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Amor y puentes en Juárez

Ciento personal sobre un joven y una chica con un listón que lo cautivo
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Ciento personal sobre un joven y una chica con un listón que lo cautivo
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LA CHICA DEL LISTON ROSA

Una historia de un pueblito llamado Juárez


LA CHICA DEL LISTÓN ROSA

H abía una vez en un pequeño pueblo que llevaba por nombre Juárez, un joven hijo
de carpintero que se llamaba Ulises, este joven llevaba su vida de lo más común que
uno se pueda imaginar, la escuela, hacer sus deberes, ayudar en lo que pudiera en
la casa, hacer sus tareas y aunque de mala gana ayudar a su padre en el oficio. Todas las mañanas
Ulises tenía que cruzar por las orillas del rio para ir a su escuela, por lo regular se iba solo y mientras
lo hacía se inventaba mil historias fantasiosas, pero un día sus fantasías fueron interrumpidas,
cuando vio del otro lado del rio una hermosa jovencita que llevaba un uniforme de la escuela del
poblado vecino, era una muchacha muy bonita, tiene un rostro angelical pensó Ulises, no había visto
mujer tan bella ni siquiera en sus aventuras fantasiosas, además tenía un pelo largo y brilloso y al
final del cabello resaltaba un listón de color rosa que le formaba la coleta en su cabellera. Ulises
quedo maravillado con la joven y la siguió por el otro lado hasta que ella dio la vuelta en una curva
y la perdió de vista. En clases Ulises estuvo perdido completamente, solamente pensaba en aquella
muchacha, quien seria, como se llamaría, cuantos años tendría, aun mas importante si tendría
novio, si aceptaría acaso una invitación a salir. La escuela llego a su fin y Ulises se devolvía a su casa
cuando o sorpresa por la misma curva donde la perdió de vsta, un caminar suave y un listón rosa
hicieron presencia; era ella de nuevo Ulises se sentía afortunado de volver a verla, al llegar a su casa
seguía pensando en ella y dio gracias porque aquel día para él fue especial, ella lo había hecho
especial.

Pero vaya que Ulises era afortunado a la mañana siguiente la experiencia se repitió, y al día que le
siguió, y al siguiente y siguiente, pero para Ulises el deseo y anhelo de saber más de ella lo consumía
y se decidió en hacer algo para que el encuentro se propiciara. Entonces llego con su padre y le dijo:

Ulises: “padre quiero todos los días por las tardes después de escuela y haber cumplido con mis
deberes ayudarte en la carpintería ya va siendo hora de que tome responsabilidades me vuelta un
hombre y ayude a la casa”

El padre sorprendido inmediatamente le dijo

Padre: “haber tu qué quieres, ahora resulta que me saliste muy trabajador”

Ulises: Padre me duele que digas eso si yo solo quiero ayudar, aunque…. Si me pudieras prestar un
serrucho, un hacha tu martillo y clavos para después de la escuela me harías un gran favor

Padre: ya sabía yo que querías algo, y para que los quieres Ulises, sabes que aquí ocupo mi
herramienta

Ulises: si padre, pero todos los días de camino a la escuela, no pude evitar ver que nuestro pueblo
está separado del pueblo vecino por un rio y que buena onda seria que esa barrera se rompiera para
convivir más con ellos y hacer negocios. Considéralo como una inversión de negocios.

Padre: ¿estás seguro de que es el único motivo que te mueve Ulises?

Ulises: me ofendes padre que otras intenciones podría tener sino la del bienestar del pueblo que
me vio nacer, ya soy todo un hombre debo hacer lo que me toca y hacerlo bien hecho.
Padre: (sabiendo que había un motivo oculto dejo de interrogarlo ya se imaginaba que era por una
mujer así se puso el cuándo se dispuso a conquistar a la mama de Ulises) está bien, pero recuerda
que debes cumplir con todo lo que te acabas de comprometer.

Ulises: palabra de Macho alfa, pelo en pecho, lomo plateado, auuuu!!!.

Y así paso, todos los días se repetía la misma escena, Ulises contemplando a la hermosa mujer del
listón cuando ambos se dirigían a sus respectivas escuelas y de regreso, así como Ulises
construyendo ese puente que lo llevaría a declararle su amor a aquella linda chica.

Había días en que Ulises estaba muy cansado, y cuando pensaba en declinar solo bastaba ver una
vez más a la chica del listón para que sus fuerzas se recobraran y le pusiera más ímpetu en su labor.

Ulises cumplía con todo lo prometido a su padre y en el pueblo se empezó a correr el rumor de que
un joven enamorado estaba construyendo un puente para ir en busca de su amor verdadero.

Los frutos del trabajo de Ulises eran ya palpables, sacando cálculos el veía que en tres días terminaría
el puente y podría cruzar al otro lado para esperarla antes de que pasara, el maquilo todo un plan,
quizás saldría de entre los arboles con una guitarra entonando una canción de amor y del rio sacaría
un anillo que previamente escondió para ella, pero recordó que no sabía tocar guitarra, y no tenía
dinero para el anillo, o quizás descendería de un árbol con un cartel que dijera que la amaba, pero
pensó, no eso es muy raro y la asustaría, quizás le dé un arreglo de flores o simplemente me
aproxime a ella y le cuente lo que me ha hecho sentir todo este tiempo.

El penúltimo día mientras daba los últimos ajustes al puente la miro pasar un poco apresurada y
frotándose los ojos, quiso gritarle si se encontraba bien pero no pudo solo permaneció en silencio y
se dijo a si mismo mañana será el gran día, mañana le hablare y me animare a decirle todo lo que
he callado.

Al día siguiente se despertó más temprano que en toda su vida, su padre lo alcanzo en la puerta
antes de que saliera a toda prisa lo tomo del hombre y le dijo:

Padre: toma este dinero cómprale algo bonito un hombre no puede llegar con las manos vacías

Ulises lo abrazo le sonrió y salió corriendo a comprarle algo, 15 minutos antes de que ella pasara
como habitualmente lo hacía todos los días, Ulises ya se encontraba en el lugar esperándola con un
arreglo de flores y un anillo, aunque pensó que quizás el anillo podía asustarla, total no es que le
estuviera pidiendo matrimonio ¿verdad?

Ulises paso en espera esos quince minutos muy ansioso con las manos sudorosas y los pies
temblándole, luego la espero otros diez minutos, otros 8, otros 5 y al ver que no venía y era tiempo
de irse a la escuela se retiró, pero a la salida la iría a esperar.

Al terminar las clases salió hecho un rayo nuevamente a esperar a la mujer amada, las flores ya un
poco más secas pero el con la misma o más pasión que antes. Pero tanto la pasión inicial como la
que tenía cuando volvió a aquel lugar a esperarla, se tuvo que apaciguar porque ella nunca apareció.

Ulises retorno a su casa un poco desilusionado, pero pensó para sus adentros que quizás esto era
algo bueno, tendría la oportunidad de hacer algo aún más planeado y desarrollado para
declarársele. Con esa idea en mente se fue a la cama a soñar de qué manera podría decirle que
desde hace tiempo el esperaba ese momento para conocerla.

Al día siguiente se fue más temprano por si la hermosa chica del listón rosa aparecía, por lo que
comenzó una nueva costumbre de madrugar a su escuela, pero el resultado fue el mismo que el del
día anterior, ella nunca apareció.

Se comenzó a preguntar que es lo que había pasado, ya era otoño y la chica del listón rosa ya no
volvió a pasar por ese lugar, entonces en un momento en que un fuerte viento se desato, hizo que
un objeto se moviera por el viento y llegara a caer en el rostro del Ulises, él lo aparto con sus manos
y pudo observar que era un “listón rosa”. Al parecer el viento lo había traído del otro lado del puente
por donde la muchacha siempre pasaba, Ulises cruzo a ver si la joven se encontraba cerca, pero no
la vio, ya casi para rendirse nuevamente ante la decepción de no verla, alzo la mirada triste a un
árbol, y en ese momento pudo ver un listón rosa amarrado a una rama, estiro el brazo y lo tomo, si
era exactamente igual que el que apenas hacia un momento le había impactado en el rostro.
Entonces comenzó a buscar entre los árboles y empezó a ver listones amarrados a las ramas,
entonces los siguió. Al parecer seguían la ruta que ella todos los días tomaba, pues el en el tiempo
en que construyo el puente, siempre la seguía con la mirada (maniaco), hasta perderla de vista tanto
cuando iba a su escuela, como cuando regresaba a su casa.

Ulises: seguiré los listones se que si lo hago llegare hasta ella (vato loco habla solo).

Y así lo hizo, camino alrededor de 25 min cuando llego a un poblado pequeño, en donde los listones
aun aparecían colgados pero esta ves en los postes del pueblo. Al ver como los descolgaba uno tras
otro, un niño se le acercó y le pregunto

Niño: eres el muchacho que estaba haciendo una represa

Ulises: era más como un puente en realidad, pero si

Niño: ¿está buscando a Ivette?

Ulises: ¿es la niña del listón rosa?

Niño: ¿si ella solía usar listones rosas en su cabellera?

Ulises: ¿solía? Bueno no importa, ¿me podrías llevar a donde esta ella?

Niño: claro que si solo que esta algo lejos, quizás si primero una coca-cola me ayudara a recuperar
fuerzas para llegar hasta su casa

Ulises: mmmm está bien – saco dinero y le compro un refresco – toma tu coca

Niño: no pensaras llegar a su casa con las manos vacías o sí.

Ulises: tienes razón – pero recordó que las flores que quería darle no las tenía ya consigo—pero
¿donde podre comprarle flores por aquí?

Niño: no te preocupes yo tengo varias en el jardín de mi casa, que por casualidad debemos pasar
por ahí para llegar a donde ella vive, y están a un precio muy accesible.

Ulises: está bien vamos


Y así se pusieron en marcha, una ves que tuvo el arreglo de flores llegaron a la casa de la muchacha,
con miedo toco la puerta, y abrió una mujer ya mayor

Anciana: dime jovencito a quien busca

Ulises: a Ivette, ¿estará en casa?

Anciana: si, ya ves que no puede salir mucho ya, pero adelante le alegrara recibir visitas. Solo déjame
pasar a su cuarto para avisarle

Entonces Ulises paso tomo asiento en el sillón de la sala y espero que lo llamaran.

Anciana: jovencito pasa ya esta dispuesta para la visita.

Ulises paso al cuarto de Ivette y después de mucho tiempo, la pudo ver, ahí estaba, recostada en su
cama…. Pero era diferente, se veía mas delgada, su rostro se veía cansado, y la hermosa cabellera
que antes le colgaba ya no estaba, solo tenía una gorra.

Ivette: hola

Ulises: hola

Ivette: me da gusto que estés aquí

Ulises: ¿sabes quién soy?

Ivette: claro que si, eres el joven del puente

Ulises: así es, era un puente no una represa, verdad que si lo parecía

Ivette: jajaja si, un puente colgante quizás, se movía demasiado.

Ulises: ¿pasaste por mi puente?

Ivette: si en una ocasión regrese por la tarde con la esperanza de encontrarte aun ahí y poder
platicar

Ulises: ¿querías platicar conmigo?

Ivette: pues claro todos los días te veía al ir a la escuela y me parecía sumamente interesante verte
trabajando en ese puente, quería preguntarte por qué lo hacías.

Ulises: lamento no haber estado en esa ocasión, pero…

Ivette: ¿qué pasa?

Ulises: te confieso que ese puente lo hice porque quería conocerte, porque cuando te vi por primera
ves ya no pude dejar de verte.

Ivette se sonrojo y desvió la mirada de la él que ahora la miraba fijamente

Ulises: por cierto, ten te traje esto – le dio las flores que había conseguido—espero te gusten

Ivette: muchas gracias, pero me da tanta vergüenza que me veas como estoy ahorita.
Ulises: ¿por qué? Si eres hermosa

Ivette: ¿cómo dices eso? He perdido mi cabellera y mi cuerpo esta frágil

Ulises: lamento eso, pero sigues siendo hermosa, eres tal cual te imagine, muy linda. Sabes desde
que te vi me gustaste, aunque te vi de lejos, sentí la necesidad de estar cerca.

Ivette: a mi me paso algo similar, te veía del otro lado y observaba como trabajabas, como construías
10 cm de puente y se te caían 4, me divertía mucho, y cada vez sentía más las ganas de quererte
conocer, porque sentía que me veías, y me gustaba la forma en que lo hacías

Ulises: lamento ser un psicópata acosador, pero si te miraba a ti y a nadie más.

Ivette: bendito Dios, porque cuando me enferme ya no pude ir a la escuela, por eso comencé a dejar
los listones según mis fuerzas me permitían, mientras todos iban a clases yo me escapaba de casa y
ponía un listón y esperaba un momento pero la debilidad me hacia volver, cada día me era mas
difícil, por eso los listones se fueron acercando cada ves mas al pueblo, con la esperanza de que no
hubiera sido mi imaginación, sino que realmente me vieras, vieras los listones y los siguieras.

Ulises: lo lograste, ¿pero que tienes? Que te paso.

Ivette: tengo cáncer.

Ulises lo lamento mucho

Ivette: esta bien no es tu culpa.

Ulises tomo sus manos y se acercó a ella

Ivette: que pasa porque te quedaste tan serio

Sin decir nada solamente la abrazo fuerte, después en un momento la beso, y ella lo beso a él. Fue
un breve momento porque después ella lo aparto

Ivette: no Ulises, esto no esta bien, no te puedo pedir que correspondas a esto cuando me encuentro
enferma y solo te traería dolor y tristeza.

Ulises: espera un momento, no construí ese puente y madrugue todas las mañanas para nada, lo
más difícil fue despertar temprano, el permanecer a tu lado no lo será así

Ivette: no sabes lo que dices, es una enfermedad muy difícil, y cansada no te podría pedir eso, solo
quería conocerte eso era todo lo que quería.

Ulises: pues ya me conoces y te presento una parte de mi que no conoces, se llama testarudo, loco
y enamorado, lo siento, pero no te puedo dejar.

Ivette: no te puedo pedir eso por favor, solo vete, te haría daño y no te quiero lastimar.

Ulises: no lo harás, seamos compañeros del camino, ya ambos construimos puentes para podernos
juntar, el mío de madera, el tuyo uno de color rosa. Permaneceré contigo

Ivette: Ulises es posible que no sobreviva a la enfermedad


Ulises: con mayor razón me quedo, pero se que lo lograras saldrás adelante

Ivette: y si así fuera no se cuanto tiempo este en esta situación y si te enfades de mí

Ulises: esto no se trata de tiempos, sino de amor, y sabré esperar. Y jamás me enfadare de ti
mientras pueda seguir viéndote a los ojos

Ivette: no mereces esto

Ulises: tu tampoco lo mereces, pasan cosas terribles a veces, pero no estas sola, no me apartare de
ti. Te amo Ivette.

Ivette: como puedes decir eso, si no me conoces, no tienes ningún deber hacia mí, vete y déjame
aquí

Ulises: si me marcho, se que no me buscarías nunca más, no me apartare de ti, lo siento, el amor no
es provisional para los momentos buenos, es precisamente la prueba la que lo hace valioso, creo
que ahora comprendo a mi padre, que siempre me motivaba a darlo todo en cualquier cosa que
realizaba. Él sabia que solo en las cosas donde se pone el corazón enteramente, son por las que vale
la pena vivir, continuar y darlo todo.

Ivette: solo prométeme que el día en que te canses o ya no puedas mas con esta carga te iras, no
voltees atrás, no digas adiós solo vete, yo comprenderé.

Ulises: mejor tu promete que el día que mas te sientas cansada permitirás que te cargue para darte
mis fuerzas, cuando te sientas abrumada por lo que te pasa, te abrumare con mis tonterías y reírnos
juntos. Prométeme que lucharas contra esta enfermedad y no me dirás adiós, y si no lo logramos
comprende que siempre te amare sin importar nada más.

Así paso el tiempo y la relación de ellos se dio. Él todos los días iba a su casa, la sacaba en silla de
ruedas a pasear por el bosque, se la presento a sus padres, Vivian momentos muy alegres y otros
sumamente complicados. Su enfermedad no ceso, llego el día en que Ivette dejaría el mundo y a su
lado estaba el.

Ivette: gracias Ulises por estar conmigo, aunque te dejare y te volveré a lastimar

Ulises: perdón por decepcionarte, pero nunca me lastimaste, te amo y siempre te amare.

Tomando su mano le dio un ultimo beso y ella murió.

El enterro su cuerpo en medio del puente y le hizo un pequeño monumento. Después reforzó aún
más el puente que había construido y lo adorno con todos los listones que colecto aquella ves que
la busco. Se dice que en los años venideros la corriente de ese rio acrecentó, y que ese pequeño
puente que parecía frágil nunca jamas se debilito o se quebró, que el amor de ambos es lo que lo
sostiene.

Moraleja:

Existe un antes y un despues en todas las historias que son dignas de contarse, antes y despues de
Cristo, antes y despues de ti. Ese instante es el que hace que una persona que lleva una rutina, o un
plan trazado, sea capaz de dar un vuelco de 180 grados movido no por otra cosa que el amor, es
este amor, el que permite construir puentes para el ser amado, para hacer que las cosas sucedan,
con la esperanza de que, así como el la contempla, ella también llegue un día a mirarlo. Y
ansiosamente el dispondrá de todo para verla, y mientras llega el momento se conformará con
mirarla y amarla a distancia, resguardando cada ves mas amor para cuando la encuentre darle todo
aquello que Dios en el engendro. Y cuando llegue el momento deseado quizás no sea como se
esperaba, quizás ella ya no está, no transita la misma vida, las circunstancias han cambiado, pero el
amor sigue siendo el mismo, y se busca un pequeño atisbo de esperanza que te recuerde a ella, y
sin mas te das de bruces contra la cara con ello. Dios perfila todo, alzas la mirada y ves esos pequeños
listones que son pedazos de su corazón esparcidos por el camino que la han agotado, que la han
enfermado y la han llevado a una situación donde debe descansar por las heridas. Entonces se
toman esos pedazos y se van colectando, no por responsabilidad o deber sino por el mismo amor,
llegas ante la persona a quien les pertenecen y se lo entregas todo, y aunque ella no es la misma y
se ven las marcas de los daños en su persona no por ello se deja de querer, pues no solo se ama la
figura, sino a la persona que la posee. Pero el dolor, la duda y el miedo es profundo, aun mas a pesar
de las heridas ella resguarda bondad y pretende apartarte para no lastimar, pero el ideal y la esencia
del amor no es esa, el amor la espera, la acompaña y la saca a andar cuando ella ya no puede por si
sola. Quizás el milagro se de y su corazón se restaure quizás la herida fue grande y ese corazón ya
no se recupere, pero se seguirá hasta el final si es necesario latiendo y sintiendo por los dos, para
prolongar aquella vida que nunca perdió su valor. Y al final poder darle el último beso, el último
aliento.

Y aunque se piense que la historia fue fatídica no es así, el amor es el testigo fiel de lo que se
inmortaliza, de que sin importar las fuertes aguas que intenten derrumbarlo, si se amalgama el amor
de ambos no hay nada que lo pueda derrumbar sin importar lo mas mal construido o antiestético
que se vea ese puente hecho no con otras cosas que con amor, trabajo y esfuerzo. Y en el fondo
perdurara ella, y en la vida la amara él.

Guárdame en tu corazón, ponme como un sello sobre tu brazo siempre fija a tu muñeca. Porque es
fuerte el amor como la muerte, y la pasión, tenaz como el infierno. ¿Quién pagara al amor’ no lo
podrán apagar los muchos ríos, que vengan los torrentes, ¡no lo ahogaran!, si alguien quisiera
comprar este amor con todo lo que posee en su casa, en verdad os digo que solo conseguirá
desprecio. (cantar de los cantares 8, 6-7)

“destino es el puente que se construye para el ser amado” (una chica fuera de serie)

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