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Amparo Constitucional en Tarija 2013

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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL 2142/2013

Sucre, 21 de noviembre de 2013

SALA TERCERA
Magistrada Relatora: Dra. Ligia Mónica Velásquez Castaños
Acción de amparo constitucional

Expediente: 04199-2013-09-AAC
Departamento: Tarija

En revisión la Resolución 13/2013 de 18 de julio, cursante de fs. 269 vta. a 276, pronunciada dentro
de la acción de amparo constitucional interpuesta por Angel Arandia Córdova, Basilia Martínez
Aquino, Alia Ojeda Carballo, Beimar Arandia Peña, Jorge Calderón Serrudo, María Marcela Veizaga
Nina, Gregorio Fernández Robles, Eulogio Campos Gutiérrez, Martha Yucra y la Asociación Nueva
Esperanza representada legalmente por Faustino Balcázar Jara contra Rómulo Calle Mamani y Rita
Susana Nava Durán Magistrados de la Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia; María Cristina Díaz
Sossa y Adolfo Nilo Velasco Albornoz, Vocales de la Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de
Justicia de Tarija; y, Sergio Copa Ibarra, Juez Primero de Partido en lo Civil y Comercial de Yacuiba del
mismo departamento.

I. ANTECEDENTES CON RELEVANCIA JURÍDICA

I.1. Contenido de la demanda

Por memorial presentado el 28 de junio de 2013, cursante de fs. 127 a 142 y el de


subsanación de 9 de julio, que corre de fs. 157 a 163, la parte accionante expresa los siguientes
argumentos de hecho y de derecho:

I.1.1. Hechos que motivan la acción

a) El fundamento de la demanda de acción reivindicatoria promovida por Wilman Menacho


Melgar, como representante legal de Automóvil Club Boliviano - Filial Yacuiba, descansa en lo
previsto por el art. 1453 del Código Civil (CC); sin embargo refieren que, de inicio, la misma es
insostenible, por adolecer, la parte demandante, de capacidad para activar dicha acción judicial, por
cuanto toda persona jurídica debe contar con el instrumento jurídico que lo respalde; por ello
señalan que dentro del momento procesal oportuno opusieron excepción de impersonería cuya
resolución fue apelada, no siendo evidente lo señalado en el Auto Supremo 186/2013 de 15 de abril,
cuando refiere que la excepción no hubiera sido presentada ni apelada.

b) Es aplicable el precepto legal contenido en el art. 16 de la Ley del Órgano Judicial (LOJ), pues
la nulidad existe en el proceso, misma que fue reclamada oportunamente siendo inaplicable la
preclusión procesal.
Por otro lado, afirman que se violaron normas procesales de cumplimiento obligatorio lo cual trae
consigo la nulidad de acuerdo a lo establecido por los arts. 17 de la LOJ y 90 del Código de
Procedimiento Civil (CPC), situación no tomada en cuenta por las autoridades demandadas; pues,
habrían convalidado un proceso defectuoso.

c) Refieren que la sentencia de primera instancia y las posteriores resoluciones materia de


autos, no cumplen en lo absoluto con lo previsto por el art. 192 incs. 2) y 3) del CPC, por cuanto, no
existe coherencia entre la parte considerativa con la resolutiva.

d) Señalan que, el juez de primera instancia, no actuó con el mismo equilibrio; pues para
aceptar su apersonamiento se les conminó a presentar los documentos habilitantes de su
institución, conllevando un trato desigual entre su institución legalmente constituida y una
institución “fantasma” sin personería como el Automóvil Club Boliviano - Filial Yacuiba.

Expresan que, “Las autoridades accionadas, incurrieron en flagrante, grosera e irresponsable


VIOLACION, INTERPRETACION ERRONEA y APLICACIÓN indebida del Art. 1453 del Código Civil
Sustantivo, porque EL AUTOMÓVIL CLUB BOLIVIANO - FILIAL YACUIBA, no cumple ni por asomo con
los requisitos de la acción reivindicatoria: derecho propietario, claro y positivo conforme lo previene
el Art. 1538 del Código Civil” (sic.)

Sostienen que la entidad demandante, si bien no tiene personería jurídica reconocida, le es


extensible y tendría validez la personería de una entidad diferente, razonamiento que constituye
una verdadera “herejía” jurídica procesal, en razón de que la parte demandante no acreditó los
requisitos esenciales previstos por el art. 1453 del CC.

e) En ese orden sostienen que, las autoridades demandadas, lesionaron sus derechos en dos
dimensiones: 1) Al validar una acción reivindicatoria sin cumplir los requisitos legales para el efecto;
y, 2) Reconocer derechos a una entidad inexistente por no contar con personería jurídica, por lo
tanto todo lo actuado en el proceso es totalmente nulo.

f) Finalmente, consideran que las autoridades demandadas, niegan la verdad material


manifiesta en el proceso, puesto que la prueba documental presentada por la entidad “fantasma” -
Automóvil Club Boliviano filial Yacuiba- es insuficiente, para sustentar una sentencia, un auto de
vista y un auto supremo, por la ineficacia jurídica de la prueba documental, que además adolece de
muchos defectos.

I.1.2. Derechos supuestamente vulnerados

La parte accionante, alega la vulneración de sus derechos al debido proceso, al acceso a la


justicia y de petición, los principios de igualdad, seguridad jurídica, verdad material; y, el valor para
vivir bien; asimismo, refieren como “derechos” vulnerados al bienestar, al progreso individual y
familiar y la supremacía de la Constitución Política del Estado (CPE), citando al efecto los arts. 8,
9.1.2 y 4, 13, 24, 109, 115, 119, 178, 180 y 410 de la citada Norma Suprema.

I.1.3. Petitorio

Solicita se le conceda la tutela y se disponga: “…el pronunciamiento oportuno y por su


ORDEN de NUEVA SENTENCIA, NUEVO AUTO DE VISTA Y NUEVO AUTO SUPREMO, respetando
nuestros derechos y las garantías que se hallan previstas en la CONSTITUCIÓN POLITICA DEL ESTADO
Y QUE FUERON VULNERADAS EN LAS RESOLUCIONES JUDICIALES MATERIA DE AUTOS” (sic).
I.2. Audiencia

Efectuada la audiencia pública el 18 de julio de 2013, según consta en el acta cursante de fs.
265 a 269 vta., se produjeron los siguientes hechos:

I.2.1. Ratificación y ampliación de la acción

El abogado apoderado de la parte accionante a tiempo de ratificar los argumentos de hecho


y de derecho expuestos en la demanda de amparo constitucional y su aclaratoria; ampliando sus
fundamentos, agregó: i) Las partes no estuvieron en igualdad efectiva, las personas demandadas, la
Asociación Nueva Esperanza como las personas particulares, si acreditaron su existencia; empero,
para las autoridades ahora demandadas, formaría parte de la personería jurídica del Automóvil Club
Boliviano filial Tarija, una institución especial como el Automóvil Club Filial Yacuiba, siendo
insuficiente para otorgarle el ejercicio de derechos, aspecto reclamado durante todo el proceso; ii)
Respecto a la verdad material (art. 180 del CPE), refieren, que causa extrañeza que se omita valorar
y considera la prueba documental lícita donde se acredita que el Gobierno Municipal de Yacuiba,
inició el trámite de expropiación del inmueble en favor de la Asociación Nueva Esperanza; iii) A
tiempo de estar a derecho, pidieron el saneamiento procesal, bajo el argumento de irregular
admisión y “abonamiento” de la personería y admisión de la demanda, que no fue atendido; iv) El
recurso en el efecto diferido hizo que la irregularidad se arrastre en el curso del proceso, violando el
derecho de acceso a la justicia y de petición, no siendo posible que el Tribunal de apelación,
conociendo que se pronunció sentencia, cuando habían cuestiones pendientes, no anuló la causa; y,
v) Cuando hacen referencia a que se ignoró en el proceso, la Ordenanza Municipal de expropiación
del predio en favor de la Asociación Nueva Esperanza, se está hablando de personas de escasos
recursos que aspiran a acceder a tener un techo propio; sin embargo, corren el riesgo de quedarse
en la calle, situación que vulnera el principio del vivir bien, el bienestar y el progreso individual y
familiar.

I.2.2. Informe de las autoridades demandadas

Las autoridades codemandadas, Rita Susana Nava Durán y Rómulo Calle Mamani,
Magistrados de la Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia, mediante escrito cursante de fs. 168 a
180, informaron lo siguiente: a) El art. 53 del Código Procesal Constitucional (CPCo), refiere que la
parte accionante, antes de interponer el “recurso” debió haber activado los recursos ordinarios y/o
extraordinarios, cuyo cumplimiento permite activar a posteriori una acción constitucional, aspecto
que en la especie no se cumplió; b) La parte accionante apeló en calidad de representantes de la
Asociación Nueva Esperanza y recurrieron de casación como representantes de dicha Asociación y a
título personal, razón por la cual el Auto Supremo 186/2013 de 15 de abril, declaró la improcedencia
del recurso interpuesto por las personas naturales; c) Los accionantes Ángel Arandia Córdova, Basilia
Martínez Aquino, Alia Ojeda Carballo, Beimar Arandia Peña, Jorge Calderón Serrudo, María Marcela
Veizaga Nina, Gregorio Fernández Robles, Eulogio Campos Gutiérrez y Martha Yucra -como personas
naturales- si consideraron que las acusaciones deducidas en la acción de amparo constitucional, les
causaba perjuicio, pudieron, en su momento, haber interpuesto el recurso de apelación y luego el de
casación, para ser considerado; en consecuencia, al no haber activado los mecanismos de protección
dentro del proceso ordinario, se aplicó la causal de improcedencia establecida por el art. 53.3 del
CPCo; d) El art. 30.I del CPCo, establece con claridad que si el accionante no subsana las omisiones
detectadas por el Tribunal de garantías -Auto Interlocutorio 39/2013 de 3 de julio- declarará la
improcedencia de la acción de amparo constitucional; e) El memorial de subsanación es una
repetición resumida del memorial principal, donde el petitorio resulta ser totalmente impreciso,
tomando en cuenta que los “recurrentes” confunden los derechos que presuntamente fueron
vulnerados, y los describen en forma global para todas las autoridades demandadas; f) El memorial
de subsanación, en lo principal señala que se hubieran violado derechos y garantías constitucionales,
sin especificar en forma concreta qué derechos y garantías se hubieran vulnerado, aludiendo
únicamente al principio de verdad material, además de enunciar derechos sin mencionar el texto
legal en el cual se encuentran amparados; g) Conforme la SC 1756/2011-R de 7 de noviembre, la
acción de amparo constitucional se apertura para la protección de “derechos” y “no principios ni
valores”, confundiendo los institutos de la CPE; h) El derecho de petición se encuentra reservado
para el caso de que el peticionante, no haya recibido respuesta; en la acción de amparo
constitucional, se alude que la queja respecto a la impersonería de la entidad accionante, no hubiera
sido respondida; sin embargo, el mismo fue evacuado en el Considerando III.4 del Auto Supremo
emitido por sus autoridades; lo que quiere decir que sobre la personería de la entidad demandante,
ya se emitió criterio; y, si la parte accionante, tuvo duda o dicha posición en su criterio fue
insuficiente, pudo haber solicitado complementación o explicación conforme el art. 276 del CPC, sin
embargo, no lo hizo, por lo que no puede alegar vulneración al derecho de petición; i) Para observar
el contenido de la demanda y del art. 327 del CPC, tuvo la vía de las excepciones previas; j) En cuanto
a la falta de personería de la entidad demandante, se evacuó respuesta en el considerando II.4 del
citado Auto Supremo, en el que se hizo alusión a la prueba que sustenta la personería de la entidad
demandante; k) Acusan la vulneración, interpretación errónea y aplicación indebida del art. 1453
del CC; que no se hubiera acreditado los requisitos de contenido en dicha norma sustantiva; en el
punto sexto de su memorial de amparo, aluden a un detalle de la prueba documental generada en el
proceso y, el haber otorgado un valor inexistente a la personería jurídica del Automóvil Club
Boliviano -filial Yacuiba; al respecto, el Tribunal de garantías no constituye una instancia casacional
(SCP 0039/2012 de 26 de marzo); l) La interpretación de la legalidad ordinaria es atribución exclusiva
de los jueces y tribunales ordinarios, (SCP 0108/2012 de 27 de abril); y, ll) El Tribunal Constitucional
Plurinacional no puede ingresar a revalorizar la prueba producida en la vía ordinaria, punto 1.5 de la
acción de amparo constitucional.

Finalmente el abogado apoderado de los accionantes, en audiencia señaló que el tercero interesado
no cuenta con personería y que al habérsele integrado a la acción de amparo constitucional ha sido
porque fue demandante en el proceso de conocimiento; siendo que para cualquier acto procesal es
requisito fundamental la presentación de la personería jurídica.

I.2.3. Intervención de los terceros interesados

La representante legal del tercero interesado, en audiencia solicitó se abone su personería conforme
el poder “1377/2013” de 17 de julio, la que fue admitida por el Tribunal de garantías.

I.2.4. Resolución

La Sala Civil Comercial, de Familia, Niñez y Adolescencia, y Violencia Intrafamiliar y Doméstica y


Pública Segunda del Tribunal Departamental de Justicia de Tarija, constituida en Tribunal de
garantías, mediante Resolución de 18 de julio de 2013, cursante de fs. 269 vta. a 276 denegó la
tutela solicitada. Esta decisión, fue asumida sobre la base de los siguientes fundamentos: 1) La parte
accionante no cumplió con las exigencias que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional estableció
(SSCC 1475/2011-R de 10 de octubre y “0854/2012-R de 10 de agosto”); 2) Pretenden que el
Tribunal de garantías, realice una revisión e interpretación normativa que ya fue realizada por las
autoridades demandadas, no obstante haber incumplido con los requisitos que permiten a la justicia
constitucional, de manera excepcional, proceder a la revisión de la legalidad ordinaria, excepto si se
evidencia lesión de un derecho fundamental; es decir, cuando dichos fundamentos estuviesen
basados en una norma claramente inaplicable al asunto, lo que no ocurrió en el presente caso; 3) No
es suficiente señalar los derechos supuestamente vulnerados, toda vez que se debió exponer de
manera adecuada, precisa y debidamente fundamentados, los criterios interpretativos que no
fueron cumplidos o hubieron sido desconocidos por las autoridades demandadas; 4) El análisis de la
prueba preconstituida a efectos de establecer la capacidad para activar una acción judicial -acción
reivindicatoria-; y, analizar si la persona cuenta o no con el instrumento jurídico que lo respalde, no
puede ser denunciado vía acción de amparo constitucional; pues, ello implicaría, por un lado,
valoración de la prueba y por otro, hacer una interpretación de la legalidad ordinaria y a partir de
ello dilucidar, si la documentación presentada es suficiente o no, facultad que corresponde a la los
jueces y tribunales ordinarios; y, 5) Si en criterio de la parte accionante, la valoración efectuada por
las autoridades demandadas, no fue efectuada correctamente, el Tribunal de garantías, no considera
que los mismos se hayan apartado de los marcos legales de razonabilidad y equidad, no
correspondiendo a la justicia constitucional imponer, criterios sobre lo ya valorado por la
jurisdicción ordinaria.

II. CONCLUSIONES

Del análisis y compulsa de los antecedentes que cursan en obrados, se establecen las
siguientes conclusiones:

II.1. De fs. 17 a 24 vta., cursa memorial mediante el cual Wilman Menacho Melgar en representación
legal de Hernán Lucio Martínez Antelo y Renán Gordy Gutiérrez Sánchez, Vicepresidente y Vocal,
respectivamente, del Automóvil Club Boliviano - Filial Yacuiba, demandó de reivindicación, mejor
derecho propietario, entrega y desocupación de bien inmueble, acción interpuesta contra, Ángel
Arandia Córdova, Elías Samuel Ramírez Lara, Adela Vargas Chambi, Pedro Martínez, Martha
Rodríguez, Fabián Zárate, Marina Rodríguez, Alejandra Rodas, Mercedes Vargas, Jorgia Paredes
Arancibia, Inocencia Flores; Lila Rodas Padilla, Lucila Garrón Cabrera, Rufina Guzmán, Santiago
Zárate, Claudia Martínez, Ximena Rodríguez; Francisco Paye, Modesta Días; Isaac Arenas, Germán
Montero Olivera, Leonarda Renjifo, Helena Betanzos, Víctor Días, Prudencia Varja Llanos, Basilia
Martínez Aquino, Noemí Arenas Villarpando, Alicia Montero, Andrea Montero y Gerardo Córdoba, la
que fue ampliada contra presuntos poseedores y terceros que crean tener derecho.

II.2. Por memorial de 29 de julio y el de subsanación presentado el 11 de agosto de 2011, los


demandados Ángel Arandia Córdova, Elías Samuel Ramírez Lara, Adela Vargas Chambi, Jorgia
Paredes Arancibia, Lila Rodas Padilla, Lucila Garrón Cabrera, Germán Montero Olivera, Prudencia
Varja Llanos, Basilia Martínez Aquino, Nohemí Arenas Villarpando, Gerardo Córdoba e Inocencia
Flores, contestaron a la demanda principal y formalizaron demanda reconvencional de cancelación
de daños y perjuicios, solicitando entre otras cosas, saneamiento procesal del proceso y observando
una irregular admisión y “abonamiento” de personería, y posterior admisión de la demanda (fs. 27 a
33 vta.).

II.3. Lilian Quispe Urquizo, Lucia Días Calvimontes, Alia Ojeda Carballo, Beimar Arandia Peña,
Jorge Calderón Serrudo, María Marcela Veizaga Nina, Gregorio Fernández Robles, Eulogio Campos
Gutiérrez, Martha Yucra, Jorgia Paredes Arancibia, en su condición de dirigentes de la Asociación
Nueva Esperanza, mediante memorial presentado el 29 de agosto de 2011, opusieron excepción de
incapacidad o impersonería del demandado y litispendencia, advirtiendo una irregular admisión y
“abonamiento” de personería y posterior admisión de la demanda (fs. 34 a 36).

II.4. El Juez Primero de Partido en lo Civil y Comercial de Yacuiba, mediante Resolución


de 22 de mayo de 2012, declaró probada en parte la demanda de reivindicación y/o entrega o
desocupación del bien inmueble en litigio e improbada en cuanto a los daños y perjuicios, y sin lugar
a la demanda de mejor derecho propietario, disponiendo en consecuencia la restitución por parte
de los demandados, del lote de terreno o bien inmueble de propiedad del demandante (fs. 62 a 65
vta.)

II.5. Por memorial cursante de fs. 69 a 75 vta., Ángel Arandia Córdova, Basilia Martínez Aquino,
Alia Ojeda Carballo, Beimar Arandia Peña, Jorge Calderón Serrudo, María Marcela Veizaga Nina,
Gregorio Fernández Robles, Eulogio Campos Gutiérrez, Martha Yucra y Jorgia Paredes Arancibia, a
nombre de la Asociación Nueva Esperanza, interpusieron recurso de apelación contra la Resolución
de 22 de mayo de 2012, solicitando se revoque parcialmente la misma, solo en cuanto a la parte que
declaró probada la acción reivindicatoria; y, que, al haber sido confirmada la Resolución de 22 de
octubre de 2011, mediante la cual se declaró no ha lugar a la excepción de incapacidad de
impersonería, formalizaron recurso de apelación, contra dicho fallo, únicamente en cuanto a la
declaración de no ha lugar a dicha excepción; asimismo, fundamentaron su apelación diferida en
cuanto a los fallos de fs. “320 y 323”.

II.6. La Sala Civil y Comercial Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Tarija, por Auto
de Vista 152/2012 de 5 de octubre, confirmó la Resolución apelada (fs. 80 a 86).

II.7. Atendiendo el pedido de explicación del Auto de Vista 152/2012, la Sala Civil que dictó la
Resolución de 15 de octubre de 2012, mediante la cual declaró no ha lugar a la solicitud de
explicación y enmienda del citado fallo, manteniendo incólume en mismo en toda sus partes (fs. 91 y
vta.).

II.8. Los apelantes representantes de la Asociación Nueva Esperanza, por memorial de 24 de


octubre de 2012, interpusieron recurso de casación en la forma y en el fondo, contra el Auto de
Vista 152/2012, y su complementario de 15 de octubre de 2012, pidiendo la nulidad de obrados con
reposición de la causa hasta el vicio más antiguo, hasta la presentación de la demanda inclusive,
señalando que, de no darse esa nulidad procesal absoluta del proceso, se declare la nulidad del
Auto de Vista, ordenando que el Tribunal de apelación, pronuncie un nuevo Auto de Vista
refiriéndose en la parte resolutiva a los recursos de apelación diferidas no resueltos expresamente y
que fueron valorados en la parte considerativa; y en su defecto se case totalmente las resoluciones
judiciales impugnadas y deliberando en el fondo, se declare improbada la demanda principal (fs. 93 a
110).

II.9. La Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia, mediante Auto Supremo 186/2013 de 15 de
abril, declaró infundado el recurso de casación en la forma y en el fondo, interpuesto por la
Asociación Nueva Esperanza e improcedente el recurso de casación en la forma y en el fondo
interpuesto a título personal por Ángel Arandia Córdova, Basilia Martínez Aquino, Alia Ojeda
Carballo, Beimar Arandia Peña, Jorge Calderón Serrudo, María Marcela Veizaga Nina, Gregorio
Fernández Robles, Eulogio Campos Gutiérrez, Martha Yucra y Jorgia Paredes Arancibia (fs. 121 a 125
vta.).

III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO

En este estado de cosas, corresponde ahora precisar con claridad el objeto y causa de la presente
acción; en ese orden, se tiene que el objeto de la activación de este mecanismo de defensa, es la
petición de tutela constitucional para el resguardo de los derechos al debido proceso, de acceso a la
justicia y de petición; los principios de igualdad, seguridad jurídica, verdad material; y, el valor para
vivir bien; asimismo, refieren como “derechos” vulnerados al bienestar, al progreso individual y
familiar y la supremacía de la Constitución Política del Estado; asimismo, la causa; es decir, el acto
denunciado como lesivo a los derechos de la parte accionante; en el caso concreto, se centra en el
hecho de que las autoridades demandadas -Rómulo Calle Mamani y Rita Susana Nava Durán
Magistrados de la Sala Civil del Tribunal Supremo de Justicia; María Cristina Díaz Sossa y Adolfo Nilo
Velasco Albornoz, Vocales de la Sala Civil Primera del Tribunal Departamental de Justicia de Tarija; y,
Sergio Copa Ibarra, Juez Primero de Partido en lo Civil y Comercial de Yacuiba del mismo
departamento- “…incurrieron en flagrante, grosera e irresponsable VIOLACION, INTERPRETACION
ERRONEA y APLICACIÓN indebida del Art. 1453 del CC, porque EL Automóvil Club Boliviano - Filial
Yacuiba, no cumple ni por asomo con los requisitos de la acción reivindicatoria: derecho propietario,
claro y positivo conforme lo previene el Art. 1538 del Códico Civil” (sic.), no haber tomado en cuenta
la aplicación de las normas contenidas en los arts. 16 y 17 de la Ley del Órgano Judicial; y, 90 y 192
incs. 2) y 3) del CPC; sosteniendo que las autoridades demandadas, lesionaron sus derechos en dos
dimensiones: i) Al validar una acción reivindicatoria sin cumplir los requisitos legales para el efecto;
y, ii) Reconocer derechos a una entidad inexistente por no contar con personería jurídica, por lo
tanto todo lo actuado en el proceso es totalmente nulo, para finalmente señalar que negaron la
verdad material manifiesta en el proceso, puesto que la prueba documental presentada por la
entidad “fantasma” - Automóvil Club Boliviano filial Yacuiba es insuficiente, para sustentar una
sentencia, un auto de vista y un auto supremo.

En consecuencia y sobre la base de los aspectos antes señalados, se analizará si en el presente caso
corresponde o no la concesión de la tutela solicitada.

III.1. La acción de amparo constitucional. Su configuración constitucional

La SC 0002/2012-R de 13 de marzo, refiriéndose a la naturaleza del amparo constitucional


estableció lo siguiente:

“El orden constitucional boliviano, dentro de las acciones de defensa, instituye en el art. 128
la acción de amparo constitucional como un mecanismo de defensa que tendrá lugar contra los
'actos u omisiones ilegales o indebidos de los servidores públicos, o de persona individual o
colectiva, que restrinjan, supriman o amenacen restringir o suprimir los derechos reconocidos por la
Constitución y la ley'.

Del contenido del texto constitucional de referencia, puede inferirse que la acción de
amparo constitucional es un mecanismo de defensa jurisdiccional, eficaz, rápido e inmediato de
protección de los derechos fundamentales y garantías constitucionales, cuyo ámbito de protección
se circunscribe respecto de aquellos derechos fundamentales y garantías, que no se encuentran
resguardados por los otros mecanismos de protección especializada que el mismo orden
constitucional brinda a los bolivianos, como la acción de libertad, de protección de privacidad,
popular, de cumplimiento, etc. Asimismo, desde el ámbito de los actos contra los que procede, esta
acción se dirige contra aquellos actos y omisiones ilegales o indebidos provenientes no sólo de los
servidores públicos sino también de las personas individuales o colectivas que restrinjan o amenacen
restringir los derechos y garantías objeto de su protección.

En este contexto, el amparo constitucional boliviano en su dimensión procesal, se encuentra


concebido como una acción que otorga a la persona la facultad de activar la justicia constitucional en
defensa de sus derechos fundamentales y garantías constitucionales.

El término de acción no debe ser entendido como un simple cambio de nomenclatura, que
no incide en su naturaleza jurídica, se trata de una verdadera acción de defensa inmediata, oportuna
y eficaz para la reparación y restablecimiento de los derechos y garantías fundamentales, y dada su
configuración, el amparo constitucional se constituye en un proceso constitucional, de carácter
autónomo e independiente con partes procesales diferentes a las del proceso ordinario o por lo
menos con una postura procesal distinta, con un objeto específico y diferente, cual es la protección y
restitución de derechos fundamentales con una causa distinta a la proveniente del proceso
ordinario, esto es, la vulneración concreta o inminente de derechos fundamentales a raíz de actos y
omisiones ilegales o indebidos con un régimen jurídico procesal propio.

En este orden de ideas, la acción de amparo constitucional adquiere las características de


sumariedad e inmediatez en la protección, por ser un procedimiento rápido, sencillo y sin ritualismos
dilatorios. A estas características se añade la de generalidad, a través de la cual la acción puede ser
presentada sin excepción contra todo servidor público o persona individual o colectiva.

Finalmente cabe señalar, que dentro de los principios procesales configuradores del amparo
constitucional, el constituyente resalta la inmediatez y subsidiariedad al indicar en el parágrafo I del
art. 129 de la CPE, que esta acción '(…) se interpondrá siempre que no exista otro medio o recurso
legal para la protección inmediata de los derechos y garantías restringidos, suprimidos o
amenazados'.

Lo señalado implica que la acción de amparo forma parte del control reforzado de
constitucionalidad o control tutelar de los derechos y garantías, al constituirse en un mecanismo
constitucional inmediato de carácter preventivo y reparador destinado a lograr la vigencia y respeto
de los derechos fundamentales y garantías constitucionales, siempre que no exista otro medio de
protección o cuando las vías idóneas pertinentes una vez agotadas no han restablecido el derecho
lesionado, lo que significa que de no cumplirse con este requisito, no se puede analizar el fondo del
problema planteado y, por tanto, tampoco otorgar la tutela”.

III.2. Respecto a la interpretación de la legalidad ordinaria y la valoración integral de la prueba

La SCP 0410/2013 de 27 de marzo, señaló que: ”'…Si bien la interpretación de la legalidad


ordinaria debe ser labor de la jurisdicción común, corresponde a la justicia constitucional verificar si
en esa labor interpretativa no se han quebrantado los principios constitucionales informadores del
ordenamiento jurídico, entre ellos, los de legalidad, seguridad jurídica, igualdad, proporcionalidad,
jerarquía normativa y debido proceso; principios a los que se hallan vinculados todos los operadores
jurídicos de la nación; dado que compete a la jurisdicción constitucional otorgar la protección
requerida, a través de las acciones de tutela establecidas en los arts. 18 y 19 de la Constitución, ante
violaciones a los derechos y garantías constitucionales, ocasionadas por una interpretación que
tenga su origen en la jurisdicción ordinaria, que vulnere principios y valores constitucionales.

Esto significa que los órganos de la jurisdicción ordinaria deben sujetar su labor
interpretativa a las reglas admitidas por el derecho, con plena vigencia en el derecho positivo, que
exige que tal labor se la realice partiendo de una «interpretación al tenor de la norma
(interpretación gramatical), con base en el contexto (interpretación sistemática), con base en su
finalidad (interpretación teleológica) y los estudios preparatorios de la ley y la historia de formación
de la ley (interpretación histórica)» (Cfr. Cincuenta años de jurisprudencia del Tribunal
Constitucional Alemán, pág. 2); reglas o métodos de interpretación que en algunas legislaciones, han
sido incorporados al ordenamiento jurídico positivo (así, art. 3.1 del Código civil español).

Las reglas de la interpretación aludidas, operan como barreras de contención o controles,


destinadas a precautelar que a través de una interpretación defectuosa o arbitraria, se quebranten
los principio constitucionales aludidos; de modo que debe ser previsible, tanto en relación a los
medios empleados cuanto en relación al resultado alcanzado; pues la interpretación de una norma
no puede conducir a la creación de una norma distinta de la interpretada.

En este orden, conviene precisar que la interpretación sistemática o contextualizada, puede


extenderse, según los casos, al artículo del cual forma parte el párrafo o inciso analizado; al capítulo
o título al que pertenece; al sector del ordenamiento con el que se vincula o pertenece; o al
ordenamiento en su conjunto; y finalmente, de manera inexcusable, con las normas, principios y
valores de la Constitución, dado que de todas las interpretaciones posibles que admita una norma,
debe prevalecer siempre aquella que mejor concuerde con la Constitución'.

Luego, la SC 0718/2005-R de 28 de junio, ha determinado los requisitos que el accionante de


amparo constitucional debe cumplir al denunciar la labor jurisdiccional ordinaria, para activar la
jurisdicción constitucional: “siendo competencia de la jurisdicción constitucional verificar si en la
labor interpretativa desarrollada por la jurisdicción ordinaria se cumplieron con los requisitos de
interpretación admitidos por el derecho y el juez o tribunal intérprete se ha sujetado al sistema de
valores y principios que sustentan el sistema constitucional boliviano, para que este Tribunal pueda
cumplir con su tarea es necesario que la parte procesal, que se considera agraviada con los
resultados de la interpretación porque lesionan sus derechos fundamentales, exprese de manera
adecuada y precisa los fundamentos jurídicos que sustenten su posición, fundamentos en los que
deberá exponer con claridad y precisión los principios o criterios interpretativos que no fueron
cumplidos o fueron desconocidos por el juez o tribunal que realizó la interpretación y consiguiente
aplicación de la norma interpretada; asimismo, exponer qué principios fundamentales o valores
supremos no fueron tomados en cuenta o fueron desconocidos por el intérprete al momento de
desarrollar la labor interpretativa y asumir la decisión impugnada; pues resulta insuficiente la mera
relación de hechos o la sola enumeración de las normas legales supuestamente infringidas; porque
sólo en la medida en que el recurrente expresa adecuada y suficientemente sus fundamentos
jurídicos la jurisdicción constitucional podrá realizar la labor de contrastación entre la interpretación
legal realizada por la jurisdicción ordinaria y los fundamentos que sustentan la interpretación y las
conclusiones a las que arribó, con los fundamentos y pretensiones expuestos por el recurrente del
amparo constitucional” (las negrillas son nuestras).

En el contexto de lo desarrollado precedentemente, la referida Sentencia Constitucional


Plurinacional, señaló: “…finalmente, la SC 0085/2006-R de 25 de enero de 2006, ha sistematizado la
doctrina precedente, determinando lo siguiente: 'atendiendo a que la jurisdicción constitucional sólo
puede analizar la interpretación efectuada por los jueces y tribunales ordinarios cuando se impugna
tal labor como irrazonable, es necesario que el recurrente, en su recurso, a tiempo de cuestionar la
interpretación de la legalidad ordinaria: 1. Explique por qué la labor interpretativa impugnada
resulta insuficientemente motivada, arbitraria, incongruente, absurda o ilógica o con error evidente,
identificando, en su caso, las reglas de interpretación que fueron omitidas por el órgano judicial o
administrativo, y 2. Precise los derechos o garantías constitucionales que fueron lesionados por el
intérprete, estableciendo el nexo de causalidad entre éstos y la interpretación impugnada; dado que
sólo de esta manera la problemática planteada por el recurrente, tendrá relevancia constitucional'”.

Sin embargo, en el marco de la jurisprudencia anotada, esta misma Sentencia, señaló que:
“…es necesario esclarecer que estas auto restricciones de la jurisdicción constitucional, deviene del
principio de separación y distribución de funciones, que impiden la injerencia de la jurisdicción
constitucional en la función asignada a la jurisdicción ordinaria; empero, deben comprenderse
conforme a la nueva arquitectura de ésta, por ello deben ser asimiladas también bajo los principios
de impulso de oficio, inquisitivo y no formalismo, por lo que su naturaleza es la de instrumentos
útiles para el análisis de la función cumplida por la jurisdicción ordinaria, son herramientas de
fundamentación de las acciones y recursos al alcance de las partes interesadas en activar la
jurisdicción constitucional y de argumentación de las resoluciones para el Tribunal Constitucional
Plurinacional; pero también, son el parámetro válido y legítimo de verificabilidad de la idoneidad,
legitimidad y calidad de las resoluciones judiciales o administrativas cuasi jurisdiccionales; más, no
son requisitos ineludibles que el accionante debe cumplir bajo sanción de rechazo o denegación de
la acción tutelar, ya que ésta una vez activada, genera en la jurisdicción constitucional el
compromiso ineludible de perseguir al evento acusado de inconstitucional, basado en la información
concedida por el accionante, siendo pertinente analizar los hechos conocidos con todas las
herramientas y métodos de análisis al alcance de la Sala del Tribunal Constitucional Plurinacional
que conozca el asunto, sin que ningún instrumento o método quede al margen por la sola razón de
no haber sido mencionado, sutileza que sería una argucia de aquellas que corrompen los sistemas
judiciales obsoletos y decadentes”.

III.3. La valoración de la prueba atribución exclusiva de los tribunales ordinarios

Las normas previstas por el art. 180.I de la CPE, entre los principios de la jurisdicción
ordinaria, contemplan el de verdad material, cuyo contenido constitucional implica la superación de
la dependencia de la verdad formal o la que emerge de los procedimientos judiciales, por eso es
aquella verdad que corresponde a la realidad, superando cualquier limitación formal que restrinja o
distorsione la percepción de los hechos, a la persona encargada de juzgar a otro ser humano, o de
definir sus derechos y obligaciones, dando lugar a una decisión injusta que no responda a los
principios, valores y valores éticos consagrados en la Ley Fundamental de nuestro país, a los que,
todas las autoridades del Órgano Judicial y de otras instancias, se encuentran impelidos a dar
aplicación, entre ellas, al principio de verdad material, por sobre la limitada verdad formal.

Obligación que para su cumplimiento requiere, entre otros, de una correcta apreciación de
los medios probatorios aportados durante el proceso, conforme a la realidad de su ocurrencia, con la
finalidad de efectivizar la función de impartir justicia menos formalista y procesalista, para dar lugar
a la justicia material y efectiva; velando por la aplicación y respeto de los derechos fundamentales y
de las garantías constitucionales de las personas.

De lo mencionado, corresponde a continuación analizar las implicancias de aquellos casos en


los que, las autoridades tanto administrativas como judiciales, a tiempo de emitir sus resoluciones,
omiten valorar los medios probatorios, o lo hacen apartados de los principios de razonabilidad y/o
equidad, fuera del marco de las reglas de un debido proceso.

En relación a ello, el Tribunal Constitucional, estableció que dicha labor le corresponde de


manera exclusiva a la jurisdicción ordinaria; es decir, a los jueces, tribunales y autoridades
administrativas a tiempo de emitir sus fallos; sin embargo, de manera excepcional, definió el alcance
de la jurisdicción constitucional para su intromisión, señalando en la SC 0560/2007-R de 3 de julio
que: “…la valoración de las pruebas, constituye una atribución privativa de los jueces y tribunales
ordinarios, y que a través del recurso de hábeas corpus (ahora acción de libertad) no es posible
revisar el análisis y los motivos que llevaron a los tribunales ordinarios a otorgar a los medios de
prueba determinado valor; dado que ello implicaría revisar la valoración de la prueba realizada en la
jurisdicción ordinaria, atribución que, conforme lo sintetizó la SC 0965/2006-R de 2 de octubre, está
permitida solamente '…cuando en dicha valoración: a) exista apartamiento de los marcos legales de
razonabilidad y equidad previsibles para decidir (SC 0873/2004-R y 0106/2005-R, entre otras), o b)
cuando se haya omitido arbitrariamente valorar la prueba y su lógica consecuencia sea la lesión de
derechos fundamentales y garantías constitucionales (SC 0129/2004-R, de 28 de enero)'”. En el
mismo sentido, las SSCC 0884/2007-R y 0262/2010-R.

Competencia que se traduce, conforme a lo establecido por la SC 0129/2004-R de 28 de


enero, que: "…es necesario dejar claro, que en lo relativo a prueba, la competencia sólo se reduce a
establecer si fue o no valorada, pero no a imponer mediante este recurso cómo debe ser
compulsada y menos a examinarla, lo que significa, que sólo se deberá disponer en casos de omisión
de compulsa que se la analice siempre que curse en el expediente y que hubiera sido
oportunamente presentada...".
No obstante las excepciones anotadas en la SC 0560/2007-R glosada precedentemente, cabe
añadir en que SC 0115/2007-R de 7 de marzo, se consideró otra excepción a las subreglas
jurisprudenciales, señalando que: “además de la omisión en la consideración de la prueba, (…) es
causal de excepción de la subregla de no valoración de la prueba, otra excepción se da cuando la
autoridad judicial basa su decisión en una prueba inexistente o que refleja un hecho diferente al
utilizado como argumento”.

En resumen, por regla general, la jurisdicción constitucional está impedida de ingresar a


valorar la prueba, por ser una atribución conferida privativa y exclusivamente a las autoridades
jurisdiccionales o administrativas; empero, tiene la obligación de verificar si en dicha labor: a) Las
autoridades se apartaron de los marcos legales de razonabilidad y equidad; b) Omitieron de manera
arbitraria la consideración de ellas, ya sea parcial o totalmente; y, c) Basaron su decisión en una
prueba inexistente o que refleje un hecho diferente al utilizado como argumento. Claro está que
además de ello, en cualquier caso, se debe demostrar la lógica consecuencia de que su
incumplimiento ocasionó lesión de derechos fundamentales y/o garantías constitucionales al
afectado; lo que se traduce en relevancia constitucional. Supuestos que constituyen excepciones a la
regla aludida; dado que se admite injerencia de la jurisdicción constitucional, únicamente cuando se
evidencian dichas vulneraciones; empero, dicha competencia se reduce únicamente a establecer la
ausencia de razonabilidad y equidad en la labor valorativa, o bien, si existió una actitud omisiva en
esta tarea, ya sea parcial o total; o finalmente, si se le dio un valor diferente al medio probatorio, al
que posee en realidad, distorsionando la realidad y faltando al principio de rango constitucional,
como es la verdad material, pero en ningún caso podrá pretender sustituir a la jurisdicción ordinaria,
examinando directamente la misma o volviendo a valorarla, usurpando una función que no le está
conferida ni legal ni constitucionalmente.

III.4. Análisis del caso concreto

Conforme se precisó en el párrafo introductorio de los Fundamentos Jurídicos de la presente


Sentencia Constitucional Plurinacional, los accionantes, convergen los fundamentos de su demanda
con el argumento de que las autoridades demandadas “…incurrieron en flagrante, grosera e
irresponsable VIOLACION, INTERPRETACION ERRONEA y APLICACIÓN indebida del Art. 1453 del CC,
porque el Automóvil Club Boliviano - Filial Yacuiba, no cumple ni por asomo con los requisitos de la
acción reivindicatoria: derecho propietario, claro y positivo conforme lo previene el art. 1538 del
Código Civil” (sic.), y no haber tomado en cuenta la aplicación de las normas contenidas en los arts.
16 y 17 de la Ley del Órgano Judicial; y, 90 y 192 incs. 2) y 3) del CPC; sosteniendo que las
autoridades demandadas, lesionaron sus derechos en dos dimensiones: 1) Al validar una acción
reivindicatoria sin cumplir los requisitos legales para el efecto; y, 2) Reconocer derechos a una
entidad inexistente por no contar con personería jurídica, por lo tanto todo lo actuado en el proceso
es totalmente nulo, para finalmente señalar que negaron la verdad material manifiesta en el
proceso, puesto que la prueba documental presentada por la entidad “fantasma” - Automóvil Club
Boliviano -filial Yacuiba- es insuficiente, para sustentar una sentencia, un auto de vista y un auto
supremo.

Ahora bien, ingresando al examen de la problemática planteada, los accionantes, cuestionan la


errónea interpretación y aplicación de las normas citadas en los fundamentos de la demanda de
acción de amparo constitucional; sin embargo, corresponde precisar lo establecido en el
Fundamento Jurídico III.2 cuando refiere que, si bien la interpretación de la legalidad ordinaria
corresponde la jurisdicción ordinaria, incumbe a la justicia constitucional verificar si en esa labor
interpretativa no se han quebrantado los principios constitucionales informadores del ordenamiento
jurídico, entre ellos, los de legalidad, seguridad jurídica, igualdad, proporcionalidad, jerarquía
normativa y debido proceso; concerniendo la justicia constitucional velar y otorgar la protección
ante la vulneraciones a los derechos y garantías fundamentales, ocasionadas por una interpretación
que tenga su génesis en la jurisdicción ordinaria y que infrinja principios y valores constitucionales;
en la especie, se constata que las autoridades ahora demandadas, a momento de dictar las
resoluciones, no se apartaron de los marcos de razonabilidad y equidad, establecidos por la
jurisprudencia; no obstante, el accionante pretende, que a través de la presente acción de amparo
constitucional, se dilucide y revise nuevamente la interpretación de la legalidad efectuada por las
autoridades demandadas en relación a las normas contenidas en los arts. 1453 respecto al art. 1538
del CC; 90 y 192 incs. 2) y 3) del CPC; y 16 y 17.I de la Ley del Órgano Judicial.

Finalmente, cabe precisar que las reglas y sub-reglas referentes a las autorestricciones de la justicia
constitucional prevé respecto al canon de interpretación de la legalidad ordinaria y la valoración
integral de la prueba, para el Tribunal Constitucional Plurinacional, son herramientas de verificación
de la legalidad y constitucionalidad de las resoluciones judiciales, por lo que en ningún caso se
pueden aplicar para rechazar o denegar la activación de la jurisdicción constitucional por el solo
hecho de no haber sido nombradas en el memorial de amparo; mismas que podrán ser aplicadas, a
momento de ingresar al análisis de fondo en un caso concreto, siempre y cuando se advierta
evidente y grosera vulneración de derechos y garantías constitucionales, lo que en autos no ocurre.

Igualmente, en coherencia con el Fundamento Jurídico III.3, a este Tribunal no le corresponde


ingresar a valorar aquellos antecedentes inherentes a la valoración de la prueba producida dentro
de un proceso ordinario; pues, esa labor ineludiblemente le corresponde a las autoridades
jurisdiccionales ordinarias a cargo del mismo, pero en ningún caso podrá pretender sustituir a la
jurisdicción ordinaria, examinando directamente la misma o volviendo a valorarla, usurpando una
función que no le está conferida ni legal ni constitucionalmente, a no ser que en dicha labor, las
autoridades se apartaron de los marcos legales de razonabilidad y equidad, situación que en el
presente caso se constata que no ocurrió.

En este sentido los accionantes pretenden que este Tribunal, se convierta en una instancia más de
revisión; en todo caso y como se dijo, las autoridades demandadas actuaron dentro del marco legal,
no correspondiendo en consecuencia valorar nuevamente la prueba, al ser de exclusiva
competencia de la jurisdicción ordinaria y no de la justicia constitucional, correspondiendo denegar
la tutela solicitada.

Consecuentemente, en virtud a los argumentos expuestos, se evidencia que el Tribunal de garantías,


al denegar la acción de amparo constitucional, con otros argumentos, ha evaluado en forma correcta
los datos del proceso.

POR TANTO

El Tribunal Constitucional Plurinacional, en su Sala Tercera; en virtud de la autoridad que le confiere


la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia y el art. 12.7 de la Ley del Tribunal
Constitucional Plurinacional; en revisión, resuelve: CONFIRMAR, la Resolución 13/2013 de 18 de
julio, cursante de fs. 269 vta. a 276, pronunciada por la Sala Civil Comercial, de Familia, Niñez y
Adolescencia, y Violencia Intrafamiliar o Doméstica y Pública Segunda del Tribunal Departamental de
Justicia de Tarija; y en consecuencia, DENEGAR la tutela solicitada.

Regístrese, notifíquese y publíquese en la Gaceta Constitucional Plurinacional.

Fdo. Dra. Ligia Mónica Velásquez Castaños


MAGISTRADA
Fdo. Tata Gualberto Cusi Mamani
MAGISTRADO

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