rcoíris
Artículo
Discusión
Leer
Editar
Ver historial
Herramientas
Apariencia
ocultar
Texto
Pequeño
Estándar
Grande
Anchura
Estándar
Ancho
Color (beta)
Automático
Claro
Oscuro
(Redirigido desde «Arcoiris»)
Para otros usos de este término, véase Arco iris (desambiguación).
Arcoíris sobre una catarata.
Un arcoíris[1][2] o arco iris es un fenómeno óptico y meteorológico que
causa la aparición en la atmósfera terrestre de un arco multicolor, a
veces, doble, por la descomposición de la luz solar en el espectro visible.
Se produce por refracción, cuando la luz atraviesa gotas de agua. Está
formado por arcos concéntricos de colores, sin solución de
continuidad entre ellos, con el rojo hacia la parte exterior y
el violeta hacia el interior. A altitud suficiente, por ejemplo cuando se
viaja en avión, el arcoíris se puede observar en forma de círculo
completo.
Colores del espectro visible.
Arcoíris visto desde un avión.
Doble arcoíris en la Ciudad de Verona.
Obsérvese la banda oscura de Alejandro entre el arcoíris primario y el
secundario.
Cuando se observa un arcoíris doble, el arco secundario rodea al
primario. Su intensidad es más tenue y el orden de los colores está
invertido.
Para los colores vistos por el ojo humano, la secuencia más comúnmente
citada y recordada es la de Isaac Newton, definida por siete colores
fundamentales: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta. Una
lectura cuidadosa del trabajo de Newton indica que el color que llamó
azul es lo que actualmente llamaríamos cian.[3] También a veces el color
índigo es llamado azul cuando el otro azul es llamado cian. [4]
Historia de la ciencia del arcoíris
Arcoíris doble. Obsérvese los colores
invertidos respecto al otro.
El erudito filósofo griego clásico Aristóteles (384-322 a. C.) fue el primero
en dedicar una atención seria al arcoíris. [5] En Meteorológicos, Aristóteles
explicó el fenómeno como un reflejo, aunque no es la luz, sino el "rayo
visual" (ópsis).[6] Según Raymond L. Lee y Alistair B. Fraser, «A pesar de
sus muchas fallas y su atractivo para la numerología pitagórica, la
explicación cualitativa de Aristóteles mostró una inventiva y una
coherencia relativa que no tuvo parangón durante siglos. Después de la
muerte de Aristóteles, gran parte de las teorías sobre el arcoíris
consistieron en reacciones a su trabajo, aunque no todas ellas fueron
acríticas».[7]
El filósofo griego helenista Epicuro (341-271 a. C.) escribió en su Carta a
Pítocles varias explicaciones atomistas de fenómenos astronómicos así
como a los meteorológicos, entre ellos el arcoíris: «El arco iris surge
cuando el sol brilla sobre el aire húmedo; o también por una cierta
mezcla peculiar de la luz con el aire, que causará todas las cualidades
distintivas de estos colores o algunos de ellos pertenecientes a un solo
tipo, y por el reflejo de esta luz el aire alrededor se coloreará como
nosotros. Véalo como es, como el sol brilla sobre sus partes. La forma
circular que adopta se debe a que nuestra vista percibe que la distancia
de cada punto es igual; o puede ser que, una vez unidos los átomos del
aire o de las nubes y los que proceden del sol, el conjunto de ellos
presenta una especie de redondez».[8]
En el Libro I de Naturales Quaestiones (c. 65 d. C.), el filósofo
romano Séneca el Joven (4 a. C. - 65 d. C.) analiza ampliamente varias
teorías sobre la formación del arcoíris, incluidas las de Aristóteles.
Observa que los arcoíris aparecen siempre opuestos al sol, que aparecen
en el agua rociada por un remero, en el agua escupida por un batidor
sobre la ropa estirada por pinzas o en el agua pulverizada través de un
pequeño orificio en una tubería reventada. Incluso hablaba de arcoíris
producidos por pequeñas varillas (virgulae) de vidrio, anticipándose a las
experiencias de Newton con los prismas. Tenía en cuenta dos teorías:
una, que el arcoíris era producido por el sol reflejándose en cada gota de
agua; y la otra, que era producido por el sol reflejándose en una nube
con forma de espejo cóncavo; favorecía la segunda. También analizaba
otros fenómenos relacionados con el arcoíris: las misteriosas "virgas"
(varillas), los halos y la parhelia.[9]
Según Hüseyin Gazi Topdemir, el físico árabe y polimata Alhacén (965-
1039), intentó proporcionar una explicación científica del fenómeno del
arcoíris. En su Maqala fi al-Hala wa Qaws Quzah (‘sobre el arcoíris y el
halo’), Alhacén «explicó la formación del arcoíris como una imagen, que
se forma en un espejo cóncavo. Si los rayos de luz provenientes de una
fuente de luz más lejana reflejan a cualquier punto en el eje del espejo
cóncavo, forman círculos concéntricos en ese punto. Cuando se supone
que el sol como una fuente de luz más lejana, el ojo del espectador
como un punto en el eje del espejo y una nube como una superficie
reflectante , entonces se puede observar que los círculos concéntricos se
están formando en el eje».[10] No pudo verificar esto porque su teoría de
que «la luz del sol es reflejada por una nube antes de llegar al ojo» no
permitía una posible verificación experimental. [11]Esta explicación fue
repetida por Averroes,[cita requerida] y, aunque incorrecta, proporcionó la
base para las explicaciones correctas dadas más tarde por Kamāl al-Dīn
al-Fārisī en 1309 e, independientemente, por Teodorico de Freiberg (ca.
1250 - ca. 1311)[cita requerida] —ambos habían estudiado el Libro de
Óptica de al-Haytham.[12]
Un contemporáneo de Ibn al-Haytham, el filósofo y erudito persa Ibn
Sīnā (Avicena, 980-1037), proporcionó una explicación alternativa: «que
el arco no se forma en la nube oscura sino más bien en la niebla muy
fina que se encuentra entre la nube y el sol o el observador. La nube,
pensaba, sirve simplemente como fondo de esta sustancia delgada, al
igual que cuando se coloca un revestimiento de mercurio sobre la
superficie posterior del vidrio en un espejo. Ibn Sīnā cambiaría el lugar
no solo del arco, sino también de la formación del color, sosteniendo que
la iridiscencia es simplemente una sensación subjetiva en el ojo». [13] Esta
explicación, sin embargo, también era incorrecta. [cita requerida] El relato de
Ibn Sīnā aceptaba muchos de los argumentos de Aristóteles sobre el
arcoíris.[14]
En la China de la dinastía Song (960-1279), un polimata y funcionario
erudito llamado Shen Kuo (1031-1095) planteó la hipótesis —como había
hecho antes un tal Sun Sikong (1015-1076)— de que los arcoíris se
formaban por un fenómeno de la luz solar al encontrarse gotas de lluvia
en el aire.[15] Paul Dong señala que la explicación de Shen del arcoíris
como un fenómeno de refracción atmosférica «está básicamente de
acuerdo con los principios científicos modernos». [16]
Según Nader El-Bizri, el astrónomo persa Qutb al-Din al-Shirazi (1236-
1311), dio una explicación bastante precisa del fenómeno del arcoíris.
Esta fue elaborada por su alumno, Al-Farisi (1267-1319), quien dio una
explicación más satisfactoria matemáticamente del arcoíris. «Propuso un
modelo en el que el rayo de luz del sol era refractado dos veces por una
gota de agua, ocurriendo uno o más reflejos entre las dos refracciones».
Se realizó un experimento con una esfera de vidrio llena de agua y Al-
Farisi mostró que las refracciones adicionales debidas al vidrio podían
ignorarse en su modelo.[11] [17]Como señaló en su Kitab Tanqih al-
Manazir [La revisión de la Óptica], al-Farisi usó un gran recipiente de
vidrio transparente en forma de esfera, que se llenó con agua, para
tener un modelo experimental a gran escala de una gota de lluvia.
Luego colocó ese modelo en una cámara oscura que tenía una apertura
controlada para dejar pasar la luz. Proyectó luz en la esfera y finalmente
dedujo a través de varios ensayos y observaciones detalladas de los
reflejos y las refracciones de la luz que los colores del arcoíris eran
fenómenos de descomposición de la luz.
Bosquejo de René Descartes de cómo se
forman los arcoíris primarios y secundarios
En Europa, el Libro de óptica de Alhacén fue traducido al latín y
estudiado por Robert Grosseteste. Su trabajo sobre la luz fue continuado
por Roger Bacon, quien escribió en su Opus majus de 1268 sobre
experimentos con luz brillando a través de cristales y gotas de agua que
mostraban los colores del arcoíris.[18] Además, Bacon fue el primero en
calcular el tamaño angular del arcoíris. Afirmó que la cima del arcoíris no
puede aparecer a más de 42° sobre el horizonte. [19] Se sabe
que Teodorico de Freiberg dio una explicación teórica precisa tanto del
arcoíris primario como del secundario en 1307 (que luego fue
desarrollada por Antonius de Demini en 1611[cita requerida]). Explicó el
arcoíris primario, señalando que «cuando la luz del sol cae sobre gotas
individuales de humedad, los rayos experimentan dos refracciones (al
entrar y salir) y un reflejo (en la parte posterior de la gota) antes de la
transmisión al ojo del observador».[20][21] Explicó el arcoíris secundario a
través de un análisis similar que involucraba dos refracciones y dos
reflejos.