La ciudad de San Miguel fue fundada por Francisco Pizarro en 1532
y tardó 56 años en encontrar su asiento definitivo tras numerosas
dificultades y épocas muy duras para sus habitantes. Finalmente,
en agosto de 1588, la ciudad se ubicó en el lugar conocido como El
Fiscal, recibiendo el nombre de San Miguel del Villar. En los
primeros años del asentamiento definitivo, se ubicó en el extremo
sur la antigua capilla de indios San Sebastián, cuya modesta
edificación se abría hacia una pequeña área de expansión, hoy
convertida en la plazuela Hermano Meléndres, donde se emplaza el
moderno santuario Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. La casa
del epónimo almirante Miguel Grau se encuentra actualmente
restaurada y convertida en casa museo, gracias a la participación
de la Marina de Guerra del Perú, para orgullo del país y de todos los
piuranos. La Plaza Mayor era el espacio público de mayor
concurrencia, pues alrededor de ella se encontraban los edificios
principales: la Iglesia Matriz, el Cabildo, la cárcel y el cuartel; frente
a ella estaban el hospital Santa Ana, la capilla y su cementerio. A
principios del siglo XX, uno de los espacios más dinámicos de la
pequeña urbe fue el antiguo mercado de abastos, ubicado en el
terreno que actualmente ocupa la Corte Superior de Justicia, frente
a la plaza Pizarro, hoy llamada de las Tres Culturas. La calle
Florida, posteriormente llamada San Francisco y hoy conocida
como calle Lima, era la primera paralela al río Piura y allí vivieron
los pobladores de mayor riqueza. La iglesia de San Francisco,
perteneciente a una de las primeras comunidades religiosas de la
ciudad y ubicada en la actual calle Lima, esquina con calle Callao,
continúa sirviendo a la comunidad católica en un ambiente
rehabilitado. Las casonas coloniales tenían portadas de adobe y
quincha con grandes portones de madera claveteados; el zaguán
conducía a un patio adoquinado o empedrado con macetas y
árboles que refrescaban el ambiente. El salón principal era amplio y
alto, el comedor se conectaba con la cocina y el traspatio, donde se
ubicaban las habitaciones de la servidumbre y los servicios. Uno de
los pocos espacios públicos coloniales que aún se mantienen
activos es la actual plaza Ignacio Merino, que conserva su calidez y
sigue siendo punto de encuentro. A su alrededor se encuentran el
antiguo colegio seminario del Salvador y la iglesia El Carmen,
edificaciones de adobe y quincha que atestiguan más de 200 años
de historia educativa y religiosa en Piura. Un ejemplo de
participación institucional en la conservación de edificaciones
republicanas es el local de la Alianza Francesa de Piura, cuya labor
educativa se vincula con la memoria arquitectónica de la ciudad. La
plazuela Latina o de la Cruz, hoy Ignacio Escudero, y su capilla
Cruz del Norte recuerdan uno de los barrios más tradicionales,
relacionados con la presencia de inmigrantes africanos de la zona
de Madagascar, que dieron origen al histórico barrio de La Manga.
El cementerio San Teodoro fue edificado por iniciativa del prócer de
la independencia Francisco Fernández de Paredes y Noriega en
homenaje a su hijo Teodoro, siendo inaugurado el 28 de febrero de
1838. Allí descansan héroes de la independencia. Piura ha
soportado fenómenos como El Niño de 1997-1998, que demuestran
la importancia de recuperar la tecnología de construcción para
edificaciones contemporáneas. El 24 de julio de 1912 un terremoto
destruyó el casco urbano de la ciudad y de otras localidades del
departamento, lo que llevó a que ingenieros y arquitectos, muchos
llegados de Lima, elaboraran el nuevo plano de la ciudad,
definiendo el perfil urbano actual. El material usado en las
edificaciones antiguas fue el adobe, reforzado posteriormente con
ladrillos para dar mayor solidez. Todo esto forma parte de la historia
de Piura, que se puede explicar a través de su arquitectura, ya que
en localidades como Sechura, Catacaos, Sullana y Paita aún se
conservan edificaciones monumentales del siglo XIX y principios del
XX, cuya preservación busca mantener viva la identidad regional y
servir de guía para el presente y el futuro, recuperando tecnología y
conocimientos constructivos que han existido en esta región durante
siglos.