Historia de los Animales de Aristóteles
Historia de los Animales de Aristóteles
1. De las partes de los animales, algunas son simples, es decir, aquellas que se dividen en
partes uniformes consigo mismas, como la carne que se divide en más carne; otras son
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compuestas, como aquellas que se dividen en partes que no son uniformes consigo
mismas. Por ejemplo, la mano no se divide en manos, ni el rostro en rostros. Y de estas
partes, algunas no se denominan simplemente “partes”, sino miembros o extremidades.
Tales son aquellas que, siendo completas en sí mismas, contienen en su interior otras
partes diversas: por ejemplo, la cabeza, el pie, la mano, el brazo entero, el pecho; pues
todas ellas son partes completas, y dentro de ellas existen otras partes diversas.
Todas aquellas partes que no se subdividen en partes uniformes están compuestas por partes
que sí pueden subdividirse de ese modo; por ejemplo, la mano está compuesta de carne,
tendones y huesos.
Entre los animales, algunos se asemejan entre sí en todas sus partes, mientras que otros difieren
en algunas. A veces, las partes son idénticas en forma o especie, como por ejemplo, la nariz o
el ojo de un hombre se parece a la nariz u ojo de otro hombre; la carne a la carne, y el hueso al
hueso; y del mismo modo con un caballo y con todos los demás animales que consideramos de
una misma especie: así como el todo se compara con el todo, cada parte se corresponde con su
equivalente.
En otros casos, las partes son idénticas, salvo por una diferencia en cuanto a exceso o defecto,
como sucede con los animales que pertenecen a un mismo género. Por “género” me refiero,
por ejemplo, a Ave o Pez, ya que cada uno de estos presenta diferencias dentro de su género, y
existen muchas especies de peces y de aves. Dentro de los límites de un género, la mayoría de
las partes suelen mostrar diferencias por contraste en sus propiedades o accidentes, tales como
el color y la forma, a los que están sujetas: ya sea porque algunas poseen dichas propiedades
en mayor o menor grado; o por la cantidad, magnitud o pequeñez; en resumen, por exceso o
defecto.
Así, en algunos animales la textura de la carne es blanda, y en otros, firme; algunos tienen un
cuerpo largo el pico, otros uno corto; algunos tienen abundancia de plumas, otros solo una
pequeña cantidad. Además, ocurre que algunos tienen partes que otros no poseen: por ejemplo,
algunos tienen espolones y otros no, algunos tienen crestas y otros no; pero, por regla general,
la mayoría de las partes, y aquellas que componen la mayor parte del cuerpo, son o bien
idénticas entre sí, o difieren entre sí por contraste o por exceso y defecto. Pues “más” y “menos”
pueden interpretarse como “exceso” o “defecto”.
Una vez más, puede suceder que nos encontremos con animales cuyas partes no son ni idénticas
en forma ni simplemente distintas por exceso o defecto, sino que son iguales solo por analogía.
Por ejemplo, el hueso es análogo al espinazo del pez, la uña al casco, la mano a la garra, y la
escama a la pluma; pues lo que la pluma es en un ave, la escama lo es en un pez.
Así pues, las partes que los animales poseen son diferentes o iguales entre sí de la manera antes
descrita. Y también lo son en cuanto a su disposición espacial: muchos animales tienen órganos
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idénticos pero en posiciones distintas; por ejemplo, algunos tienen las ubres en el pecho, y otros
cerca de los muslos.
De las sustancias que están compuestas por partes uniformes (u homogéneas) entre sí, algunas
son blandas y húmedas, otras secas y sólidas. Las blandas y húmedas lo son de forma absoluta
o mientras se hallan en su estado natural, como por ejemplo: la sangre, el suero, la grasa, el
sebo, la médula, el esperma, la bilis, la leche en aquellos que la tienen, la carne y otras similares;
y también, de otro modo, los excedentes o desechos, como el moco y las excreciones del vientre
y de la vejiga.
Las secas y sólidas son, por ejemplo, el tendón, la piel, las venas, el cabello, el hueso, el
cartílago, la uña, el cuerno (un término que aplicado a la parte conlleva cierta ambigüedad, ya
que el conjunto, por su forma, también se llama cuerno), y otras partes que presentan una
analogía con estas.
Los animales difieren entre sí en sus modos de subsistencia, en sus acciones, en sus hábitos y
en sus partes. De estas diferencias hablaremos primero en términos generales y amplios, y
luego trataremos lo mismo con referencia detallada a cada género en particular.
Las diferencias se manifiestan en los modos de subsistencia, en los hábitos y en las acciones
realizadas. Por ejemplo, algunos animales viven en el agua y otros en la tierra. Y otras criaturas
se adhieren a un objeto en ciertos momentos y se desprenden de él en otros, como ocurre con
una especie de las llamadas ortigas de mar; pues algunas de estas criaturas buscan su alimento
por la noche, sueltas y no adheridas.
Muchas criaturas están sueltas pero inmóviles, como es el caso de las ostras y las llamadas
holoturias. Algunas pueden nadar, como los peces, los moluscos y los crustáceos, como el
langostino. Pero algunos de estos últimos se desplazan caminando, como el cangrejo, ya que
es propia de su naturaleza, aunque viva en el agua, moverse caminando.
Entre los animales terrestres, algunos están provistos de alas, como las aves y las abejas, y estas
alas son diferentes entre sí según la especie; otros están provistos de patas. Entre los animales
que tienen patas, algunos caminan, otros reptan y otros se arrastran. Pero ninguna criatura se
mueve exclusivamente volando, como sí ocurre con el pez, que solo nada, ya que los animales
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con alas de cuero también pueden caminar; el murciélago tiene patas y la foca tiene patas
imperfectas.
Algunas aves tienen patas poco desarrolladas y por ello se las llama ápodes. Estas pequeñas
aves son muy poderosas en vuelo; y, en general, las aves que se les parecen tienen patas débiles
y alas fuertes, como la golondrina y la drepanis (¿o vencejo alpino?); todas estas aves se
asemejan entre sí en sus hábitos y en su plumaje, y pueden confundirse fácilmente unas con
otras. (El ápodo puede observarse durante todas las estaciones, pero el drepanis solo aparece
después de las lluvias en verano; pues es en ese momento cuando se lo ve y captura, aunque en
general es un ave rara).
Además, algunos animales se mueven caminando por tierra y también nadando en el agua.
Asimismo, se manifiestan las siguientes diferencias en sus modos de vida y en sus acciones:
algunos son gregarios, otros solitarios, ya sea que tengan patas o alas, o estén adaptados a la
vida acuática; y algunos combinan ambos caracteres, el de solitario y el de gregario. Y entre
los gregarios, algunos tienden a organizarse con fines sociales, y otros a vivir cada uno por su
cuenta.
Las criaturas gregarias, entre las aves, incluyen al palomo, la grulla y el cisne; y, por cierto,
ninguna ave provista de garras curvas es gregaria. Entre los animales acuáticos, muchos tipos
de peces son gregarios, como los llamados migratorios, el atún, la pelámide y el bonito.
El ser humano, por cierto, presenta una mezcla de ambos caracteres: el gregario y el solitario.
Las criaturas sociales son aquellas que tienen un objetivo común; y esta característica no se
aplica a todas las criaturas gregarias. Son criaturas sociales el hombre, la abeja, la avispa, la
hormiga y la grulla.
De estas criaturas sociales, algunas se someten a un líder, mientras que otras no están sujetas a
ningún gobierno: por ejemplo, la grulla y las diversas clases de abejas se someten a un líder,
mientras que las hormigas y muchas otras criaturas actúan de forma independiente.
Asimismo, tanto entre los animales gregarios como entre los solitarios, algunos están
vinculados a un hogar fijo y otros son errantes o nómades. También, algunos son carnívoros,
otros herbívoros, y otros omnívoros; mientras que algunos se alimentan de una dieta peculiar,
como por ejemplo las abejas y las arañas: la abeja se alimenta de miel y otros dulces, y la araña
vive atrapando moscas; y algunas criaturas se alimentan de peces.
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También, algunas criaturas capturan su alimento, otras lo almacenan, mientras que otras no
hacen ninguna de las dos cosas. Algunas criaturas construyen una morada, otras no; del primer
tipo son el topo, el ratón, la hormiga y la abeja; del segundo tipo, muchos insectos y
cuadrúpedos.
Además, en cuanto al lugar de residencia, algunas criaturas viven bajo tierra, como el lagarto
y la serpiente; otras viven en la superficie terrestre, como el caballo y el perro. Algunas excavan
madrigueras, otras no.
Algunas son nocturnas, como el búho y el murciélago; otras viven durante el día. Además,
algunas criaturas son domesticadas y otras son salvajes: algunas son siempre dóciles, como el
hombre y la mula; otras son siempre salvajes, como el leopardo y el lobo; y algunas pueden ser
domesticadas rápidamente, como el elefante.
También podemos considerar a los animales desde otro punto de vista. Siempre que una especie
de animal se encuentra domesticada, también se la puede hallar en estado salvaje; como ocurre
con los caballos, el ganado vacuno, los cerdos, los (hombres), las ovejas, las cabras y los perros.
Además, algunos animales emiten sonidos mientras que otros son mudos, y algunos están
dotados de voz: de estos últimos, algunos tienen habla articulada, mientras que otros no;
algunos emiten constantemente gorjeos y trinos, otros tienden al silencio; algunos son
musicales y otros no lo son; pero todos los animales, sin excepción, ejercen su capacidad de
cantar o parlotear principalmente en relación con el apareamiento.
Asimismo, algunas criaturas viven en los campos, como la paloma torcaz; otras en las
montañas, como la abubilla; algunas frecuentan las moradas humanas, como la paloma
doméstica. Algunas, por otra parte, son especialmente lujuriosas, como la perdiz, el gallo de
corral y sus congéneres; otras tienden a la castidad, como toda la familia de los cuervos, ya que
las aves de este tipo rara vez se entregan al apareamiento.
Entre los animales marinos, unos viven en mar abierto, otros cerca de la costa, y otros sobre
las rocas.
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Además, algunos son combativos ante la agresión; otros se caracterizan por su previsión
defensiva. Del primer tipo son aquellos que atacan a otros o responden cuando son maltratados;
del segundo tipo, aquellos que simplemente tienen algún medio para protegerse del ataque.
Los animales también difieren entre sí en cuanto a carácter en los siguientes aspectos: algunos
son de temperamento tranquilo, perezosos y poco propensos a la ferocidad, como el buey; otros
son de temperamento irascible, feroces e indomables, como el jabalí; algunos son inteligentes
y tímidos, como el ciervo y la liebre; otros son ruines y traicioneros, como la serpiente; otros
son nobles, valientes y de buena estirpe, como el león; otros son de pura raza, pero salvajes y
traicioneros, como el lobo. Por cierto, se considera que un animal es de buena estirpe si
proviene de un linaje noble, y es de raza pura si no se desvía de las características de su especie.
Además, algunos animales son astutos y maliciosos, como el zorro; otros son enérgicos,
afectuosos y zalameros, como el perro; otros son de temperamento apacible y fácilmente
domesticables, como el elefante; otros son cautelosos y vigilantes, como el ganso; otros son
celosos y vanidosos, como el pavo real. Pero, entre todos los animales, solo el hombre es capaz
de deliberar.
Muchos animales tienen memoria y son capaces de aprender, pero ninguna otra criatura,
excepto el hombre, puede recordar el pasado a voluntad.
En cuanto a los diversos géneros de animales, los detalles sobre sus hábitos de vida y modos
de existencia serán tratados más adelante con mayor profundidad.
Comunes a todos los animales son los órganos mediante los cuales toman el alimento y los
órganos en los que lo reciben; y estos órganos son o bien idénticos entre sí, o diversos según
las formas de variación antes especificadas: es decir, pueden ser idénticos en forma, o variar
en cuanto a exceso o defecto, o parecerse entre sí por analogía, o diferir en cuanto a su posición.
Además, la gran mayoría de los animales tiene otros órganos también comunes mediante los
cuales expulsan los residuos del alimento: digo la gran mayoría, pues esta afirmación no se
aplica a todos los casos.
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Cabe mencionar que el órgano por el cual se toma el alimento se llama “boca”, y el órgano
donde se recibe se llama “vientre” o “estómago”; el resto del sistema digestivo recibe una gran
variedad de nombres.
Ahora bien, el residuo del alimento es de dos tipos: húmedo y seco. Y aquellas criaturas que
tienen órganos receptores de residuo húmedo poseen invariablemente también órganos
receptores de residuo seco; pero aquellas que tienen órganos receptores de residuo seco no
necesariamente tienen órganos receptores de residuo húmedo.
En otras palabras, un animal tiene intestinos si tiene vejiga; pero puede tener intestinos sin tener
vejiga. Y, dicho sea de paso, el órgano receptor del residuo húmedo se llama “vejiga”, y el del
residuo seco, “intestino”.
En cuanto a los animales, muchos de ellos tienen, además de los órganos mencionados
anteriormente, un órgano para la excreción del esperma; y entre los animales capaces de
reproducción, uno introduce la secreción en el otro, y el otro la recibe en sí mismo. Al que
recibe se le denomina “hembra”, y al que introduce, “macho”; pero algunos animales no son ni
macho ni hembra.
En consecuencia, los órganos relacionados con esta función difieren en forma, ya que algunos
animales tienen útero y otros un órgano análogo.
Los órganos mencionados anteriormente son, por tanto, las partes más indispensables de los
animales; y todos los animales, sin excepción, deben contar con algunos de ellos, y con otros,
la mayoría de los animales.
Un sentido, y solo uno, es común a todos los animales: el sentido del tacto. Por lo tanto, no
existe un nombre específico para el órgano donde se localiza este sentido, ya que en algunos
grupos de animales el órgano es idéntico, y en otros es solo análogo.
Todo animal está provisto de humedad, y si el animal se ve privado de la misma por causas
naturales o por medios artificiales, sobreviene la muerte. Además, todo animal tiene otra parte
en la que dicha humedad está contenida. Estas partes son la sangre y las venas, y en otros
animales existe algo que cumple una función análoga; pero en estos últimos las partes son
imperfectas, consistiendo únicamente en fibras y suero o linfa.
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El tacto tiene su asiento en una parte uniforme y homogénea, como la carne o algo similar, y
por lo general, en los animales provistos de sangre, se encuentra en las partes que contienen
sangre. En otros animales, tiene su asiento en partes análogas a las que contienen sangre; pero
en todos los casos, se localiza en partes cuya textura es homogénea.
Por el contrario, las facultades activas se encuentran en partes heterogéneas: por ejemplo, la
función de preparar el alimento reside en la boca, y la función de locomoción en los pies, las
alas o en órganos equivalentes.
Además, algunos animales están provistos de sangre, como el hombre, el caballo y todos
aquellos animales que, una vez completamente desarrollados, carecen de pies, o tienen dos
patas o cuatro patas; otros animales son invertebrados o sin sangre, como la abeja y la avispa,
y, entre los animales marinos, el pulpo, el langostino y todos aquellos que tienen más de cuatro
patas.
Asimismo, algunos animales son vivíparos, otros ovíparos, y otros vermíparos o “portadores
de larvas”. Son vivíparos animales como el hombre, el caballo, la foca y todos los demás
animales cubiertos de pelo, y, entre los animales marinos, los cetáceos, como el delfín y los
llamados Selacios. (De estos últimos, algunos tienen un conducto aéreo tubular y no tienen
branquias, como el delfín y la ballena: el delfín con el conducto aéreo que atraviesa su espalda,
la ballena con el conducto en la frente; otros tienen branquias descubiertas, como los Selacios,
es decir, los tiburones y las rayas).
La “larva”, en cambio, es algo de lo que se desarrolla el animal completo a partir del todo,
mediante diferenciación y crecimiento del embrión. Entre los vivíparos, algunos incuban
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huevos en su interior, como las criaturas del tipo tiburón; otros engendran en su interior una
cría viva, como el hombre y el caballo.
Entre las larvas, algunas son capaces de moverse desde el principio, otras son inmóviles. Sin
embargo, respecto a estos fenómenos hablaremos con precisión más adelante, cuando tratemos
el tema de la generación.
Además, algunos animales tienen patas y otros carecen de ellas. Entre los que tienen patas,
algunos tienen dos, como los hombres y las aves, y solamente los hombres y las aves; otros
tienen cuatro, como el lagarto y el perro; otros tienen más, como el ciempiés y la abeja; pero
todos los que tienen patas las tienen en número par.
Entre las criaturas nadadoras que carecen de patas, algunas tienen aletillas o aletas, como los
peces: y de estos, algunos tienen cuatro aletas, dos en la parte superior del lomo y dos en la
inferior del vientre, como la dorada y la lubina; algunos solo tienen dos —es decir, aquellos
que son muy largos y lisos, como la anguila y el congrio—; otros no tienen ninguna, como la
morena, pero utilizan el mar de la misma forma en que las serpientes usan el suelo seco (y,
dicho sea de paso, las serpientes nadan en el agua de la misma forma).
Entre los peces del tipo tiburón, algunos no tienen aletas, como aquellos que son planos y de
cola larga, como la raya y el pez raya látigo; pero estos peces nadan mediante el movimiento
ondulatorio de sus cuerpos planos. El pez sapo (o rape), sin embargo, tiene aletas, al igual que
todos los peces cuyas superficies planas no se afinan hasta convertirse en un filo delgado.
Entre las criaturas nadadoras que parecen tener patas, como ocurre con los moluscos, estas
nadan con la ayuda tanto de sus patas como de sus aletas, y nadan muy rápidamente hacia atrás,
en dirección al tronco, como es el caso de la sepia y el calamar; y, por cierto, estos últimos no
pueden caminar como lo hace el pulpo.
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Los animales de piel dura o crustáceos, como el langostino, nadan con ayuda de la parte
posterior de su cola; y nadan más rápidamente hacia atrás, gracias a las aletas que tienen en ese
segmento. El tritón (o salamandra acuática) nada mediante el uso de sus patas y su cola; y su
cola se asemeja a la del bagre, comparando lo pequeño con lo grande.
Entre los animales que pueden volar, algunos tienen alas emplumadas, como el águila y el
halcón; otros tienen alas membranosas, como la abeja y el escarabajo rinoceronte; otros poseen
alas de cuero, como el zorro volador y el murciélago. Todas las criaturas voladoras que tienen
sangre poseen alas con plumas o alas de cuero; las criaturas sin sangre tienen alas
membranosas, como los insectos.
Las criaturas que tienen alas emplumadas o alas de cuero tienen o bien dos patas, o ninguna en
absoluto; pues se dice que hay ciertas serpientes voladoras en Etiopía que carecen de patas.
Las criaturas que tienen alas emplumadas se clasifican como un género bajo el nombre de
“ave”; los otros dos géneros, los de alas de cuero y alas membranosas, aún no tienen un nombre
genérico establecido.
Entre las criaturas voladoras sin sangre, algunas son coleópteras o de alas cubiertas, porque
tienen las alas protegidas por un estuche o élitros, como el escarabajo rinoceronte y el
escarabajo pelotero; otras carecen de estos élitros, y entre estas últimas, algunas son dípteras y
otras tetrápteras: tetrápteras son aquellas relativamente grandes o que tienen el aguijón en la
cola; dípteras, aquellas más pequeñas o que tienen el aguijón en la parte delantera.
Los coleópteros, sin excepción, carecen de aguijón; los dípteros lo tienen en la parte anterior,
como la mosca, el tábano, la avispa y el mosquito.
Los animales sin sangre, en general, son de menor tamaño que los animales con sangre; aunque,
dicho sea de paso, en el mar se encuentran algunas pocas criaturas sin sangre de tamaño
anormal, como ciertos moluscos. Y de estos géneros sin sangre, los más grandes son los que
habitan en climas templados, y los que viven en el mar son más grandes que los que viven en
tierra firme o en agua dulce.
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Todas las criaturas que son capaces de moverse lo hacen con cuatro o más puntos de
movimiento; los animales con sangre lo hacen solo con cuatro: por ejemplo, el hombre con dos
manos y dos pies, las aves con dos alas y dos patas, los cuadrúpedos y los peces con cuatro
patas o cuatro aletas, respectivamente.
Las criaturas que tienen dos aletillas o ninguna, como las serpientes, también se mueven con
no menos de cuatro puntos de movimiento; ya sea mediante cuatro curvaturas del cuerpo al
desplazarse, o dos curvaturas junto con sus aletillas.
Los animales sin sangre y con muchos pies, ya tengan alas o patas, se mueven con más de
cuatro puntos de movimiento; por ejemplo, la efímera se desplaza con cuatro patas y cuatro
alas. Y, cabe señalar de paso, esta criatura es excepcional no solo por la brevedad de su
existencia —de donde toma su nombre—, sino también porque, aunque es cuadrúpeda, posee
también alas.
Todos los animales se mueven de manera similar, ya sean cuadrúpedos o con muchas patas; en
otras palabras, todos se desplazan en diagonal o cruzando las extremidades en sentidos
opuestos. Y, en general, los animales tienen dos patas al frente; solo el cangrejo tiene cuatro.
Géneros muy amplios de animales, dentro de los cuales se encuentran otras subdivisiones, son
los siguientes: uno, el de las aves; otro, el de los peces; y otro más, el de los cetáceos. Todas
estas criaturas son animales con sangre.
Existe otro género de animales de concha dura, llamado “ostra”; otro de concha blanda, que
aún no ha recibido un término único, como el langostino espinoso y las diversas especies de
cangrejos y langostas; y otro más de moluscos, como los dos tipos de calamares y la sepia. El
de los insectos es distinto.
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Todas estas últimas criaturas son sin sangre, y aquellas que tienen patas suelen tener una buena
cantidad de ellas; y, entre los insectos, algunos tienen tanto alas como patas.
Entre los demás animales, los géneros no son extensos. En estos casos, una especie no abarca
muchas otras; por ejemplo, en el caso del hombre, la especie es simple y no admite
diferenciación. En otros casos sí hay diferenciación, pero las formas carecen de nombres
específicos.
Así, por ejemplo, las criaturas cuadrúpedas y desprovistas de alas tienen sangre sin excepción,
pero algunas son vivíparas y otras ovíparas. Las vivíparas están cubiertas de pelo, mientras que
las ovíparas están recubiertas por una especie de sustancia dura y teselada; y las piezas de esa
sustancia están dispuestas, por así decirlo, de manera similar a las escamas.
Un animal que tiene sangre y puede moverse por tierra firme, pero que por naturaleza carece
de patas, pertenece al género de las serpientes; y los animales de este género están recubiertos
por la sustancia córnea teselada.
Las serpientes, en general, son ovíparas; la víbora, caso excepcional, es vivípara: ya que no
todos los animales vivíparos están cubiertos de pelo, y algunos peces también son vivíparos.
Sin embargo, todos los animales que están cubiertos de pelo son vivíparos. Por cierto, deben
considerarse como una forma de pelo aquellas púas rígidas como las del erizo y los
puercoespines; ya que estas púas cumplen la función del pelo, y no la de patas, como ocurre
con partes similares en los erizos de mar.
Dentro del género que abarca a todos los cuadrúpedos vivíparos hay muchas especies, pero no
existe un nombre común para todas ellas. Se las nombra individualmente, como decimos:
hombre, león, ciervo, caballo, perro, y así sucesivamente. Aunque, dicho sea de paso, existe
una especie de género que engloba a todas las criaturas que tienen crines abundantes y colas
espesas, como el caballo, el asno, el mulo, el jumento, y los animales que en Siria se llaman
Hemioni, por parecerse externamente a los mulos, aunque no son estrictamente de la misma
especie. Y se prueba que no lo son por el hecho de que se aparean entre sí y engendran crías.
Por todas estas razones, debemos tratar a los animales especie por especie, y analizar sus
peculiaridades una por una.
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Estas afirmaciones precedentes se han expuesto de forma general, como una especie de anticipo
del número de temas y de propiedades que debemos considerar, con el fin de tener primero una
noción clara del carácter distintivo y de las propiedades comunes. Más adelante trataremos
estos temas con mayor detalle.
Después de esto, pasaremos al análisis de las causas. Pues hacerlo cuando se ha completado la
investigación de los detalles es el método adecuado y natural, y el que permitirá que los temas
y los fundamentos de nuestro argumento queden claramente expuestos.
En primer lugar, debemos observar las partes constitutivas de los animales. Porque es
principalmente en relación con estas partes que los animales, en su totalidad, difieren entre sí:
ya sea por el hecho de que algunos tienen esto o aquello mientras carecen de aquello o esto; o
por peculiaridades de posición o disposición; o por las diferencias previamente mencionadas,
que dependen de la diversidad de forma, o del exceso o defecto en tal o cual aspecto, por
analogía, o por contraste en las cualidades accidentales.
Para empezar, debemos considerar las partes del hombre. Pues así como cada nación
acostumbra contar según la moneda con la que está más familiarizada, así debemos hacer
nosotros en otros asuntos. Y, por supuesto, el hombre es el animal con el que todos estamos
más familiarizados Ahora bien, las partes son lo suficientemente evidentes a la percepción
física. Sin embargo, con el propósito de observar un orden y una secuencia adecuados, y de
combinar conceptos racionales con la percepción física, procederemos a enumerar las partes:
primero, las orgánicas, y luego las simples o no compuestas.
Las principales partes en las que se subdivide el cuerpo en su totalidad son: la cabeza, el cuello,
el tronco (que se extiende desde el cuello hasta las partes pudendas), llamado tórax, dos brazos
y dos piernas.
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De las partes que componen la cabeza, la zona cubierta de cabello se llama “cráneo”. La parte
frontal del mismo se denomina bregma o sínciput, y se desarrolla después del nacimiento —
pues es el último de todos los huesos del cuerpo en solidificarse—; la parte posterior se llama
occipucio, y la parte intermedia entre el sínciput y el occipucio es la coronilla. El cerebro se
encuentra debajo del sínciput; el occipucio es hueco.
El cráneo está compuesto enteramente por un hueso delgado, de forma redondeada, y recubierto
por una piel sin carne. El cráneo presenta suturas: una de forma circular en el caso de las
mujeres; en el caso de los hombres, por regla general, tres que se encuentran en un punto. Se
han conocido casos de cráneos masculinos sin sutura alguna.
En el cráneo, la línea media donde se parte el cabello se llama corona o vértice. En algunos
casos, la partición es doble; es decir, algunos hombres tienen doble coronilla, no por la
estructura ósea del cráneo, sino por la doble caída o dirección del cabello.
Debajo de la frente se encuentran las dos cejas. Las cejas rectas son signo de carácter apacible;
las que se curvan hacia la nariz indican severidad; las que se curvan hacia las sienes, humor y
disimulo; las que están muy juntas, celos.
Debajo de las cejas se encuentran los ojos. Naturalmente, son dos. Cada uno tiene un párpado
superior y uno inferior, y los pelos en los bordes de estos se llaman pestañas.
La parte central del ojo incluye la zona húmeda por la cual se realiza la visión, llamada pupila,
y la parte que la rodea, llamada negro del ojo; la parte exterior a esta es la esclerótica o blanco
del ojo.
Parte común del párpado superior e inferior es un par de esquinas o ángulos: uno en dirección
a la nariz y otro hacia las sienes. Cuando estos ángulos son largos, indican mal carácter; si el
lado cercano a la nariz es carnoso y en forma de peine, indica deshonestidad.
Todos los animales, por lo general, están provistos de ojos, con excepción de los ostracodermos
y otras criaturas imperfectas; en cualquier caso, todos los animales vivíparos tienen ojos, con
la excepción del topo.
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Y sin embargo, podría decirse que, aunque el topo no tiene ojos en el sentido pleno, los tiene
de alguna manera. Pues, en realidad, no puede ver, y no tiene ojos visibles externamente; pero
al retirar la piel externa, se encuentra que posee el lugar donde normalmente se ubican los ojos,
las partes oscuras en su posición correcta, y toda la zona donde habitualmente se encuentran
los ojos por fuera: lo cual muestra que estas partes están atrofiadas en su desarrollo, y que la
piel creció por encima de ellas.
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En el caso del ojo, el blanco es bastante similar en todas las criaturas; pero lo que se llama el
“negro del ojo” varía entre diferentes animales. Algunos tienen el borde negro, otros de color
azul distintivo, otros azul grisáceo, otros verdosos; y este último color es señal de excelente
carácter, y está particularmente bien adaptado para la agudeza visual. El ser humano es el único,
o casi el único, que tiene ojos de distintos colores. Los animales, en general, tienen los ojos de
un solo color. Algunos caballos tienen los ojos azules.
En cuanto al tamaño, algunos ojos son grandes, otros pequeños, y otros medianos; de estos, los
de tamaño medio son los mejores. Además, los ojos a veces sobresalen, a veces están hundidos,
y a veces no están ni salientes ni hundidos. De estos, el ojo hundido es, en todos los animales,
el más agudo; pero el último tipo (ni saliente ni hundido) es señal del mejor carácter.
También, hay ojos que tienden a parpadear cuando son observados, otros que permanecen
abiertos y fijos, y otros que no tienden ni a parpadear ni a fijar la mirada. Este último tipo es
señal de la mejor naturaleza, y de los otros dos, el segundo (la mirada fija) indica insolencia, y
el primero (el parpadeo) indecisión.
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Además, hay una parte de la cabeza por la cual un animal oye, una parte incapaz de respirar,
llamada oído. Digo “incapaz de respirar” porque Alcmeón se equivoca al decir que las cabras
respiran por las orejas.
Del oído, una parte no tiene nombre, la otra se llama lóbulo, y está completamente compuesta
de cartílago y carne. El oído está construido internamente como una concha en espiral, y el
hueso más interno se asemeja al oído mismo; en él el sonido penetra hasta el fondo, como en
el fondo de un recipiente. Esta cavidad no se comunica por ningún conducto con el cerebro,
pero sí con el paladar, y una vena se extiende desde el cerebro hacia ella.
Los ojos también están conectados con el cerebro, y cada uno de ellos se encuentra al final de
una pequeña vena.
De todos los animales que tienen oídos, el ser humano es el único que no puede moverlos.
Entre las criaturas que poseen audición, algunas tienen orejas, mientras que otras no, pero
presentan simplemente los canales auditivos visibles, como ocurre, por ejemplo, con las aves
o los animales cubiertos por escamas córneas.
Los animales vivíparos, con excepción de la foca, el delfín y otros que, de manera similar a
estos, son cetáceos, están todos provistos de orejas; pues, dicho sea de paso, los peces del tipo
tiburón también son vivíparos.
Ahora bien, la foca la boca —una abertura a través de la cual, cuando los hombres beben e
inhalan algo del líquido, este líquido puede salir por las fosas nasales.
Entre ambas aberturas se encuentra lo que se llama epiglotis, un órgano que puede ser
desplazado para cubrir la abertura de la tráquea que comunica con la boca; el extremo de la
lengua está unido a la epiglotis.
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En dirección contraria, la tráquea se extiende hacia el espacio entre los pulmones, y allí se
bifurca hacia cada una de las dos divisiones del pulmón; pues el pulmón, en todos los animales
que poseen este órgano, tiende a estar duplicado.
Sin embargo, en los animales vivíparos, esta duplicación no es tan claramente visible como en
otras especies, y en el hombre es donde menos se nota. Además, en el ser humano el órgano no
está dividido en muchas partes, como ocurre en algunos vivíparos, ni es liso, sino que su
superficie es irregular.
En el caso de los ovíparos, como las aves y los cuadrúpedos ovíparos, las dos partes del órgano
están separadas por cierta distancia, de modo que parece que estas criaturas están provistas de
un par de pulmones; y desde la tráquea, que es única, se ramifican dos conductos separados
que se extienden a cada una de las divisiones del pulmón.
La tráquea también está unida a la gran vena y a lo que se denomina aorta. Cuando la tráquea
se llena de aire, este pasa a las cavidades del pulmón. Estas cavidades están divididas por
estructuras de cartílago que se unen formando un ángulo agudo; desde estas divisiones se
extienden conductos por todo el pulmón, ramificándose cada vez en pasajes más pequeños.
El corazón también está unido a la tráquea mediante conexiones de grasa, cartílago y tendones;
y en el punto de unión hay una cavidad. Cuando la tráquea se llena de aire, la entrada del aire
en el corazón, aunque imperceptible en algunos animales, es bastante evidente en los más
grandes.
Tales son las propiedades de la tráquea: solo introduce y expulsa aire, y no admite nada seco
ni líquido, o de lo contrario provoca dolor hasta que se tosa lo que haya ingresado
accidentalmente.
El esófago se comunica por la parte superior con la boca, cerca de la tráquea, y está unido a la
columna vertebral y a la tráquea por ligamentos membranosos; finalmente, atraviesa el
diafragma y llega al vientre. Está compuesto de una sustancia parecida a la carne, y es elástico
tanto a lo largo como a lo ancho El oído de la foca presenta aberturas visibles por donde percibe
los sonidos; pero el delfín puede oír aunque no tiene orejas ni aberturas visibles. Solo el ser
humano es incapaz de mover sus orejas; todos los demás animales pueden hacerlo.
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En el hombre, las orejas se encuentran en el mismo plano horizontal que los ojos, y no en un
plano superior como sucede en algunos cuadrúpedos. Entre las orejas, algunas son finas, otras
gruesas, y otras de textura media; estas últimas son las mejores para la audición, aunque no
indican ningún rasgo de carácter.
Algunas orejas son grandes, otras pequeñas y otras medianas; además, algunas sobresalen
mucho, otras están pegadas, y otras ocupan una posición intermedia. Estas últimas —las de
tamaño y posición medianos— son indicativas del mejor carácter, mientras que las grandes y
sobresalientes indican tendencia a la charla irrelevante o parloteo.
También hay una parte del rostro que sirve como pasaje del aliento: la nariz. Por ella el hombre
inhala y exhala, y por ella se produce el estornudo, que es una expulsión hacia afuera del aire
acumulado, y es el único tipo de respiración que se ha considerado como presagio y signo
sobrenatural.
La inhalación y exhalación se realizan desde la nariz hacia el pecho; y con las fosas nasales
solas y por separado no es posible ni inhalar ni exhalar, debido a que la inspiración y la
espiración provienen del pecho a través de la tráquea, y no desde ninguna parte de la cabeza.
De hecho, es posible que una criatura viva sin utilizar la respiración nasal.
La nariz (o trompa) del elefante es larga y fuerte, y el animal la utiliza como si fuera una mano;
mediante ella acerca objetos, los toma y los introduce en su boca, tanto si se trata de alimentos
líquidos como sólidos, y es la única criatura viviente que hace esto.
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Además, existen dos mandíbulas; la parte frontal de ellas constituye el mentón, y la parte
posterior, la mejilla. Todos los animales mueven la mandíbula inferior, con la excepción del
cocodrilo del Nilo; esta criatura mueve solamente la mandíbula superior.
La lengua puede ser ancha, estrecha o de ancho medio; esta última es la mejor y la más precisa
para la discriminación del gusto. Además, la lengua puede estar colgando libremente, o estar
fija: como en el caso de quienes balbucean o cecean. La lengua está compuesta de carne, blanda
y esponjosa, y lo que se llama epiglotis forma parte de este órgano.
La parte de la boca que se divide en dos se llama amígdalas; la que se divide en muchas, las
encías. Tanto las amígdalas como las encías están compuestas de carne. En las encías están los
dientes, que están compuestos de hueso.
Dentro de la boca hay otra parte con forma de racimo de uvas, una columna surcada de venas.
Si esta columna se relaja e inflama, se la llama úvula o campanilla, y tiende a provocar asfixia.
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El cuello es la parte situada entre el rostro y el tronco. La parte frontal se llama laringe, y la
parte posterior, nuca. La parte delantera, compuesta de cartílago, a través de la cual se realiza
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la respiración y el habla, se denomina tráquea; la parte carnosa es el esófago, ubicado por
dentro, justo delante de la espina dorsal.
Estas son, entonces, las partes que se encuentran antes de llegar al tórax. El tronco tiene una
parte delantera y una parte trasera. A continuación del cuello, en la parte delantera, está el
pecho, con un par de mamas. A cada una de las mamas está unido un pezón, por donde, en el
caso de las hembras, fluye la leche 13
Después del tórax, hacia el frente, viene el vientre, cuya base es el ombligo. Debajo de esta
base, la parte bilateral se llama ijar; la parte indivisa situada por debajo del ombligo se llama
abdomen, cuyo extremo inferior corresponde a la región del pubis; por encima del ombligo se
encuentra el hipocondrio; la cavidad común al hipocondrio y al ijado es la cavidad intestinal.
Sirviendo de cinturón o soporte a las partes traseras está la pelvis, y de ahí proviene su nombre
griego (osphus), por ser simétrica en apariencia (isophues). De la parte inferior, la zona sobre
la cual se descansa al sentarse se denomina nalgas, y la parte donde se articula el muslo se
llama cavidad cotiloidea o acetábulo.
El útero es una parte peculiar de la hembra; y el pene es propio del macho. Este último órgano
es externo y está situado en el extremo del tronco; está compuesto por dos partes: la parte
extrema es carnosa, no cambia de tamaño y se llama glande; alrededor de ella hay una piel sin
nombre específico, y si esta membrana es cortada, no vuelve a unirse jamás, al igual que ocurre
con la mandíbula o el párpado. La conexión entre esta piel y el glande se llama frenillo.
La parte restante del pene está compuesta de cartílago; es fácilmente susceptible de engrosarse;
y sobresale y se retrae en direcciones opuestas a las observables en el mismo órgano de los
gatos.
Debajo del pene se encuentran los testículos, cuyo recubrimiento es una piel llamada escroto.
Los testículos no son exactamente carne, aunque tampoco son completamente distintos de ella.
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Más adelante trataremos de manera exhaustiva todas estas partes.
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La parte genital de la hembra es, por naturaleza, opuesta a la del macho. En otras palabras, la
zona situada bajo el pubis es hueca o cóncava, y no, como El brazo se flexiona en el codo. La
parte interior de la mano se llama palma, es carnosa y está dividida por pliegues o líneas: en
las personas longevas hay una o dos líneas que cruzan completamente, y en las de corta vida,
dos líneas que no lo hacen. La articulación entre la mano y el brazo se llama muñeca. La parte
externa o dorso de la mano es tendinosa y no tiene un nombre específico.
Existe otro miembro duplicado: la pierna. De este miembro, la parte con dos protuberancias se
llama fémur o hueso del muslo; la parte deslizante, rótula; la parte con dos huesos, pierna
propiamente dicha. La parte delantera de esta se denomina espinilla, y la parte trasera,
pantorrilla, donde la carne es tendinosa y rica en venas, a veces más elevada hacia el hueco de
la rodilla —como en las personas con caderas grandes— y otras veces más descendente.
El extremo inferior de la espinilla es el tobillo, presente en ambas piernas. La parte del miembro
que contiene muchos huesos es el pie. La parte trasera del pie es el talón; al frente, la parte
dividida en cinco se llama dedos; la parte carnosa inferior es la almohadilla plantar; la parte
superior o dorso del pie es tendinosa y no tiene nombre específico. En el dedo, una parte es la
uña y otra es la articulación, y la uña siempre se encuentra en el extremo. Los dedos del pie,
sin excepción, tienen una sola articulación.
Los hombres que tienen el interior o la planta del pie tosca y no arqueada —es decir, que
caminan apoyando toda la superficie inferior del pie— son propensos a la maldad o al engaño.
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Estas son, por tanto, las partes comunes al sexo masculino y femenino. La posición relativa de
las partes —superior e inferior, anterior y posterior, derecha e izquierda— podría dejarse con
seguridad al sentido común, ya que se trata de aspectos externos. Sin embargo, debemos
tratarlos por la misma razón ya mencionada: es decir, debemos referirnos a ellos para que
nuestra exposición siga un orden adecuado y regular, y para que, mediante la enumeración de
estos hechos evidentes, se preste la debida atención a aquellas partes del hombre y de otros
animales que difieren entre sí en algún aspecto.
En el hombre, más que en cualquier otro animal, los términos “superior” e “inferior” se usan
en armonía con sus posiciones naturales; ya que en él, lo superior y lo inferior tienen el mismo
significado que cuando se aplican al universo en su conjunto. Del mismo modo Así también,
los términos “delante”, “detrás”, “derecha” e “izquierda” se utilizan conforme a su sentido
natural. Pero en lo que respecta a otros animales, en algunos casos estas distinciones no existen,
y en otros sí existen, pero de forma imprecisa.
Por ejemplo, en todos los animales la cabeza se encuentra arriba y por encima respecto de sus
cuerpos; pero solo en el hombre, como ya se ha dicho, esta parte está en la posición más elevada
también en relación con el universo material.
Después de la cabeza viene el cuello, luego el pecho y la espalda —el uno en la parte delantera
y la otra en la trasera—. Luego vienen el vientre, los lomos, las partes sexuales y las caderas;
después el muslo y la espinilla; y, por último, los pies.
Las piernas se flexionan hacia adelante, en la dirección del desplazamiento real, y hacia
adelante también se encuentra aquella parte del pie que es más eficaz para el movimiento, y su
articulación; mientras que el talón se encuentra en la parte posterior, y los tobillos se hallan
lateralmente, como orejas.
Los brazos están situados a la derecha e izquierda, y se doblan hacia adentro, de modo que las
convexidades formadas por los brazos y piernas al estar doblados están, prácticamente, frente
a frente en el caso del hombre.
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En cuanto a los sentidos y a los órganos sensoriales, los ojos, las fosas nasales y la lengua están
todos situados hacia el frente; el sentido del oído, y su órgano, la oreja, están situados
lateralmente, en el mismo plano horizontal que los ojos.
En el hombre, los ojos están, en proporción a su tamaño, más cercanos entre sí que en cualquier
otro animal.
Entre los sentidos, el hombre tiene el tacto más fino que cualquier otro animal, y también,
aunque en menor grado, el gusto; pero en el desarrollo de los demás sentidos, es superado por
un gran número de animales.
las partes internas de otros animales cuya naturaleza se asemeje de algún modo a la del ser
humano.
En primer lugar, el cerebro se encuentra en la parte frontal de la cabeza. Esto es así en todos
los animales que poseen cerebro; y todos los animales con sangre lo tienen, al igual que, por
cierto, los moluscos. Pero, tomando en cuenta el tamaño relativo del animal, el cerebro más
grande y más húmedo es el del hombre.
Dos membranas lo envuelven: la más resistente se encuentra cerca del hueso del cráneo; la
interior, que rodea directamente al cerebro, es más delgada. El cerebro es bilateral en todos los
casos.
Detrás de este, justo en la parte posterior, se encuentra lo que se denomina cerebelo, diferente
en forma del cerebro, como puede sentirse y observarse. La parte trasera del cráneo es, en todos
los animales, vacía y hueca, independientemente de su tamaño. Algunos animales tienen la
cabeza grande y el rostro pequeño en proporción, como ocurre con los animales de cara
redonda; otros tienen la cabeza pequeña y mandíbulas alargadas, como sucede, sin excepción,
entre los animales del tipo crin y cola (como caballos y asnos).
El cerebro, en todos los animales, no contiene sangre, carece de venas y es naturalmente frío
al tacto; en la mayoría de los animales tiene una pequeña cavidad central. La duramadre (o
envoltura del cerebro) está recorrida por una red de venas; esta membrana, semejante a una
piel, es la que rodea estrechamente al cerebro.
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Por encima del cerebro se encuentra el hueso más delgado y débil del cráneo, llamado sínciput.
Desde el ojo van tres conductos hacia el cerebro: el mayor y el mediano se dirigen al cerebelo;
el menor, directamente al cerebro. Este último es el más cercano a la fosa nasal. Los dos
conductos más grandes corren paralelos entre sí y no se unen; los de tamaño mediano sí se unen
—esto se nota especialmente en los peces—, ya que están más cerca del cerebro que los
grandes. El par más pequeño está más separado entre sí y no se conecta.
Dentro del cuello se encuentran lo que se denomina esófago (cuyo otro nombre proviene de su
longitud y estrechez), y la tráquea. La tráquea está situada delante del esófago en todos los
animales que tienen tráquea, y todos los animales que poseen pulmones tienen tráquea.
La tráquea está compuesta de cartílago, recibe poca irrigación sanguínea y está surcada en toda
su extensión por numerosas y diminutas venas. En su parte superior está ubicada cerca de la
boca, por debajo de la abertura que forman las fosas nasales hacia de las tres cavidades, la del
lado izquierdo es la más pequeña, y la del medio, de tamaño intermedio. Todas estas cavidades,
incluso las dos pequeñas, están conectadas por conductos con el pulmón, y esto se hace muy
evidente en una de las cavidades.
En la parte inferior, en el punto de unión, la cavidad más grande está conectada con la gran
vena (cerca de la cual se encuentra el mesenterio); y en la cavidad del medio hay una conexión
con la aorta.
Desde el corazón salen conductos hacia el pulmón, que se ramifican de la misma manera que
lo hace la tráquea, recorriendo todo el pulmón en paralelo a los pasajes de la tráquea. Los
conductos que provienen del corazón están situados por encima, y no existe un conducto
común, sino que los pasajes, al tener una pared compartida, reciben el aire y lo transmiten al
corazón; y uno de estos pasajes lo conduce hacia la cavidad derecha, y el otro hacia la cavidad
izquierda.
Con respecto a la gran vena y a la aorta, hablaremos más adelante en un análisis dedicado
exclusivamente a ellas.
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En todos los animales que poseen pulmones y que son vivíparos tanto interna como
externamente, el pulmón es, de todos los órganos, el más abundantemente irrigado por sangre;
pues el pulmón tiene una textura esponjosa, y por cada uno de sus poros pasan ramas de la gran
vena.
Aquellos que creen que el pulmón está vacío están completamente equivocados; y este error
proviene de observar pulmones extraídos de animales durante la disección, en los que toda la
sangre ha escapado inmediatamente después de la muerte.
De los demás órganos internos, solo el corazón contiene sangre en sí mismo. El pulmón
contiene sangre no en su sustancia, sino en sus venas, mientras que el corazón la contiene en
su interior; ya que en cada una de sus tres cavidades tiene sangre, aunque la más líquida o
delgada se encuentra en la cavidad central.
Debajo del pulmón se encuentra el diafragma torácico o mediastino, unido a las costillas, los
hipocondrios y la columna vertebral, con una membrana delgada en su parte media. Está
atravesado por venas; y en el caso del hombre, el diafragma es más grueso, en proporción al
tamaño de su cuerpo, que en otros animales.
Debajo del diafragma, del lado derecho, se encuentra el hígado, y del lado izquierdo, el bazo,
lo cual es igual en todos los animales que tienen estos órganos de manera natural y no
extraordinaria; ya que, cabe observar, en algunos En algunos cuadrúpedos, estos órganos (el
hígado y el bazo) se han encontrado en posiciones invertidas. Estos órganos están conectados
con el estómago a través del epiplón.
A simple vista, el bazo del hombre es estrecho y alargado, semejante al de un cerdo. El hígado,
en la mayoría de los animales, no posee vesícula biliar; aunque en algunos sí está presente. El
hígado del hombre es de forma redondeada y se parece al de un buey.
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creyendo que el fenómeno no se debe a causas naturales, sino que augura algún mal presagio
para quien ofrece el sacrificio.
Además, el hígado está unido a la gran vena, pero no tiene conexión con la aorta; pues la vena
que sale de la gran vena atraviesa directamente el hígado, en el punto que se conoce como los
“puertos” o “portales” del hígado.
El bazo, asimismo, está conectado únicamente a la gran vena, ya que de ella se extiende una
vena hacia el bazo.
Después de estos órganos vienen los riñones, que están ubicados junto a la columna vertebral
y se asemejan, en su estructura, a los riñones del ganado vacuno. En todos los animales que
poseen este órgano, el riñón derecho está situado más arriba que el izquierdo. También contiene
menos grasa que el izquierdo y es menos húmedo. Este fenómeno también se observa por igual
en todos los demás animales.
Además, llegan a los riñones conductos o vasos tanto desde la gran vena como desde la aorta,
aunque no ingresan en la cavidad del riñón. Pues, por cierto, existe una cavidad en el centro
del riñón, mayor en unas criaturas y menor en otras; pero no existe en el caso de la foca. Este
animal tiene riñones similares en forma a los del ganado, pero en su caso son más sólidos que
los de cualquier otra criatura conocida.
Los conductos que llegan a los riñones se pierden dentro de su propia sustancia; y la prueba de
que no se extienden más allá es el hecho de que no contienen sangre, ni se encuentra ningún
coágulo en ellos.
Sin embargo, como se ha dicho, los riñones tienen una pequeña cavidad. Desde esta cavidad
del riñón salen dos Desde esa pequeña cavidad del riñón surgen dos conductos considerables
o uréteres hacia la vejiga; y otros nacen desde la aorta, fuertes y continuos.
En el centro de cada uno de los dos riñones está unido un vaso venoso hueco y tendinoso, que
se extiende a lo largo de la columna vertebral, por las zonas estrechas; posteriormente, estas
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venas se pierden en los lomos, y luego vuelven a hacerse visibles extendiéndose hacia los
costados. Estas ramificaciones venosas terminan en la vejiga.
La vejiga se encuentra en el extremo inferior, y está sostenida en su posición por los conductos
que se extienden desde los riñones a lo largo del tallo que llega hasta la uretra; y está
prácticamente rodeada por membranas delgadas y tendinosas, que se asemejan en cierto grado
al diafragma torácico.
Al tallo de la vejiga está unido el órgano genital, cuyos orificios externos se fusionan; pero un
poco más abajo, una de las aberturas comunica con los testículos y la otra con la vejiga.
El pene tiene una textura cartilaginosa y tendinosa. A él están unidos los testículos en los
animales machos, y las propiedades de estos órganos serán tratadas en nuestro estudio general
de dicho órgano.
Todos estos órganos son similares en la hembra; pues no hay diferencia en lo que respecta a
los órganos internos, excepto en lo referente al útero. Y respecto a la forma de este órgano,
remito al lector a los diagramas de mi obra Anatomía.
El útero, sin embargo, está situado por encima del intestino, y la vejiga se encuentra por encima
del útero. Más adelante trataremos, en nuestras páginas, sobre el útero de todos los animales
hembras en términos generales, ya que los úteros no son idénticos entre sí, ni coinciden en su
posición interna.
Estos son los órganos, internos y externos, del ser humano, y esta es su naturaleza y su
disposición en el cuerpo.
Con respecto a los animales en general, algunos órganos o partes son comunes a todos, como
ya se ha dicho, y otros son comunes solo a determinados géneros; además, las partes son
idénticas o diferentes entre sí de acuerdo con los criterios ya establecidos anteriormente.
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Por lo general, todos los animales que son genéricamente distintos tienen la mayoría de sus
órganos o partes diferentes en forma o especie; algunas de estas partes son solo análogas y
diversas en género, mientras que otras son semejantes en género pero diversas en especie; y
muchos órganos existen en ciertos animales pero no en otros.
Por ejemplo, los cuadrúpedos vivíparos tienen todos cabeza y cuello, y todas las partes de la
cabeza, pero difieren entre sí en la forma de esas partes. El león tiene el cuello compuesto por
un solo hueso en lugar de vértebras; pero, al ser disecado, se encuentra que en todas sus
características internas se asemeja al perro.
Los cuadrúpedos vivíparos, en lugar de brazos, tienen patas delanteras. Esto es válido para
todos los cuadrúpedos, pero aquellos que tienen dedos tienen, en la práctica, órganos análogos
a las manos; al menos, usan estas extremidades delanteras para muchos fines como si fueran
manos. Además, las extremidades del lado izquierdo se diferencian menos de las del lado
derecho que en el caso del ser humano.
Las patas delanteras, entonces, cumplen más o menos la función de manos en los cuadrúpedos,
con la excepción del elefante. Este último animal tiene los dedos poco definidos, y sus patas
delanteras son mucho más grandes que las traseras; posee cinco dedos, y los tobillos traseros
son cortos.
Pero tiene una nariz con propiedades y tamaño tales que le permite usarla como una mano. La
utiliza para comer y beber, elevando su alimento hacia la boca con ayuda de este órgano;
también con él entrega objetos al conductor que va sobre su lomo; con esta misma trompa
puede arrancar árboles de raíz y, al caminar por el agua, arrojar chorros de agua hacia arriba; y
este órgano es capaz de La trompa del elefante puede enroscarse o curvarse en la punta, pero
no flexionarse como una articulación, ya que está compuesta de cartílago.
De todos los animales, solo el ser humano puede aprender a usar ambas manos por igual. Todos
los animales tienen una parte análoga al pecho humano, pero no similar en forma; ya que el
pecho en el hombre es ancho, mientras que en todos los demás animales es estrecho.
Además, ningún otro animal, salvo el hombre, tiene los pechos en la parte frontal; el elefante
ciertamente tiene dos pechos, pero no en el pecho, sino cerca de él.
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Por otro lado, los animales tienen las flexiones de sus extremidades delanteras y traseras en
direcciones opuestas entre sí, y también en dirección inversa a la observada en los brazos y
piernas del hombre —con excepción del elefante.
En otras palabras, en los cuadrúpedos vivíparos, las patas delanteras se doblan hacia adelante
y las traseras hacia atrás, por lo que las concavidades de ambas se mirarían entre sí.
El elefante no duerme de pie, como algunos solían afirmar, sino que dobla sus patas y se
recuesta; solo que, debido a su peso, no puede doblar las patas de ambos lados a la vez, por lo
que se recuesta sobre un costado u otro, y en esa posición duerme. Además, dobla las patas
traseras como lo hace el hombre.
En el caso de los ovíparos, como el cocodrilo y el lagarto (y otros similares), ambas patas —
delanteras y traseras— se doblan hacia adelante, con una leve desviación hacia un lado.
La flexión es similar en el caso de los multipodos; solo que las patas situadas entre los extremos
siempre se mueven de una manera intermedia entre las de adelante y las de atrás, y por lo tanto
se doblan lateralmente, más que hacia adelante o hacia atrás.
Pero el hombre dobla sus brazos y piernas hacia un mismo punto, aunque en direcciones
opuestas entre sí: es decir, dobla los brazos hacia atrás, con una ligera inclinación hacia adentro,
y las piernas hacia adelante.
No hay animal que doble ambas extremidades —delanteras y traseras— hacia atrás; en todos
los animales, la flexión del hombro es en dirección opuesta a la del codo o a las articulaciones
de las patas delanteras, y la flexión en las caderas es opuesta a la de las rodillas de las patas
traseras.
Así que, dado que el hombre se distingue de los demás animales por la forma de su flexión,
aquellos animales que poseen partes como estas, las mueven en sentido contrario al del hombre.
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