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Etimología y definiciones
Historia
Origen y uso del término «sefardí»
Judíos en la península ibérica hasta la expulsión de 1492
Diáspora sefardí
Sefardíes en el Imperio otomano
Segunda Guerra Mundial y Holocausto
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Apellidos sefardíes
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Sefardí
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Judíos sefardíes
Yehudé Sefarad - יהודי ספרד
Lectura de la Torá según la costumbre sefardí
Descendenci 2,3 millones (estimación)[cita requerida]
a
Idioma Hebreo
Judeoespañol
Otras lenguas judeorromances
Español
Idioma del país de residencia
Religión Judaísmo
Etnias asquenazíes
relacionadas
mizrajíes
Otras divisiones étnicas del judaísmo
españoles
portugueses
[editar datos en Wikidata]
Los sefardíes o sefarditas, también conocidos como sefaradíes o sefaraditas (en
hebreo: ספרדים, Sefaradim, literalmente 'los de Sefarad', nombre hebreo de la
península ibérica), son, en la acepción más amplia del término, aquella parte del
pueblo judío que vivió en la península ibérica hasta su expulsión por los Reyes
Católicos de las coronas de Castilla y de Aragón (1492) y sus posteriores
expulsiones de Portugal (1496) y de Navarra (1498); 1 y, sobre todo, los
[ ]
descendientes de estos, quienes, a pesar de no vivir en territorio ibérico, han
permanecido ligados a la cultura hispánica. 2 3 En un sentido más amplio, «sefardí»
[ ][ ]
se aplica también a judíos de Oriente Medio y del norte de África que, influidos por
los exiliados ibéricos, adoptaron las tradiciones religiosas y legales sefardíes. Los
sefardíes constituyen hoy una parte fundamental del judaísmo mundial, y la mayoría
de ellos reside actualmente en Israel. 4 [ ]
La presencia judía más antigua documentada en la península ibérica se remonta al
período romano, desde los primeros siglos de nuestra era. En ese tiempo, la antigua
Judea fue escenario de las guerras judeo-romanas, que provocaron una gran
destrucción y desplazamientos masivos. Bajo el reino visigodo los judíos fueron
objeto de reiteradas persecuciones; sin embargo, tras la conquista omeya, las
comunidades judías prosperaron durante siglos en al-Ándalus, en una etapa que
con frecuencia se describe como una «edad de oro». Su situación se deterioró bajo
el dominio de las dinastías almorávide y almohade y declinó aún más con el avance
de la Reconquista. Los pogromos ocurridos en España en 1391 provocaron
matanzas y conversiones forzadas masivas. Posteriormente, el Edicto de Granada
de 1492 dispuso la expulsión de los judíos de los reinos de Castilla y Aragón,
mientras que en 1496 el rey Manuel I de Portugal promulgó un decreto similar, y en
1498 fueron también expulsados los judíos de Navarra.
Los judíos sefardíes se dispersaron ampliamente: muchos se establecieron en el
Imperio otomano, en ciudades como Estambul, Salónica, Esmirna, Bursa y Edirne;
otros en el norte de África, en centros como Fez, Argel, Tánger y Túnez; en puertos
italianos como Venecia y Livorno; y en diversas regiones de los Balcanes, el
Levante mediterráneo (Jerusalén, Safed, Damasco y Alepo) y los Países Bajos,
especialmente en Ámsterdam. También surgieron comunidades menores en
Francia, Inglaterra y América, donde los sefardíes desempeñaron con frecuencia un
papel destacado en el comercio y la diplomacia. Durante siglos, los judíos
expulsados conservaron la lengua judeoespañola o ladino, que se mantuvo viva
hasta inicios del siglo XX, cuando comenzó a ser sustituida por otras lenguas,
especialmente por el hebreo revitalizado. En la actualidad, la mayoría de los judíos
sefardíes reside en Israel, aunque subsisten importantes comunidades en Francia y
Estados Unidos, además de otras más reducidas en diversos países
mediterráneos. 5
[ ]
Etimología y definiciones
Otra interpretación del vocablo lo circunscribe a los descendientes de los judíos
expulsados de España y Portugal, cuya gran mayoría pertenece a comunidades
fuera de la península ibérica —en su mayor parte residente en Israel, y con
destacada presencia en algunos países de América y Europa—, como los que viven
en la actualidad en España y Portugal, siempre que sean descendientes de judíos
ibéricos originarios de estos territorios (es decir, no incluye a judíos de origen
distinto o sus descendientes nacidos en estos países). También se incluyen en esta
definición los conversos que nunca se marcharon de la península, muchos de los
cuales han ido redescubriendo sus raíces judías a lo largo de las últimas décadas.
Si bien, según esta acepción, los propios judíos españoles anteriores a 1492 no
forman parte de la definición, que corresponde, más allá de términos geográficos, a
las culturas e idioma desarrollados posteriormente a las expulsiones, dando lugar a
una de las dos principales tradiciones judías de la actualidad (junto a los
asquenazíes). Es precisamente esta tradición que da pie a la tercera acepción del
término, más religiosa que étnica o geopolítica, que acoge a todos los judíos cuya
práctica religiosa se atiene al rito sefardí. En este caso se incluyen también los
mizrajíes, quienes en su gran mayoría habían adoptado el rito sefardí durante sus
contactos con judeoespañoles del Imperio otomano en tiempos de su mayor
expansión (que incluía partes de Oriente Próximo, desde El Cairo hasta Bagdad, y
más allá). En la actualidad, muchos mizrajíes de Israel se consideran por tanto
«sefarditas».
Historia
Familia sefardí en la provincia de Misiones, Argentina en el 1900.
Tras su expulsión, muchos sefardíes se instalaron —temporalmente o de forma
permanente— en el Imperio otomano, en el Magreb (sobre todo Marruecos) y en la
Europa Occidental (sobre todo Países Bajos). 6 En la actualidad, la comunidad
[ ]
sefardí alcanza los dos millones de integrantes, la mayor parte residente en Israel,
Francia, Estados Unidos, Argentina y Canadá. También hay comunidades en
Turquía, Brasil, México, 7 Chile, Colombia, Marruecos, Perú, Túnez, Países Bajos,
[ ]
Panamá e Italia. 8 9
[ ][ ]
Durante el siglo XIX, el vocablo «sefardí» se empleaba además para designar a
todo judío que no era de origen asquenazí (judíos de origen alemán, centroeuropeo
o ruso). En esta clasificación se incluía también a judíos de origen árabe, de Persia,
Armenia, Georgia, Yemen e incluso de la India, quienes aparentemente no
guardaban ningún vínculo con la cultura ibérica que distingue a los sefardíes. La
razón por la cual se utilizaba ese término indistintamente se debía principalmente a
similitudes en el rito religioso y a la pronunciación del hebreo que los sefardíes
comparten con las poblaciones judías de los países mencionados (y que son
claramente distintas a los ritos y las pronunciaciones de los judíos asquenazíes). No
obstante, a partir de la fundación del Estado de Israel se consideró ya un tercer
grupo dentro de la población judía, los «mizrajíes» (del hebreo ' מזרחOriente'), para
garantizar que el término «sefardí» aluda de manera exclusiva al grupo humano
antiguamente vinculado con la península ibérica.[cita requerida]
Los judíos desarrollaron prósperas comunidades en la mayor parte de las ciudades
de la Corona de Castilla. Destacan las comunidades de las ciudades de Ávila,
Burgos, Córdoba, Granada, Jaén, León, Málaga, Segovia, Sevilla, Soria, Toledo,
Tudela, Vitoria y Calahorra. En la Corona de Aragón, las comunidades (o Calls) de
Zaragoza, Gerona, Barcelona, Tarragona, Valencia y Palma de Mallorca se
encuentran entre las más prominentes. Algunas poblaciones, como Lucena, Hervás,
Ocaña y Guadalajara, estaban habitadas principalmente por judíos. De hecho,
Lucena estuvo habitada exclusivamente por judíos durante siglos en la Edad Media.
En el Reino de Portugal, de donde son originarias muchas ilustres familias
sefardíes, se desarrollaron comunidades activas en las ciudades de Lisboa, Évora y
Beja y en la región de Trás-os-Montes.
Origen y uso del término «sefardí»
Manuscrito sefardí en hebreo. Biblia de Burgos, creada por Menahem bar Abraham ibn
Malik. 10 Página 'alfombra' perteneciente a un Pentateuco hebreo miniado, procedente de
[ ]
Burgos e iluminado en 1260. 11
[ ]
Sefardíes jugando al ajedrez. Libro de los juegos (1251-1283), encargado por el rey Alfonso
X.
Sefardí proviene etimológicamente de Sefarad, vocablo bíblico con el que las
fuentes hebreas designan la península ibérica, y se emplea para designar todo
aquello perteneciente o relativo a Sefarad. 12
[ ]
El uso tanto de Sefarad como de sefardí es sumamente frecuente ya desde fines del
siglo XX. Se emplean para referirse, respectivamente, a la península ibérica y los
judíos nacidos, o provenientes, o descendientes de dicha región. Ejemplos de ello
son:
● Ministerio de Cultura y Centro Nacional de Exposiciones de España:
Toledo, Sinagoga del Tránsito, La vida judía en Sefarad, exposición y
catálogo, noviembre de 1991 - enero de 1992
● Centro Cultural Cervantes: "El legado de Sefarad - La España sefardita" -
Memoria de Sefarad en América, sitio educativo, 2009
● Biblioteca Nacional de España: "Biblias de Sefarad", exposición, con
catálogo digitalizado, 2012.
● David Stern, Universidad de Pensilvania: Una introducción al estudio de la
Biblia hebrea en Sefarad, quien afirma: «Los libros hebreos que los judíos
de Sefarad produjeron durante la Edad Media constituyen uno de los
logros culturales más importantes de la historia judía. [...] En este ensayo
me propongo esbozar las líneas fundamentales de la historia de la Biblia
hebrea en Sefarad, desarrollando algún aspecto de carácter más general
relacionado con ella». 13
[ ]
● Shimon Iakerson, Instituto de Manuscritos Orientales de la Universidad
Estatal, San Petersburgo: Los primeros impresos hebreos de Sefarad,
quien explica: «En la actualidad, no podemos dar una respuesta precisa y
adecuada a la pregunta de quiénes fueron los primeros impresores de
textos hebreos. De hecho, ni siquiera sabemos si estos fueron de origen
sefardí, italiano o asquenazí. A partir de los primeros datos de los que
disponemos, podemos únicamente decir que el impresor del primer
incunable hebreo que ha sobrevivido era de origen sefardí». 14
[ ]
● Museo Sefardí de Toledo (inaugurado en 1964) y Toledo Sefarad: Web
Oficial del Toledo Judío (Patronato Municipal de Turismo de Toledo).
● Centro de la Memoria Sefardí de Granada - Granata al-Yahud
● Casa de Sefarad, Córdoba (España) - sitio oficial Archivado el 7 de mayo
de 2015 en Wayback Machine.
● Centro Sefarad-Israel, Madrid
● Radio Sefarad - Federación de Comunidades Judías de España
● Tarbut Sefarad
● Museo Sefardí, Caracas (inaugurado en 2000).
● Fundación Francisco Cantera Burgos.
El arabista Emilio García Gómez, a quien cita Joseph Pérez, cree inapropiado el uso
del término «sefardí» para referirse a todo aquello relativo a los judíos españoles de
la época medieval. 15 El origen del vocablo «sefardí», según Pérez, sería posterior a
[ ]
la expulsión de 1492 y acaso un modo de distinguir a los judíos procedentes de
España de aquellos que ya residían en otros lugares (tal es el caso, por ejemplo, de
los judíos asquenazíes); a raíz de ello, prefiere reservar las palabras Sefarad y
sefardí a épocas posteriores a 1492.
Judíos en la península ibérica hasta
la expulsión de 1492
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Este aviso
fue puesto el
10 de
septiembre
de 2013.
Artículos principales: Historia de los judíos en España, Historia de los judíos en
Portugal, Historia de los judíos en Gibraltar y Judíos en América Latina y el Caribe.
Comunidades primigenias
Aunque la evidencia arqueológica más antigua conocida de la presencia del pueblo
judío en la actual España y Portugal se remonta generalmente a la antigüedad
clásica, cuando estaban bajo el Imperio Romano, 16 17 18 la presencia judía ("hebrea")
[ ][ ][ ]
atestiguada en territorio portugués de la época clásica solo se puede documentar
desde el año 482 d. C. 19 [ ]
Pila de piedra con una menorá, Tarragona, siglo V o VI d. C.
Se tiene conocimiento de la existencia de comunidades judías desde tiempos
remotos, confirmado por el hallazgo de evidencias arqueológicas. Un anillo fenicio
del siglo VII a. C., hallado en Cádiz, con inscripciones paleo-hebraicas [cita requerida] y un
ánfora en la que aparecen dos símbolos hebreos del siglo I, encontrada en Ibiza, [cita
requerida]
figuran entre las pruebas de la presencia judía en la península ibérica.
Teorías del origen de los judíos de la península ibérica
Existen varias teorías sobre el origen de la presencia judía en Iberia. Una de ellas
rastrea la historia de los judíos en España y Portugal hasta la conversión de los
fenicios al Cristianismo, judaísmo y paganismo en el siglo I. Otra rastrea el
asentamiento judío temprano en Iberia hasta las legendarias migraciones israelitas a
la península ibérica y las Islas Británicas desde los Balcanes, de donde fueron
expulsados de Escitia y Partia, de donde desembarcaron desde Asiria, Media, Hera,
Guzana y el Cáucaso, al que llamaron "Iberia", "Albania" y "Cólquida", cuyo nombre
"Iberia", "Albania" y "Cólquida" se cree que proviene de varios lugares bíblicos y
personalidades, Eber, cuyo nombre hebreo tiene su raíz en "`BR", anagrama de
“`RB” 20 donde las palabras "Árabe" o "Arabia", indicativo de su origen y colonización
[ ]
de Chipre, Túnez, Cerdeña, Sicilia, Iberia y las Islas Británicas por los fenicios, una
coalición de pueblos que incluía a cananeos, Israelitas y edomitas, 21 22 23 24 25 26 27 28 29
[ ][ ][ ][ ][ ][ ][ ][ ][ ]
que influyó reasentamiento de judíos ingleses, quienes son considerados "sefardíes"
o descendientes de los la Biblia 'cautiverio de Jerusalén en Sefarad'. 30 31 Otra teoría [ ][ ]
rastrea la ascendencia de los jesuitas a los hebreos coaccionados, que son
considerados descendientes de Edomitas, Cananeos/Fenicios, Sefarvaim o los
descendientes de Joctán en lugar de Edom que los hebreos del Israel, Judea, a
quienes pertenecía la bíblica "cautividad de Jerusalén". Otra corriente cree que las
raíces de la historia judía en España y Portugal está en los descendientes modernos
de los israelitas antiguos y medievales, los idumeos, quienes emigraron al oeste, a
través de puertos marítimos fenicios. 32 Además, ciertos teóricos judíos, cristianos y
[ ]
templarios mantienen los antiguos orígenes hebreos de los amerindios, creyendo
que son descendientes del pueblo sefardí, a quien se le atribuye el descubrimiento
precolombino de América en varias denominaciones jugando un papel en la historia
del cristianismo con su variada diversidad de puntos de vista sobre Israel. 33 34 29 35 36 37 [ ][ ][ ][ ][ ][ ]
Varios cristianos, incluidos los sionistas cristianos, algunos movimientos de raíces
hebreas y la BI, creen que "Tarsis, a donde huyó Jonás en la Biblia, es un
asentamiento de los fenicios, jafetitas en la península ibérica, Gran Bretaña
prehistórica 38 39 40 ", Por ejemplo, George Smith (1850), David King, John Algernon
[ ][ ][ ]
Clarke (1862), Jonathan Perkins Weethee de Ohio (1887). Esta idea se deriva del
hecho de que se registra que Tarsis comerciaba con estaño, plata, oro y plomo
fabricados en Cornualles, lo que indica un posible comercio judío con España, África
y las Américas en lo que respecta a perlas, estaño, oro, plata y pavos reales, lo que
se establece como un precedente bíblico para las raíces hebreas de los igbos, 36 41 42 [ ][ ][ ]
los nativos americanos 43 y los bretones, 44 (parcialmente) en cumplimiento de las
[ ] [ ]
Maldiciones de Deuteronomio 28, lo que motiva (parcialmente) el derecho al retorno
de los pueblos negros e indígenas. 31 45 46
[ ][ ][ ]
Hispania visigoda
Artículo principal: Persecución de los judíos en la Hispania visigoda
Al adoptar los visigodos el catolicismo, durante el reinado de Recaredo (587 d. C.)
se inicia una época de persecución, aislamiento y rechazo de los judíos. En esta
época comienzan a formarse las primeras aljamas y juderías.
Calle de la Fuerza en la Judería, Gerona, España.
Al-Ándalus
Las difíciles condiciones en que se encontraban los judíos durante el Reino visigodo
de Toledo católico hicieron que estos recibieran a los conquistadores musulmanes
como una fuerza liberadora.
A partir del año 711 las juderías aumentan en número y en tamaño por toda la
península. La victoria del bereber Táriq ibn Ziyad aseguraba un ambiente de mejor
convivencia para los hebreos, ya que la mayor parte de los regímenes musulmanes
de la península ibérica fueron bastante tolerantes en asuntos religiosos y aplicaron
la ley del impuesto a los dhimmi (judíos y cristianos), que, junto con los mazdeítas,
eran considerados las gentes del libro, según lo estipulado en el Corán.
La comunidad judía andalusí, durante esta época, fue la más grande, la mejor
organizada y la más avanzada culturalmente. Numerosos judíos de diversos países
de Europa y de los dominios árabes se trasladaron a Al-Ándalus, se integraron en la
comunidad existente y la enriquecieron en todos los sentidos. Muchos de estos
judíos adoptaron el idioma árabe y ocuparon puestos de gobierno o se dedicaron a
actividades comerciales y financieras. Esto facilitó enormemente la incorporación de
la población judía a la cultura islámica, principalmente en el sur, donde los judíos
ocuparon puestos importantes y llegaron a amasar considerables fortunas. La
prohibición islámica que impide a los musulmanes dedicarse a actividades
financieras, caso similar para los cristianos, que consideraban la actividad como
impía, hizo que los judíos de la península absorbieran por completo las profesiones
de tesoreros, recolectores de impuestos, cambistas y prestamistas.
Tajador judeoespañol, siglo XIV
Por lo tanto, es bajo el dominio del Islam cuando la cultura hebrea en la península
alcanza su máximo esplendor. Los judíos cultivan con éxito las artes y las ciencias y
destacan claramente en medicina, en astronomía y en matemáticas. Además, los
estudios religiosos y la filosofía son quizás la más grande aportación; algunos
nombres destacan en tales áreas. El rabino cordobés Moshé ibn Maimón, conocido
como Maimónides, se distingue sobre los demás por sus aportes al campo de la
medicina, y sobre todo en la filosofía. Sus obras, como la Guía de perplejos y los
comentarios a la Teshuvot, ejercieron influencia considerable sobre algunos de los
doctores de la iglesia, principalmente sobre Tomás de Aquino.
En el campo de la matemática, se atribuye a los judíos la introducción y la aplicación
de la notación numeral indoarábiga en Europa Occidental. Azraquel de Sevilla
realizó un estudio exhaustivo sobre la teoría de ecuaciones de Diofanto de
Alejandría y Abenezra de Calahorra escribió sobre las peculiaridades de los dígitos
(1-9) en su Sefer ha-Eshad, redactó un tratado de aritmética en su Sefer ha-Mispad
y elaboró unas tablas astronómicas. Años antes de la Reconquista, el converso
Juan de Sevilla tradujo del árabe un volumen del álgebra de Mohammed
al-Khwarismi que fue posteriormente usaron matemáticos como Niccolò Tartaglia,
Girolamo Cardano y Viète.
Uno de los judíos más destacados en ocupar un alto cargo en los reinos de taifas
fue Semuel ibn Nagrella (993–1056). Según la tradición, su ascenso al poder
comenzó cuando su refinada caligrafía llamó la atención de la corte de Granada, 47
[ ]
donde entró al servicio del rey Habús ben Maksan y, posteriormente, de su hijo
Badis ibn Habus. A lo largo de tres décadas, Samuel ejerció como visir, consejero
político y comandante militar, siendo uno de los poquísimos judíos en la historia del
islam —junto con su hijo Yosef ibn Nagrela— que llegó a dirigir ejércitos
musulmanes. El período en el que Semuel ibn Nagrella mandó un ejército de
mayoría judía constituye la única instancia conocida de este tipo de liderazgo entre
la Antigüedad y el surgimiento del Estado moderno de Israel. 48
[ ]
La Edad de Oro de la vida judía en al-Ándalus dio lugar a destacados poetas
hebreos cuyas obras abarcaron tanto temas seculares —como el amor, la amistad y
la naturaleza— como himnos sagrados y reflexiones religiosas. Entre los más
sobresalientes se encontraban Salomón ibn Gabirol, Moses ibn Ezra y Yehudah
Halevi (c. 1075–1141). Nacido en Tudela, Halevi alcanzó renombre tanto por su
poesía profana como por su producción litúrgica, en particular sus célebres
«Sionidas», en las que expresó un profundo anhelo por la Tierra de Israel. 49 Fue [ ]
asimismo autor del Kuzarí, un diálogo filosófico en defensa del judaísmo y crítico
con la filosofía racionalista y con otras religiones; en esta obra afirma en última
instancia la centralidad de la Tierra de Israel y sostiene que permanecer en la
diáspora constituye una forma de hipocresía. 49 [ ]
No obstante, durante esta época también fueron objeto de sucesivos pogromos por
parte de los musulmanes, tanto por la población muladí como por los gobernantes
árabes; destacan la Masacre de Granada de 1066 (en la que Yosef ibn Nagrela y
unos 4.000 judíos habrían sido asesinados) y las persecuciones durante la
dominación de los almorávides y, sobre todo, los almohades, las cuales diezmaron
considerablemente las juderías y provocaron la huida de numerosas familias hacia
territorios cristianos recién conquistados, principalmente al Reino de Toledo.
Ventanas y relieves decorativos de la Sinagoga del Tránsito, en Toledo, construida hacia
1350.
En estilo andalusí se construyó la Sinagoga del Tránsito (o de Samuel Ha-Leví) en
la ciudad de Toledo, exponente máximo de la arquitectura judía de esta época, al
igual que la Sinagoga de Córdoba.
Persecuciones y expulsión (1391–1492)
Artículos principales: Pogromos de 1391 en España y Expulsión de los judíos de
España.
En el verano de 1391, la Masacre de 1391 se extendió por la península ibérica y las
islas Baleares. El levantamiento comenzó en Sevilla y pronto se propagó a otras
regiones de Castilla y Aragón, afectando a ciudades como Córdoba, Toledo,
Cuenca, Burgos, Palma de Mallorca, Barcelona y Gerona. 50 Solo los judíos de
[ ]
Portugal y Navarra quedaron al margen de la violencia. Durante los disturbios, los
barrios judíos fueron asaltados y saqueados, las sinagogas destruidas, miles de
judíos asesinados y otros tantos bautizados por la fuerza en el cristianismo. 50
[ ]
Mientras algunos huyeron o resistieron, muchos aceptaron la conversión bajo
extrema coacción; hubo quienes optaron por el martirio y unas pocas figuras
prominentes abrazaron el cristianismo de manera voluntaria. 51 Entre estos últimos
[ ]
destacó Salomón ha-Leví, reputado rabino de Burgos que, tras su conversión, llegó
a ser obispo y un ferviente opositor del judaísmo. Las comunidades judías de
Valencia y Barcelona fueron completamente destruidas, mientras que otras
quedaron gravemente diezmadas, lo que llevó a numerosos supervivientes a
trasladarse a áreas rurales. 50
[ ]
«A los pies del Salvador» (1887), pintura de Vicente Cutanda que representa la masacre de
judíos en Toledo
A partir de 1411, el fraile dominico Vicente Ferrer emprendió campañas de
predicación que dieron lugar a conversiones forzadas y a duras medidas de
segregación. 52 Durante la década de 1410 se desencadenó una nueva oleada de
[ ]
violencia y de legislación restrictiva contra las comunidades judías. En esos mismos
años tuvo lugar la Disputa de Tortosa (1413–1414), un espectáculo público
prolongado durante dos años y dirigido por el converso Jerónimo de Santa Fe.
Presentado como un debate religioso, en realidad obligó a los eruditos judíos a
defender su fe bajo coacción. 52 El evento provocó una profunda desesperanza, un
[ ]
gran número de conversiones y la promulgación de nuevas leyes severas. En 1449
surgieron en Toledo las primeras leyes de limpieza de sangre, que prohibían a los
conversos acceder a determinados cargos. 52 [ ]
En 1478, los Reyes Católicos obtuvieron autorización papal para establecer la
Inquisición española como tribunal permanente bajo autoridad real. Su objetivo
declarado era identificar y castigar a los conversos sospechosos de practicar el
judaísmo en secreto. El primer tribunal se creó en Sevilla en 1480, seguido
gradualmente por otros en diferentes lugares de España. 53 Al frente de la Inquisición
[ ]
se situó Tomás de Torquemada, 53 fraile dominico y destacado personaje de la corte,
[ ]
firme defensor de la expulsión de los judíos. En enero de 1483, probablemente con
consentimiento real, la Inquisición decretó la expulsión de los judíos de Andalucía. 54 [ ]
En los años siguientes se formularon varias acusaciones de asesinato contra judíos.
En 1485, el inquisidor Pedro de Arbués fue asesinado en la catedral de Zaragoza en
una conjura atribuida principalmente a conversos. 53 54 Aunque los informes
[ ][ ]
contemporáneos mencionaban la implicación de algunos cristianos viejos, los
procesos se centraron exclusivamente en los conversos, muchos de los cuales
fueron torturados, ejecutados o despojados de sus bienes, lo que sugiere que los
juicios sirvieron también para eliminar a influyentes funcionarios conversos. 55 En[ ]
1491, la célebre acusación de libelo de sangre del «Santo Niño de La Guardia»
imputó a judíos y conversos el asesinato ritual de un niño cristiano. Las confesiones
fueron obtenidas bajo tortura y todos los acusados fueron quemados en la hoguera,
a pesar de no existir pruebas de la desaparición de ningún niño. 53 [ ]
Copia sellada del Edicto de Granada.
Con la Toma de Granada, último bastión musulmán en la península ibérica, en enero
de 1492, los Reyes Católicos resolvieron expulsar a la población judía de sus
reinos. 56 El 31 de marzo de ese mismo año promulgaron el Edicto de Granada, que
[ ]
obligaba a todos los judíos de Castilla y Aragón a convertirse al cristianismo o
abandonar el país en un plazo de cuatro meses. 56 Aunque el decreto permitía
[ ]
formalmente vender bienes y trasladar pertenencias —con la excepción de oro,
plata y moneda—, el corto margen de tiempo, las restricciones legales y los
frecuentes abusos hicieron prácticamente imposible realizar transacciones justas.
Varios miles optaron por el bautismo y permanecieron, algunos de ellos
manteniendo en secreto la práctica del judaísmo. 56 Otros eligieron el exilio, aunque
[ ]
el número exacto se desconoce: las estimaciones varían desde unas decenas de
miles hasta aproximadamente 200.000 expulsados. 56 Abraham Senior, anciano
[ ]
rabino cortesano de Castilla, aceptó la conversión bajo patrocinio real, mientras que
Don Isaac Abravanel, destacado financiero, comentarista bíblico y estadista, partió
con sus correligionarios. Muchos refugiados buscaron acogida en los reinos vecinos
de Portugal y Navarra, donde fueron admitidos inicialmente, mientras que otros se
dispersaron por distintas comunidades del Mediterráneo y más allá. 56
[ ]
Diáspora sefardí
Artículo principal: Diáspora sefardí
La mayoría de los judíos expulsados de España en 1492 se instalaron en el norte de
África, a veces vía Portugal, y en los países cercanos, como el Reino de Portugal, el
Reino de Navarra o en los Estados italianos (donde paradójicamente muchos
presumieron de ser españoles; de ahí que en el siglo XVI los españoles en Italia
fueran frecuentemente asimilados a judíos). Como de los dos primeros reinos
también se les expulsó pocos años más tarde, en 1497 y en 1498, respectivamente,
tuvieron que emigrar de nuevo. Los de Navarra se instalaron en Bayona en su
mayoría. Y los de Portugal que no se habían convertido al cristianismo, acabaron en
el norte de Europa (Inglaterra o Flandes). En el norte de África, los que fueron al
reino de Fez sufrieron todo tipo de maltratos y fueron expoliados, incluso por los
judíos que vivían allí desde hacía mucho tiempo; de ahí que muchos optaran por
regresar y bautizarse. Los que corrieron mejor suerte fueron los que se instalaron en
los territorios del Imperio Otomano, tanto en el norte de África y el Oriente Próximo
como en los Balcanes, después de haber pasado por Italia. El sultán Bayaceto II dio
órdenes para que fueran bien acogidos y exclamó en una ocasión refiriéndose al rey
Fernando: «¿A este le llamáis rey que empobrece sus Estados para enriquecer los
míos?». Este mismo sultán le comentó al embajador enviado por Carlos V «que se
maravillaba de que hubiesen echado a los judíos de Castilla, pues era echar la
riqueza».. 57
[ ]
Como algunos judíos identificaban España, la península ibérica, con la Sefarad
bíblica (término tomado por los sefarditas del fenicio Span, que significa país lejano
o escondido, habida cuenta de la gran distancia que existe entre la península
ibérica, Islas Británicas e Israel, y finalmente hebraizado S'farad), los judíos
expulsados por los Reyes Católicos recibieron el nombre de sefardíes. Estos,
además de su religión, «guardaron asimismo muchas de sus costumbres
ancestrales y particularmente conservaron hasta nuestros días el uso de la lengua
española, una lengua que, desde luego, no es exactamente la que se hablaba en la
España del siglo XV: como toda lengua viva, evolucionó y sufrió con el paso del
tiempo alteraciones notables, aunque las estructuras y características esenciales
siguieron siendo las del castellano bajomedieval. […] Los sefardíes nunca se
olvidaron de la tierra de sus padres, abrigando para ella sentimientos encontrados:
por una parte, el rencor por los trágicos acontecimientos de 1492; por otra parte,
andando el tiempo, la nostalgia de la patria perdida…» 58
[ ]
Estatua de Rambam con sede en Córdoba
Permanencia sefardí
Según el estudio genético «The Genetic Legacy of Religious Diversity and
Intolerance: Paternal Lineages of Christians, jews, and Muslims in the Iberian
Peninsula» de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y la Universidad de
Leicester, liderados por el británico Mark Jobling y publicado por American Journal
of Human Genetics, los marcadores genéticos muestran que un 19,8 % (1 de cada
5) de los actuales españoles y portugueses tienen marcadores de judíos sefardíes
(ascendencia directa masculina para el cromosoma Y, peso equivalente para las
mitocondrias femeninas) y un 10,6 % de musulmanes norteafricanos. Esto implicaría
que el cruzamiento genético (el Y se transmite exclusivamente por línea paterna) de
la mezcla con ancestros judíos en España sería muy alta. 59 Estando la población de
[ ]
origen magrebí concentrada en Galicia, la mayor proporción de ascendencia directa
judía es Asturias con casi un 40 % (2 de cada 5), siendo el componente
norteafricano testimonial (los apellidos son indicadores de ascendencia directa
masculina; el apellido materno se pierde). 60
[ ]
Sefardíes en el Imperio otomano
Familia de sefardíes de Bosnia, siglo XIX.
Judío argelino, fotografiado en 1890.
Artículo principal: Historia de los judíos en el Imperio otomano
Buena parte de los judíos expulsados fueron acogidos en el Imperio otomano, que a
la sazón estaba en su máximo apogeo. El sultán Bayaceto II permitió el
establecimiento de los judíos en todos los dominios de su imperio, enviando navíos
de la flota otomana a los puertos españoles y recibiendo a algunos de ellos
personalmente[cita requerida] en los muelles de Constantinopla. Es famosa su frase:
Gönderenler kaybeder, ben kazanırım: «Aquellos que les mandan pierden, yo gano»
(Pulido, 1993).
Los sefardíes formaron cuatro comunidades en el Imperio otomano, por mucho, más
grandes que cualquiera de las de España; fueron las dos mayores la de Salónica y
la de Estambul, mientras que las de Esmirna y Safed fueron de menor tamaño. Sin
embargo, los sefardíes se establecieron en casi todas las ciudades importantes del
Imperio y fundaron comunidades en Sarajevo, Belgrado, Monastir, Sofía, Ruse,
Bucarest, Alejandría, Edirne, Çanakkale, Tekirdağ y Bursa.
Los sefardíes rara vez se mezclaron con la población autóctona de los sitios donde
se asentaron, ya que la mayor parte de estos eran gente educada y de mejor nivel
social que los lugareños, situación que les permitió conservar intactas todas sus
tradiciones y, mucho más importante aún, el idioma. Los sefardíes continuaron
hablando, durante casi cinco siglos, el castellano antiguo, más conocido hoy como
judeoespañol, que trajeron consigo de España, a diferencia de los sefardíes que se
asentaron en países como Países Bajos e Inglaterra. Su habilidad en los negocios,
las finanzas y el comercio les permitió alcanzar, en la mayoría de los casos, niveles
de vida altos e incluso conservar su estatus de privilegio en las cortes otomanas.
La comunidad hebrea de Estambul mantuvo siempre relaciones comerciales con el
Diván (órgano gubernamental otomano) y con el sultán mismo, quien incluso admitió
a varias mujeres sefardíes en su harén. Algunas de las familias sefardíes más
prominentes de la ciudad financiaban las campañas del ejército otomano y muchos
de sus miembros ganaron posiciones privilegiadas como oficiales de alto rango. Los
sefardíes vivieron en paz durante 400 años, hasta que Europa comenzó a librar sus
dos Guerras Mundiales, con el consiguiente colapso de los antiguos imperios y el
surgimiento de nuevas naciones.
La amistad y las excelentes relaciones que los sefardíes tuvieron con los turcos
persiste aún a la fecha. Un prudente refrán sefardí, que hace alusión a no confiar en
nada, prueba las buenas condiciones de esta relación: Turko no aharva a cidyó, ¿i si
le aharvó?: «Un turco no golpea a un judío, ¿y si en verdad lo golpeó?» (Saporta y
Beja, 1978).
Salónica otomana
Artículo principal: Historia de los judíos de Salónica
La ciudad de Salónica, en la Macedonia griega, sufrió un cambio trascendental al
recibir a casi 50 000 judíos expulsados de España. 61 La ciudad portuaria,
[ ]
anteriormente habitada por griegos, turcos y búlgaros, pasó a tener una
composición étnica a finales del siglo XIX de casi un 65 % de sefardíes. Desde el
principio, en esta ciudad establecieron su hogar gran parte de los judíos de Galicia,
Andalucía, Aragón, Sicilia y Nápoles, de ahí que el judeoespañol tesalonicense se
vea claramente influido por la gramática del gallego y esté plagado de palabras del
italiano. La mayoría de los hebreos de Castilla optaron por ocupar las importantes
posiciones de gobierno disponibles en Estambul, hecho que también se evidencia
en la lengua hablada por los judíos turcos (Saporta y Beja, 1978).
Calle de Ladadika, en uno de los antiguos barrios judíos de Salónica.
En Salónica, había barrios, comunidades y sinagogas pertenecientes a cada una de
las ciudades y regiones de España. Kal de Kastiya, Kal Aragon, Otranto, Palma,
Siçilia, Kasseres, Kuriat, Albukerk, Evora y Kal Portugal son ejemplos de barrios y
sinagogas existentes en la ciudad macedonia a finales del siglo XIX, y son señal de
que los sefardíes nunca olvidaron su pasado ni sus orígenes ibéricos.
Es importante destacar que la presencia hebrea en Salónica fue tan importante que
el judeoespañol se convirtió en lingua franca para todas las relaciones sociales y
comerciales entre judíos y no judíos. El día de descanso obligatorio de la ciudad, a
diferencia del viernes musulmán o el domingo cristiano, era el sábado, ya que la
gran mayoría de los comercios pertenecían a sefardíes. La convivencia pacífica
entre individuos de las tres religiones llegó incluso al establecimiento de relaciones
entre familias de diferentes confesiones, logrando así que hoy en día, muchos de los
habitantes de Salónica cuenten por lo menos a un sefardí entre sus ancestros
(Mazower, 2005).
La comunidad de Salónica, otrora la más grande del mundo y llamada por los
sionistas la Madre de Israel, cuenta hoy con muy escasos individuos, ya que casi el
80 % de sus habitantes fueron víctimas del Holocausto, sin contar las innumerables
personas que emigraron, principalmente a Estados Unidos y Francia, antes de la
Segunda Guerra Mundial, o a Israel con posterioridad.
Destrucción de comunidades otomanas y dispersión
De las antiguas comunidades sefardíes del Imperio otomano poco queda hoy. Se
puede considerar que la primera década del siglo XX es la última década de
existencia «formal» de las comunidades sefardíes, principalmente de las
comunidades asentadas en territorio griego. El movimiento nacionalista que se
suscitó en Grecia, como consecuencia de su movimiento de independencia, ejerció
una influencia considerable en los helenos residentes de Salónica, que a principios
del siglo XX permanecía en manos otomanas.
La derrota del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial significó para las
comunidades griegas el término de sus privilegios y, años más tarde, su total
destrucción. La anexión de Macedonia a Grecia y la importancia que significaba
Salónica para los griegos, puesto que se considera la cuna del helenismo,
desencadenó violentas manifestaciones antisemitas, muchas de ellas encabezadas
por jerarcas de la Iglesia ortodoxa griega, o por miembros de partidos políticos
nacionalistas. «El putrefacto cadáver hebreo se ha enquistado en el cuerpo puro del
helenismo macedonio», afirmaba un panfleto de la época. Se inicia entonces la
salida de muchos sefardíes, nuevamente hacia el exilio en diferentes países
(Mazower, 2005).
La considerable influencia francesa que ejerció la Alianza Israelita Universal sobre
los sefardíes cultos, hizo que muchos de estos emigraran a Francia, mientras que
otro tanto lo hizo a los Estados Unidos. Muchos de estos sefardíes no poseían
ninguna nacionalidad, pues a su nacimiento, fueron registrados como ciudadanos
del Imperio otomano, el cual dejó de existir en 1923. Aunque en algunos casos
Grecia concedió pasaportes y garantías a los sefardíes como ciudadanos del reino,
estos nunca estuvieron vinculados con su nueva «patria». Un sefardí, al emigrar a
Francia, declaró incluso ser de nacionalidad tesalonicense al ignorar la verdadera
(Mazower, 2005).
Por el contrario, las juderías de Estambul y Esmirna no sufrieron mayores cambios
en su situación, dado que al declararse la República de Turquía por Mustafa Kemal
Atatürk, todos ellos continuaron siendo ciudadanos turcos protegidos. La abolición
del Califato por Atatürk significó la secularización del Estado turco, lo cual hizo que
los sefardíes dejaran de pagar el impuesto de dhimmí («gente del Libro»), o de
súbditos no musulmanes. La judería turca permaneció a salvo durante casi todo el
siglo XX y solo desde el establecimiento del Estado de Israel comienza a sufrir una
desintegración paulatina.
Una situación de indiferencia política, por su parte, sufren las juderías de Yugoslavia
y Bulgaria, que por su reducido tamaño nunca fueron objeto de ninguna vejación, y
aún hoy en día subsisten como lo han hecho durante siglos. Caso divergente, la
judería de Bucarest corrió con el mismo destino que la otrora rica y poderosa
comunidad judía de Salónica.
Segunda Guerra Mundial y
Holocausto
A partir del inicio de Segunda Guerra Mundial, la comunidad sefardí de todo el
mundo sufrió un dramático descenso. Muchos de sus integrantes, o bien se
dispersaron por el mundo, emigrando a países como Argentina, Brasil, Venezuela,
México, Paraguay y Chile, o bien perecieron víctimas del Holocausto.
El ascenso al poder de Hitler fue acompañado por muestras más o menos enérgicas
de preocupación y condena por distintos gobiernos. En el caso de España, este
proceso fue prácticamente simultáneo a una campaña acometida sobre todo por los
primeros gobiernos de la República –pero que tenía sus orígenes ya desde la
dictadura de Primo de Rivera– tendientes a presentarse ante la opinión pública
mundial como favorables a la vuelta a España y restitución de la nacionalidad
española a los judíos descendientes de los antiguos expulsados. Esta campaña,
que fue más mediática que real, porque en la práctica los filtros opuestos a las
familias sefardíes que quisieron acogerse a este beneficio fueron generalmente
insalvables, tuvo un importante efecto de llamada en las comunidades judías
sefardíes, pero también en las asquenazíes, que vieron en esta campaña una
posibilidad de escapar a las garras del Tercer Reich. Finalmente, y a pesar de las
gestiones de dirigentes comunitarios como Moisés Ajuelos y otros, que agotaron las
vías administrativas y políticas para la nacionalización de sefardíes, siempre
primaron más las razones de orden interno, y la vuelta de los sefarditas a España,
en ese período, quedó solo en declaraciones que prestigiaron la posición de la
República en el concierto de las naciones, pero sin incidencia real en la vida de los
judíos perseguidos por el nazismo. 62
[ ]
Registro de los judíos de Salónica por las autoridades nazis, julio de 1942; más del 96,5 %
de la comunidad sefardí de la ciudad fue exterminada durante el Holocausto.
La ocupación de Francia por las tropas alemanas en 1940 se tradujo en la
deportación y persecución de todos los judíos residentes, incluidos los recién
emigrados sefardíes. La subsecuente ocupación de Grecia en 1941 supuso la total
destrucción de la judería de Salónica, puesto que más del 96,5 % de los sefardíes
de la ciudad fueron exterminados a manos de los nazis. Michael Molho, citado por
Salvador Santa Puche, da cifras estimadas sobre el dramático decremento de la
población judía en Salónica: de 56.200 individuos a inicios de 1941, a 1.240 a
finales de 1945. Santa Puche, en su publicación Judezmo en los campos de
exterminio, recopila valiosos testimonios de sefardíes de diversas localidades sobre
su experiencia en los campos de concentración en Polonia y Alemania:
Si mos van a matar a todos, a lo manko vamos a murir avlando muestra
lingua. Es la sola koza ke mos keda i no mos la van a tomar / «Si nos van
a matar a todos, al menos vamos a morir hablando nuestra lengua, es lo
único que nos queda y no nos la van a quitar».
Una canción que data de la Edad Media, cuando los sefardíes vivían en España, se
convirtió en una especie de himno para los deportados. Fue interpretada por la
vocalista Flory Jagoda durante el descubrimiento de la placa en lengua
judeoespañola en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, al que
asistieron sobrevivientes y miembros de la comunidad sefardí internacional:
Arvoles yoran por luvyas, i muntanyas por ayres. Ansi yoran los mis ojos,
por ti kerida amante. En tierras ajenas yo me vo murir. Enfrente de mi ay
un anjelo, kon sus ojos me mira. Yorar kero i no puedo. Mi korason
suspira. Torno i te digo: ke va a ser de mi? En tierras ajenas yo me vo
murir. / «Árboles lloran por las lluvias y montañas por los aires, así lloran
mis ojos por ti, querida amante. En tierras ajenas yo me voy a morir, frente
a mí hay un anhelo que con sus ojos me mira; llorar quiero y no puedo, mi
corazón suspira. Vuelvo y digo: 'Qué va a ser de mí? En tierras ajenas yo
me voy a morir'».
A raíz de la pérdida de muchos de los miembros de la comunidad sefardí de los
Balcanes, la lengua judeoespañola entra en un severo período de crisis, ya que se
cuenta con muy pocos hablantes nativos. Algunos de los sobrevivientes del
Holocausto regresaron a Salónica, donde residen en la actualidad. Sin embargo, el
paso del tiempo ha transformado radicalmente la ciudad, puesto que no queda
rastro de la antigua comunidad judía que floreció durante el régimen otomano.
Franco y los sefardíes durante el Holocausto
Artículo principal: Franco y los judíos
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Placa en memoria de Ángel Sanz-Briz en la pared de la embajada española en Budapest
(Hungría).
La política de la dictadura del general Franco respecto de los judíos sefardíes y
asquenazíes que huían de la persecución nazi en la Europa ocupada durante la
Segunda Guerra Mundial estuvo condicionada por la estrecha relación del régimen
franquista con Hitler al menos hasta 1943, año en que los aliados toman la iniciativa
en la guerra. Así, se ordenó a los cónsules de España en Alemania y en los países
ocupados o satélites del Eje que no concedieran pasaportes o visados a los judíos
que lo solicitaran excepto si eran súbditos españoles. Sin embargo,
sorprendentemente la mayoría de los diplomáticos españoles «no hicieron caso a
esta orden» y atendieron a los judíos, especialmente a los sefardíes que se
presentaban en los consulados alegando que tenían el estatuto de protegidos,
aunque este ya no tenía vigencia. "Los nombres de aquellos diplomáticos que,
espontáneamente, a veces contra las instrucciones que recibían de su gobierno,
hicieron cuanto estuvo en su poder para salvar a hombres y familias en peligro de
muerte merecen pasar a la historia para que no caigan nunca en el olvido. Estos
fueron, entre otros, Bernardo Roldán, Eduardo Gasset y Sebastián Radigales,
respectivamente cónsules en París y Atenas; Julio Palencia Álvarez, Ángel Sanz
Briz, encargados de negocios en Bulgaria y Hungría; Ginés Vidal, embajador en
Berlín, y su colaborador Federico Oliván; sin contar con muchos otros funcionarios
de rango más modesto que les ayudaron a esta tarea humanitaria", 63 y que
[ ]
prácticamente no tuvieron problemas posteriores con el régimen.
En 1949, en un momento en que el régimen padecía el aislamiento internacional, la
propaganda franquista intentó reivindicar la idea del «Franco salvador de los
judíos», especialmente de los sefardíes. Esto permitió acusar al recién creado
estado de Israel de ingratitud, ya que acababa de rechazar el establecimiento de
relaciones diplomáticas con España y había votado en la ONU en contra del
levantamiento de las sanciones contra el régimen –para Israel, el general Franco
seguía siendo el aliado de Hitler-. 64
[ ]
Como señala Gonzalo Álvarez Chillida, «el éxito de esta campaña [para la que se
elaboró un folleto traducido al francés y al inglés] fue tan grande que sus
consecuencias pueden verse en la actualidad. Y éxito especialmente en el mundo
judío». 65 Por ejemplo, The American Sephardi, con motivo del aniversario del
[ ]
fallecimiento del Generalísimo Franco, publicó:
El Generalísimo Francisco Franco, Jefe del Estado Español, falleció el 20
de noviembre de 1975. Al margen de cómo juzgarle la Historia, lo que sí
es seguro es que en la historia judía ocupará un puesto especial. En
contraste con Inglaterra, que cerró las fronteras de Palestina a los judíos
que huían del nazismo y la destrucción, y en contraste con la democrática
Suiza que devolvió al terror nazi a los judíos que llegaron llamando a sus
puertas buscando ayuda, España abrió su frontera con la Francia
ocupada, admitiendo a todos los refugiados, sin distinción de religión o
raza. El profesor Haim Avni, de la Universidad Hebrea, que ha dedicado
años a estudiar el tema, ha llegado a la conclusión de que se lograron
salvar un total de por lo menos 40.000 judíos, vidas que se salvaron de ir a
las cámaras de gas alemanas, bien directamente a través de las
intervenciones españolas de sus representantes diplomáticos, o gracias a
haber abierto España sus fronteras. (Haim Avni: Yad Vashem Studies on
the European Jewish Catastrophe and Resistance. Jerusalem, 1970, VIII,
31-68. La España contemporánea y el pueblo judío. Jerusalem, 1975, 292
páginas. Federico Ysart: España y los judíos en la II Guerra Mundial.
Barcelona, 1973, 231 páginas).
En la propagación del mito «Franco, salvador de judíos», se llegó hasta el punto de
que el ministro de Asuntos Exteriores Fernando María Castiella obligó en 1963 a
Ángel Sanz Briz «a mentir a un periodista israelí, diciéndole que lo de Budapest fue
todo iniciativa directa y exclusiva de Franco». 66 Y en una fecha tan tardía como
[ ]
1970, cinco años antes de la muerte del Generalísimo Franco, el Ministerio de
Asuntos Exteriores proporcionó documentación seleccionada al español Federico
Ysart y al rabino estadounidense Chaim Lipschitz para que escribieran sendos libros
en los que continuaron con la apología de la labor desarrollada por el régimen en la
«salvación de los judíos». 67 Así Chaim Lipschitz llegó a afirmar en su libro Franco,
[ ]
Spain, the Jews and the Holocaust:
Tengo pruebas de que el Jefe del Estado español, Francisco Franco, salvó
a más de sesenta mil judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Ya va
siendo hora de que alguien dé las gracias a Franco por ello.
(Declaraciones a la revista Newsweek en febrero de 1970).
El propio régimen franquista reconoció internamente las limitaciones de la política de
«salvación de los judíos» como lo muestra un informe secreto elaborado en 1961
para el ministro de Asuntos Exteriores Fernando María Castiella: 68 [ ]
Durante la guerra, por razones sin duda poderosas, el Estado español aun
cuando prestó eficaz ayuda a los sefarditas, pecó en algún caso de
excesiva prudencia, y es evidente que una acción más rápida y decidida
hubiera salvado más vidas, si bien se pueden cifrar en unas 5.000 las que
figuran en el haber de nuestra cuenta con los judíos.
El mito fue desmontado por las minuciosas y documentadas investigaciones del
profesor israelí Haim Avni (España, Franco y los judíos, publicado en España en
1982), los españoles Antonio Marquina y Gloria Inés Ospina, autores de España y
los judíos en el siglo XX. La acción exterior (1987), y, más recientemente, por el
alemán Bernd Rother (Spanien und der Holocaust, 2001; traducido al español en
2005 con el título Franco y el Holocausto). 67 Este último ha destacado que "la
[ ]
contradicción española radica en que España no quería tolerar la persecución de
sus judíos, pero, por otra parte, no estaba dispuesta a permitir su inmigración y
carecía de una política clara al respecto". 69
[ ]
A pesar de todo, como ha destacado Gonzalo Álvarez Chillida, el mito se resiste a
desaparecer y "se ha convertido casi en un lugar común", 67 como lo prueban los
[ ]
siguientes testimonios de políticos y dirigentes judíos:
Shlomo Ben Ami, ministro de Asuntos Exteriores de Israel y Embajador de Israel en
España:
El poder judío no fue capaz de cambiar la política de Roosevelt hacia los
judíos durante la Segunda Guerra Mundial. El único país de Europa que
de verdad echó una mano a los judíos fue un país en el que no había
ninguna influencia judía: España, que salvó más judíos que todas las
democracias juntas. (Declaraciones a la revista Época en 1991).
Golda Meir, primera ministra de Israel, declaró siendo ministra de Asuntos
Exteriores:
El pueblo judío y el Estado de Israel recuerdan la actitud humanitaria
adoptada por España durante la era hitleriana, cuando dieron ayuda y
protección a muchas víctimas del nazismo. (Debate en el Parlamento
israelí, Knesset, el 10 de febrero de 1959).
Israel Singer, Presidente del Congreso Mundial Judío:
La España de Franco fue un refugio importante de judíos que se
arriesgaron a venir, escapando de la Francia de la libertad, la fraternidad y
la igualdad. No quiero defender a Franco, pero en la Segunda Guerra
Mundial muchos judíos se salvaron en España e ignorarlo es ignorar la
historia. (Entrevista en El Mundo, 17 de diciembre de 2005).
Sigue abierto, sin embargo, el debate sobre el alcance de la política franquista
respecto de los judíos que huían del Holocausto. El hispanista francés Joseph
Pérez, a la pregunta que él mismo se formula "¿se habrían podido salvar más judíos
si el gobierno español se hubiera mostrado más generoso, aceptando las
sugerencias de sus cónsules en la Europa ocupada por los nazis?", responde
"desde luego" y añade a continuación: "Hasta 1943… Madrid no quiso
complicaciones con Alemania e incluso después de aquella fecha se prestó a
colaborar con agentes nazis". No obstante, Pérez concluye: "a pesar de todo, el
balance global es más bien favorable al régimen: no salvó a todos los judíos que
pedían ayuda, pero salvó a muchos. Así y todo, es muy exagerado hablar, como
hacen algunos autores, de la judeofilia de Franco…". 70 [ ]
La valoración de Pérez no es compartida por Gonzalo Álvarez Chillida. Según este
historiador, a los judíos se les permitió atravesar España, «precisamente porque se
trataba de tránsito, sostenido económicamente, además, por los aliados y diversas
organizaciones humanitarias», «pero había que impedir por todos los medios que
permanecieran en el país, como se ordenó reiteradamente desde El Pardo. Por ello
el mayor problema se planteó con los cuatro millares de judíos españoles, que los
alemanes estaban dispuestos a respetar siempre que fueran repatriados por
España». A pesar de que ya tenía algún conocimiento del exterminio judío, «Franco
mantuvo inalterado su criterio de que estos ciudadanos españoles, por ser judíos,
tampoco podían permanecer en su propio país. Cómo convencer a los aliados de su
evacuación fue más complejo, hubo muchas dilaciones que los alemanes aceptaron,
y, finalmente, el régimen salvó a menos de la cuarta parte. […] Y no sólo eso. Una
vez derrotada Alemania… [el ministerio de Asuntos Exteriores] ordenó que se
consideraran plenamente nulos todos los documentos de protección otorgados
durante la guerra. Sólo aquellos judíos que demostrasen poseer la ciudadanía
española en toda regla serían ayudados a regresar a sus antiguos hogares, pero
bajo ningún pretexto podrían entrar en España. […] Muchos judíos que se salvaron
a través de España guardan un lógico recuerdo de agradecimiento hacia Franco.
Los que fueron devueltos a Francia o aquéllos que fueron abandonados por no
reconocérseles la nacionalidad, en su inmensa mayoría no pudieron guardar
recuerdo alguno». 71
[ ]
Sefardíes en la actualidad
La comunidad sefardí, hoy en día, es mucho más numerosa en el Estado de Israel,
donde hubo desde tiempos otomanos una comunidad en Safed, Galilea. En la
actualidad, existen comunidades en las ciudades de Tel Aviv, Haifa y Jerusalén.
Tienen su propia representación en la Knéset e incluso un rabino actúa como jefe de
la comunidad, Shlomo Amar. El partido religioso sefardí Shas es una de las
principales fuerzas políticas en Israel y la fuerza «confesional» más numerosa.
La sinagoga Abuhav, edificada en el siglo XVI por sefardíes en Safed (Israel), una de las
más importantes de la ciudad.
La destrucción de casi toda la comunidad sefardí en el Holocausto originó en gran
medida una disminución sustancial en la población hablante de lengua
judeoespañola. Esto llevó a muchos miembros de la comunidad sefardí, esparcida
principalmente en América e Israel, a intentar preservar la lengua, institucionalizarla
y promover actividades científicas y culturales en torno a ella. Israel funda, a
iniciativa del presidente Isaac Navón, la Autoridad Nasionala del Ladino, órgano
encargado del estudio del judeoespañol, su protección y conservación. Esta
institución edita periódicamente la revista Aki Yerushalayim, totalmente impresa en
judeoespañol y que contiene artículos de interés para la comunidad sefardí. El
Instituto Benito Arias Montano de Madrid publica también una revista de corte
similar, titulada Sefarad.
En Estados Unidos, destaca la Fundación para el Avance de los Estudios y la
Cultura Sefardíes (Foundation for the Advancement of Sephardic Studies and
Culture — FASAAC), en donde trabajaron activamente personajes como Albert
Matarasso, Mair José Benadrete, Henry V. Besso y David Barocas, eruditos de la
cultura sefardí. Esta institución posee un amplio archivo de fotografías y
documentos para investigadores.
España
En 1982, el Gobierno español estableció el reconocimiento de la nacionalidad a los
sefardíes que demostraran una clara vinculación histórica con el país. Este
reconocimiento sirve hasta el día de hoy para reducir sustancialmente el plazo de
residencia legal en España requerido para la obtención de la nacionalidad española
por naturalización (vía ordinaria). 72 Con esta disposición, al igual que en el caso de
[ ]
los nacionales originarios de Iberoamérica, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial y
Portugal, se reconoce el vínculo histórico, lingüístico y cultural del residente con
España, requiriendo un plazo de dos años de residencia legal en el país frente a los
diez años de la disposición general. Además, en estos supuestos se admite la
conservación de la nacionalidad de origen del solicitando, mientras que por norma
general no se permite la doble nacionalidad.
Más allá del proceso de naturalización, desde finales de los años 1990, los sefardíes
(reconocidos por medio de dicho proceso) han podido obtener la nacionalidad
española por carta de naturaleza siempre y cuando se hayan probado sus
«profundos e intensos lazos emocionales, históricos y afectivos con el Reino de
España» o se haya demostrado «la conservación de la tradición judeoespañola»
(sin el requisito de residencia). 73 Este tipo de procesos se llevan a cabo a discreción
[ ]
del Consejo de Ministros, otorgándose la resolución mediante Real Decreto. 74 Entre
[ ]
2006 y 2010, las autoridades españolas concedieron 698 cartas de naturaleza a
sefardíes, 73 un número que cayó drásticamente en los tres años seguidos, con un
[ ]
total de 121 concesiones. 75 El historiador y político israelí Shlomo Ben Ami, quien
[ ]
fue el segundo embajador de Israel en España, obtuvo la nacionalidad española por
esta vía. 76
[ ]
A mediados de 2015 se aprobó la denominada «ley de sefardíes» (oficialmente, Ley
12/2015), que resolvía conceder la nacionalidad española a aquellas personas que
pudieran probar su ascendencia sefardí mediante una serie de requisitos,
comprobación en los registros existentes y autentificación por parte de la Federación
de Comunidades Judías. 77 Aunque de carácter temporal, se trataba de un
[ ]
procedimiento más institucionalizado para el reconocimiento de los sefardíes como
españoles de origen (a diferencia de las dos formas anteriores que son
nacionalidades derivativas). Aunque se ha criticado por motivo de su complejidad en
comparación con leyes similares, como la portuguesa, y lo exhaustivo de la
tramitación y cumplimiento de los requisitos (que en principio incluían dos viajes a
España), 78 de los aprox. 239 000 solicitudes cursados en el plazo de su vigencia
[ ]
(junio de 2015 a octubre de 2019), para finales de 2022 se habían concedido 64 702
nacionalidades en virtud de esta ley. 79 [ ]
Además de las diversas iniciativas que mantienen la memoria de estas personas, 80 [ ]
el rey Felipe VI acogió a esta comunidad presidiendo un acto solemne celebrado en
el comedor de gala del Palacio Real de Madrid con motivo de la Ley 12/2015 «en
materia de concesión de nacionalidad española a los sefardíes originarios de
España». 81 Diversos medios se hicieron eco de la noticia, tanto en medios
[ ]
generalistas 82 83 como en medios especializados. 84 85 86
[ ][ ] [ ][ ][ ]
Iberoamérica
En Iberoamérica existen templos y cementerios sefardíes en las principales
comunidades, que paulatinamente se entrelazan y cooperan con las comunidades
asquenazíes. Además, la Federación Sefaradí Latinoamericana (FeSeLa) es la
asociación voluntaria de instituciones sefaradíes con presencia en Argentina, Brasil,
Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay, Venezuela y en la Florida, Estados Unidos.
FeSeLa forma parte de la Federación Sefaradí Mundial, promueve la unidad del
pueblo judío y la difusión de la cultura sefardita.
En pro de la preservación de la cultura sefardí, las emisoras de radio Kol Israel y
Radio Exterior de España emiten programas en lengua judeoespañola y dedican
gran parte del tiempo a la divulgación de los eventos en favor de la cultura.
Recientemente, el Instituto Cervantes de Estambul, en colaboración con la
comunidad sefardí residente en la ciudad, imparte cursos de judeoespañol de
manera regular. La Fundación Francisco Cantera Burgos en la ciudad española de
Miranda de Ebro posee la mayor biblioteca en temas sefarditas y hebraicos de
Europa, y una de las mayores del mundo.
Apellidos sefardíes
Los judíos sefardíes poseen un repertorio amplio y diverso de apellidos, algunos de
los cuales se originaron en la península ibérica antes de la expulsión de 1492. Otros
fueron adoptados posteriormente, ya fuera por familias de marranos durante las
conversiones forzadas o por quienes retornaron al judaísmo en sus nuevos centros
de migración. Asimismo, muchos apellidos sefardíes se crearon o adaptaron en los
países donde se establecieron. 87
[ ]
Los topónimos constituyen una categoría destacada, con numerosos apellidos
vinculados a lugares concretos de España y Portugal. 88 Así, apellidos como
[ ]
Algranati, Almanzi, Bejerano, Carvajal, Castro, León, Navarro, Robles, Saragoti o
Toledano proceden de localidades españolas, mientras que los de origen portugués
incluyen Almeida, Carvallo, Miranda y Pieba. 88 89 Otra categoría frecuente son los
[ ][ ]
apellidos patronímicos, derivados del nombre del padre. 88 Estos suelen incorporar
[ ]
prefijos con el significado de «hijo de», como el hebreo ben (atestiguado ya en la
Biblia), el arameo bar (propio de las épocas talmúdica y gaónica) o el árabe ibn.
Inicialmente utilizados como fórmulas de filiación, con el tiempo pasaron a
consolidarse como apellidos. Así, Ibn Dana dio lugar a Abendana, y Benelisha («hijo
de Elisha / Elías») se transformó en Belish. 88 Otro ejemplo es Behar, originado como
[ ]
acrónimo hebreo de ben kavod rabbi («hijo del honorable rabino»), que en un
principio iba seguido del nombre del rabino, pero más tarde se fijó como apellido
familiar. 89
[ ]
Un tercer grupo lo conforman los patronímicos tomados de cristianos, que en el uso
judío a menudo se convirtieron en artificiales y perdieron su función patronímica. 87
[ ]
Ejemplos de ello son Rodríguez, Pérez y Méndez, probablemente adoptados por
judíos debido a su amplia difusión en la sociedad hispana, sin relación con un
antepasado concreto. 87 De forma similar, algunos apellidos sefardíes del norte de
[ ]
África, como Bencassem, Benjamil o Boukhris, proceden de nombres árabes
comunes entre musulmanes, lo que sugiere que también fueron tomados de familias
vecinas. 87
[ ]
Entre los principales tipos de apellidos españoles se encuentran:
● Patronímicos: Abendana / Ibn Dana, Abenmenasse, Aben Schoschan,
Abensour / Abensur, Abitbol, Abu Zimra, Aboab, Abravanel, Behar (Ben
Kevod Rabbi, «hijo del honorable rabino», en hebreo), Ben Ezra, Ben
Forado, Ben Habib, Ben Sanchi, Benveniste, Sánchez (de Sancho),
Ramírez (de Ramiro), González (de Gonzalo), así como Martín, Alonso o
Marín.
● Toponímicos: relacionados con un lugar de origen o residencia, como
Alfandari (Alfambra), Algranati (Granada), Alkalai (Kalai, Madrid), Almanzi
(Almansa), Arroeste, Bejerano (Béjar), Cordova / Córdoba / Cordovero
(Córdoba), Davila (Ávila), De Seville, Murciano (Murcia), Najara (Nájera),
Saragoti (Zaragoza), Toledano (Toledo)
● Geográficos: inspirados en accidentes o elementos del paisaje que
identificaban a una familia dentro de una localidad, como De la Fuente,
Del Pozo, Del Río, Ríos, Montes, Plaza o Calle.
● Descriptivos: que aluden a características físicas o de personalidad,
como Cano, Calvo, Moreno, Pardo, Rubio o Petit.
● De oficios o profesiones: como Guerrero, Tinajero, Barbero, Barragán,
Cubero, Zapatero, Ferrer, Ballesteros o Carretero.
El historiador Julio Caro Baroja, en su obra Los judíos en la España moderna y
contemporánea, advirtió que «aparte de conservar con celo apellidos desaparecidos
hace mucho en España, o que, por el contrario, les son comunes con cristianos
viejos de los que aquí pueden vivir (éste el de los apellidos, es terreno muy
resbaladizo, y en el que muchos pueden dejarse llevar por la pasión
fácilmente...)». 90
[ ]
En el apéndice X de la obra Apellidos de conversos se transcribe un manuscrito de
la Biblioteca Nacional que aborda el problema de los apellidos en Aragón: 91
[ ]
Es de saber, que cuando los moros y judíos se bautizaron por mandado de
los Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel, muchos hombres
principales, para aficionarlos a que de mejor gana lo hiciesen, les ponían
sus nombres, de donde ha sucedido que ahora los sucesores de aquellos
hombres principales tienen su limpieza en disputa, por ver que se hallan
confesos de su apellido.
En este documento se citan casos como los de los Samaniego, Mendoza, Señores
de Sangarrén o Don Domingo Ram, obispo de Huesca, quienes cedieron sus
apellidos a conversos bautizados.
Es cierto que los judíos adoptaron tradicionalmente apellidos inspirados en
personajes bíblicos, aunque estos también son comunes entre musulmanes y
cristianos. Asimismo, emplearon motivos naturales, nombres de metales, piedras
preciosas, sustancias y colores como base para apellidos. 92 [ ]
No es posible determinar con certeza si un apellido concreto es de origen judío
únicamente por su uso actual. El hecho de que una persona judía porte un apellido
no implica necesariamente que dicho apellido tenga un origen sefardí, ni que todas
las personas que lo lleven compartan ese origen. El análisis debe realizarse en
sentido inverso: solo cuando un apellido español documentado históricamente como
judío se conserva —aunque sea modificado— en un individuo, puede hablarse con
fundamento de herencia sefardí.
Sinagogas y familias relacionadas
● Mayor (Mallorca) — Cuenca, Ferrera, Arotchas, Baraja, Ben Mayor,
Torres, Francés.
● Provincia (Provence) — Yeoshua, Barbero, Barouch, Menachem,
Eskenazy, Haim, Pitchón, Paladino.
● Estrouk (León) — Pinto, Chiniyo, Aragon, Faradji, Agas, Agasi.
● Bet Aharon (Galicia) — Cassouto, Pardo, Saragoussi, Toledano, Franco,
Avayou, Israel, Leal, Sadoc, Zadoq, Cadoc, Cadoche, Cadoches, Cados,
Kados, Cadosch, Kadosh, Qadosh, Lugo, Villegas.
● Aragón (Aragón) — Chiniyo, Pinto, Azouz, Hanania, Yona, Olivan, Levi,
Sarfati.
● Portugal (Lisboa) — Melo, Ferreira, Antunes, Raphael, Pereire, Paraira,
Arari, Rangel, Miranda, Boueno, Hernández, Pera, Pérez, Pinto, Preciado,
Santo, Vilar, Cobra.
● Portugal (Tomar) — Sapoznik (Zapatero), Zacuto, Schwarz
● Evora (Evora) — Pinto, Ovadia, Attias, Rouvio, Ergas, Amarillio, Bivas.
● Shalom (Extremadura) — Molho, Pérez, Benveniste, Albukerk, Alviz,
Kuriat, Litcho, Saloum, Alvo, Parra, Pero, Perero, Perera.
● Catalan Hadash (Cataluña) — Parés, Perer, Shemtov, Sento, Santob,
Ravel, Ravell, Santo, Santos.
● Sicilia (Sicilia) — Ouziel, Berakha, Hazan, Hassan, Segoura, Shami,
Shaban, Sossa, Maia, Menashe, Haver, Levi.
● Calabria (Calabria) — Profeta.
● Toledano (Tapiero) — Días, Díaz, Cohen.
● Italia Hadash (Roma) - Kalonymus, Calimano, Shemtob, Ravelli.
Cultura sefardí
Arte sefardí
Artículo principal: Arte sefardí
Literatura sefardí
Gazeta de Ámsterdam, Países Bajos, 12 de septiembre de 1672. Los hebreos de
Ámsterdam imprimían un periódico que muestra, en primera plana, el interés de la
comunidad judía por lo que sucedía en ese entonces en Madrid y, leía además las noticias
en español—después de 180 años de haber sido expulsada de España (1492; Beth
Hatefutsoth).
Véanse también: Categoría:Literatura en judeoespañol y Escritores hispanohebreos.
Escribiendo en español se desarrolló una comunidad literaria en el Ámsterdam del
siglo XVII (José Penso de la Vega, Miguel de Barrios, Nicolás Oliver Fullana, Isabel
Correa, Isaac Cardoso, Isaac Orobio de Castro, Castro Tartas -La Gazeta de
Ámsterdam, entre 1672 y 1702-, Juan de Prado, Benito de Espinosa).
En hebreo escribió el cabalista Sabbatai Zevi, que fue considerado «mesías» por
sus seguidores y dividió a la comunidad judía. 93
[ ]
En latín escribieron Uriel da Costa y Spinoza, y en inglés el dramaturgo y director
teatral David Belasco.
Música sefardita
La música sefardí o sefardita nace de los judíos españoles instalados en Castilla y
Aragón que adaptan canciones populares castellanas hasta su expulsión en tiempos
de los Reyes Católicos, siendo una fusión de la música árabe y la cristiana. Árabe
en el ritmo y los instrumentos y cristiana por el idioma en que se cantaban, que era
el castellano. La temática más corriente de las canciones sefardíes es la amorosa,
aunque también destacan las canciones de cuna y las de boda.
Por lo tanto, cuando se habla de música sefardí como tal no se puede hablar de un
género nuevo, sino de una adaptación a su medida de unas melodías ya existentes
que hicieron los judíos llegados a España, pero que ganaron con la llegada de los
sefardíes en riqueza rítmica e instrumental. 94 95 96
[ ][ ][ ]
Los sefardíes, al ser expulsados de España, llevaron su música y tradiciones a
Turquía, Grecia y Bulgaria, países donde se establecieron principalmente. Han
sabido mantener las canciones en castellano que heredaron de sus antepasados
ibéricos pese al paso de los siglos y añadir palabras propias de cada idioma
autóctono.
Con la música sefardí que se sigue practicando en el Mediterráneo oriental en la
actualidad podemos hacernos una idea de cómo sonaba esta música en la Edad
Media.
Gastronomía sefardí
Artículo principal: Gastronomía sefardí
Corresponde al conjunto de costumbres culinarias de los judíos sefardíes. Las
características de la gastronomía sefardí van íntimamente ligadas a las prácticas del
judaísmo. Se puede decir que forma parte integrante de la gastronomía
mediterránea debido al uso que hace de los ingredientes de esta zona de Europa
añadiéndole algún tinte de misticismo a la elaboración de algunas recetas
tradicionales. Posee influencias claras de la cocina árabe y con el devenir de los
años ha adquirido influencias de la cocina turca. 97 [ ]
Véase también
● Filosefardismo
● Idioma judeoespañol
● Expulsión de los judíos de España en 1492
● Judaísmo catalán
● Judaismo Libanes
● Chuetas
● Fundación Francisco Cantera Burgos
● Asquenazíes
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parte considerable de la Biblia de Burgos, el manuscrito es también
designado "Damascus Keter" (Jerusalén, Biblioteca Nacional de Israel, Ms.
Heb. 790). Keter implica que se trata de un volumen que comprende (o
comprendía) una versión completa de cada uno de los libros bíblicos hebreos
de la Torá; Damascus hace referencia a la ciudad donde la Biblia de Burgos
era preservada y de donde llegó a la mencionada biblioteca hebrea.
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Portugal, Galicia (Galatia in northwest Spain) and Britain. According to Strabo
(1;3;2 & 3;5;5) and Pliny, most of Spain had formerly been settled by the
Phoenicians. The Assyrians broke the Phoenician monopoly on tin through
conquering the Phoenicians and gaining control over their sources. The
Assyrian Empire was then flooded with tin at reduced prices. Western Europe
especially britain and Spain possessed minerals (tin, silver, gold) for which
there was an inexhaustible demand in the east. In the eastern Mediterranean
Greek merchant colonies were established and encouraged to replace the
Phoenicians. The Phoenician and Israelite mercantile operations were
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Enlaces externos
● Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre los
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● Judíos del Magreb: historia y cultura de las comunidades judías
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● Jewish Encyclopedia: Spain (en inglés)
● Casa Sefarad-Israel, instrumento de diplomacia pública española
● Sefardíes Cultural (en inglés y castellano)
● FASSAC (en inglés)
● Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 1990
● "Sefardíes españoles, 522 años después", La Vanguardia, 16 de febrero
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● Ley 12/2015, de 24 de junio, en materia de concesión de la nacionalidad
española a los serfadíes originarios de España
● Tras los pasos de los sefardíes, los judíos de Andalucía
● Israel aceptó constituir la Academia del Judeoespañol, que será parte de
la Asociación de Academias de la Lengua Española (Boletín Informativo
Digital de la Academia Argentina de Letras, diciembre de 2018) (página
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● Entrevista a Pilar Almalé: viola da gamba y música sefardí.
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