Guía Rosa
Decisiones
Decisiones
Escrito por Mónica Carvajal
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El texto bíblico que incluye las iniciales ha sido tomado de la versión Reina Valera
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ISBN: 978-1-954916-27-2
Diseño, portada y edición: Reformadas
No se permite la conversión, adaptación o transformación de este libro en ninguna
forma o medio, ni el ejercicio de otras facultades reservadas sin el permiso previo y
escrito del autor. La reproducción total o parcial solo está permitida bajo el permiso
previo y por escrito de Reformadas.
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Índice
INTRODUCCIÓN: DECIDIR Y CÓMO DECIDIR, 7
ESA ES LA CUESTIÓN
¿Todas las decisiones son importantes?
¿Cómo está dividida esta Guía Rosa?
CAPÍTULO 1: ¿DECIDIENDO A MI MANERA O 11
A LA DE DIOS?
Esaú: decidiendo por la boca
Lot: decidiendo por los ojos
Eva: decidiendo por el deseo de ser como Dios
Decidiendo con la mente puesta en la eternidad
Joni Eareckson Tada: decidiendo usar el sufrimiento
para la gloria de Dios
Aprende, Vive y Lidera
CAPÍTULO 2: PIENSA ANTES DE ACTUAR 23
Actúa con prudencia
Recuerda que todo tiene su tiempo
Espera en Dios
Planea
No ignores a la conciencia
Aprende, Vive y Lidera
CAPÍTULO 3: BUSCA LA SABIDURÍA DE DIOS 35
Lee la Biblia
Pide la dirección de Dios en oración
Sé llena del Espíritu Santo
Pide consejo
¿Por qué es importante buscar consejo?
Aprende, Vive y Lidera
CAPÍTULO 4: DECIDE CON LA ETERNIDAD EN MENTE 47
¿Cómo vivió Jesús?
La obediencia de Jesús, nuestra santificación y nuestras decisiones
Decide con la eternidad en mente: relaciones
Decide con la eternidad en mente: trabajo
Decide con la eternidad en mente: evangelismo
Decide con la eternidad en mente: la recompensa
Aprende, Vive y Lidera
CONCLUSIÓN: VIVIMOS PARA LA GLORIA DE DIOS 55
Recuerda que Dios es soberano
ANEXOS 59
Anexo 1
Anexo 2
Anexo 3
Anexo 4
Introducción: Decidir y cómo decidir,
esa es la cuestión
¡Bienvenida a nuestra Guía Rosa: Decisiones sabias!
¿Alguna vez has tomado decisiones apresuradamente para después darte
cuenta de que no consideraste todos los factores? O ¿Alguna vez has tomado una
decisión que ha afectado de manera negativa no solo tu vida sino también la de
otras personas que te rodean?
Todas nos hemos sentido tristes debido a las consecuencias de ciertas decisiones
y al impacto que estas han tenido en nuestra vida y en la vida de quienes amamos.
Tal vez quisieras volver atrás y cambiar la decisión, empezar de nuevo y olvidar
la sensación de tristeza, de fracaso o de pérdida; y aunque eso, querida hermana,
es imposible, quiero recordarte que siempre puedes tomar mejores decisiones en
el futuro si eliges pedir ayuda y sabiduría divina.
Por esa razón he escrito esta Guía Rosa para ayudarte a tomar decisiones con
la eternidad en mente, decisiones que pueden transformarte la vida y reflejar el
amor que tienes por Dios, así como tu deseo de obedecer y vivir la vida que Él
quiere para ti.
¿Todas las decisiones son importantes?
Varias fuentes sugieren que una persona toma alrededor de 35 000 decisiones
al día. Ahora bien, piensa, por ejemplo, en decisiones como:
• ¿Me levanto a las 6:00 a. m. o a las 8:00 a. m.?
• ¿Voy a trabajar caminando, en carro o en bus?
• ¿Hago ejercicio hoy o no?
• ¿Me pongo el pantalón negro o un vestido?
• ¿Asisto a la reunión de mujeres o me quedo en casa con mi familia?
• ¿Estudio para el examen o navego por las redes sociales 20 minutos más?
• ¿Compro un “smartphone” Apple o un Android?
• ¿Ofrendo, ayudo económicamente a alguien o dejo el dinero en el banco para
cuando lo necesite?
• ¿Ofrezco mi tiempo para ayudar a alguna persona que lo necesite o me quedo
en casa descansando?
• ¿Perdono o dejo que la amargura y el enojo destruyan una relación importante?
Guía Rosa | Introducción | [Link] 7
• ¿Voy a la iglesia más cerca de casa (aunque no sea bíblica) o me desplazo para
ir a una iglesia de sana doctrina?
• ¿Con quién me voy a casar?
• ¿Dónde voy a vivir? ¿Cambio de ciudad o de país?
• ¿Cambio de trabajo?
• ¿Tengo hijos o no? ¿Uno o varios?
• ¿Qué carrera universitaria voy a estudiar?
• ¿Educo en el hogar, envío a mis hijos a un colegio público o a uno privado?
• Y la más importante de todas: ¿Qué creo acerca de Jesús?
¿Te das cuenta? A cada momento tomamos decisiones y algunas de ellas
pueden afectar un poco nuestro día, otras pueden transformar por completo
nuestra semana y algunas otras, que gracias a Dios no tomamos todos los días,
pueden cambiar el curso de nuestra vida o el lugar donde pasaremos la eternidad.
A veces tomamos decisiones sin pensar en las consecuencias o no recopilamos
toda la información; tampoco pedimos consejo ni pensamos en buscar lo que la
Biblia dice al respecto. Simplemente nos dejamos llevar por nuestros deseos o
por lo que nuestros ojos ven. Por lo tanto, hemos decidido compartir esta Guía
Rosa contigo porque queremos presentarte algunos principios bíblicos que te
ayudarán a tomar decisiones sabias.
No somos perfectas; puede que nos equivoquemos y que, aunque tomemos la
mejor decisión según nuestras posibilidades, el resultado no sea el esperado. Aun
así, confiamos en que Dios es quien nos ayuda y quien redime nuestros errores y
malas decisiones.
Decidir no tiene por qué convertirse en una ruleta de la suerte, tampoco en
una carga pesada sobre nuestros hombros, especialmente si somos hijas de Dios
y sabemos que contamos con su ayuda en todo momento. Él nos ha dejado su
Palabra, que actúa como lo indica el salmo: «Lámpara es a mis pies Tu palabra,
Y luz para mi camino» (Sal 119:105). Además, no estamos solas, contamos con el
apoyo y la sabiduría de la iglesia: el cuerpo de Cristo.
¿Cómo está dividida esta Guía Rosa?
Para empezar, quiero compartir contigo el ejemplo de algunos personajes
bíblicos que tomaron decisiones aparentemente sin importancia y cuyas vidas,
y las de quienes les rodeaban, cambiaron para siempre. Fueron personas que
decidieron mal, así que las consecuencias impactaron sus vidas, sus familias e
incluso a su nación.
8 Guía Rosa | Introducción | [Link]
Veremos la vida de otras mujeres contemporáneas que, a pesar de las
circunstancias difíciles en las que se encontraban, decidieron sabiamente.
También hablaremos del impacto que esas decisiones han tenido no solo en sus
vidas, sino en las de otras personas en todo el mundo.
Asimismo, compartiremos contigo algunas pautas importantes a la hora de
tomar decisiones bíblicas. Te recordaremos dónde buscar la sabiduría de Dios,
así como la importancia del discernimiento para comprender la perfecta, buena y
agradable voluntad del Señor para tu vida.
Ya que Jesús es nuestro ejemplo a seguir a la hora de tomar decisiones sabias,
estudiaremos qué lo motivó a hacerlo y cómo podemos imitarlo. Finalmente,
hablaremos acerca de la importancia eterna de nuestras decisiones cotidianas y
de la decisión más importante de todas.
Al final encontrarás algunos ejemplos de situaciones cotidianas o momentos
determinantes de la vida en los que debemos elegir. Te invitamos a escudriñar lo
que la Biblia dice respecto a cada uno de ellos y a anotar tus respuestas. De esta
manera podrás aplicar la Palabra de Dios, hacerla tuya, meditar en ella y vivir de
acuerdo con lo que el Señor dice.
Escojamos bien, escojamos a la manera de Dios.
¡Empecemos!
Guía Rosa | Introducción | [Link] 9
Capítulo 1: Decidiendo a mi manera
o a la de Dios
Hay dos maneras de vivir: con la mente puesta en las cosas de este mundo
o puesta en la eternidad; satisfaciendo los deseos carnales o invirtiendo en la
eternidad.
Cada decisión que tomamos no solo afecta nuestro presente, sino también
nuestra eternidad, no en cuanto a nuestra salvación, ya que, una vez que somos
salvas por la obra de Cristo, siempre lo seremos porque la salvación no se pierde.
Sin embargo, nuestra inversión celestial puede verse comprometida cuando
nuestro enfoque está en la tierra y no en el cielo.
Por esta razón, en este capítulo queremos hablarte de algunos personajes
bíblicos que, por dejarse llevar por sus deseos y sus emociones, decidieron
mal y actuaron conforme a la carne. Del mismo modo, más adelante conocerás
el testimonio de dos mujeres cuyas decisiones en medio de la adversidad y el
sufrimiento han impactado la vida de millones de personas en todo el mundo.
Esaú: decidiendo con la boca
«Pongan la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra» (Col 3:2).
En Génesis 25 encontramos la descripción del nacimiento de los hijos gemelos
de Isaac y Rebeca, Jacob y Esaú, a quienes vemos luchando desde el vientre de
su madre. Debido a lo que ocurría, ella consultó al Señor, pero la respuesta de
Dios reveló una realidad que provocaría tristeza a cualquier madre: sus dos hijos
estarían divididos desde sus entrañas; representarían a dos naciones, una más
fuerte que la otra, y el menor sería servido por el mayor.
Cuando Jacob y Esaú nacieron, el primero en usar sus pulmones fue Esaú,
convirtiéndose por naturaleza en el jefe y sacerdote de la familia (Éx 4:22) según
la ley de la primogenitura, y con derecho a una doble porción de la herencia (Dt
21:17). A pesar de ser gemelos, Jacob y Esaú eran muy diferentes: Esaú disfrutaba
del campo y de la caza, mientras que a Jacob le placía la quietud y el tiempo en
casa.
Génesis 25:29-33 narra el momento en el que esos privilegios parecieron no
ser lo suficientemente atractivos para Esaú, por lo que tomó una decisión que
cambiaría su vida para siempre:
Un día, cuando Jacob había preparado un potaje, Esaú vino agotado del
campo. Entonces Esaú dijo a Jacob: “Te ruego que me des a comer un
poco de ese guisado rojo, pues estoy agotado”. Por eso lo llamaron Edom.
Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link] 11
“Véndeme primero tu primogenitura”, le contestó Jacob. “Mira, yo estoy a
punto de morir”, le dijo Esaú; “¿de qué me sirve, pues, la primogenitura?”.
“Júramelo primero”, replicó Jacob. Esaú se lo juró, y vendió su primogenitura
a Jacob.
El cansancio de Esaú hizo que se dejara llevar por lo que su cuerpo quería en ese
momento: comer. Él «se sentía desfallecer a causa del hambre». En consecuencia,
la impulsividad tomó el control de su estómago y de sus palabras, así que exageró
su necesidad de alimentarse. Llegó a manifestar que, de cualquier manera, le
esperaba la muerte, por lo tanto, no habría ninguna diferencia en si era o no el
primogénito. Entonces, sin pensarlo dos veces, vendió lo más valioso que tenía
por el módico precio de un plato de lentejas. La inmediatez de sus emociones y
deseos pasó por encima de la sensatez y el obrar rectamente.
Esaú nos enseña un principio fundamental en este pasaje: a la hora de tomar
decisiones, la gratificación instantánea puede jugarnos mal a largo plazo. Lo que
Esaú necesitaba no era comida sino sabiduría; su decisión irrevocable alteró
totalmente su vida. Por medio de su ejemplo aprendemos que, aunque tenemos
libertad para tomar decisiones, también debemos asumir las consecuencias.
Lot: decidiendo por los ojos
«Hay camino que al hombre le parece derecho, Pero al final, es camino de
muerte» (Pr 14:12).
Dios llamó a Abram a salir de su tierra y de su parentela para ir a la tierra
prometida y llevó consigo a Lot, su sobrino. En Génesis 13 vemos que «Abram
era muy rico en ganado, en plata y en oro» (v. 2) y «También Lot, que andaba
con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas» (v. 5). Entonces tuvieron que separarse
debido a que sus posesiones eran muchas y la tierra no era suficiente:
Así que Abram dijo a Lot: “Te ruego que no haya problema entre nosotros,
ni entre mis pastores y tus pastores, porque somos hermanos. ¿No está toda
la tierra delante de ti? Te ruego que te separes de mí. Si vas a la izquierda,
yo iré a la derecha; y si a la derecha, yo iré a la izquierda”. Y alzó Lot los ojos
y vio todo el valle del Jordán, el cual estaba bien regado por todas partes
(esto fue antes de que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra) como el
huerto del Señor, como la tierra de Egipto rumbo a Zoar. Lot escogió para
sí todo el valle del Jordán, y viajó Lot hacia el oriente. Así se separaron el
uno del otro. Abram se estableció en la tierra de Canaán, en tanto que Lot
se estableció en las ciudades del valle, y fue poniendo sus tiendas hasta
Sodoma. Pero los hombres de Sodoma eran malos y pecadores en gran
manera contra el Señor. (v. 8-13).
Como puedes ver, Lot se dejó llevar por lo que vieron sus ojos y no dudó en
12 Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link]
tomar la dirección que lo llevaría hacia una tierra fértil, pensando que podría
prosperar y alimentar a su familia y a su ganado. En consecuencia, estableció las
tiendas de su campamento hasta llegar a Sodoma, una ciudad donde «los hombres
[...] eran malos y pecadores en gran manera contra el Señor» (v. 13).
Puede que Lot haya prosperado en animales y tierras, pero la decisión de
habitar en aquella ciudad no fue una bendición para su vida.
Como lo menciona el versículo anterior, los habitantes de Sodoma eran malos
y vivían deshonrando a Dios y a sus cuerpos. En Ezequiel 16:49-50, Dios dice lo
siguiente:
«Pues esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia
de pan y completa ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al
pobre ni al necesitado, y se enorgullecieron y cometieron abominaciones
delante de Mí. Y cuando lo vi, las hice desaparecer».
Los pecados sexuales, morales y de todas las formas y colores eran el pan de
cada día en esa ciudad. La gente era malvada y aborrecedora de Dios. Sin lugar
a dudas, no era el tipo de ambiente en el que un padre piadoso quisiera criar a
sus hijos. Sin embargo, Lot llegó allí, motivado por la opulencia y la prosperidad,
por lo tanto, no consideró el peligro ni las implicaciones de la decisión que había
tomado.
En Génesis 19 leemos que tal era la maldad de Sodoma, que el Dios justo envió
ángeles para destruirla; no obstante, en su misericordia, le avisó a Abraham lo
que iba a suceder y él intercedió en oración a favor de los posibles justos que
vivieran en ella. Es claro que Abraham estaba pensando en su sobrino y en su
familia. Sin embargo, incluyéndolos a ellos, no se contaban ni siquiera diez justos
como para que Dios detuviera su juicio.
Cuando los ángeles llegaron para destruir Sodoma, encontraron a Lot sentado
en la puerta de la ciudad y él los hospedó en su casa, con la intención de protegerlos
de la depravación y de las intenciones malévolas de sus habitantes. En este punto
es importante destacar que Lot no se imaginaba que esos visitantes estaban ahí
para protegerlo del juicio de Dios.
Los habitantes de Sodoma se percataron de que Lot había hospedado a aquellos
hombres y no dudaron en exigir con gran violencia que los sacara, pero Lot,
en su deseo de cuidar a sus invitados, hizo una oferta insensata: ofreció a sus
hijas vírgenes a los sodomitas, quienes tenían comportamientos homosexuales.
MacArthur (2015, p. 40) dice lo siguiente respecto a este pasaje:
La respuesta de Lot revelaba una tensión en su ética; su oferta de satisfacer
su lujuria sexual contradecía su súplica de no actuar perversamente. Tal
Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link] 13
contradicción también dejaba clara la angustia de espíritu con la que vivía
en la perversa Sodoma. […] Este esfuerzo insensato muestra que, aunque
Lot estaba bien con Dios, se había contentado con algunos pecados y una
fe débil, en lugar de abandonar Sodoma. Pero Dios tuvo misericordia de él
porque era justo, por la fe, ante Dios.
Si lees todo el capítulo 19 de Génesis, te darás cuenta de que Lot no fue el único
que tomó malas decisiones. Los yernos de Lot no creyeron (v. 12-14), se quedaron
en Sodoma y fueron destruidos junto con el resto de los habitantes de la ciudad.
Los ángeles trataron de apresurar a Lot, a su mujer y a sus hijas para que salieran
pronto de Sodoma; sin embargo, él se detuvo y ellos tuvieron que tomarlo de la
mano junto con su mujer y sus dos hijas para sacarlos de allí y ponerlos a salvo
(v. 15-16). Como puedes ver, algunas veces Dios necesita enviarnos ángeles para
ayudarnos a tomar la decisión correcta o para literalmente sacarnos de donde nos
encontramos debido a nuestras malas decisiones.
Dios mostró misericordia por medio de los ángeles porque sabía que, si la
responsabilidad de tomar esa decisión dependía de Lot, se habría quedado en
Sodoma. Pero Dios, cuyo propósito y voluntad son soberanos, actuó e intervino
para protegerlo. Al final, Lot y su familia recibieron una orden: escapar para
salvar sus vidas, no mirar atrás y no detenerse hasta que llegaran al monte.
Sin embargo, cuando el juicio de Dios comenzó a caer sobre Sodoma y Gomorra,
la mujer de Lot decidió mirar atrás (v. 26) y quedó convertida en estatua de
sal. Ella tomó una decisión: hizo lo que se le había dicho que no hiciera, y las
consecuencias alcanzaron a su familia, ya que su esposo quedó viudo y sus hijas,
huérfanas de madre. Este episodio es un símbolo de cómo la desobediencia trae
consecuencias.
¿Y qué de las hijas de Lot? Pues bien, vemos que él y sus hijas habitaron en
una cueva y no se quedaron en Zoar (v. 30-37). La hija mayor tuvo la «genial»
idea de emborrachar a su padre para tener relaciones sexuales con él y procrear
descendientes; al día siguiente la hija menor hizo lo mismo. ¿Ves lo que pasó? De
alguna manera sus decisiones fueron tomadas por la influencia a la que habían
sido expuestas. Venían de una ciudad donde ese comportamiento no era un
problema, donde la depravación era tal que no importaba acostarse con quien
fuera, aun si eso incluía cometer incesto con su padre. Como resultado de esa
decisión, nacieron Moab y Ben-ammi. Moab fue el padre de los moabitas y Ben-
ammi, el padre de los amonitas, quienes serían enemigos acérrimos de Israel.
Querida hermana, todas nuestras decisiones impactan nuestras
futuras decisiones y tienen consecuencias que también afectan la vida
de quienes nos rodean.
14 Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link]
De esta historia podemos aprender mucho:
Los pies de Lot caminaron hacia donde sus ojos habían mirado, a una tierra
buena en la que «prosperaría con su ganado»; y el resto de la historia ya la conoces.
Lot perdió sus ganancias, sus siervos, todo lo que había conseguido antes de llegar
a Sodoma y todo lo que pudo conseguir durante su tiempo viviendo allí; todo
quedó consumido por el fuego de la destrucción provocada por el juicio de Dios.
Hermana, de la misma manera que Lot, ¿cuántas veces tomamos decisiones
guiándonos por lo que ven nuestros ojos y sin contemplar las consecuencias a
largo plazo para nosotras o para nuestros seres queridos?
Eva: decidiendo por el deseo de ser como Dios
«Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los
ojos, y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo» (1 Jn
2:16).
Génesis 3 narra el momento en que Eva entabla una conversación que
cambiaría su vida y la de toda la raza humana para siempre. Eva había escuchado
la prohibición que Dios le había dado a Adán respecto a comer del fruto del árbol
del conocimiento del bien y del mal; el único prohibido de los miles de frutos
existentes en el huerto del Edén.
Sin embargo, una verdad a medias contada por Satanás plantó una duda en
el corazón de Eva, la cual traería como resultado una decisión catastrófica con
consecuencias aterradoras para todo ser viviente sobre la tierra: la muerte.
La decisión de comer del árbol prohibido no fue sabia, no fue pensada y no
agradó a Dios. Lo que Adán y Eva no sabían cuando comieron de ese árbol es que
dicha osadía cambiaría su vida por completo: fueron expulsados del huerto del
Edén. Por esto, su dinámica relacional sufriría debido al orgullo, a la vergüenza, al
deseo de control, y dar a luz sería una experiencia dolorosa para Eva. Asimismo,
la maldición que recayó sobre la tierra convertiría la supervivencia en un trabajo
difícil.
No obstante, en medio del fracaso y las consecuencias de la desobediencia,
Dios habló y trajo esperanza de restauración, no solo para Adán y Eva, sino para
toda la humanidad que también sufriría las consecuencias de esta decisión.
La promesa de Génesis 3:15, conocida como el protoevangelio, habla del
Salvador, Jesucristo, el Hijo de Dios que se hizo hombre, vino a la tierra en forma
de niño, creció y vivió una vida perfecta y sin pecado. Murió en la cruz como
el sacrificio perfecto para reconciliarnos con el Padre, resucitó y se encuentra
a la diestra del Padre intercediendo por nosotras. Jesús venció a Satanás y ha
derrotado al enemigo que, con mentiras y verdades a medias, nos engaña para
Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link] 15
que tomemos decisiones equivocadas en contra de la voluntad de Dios.
Lo triste es que vivimos en un mundo caído que todavía no ha visto la
consumación de la obra de Cristo. En un futuro, cuando estemos viviendo
con Cristo en la eternidad, ya no habrá dolor, malas decisiones,
sufrimiento ni pecado.
Querida hermana, Dios puede obrar para mostrar su gloria y darnos esperanza,
a pesar de nuestras decisiones descabelladas y tontas, aquellas en las que nos
dejamos llevar por lo que desean nuestros ojos, nuestra mente y nuestro corazón.
Déjame contarte un poco de cómo he visto que esto es una realidad en mi vida.
Cuando tomé la decisión de viajar de Colombia a España, me dejé llevar por
mis sentidos y emociones; sin embargo, en medio de mi sufrimiento y de las
consecuencias que trajeron mis decisiones, Dios obró en mi corazón trayendo a
mi memoria la obra de Cristo, Él abrió mi entendimiento, comprendí el evangelio
y creí por fe. Fue en medio de la noche más oscura de mi vida donde la gracia y el
perdón del Señor brillaron con más fuerza que nunca.
Estoy segura de que tú has experimentado la gracia de Dios cuando tus decisiones
equivocadas te llevaron por un camino de dolor y de sufrimiento. Tal vez hoy
puedas gozarte porque ves la obra que Él ha hecho en tu corazón y eres capaz de
reconocer que Cristo ha redimido tus equivocaciones. Por lo tanto, la gratitud
desborda de tu alma porque entendiste la gracia y el perdón, la misericordia y la
bondad de Dios, y te rendiste para descansar en su soberano propósito. Tal vez
naciste de nuevo como resultado de una decisión que, en su momento, pensaste
que no podría ser redimida.
Esas son las buenas noticias: un nuevo comienzo, una nueva vida y un nuevo
camino: el evangelio que lo cambia todo, que nos ayuda a tomar
decisiones sabias y a decidir con los ojos puestos en la eternidad.
Con esto en mente, vamos a ver cómo el evangelio ha guiado las decisiones de
dos mujeres en medio de la adversidad y el sufrimiento.
Decidiendo con la mente puesta en la eternidad
Betsie y Corrie Ten Boom: decidiendo agradar a Dios en medio de la
adversidad
Nos encontramos con Corrie Ten Boom, su hermana Betsy y su padre Casper
en las páginas del libro El refugio secreto. Allí, Corrie narra la vida de su familia
durante la ocupación nazi en Holanda, en los tiempos oscuros de la Segunda
Guerra Mundial.
Corrie se convirtió en la primera mujer relojera en Holanda y trabajó junto con
su padre en el taller que quedaba debajo de su casa. Su familia formaba parte de
16 Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link]
la iglesia reformada holandesa. Cada día su padre reunía a la familia para leer
la Biblia y meditar en la Palabra de Dios. Corrie y sus hermanos crecieron en un
hogar en donde la misericordia y la ayuda a los necesitados eran el pan de cada
día. Sus vidas fueron moldeadas por el evangelio y la creencia de que todos los
hombres han sido creados a la imagen y semejanza de Dios, por lo tanto, toda
persona es valiosa.
Entonces, no es motivo de extrañeza el hecho de que ellos hayan abierto
las puertas de su casa cuando se presentó una oportunidad para ayudar y dar
protección a algunos de sus vecinos judíos. Por esa razón, la familia Ten Boom
tomó un riesgo que podría ponerla en peligro: usaron el taller de relojería como
fachada para lo que se convertiría en una operación encubierta que daría refugio
a más de 800 personas durante la ocupación nazi.
Corrie, su hermana Betsie y su padre, Casper, recibieron la ayuda de un grupo
de personas que, como ellos, tomaron la decisión de hacer lo correcto a pesar del
riesgo y el costo personal al que se enfrentaban. Una pared falsa en la habitación
de Corrie se convertiría en el refugio secreto donde podrían esconderse algunos
de los judíos que huían de los campos de concentración.
Eran tiempos peligrosos; los enemigos de Dios y de la libertad habían tomado el
control de ciudades y pueblos con la intención de acabar con la supuesta amenaza
que representaban los judíos y otros sectores de la población.
Corrie y su familia tomaron decisiones arriesgadas al solicitar y ofrecer ayuda.
Sin embargo, su fe en Dios y su sentido de justicia los llevaron a actuar
con valentía, a pesar del peligro, a hacer lo correcto, a pesar de las
consecuencias, a vivir cada día para la gloria de Dios y a caminar por
fe un día a la vez.
El 28 de febrero de 1944, la familia Ten Boom y otros miembros del grupo
de la resistencia que colaboraba con ellos recibieron la visita de las fuerzas de
seguridad nazis. Lo que sucedió es que habían sido delatados por un informante
holandés quien, sin pena ni vergüenza, se encargó de desenmascarar la obra de
misericordia que realizaban.
Como resultado, más de 30 personas fueron arrestadas ese día. Aunque 27
de ellas fueron liberadas más adelante, Corrie, su hermana Betsy y su padre
Casper permanecerían como prisioneros. El padre murió diez días después de
haber sido detenido, mientras que las hermanas fueron separadas y Corrie pasó
en aislamiento la mayoría de su tiempo en la cárcel.
Poco tiempo después, las dos hermanas fueron enviadas al campo de
concentración Herzogenbush y posteriormente al de Ravensbruck. Allí fueron
humilladas y sufrieron desnutrición y enfermedades. A pesar de la situación tan
Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link] 17
desesperada en la que se encontraban, las dos hermanas pronto estarían juntas.
El Señor, de manera providencial, les permitió conservar una Biblia y llevar a cabo
estudios bíblicos en la barraca donde se encontraban. Las pulgas que inundaban
cada rincón de esa barraca sirvieron como aislante frente a las visitas de los
soldados alemanes, lo cual permitió que todas las mujeres que se encontraban
allí pudieran fortalecer sus corazones con la Palabra de Dios.
Betsie y Corrie entendieron que su trabajo no había terminado por el hecho
de encontrarse como prisioneras, así que se dejaron usar por Dios en medio de
una situación tan desagradable y dolorosa. Su actitud fue el resultado de
una decisión tomada en el corazón: hacer lo correcto para la gloria de
Dios. Por esta razón, Corrie nos exhorta a recordar que «No existen
los “si hubieras” en el reino de Dios y no hay lugares más seguros que
otros. Los designios de Su voluntad son nuestra única seguridad. ¡Oh!
Corrie, ¡recemos para que siempre seamos conscientes de ello!» (2006,
p. 77).
Betsy murió unos días antes de que su hermana recuperara la libertad. Corrie
vivió el resto de sus días escribiendo sus memorias y compartiendo el mensaje del
evangelio por todo el mundo.
La veracidad de esta historia nos sirve de ejemplo para recordar lo que hace el
evangelio en nuestras vidas: le da propósito a nuestra existencia y dirige nuestras
decisiones de tal manera que solo anhelemos agradar a Dios.
Por consiguiente, quiero preguntarte: ¿alguna vez has enfrentado una decisión
que pudo poner en peligro tu vida o la de tu familia? En ese momento, ¿has escogido
hacer lo correcto a pesar de las consecuencias? ¿O has tomado la decisión de no
hacer lo que Dios te pide porque es difícil o porque las consecuencias pueden ser
muy dolorosas?
Hermana, elige como Pedro y los apóstoles, y como Casper, Betsie y Corrie
Ten Boom: «“Debemos obedecer a Dios en vez de obedecer a los hombres» (Hch
5:29b).
Ahora bien, más adelante volveremos a hablar de Corrie. Ella tiene mucho que
enseñarnos acerca de otra decisión muy importante: perdonar.
Joni Eareckson Tada: decidiendo usar el sufrimiento para
la gloria de Dios
En julio de 1967, Joni se subió a una balsa y se lanzó en clavado mientras se
encontraba junto a su familia disfrutando de unas vacaciones en una playa de
Maryland. La poca profundidad del agua hizo que tocará fondo rápidamente y su
cuerpo dejó de moverse, por más que lo intentaba, era inútil mover los brazos y las
18 Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link]
piernas, de ahí que su hermana y otra persona que se encontraba cerca tuvieron
que sacarla del agua. Ese accidente la dejó paralizada y en una silla de ruedas.
A partir de ese momento, su vida no sería la misma. Durante dos años estuvo
en proceso de rehabilitación. El enojo, la depresión, las dudas en cuanto a la fe
e incluso algunos pensamientos suicidas inundaban sus días y noches. Clamaba
orando por un milagro, pero este nunca llegó, por lo menos no en la forma en la
que ella esperaba.
Una silla de ruedas se convertiría en el instrumento por medio del cual podría
desplazarse, porque su cuerpo seguiría inmóvil y sus brazos y piernas serían
incapaces de ayudarla a moverse o con las tareas básicas. Dios le había dado una
creatividad impresionante, así que sus labios reemplazarían a sus manos para ser
capaz de pintar en un lienzo.
Una noche, en medio del sufrimiento, al pensar que su vida no tenía sentido,
le dijo a Dios: «Si no puedo morir, muéstrame cómo vivir». Él le respondió esa
oración dándole la fuerza y determinación para que, en lugar de quedarse en la
oscuridad de la tristeza y el dolor, decidiera vivir a la luz del evangelio y compartir
el gozo y la esperanza que ella había encontrado en Cristo.
En 1979, Joni fundó Joni and Friends, una organización que ayuda apoyando
las necesidades físicas y espirituales de las personas con discapacidades. El deseo
de esta mujer es ayudarles y hoy, 45 años después, más de cien mil sillas de ruedas
han sido entregadas y miles de familias han participado en los retiros organizados
en todo el mundo. Lo más importante es que la esperanza del evangelio ha sido
compartida a personas que necesitan al Salvador.
Como puedes ver, la vida de Joni cambió en el momento en el que oró para
que Dios le mostrara cómo vivir. Un nuevo propósito llenaría su vida porque su
enfoque ya no estaba en ella ni en su situación, sino en compartir la esperanza
del evangelio y proporcionar recursos para ayudar de manera tangible a otras
personas que, como ella, se encuentran en una situación de discapacidad. La
decisión que tomó Joni ha impactado la vida de miles de familias en muchos
lugares del mundo.
¡Pero eso no es todo! Joni canta, escribe, da conferencias, pinta y, sobre todo,
transmite el gozo de una mujer que se ha rendido a Cristo y ha decidido confiar su
vida entera, su discapacidad, su debilidad y sus necesidades al Dios que la conoce
y que estaba presente en el mismo momento en el que su vida daría un giro de
180 grados.
Joni es un ejemplo de fe y perseverancia, de consagración y de
entrega, de amor a Dios y a los demás. Es una mujer que ha escogido
usar su sufrimiento los últimos 57 años para la gloria de Dios.
Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link] 19
Querida hermana, la próxima vez que te encuentres en medio de una situación
imposible de solucionar en tus fuerzas, decide confiar en Dios. Clama a Él, pídele
que te muestre su voluntad, lo que Él espera que hagas, y que te ayude a ver cómo
quiere que vivas.
Escoge vivir cada día para su gloria y haz lo que te pide sin demora.
Dos maneras
de vivir
Con la mente
puesta en la
eternidad.
Con la mente
puesta en las
cosas de este
mundo.
20 Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link]
Aprende
• Lee Mateo 4:14 y reflexiona: si Jesús ayunó durante cuarenta días y cuarenta
noches y fue tentado por el diablo, ¿cuál fue la respuesta de Jesús en el
momento de la tentación y cómo contrasta con la decisión de Esaú? ¿Por
qué crees que fue diferente?
• Lee 1 Timoteo 6:17-19 y reflexiona: ¿Cuáles son las decisiones que debes
tomar?
Vive
• Ayuna de comida durante medio día.
• Dedica ese tiempo para meditar en la Palabra y ora buscando la dirección
de Dios para tu vida. Piensa en la respuesta de Jesús y pídele a Dios que
te dé sabiduría y fortaleza para perseverar cuando llegue el momento de la
debilidad a causa del hambre.
• Piensa en situaciones en las que actuar conforme a la Palabra de Dios puede
situarte en una posición de desventaja o incluso peligrosa.
• Ora y pídele a Dios sabiduría para hacer lo correcto.
Lidera
• ¿Cómo enseñas que las acciones de tus hijos o de quienes están bajo tu
autoridad tienen consecuencias?
• Piensa en un momento de tu vida en el cual tomaste una mala decisión y
reflexiona: ¿Cuáles fueron las consecuencias? ¿Cuánto duraron? ¿Fueron
consecuencias a corto o largo plazo? ¿Estás todavía lidiando con las
consecuencias de esa decisión? ¿Cómo puedes usar tu experiencia para
compartir con otras personas acerca de la importancia de buscar la voluntad
de Dios a la hora de tomar decisiones?
Guía Rosa | Capítulo 1 | [Link] 21
Capítulo 2: Piensa antes de actuar
Mientras leías acerca de las decisiones de Esaú, Lot y Eva, ¿pensaste en lo
rápido que las tomaron y en las consecuencias devastadoras que tuvieron que
enfrentar? Las decisiones tomadas apresuradamente, por lo general, no salen
bien. Por algo la Biblia nos exhorta una y otra vez a detenernos, a pensar, a
meditar y a decidir con sabiduría, sin dejar que las emociones gobiernen nuestras
decisiones.
A veces tomamos malas decisiones porque no entendemos la voluntad de
Dios para nuestras vidas. Tal vez, al igual que Sara, pensamos que Dios se está
demorando en darnos algo que creemos necesitar y nos apresuramos a tomar el
asunto en nuestras manos. También es posible que nos sintamos presionadas
por nuestras expectativas o por las de otras personas, llámese esposo, familiares,
amigos, etc. Así que, presas de la presión, perdemos el control, caemos y tomamos
decisiones que terminan trayendo dolor, pérdida de gozo, de oportunidades y de
paz a nuestras vidas.
Un ejemplo de esta clase de decisión lo encontramos en Números 20:1-13,
donde se narra una situación de la vida de Moisés y cuya consecuencia fue triste
para el hombre que lideraba el camino hacia la tierra prometida. Conozcamos un
poco de ella a continuación.
El pueblo de Israel llegó al desierto de Zin, acampó en Cades y empezó a
quejarse porque no había agua, tanto que desearon haber muerto, en lugar de
estar en el desierto donde «según ellos perecerían junto con sus bestias debido al
calor extremo y a la sed». Los israelitas presionaban y acusaban a Moisés, así que
él y Aarón se postraron sobre sus rostros en la puerta del tabernáculo de reunión,
clamaron a Dios y apareció su gloria sobre ellos:
Y el Señor habló a Moisés: «Toma la vara y reúne a la congregación, tú y tu
hermano Aarón, y hablen a la peña a la vista de ellos, para que la peña dé
su agua. Así sacarás para ellos agua de la peña, y beban la congregación y
sus animales». Tomó Moisés la vara de la presencia del Señor, tal como Él
se lo había ordenado; y Moisés y Aarón reunieron al pueblo ante la peña.
Y él les dijo: «Oigan, ahora, rebeldes. ¿Sacaremos agua de esta peña para
ustedes?». Entonces Moisés levantó su mano y golpeó la peña dos veces
con su vara, y brotó agua en abundancia, y bebió el pueblo y sus animales.
Y el Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Porque ustedes no me creyeron a fin de
tratarme como santo ante los ojos de los israelitas, por tanto no conducirán
a este pueblo a la tierra que les he dado». Aquellas fueron las aguas de
Meriba porque los israelitas discutieron con el Señor, y Él manifestó Su
santidad entre ellos. (Nm 20:10-13).
Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link] 23
Moisés cayó cedió a la presión y, en su enojo, en lugar de hacer lo que
Dios le dijo que hiciera, que era hablarle a la roca para que diera agua, él la
golpeó. Aunque salió agua y el pueblo satisfizo su sed, cuando llegó el tiempo de
entrar a la tierra prometida, Moisés no pudo pisarla debido a su desobediencia
(Deuteronomio 3:23-29).
Triste historia, ¿verdad? A pesar de haber vivido una vida de obediencia a
Dios, Moisés, en un momento de enojo y de presión, tomó una decisión que le
costó el privilegio de entrar a aquella buena tierra que Dios había prometido.
¿Cuántas veces nosotras no hemos actuado de la misma manera,
impulsivamente, con enojo, con el deseo de satisfacer nuestras necesidades a
nuestra manera y a nuestro tiempo? A veces actuamos como el pueblo de Israel:
quejándonos y murmurando, sin recordar las misericordias y la fidelidad de Dios
en el pasado.
Otras veces actuamos como Moisés: permitiendo que nuestras emociones
determinen nuestras decisiones y las palabras con las que respondemos. Pero,
hermana, esto no tiene por qué ser así. Podemos, con la ayuda de Dios, actuar de
una manera diferente. Dios nos ha dado la capacidad de pensar, nos ha provisto
con la habilidad para evaluar y tomar decisiones y nos ha dado a Su Espíritu
Santo que nos guía y nos lleva a toda la verdad.
Ahora bien, en este capítulo quiero compartir contigo algunas pautas que te
ayudarán a considerar por qué es tan importante esperar al momento de tomar
decisiones.
Actúa con prudencia
Querida hermana, debemos ser mujeres que viven en contracultura, mujeres
que valoran la prudencia, que se detienen a pensar antes de actuar y que no se
dejan llevar por sus emociones o deseos. Solo así podremos caminar tranquilas,
sin tropezar y sin temer. Recuerda que lo importante no se decide en un
instante.
En Proverbios 14:18 encontramos un versículo que nos anima a ser prudentes
al momento de tomar decisiones. que dice: «Herencia de los inexpertos es la
necedad; corona de los prudentes, el conocimiento» (Pr 14:18, NVI). Ahora,
veamos este mismo versículo en otra versión: «Los simples heredan necedad,
pero los prudentes son coronados de conocimiento». (Pr 14:18, NBLA).
Este versículo, en sus diferentes versiones, expresa que las personas que no
se informan o que se dejan engañar con facilidad son necias e imprudentes o
inexpertas o simples. Personas así terminan tomando decisiones que manifiestan
necedad, la cual, según la RAE, hace referencia a la cualidad de necio, y sus
sinónimos son: estupidez, imbecilidad, tontería, simpleza, entre otros.
24 Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link]
La Biblia dice que «Todo hombre prudente obra con conocimiento, Pero el
necio ostenta necedad» (Pr 13:16). La prudencia, según la RAE, es una virtud que
hace referencia a la moderación, sensatez, templanza, cautela y buen juicio, nos
ayuda a discernir lo bueno de lo malo.
Según la Concordancia Strong, la palabra hebrea biná hace referencia a
«inteligencia, prudencia, entendimiento». Entonces, la prudencia es sinónimo de
cordura, juicio, madurez, discreción, reflexión. Esta es una virtud que necesitamos
desarrollar para tomar decisiones sabias que nos llevarán por la senda de la vida
a la plenitud de gozo que Dios promete a quienes caminan en su voluntad.
En el libro de Proverbios encontramos muchos pasajes que nos animan a actuar
con sabiduría. Enfoquémonos en algunos versículos del capítulo 3 y fijémonos en
las palabras que hacen referencia a la prudencia, las cuales están en cursiva para
que puedas ver la relación.
Hijo mío, conserva el buen juicio; no pierdas de vista la discreción. Te serán
fuente de vida, te adornarán como un collar. Podrás recorrer tranquilo tu
camino, y tus pies no tropezarán. Al acostarte, no tendrás temor alguno; te
acostarás y dormirás tranquilo. No temerás ningún desastre repentino, ni
la desgracia que sobreviene a los impíos. Porque el Señor estará siempre a
tu lado y te librará de caer en la trampa (Pr 3:21-26 NVI, énfasis añadido).
De manera que, cuando tomamos decisiones con buen juicio, evaluando todos
los ángulos y haciéndolo con sensatez, cautela y sabiduría, estas nos llevarán a un
lugar seguro donde estaremos a salvo y podremos descansar tranquilas.
Podemos vivir confiadas y tomar decisiones de las cuales no nos vamos
a arrepentir si estas no nacen de las emociones de un corazón engañoso. Las
decisiones correctas son pensadas y analizadas, además, provienen de la
información y consideran la perspectiva de Dios respecto a lo que Él ha dicho
que necesitamos. Hacerlo de esta manera nos lleva a coronarnos con prudencia y
conocimiento, lo cual nos permite actuar recta y sabiamente, como dice Proverbios
13:16: «El prudente actúa con cordura, pero el necio se jacta de su necedad».
El apóstol Pablo nos exhorta: «Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no
como insensatos sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los
días son malos. Así pues, no sean necios, sino entiendan cuál es la voluntad del
Señor» (Ef 5:15-17).
Hermana, vivimos en tiempos malos donde la cultura, la sociedad y hasta el
entretenimiento nos invitan a hacer exactamente lo contrario. El mensaje actual
es: «Sé feliz, haz lo que quieras, persigue tu destino, escúchate a ti misma, sigue
tu corazón». Pero ¿la Biblia nos llama realmente a eso? No. Las indicaciones, en
realidad, son opuestas: debemos hacer todo para la gloria de Dios (1 Col 10:31);
Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link] 25
buscar su voluntad para nuestras vidas (Ro 12:2); escuchar lo que Él dice en Su
Palabra y vivir de acuerdo con ella (Stg 1:22-25); seguir el ejemplo de Jesús (1 P
2:21) y no a nuestro corazón, ya que es engañoso y perverso (Jr 17:9-10).
La prudencia te insta, por ejemplo, a colocarte el cinturón de seguridad cuando
vas en el auto, te dice que no te enamores de un no creyente para que tu corazón no
sufra y no esté dividido, y también te invita a evaluar esa posibilidad de traslado
en tu trabajo, considerando las implicaciones en cuanto a tu asistencia a la iglesia,
tus relaciones, etc. ¿Lo ves? Ser prudente no es una opción, de hecho, es una
decisión importante para encaminarte en el proceso de tomar otras decisiones
sabias.
Recuerda que todo tiene su tiempo
El rey Salomón, el hombre más sabio de la tierra, nos recuerda que «Hay un
tiempo señalado para todo, y hay un tiempo para cada suceso bajo el cielo» (Ec
3:1). La palabra de la que se deriva el término cronómetro es la palabra griega
chronos, que hace referencia al tiempo que puede ser calculado y que tiene
una duración. Y también se usa la palabra griega kairós, que hace referencia
al momento oportuno o propicio, que no tiene nada que ver con la hora o con
el paso del tiempo. Este pasaje tiene todo que ver con las oportunidades que se
presentan en un momento determinado donde podemos o no encontrarnos con
el camino que Dios tiene para nosotras.
Asimismo, quiero recordarte la importancia de tener en cuenta estas dos
palabras al momento de tomar decisiones, por lo que es importante aprovechar
el tiempo chronos dedicándote a orar, a pedir la dirección de Dios con respecto
a su voluntad para tu vida, a pedir consejo de otras personas, a evaluar todas las
posibilidades, a hacerte preguntas con respecto a lo que dice la Biblia acerca de
la decisión que necesitas tomar, etc. Hablaremos más de esto en el capítulo tres.
Por otra parte, también es crucial aprovechar el tiempo kairós, es decir, a
considerar las oportunidades que Dios pone en tu camino, que sabes que están
dentro de su voluntad y su plan para tu vida y que no se interponen con la voluntad
revelada de Dios en su Palabra.
La Biblia de estudio MacArthur (2015, p. 869) dice lo siguiente con respecto a
Eclesiastés 3:1-9:
Dios no sólo fija la norma […] sino que también designa “tiempos”. Las
búsquedas terrenales son buenas en su lugar y momento adecuados, pero
no son provechosas cuando se persiguen como objetivo principal.
Así que, con esto en mente, recuerda que este tiempo para pensar y tomar
decisiones importantes deberá estar marcado por lo que Dios quiere para tu vida,
no lo que tú quieres. El enfoque no debe ser encontrar la manera de conseguir
26 Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link]
salirte con la tuya o manipular las situaciones y a las personas. Durante este
tiempo debes buscar la voluntad de Dios con diligencia, dejar que Él te muestre
su propósito y marque la dirección que tiene para tu vida.
Puede que te encuentres en un momento en el que necesites tomar una decisión
en cuanto a tu profesión, a una relación, a una compra grande, a un traslado, etc.
Si es así, te recomiendo que evalúes las decisiones y las posibles consecuencias
tanto para ti como para quienes se verán afectados.
A veces Dios permite que lleguen a tu vida oportunidades que están dentro de
su plan y que se presentan en el tiempo kairós; esos momentos determinan el
rumbo de tu vida. Otras son oportunidades que, aunque parecen ser buenas, tal
vez no sean lo que Dios quiere para ti en ese momento específico.
Dame la oportunidad de compartir contigo mi experiencia respecto a la toma
de decisiones. Recuerdo el día en que mi hermana gemela me llamó a las tres de
la mañana (hora de Colombia) para preguntarme si finalmente viajaría a Suecia
para irme a trabajar durante un año. Ese mismo día empezaba un nuevo trabajo
en el banco con el cual llevaba varios años, pero en otra área. Mi respuesta fue
un rotundo no porque no me veía dejando mi trabajo en una oficina para irme a
enseñar español y a cuidar unos niños en Estocolmo. Simplemente no pensaba
que fuera el momento ni el trabajo para mí, aunque no deseché la idea de viajar
a Europa en un futuro para estudiar.
Pues bien, Dios permitió que ascendiera en el banco y dos años más tarde tuve
la oportunidad de viajar a España a estudiar. Allí conocí a mi esposo, entendí
el evangelio, viví una época maravillosa de mi vida y luego el Señor nos llevó a
otros países para después regresarnos a España. Hace 18 años tomé una decisión
que cambiaría el rumbo de mi vida y de mi alma para siempre: un viaje que se
convertiría en el momento kairos para mí, una oportunidad que Dios puso en mi
camino y que ha cambiado mis prioridades y mi manera de ver el mundo.
Yo pensaba que iba a estar en España dos años y regresaría a Colombia con
una maestría y hacia nuevas y mejores oportunidades laborales. Dios, por su
parte, sabía que ese viaje a España me convertiría en una ciudadana de los cielos
y que, desde allí en adelante, el trabajo de mi vida sería convertirme en esposa y
posteriormente en madre. Pero la decisión más importante ha sido darle gloria a
Dios al entender que todo tiene su tiempo y que estoy en el lugar y en el momento
exacto, haciendo lo que Él quiere.
¿Por qué te cuento esto? Porque quiero que veas que Dios, en su soberana
voluntad, nos presenta decisiones que pueden cambiar el rumbo de nuestra vida.
Solo necesitas escuchar con atención y obedecer sin demora la dirección de Dios,
Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link] 27
porque «La mente del hombre planea su camino, Pero el Señor dirige sus pasos»
(Pr 16:9).
Cuando te tomes el tiempo para buscar la dirección de Dios, Él te instruirá y te
enseñará el camino en el que debes andar (Sal 32:8).
Espera en Dios
Vivimos en un mundo acelerado donde tenemos acceso a muchas cosas con
solo pulsar un botón, hacer una llamada o decir una palabra. La inmediatez con
la que podemos tener todo lo que deseamos es abrumadora. Por ello, una de las
mayores dificultades que tenemos en nuestro tiempo es la falta de paciencia. Nos
hemos acostumbrado a querer las cosas rápido, de manera que sentimos que,
si no nos movemos o no actuamos con prontitud y hacemos lo que podemos,
estamos perdiendo el tiempo.
Nuestra generación es fácilmente manipulable por la sociedad en la que
vivimos; creemos que estar activas y ocupadas es lo mejor. Pero la realidad,
querida hermana, es que Dios nos llama a esperar en Él y lo hace porque quiere
trabajar en nosotras, en otras personas o en situaciones específicas para poder
cumplir su propósito en nuestras vidas. Así que cuando nos queremos
adelantar a su instrucción y nos llenamos de ansiedad y de actividad,
no estamos avanzando, más bien, nos enredamos.
«Estén quietos, y sepan que Yo soy Dios; Exaltado seré entre las naciones,
exaltado seré en la tierra» (Sal 46:10) es un llamado a detenernos, a esperar en
Dios pacientemente, a soltarnos y dejarnos caer en las manos de Dios. En otras
palabras, es un llamado a rendirnos a la voluntad soberana de Dios y a descansar
porque sabemos que Él sabe lo que hace.
Mientras estamos quietas delante de Dios, contemplamos su carácter y nos
saturamos de las verdades reveladas en la Biblia, de modo que podemos confiar
en que Él está obrando a nuestro favor. El Señor nos mostrará a su tiempo y a su
manera cuál es su voluntad para nuestras vidas.
Por otro lado, cabe destacar que «estar quietas» no implica ser negligentes.
Necesitamos ser intencionales en buscar su dirección y en hacer lo que tenemos en
nuestras manos. En consecuencia, el sentido común juega una parte importante
en este tiempo de espera.
Por ejemplo, puedes dar lo mejor de ti en el lugar donde te encuentras, mientras
esperas para ver si Dios quiere que te traslades de una ciudad a otra. Si estás
esperando un ascenso o un mejor trabajo, da lo mejor que puedas, recordando
trabajar como para Dios y no para los hombres.
Durante el tiempo en el que estás en época de soltería, aprovecha el tiempo
28 Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link]
sirviendo a otras personas a tu alrededor, estudiando, preparándote para ese
momento (si es la voluntad de Dios) y para ser la clase de mujer y esposa que
Dios quiere que seas. De la misma manera, acércate a mujeres casadas que estén
dispuestas a discipularte y a pasar tiempo compartiendo contigo los desafíos del
matrimonio y de la maternidad.
Mi consejo es que, si te encuentras en un tiempo de espera, recuerdes que,
aunque tengas prisa, Dios siempre llega a tiempo y sabe lo que hace. Piensa en el
caso de José, cuando se encontraba preso e interpretó los sueños del copero y del
panadero de faraón, tuvieron que pasar todavía dos años (en el tiempo perfecto
de Dios) para que el copero recordara ese momento y Dios permitiera que por fin
José se presentara delante de Faraón para interpretar sus sueños. Su sabiduría
y sus habilidades fueron valoradas de tal manera que se convirtió en gobernador
de Egipto (Gn 40-41).
Mientras esperas, confía en Dios, en su voluntad y en su plan para tu vida. Él
te conoce mejor que nadie y sabe lo que está haciendo. Así que, descansa en su
providencia y en su fidelidad; estudia sus atributos y medita en cada uno de ellos
durante este tiempo.
Planea
Cuando José interpretó los sueños de faraón y le dio consejo acerca de cómo
aprovechar la abundante provisión de «la época de las vacas gordas», en realidad
estaba planificando. Dios permitió que José interpretara de manera correcta lo
que se avecinaba para de esta manera proveer para cuando el hambre llegara a
Canaán.
Ahora bien, aunque José hizo planes anticipándose al futuro y a las dificultades
con las que el pueblo de Egipto y de la tierra se verían enfrentados, todo estaba
dentro de los planes y los propósitos soberanos de Dios.
La planificación de almacenar comida durante siete años produjo resultados
maravillosos cuando llegó el momento de proveer alimento para el pueblo de
Egipto y para la familia de Jacob. Así que este es un ejemplo perfecto de lo que la
planificación, sometida a la voluntad y a la providencia de Dios, puede hacer en
nuestras circunstancias.
Ahora llegó el momento de que hablemos de ti. Tal vez te hayan preguntado en
una entrevista de trabajo: «¿Dónde te ves de aquí a 5, 10 o 15 años?». Puede que
no hayas sabido cómo responder esa pregunta, ya que tienes una lista de todas
las cosas que te gustaría conseguir en ese tiempo a nivel personal o profesional.
Seguramente has estudiado en una determinada universidad con el propósito
de conseguir un trabajo bien remunerado, pero después de enviar muchas
solicitudes, ninguna puerta se abre y no has conseguido el trabajo deseado. Quizás
Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link] 29
hayas iniciado un plan de alimentación y ejercicio con el propósito de tener una
buena salud y vivir muchos años, pero te encuentras visitando médicos porque te
falta energía y tu revisión anual manifiesta que algo no está bien con tu cuerpo.
Otra opción podría ser que hayas invertido dinero en algún tipo de cuenta
que te permita ahorrar para el futuro, pero, debido a la inestabilidad del mundo,
todos tus ahorros han desaparecido en un instante. Tal vez llevas años planeando
el mejor momento para quedar embarazada o empezar una familia; sin embargo,
cuando llega el tiempo establecido en tus planes, te das cuenta de que no es tan
fácil como pensabas y que tu vientre no alberga la ilusión esperada.
Con esto espero que puedas vislumbrar que, aunque nuestros planes, en
teoría, suenan muy bien, puede que en la práctica no produzcan los resultados
esperados, ¿sabes por qué? Porque «El corazón del hombre traza su rumbo, pero
sus pasos los dirige el Señor» (Pr 16:9, NVI).
He conocido personas que no reciben la oferta de trabajo, a pesar de tener
una buena experiencia profesional o buenos contactos dentro de las instituciones
para las que pueden trabajar; tampoco consiguen el ascenso que anhelan o no
alcanzan los objetivos que se han trazado. ¿Significa eso que les faltó previsión
y planificación? No; significa que no estaba dentro de los planes y propósitos de
Dios para su vida.
Hermana, podemos hacer todo lo humanamente posible para alcanzar nuestras
metas, pero nada nos garantiza que las cosas se vayan a llevar a cabo como las
hemos planeado, porque no somos Dios. Solo Él sabe exactamente lo que va a
hacer de nuestras vidas.
No obstante, existe una fricción entre dos realidades: por un lado, debemos
planificar, pero por el otro, necesitamos dejar los resultados en las manos de Dios.
«Si el Señor no edifica la casa, En vano trabajan los que la edifican; Si el Señor
no guarda la ciudad, En vano vela la guardia» (Sal 127:1). Sí, querida hermana,
eso significa que podemos planificar y trabajar por aquello que consideramos
importante y necesario, pero debemos recordar que las cosas solo se van a dar
siempre y cuando estén dentro de la voluntad de Dios para nuestras vidas.
Para las situaciones de planificar, existe un pasaje que nos ilustra de manera
clara la necesidad de confiar nuestras vidas y todo lo que ocurre en ellas a Dios.
Santiago nos exhorta a no gloriarnos del día de mañana.
Oigan ahora, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad
y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia». Sin
embargo, ustedes no saben cómo será su vida mañana. Solo son un vapor
que aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. Más bien, debieran
decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello. Pero ahora se
30 Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link]
jactan en su arrogancia. Toda jactancia semejante es mala. A aquel, pues,
que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado (Stg 4:13-17).
¿Ves el mensaje? Ninguna persona puede saber lo que le traerá el día de
mañana. No sabemos ni siquiera lo que va a suceder mientras escribo o mientras
tú lees esta Guía Rosa. Este pensamiento nos debe llenar de humildad al reconocer
que nuestras vidas son como una neblina que se desvanece, como un soplo que
aparece por un poco de tiempo y luego se esfuma.
Hablaremos un poco más de esta perspectiva que nos da Santiago en el capítulo
5. Sin embargo, quiero que recuerdes que, como dice el hermano de Jesús: «Más
bien, debieran decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello» (v.
15). Así que, en lugar de jactarnos de manera soberbia, manifestemos un corazón
prudente y una actitud sabia que reconoce que solo lo que Dios planea para
nuestras vidas se llevará a cabo.
No ignores a la conciencia
Dios nos ha dado la conciencia, que es esa parte de nuestro ser, que nos hace
sentir culpables cuando actuamos mal o que nos hace sentir tranquilas y confiadas
cuando hacemos lo correcto.
Según la concordancia Strong la palabra griega suneído se traduce en la Biblia
como conciencia. El apóstol Pablo usa esa palabra varias veces, por ejemplo, en
Romanos 2:14-15 menciona que la conciencia sirve como testimonio al momento
de actuar conforme a la ley escrita en nuestros corazones.
En 1 Corintios 10:23-30 lo menciona para instruir a los corintios a que hagan
todo para la gloria de Dios; les recuerda que, al aceptar una invitación a comer
en casa de un incrédulo, no deben preguntar si esa carne ha sido sacrificada a
los ídolos por motivos de conciencia. Esto es importante porque los corintios
cristianos estaban en medio de una nación pagana que ofrecía sacrificios a los
ídolos. Sin embargo, Pablo les recuerda que, si son avisados de que el plato que
tienen ante sus ojos ha sido sacrificado a los ídolos, por motivo de la conciencia
de quien lo declaró, deben abstenerse de comer. Cinco veces en estos versículos
Pablo usa la palabra conciencia y lo hace en el contexto de una palabra que está
muy de moda y que a todas nos gusta mucho: la libertad.
Sí, querida hermana, Dios nos ha dado libertad. Esto significa que podemos
tomar decisiones porque somos libres para hacerlo. No obstante, debemos
recordar que «Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no
todo edifica» (v. 23). De la misma manera, nuestras decisiones y acciones no solo
nos afectan a nosotros sino también a quienes nos rodean. Por eso Pablo exhortó
a los corintios y nos exhorta a nosotras hoy a que «Nadie busque su propio bien,
sino el de su prójimo» (v. 24). Por lo tanto, debemos examinar nuestros derechos
Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link] 31
o aquellas cosas que podrían ser buenas para nosotras, pero teniendo en cuenta
el amor cristiano que considera cómo sus actitudes podrían llevar a otros a pecar.
Así que no seamos tropiezo para otros cuando tomemos decisiones.
El autor de hebreos también usa esta palabra al pedir oración, manifestando
tener una buena conciencia y el deseo de conducirse bien en todo (Hechos 13:18).
Además, el apóstol Pedro, en 1 Pedro 3:15-16, dice:
sino santifiquen a Cristo como Señor en sus corazones, estando siempre
preparados para presentar defensa ante todo el que les demande razón
de la esperanza que hay en ustedes. Pero háganlo con mansedumbre y
reverencia, teniendo buena conciencia, para que en aquello en que son
calumniados, sean avergonzados los que hablan mal de la buena conducta
de ustedes en Cristo.
La Biblia de estudio MacArthur (2015, p. 1798) explica con respecto a este
pasaje que:
La conciencia acusa notificando a la persona de pecado produciendo
culpa, vergüenza, duda, miedo, ansiedad o desesperación. Una vida libre
de pecado continuo y no confesado, vivida bajo el mandato del Señor,
producirá una «conciencia limpia». Esto hará que sus falsos acusadores
sientan la «vergüenza» de su propia conciencia.
Como puedes ver, la conciencia es una parte importante de nuestra vida, ya
que nos convence, acusa o defiende. Piensa, por ejemplo, en las veces en las
que has podido hacer o decir algo y luego te has sentido culpable. Seguro que
tu conciencia te ha hecho ver tu pecado revelado en tu actitud o en tus palabras.
Como dice Romanos 2:15, tu conciencia te ha acusado en esos momentos. Pero
la conciencia también te ha defendido cuando has actuado y hecho las cosas
conforme a lo que sabes que es correcto, como también dice este pasaje.
Ahora bien, recuerda que en el día a día, tu conciencia te ayuda a determinar
cómo debes pasar tu tiempo, qué debes ver en la televisión o qué música puedes
o no escuchar. Seguro que alguna vez has tenido que apagar la televisión o dejar
de ver algún contenido en redes sociales porque tu conciencia te ha mostrado que
esas imágenes o letras no dan gloria a Dios.
Gracias a Dios porque la conciencia que Él ha depositado en nosotras ayuda
a determinar si la manera en que te vistes puede ser piedra de tropiezo para
alguien.
A continuación te contaré cómo estas situaciones también han alcanzado mi
vida. Hace unos años, una amiga me invitó a ver una película en el cine. No
pasaron ni diez minutos desde que comenzó, cuando mi amiga notó lo incómoda
32 Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link]
que me sentía. Expresiones, escenas y un tema que no se parecía en nada a lo
que yo esperaba hicieron que mi corazón estuviera inquieto y con ganas de salir
corriendo de la sala. Me volteé y le dije a mi amiga que lo lamentaba mucho, pero
que no podía quedarme a ver ese tipo de contenido. Ella entendió, se disculpó por
haberme invitado a ver esa película, salimos del teatro y nos fuimos a cenar algo,
conversamos un rato y luego me llevó a casa. Obviamente no fue su culpa, las
dos pensábamos que sería una comedia romántica divertida y sana, pero salimos
defraudadas porque no era lo que parecía. Ese día aprendimos una lección: si
queremos vivir en santidad, no podemos ignorar la conciencia.
La santidad es una decisión consciente de la cual hablaremos en el próximo
capítulo.
Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link] 33
Aprende
• Lee Proverbios 14:15 y Efesios 5:15-17, y reflexiona: ¿Cómo debemos vivir? ¿Por qué
esto es importante? ¿Qué es lo que debemos entender?
• Lee Proverbios 6:6-8 y Proverbios 21:5, y reflexiona: ¿Qué podemos aprender de las
hormigas? ¿Cómo se relacionan estos dos versículos?
• Lee Proverbios 3:5-6 y reflexiona: ¿Qué nos enseña este pasaje acerca de someter
nuestra voluntad a Dios?
Vive
• Separa tiempo para orar y pedirle a Dios que te revele sus planes para tu vida. Pídele
que te muestre su voluntad con respecto a esa decisión que necesitas tomar. Una vez
escuches su voz, obedece sin demora y confía en Él.
• Piensa en una situación cotidiana en donde puedes tomar decisiones que pueden
beneficiarte o hacerte ver de una mejor manera ante los demás, pero que a la larga
solo producirán una conciencia culpable. Por ejemplo: si tu jefe te solicitara que
engañaras a los clientes para que adquieran algún producto porque de eso depende
tu comisión, ¿tienes problemas en obedecer esa orden debido a tu conciencia o la
acatas porque quieres quedar bien con tu jefe y recibir la bonificación?
Lidera
• ¿Alguna vez has tomado decisiones apresuradas por falta de tiempo? ¿Cuál fue el
resultado?
• Comparte esta experiencia con alguna amiga o hermana en la fe para ayudarla a
recordar la importancia de pensar antes de tomar cualquier decisión. Cuéntale los
principios expuestos en este capítulo.
34 Guía Rosa | Capítulo 2 | [Link]
Capítulo 3: Busca la sabiduría de Dios
En el capítulo anterior hablamos acerca de la persona prudente que actúa con
cautela. Pues bien, en este capítulo nos vamos a enfocar en cómo podemos llegar
a ser esa clase de persona. Para ello vamos a hablar de la necesidad que tenemos
de buscar la sabiduría de Dios, ya que «Porque el Señor da sabiduría, De Su boca
vienen el conocimiento y la inteligencia» (Pr 2:6).
Cada día necesitamos buscar la sabiduría de arriba para vivir de este lado de
la eternidad, por ello, la Palabra dice: «Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría,
que se la pida a Dios, quien da a todos abundantemente y sin reproche, y le será
dada» (Stg 1:5). Qué bendición que en las páginas de la Biblia encontramos la
garantía de que Dios concede su sabiduría a quienes se la piden. Tú y yo, querida
hermana, necesitamos ser diligentes en pedir a Dios sabiduría. El ejemplo
perfecto de una persona que hizo exactamente eso lo encontramos en 1 Reyes
3:5-14, donde leemos lo siguiente:
Y en Gabaón el Señor se apareció a Salomón de noche en sueños, y Dios le
dijo: «Pide lo que quieras que Yo te dé». Entonces Salomón le respondió:
«Tú has mostrado gran misericordia a Tu siervo David mi padre, según él
anduvo delante de Ti con fidelidad, justicia y rectitud de corazón hacia Ti;
y has guardado para él esta gran misericordia, en que le has dado un hijo
que se siente en su trono, como sucede hoy. Ahora, Señor Dios mío, has
hecho a Tu siervo rey en lugar de mi padre David, aunque soy un muchacho
y no sé cómo salir ni entrar. Tu siervo está en medio de Tu pueblo al cual
escogiste, un pueblo inmenso que no se puede numerar ni contar por su
multitud. Da, pues, a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar
a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Pues ¿quién será capaz
de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?». Fue del agrado a los ojos del
Señor que Salomón pidiera esto. Y Dios le dijo: «Porque has pedido esto
y no has pedido para ti larga vida, ni has pedido para ti riquezas, ni has
pedido la vida de tus enemigos, sino que has pedido para ti inteligencia
para administrar justicia, he hecho, pues, conforme a tus palabras. Te he
dado un corazón sabio y entendido, de modo que no ha habido ninguno
como tú antes de ti, ni se levantará ninguno como tú después de ti. También
te he dado lo que no has pedido, tanto riquezas como gloria, de modo que
no habrá entre los reyes ninguno como tú en todos tus días. Y si andas en
Mis caminos, guardando Mis estatutos y Mis mandamientos como tu padre
David anduvo, entonces prolongaré tus días».
Salomón le pidió sabiduría a Dios para ser un buen líder de la nación que
gobernaba. Él quería tomar decisiones sabias, anhelaba ser un juez justo y un líder
digno del llamado que tenía por delante. Imagino que esta decisión no fue fácil
Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link] 35
para Salomón, la tentación que toda persona tiene es la de pensar primero en sí
misma; sin embargo, él pidió algo que bendijo a toda una nación: sabiduría. Como
resultado, Dios no solo se la concedió, sino que lo convirtió en la persona más sabia
que ha caminado sobre este planeta (después de Jesús). También le dio riquezas,
ganados, siervos y un reconocimiento tal, que su fama se extendió por toda la tierra
y personas importantes viajaban hasta Jerusalén para escuchar de su sabiduría.
Ahora hablemos de ti, ¿qué harías si hoy Dios te hiciera la misma pregunta?
¿Cómo responderías? ¿Pedirías sabiduría para bendecir a otros? ¿Sabiduría para
tomar buenas decisiones y actuar con prudencia? ¿Sabiduría para poder vivir
una vida que agrade a Dios y no para complacer tus deseos y los anhelos de tu
corazón?
Hermana, Salomón pudo hacer esa oración porque él había tenido un padre
que amaba a Dios y le temía. El rey David le había hablado la verdad a su hijo y lo
había exhortado a seguir su ejemplo. En 1 Reyes 2 leemos el mandato que David
le dio a Salomón antes de su muerte:
Guarda los mandatos del Señor tu Dios, andando en Sus caminos, guardando
Sus estatutos, Sus mandamientos, Sus ordenanzas y Sus testimonios,
conforme a lo que está escrito en la ley de Moisés, para que prosperes en
todo lo que hagas y dondequiera que vayas, para que el Señor cumpla la
promesa que me hizo: “Si tus hijos guardan su camino, andando delante
de Mí con fidelidad, con todo su corazón y con toda su alma, no te faltará
hombre sobre el trono de Israel”. (1 R 2:3-4).
No sé si naciste en una familia cristiana y desde pequeña has escuchado a tus
padres compartir el evangelio y de la sabiduría de la Palabra de Dios. O si, por
el contrario, has crecido en una familia donde la Biblia nunca fue la autoridad
o donde vivir de acuerdo con la Palabra de Dios no era una prioridad para tus
padres. Sin embargo, hoy estás leyendo este libro porque quieres saber cómo
tomar decisiones en tu vida que glorifiquen a Dios. ¡Y no sabes lo felices que
estamos en Reformadas por la oportunidad que tenemos de acompañarte en este
camino rumbo a la sabiduría!
Lee la Biblia
Para encontrar la sabiduría de Dios necesitamos leer la Biblia. De esta manera
nuestra mente será renovada y comprobaremos cuál es la voluntad de Dios,
como dice Pablo: «Y no se adapten a este mundo, sino transfórmense mediante
la renovación de su mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que
es bueno y aceptable y perfecto» (Ro 12:2).1
1 Para profundizar en la importancia de tener una mente renovada puedes descargar la Guía Rosa Mentes renovadas en
el sitio web de Reformadas.
36 Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link]
Por tanto, cuando leemos la Biblia estamos activamente desechando las
mentiras del mundo y escuchando la verdad que nos hace libres y nos guía por
el camino recto. Así que basa tus decisiones en la Palabra, no en lo que dice la
cultura, la sociedad o tu corazón.
Lo que Dios desea que conozcamos está revelado en cada palabra escrita en
la Biblia y, cuando la abrimos, podemos conocer lo que Dios piensa y lo que Él
ha establecido para nuestras vidas, así como los límites que nos ha trazado para
protegernos y la luz que nos da para que podamos andar por el camino recto.
«Lámpara es a mis pies Tu palabra, Y luz para mi camino» (Sal 119:105).
Llena tu mente y corazón con la Palabra de Dios, de esta manera vas a pensar
y a actuar de forma coherente con respecto a lo que Dios espera de ti. Deja que su
Palabra te muestre su voluntad revelada y su sabiduría para entender principios
bíblicos en aquellos asuntos que no son blanco y negro.
Ahora bien, necesitas empezar por el principio básico para encontrar sabiduría
a la hora de tomar decisiones que impactan tu día a día y tu eternidad: el temor
del Señor. Valora la sabiduría y la enseñanza que Él ha dejado disponible para
cada persona en las páginas de los 66 libros que componen la Biblia: «Porque el
Señor da sabiduría, De Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia» (Pr 2:6).
Hermana, te exhorto a que, antes de tomar el teléfono para llamar a una amiga,
a tu mamá, a tu hermana, a una tía o a tu prima, tomes la Biblia. Léela, busca
lo que dice respecto a la decisión que necesitas tomar. Si no es un asunto claro,
busca los principios que te pueden ayudar a tomar la decisión.
El libro de Proverbios tiene 31 capítulos que puedes empezar a leer hoy mismo
para adquirir sabiduría. En el primer capítulo, por ejemplo, encontramos que «El
temor del Señor es el principio de la sabiduría; Los necios desprecian la sabiduría
y la instrucción» (Pr 1:7). Si quieres ser sabia, entonces, teme a Dios y valora la
sabiduría y la enseñanza que encuentras en la Biblia.
El pastor John MacArthur (2015, p. 818) dice lo siguiente respecto a los
proverbios:
los proverbios contienen los principios y aplicaciones de las Escrituras
que los personajes piadosos de la Biblia ilustraron en sus vidas. […] Los
proverbios contienen una mina de oro de teología bíblica, que refleja
temas de las Escrituras llevados al nivel de la justicia práctica, al abordar
las opciones éticas del hombre, cuestionando cómo piensa, vive y gestiona
su vida cotidiana a la luz de la verdad divina. Más concretamente, los
proverbios llaman al hombre a vivir como el Creador quiso que viviera
cuando hizo al hombre.
Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link] 37
¿Lo ves? Cuando meditas en la Palabra de Dios, estás escuchando
intencionalmente el mensaje que tu Padre quiere que recibas. Dios te habla por
medio de cada palabra de la Biblia Así que, una vez que leas la Palabra, medita
en ella, aprópiate de las verdades reveladas en sus páginas, vívela y obedece lo
que dice sin demora. Además, recuerda que Dios te da instrucciones para que
puedas vivir una vida que exalte y dé gloria a su nombre.
Por otro lado, la historia de Marta y María nos recuerda la importancia de
sentarnos a los pies de Jesús y escuchar Su Palabra.
Mientras iban ellos de camino, Jesús entró en cierta aldea; y una mujer
llamada Marta lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana que se llamaba
María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra. Pero Marta
se preocupaba con todos los preparativos. Y acercándose a Él, le dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues,
que me ayude». El Señor le respondió: «Marta, Marta, tú estás preocupada
y molesta por tantas cosas; pero una sola cosa es necesaria, y María ha
escogido la parte buena, la cual no le será quitada» (Lc 10:38-42).
Marta había decidido que quería ser una buena anfitriona para Jesús y sus
discípulos, así que su enfoque estaba en atenderlos bien. Tal vez esa era su
manera de mostrar su amor por Jesús, pero estaba preocupada por muchas cosas
que no eran necesarias, como el servicio, las obras, o alguna actividad, pero, si
nos enfocamos solo en eso, nos perdemos de la mejor parte.
María, por otro lado, había decidido sentarse a los pies de Jesús para
contemplarlo y adorarlo. Ella quería abrir su corazón y su mente a lo que Jesús
estaba enseñando, por lo que había escogido la mejor parte: sentarse, aprender
del maestro, escuchar con atención y meditar en su corazón.
Hermana, una buena decisión se toma al estar a los pies de Jesús y al escuchar
su Palabra.
Pide la dirección de Dios en oración
La Biblia nos dice que está bien amar y no odiar, perdonar y no guardar rencor,
decir la verdad en lugar de mentir, ayudar a los demás en vez de hacerles daño.
Técnicamente podemos conocer la voluntad de Dios con respecto a cómo debemos
tratar a quienes nos ofenden, cómo debemos amar a nuestros esposos e hijos, así
como el hecho de cómo trabajar para Dios y no para los hombres.
Sin embargo, hay algunas áreas en las que tal vez nos gustaría que Dios nos
diera una respuesta más contundente para que todo fuera blanco o negro y así
garantizar que la decisión que tomamos esté dentro de su voluntad. Pero la
realidad no es así. Dios nos da principios básicos, pero también nos presenta
38 Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link]
a una amiga maravillosa a la que podemos recurrir al momento de decidir: la
oración.
Piensa en las palabras de Jesús acerca de la oración que encontramos en Mateo
6:7-15:
»Y al orar, no usen ustedes repeticiones sin sentido, como los gentiles,
porque ellos se imaginan que serán oídos por su palabrería. Por tanto, no
se hagan semejantes a ellos; porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan
antes que ustedes lo pidan». Ustedes, pues, oren de esta manera: “Padre
nuestro que estás en los cielos, Santificado sea Tu nombre. -”Venga Tu
reino. Hágase Tu voluntad, Así en la tierra como en el cielo. -”Danos hoy el
pan nuestro de cada día. -”Y perdónanos nuestras deudas, como también
nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. -”Y no nos dejes caer en
tentación, sino líbranos del mal. Porque Tuyo es el reino y el poder y la
gloria para siempre. Amén”. Porque si ustedes perdonan a los hombres sus
transgresiones, también su Padre celestial les perdonará a ustedes. Pero si
no perdonan a los hombres, tampoco su Padre les perdonará a ustedes sus
transgresiones.
La oración no es solo palabrería sin sentido, ni consiste en repetir nuestras
peticiones. En realidad, esta disciplina espiritual es un encuentro con un Padre
bondadoso y sabio, es la oportunidad de entrar ante la presencia del Dios eterno
que gobierna y dirige todos los aspectos del universo, y eso incluye tu vida.
En este ejemplo de oración vemos que necesitamos reconocer la santidad de
Dios, su soberanía como Rey y Señor sobre toda la creación, así como su provisión
generosa sobre nuestras vidas. Pero también notamos que debemos admitir
nuestro pecado y pedir perdón para que nuestras oraciones no sean estorbadas.
Hermana, antes de empezar a orar y llevar a Dios toda la lista de peticiones
que tienes en tu mente o en tu cuaderno de oración, confiesa tu pecado y practica
lo siguiente:
• Humíllate delante del Padre y reconoce que lo necesitas para vivir una vida
santa y para tomar decisiones que traigan gloria a su nombre.
• Aprovecha esta oportunidad para acercarte con confianza al trono de la gracia
(He 4:16) y hazlo sin cesar (1 Ts 5:17). En lugar de estar ansiosa y afanada,
más bien presenta tus peticiones a Dios en oración y ruego, con acción de
gracias (Fil 4:6).
• Pide con confianza, sabiendo que Dios responderá tu oración de la manera
que Él sabe qué te conviene. Él te mostrará su voluntad, abrirá puertas, te
dará claridad y te enseñará lo que quiere que hagas.
• Ora a solas. Ten ese tiempo con Dios, solos tú y Él, y conversa con tu Padre que
Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link] 39
está dispuesto a escucharte. Él sabe lo que necesitas, pero cuando oras estás
reconociendo que quieres la dirección de Dios para la decisión que necesitas
tomar.
• Ora con humildad por sabiduría para entender la voluntad de Dios,
reconociendo que no sabes qué hacer, que quieres vivir en la voluntad de
Dios, que necesitas claridad y que quieres darle gloria a Dios con tu vida.
• Pregúntale a Dios qué quiere que hagas. Pídele que te muestre su voluntad y
escucha con atención. Él te hablará a través de la Palabra, pero también puede
hacerlo por medio de un mensaje, de una persona, de una circunstancia, de
una puerta abierta o de una puerta cerrada. «Señor, muéstrame Tus caminos,
Enséñame Tus sendas. Guíame en Tu verdad y enséñame, Porque Tú eres el
Dios de mi salvación; En Ti espero todo el día» (Sal 25:4-5).
Sé llena del Espíritu Santo
Como hemos visto, la mayor parte del tiempo, las emociones juegan un papel
importante a la hora de tomar decisiones. Pero, querida hermana, esa puede ser
la manera en la que actúa una persona que no ha puesto su esperanza y su fe en
Dios o que no ha sido redimida por Cristo. Pero tú y yo, como creyentes, tenemos
a una persona diferente que mora en nosotras y está dispuesta a ayudarnos a
tomar las decisiones: el Espíritu Santo.
La tercera persona de la Trinidad habita en ti para que puedas vivir la vida
cristiana de tal manera que puedas tomar decisiones que den honra a Dios, y
para que puedas vivir satisfaciendo el Espíritu y no los deseos de la carne. Por
tanto, si vivimos con la mente puesta en las cosas de arriba y no en las de la tierra,
tendremos una vida en la que manifestamos que nuestro enfoque se encuentra
en hacer la voluntad de Dios y no la nuestra, y esto solo es posible con la ayuda
del Espíritu Santo.
El mensaje que encontramos en Efesios 5:15-18 es el siguiente:
«Por tanto, tengan cuidado cómo andan; no como insensatos sino como
sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Así
pues, no sean necios, sino entiendan cuál es la voluntad del Señor. Y no
se embriaguen con vino, en lo cual hay disolución, sino sean llenos del
Espíritu» (énfasis añadido).
Los verbos están en cursiva para que puedas ver que vivir de acuerdo con el
Espíritu implica acción; es algo visible como mirar, andar y aprovechar. ¿Te
recuerda esto al primer capítulo donde hablamos de la sensatez y la prudencia?
La necedad y la sensatez van de la mano en la batalla que tenemos al ser hijas
de Dios. Por un lado, existe la tentación de vivir para satisfacer los deseos carnales
(necedad), y por el otro, el deseo de andar en el Espíritu, manifestando su fruto
40 Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link]
maravilloso: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y
templanza (Gá 5:22-23) en nuestra vida (sensatez).
Pablo nos exhorta a andar en el Espíritu: «Porque el deseo de la carne es
contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, pues estos se oponen el
uno al otro, de manera que ustedes no pueden hacer lo que deseen» (Gá 5:17).
El problema es el pecado que todavía mora dentro de nosotras y, aunque ya no
amamos al mundo (1 Jn 2:15) y hemos dejado de ser esclavas del pecado, la carne
y el engaño del pecado todavía nos atraen, por lo que cada decisión a la que nos
enfrentamos genera una batalla dentro de nosotras.
Anhelamos hacer la voluntad de Dios, pero de la misma manera luchamos con
los residuos del pecado que nos invitan a hacer nuestra voluntad por encima de
la del Señor.
Entonces, si andamos en el Espíritu, la tentación del adulterio, la fornicación,
la idolatría, las enemistades, los pleitos, los celos, las contiendas, las borracheras,
y otras cosas semejantes a esas no serán quienes gobiernen nuestras vidas ni
nuestras decisiones.
George Muller dice al respecto lo siguiente:
Debemos acercarnos al Señor en oración repetidamente y pedirle que nos
enseñe por su Espíritu y a través de su palabra. Y digo “por su Espíritu y a
través de Su Palabra” porque si pensamos que el Espíritu nos está guiando
a hacer esto o aquello, porque ciertos hechos y circunstancias son de tal
y tal manera, pero el paso que vamos a dar no concuerda con Su Palabra,
probablemente nos estamos engañando. El Señor no me encargará ningún
asunto ni me pondrá en ninguna situación en donde no tenga suficiente
tiempo para cuidar de mi alma.
Las circunstancias de mi vida, no importa cuáles sean, se deben considerar
como permitidas por Dios para probar lo genuino de mi amor, mi fe y mi
obediencia, y de ninguna manera como que el Señor esté induciéndonos a
algo contrario a su voluntad revelada (pp. 61-62).
Pide consejo
«Sin consulta, los planes se frustran, Pero con muchos consejeros, triunfan»
(Pr 15:22).
Este versículo señala uno de los desafíos más grandes a la hora de tomar
decisiones: necesitamos ir en búsqueda de personas que nos hablen la verdad y
nos ayuden proveyéndonos la sabiduría basada en la Palabra de Dios y no en el
mundo. Por tanto no se trata de buscar el consejo de una persona que nos dirá lo
que queremos escuchar, en lugar de exhortarnos.
Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link] 41
Por ello es recomendable mantener amistades profundas con personas
que aman a Dios y a su Palabra, porque nos hablarán la verdad en amor, nos
aconsejarán para que consideremos la voluntad de Dios y, sobre todo, nos van
a dirigir por el camino de la sabiduría. El consejo de una amiga que tiene su
enfoque en la Palabra será como «El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y
dulce para su amigo es el consejo del hombre» (Pr 27:9).
La Biblia está llena de muchas anécdotas en las que las personas buscaron el
consejo sabio. Piensa, por ejemplo, en el momento cuando Jetro, el suegro de
Moisés, fue a visitarlo luego de escuchar todo lo que Dios había hecho con el
pueblo de Israel.
Cuando el suegro de Moisés vio todo lo que él hacía por el pueblo, dijo:
«¿Qué es esto que haces por el pueblo? ¿Por qué juzgas tú solo, y todo el
pueblo está delante de ti desde la mañana hasta el atardecer?». Y Moisés
respondió a su suegro: «Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios.
Cuando tienen un pleito, vienen a mí, y yo juzgo entre uno y otro, dándoles
a conocer los estatutos de Dios y Sus leyes». El suegro de Moisés le dijo:
«No está bien lo que haces. Con seguridad desfallecerás tú, y también este
pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti. No
puedes hacerlo tú solo. Ahora, escúchame. Yo te aconsejaré, y Dios estará
contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Dios, y somete los
asuntos a Dios. (Ex 18:14-19, énfasis añadido).
Moisés, el libertador de Egipto, necesitaba sabiduría para alivianar una
responsabilidad que consumía todo su tiempo. Necesitaba compartir la carga
con otros y enseñarles las ordenanzas y las leyes, mostrarles el camino por donde
debían andar e instruirlos en lo que debían hacer. Estas debían ser personas
virtuosas, temerosas de Dios, y que amaran la verdad (v. 20-23). Moisés no había
pedido consejo, sin embargo, el pasaje nos dice lo siguiente: «Moisés escuchó a
su suegro, e hizo todo lo que él había dicho» (v. 24).
Ahora bien, al igual que Moisés, nosotras requerimos de humildad
para recibir consejo, para permitir que otras personas sabias
nos digan aquellas cosas que tal vez por nuestro orgullo, nuestra
personalidad, nuestros puntos ciegos, no hemos considerado. Así que
no te dé vergüenza ni miedo de pedir consejo. En la multitud de consejeros hay
sabiduría (Pr 11:14). Deja que creyentes maduros en la fe te hagan las preguntas
correctas y te ayuden a tener una perspectiva más amplia de la situación. Escucha
y pide discernimiento en oración para tomar una decisión adecuada.
¿Por qué es importante buscar consejo?
El rey Salomón nos da la respuesta: «Donde no hay buen consejo, el pueblo
cae, Pero en la abundancia de consejeros está la victoria» (Pr 11:14); «Porque con
42 Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link]
dirección sabia harás la guerra, Y en la abundancia de consejeros está la victoria»
(Pr 24:6); «Los proyectos con consejo se preparan, Y con dirección sabia se hace
la guerra» (Pr 20:18); «Sin consulta, los planes se frustran, Pero con muchos
consejeros, triunfan» (Pr 15:22).
Todos estos versículos nos instan a buscar el consejo de creyentes maduros en
la fe para que te hagan las preguntas correctas y te ayuden a tener una perspectiva
más amplia de la situación. Escucha y en oración pide discernimiento para tomar
una decisión adecuada.
Por otro lado, el pasaje de Tito 2 habla acerca de las ancianas que pueden
enseñar a otras más jóvenes. Mira a tu alrededor, seguro que en tu iglesia
encuentras a alguna mujer que reúne las características de este pasaje y que puede
ser tu mentora, una consejera o un ejemplo a imitar. Acércate a ella y pregúntale
si pueden tomarse un café o pasar tiempo juntas; esto te permitirá conocerla y
entablar una relación que creará oportunidades para compartir aquellas cosas
que están en tu corazón, decisiones que necesitas tomar o situaciones en las que
requieres consejo y sabiduría.
Por ejemplo, hace unos días recibí la visita de dos chicas jóvenes que vinieron
a visitarme desde Alemania. Una de ellas está en el proceso de tomar decisiones
relacionadas con su carrera y la otra con su trabajo. Las aconsejé a elegir bien, a
no apresurarse, a no dejarse presionar por las situaciones o el tiempo. Además,
les recordé la importancia de pedir consejo de personas que las conocen, que
están cerca y que saben cuáles son sus habilidades, sus talentos, sus capacidades
y las necesidades que tienen.
Durante esa reunión hablamos de hombres, de relaciones, de la importancia
de esperar a la persona adecuada y de no dejarse llevar por las apariencias o por
cosas superficiales. También les recordé que esas decisiones son tan importantes
que tienen la posibilidad de impactar sus vidas, sus relaciones familiares y su
futuro. Les compartí un poco de mis experiencias, lo bueno y lo malo, para que
pudieran ver de primera mano el impacto de nuestras decisiones. En verdad fue
un tiempo hermoso y una oportunidad para profundizar en nuestra relación.
Obviamente ellas, al igual que tú y yo, podemos escuchar los consejos de otras
personas, pero no estamos obligadas a seguirlos. La sabiduría de la que hemos
hablado en este capítulo nos ayudará a evaluar si lo que escuchamos está de
acuerdo con la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo nos dará paz y confianza en el
corazón para seguirlos o desecharlos.
Para finalizar, es importante que recuerdes que no podemos responsabilizar
a otras personas de nuestras decisiones. Nosotras debemos asumir con madurez
las consecuencias de las decisiones que tomamos y confiar en Dios porque, si
hemos buscado de verdad y con sinceridad su voluntad para nuestras vidas, Él
Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link] 43
nos guardará y nos bendecirá en medio de cualquier decisión.
Por lo tanto:
Escojamos creer en Dios.
Escojamos escuchar su voz.
Escojamos meditar en la verdad de su Palabra.
Escojamos vivir con la mente en las cosas de arriba y no en las de la tierra.
Escojamos sentarnos a los pies de Jesús cada día, antes de dejar que las
ocupaciones y las distracciones ruidosas del mundo nos desvíen del propósito de
Dios para nuestras vidas.
44 Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link]
Aprende
• Lee el salmo 19 y el salmo 119 y reflexiona: ¿Qué dicen estos dos salmos acerca de
la Palabra de Dios? ¿Cómo esto te anima a leerla, meditarla y vivirla?
• Lee Proverbios 4 y reflexiona: ¿Cuáles son las bendiciones de la sabiduría?
• Lee 1 Corintios 2:16 y
reflexiona: Según este pasaje, ¿quién tiene la mente de Cristo? ¿De qué manera
esta verdad te puede ayudar al momento de tomar decisiones?
• Lee Juan 14 y reflexiona: ¿Cómo describe Jesús al Espíritu Santo? Según este
pasaje cuando amamos a Dios y guardamos Su Palabra, ¿qué sucede? (v. 23).
• Lee el Salmo 1 y contrasta a la persona que se sienta a escuchar el consejo de los
malos con la persona que escucha la Palabra de Dios. Ora y pídele a Dios que te
ayude a ser una persona justa que escucha su voz cada día.
Vive
• Lee Tito 2:3-8 y reflexiona sobre el hecho de que todas somos esa anciana que
puede guiar y ayudar a otra mujer más joven y todas somos esas jóvenes que
necesitan la enseñanza de aquellas mujeres más experimentadas. Piensa en formas
en las que puedes vivir de manera intencional este llamado de Tito 2.
• Lee Colosenses 3:16 y permite que la Palabra de Dios esté tan arraigada en tu
corazón que puedas enseñar, animar y aconsejar a otras mujeres con las verdades
eternas de la Palabra de Dios.
Lidera
• ¿Alguna vez has sido celosa, controladora, dominante o posesiva? ¿Te has sentido
tentada a caer en la fornicación o el adulterio? ¿Te has emborrachado? ¿Cuáles
han sido las consecuencias devastadoras que has tenido que enfrentar por actuar
de esa manera? ¿Cómo hubieran sido las cosas si, en lugar de darle lugar a la carne
para controlar y dominar tus decisiones, hubieras manifestado el fruto del Espíritu
en tu vida?
• Comparte tus reflexiones con alguna hermana o amiga en estos días; tal vez tu
historia pueda inspirarla a buscar la sabiduría de Dios en su Palabra, con la ayuda
del Espíritu Santo.
• Anima a otra amiga de la iglesia a buscar una mentora o consejera dentro de la
iglesia.
• Ofrécete para ser una mujer mayor a alguna mujer más joven que tú que lo
necesite.
Guía Rosa | Capítulo 3 | [Link] 45
Capítulo 4: Decide con la eternidad
en mente
Durante el transcurso de esta Guía Rosa nos hemos dedicado a hablar de cómo
tomar decisiones sabias para cumplir la voluntad de Dios en nuestras vidas. Por
lo tanto, me gustaría contarte que sí hubo alguien que cumplió plenamente la
voluntad del Padre durante toda su vida: Jesús. Él es nuestro ejemplo perfecto de
alguien que vivió cada uno de sus días sobre la tierra con la eternidad en mente.
¿Cómo vivió Jesús?
• Él pasaba tiempo en oración:
En la Palabra leemos que Cristo solía apartarse para hablar con su Padre porque
sabía que la única manera de llevar a cabo su voluntad era dependiendo de Él en
oración (Jn 5:19). Jesús oraba sin cesar, buscando la voluntad y la dirección de
su Padre, incluso al elegir a sus doce discípulos (Jn 6:12).
• Él ayunaba:
En Mateo 4 leemos que Jesús, justo antes de iniciar su ministerio, ayunó 40
días. También sabemos que fue tentado por el diablo durante ese tiempo. Sin
embargo, aunque se encontraba débil, no pecó porque conocía la Palabra de Dios
y confiaba en Dios, lo que significa que estaba firme espiritualmente.
En este punto, Jesús estaba por iniciar su ministerio, lo que implicaba predicar
y llevar a cabo señales que revelarían que Él era en realidad el Hijo de Dios.
Ahora bien, Jesús requería estar completamente en sintonía con Dios para llevar
a cabo su voluntad: hacer todas las cosas que Él había preparado de antemano.
Querida hermana, tanto tú como yo haríamos bien en ayunar cuando
necesitemos tomar una decisión importante o conocer la voluntad de Dios
respecto a nuestras vidas. Por lo tanto, es importante que recuerdes que, a pesar
de que el ayuno no es obligatorio, es una buena disciplina espiritual, en especial
cuando se trata de reconocer que dependemos del poder de Dios y no de nuestra
fuerza para hacer su voluntad.
• Él fue obediente a la voluntad del Padre:
Jesús declaró cuál fue la razón de venir a la tierra cuando dijo lo siguiente:
Porque he descendido del cielo, no para hacer Mi voluntad, sino la voluntad
del que me envió. Y esta es la voluntad del que me envió: que de todo lo
que Él me ha dado Yo no pierda nada, sino que lo resucite en el día final.
Guía Rosa | Capítulo 4 | [Link] 47
Porque esta es la voluntad de Mi Padre: que todo aquel que ve al Hijo y cree
en Él, tenga vida eterna, y Yo mismo lo resucitaré en el día final (Jn 6:38-
40).
¿Sabías que antes de venir a la tierra Jesús ya conocía la voluntad del Padre?
Así que Él sabía que eso implicaba el sacrificio de padecer la muerte en la cruz
para salvar a quienes habríamos de creer en Él y resucitarnos en el día postrero.
En conclusión, la voluntad de Dios para Jesús implicaba en sí misma la voluntad
de Dios para los hombres: la salvación.
Cuando se acercaba el tiempo de Jesús para ser juzgado, maltratado y
asesinado en Jerusalén, Él lo anunció a sus discípulos y recibió un consejo bien
intencionado de Pedro, pero contrario a la voluntad de Dios para su vida: «¡No
lo permita Dios, Señor! Eso nunca te acontecerá» (Mt 16:22b). Pero, como Jesús
nunca apartó su vista de las cosas de arriba, «[…] volviéndose Él, dijo a Pedro:
“¡Quítate de delante de Mí, Satanás! Me eres piedra de tropiezo; porque no estás
pensando en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”» (Mt 16:23). En ese
momento, Jesús decidió obedecer a Dios antes que al consejo insensato de Pedro,
de manera que no desvió su atención de lo que era realmente importante. Él
estaba dispuesto a morir porque confió en la voluntad de Dios para su vida.
Si Jesús no hubiera sido obediente a la voluntad de Dios y, si no se hubiera
sometido de manera humilde y confiada al propósito del Padre, tú y yo no
tendríamos manera de cumplir la voluntad de Dios, porque entonces no
tendríamos la capacidad de elegir complacer al Espíritu antes que a los deseos
de la carne. Tampoco seríamos parte de la iglesia de Cristo, ni hubiéramos sido
reformadas, es decir, hechas de nuevo. Querida hermana, la cruz y la salvación
van de la mano.
Jesús, en el Getsemaní, al orar por la liberación de la terrible muerte de cruz,
no consideró su vida física como lo más importante; en realidad, Él pensó en
la maravillosa eternidad que les esperaba a quienes creerían en Él y serían
redimidos, y perdonados por su sacrificio. Por esa razón Él pudo orar «diciendo:
“Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la
tuya”» (Lc 22:42). La intensidad de Jesús al orar fue tanta que sudó de una
manera única, como lo dice el siguiente versículo: «Y estando en agonía, oraba
con mucho fervor; y Su sudor se volvió como gruesas gotas de sangre, que caían
sobre la tierra» (Lc 22:44). La decisión de someterse a la voluntad del Padre
trajo dolor y agonía sobre su vida, ¿sabes por qué? Porque hacer la voluntad
de Dios no siempre es fácil y placentero, pero hacerla siempre es lo
mejor.
Cuando Jesús realizaba milagros, también estaba haciendo la voluntad del
Padre, por lo que no es difícil imaginarse el gozo que sentía cuando aliviaba el
alma y el corazón de los receptores de la bondad y la misericordia de Dios. Sin
48 Guía Rosa | Capítulo 4 | [Link]
embargo, la cruz implicaba un sacrificio, un sufrimiento que ningún otro ser
humano había experimentado sobre la tierra. En consecuencia, Él llevaría el
castigo por el pecado que le correspondía a cada persona que sería salva al creer
en Él. Toda la culpa por tu pecado, el mío y el de millones de personas sería
cargada por Él, por lo tanto, la ira de Dios sería derramada sobre Él para que
pudiéramos ser aceptos en el amado (Ef 1:6, RV60).
¿Sabes por qué lo hizo? Por amor. Jesús amaba al Padre y por eso fue obediente
hasta la muerte. Sus discípulos tenían conocimiento de que Él sufriría la muerte
que se le aproximaba con el único fin de «que el mundo sepa que Yo amo al
Padre, y como el Padre me mandó, así hago» (Jn 14:31).
Por esta razón:
no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se
despojó a Sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante
a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló Él mismo,
haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios
también lo exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo
nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están
en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que
Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre (Fil 2:611).
Jesús vivió cada uno de sus días sobre la tierra para la gloria de Dios. También
fue a la cruz a recibir la ira de su Padre porque tenía tu eternidad y la mía en
su mente, una eternidad de gozo y paz, alabando y adorando al Dios tres veces
santo. Jesús fue a la cruz para que un día, tanto tú como yo y todos los cristianos
de todas las generaciones podamos estar delante de Dios, dándole la gloria y la
alabanza por toda la eternidad.
Así que, querida hermana, recuerda que debemos tener «puestos los ojos en
Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él
soportó la cruz, despreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono
de Dios» (He 12:2).
La obediencia de Jesús, nuestra santificación y
nuestras decisiones
Andrew Murray (1998, p. 55-57) explica de una manera maravillosa cómo la
crucifixión es el camino a la santificación. Conoce un fragmento sobre su postura
a continuación:
La ofrenda del cuerpo de Cristo fue la voluntad de Dios; al cumplir esa
voluntad Jesús nos hizo santos. Al someter su voluntad a la voluntad de
Dios en la agonía del Getsemaní, y luego al cumplir la voluntad divina en
Guía Rosa | Capítulo 4 | [Link] 49
obediencia hasta la muerte, Cristo se santificó a sí mismo.
Para llevar a cabo su obra redentora sobre la tierra, en medio de las pruebas y
tentaciones de la vida humana, Jesús se mantuvo firme en el cumplimiento
de la voluntad del Padre. En el Getsemaní, el conflicto entre la voluntad
divina y la humana alcanza en Jesús su punto máximo […]. Pero el conflicto
finaliza en victoria, porque en presencia de la más clara conciencia de lo
que significaría hacer su propia voluntad, Él la somete y le dice al Padre:
“no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Para estar dentro de la voluntad de
Dios, Jesús dio aun su propia vida.
En Su crucifixión revela la ley de la santificación. Ser santos es ajustar
plenamente nuestra voluntad a la voluntad de Dios. O, dicho de
mejor manera, la santidad es la voluntad divina tomando control
de la nuestra. Debemos ser finalmente liberados de nuestra voluntad y
que ella muera bajo el justo juicio de Dios.
Mediante la cruz, Cristo se santificó a sí mismo y a nosotros, e hizo realidad
su petición al Padre. “Santifícalos en tu verdad”.
[…] En Cristo, nuestro modelo, vemos que la senda hacia la perfecta santidad
es la perfecta obediencia; una obediencia que lleva inevitablemente hacia la
muerte en la cruz. Para ser santos debemos morir primero. No puede ser de
otra manera. La crucifixión es el camino a la santificación.
En este punto creo preciso destacar que nosotras podemos ser santificadas,
justificadas y adoptadas en la familia de Dios gracias a que Jesús fue obediente
con respecto a la voluntad del Padre. Por lo tanto, cuando creemos en Cristo y
aceptamos su sacrificio perfecto podemos hacer la voluntad de Dios, no porque
seamos sabias o poderosas en nosotras mismas, sino porque contamos con la
ayuda del Espíritu Santo. En consecuencia, podemos tomar nuestra cruz cada
día y seguirle, morir a nosotras mismas, a nuestra voluntad, a nuestros deseos y
a aquellas cosas que se oponen a la santidad de Dios.
Con la nueva vida que hemos recibido y con la ayuda del Espíritu Santo,
podemos caminar en obediencia un día a la vez, sabiendo que en Cristo hemos sido
santificadas. Por lo tanto, necesitamos morir para vivir en Cristo. Hermana, no
lo olvides, ¡somos salvas por medio de la muerte de Cristo! Ahora podemos vivir
como Dios quiere e imitarlo en su santidad, en su obediencia y en su humildad.
Jesús ejemplifica a la perfección la manera en que debemos vivir nuestras vidas:
enfocadas en los planes y propósitos de Dios.
Nuestras decisiones deberían ser tomadas teniendo en cuenta la eternidad, de
la misma manera en la que Jesús tomó la decisión de someter su voluntad humana
a la voluntad del Padre. No continuemos con una visión limitada por nuestra vida
50 Guía Rosa | Capítulo 4 | [Link]
en esta tierra, no dejemos que los afanes del día a día o el deseo de tener una vida
cómoda de este lado del sol desvíen nuestros ojos de lo que realmente importa: la
gloria de Dios y la eternidad que pasaremos en su presencia.
Si Jesús oraba, ayunaba y buscaba la ayuda del Padre para ser capaz de hacer su
voluntad, cuanto más tú y yo, querida hermana, necesitamos hacer lo mismo. La
voluntad de Dios, a veces, nos llevará a lugares difíciles en nuestra vida. Aunque
muchas veces no entenderemos las razones de ciertas circunstancias, podemos
descansar en el amor, la bondad y el propósito soberano de Dios.
Recuerda que, cuando oramos por la voluntad de Dios, significa que en realidad
aceptamos lo que Él quiere para nuestras vidas, lo cual, a veces, estará en directa
oposición a lo que nuestros corazones desean. Eso está bien porque sabemos que
lo que Dios quiere para nosotras siempre será lo mejor. Así que busca cumplir
la voluntad de Dios en tu vida y no la tuya. Recuerda que el mejor lugar es estar
en el centro de la voluntad de Dios, y esto solo es posible cuando caminas en
obediencia a lo que Él nos ha revelado en su Palabra.
Mientras lees esta Guía Rosa, quiero animarte a que no seas una cristiana
nominal y a que vivas de tal manera que cada decisión que tomes evidencie a
quién perteneces, quién es el que gobierna tu vida y quién dirige tus decisiones.
Decide con la eternidad en mente: relaciones
Cuando se te presente la oportunidad de involucrarte emocionalmente con un
hombre que no conoce a Dios y no profesa fe en Cristo como su Señor y Salvador,
elige huir de esa relación para que tu corazón no sufra al unirte en yugo desigual
(2 Co 6:14). ¿Sabes por qué? Porque, como hija de Dios, no puedes involucrarte
con un hijo del diablo, es decir, con una persona que no ama a Jesús, como lo
expresa Juan 8:42-44.
Es posible que esa persona no creyente sea maravillosa y te haga sentir especial,
pero te aseguro que tarde o temprano te encontrarás en una posición en la que
te pedirá que tomes una decisión: elegir entre la iglesia (Dios) o él. Además,
llegarán los celos y el resentimiento porque prefieres pasar un domingo en la
iglesia, en lugar de hacer planes «divertidos» con él. Créeme, yo he estado ahí.
Le doy gracias a Dios que me ayudó a tomar la decisión correcta y a terminar esa
relación que me estaba llevando en la dirección opuesta a su santidad.
Considera las posibles consecuencias de tu desobediencia al unirte con un no
creyente y recuerda que sus deseos y los tuyos, así como su cosmovisión y la tuya,
van en direcciones opuestas. Tarde o temprano puedes caer presa de la trampa
del enemigo, lo cual te desviará de hacer la perfecta voluntad de Dios.
Guía Rosa | Capítulo 4 | [Link] 51
Decide con la eternidad en mente: trabajo
Elige decir la verdad cuando te enfrentes a una situación en la que tengas
que mentir para ganarte la aprobación de tu jefe en el trabajo. Aunque las
consecuencias sean dolorosas, pídele a Dios que te ayude a asumirlas con fe y
confianza en que Él estará contigo y te bendecirá por ser obediente a su voluntad.
Decide con la eternidad en mente: evangelismo
No te preocupes por tu reputación o el qué dirán cuando se te presente la
oportunidad de compartir el evangelio. Abre la Biblia, ora por esa persona,
comparte tu testimonio, habla la verdad en amor y comparte el mensaje de
salvación y perdón de pecados en Cristo. Te aseguro que, cuando plantas la semilla
del evangelio, estás sembrando fruto para que la eternidad de otra persona pueda
ser transformada.
Cuando tu corazón sea tentado a buscar gloria, en lugar de la de Dios, clama
por su ayuda, Él te dará el enfoque correcto y te mostrará cómo vivir para su
gloria.
Decide con la eternidad en mente: la recompensa
De la misma manera en la que Jesús sacrificó su vida por amor al Padre, tú y
yo tenemos el llamado a vivir de una forma sacrificial, obedeciendo la Palabra de
Dios, andando por el camino angosto, tomando decisiones difíciles que pueden
hacernos quedar mal ante los hombres o perder el respeto de quienes amamos,
pero garantizando que un día escucharemos de la boca de Dios: «bien hecho
buen siervo y fiel» (Mt 25:23, RVR1960).
52 Guía Rosa | Capítulo 4 | [Link]
Aprende
• Lee Mateo 4:14 y responde: ¿Cuál fue la respuesta de Jesús en el momento de la
tentación y cómo contrasta con la decisión de Esaú que vimos en el primer capítulo?
• Lee 1 Timoteo 2:3-4 y responde: ¿Cuál es la voluntad de Dios para la humanidad?
• Lee Mateo 7:21 y responde: ¿Quién entrará en el reino de los cielos?
• Lee 1 Tesalonicenses 4:3-8 y responde: ¿Cuál es la voluntad de Dios para sus hijos?
Vive
• ¿Qué implicaciones tienen los versículos de la sección anterior para tu vida y tu
eternidad?
• Piensa en alguna decisión que tengas que tomar.
• Ora y ayuna para que Dios te muestre su dirección y el Espíritu Santo te capacite
para llevar a cabo la voluntad de Dios, aunque sea dolorosa.
• Reflexiona: ¿Dios te está llamando a sacrificar algo valioso para recibir algo mejor?
• Reflexiona: ¿Qué tan dispuesta estás a renunciar a un trabajo, a una relación, a una
situación cómoda, etc. para cumplir obedientemente con la voluntad de Dios?
• Reflexiona: ¿De qué modo el vivir con la eternidad en mente puede impactar la
manera en la que tomas decisiones cotidianas?
Lidera
• Esta semana comparte el evangelio por lo menos a una persona.
• Habla de la gracia de Dios en Cristo y arriésgate a recibir la burla y el escarnio de
quienes te escuchen.
• Predica de Jesús, recordando que la eternidad de esa persona es más importante
que la opinión que ella pueda tener de ti. Así que, elige obedecer a Dios y cumple
con la Gran Comisión (Mt 28:19). Estoy segura de que podrás compartir las buenas
nuevas y, quién sabe, ¡tal vez puedas ganar un alma para Cristo!
Guía Rosa | Capítulo 4 | [Link] 53
Conclusión: Vivimos para la gloria
de Dios
He dejado el ejemplo de Jesús para el final de esta Guía Rosa porque la decisión
más importante de toda persona se relaciona con lo que piensa sobre Jesús. Así
que esto determinará no solo el lugar donde pasará la eternidad, sino también la
manera como vive el día a día: obedeciendo su Palabra por amor y con un deseo
de agradar y honrar al Padre.
Si has leído este material porque quieres saber cómo tomar buenas decisiones,
pero todavía no has creído en Cristo y en su sacrificio perfecto, esa es la decisión
más importante que necesitas tomar. Empieza por confesar tus pecados, creer
en la muerte y resurrección de Jesucristo a tu favor, y reconócelo como el Señor
y Salvador de tu vida. Solo de este modo podrás hacer la voluntad de Dios, de
manera que vivirás para su gloria y no para la tuya, y lo conocerás de la misma
forma en la que Jesús lo conoce: como Padre, así como está escrito: «Pero a
todos los que lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de
Dios, es decir, a los que creen en Su nombre» (Jn 1:12).
La voluntad de Dios es nuestra santificación y no nuestra felicidad (1 Ts 4:3).
Por lo tanto, si queremos tomar decisiones sabias, necesitamos empezar recordar
que el propósito de nuestras vidas no es que estemos cómodas y tengamos todo
lo que queramos. Su propósito para nosotras, de este lado del sol, significa vivir
vidas santas que le agraden y glorifiquen; para eso hemos sido salvas. Además, la
razón por la cual todas nuestras decisiones importan es porque ellas demuestran
lo que hay en nuestro corazón.
Es necesario que te repita lo siguiente: la vida no se trata de nosotras o de
nuestros deseos, se trata de Dios y de su gloria. Así que la próxima vez que
necesites tomar cualquier decisión, por pequeña que sea, no te preguntes: «¿qué
decisión debo tomar?», mejor pregúntate: «¿cuál es la voluntad de Dios para
mi vida en esta área?». Para eso, mi querida hermana, necesitamos orar como
el salmista: «Por la mañana hazme oír Tu misericordia, porque en Ti confío;
enséñame el camino por el que debo andar, pues a Ti elevo mi alma» (Sal 143:8).
El apóstol Pablo nos exhorta: «Entonces, ya sea que coman, que beban, o que
hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Co 10:31). Por
lo tanto, la pregunta definitiva que pondrá en contexto cualquier decisión que
debas tomar debería ser: ¿es esta una decisión que va a darle gloria a Dios? Si la
respuesta es no, no lo hagas.
En conclusión, si Jesús es el Señor y Salvador de tu vida, vas a vivir de acuerdo
con la Palabra de Dios, vas a obedecer sus mandamientos y vas a actuar de una
Guía Rosa | Conclusión | [Link] 55
manera en la que des gloria a Dios con tu vida. No vas a ser una cristiana nominal
que va a la iglesia los domingos y a las reuniones de oración durante la semana,
pero que vive el resto de los días a la manera del mundo. No vas a actuar como tus
compañeros de universidad que hacen trampa en los exámenes. No vas a evadir
impuestos o a buscar venganza cuando otra persona se comporte de manera
pecaminosa contra ti.
¿Sabes por qué? Porque vas a vivir de acuerdo con los estándares de Dios. Así
descubrirás que andar en la voluntad de Dios requerirá sacrificio de tu parte y
que, aunque no es fácil y puede llegar a ser doloroso, con la ayuda de Dios y por
la presencia del Espíritu Santo que vive dentro de ti, podrás tomar decisiones que
le den gloria a su nombre.
Recuerda que Dios es soberano
Puedes confiar en la soberanía de Dios en medio de tu decisión, ya que Él puede
redimir tus elecciones equivocadas. A Dios no le toman por sorpresa nuestras
malas decisiones, aunque a veces tendremos que asumir las consecuencias de
ellas, puede usarlas para nuestro bien como dice Romanos 8:28: «Y sabemos que
para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los
que son llamados conforme a Su propósito».
Dios usa los cambios o, por ejemplo, las crisis que resultan como consecuencias
de nuestras malas decisiones, para moldearnos, transformarnos, cambiarnos y
hacernos más como su Hijo.
Ninguna situación ni mala decisión está fuera de la soberanía de
Dios. Piensa en el ejemplo de Adán y Eva, en el huerto del Edén. La muerte de
Cristo no fue un plan B en los propósitos soberanos de Dios; Génesis
3:15 no fue algo que se le ocurrió para remediar la situación al último
minuto. El libre albedrío de Adán y Eva, que es la responsabilidad
moral que Dios dio a los seres humanos, les permitió tomar una mala
decisión y pagar las consecuencias. Sin embargo, Dios redimiría ese
pecado mostrando su gracia, misericordia, bondad y justicia cuando
Cristo dio su vida en la cruz del calvario.
Así que, cuando hayas tomado una decisión, después de considerar primero
lo que dice la Palabra de Dios, luego de haber buscado consejo y revisado todos
los factores posibles, descansa en Dios. Asume las consecuencias con madurez
y confía en que Dios está contigo. También ten en en cuenta que tú no tienes la
última palabra. «La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus
pasos» (Pr 16:9).
Ahora bien, si has tomado una mala decisión, no te escondas, no huyas de Dios
avergonzada; tampoco dejes que el enemigo te acuse ni que tus emociones te alejen
56 Guía Rosa | Conclusión | [Link]
del único que tiene el poder para arreglar lo que está mal. Por el contrario, corre
a Cristo, mira al cielo, clama por el perdón de Dios, en humildad arrepiéntete de
tu pecado, confiesa con honestidad tu necesidad de Dios y depende de la gracia
y de la misericordia del Padre eterno que ha enviado a su Hijo Jesucristo para
llevarte a casa.
Una exhortación final de Andrew Murray:
Permítame insinuarle a usted, que lee estas páginas, que le pregunte al
Señor si usted ha aceptado y ha entrado en la buena y perfecta voluntad
de Dios. Y la pregunta no es si cuando la aflicción lo visita usted acepta
lo inevitable y se somete a una voluntad que no puede resistir. Sino si ha
elegido la voluntad divina como su principal bien, y ha tomado para sí los
principios y la norma de vida de Cristo según la cual “El hacer tu voluntad,
oh Dios, me ha agradado” […] Usted ha elegido al Señor como su Dios.
¿Ha escogido también su voluntad y la ha hecho suya? No tenga temor de
someterse a esa bendita voluntad sin reservas. La voluntad divina es, en
cada una de sus partes, su santificación”.
Guía Rosa | Conclusión | [Link] 57
Anexos
Anexo 1
Quiero compartir contigo algunos escenarios de decisiones que en algún
momento u otro podrías necesitar tomar. Luego te dejaré algunas preguntas a
considerar para que puedas tomar la mejor decisión.
Caso 1: Cambio de ciudad/país
Tienes un trabajo remoto, lo que te permite vivir en cualquier lugar. Quieres
cambiar de ambiente y se te presenta la oportunidad de irte a vivir a otra ciudad
o país durante un tiempo. Necesitas tomar una decisión que involucra cambios,
no solo para tu vida sino también para tus familiares más cercanos (padres,
hermanos, esposos, hijos, etc.).
Caso 2: Estudios
Eres una persona muy analítica y te gusta ayudar a la gente. Siempre te ha
gustado la psicología, pero tienes pensamientos encontrados respecto al enfoque
humanista de la misma. Quieres ayudar a las mujeres de tu congregación y a tus
amigas a solucionar sus problemas, así que te enfrentas a la siguiente decisión:
¿Estudio psicología en una universidad secular o estudio consejería bíblica en
una universidad cristiana?
Caso 3: Finanzas
Tu mejor amiga está organizando sus vacaciones soñadas en Europa. De
repente sientes la necesidad de hacer lo mismo, así que te preguntas: ¿Debería
usar el dinero que tengo ahorrado para pagar la universidad o la hipoteca, para
hacer este viaje? ¿Pido un préstamo para poder irme de vacaciones? ¿Es este un
buen momento para viajar o tengo otras responsabilidades que me lo impiden?
Caso 4: Iglesia
Asistes a una iglesia donde lo más importante es desarrollar relaciones y estar
involucrada en todas las actividades recreativas que existen. Disfrutas asistir
allí porque tienes un buen grupo de amigos y estás en un ambiente sano. Sin
embargo, has descubierto que el enfoque que se le da al estudio de la Palabra y a
la predicación no es el mejor. Falta teología y exposición de las Escrituras. Has
empezado a pensar que parece más un club social que un lugar de adoración a
Dios. Te preguntas: ¿cambio de iglesia o me quedo aquí?
Guía Rosa | Anexos | [Link] 59
Caso 5: Perdonar o no perdonar, esa es la cuestión
Una persona cercana a ti ha hecho algo que te ha dolido mucho. Así que,
te encuentras indecisa, no sabes si vengarte y sacar a la luz los secretos que
compartió contigo antes o perdonarla.
¿Recuerdas el ejemplo del primer capítulo cuando hablamos de Corrie Ten
Boom? Una vez, mientras se encontraba compartiendo su testimonio y el
mensaje del evangelio en Alemania, uno de los guardias que les había hecho la
vida imposible a ella y a su hermana Betsy, y a miles de mujeres más en el campo
de concentración, se acercó a ella para pedirle perdón. Corrie, recordó que ella
había sido perdonada en Cristo y decidió en ese mismo momento, a pesar del
dolor y de las heridas causadas, extender el perdón a su hermano en Cristo.
Caso 6: Trabajo
Te ofrecen un trabajo en el que tienes que mentir para conseguir clientes o
tienes que trabajar todos los domingos, o incluso viajar constantemente. ¿Es
realmente sabio tomar ese trabajo, aunque pague bien, y sacrificar lo que sabes
que Dios quiere que hagas?
Caso 7: Relaciones amorosas
Una amiga o compañera del trabajo te ha invitado a una fiesta. Decides ir
y allí conoces a un hombre que llama tu atención, bien sea porque mantiene
conversaciones interesantes, baila bien, tiene un buen trabajo, es gracioso, le
gusta el cine o leer o comparten los mismos gustos.
Le das tu número y te invita a salir. Cuando se presenta la oportunidad de
hablar de Dios, descubres que es ateo o que la fe no es algo importante en su vida,
aunque creció en una familia cristiana.
¿Cómo manejas la situación? Quieres seguir conociéndolo, pero no sabes si es
conveniente o no. ¿Cuáles serían las repercusiones de desarrollar esa relación?
¿Cómo podría cambiar tu vida?
Caso 8: Relaciones sexuales
Tu novio (creyente o no creyente) te está presionando para tener relaciones
sexuales antes del matrimonio. Por un lado, quieres vivir en pureza sexual
entregándote al hombre correcto en el matrimonio, pero la tentación es tanta
que te preguntas si acaso sería un pecado muy grave consentir en sus deseos, ya
que también tú te sientes tentada a satisfacerlos.
Querida hermana, estos son solo algunos ejemplos, pero la idea es que te
detengas a pensar en las consecuencias que los escenarios planteados y las
60 Guía Rosa | Anexos | [Link]
decisiones que tomes con respecto a ellos podrán tener en tu vida y en tu eternidad.
Preguntas para considerar:
Algunas de las preguntas que encontrarás a continuación serán más relevantes
que otras en ciertas situaciones, otras no. Dios te dará la sabiduría para saber
qué preguntas hacerte o cuáles otras formularte a la hora de tomar la decisión.
1. ¿Qué dice la Biblia? Busca pasajes relevantes acerca del tema. Haz una
búsqueda rápida en Google, ve a BibleGateway y pon palabras claves
respecto al tema que necesitas. Toma nota y medita en los versículos.
Escucha sermones relacionados con el tema.
2. ¿Es esto un pecado? La Biblia claramente estipula algunas cosas como
pecado. En otras ocasiones nos da principios para determinar si algunas
situaciones o comportamientos podrían considerarse pecaminosos.
Pídele a Dios sabiduría para ver las cosas como Dios las ve.
3. ¿Agrada a Dios lo que estoy haciendo?
4. ¿De qué manera la decisión que voy a tomar puede afectar mi vida
espiritual?
5. ¿Es una decisión beneficiosa? ¿Es una decisión que construye y edifica
o que destruye?
6. ¿De qué modo esta decisión afecta mis relaciones más cercanas?
7. ¿He considerado todas las posibilidades de acuerdo con la información
que tengo?
8. ¿Qué me motiva a tomar esta decisión?
9. ¿Estoy tomando esta decisión por temor al hombre o temor a Dios?
10. ¿Es esta decisión congruente con mi identidad como hija de Dios?
11. ¿Esta decisión revela un corazón obediente o desobediente a la
voluntad de Dios?
12. ¿Cuáles son las posibles consecuencias de esta decisión? ¿Estoy
preparada para asumirlas?
Guía Rosa | Anexos | [Link] 61
Anexo 2
Busca los siguientes versículos, escríbelos y medita en lo que dicen respecto a
la voluntad de Dios.
1. Salmo 40:6-8
2. Proverbios 3:5
3. Miqueas 6:8
4. Marcos 3:35
5. Lucas 9:23
6. Romanos 12:1-2
7. 1 Corintios 7:10-11
8. 1 Tesalonicenses 4:3-8
9. 1 Tesalonicenses 5:16-18
10. 1 Juan 2:17
Anexo 3: La desobediencia de Saúl
En 1 Samuel 15:17-25 leemos la historia del rey Saúl. Lee el pasaje y responde
las siguientes preguntas:
1. ¿Qué hizo Saúl que no agradó a Dios?
2. ¿Qué podemos aprender de su desobediencia?
3. ¿Cuál fue la consecuencia que tuvo que asumir debido a su rebeldía?
4. ¿Qué papel jugó el temor al hombre en la decisión de Saúl y cuál fue
la consecuencia?
5. ¿Qué es lo que Dios desea de nosotros?
6. ¿Qué es mejor que los sacrificios? ¿Por qué?
7. ¿Cómo este pasaje te ayuda a entender la importancia de obedecer a
Dios y hacer Su voluntad?
62 Guía Rosa | Anexos | [Link]
Anexo 4
Busca los siguientes pasajes bíblicos y escribe la instrucción
relacionada con los diferentes temas.
1. Decide escoger buenas amistades
Proverbios 12:26
Proverbios 13:20
Proverbis 18:24
Proverbios 22:24-25
1 Corintios 5:11
2. Decide ser agradecida
Salmo 118:24
Efesios 5:20
Filipenses 4:6-7
Colosenses 3:15-17
1 Tesalonicenses 5:18
3. Decide perdonar
Mateo 6:15
Mateo 18:20-35
Marcos 11:25
Efesios 4:31-32
Colosenses 3:12-13
4. Decide orar
Mateo 6:6
Mateo 26:41
Filipenses 4:6-7
Guía Rosa | Anexos | [Link] 63
Colosenses 4:2
1 Tesalonicenses 5:17
5. Decide escoger la verdad
Salmos 25:5
Salmos 119:160
Proverbios 12:22
Juan 8:32
Juan 4:24
6. Decide confesar tu pecado y arrepentirte
Proverbios 28:13
Hechos 2:38
Romanos 10:9-11
Santiago 5:16
1 Juan 1:9
7. Decide creer que has sido perdonada
Salmos 32:5
Hechos 3:19
Romanos 10:9
Hebreos 10:26
Timoteo 3:5
8. Decide usar tus dones y tu vida para la gloria de Dios
Mateo 5:16
Efesios 2:10
Filipenses 1:11
1 Corintios 10:31
64 Guía Rosa | Anexos | [Link]
1 Pedro 4:10-11
9. Decide vivir en santidad
Romanos 12:1
2 Corintios 7:1
1 Tesalonicenses 4:7
1 Pedro 1:15-16
Hebreos 12:14
10. Decide tomar tu cruz y seguir a Cristo
Juan 8:12
Juan 12:26
Mateo 10:38
Marcos 8:34
1 Pedro 2:21
11. Decide obedecer y temer a Dios
Deuteronomio 8:6
Proverbios 1:7
Proverbios 2:1-5
Proverbios 8:13
Mateo 10:28
Guía Rosa | Anexos | [Link] 65
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