendo en [Link].383 La descripción
de la base de datos menciona también que el margen de error es de +/- 4.37 al 95% de

confianza, y que entre los entrevistados había 62 registrados para votar, y 922 que no lo
estaban.384

La importancia de la encuesta del PHC radica en varios factores: 1) es la única


encuesta sobre las preferencias electorales de los mexicanos en el extranjero en 2006 —

383 Tomo esta información de la descripción de la base de datos respectiva a la encuesta que menciono. Esta
base de datos debería encontrarse en Pew Research Center, “Pew Hispanic Center Survey of Mexicans Living in the
U.S. on Absentee Voting in Mexican Elections, 2006”, [Link]
survey-of-mexicans-living-in-the-u-s-on-absentee-voting-in-mexican-elections/, consultado el 20 de febrero de 2019,
en adelante, “Encuesta Pew Hispanic Center”. Sin embargo, a la fecha de consulta, la base de datos no se encontraba
en su sitio, por lo que agradezco a Ana González Barrera, del Pew Research Center, por sus atenciones al ayudarme a
conseguirla.
384 Loc. cit.

94
o, la única que pude encontrar—; 2) se basa en una muestra estadísticamente
representativa de los mexicanos en [Link], 385 lo que añade solidez al análisis de la

información que puedo hacer con dicha base. Me permite estudiar las preferencias
electorales del conjunto de mexicanos viviendo en Estados Unidos, y no sólo de los que
pudieron superar los obstáculos a la participación electoral desde el extranjero, y 3), hace
posible observar las preferencias electorales de los migrantes a la luz de otras variables,
como la escolaridad, tiempo vivido en [Link]., ingreso, etc. Sé, por supuesto, que hay
muchos otros países en los que viven mexicanos; sin embargo, la abrumadora mayoría de
ellos se encuentra en territorio estadunidense,386 incluyendo al grueso (87%) de los que
votaron desde fuera en 2006.387

EL ANÁLISIS DE SURO Y ESCOBAR

Roberto Suro y Gabriel Escobar hicieron un estudio inicial de esta encuesta. Su análisis
se enfocó, principalmente, en comparar a los mexicanos en Estados Unidos que eran
electores —es decir, quienes tenían consigo una credencial de elector válida— y los que
no.388 Examinaron a los mexicanos de estas dos categorías a partir de varios puntos de
vista: su demografía, su conocimiento de la elección, sus conexiones con México, sus

motivos para no registrarse para votar, y sus preferencias políticas.389

A continuación, hago un recuento de sus hallazgos más importantes: comienzo


con que la encuesta del PHC confirma la sospecha inicial del IFE sobre que el universo de
votantes potenciales en Estados Unidos era de varios millones; 390 sin embargo, este
nuevo estudio acota el número. Mientras el IFE usaba una cifra de 4 millones de votantes,

385 “Pew Hispanic Center Report”, pp. 19-20.


386 “Foreign-Born Population”, p. 33.
387 Informe Final VMRE 2006, Capítulo V, p. 54.
388 “Pew Hispanic Center Report”, pp. 4-6.
389 Ibid., pp. 1-3 y ss.
390 Informe Final VMRE 2006, Capítulo III, p. 3.

95
el PHC encontró que ese dato se acercaría más a los 3 millones. Los aut0res llegan a esta
cifra al tomar como referencia los 9.7 millones de mayores de 18 años nacidos en México

—que, según el U.S. Census Bureau, estaban en EE. UU. en ese momento—, y comparar
este dato con el 31% de adultos que respondieron tener consigo una credencial de elector
válida.391

Para los autores, algo que diferencia a los electores del resto de los mexicanos en
[Link]. es el tiempo que llevan ahí. “Más de la mitad (52%) de los mexicanos que han
estado en [Link]. por cinco años o menos tienen credencial, en comparación con uno de
cada siete (15%) de los que han estado aquí por 15 años o más”.392 Suro y Escobar apuntan
que, si los posibles votantes son migrantes recientes, sería lógico que también tiendan a
ser más jóvenes. Así, más de la mitad (54%) de los posibles votantes tenían entre 18 y 24
años 393 al momento de la encuesta.

Respecto del conocimiento de los paisanos sobre la elección, los autores rescatan
que, en general, los posibles votantes estaban ligeramente más informados que el resto
de los mexicanos en [Link]. Por ejemplo, 53% de los que dijeron tener credencial sabía
que la jornada electoral se llevaría a cabo en 2006, a diferencia del 42% de los que no la
tenían.394 395 Además, 24% de los electores sabía que la votación sería en julio de 2006,

en comparación con el 17% de los no electores.396

También se les preguntó sobre el proceso para votar desde el exterior; en


específico, si sabían: 1) que la fecha límite para registrarse ya había pasado;397 2) que se
necesitaba una credencial para votar válida; 3) que la solicitud se debía enviar por correo,

391 “Pew Hispanic Center Report”, p.4.


392 Ibid., p. 5.
393 Loc. cit.
394 En total, menos de la mitad (45%) de los mexicanos encuestados sabía que la elección presidencial tendría
lugar ese año.
395 “Pew Hispanic Center Report”, p. 7.
396 El total de mexicanos encuestados que respondió correctamente el mes y año de la elección fue de 19%.
397 La encuesta inició el 16 de enero de 2006; un día después de la fecha límite para solicitar inscribirse en la
LNERE. Véase Informe Final VMRE 2006, Capítulo III, p. 3.

96
y 4) que tenía que enviarse por correo certificado. Sólo 7% de los mexicanos viviendo en
Estados Unidos respondió correctamente estas 4 preguntas. Entre los electores la

proporción de quienes sabían toda esta información es de 12% —un número bajo,398
aunque casi duplica el 7% de los mexicanos en general. Esto coincide con que una de las
razones más importantes que los electores dieron respecto de no haberse registrado fue
la falta de información sobre el proceso, como se explicará más adelante.

Suro y Escobar afirman que, del total de encuestados, sólo 6% dijo haberse
registrado para votar,399 aunque reconocen que este tipo de preguntas suelen generar
resultados inflados. Sólo 23% de los que afirmaron haberse registrado contestaron
correctamente todas las preguntas sobre el proceso de solicitud de inscripción. Así,
concluyen que algo menos del 2% de los encuestados dijo haberse registrado y también
sabía cómo hacerlo. Tal como dicen los autores, ese poco menos del 2% coincide casi a
cabalidad con las cifras de petición de registro del IFE.400 El 2% de 3 millones es 60,000,
y el IFE recibió 54,780 solicitudes.401 402 Claramente, el tiempo, esfuerzo y dinero que se
usó —incluyendo los 72 millones de pesos destinados a la campaña de difusión— para el
reparto de 5 millones de solicitudes fue poco fructífero.403

Respecto de los motivos por los que los mexicanos en Estados Unidos no se

registraron para votar, el más aludido fue la falta de los documentos necesarios. 67% de
los no registrados,404 y 51% de los electores no registrados estuvo de acuerdo en que ésta

398 “Pew Hispanic Center Report”, p. 8.


399 Creo que los autores hablan de registro cuando en realidad se refieren al envío de una solicitud de registro.
Esta es una diferencia importante, pues no por haber enviado una solicitud de registro en la LNERE los ciudadanos ya
estaban automáticamente registrados en ella.
400 “Pew Hispanic Center Report”, p. 8.
401 El número de solicitudes de registro es notablemente más alto que el de ciudadanos inscritos en la LNERE
debido a que se rechazó el trámite a 14,125 ciudadanos, y se aceptó a 40,655. Esta cifra aumenta un poco a los 40,876
finalmente inscritos en la LNERE debido a revisiones relacionadas con una re-verificación de los movimientos
improcedentes, bajas y altas por revisión documental de partidos políticos, solicitudes de rectificación, altas post
resolución del TEPJF producto de un juicio para la protección de los derechos político-electorales del ciudadano (JDC),
etc. Véase Informe Final VMRE 2006, Capítulo III, pp. 55, 63-64 y 76-77.
402 Como nota aclaratoria, en este caso mi fuente es el Informe final sobre el voto de los mexicanos residentes en el
extranjero porque, a pesar de que, en general, saco las cifras de votación de “Cómputos Distritales VMRE 2006”, ésta
no me da información sobre las solicitudes de inscripción a la LNERE que se rechazaron. Véase supra, n. 352.
403 Véase supra, pp. 68-69
404 Por simplicidad, en esta parte al hablar de “registrados” y “no registrados” me refiero simplemente a
quienes afirmaron (o no) haber solicitado registro en la LNERE.

97
era una de las causas por las cuales no solicitaron el registro.405 La segunda razón de no
registro más mencionada entre el total de no registrados fue la idea de no estar lo

suficientemente informados sobre la política mexicana. 61% de los no registrados y 54%


de los electores no registrados estuvieron de acuerdo con esta razón. La falta de
información sobre cómo inscribirse fue la tercera razón de no registrarse entre el total
de quienes no lo hicieron: 55% afirmaron que era una razón de esta situación, en
comparación con 52% de los electores no registrados.

La dificultad del proceso de inscripción fue otra razón por la que los mexicanos
no se registraron para votar. Ésta ocupa el penúltimo lugar entre el total de no
registrados; sin embargo, es al mismo tiempo la primera razón de no registro que
mencionan los electores que no solicitaron la inscripción. 46% del total de no registrados
la identifica como una razón, así como 56% de los electores que no solicitaron anotarse
en la LNERE.406 Esto tiene sentido; es lógico que quienes desde el principio no podían
registrarse ni siquiera hicieran el intento. A diferencia de éstos, era mucho más probable
que quienes sí tenían su credencial pidieran registrarse y, al mismo tiempo, se dieran
cuenta de los muchos obstáculos por superar.

De las 5 razones de no registro que se presentaron a los ciudadanos en la encuesta,

la más rechazada entre los no registrados —tanto en la población en general cuanto en


el universo de los electores— fue estar enfocados en hacer vida en [Link]. y pensar que
las elecciones en México no son importantes para ellos. Sólo 28% del total de no
registrados —y 29% de los electores no registrados— estuvieron de acuerdo en que ésta
era una razón que les aplicaba. En comparación, 68% del total de no registrados —y 67%

405 “Pew Hispanic Center Report”, pp. 9-10.


406 Loc. cit.

98
de los electores no registrados— estuvieron en desacuerdo con este posible motivo.407
408

Sobre sus conexiones con México, los autores concluyeron que, en general, los
migrantes mantienen lazos fuertes con el país. Un tercio de ellos —electores y no
electores— visitaron nuestro territorio al menos una vez en el año previo a la encuesta.409
Más de la mitad envió remesas durante el mismo periodo. Sin embargo, este porcentaje
es más alto entre los electores (65%) que entre los no electores (55%).410 Posiblemente
esto se deba a la hipótesis de Suro y Escobar según la cual los electores tenderían a ser
migrantes más recientes y a que, debido a esto, sus lazos con México sean más fuertes.

También, los migrantes afirmaron seguir las noticias provenientes de México:


74% de ellos. El declarado interés es algo mayor en el universo de los electores (81%) que
en el de los no electores (71%).411 La pertenencia a organizaciones civiles, deportivas, o
sociales de mexicanos en Estados Unidos es relativamente baja: sólo el 10% del total dijo
estar asociado a una; sin embargo, los electores (13%) lo están más que los no electores
(8%).412 Finalmente, casi la mitad (46%) aseguró tener una matrícula consular; de nuevo,
la cifra es más alta entre los electores (55% contra 42% de los no electores).413

Además, se les preguntó sobre sus opiniones acerca de la política mexicana. Como

no es sorpresa, muy pocos manifestaron buena opinión de la forma en que funcionan las
instituciones políticas del país: 13% del total. Este porcentaje es ligeramente más bajo
entre los electores (11%) que entre los no electores (14%).414

407 El 4% restante en ambos casos es de gente que respondió “No sé”.


408 “Pew Hispanic Center Report”, pp. 9-10.
409 Ibid., p. 11.
410 Ibid., pp. 11-12.
411 Ibid., p. 13.
412 Loc. cit.
413 Loc. cit.
414 Ibid., p. 14.

99
Los autores concluyen que los “puntos de vista acerca de la carrera presidencial
que se avecina reflejan, en general, las mismas divisiones vistas en México”.415 Aunque yo

agregaría algo más: los resultados del estudio del PHC invierten las posiciones del primer
y el segundo lugar en las encuestas nacionales de ese momento.416 Al responder por qué
candidato votarían, 26% del total417 señalaron a Calderón, 21% del total418 dijeron que lo
harían por López Obrador, y sólo 13% del total419 afirmaron que votarían por Madrazo.420
Estos números indican preferencias brutas. La tasa de personas que reportó no saber por
quién votar o que rechazó responder la pregunta es del 40% del total de los encuestados
y baja al 32% en el caso de los electores.421

Esto podría dar bastante luz sobre la preferencia de los mexicanos en el extranjero
y no sólo de quienes lograron superar todas las barreras a la participación electoral. Es
interesante observar que, entre el universo de electores, la preferencia por Calderón
aumenta en 10%, y por López Obrador en 1% —en comparación con el total de
encuestados.422 423

Por último, llama mi atención cómo el único candidato cuya preferencia electoral
es menor entre los electores que entre el total de mexicanos en [Link]. es Madrazo, cuyo
apoyo entre este grupo es de sólo 10%.424. Ese porcentaje se acerca mucho más que

cualquier otra cifra antes mencionada al 4.1% que el priista terminó obteniendo entre
los paisanos. Parecería que, al acercar el enfoque al grupo de mexicanos que

415 Loc. cit.


416 Véase la tabla 4 en este capítulo.
41736% de los electores y 22% de los no electores.
41822% de los electores y 20% de los no electores.
419 10% de los electores y 14% de los no electores.
420 “Pew Hispanic Center Report”, pp. 14-15.
421 Ibid., p. 15.
422 Para un total de porcentajes de preferencia entre el universo de posibles votantes de 36% por Calderón y
22% por López Obrador.
423 “Pew Hispanic Center Report”, p. 15.
424 Loc. cit.

100
efectivamente logró superar las barreras a la participación, la preferencia por Madrazo
tiende a bajar.

No obstante, ese 10% de electores que votarían por Madrazo se mantendría,


teóricamente, sólo si participaran todos ellos o, al menos, una muestra representativa.
Sin embargo, es posible que la gran variedad de requisitos impuestos para votar tuviera
cierto efecto distorsionador de la preferencia electoral de los emigrados, no en lo
individual sino en lo colectivo, al permitir que sólo algunos pudieran votar.

Aun teniendo credencial de elector válida consigo, es posible que más de algún
ciudadano no tuviera comprobante de domicilio, o no estuviera en posibilidad de pagar
los cerca de diez dólares que costaba enviar por correo certificado la solicitud de
inscripción a la LNERE,425 o incluso no estuviera lo suficientemente informado como para
saber, a tiempo, que para poder votar tendría que solicitar el registro a más tardar seis
meses antes de la jornada electoral. Con estas circunstancias, la baja votación desde el
extranjero por Madrazo no suena tan descabellada. Así, podría ser que el mal desempeño
del priista entre los paisanos sea, al menos en parte, efecto de la negativa de la mayoría
de sus correligionarios por reconocer este derecho político. Al tratar de evitar un
perjuicio, terminaron sufriéndolo a causa de las barreras que pusieron para escapar de él.

ESCARBANDO UN POCO MÁS ALLÁ EN LOS DATOS DE LA ENCUESTA

No hay que perder de vista la preferencia electoral que los migrantes expresaron en la
encuesta del PHC. Suro y Escobar afirman que observaron, entre los ciudadanos viviendo
en [Link]., “en general, las mismas divisiones vistas en México”;426 yo agregaría que esto

425 Michoacán y el voto en el extranjero, p. 297.


426 “Pew Hispanic Center Report”, p. 14.

101
es más preciso al tomar en cuenta el total de los mexicanos que sólo a los electores. Al
comparar las respuestas del total de entrevistados con encuestas nacionales levantadas

justo al inicio de la campaña, en febrero,427 428 es cierto que hay grandes similitudes entre
las preferencias expresadas por los ciudadanos dentro y fuera del país. Sin embargo, hay
diferencias sutiles, que se acentúan al restringir el universo a sólo los electores.

Me explico: el promedio de 5 de las encuestas nacionales más importantes del


país, levantadas en febrero de 2006,429 muestra los siguientes resultados: Calderón en
32%, Madrazo en 27.2%, y López Obrador en 39.4%.430 En comparación, la encuesta del
PHC señala que, del total de encuestados, 26% dijo que votaría por Calderón, 21% por
López Obrador, y 13% por Madrazo. 431 Cuando se analizan los datos para sólo los
potenciales votantes, la preferencia por Calderón aumenta al 36%, la de Madrazo baja
hasta el 10%, y la de López Obrador aumenta un poco, a 22%.432

427 Es importante recordar que la encuesta del Pew Center se levantó entre enero y febrero, razón por la cual
tomo en cuenta sólo las encuestas nacionales de este periodo.
428 Tomo las encuestas nacionales de febrero y no las de enero porque, aunque ambas son igual de cercanas
a la del PHC, las de febrero presentan la ventaja de que para ese momento ya había candidatos registrados. Por ejemplo,
tómese el caso del Partido Alternativa Socialdemócrata, que para el 14 de enero todavía no tenía candidato definido,
con una pugna entre Víctor González Torres, el “Dr. Simi”, y Patricia Mercado. Véase Proceso, “Rinde protesta el
‘Dr. Simi’ como candidato de Alternativa, en Proceso, 14 de enero de 2006,
[Link] consultado el 16
de septiembre de 2019. Claramente, la candidata de dicho partido terminó siendo Mercado, como acredita el “Acuerdo
del Consejo General del Instituto Federal Electoral por el que se registra la candidatura para presidente de los Estados
Unidos Mexicanos, que presenta Alternativa Socialdemócrata y Campesina con el fin de participar en el Proceso
Electoral Federal del año 2006”, CG10/2006, Diario Oficial de la Federación, 18 de enero de 2006, consultado el 15 de
agosto de 2019,
[Link] en
adelante “Acuerdo de registro Partido Socialdemócrata".
429 El IFE recopiló información de gran variedad de encuestas a lo largo del Proceso Electoral Federal 2005-
2006. Para poder hacer una comparación relativamente válida con la del Pew Hispanic Center, obtengo el promedio
mencionado de las únicas cinco encuestas levantadas en febrero de 2006 que muestran resultados de preferencia bruta.
Éstas son: la de Covarrubias y Asociados del 15 al 18 de febrero, la del periódico Reforma del 11 al 12 de febrero, la de
DATA Opinión Pública y Mercado del 10 al 16 de febrero, la de GEA-ISA del 18 al 21 de febrero, y la del periódico El
Universal del 10 al 13 de febrero. Véase Instituto Nacional Electoral, “Encuestas Electorales. Proceso Electoral Federal
2005-2006. Intención del voto por candidato, en
[Link]
consultado el 16 de agosto de 2019. En adelante, “Encuestas nacionales febrero 2006”.
430 Es importante decir que, a pesar de que las encuestas nacionales que uso recopilan datos para la
preferencia por Mercado y Campa, la del Pew Hispanic Center no lo hace y, por esto no hablo de ellos en esta parte
del trabajo.
431 No quiero dejar de mencionar que las encuestas nacionales usadas para el promedio que menciono usan
metodología distinta de la de la encuesta del PHC. Mientras la encuesta llevada a cabo por el think tank estadunidense
se hizo por teléfono, a una muestra nacionalmente representativa de 987 encuestados, a cualquier mayor de 18 años de
origen o ascendencia mexicana, las cinco encuestas hechas en México se hicieron cara a cara en vivienda, a una muestra
de entre 1000 y 1,500 adultos (la mayoría de ellas a adultos con credencial para votar). Véase “Encuestas nacionales
febrero 2006”.
432 Pew Hispanic Center Report”, pp. 14-15.

102
Es decir, a diferencia de lo que mostraban las encuestas mexicanas en febrero, 6%
menos del total de ciudadanos en el exterior votaría por Calderón; al cambiar de enfoque,

no obstante, y observar sólo a los electores, la preferencia por el michoacano fue 4%


mayor en [Link]. que aquí. Madrazo ve su desempeño muy mermado cuando se trata del
total de mexicanos en Estados Unidos (una diferencia de -14.2% menos que en las
encuestas nacionales), pero aún más con los electores (-17.2%). Puntero en las encuestas
nacionales durante casi toda la campaña, López Obrador no sólo deja su posición de líder
en la contienda para cederlo al panista —en la encuesta del PHC—, sino que además es
quien cae más fuerte tanto entre el total de paisanos (-18.4%) cuanto entre sólo los
electores (-17.4%). Sirva al lector como ilustración la tabla 4.

Tabla 4: comparativa entre encuestas nacionales y la del PHC

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

Nótese que, a pesar de que la encuesta del PHC no asemeja en sus resultados a los
de las encuestas mexicanas de febrero,433 en los casos de López Obrador y Calderón, en
números absolutos, las respuestas de los electores se les acercan con más precisión que
aquellas del total de mexicanos viviendo en Estados Unidos. 434 Lo contrario pasa en el
caso de Madrazo, quien no sólo tiene un mal desempeño entre los encuestados en

433 Aunque sí refleja las tendencias de la elección tanto dentro cuanto fuera de México.
434 No deja de ser cierto, sin embargo, que los resultados de López Obrador en el estudio del Pew Center —
a diferencia de los de Felipe Calderón, pero a semejanza de Roberto Madrazo— distan mucho de los porcentajes
mostrados para este candidato en las encuestas nacionales. A pesar de esto, las respuestas de los electores siguen siendo
más parecidas a los porcentajes nacionales (-17.4%) que aquellas del total de migrantes (-18.4%).

103
Estados Unidos en comparación con los de México, sino que éste se acentúa cuando los
que responden son sólo los electores, lo que crea una diferencia aún más grande.

No quiero dejar de hablar del número de encuestados que no contestó, o que


declaró no saber por quién votaría. La tabla 4 muestra que, en las encuestas nacionales
de febrero, esta cifra es de 16.3%. En comparación, los migrantes estaban mucho más
indecisos (40% para el total, aunque esta indecisión baja entre los electores, con 32%).
A pesar de que esta indecisión duplica la de los ciudadanos en México, también es cierto
que el porcentaje de electores indecisos es mucho más parecido al de las encuestas
nacionales que el del total de migrantes.

Tabla 5: comparativa entre los resultados de la encuesta del PHC y los de la votación desde el
exterior

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

Va otra comparación: entre la encuesta del PHC y los resultados del voto en el
extranjero.435 Como se observa en la tabla 5, los porcentajes de la encuesta del PHC entre
la población total subestiman en 14 puntos lo que sería el desempeño de Calderón en el

435 Es necesario hacer antes una nota aclaratoria: como mencioné más arriba, los datos de la encuesta del PHC
son de preferencia bruta, y —casi por definición—, los datos de los votos recibidos desde el exterior son de preferencia
efectiva. Por esta razón, tuve que “convertir” la preferencia bruta de la encuesta del PHC en preferencia efectiva. Esto
lo hice tomando los 987 casos de la encuesta, a los cuales le resté los 397 casos de “no sabe” y “no contestó”. Los 589
casos restantes fueron de personas que definieron preferencia por uno de los tres candidatos más importantes. Así,
tomé esos 589 casos como un nuevo 100%, y dividí el número de respuestas por cada candidato entre el total (589)
para obtener un nuevo porcentaje de preferencia efectiva. Seguí el mismo procedimiento para los electores, en cuyo
caso el total de casos es de 304, a los cuáles le resté 97 “no sabe” y “no contestó”, lo que me dejó con 207 casos, que
dividí de igual manera para sacar el porcentaje de preferencia efectiva por cada uno de los tres candidatos
mencionados.

104
voto del extranjero. También, ésta se aleja bastante del resultado de Madrazo,
sobreestimándolo en 17.8%, pero se acerca mucho al porcentaje de López Obrador, con

una diferencia de sólo 1.1%.

Cuando el enfoque cambia para ver la preferencia efectiva de los electores, se


observa que la encuesta del PHC es más precisa para dos de los candidatos, pero lo es
ligeramente menos para uno. La preferencia efectiva de los electores por Calderón llega
a 53%, sólo 4.4% menos de lo que terminó siendo; por Madrazo llega a 15.3%, es decir,
11.2% más de lo que en realidad fue. Sólo en el caso de López Obrador la preferencia
efectiva de los electores está menos apegada436 al resultado del voto en el exterior: con
31.7%, subestima en 1.8% el desempeño del perredista entre los migrantes. Por último,
un dato: los porcentajes de “preferencia efectiva” de la encuesta del PHC en los electores
son, en general, los más parecidos a lo que llegaría a ser el resultado de la primera elección
desde el extranjero. En el caso de los dos punteros, dichos porcentajes se alejan —
negativamente— en menos de 5 puntos del resultado final, pero se sobreestiman los votos
del tercer lugar en 11.2%.

Para seguir con el análisis de los resultados de la encuesta del PHC, escogí las que
a mi parecer son las mejores variables que podrían ayudar a dar luz sobre las preferencias

electorales de los mexicanos en [Link]. Analizo ocho: 1) edad, 2) grado máximo de


estudios), 3) ingreso del hogar (antes de impuestos), 4) tiempo viviendo en Estados
Unidos, 5) posesión (en [Link].) de una credencial del IFE, 6) pertenencia a una asociación
civil, equipo deportivo o club social de mexicanos, 7) conocimiento de cuándo será la
elección, y 8) identidad partidista. Están “cruzadas” con la preferencia por cada
candidato. 437 La información se presenta en tablas para hacer más fácil ver cómo se

436 Que la preferencia efectiva del total.


437 Aprovecho aquí para reiterar mi agradecimiento al Dr. Mauricio Rodríguez Abreu por su apoyo en la
interpretación de la base de datos del PHC.

105
reparten las preferencias según cada variable.438 Se muestran los resultados para el total
de mexicanos viviendo en [Link].

Tabla 6: preferencia electoral de mexicanos en [Link]. por grupos de edad

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

Al partir del supuesto de que la mayoría de los electores tendería a ser más

joven,439 sería importante determinar a quién prefiere este segmento de los encuestados.
Así, la tabla 6 puede ser útil. Calderón domina en cuatro de los cinco grupos de edad —
con gran ventaja en dos de ellos—, y en uno lo hace López Obrador. Según la encuesta
del PHC, el panista fue el candidato predilecto entre los más jóvenes (de 18 a 34 años),
con una preferencia de 28.1%, frente al 13.1% del priista y al 18.5% del perredista. La
posición de los candidatos dentro de esta sección es la más relevante, pues —además de

lo mencionado arriba— este grupo es el más grande de la muestra: el 44% del total. El
siguiente grupo (35-44 años) también es el siguiente en importancia por tamaño, con 26%
de los encuestados. Aquí quién domina es López Obrador, con 24.3% de las respuestas,
en comparación con 22.3% de Calderón y 16.1% de Madrazo.

438 Antes de continuar, quiero hacer un recordatorio: como mencioné más arriba, la tasa de “no respuesta”
entre los encuestados por el PHC es inusualmente alta. 40% del total de encuestados dijo no saber por quién votaría o
se negó a responder la pregunta. Esta situación, por supuesto, se refleja al analizar más a detalle la composición de los
encuestados según los criterios mencionados en el párrafo anterior; es decir, edad, ingreso, escolaridad, etc. En la
mayoría de los casos, el porcentaje de “no respuesta” domina a los subgrupos que el lector podrá encontrar en las tablas
siguientes. No obstante, y por motivos de espacio y simplicidad, omitiré hablar de esas tasas, para sólo enfocarme en
los porcentajes de preferencias emitidas a favor de los candidatos. En caso de que el lector esté interesado en conocer
los porcentajes de los indecisos, sólo bastará que vean las tablas, pues esa información se mantendrá ahí.

439 “Pew Hispanic Center Report”, pp. 4-6.

106
Al grupo de los encuestados entre 45-54 años (tercero más importante con 15%
de la muestra) lo domina el panista (30%), seguido de cerca por el perredista (26.7%), y

en tercer lugar el priista (7.2%). Con 7% de los de encuestados, el grupo de personas


entre 55 y 64 años es el penúltimo en importancia, y está inclinado hacia Calderón (26.1%)
y Madrazo (23.3%), quedando López Obrador último (16.1%). El grupo de los de mayor
edad (65 y más) se definió a favor del candidato del PAN, con 20.1%, contra 1.2% del
abanderado del PRI, y 5.1% de aquél del PRD.

Tabla 7: preferencia electoral de mexicanos en [Link]. por conocimiento del año de la elección

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

Los migrantes necesitaban saber que una elección se aproximaba en el verano de


2006 para poder solicitar su registro y votar. Ignorar esto influiría claramente en la
participación. La tabla 7 muestra el conocimiento del año de la elección. De los
encuestados, 45% respondió correctamente, y 55% no. En ambos grupos domina el
michoacano, seguido por los tabasqueños. De los que sabían que la jornada electoral se
llevaría a cabo en 2006, el 32.7% prefirió a Calderón, 25.3% a López Obrador, y 13.1% a
Madrazo. De los que no, 20.4% dijo que votaría por Calderón, 16.9% por López
Obrador, y 13.1% por Madrazo. Por último, los que respondieron correctamente estaban
bastante menos indecisos (28.9%) que los que respondieron incorrectamente (49.7%).

Como mencionan Suro y Escobar en su reporte, otro factor importante para


definir si un ciudadano es elector o no es el tiempo que lleva viviendo en [Link].;440 de

440 Loc. cit.

107
ahí la pertinencia de la tabla 8. De los encuestados, 42% lleva 15 años o más en Estados
Unidos; siguen (con 24%) los que llevan entre 5 y 10, luego (con 17%) los que llevan menos

de 5, y los que llevan de 10 a 15 (con 15%).

Tabla 8: preferencia electoral de mexicanos en [Link]. por tiempo viviendo ahí

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

En general, el promedio de años en [Link]. no varía mucho entre distintos grupos


de preferencia electoral. Quienes prefirieron a Calderón o a López Obrador llevaban
entre 14 y 14.1 años al norte de la frontera, mientras que aquellos que lo hicieron por
Madrazo eran un poco más nuevos allá, con 13.1 años. Además, el candidato del PAN

domina —en mayor o menor medida— a través de todos los grupos, dejando en segundo
lugar al abanderado de la CPBT, y en tercero al de la APM.

Tabla 9: preferencia electoral de mexicanos en [Link]. por posesión de credencial para votar

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

La posesión en el extranjero de una credencial para votar válida fue una de las
barreras más importantes a la participación. Esto es lógico, pues tener la credencial de
elector es criterio clave para determinar si un ciudadano puede votar. Como dije antes,441

441 Véase supra, p. 96.

108
cerca de un tercio de los encuestados declaró tener consigo una credencial del IFE válida.
La tabla 9 muestra que este conjunto se divide entre 36% que prefería a Calderón, 10.4%

a Madrazo, y 21.6 a López Obrador. De los dos tercios que no tenían credencial, 21.5%
dijo que votaría por el candidato panista, 20.3% por el perredista, y 14.3% por el priista.

Tabla 10: preferencia electoral de mexicanos en [Link]. por pertenencia


a asociaciones de mexicanos en ese país

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

La encuesta del PHC también recoge datos sobre la pertenencia de los


encuestados a clubes u organizaciones sociales de mexicanos viviendo en [Link]. Esto
podría ser relevante pues —como comenté antes—, los principales impulsores del voto
desde el extranjero estuvieron muy vinculados a organizaciones de migrantes. Sólo uno
de cada diez mexicanos dijo pertenecer a uno de estos grupos. Información mostrada en
la tabla 10, la mayoría de los miembros de una de estas asociaciones prefirió a López

Obrador (35.1%), a quien le sigue Calderón (20.8%), y Madrazo (13.1%). Estos datos
parecen comulgar con la idea de que —al menos desde finales de la década de 1980—,
muchos grupos de mexicanos en [Link]. que impulsaron el voto en el extranjero eran
cercanos al PRD,442 a pesar de que en 2006 la mayoría de votos la obtuviera el candidato
de la derecha. Del 90% restante, la mayoría (23.9%) favorece a Calderón, a quien le sigue
López Obrador (17.3%) y, por último, Madrazo (11.8%).

442 Véase La dimensión política de la migración mexicana, p. 290; Francisco Garcidueñas, op. cit., pp. 241-242; Los
mexicanos y el voto sin !onteras, p. 21, y Emigrantes Mexicanos, p.67.

109
Es común ver, en distintos estudios académicos, 443 que se usen factores
sociodemográficos como los analizados en esta sección para explicar las preferencias

electorales, y uno de los más importantes suele ser el ingreso. La encuesta del PHC

recopiló datos sobre el ingreso anual del hogar del encuestado —en dólares y antes de
impuestos—, los que están en la tabla 11.

Tabla 11: preferencia electoral de mexicanos en [Link]. por ingreso

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

26.9% de los encuestados no contestó o dijo no saber el ingreso de su hogar. El


73.1% que sí dio esta información se divide así: los que viven en un hogar con un ingreso
menor a US$ 30,000 votarían en 26.8% a Calderón, en 23% a López Obrador, y en 14.7%
a Madrazo. Con los que ganan entre US$ 30,000 y US$ 50,000, la tendencia es la misma,
aunque varían los porcentajes (36.5% por Calderón, 26.1% por López Obrador, y 17.8%
por Madrazo). Los más ricos —con un ingreso de US$ 50,000 o más— tienen una
preferencia ligeramente distinta: la mayoría dijo que votaría a López Obrador (22%), a
quien sigue muy de cerca Calderón (21.6%), y en un lejanísimo tercer lugar queda
Madrazo (3.9%).

443 Como ejemplos, véanse Reynaldo Ortega y María Fernanda Somuano, “La identificación partidista de los
mexicanos y el cambio electoral, 1994-2000”, Foro Internacional, 2003, núm. 171, pp. 10-38, y Alejandro Moreno y
Patricia Méndez, “La identificación partidista en las elecciones presidenciales de 2000 y 2006 en México”, Política y
Gobierno, 2007, núm. 1, pp. 43-75.

110
Otro indicador común es la escolaridad.444 La tabla 12 muestra cómo se reparten
las preferencias de los migrantes dependiendo de sus estudios. 445 El 83.1% de los

encuestados tiene una escolaridad de preparatoria terminada o menor. Este porcentaje


se compone de 36.7% de mexicanos que llegaron máximo al 8º grado, un 23.8% con la
preparatoria inconclusa, y 22.6% con la preparatoria concluida. El 13.6% restante tiene
un grado de estudios mayor.446

Tabla 12: preferencia electoral de mexicanos en [Link]. por escolaridad

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

Entre los que llegaron máximo a 8º grado el más preferido es Calderón (22.9%),
seguido de Madrazo (16.2%), y por último López Obrador (14.8%). Los que tienen
preparatoria inconclusa prefieren en mayor medida a López Obrador (33.3%), luego a

Calderón (24.1%), y después a Madrazo (8.3%). De aquellos con preparatoria terminada,


las preferencias favorecen en primer lugar al panista (32.3%), en segundo al perredista
(22%), y en tercero al priista (10.3%). En estos tres grupos de escolaridad está el grueso
de encuestados (83.1%).

444 Loc. cit.


445 La encuesta del PHC toma en cuenta el sistema educativo estadunidense.
446 Quitando al 3.3% de personas que se negaron a contestar esta pregunta. El 13.6% de personas con mayor
escolaridad se divide de la siguiente forma: GED, 1.8%; escuela técnica, 1.8%; universidad inconclusa, 5.3%, universidad
terminada, 4.5%, y posgrado, 0.3%.

111
Ahora, para el 13.6% que queda, dos grupos prefieren a Calderón (el de
universidad incompleta y el de posgrado), dos votarían principalmente a López Obrador

(el de GED y aquellos con escuela técnica), y uno apoya principalmente a Madrazo (el de
aquellos con universidad terminada).

Tabla 13: preferencia electoral de mexicanos en [Link]. por identidad partidista

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

Lo anterior puede indicar que no hay una tendencia clara que relacione el grado
de escolaridad con una preferencia por determinado candidato, pues se observa que, al
elevar el nivel de escolaridad, la predilección electoral cambia de un candidato a otro, y
no se queda fija con ninguno. También, ésta es posiblemente la primera vez en que

Madrazo es preferido por sobre sus competidores entre un grupo de migrantes, el que
sea. Sin embargo, es importante no dejar de considerar que fue minoría el porcentaje de
mexicanos perteneciente a los cinco grados de estudio más altos.

Uno de los factores más importantes al momento de definir por quién vota un
ciudadano es, casi obviamente, la identidad partidista; aunque la relación no siempre
tiene que ser evidente. Es posible que en una elección donde el candidato del partido
que uno favorece no tenga posibilidad real de triunfo y, por lo tanto, la preferencia
electoral cambie: voto útil. La tabla 13 muestra esta relación entre identidad partidista y
preferencia por candidato. De los que se consideraron panistas, 71.6% favorecería al
candidato de su propio partido. Los perredistas apoyaron a su abanderado en 81%, y los

112
priistas hicieron lo propio en sólo 55.1% de los casos. Los perredistas fueron los más fieles
a su candidato, y los priistas los menos.

De los panistas que no apoyaron a Calderón, la mayoría dijo estar indecisa o se


decantó por López Obrador, pero muy pocos prefirieron a Madrazo. Los priistas
huyeron en desbandada: prácticamente la mitad de ellos no apoyaba a su candidato. La
mayoría de ellos se quedó en la indecisión o apoyó a López Obrador. Los pocos
perredistas que no prefirieron a López Obrador apoyaron, principalmente, a Calderón.
Los que negaron tener identidad partidista estaban muy indecisos: casi 70% de ellos dijo
no saber por quién votaría o se negó a contestar la pregunta, pero los pocos que sí lo

113
Tabla 14: amodelos
hicieron prefirieron Lópezde regresión(12.8%),
Obrador logísticaseguido
para los de
mexicanos en Estados
Calderón (11.2%)Unidos
y, por último,

Elaboración propia con base en “Encuesta Pew Hispanic Center”.

114
hicieron prefirieron a López Obrador (12.8%), seguido de Calderón (11.2%) y, por último,
Madrazo (6.8%).

Por último —y para dar algo más de solidez a mis argumentos—, presento los
resultados de una regresión logística multinomial. 447 Ésta permite conocer tanto la
significancia estadística cuanto la fuerza y dirección de los efectos que las variables
independientes (edad, ingreso, escolaridad, identidad partidista, etc.) tienen sobre las
dependientes (preferencia por Calderón, López Obrador o Madrazo).

El efecto de las variables independientes sobre las dependientes se "confrontó"


con una de base —en este caso, con quienes dijeron no saber por quién votarían. Los
asteriscos indican el grado de significancia estadística: uno (*), al 0.1, dos (**), al 0.05, y
tres (***), al 0.01.

Seis de las diez variables independientes tienen —en mayor o menor grado—
cierto efecto explicativo sobre la preferencia de al menos uno de los candidatos. Género,
pertenencia a asociaciones de mexicanos en [Link]., tiempo viviendo en [Link]. y
posesión de credencial para votar no alcanzan a ser estadísticamente significativas para
la preferencia de ningún contendiente.

La edad es significativa en la preferencia por Madrazo. Para este candidato, el


grupo de votantes de mediana edad (45-54 años) tiene casi un 80% de probabilidad de
declararse indeciso antes que preferirlo a él. Esta tendencia se acentúa en el grupo de
mayor edad (65 años o más), con casi el 98%. Se podría decir también que, entre quienes
prefieren al priista, son los más jóvenes (18-34 años) quienes lo apoyan en mayor medida.

La educación ayuda a explicar la preferencia por Calderón y López Obrador.


Parece que —en comparación con no contar con educación o sólo tener educación

447 Quiero reiterar mi agradecimiento al Dr. Mauricio Rodríguez Abreu por su valioso apoyo en la
elaboración de la regresión que aquí presento.

115
básica— un mayor grado de estudios estaría relacionado con mayor probabilidad de votar
por López Obrador. Hay matices: aunque los grupos más educados tienen mayor

propensión a preferir al candidato de la izquierda, esta propensión es menos intensa


conforme se va avanzando en el grado máximo de estudios. En el caso de Calderón,
quienes tenían educación media completa mostraron mayor predilección por este
candidato que quienes tenían educación básica o ninguna.

El ingreso es significativo sólo para Calderón. Quienes se encuentran en el sector


medio (30 a 50 mil dólares al año) prefirieron al panista 3.5 veces más que quienes estaban
en el más bajo (menos de 30 mil), lo que coincide con la idea de Lipset de que a mayor el
ingreso, mayor la tendencia a votar por los partidos de derecha.448

El conocimiento del año de la elección puede ayudar a explicar la preferencia por


Calderón. Quienes sabían que la jornada electoral tendría lugar en 2006 tenían una
propensión 2.6 veces mayor a preferir al candidato de la derecha que quienes desconocían
la fecha correcta. Esto es importante, pues uno de los factores más importantes para
definir el acceso de los migrantes al voto desde el exterior en 2006 fue conocer las fechas
límite de solicitud del registro en la LNERE y de envío de las boletas, por ejemplo.
Claramente, si una persona no tenía claro ni siquiera el año en que se votaría al nuevo

presidente, menos aún podría completar un registro exitoso en la lista del IFE.

No es sorpresa que el factor que mejor ayuda a explicar la preferencia por todos
los contendientes es la identidad partidista de los encuestados. Para los tres candidatos,
la identificación con el partido que los respaldó es significativa estadísticamente al 0.01.
Sin embargo, hay ciertos elementos que no quiero dejar de mencionar.

Por una parte, es claro que esta variable tiene coeficientes muy distintos para cada
uno de los candidatos y sus partidos. Se podría afirmar que los perredistas son los más

448 Seymour Martin Lipset, op. cit., pp. 223-224.

116
fieles a su candidato, seguidos de los panistas. El candidato priista fue quien levantó
menores ánimos entre sus propios simpatizantes. Esto se debe a que quienes se

identificaron con el PRD eran 210 veces más propensos a preferir también a López
Obrador; aquellos que lo hicieron con el PAN optaron por Calderón casi 48 veces más,
pero los identificados con el PRI eligieron a Madrazo sólo 30 veces más que los no
priistas.

Por otra, si los priistas no elegían a Madrazo, entonces lo más probable es que se
decantaran por López Obrador (seis veces más antes que estar indecisos). Si los panistas
no preferían a Calderón, era factible que también optaran por el candidato de la
izquierda (cinco veces más antes de contestar "no sé"). Sin embargo, si los perredistas no
escogían a López Obrador, entonces irían primero con Calderón y luego con Madrazo.

Esto parece confirmar el orden de preferencias de los mexicanos fuera de


México,449 como se observa en los mapas del capítulo anterior. Todos los estados de
referencia en los que Calderón obtiene el primer lugar en el voto desde el exterior tienen
en segundo puesto a López Obrador, y cuatro de los cinco en los que gana el perredista,
el panista queda segundo. No obstante, en la votación dentro de México, Madrazo es
segundo lugar en casi la mitad de los estados del país —es decir, que en esos estados los

votantes prefirieron al candidato del PRI antes que al contendiente ideológicamente


opuesto al triunfador en dichas entidades.

La opinión de las instituciones políticas mexicanas puede ayudar a explicar la


preferencia por López Obrador y en menor medida por Calderón. Quienes tenían una
opinión regular, mala o muy mala de las instituciones mexicanas tenían entre 3.5 y 7.4
más propensos a apoyar al candidato de la izquierda. Por su parte, quienes dijeron tener

449 Parecido generalmente —aunque con ligeras diferencias— al de los mexicanos en México.

117
una opinión buena o muy buena de éstas,450 preferían más al candidato de la derecha por
casi 80%. Esto tiene sentido. Recuerde el lector que el gobierno en turno durante el

levantamiento de la encuesta fue el de Fox, del mismo partido que del entonces
candidato Calderón. Lo anterior podría hablar de una racionalidad económica en el voto:
si el individuo cree que un gobierno ha hecho bien su trabajo, es probable que premie
con su voto al candidato o partido que encabeza tal gobierno. Tiene lógica que ver con
buenos ojos a las instituciones políticas en 2005 encamine a votar por Calderón, mientras
que ser más crítico de éstas oriente a preferir a López Obrador.

Claro que el presidente no es ni representa a todas las instituciones políticas de


México pero, como ya dijo Somuano, hay un "efecto de arrastre [...] entre la aprobación
presidencial y la evaluación de otras agencias" gubernamentales en México. 451 Ella y
Ortega encontraron, por ejemplo, que —en 2013— la confianza de los mexicanos en el
IFE se explicaba en gran parte por la aprobación del trabajo del presidente Enrique Peña

Nieto.452 Esto llama la atención, pues formalmente ni la Presidencia de la República


tenía representación ante el IFE, ni contaba con atribuciones constitucionales o legales
para decidir sobre la designación de los miembros de su Consejo General.453

Como el lector seguramente notó en los párrafos anteriores, las variables

independientes del modelo estadístico de la tabla 14 son, en general, fácilmente


identificables con las teorías de formación de preferencias electorales presentadas en el
primer capítulo. Por la naturaleza de la elaboración de la encuesta, las variables
sociológicas son las más recogidas: género, edad, escolaridad, ingreso, tiempo viviendo
en [Link]. Las variables sociopsicológicas le siguen, con identidad partidista y

450 En comparación con quienes declararon no saber qué opinión tenían de las instituciones políticas de
México.
451 María Fernanda Somuano, "Aprobar al presidente. Una comparación entre Felipe Calderón y Enrique
Peña Nieto", en Foro Internacional, LVIII-4, 2018, p. 633.
452 Véase Reynaldo Ortega y María Fernanda Somuano, Confianza y cambio político en México: contiendas
electorales y el IFE, México, El Colegio de México, 2015, cit. por María Fernanda Somuano, op. cit., p. 633.
453 Estos dos supuestos también aplican para la relación entre la Presidencia y el actual INE.

118
pertenencia a asociaciones de mexicanos en [Link]. Por último, sólo pude encontrar una
variable relacionada a la escuela de la elección racional: la de opinión de las instituciones

políticas en México.

En el caso de los mexicanos en [Link]. durante la víspera de la elección de 2006,


es claro que la corriente sociopsicológica es la que explica mejor sus preferencias
electorales. Aunque una de sus variables454 no tiene significancia estadística, la identidad
partidista no sólo tiene esta significancia al grado más exigente, sino que explica el voto
por los tres candidatos, y lo hace en magnitudes mucho mayores que cualquiera de las
otras nueve.

La opinión de las instituciones políticas de México —que sirve en este caso para
poner a prueba la corriente de la elección racional— también puede explicar en parte las
preferencias de los migrantes, pero sólo para el caso de López Obrador y de Calderón.
Como señala la corriente del voto retrospectivo, el individuo piensa en el desempeño del
gobierno actual para definir su voto. Se usa la experiencia previa como atajo mental para
elegir al siguiente gobernante. Así, en el caso que me atañe, quienes eran más críticos de
las instituciones mexicanas tenían mucho mayor propensión a preferir al candidato de la
izquierda, y los que estaban conformes con su funcionamiento, tendieron a preferir al

abanderado del partido en el poder.

Las variables que responden a la corriente sociológica, a pesar de ser más


numerosas que las de las otras dos, fueron las que menor fuerza explicativa tuvieron en
el modelo. Sólo edad, escolaridad e ingreso fueron estadísticamente significativas,
aunque en el grado menos exigente y sólo para algunos candidatos en cada caso, nunca
para los tres.

454 La pertenencia a asociaciones de mexicanos en Estados Unidos.

119
Quedan dos variables: posesión —en [Link].— de la credencial para votar y
conocimiento del año de la elección. Éstas son las que, a decir de quien escribe, podrían

relacionarse con las barreras a la participación, pues son determinantes para el acceso a
la boleta. La primera define el acceso al voto legalmente: el artículo 6 del COFIPE

determina que se necesita tener la credencial de elector para poder votar.455 La segunda
se explica por sí misma: uno no puede asistir a una fiesta que no sabe que se está llevando
a cabo.

Por una parte, aunque tener la credencial del IFE indudablemente determina si el
individuo participa o no, esta variable no fue significativa para establecer su preferencia
electoral. Por otra, el conocimiento del año de la elección ayuda a explicar la preferencia,
pero sólo en el caso de Calderón: quienes sabían que en 2006 se renovaría la Presidencia
de la República eran 2.6 veces más propensos a inclinarse por el candidato panista que
quienes no lo sabían. Esto no es irrelevante: si quienes tenían conocimiento de que la
jornada electoral se aproximaba eran en su mayoría simpatizantes de Calderón —o del
PAN—, entonces no sorprende que esta disparidad se reflejara luego en una votación por

Calderón mucho mayor que la que éste recibió en territorio nacional.

También, recuerde el lector la importancia de conocer este tipo de datos: Suro y

Escobar ya dijeron que menos del 2% de sus encuestados dijeron haberse registrado y
respondieron correctamente a todas las preguntas sobre cómo hacerlo. Con esta
información es posible pasar del inicialmente esperado universo de 3 millones de
votantes, a las casi 60,000 solicitudes que recibió el IFE en 2006. Es posible que hubiera
varios millones de migrantes con credencial de elector pero, de éstos, sólo 54,780 sabía,
a tiempo, los procedimientos necesarios para solicitar el voto.

455 Como el lector bien sabe, esto no sólo se expresa en el COFIPE —ley electoral aplicable al momento de la
elección de 2006—, sino que esta disposición aplica hasta la fecha, para votantes dentro y fuera de México. Código
Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, art. 6, en Cámara de Diputados, “Código Federal de
Instituciones y Procedimientos Electorales,
[Link] consultado el 6 de septiembre de 2019.

120
Ortega ya encontró una variedad de factores que explican las preferencias
electorales de los residentes en territorio nacional durante la elección de 2006. Para esto,

hizo un modelo similar al que presento en la tabla 14, aunque bastante más sofisticado.
Como se puede ver en la tabla 15, el trabajo de Ortega contempla más variables que el
mío, además de que hay algunas que yo considero, pero que él no analiza —y no tendría

121
por qué hacerlo: por ejemplo, no tiene sentido usa la variable "tiempo viviendo en
Estados Unidos" para explicar el voto dentro de México.

Tabla 15: modelos de regresión logística de Ortega para los votantes en México

Fuente: Reynaldo Ortega, Presidential Elections in Mexico. From Hegemony to Pluralism, Nueva York, Palgrave
MacMillan, 2017, p. 111.

122
Sin embargo, ambos modelos coinciden en siete variables: sexo, edad, educación,
ingreso, voto económico, 456 asociacionismo 457 e identidad partidista. Así, es posible

comparar los efectos que estos factores tuvieron sobre la preferencia electoral de los
mexicanos en México y en Estados Unidos durante la elección presidencial de 2006.

Al comparar las tablas 14 y 15 se puede notar que el sexo explica el voto de los
ciudadanos en México, pero no el de aquellos en Estados Unidos. En México, ser mujer
estaba relacionado con mayor tendencia a votar por el PAN y el PRI, y ser hombre lo
estaba con preferir al PRD. En Estados Unidos, sin embargo, parece no haber correlación
entre el sexo y el voto por ninguno de los tres partidos.

La edad explica el voto panista y perredista en México, pero en Estados Unidos


ayuda a explicar el voto priista. Mientras en nuestro país ser más joven está relacionado
con preferir a Calderón o a López Obrador, en Estados Unidos lo está con inclinarse por
Madrazo.

La educación de los ciudadanos en ambos países está relacionada positivamente


con el voto calderonista y con el lopezobradorista, aunque con una diferencia
importante. En México, mayor educación explica una inclinación más fuerte por
Calderón y en menor medida, por López Obrador. En Estados Unidos, estar más

educado implicaría preferir al candidato perredista, y un poco menos al panista.

Para los mexicanos en México, el ingreso está asociado positivamente con


preferir a Calderón, y negativamente con preferir a Madrazo. Para los paisanos que están
en Estados Unidos, el ingreso sólo tiene relación (positiva) con inclinarse por el
candidato del PAN.

456 En el caso de Ortega, esta variable se llama literalmente así (economic voting). En el mío, uso la opinión
sobre las instituciones políticas mexicanas como un proxy para analizar el voto económico.
457 Ortega pone esta variable como "asociacionismo" (associationism), y yo como "pertenencia a asociaciones
de mexicanos (en Estados Unidos)".

123
Ortega mide el voto económico con una variable que se llama tal cual —y que
mide la opinión sobre la situación económica del país.458 Yo uso la opinión del ciudadano

sobre las instituciones políticas mexicanas como un proxy para estimar el voto
económico. En esto también coinciden ambos modelos. Tal parece que los ciudadanos
en ambos países tendieron a preferir a Calderón si tenían una opinión positiva de lo que
ocurría en el país, y se inclinaron por López Obrador si su opinión era más bien negativa.

El asociacionismo, que Ortega pone como "ser miembro de una organización de


la sociedad civil",459 ayuda a explicar el voto por el PAN. Aquí, sin embargo, la relación es
negativa: parece que los miembros de una OSC tendieron a votar menos por Calderón.
Para los ciudadanos en Estados Unidos, este factor —que en mi caso se mide como
formar parte de una asociación de mexicanos en ese país— no explica la preferencia por
ninguno de los tres candidatos.

La última —y más importante— coincidencia en ambos casos viene con la


identidad partidista. Al igual que las preferencias de sus compatriotas en Estados Unidos,
las de los residentes se explican principalmente por las identidades partidistas. Todo
indica a que esta variable explica, con mayor fuerza que otras, el voto dentro y allende
nuestras fronteras. Estuvieran en México o en [Link]., los ciudadanos que se identificaron

con uno de los tres partidos más importantes tendieron a apoyar al abanderado
correspondiente.

458 Reynaldo Ortega, op. cit., pp. 110-111.


459 Reynaldo Ortega, op. cit., p. 110.

124
Entre la población general de mexicanos viviendo en Estados Unidos hubo una tendencia
de preferencia electoral relativamente clara. Más allá de algunas excepciones, 460 se

podría afirmar que la mayoría de los mexicanos en el país del norte prefirió en primer
lugar a Calderón, en segundo a López Obrador, y en tercero a Madrazo.

Al analizar algunos factores que pudieron haber tenido influencia sobre esta
distribución de preferencias, quedó patente que la identidad partidista de los ciudadanos
fue el más importante. De igual manera que los residentes en México, los migrantes que
se identificaron con uno de los tres partidos más importantes tendieron a apoyar a sus
candidatos respectivos. Sin embargo, esto no ocurrió con el mismo ímpetu para los tres:
los perredistas fueron los más férreos seguidores de su candidato, seguidos de los
panistas; los priistas, por su parte, fueron los menos partidarios de su abanderado
correspondiente.

Aunque con menor alcance explicativo, la opinión de las instituciones políticas


mexicanas también ayuda a entender qué individuos se decantaron por qué candidato.
Al igual que los mexicanos en México (medidos en su opinión sobre la situación
económica del país), quienes mostraron una opinión positiva tendieron a inclinarse por
Calderón, del partido en el gobierno; los que tuvieron un juicio regular o malo, por López

Obrador.

Edad, educación e ingreso también ayudan a explicar la distribución de


preferencias, aunque sólo para uno o dos candidatos. La edad resultó significativa para
Madrazo, el ingreso para Calderón, y la educación principalmente para López Obrador,
y en menor medida para el panista. En el caso de los ciudadanos en México, el sexo ayudó
a explicar el voto por los tres candidatos; la edad, la preferencia por Calderón y López

460 Como la identidad partidista, la opinión (regular o mala) de las instituciones políticas de México, y en
menor grado la (mayor) educación.

125
Obrador; el ingreso, por el panista y el priista, y la educación más por el candidato del
PAN, pero también por el del PRD.

Hay que recordar que la encuesta del PHC salió en febrero; es decir,
aproximadamente cuatro meses y medio antes de la elección. Esto es un factor
importante, pues la contienda terminó siendo muy cerrada, y las encuestas nacionales
tuvieron fluctuaciones durante la campaña.

No obstante, apunto dos elementos más: el primero es sobre las tendencias. Por
un lado, aunque las encuestas mexicanas variaron en los meses previos a la elección, la
mayoría mostró una tendencia firme en la que López Obrador iba a la cabeza. A
diferencia de éstas, la del PHC muestra a Calderón en primer lugar —y esto suele
confirmarse casi sin importar bajo qué criterios divida a los encuestados. Por otro,
aunque las encuestas nacionales dejaban a Madrazo en tercer lugar, nunca lo pusieron en
una desventaja numérica tan grande como lo hace la encuesta del PHC, que aun así no
alcanzó a estimar qué tan bajo caería este candidato en el voto desde el exterior.

El segundo elemento es sobre los tiempos: si bien es cierto que la jornada electoral
no se llevó a cabo sino hasta el 2 de julio, es importante recordar que —por motivos
puramente logísticos— el voto desde el extranjero tenía una organización distinta, que

requería que los votantes enviaran sus boletas con bastante anterioridad. Así, aunque
seguramente hubo un periodo entre la encuesta del PHC y la fecha en la que los
ciudadanos enviaron sus boletas, éste no pudo ser tan grande como para extenderse hasta
el verano. Quienes votaron debieron definir su preferencia electoral con antelación
suficiente para que su boleta llegara a México a más tardar 24 horas antes del inicio de la
jornada electoral.461

461 Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, art. 288, en Cámara de Diputados,
“Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales,
[Link] consultado el 6 de septiembre de 2019.

126
Partir de una base en donde la población general de mexicanos en [Link]. lo
prefiere es total ventaja para Calderón pues, como el lector recordará, la mayoría de las

encuestas nacionales puso a López Obrador a la cabeza durante casi toda la campaña.
Esta situación también era desventajosa para Madrazo pues, aunque su tendencia de
estar en tercer lugar se confirma en la encuesta del PHC, sus porcentajes son
drásticamente más bajos.

Además, otra circunstancia es que, al cambiar el enfoque y pasar del total de


encuestados a sólo los electores, las dos tendencias del párrafo anterior se
“intensificaron”; es decir, Calderón se afianzó en el primer lugar subiendo su porcentaje
de preferencias, y Madrazo hizo lo propio en el tercero perdiendo aún más puntos.
Aunque la posesión de una credencial del IFE no mostró correlación significativa con la
preferencia por un candidato u otro, es imposible poner en duda su relevancia como
factor de acceso al voto. No tenerla implica una barrera a la participación difícil de
superar.

Sin embargo, hay otra variable que define el acceso al voto —saber el año de la
elección— que sí está relacionada significativamente con la preferencia por Calderón.
Quienes acertaban a la pregunta de cuándo se llevaría la jornada electoral tenían más del

doble de probabilidad de inclinarse por el candidato panista que quienes no. Aunado a
esto, otras barreras al voto no contempladas en la encuesta del PHC —como el pago del
porte de 10 dólares para enviar por correo certificado la solicitud de inscripción,462 el

462 Michoacán y el voto en el extranjero, p. 297.

127
registro sin conocer candidatos, 463 464 o el tiempo de espera para el registro en la
LNERE— pudieron hacer que la participación de quienes finalmente superaron los

obstáculos sólo profundizara esa brecha entre primer y tercer lugar.

Así, si bien las variables de acceso al voto no tienen una fuerza explicativa tan
intensa sobre las preferencias de los migrantes, sí son fundamentales para entender la
baja participación y, en ese sentido, también pueden ser esenciales para explicar el tipo
de individuo que sí logró participar. Un votante con mayor educación e ingreso tenderá a
inclinarse más por Calderón —y en menor medida por López Obrador.

Estoy consciente de que los argumentos que presenté en las páginas anteriores no
agotan —ni están cerca de agotar— las razones que podrían explicar la distribución de
preferencias de los mexicanos en el extranjero en la elección de 2006. Hay otras posibles
explicaciones que escapan a este trabajo porque la falta de información al respecto —o

463 El COFIPE, en su art. 177, establecía que los candidatos a la Presidencia debían registrarse ante el Consejo
General del IFE entre el 1 y el 15 de enero del año de la elección, periodo que coincide con el límite para enviar la
solicitud de inscripción a la LNERE. Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, art. 177, en Cámara
de Diputados, “Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales”,
[Link] consultado el 9 de septiembre de 2019. De
hecho, el Consejo General del Instituto aprobó el registro de los cinco candidatos a la Presidencia hasta el 18 de enero
de 2006; es decir, 3 días después de la fecha límite para enviar el formato de solicitud. Véase “Acuerdo del Consejo
General del Instituto Federal Electoral por el que se registra la candidatura para Presidente de los Estados Unidos
Mexicanos, que presenta el Partido Acción Nacional con el fin de participar en el Proceso Electoral Federal del año
2006”, CG06/2006, Diario Oficial de la Federación, 18 de enero de 2006, en
[Link] consultado
el 21 de noviembre de 2019; “Acuerdo del Consejo General del Instituto Federal Electoral por el que se registra la
candidatura para Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, que presenta la Coalición Alianza por México con el
fin de participar en el Proceso Electoral Federal del año 2006”, CG07/2006, Diario Oficial de la Federación, 18 de enero
de 2006, en
[Link]
consultado el 21 de noviembre de 2019; “Acuerdo del Consejo General del Instituto Federal Electoral por el que se
registra la candidatura para Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, que presenta la Coalición Por el Bien de
Todos con el fin de participar en el Proceso Electoral Federal del año 2006”, CG08/2006, Diario Oficial de la Federación,
18 de enero de 2006, en
[Link]
consultado el 21 de noviembre de 2019; “Acuerdo del Consejo General del Instituto Federal Electoral por el que se
registra la candidatura para Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, que presenta Nueva Alianza con el fin de
participar en el Proceso Electoral Federal del año 2006”; CG09/2006, Diario Oficial de la Federación, 18 de enero de
2006, en [Link]
consultado el 21 de noviembre de 2019, y “Acuerdo de registro Partido Socialdemócrata".
464 Así, la mayor parte del tiempo establecido para solicitar el registro ocurrió durante un lapso de
incertidumbre sobre quiénes serían los candidatos que participarían en la contienda. En palabras de Benito Nacif, esto
es tanto como “salir a vender boletos para un partido cuando no se sabe qué equipos van a jugar”. Véase Benito Nacif,
“Voto desde el extranjero: lecciones preliminares”, El Universal, 26 de marzo de 2012, en
[Link] consultado el 22 de noviembre de 2016.

128
la dificultad material de conseguirla— imposibilitó estudiarlas. Sin embargo, sería
insensato descartarlas.

Bada, por ejemplo, ya dijo que era posible que los mexicanos en Estados Unidos
—al no estar bajo el corporativismo de los gobiernos priistas— hubieran desarrollado
una cultura política que los empujara a ser más críticos e independientes. Para ella, esto
que explicaría que los resultados de las elecciones simbólicas de 1988, 1994 y 2000
favorecieran a la oposición al PRI.465

Hay una posible explicación que, al igual que mi hipótesis, se fija en la legislación:
puede ser que, al consolidarse el voto en el exterior durante el periodo de Fox, los
migrantes vieran con buenos ojos al presidente y su partido, y esto los motivara a votar
por Calderón.

Una tercera posibilidad radica en que los mexicanos en el extranjero hayan


relacionado la necesidad de migrar con un mal desempeño gubernamental del PRI —que
ha gobernado México durante más tiempo que cualquier otro partido y que, en 2006,
llevaba apenas un sexenio fuera de Los Pinos—, y esto los inclinara a rechazar a este
partido cuando pudieron votar.

Así, aunque estas posibles explicaciones no guían este trabajo, es importante


saber que están ahí. También, no sobra recordar que el factor que explica mejor las
preferencias electorales de los mexicanos en el exterior es la identidad partidista —al
igual que lo hace con los ciudadanos en México. Otros factores —representativos de las
corrientes sociológica y de la elección racional— explicaron en menor medida la
preferencia por uno o más candidatos, dependiendo del caso.

465 Véase “The Movement to Enfranchise Mexican Expatriates”.

129
Al principio de este trabajo presenté una posible explicación adicional a las tres
corrientes clásicas de formación de preferencias electorales: las barreras institucionales.

A pesar de que la posesión de la credencial de elector no mostró tener efecto sobre el


voto para ninguno de los candidatos, otra variable de acceso —el conocimiento del año
de la elección— sí tuvo relación con el voto calderonista. Por lo tanto, aunque estas
variables no demostraron ser —como supuse en la introducción— un factor principal
para explicar el voto de los mexicanos en el extranjero en 2006, creo que podrían
considerarse como elementos secundarios.

130
REFLEXIONES FINALES

Para aproximarme al estudio de la primera experiencia electoral de mexicanos votando


fuera del país, decidí enfocar esta tesis en los resultados de tal ejercicio. Así, trato de
evidenciar los patrones de votación de la pequeña parte de nuestra diáspora que pudo
participar, y en buscar factores que pudieran ayudar a explicarlos.
Propuse dos ideas: primero, que los votantes en el exterior se parecían a aquellos
dentro del país en tanto sus preferencias por los distintos candidatos, aunque con ciertas
diferencias en los porcentajes de éstas, y que quien se vio más favorecido de éstas fue el
candidato panista, y el más afectado fue el priista. La segunda noción fue que la
legislación trajo consigo importantes obstáculos para la participación electoral de los
migrantes, y que estas limitaciones pudieron ser uno de los factores más influyentes sobre
estos patrones de votación.
Decidí analizar los resultados a la luz de otros elementos: por un lado, la historia
de la legislación que permitió la implementación de este programa, y las complicadas
reglas a las que ésta dio origen; por otro, el voto nacional y las posibles preferencias del
grueso de la diáspora.

El estudio de la historia de los cambios constitucionales y legales que permitieron


a los migrantes votar sin estar en México me dio la oportunidad de ver qué grupos
estuvieron detrás de la presión a favor de este programa —principalmente algunas
asociaciones de migrantes más o menos organizadas, y algunos personajes notables del
PRD—, y quiénes se opusieron principalmente —funcionarios del PRI, o cercanos a éste,
cuya reticencia fue, en general, disminuyendo con el tiempo. Este choque de fuerzas a
favor y en contra del proyecto pudo tener influencia en lo largo del periodo que tomó la
legislación en consolidarse, así como en los obstáculos a la participación, que claramente
fueron difíciles de superar.

131
Las barreras impuestas para votar fueron varias. Las más importantes son: uno,
estar inscrito en el padrón electoral y tener una credencial de elector válida; dos, mandar

por correo certificado —pagando el porte— el formato de solicitud de inscripción a la


LNERE; tres, anexar copias firmadas de la credencial de elector, así como de un
comprobante del domicilio en el extranjero. Así, para que un migrante pudiera votar no
sólo debía tener una credencial del IFE y un comprobante de domicilio —dos
limitaciones importantes—, sino también estar en posibilidad de pagar los casi diez
dólares que costaba enviar por correo certificado la solicitud de inscripción, además de
que tenía que invertir el tiempo y esfuerzo que participar en un proceso así supone. Así,
y como ya demostró Ayala,466 este factor pudo haber tenido gran influencia en la menuda
votación que se recibió desde fuera del país.
Partiendo de las preguntas y las hipótesis que guían la tesis, no sorprende que
parte importante de ésta se invirtiera en estudiar los resultados de la jornada presidencial
de 2006, comparando la modalidad nacional con la del extranjero. El resultado del
análisis fue que, por una parte, los resultados de ambas elecciones coinciden en el lugar
en la contienda que obtiene cada candidato. En el caso de dos de ellos —Mercado y
López Obrador— también hay coincidencia en sus porcentajes.467 Para los tres restantes
—Calderón, Madrazo y Campa—, hay discordancias importantes en la porción del voto

que los ciudadanos en ambos lados de la frontera les otorgaron.


Parte relevante de la comparación es precisamente el marcado contraste de
porcentajes que los abanderados del PAN y el PRI obtienen dentro y fuera del país. El
primero queda como el predilecto de los mexicanos que votaron en el extranjero,
mientras que el segundo es el más rechazado —dentro de los tres candidatos más
importantes.

466 Salvador Ayala, op. cit., pp. 128-137.


467 Los porcentajes de Mercado, como ya se mencionó, coinciden mucho más uno con el otro que los de
López Obrador.

132
El análisis de los resultados fue de gran utilidad para apoyar el primer argumento
de esta tesis que, aunque creo que generalmente se comprueba, se necesita matizar. Si

bien los patrones de votación de los mexicanos que votaron en el exterior en 2006 sí
reflejan en cierta medida la tendencia de los resultados nacionales, la diferencia en los
porcentajes sólo es evidente para tres de los cinco candidatos: Calderón, Madrazo y
Campa; en el caso de los otros dos —López Obrador y Mercado—, sus porcentajes en
ambas modalidades son, además, bastante similares entre sí. También, hay que
mencionar que, aunque este programa benefició al abanderado panista y afectó
principalmente al priista, habría que agregar que el perjuicio no sólo fue para Madrazo,
sino también para Campa, y ligeramente para López Obrador.
No quiero dejar de mencionar que parece que mientras parte importante de
quienes votaron dentro de México se decantaron por Madrazo en segundo puesto —
después de López Obrador o Calderón—, quienes lo hicieron desde el extranjero
prefirieron en segundo lugar al candidato ideológicamente opuesto al que ganó en su
respectiva entidad federativa de referencia. Esta idea se refuerza con el resultado de la
regresión que se presenta en la tabla 14. Quienes se identifican con el PRD dijeron preferir
votar antes por Calderón que por Madrazo, y más panistas afirmaron que votarían por
López Obrador, que por el abanderado priista.

Teniendo a la mano una encuesta tan relevante como la del Pew Hispanic Center,
me pareció importante analizar sus resultados. Así, pude tomar en cuenta las preferencias
electorales de los mexicanos en Estados Unidos —que, como ya mencioné, en ese
momento eran cerca del 90% de la diáspora y de los que votaron. La comparación no es
ociosa. Para poder aventurarme a, si quiera, otorgar cierto peso a las barreras
institucionales como posible factor explicativo de los resultados del voto en el exterior,
primero habría que preguntarse qué tanto se parecen —o no— estos resultados con las
preferencias de la diáspora —o, al menos, con las del grueso de ésta.

133
Después de revisar los datos del estudio del PHC, regreso a la segunda idea
propuesta en este trabajo: que las barreras institucionales son un factor de gran relevancia

para explicar la votación desde el extranjero en 2006. Creo que esto no es del todo
preciso, pues descubrí que el factor que mejor ayuda a explicar cómo votó esta pequeña
parte de los migrantes es su identidad partidista, que influye directamente en el reparto
de preferencias electorales de la diáspora en general. Es decir, desde inicios del 2006, los
mexicanos en Estados Unidos —sin importar si podían votar o no— ya preferían al
candidato del PAN sobre el del PRD, y a éste por sobre el del PRI.
Como el lector recordará, 26% del total de encuestados dijo que votaría por
Calderón, 21% que lo haría por López Obrador, y 13% por Madrazo. Con sólo preguntar
a esta muestra de mexicanos en Estados Unidos su predilección por candidato —y sin
involucrar algún otro factor— se nota en qué orden éstos preferían a los distintos
abanderados.
El factor que mejor ayuda a explicar la preferencia por cada uno de los tres
principales candidatos es —de forma poco inesperada— la identidad partidista de los
ciudadanos. Los perredistas fueron, por mucho, quienes más apoyaron al candidato de
su partido, seguidos de los panistas y, al final, los priistas. Llama la atención que los
simpatizantes de la izquierda prefirieran como segunda opción al abanderado de la

derecha, y que los seguidores del PAN hicieran lo propio con López Obrador. A diferencia
de los encuestados en el estudio del PHC —y de los resultados del exterior—, la votación
dentro del país pone al candidato del PRI como segundo lugar en casi la mitad de las
entidades federativas. Esto podría indicar que parte importante de los residentes en
México prefirieron votar por Madrazo antes que por uno de los dos punteros.
Sin embargo, esto no pasó en el voto desde el extranjero, que fue profundamente
antipriista y que mostró un patrón reconocible: el orden de preferencias en cada entidad
federativa de referencia replicó el del voto dentro de México, con dos matices: 1) si no
coincidían respecto del primer lugar, era porque los migrantes prefirieron a Calderón, y

134
2) si no coincidían sobre el tercer puesto, es porque los paisanos relegaron a Madrazo a
esa posición.

No obstante, preguntar a los ciudadanos su identidad partidista y preferencia


electoral no alcanza a explicar los porcentajes en que los migrantes votaron por cada una
de sus opciones. Algunos factores sociodemográficos y de voto económico mostraron
tener influencia secundaria, y creo que las barreras institucionales también podrían
entrar a la explicación, pues permiten entender la baja participación de los migrantes, y
pueden ayudar a explicar qué tipo de ciudadano terminó votando. Así, se esperaría que
un votante con mayor educación e ingreso se incline más por Calderón —y en menor
medida por López Obrador— pero no tanto por Madrazo.
El obstáculo a la participación más importante en 2006 fue, muy posiblemente,
la posesión en el extranjero de la credencial de elector. Dos razones: la primera es que,
sin esta identificación, la solicitud de registro en la LNERE no podía proceder; la segunda
es que, de todos los requisitos para dicha inscripción, la credencial era posiblemente la
más difícil de conseguir. Al no haber credencialización en el extranjero, para obtener
este documento el ciudadano tendría que viajar a México y hacer largas filas para esperar
un turno en el módulo de atención del IFE para poder tramitarla.468
Afortunadamente, los datos del estudio del PHC permiten diferenciar entre las

preferencias del universo total de encuestados y las de aquellos que dijeron tener consigo
la credencial para votar; es decir, los electores. Así, aunque el orden de preferencias de
los mexicanos en Estados Unidos ya se parecía a lo que sería el resultado del voto desde
el exterior, 469 al enfocarse en sólo los electores, los porcentajes de preferencia se

468 Hay que recordar que no fue sino hasta noviembre del 2009 cuando el IFE implementó su sistema de citas
por teléfono e internet para obtener la credencial para votar. Instituto Nacional Electoral, "Informe de operación del
servicio de Citas Programadas. Del 16 de noviembre de 2009 al 31 de julio de 2010", p. 3, en
[Link] consultado el 10 de octubre
de 2019.
469 También se parecía lo que sería el voto nacional —al menos en las tendencias. Hay que recordar que,
aunque las preferencias electorales de los ciudadanos viviendo en México fluctuaron durante la campaña de 2006, la
mayoría ponía a López Obrador en primer lugar, sobre todo durante los primeros meses de la contienda. Esto es una
diferencia importante al comparar las encuestas nacionales con la del PHC, que desde inicios de 2006 mostró que los
migrantes en EE. UU. prefería no al candidato de la izquierda sino al de la derecha, como ya mencioné en el capítulo 5.

135
aproximan bastante más a los de la votación desde el extranjero. Mientras los
encuestados con credencial preferían en 36% a Calderón, en 22% a López Obrador, y en

10% a Madrazo, quienes votaron lo hicieron en 55.7% por el candidato del PAN, 33.5%
por el del PRD, y 4.1% por el del PRI.
No obstante, esto sólo es un indicio. El modelo de la tabla 14 no muestra una
correlación significativa entre la posesión de la credencial de elector, e inclinarse por
alguno de los candidatos. Sin embargo, otra variable que podría llamar "de acceso" sí
muestra tener relación con la preferencia por uno de los candidatos: quienes
respondieron correctamente el año de la elección tenían 2.6 veces mayor probabilidad
de simpatizar con Calderón. Aunque este factor no es tan definitivo como la posesión
de la credencial, no deja de ser importante. Saber cuándo ocurriría la elección es muy
importante para poder participar, más todavía si —como ocurrió en este caso— la fecha
límite de solicitud de registro a la LNERE era medio año antes del día de la jornada
electoral. Al poner un plazo tan adelantado, es posible que se restringiera la participación
de los ciudadanos menos informados.
Sobre un tema distinto, no quiero dejar de hablar de las limitaciones de la tesis,
de las cuáles —aunque sé que son muchas— quisiera mencionar algunas. Una, que ya
referí antes, es que pretende hacer un análisis del voto de los mexicanos en todo el

extranjero a partir de datos —historia, preferencias electorales, variables


sociodemográficas— de migrantes en Estados Unidos. Otra es que la encuesta del PHC
tiene un alto porcentaje de no respuesta, lo que disminuye la precisión de los resultados
del estudio y, por lo tanto, también limita la capacidad explicativa de este trabajo.
También, a pesar de tomar en cuenta la preferencia electoral de los migrantes en
EE. UU. y su posesión o no de credencial para votar, los resultados del estudio del PHC no

alcanzan a explicar en su totalidad la votación, menuda por Madrazo y abundante por


Calderón. Además, el porcentaje que esta encuesta asigna a López Obrador es
relativamente distinto al que fue su voto en el exterior. Por último, aunque mi tesis ve

136
en las barreras institucionales una posible explicación —menor— de la magnitud de la
votación en el exterior —sobre todo por Calderón y Madrazo—, no explica las

motivaciones individuales de los electores al votar por quienes lo hicieron, aunque la


encuesta del PHC da ciertas pistas relevantes para futuras investigaciones.

Han pasado trece años desde el verano de 2006. Durante este periodo hubo dos
elecciones presidenciales más —en las que también se implementó el voto desde el
extranjero. Al llegar al fin de este trabajo no puedo dejar de pensar en 2012 y 2018 a la luz

de 2006. Por cuestiones de espacio no pude estudiar las tres experiencias, pero no por
eso quisiera dejar de mencionar algunas ideas que me parece vienen a colación, esperando
ayudar a sembrar más preguntas para futuras investigaciones.

En la elección nacional, los candidatos del PAN del periodo 2006-2018 fueron
empeorando cada vez más su porcentaje de votación: pasaron de un desempeño
suficiente para el triunfo en 2006 (Felipe Calderón, con 35.9%), al tercer lugar en 2012
(Josefina Vázquez Mota, con 25.4%), para terminar en un segundo puesto (Ricardo
Anaya, con 22.3%,470 que obtuvo menos de la mitad de los votos que López Obrador).

En la modalidad desde el exterior, los abanderados panistas siguen el mismo


camino que en la elección nacional, en tanto empeoran su desempeño cada seis años —
Calderón recibe 57.4%, Vázquez Mota 42.1% y Anaya 26.8%.471 Sin embargo, nótese que
a diferencia de los candidatos de 2006 y 2018 —que mantienen en el extranjero la misma

470 “Cómputos Distritales Nacionales 2006", Instituto Nacional Electoral, "Sistema de Consulta de la
Estadística de las Elecciones Federales 2011-2012", [Link] consultado el
7 de octubre de 2019, en adelante "Cómputos Distritales Nacionales y VMRE 2012", e Instituto Nacional Electoral,
"Cómputos Distritales 2018", [Link] consultado el 7 de octubre
de 2018, en adelante "Cómputos Distritales Nacionales y VMRE 2018".
471 "Cómputos Distritales VMRE 2006", "Cómputos Distritales Nacionales y VMRE 2012", y "Cómputos
Distritales Nacionales y VMRE 2018".

137
posición que en territorio nacional—, la del 2012 gana el primer puesto entre los
migrantes, a pesar de quedar relegada al tercero dentro de México.

Así, es interesante preguntarse por qué Vázquez Mota, a pesar de ser el tercer
lugar en la elección nacional, queda primera en la elección desde el exterior. También,
me cuestiono qué elementos podrían explicar que la votación desde el extranjero por el
PAN —a pesar de disminuir en 15% de 2006 a 2012— siguió posicionando a ese partido
en el primer lugar, a pesar de la contundente derrota de Vázquez Mota. Por último,
habría que pensar qué elementos explican la pérdida, en la elección de 2018, del "bono"
de votación migrante que gozaron los primeros dos abanderados panistas.472

Como el lector bien sabe, las principales coaliciones de partidos de izquierda en


las últimas tres elecciones presidenciales han tenido sólo un candidato: López Obrador.
Bajo la bandera del PRD, el tabasqueño comenzó su historia en las contiendas por ocupar
Palacio Nacional en un segundo lugar (35.3%) muy cercano al primero, y ocupó el mismo
puesto en 2012, aunque con un porcentaje (31.6%) más alejado del triunfador. Hace un
año, con MORENA, triunfó con un avasallador 53.2%, que dejaba atrás por casi 31 puntos
a Anaya, el competidor que más se le acercó.

En la votación desde el exterior, el desempeño de López Obrador se mantuvo

relativamente parecido a sus porcentajes dentro de México, aunque esta relación tendió
a mejorar con el tiempo. Mientras que en 2006 perdió 1.8% de los sufragios en el
extranjero en comparación con los del interior,473 en 2012 tuvo 8.4% más en el exterior
que dentro de México,474 y en 2018 esta diferencia aumentó al 11.7%.475 Así, es el único

472 Nótese que, a pesar de esto, Ricardo Anaya kobtiene mayor porcentaje de votación en el extranjero
(26.8%) que en México (22.3%), lo que implica una diferencia de más del 4%.
473 Véase Tabla 1.
474 Mientras que en la elección nacional obtuvo 31.6%, en la elección desde el extranjero ganó 39% de los
votos.
475 En la votación dentro de México ganó el 53.2% de los votos, y en el extranjero recibió el 64.8%.

138
candidato cuya posición en el voto migrante ha reflejado —a lo largo de los años— la que
obtuvo dentro de México.

Ahora, las dudas: a pesar de la absoluta victoria de López Obrador en 2018, y de


que su votación en el extranjero es aún mayor que la del territorio nacional, la diferencia
entre ambas no iguala la de Vázquez Mota en 2012, y menos al de Calderón en 2006.
¿Por qué? Creo que esto podría ser terreno fértil para futuros análisis, y me permito
especular que la razón podría estar relacionada con el aumento de participación de los
migrantes en 2018 que, aunque sigue siendo muy baja, triplicó la de 2006 y más que
duplicó la de 2012, 476 —aunque esto, sin embargo, podría no explicar los bajos
porcentajes de los candidatos priistas.

Roberto Madrazo, Enrique Peña Nieto, y José Antonio Meade tienen en común
no sólo haber sido candidatos presidenciales del PRI, sino también haber tenido un
pésimo desempeño en el voto desde el extranjero, sobre todo a la luz de los resultados
que cada uno obtuvo en territorio nacional. Como el lector sabe, la preferencia por los
abanderados priistas en la elección nacional pasó del tercer puesto (22.3%) en 2006, al
primer lugar (38.2%) en 2012, para volver en 2018 a la tercera posición (16.4%).477 No
obstante, los resultados del voto de los migrantes no reflejan en absoluto estos números.

La votación desde el extranjero por Madrazo destaca por lo baja que es: sólo 4.1%
—lo que implica una diferencia de -18.2% respecto de su resultado nacional,478 aunque
refleja el tercer puesto que ocupó entre los votantes dentro de México. Sólo seis años
después, su partido regresaría a Los Pinos con Peña Nieto, candidato joven cuya promesa
fue casi tan grande como la decepción que provocaría. Su victoria —respaldada por casi
40% de los votantes— no encontró eco entre los migrantes. Éstos, a pesar de preferirlo

476 Instituto Nacional Electoral, "Voto de los mexicanos residentes en el extranjero. Histórico",
[Link] consultado el 7 de octubre de 2019.
477 "Cómputos Distritales Nacionales 2006", "Cómputos Distritales Nacionales y VMRE 2012", y "Cómputos
Distritales Nacionales y VMRE 2018".
478 Véase tabla 1.

139
mucho más que a Madrazo (con 15.6%), lo votaron 22.6% menos que en territorio
nacional.479 De nuevo tercer lugar en el exterior, y a pesar de haber triunfado.

El año pasado, anticipando una monumental derrota, el candidato del PRI fue
alguien que no provenía de sus filas: Meade, quien —a pesar de tener detrás al partido
gobernante— trajo a los priistas el peor desempeño de la historia de ese partido en una
contienda presidencial. Sus 16.4 puntos en la elección nacional no llegaron ni a un tercio
de la votación que obtuvo López Obrador, pero esta derrota palidece si se compara con
los resultados del voto en el exterior. Sólo 4.3% de los migrantes votaron por Meade,480
lo que implica una diferencia de -12.1% entre ambos resultados. En el caso de este
partido, es posible afirmar que sus abanderados son los únicos que mantienen la misma
posición en el voto desde el extranjero a pesar de que su resultado nacional haya variado
tan drásticamente en las tres elecciones.

Creo que un punto de inicio sugerente para futuros análisis podría ser preguntarse
por qué si Peña Nieto ganó la elección con casi 40%, en el extranjero sigue siendo el
tercer lugar —con la mayor diferencia que ha tenido cualquier candidato priista entre
ambos resultados: 22.6%, a pesar de que su porcentaje en el voto de los migrantes ha sido
la más alta entre los abanderados de su partido: 15.6%.

También, se podría investigar con los datos de elecciones futuras si, en efecto, la
eliminación de barreras a la participación de los mexicanos en el extranjero tiende a
disminuir las diferencias en la votación por el PRI. Nótese que, a pesar de que Meade
obtuviera 4.3% del voto migrante, éste se aleja en -12.1% del nacional. En comparación,
la diferencia entre los resultados de Madrazo (-18.1%) fue mayor, y la de Peña casi la
duplica, con -22.6%.

479 "Cómputos Distritales Nacionales y VMRE 2012".


480 "Cómputos Distritales Nacionales y VMRE 2018".

140
Además —y como mencioné tangencialmente en este trabajo—, ahora, los
mexicanos en el exterior pueden votar no sólo por presidente, sino también por

senadores y por los gobernadores de algunos estados. El análisis de dichas elecciones


escapa por mucho los alcances de este trabajo, pero éstas podrían ser un buen punto de
partida para próximos trabajos, esto teniendo por descontado, por supuesto, el estudio
de las contiendas presidenciales de 2024, 2030, etc.

Las democracias, especialmente una tan joven como la mexicana, son perfectibles. En
este esfuerzo de mejora es importante procurar ciertos avances como el voto desde el
extranjero. Este tipo de progresos debe protegerse y, de ser posible, ampliarse. Durante
los últimos años ha habido cambios a mi parecer correctos. La reforma del 2014 permitió
que los mexicanos en el extranjero votaran por más cargos que nunca y que se pudieran
ampliar las formas de voto más allá de postal,481 pero también trajo a los migrantes la
opción de obtener su credencial de elector sin tener que regresar a nuestro país. En 2018,
la participación electoral de los migrantes triplicó la de 2006; sospecho que esto se debió
en gran parte a la credencialización desde otros países. El avance es ciertamente lento,

pero continuo.

Sin embargo, también hay peligro de retrocesos. El gobierno de Donald Trump


en Estados Unidos irónicamente surgió por medio de mecanismos democráticos —
igualmente perfectibles—, pero amenaza la democracia de ese país al atentar contra la

481 A pesar de esto, para la elección de 2018, el INE determinó que el sistema de voto electrónico desde el
extranjero no estaba lo suficientemente desarrollado, por lo que su Consejo General se decantó por usar, por tercera
ocasión, la modalidad postal. Véase Instituto Nacional Electoral, "Acuerdo del Consejo General del Instituto
Nacional Electoral por el que se aprueban los 'Lineamientos para la organización del voto postal de las ciudadanas y
los ciudadanos mexicanos residentes en el extranjero para los Procesos Electorales Federal y Locales 2017-2018', a
propuesta de la Junta General Ejecutiva”, INE/CG196/2017, 28 de junio de 2017, en
[Link]
[Link]?sequence=1&isAllowed=y, consultado el 21 de diciembre de 2019.

141
diversidad y los derechos de las minorías, así como más recientemente al tratar de
sabotear la candidatura de uno de sus posibles contrincantes en la elección de 2020.

En México no estamos libres de estas amenazas. La más grave estos últimos meses
ha sido, por mucho, el intento de Jaime Bonilla Valdez482 por ampliar ilegalmente su

mandato de dos a cinco años. Su empeño no estuvo desacompañado, sino que tuvo el

respaldo de diputados locales del PAN, PRI y de MORENA, que modificaron la


Constitución Estatal después de la elección, 483 aspirando a que el cambio aplicara

retroactivamente al periodo gubernamental de Bonilla.

Resulta inevitable recordar a Przeworski, que en su texto clásico estableció una


clara diferencia entre regímenes democráticos y autoritarios: en los primeros, la certeza
sobre las reglas ayuda a deducir los posibles resultados —aunque éstos sean inciertos—;
en los segundos, hay incertidumbre sobre ambos, pues éstos se encuentran a merced de
quienes gobiernan. 484 485 Lo que ocurre en Baja California aparenta más un régimen
autoritario que uno democrático. Primero, hubo incertidumbre sobre quién
administraría la entidad. Luego, Bonilla destruyó la certeza sobre las reglas que desde el
inicio aceptó.

482 Gobernador Electo de Baja California, que bajo la bandera de MORENA ganó la elección con 50.61% de
los votos, según los cómputos distritales. Instituto Estatal Electoral de Baja California, “Cómputos de la elección.
Proceso electoral local ordinario 2018-2019”, [Link] consultado el 15 de
octubre de 2019.
483 El día de la elección fue el 2 de junio de 2019, y la aprobación de la reforma al artículo octavo transitorio
de la Constitución local ocurrió el 8 de julio de 2019. La iniciativa la propuso el diputado Víctor Manuel Morán
Hernández, “a nombre propio y en representación del [grupo parlamentario de] MORENA”. El único diputado que se
expresó en contra de la reforma durante la escueta discusión de ésta fue Miguel Antonio Osuna Millán. La votación
fue por cédula; es decir, por medio de papeletas depositadas en una urna, para asegurar secrecía. Sin embargo, el
resultado fue de 21 votos a favor y un voto nulo, por lo que es fácil suponer que el único que no votó por el proyecto
fuera el diputado Osuna Millán. Congreso del Estado de Baja California, XXII Legislatura, “Versión estenográfica de
sesión extraordinaria del tercer periodo ordinario de sesiones correspondiente al tercer año de ejercicio constitucional
de la honorable vigésima segunda legislatura del Congreso del estado libre y soberano de Baja California”, 8 de julio del
2019, en [Link] consultado el 15 de octubre de
2019.
484 Przeworski menciona que, por ejemplo, en una dictadura, los resultados "sólo se pueden predecir al saber
la voluntad del dictador, o al conocer el balance de fuerzas entre facciones antagonistas [dentro del gobierno]". Adam
Przeworski, op. cit., p. 47.
485 Ibid., pp. 37-50.

142
La democracia en México no es inmaculada, y su futuro —como el de todas las
demás— no está garantizado. Así, al intentar resolver los males que la aquejan, su

integridad es algo que hay que defender. Los acontecimientos políticos de los últimos
años parecen sugerir que el poema de Machado sigue vigente:

[...] ni el pasado ha muerto,


ni está el mañana —ni el ayer— escrito.486

486 Antonio Machado, "El Dios Ibero", Campos de Casti#a, pinturas de Juan Manuel Díaz-Caneja, Palencia,
Cálamo, 2012, pp. 23-25.

143
ANEXO

PREGUNTAS ORIGINALES DE LA ENCUESTA DEL PEW HISPANIC CENTER

Variable Pregunta original487


Edad How old are you?

Género Gender

What is the last grade or class that you completed in


Grado máximo de estudios school?

Ingreso del hogar [What] Is you total annual household income from all
sources, and before taxes: Would that be...?

Do you have with you, here in the United States, a valid


Tiene credencial para votar electoral credential for voting in Mexico?

Tiempo viviendo en
How many years have you lived in the United States?
[Link].

Pertenencia a asociación de Do you belong to a civic organization, sports team, or


mexicanos social club of people from Mexico?

Sabe cuándo serán las Do you know in what year the next Presidential
elecciones election will take place in Mexico?

In Mexican politics, which of the major political


Identidad partidista parties do you feel closest to: The PRI, the PAN, the
PRD, or do you not consider yourself close to any of
the three?
In general terms, what is your opinion of the way
Opinión de instituciones
Mexican political institutions function. Would you say
políticas mexicanas
they are very good, good, fair, bad, very bad?

487 Es importante decir que, tal como lo muestra el reporte metodológico de la encuesta, los entrevistadores
eran hispanohablantes y ofrecieron la opción de llevarla a cabo en cualquiera de los dos idiomas. También, no sobra
mencionar que el 96% de las entrevistas se llevaron a cabo "predominantemente en español". “Pew Hispanic Center
Report”, p. 19.

144
REFERENCIAS

Anónimo, mensaje enviado en el sobre-voto para votar desde el extranjero en la elección


presidencial de 2018, mostrado junto con otros en la macrosala de prensa del
Instituto Nacional Electoral bajo el título de "Mensajes de mexicanos residentes
en el extranjero, junto con el sobre de su voto", Instituto Nacional Electoral,
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y adicionan diversas disposiciones del Código Federal de Instituciones y
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lo general y en lo particular)”, en
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—————, “Dictamen de las Comisiones Unidas de Gobernación y de Población,


Fronteras y Asuntos Migratorios, con proyecto de decreto que reforma y adiciona
diversos artículos al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales,
en relación con el voto de mexicanos en el extranjero”, Diario de los Debates, 23 de
junio de 2005, en
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de Instituciones y Procedimientos Electorales, en materia del voto de los


mexicanos residentes en el extranjero, presentada por la Diputada Liliana Carbajal
Méndez, en nombre de legisladores del grupo parlamentario del PAN, en la sesión
de la Comisión Permanente del miércoles 20 de agosto de 2008”, Gaceta
Parlamentaria, año XI, número 2577, lunes 25 de agosto de 2008,
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decreto que reforma y adiciona diversas disposiciones del Código Federal de

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artículo 72 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Se turna
a las Comisiones Unidas de Gobernación y de Población, Fronteras y Asuntos
Migratorios”, Diario de los Debates, 28 de abril de 2005, en
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151
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por el que se aprueba el ajuste al presupuesto del Instituto Federal Electoral para

el ejercicio fiscal del año 2006, se establecen obligaciones que se derivan del
Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación y se aprueban las
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presenta la Coalición Alianza por México con el fin de participar en el Proceso


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—————, “Acuerdo del Consejo General del Instituto Federal Electoral por el que se
registra la candidatura para Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, que
presenta la Coalición Por el Bien de Todos con el fin de participar en el Proceso
Electoral Federal del año 2006”, CG08/2006, Diario Oficial de la Federación, 18 de

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enero de 2006, en
[Link]

006&cod_diario=151846, consultado el 21 de noviembre de 2019.

—————, “Acuerdo del Consejo General del Instituto Federal Electoral por el que se
registra la candidatura para Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, que
presenta Nueva Alianza con el fin de participar en el Proceso Electoral Federal del
año 2006”; CG09/2006, Diario Oficial de la Federación, 18 de enero de 2006, en
[Link]
006&cod_diario=151846, consultado el 21 de noviembre de 2019.

—————, “Acuerdo del Consejo General del Instituto Federal Electoral por el que se
registra la candidatura para presidente de los Estados Unidos Mexicanos, que
presenta Alternativa Socialdemócrata y Campesina con el fin de participar en el
Proceso Electoral Federal del año 2006”, CG10/2006, Diario Oficial de la Federación,
18 de enero de 2006, en
[Link]
006&cod_diario=151846, consultado el 15 de agosto de 2019.

—————, “Acuerdo del Consejo General del Instituto Federal Electoral relativo a las

asignaciones presupuestarias necesarias durante el ejercicio fiscal 2005, para


atender las disposiciones del Libro Sexto del Código Federal de Instituciones y
Procedimientos Electorales en materia del Voto de los Mexicanos Residentes en
el Extranjero”, Diario Oficial de la Federación, 6 de septiembre de 2005,
[Link] consultado el 3 de
septiembre de 2019.

153
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Instituto Nacional Electoral, "Acuerdo del Consejo General del Instituto Nacional
Electoral por el que se aprueban los 'Lineamientos para la organización del voto
postal de las ciudadanas y los ciudadanos mexicanos residentes en el extranjero para
los Procesos Electorales Federal y Locales 2017-2018', a propuesta de la Junta
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