0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas2 páginas

Industrialización en Argentina Postguerra

Cargado por

Camila Davio
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
17 vistas2 páginas

Industrialización en Argentina Postguerra

Cargado por

Camila Davio
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

posguerra la Argentina importaba en mayor medida de Estados Unidos y exportaba

principalmente a Gran Bretaña. El balance con Estados Unidos era deficitario y


superavitario con Inglaterra. Los flujos de capitales tenían la dirección inversa a la
circulación de bienes.
Se descubrió petróleo y comenzó la intervención del Estado, con la creación de YPF
(Yacimientos Petrolíferos Fiscales).
Se crea el Banco de la República, aunque no era estatal, sino de capitales británicos.
Las políticas proteccionistas de Estados Unidos, la recesión en Europa, la reducción de la
demanda mundial de materias primas, marcaron un descenso en los precios y los
términos del intercambio se volvieron desfavorables. A esto se le sumó la fuga de
capitales, consecuencia del auge acumulativo que llevaría, en 1929 a la quiebra de la
Bolsa de Nueva York. Esta situación generó en Argentina una crisis del balance de pagos,
caída del consumo interno, disminución de los ingresos públicos (derechos aduaneros).
En un intento de solidificar la relación con Gran Bretaña, se firma el Pacto Roca-
Runciman, cuyos términos resultaron altamente favorables a Gran Bretaña.
Proceso de Industrialización por Sustitución de Importaciones:
La caída de las exportaciones generó una baja en la actividad interna, lo que llevó a
replantear el modelo agroexportador, aunque no a abandonarlo. Ante la necesidad de
salvaguardar los intereses de la oligarquía se comenzó el proceso de Industrialización
por Sustitución de Importaciones, reemplazando aquello que no se podía importar y
podía producirse en el país.
El estancamiento en la actividad agropecuaria generó migraciones internas hacia los
centros urbanos, que proveyó la mano de obra necesaria.
Las industrias más importantes fueron la textil y la alimenticia, que, relacionadas con
insumos locales, ofrecían una salida a la producción agropecuaria. También se desarrolló
la metalurgia liviana.
Existía una mayor intensidad en la utilización de mano de obra que en bienes de capital.
Las maquinarias que se utilizaban eran en su mayoría usadas e incluso obsoletas.
El aumento de los derechos aduaneros, cuyo fin era la protección de la producción
nacional, estimularon el ingreso de capitales extranjeros a los que les resultaba más
beneficioso producir (ensamblar) directamente en Argentina.
La industrialización no fue una decisión interna, sino impuesta desde afuera,
forzada por las condiciones coyunturales.
Un estímulo importante a la industrialización fue la creación de la Dirección Nacional de
Vialidad, que abrió la obra pública, posibilitando el crecimiento de la construcción y las
industrias conexas.
La industria automotriz se convirtió en un factor de crecimiento. También surge el sector
de las maquinarias y artefactos eléctricos.
Se produce una gran concentración industrial, unas pocas sociedades anónimas
controlaban una enorme cantidad de establecimientos. Se consolidan los empresarios
como grupos de interés.
Los años de la Segunda Guerra Mundial fueron críticos para el sector industrial, que no
podía importar los insumos necesarios para su actividad. Aun así, la industria local creció,
ocupando a un enorme número de obreros. El capital fijo disminuyó.
El crecimiento generó una estructura industrial considerable que abastecía el mercado
interno e incluso llegó a exportar, aunque estas exportaciones se redujeron al finalizar la
guerra. Los productos argentinos no podían competir ni en precio ni en calidad con los de
las grandes potencias industriales.

También podría gustarte