ISRAEL Y LOS TERRITORIOS PALESTINOS OCUPADOS
Información extraída de nuestro informe "La situación de los derechos
humamos en el mundo", abril 2024.
En mayo, Israel lanzó una ofensiva de 5 días en la Franja de Gaza ocupada y
bloqueada, durante la cual mató a 11 personas civiles palestinas. Tras un
ataque dirigido por Hamás en el sur de Israel el 7 de octubre, en el que
murieron al menos 1.000 personas —36 de ellas niños y niñas— y unas 245
fueron tomadas como rehenes o cautivas, Israel llevó a cabo intensas
operaciones militares que mataron a 21.600 personas palestinas en Gaza —un
tercio de ellas niños y niñas— y destruyeron el 60% de las viviendas. En
octubre, Israel intensificó su bloqueo de 16 años sobre Gaza y cortó todos los
suministros, incluidos alimentos, agua, electricidad, combustible y medicinas,
lo que agravó la catástrofe humanitaria.
Firma por el alto el fuego en Gaza e Israel
Después del 7 de octubre, las autoridades israelíes aumentaron las
restricciones a la libertad de circulación en la Cisjordania ocupada. Aplicaron
leyes y políticas de segregación, privación y desplazamiento forzado que
intensificaron el opresor sistema de apartheid impuesto contra la población
palestina en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados. Sólo en Gaza, 1,9
millones de personas palestinas, de una población de 2,2 millones, se vieron
obligadas a desplazarse debido a las ofensivas israelíes. Aumentó la violencia
de los colonos respaldada por el Estado. En el Néguev/Naqab del sur de Israel,
las fuerzas israelíes siguieron demoliendo casas y pueblos beduinos enteros,
uno de ellos por 222ª vez. En Cisjordania, las operaciones policiales israelíes
fueron las más letales desde 2005, y entre las víctimas mortales hubo 110
niños y niñas palestinos. Las detenciones de personas palestinas sin cargos ni
juicio alcanzaron niveles récord.
Dentro de Israel, la policía empleó en ocasiones fuerza excesiva y practicó
detenciones arbitrarias en manifestaciones contra el gobierno, además de
imponer prohibiciones a las protestas contra la guerra en las comunidades
palestinas. Las personas LGBTI continuaron sufriendo discriminación en la
ley y en la práctica.
Información general
El gobierno de Benjamin Netanyahu confió responsabilidades militares y
policiales a políticos que habían incitado al odio racial y propuesto anexionar
territorio palestino y expulsar a su población. El ministro de Economía,
Bezalel Smotrich, se convirtió en gobernador de la Cisjordania ocupada en
febrero, y el ministro de Seguridad, Itamar Ben Gvir, formó en abril una
“guardia nacional” de personas voluntarias. Las ideas supremacistas judías de
ambos se generalizaron tras el ataque de Hamás del 7 de octubre (véase el
apartado sobre Palestina).
El 25 de julio, la Corte Internacional de Justicia recibió alegaciones sobre la
legalidad de la ocupación israelí de los Territorios Palestinos Ocupados.
A partir de septiembre, el Tribunal Supremo de Israel atendió peticiones
contra una propuesta de reforma de la Constitución presentada por el gobierno
que socavaba la independencia del poder judicial y su capacidad para
preservar los derechos civiles de la ciudadanía judía.1
La oposición al gobierno se manifestó en forma de protestas masivas
semanales, que cesaron después del 7 de octubre. El partido centrista de
Benny Gantz se unió al gobierno y al gabinete de guerra de emergencia el 11
de octubre.
El Ministerio de Defensa apoyó la evacuación de 54 comunidades del sur de
Israel y 43 del norte, tras ataques lanzados desde la Franja de Gaza y Líbano.
Violaciones del derecho internacional humanitario
Franja de Gaza
La primera ofensiva israelí del año contra la Gaza ocupada y bloqueada, del 9
al 13 de mayo, mató a 11 personas civiles palestinas —entre ellas 4 niños y
niñas— y destruyó 103 viviendas. El ataque aéreo inicial mató a Khalil al
Bahtini, alto mando de las Brigadas de Al Quds, grupo armado afiliado a la
Yihad Islámica, así como a su esposa, su hija pequeña y sus vecinas Dania e
Iman Adas.2 Las Brigadas de Al Quds dispararon cientos de cohetes de
manera indiscriminada hacia localidades israelíes (véase el apartado sobre
Palestina)
La segunda oleada de hostilidades, con sus catastróficas consecuencias
humanitarias para Gaza, se saldó con un número de víctimas civiles sin
precedentes. El 7 de octubre, en medio del lanzamiento indiscriminado de
miles de cohetes, combatientes de grupos armados palestinos atacaron el sur
de Israel; murieron al menos 1.000 personas y unas 3.300 resultaron heridas,
mientras que unas 245 fueron tomadas como rehenes o cautivas (véase el
apartado sobre Palestina). En las 12 semanas siguientes, los bombardeos
aéreos y las ofensivas terrestres de las fuerzas israelíes mataron a 21.600
personas palestinas, según el Ministerio de Sanidad de Gaza, un tercio de las
cuales eran niños y niñas.
La investigación exhaustiva sobre el terreno llevada a cabo por Amnistía
Internacional en relación con la muerte de 229 personas en 9 ataques aéreos
ilegítimos reveló que Israel había violado el derecho internacional
humanitario por, entre otras cosas, no tomar precauciones factibles para
proteger a la población civil, realizar ataques indiscriminados que no
distinguían entre civiles y objetivos militares o llevar a cabo ataques que
posiblemente fueran dirigidos contra bienes de carácter civil.3
El 19 de octubre, un ataque aéreo israelí destruyó parte del recinto de la
iglesia de San Porfirio en la ciudad de Gaza, donde se refugiaban cientos de
personas desplazadas, y mató a 18 civiles. Murieron los 2 hijos y una hija de
Ramez al Sury, así como otros 10 familiares suyos, incluidos bebés.4 El 22 de
octubre, las fuerzas israelíes lanzaron municiones de ataque directo conjunto
de fabricación estadounidense, que mataron a 19 civiles en la casa familiar de
Abu Mueileq en Deir al Balah, en el sur de Gaza, la zona que en ese momento
había sido designada como segura por órdenes israelíes.5
Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH), al
concluir el año habían sido destruidas 65.000 viviendas, con el consiguiente
desplazamiento forzado de 1,9 millones de personas palestinas. Además,
habían resultado dañadas o destruidas 76 instalaciones sanitarias, 370
escuelas, 115 mezquitas y 3 iglesias.
El 7 de octubre, el gobierno israelí también bloqueó la venta de electricidad a
Gaza. El 9 de octubre, impuso un asedio total y cortó todos los suministros,
incluidos los de alimentos, agua, combustible y medicinas.
También se atacó a trabajadores y trabajadoras de los medios de
comunicación. El Comité para la Protección de los Periodistas informó de la
muerte de 70 profesionales del sector. El cineasta Roshdi Sarraj murió el 22
de octubre en un ataque aéreo contra su casa en la ciudad de Gaza.
El personal médico también sufrió ataques en la zona. En diciembre, 23 de un
total de 36 hospitales se habían visto obligados a cerrar debido a los daños y a
la falta de electricidad. La OMS informó de que 600 pacientes y miembros del
personal médico habían muerto en ataques dirigidos contra instalaciones
médicas, incluidas 76 ambulancias. En el norte de Gaza, los hospitales Al Ahli
y Al Shifa funcionaban al 5% de su capacidad pese a estar desbordados por el
número de personas heridas y enfermas. La ocupación de camas en los
hospitales era del 310%, según la Sociedad Palestina de la Media Luna Roja.
El 24 de diciembre, un hospital suyo en Jan Yunis, Al Amal, fue alcanzado
por un dron que mató a un niño de 13 años.
Líbano
Hezbolá, partido político con brazo armado, y otros grupos armados de
Líbano dispararon cohetes contra el norte de Israel (véase el apartado sobre
Líbano). El 16 de octubre, la artillería israelí bombardeó con fósforo blanco la
localidad libanesa de Dhayra, en el sur del país. Los ataques transfronterizos
mataron a unas 120 personas en Líbano y a más de 10 en Israel. Uno ataques
israelíes lanzados contra un grupo de 7 periodistas en el sur de Líbano
mataron el 13 de octubre al periodista de Reuters Issam Abdallah.
Apartheid
Las autoridades israelíes mantuvieron su sistema de apartheid con la
aprobación de leyes que acentuaron aún más la segregación de la población
palestina y la confinaron en zonas deprimidas, así como con la aplicación de
políticas que fomentaron la desposesión sistemática de las personas palestinas.
La destrucción arbitraria, la demolición de viviendas, la privación de acceso a
los medios de subsistencia y la violencia de los colonos respaldada por el
Estado intensificaron los desplazamientos forzados.
Una modificación de la Ley de Nacionalidad y Entrada en Israel aprobada el
15 de febrero facilitó la retirada de la ciudadanía y la residencia permanente a
personas palestinas, lo que podía convertir a algunas de ellas en apátridas. El
25 de julio, la Knéset aprobó una modificación de la Ley de Sociedades
Cooperativas que amplió a 437 el número de pueblos colectivos judíos que
podían tener comités de admisión, lo que les permitía rechazar a personas
palestinas con el impreciso pretexto de “inadaptación social”, según Adalah,
organización jurídica dedicada a la protección de los derechos de la
ciudadanía palestina de Israel.
Desplazamiento forzado
La OCAH registró la demolición de 1.128 edificios sin que existiera ninguna
justificación militar, lo que provocó el desplazamiento forzado de 2.249
personas palestinas en Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental. Además, el
Tribunal Superior de Justicia de Israel aprobó la demolición de 6 viviendas de
familiares de presuntos autores de ataques, a pesar de que la organización
israelí de derechos civiles HaMoked se había opuesto a ella por considerar que
constituía un castigo colectivo. Mientras tanto, las autoridades israelíes
aprobaron la construcción de 18.500 viviendas de colonos sólo en Jerusalén
Oriental, según el grupo israelí de urbanistas Ir Amim. En el resto de
Cisjordania también siguieron extendiéndose los asentamientos, ilegales según
el derecho internacional.
Los ataques perpetrados por colonos se expandieron con la adhesión de
políticos que incitaban a la violencia racial, y aumentaron significativamente
después del 7 de octubre. Los colonos israelíes mataron a 18 personas
palestinas e hirieron a 367, mientras que los atacantes palestinos mataron a 18
colonos e hirieron a 107, según la OCAH.
Las acciones de militares y colonos crearon entornos coercitivos que
desplazaron a 1.009 habitantes de 16 comunidades de pastores, según la
organización de derechos humanos B'Tselem. El 11 de octubre, colonos
israelíes mataron a 3 hombres palestinos en una vivienda familiar de Qusra,
cerca de Huwara. Un cuarto hombre fue abatido a tiros cuando unos soldados
israelíes acudieron a proteger a los colonos. El 30 de octubre, decenas de
colonos incendiaron 2 viviendas en Isfay al Tahta, pueblo de la zona de
Masafer Yatta, en el sur de Cisjordania. Muchos colonos iban armados,
algunos llevaban uniforme del ejército y la mayoría de los colonos violentos
gozaban de impunidad por sus crímenes.6
Las autoridades continuaron negando el reconocimiento a los ciudadanos y
ciudadanas palestinos de Israel en 35 pueblos beduinos del Néguev/Naqab, en
el sur del país, y siguieron llevando a cabo demoliciones de viviendas en esta
región. En julio, los tribunales aprobaron el desalojo forzoso de la totalidad de
las 500 personas residentes en Ras Jrabah. Esta población había solicitado su
incorporación como barrio a la cercana ciudad judía de Dimona, pero las
autoridades locales desestimaron la petición sin la debida consulta. El 27 de
septiembre, las fuerzas israelíes demolieron el pueblo de Al Araqib por
222ª vez.
El 12 de octubre, el ejército israelí emitió una imprecisa “orden de
evacuación” colectiva para todas las personas residentes en el norte de Gaza,
que ascendían a 1,1 millones. En noviembre y diciembre, las fuerzas israelíes
ordenaron el desplazamiento de civiles en zonas del sur, como Deir al Balah y
Jan Yunis. A principios de diciembre, 1,9 millones de personas palestinas se
habían visto obligadas a desplazarse en Gaza.
Homicidios ilegítimos
Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental
2023 fue el año más mortífero para la población palestina de Cisjordania
desde 2005, ya que las operaciones policiales israelíes resultaron cada vez más
letales en un contexto de impunidad de los homicidios cometidos por la
policía y de incitación por parte de quienes desempeñaban funciones de
liderazgo.
Según la OCAH, las fuerzas israelíes mataron a 493 personas palestinas, en su
mayoría civiles, durante operaciones llevadas a cabo contra grupos armados
en Yenín y Nablús. Más de 12.500 resultaron heridas.
La organización Defensa de Niñas y Niños Internacional-Palestina informó de
que en 2023 las fuerzas israelíes habían matado a 110 niños y niñas en
Cisjordania, incluida Jerusalén. El 5 de junio, Mohammed al Tamimi, de 3
años, murió a consecuencia de las heridas que le causaron los disparos de las
fuerzas israelíes en Nabi Saleh, en el norte de Ramala, cuando su padre lo
llevaba en coche a una fiesta de cumpleaños. No se abrió ninguna
investigación penal.
A lo largo del año, el campo de refugiados de Yenín, en el norte de
Cisjordania, soportó operaciones de las fuerzas del orden israelíes que
causaron la muerte de al menos 23 personas palestinas entre enero y julio. En
ataques palestinos llevados a cabo contra civiles israelíes como represalia,
murieron 4 hombres cerca del asentamiento de Eli el 20 de junio. El 21 de
junio, cientos de colonos atacaron el pueblo palestino de Turmusaya, al sur de
Eli, donde mataron a uno de sus habitantes e incendiaron 15 casas. Según el
Ministerio de Salud palestino, desde octubre, las fuerzas israelíes asaltaron
Yenín en repetidas ocasiones —en una de ellas con un ataque aéreo efectuado
contra la mezquita de Al Ansar el 22 de octubre— y mataron al menos a 116
personas.
Derecho a verdad, justicia y reparación
Las autoridades israelíes no investigaron con prontitud, exhaustividad ni
independencia crímenes y violaciones de derechos humanos cometidos por el
ejército israelí, entre ellos homicidios ilegítimos en Cisjordania y crímenes de
guerra en Gaza. Israel siguió negándose a cooperar con la comisión de
investigación de la ONU y a permitir la entrada de la relatora especial de la
ONU sobre los Territorios Palestinos Ocupados. A finales de octubre, el fiscal
de la Corte Penal Internacional visitó Israel, Cisjordania y el paso fronterizo
de Rafá, en la frontera de Egipto con Gaza. El 29 de diciembre, Sudáfrica
solicitó a la Corte Internacional de Justicia la apertura de un procedimiento
contra Israel por haber violado la Convención sobre el Genocidio de 1948 en
Gaza.
Libertad de circulación
Las restricciones arbitrarias a la libertad de circulación de la población
palestina se endurecieron aún más después del 7 de octubre; en algunos casos,
fueron equivalentes a un castigo colectivo. Los cierres impidieron el traslado
de pacientes a hospitales.
En Cisjordania, incluida Jerusalén Oriental, la OCAH documentó 645 puestos
de control, controles de carretera y barreras, 80 de ellos en Hebrón, en el sur,
donde unos 600 colonos vivían ilegalmente en medio de la ciudad más
poblada de Cisjordania. Después del 7 de octubre, el ejército israelí impuso un
toque de queda total de 14 días a unas 750 familias de 11 barrios del centro de
Hebrón, según B'Tselem. El puesto de control 54 de Hebrón, reforzado con
tecnología de reconocimiento facial, automatizó la exclusión de personas
palestinas, cuyo acceso a Jerusalén Oriental también se vio restringido por la
misma tecnología.7 El ejército impuso cierres de pueblos y campos de
refugiados y restringió el acceso a las tierras de cultivo.
En Israel y Cisjordania, miles de personas procedentes de Gaza vieron
revocados sus permisos de trabajo sin previo aviso el 11 de octubre, cuando
las fuerzas israelíes las detuvieron. Permanecieron recluidas en régimen de
incomunicación durante al menos tres semanas en bases militares, donde
murieron dos de ellas sin que se investigara debidamente la causa. Fuerzas
israelíes dispararon en el mar contra al menos ocho pescadores palestinos, a
los que causaron lesiones permanentes. Según el Sindicato de Pescadores de
Gaza, más del 90% de las familias dedicadas a la pesca vivían en la pobreza
debido a las restricciones impuestas a las zonas pesqueras y a las
exportaciones.
Derecho a la salud
Los servicios sanitarios de los Territorios Palestinos Ocupados se deterioraron
a partir de enero, cuando Israel retuvo los ingresos fiscales recaudados en
nombre de las autoridades palestinas, lo que provocó escasez de
medicamentos. Según Save the Children, cerca de 400 niños y niñas de Gaza
no tuvieron acceso a tratamientos esenciales en el primer semestre del año
debido al bloqueo israelí.
Las instalaciones sanitarias de Gaza quedaron destrozadas por los ataques
efectuados a partir de octubre, y las reservas médicas se utilizaron para tratar a
unas 55.000 personas heridas. Como las fronteras estaban cerradas, ni siquiera
las personas gravemente heridas podían recibir tratamiento fuera de Gaza. El
hacinamiento existente en los refugios improvisados, con un aseo para 486
personas y sin agua potable ni saneamiento, provocó un aumento de las
infecciones respiratorias, estomacales y cutáneas. Según UNICEF, a 1.000
niños y niñas heridos les amputaron las piernas en condiciones inadecuadas. A
mediados de diciembre, el 93% de la población de Gaza pasaba hambre, según
la OMS, lo que la exponía a la muerte por enfermedades que de otro modo
serían curables, con especial riesgo para las mujeres embarazadas y lactantes.
Detención arbitraria
Según el Club de Presos Palestinos, las fuerzas israelíes detuvieron a 2.200
personas palestinas en el mes posterior al 7 de octubre.8Las autoridades
israelíes invocaron la Ley de "Combatientes Ilegítimos” (categoría inexistente
en el derecho internacional humanitario) para recluir sin cargos ni juicio a 661
hombres y mujeres palestinos de Gaza. Según la organización HaMoked,
había unas 3.291 personas palestinas recluidas en régimen de detención
administrativa, sin cargos ni juicio.
El Comité Internacional de la Cruz Roja confirmó que a las personas presas
palestinas se les negó el contacto con sus familiares y su asistencia letrada
después del 7 de octubre, en virtud de órdenes de “estado de excepción” que
se prorrogaron el 31 de octubre hasta el final del año.
Las autoridades israelíes se negaron a facilitar su resumen de pruebas y
argumentos en la sentencia condenatoria dictada contra el preso de conciencia
Mohammed al Halabi, trabajador humanitario de Gaza.
Tortura y otros malos tratos
Los días 5 y 6 de abril, fuerzas israelíes golpearon a hombres, mujeres, niños
y niñas congregados para el culto en la mezquita de Al Aqsa de Jerusalén, lo
que exacerbó las tensiones religiosas. En la explanada de la mezquita
detuvieron al menos a 450 personas palestinas, que posteriormente fueron
liberadas descalzas y con signos de haber sido golpeadas.
La tortura y otros malos tratos aumentaron después del 7 de octubre; al menos
seis presos murieron en circunstancias no esclarecidas, según el Comité
Público contra la Tortura. En dos ocasiones, soldados israelíes golpearon en
Gaza a palestinos a quienes mantenían detenidos en la calle, con los ojos
vendados, sin ropa y con las manos atadas.9
En marzo, un tribunal amplió la prolongada reclusión en régimen de
aislamiento de Ahmad Manasra, que había sufrido repetidas crisis de salud
mental.10 En mayo, el preso Khader Adnan murió después de estar 3 meses en
huelga de hambre sin que se le hubiera prestado atención médica adecuada, lo
que lo convirtió en el primer preso palestino que moría en huelga de hambre
en 30 años.
Libertad de reunión y de expresión
Cientos de miles de israelíes se manifestaron para protestar por los planes de
reforma judicial anunciados por el gobierno en enero. En algunos casos, la
policía respondió con fuerza excesiva y llevó a cabo decenas de detenciones
arbitrarias.
La Orden Militar 101 siguió reprimiendo el derecho de la población palestina
a manifestarse y reunirse pacíficamente en Cisjordania. En septiembre, las
fuerzas israelíes destrozaron el edificio del consejo estudiantil de la
Universidad de Birzeit. El 8 de noviembre, el Tribunal Superior de Justicia
rechazó una petición en la que se solicitaba la autorización de la policía para
celebrar manifestaciones contra la guerra en localidades palestinas del norte
de Israel. Las manifestaciones de ciudadanos judíos de Israel sí se autorizaron.
Derecho a un medioambiente saludable
En septiembre, el gobierno aprobó un proyecto de ley sobre cambio climático
en el que se comprometía a reducir las emisiones un 30% para 2030, pero que
carecía de mecanismos de aplicación.
Israel, un país de renta alta, no tomó medidas para eliminar gradualmente los
combustibles fósiles. Por el contrario, el 29 de octubre, el Ministerio de
Energía puso en marcha nuevas prospecciones de gas.
El intenso bombardeo de Gaza generó contaminación y emisiones de gases de
efecto invernadero, con el consiguiente perjuicio para el medioambiente y la
salud en los años venideros, según el relator especial de la ONU sobre los
derechos humanos y el medioambiente.
Derechos de lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e
intersexuales (LGBTI)
Hubo ministros del gobierno que incitaron a la discriminación de las personas
LGBTI y las mujeres, cuyo estatuto personal seguía rigiéndose por el derecho
religioso. El 28 de diciembre, el Tribunal Supremo israelí resolvió que el
Estado ya no podía discriminar a las parejas del mismo sexo que quisieran
adoptar niños y niñas.
Objetores y objetoras de conciencia
Se encarceló a ocho reclutas —ciudadanos y ciudadanas judíos y árabes de
Israel— por negarse a cumplir el servicio militar alegando que sus principios
prohibían la opresión de la población palestina. Yuval Dag fue encarcelado
cuatro veces entre marzo y junio.