0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas16 páginas

Testimonios de Menores en el Sistema Penal

NOTARIO: EMPRESA, ANÁLISIS.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
7 vistas16 páginas

Testimonios de Menores en el Sistema Penal

NOTARIO: EMPRESA, ANÁLISIS.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Documento LTM35.236.

287

Doctrina

Autores: Claudia González Cobos


TEXTO:

Declaraciones testimoniales de niñas, niños y adolescentes en el sistema penal mexicano

Claudia Patricia González Cobos1

SUMARIO: 1. Introducción. 2. Niñas, niños y adolescentes, su conceptualización, delimitación y su reconocimiento


como sujeto de derecho. 2.1. Conceptualización de niñas, niños y adolescentes. 2.2. Delimitación de los niños y los
adolescentes. 2.3. Los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho. 2.4. Principios que regulan a los niños, niñas
y adolescentes. 2.4.1. Principio de no discriminación. 2.4.2. Principio de interés superior de la niñez. 2.4.3. Principio
del derecho a la vida, supervivencia y desarrollo. 2.4.4. Principio de inclusión y participación. [Link]. Principio de
autonomía progresiva. 3. Dispositivos que regulan la participación de niños, niñas y adolescentes en el procedimiento
penal mexicano. 3.1. Dispositivos no vinculantes que regulan la participación de niñas, niños y adolescentes en el
procedimiento penal. 3.1.1. Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren a niños, niñas
y adolescentes emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación. [Link]. Previas a la comparecencia del menor ante
la autoridad judicial. [Link]. Durante la comparecencia del menor ante la autoridad judicial. [Link]. Otros aspectos
a tomar en consideración durante la comparecencia del menor. [Link].1. Medidas de protección. [Link].2. Privacidad.
[Link].3. Intimidad. [Link].4. Espacio de espera y juzgados idóneos. 3.1.2. Protocolo para juzgar con perspectiva
de infancia y adolescencia. [Link]. Lineamientos para la participación directa de niñas, niños y adolescentes. [Link].
Deberes probatorios de las personas juzgadoras. [Link].1. Prueba anticipada. [Link].2. Deber de recabar pruebas de
oficio. 3.2. Dispositivos vinculantes que regulan la participación de niñas, niños y adolescentes en el procedimiento penal
3.2.1. Código Nacional de procedimientos penales. 3.2.2. Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescentes. 4.
Criterios relevantes de la Suprema Corte. 5. Conclusiones.

1. Introducción

Con la adopción de la Convención de los derechos del niño, se cambió la percepción de los niños, niñas y adolescentes, de
objetos de derecho a sujetos de derecho. Esto creó la necesidad de modificar las legislaciones locales existentes, a efecto
de dar garantía irrestricta a los principios adoptados por la citada Convención, en cuanto al ejercicio de los derechos de
niñas, niños y adolescentes. Dentro de los principios y derechos consagrados en la misma, se encuentra el de inclusión y
participación, a través del cual se consagra el derecho de éstos a ser escuchados al expresar libremente su opinión y que
las opiniones vertidas sean tomadas en consideración por la autoridad al tomar una decisión con relación a intereses del
menor involucrado. Sin embargo, estas comparecencias ante la autoridad, ya sea judicial, administrativa o de cualquier
otra índole, deben realizarse dentro de un marco legal idóneo, estableciendo una serie de adecuaciones procesales, que
tiendan a minimizar no sólo la revictimización, sino también cualquier otro tipo de afectación en la evolución, desarrollo y
psique del niño, niña o adolescente declarante, sea cual fuere la calidad del mismo dentro del proceso. El presente trabajo
de investigación expone el marco jurídico que protege a los niños, niñas y adolescentes cuando tienen que comparecer
ante las autoridades jurisdiccionales mexicanas, concretamente de la rama del derecho penal, las cuales deben llevarse a
cabo antes de que inicie esa participación y durante el desarrollo de la misma.

2. Niñas, niños y adolescentes, su conceptualización, delimitación y su reconocimiento como sujeto de


derecho
2. (a) Conceptualización de niñas, niños y adolescentes
Para iniciar nuestro estudio resulta menester precisar qué se entiende por niñas, niños y adolescentes. La Convención
de los derechos del niño ha determinado que se concibe como niño todo ser humano menor de dieciocho años de edad,
salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya alcanzado antes la mayoría de edad2 . En este instrumento no se
hace distinción ni clasificación alguna de los niños, generalizando sus disposiciones a todo ser humano menor de dieciocho
años.
Resulta particularmente difícil atender a un criterio generalizado para delimitar a la niñez en sus distintas etapas de
desarrollo. Es en esta etapa donde el ser humano enfrenta más cambios durante su vida, pues su aprendizaje, desarrollo
y adaptación se da a un nivel sumamente acelerado con relación a las diversas etapas de su vida. Los cambios atienden a
diversos factores, no solamente a los físicos, pues también intervienen los factores culturales, sociales y ambientales, de ahí
que determinar la madurez de un ser humano menor de dieciocho años, en la mayoría de los casos no puede determinarse
de manera arbitraria y tomando en consideración únicamente el grupo etario, sin embargo, a efecto de establecer un
criterio generalizado, es que se ha buscado generalizar la concepción como niño a todo aquel que atiende al criterio de
estar dentro de los menores de dieciocho años. Ello no implica que, para el ejercicio de sus derechos, por supuesto, los
niños, niñas y adolescentes menores de dieciocho años, que ya han alcanzado cierta edad y con ella un cierto grado de
madurez, puedan intervenir de mayor manera en la toma de decisiones que les atañen, tomando en cuenta a los principios
consagrados en la Convención3 .

2. (b) Delimitación de los niños y los adolescentes


Si bien la Convención señala como niño a todo ser humano menor de dieciocho años, consideramos que no todos los seres
humanos menores de dieciocho años pueden ser tratados bajo los mismos parámetros, ya que resulta bien sabido para
todos que, en esta primera etapa de su vida, están sujetos a múltiples cambios, viven en un rápido y constante desarrollo,
tanto en su desarrollo físico, como el psicológico y mental. Día con día, al desenvolverse con mayor soltura y aprender a
comunicarse, pueden expresarse con mayor facilidad, entender su entorno y ser partícipes del mismo, por lo que deberán
ser tratados de forma diferente tomando en consideración su edad, desarrollo físico, psíquico y emocional, la evolución de
sus facultades, para el ejercicio progresivo de sus derechos.
Así, encontramos que, si bien la Convención de los derechos del niño no hace distinción, el Comité de los derechos del niño,
a través de sus observaciones generales, ha realizado una serie de puntualizaciones, a efecto de establecer una distinción
dentro de la niñez, en primera infancia, mitad de la infancia y adolescencia4 . En la observación general número 75 , el
Comité establece que se entiende por primera infancia a todos los niños pequeños desde el nacimiento y hasta los ocho
años, considerando que es un periodo esencial para la realización de los derechos del niño, ya que en esta etapa deben
considerarse agentes cuya supervivencia, bienestar y desarrollo dependen de las relaciones que entablan con sus padres,
familia ampliada y cuidadores, por lo que, proteger el libre ejercicio y acceso a sus derechos, es una manera efectiva de
ayudar a prevenir las dificultades personales, sociales y educativas de la infancia media y de la adolescencia. Por su parte,
según la observación general no. 46 del citado Comité, la adolescencia es un periodo caracterizado por rápidos cambios
físicos, cognoscitivos y sociales, incluida la madurez sexual y reproductiva, la adquisición gradual de la capacidad para
asumir comportamientos y funciones de adultos, que implican nuevas obligaciones y exigen nuevos conocimientos teóricos
y prácticos.
En la legislación mexicana, la Ley general para los derechos de las niñas, niños y adolescentes, precisa en su numeral 5,
que son niñas y niños los menores de doce años, y adolescentes las personas de entre doce años cumplidos y menos de
dieciocho años de edad, haciendo la aclaración, que, para efectos de los tratados internacionales y la mayoría de edad, son
niños los menores de dieciocho años de edad.7 La ley Nacional del sistema penal de justicia integral para adolescentes,
establece en su artículo 3 que se consideran adolescentes todos aquellos cuya edad oscile entre los doce años cumplidos y
menos de dieciocho años8 , estableciendo en su artículo 5 que se distinguirán tres grupos etarios a saber: el primero de los
adolescentes desde los doce hasta menos de catorce años; el segundo, de los catorce a menos de dieciséis años y el tercero,
de los dieciséis a menos de dieciocho años9 .
De esta manera, para nuestra legislación interna, hablaremos de niñas y niños hasta los doce años y adolescentes desde
esa edad y hasta los dieciocho años, pero cuando se apliquen tratados internacionales, serán considerados niños todos
aquellos menores a los dieciocho años.
2. (c) Los niños, niñas y adolescentes como sujetos de derecho
Tradicionalmente, los niños, niñas y adolescentes eran concebidos como objetos de protección, de tutela, no como sujetos
de derechos, lo que relativizaba la vigencia de sus derechos.
Eran estereotipados como incapaces, con la necesidad irrestricta de la intervención de los adultos en su vida para lograr
su adecuado desarrollo, generando una idea totalmente inadecuada de las necesidades de estos grupos de población10 .
Con la creación de la Convención de los derechos del niño, esta percepción cambió, para convertir a los niños, niñas
y adolescentes, en sujetos de derechos, creando la doctrina de la protección integral que tiene sustento en la dignidad
humana, enfocándose en el interés superior de la niñez, tomando en consideración las características propias y especiales
de niños y adolescentes, así como en la necesidad de propiciar un desarrollo adecuado, creando otros principios que
servirían como andamiaje para una construcción humanística de los derechos de los niños, reconociendo su condición de
personas, disminuyendo la posibilidad de manipulación tanto por parte de sus padres y los intereses de estos, como la del
Estado.

2. (d) Principios que regulan a los niños, niñas y adolescentes


Se han identificado por la doctrina y la legislación, tomando como punto de partida a la Convención de los derechos del
niño, cuatro principios generales que deberán tomarse en cuenta para interpretar y aplicar y hacer respetar todos los
demás derechos de niñas, niños y adolescentes, los cuales son:

2. 4.1 Principio de no discriminación


Este principio se proyecta en dos ámbitos: la no discriminación por cualidades del niño, niña o adolescente y la no
discriminación por cualidades de los padres11 . En cuanto al primero de los ámbitos, prohíbe la discriminación por causa
de “raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional, étnico o social, la
posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus
representantes legales”12 ; en lo que atañe al segundo de los mencionados ámbitos, prohíbe la discriminación por causas
de la condición, actividades, opiniones expresadas o creencias de sus padres, tutores o familiares13 .
2. 4.2 Principio de interés superior de la niñez
Como ya habíamos mencionado en párrafos antecedentes, la doctrina de la protección integral reconoce a los niños, niñas
y adolescentes la situación de sujetos de derecho, creando un cambio en la relación de estos con sus padres y con el Estado,
sustentado en la dignidad del ser humano, en las características propias de los niños y en la necesidad de propiciar su
desarrollo con el máximo aprovechamiento de sus capacidades14 . Este principio, toral en todo sentido para el ejercicio de
los derechos de los niños, niñas y adolescentes, ha sido materia de interpretación del quehacer jurídico tanto de los altos
tribunales como los doctrinarios, pues está provisto de una gran imprecisión, en su conceptualización como en su alcance
jurídico. La Suprema Corte de Justicia de la Nación en México, se ha abocado a la tarea de interpretarlo, siendo materia
de sendas jurisprudencias, entre las cuales se atenderá a la que consideramos una de las más relevantes, dentro de la
cual nuestro más alto tribunal ha determinado que el interés superior de la niñez es un concepto jurídico de naturaleza
indeterminada y como tal, debido a su ambigüedad e incertidumbre, deja su aplicación a los tribunales, quiénes deberán
hacer uso de criterios razonables, dirigiendo sus esfuerzos a intentar precisar los criterios que para la aplicación del
principio en análisis, los tribunales deberán de tomar en consideración, siendo los siguientes: “1) Se debe satisfacer, por
el medio más idóneo, las necesidades materiales básicas o vitales del menor, incluyendo las de tipo espiritual, afectivas
y educacionales; 2) Se deberá atender a los deseos, los sentimientos y las opiniones de la persona menor de edad. Sin
embargo, éste debe ser compatible con lo anterior e interpretado de acuerdo con su madurez o discernimiento; 3) Se debe
mantener, si es posible, el statu quo material y espiritual de la persona menor de edad y atender a la incidencia que
toda alteración de éste pueda tener en su personalidad y para su futuro”15 . Con esta jurisprudencia, la Corte mexicana
establece que el juzgador deberá de examinar las circunstancias específicas de cada caso, para lograr una solución estable,
justa y equitativa.
En cuanto a la doctrina, Cillero Bruñol16 ha establecido que “existe una absoluta equivalencia entre el contenido del
interés superior del niño y los derechos fundamentales del niño reconocidos en el Estado de que se trate” lo que no es
otra cosa que “la satisfacción integral de sus derechos”, y precisa una serie de características del principio en estudio,
como lo son que se trata de una garantía, de gran amplitud pues no solo obliga al legislador, sino también a autoridades
e instituciones públicas y privadas así como a los padres; constituye una norma de interpretación y/o resolución de
conflictos jurídicos y constituye una directriz política para la formación de políticas públicas para la infancia17 . Ravetllat
y Pinochet, añaden a la construcción doctrinal, que este principio tiene una connotación “genérica, abierta y flexible”18 ,
que permite su aplicación en la diversidad de situaciones jurídicas y sociales, así como en la pluralidad de contextos y
momentos en el devenir del tiempo; también nos dicen que deben considerar al niño, niña o adolescente como persona
y ciudadano, reconociendo y garantizando sus derechos, dignidad y el respeto a su libre desarrollo de la personalidad,
teniendo siempre en cuenta las necesidades particulares de cada uno19 , dejando evidente que el que sea un concepto
jurídico indeterminado, permite amplitud al analizar en cada caso concreto, cuáles son las circunstancias, condiciones
y necesidades de cada niño, niña o adolescente en particular para tomar la mejor decisión con relación a su persona
específica.

2. 4.3 Principio del derecho a la vida, supervivencia y desarrollo


Este derecho consagrado en la Convención de los derechos del niño como un principio general a través de sus artículos 6
y 24, ha sido delimitado por el Comité de los derechos del niño, precisando que el mismo no puede realizarse de manera
integral, a menos de que se observen todos los derechos de los niños, incluidos la salud, la nutrición adecuada, la seguridad
social, un nivel adecuado de vida, un entorno seguro, la educación y el descanso, y asegurando el cumplimiento de las
responsabilidades de los padres, garantizando que estos, quienes son los principales responsables de la seguridad de niñas y
niños, tengan acceso a servicios adecuados y efectivos de asistencia a la salud y educación20 . En cuanto a los adolescentes,
el Comité ha sido más amplio, dado que el ejercicio de sus derechos, en la gran mayoría de los casos, ya no depende de
sus representantes, haciendo especial énfasis en que deben garantizarse el acceso a la información esencial para su salud
y desarrollo, permitiendo que participen en las decisiones relativas a su salud; crear un entorno seguro, en la familia por
supuesto, pero también en la escuela, en sus áreas de trabajo y en la sociedad en general; que las instalaciones de servicios
sanitarios incluyan servicios de asesoramiento en cuestiones de salud mental, sexual y reproductiva de calidad; reglamentar
las condiciones en que éstos puedan desempeñarse laboralmente; protegerlos de prácticas tradicionales perjudiciales y de
todo tipo de violencia21 .

2. 4. 4 Principio de inclusión y participación


Previsto por el artículo 12 de la Convención, este principio tiene dos grandes aristas: el derecho de cada niño a expresar su
opinión libremente en todos los asuntos que le afecten y el subsecuente derecho a que las opiniones vertidas sean tomadas
en consideración al momento de tomar una decisión, en función de la edad y madurez del niño, niña o adolescente,
evaluándose cada caso en concreto de acuerdo a sus circunstancias y particularidades. Siendo importante resaltar que
este derecho de participación es facultativo, teniendo el niño, niña o adolescente la posibilidad de no ejercicio del mismo,
siendo una opción y no una obligación22 .
El ejercicio de este derecho es muy amplio, ya que, de acuerdo a la interpretación, no se refiere solo a los niños, niñas y
adolescentes en casos en concreto, sino a los grupos de ellos en general, e incluso a aquellos que tienen alguna categoría
de vulnerabilidad, como indígenas o con alguna discapacidad. Así, se debe consultar a los niños, niñas y adolescentes en
todas las áreas que puedan generar impacto, ya en lo individual, ya como grupo, por enumerar, pero sin afán limitativo,
en cuanto a su salud y desarrollo, educación y crianza, medio ambiente, políticas públicas, migración, espacios culturales y
de desarrollo, como parques, campos de juego, instituciones de recreo, bibliotecas públicas y diseño de escuelas23 . De igual
manera, los niños, niñas y adolescentes, tendrán derecho a ser escuchados en los procesos judiciales y administrativos
que afecten su esfera jurídica, estando obligados los estados parte a garantizar de manera efectiva el ejercicio de ese
derecho, sin limitaciones y estableciendo los procedimientos adecuados para proteger el estado físico y emocional de los
mismos cuando su opinión sea escuchada directamente, estableciendo el Comité cinco medidas indispensables al efecto:
1) Preparación, asesorándolo e informándolo previo a su comparecencia; 2) Audiencia, debe garantizar un contexto
propicio y que inspire seguridad y confianza, estableciendo la preferencia de que sea escuchado en audiencia privada;
3) Evaluación de la capacidad del niño para comparecer directamente, determinando en cada caso en concreto, si tiene
la madurez para formarse un juicio propio, de manera razonada e independiente; 4) Información sobre la consideración
otorgada a las opiniones del niño, para garantizar que sus opiniones no fueron escuchadas como mera formalidad, sino
que fueron tomadas en cuenta en la resolución tomada; 5) Quejas, vía de recurso y desagravio, es decir, deben ofrecerse
procedimientos que permitan al niño, niña o adolescente que vea vulnerado su derecho a ser escuchado y que sus opiniones
sean tomadas en cuenta24 .

2. 4.4.1 Principio de autonomía progresiva


De la mano de este principio, está el principio de autonomía progresiva, que, si bien no se considera un principio general
de la Convención, si es sumamente importante para garantizar el ejercicio de este derecho en específico. Este principio
está consagrado en el artículo 5 de la Convención, determinando en esencia, que si bien los padres o encargados del menor
le deben brindar orientación y dirección apropiadas, de acuerdo a la evolución de facultades del niño, niña o adolescente,
también deben permitirles ejercer su derecho de manera directa, de acuerdo a la progresividad de su evolución, lo que
implica que a mayor madurez, mayor será su participación en los procesos que involucren toma de decisiones para su vida
y entorno.
Con relación a este tema, la Suprema Corte de justicia de la nación mexicana ha determinado que los juzgadores deben
realizar un ejercicio de ponderación para valorar la autonomía de las decisiones tomadas por niñas, niños o adolescentes,
al ejercitar sus derechos, debiendo tomar en consideración lo siguiente:
a. Sus características individuales tales como: edad, nivel de madurez, habilidades cognitivas, el medio social y cultural
bajo el cual se desenvuelven, así como su entorno, estabilidad emocional, experiencia de vida y conocimientos.
b. Las particularidades del caso, con relación a los tipos de derechos en juego, los riesgos a asumir, las consecuencias
posibles de las decisiones a corto y a largo plazo, etc.25 .
Así, de acuerdo con la Corte, aplicar el principio de autonomía progresiva implica para los operadores judiciales tener en
cuenta lo siguiente:
a. Analizar caso por caso, haciendo un esfuerzo de individualización del estudio.
b. Ponderar la edad de la NNA junto con sus características emocionales, cognitivas, sociales y culturales particulares.
c. Valorar la capacidad de NNA de formarse una opinión propia.
d. Considerar el alcance que dichas opiniones tendrán en la decisión final del proceso atendiendo a su edad y madurez26 .

3. Dispositivos que regulan la participación de niños, niñas y adolescentes en el procedimiento penal


mexicano
A efecto de proceder al análisis de los dispositivos que regulan la participación de los niños, niñas y adolescentes en el
proceso penal mexicano, vamos a delimitar su estudio, procediendo al análisis de los dispositivos que no son vinculantes
y de los que lo son.

3.1 Dispositivos no vinculantes que regulan la participación de niñas, niños y adolescentes en el proced-
imiento penal
En este rubro tenemos los protocolos emitidos por la Suprema Corte de Justicia de la nación, en los cuales, si bien no
se establece vinculación alguna, si son un referente sumamente importante para los tribunales, de la forma en que se
deben llevar a cabo las comparecencias de las niñas, niños y adolescentes dentro del procedimiento penal, sea cual fuere
el carácter con el cual se ven involucrados, ya sea como víctimas, como testigos o como adolescentes en conflicto con la
ley.

3.1.1 Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren a niños, niñas y
adolescentes emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación27
Dentro de este protocolo se establecen reglas generales que rigen a toda autoridad que tenga que impartir justicia
involucrando en los procesos a niñas, niños y adolescentes, así como reglas específicas para cada proceso específico,
dependiendo de la materia de su competencia, sin embargo, a efecto de abocarnos únicamente a nuestro tema en estudio,
nos referiremos concretamente a los procesos penales, dentro de los cuales habrán de rendir declaración niñas, niños o
adolescentes víctimas o testigos de delito.
El Protocolo, a efecto de establecer mayor claridad para su abordaje y seguimiento, divide las actuaciones y medidas que
debe realizar en dos momentos:
[Link] Previas a la comparecencia del menor ante la autoridad judicial
1. Canalización con personal especializado incluidos servicios de orientación, educativos, de recuperación física y psicológ-
ica y demás servicios necesarios para la reinserción del niño y en caso de ser necesario medidas especiales de asistencia
cuando el personal especializado determine que el menor involucrado requiera de tratamiento para poder participar en el
juicio, ya sea por la edad, grado de madurez, desarrollo o necesidades particulares (que podrían incluir la discapacidad,
grupo étnico, pobreza o riesgo de victimización repetida), o que requiera de medidas especiales de asistencia con el fin de
prestar declaración o participar en el proceso de justicia.
2. Verificar el acompañamiento por persona de apoyo adicional a los padres o tutor, capacitada para brindarle el soporte
necesario, debiendo darle a la persona el tiempo suficiente para familiarizarse con el niño, niña o adolescente durante el
proceso judicial y así reducir el nivel de ansiedad o estrés en éste.
3. Designar un intérprete en caso de ser necesario.
4. Preparación para su participación sin temor. Previo a la diligencia, de ser posible con un día de anticipación, se
prepara al niño mediante una plática, donde se le informa sobre el propósito de la diligencia; que puede expresarse sin
temor; se explica detalladamente la diligencia, la forma en la que se desarrollará, quienes estarán presentes y la función
de cada uno, así como lo que deberá hacer el niño; explicarle la libertad para decir que no entiende algo, para hablar o
guardar silencio según sea su deseo; hacerle saber que la única expectativa es que exprese lo que sabe o ha vivido, que
no hay respuestas correctas o incorrectas; anticipar posibles temores comunes en los niños que participan en este tipo de
diligencias y disipar cualquier temor a ser castigado por expresarse libremente.

[Link] Durante la comparecencia del menor ante la autoridad judicial


1. Exhorto de decir verdad: el juzgador y el personal de asistencia se cerciorarán de que la niña, niño o adolescente
entienda y manifieste a su modo, conducirse con verdad.
2. Personas que pueden estar presentes durante la declaración de la niña, niño o adolescente:
a) Personal capacitado en la atención especializada;
b) Las preguntas serán realizadas por quién tenga la especialidad en comunicarse con el niño, niña o adolescente, previa
calificación de éstas por el juzgador y el personal especializado, quiénes estarán en todo momento fuera del alcance
auditivo y visual del niño, niña o adolescente.
c) Las demás personas que tengan derecho u obligación de estar presentes y conocer el desarrollo de la diligencia, lo harán
a través de medios electrónicos sin estar presentes en la misma habitación que el niño.
La declaración del niño se deberá tomar en un espacio privado en el que el niño no tenga contacto visual o auditivo con
asuntos o personas ajenas a la diligencia que practica.
3. Requerimientos metodológicos
a) Debe basarse en las características de desarrollo cognitivo, emocional y moral del niño;
b) Debe permitir la narrativa libre por parte de la víctima o testigo como base para toda indagatoria con el niño;
c) Debe contemplar la adecuada elaboración de preguntas para el esclarecimiento de lo narrado por el niño;
d) Debe contemplar el uso adecuado de materiales de apoyo para la expresión del niño, como la utilización de juguetes,
muñecos, títeres o incluso animales de compañía. Durante la práctica en los tribunales mexicanos, concretamente en
los del estado de Chihuahua, se han presentado algunos proyectos, tales como el Proyecto Happy (una perra de la raza
labrador que interactuaba con los niños mientras eran cuestionados por personal especializado, aminorando el impacto
de los niños antes los cuestionamientos y relajando con su presencia el desahogo de la diligencia) y el Proyecto Antenas
(“Antenas por los niños”28 que es un proyecto que se ha implementado a nivel nacional, creación de la psicóloga mexicana
Julia Borbolla y que consiste en un títere cibernético que a través de una pantalla de televisión interactúa en tiempo real
con niñas y niños, mientras del otro lado de la habitación, un especialista opera al dibujo animado que, sin el formato
riguroso de una entrevista y ante la presencia de agentes del Ministerio Público, obtiene sus declaraciones e integra las
videograbaciones en sus respectivas carpetas de investigación a fin de ser empleadas en procesos judiciales). Este último
se instaló en la Fiscalía Especializada de la Mujer (FEM) de la capital del estado de Chihuahua, en México, en julio de
2018, desde entonces ha tomado las declaraciones de 1078 niñas y niños que fueron víctimas o testigos de algún delito,
entre ellas tres juicios orales en los que el Juez acudió a las instalaciones de la cámara Antenas y escuchó las declaraciones
de niñas víctimas de agresión sexual29 .
e) Debe contemplar estrategias para el manejo de la tensión y estrés en el niño, así como la detección y manejo de
mecanismos de defensa psicológicos.
4. Registro de la participación infantil
Toda actuación deberá ser grabada en audio e imagen en su totalidad. La grabación deberá integrarse y ser transcrita,
nunca deberá de ocultarse la presencia de instrumentos de grabación al niño, niña o adolescente, deben mostrarse y
explicar el motivo de su utilización, de tal suerte que el menor en todo momento sepa que está siendo grabado.
3. [Link] aspectos a tomar en consideración durante la comparecencia del menor

[Link].1. Medidas de protección


Este protocolo establece también que dentro de las medidas de seguridad a tomar en cuenta, se sugiere evitar en todo
momento el contacto directo entre los niños y los acusados, así como ordenar medidas de protección en caso de considerar
en riesgo la integridad del menor, tales como solicitar órdenes de alejamiento del acusado al tribunal cuando esté presente
el niño; ordenar la prisión preventiva o arresto domiciliario del acusado; cuando se requiera, solicitar la protección policial
y adoptar medidas para evitar sea revelado el paradero de los niños; ordenar la convivencia supervisada entre padres e
hijos y cualquier otra medida que resulte necesaria.

[Link].2. Privacidad
También deberá de tenerse en cuenta, en la mayor medida posible, la privacidad de las participaciones infantiles. Esta
regla tiene dos implicaciones prácticas: el resguardo de la identidad del niño y que su identidad no se haga pública fuera
del proceso en especial ante los medios de comunicación; y por la otra, la privacidad de las diligencias en las que se
encuentra presente el niño, una oficina o espacio cerrado será el lugar ideal para el desarrollo de toda diligencia infantil;
donde el niño no tenga a la vista personas ajenas al asunto o a quienes pueden intimidar o afectar su actuación.

[Link].3. Intimidad
Deben dictarse medidas para proteger la intimidad y el bienestar físico y mental del niño o adolescente, y evitar todo
sufrimiento injustificado y victimización secundaria, siendo entre otras las más frecuentes:
a. Suprimir de las actas cualquier dato que pudiera llevar a la identificación del menor.
Prohibir al abogado defensor que revele la identidad del menor o cualquier otro dato que pudiera llevar a su identificación.
Ordenar la no divulgación de cualquier acta donde se identifique al menor.
Asignar un seudónimo o número al niño o adolescente, sin embargo, deberá revelarse al acusado el nombre completo y
fecha de nacimiento de éste, para que pueda preparar su defensa.
Adoptar medidas para ocultar los rasgos físicos del menor o su descripción, como presentar su declaración tras una pantalla
opaca, o borrar su rostro o alterarlo de la grabación, así como ocultar su verdadera voz o realizar el interrogatorio en un
lugar diverso y por medios electrónicos trasmitir a la sala de juicio.
Celebrar las sesiones a puerta cerrada.

[Link].4. Espacio de espera y juzgados idóneos


Teniendo en consideración la edad y desarrollo del niño, deberá garantizarse un entorno adecuado, tomando en consid-
eración tres momentos diferentes:
1. Por donde pasará para entrar y salir del juzgado
2. El lugar donde esperará su turno
3. El desahogo de la diligencia
Resulta fundamental que el niño no vea o escuche algo que pueda alterarlo o causarle temor, como personas privadas de
su libertad, no tener contacto con el procesado o su familia, ni ser expuesto a alguna acción intimidatoria, mientras entra
o sale del lugar de la diligencia. En cuanto al segundo, el espacio donde el menor esperará su turno, debe estar adecuado
para la espera. Un lugar apacible, limpio, cómodo. En este lugar, resulta fundamental la compañía de la persona de
asistencia. Por último, al momento del desahogo de la diligencia, deberá ser de lo menos intimidante, garantizarse la
privacidad ya analizada, los elementos de registro de la diligencia sean visibles y hayan sido manejados con naturalidad
y que la persona que realizará el interrogatorio se siente al mismo nivel del niño, que se cuente con asientos cómodos, y
que el menor cuente en todo momento con la persona de asistencia y su abogado durante todo el procedimiento.
Este protocolo, creado en el año de 2014, ha sido de gran utilidad y guía para los operadores judiciales, sin embargo,
como lo hemos mencionado, no es un dispositivo vinculante y como tal, se convierte únicamente en una sugerencia para
los tribunales, quiénes están en todo momento en la posibilidad de realizar las cosas de forma diferente y de acuerdo a
su criterio.

3. (a) ii. Protocolo para juzgar con perspectiva de infancia y adolescencia30

Este protocolo, creado en el año 2021, resulta una guía para los juzgadores, ya que reúne en un solo documento la
normatividad, criterios de la judicatura y estándares internacionales establecidos por el sistema interamericano y el
sistema universal de derechos humanos que hicieron efectivos los derechos de la infancia y adolescencia. Es un referente
nacional para la actuación de personas juzgadoras en casos que comprenden derechos de la infancia y adolescencia.
Al tratarse de un documento sumamente extenso, nos abocaremos a mencionar únicamente los puntos más relevantes en
lo tocante a nuestro tema en análisis, el momento en que el tribunal desahoga una prueba que involucra la participación
directa de un niño, niña o adolescente, resumiéndolo en puntos concretos y divididos en dos temas específicos:

[Link]. Lineamientos para la participación directa de niñas, niños y adolescentes


Las personas juzgadoras deben atender lineamientos concretos en los casos en que se desahoga una prueba o diligencia
que involucre la participación directa de niñas, niños y adolescentes. Dichas pautas se resumen en los siguientes puntos:
[Link] todas las medidas necesarias para evitar, en la medida de lo posible, una revictimización mayor de la que ya
implica participar en un proceso judicial de cualquier materia y en cualquier instancia.
2. Garantizar la participación de niñas, niños y adolescentes sin que su edad biológica sea un impedimento para recabar
su opinión o testimonio.
3. Considerar la conveniencia de ordenar una evaluación psicológica de niñas, niños y adolescentes a modo de preparación
para la entrevista formal.
4. Garantizar, con auxilio de una persona especialista, que la participación de niñas, niños y adolescentes sea voluntaria.
5. Contar durante toda la diligencia con personal especializado que facilite la comunicación entre niñas, niños y adoles-
centes y personas juzgadoras durante su participación.
6. Reunirse con la persona especialista que ha preparado a la infancia o adolescencia involucrada para aclarar los objetivos
y términos de la entrevista.
7. Inmediatamente antes de la entrevista, transmitirle a niñas, niños y adolescentes la naturaleza y propósito de la
diligencia, la libertad de expresarse sin temor, otorgarle confianza y el mensaje del valor que se le dará a su dicho.
8. Las salas donde se desahogará la entrevista deberán representar un entorno seguro y no intimidatorio, hostil, insensible
o inadecuado.
9. Procurar que niñas, niños y adolescentes desahoguen la diligencia únicamente en el mismo espacio físico que la persona
especialista en temas de infancia.
10. Seguir un formato de conversación y narrativa libre para el desahogo de la declaración o testimonio de niñas, niños y
adolescentes.
11. Las preguntas aclaratorias que se llegaran a realizar deben ser lo más abiertas posibles y no ser sugestivas.
12. Contemplar el uso adecuado de materiales de apoyo para la expresión de niñas, niños y adolescentes.
13. Registrar de manera íntegra la diligencia en la que participa directamente niñas, niños y adolescentes con el fin de
evitar revictimizaciones y tener todo el material disponible para las demás partes.
14. Respetar en todo momento el derecho a la privacidad e intimidad de niñas, niños y adolescentes respecto de sus
declaraciones y llevar a cabo las diligencias en las que participen en un contexto de confidencialidad.

[Link]. Deberes probatorios de las personas juzgadoras


En materia probatoria, se han establecido por la Corte los deberes para las personas juzgadoras:
I) Allegarse de todo el material probatorio que tengan a su alcance, inclusive con el deber de solicitarlo de manera oficiosa.
II) Atender a todos los hechos que incidan en la esfera de niños, niñas y adolescentes —análisis del contexto—, ya sea
que formen parte de la litis o vayan surgiendo durante el procedimiento.
III) Valorar todo el material probatorio que está integrado en autos, aun cuando vaya más allá de la litis planteada en la
demanda o se haya desahogado en otras instancias.

[Link].1. Prueba anticipada


En los casos que niñas, niños y adolescentes sean víctimas o testigos de un delito, las personas juzgadoras podrían ordenar
el desahogo de su testimonio como prueba anticipada cuando tal determinación sea idónea para cumplir los siguientes
objetivos:
1. Garantizar la participación de la infancia o adolescencia en los procesos que involucren directa o indirectamente sus
derechos;
2. Preservar el testimonio con la mayor prontitud posible y evitar que el paso del tiempo afecte la información que puede
ser dada por niños, niñas y adolescentes, y
3. Proteger a niños, niñas y adolescentes contra la revictimización generada por un proceso judicial.

[Link].2. Deber de recabar pruebas de oficio


Las personas juzgadoras tienen la obligación constitucional, convencional y legal, en atención al interés superior de la
infancia, de recabar de oficio todas las pruebas y ordenar todas las diligencias que sean necesarias para contar con todos
los elementos que lleven a conocer la verdad y resolver de la mejor manera los asuntos que involucren derechos de niñas,
niños y adolescentes.
Como hemos visto, este protocolo es un importante referente para los juzgadores a la hora de realizar su función juris-
diccional, sin embargo, se le hace el mismo comentario que al protocolo anterior, son instrumentos no vinculantes, y por
lo tanto, si bien son de consulta y referencia para las personas que aplican justicia, no son obligadas, así que quedará
siempre a su libre arbitrio su aplicación.

3. (b) Dispositivos vinculantes que regulan la participación de niñas, niños y adolescentes en el pro-
cedimiento penal
Dentro de la amplia construcción legislativa con relación a nuestro tema en estudio, nos encontramos con sendas legis-
laciones que regulan la comparecencia de los niños, niñas y adolescentes ante la autoridad jurisdiccional, sin embargo,
nuevamente limitaremos nuestro campo de análisis y estudio únicamente a las que infieren en el campo del derecho penal,
dejando de lado a los procedimientos familiares y civiles.

3. 2. 1 Código Nacional de procedimientos penales


Desafortunadamente, si bien el código en cuestión regula todo el procedimiento penal en nuestro país, el mismo tiene
serias deficiencias cuando de niños, niñas y adolescentes se trata, ya que es sumamente escaso el articulado que los toma
en consideración.
En su numeral 49, relativo a la protesta, el dispositivo jurídico en análisis hace referencia a que, a las personas menores
de doce años, únicamente se les exhortará a conducirse con verdad, mientras que a las personas entre doce y menos
de dieciocho años, se les informará que deben conducirse con verdad y se les explicará que, de conducirse con falsedad,
incurrirán en delito y se harán acreedores a una medida de sanción. Establece también que la protesta se tomará siempre
ante quién tenga la asistencia legal y quién ejerza la patria potestad31 .
En el artículo 64 del ordenamiento en análisis se establecen las excepciones al principio de publicidad, limitando claramente
el debate oral a puerta cerrada en los casos en los cuales se afecte el interés superior del niño o niña.
En cuanto a los derechos de la víctima u ofendido, previstos por el artículo 109, se prevén supuestos en los que, tratándose
de menores de edad, deberán resguardar su identidad y demás datos personales. También el precepto legal en cita,
establece la obligación de los operadores judiciales de tener en cuenta los principios de interés superior de los niños o
adolescentes, la prevalencia de sus derechos, protección integral y los derechos consagrados en la Constitución, tratados y
legislación. De igual manera, el artículo 277, prevé que en los casos en que las víctimas u ofendidos menores de edad deban
participar en el reconocimiento de personas, las autoridades deberán de adoptar medidas especiales para salvaguardar su
integridad emocional y su identidad.
Por último, el artículo 366 del multicitado ordenamiento, establece que cuando deba recibirse testimonio de menores de
edad víctimas del delito y se tema por su afectación psicológica o emocional, el órgano jurisdiccional a petición de las
partes, podrá ordenar su recepción con el auxilio de familiares o peritos especializados. Establece además que deberán
utilizarse las técnicas audiovisuales adecuadas que favorezcan evitar la confrontación con el imputado. Este artículo, si
bien es sumamente escueto y adolece de precisión en cuanto a la forma en que debe llevarse a cabo la recepción de la
declaración del niño, niña o adolescente, constituye el fundamento base para la aplicación de los protocolos de la Suprema
Corte que ya hemos descrito en subtítulos precedentes. Sin embargo, creemos que este precepto debería modificarse, en
especial en lo conducente en establecer como excepción que se tema por la afectación psicológica o emocional, pues este
supuesto, debería ser en todo caso en que intervengan niñas, niños o adolescentes, se tema o no por la autoridad una
afectación, ya que, con base en lo establecido por la convención internacional previamente analizada, siempre deberán
prevalecer los principios generales que rigen los derechos de niñas, niños y adolescentes.

3.2.2. Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescentes


Esta legislación de aplicación federal en todo el territorio nacional, dedica un capítulo completo al derecho a la seguri-
dad jurídica y al debido proceso, dentro del cual, en el numeral 83, establece como obligaciones de las autoridades
que sustancien procedimientos jurisdiccionales o administrativos que se relacionen con niñas, niños o adolescentes, las
siguientes:
a. Garantizar la protección y prevalencia del interés superior de la niñez;
Garantizar el ejercicio de los derechos de niñas, niños o adolescentes;
Proporcionar información clara, sencilla y comprensible para los niñas, niños y adolescentes sobre el procedimiento
judicial, explicando la importancia de su participación en el mismo, incluyendo, en su caso, formatos accesibles de fácil
comprensión y lectura para niñas, niños y adolescentes con discapacidad;
Implementar mecanismos de apoyo al presentar una denuncia, participar en una investigación o en un proceso judicial;
Garantizar el derecho de niñas, niños y adolescentes a ser representados, así como información sobre las medidas de
protección disponibles;
Proporcionar asistencia de profesionales especializados cuando la naturaleza del procedimiento lo requiera;
Proporcionar la asistencia de un traductor o intérprete;
Ponderar, antes de citar a una niña, niño o adolescente a alguna audiencia, la pertinencia de la misma, considerando su
edad, madurez, estado psicológico, así como cualquier otra condición específica;
Garantizar el acompañamiento de quien ejerza sobre ellos la patria potestad, tutela, guarda o custodia durante la sustan-
ciación de todo el procedimiento, salvo disposición judicial en contrario;
Mantener a niñas, niños o adolescentes apartados de los adultos que puedan influir en su comportamiento o estabilidad
emocional, cuando así lo determine la autoridad competente, antes y durante la realización de la audiencia o comparecencia
respectiva;
Destinar espacios lúdicos de descanso y aseo para niñas, niños y adolescentes en los recintos en que se lleven a cabo
procedimientos en que deban intervenir;
Ajustarse al tiempo de participación máximo para la intervención de niñas, niños o adolescentes durante la sustanciación
de los procedimientos de conformidad con los principios de autonomía progresiva y celeridad procesal; e,
Implementar medidas para proteger a niñas, niños o adolescentes de sufrimientos durante su participación y garantizar
el resguardo de su intimidad y datos personales32 .
De igual manera, el artículo 86 establece que en los procedimientos jurisdiccionales en que estén relacionadas niñas,
niños o adolescentes como probables víctimas del delito o testigos, se deberá de cuidar que, de conformidad con su edad,
desarrollo evolutivo, cognoscitivo y grado de madurez, tengan al menos los siguientes derechos:
I. Se les informe sobre la naturaleza del procedimiento y el carácter de su participación en el mismo, el que en ningún
caso podrá ser el de imputado o probable responsable;
II. Que su participación en un procedimiento se lleve a cabo de la manera más expedita, asistidos por un profesional en
derecho;
III. Garantizar el acompañamiento de quien ejerza sobre ellos la patria potestad, tutela o guarda y custodia durante la
sustanciación de todo el procedimiento, salvo disposición judicial en contrario, con base en el interés superior de la niñez;
IV. Que se preserve su derecho a la intimidad, que no se divulguen sus datos de identificación en los términos de esta Ley
y las demás aplicables;
V. Tener acceso gratuito a asistencia jurídica, psicológica y cualquier otra necesaria atendiendo a las características del
caso, a fin de salvaguardar sus derechos, en términos de las disposiciones aplicables, y
VI. Adoptar las medidas necesarias para evitar la revictimización de niñas, niños y adolescentes que presuntamente son
víctimas de la comisión de un delito o violación a sus derechos humanos.
Esta legislación si establece, dentro de estos dos preceptos legales en análisis, un marco jurídico más delimitado y preciso,
con relación a las condiciones mínimas que debe garantizar así como las medidas que deberá de adoptar la autoridad al
momento de que se lleve a cabo la comparecencia de un niño, niña o adolescente dentro de un procedimiento jurisdiccional,
ya sea como testigo o como víctima u ofendido, y si bien, tampoco se delimita con precisión el procedimiento que deberá
llevarse a cabo, y se refiere en general a todos los procedimientos, no exclusivamente a los penales, se reconoce la necesidad
de establecer los derechos que deberían considerarse en favor de los mismos, atendiendo a su condición de vulnerabilidad
y sus necesidades específicas.

4. Criterios relevantes de la Suprema Corte


La Suprema Corte de Justicia de la nación se ha pronunciado en un sinfín de asuntos sometidos a su jurisdicción a efecto
de robustecer la construcción que en materia de protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes se ha ido
erigiendo en la última década, por lo que nos permitiremos mencionar algunas de las sentencias más emblemáticas que
serán meramente enunciativas mas no limitativas.
Como hemos estado manifestando, las niñas, niños y adolescentes, como sujetos de derecho, ejercen sus derechos de
manera progresiva, conforme van adquiriendo madurez y autonomía, siendo muy difícil establecer una regla etaria para
que el ejercicio de sus derechos se genere de manera estandarizada, ya que el proceso de madurez, varía de acuerdo
a las circunstancias específicas de cada sujeto, así, la Corte, ha sentado jurisprudencia (Derecho de los menores de
edad a participar en los procedimientos jurisdiccionales que afecten su esfera jurídica. Lineamientos para su ejercicio),
estableciendo los lineamientos que deberán seguirse para que los niños y niñas que participan en procesos jurisdiccionales
que puedan afectar su esfera jurídica, se lleve tomando en consideración en todo momento los principios generales ya
analizados en parágrafos antecedentes.
Estos lineamientos son los siguientes:
(1) para la admisión de la prueba debe considerarse que: (a) la edad biológica de los niños no es el criterio determinante
para llegar a una decisión respecto a su participación dentro de un procedimiento jurisdiccional, sino su madurez, es decir,
su capacidad de comprender el asunto, sus consecuencias y de formarse un juicio o criterio propio; (b) debe evitarse la
práctica desconsiderada del ejercicio de este derecho; y, (c) debe evitarse entrevistar a los niños en más ocasiones de las
necesarias;
(2) para preparar la entrevista en la que participarán, se requiere que sean informados en un lenguaje accesible y amigable
sobre el procedimiento y su derecho a participar, y que se garantice que su participación es voluntaria;
(3) para el desahogo de la prueba, la declaración o testimonio del niño debe llevarse a cabo en una diligencia seguida en
forma de entrevista o conversación, la cual debe cumplir con los siguientes requisitos: (a) es conveniente que previamente
a la entrevista el juzgador se reúna con un especialista en temas de niñez, ya sea psiquiatra o psicólogo, para aclarar los
términos de lo que se pretende conversar con el niño, para que a éste le resulte más sencillo de comprender y continuar la
conversación; (b) la entrevista debe desarrollarse, en la medida de lo posible, en un lugar que no represente un ambiente
hostil para los intereses del niño, esto es, donde pueda sentirse respetado y seguro para expresar libremente sus opiniones;
(c) además de estar presentes el juzgador o funcionario que tome la decisión, durante la diligencia deben comparecer el
especialista en temas de niñez que se haya reunido con el juzgador y, siempre que el niño lo solicite o se estime conveniente
para proteger su superior interés, una persona de su confianza, siempre que ello no genere un conflicto de intereses; (d) en
la medida de lo posible, debe registrarse la declaración o testimonio de las niñas y niños íntegramente, ya sea mediante la
transcripción de toda la diligencia o con los medios tecnológicos al alcance del juzgado o tribunal que permitan el registro
del audio;
(4) los niños deben intervenir directamente en las entrevistas, sin que ello implique que no puedan tener representación
durante el juicio, la cual recaerá en quienes legalmente estén llamados a ejercerla, salvo que se genere un conflicto de
intereses, en cuyo caso debe analizarse la necesidad de nombrar un tutor interino; y
(5) debe consultarse a los niños sobre la confidencialidad de sus declaraciones, aunque la decisión final sea del juzgador,
para evitarles algún conflicto que pueda afectar su salud mental o, en general, su bienestar33 .
En lo que hace a la participación como testigos dentro de un procedimiento penal, deviene de interés la tesis aislada que
se cita, en virtud de establecer que los menores de edad, pueden participar como testigos dentro de un procedimiento
penal, con la salvedad de que el juzgador deberá armonizar entre los principios que velan por el bienestar del niño, niña
o adolescente involucrado y el derecho a una debida defensa del acusado por la comisión de un delito, estableciendo
medidas para garantizar que durante el desahogo de la testimonial, no se afecte injustificada o excesivamente al menor
involucrado, para evitar una experiencia traumatizante34 .
Sin embargo, esta tesis no establece cuales serán esas medidas que deberá tomar el juzgador para armonizar los derechos
en colisión.
Otra sentencia relevante, será aquella en la cual se concede que el Protocolo emitido por la Corte para quienes imparten
justicia en casos que involucren niñas, niños o adolescentes, no es vinculante y carece de valor normativo para fundar
una decisión jurisdiccional, sin embargo, sí constituye una herramienta para los juzgadores, al establecer prácticas para
el acceso a la justicia, fundadas en el respeto a los derechos de ese grupo vulnerable, lo cual es trascendente, pues no se
puede negar que la forma de realizar las entrevistas al menor puede ser crucial para obtener una respuesta que sea más
apegada a la realidad; que deben evitarse las preguntas cerradas y repetirse las preguntas lo menos posible, para impedir
que se vicien las respuestas. Asimismo, en los casos en los que haya indicios de maltrato infantil, violencia familiar,
incluso abuso sexual o conflictos emocionales derivados de divorcios conflictivos, los lineamientos citados persiguen una
doble finalidad: a) obtener un testimonio de calidad y conocer con un mayor grado de certeza lo que piensa o siente el
menor; y, b) evitar, en la medida de lo posible, revictimizarlo35 .

5. Conclusiones
Resulta evidente que, si bien la construcción de un andamiaje adecuado para la protección de los niños, niñas y adolescentes
que rinden declaración testimonial dentro de un proceso jurisdiccional de índole penal se encuentra incipiente, es mucho lo
que nos falta por determinar. Es cierto que los protocolos emitidos por la Corte Mexicana son herramientas para quienes
ejercen la función en comento, pero como ya vimos, al carecer de fuerza vinculante, son meras guías procesales, que si
bien resultan sumamente útiles, no obligan a nadie, siendo el único precepto que realmente establece ciertos lineamientos
para la actuación de los juzgadores la Ley general para niñas, niños y adolescentes, sin embargo, la misma es sumamente
genérica, al hacer referencia a todos los procedimientos en los que forme parte un menor de edad, pero sin precisar las
particularidades de los procesos penales. De lo anterior, surge la imperiosa necesidad de reformar el Código Nacional
de Procedimientos Penales a efecto de que se agreguen las pautas bajo las cuales se defina claramente cuáles son los
mecanismos adecuados para que los niños, niñas y adolescentes víctimas o testigos de un ilícito penal, puedan rendir una
declaración sin ser sometidos a experiencias que puedan afectar su dignidad, desarrollo, estabilidad emocional e incluso
su seguridad, de tal manera que no se vea comprometida su identidad, que el espacio donde se desarrolle la entrevista
con el mismo sea lúdica y agradable, que los cuestionamientos y entrevistas sean desarrollados por especialistas en la
materia, garantizando a su vez, que el acusado y su defensa, la fiscalía y cualquier otro interesado en el proceso, puedan
tener acceso al mismo, sin violentar la estabilidad y seguridad del niño o adolescente involucrado.

NOTAS:

1 Doctora en Derecho, Profesora Investigadora de tiempo completo de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma
de Chihuahua, Chihuahua, México, ORCID: [Link] Correo electrónico: ccobos@[Link].
2 Convención de los derechos del niño, de 1989.
3 Convención de los derechos del niño, de 1989.
4 GARCÍA (2012), p. 20.
5 Observación general No. 7, de 2006.
6 Observación general No. 4, de 2003.
7 Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescentes, de 2014.
8 Ley Nacional del sistema de justicia penal para adolescentes, de 2016.
9 Ley Nacional del sistema de justicia penal para adolescentes, de 2016.
10 CAMPOS (2009), p. 355.
11 GARCÍA (2012), p. 23.
12 Convención de los derechos del niño, de 1989.
13 GARCÍA (2012), p. 24.
14 GARCÍA (2012), p. 26.
15 Suprema Corte de Justicia de la Nación, Tesis 1a./J.44/2014, junio de 2014.
16 CILLERO (1999), p. 14
17 CILLERO (1999), p. 14.
18RAVETLLAT Y PINOCHET (2015), p. 930.
19 RAVETLLAT Y PINOCHET (2015), p. 931.
20 Observación general No. 7, de 2006.
21 Observación general No. 4, de 2003.
22 Observación general No. 12, de 2009.
23 GARCÍA (2012), p. 39.
24 GARCÍA (2012), p. 43.
25 ADR 1674/2014, Amparo Directo en Revisión, Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Ministro:
Arturo Zaldívar Lelo De Larrea, Divorcio necesario y pérdida de la patria potestad (interpretación del artículo 4º de la
constitución federal), Principio de desarrollo progresivo en adolescentes.
26 SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, MÉXICO (2014).
27 SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, MÉXICO (2014).
28 BORBOLLA (s.f.).
29 GOMEZ (2021).
30 SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, MÉXICO (2021).
31 Código Nacional de Procedimientos Penales, de 2014.
32 Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescentes, de 2014.
33 Suprema Corte de Justicia de la Nación, Tesis 1a./J. 12/2017, marzo de 2017. Derecho de los menores de edad a
participar en los procedimientos jurisdiccionales que afecten su esfera jurídica. Lineamientos para su ejercicio.
34 Tribunales Colegiados de Circuito, Tesis XXVII.1o.(VIII Región), Libro 3, Tomo III, febrero de 2014, Prueba testi-
monial de un menor dentro del procedimiento penal. la minoría de edad, por sí misma, no impide que el juez reciba su
declaración (legislación del estado de Oaxaca, en abrogación paulatina).
35 Primera Sala, Tesis: 1a. CCLXIII/2014, Julio de 2014. Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos
que involucren niñas, niños y adolescentes emitido por la Suprema Corte de justicia de la nación. No es vinculante y por
tanto no tiene valor normativo para fundar una decisión jurisdiccional, pero constituye una herramienta para quienes
ejercen dicha función.

BIBLIOGRAFIA:

Bibliografía citada
BORBOLLA, Julia (s.f.): “Antenas por los niños A.C.”. Disponible en: [Link]
[Link] [visitado el 10 de noviembre de 2022].
CAMPOS GARCÍA, Shirley (2009): “La Convención sobre los Derechos del Niño: el cambio de paradigma y el acceso a
la justicia”, en: Revista IIDH (Vol. 50), pp. 351-377.
CILLERO BRUÑOL, Miguel (1999): “El interés superior del niño en el marco de la Convención internacional
sobre los derechos del niño”, en: Instituto interamericano del niño, la niña y adolescentes. Disponible en:
[Link] [visitado el 10 de noviembre de 2022].
GARCÍA CHAVARRÍA, Ana Belem (2012): La Convención de los derechos del niño (México, Editorial Comisión Nacional
de los Derechos Humanos).
GOMEZ, Alejandra (2021): “Activa sus antenas para escuchar a niños víctimas de violencia”, en: El Diario de Juárez,
Domingo 29 de agosto de 2021. Disponible en: [Link]
[Link] [visitado el 17 de noviembre de 2022].
RAVETLLAT BALLESTÉ, Isaac y PINOCHET OLAVE, Ruperto (2015): “El interés superior del niño en el marco de la
Convención Internacional sobre los derechos del niño y su configuración en el derecho civil chileno”, en: Revista Chilena
de Derecho (Vol. 42, Nº 3), pp. 903-934.
SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, MÉXICO (2014): “Protocolo de actuación para quienes imparten
justicia en casos que involucren a niños, niñas y adolescentes”. Disponible en: [Link]
02/protocolo_nna.pdf [visitado el 20 de noviembre de 2022].
SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN, MÉXICO (2021): “Protocolo para juzgar con perspectiva de in-
fancia y adolescencia”. Disponible en: [Link]
con-perspectiva-de-infancia-y-adolescencia [visitado el 20 de noviembre de 2022].

Jurisprudencia citada
Tesis XXVII.1o.(VIII Región), Tribunales Colegiados de Circuito, Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima
Época, Libro 3, Tomo III, febrero de 2014.
Tesis 1a./J.44/2014, Primera Sala, Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, libro 7, t. I, junio de
2014.
Tesis: 1a. CCLXIII/2014, Primera Sala, Semanario Judicial de la Federación y su gaceta, Libro 8, Julio de 2014, Tomo
I, julio de 2014.
Tesis 1a./J. 12/2017, Primera Sala, Gaceta del Semanario Judicial de la Federación, Décima Época, Libro 40, Tomo I,
marzo de 2017.

Normas jurídicas citadas


Convención de los derechos del niño, Organización de las Naciones Unidas. Nueva York, 20 de noviembre de 1989.
Código Nacional de Procedimientos Penales. Congreso de la Unión, Diario Oficial de la Federación, México, 5 de marzo
de 2014.
Ley General de los derechos de niñas, niños y adolescentes. Congreso de la Unión, Diario Oficial de la federación, México,
4 de diciembre de 2014.
Ley Nacional del sistema integral de justicia penal para adolescentes. Congreso de la Unión, Diario Oficial de la Federación,
México, 16 de junio de 2016.
Observación General No. 7, Realización de los derechos del niño en la primera infancia. Comité de los Derechos del niño,
Ginebra, 20 de septiembre de 2006.
Observación General No. 4, La salud y el desarrollo de los adolescentes en el contexto de la Convención sobre los derechos
del niño. 21 de Julio de 2003.
Observación General No. 12, El derecho del niño a ser escuchado. Comité de los derechos del niño, Ginebra, 12 de junio
de 2009.

INDICE:

PRESENTACIÓN ....................................................................................................................... 13
Dr. Cristian Contreras Rojas
PRIMERA PARTE: Una mirada desde el proceso penal extranjero
EL INTERROGATORIO DE MENORES: UNA PRUEBA PERICIAL A EVITAR
Jordi Nieva Fenoll
1. INTRODUCCIÓN INTERROGATORIO Y SUPERSTICIÓN
2. LA VULNERABILIDAD DE UN MENOR Y SU INTERROGATORIO
3. LA EVALUACIÓN PSICOLÓGICA DE LA CREDIBILIDAD DEL MENOR
4. CUMPLIMIENTO DE ESTÁNDARES CIENTÍFICOS DE LA ENTREVISTA COGNITIVA
5. UN MEDIO DE PRUEBA DEMASIADO CONTROVERTIBLE
6. BIBLIOGRAFÍA CITADA .
DECLARACIONES TESTIMONIALES DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES EN EL SISTEMA
PENAL MEXICANO
Claudia González Cobos
1. INTRODUCCIÓN
2. NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES, SU CONCEPTUALIZACIÓN, DELIMITACIÓN Y SU RECONOCIMIENTO
COMO SUJETO DE DERECHO
2.1 CONCEPTUALIZACIÓN DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES
2.2DELIMITACIÓN DE LOS NIÑOS Y LOS ADOLESCENTES
2.3 LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES COMO SUJETOS DE DERECHO
2.4 PRINCIPIOS QUE REGULAN A LOS NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES
2.4.1. Principio de no discriminación
[Link] de interés superior de la niñez
2.4.3. Principio del derecho a la vida, supervivencia y desarrollo
2.4.4. Principio de inclusión y participación
3. DISPOSITIVOS QUE REGULAN LA PARTICIPACIÓN DE NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES EN EL PRO-
CEDIMIENTO PENAL MEXICANO
3.1. DISPOSITIVOS NO VINCULANTES QUE REGULAN LA PARTICIPACIÓN DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLES-
CENTES EN EL PROCEDIMIENTO PENAL
3.1.1. Protocolo de actuación para quienes imparten justicia en casos que involucren a niños, niñas y adolescentes emi-
tido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación ...
[Link] para juzgar con perspectiva de infancia y adolescencia

3.2 DISPOSITIVOS VINCULANTES QUE REGULAN LA PARTICIPACIÓN DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES


EN EL PROCEDIMIENTO PENAL
3.2.1 Código Nacional de procedimientos penales
3.2.2 Ley general de los derechos de niñas, niños y adolescentes
4 CRITERIOS RELEVANTES DE LA SUPREMA CORTE
5. CONCLUSIONES .
BIBLIOGRAFÍA CITADA
JURISPRUDENCIA CITADA
NORMAS JURÍDICAS CITADAS

AVANCES Y RETOS DE LA “DECLARACIÓN ESPECIAL” EN LA EXPERIENCIA BRASILEÑA,


EN LOS CINCO AÑOS DE VIGENCIA DE LA LEY 13.341/2017
Vitor de Paula Ramos
1. INTRODUCCIÓN
2. BREVE HISTORIA. LA “DECLARACIÓN SIN DAÑOS”, SIN PREVISIÓN EN LA LEY, Y EL CONTEXTO
ANTERIOR A LA LEY 13.341 .
3. LA DECLARACIÓN ESPECIAL. AVANCES Y RETOS
3.1 LOS AVANCES DE LA LEY Y LA ATENCIÓN A LAS RECOMENDACIONES CIENTÍFICAS
3.2LOS RETOS: ¿CÓMO UNIFORMAR Y CONTROLAR EL PROCEDIMIENTO?
4. CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA CITADA
JURISPRUDENCIA CITADA

LA PROTECCIÓN DE LOS MENORES EN EL PROCESO PENAL: LA PRÁCTICA DE LAS


DECLARACIONES COMO PRUEBA PRECONSTITUIDA
Laura Álvarez Suárez
1. INTRODUCCIÓN
2. NORMATIVA INTERNACIONAL Y DE LA UNIÓN EUROPEA EN MATERIA DEL INTERÉS SUPERIOR DEL
MENOR Y DE LA PROTECCIÓN DE LAS VÍCTIMAS
ESPECIALMENTE VULNERABLES
3. EVOLUCIÓN EN EL SISTEMA PROCESAL ESPAÑOL EN LA PROTECCIÓN JURÍDICA DE LOS MENORES
4. LA REFORMA OPERADA POR LOPIIAV: FUNDAMENTO Y NUEVA REGULACIÓN
4.1 LA NECESIDAD DE LA CÁMARA GESELL PARA CUMPLIR CON LA PREVISIÓN DEL APARTADO DOS
DEL ARTÍCULO 449 TER DE LA LECRIM
5. VALORACIÓN FINAL
BIBLIOGRAFÍA CITADA
JURISPRUDENCIA CITADA

SEGUNDA PARTE: Examen al modelo de la Ley de entrevistas videograbadas


LEY 21.057 DE ENTREVISTAS VIDEOGRABADAS. FUNDAMENTOS, IMPLEMENTACIÓN Y DE-
SAFÍOS PARA SU BUEN FUNCIONAMIENTO A TRES AÑOS DE SU ENTRADA EN VIGENCIA
Nicolás Pietrasanta Muñoz
Catalina Fernández Cruzat
Carolina Puyol Wilson
1. INTRODUCCIÓN
2. PREVALENCIA DE LA VIOLENCIA SEXUAL HACIA NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES Y LA RESPUESTA
DEL SISTEMA DE JUSTICIA PENAL
3. LEY 21.057: OBJETIVO, CARACTERÍSTICAS Y PILARES PARA SU ADECUADA IMPLEMENTACIÓN Y
FUNCIONAMIENTO
3.1. OBJETIVO Y CARACTERÍSTICAS
3.2. IMPLEMENTACIÓN
4. FUNDAMENTOS TÉCNICOS DE LA ENTREVISTA INVESTIGATIVA VIDEOGRABADA
5. DESARROLLO Y EFECTIVIDAD DE LOS PROCESOS FORMATIVOS DE ENTREVISTADORES EN CHILE
5.1 DISEÑO Y CARACTERÍSTICAS DE LOS CURSOS INICIALES DE FORMACIÓN ESPECIALIZADA PARA EN-
TREVISTADORES E INTERMEDIARIOS
5.1 EVALUACIÓN DE EFECTIVIDAD DE LA FORMACIÓN DE ENTREVISTADORES 109
6. AVANCES Y DESAFÍOS PARA EL ADECUADO FUNCIONAMIENTO DE LA LEY 21.057 111
6.1 NECESIDADES DE FORMACIÓN AVANZADA EN ENTREVISTA INVESTIGATIVA E INTERMEDIACIÓN
6.2 EL BIENESTAR DEL ENTREVISTADOR
6.3 FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA: COBERTURA Y TIEMPO TRANSCURRIDO DESDE LA DENUNCIA
HASTA LA REALIZACIÓN DE ENTREVISTAS INVESTIGATIVAS VIDEOGRABADAS
BIBLIOGRAFÍA CITADA

CUANDO LAS FORMAS SÍ IMPORTAN: LA DECLARACIÓN DEL NNA EN LA LEY DE ENTRE-


VISTAS VIDEOGRABADAS Y EL DERECHO A LA CONFRONTACIÓN. HACIA UN ESTÁNDAR
DE COMPATIBILIZACIÓN DE DERECHOS
Ramón García Odgers
Cristian Gutiérrez Lecaros
1.
INTRODUCCIÓN
LA DECLARACIÓN DEL NNA EN EL PROCESO PENAL CHILENO
2.1 EL PUNTO DE PARTIDA: LA CONFIGURACIÓN ADVERSARIAL DEL JUICIO ORAL EN CHILE Y LA REN-
DICIÓN DE LA PRUEBA. EL EXAMEN Y
CONTRA EXAMEN DE TESTIGOS
[Link] TESTIMONIO DEL NNA EN EL PROCESO PENAL ANTES DE LA LEV
3.
MODIFICACIONES AL ENTORNO Y MECANISMO DE PRODUCCIÓN DE LA PRUEBA A PROPÓSITO DE LA
LEY Nº 21.057
3.1 LA ENTREVISTA INVESTIGATIVA VIDEOGRABADA (EIV)
3.2 LA DECLARACIÓN JUDICIAL (DJ)
3.3 LA CONFRONTACIÓN Y LA DECLARACIÓN ANTICIPADA
3.4 CONCLUSIONES PRELIMINARES
4. CONTENIDO Y ALCANCES DEL DERECHO A LA CONFRONTACIÓN
4.1. LA CONFRONTACIÓN EN LA NORMATIVA Y JURISPRUDENCIA DE DERECHOS HUMANOS
4.2. LA CONFRONTACIÓN EN LA JURISPRUDENCIA DE LA CORTE SUPREMA DE ESTADOS UNIDOS
4.3 LA CONFRONTACIÓN EN CHILE Y LA LEV
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA CITADA
JURISPRUDENCIA CITADA
Jurisprudencia nacional
Jurisprudencia internacional
NORMAS JURÍDICAS CITADAS

ESTÁNDARES NORMATIVOS PARA LAS DECLARACIONES JUDICIALES DE NIÑOS, NIÑAS Y


ADOLESCENTES Y SU APRECIACIÓN, EN EL SISTEMA DE LA LEY 21.057 SOBRE ENTREVIS-
TAS VIDEOGRABADAS
Nora Rosati Jerez
Alicia Fuentes Rebolledo
1.
INTRODUCCIÓN
LA INSERCIÓN DE DOS NUEVAS TÉCNICAS EN EL SISTEMA DE JUSTICIA PENAL, ACTUACIONES PROCE-
SALES QUE LAS CONTIENEN
REGULACIONES FORMALES EN CADA UNA DE LAS TÉCNICAS Y SU INCIDENCIA
CUESTIONES DE FONDO SOBRE CADA UNA DE LAS TÉCNICAS, INCIDENTES PARA LA VALORACIÓN DEL
RELATO QUE EMERGE A TRAVÉS DE ELLAS
4.1 SOBRE LA TÉCNICA DE ENTREVISTA INVESTIGATIVA VIDEOGRABADA
4.2 SOBRE LA TÉCNICA DE INTERMEDIACIÓN
5. RELACIÓN PROCESAL ENTRE AMBAS INSTANCIAS DE RELATO, HIPÓTESIS EN QUE LA EIV ES INCOR-
PORADA AL JUICIO ORAL PARA SUSTITUIR, APORTAR O CONTRASTAR A LA DECLARACIÓN JUDICIAL
VÍA INTERMEDIACIÓN
6. DESAFÍOS EN LA EVALUACIÓN Y PONDERACIÓN DE LA ENTREVISTA INVESTIGATIVA VIDEOGRABADA
6.1 ELEMENTOS DE COTEJO E INCIDENCIA DE POSIBLES ERRORES DE TÉCNICA
6.1.1. En relación a las etapas y fases de la EIV
6.1.2. En relación al uso de los tipos de preguntas
6.2. APRECIACIÓN GENERAL CONSECUENCIA DEL SEGUIMIENTO DE LA TÉCNICA
7.
DESAFÍOS EN LA PONDERACIÓN DE LOS DICHOS DEL NNA EN EL CONTEXTO DE SU DECLARACIÓN
JUDICIAL VÍA TÉCNICA DE INTERMEDIACIÓN
7.1 A PARTIR DE LA METODOLOGÍA Y CONTEXTO PROCESAL
7.2 SOBRE LA BASE DE CUESTIONES DE FONDO VINCULADAS AL RELATO QUE EMANA DE LA TÉCNICA
7.3 SOBRE ELEMENTOS PARA EL ANÁLISIS CONJUNTO DE LOS RELATOS EMANADOS EN AMBAS INSTAN-
CIAS A PARTIR DE LAS DOS METODOLOGÍAS
8.
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA CITADA
NORMAS JURÍDICAS CITADAS

VALORACIÓN PROBATORIA DE LA PERICIA SOBRE CREDIBILIDAD DEL RELATO EN NIÑOS,


NIÑAS Y ADOLESCENTES: ALGUNAS REFLEXIONES EN TORNO A SU EVALUACIÓN Y CON-
TROL EN SEDE PROCESAL PENAL
Ramón Beltrán Calfurrapa
1.
INTRODUCCIÓN
LA DECLARACIÓN DE NNA EN EL PROCESO PENAL: EVOLUCIÓN Y ACTUALIDAD
LA CREDIBILIDAD DEL RELATO DE NNA Y SUS MECANISMOS DE DETERMINACIÓN
LA VALORACIÓN PROBATORIA DE LA CREDIBILIDAD DEL RELATO DE LOS NNA Y SUS NIVELES DE
FIABILIDAD EN SEDE PROCESAL PENAL
CONCLUSIONES
BIBLIOGRAFÍA CITADA
JURISPRUDENCIA CITADA

EL MODELO ESTABLECIDO POR LA LEY N° 21.057 COMO ESTÁNDAR PARA LA VALORACIÓN


DE LAS DECLARACIONES DE NIÑAS, NIÑOS Y ADOLESCENTES
Cristian Contreras Rojas
1.
TELÓN DE FONDO
ELEMENTOS CENTRALES QUE MARCAN LA PRÁCTICA DE LAS DECLARACIONES JUDICIALES DE NNA
BAJO EL ALERO DE LA LEVG
EL “PROBLEMA” DE LA FALTA DE INMEDIACIÓN
EN DEFINITIVA, ¿A QUÉ DEBE ATENDER EL TRIBUNAL PARA VALORAR CORRECTAMENTE ESTE MEDIO
DE PRUEBA?
IDEAS FINALES: HACIA UN ESTÁNDAR GENERAL DE VALORACIÓN
BIBLIOGRAFÍA CITADA
JURISPRUDENCIA CITADA

Tirant Lo Blanch 2025

También podría gustarte