THUILLIER
¿Qué estudia, analiza, observa la epistemología o filosofía de la ciencia? Su fin es el estudio del génesis y
la estructura de las ciencias, desde un punto de vista lógico, histórico y sociológico. La epistemología
está considerada como una disciplina filosófica.
¿Qué es la epistemología? Epistemología, es una palabra más seria, “científica”, y filosofía de la ciencia,
es más literaria y despierta la desconfianza.
La epistemología no quiere imponer dogmas a los científicos (ya que es una reflexión): No busca ser un
sistema a priori, sin luchar con los científicos en su terreno, no es normativa, no busca dictar
autoritariamente lo que debe ser el conocimiento científico, no imponen métodos ni dar resultados.
La epistemología general se propone estudiar la producción de conocimientos científicos bajo todos sus
aspectos: lógico, lingüístico, histórico, ideológico, etc., de este modo, el epistemólogo puede analizar la
noción de “explicación científica”. También se pregunta a cerca de la relación entre la ciencia y la
sociedad, entre ciencia e instituciones científicas, entre ciencia y religiones, o entre las ciencias mismas.
La definición de lo que es CIENCIA no está definida. La ciencia no es un edificio totalmente transparente.
El científico no es un ser racional y consiente en su totalidad, de quien todos los propósitos y gestos son
objetivos. Por grande que sea su deseo de objetividad, el investigador no se despega totalmente de sus
creencias y prejuicios, de las imágenes y hábitos impuestos por la sociedad (la idea de partir de cero es
un mito). He inclusive el mismo epistemólogo debe estar sometido a la crítica.
PALMA Y PARDO
“Ciencia” en sentido amplio: un concepto epocal Cualquier definición de ciencia, da un sentido acotado
o restringido de ciencia, porque significa limitarla a lo que hoy en día entendemos que es ciencia y hasta
donde son sus alcances. A su vez, lo que antes se consideraba ciencia, no es lo mismo que nosotros
pensamos hoy como ciencia.
Tres grandes paradigmas
Paradigma premoderno
Hay dos periodos bien definidos: La antigüedad clásica (pensamiento griego de los siglos VI al IV a.C.), y
la Edad Media (siglos V al XV). El primero funda la cultura occidental dando inicio al proyecto
racionalista, el termino logos significaba para ellos la idea de “discurso explicativo y demostrativo”, y
mytos era el discurso narrativo sin necesidad de demostración. Con el término logos podemos encontrar
la primera manifestación del concepto de ciencia.
El termino doxa es el “saber no fundamentado”, obtenido espontáneamente, actritico, y que se mueve
en el ámbito de la verosimilitud. Y el termino episteme refiere a la pura racionalidad estricta, exento de
todo componente empírico en su fundamentación.
En la Edad Media, la iglesia toma el poder y la ciencia queda subordinada a la fe, no se buscaban
respuestas porque ya todo estaba escrito. Tambaleó con la aparición de la burguesía, comerciantes que
no creían en Dios y solo creían en el capital.
Paradigma moderno
La modernidad (periodo transcurrido entre el siglo XV y XVIII) constituye un lento pero inexorable
proceso de desacralización o secularización. Se empiezan a separar la iglesia del Estado, y la religión de
la ciencia. Debido a la insostenible conciliación entre una verdad de fe y una verdad de la razón.
Llegándose a entender que por medio de la razón se puede alterar, cambiar y poner a nuestro servicio el
orden natural (cosa inconcebible para el paradigma premoderno). Se funda el programa moderno de
una racionalidad plena: la ciencia en el progreso social (los conocimientos obtenidos por la ciencia se
trasladan a la sociedad y genera un orden social mejor y más justo).
El proyecto racionalista moderno incluye como elemento fundamental el carácter empírico y
experimental del conocimiento científico. Para ellos las matemáticas demostraban el orden natural de
las cosas, la concepción de la realidad como aquello que puede ser calculado y medido. “La naturaleza
como un objeto de cálculo”. El científico se separa del objeto a conocer, el anhelo de la ilustración para
la determinación de “verdades fuertes” (universales y necesarias). El sujeto se enfrenta a un objeto
(naturaleza), para su control.
El proyecto moderno nos desilusionó tras la utilización de la ciencia para guerras, y con ello, la
realización de actos inhumanos.
Paradigma actual
Si bien muchos de los ideales modernos no son reconocidos actualmente, no está bien definido si
actualmente estamos dentro de otro paradigma (uno más actual, justamente), si seguimos en el mismo
o si ya cerró. Entre tanta confusión surge el término de “Posmodernismo” como el señalamiento de un
tiempo superador al moderno, un tiempo que, más allá de si está dentro o fuera de la modernidad,
mantiene una estrecha relación con ella. Entendiéndose como un periodo de “fragmentación del
sentido”, debido a:
La caída de los ideales de conocimiento de la modernidad, afirmando que no hay verdades universales,
necesarias y definitivas, sino que verdades provisorias y contingentes. También llega el fin de las utopías,
de los grandes relatos o las grandes ideologías, convirtiéndonos en sociedades del desencanto. Época
caracterizada por la incertidumbre.
El posmodernismo afirma que hay otros tipos de racionalidad aparte del científico, por ejemplo, el arte.
Nuestra actual definición acerca de que la ciencia es un saber explicativo mediante leyes, crítico, que
aspira a la universalidad, fundamentado, metódico, sistemático, comunicable mediante un lenguaje
preciso y con pretensión de objetividad, posee un origen remoto y a la vez reciente. Una parte
constituida por la antigüedad clásica a partir de los términos logos y episteme, y la segunda de la
modernidad, donde se diferencia ciencia o episteme y conocimiento empírico, lo que deriva en la
conversión de la ciencia en técnica.
LEON OLIVÉ
La pregunta ¿Que es la ciencia? No es una pregunta científica, esto no significa que los científicos no
tengan nada que decir para responderla. Implica que quien intente responderla, científico de formación
o no, tiene que reflexionar sobre lo que hacen los científicos, sobre cómo lo hacen, sobre los resultados
que obtienen y sobre cómo está condicionado todo esto.
Es una pregunta metacientífica, porque es una pregunta acerca de la ciencia, que se intenta responder
desde fuera de la ciencia, pero para responderla se debe tomar en cuenta muy en serio todo lo que se
hace en la ciencia y en aras de la ciencia.
Hay tres disciplinas que buscan analizar esta pregunta metacientífica y los problemas que implica:
La sociología de la ciencia: analiza la ciencia como un complejo de actividades, prácticas e instituciones
sociales, parte de cuyos resultados son conocimientos científicos muchos de los cuales se plasman en las
teorías científicas. Da cuenta de las condiciones sociales necesarias para que sea posible la investigación
científica, y analiza las condiciones para su desarrollo, así como la forma en que la sociedad afecta y
condiciona a la ciencia, y cómo ésta tiene consecuencias en la sociedad.
La historia de la ciencia se aboca a responder cómo se han constituido, desarrollado y aceptado
determinadas concepciones científicas, y lo hace recabando y analizando datos empíricos, apoyándose
en concepciones teóricas acerca de la ciencia que provienen de la filosofía de la ciencia: la cual se
encarga de reflexionar sobre los métodos, las teorías, las estructuras, a través de interrogantes.
El intento de definir que es la ciencia corre el riesgo de abarcar demasiado o de dejar muchas cosas
fuera. Este es el problema que se ha presentado una y otra vez a lo largo de la historia de la filosofía y
de la ciencia cuando se ha intentado formular algún criterio de demarcación entre lo científico y lo
pseudocientífico.
No significa que no podamos tener una idea clara de lo que “puede llegar a ser la ciencia”. La cuestión
es que eso requiere que se responda una muy larga lista de otras preguntas. Y una vez que se hayan
dado respuestas razonables a todas ellas, entonces podremos pretender que nos acercamos a una
respuesta razonable.
CLASES DE PROBLEMAS
PROBLEMAS LOGICOS: tienen que ver con las formas de razonamiento en los procesos de investigación,
y con los métodos de las ciencias. ¿Qué tipos de razonamiento se siguen en las ciencias?: inductivo,
deductivo, analógico, o de algún otro tipo. También tenemos la pregunta acerca de la estructura lógica
de las teorías científicas.
PROBLEMAS LOGICO-SEMANTICOS: la relación del significado de los términos científicos y las teorías de
las que forman parte. Términos iguales que significan diferentes cosas siempre dependen del anticipado
conocimiento de su significado en la teoría que le dio origen.
PROBLEMAS METODOLOGICOS: los procedimientos para construir y aceptar el conocimiento dentro de
cada disciplina particular. Las reglas indican el tipo de acciones que se deben seguir para obtener los
fines deseados. Cada disciplina tiene sus reglas particulares para obtener los fines que le son propios.
Hay quienes creen que existen reglas generales pretenden que éstas tienen validez para cualquier cosa
que quiera llamarse ciencia.
PROBLEMAS EPISTEMOLOGICOS: el fin general es obtener conocimiento genuino acerca del mundo. Tal
vez esto podría decirse con respecto a todas las ciencias, incluyendo las naturales y las sociales. Pero
surge la pregunta: ¿Y qué es eso de “conocimiento genuino acerca del mundo”? Con esto entramos de
lleno en el problema epistemológico por excelencia: el de la naturaleza del conocimiento, en particular
del conocimiento científico. Al juzgar una investigación y sus resultados no solo se busca determinar si
dice algo verdadero acerca del mundo, sino si lo que dice no es trivial, y además qué tan importante es.
PROBLEMAS DEL DESARROLLO DE LA CIENCIA: EL PROGRESO: Las concepciones científicas del mundo,
las teorías, los métodos de investigación y de prueba, etc., no siempre han sido los mismos. ¿Cómo y por
qué cambian las concepciones científicas acerca del mundo? ¿Qué es lo que cambia? Está bien
establecida la creencia en que las ciencias han avanzado y se encuentran en un proceso de continuo
progreso. ¿Qué significa que ha habido progreso científico?
LA ORGANIZACION SOCIAL DE LA CIENCIA: Entender lo que es la ciencia debemos comprender cómo es
que se forman y se organizan distintos grupos de investigación, cómo se relacionan y se comunican
entre sí, cual es la estructura social de los mismos grupos.
PROBLEMAS ETICOS: Cotidianamente nos enteramos de episodios benéficos o malignos que no se
hubieran dado de no ser por la ciencia y la tecnología. Surgen de inmediato preguntas como las
siguientes: ¿cómo ha estado imbricada la tecnología en las acciones violentas? ¿De una manera
necesaria, o solo contingentemente? ¿Podemos pensar que la tecnología es neutral con respecto a los
fines que se persigan? Cuando se trata de obtener conocimiento acerca del mundo, ¿podemos suponer
que no se justifica ninguna restricción de orden Ético?
LAS TRES IMAGENES
Para responder al problema de que es la ciencia hay al menos dos tipos de respuesta válidas. Una es
desde dentro de la ciencia, y corresponde a la imagen científica de la ciencia. Y otra respuesta
necesariamente viene desde fuera de la ciencia: la imagen filosófica de la ciencia. Las dos imágenes son
imprescindibles para responder a la pregunta.
Pero hay una tercera imagen de la ciencia y de la tecnología. La imagen pública de ellas. Se forma por la
labor profesional de los medios de comunicación, y en particular por los medios de comunicación de la
ciencia. Por ejemplo, yo como ciudadano, ¿cómo puedo decidir si debo votar por el candidato que
propone utilizar una buena parte de los impuestos para incrementar la investigación científica y la
educación científica y tecnológica, o si debo votar por el candidato que sostiene que la ciencia y la
tecnología son malas de por sí? Como ciudadano solo puedo tomar una decisión responsable si
entiendo, al menos en cierto nivel, qué es la ciencia y qué es la tecnología. Y la forma en la que yo podría
entender eso depende de las tres imágenes de la ciencia y la tecnología.
INDUCTIVISMO
El fundamento del positivismo es una filosofía de tipo empirista, por eso en el inductivismo “La ciencia
comienza con la observación” y “la observación proporciona una base segura a partir de la cual se puede
derivar el conocimiento”.
Este método ejerce cierta fascinación sobre el sentido común, la observación, de los “hechos puros tal
cual son”, solo lo que tenemos delante de los ojos. La objetividad estará garantizada por la evidencia
empírica del comienzo, porque así se eliminaría la imaginación de observador y sus prejuicios.
“Salto inductivo” es cuando en base a unos pocos se define la condición de muchos, si se analizara la
condición de todos los casos en el universo se estaría hablando de una “inducción completa”. El salto
inductivo no es legítimo visto desde la lógica, porque las premisas verdaderas pueden llevar a una
conclusión falsa. No garantiza la conservación de la verdad en el pasaje de las premisas a la conclusión.
1. Una concepción popular de la observación
Los componentes más importantes del ojo humano son una lente y la retina, la cual actúa como pantalla
en la que se forman las imágenes de los objetos externos al ojo. Los rayos de luz procedentes del objeto
visto van del objeto a la lente, y los nervios ópticos llevan la información al córtex central del cerebro. Y
al ser una observación supuestamente “objetiva” no importa que inductivista lo mire, todos van a ver lo
mismo. El ojo humano es como una cámara.
Pero dos observadores normales que vean el mismo objeto en las mismas circunstancias físicas no
tienen necesariamente experiencias visuales idénticas. Lo que observamos depende de experiencias
pasadas, su conocimiento y su expectativa. Lo que se ve, al no determinarse solamente por la imagen
formada en su retina, no es lo mismo que una cámara. Depende del estado interno de nuestras mentes
o cerebros, es decir, nuestra educación cultural, conocimientos, expectativas, etc.
Los problemas del método
1- No se puede fundamentar lógicamente el pasaje de las observaciones de cosas individuales a las
afirmaciones generales o universales (leyes científicas o hipótesis fundamentales). Porque siempre cabe
la posibilidad de que haya un caso no contemplado que contradiga la afirmación general.
2- No se puede fundamentar el uso del método basándose en la eficacia demostrada por el mismo en el
pasado, ya que se estaría razonando inductivamente, por lo tanto tampoco se puede fundamentar
empíricamente, por más que en el pasado este método haya sido exitoso.
3- El recurso de la probabilidad, los inductivistas argumentaron que si no se puede tener certeza
absoluta sobre el conocimientos, un alto grado de probabilidad funcionaria adecuadamente. Después de
todo, parecería que nuestra vida se desenvuelve en medio de inducciones y probabilidades. No
podemos justificar las teorías científicas en términos de probabilidad matemática.
No todos los hechos son relevantes. Los hechos deben ser relevantes respecto al problema que
queremos resolver, la recolección de hechos está determinada por la naturaleza del problema a
resolver. Por este motivo, se suele decir que los datos de la experiencia ya tienen una “carga teórica”, es
decir que no existen los hechos como “datos puros”, sin hipótesis previa.
La teoría es la que precede a la observación y a cualquier enunciado que se pretenda observar. Esos
enunciados observacionales se deben realizar en el lenguaje de alguna teoría (ej.: ¡mira! El viento
empuja el cochecito del niño hacia el borde del precipicio). Resulta falso admitir que la ciencia comienza
con la observación.
INTRODUCCION AL FALSASIONISMO (Popper)
El “Método de la Falsabilidad” (método hipotético deductivo de contrastar teorías) admite que la
observación es guiada por la teoría y la presupone, también abandona cualquier postura que diga que
las teorías se pueden establecer como verdad o probablemente verdaderas a la luz de la evidencia
observacional.
Las teorías se construyen como conjeturas o suposiciones especulativas y provisionales que el intelecto
humano crea libremente en un intento de solucionar los problemas con que tropezaron las teorías
anteriores, y proporcionar una explicación a comportamientos de algunos aspectos del mundo o
universo. La ciencia avanza gracias al ensayo (presentación de hipótesis) y al error, a las conjeturas y
refutaciones. No surgen teorías verdaderas, sino las “mejores disponibles”, mejores que las anteriores
existentes.
Las teorías se pueden demostrar que son falsas apelando a los resultados de la observación y la
experimentación. Un enunciado singular que vaya en contra de la teoría, puede hacer caer cualquier
teoría o ley general o universal. Y para ello usamos uso de la deducción (ej del cuervo que no es negro).
2. La falsabilidad como criterio de teorías
Si ha de formar parte de la ciencia, una hipótesis debe ser falsable, una hipótesis es falsable cuando
existe un enunciado observacional, o un conjunto, que sea lógicamente incompatible con ella, que en el
caso de ser verdadero, falsaria la hipótesis.
3. Grado de falsabilidad, claridad y precisión
Una buena ley o teoría científica es falsable porque hace afirmaciones definidas acerca del mundo,
cuanto más afirme una teoría, más oportunidad potencial habrá de demostrar que el mundo no se
comporta como lo establece esa teoría. Cuanto más general y abarcativa sea, más está en juego, a
diferencia de una hipótesis que abarque solo un ámbito específico.
4. Falsacionismo y progreso
Para el falsacionismo los científicos proponen hipótesis falsables como solución el problema de la
explicación del comportamiento de algunos aspectos del mundo o universo. Cuando una hipótesis es
falsada, surge un nuevo problema muy alejado del problema original resuelto, y este problema exige la
aparición de nuevas hipótesis. Y eso es lo que consideran el progreso científico.
LAS TEORÍAS COMO ESTRUCTURA (Kuhn)
Kuhn tiene otra concepción de las teorías científicas, como estructura compleja. La ciencia se estructura
cuando una comunidad científica se adhiere a un solo paradigma, un paradigma está constituido por los
supuestos teóricos generales, las leyes y las técnicas. Los que trabajan dentro de un paradigma practican
lo que Kuhn denomina “ciencia normal”, quienes intentaran articular y desarrollar el paradigma para así
poder dar explicaciones a los aspectos importantes del mundo.
2. Los paradigmas y la ciencia normal
Una ciencia madura está regida por un solo paradigma, el cual establece las normas necesarias para
legitimar el trabajo dentro de la ciencia que rige, coordina la actividad de “resolver problemas”. Lo que
distingue a la ciencia de la no ciencia es la existencia de un paradigma capaz de apoyar una tradición de
ciencia normal.
Kuhn describe la ciencia normal como una actividad de resolver problemas gobernada por las reglas de
un paradigma, los problemas serán de naturaleza teórica como experimental. Se considera que un
fracaso en la resolución de un problema es el fracaso del científico, más que una insuficiencia del
paradigma. Los problemas que se resisten a ser solucionados son “anomalías”, no falsaciones de un
paradigma. Kuhn reconoce que todo paradigma contiene algunas anomalías, pero rechaza todas las
corrientes del falsacionismo.
Un científico normal no debe criticar el paradigma en el que trabaja, solo así puede enfocar todo su
esfuerzo en desarrollar articulaciones del paradigma y estudiar la naturaleza en profundidad. Kuhn
insiste que en un paradigma hay más de lo que se puede exponer explícitamente en forma de reglas y
directrices explicitas.
3. Crisis y revolución
Una anomalía es particularmente grave si se juzga que afecta a los propios fundamentos de un
paradigma y se resiste a ser eliminada, el número de anomalías serias es otro factor que influye en el
comienzo de una crisis. Para Kuhn, analizar una crisis exige la competencia de un psicólogo como la de
un historiador, porque ese estado de CRISIS da lugar a un periodo de “inseguridad profesional
marcada”, los intentos por resolver el problema se vuelven cada vez más radicales y progresivamente se
van debilitando las reglas establecidas por el paradigma para solucionar problemas. Los científicos
normales comienzan a entablar discusiones metafísicas y filosóficas, y llegan a expresar su descontento
con el paradigma reinante. Una vez que un paradigma ha sido debilitado y socavado hasta el punto que
sus defensores pierden su confianza en él, ha llegado el momento de la revolución.
La gravedad de una crisis aumenta con la aparición de un paradigma rival. El nuevo paradigma, o el
indicio para un posible futuro paradigma, surge en el pensamiento de un hombre profundamente
inmerso en la crisis. El nuevo paradigma será muy diferente al viejo e incompatible con él, las normas
también serán diferentes. Diferentes concepciones de cómo está constituido el mundo.
Kuhn compara el cambio de paradigma con la “conversión religiosa”, no existe ningún argumento
puramente lógico que demuestre la superioridad de un paradigma sobre otro. Una revolución científica
corresponde al abandono de un paradigma y a la adopción de otro nuevo, no por parte de un científico
aislado, sino por parte de la comunidad científica en su totalidad.
LEON OLIVÉ
La humanidad ha progresado en el terreno de la ciencia, pero también hemos progresado en la
comprensión del conocimiento, de la ciencia y de la tecnología. A principios del siglo XXI, lo que
podríamos llamar ciencia pura ha sido desplazado social, cultural y económicamente por la
tecnociencia, es decir, por un complejo de saberes, prácticas e instituciones en los que están
íntimamente imbricadas la ciencia y la tecnología.
Con las enormes posibilidades de intervención en la naturaleza y en la sociedad que éstas
abrieron, han venido muchas consecuencias bondadosas, pero también indeseables y peligrosas.
(En el siglo XX la física atómica sirvió para desarrollar tanto, técnicas terapéuticas y formas de
generar energía eléctrica, como bombas).
¿Realmente han contribuido la ciencia y la tecnología al progreso de las sociedades humanas? ¿De
qué forma? ¿Han hecho más felices a los seres humanos, o han servido más para la destrucción del
planeta?
Es necesaria la participación pública en la evaluación y el diseño de políticas científicas y
tecnológicas, pero no hay una única manera legítima de concebir a la ciencia, a la tecnología, ni a
la tecnociencia, y es por eso que hay diversas maneras de entender la importancia de la
participación pública en la evaluación de ellas. Pero es algo que no puede depender únicamente
del juicio de los expertos, sino que debe involucrar la participación de quienes serán afectados por
esa tecnología.
La tecnología está compuesta por sistemas de acciones intencionales. El principal concepto para
entender y evaluar sus impactos en la sociedad y en la naturaleza es entonces, el sistema técnico:
Consta de agentes intencionales (por lo menos una persona o un grupo de personas con alguna
intención), un fin que lograr (abrir un coco o intimidar a otras personas), algunos objetos que los
agentes usan con propósitos determinados (la piedra que se utiliza instrumentalmente para pulir
otra y fabricar un cuchillo), y un objeto concreto que es transformado (la piedra que es pulida). El
resultado de la operación del sistema, el objeto que ha sido transformado intencionalmente por
alguien, es un artefacto (el cuchillo).
Alguien pule una piedra porque cree que le servirá para cortar frutos. La piedra pulida es
considerada por el agente intencional como algo valioso. Los sistemas técnicos, entonces,
también involucran creencias y valores.
La idea de eficiencia tecnológica supone que las metas y los resultados de la operación del sistema
pueden medirse de manera objetiva, el problema es que la identificación del conjunto de
resultados, que sea relevante tomar en cuenta, variará de acuerdo con los intereses de diferentes
grupos y sus diversos puntos de vista, pues muy probablemente cada grupo aplicará criterios
distintos para identificar el conjunto de resultados. Sin embargo, el problema es que no existe una
única manera legítima de establecer esos criterios. La eficiencia, entonces, es relativa a los
criterios que se usen para determinarlos.
Esto no quiere decir que la eficiencia sea algo subjetivo. Ésta es objetiva en el sentido en que una
vez que los fines propuestos quedan establecidos por los agentes intencionales que componen el
sistema.
Ética y democracia
Si queremos justificar la participación pública en las decisiones sobre política científica y
tecnológica, entonces requerimos ciertos supuestos de la moderna concepción de “persona” y
“sociedad” democrática. Se entiende por persona a aquellos agentes racionales y autónomos que
tienen la capacidad de razonar, lo que les permite hacer elecciones, así como decidir el plan de
vida que consideran más adecuado para ellos.
Las razones para defender una amplia participación pública en el diseño y la gestión de las políticas
científicas y tecnológicas serían puramente prudenciales, pues no estaría fundada en valores y
normas morales compartidas, ni en principio ético alguno, sino solo en la idea de que es
conveniente evitar la resistencia y la desconfianza.
La tecnocracia es incompatible con los valores democráticos, el conocimiento científico no es algo
que se decida democráticamente, pero en ciertas circunstancias, los juicios de los inexpertos son
necesarios y pueden ser tan razonables como los de los expertos. También porque el desarrollo
tecnocientífico, hoy en día, afecta en gran manera a la naturaleza y a la sociedad.
“La guerra de las ciencias” (entre las ciencias y las humanidades), en realidad solo se remiten a
una mala comprensión de la filosofía, porque parten de la incomprensión de ésta, no de la
ignorancia, y por tanto también a una mala comprensión de la ciencia.
La sociedad, que es finalmente la que sostiene la investigación y la enseñanza de la ciencia y la
tecnología, merece que la información esté a su alcance para poder tomar parte en las decisiones
que afectaron su vida en un futuro.
WOLOVELSKY
El siglo XX ha concluido
“La ciencia se esfuerza en describir la naturaleza y distinguir el sueño de la realidad, pero no hay
que olvidar que los seres humanos tienen tanta necesidad de sueños como de realidades. La
esperanza da sentido a nuestra vida”.
La Ilustración concluyó, la ilusión de un mundo creado sobre los cimientos del conocimiento
científico-tecnológico. La perspectiva cientificista y tecnocrática, que imagina a la ciencia como
una condición necesaria y suficiente para tratar los asuntos humanos.
Llegando a la conclusión de que la ciencia es una fuerza que, en sinergia con otras acciones
humanas, es capaz de modelar aspectos importantes de nuestra forma de ver y nuestra manera de
actuar en el mundo. Pero el acceso al conocimiento científico por parte de la población parece
ser una de las tareas más difíciles de lograr.
En primer orden, porque en el término ciencia conviven varias concepciones diferentes y porque
las teorías científicas son complejas y en general difíciles de comprender; en segundo orden,
porque las ideas científicas pueden afectar de tal manera a las tradiciones que se las rechaza por el
riesgo de perder el andamiaje simbólico que le da sentido a nuestras vidas. Los problemas aquí
enunciados forman lo que denominaremos El dilema de Born.
Born escribió sobre su profunda desilusión respecto a la posibilidad de que la ciencia alguna vez
forme parte del interés de la mayoría de los seres humanos y se transforme así de manera
definitiva en una fuerza positiva en la construcción de una sociedad que aspira a ser más
equitativa: “tengo el sentimiento de que se opone de tal manera a la historia y la tradición que no
puede ser absorbida por nuestra civilización”.
Los múltiples significados de la ciencia
¿Qué es la ciencia? La pregunta es sencilla, pero la respuesta difícil. No porque falten definiciones,
sino, al contrario, porque hay demasiadas. Las hay demasiados idealistas: reducen ingenuamente
la actividad científica a la búsqueda desinteresada del conocimiento. Y otras, por influencia del
realismo, confunden ciencia y tecnología: la ciencia no es más que un considerable instrumento
utilizado en particular por el poder político para fabricar armas atómicas, biológicas y químicas.
Pierre Thuillier: La ciencia es una actividad de carácter histórico, con una lógica interna cuyos
difusos bordes son continuamente moldeados por la sociedad en la cual se halla constituida: es
como el curso de un río que queda determinado, en parte, por el caudal de agua que le es propio y
que corre en su seno y, en parte, por las influencias de las características del medio que pueden
obligarlo a retorcerse en sinuosas curvas, algunas suaves, otras abruptas.
De forma un tanto ideal podría afirmarse que el fin de la ciencia es la búsqueda de la verdad. Pero,
en un plano más realista y recorriendo la historia del pensamiento, podemos constatar que la
llamada demostración científica es mucho más compleja. La ciencia es conflicto porque en todo
momento histórico hay modelos y teorías que conviven en tensión y no es posible lograr una
resolución a favor de una de ellas. Sobre esta visión de la ciencia constituida de certezas e
incertidumbres se sobreimpone el hecho de que los objetivos que persiguen los científicos no son
únicos. La ciencia forma parte de la cultura.
Los planteos del joven monje
¿Cuáles podrían ser los motivos según los cuales, el joven monje convierte al modelo heliocéntrico
del universo en particular y al conocimiento científico en general, en un saber riesgoso? ¿Sería
conveniente no entender, cuando ese entendimiento se opone a ideas cuya “verdad” nos resulta
fundamental para nuestra existencia?
“¿Ha prometido felicidad la ciencia? Ha prometido la verdad, y la cuestión está en saber si
conseguiremos ser felices con la verdad”.
SÍ deseamos interpretar los motivos que tiene el joven monje, relacionados con la piedad, para
convalidar la prohibición de un determinado saber que, aunque verdadero, puede según su
argumentación acarrear enormes sufrimientos al negar la veracidad de ciertas creencias y
cuestionar determinadas tradiciones sostenidas por la mayoría de los hombres y las mujeres.
No se debe transformar al conocimiento científico en una gran vidriera de descubrimientos y
hechos fantásticos, donde se corre detrás de la última noticia. La presión de los medios masivos de
comunicación, que las más de las veces funcionan como una enorme vitrina comercial donde se
ofrecen los “maravillosos” logros de la ciencia, es una gran fuerza que promueve la idea de que
acceder al conocimiento científico es conocer las “últimas novedades”.
Pero maestros, profesores y divulgadores no necesariamente deberían ser reproductores de esos
saberes. Creo que su responsabilidad y trabajo los deberían lleva a promover un debate público
acerca de lo que la ciencia es y cuáles son sus significados para nuestra cultura.