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EL MANDATO
Define el mandato el artículo 2116: "El mandato es un contrato en que una persona
confía la gestión de uno o más negocios a otra, que se hace cargo de ellos por cuenta y
riesgo de la primera".
"La persona que confiere el encargo que se llama comitente o mandante, y la que lo
acepta apoderado, procurador, y en general, mandatario".
"Puede haber uno o varios mandantes y uno o más mandatarios" (artículo 2126).
CARACTERES DEL CONTRATO
El mandato es un contrato comúnmente consensual, por su naturaleza oneroso y
bilateral.
Rasgo característico del mandato es que el mandatario actúe por cuenta y riesgo del
mandante.
EL MANDATO ES GENERALMENTE CONSENSUAL
El mandato es un contrato comúnmente consensual. Se perfecciona, pues, por el solo
consentimiento de mandante y mandatario.
La voluntad del mandante de confiar la gestión de un negocio a un mandatario, y la
voluntad de éste de aceptar el encargo puede manifestarse tácitamente.
a) En efecto, el artículo 2123 dispone que "el encargo que es objeto del mandato puede
hacerse por escritura pública o privada, por cartas, verbalmente o por cualquier otro modo
inteligible, y aun por la aquiescencia de una persona a la gestión de sus negocios por otra".
Cuando un contrato se otorga por escrito, regularmente el instrumento deja constancia
del consentimiento de ambas partes. En el mandato, el documento deja constancia, por lo
general, sólo de voluntad del mandante que propone al mandatario la realización de un
encargo, que éste puede aceptar o rechazar. El consentimiento del mandatario, aceptando el
encargo, interviene a posteriori.
b) El encargo debe ser aceptado por el mandatario. El artículo 2124 previene que "el
contrato de mandato se reputa perfecto por la aceptación del mandatario".
La aceptación del mandatario puede ser expresa o tácita. Cuando el mandato se
otorga por escrito y posteriormente sobreviene la aceptación del mandatario, generalmente la
aceptación será tácita.
Importa aceptación tácita "todo acto en ejecución del mandato" (artículo 2124 inciso
2). Es menester, por tanto, que el mandatario ejecute actos positivos de gestión del mandato;
su silencio no constituye aceptación.
Sin embargo, por excepción, el silencio del mandatario suele importar que acepta el
encargo. En efecto, el artículo 2125 dispone: "Las personas que por su profesión u oficio se
encargan de negocios ajenos, están obligadas a declarar lo más pronto posible si aceptan o
no en encargo que una persona ausente les hace; y a transcurrido un término razonable, su
silencio se mirará como aceptación".
La persona ausente que hace el encargo confía en que será aceptado por quien hace
su profesión de la gestión de negocios ajenos y que éste adoptará las medidas encaminadas
al resguardo de sus intereses.
Pero, aunque rechacen el encargo las personas que se encargan habitualmente de
negocios ajenos, "deberán tomar las providencias conservativas urgentes que requiera el
negocio que se les encomienda" (artículo 2125 inciso 2).
c) Aunque perfecto el mandato por la aceptación del mandatario, puede éste retractarse.
No impone la retractación responsabilidad al mandatario si se verifica "mientras el
mandante se halle todavía en aptitud de ejecutar el negocio por si mismo, o de cometerlo a
diversa persona". En caso contrario, es responsable de los perjuicios que ocasione al
mandante su retractación.
Se explica que el mandatario pueda unilateralmente poner fin al mandato porque,
debido a su peculiar naturaleza, el contrato termina por la renuncia del mandatario (artículo
2163 Nº4).
EL MANDATO SOLEMNE
Generalmente consensual, por excepción, el mandato suele ser solemne.
A. Gormaz
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El artículo 2123 establece que no se admitirá la escritura privada para acreditarlo
"cuando las leyes requieran un instrumento auténtico". La norma concuerda con el artículo
1701, en cuya virtud la falta de instrumento público no puede suplirse por ninguna otra prueba
en los actos o contratos en que la ley exige esa solemnidad.
⮚ Es solemne el mandato judicial. Las solemnidades pueden consistir en una escritura
pública, un acta extendida ante un juez de letras o un juez árbitro y suscrita por todos
los otorgantes o por declaración escrita del mandante y autorizada por el secretario
del tribunal que está conociendo de la causa (artículo 6º del C. P. C.).
b) También es solemne el mandato para contraer matrimonio, que debe contar por
escritura pública (artículo 15 de la Ley Nº4.808).
c) Debe constar por escritura pública, asimismo, el mandato que confiera la mujer
casada para expresar su consentimiento para la enajenación de bienes raíces sociales
(artículo 1749) o inmuebles suyos que el marido esté o pueda estar obligado a restituirle en
especie (artículo 1754).
MANDATO PARA EJECUTAR ACTOS SOLEMNES
La generalidad de la doctrina y la jurisprudencia estima que el mandato para la
ejecución de un acto solemne debe estar revestido de las mismas solemnidades que éste.
Así, el mandato para comprar o vender un bien raíz debe otorgarse por escritura pública.
Dos razones se invocan en apoyo de esta doctrina:
a) El consentimiento del mandante, generador del contrato, debe constar de escritura
pública, porque la venta de bienes raíces la requiere y la observancia de la formalidad
prescrita por ley es la manera como se expresa dicho consentimiento.
b) Por otra parte, si el mandato es regularmente consensual, de acuerdo con lo
dispuesto en el artículo 2123, la misma norma establece que se exceptúa el caso en que
debe constar el instrumento auténtico, y no vale, en tal evento, la escritura privada.
Existen algunos autores que rechazan esta doctrina, dando los siguientes
argumentos:
a) En primer lugar, el mandante no manifiesta su consentimiento necesario para que se
genere el contrato de compraventa cuando encarga al mandatario comprar o vender. El
mandatario que compra o vende, en cumplimiento del encargo, expresa su propio
consentimiento y no el del mandante.
Así resulta de la lectura atenta del artículo 1448. Lo que una persona -el mandatario-
ejecuta a nombre de otra, debidamente facultada, produce respecto del mandante iguales
efectos que si el mandante hubiese él mismo contratado. Quien contrata es el mandatario,
sólo en virtud de la representación el contrato surte efecto respecto del mandante como si él
hubiere contratado.
b) Por otra parte, el artículo 2151 establece que el mandatario, en el desempeño del
cargo, puede contratar a nombre del mandante o en el suyo propio. En el primer caso, se
obliga sólo al mandante; en el segundo, únicamente al mandatario.
Cuando el mandatario contrata nomine propio, no cabe duda que es él y no el
mandante quien presta su consentimiento. No obstante, existe entre ellos un mandato. Si
obrando de este modo, compra el mandatario un bien raíz para el mandante, no es posible
cuestionar la validez de la compra porque el mandato no conste de escritura pública.
EL NEGOCIO NO DEBE INTERESAR SOLO AL MANDATARIO
El mandato se celebra comúnmente en interés exclusivo del mandante.
Si el negocio es de mutuo interés para el mandante y el mandatario, del mandante y
un tercero, o de un tercero exclusivamente, "habrá verdadero mandato". En caso de que el
mandante obre sin autorización del tercero mediará entre ambos un cuasicontrato de agencia
oficiosa (artículo 2120).
Pero no existe mandato si el negocio interesa solamente al mandatario; semejante
mandato "es un mero consejo, que no produce obligación alguna" (artículo 2119 inciso 1).
Dado maliciosamente, obliga a la indemnización de los perjuicios (artículo 2119 inciso 2).
CAPACIDAD DE LAS PARTES
El mandante y el mandatario desempeñan un rol totalmente diverso en el contrato de
mandato.
A. Gormaz
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Por este motivo, la capacidad que requiere uno y otro para celebrar el contrato ha de
ser necesariamente diversa.
CAPACIDAD DEL MANDANTE
No ha señalado la ley normas especiales que regulen la capacidad del mandante. La
aplicación de los principios generales, sin embargo, es suficiente para llenar este vacío.
Basta considerar, en efecto, que es jurídicamente el mandante quien celebra el acto y
que el mandatario es solo un instrumento suyo, su representante. Por tanto, el mandante
debe tener la capacidad necesaria para ejecutar el acto a que el mandato se refiere.
CAPACIDAD DEL MANDATARIO
Entre tanto, puede desempeñar las funciones de mandatario una persona incapaz. El
artículo 2128 dispone: "Si se constituye mandatario a un menor adulto, los actos ejecutados
por el mandatario serán válidos respecto de terceros en cuanto obliguen a éstos y al
mandante; pero las obligaciones del mandatario para con el mandante y terceros no podrá
tener efecto sino según las reglas relativas a los menores".
La regla se justifica porque es al mandante a quien afectan las consecuencias del
acto; la capacidad del mandatario, por lo mismo, es indiferente. La incapacidad es una
medida de protección que no se justifica puesto que el mandatario incapaz no compromete su
patrimonio.
En las relaciones del mandante con terceros no tiene ninguna influencia la
incapacidad del mandatario: se obliga el mandante para con terceros y éstos se obligan para
con él.
Muy diversa es la situación en las relaciones del mandatario con el mandante y
terceros; influye decisivamente en estas relaciones la incapacidad del mandatario. A menos
que en la aceptación del mandato haya intervenido la autorización de representante legal del
incapaz, no serán válidas las obligaciones del mandatario; en definitiva, no podrá
reclamársele el cumplimiento de las obligaciones derivadas al mandato sino en cuanto se
hubiere hecho más rico.
DIVERSAS CLASES DE MANDATO
El mandato puede ser, atendida la extensión de los negocios confiados al mandatario,
general o especial.
Desde el punto de vista de las facultades conferidas al mandatario, puede el mandato
estar concebido en términos definidos o indefinidos.
MANDATO GENERAL Y ESPECIAL
Ha precisado la ley los conceptos de mandato general y especial.
El artículo 2123 establece que se llama especial al mandato que compromete "uno
más negocios especialmente determinados".
Añade la disposición que se denomina general el mandato "si se da para todos, con
una o más excepciones determinadas".
Esta clasificación interesa para conocer en qué clase de negocios puede
legítimamente intervenir el mandatario.
MANDATO DEFINIDO E INDEFINIDO
Puede el mandato estar concebido en términos generales o indefinidos, sin precisar
los poderes o facultades conferidos al mandatario. Por ejemplo, A confía poder a B para que
le administre su negocio o tal o cual negocio.
Puede el mandato, asimismo, está concebido en términos más o menos preciso y
definirse con alguna exactitud las atribuciones del mandatario. Así ocurre si A otorga a B un
mandato para vender, compra o hipotecar tales o cuales bienes, o en general los del
mandante.
FACULTADES DEL MANDATARIO
El mandato concebido en términos generales o indefinidos plantea el problema de
saber cuáles son las atribuciones que confiere al mandatario.
A. Gormaz
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El artículo 2132 resuelve esta cuestión diciendo que "el mandato no confiere
naturalmente al mandatario más que el poder de efectuar los actos de administración". Y la
disposición concluye que "para todos los actos que salgan de estos límites, necesitará de
poder especial".
Solamente queda el mandatario investido de la facultad de ejecutar actos de
administración, aunque el mandato le autorice para "obrar del modo que más conveniente le
parezca" o le otorgue la libre administración de negocio o negocios que se le han
encomendado.
El artículo 2133 prescribe que la facultad de obrar como mejor le pareciere no
autoriza al mandatario para alterar la sustancia del mandato, ni para los actos que exigen
poderes o cláusulas especiales".
La cláusula de libre administración confiere sólo al mandatario la facultad de ejecutar
los actos que las leyes designan como "autorizados por dicha cláusula".
En suma, por generales que sean los términos del mandato, y aunque se empleen
términos enfáticos que sugieran una gran latitud de poderes, no se confiere al mandatario
sino la facultad para ejecutar actos administrativos.
CONCEPTO DEL ACTO ADMINISTRATIVO
No ha definido la ley el concepto de acto de administración. Puede deducirse, sin
embargo, del tenor del artículo 391 que establece que "el tutor o curador administrará los
bienes del pupilo y es obligado a la conservación de estos bienes, a su reparación y cultivo".
Administrar es adoptar las medidas de carácter material o jurídicos tendientes a
conservar los bienes, a incrementarlos y obtener las ventajas que pueda procurar.
El artículo 2132 expresa que el mandato confiere naturalmente al mandatario el poder
de ejecutar los actos de administración, "como son pagar las deudas y cobrar los créditos del
mandante, perteneciendo unos y otros al giro administrativo ordinario; perseguir en juicio a
los deudores, intentar las acciones posesorias e interrumpir las prescripciones, en lo tocante
a dicho giro; contratar las reparaciones de las cosas que administra; y comprar los materiales
necesarios para el cultivo o beneficios de la tierra, minas, fabricas u otros objetos de industria
que se le hayan encomendado".
De este modo, la administración comprende la ejecución de actos de conservación,
esto es, encaminados a impedir la pérdida o menoscabo de los bienes.
Los actos conservativos pueden ser materiales o jurídicos. Es un acto material de
conservación efectuar las reparaciones que requiera el edificio que se administra; es un acto
jurídico de conservación la interposición de una querella posesoria, la interrupción de la
prescripción que corre contra el mandante.
Pero la acción de administrar no comprende sólo la ejecución de actos puramente
conservativos; abarca, asimismo, la ejecución de actos que tiendan a obtener de los bienes
administrados el provecho o rendimiento que están llamados ordinariamente a brindar.
Así, la administración de una casa permitirá al mandatario darla en arrendamiento; la
administración de un fundo facultará al mandatario para vender las cosechas.
Un límite no muy definido separa los actos de administración de los actos de
disposición, caracterizados estos últimos porque cambian o alteran la composición del
patrimonio.
La venta de un bien, a que sigue la correspondiente tradición, es un acto de
disposición; pero el acto será simplemente administrativo si lo que se vende son los frutos de
un bien, como la cosecha de un fundo, porque el acto tiende a obtener su provecho o
rendimiento normal.
El acto, que es de disposición en su esencia, en este último caso pertenece al "giro
ordinario" del negocio administrado, circunstancia que lo convierte en un acto de
administración.1
1 Ilustran estos conceptos los artículos 358, 387, 395 y 397 del Código del Comercio.
La administración de la sociedad corresponde de derecho a todos y a cada uno de los socios. El artículo 387 prescribe que, en
virtud de este mandato, "cada uno de los socios puede hacer válidamente todos los actos y contratos comprendidos en el giro
administrativo ordinario de la sociedad o que sean necesarios o conducentes a la consecución de los fines que ésta se hubiera
propuesto".
A. Gormaz
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ACTOS QUE REQUIEREN UN PODER ESPECIAL
El artículo 2132 inciso 2, establece, como regla general, que para todos los actos que
salgan de los límites que señala necesita el mandatario de un poder especial o expreso.
Pero se ha cuidado el legislador de señalar algunos casos en que el otorgamiento de
un poder especial es indispensable.
a) Un poder especial es necesario para transigir. El artículo 2448 prescribe que "todo
mandatario necesitará de poder especial para transigir", con especificación de los bienes,
derechos y acciones sobre que debe versar la transacción.
b) El artículo. 7 del Código de Procedimiento Civil declara que no se entienden
conferidas al mandatario, "sin especial mención", las facultades de desistirse en primera
instancia de la acción deducida, aceptar la demanda contraria, absolver posiciones, renunciar
los recursos o los términos legales, transigir, comprometer, otorgar a los árbitros facultades
de arbitradores, aprobar convenios y percibir.
FACULTADES ESPECIALES QUE EL CODIGO REGLAMENTA
Ha determinado el Código, asimismo, el alcance de ciertas facultades especiales
conferidas al mandatario.
a) En efecto, el artículo 2141 establece que la facultad de transigir no comprende la de
comprometer y viceversa.
b) La facultad de vender comprende naturalmente la facultad de recibir el precio (artículo
2142).
No establece la ley que se requiera un poder especial para vender. La facultad de
vender depende de que las cosas vendidas quepan o sean extrañas al giro ordinario del
negocio administrado.
OBLIGACIONES DEL MANDATARIO
Pesan sobre el mandatario dos obligaciones fundamentales: a) cumplir el mandato y
b) rendir cuentas de su gestión.
1. OBLIGACION DE CUMPLIR EL MANDATO
Aunque el Código no lo haya dicho expresamente, es obvio que el mandatario debe
cumplir el mandato, ejecutar el encargo de que se le ha confiado.
Toda vez que de la inejecución del mandato se siga un perjuicio para el mandante,
tendrá derecho para que el mandatario le indemnice.
EL MANDATARIO DEBE CEÑIRSE A LOS TERMINOS DEL MANDATO
Debe el mandatario, en la ejecución del mandato, conformarse a los términos en que
le fue conferido.
El artículo 2131 establece esta regla: "El mandatario se ceñirá rigurosamente a los
términos del mandato, fuera de los casos en que las leyes le autoricen para obrar de otro
modo".
Solamente los actos que el mandatario ejecute dentro de los límites del mandato
obligan al mandante (artículo 2160, inciso 1).
Para que se entienda que el mandatario se ciñe a las instrucciones del mandato, debe
emplear los medios que el mandante ha querido que se empleen para lograr los fines del
mandato.
El artículo 2134 dispone: "La recta ejecución del mandato comprende no sólo la
sustancia del negocio encomendado, sino los medios por los cuales el mandante ha querido
que se lleve a cabo".
EXCEPCIONES
Sin un poder especial, no pueden los socios vender los inmuebles sociales. Pero, "no necesitan poder especial los
administradores para vender los inmuebles sociales, siempre que tal acto se halle comprendido en el número de las operaciones
que constituyen el giro ordinario de la sociedad" (artículo 397).
El acto se transforma en simplemente administrativo por el hecho de pertenecer al giro ordinario.
A. Gormaz
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La regla tiene excepciones; suele la ley autorizar al mandatario para que se ciña
estrictamente a los términos del mandato, bien porque las instrucciones recibidas resultan
impracticables, bien porque de su rigurosa aplicación se puede seguir un daño al mandante.
a) En efecto, el artículo 2149 dispone que el mandatario "debe abstenerse de cumplir el
mandato cuya ejecución sería manifiestamente perniciosa al mandante".
En consecuencia, no puede el mandatario, a pretexto de ceñirse estrictamente a los
términos del mandato, cumplir un encargo manifiestamente perjudicial para su comitente.
b) Si el mandatario se encuentra imposibilitado para actuar de acuerdo con las
instrucciones del mandante, no está obligado "a constituirse agente oficioso", o sea, a realizar
el encargo de una manera equivalente, "le basta tomar las providencias conservativas que
las circunstancias exijan" (artículo 2150, inciso 1)
En otros términos, la imposibilidad de obrar según las instrucciones recibidas permite
al mandatario excusarse de cumplir el encargo, con tal que adopte las medidas de
conservación necesarias para que no sufran menoscabo los intereses del mandante.
Con todo, el artículo 2150, inciso 2, añade: "Pero si no fuere posible dejar de obrar sin
comprometer gravemente al mandante, el mandatario tomará el partido que más se acerque
a sus instrucciones y que más convenga al negocio".
No le bastará, en tal caso, con adoptar providencias conservativas; deberá el
mandatario cumplir el encargo.
Toca al mandatario probar las circunstancias, constitutivas de fuerza mayor o caso
fortuito, que le imposibiliten para llevar a efectos las órdenes del mandante (artículo 2150,
inciso 3).
c) La recta ejecución del mandato, como se dijo, comprende los medios por los que el
mandante ha querido que se lleve a cabo.
Pero tales medios pueden resultar inadecuados. En tal caso, podrá el mandatario
apartarse de sus instrucciones al respecto y "emplear medios equivalentes, si la necesidad
obligare a ello y se obtuviere completamente de ese modo el objeto del mandato" (artículo
2134, inciso 2).
d) Por último, el artículo 2148 consagra una regla justa: "Las facultades concedidas al
mandatario se interpretarán con alguna más latitud, cuando no está en situación de poder
consultar al mandante".
PLURALIDAD DE MANDATARIOS
La pluralidad de mandatarios plantea la cuestión de averiguar en qué términos dividen
entre ellos la gestión del mandato.
Desde luego si el mandante ha previsto la forma en que debe dividirse la gestión, se
estará a la voluntad del mandante.
Pero si el mandante no ha expresado su voluntad, podrán los mandatarios dividir
entre ellos la gestión, a menos que el mandante haya dispuesto que deberán obrar de
consuno.
El artículo 2127 dispone: "Si se constituyen dos o más mandatarios, y el mandante no
ha dividido la gestión, podrán dividirla entre sí los mandatarios; pero si les ha prohibido obrar
separadamente, lo que hicieren de este modo será nulo".
PROHIBICIONES IMPUESTAS AL MANDATARIO EN LA EJECUCION DEL MANDATO
En sucesivas disposiciones, el Código establece importantes prohibiciones impuestas
al mandatario.
a) Se prohíbe al mandatario comprar para sí lo que el mandante le haya ordenado
vender y vender de lo suyo al mandante lo que se le ha ordenado comprar.
Teme el legislador que el mandatario sacrifique el interés del mandante en aras de su
propio interés y ha establecido esta prohibición de comprar y vender. La prohibición no es
absoluta; la compra o la venta son viables con la aprobación del mandante.
El artículo 2144 dispone: "No podrá el mandatario, por sí ni por interpuesta persona,
comprar las cosas que el mandante le ha ordenado vender, ni de vender de lo suyo al
mandante lo que éste le ha ordenado comprar, sino fuere con aprobación expresa del
mandante".
b) Puede el mandatario prestar dinero al mandante que le ha encargado tomar dinero
prestado, al interés fijado o, en su defecto, al interés corriente.
Pero le está vedado, a la inversa, tomar para sí el dinero cuya colocación el mandante
le ha confiado, a menos que medie la autorización de éste.
A. Gormaz
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El artículo 2145, en efecto, dispone: "Encargado de tomar dinero prestado podrá
prestarlo él mismo al interés designado por el mandante, o a falta de esta designación, al
interés corriente; pero facultado para colocar dinero a interés, no podrá tomarlo prestado para
sí sin aprobación del mandante".
c) Sin la expresa autorización del mandante, no es lícito al mandatario "colocar a interés
dineros del mandante" (artículo 2146, inciso 1).
En caso de colocar el dinero del mandante a un interés superior al designado por esté,
debe el mandatario abonárselo, "salvo que se le haya autorizado para apropiarse el exceso"
(artículo 2146, inciso 2).
d) Con tal que no se aparte de los términos del mandato, puede al mandatario
aprovecharse de las circunstancias para realizar el encargo con mayor beneficio y menor
gravamen para el mandante.
Pero se le prohíbe apropiarse lo que exceda el beneficio o disminuya el gravamen
designado por el mandante (artículo 2147, inciso 1).
En cambio, "si negociare con menos beneficios o más gravamen que los designados
en el mandato, le será imputable la diferencia" (artículo 2147, inciso 2).
RESPONSABILIDAD DEL MANDATARIO
El mandatario debe emplear en la ejecución del mandato la diligencia de un buen
padre de familia. El artículo 2129 dispone: "El mandatario responde hasta de la culpa leve en
el cumplimiento de su encargo".
Las circunstancias del mandato, sin embargo, influyen para agravar o atenuar la
responsabilidad del mandatario. La indicada responsabilidad "recae más estrictamente sobre
el mandatario remunerado" y será menos estricta "si el mandatario ha manifestado con
repugnancia el encargo, y se ha visto en cierto modo forzado a aceptarlo, cediendo a las
instancias del mandante" (artículo 2129 incisos 2 y 3).
No ha establecido el legislador que el mandatario remunerado responda de culpa
levísima y de la culpa grave o lata el mandatario que se ha resistido a aceptar el encargo. A
la postre, es el juez quien decide y la disposición es una simple recomendación para que se
muestre más severo o benévolo, según las circunstancias apuntadas.
RESPONSABILIDAD DEL MANDATARIO POR LA INSOLVENCIA DE LOS DEUDORES
No es responsable el mandatario, por regla general, del incumplimiento por los
terceros de las obligaciones contraídas para con el mandante por su intermedio; en otros
términos, no responde a la insolvencia de los deudores.
Es natural que así sea; el mandatario es un simple intermediario y los actos que
ejecutan generan obligaciones entre el mandante y terceros.
Sin embargo, en virtud de una expresa estipulación, puede el mandatario "tomar
sobre su responsabilidad la solvencia de los deudores y todas las incertidumbres y
embarazos del cobro" (artículo 2152).
En verdad, en tal caso, no existe verdadero mandato, puesto que el mandatario no
actúa por cuenta y "riesgo" del mandante.
El artículo 2152 previene que, como consecuencia de este pacto especial, el
mandatario se constituye "principal deudor con el mandante, y son de su cuenta hasta los
casos fortuitos y la fuerza mayor".
DELEGACION DEL MANDATO
¿Puede el mandatario confiar a otra persona la ejecución del encargo, esto es,
delegar el mandato?
La delegación está permitida salvo que el mandante prohíba al mandatario delegar;
pero las consecuencias de la delegación son sustancialmente diversas, según que el
mandante simplemente no la haya prohibido o bien la haya autorizado de un modo expreso.
Es menester pasar revista a las diversas hipótesis que pueden presentarse:
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a) La delegación no ha sido autorizada ni prohibida por el mandante. El mandatario
puede delegar el mandato, pero los terceros carecen de acción contra el mandante por los
actos delegados (artículo 2136).
El artículo 2135 dispone que el mandatario "responderá de los hechos del delegado,
como de los suyos propios".
b) La delegación ha sido autorizada sin indicación de la persona del delegado. Si el
mandante autoriza simplemente al mandatario para delegar, no es responsable el mandatario
de los actos del delegado, a menos que haya escogido a una persona "notoriamente incapaz
o insolvente" (artículo 2135, inciso 2).
c) La delegación ha sido autorizada con indicación de la persona del delegado. No es
responde el mandatario, en tal caso, de los actos del delegado porque se entiende constituido
un nuevo mandato entre mandante y delegado.
El artículo 2137 previene: "Cuando la delegación a determinada persona ha sido
autorizada expresamente por el mandante, se constituye entre el mandante y el delegado un
nuevo mandato que sólo puede ser revocado por el mandante, y no se extingue por la muerta
u otro accidente que sobrevenga al anterior mandatario".
d) La delegación ha sido prohibida por el mandante. El mandatario no puede delegar.
Los actos del delegado no obligan al mandante, a menos que éste ratifique.
En todo caso, aunque la delegación no haya sido autorizada por el mandante, éste
podrá ejercer contra el delegado las acciones del mandatario que le confirió el encargo
(artículo 2138).
DELEGACION DEL MANDATO JUDICIAL
La delegación del mandato, que no ha sido autorizada, no da derecho a terceros
contra el mandante por los actos del delegado, a menos que aquél la ratifique en forma
expresa o tácita.
En el mandato judicial la situación es diferente. El mandato judicial se puede delegar,
a menos que se le haya prohibido hacerlo, y los actos del delegado obligan al mandante.
El artículo 7º del Código de Procedimiento Civil dispone que el procurador puede
delegar el mandato "obligando al mandante, a menos que se le haya negado esta facultad".
2. OBLIGACION DE RENDIR CUENTAS
"El mandatario es obligado a dar cuenta de su administración", dispone el artículo
2155.
La obligación de rendir cuentas se justifica porque el mandatario no obra por su
cuenta, sino por cuenta del mandante. El mandante debe ser enterado de la forma como se
han gestionado los negocios.
Las partidas importantes de la cuenta deben ser documentadas, si el mandante no ha
relevado al mandatario de esta obligación (artículo 2155, inciso 2).
Puede el mandante relevar al mandatario de la obligación de rendir cuentas; pero no
queda por ello exonerado de los cargos que contra el justifique el mandante.
EL MANDATARIO DEBE RESTITUIR AL MANDANTE CUANTO HUBIERE RECIBIDO POR
EL
El artículo 2157 prescribe que el mandatario es responsable "de lo que ha recibido de
terceros en razón del mandato".
La restitución comprende lo que aun lo que el mandatario recibió y que no se debía al
mandante. Toca al mandante decidir la suerte de lo que recibió el mandatario y que no se le
debía.
Todavía más, la restitución debe incluir lo que el mandatario "ha dejado de recibir por
su culpa". Así, encargado de cobrar las rentas de arrendamiento de bienes del mandante,
deberá restituir lo que haya percibido por este concepto, así como las rentas que dejo de
percibir por descuido o negligencia.
SUERTE DE LAS ESPECIES METALICAS QUE EL MANDATARIO TIENE POR CUENTA
DEL MANDANTE
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Debe el mandatario restituir al mandante las especies metálicas que tuviere en su
poder, por cuenta del mandante.
El artículo 2153 previene que tales especies "perecen para el mandatario aun por
fuerza mayor o caso fortuito, salvo que estén contenidas en cajas o sacos cerrados y
sellados sobre los cuales recaiga el accidente o la fuerza o que por otros medios inequívocos
pueda probarse incontestablemente la identidad".
El mandatario es, en verdad, depositario de los dineros del mandante; por tratarse de
un depósito irregular, a menos que se encuentren en sacos o cajas cerradas y selladas, se
hace dueño de estos dineros, con cargo de restituir otro tanto (artículo 2221).
La fuerza mayor o caso fortuito no extinguen esta obligación de género o, en otros
términos, las cosas perecen para el mandatario.
INTERESES QUE DEBE EL MANDATARIO
Debe el mandatario intereses sobre los dineros del mandante que haya empleado en
su propio beneficio y sobre el saldo que en su contra arroje la cuenta.
a) El mandatario debe intereses corrientes por los dineros del mandante "que haya
empleado en utilidad propia” (artículo 2156 inciso 1).
b) Debe asimismo el mandatario "los intereses del saldo que de las cuentas resulte en
contra suya, desde que haya sido constituido en mora" (artículo 2156, inciso 2).
Los intereses, en este caso, serán los que resulten de la aplicación de las reglas del
Nº1 del artículo 1559 y prácticamente los intereses legales.
De este modo, por los dineros del mandante que empleó en su beneficio debe el
mandatario intereses corrientes; por el saldo de sus cuentas debe, generalmente, intereses
legales.
OBLIGACIONES DEL MANDANTE
Las obligaciones del mandante emanan del contrato mismo o de circunstancias
posteriores, derivadas de su ejecución; estas últimas, en consecuencia, pueden o no llegar a
existir.
Estas obligaciones son:
1. Cumplir las obligaciones contraídas por el mandatario;
2. Proveer al mandatario de lo necesario para cumplir el mandato;
3. Indemnizarle de los gastos y perjuicios en que se haya incurrido por causa del
mandato, y
4. Pagar la remuneración convenida o usual.
❖ CUMPLIMIENTO DE LAS OBLIGACIONES CONTRAIDAS POR EL MANDATARIO
El mandante debe cumplir las obligaciones que contraiga el mandatario, a su nombre,
dentro de los límites del mandato.
El artículo 2160, inciso 1º, dispone: "El mandante cumplirá las obligaciones que a su
nombre a contraído el mandatario dentro de los límites del mandato".
La disposición es una lógica consecuencia de la representación que el mandatario
inviste; los actos que ejecute se reputan actos del mandante.
Dos condiciones han de reunir para que el mandante quede colocado en la necesidad
de cumplir las obligaciones contraídas por el mandatario: a) que el mandatario obre a
nombre del mandante, y b) que actúe dentro de los límites del mandato.
EL MANDATARIO DEBE OBRAR A NOMBRE DEL MANDANTE
Ante terceros, con quienes contrata, el mandatario no representa al mandante y no lo
obliga, por consiguiente, sino a condición de obrar en su calidad de tal mandatario.
El artículo 2160 es concluyente: el mandante debe cumplir las obligaciones que "a su
nombre" contraiga el mandatario. Ya lo había dicho el artículo 1448: lo que una persona
ejecuta "a nombre de otra", estando debidamente facultada, produce iguales efectos que si el
representado hubiera actuado él mismo.
Por su parte, el artículo 2151 establece que el mandatario puede obrar a su propio
nombre y, en tal caso, "no obliga respecto de terceros al mandante".
El mandatario que obró a su propio nombre se obliga personalmente a terceros y el
mandante no contrae obligaciones. Pero en sus relaciones con el mandante, el mandatario se
reputará haber obrado por su cuenta de aquél; a ello se obligó al aceptar el mandato.
A. Gormaz
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En consecuencia, deberá rendir cuenta de su gestión, y, además, el mandante puede
exigirle que le ceda las acciones que le competan contra terceros con quienes contrató en su
propio nombre.
EL MANDATARIO DEBE OBRAR DENTRO DE LOS LÍMITES DEL MANDATO
Otra condición es menester para que el mandante se obligue y deba cumplir las
obligaciones contraídas a su nombre por el mandatario: que éste obre dentro de los límites
del mandato.
En cuanto excede de tales límites, carece de poder y, por lo mismo, no obliga al
mandante.
Pero el mandante puede aceptar las obligaciones contraídas por el mandatario, fuera
de los límites del mandato, mediante una ratificación. El artículo 2160, inciso 2 dispone que
"será, sin embargo, obligado el mandante si hubiera ratificado expresa o tácitamente
cualesquiera obligaciones contraídas a su nombre".
Expresa será la ratificación que se hace en términos formales. Es tácita la ratificación
que resulta de la ejecución de actos del mandato que importen su inequívoco propósito de
apropiarse de lo hecho por el mandatario.
EFECTOS DE LA EXTRALIMITACION DEL MANDATO
Establecido que el mandatario que se extralimita no obliga al mandante para terceros,
cabe averiguar si resulta él mismo obligado personalmente.
En principio, el mandatario tampoco se obliga personalmente o, como dice el artículo
2154, "no es responsable a terceros".
Para que el mandatario responda ante terceros es menester que concurra alguna de
las dos siguientes circunstancias: a) que se haya obligado personalmente (artículo 2154, Nº2)
o b) que no les haya dado suficiente conocimiento de sus poderes (artículo 2154, Nº1).
a) Quedará el mandatario responsable a terceros si ha asumido esta responsabilidad,
por ejemplo, para el caso de que el mandante no ratifique lo obrado fuera de los límites del
mandato.
b) La circunstancia de no dar a conocer debidamente a terceros sus poderes ha podido
inducir a éstos a creer que los límites del mandato no eran sobrepasados. Es justo que el
mandatario responda de las consecuencias de un error que es imputable.
Nada puede reprocharse al mandatario que ha dado a conocer sus poderes; los
terceros han tenido ocasión de percatarse de la insuficiencia de los poderes del mandatario y
probablemente contrataron en la esperanza de una ratificación del mandante.
CASOS EN QUE EL MANDATARIO SE CONVIERTE EN AGENTE OFICIOSO
En determinadas circunstancias el mandatario se convierte en un agente oficioso.
a) Se convierte en un agente oficioso el mandatario que ejecuta de buena fe un mandato
nulo. La buena fe ha de consistir, en este caso, en la ignorancia del mandatario de que es
nulo el mandato.
b) Asimismo se convierte en un agente oficioso el mandatario que excede los límites del
mandato por causa de una imperiosa necesidad.
El artículo 2122 dispone: "El mandatario que ejecuta de buena fe un mandato nulo o
que por una necesidad imperiosa sale de los límites de su mandato, se convierte en un
agente oficioso".
EJECUCION PARCIAL DEL MANDATO
El mandatario debe ejecutar íntegramente el encargo. ¿Y si lo ejecuta parcialmente?
La ejecución parcial del mandato no obliga al mandante, sino en cuanto del
cumplimiento del encargo reportare beneficio. El artículo 2161 dispone: "Cuando por los
términos del mandato o por la naturaleza del negocio apareciere que no debió ejecutarse
parcialmente, la ejecución parcial no obligará al mandante sino en cuanto le aprovechare".
Además, el mandatario deberá indemnizar al mandante los perjuicios que la ejecución
parcial le irrogare (artículo 2161, inciso 2).
❖ PROVISIÓN DE LO NECESARIO PARA CUMPLIR EL MANDATO
A. Gormaz
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Provisión de fondos
Con arreglo a lo prevenido en el Nº 1 del artículo 2158, el mandante es obligado "a
proveer al mandatario de lo necesario para le ejecución del mandato".
De este modo, si encarga al mandatario de la realización de una compra, deberá el
mandante proveerle de los dineros necesarios para pagar el precio.
No está obligado el mandatario a emplear recursos propios en el cumplimiento del
encargo. La falta de provisión de fondos autoriza al mandatario para desistir del encargo
(artículo 2159).2
❖ OBLIGACION DE INDEMNIZAR AL MANDATARIO
Contenido de esta obligación
Tiene el mandante la obligación de procurar que el mandatario quede totalmente
indemne de las resultas del desempeño del mandato.
La obligación se justifica porque el mandatario obra por cuenta del mandante, y muy
especialmente en el mandato gratuito.
La indemnización comprende:
a) El reembolso de "los gastos razonables causados por la ejecución del mandato"
(artículo 2158 Nº2).
b) El reintegro de "las anticipaciones de dinero con los intereses corrientes" (artículo
2158 Nº4), y
c) El pago "de las pérdidas en que haya incurrido sin culpa, y por causa del mandato"
(artículo 2158 Nº5).
❖ OBLIGACION DE REMUNERAR AL MANDATARIO
Pago de honorarios
Tiene el mandante, además, la obligación de pagar al mandatario "la remuneración
estipulada usual" (artículo 2158 Nº3).
En consecuencia, el mandante debe pagar la remuneración acordada, antes o
después del contrato; a falta de estipulación, la remuneración será la usual, esto es, la que se
acostumbra pagar por la clase de servicio de que se trate.
En caso de desacuerdo de las partes, la remuneración será fijada por el juez.
INELUDIBILIDAD DE LAS OBLIGACIONES DEL MANDANTE
¿Puede el mandante excusarse de pagar honorarios, de reembolsar gastos, anticipos
o perjuicios a pretexto de que no resultó exitosa la gestión del mandatario?
El artículo 2158 inciso final, responde negativamente a esta pregunta: "No podrá el
mandante dispensarse de cumplir estas obligaciones, alegando que el negocio encomendado
al mandatario no ha tenido buen éxito, o que pudo desempeñarse a menos costo; salvo que
le pruebe la culpa".
Es natural que así ocurra; el mandatario no se obliga a llevar el éxito el negocio que
se le ha confiado, sino a poner lo que esté de su parte para conseguir tal resultado. No puede
hacérsele responsable del fracaso sino a condición de que provenga de su culpa, por no
haber empleado en la gestión el cuidado de un buen padre de familia.
INCUMPLIMIENTO DEL MANDANTE
2 La obligación de proveer los fondos al mandatario reviste excepcional importancia en la letra de cambio que, por definición del
Art. 632 del Código de Comercio, es un mandato solemne por el cual el librador ordena al librado pague una determinada
cantidad de dinero a la persona destinada o a su orden. El librador ésta obligado "a poner en manos del librado antes del
vencimiento los fondos destinados al pago de la cantidad librada" (Art. 648 del C. De Comercio).
Del mismo modo, el girador de un cheque - orden dada a un banco para que pague a su presentación, todo o partes de los
fondos que el librador tenga disponibles en cuenta corriente - debe igualmente proveer de fondos al librado. El Art. 22 de la Ley
sobre Cuentas Corrientes Bancarias y Cheques dispone: "El librador deberá tener de antemano fondos a créditos disponibles
suficientes en cuenta corriente en poder del banco librado".
A. Gormaz
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La infracción del mandante de las obligaciones que le impone al mandato autoriza al
mandatario para excusarse del desempeño de su cargo.
El artículo 2159 dispone: "El mandante que no cumple por su parte aquello a que es
obligado, autoriza al mandatario para desistir de su encargo".
Parece obvio que la renuncia del mandatario, motivada por este incumplimiento del
mandante, no puede ocasionarle ninguna de las responsabilidades que, en otras
circunstancias, suele acarrear la renuncia.
DERECHO LEGAL DE RETENCION DEL MANDATARIO
Para garantizar al mandatario sus créditos por el concepto de gastos, anticipos,
pérdidas y honorarios, la ley le otorga el derecho legal de retención.
El artículo 2162 establece: "Podrá el mandatario retener los efectos que se le hayan
entregado por cuenta del mandante para la seguridad de las prestaciones a que éste fuere
obligado por su parte".
EXTINCION DEL MANDATO
Señala el artículo 2163 las causales de extinción del mandato.
El mandato termina:
1º Por el desempeño del negocio para que fue constituido;
2º Por la expiración de término o por el evento de la condición prefijados para la
terminación del mandato;
3º Por la renovación del mandante;
4º Por la renuncia del mandatario;
5º Por la muerte del mandante o mandatario;
6º Por la quiebra o insolvencia de uno u otro;
7º Por la interdicción del uno u del otro
8º Derogado
9º Por la cesación de las funciones del mandante, si el mandato ha sido dado en
ejercicio de ellas.
CUMPLIMIENTO DEL ENCARGO
Termina obviamente el mandato por el cumplimiento del encargo para que fue
conferido. El mandatario ha terminado su misión, pagado su obligación.
De esta manera termina, como se comprende, sólo el mandato que se ha otorgado
para un negocio concreto y determinado.
LLEGADA DEL PLAZO O PLAZO DE CUMPLIMIENTO DE LA CONDICION PREFIJADOS
El vencimiento del plazo o cumplimiento de la condición estipulados ponen término al
mandato.
El efecto propio de estas modalidades es la extinción de la relación jurídica en que
inciden.
REVOCACION DEL MANDATO
El mandato es un contrato de confianza y, por regla general, cede en exclusivo
beneficio del mandante.
Ambas circunstancias justifican que el mandante puede ponerle unilateralmente fin,
cuando crea convenirle. El artículo 2165 deja en claro que la revocación es una facultad
discrecional del mandante: "puede revocar el mandato a su arbitrio".
Tiene el mandante esta facultad, aunque el mandato sea remunerado; la estipulación
d un honorario no importa que el mandato ceda, a lo menos en parte, en favor del
mandatario. Por otra parte, el artículo 2165 no distingue entre mandato gratuito o
remunerado.
a) En cuanto a sus formas, la revocación del mandato puede ser expresa o tácita, total o
parcial.
La revocación tácita se produce por "el encargo del mismo negocio o distinta persona"
(artículo 2164 inciso 1º).
A. Gormaz
13
Será parcial la revocación si ella se refiere sólo a una parte de los negocios confiados
al mandatario. El otorgamiento de un mandato especial después de haberse conferido uno de
carácter general importa revocación del primero solamente en aquello sobre que versa el
segundo. El artículo 2164, inciso 2 dispone: "Si el primer mandato es general y el segundo
especial, subsiste el primer mandato para los negocios no comprendidos en el segundo".
b) La revocación, sea expresa o tácita, "produce su efecto desde el día en que el
mandatario ha tenido conocimiento de ella" (artículo 2165).
La noticia al mandatario de la revocación puede darse en cualquier forma; pero será
prudente darla por medio de una notificación judicial para que de ella quede constancia
auténtica.
Pero la revocación, aunque notificada al mandatario, no puede oponerse a terceros
que, ignorantes de ella, trataron de buena fe con el mandatario. Por este motivo el mandante
tendrá interés en notificar también a los terceros que, como consecuencia de sus relaciones
con el mandatario, conocen la existencia del mandato y podrían ser inducidos a contratar
nuevamente con él, por ignorancia de la revocación.
c) Revocado el mandato, el mandante tiene derecho a reclamar del mandatario la
restitución de los instrumentos que haya puesto en sus manos para la ejecución del encargo.
Pero de aquellas piezas que puedan servir al mandatario para justificar sus actos,
debe el mandante darle "copia firmada de su mano", cuando el mandatario lo exigiere
(artículo 2166).
RENUNCIA DEL MANDATARIO
Al igual que el mandante, el mandatario puede unilateralmente poner fin al mandato.
La renuncia deberá ponerse en conocimiento del mandante, por cualquier medio; pero
no surte sus efectos sino al cabo de un tiempo prudente para que el mandante pueda adoptar
las medidas adecuadas para la atención del negocio que había confiado al mandatario.
El artículo 2167 expresa: "La renuncia del mandatario no pondrá fin a sus
obligaciones sino después de transcurrido el tiempo razonable para que el mandante pueda
proveer a los negocios encomendados".
De esta manera, el mandatario que ha renunciado puede seguir los negocios del
mandante por un tiempo prudente o, en otros términos, la renuncia no pone término
instantáneo al contrato.
A propósito del mandato judicial, el artículo 10 del Código de Procedimiento Civil
dispone que el mandatario debe poner la renuncia en conocimiento de su mandante junto con
el estado del juicio, "y se entenderá vigente el poder hasta que haya transcurrido el término
del emplazamiento desde la notificación de la renuncia del mandante".
El mandatario que no continúa prestando atención a los negocios que se le
encomendaron, deberá indemnizar los perjuicios que la renuncia cause al mandante.
Cesa esta responsabilidad del mandatario cuando la renuncia es motivada: a) por la
imposibilidad que se encuentra de administrar por enfermedad u otra causa, y b) a
consecuencia de que la gestión le causa "grave perjuicio de sus intereses propios" (artículo
2167, inciso 2º).
Entre las causas que imposibiliten al mandatario para administrar, se cuenta, por
ejemplo, el incumplimiento de las obligaciones del mandante, como la de proveerle de los
medios adecuados para cumplir el mandato. El artículo 2159 autoriza al mandatario para
"desistir de su encargo" y es claro que tal renuncia no le acarreará responsabilidad por los
perjuicios que experimente el mandante.
MUERTE DEL MANDANTE O DEL MANDATARIO
La consideración de las personas es decisiva en el mandato. El mandante otorga el
mandato en razón de la confianza que le inspira el mandatario; el mandatario es movido a
aceptar el encargo por la estimación o afecto que le inspira el mandante.
Tal es la causa de que la muerte de una de las partes ponga fin al mandato. El
mandante no tendrá la misma confianza en los herederos del mandatario; los herederos del
mandante no inspiran probablemente al mandatario los mismos sentimientos de afecto y
estimación.
La muerte del mandatario pone siempre término al mandato; la muerte del mandante
pone fin al mandato; salvas excepciones.
a) No termina por la muerte del mandante el mandato llamado a ejecutarse después de
ella; los herederos suceden en los derechos y obligaciones del mandante (artículo 2169).
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b) Tampoco termina por la muerte del mandante el mandato judicial (artículo 369 del C.
Orgánico de Tribunales).
Pese a que el mandato termina siempre con la muerte del mandatario y que sus
obligaciones no pasan a sus herederos, la ley ha adoptado medidas para proveer a que los
intereses del mandante no queden abandonados.
Con este objeto, los herederos del mandatario que fueren hábiles para la
administración de sus bienes, los albaceas, los tutores o curadores y, en general, todos los
que sucedan en la administración de los bienes del mandatario difunto, deberán cumplir una
doble obligación:
1. dar aviso inmediato al mandante de la muerte del mandatario, y
2. hacer a favor del mandante lo que puedan y lo que las circunstancias exijan.
Las omisiones en que incurran al respecto los harán responsables de los perjuicios
que, por tal motivo, sufran los negocios del mandante (artículo 2170).
QUIEBRA O INSOLVENCIA DEL MANDANTE O MANDATARIO
La insolvencia y con mayor motivo la apertura de un proceso concursal de liquidación
de bienes respecto del mandatario pone fin al mandato; no merece confianza como gestor de
negocios ajenos quien no ha sido capaz de gestionar los propios.
En cuanto al mandante que se encuentra en la misma situación, estará impedido para
cumplir las obligaciones del mandato o, como en el caso de liquidación, la administración de
sus bienes pasa al Liquidador.
INTERDICCIÓN DEL MANDANTE O DEL MANDATARIO
La interdicción hace incapaz al mandante y al mandatario.
Se comprende que, si el mandatario no puede administrar sus propios bienes,
tampoco podrá administrar los ajenos. Por lo que toca al mandante interdicto, la
administración de sus bienes corresponde a un curador; además, como no puede administrar
sus bienes personalmente, es lógico que tampoco pueda hacerlo por intermedio de un
mandatario.
CESACION DE LAS FUNCIONES EN CUYO EJERCICIO SE OTORGO EL MANDATO
Termina el mandato por el hecho de cesar las funciones del mandante, si el mandato
ha sido otorgado en el ejercicio de tales funciones.
Se comprende que si el mandante cesa en las funciones en cuyo desempeño otorgó
el poder se extinga el mandato. De este modo, las funciones en que el mandante cesó, en
verdad, se prolongarían en el mandatario.
FALTA DE UNO DE LOS MANDATARIOS CONJUNTOS
A las causales que señala el artículo 2163 debe añadirse la falta de uno de los
mandatarios cuando éstos son varios y deben obrar de consumo.
El artículo 2172 previene: "Si son dos o más los mandatarios y por la constitución del
mandato están obligados a obrar conjuntamente, la falta de uno de ellos por cualquiera de las
causas antedichas pondrán fin al mandato".
ACTOS EJECUTADOS POR EL MANDATARIO DESPUÉS DE EXPIRADO EL MANDATO
Los actos ejecutados por el mandatario, después que el mandato ha tenido fin, no
obligan al mandante, no le son oponibles.
Tal es la regla general. Este principio tiene excepciones que encuentran su
fundamento en la buena fe de los terceros con quienes el mandatario contrata.
a) Si el mandatario ignora que ha expirado el mandato y cree, por consiguiente, que el
mandato subsiste, los actos que ejecute obligaran al mandante para con los terceros que, por
su parte, ignoran la extinción del mandato.
El artículo 2173, inciso 1º, dispone: "En general, todas las veces que el mandato
expira por una causa ignorada del mandatario, lo que éste haya hecho en ejecución del
mandato será válido y dará derecho a terceros de buena fe contra el mandante".
Se supone, en consecuencia, que tanto el mandatario como los terceros están de
buena fe.
En tales circunstancias, la situación del mandante y del mandatario será la misma que
si el acto se hubiera realizado antes de la expiración del mandato.
A. Gormaz
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b) Si el mandatario no ignoraba la expiración del mandato, pero esta circunstancia era
ignorada por los terceros, se obliga igualmente el mandante.
El artículo 273, inciso 2º, añade: "Quedará asimismo obligado el mandante, como si
subsistiera el mandato, a lo que el mandatario sabedor de la causa que lo haya hecho
expirar, hubiera pactado con terceros de buena fe; pero tendrá derecho a que el mandatario
lo indemnice".
En consecuencia, lo decisivo es la buena fe de los terceros; esta buena fe determina
que el mandante se obligue "como si subsistiere el mandato".
La buena o mala fe del mandatario es indiferente en las relaciones del mandante y
terceros. Importa solamente en las relaciones de mandante y mandatario. En ambos casos
debe el mandante cumplir las obligaciones contraídas por el mandatario; pero tiene derecho a
demandar perjuicios al mandatario de mala fe.
Toca al juez decidir acerca de la buena o mala fe de los terceros.
El artículo 2173 concluye: "Cuando el hecho que ha dado causa a la expiración del
mandato hubiere sido notificado al público por periódicos, y en todos los casos que no
pareciere probable la ignorancia del tercero, podrá el juez en su prudencia absolver al
mandante".
MODELOS
PODER GENERAL
_______________________________________
_______________________________________
En Santiago de Chile, a ___________________________________________, ante mí,
_______________________________________ Notario Público, con oficio en calle
_________________________________, Comuna de Santiago, comparecen: don/doña
________________________________, chileno, ______________,
______________________, cédula nacional de identidad número ______________ guión
________, domiciliado en esta ciudad, calle _______________________ número _____,
Comuna de ______________, el compareciente mayor de edad, quien acredita su identidad
con la cédula antes mencionada y expone: PRIMERO: Que por el presente instrumento viene
en conferir poder general amplio, con administración y disposición de bienes a don/doña
_____________________________, chileno/a, _____________, ______________, cédula
nacional de identidad número _______________ guión _____, para que actuando a su
nombre, asuma su representación en todos los asuntos, juicios y negocios de cualquier
naturaleza que sean y que actualmente tenga pendiente o le ocurra en lo sucesivo ante
cualquier persona, autoridad o corporación, ya sea civil, natural, jurídica, judicial o
administrativa, pudiendo en el desempeño de su cometido practicar cuantas diligencias,
trámites o actuaciones sean necesarios, y celebrar todos los actos, contratos o convenciones
que estime pertinentes. En general, y sin que la enunciación que sigue sea taxativa, podrá: a)
Comprar, vender, permutar, aportar en dominio a personas jurídicas, y en general adquirir y
enajenar a cualquier título, dar y tomar en arrendamiento, subarrendamiento o leasing y ceder
o transferir el dominio, posesión, la tenencia, uso y goce de toda clase de bienes, incluso
bienes raíces o derechos reales sobre ellos y valores mobiliarios, quedando expresamente
facultado para convenir en las convenciones respectivas todas las cláusulas de la esencia, de
la naturaleza y meramente accidentales que fueren procedentes para el adecuado cometido
que se le confía, y en especial, para fijar el precio y forma de pago, cabida y deslindes, y
otorgar finiquitos y cancelaciones; b) Ceder toda clase de créditos y derechos y aceptar
cesiones de ellos; c) Cobrar y percibir cualquier dinero, crédito, rentas, honorarios,
remuneraciones, pensiones, seguros, desahucios u otros haberes y otorgar cancelaciones,
resguardos, recibos y finiquitos; d) Constituir, aceptar, posponer, alzar, dividir, limitar y
cancelar hipotecas, prendas, fianzas y toda clase de garantías; e) Constituir y aceptar
A. Gormaz
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usufructos, servidumbres, prohibiciones de gravar y enajenar y cualquier derecho real u otro
gravamen; f) Donar, afianzar, constituirse en codeudor solidario y en avalista; g) Efectuar toda
clase de operaciones de comercio exterior, como importador o exportador suscribiendo los
registros de importación, de exportación y demás documentos inherentes a ellos y sus
anexos; ejecutar o contratar operaciones de cambios internacionales y compraventa de
divisas a futuro; autorizar cargos en cuentas corrientes para operaciones de comercio exterior
y/o cambios internacionales, hacer declaraciones juradas; asumir riesgos de diferencias de
cambio; tramitar ante el Banco Central de Chile y demás instituciones bancarias toda clase de
operaciones relacionadas con la exportación de mercaderías o bienes; endosar documentos
de embarque; retirar valores en custodia o garantía; cobrar giros postales o telegráficos;
hacer remesar al exterior o recibirlas; h) Celebrar con cualquier Banco, Financiera u otra
persona o entidad contratos de mutuo y créditos, préstamos con letras, cuentas corrientes de
depósito, de crédito y de ahorro, a la vista o a plazo; solicitar avances y sobregiros en cuenta
corriente; descontar letras de cambio, pagarés y otros efectos de comercio o documentos
negociables en general; dar y depositar, invertir o suscribir y recibir, retirar, cobrar o rescatar
valores en custodia, en garantía o en simple depósito en instituciones bancarias, financieras,
Administradoras de Fondos Mutuos y de cualquier otro orden; i) Contratar y abrir cajas de
seguridad en bancos, guardando y retirando documentos, valores, dineros u otras especies
aún preciosas; depositar y suspender depósitos, girar y sobregirar sobre los fondos de las
cuentas corrientes o cuentas de ahorro; j) Girar, cancelar, renovar, revocar, suscribir, aceptar,
avalar, endosar y hacer protestar letras de cambio, cheques incluso nominativos, pagarés,
vales, facturas y demás documentos negociables u obligaciones mercantiles; retirar talonarios
de cheques y cualquiera otra documentación que corresponda al mandante y aprobar o
impugnar saldos; hacer aceptar traspasos o transferencias de acciones, bonos, billetes,
valores y pagarés; k) Contratar toda clase de seguros, rentas vitalicias, jubilaciones,
pensiones, anticresis, avíos, igualas y otros; l) Constituir, ingresar, fundar, prorrogar,
modificar, disolver, liquidar, transformar, absorber, fusionar, administrar, representar, usar la
razón social y participar en los directorios de toda clase de sociedades, asociaciones,
corporaciones, fundaciones, cooperativas y comunidades, asistir a sus juntas, asambleas o
directorios con derecho a voz y a voto, y en general ejercer todos los derechos que en ellas
correspondan al mandante; m) Renunciar y posponer acciones y derechos; n) Realizar toda
clase de tramitaciones, actuaciones, convenciones o contratos en relación con la propiedad
intelectual, industrial y comercial, creaciones, patentes, marcas, nombres o modelos
registrados y en general ejercer todos los derechos que para el mandante provengan de
dichos rubros; ñ) Celebrar, además de los antes indicados, cualquier tipo de convenciones y
contratos de promesa, de transporte, de asociación, de representación, de consignación, de
construcción, de confección de obra material, de prestación de servicios, de asesoría, de
consultoría, del trabajo, y de cualquier otra clase, aún innominados y estipular en ellos los
precios, plazos, intereses, reajustes, multas, comisiones, penas y condiciones o modalidades
que juzgue convenientes; o) Modificar, rectificar, aclarar, anular, rescindir, resciliar, resolver,
revocar, terminar y renovar los contratos o convenciones que celebre a nombre del mandante
o que éste ya haya celebrado; p) Exigir rendición de cuentas y aprobar o rechazar las que se
rindan; q) Solicitar posesiones efectivas de herencia, aceptar o rechazar herencias con o sin
beneficio de inventario, concurrir a todos los actos que requiera la partición de ella y pedir y
aceptar adjudicaciones de toda clase de bienes; r) Otorgar a hijos menores de edad y otras
personas sujetas a su potestad, tuición o guarda autorizaciones para salir fuera del país, por
el tiempo, hacia los lugares y en las oportunidades que estime convenientes; otorgar las
autorizaciones conyugales que según las leyes se requieran para cualquier actuación, acto,
contrato, patrimonial o extrapatrimonial o de familia; s) Convenir y aceptar estimación de
perjuicios; t) Recibir y retirar correspondencia aún certificada, giros y encargos o
encomiendas; u) Efectuar todo tipo de tramitaciones o actuaciones ante el Servicio de
Impuestos Internos, Banco Central de Chile, Servicio de Tesorerías, Dirección de Inspección
del Trabajo, Municipalidades, Juzgados de Policía Local, Servicio Nacional de Salud,
Dirección de Industria y Comercio, Servicio de Aduana y cualquier otra autoridad o repartición
administrativa, pudiendo suscribir y presentar toda clase de declaraciones, manifestaciones o
solicitudes, recibos, resguardos y finiquitos, inscribir al mandante en el Rol Único Tributario y
solicitar la tarjeta, su duplicado o certificado de ella; v) Solicitar, renovar, retirar y cancelar
patentes, permisos, licencias, privilegios, concesiones; w) Delegar este poder y conferir
mandatos y delegaciones generales o especiales, reasumiendo cuantas veces quiera su
mandato; x) Firmar todas las escrituras, instrumentos, escritos y documentos que nazcan del
ejercicio de este mandato; y) Constituirse agente oficioso si lo estimare necesario; entablar
demandas, reconvenciones, tercerías, querellas o denuncias y desistirse de ellas; designar
abogados patrocinantes y procuradores judiciales; poner y absolver posiciones; transigir,
percibir, comprometer, pedir declaratoria, celebrar acuerdos y convenios de todo género,
otorgar quitas y esperas, someter los asuntos y los juicios a la decisión de jueces árbitros y
A. Gormaz
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nombrarlos; prorrogar jurisdicción, nombrar liquidadores, depositarios, tasadores, peritos,
interventores, administradores, árbitros, liquidadores y demás funcionarios que fueren
precisos; z) Apelar, tachar, entablar y renunciar a toda clase de recursos legales; prestar
juramento de calumnia, decisorio y de la veracidad de sus créditos. En el orden judicial tendrá
además todas las facultades de ambos incisos del artículo séptimo del Código de
Procedimiento Civil que se dan por expresamente reproducidas. Finalmente le confiere
cuantas facultades expresas requieran las leyes, incluso la de autocontratar, es decir celebrar
consigo mismo actos, contratos o convenciones en representación del mandante. Sin
embargo, no podrá contestar nuevas demandas, ni ser emplazado en gestión judicial alguna,
sin previa notificación personal al mandante. - SEGUNDO: Se faculta al portador de copia
autorizada de la presente escritura para requerir las inscripciones, subinscripciones y
anotaciones que procedan. - En comprobante y previa lectura firma el compareciente. Se
anotó en el repertorio con el número ya señalado. -
PODER ESPECIAL
____________________ y ____________________
________________________________
En Fort Lauderdale, Estado de Florida, Estados Unidos de América, a ______ de ________
de dos mil ______________, ante mí, __________________________________________,
Cónsul General de la República de Chile, _____________, comparecen: don
____________________, chileno, casado, (profesión u oficio), (número cédula nacional de
identidad); y doña _______________________________, chilena, casada con el anterior
compareciente, (profesión u oficio), cédula nacional de identidad de Chile número
___________________________; ambos comparecientes domiciliados en
_________________________________, Fort Lauderdale, Estado de Florida, Estados
Unidos de América; los comparecientes mayores de edad, quienes acreditan sus identidades
con las cédulas antes mencionadas y exponen:
PRIMERO: Doña _______________________________________, es copropietaria, junto
con sus hermanos _____________________________________,
_____________________________________ y ______________________________, del
inmueble ubicado en calle __________________________ número _____________, que
corresponde al sitio _____________________ del plano respectivo, Comuna de
________________, ciudad de Santiago de Chile, Región Metropolitana, que deslinda: Al
Norte, ____________________________; Al Sur, ______________________________; Al
Oriente, _____________________________________; y Al Poniente,
_______________________________. Adquirió sus derechos en el inmueble en la forma que
pasa a indicarse: a) Por herencia de su madre, doña ________________________________,
según consta de inscripción especial de herencia que rola a fojas ________________
número ____________________ del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes
Raíces de Santiago, correspondiente al año ____________. La posesión efectiva de la
herencia intestada de doña ________________________________ se concedió por
Resolución Exenta número _______, de fecha _____ de _________________ de 20_____,
del Servicio de Registro Civil e Identificación, y se inscribió bajo el número _____________
del Registro Nacional de Posesiones Efectivas y a fojas ________________ vuelta
______________ del Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Santiago,
correspondiente al año 20_____; consta en ésta última inscripción que todas las asignaciones
quedaron exentas del pago de impuesto de herencia; y b) Por herencia de su padre, don
___________________________________, según consta de inscripción especial de
herencia que rola a fojas ____________ número _______________ del Registro de
Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Santiago, correspondiente al año dos mil
______. La posesión efectiva de la herencia intestada de don
________________________________ se concedió por Resolución Exenta número
_______________, emitida con fecha _____ de ___________________ de 20___, del
Servicio de Registro Civil e Identificación, inscripción nacional número _________ del
Registro Nacional de Posesiones Efectivas y a fojas __________ número __________ del
Registro de Propiedad del Conservador de Bienes Raíces de Santiago, correspondiente al
año 20_____. Consta en esta última inscripción el pago de impuesto de herencia.
A. Gormaz
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SEGUNDO: Por este acto, don ______________________________, en su calidad de
cónyuge de doña _____________________________________ y como administrador de los
bienes propios de ésta y a mayor abundamiento doña
_____________________________________, quien para los efectos previstos en el artículo
mi setecientos cincuenta y cuatro del Código Civil expresamente consiente en lo que
seguidamente se expresa, vienen en conferir poder especial a doña
___________________________________, chilena, ____________________,
________________, cédula nacional de identidad número _______________________,
domiciliada en calle ______________, número ________, Comuna de
_______________________, Santiago de Chile, para que ésta, a nombre y en
representación de los mandantes, venda, ceda y transfiera los derechos de dominio de que
es titular la poderdante doña ____________________________________, en el inmueble
singularizado en la cláusula precedente. En el ejercicio de este mandato, la apoderada queda
facultada, sin que la enunciación que sigue sea en modo alguno taxativa, para celebrar toda
clase de contratos y convenciones y pactar en ellos todas las cláusulas de la esencia, de la
naturaleza y meramente accidentales que fueren procedentes para el adecuado cometido
que se le confía, y en especial, para fijar el precio, cabida, deslindes, forma de pago, cobrar y
percibir, otorgar escrituras de cancelación, recibos y finiquitos, aceptar y alzar hipotecas,
renunciar acciones, otorgar mandatos, impartir instrucciones notariales, y en general para
celebrar y suscribir toda otra convención que resultare necesaria para llevar a cabo el
cometido referido.
TERCERO: Se faculta al portador de copia autorizada del presente instrumento para requerir
las inscripciones, subinscripciones y anotaciones que fueren procedentes conforme a
derecho.
En comprobante y previa lectura firman los comparecientes.
A. Gormaz