RECINTO UNIVERSITARIO “MUJERES DEL CUA”
AREA DEL CONOCIMIENTO CIENCIAS DE LA SALUD
ENFERMERIA 3er AÑO
AUTORES
● Erenia Marisel Moreno.
● Sany Guadalupe Pérez Valle.
● Emelisa Catalina Luther Waldan.
● Yen de los Angeles Ramírez Padill
● Marisela Aragon Reyes.
● Silvia Del Carmen Munguía García.
Docente: Diego Espinoza
Tema: Infecciones renales
Definición:
Son generalmente causadas por bacterias que ascienden desde la vejiga o en raras
ocasiones, por bacterias que viajan a través de la sangre, afectando a uno o ambos riñones
o bien es un tipo de infección de las vías urinarias.
Puede comenzar en el conducto por donde sale la orina del cuerpo (uretra) o en la vejiga,
así como también propagarse a uno o ambos riñones. La infección renal también se
denomina "pielonefritis".
La pielonefritis o infección urinaria alta: es una infección del riñón que involucra el
parénquima renal, la pelvis renal y los carices renales. Normalmente los organismos que la
producen ascienden desde la vejiga hasta el parénquima. Las infecciones renales se deben
a la presencia de bacterias o virus en los riñones.
Una infección de trato urinario (l TU) es una infección que afecta cualquier parte del
sistema urinario, que incluye los riñones, la vejiga, los uréteres (tubos que conectan los
riñones y la vejiga y la uretra (conducto a través del cual la orina sale del cuerpo), la
infección de vías urinarias se produce cuando entran bacterias a través de la uretra y
comienza a propagarse en la vejiga.
Etiología:
Etiología o causa
Las infecciones urinarias (IU) son causadas principalmente por la entrada y proliferación de
bacterias en el tracto urinario, especialmente en la vejiga y la uretra.
Una de las causas principales de las infecciones urinarias es:
[Link] intestinales: Escherichia coli (E. coli) es la causa más frecuente, responsable de
hasta el 80% del caso de las infecciones urinarias.
[Link] íntima inadecuada
[Link]ón urinaria.
[Link] sexuales.
[Link] de catéteres urinarios.
[Link] anatómicas o funcionales; Como obstrucciones, reflujo vesicoureteral o
malformaciones.
7.Déficit de hidratación
[Link] hormonales.
La etiología de las infecciones del tracto urinario se ve modificada por factores como la
edad, el sexo, la presencia de diabetes, las lesiones de médula espinal o la cateterización
urinaria. Por ello, microorganismos raramente implicados en ITU de población sana
pueden causar enfermedad en pacientes con trastornos anatómicos de la vía urinaria,
metabólicos o inmunológicos. La exposición previa a un tratamiento antibiótico y el
antecedente de hospitalización también condicionan diferencias en el perfil etiológico y de
resistencias.
En mujeres, E. coli causa entre el 80 y el 85% de los episodios de cistitis aguda no
complicada. Staphylococcus saprophyticus, Proteus mira bilis, Estreptococos agalactiae y
especies de Klebsiella son responsables de la gran mayoría de los episodios restantes. Los
uros patógenos proceden, la gran mayoría de las veces, de la propia flora intestinal. En PN
no complicada los agentes etiológicos son similares a los que causan cistitis no complicada,
y su patrón de resistencia a los antibióticos también es similar. En más del 80% de los casos
de PN aguda el agente causal es E. coli.
La etiología de la ITU en los ancianos (> 65 años) varía en función de su estado de salud,
del lugar de residencia (institucionalizado o no), de la edad, de la presencia de diabetes,
sondaje o patología en la médula espinal, de la instrumentación previa del tracto urinario y
de la administración previa de antibióticos.
La gran mayoría de las infecciones del tracto urinario en el anciano están causadas por
una única especie bacteriana. Sin embargo, en presencia de anomalías estructurales y
sobre todo en pacientes sondados e instrumentalizados, no es raro aislar más de una
especie bacteriana en el urocultivo. El mayor uso de catéteres y de instrumentación en
estos pacientes los predispone a infecciones por bacilos gramnegativos como Proteus,
Klebsiella, Serra tía y Pseudomonas. Los pacientes con diabetes mellitus tienden a estar
infectados por Klebsiella, Enterobacteria y Cándida.
El espectro de bacterias que causan ITU complicada es mucho más amplio que el de las
que causan ITU no complicada. Aunque E. coli sigue siendo el principal agente causal,
infecciones por especies de Proteus, Klebsiella, Pseudomonas, Serratia y Providencia, así
como por enterococos, estafilococos y hongos, son relativamente más comunes. S.
saprophyticus es poco frecuente en pacientes de más de 50 años y es una causa
excepcional de ITU complicada.
Los microorganismos causales de ITU asociada a sondaje vesical proceden de la flora fecal
endógena del propio paciente, modificada por la presión selectiva antibiótica. Con
frecuencia son infecciones polimicrobianas, especialmente en los casos de cateterismo
prolongado, en donde disminuye la proporción de E. coli y es frecuente el aislamiento de
bacilos gramnegativos como P. a eruginosa y K. neumonía, de grampositivos como
Enterococos fecales y de levaduras del género Cándida, y además muestran elevadas tasas
de resistencia a los antibióticos.
Fisiopatología:
La pielonefritis es una infección del parénquima renal y la pelvis renal, generalmente
causada por bacterias que ascienden desde las vías urinarias bajas (Flores-Mireles et al.,
2015). El patógeno más frecuente es Escherichia coli, aunque otras enterobacterias y cocos
grampositivos pueden estar implicados.
El proceso infeccioso suele iniciar con la colonización de la uretra y la vejiga, seguida de la
ascensión bacteriana a través de los uréteres hacia el riñón. Factores como el reflujo
vesicoureteral, la obstrucción del flujo urinario y las alteraciones anatómicas predisponen
a esta migración ascendente (Tolkoff-Rubin & Rubin, 1997).
Una vez en el riñón, las bacterias se adhieren a las células epiteliales tubulares mediante
fimbrias y adhesinas, lo que desencadena una respuesta inflamatoria local. Los neutrófilos
y macrófagos infiltran el tejido, liberando citocinas proinflamatorias como IL-6 y TNF-α,
que contribuyen a la destrucción tisular (Köves & Wullt, 2016). Esto provoca edema,
congestión vascular y, en casos graves, necrosis del tejido renal.
En la pielonefritis crónica, la inflamación persistente produce fibrosis intersticial y
cicatrización cortical, con pérdida progresiva de la función renal. Esto puede deberse a
infecciones recurrentes o a la presencia de reflujo vesicoureteral no corregido (Parmar &
Kamat, 2022).
Cuadro clínico
Cuadro Clínico de las Infecciones Renales
Las manifestaciones clínicas varían según el tipo de infección renal (aguda, crónica,
complicada), pero los síntomas más frecuentes incluyen:
Síntomas generales
- Fiebre alta (frecuente en pielonefritis aguda).
- Escalofríos.
- Malestar general.
- Náuseas y vómitos.
Síntomas urinarios
- Disuria: Dolor o escozor al orinar.
- Polaquiuria: Micciones frecuentes y escasas.
- Tenesmo vesical: Sensación persistente de querer orinar.
- Hematuria: Presencia de sangre en la orina.
- Piuria: Presencia de pus en la orina.
Dolor
- Dolor lumbar o en flanco: Unilateral o bilateral, dependiendo del riñón afectado.
- Puede irradiarse hacia el abdomen o la región inguinal.
Signos de complicación
- Disminución del gasto urinario (en nefritis intersticial aguda).
- Cambios en el estado mental (somnolencia, confusión, coma en casos graves).
- Hinchazón corporal y aumento de peso por retención de líquidos.
- Shock séptico en infecciones graves como pionefrosis o abscesos renales
Diagnostico:
Se basa en los signos y síntomas que presenta el paciente:
Fiebre alta (a menudo >38.5 °C)
Dolor en el flanco o región lumbar
Náuseas o vómitos
Malestar general
Síntomas urinarios: disuria, urgencia, frecuencia
Diagnóstico paraclínico
Se apoya en pruebas de laboratorio e imagen:
1. Examen general de orina (EGO)
Piuria (presencia de leucocitos)
Bacteriuria
Hematuria
Nitritos positivos (sugiere bacterias gramnegativas)
2. Urocultivo
Identifica el microorganismo causante
Determina sensibilidad a antibióticos
3. Hemograma
Leucocitosis con desviación a la izquierda
Elevación de proteína C reactiva (PCR) o VSG
4. Pruebas de imagen
Ecografía renal: útil para descartar obstrucción, abscesos o malformaciones
TAC abdominal (en casos complicados): para evaluar extensión o complicaciones
Tratamiento:
Antibióticos para las infecciones renales
Los antibióticos son la primera línea de tratamiento para las infecciones renales. Los
fármacos empleados y la duración del tratamiento dependen de tu estado de salud
general y de las bacterias halladas en la orina.
Los síntomas de una infección renal suelen empezar a desaparecer dentro de los pocos
días de tratamiento. No obstante, es posible que necesites continuar tomados antibióticos
durante una semana o más. Termina todo el tratamiento de antibióticos, aunque te
empieces a sentir mejor.
Tu proveedor de atención médica podría pedirte que repitas el cultivo de orina para
asegurarse de que la infección haya desaparecido. Si la infección sigue presente, tendrás
que tomar antibióticos durante otro período.
Hospitalización por infecciones renales graves
Si la infección renal es grave, es posible que tengas que ir al hospital. El tratamiento podría
incluir la administración de antibióticos y líquidos por vía intravenosa en el brazo. La
duración de tu estancia en el hospital dependerá de la gravedad de la infección.
Tratamiento para las infecciones renales recurrentes
Un problema médico subyacente, como una deformidad en las vías urinarias, puede hacer
que tengas infecciones renales de manera reiterada. Si es así, es posible que te remitan a
un especialista en riñones (nefrólogo) o a un cirujano urinario (urólogo). Para reparar un
problema estructural es posible que necesites una cirugía.
¿Cuáles son las opciones de tratamiento para la infección renal?
Una infección renal (pielonefritis) requiere un tratamiento rápido y adecuado para evitar
problemas graves como daño renal o infecciones del torrente sanguíneo (sepsis). El
tratamiento depende de la gravedad de la infección y del estado general de salud.
Medicamentos para la infección renal
antibióticos: Este es el tratamiento principal. Los casos leves a moderados suelen
requerir antibióticos orales en casa. Los casos graves requieren antibióticos
intravenosos en el hospital.
Analgésicos: Ayuda a reducir la fiebre, el dolor de espalda y el dolor al orinar.
Antipiréticos: Se utiliza para bajar la fiebre alta.
Duración: Generalmente se toma durante 7 a 14 días, dependiendo de qué tan
grave sea la infección y qué tan bien responda usted.
Atención hospitalaria (para infecciones graves)
Líquidos intravenosos para mantenerlo hidratado y apoyar la función renal.
Antibióticos intravenosos para un control de infecciones más rápido y más fuerte
Monitoreo estrecho de la salud renal y los signos vitales.
Atención especial para personas de alto riesgo, como mujeres embarazadas,
pacientes de edad avanzada o personas con diabetes.
Intervención quirúrgica
Drenaje de un absceso renal si se ha acumulado pus
Eliminación de cálculos renales que bloquean el flujo de orina.
Solucionar problemas estructurales en el tracto urinario que causan infecciones
repetidas
Cronología de recuperación
Infecciones leves: Generalmente mejora en 1-2 semanas con antibióticos.
Infecciones graves: Puede necesitar de 2 a 3 semanas, incluida atención
hospitalaria y controles de seguimiento.