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Vida cotidiana en Culiacán y el Porfiriato

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PORFIRIATO, REVOLUCIÓN Y VIDA

COTIDIANA EN CULIACÁN

Dr. Francisco Padilla Beltrán

Cuadernos de Divulgación
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Instituto Municipal de Cultura Culiacán
PORFIRIATO, REVOLUCIÓN Y VIDA
COTIDIANA EN CULIACÁN

Dr. Francisco Padilla Beltrán

HONORABLE AYUNTAMIENTO DE CULIACÁN


INSTITUTO MUNICIPAL DE CULTURA CULIACÁN
Serie
Cuadernos de Divulgación
Instituto Municipal de Cultura Culiacán

Primera Edición, 2016

PORFIRIATO, REVOLUCION Y VIDA PORFIRIATO, REVOLUCIÓN Y VIDA


COTIDIANA EN CULIACÁN
COTIDIANA EN CULIACÁN

© Francisco Padilla Beltrán


© Honorable Ayuntamiento de Culiacán
Dr. Francisco Padilla Beltrán
Instituto Municipal de Cultura Culiacán
Porfiriato, revolucion y vida
cotidiana en Culiacán

Presentación:
La Revolución es uno de los periodos más interesantes de la historia
de México, y no se diga de nuestro Estado, transformó a jóvenes y
hombres comunes y corrientes en verdaderos líderes que cambiaron
la historia de sus lugares de residencia. En Sinaloa, se distinguieron;
Ramón Fuentes Iturbe, Juan Banderas, Herculano de la Rocha, Ángel
Flores, Clarita de la Rocha, Gustavo Garmendia, Rafael Buelna, Felipe
Riveros, Juan Carrazco, Felipe Bachomo, y muchos más, que al fragor
del combate dieron muestras de su valor liderazgo y astucia.

El doctor Francisco Padilla Beltrán, con “Porfiriato, Revolución y Vida


Cotidiana en Culiacán” nos abre una ventana a esa época con olor a
pólvora. Nos habla de las distracciones y frivolidades que la sociedad
porfiriana tenía en esos ayeres y cómo, la Revolución vino a cambiar
totalmente la vida de nuestros sinaloenses de principios del siglo XX.

Para el Instituto Municipal de Cultura Culiacán, es un verdadero


placer presentar a nuestros lectores de la colección de “Cuadernos de
Divulgación” este escrito del Dr. Francisco Padilla Beltrán.

Juan Salvador Avilés Ochoa


Director del Instituto Municipal de Cultura Culiacán

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Porfiriato, revolucion y vida
cotidiana en Culiacán

Porfiriato

La Villa de San Miguel, por su ubicación geográfica, una vez fundada


se convirtió en base de apoyo para continuar y ensanchar la conquista
española. Fue punto de convergencia de militares y religiosos en busca
de nuevos espacios para instalar hombres, ciudades y lenguas. Esta
situación hizo del lugar un asentamiento que formó el molde único
y provisorio del edificio urbano. Aquí el mestizaje biológico creó
progresivamente una sociedad colonial en donde se amalgamaron
costumbres y tradiciones americanas y españolas, de las cuales
indudablemente las que prevalecieron fueron estas últimas.

Durante la Colonia se forja el rostro y la sustancia de la ciudad, es decir,


se construye el espacio urbano con sus instituciones y el ambiente
humano. La ciudad, al igual que otras del noroeste, fue construida de
acuerdo con la modelo renacentista; dispuesta a escuadra con plaza
central, su iglesia y su ayuntamiento. Es ésta la ciudad que heredaremos
en el México independiente, pero también el enfrentamiento y
acoplamiento permanente de intereses y de distintos modos de vida de
sus habitantes. En ella se comienza a forjar una nueva cultura que ya no
es del todo la de España, sino hispanoamericana.

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Porfiriato, revolucion y vida
Cuadernos de Divulgación
cotidiana en Culiacán

Sin embargo, la ciudad de Culiacán como villa colonial y la vida de Pero la afirmación de esta modernidad, que estaba vinculada con el
sus habitantes estuvo sujeta a la turbulencia social que sacudió al desarrollo del capitalismo, si bien trajo una visión urbanística novedosa
país durante gran parte del siglo XIX, las asonadas continuas entre y nuevas formas de vida, más a tono con las novedades que llegaron,
conservadores y liberales impedían a sus habitantes dedicar sus alteraron otras, sobre todo aquellas que tenían que ver con la ciudad
energías a construir de mejor manera su ciudad y disfrutar de ella; antigua, costumbres y tradiciones arraigadas. El historiador Enrique
la mentalidad y vitalidad de sus élites está concentrada en querer Krause señala que “México es un país en permanente conflicto entre la
imponer un determinado modelo de país a través de la guerra, no tradición y la modernidad: orientada hacia ésta, arraigada en aquella”.
había seguridad para vidas ni para propiedades. El periodista Francisco
Gómez Flores, que llegó a Culiacán por primera vez en 1856, señala Tratar de ubicar en este primer apartado (hasta donde se pueda
en su libro Narraciones y caprichos que “la ciudad se componía de en éste modesto trabajo), este conflicto expresado entre la visión
caserones ruinosos, solares escuetos, cercos desvencijados y páramos, modernizadora del profiriato y la vida cotidiana heredada del siglo
que no existían más edificios dignos de mención que el seminario, la XIX, es nuestro objetivo medular.
Casa de Moneda y la antigua parroquia de construcción indefinida, y
que su población había descendido a causa de las guerras”. Sobre la vida Al empezar la década de 1890, las élites y la clase media de Culiacán
cotidiana de sus habitantes no hace ninguna alusión, lo que supone su por primera vez empezaron inquietarse por la imagen de la ciudad y
banalidad. los problemas que ocasionaba su estructura urbana, el crecimiento de
la población y su cotidianidad. La anarquía de sus trazos urbanísticos
La llegada del porfiriato significó para la ciudad un cambio de perfil era un serio problema que había sido heredado desde la colonia; los
en todos los sentidos; urbanísticos, políticos, sociales. La estabilidad, españoles y más tarde los criollos construyeron y reconstruyeron a su
“la paz” y el progreso que trajo consigo el nuevo régimen hizo que sus manera esta ciudad a lo largo del río Tamazula hasta su confluencia con
habitantes y las élites buscaran establecer nuevos ritmos duraderos de el Humaya.
sus vidas, los nuevos espacios urbanos ya no servirían para la revuelta,
la asonada y el cuartelazo, sino para el goce y el relax de la vida. Se habían trazado calles de formas muy irregulares y demasiado
angostas. Sólo existían algunos edificios de importancia, como lo
Y así fue, los nuevos cambios que se plantearon en todos los órdenes señalara más atrás Gómez Flores. Hacia fines del siglo XIX, la ciudad
tuvieron que ver con la nueva visión modernizadora que permeaba comenzó a transformarse, surgieron los primeros intentos serios por
en la élite porfiriana regional. A partir de aquí la ciudad comenzó a construir nuevas construcciones con la intensión de contar con una
adquirir una nueva personalidad industrial, comercial y agrícola que ciudad para vivirla y disfrutarla en el marco de paz y trabajo que se
la puso en el camino para conseguir su hegemonía regional y una pregonaba en el país.
mayor presencia política nacional. Consecuentemente, estos cambios
desencadenaron la búsqueda de nuevos modelos alternativos de Fue así como en el cabildo comenzaron a llegar iniciativas para
existencia que simbolizaran la modernidad. iniciar nuevas construcciones con un estilo más acorde con las
nuevas tendencias arquitectónicas que venían configurando un nuevo

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Cuadernos de Divulgación
cotidiana en Culiacán

proceso urbanístico en el país. En el noreste, comenzó a tomar forma de tres mil pesos en el valor de los terrenos, constituir una empresa y
esta ciudad como centro de actividad productiva, comercial, político, nombrar un consejo administrativo. La intención de construir el teatro,
religioso y cultural. Así, se construyeron con majestuosidad varios además de redituarle ganancias, era que la élite y la población pudieran
edificios importantes que por fortuna aún conservamos y otros que por presumir un espacio, igual al que tenían las grandes ciudades, en donde
desgracia ya no están. Con la urbanización llegó también a la ciudad pudieran disfrutar, la ópera, zarzuela, obras dramáticas y otro tipo de
la luz eléctrica, el telégrafo, el servicio de drenaje y el agua potable. En espectáculos.
el diseño de un nuevo tipo de ciudad no podía faltar aquello que le da
movilidad y funcionalidad a la sociedad; el transporte; la llegada del
ferrocarril generó grandes expectativas en la población.

El paso de villa colonial a una ciudad más urbana y con algunas señas
de modernidad vino también a modificar la cotidianidad de sus
habitantes; se asumieron nuevos modelos de vida y esto se reflejó en una
aculturación insidiosa que empezó a reproducirse en todos los sentidos
y en todas las direcciones. Los vecinos “debidamente registrados “y
conocidos de la ciudad tuvieron que vivir de manera distinta a como
lo venían haciendo. El gobernador Francisco Cañedo, sus amigos (la
élite porfirista) y una incipiente intelectualidad (periodistas, abogados,
maestros) intuían que su posición social les hacía merecedores de
gustos, entretenimientos y distracciones más recomendables. Fueron
ellos los que concibieron que la ciudad debería de tener gustos más
refinados, tal y como se venía haciendo en otras ciudades de país. Teatro Apolo, Urbanismo del siglo XIX en Culiacán.

En 1980 el empresario Manuel Clouthier decidió construir un teatro Antes de la inauguración del ostentoso teatro, los habitantes de la
en la ciudad, con tal propósito mandó traer al ingeniero Luis F. Molina población ya tenían una arraigada vocación teatral, el mismo periodista
(quien se casaría con Teresa de la Vega hija de una de las familias Francisco Gómez Flores, que era considerado también como crítico de
notables de la ciudad) que con el tiempo se convertiría en el ingeniero teatro, señalaba que la ciudad estaba en esta materia (tal vez exageraba)
de la ciudad. Para iniciar la construcción le solicitó al gobierno el Estado a la altura de la coronada Villa de Madrid del siglo de oro de las letras
la cantidad de diez mil pesos. castellanas. Se admiraba como los culichis, debido al aislamiento que
provocaba la situación geográfica de la región, suplían la ausencia de
Según actas de cabildo, el empresario aprovechaba la ley emitida en compañías teatrales con iniciativas cradoras de individuos y grupos
1889 y 1890, en la cual el gobierno se comprometía apoyar todo tipo de vecinos de las familias distinguidas de la ciudad. Algunos de estos
de espacios culturales y el solicitante acreditaba la cantidad no menor individuos era el Doctor Ponce de León y Ruperto L. Paliza. Estos,

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cotidiana en Culiacán

siguiendo e imitando a los dramaturgos europeos presentaban obras las llamaba él. Se trataba de mujeres de las familias notables. Ellas
como: La pasionaria, Las gracias de Gedeón, La hija Única, Levantar representaban la presencia en la ciudad de un nuevo modelo femenino:
muertos, Para mentir a las mujeres, etc. A demás editaban una revista suaves miembros y cintura estrecha, caderas escurridas y busto
dedicada al comentario teatral. menguado, la típica moda que prevalecía en las altas esferas del país e
imitación extralógica de las europeas.
Está registrado que antes de la construcción del teatro Apolo existía un
teatro de madera y petates, este se ubicaba en el patio sur del edificio Este segmento elegante y altanero se reunía en los bailes y saraos
que hoy ocupa la Universidad Casa Blanca. Este teatro improvisado se privados, en las fiestas de despedida y recibimientos de los viajes
le llamó Ángela Peralta y el populacho, dice Francisco Verdugo Fálquez, que hacía el gobernador a la ciudad de México y en las celebraciones
lo bautizó como Ángela petates. patrióticas que se hacían en el edificio del ayuntamiento. Ahí entre
taponazos de champagne y notas de Madame Argot tocadas por las
La inauguración del nuevo teatro, considerado por el gringo, J.R orquestas locales, las damas intercambiaban miradas con los caballeros
Southworth, como uno de los mejores de México, se convirtió para la enfundados en su “jaquets”, los de “levas” los llamaba el populacho,
élite porfiriana y para la incipiente intelectualidad en un símbolo de la según Verdugo Fálquez.
modernidad y representaba la necesidad profunda de llenar el vacío
cultural que acompaño a gran parte del siglo XIX y que a finales del Junto a esta sociedad blanca, orgullosa, jactanciosa, estaba el mundo
mismo e inicios del XX volvía a querer encontrar respuesta inmediata del populacho y a quienes el profiriato también envolvió en su ola
en Europa. modernizadora alterando su cotidianidad. Los cambios de esta
cotidianidad estaban en gran medida determinados por las decisiones
Tal vez se exagere al señalar las exigencias culturales de la élite porfiriana, que tomaba el cabildo municipal (compuesto en su gran mayoría por
no así de la intelectualidad, de la que más adelante hablaremos, puesto elementos de la misma élite). Esto es así, señala Henrry Lefevre, porque
que puede haber pesado en ellos la vanidad social y la pose de sentirse “lo cotidiano se convierte para las clases dirigentes en un objeto al
merecedores de gustos más refinados. Pero lo que no puede negarse es que le dedican grandes cuidados, campo de organización, tiempo de
que la construcción del teatro representó un espacio simbólico de una regulación voluntaria y planificada; una cotidianidad programada en
cultura insidiosa que comenzaba a producirse en la sociedad sinaloense. un marco urbano adaptado para este fin”.

Otra de las diversas formas de expresarse de esta El mundo de las clases bajas también deseaba disfrutar de la paz
aculturación era la indumentaria de algunos porfiriana, o cuando menos aspiraba que los cambios modernizadores
ciudadanos, sobre todo los de la élite, que a no afectaran sus gozos existenciales, y seguir exprimiéndole jugo a
imitación de las modas europeas, encarnaban la la vida como ya se señaló; la sedimentación de todo un conjunto de
vanidad. En el libro Sinaloa ilustrado, del mismo sus actividades y actitudes como rutinas y hábitos trataron de ser
Southworth, aparecen las imágenes de la “señoritas controladas e inducidos por las clases dominantes, la consigna fue
distinguidas” de Culiacán, las personas valiosas enmarcarlas en el slogan de paz y progreso propugnado por la política
J. R. Southworth

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Cuadernos de Divulgación
cotidiana en Culiacán

económica del régimen. clase dominante para proyectar una “nueva visión moderna” y a su vez
proclamar su existencia y su poder. Para concretar estos propósitos
En la década del los años noventa del siglo XIX, el cabildo de la ciudad se contaba con los espacios necesarios (plazas, nuevas calles, edificios
aprobó una serie de reglamentos para normar los excesos en que había públicos y culturales), que habían dado inicio una vida urbana que
caído la población y que, según ellos, relajaba el orden de la sociedad. restituía lo lúdico y festivo en ellos y que al mismo tiempo le daban
En 1981 el perfecto alertó que el alcoholismo y la vagancia se habían sentido al valor de uso de esos lugares y a los tiempos.
convertido en una plaga muy seria para la población y sugería poner un
correctivo necesario. En realidad, lo que se pretendía era implementar Las fiestas carnestolendas
leyes muy típicas de un naciente capitalismo; aquellas se incorporarán, fueron un ejemplo de esto.
“coaccionando”, a la fuerza de trabajo a la producción y sancionarán en Esta festividad, mezcla de fiesta
igual sentido a los que osarán faltar al sacrosanto trabajo. urbana y rural era reflejo de este
fenómeno de mixturización de
En febrero de ese año un tal Amado Castaños solicitaba se aprendiera a lo moderno y lo tradicional. Esta
dos de sus mozos por faltar cuatro veces seguidas a su trabajo y así fue era organizada cada año por
una vez aprendidos estos fueron encarcelados 14 días. En igual sentido un comité de vecinos notables
se procedió contra varios individuos que disfrutaban su ocio durmiendo de la ciudad y supervisada por
en las bancas de la plazuela, a uno más lo detuvieron por dormir bajo el cabildo. Los espacios para
el puente. Era larga la lista de detenidos por ebrios, escandalosos y por los festejos eran la Plaza de Armas (hoy Álvaro Obregón), la Plazuela
faltas al trabajo. Para contrarrestar esto se prohibió la venta de cerveza Rosales, la calle del mismo nombre y algunos lugares exclusivos para
en la plaza del mercado, lugar en donde todas las tardes se daban cita los fiestas.
dipsómanos para beber el novedoso líquido ambarino que se producía
en la casa del señor Juan Francisco Vidales. En ellos se daban cita- comenta Carlos Filio- la pasión por el gozo
existencial jacarandoso, extrovertido, agresivo y verbal de los culichis.
En este período las distracciones, entretenimientos y festividades En este regocijo, parafraseando a Joan Manuel Serrat, el noble y el
comenzaron hacer una gran preocupación para las élites de la ciudad villano, el prohombre y el gusano bailaban y se daban la mano sin
que decidieron convertirse en artífice de tales acontecimientos; se importarles la facha. Es decir, las diferencias sociales se diluían para
conformaron las juntas patrióticas para festejar las batallas gloriosas y formar una masa jubilosa y lúdica que lo único que le importaba era
a los héroes nacionales. También las juntas de vecinos (las élites) para entregarse a los deleites y placeres viciosos del cuerpo. A aunque al
organizar las fiestas tradicionales y religiosas. continuar la fiesta en los espacios cerrados (casas de la élite y edificios
del ayuntamiento), señala el mismo Carlos Filio, volvían a parecer las
Estas se planteaban un doble propósito; reafirmar su presencia como diferencias sociales.
grupo y además reforzar la cohesión del sistema institucional ante
el pueblo. Se trataba realmente, de una apropiación de la fiesta por la La fiesta comenzaba según la tradición, que aún se conserva, el día

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miércoles y terminaba el miércoles de la semana siguiente, en ese bando de gobierno recién aprobado por el cuerpo del cabildo, firmaba
lapso se realizaban serenatas en las plazas que eran presidias por la el prefecto Francisco de la Vega.
reina, privilegio que sólo tenían las “señoritas distinguidas” de la
ciudad, se quemaba el mal humor en el que participaban los bulliciosos
estudiantes del Colegio Civil Rosales, la coronación de la reina era en el
teatro Apolo ante embajadoras de los pueblos vecinos y se realizaba el
tradicional desfile que partía de la fábrica El Coloso y concluía en bailes
populares y bailes de la élite.

Pero la fiesta, sobre todo lo que significan sus contenidos, terminaba


por romper las reglas y las costumbres del grupo. Tal y como lo cometa
Agnes Villardy, “este tipo de festejos lo acompañan la inversión de las
costumbres, la violencia, el libertinaje y las reglas de la vida normal
son temporalmente suspendidas o invertidas. En ellas la gente desborda
las pasiones contenidas en su rutina, las presiones de las prohibiciones
y disciplina laboral”. Por eso no era casual que fueran sobre todo los
obreros de las fábricas del Coloso, la Aurora, los del rastro municipal
y artesanos los que protagonizaran los disturbios más sonados de estas
fiestas.

Cuenta Francisco Verdugo Fálquez que en la plaza principal y calles


aledañas, los partidos de La Pólvora y los del Hueso se enfrentaban,
comenzaban con confetis, harina y pintura y terminaban con piedras,
y armas blancas cuyo saldo eran muertos y heridos. Se sumaba a esto
los excesos amorosos que derivaban en embarazos que satisfacían
verificaciones punitivas del chisme social.

El hecho de que se produjeran estos sociales embarazosos, fuera de


los límites instaurados, rompía con la relación entre los grupos de
referencia y la sociedad. En 1891 el cabildo de la ciudad hizo el primer Personaje en el carnaval de 1910, antes de la revolución en culiacán.
intento de reglamentar tal festejo; en un desplegado se le hacía saber Sin embargo, la población trató de reivindicar este festejo; el 7 de
a la población que las fiestas del carnaval ya no podrían verificarse febrero de ese mismo año. Ya en víspera del carnaval, varios vecinos
en las calles y lugares públicos, de conformidad con el artículo 62 del se presentaron en la reunión de cabildo y señalaron, según actas de la

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reunión, que consideraban que el carnaval no ofendía la moral, ni el En Culiacán, este estrato social se conformaba por abogados, maestros,
decoro de la sociedad, no traía consecuencias desagradables y pedían a periodistas, políticos, intelectuales, burócratas y pequeños empresarios.
nombre de todo el vecindario se revocara la disposición y se concediera Algunos de ellos, comenzaron a jugar un rol cultural y crearon un
permiso para realizarlo con plena libertad. Al término de la sesión ambiente que tuvo repercusiones en la formación de líneas editoriales,
decidieron concederles de nuevo permiso, no sin antes advertirles que en el desarrollo de las bellas artes, en la creación de periódicos y en
debían evitar el escándalo o serían sancionados por el artículo 62 del tertulias literarias.
reglamento del bando de policía.
Algunos personajes representativos de esta generación fueron Genaro
Pero en toda prohibición entran en juego fuerzas antagónicas que se Estrada, Manuel Ponce de León, Julio G. Arce, Julio y Roberto L.
enfrentan y se reconcilian, puesto que la fiesta, como lo señala el mismo Paliza, Faustino Díaz, Herlindo Helenes Gaxiola, Ignacio M. Gastélum,
Villardy, “es un espacio de conflicto dinámico y la unidad que ahí se Francisco Verdugo Fálquez, Manuel Bonilla, Jesús Andrade, y Amado
presenta no es fundada en la homogeneidad, sino que reúne a sectores Estrada. Los visitaba a menudo (pues vivía en Mocorito) el poeta
separados”. Enrique González Martínez.

Por eso, dada la naturaleza de la fiesta carnavalesca, los excesos Todos ellos le dieron actividad, ánimo discursivo y crecimiento cultural
siguieron desbordándose contraviniendo la observación del orden a la ciudad. También a la sombra del poder en turno y algunos formando
moral establecido y administrado por la institución gubernamental parte de él, se dieron a la tarea
del momento. En 1894, aparece de nueva cuenta un oficio girado a la de recrear con imaginación
población en donde la prefectura prevenía al público de que los festejos la noticia y el comentario
deberían de efectuarse únicamente en la calle Antonio Rosales (hoy político los principales diarios
Domingo Rubí), hasta la plazuela Rosales, que se prohibía utilizar en que circulaban en la localidad:
espacio de la plaza de Armas (hoy plazuela Álvaro Obregón) y se le el Correo de Occidente,
advertía a la población que quien osara utilizar estos lugares sería El Monitor Sinaloense,
sancionado por la autoridad. Par fines del siglo XIX todavía seguían Mefistófeles, El Occidental y el
apareciendo en los bandos policiacos prohibiciones y por lo que se lee Sufragio Popular.
en la prensa la gente seguía haciendo caso omiso de ellas.
Muchos de ellos, además de
Otro rasgo característico de este periodo fue la formación de manera la nota periodística, escribían
más nítida de una clase media, esta expansión de clases medias poesía, crónica y narrativa, y
citadinas y su participación en todos los órdenes de la vida social era un con ello creaban también un
fenómeno que se estaba dando a nivel nacional debido a la estabilidad público lector. El ya citado
social y política que había alcanzado el régimen. Southworth, comenta en su
libro que a fines de siglo Ignacio Ing. Manuel Bonilla 1867-1957

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Gastélum Y Manuel Bonilla publicaban la revista literaria La bohemia trataba de sustituir al caballo. Su uso, que se generalizó en las grandes
Sinaloense en la cual participaban algunos de los ya nombrados. El ciudades pronto llegó a la provincia, los pueblerinos querían beber
mismo autor hace un reconocimiento a la calidad de la prosa de los también de la fuente de la modernidad.
participantes y a su cultura general.
Para el año de 1895, la ciudad de Culiacán se
Apropósito de esta generación, Verdugo Fálquez, nos narra que éstos se había vuelto un pueblo bicicletero. Esta les
reunían en la imprenta de Faustino Díaz, en donde editaban El monitor disputaba las calles y callejones a los caballos,
sinaloense y ahí discutían de manera apasionada todos los temas bugís, carretas y carretones que realizaban su
habidos y por haber, hasta el chisme y el chascarrillo cotidiano. Otro diario trajín. Del asombro por la novedad se
espacio en el que se reunían con el mismo fin era la Botica Alemana del pasaba a la agresión, la gente les arrojaba objetos
señor Canuto González. Aquí, dice Carlos Filio, “la discusión era más a su paso, sobre todo cuando pasaban frente a
sofisticada, giraba en torno a las interpretaciones estéticas de las obras los aguerridos puesteros del mercado.
de autores románticos y las comparaban con las formas parnasianas y
modernistas de entonces”. Este vehículo que resultó al inicio una excentricidad fue usado
al principio sobre todo por una clase media y por los junior de la
La emergencia del gusto cultural en expansión se vio favorecida también élite porfiriana que podían comprar una, se les facilitó su uso por
por otra imprenta llamada, Ramírez Díaz y Compañía. Esta estaba que comenzaron a ser vendidas por algunas casas comerciales,
ubicada en por la calle Antonio Rosales y además de sus servicios de contribuyendo más a su proliferación. Southworth hace mención de la
impresión, era librería; en ella se vendían novelas clásicas francesas y compañía ciclista del señor Earl J. Griswold que se había establecido
españolas que publicaba la editorial Casa de España en Madrid. en la ciudad por la calle Rosales y que tenía un servicio especial para
rentarlas, lo cual las hacía socializar más su uso, pues las alquilaba por
Este fenómeno intelectual y cultural, fértil y venturoso, estuvo signado horas, día o semana.
por las corrientes del pensamiento positivista, muy de moda en la
ciencia y la educación, y en lo literario y poético por el modernismo Así pues su uso se generalizó y estas invadieron no sólo las calles,
también en boga. Se trataba de corrientes muy ligadas a la visión de sino también las banquetas y las plazas causando incomodidad por
modernidad que habían calado muy hondo en país, y por imitación aquellos que veían invadidos sus espacios de esparcimiento, del cotejeo
extralógica entre la intelectualidad local, quizás lo más representativos amoroso, del disfrute de las serenatas y de los viejos que acostumbraban
de ellos y que trascendieron más allá de lo estatal fueron Ignacio M. a chismorrear bajo el cielo zafir y el abrazante calor. Se sumó a esta
Gastélum, Enrique González Martínez y el polifacético Genaro Estrada. perturbadora epidemia bicicletera las carreras que “la plebe” eufórica
organizaba por las principales calles de la ciudad.
En el año de 1890 llegó a México lo que era en aquel entonces el Las quejas en el cabildo comenzaron a llegar, se pedía que “metieran en
más moderno de los vehículos: la bicicleta. Era una novedad el cintura” a los conductores de los “velocípedos”. El 17 de enero de ese
desplazamiento del hombre sobre las ruedas de este artefacto que año, en reunión ordinaría, el regidor Severiano Tamayo, comisionado

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de ornato y comodidad presentó un reglamento “para vehículos de presos que obligados se sumaron
cualquier número de ruedas en la vía pública”. En él se especificaba el también a la defensa de la ciudad.
tipo de infracciones a las que serían sujetos los usuarios y las normas La batalla no duró mucho tiempo,
que deberían de respetar. Este reglamento también debería acatarse por las tropas y sus acompañantes nada
las empresas que rentaban los vehículos. pudieron hacer para detener a las
furibundas y rencorosas masas de
En él se especificaba: las multas iban de uno a veinticinco pesos y de no campesinos que venían comandadas
pagar se decomisaría la bicicleta para venderla al mejo postor. Quedaba por Ramón F. Iturbe, Juan Banderas,
igualmente prohibido transitar por plazas y banquetas y al circular por Herculano de la Rocha y algunos
las calles deberían de usar un timbre o trompeta, sobre todo antes de otros revolucionarios.
llegar a las bocacalles para evitar chocar con las carretas o diligencias.
En caso de transitar de noche se les obligaba a llevar una linterna, sobre Gracias la cámara del fotógrafo
todo en las noches que no hubiera luna llena. Terminaba el reglamento Yáñez podemos ver las imágenes de
señalando que las carreras solamente deberían de llevarse a cabo por la los revolucionarios posesionados de
calle dos de abril (hoy Francisco I. Madero) y durante el día, al público la ciudad, una tropa desaliñada de
se le prohibía estrictamente arrojarles objetos a su paso. Los ciudadanos hombres del campo que luciendo sus
tenían que civilizarse y acostumbrase a convivir con ellas, en fin eran armas y cabalgaduras se paseaba por
los gajes de la modernidad. la ciudad ante la mirada azorada de El Gral Iturbe y el Coronel Morelos.
la población que desde las últimas luchas del siglo XIX no veían un
espectáculo así.

Revolución Las imágenes que captan la cámara son las de un tumulto sin
organización alguna, jubilosos de saberse dueños de una ciudad que
En esta ciudad, no fue sino hasta el 2 de mayo de 1911, que la proclama perteneció a una élite; la ciudad era suya y por lo tanto podían disponer
que había hecho Francisco I. Madero de levantarse en armas el 20 de de ella. Con ese sentimiento, con el rencor a flor de piel, se dedicaron
noviembre de 1910tomó forma: una balacera despertó a los pobladores al pillaje, los caudillos no tuvieron la capacidad de contenerlos o tal
esa madrugada cálida y rompió la paz y el orden establecidos por el vez participaron en ello, no lo sabemos, pero lo que si consta a través
régimen porfiriano. Al grito de ¡Viva la Revolución! cuatro mil hombres de las mismas imágenes, es que la población citadina permaneció al
armados, la mayoría de pueblos y rancherías cercanas, sitiaron la margen de la vorágine y si acaso aportaron algo, fue su curiosidad ante
ciudad. los hechos y su azoro ante lo inaudito.

Apostados en los principales edificios públicos, el ejército federal al Ahora la oligarquía tenía que compartir el poder con los caudillos
mando del Coronel Luis G. Morelos, esperaban nerviosos la batalla. militares emanados del conflicto armado, un grupo generacional
Se les habían unido algunos civiles partidarios del régimen y los

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inexistente en el panorama político del porfiriato, y que había llegado ciudad. En oficio mandado al gobernador, el prefecto de la ciudad le
al poder precisamente afectando sus intereses. La oligarquía sentía manifestó: “la imperiosa necesidad que existe de utilizar los servicios de
un especial rencor por estos caudillos; el mismo Juan Banderas todos los habitantes de la ciudad que se encuentren sin empleo”.
fue estigmatizado (a partir de la muerte del coronel federal Luis G.
Morelos) como “un matón vulgar, ignorante y arbitrario”. Francisco La situación se complicó debido al abandono de los campos y de la
Ramos Esquer, compañero de armas de Banderas, señalaba que el actividad agropecuaria en la periferia por los campesinos que se fueron
móvil principal del conflicto era que ambos bandos pretendían el a “la bola”. La contienda, aunque breve, arrastró a cientos de trabajadores
reconocimiento de Francisco I. Madero en el Estado. a abandonar sus antiguas relaciones sociales en rancherías, haciendas
y minas, provocando una merma profunda en la economía regional.
Correspondió a esta élite de poder afrontar las secuelas económicas y
sociales del saqueo de la ciudad. Varios comerciantes se presentaron en Uno de los sectores que se vieron afectados por esta situación fue la
la primera sesión de Cabildo, exigiendo se les condonaran sus deudas instrucción pública municipal; en varias circulares mandadas a los
y se les permitiera no pagar durante dos meses las contribuciones inspectores de educación, se les hacía saber la urgente necesidad de
municipales. La respuesta del Cabildo fue que, dada la mala situación suspender a varios maestros y evitar plazas de nueva creación. La
del erario municipal les era imposible la exención de contribuciones, medida se trató de justificar argumentando el ausentismo de alumnos.
pero que estaban dispuestos a condonarles sus deudas anteriores.
La forma en que se estructuró el poder regional después del triunfo del
Y efectivamente, los estragos que causó el conflicto armado en la ciudad maderismo es, sin duda, un elemento esencial para entender la política
debieron de haber repercutido en las finanzas del Ayuntamiento y en de la época y su repercusión en el ámbito social cotidiano. De ahí la
los ingresos de las masas de trabajadores de la ciudad. A corto plazo la importancia de enfocar el análisis a partir de las diversas facciones en
destrucción de los principales comercios y de las fábricas “El Coloso pugna, los espacios de poder y la utilización que de ellos hicieron.
“y la “Aurora” aumentaron el desempleo, la miseria y la vagancia en la
Con el triunfo de la revolución en el país llegaron al poder los maderistas
y los que se decían maderistas, pero además sobrevivieron al cataclismo
revolucionario elementos que tenían más que ver con el porfiriato que
con el nuevo régimen. Esta fue la tónica en todo el país. En Sinaloa,
escribió Luís Zúñiga en su obra “Carrasco en la Revolución”, se cometió
el más grande error al dejar en pie la legislatura que estaba formada por
diputados de legítima factoría redista (a fines a Diego Redo) o hombres
que se identificaban con el gobernador Francisco Cañedo y que tenían
una mentalidad conservadora y procuraban por todos los medios la
división del maderismo.

Revolucionarios en la Aurora.

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cotidiana en Culiacán

En Culiacán, tras la huida repentina del recién electo gobernador Diego En septiembre de 1911 el pueblo de Sinaloa se preparaba para restaurar
Redo, el Cabildo, dirigido por el empresario Pedro P. Villaverde, quedó las prácticas democráticas acudiendo a las urnas para elegir gobernador.
intacto. Aparecían como regidores algunos empresarios prominentes El distrito de Culiacán se dividió en 23 secciones electorales. La noche
de la ciudad, como el señor Luz Salmón, cuñado de Villaverde, y otras del domingo 3 de septiembre, contra lo que se esperaba, los resultados no
figuras importantes de la élite Cañedista. La gubernatura fue ocupada dejaron satisfechos a sus organizadores: la participación de la ciudadanía
interinamente por un notable de la ciudad: el señor Celso Gaxiola Rojo. fue escasa. ¿A qué obedecía esta actitud? Sin duda fue a la falta de una
Este había sido impuesto por el exporfirista Manuel Bonilla, y ahora cultura política del pueblo, práctica que había estado ausente durante
representante del maderismo civil en el estado y cabeza aglutinadora muchos años. O tal vez tenía razón Porfirio Díaz cuando afirmaba que
de la oligarquía regional. el pueblo de México no había adquirido un desenvolvimiento moral e
intelectual suficiente para aceptar la democracia.
En agosto de 1911 renuncia el
señor Celso Gaxiola al Gobierno Desconocemos la cantidad de
de Sinaloa (se desconocen las personas que aparecieron en el padrón,
causas, pero debe haber sido pero al conocerse los resultaos de los
por la presión de los caudillos tres candidatos que participaron,
militares) y la Legislatura nombró José Rentería, que fue el ganador,
provisionalmente al general y obtuvo 1933 votos, José A. Meza
Jefe de la Junta Revolucionaria 1424 y Martiniano Carvajal 1424.
en Sinaloa, Juan M. Banderas. Además el cabildo dejó asentado
Manuel Bonilla había propuesto al en acta su inconformidad por el
comerciante Francisco M. Andrade, número de votantes registrados y el
pero no fue aceptado. Mientras de los votos computados. El caso fue
tanto, la pugna entre Banderas y que las expectativas que se tenían
el ingeniero Bonilla continuaba. sobre la participación ciudadana
Gral. Juan M. Banderas a caballo
Este último, haciendo uso de su no se cumplieron; el proceso pasó
investidura como Secretario de Comunicaciones, y apoyándose en desapercibido y no contó con el apoyo
Alberto García Granados (elemento de la dictadura porfirista), Ministro activo de la mayoría de la población.
de Gobernación, intrigaron y presionaron a la Legislatura para que
pidiera la renuncia de Juan Banderas. Éste y sus seguidores, a través de Los que sí resintieron estos tiempos
un manifiesto mostraron su desacuerdo con la propuesta, y exigieron electorales fueron los cantineros y sus
respeto para la soberanía del estado. Madero debió haber mediado en asiduos consumidores, ya que desde
el conflicto y se acordó que se llevaran a cabo elecciones en el estado. que comenzaron los preparativos
(un mes antes) de las selecciones se Conrado Antuna, jefe revolucionario.

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cotidiana en Culiacán

les reglamentó el horario de venta: cerrar temprano y no abrir los el grupo llamado
domingos. Las medidas eran parte de un proyecto para que la gente “se “La Sociedad Ético
fuera acostumbrando a guardar el orden para cuando llegara el día de Políticos Democráticos”,
las elecciones”, al menos eso decía el regidor que lo propuso. propusieron en una
reunión del cabildo se
Dos días después de las votaciones, varios cantineros de la localidad se financiaran y publicaran
presentaron en el cabido y se quejaron de haber sufrido varias pérdidas, diez ejemplares del voto
pedían que se les recompensara bajándoseles las contribuciones, se les de aprobación que esa
volviera a ampliar el horario y se les permitiera abrir los domingos. sociedad había acordado
Como la coyuntura electoral había terminado, el cabildo se solidarizó en favor al Lic. Francisco
de la vida lúdica de los culichis y les otorgó barra libre (aceptó sus León de La Barca como
peticiones) para que siguieran tomando sin horario en ese mundo presidente interino de la
mágico de música, carreras de caballos, toros y mujeres, que vivían a República.
un principio de siglo.
A nivel municipal
El 27 de septiembre de 1911 Juan M. Banderas hizo entrega del gobierno los reacomodos
del estado a José Rentería. Luis Zúñiga, en el libro ya mencionado traza de los grupos en el
el perfil del nuevo Gobernador: “era un anciano que debió darse cuenta ayuntamiento también
de la situación y conocer el terreno que iba a pisar. Era imposible que estaban a la orden del
el profesor Rentería, tanto que conservador, pudiera amoldarse a las día. En los últimos
circunstancias difíciles de aquella época; muy recto en sus actos públicos tres meses del año de
y privados y nada de tolerante, cualidad esta última muy necesaria para 1911 se sucedieron
Profr. José Rentería
poder gobernar en aquellos agitados tiempos.” Y efectivamente, a los diversos interinatos
días de haber tomado el gobierno comenzaron las dificultades con el en la prefectura, estableciéndose un vacío de poder que produjo un
gobierno central por su inflexibilidad ante la soberanía del estado y con relajamiento de la conducta social. La misma prefectura se vio envuelta
los caciques regionales que querían seguir mangoneando el poder. en un escándalo: el señor Candelario Peña, prefecto de la ciudad, fue
cuestionado por el Cabildo en pleno por el destino (no se menciona
Una vez constituido el gobierno de Rentería, las diversas fracciones se en el acta) que le dio a los fondos provenientes de los impuestos que
organizaron en clubes políticos y sociales para ganar espacios de poder se cobraron por los bailes de especulación en un lugar llamado “Dos
en el estado. Comenzaron a mandar iniciativas a las instancias políticas cometas”. El prefecto terminó sus interinatos y nunca respondió por
sobre “la manera en que deberían hacerse los futuros procesos electorales esas acusaciones.
y las modificaciones a la constitución política del estado” A algunos de
estos clubes le seguían palpitando el corazón por el pasado porfirista: A los días, el Dr. Bernardo G. Gastélum, también regidor y subdirector

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del Hospital del Carmen, propuso que se sancionara a un grupo de El año nuevo trajo otras sorpresas a los habitantes de la ciudad; a
jóvenes que aprovechando la confusión, habían solicitado permiso finales del mes de enero el anciano Rentería pedía licencia para dejar la
para una función de toros a beneficio del hospital y en honor del gubernatura y su lugar fue ocupado interinamente por el Dr. Ruperto L.
general Pascual Orozco. Al hospital, decía Gastélum, no ha entrado ni Paliza, miembro también del partido Constitucionalista Progresista. A
un solo centavo y enardecido pedía que se castigara severamente a los él correspondió proponer y organizar las nuevas elecciones de regidores
responsables para dar fin a los abusos que se venían cometiendo desde para conformar el Cabildo que fungiría en 1912.
hacía tiempo. Días más tarde, se detuvo a uno de ellos remitiéndolo a
Mazatlán como reo federal. En febrero se volvieron a realizar elecciones, desconocemos si el
proceso obtuvo apoyo activo del pueblo, pero el caso es que al conocerse
A finales de ese año el ayuntamiento se declaró en quiebra. El los resultados en la reunión del Cabildo no se manifestó ninguna
tesorero señalaba que no contaba con fondos para pagar los sueldos inconformidad y quedaron registrados como regidores: Antonio
de los empleados municipales que ya estaban vencidos y terminaba Vázquez, Jesús I. Penne, Eugenio del Corte, Fabián Trizar, Alfonso
informando que sólo tenía en caja $135.00 pesos y que había que Martínez de Castro, Jorge Urrea y Jesús Almada. De nueva cuenta la
pagar todavía $180.00 pesos por el servicio de agua. Se agregaba a este fracción bonillista-maderista se había consolidado en el poder civil. Era
suplicio el hecho de que la señora Rosario Bátiz viuda de Hass y Argelia un cabildo que se identificaba más con el pasado porfirista que con la
R. Dufresne (dos prominentes damas de la ciudad) estaban reclamando revolución. Pero esta última no estaba muerta, apenas comenzaba vivir.
un depósito que hacía años le habían hecho al ayuntamiento por $33
mil pesos. Cuando Madero llegó a la presidencia de la República, Emiliano
Zapata se negaba a entregar las armas en tanto el llamado apóstol de
En medio de esta penuria económica el cabildo convocó a las elecciones la democracia no cumpliera su palabra de dar incondicionalmente las
de regidores por órdenes del gobernador. En ese proceso, de nueva tierras a los campesinos. Tras largas negociaciones, lo inevitable pasó: se
cuenta, la inmensa mayoría de la población en edad de votar permaneció dio el rompimiento entre ellos, iniciándose así la lucha entre maderistas
alejada de la política, apática a los incipientes ensayos electorales. y zapatistas. El 28 de noviembre de 1911 los jefes zapatistas firmaron
el Plan de Ayala, desconociendo a Madero como jefe de la Revolución
El gobernador Rentería, al saber de nuevo fracaso electoral, decidió no y llamaron a su derrocamiento. La frase de Tierra y Libertad recorrió
terminar el año sin mencionar los nombres del nuevo cabildo: como todo el país prendiendo en el campesinado.
prefecto ocupó de nuevo el puesto el empresario Pedro P. Villaverde y
ocuparon la función de regidores los señores Jesús I. Penne, y Francisco En Sinaloa, el contenido social del Plan de Ayala resultó atractivo para
Blancarte, J. C. Avendaño y Antonio Vizcaíno, todos eran hombres de una parte del campesinado e hicieron suya la lucha de Zapata. El general
empresa y pertenecían al nuevo Partido Constitucionalista Progresista Juan M. Banderas en compañía de Pilar Quintero, Conrado Antuna,
que jefaturaba al Secretario de Comunicaciones y Obras Públicas del Francisco Quintero y otros que habían militado en el maderismo
gabinete de Madero: el Ing. Manuel Bonilla. Sin duda, había sido una hicieron suya la causa de Zapata y dominaron una gran parte del estado.
concesión de Rentería al blog oligárquico de la ciudad.

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Porfiriato, revolucion y vida
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A inicios de abril las tropas zapatistas se posesionaron de la capital y sus tropas que habían hecho lo mismo un año anterior, ahora se convertía
habitantes sufrieron de nuevo los estragos de la violencia sin que sus en Verdugo de los zapatistas y los expulsaba de la ciudad.
dirigentes le pudieran evitar. A diferencia del saqueo que los maderistas
habían realizado en la ciudad, el de los zapatistas se caracterizó por Por las acciones vandálicas con que los seguidores de Zapata tomaron
ser más cruel. La población presenció la terrible escena: una turba la ciudad de Culiacán se ganaron el descrédito social, y esto quedó
de campesinos entregados al pillaje de todo lo que encontraron a su plasmado en las páginas de la historia sinaloense, más que como una
paso y destruyendo lo que podían. Las 37 mulas, carruajes y arañas acción revolucionaria, como un acto de rapiña e irracionalidad. Los
(transporte público jalado por caballos) cargadas de mercancías y zapatistas, como alguna vez dijo Enrique Krauze, hicieron suya la
dinero que Conrado Antuna le quitó el general Orestes Pereyra tras terrible convicción, puesta en práctica una y otra vez de que la violencia,
un enfrentamiento en donde el primero murió, nos da una idea de la sólo la violencia redime.
magnitud del saqueo. El grueso de estas mulas y carruajes los utilizaba
el ayuntamiento en la limpieza de la ciudad. Los días que duraron estos Tras la tormenta vino la calma. El Cabildo de la ciudad, después de un
animales en poder de los revolucionarios la ciudad se convirtió en un mes de inactividad sesionó. Se reunió con carácter extraordinario para
muladar. resolver los problemas que originó la toma de la ciudad y para hacer
efectivo los impuestos que no habían cobrado en abril. En esta misma
Durante la ocupación la ciudad se paralizó, se cerraron oficinas reunión se nombró por orden del gobernador al Sr. Ignacio Herrera y
públicas, cantinas, billares, casas de juego y hasta el tránsito citadino de Cairo prefecto de la ciudad, ex-jefe de los rurales porfiristas y asesino
carruajes, arañas y buguis se detuvo. Y algo que seguimos lamentando del protomártir de la revolución en Sinaloa; Gabriel Leyva Solano. Días
Los amantes de Clío también sucedió: el saqueo y destrucción de los después entregó la prefectura, tomó el cargo de la comandancia de
archivos municipales. policía y trató de meter orden a la ciudad.

El cabildo de la ciudad durante todo el Tan luego como se instaló el cabildo de la ciudad las quejas y las
mes de abril permaneció inactivo, sus peticiones comenzaron a llegar. Varios propietarios de billares y
regidores se encerraron en sus casas cantinas solicitaron ser indemnizados los días que estuvieron cerrados
o se fueron de la ciudad, lo mismo sus establecimientos por “las circunstancias anormales que atravesó la
debió haber pasado con las familias ciudad”. Debido a la falta de ingresos hubo la petición de que se solicitara
y los empresarios locales. La ciudad al General Ramón F. Iturbide 25 hombres de su tropa para reemplazar a
quedó sin autoridad y a merced de la policía de la ciudad, éste aceptó y quedaron bajo el mando de Herrera
los “bandoleros”, como llamaron a los y Cairo, el fantasma de los temibles rurales tomó cuerpo de nuevo otra
zapatistas los maderistas. vez.

El general maderista Ramón F. Iturbe De nueva cuenta a río revuelto ganancia de pescadores: en esa reunión
se convirtió en el arcángel salvador de el cabildo nombró una comisión para que indagara sobre permisos
la ciudad, él, que había acaudillado a las Gral. Ramón F. Iturbe 1910

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otorgados para el establecimiento de casas de juego y peleas de gallos (senadores) fueron electos: Luis Martínez de Castro e Ignacio Gastélum.
durante el tiempo que permaneció sin funcionar el ayuntamiento. Como diputados fueron nominados: Joaquín Redo, Francisco Alcalde,
Entre las personas que aparecen en la investigación que se hizo estaba Ramón Ponce de León. Y como regidores a nivel municipal: quedaron
el regidor Francisco de Blancarte, algunos miembros de la familia de la Alfonso Martínez de Castro y Manuel Clouthier. En Sinaloa sucedía lo
Vega (habían puesto un garito en la Lonja) y algunos empresarios más. mismo que en todo el país; los maderistas gobernaban con los residuos
del porfirismo y esos residuos terminarían por desvanecer el sueño de
La avalancha de quejosos por los prejuicios a sus propiedades fue grande, libertad.
lógicamente algunos empresarios vívales aprovecharon la coyuntura
para pedir condonaciones a sus deudas anteriores, acentuando todavía Y no se había apagado aún la euforia y la pasión por el proceso electoral,
más la penuria del erario municipal. cuando en el horizonte se volvió a escuchar el estruendo de los cañones
que anunciaban la continuidad de la revolución. Su fragor reclamaba el
Para en junio de ese año de 1912, la situación en el estado volvía a regreso al orden constitucional que había roto el dipsómano Victoriano
guardar una relativa calma, el zapatismo había sido reducido a pequeños Huerta con los asesinatos de Madero y Pino Suárez.
grupos aislados y sin ninguna fuerza y los grupos políticos en el estado
comenzaron de nueva cuenta la lucha por el poder.

Al poco tiempo comenzó la campaña para diputados y senadores al


Congreso de la Unión: nunca en Sinaloa se había visto algo semejante;
participaron en ella, el Partido Constitucionalista Progresista, el
Club Obrero Democrático, el Club Central, el Partido liberal, el Club
democrático Juan Banderas y el Club Liberal Melchor Ocampo.

Sin embargo la magna y diversa participación política en la justa electoral


no pudo vencer de nuevo la inercia e indiferencia de la población, los
resultados de las votaciones demostraron que la noción de democracia
y los imperativos globales del país continuaban siendo un rumor lejano
que no se traducía en las urnas. Carranza ,Obregón e Iturbe.

El 27 de septiembre de 1912 fue electo gobernador el maderista Felipe En Sinaloa, tras la muerte de Madero, los revolucionarios indignados
Riveros, pero los votantes, los pocos que lo hicieron optaron también comenzaron a presionar al gobernador Felipe Riveros para que
por algunas personalidades identificadas con el viejo régimen porfirista. desconociera el régimen de Huerta y retomara las armas contra la
La amistad populachera que caracterizaba a la aristocracia de sangre y el dictadura. Esfuerzo inútil, éste, tras un lapso de indecisión terminó
vínculo patriarcal tuvieron su peso específico en las urnas y compitieron por reconocer al gobierno Huertista. Pero de poco le valió su trapera
con los ecos de la Revolución. Así para el Congreso Constituyente

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traición y su fingida lealtad al enemigo, pues su pasado maderista lo convulsión que comenzaba a vivir el país, la sociedad culichi trataba
colocó en el remolino de las intrigas y desconfianzas de los militares del de vivir su vida con normalidad (o al menos eso es lo que aparentaba).
nuevo régimen que terminaron por apresarlo y trasladarlo a la Ciudad Los meses de abril, mayo y junio el cabildo en funciones tuvo mucha
de México. actividad.

El regidor Tamayo le proponía el prefecto que se procurara evitar


que los “mesalinos” se pasearan impúdicamente por la ciudad, y su
compañero Pomposo Güémez pedía que se tratara de meter en cintura
a una gran cantidad de individuos que haciendo ostentación de su
embriaguez se pasearán en carruaje o a caballo por la ciudad seguidos
por la música de viento o cuerdas. En otra reunión discutían sobre
la imperiosa necesidad de formular un reglamento que normara las
peleas de gallos, pues según ellos por toda la ciudad proliferaban “las
piqueras” clandestinas y con ello los pleitos entre ciudadanos.

Batalla en el Santuario. Otros ciudadanos preferían distraerse en espacios y diversiones menos


escandalosas, como ir al Circo Becerril que por el mes de mayo de ese
En sustitución de Felipe Riveros, y como una forma de tener el control año llegó con bombos y platillos a la ciudad y se instaló en el Teatro
del Estado, Victoriano Huerta impuso al General José L. Legorreta y Allende. O bien se iban a presenciar las novedosas cintas (vistas) en el
“este - escribió en su libro Figueroa Díaz - integró su gobierno con cinematógrafo que el empresario Juan Tamayo había instalado por la
la aristocracia de sangre los cuales no tuvieron ningún recato en calle (hoy) Hidalgo.
pertenecer al régimen espurio y grotesco que había interrumpido el
ideal de regenerar a un pueblo por medio de la democracia.” La vida económica de la ciudad tampoco parecía inhibirse ante el
fantasma de la revolución que comenzaba de nuevo a recorrer el país,
Fue así como en la ciudad de Culiacán se impuso como prefecto a por las fuentes periodísticas se puede apreciar una intensa actividad
Jorge Clouthier (coyuntura que su hermano Manuel aprovechó para de las empresas y sus transacciones. Lo que es más, ni los extranjeros
exigirle al ayuntamiento se le devolviera la cantidad de $10,500 pesos rehuían a invertir su capital. Para muestra un botón: el empresario
que su esposa tenía depositados en dicha institución). Como regidores norteamericano Joseph Fisher, en los primeros días de abril, pedía la
fungieron los señores Juan Tamayo, Ruperto L Paliza, Pomposo Güemes, autorización al ayuntamiento para establecer en el distrito una fábrica
Rómulo Rico, Juan R, Sais, Pedro Villaverde y Alfonso Martínez de de hielo y una planta eléctrica, con empacadora para legumbres y toda
Castro. clase de productos susceptibles de empaque.

En la ciudad de Culiacán, no obstante el magnicidio, la anarquía y la Lo mismo sucedía con los préstamos bancarios, el señor Manuel

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sindicatura las Tapias en el que exponía que en virtud de las frecuentes


visitas de las gavillas de ladrones no le era posible hacer el cobro de
las contribuciones. El cabildo le recomendaba que tuviera cuidado
y que una vez que esos “vagos” se marcharan procediera hacer las
recaudaciones correspondientes.

Esas “gavillas de ladrones que con bandera de revolucionarios robaban


poblados” no eran otros que los hombres del General Mariano Arrieta,
que junto con el extravagante mayor Herculano de la Rocha y su hija
Clara, asediaban la ciudad desde la sierra de Durango.

Desde el norte se cerraba la pinza sobre la capital: Benjamín Hill


Guerrilla de Alfredo Campos entrando a Culiacán 1912 enfrentaba a los federales en Los Mochis, y Ramón F. Iturbe (a quién
Obregón había nombrado su subalterno para la campaña en el estado)
Espinosa de los Monteros, representante de los banqueros ingleses en el tomaba Topolobampo y a fines de octubre, Obregón y Diéguez
estado, le ofrecía crédito al municipio y a los que quisieran -decía- por marchaban desde Bamoa hacia Culiacán.
la cantidad de no menos de cuatrocientos mil pesos. Probablemente los
empresarios de la región y una parte no tan pequeña de la población En Culiacán, tras saberse la noticia de que los rebeldes avanzaban
estaban convencidos, que tras los hechos consumados de la “decena incontenibles sobre la plaza, la paz monótona y pueblerina se rompió.
trágica”, se había llegado a un punto de no regreso de la revolución. La ciudad se transformó en un hormiguero por la agitación de los
militares; día y noche trajinaban los federales por la calle Martínez
Pero el tiempo los persuadiría de que no era así. Desde el norte del de Castro (Hoy A. Obregón) para fortificar el templo de la “lomita” y
país les llegó la noticia que la revolución estaba vivita y coleando. hacer del lugar un bastión de defensa de la ciudad. Para los huertistas
En el mes de octubre de 1912 la rebelión sonorense había dejado de era imprescindible sostener la plaza e impedir que los revolucionarios
ser un movimiento meramente regional, el Ejército Del Noroeste, a continuarán hacia Mazatlán (asediada por el General Juan Carrasco).
cuyo mando estaba Álvaro Obregón se había transformado en una El puerto era un bastión estratégico por su ubicación geográfica y por
máquina de guerra poderosa, organizada y sus columnas, cada vez más que garantizaba el dominio de buena parte del noroeste del país.
fortalecidas, iniciaron su campaña en Sinaloa. A ella se habían sumado
los revolucionarios sinaloenses. Pero si los militares estaban preocupados y preparando la defensa de la
ciudad, la gente del común parecía no estarlo, pues según un cronista
En Culiacán, desde el mes de septiembre, la población comenzó a ver de los sucesos comentaba (en el Correo de Occidente) que le resultaba
indicios de la revolución que se acercaba: el día 26 el tesorero municipal curioso el hecho de que en medio de la agitada ciudad, la calle 2 de
daba a conocer al cabildo una nota que le enviaba el colector de la Abril (Hoy Madero) diario se miraba muy alegre y era raro el día en que

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cotidiana en Culiacán

no hubiera música de cuerda y tambora. autoridades, algunos profesores y estudiantes del Colegio Civil Rosales
para partir también.
Quienes no estaban muy seguros de que los militares sostuvieran la
plaza eran los ricos de la ciudad y la élite en el poder. Grande era el El cerco se estrechaba, los revolucionarios están en las orillas de la
temor de que una vez tomada la ciudad, de nuevo los viejos rencores ciudad: en el pueblo del Barrio las impacientes y nerviosas fuerzas de
y agravios acumulados de los rebeldes los desahogaran en ellos. Fue Arrieta y Herculano de la Rocha esperan la orden de atacar. Iturbe y
el peso de ese temor lo que los llevó a emprender la desbandada y Blanco, tras haber tomado Navolato y Altata, se encuentran acampando
dirigirse hacia el puerto de Mazatlán. El viaje fue una pesadilla, pues el en Bachigualato. El 7 de noviembre el cerco se estrecha aún más: los
tren resultó insuficiente para todos los que se trasladaron al puerto de rebeldes han logrado instalar su cuartel general en los límites de la
Altata, hasta con el perico y el perro cargaron. ciudad en un lugar llamado el Palmito y toman también posiciones
en los cerros aledaños a la “lomita” frente a las mismas barbas de los
Lo mismo sucedía en el puerto, pues la llegada de los buques era federales. Ambos bandos se miden, se estudian, se reconocen y tensos
muy irregular y muchas de las familias quedaron varadas varios días, esperan.
sufriendo por el asedio de los moscos y la incomodidad. El mismo
cronista decía que nunca se había visto el puerto tan concurrido como Antes de que las notas del clarín inauguren la batalla, Obregón decide
esa vez. mandarle un telegrama al cónsul de los Estados Unidos, en él le sugería
que saliera de la ciudad y se comprometiera a garantizar su seguridad
Mientras se daba el éxodo de la aristocracia y alguno que otro colado (pretendía Obregón evitar un conflicto que mermara las simpatías que
(entre ellos el ilustre Genaro Estrada), la batalla por la plaza parecía el departamento de estado comenzaba a tener por la causa sonorense).
inminente, los federales habían levantado trincheras alrededor de la Al general Rodríguez, comandante de la plaza, también le mandó una
ciudad; en la fábrica del Coloso, en el panteón San Juan, por el camino masiva en la que le pedía que dejara salir a las familias y personas
que va a Mazatlán, en el puente Sur Pacífico y la lomita, la ciudad se no combatientes de la ciudad. El silencio fue la respuesta a las dos
volvió un fortín al mando del prefecto de la ciudad, el capitán Leobardo peticiones y con ello se dio por entendido que el combate por la ciudad
Manzano y en la responsabilidad de la defensa quedó el general podía comenzar.
Reinaldo Rasgado.
A inicios del mes de noviembre los revolucionarios estaban al acecho El 10 de noviembre, a las cuatro de la mañana, dos mil quinientos
en algunos municipios cercanos a Culiacán: Iturbe estaba en lo que hoy constitucionalistas, divididos en cinco columnas, arremeten con
es Sinaloa de Leyva, Lucio Blanco en Guamúchil, Obregón y Diéguez euforia las fortificaciones que rodean la ciudad. Los mil doscientos
en Bamoa y por el oriente Arrieta y de La Rocha libraban escaramuzas federales que las defienden no alcanzan a ver por falta de claridad, la
con las autoridades de los pueblos cercanos a la ciudad. El general magnitud de la turba que se les venía encima, pero la perciben por
Rasgado presintiendo tal vez la derrota ante la avalancha que se dejaba el ruido ensordecedor de las miles de fogonazos que se dibujan en la
venir decidió trasladar los tres poderes del Estado a Mazatlán. Por oscuridad y por el infernal ruido que producen los atacantes.
ellos llegaron a Altata, en misión expresa los vapores Ileana y Ramón
Corral, oportunidad, que no desaprovecharon las familias de notables, Fue la llegada de la aurora lo que hizo ver a los federales las figuras

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espantables de los revolucionarios que disparaban mosquetones de de la ciudad Ramón F. Iturbe. El correctivo había sido necesario, pues
todos calibres y marcas y llevaban sombreros con cintas tricolores ante la batalla, se había prevenido a los jefes y oficiales que quedaba bajo
y rojas, adornados con plumas tornasoles de pavo real. Eran estos su estrecha responsabilidad cualquier desorden al tomar la plaza y se les
chapeos la contraseña que en la batalla debían portar y en cada espacio daba toda facultad para obrar con toda energía contra sus subalternos.
ganado, debían dejarlo sobre una asta para indicar el avance logrado en
las posiciones enemigas. De cualquier manera, el combate le había salido barato a la población,
pues no se habían realizado desmanes como en los combates anteriores,
Pero ganar esos espacios no fue nada fácil para los revolucionarios, no como los se habían realizado en algunos pueblos de Sonora, según
fueron diez días de asedio y contienda constantes en los cuales los lo señalaba Álvaro Obregón. Sin duda el rango de Iturbe y su cercanía
cañones cacahuate y sufragio (dirigidos por el soldado Práxedes con este último, habían sido determinantes para proteger a la población
Figueroa) fueron quebrando una a una las defensas enemigas. Una e imponer el orden a la soldadesca acostumbrada a la rapiña una vez
vez rotas las trincheras federales, se inició el combate por las calles, de caídas las plazas enemigas.
banqueta a banqueta, de casa a casa. Al final la superioridad numérica
de los rebeldes y la eficaz coordinación de mando logró arrinconar a los De todas maneras no había mucho que proteger, la ciudad no se había
federales en el santuario Sagrado Corazón de Jesús. repuesto de los desmanes anteriores. El periodista y escritor Martín Luis
Guzmán que había llegado con los constitucionalistas, describió en su
La noche del 14 de noviembre de 1914 se reunieron los mandos libro El Águila y la Serpiente que Culiacán era una ciudad desierta, “las
federales en ese último reducto para analizar su situación, habían tiendas habían sido saqueadas: rotas las puertas, vacíos los anaqueles.
perdido doscientos cincuenta hombres y una gran cantidad de Las casas desiertas, especialmente las de las calles en donde vivían las
armamento, pero lo más grave era que habían perdido la ciudad. No familias más acaudaladas, en ellas las turbas habían arrasado con todo
quedaba otra salida más que la huida. Esa misma noche burlando el mostrando un triste espectáculo”.
cerco enemigo se dirigieron a Mazatlán. Junto con ellos se fueron las
últimas autoridades que aún quedaban en la ciudad; el recaudador Ni los muebles de las oficinas administrativas se habían salvado de la
de rentas Tomas Sánchez, el prefecto del distrito Leonardo Manzano. rapiña. El vicepresidente del Ayuntamiento de la ciudad, José Tamez
El subsecretario de gobierno Alfonso Santibáñez, los notables Carlos dirigía un oficio al prefecto del distrito suplicándole se sirviera procurar
Martínez de Castro, y Roberto Almada, los profesores del Colegio Civil el paradero de los muebles y útiles de las oficinas del municipio.
Rosales, Ramón Saavedra y Antonio Rojo y el cuerpo de policía que
también había tomado parte en los combates. La llegada del año de 1914 encontró a la ciudad con un nuevo dueño:
Los capitanes del ensueño (como alguna vez los llamara el cronista
Ese mismo día, señala Obregón en sus memorias, entraron a la ciudad Heberto Sinagawa), los miembros del estado Mayor del general Álvaro
en correcta formación, no registrándose más acto de desorden que el Obregón y algunos políticos resentidos con el viejo régimen se habían
que causaron los soldados de Durango al introducirse a una casa, sin posesionado de los edificios públicos Y desde ahí se dispusieron a
embargo, éstos fueron aprendidos y fusilados por el arcángel guardián imponer las nuevas reglas jurídicas, administrativas y políticas a la
población.

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Porfiriato, revolucion y vida
Cuadernos de Divulgación
cotidiana en Culiacán

La capital se volvió en poco tiempo el centro político y militar más


importante del noroeste, los constitucionalistas, montados en una
absoluta superioridad numérica, moral y técnica, se habían concentrado
en la ciudad de Culiacán e iban a permanecer algunos días, pues las
comunicaciones, sobre todo las vías y puentes que utilizaba el tren
habían sido cortadas por los federales y a los revolucionarios se les
dificultaba trasladar los pertrechos militares. Además la ciudad de
Mazatlán, como puerto estratégico se encontraba ocupada por las
tropas huertistas.

En enero de ese mismo año, se esperaba la llegada de Venustiano


Carranza, del General Felipe Ángeles, del Gobernador de Sonora
José María Maytorena, y de los civiles Isidro Favela e Ignacio Bonilla, Monumento a Carranza.
motivo por el cual se reactivó la ciudad de nueva cuenta; se adornó De manera simbólica decidieron realizar el primer banquete en la finca
la entrada norte, cerca de la estación, con un gran arco de flores y se del ex gobernador porfirista Francisco Cañedo, al otro día se curaron la
instalaron luces de colores en las principales calles. Sin embargo el resaca de manera más refinada al organizar un baile para la elite militar
festejo se frustró y con ello el ánimo de la ciudad. No fue sino hasta en el Teatro Apolo, al tercer día, por la mañana, hicieron alarde de
fines de febrero que se confirmó que Carranza y su comitiva vendrían poderío militar; pusieron a marchar a las disímiles y cuantiosas tropas
y la ciudad se ornamentó de nuevo con luces y arcos artísticos para militares por las angostas y polvorientas calles de Culiacán.
honrar a los visitantes.
Con Carranza había llegado también el poeta peruano José Santos
Los festejos duraron una semana, el eco de la guerra parecía lejano, la Chocano, lo cual fue otro pretexto para que siguiera la juerga allá por
tensión acumulada dejó de gravitar en el ánimo de quienes días atrás los rumbos de un lugar de recreo llamado la toma de agua, al parecer
habían vivido la guerra intensamente. El gobernador Felipe Riveros, el bardo era popular entre los generales, pues acudieron a oírlo y a
que había regresado al estado con el visto bueno de Carranza, y los festejarlo con una comilitona, el general Obregón, Carranza, Maytorena
militares sinaloenses como buenos anfitriones se desvivieron en actos y Riveros. Se menciona que estuvieron conviviendo como invitados
cívicos y fiestas para congraciarse con el jefe constitucionalista a las que, unos inversionistas norteamericanos.
según Martín Luis Guzmán, era tan afecto: “don Venustiano no bailaba
-o bailaba poco- pero se sentía siempre en su elemento frecuentaba el Ya entrados en los festejos y aprovechando la oportunidad de tener
trato de las damas, su resistencia en punto a bailecitos bochinches no la presencia de Carranza, algunos jefes revolucionarios se les ocurrió
conocía término”. Así calles, plazas públicas, lugares de recreo, teatros matrimoniarse; el general Ramón F. Iturbe se casó con la señorita
y recintos oficiales fueron insuficientes para darle cabida a la apoteosis Felicitas Acosta, con la boda la población salió ganando pues con ese
revolucionaria. propósito el general mandó construir las escalinatas del templo la
lomita.

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Porfiriato, revolucion y vida
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cotidiana en Culiacán

Se dice que Iturbe se había comprometido con la virgen, a través de enseres mal habidos y los cubiertos que estaban usando el día de la
una manda, le prometió que si salía con vida al tomar la ciudad de boda también se consiguieron por la misma vía. Estando la boda en
Culiacán construiría las escaleras. Pero realmente creemos que tras la todo su apogeo, “había muchos invitados, señoritas y revolucionarios”
construcción estaba una promesa amorosa y la vanidad del general. La llegó la coronela Clara de la Rocha (mujer aguerrida, personaje típico
nota periodística registra lo siguiente: “hubo tamales y champurrado de la Revolución sinaloense, con sus cananas terciadas y que había
para el público, la casa fue adornada lujosamente, el traje fue traído participado en las tomas de Culiacán al lado de su padre Herculano de la
de Estados Unidos, fueron los padrinos Venustiano Carranza, el Rocha) reclamándole a Camperos su proceder, éste debió tener mucha
gobernador Riveros y Eduardo Hays.” labia, pues logró convencerla de que terminando la boda regresaría lo
robado y la casa.

A la mañana siguiente, con el pretexto de ir a pasar su luna de miel a


Hermosillo, salió huyendo muy temprano en el tren, para entonces ya
se sabía que aprovechándose de la situación de falta de circulante había
falsificado billetes, el gobernador Rivero le ordenó a la misma Clara de
la Rocha lo detuviera, orden que se cumplió en San Blas sindicatura del
Fuerte. Pero se les volvió a fugar y a la que regresaron a Culiacán fue a
la novia que había dejado abandonada.
Pero si las elites revolucionarias tenían sus fiestas, los soldados rasos
también disfrutaban las suyas a su manera, dinero tenían; habían
llegado a Culiacán una gran cantidad de “bilimbiques”, billetes
constitucionalistas, además, las diversiones de la tropa eran, -decía
un militar de alto rango- para que “tiraran el estrés, pues esta vida de
Boda del Gral Iturbe. campaña es muy cansada y fastidiosa y además le haremos olvidar a los
Este último no desaprovechó tampoco la oportunidad y decidió casarse soldados la falta de zapatos, pantalones y haberes”. Para esto se acordó
en catedral con la señorita Angelina Sainz y los apadrinó el gobernador la apertura de los establecimientos que vendían bebidas embriagantes y
Felipe Riveros y su esposa, el secretario particular de éste último, que habían estado suspendidos, eso sí, el ayuntamiento revolucionario
Octavio Camperos, prendida ya la mecha de la euforia casamentera se los permitió siempre y cuando pagaran sus contribuciones.
decidió también matrimoniarse (ha sido una constante en la historia
de Culiacán que los fuereños se prendan de la belleza de las culiches) La diversión de la tropa se hacía con la música de viento en las plazas
con la señorita Juana Salazar. públicas, cantinas y espacios improvisados para corridas de toros, así lo
anunciaba el periódico El demócrata Sinaloense: “volvió haber toros,
Pero éste personaje resultó una fichita; se había apropiado de la casa como el ganado está demasiado bravo; Roberto Conde “El Guilo”
que había sido el general federal Legorreta, la había amueblado con pistola en mano bajó al rodeo y obligó a los aficionados a capotear los
cornúpetos”.

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cotidiana en Culiacán

Era difícil para las autoridades controlar a la tropa, sobre todo porque desavenencias: “Dada la muy precoz hostilidad de Obregón hacía el
eran demasiados para una ciudad pequeña como Culiacán, entre la sinaloense y las muy deterioradas relaciones de Maytorena y Carranza.
tropa había una gran cantidad de indios yaquis que por esos días venían Riveros debió resultar poco agradable al primer jefe y es quizás cierto
acompañando a Obregón, lo cual propició, como era de esperarse, que como dice Maytorena que en el viaje que emprendieron a Culiacán
la ciudad volviera sufrir el vandalismo. en enero se encontró con que aquel era otro teatro de las intrigas del
incansable Obregón”.
La prensa informa de varios saqueos a comercios y casas de vecinos
mientras se realizaban las francachelas de los soldados, pleitos que Así se formaron dos bloques transitorios, por un lado; Carranza,
terminaban con acuchillamientos y balaceados. Esto motivó que el Obregón, Bonilla, Ángel Flores, Benjamín Hill, e Iturbe, por el otro,
ayuntamiento dirigiera al jefe de la tercera división general, Ramón Maytorena, Riveros y Carrasco. Se rumoraba que primer round se
F. Iturbe un oficio en el que se le suplicaba ordenará a la tropa de la dio cuando Carranza quiso imponer de gobernador a Bonilla, pero
guarnición de esta plaza que no estuviera en servicio y que se pasearan la oposición del otro bloque abortó sus planes, y el segundo round se
por las calles de la ciudad, lo hiciera desarmada a fin de que se evitarán generó por el juicio a los prisioneros.
escándalos y hechos de sangre. El vicepresidente del ayuntamiento
aprovechó la ocasión para recordarle se procurara el paradero de los Sobre esto último, con la llegada al poder de los revolucionarios, de
muebles y útiles de las oficinas del municipio. nueva cuenta las familias notables y funcionarios del antiguo régimen
que no lograron o no quisieron huir fueron castigados por ser “enemigos
Es probable que esa aglomeración y hacinamiento de gente que provenía de la causa”. Desde agosto de 1913 se había creado la oficina de Bienes
de distintos lugares del país haya sido la causa de la epidemia de viruela Ausentes del Estado y Subsidio de Guerra, con la cual se trataba de
que por esas fechas atacó a la población y a las tropas. Esta epidemia expropiar y administrar los bienes de hacendados y propietarios
hizo que fallecieran algunas personas reconocidas, lo que motivó que se desafectos al movimiento rebelde.
aplicará de manera generalizada vacunas entre la tropa y la población.
Pero detrás del espíritu festivo las diferencias entre los jefes El gobernador Felipe Riveros encarceló a algunos por haber firmado un
revolucionarios estaban latentes y se expresaban en cualquier acción telegrama de apoyo a Victoriano Huerta. A Jorge y Ponciano Almada,
que emprendían. Al gobernador de Sonora, Ignacio Maytorena, y al de Lucano De la Vega, Manuel Clouhtier, Pomposo Güémes, José María
Sinaloa Felipe Riveros, se les cuestionaba su lealtad a la revolución, pues Espinosa de los Monteros, Francisco Diez Martínez, Severiano Tamayo,
como ya se mencionó aquí, cuando se les pidió desconocer a Victoriano Fortunato Escobar, Pedro Villaverde y a otros ciudadanos más, se les
Huerta, aduciendo pretextos personales no lo hicieron y pidieron sentenció a sufrir 7 años y cuatro meses de prisión. A otros se les subió
permiso para ausentarse, desde entonces Obregón y algunos de los al tren y se los llevaron a Nogales Arizona, no sin antes condicionarlos;
generales sinaloenses, que en esos años estaban aliados los miraban con si volvían serían fusilados.
desconfianza.
El escarnio tenía que ser total; el general Benjamín Hill con una escolta
Aguilar Carmín en su libro la Frontera Nómada, recoge estas de cincuenta soldados había sacado de la cárcel pública a este grupo de

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vecinos y fueron obligados a barrer las calles de la ciudad, esta acción


fue amenizada por una banda de música de tambora y las carcajadas de
Bibliografía
la población.
Aguilar Camín, Héctor, La frontera nómada, México, Siglo XXI, 1981.
Estas acciones no eran nada de agradables para Ramón F. Iturbe,
éste aunque plebeyo, reconocía en la élite su paisanaje, además como Figueroa Díaz, José María, Sinaloa, poder y ocaso de sus gobernadores
1831-1986. Edición particular, Culiacán, 1986.
buen maderista, y ahora carrancista, trataba de garantizar la estructura
productiva, por eso trataba de proteger, en contra de la voluntad de Guzmán, Martín Luis, El Águila y la serpiente, Porrua, 1985.
Riveros a los oligarcas de su ciudad.
Gómez Flores, Francisco, Narraciones y caprichos, DIFOCUR, Culiacán,
El conflicto entre Iturbe y Riveros llegó a ser álgido cuando a fines de 1987.
febrero de ese año de 1914, llegó un vapor al puerto de Altata en cual
Un siglo de caudillos, Tusquets, México, 1994.
volvían a sus hogares algunos miembros de la familia Andrade, de la
Vega y cuarenta personas más. Ramón F. Iturbe les otorgó el permiso, Krauze, Enrique, La presidencia imperial, Tusquets, 1997.
pero Felipe Riveros se los negó, así pasaron dos días a bordo del barco
en espera de que se decidiera el sainete, al fin se resolvió a favor del Lefevre, Henrri, La vida cotidiana en el mundo moderno, Alianza,
gobernador Riveros, pues sólo dejó bajar aquellas personas que éste México, 1984.
convino, los demás, Incluyendo los Andrade y De la Vega se regresaron
Mesnil, Marianne, “El lugar y el tiempo en la fiesta carnavalera”, en Teoría
a Mazatlán.
y análisis de la cultura, SEP-COMECSO, México, 1982.
En abril de ese mismo año la ciudad por fin pudo descansar, las huestes
revolucionarias continuaron su cabalgata hacia el objetivo fundamental: Obregón, Álvaro. Ocho mil kilómetros de campaña, Fondo de Cultura
la ciudad de Mazatlán. Esta permanecía sitiada, ahora le tocaría a su Económica, México, 1959.
población sufrir los horrores de la guerra y la devastación. Culiacán,
la ciudad que se había cruzado en El vendaval de la Revolución Pérez López, Jesús, Arriba Choix que también es pueblo, DIFOCUR,
Culiacán, 1982.
comenzó lentamente a recuperarse y a volver a la normalidad, las elites
Southworth. J.R. El Estado de Sinaloa, Gobierno de Sinaloa, Sinaloa,
terminaron por volver ocupar su lugar y algunos de ellos emparentaron 1898.
y aprendieron a compartir el poder con los nuevos caciques con casaca
de revolucionarios y la fiesta continuó en paz. Verdugo Fálquez, Francisco, Las viejas calles de Culiacán, UAS, Culiacán,
1978.

Villardy, Agnes, “Fiesta y vida cotidiana”, en Teoría y análisis de la cultura,


SEP- COMECSO, México, 1982.

Zúñiga, Luis, Carrasco en la revolución, DIFOCUR, Culiacán, 1982.

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Hemerografía
El Correo de Occidente (1911-1914)
Sobre el Autor
El demócrata Sinaloense (1911-1914)

El Debate de Culiacán, “suplemento dominical”, Domingo 4 de Enero de


1998. Doctor en Historia, presidente
El Sol de Mazatlán, “Suplemento; la revolución en Sinaloa”. Noviembre
fundador de la Crónica de Sinaloa
de 2005. A.C, ex presidente de la Acade-
mia de Sinaloa. A.C, maestro
universitario, ex funcionario de
Difocur, a publicado los libros: Lo
Archivos que el Tiempo no se llevó, Los em-
presarios del Valle del Fuerte, Bio-
AHMC Archivo Histórico Municipal de Culiacán. grafía de Genaro Estrada, Álvaro Obregón y los Generales
Sinaloenses, los 40 años del ISIC-DIFOCUR. Además
Acta de CABILDO, 1890. ha publicado en revistas y periódicos de la región.
Actas de Cabildo, 1891.

Actas de Cabildo, 1894.

Actas de Cabildo, 1895.

Actas de Cabildo, 1898.

Actas de Cabildo, 1911.

Actas de Cabildo, 1912.

Actas de Cabildo, 1914.

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Índice
Presentación 9

Porfiriato 11

Revolución 26

Bibliografía 55

Hemerografía 56

Archivos 56

Sobre el Autor 57
DIRECTORIO

SERGIO TORRES FÉLIX


Presidente Municipal de Culiacán

JOSÉ GUADALUPE ROBLES HERNÁNDEZ


Secretario del H. Ayuntamiento de Culiacán

ÉDGAR KELLY GARCÍA


Tesorero del H. Ayuntamiento de Culiacán

JUAN SALVADOR AVILÉS OCHOA


Director del Instituto Municipal de
Cultura Culiacán
PORFIRIATO, REVOLUCION Y VIDA
COTIDIANA EN CULIACÁN
de Francisco Padilla Beltrán
Cuidado de la edición, diseño e impresión:
Unidad de Comunicación del
Instituto Municipal de Cultura Culiacán.
En su composición se utilizaron tipos de la familia
Minion Pro y Pristina, el papel de interiores es bond de 75 g/m.2
Y el de los forros, couché de 120 g/m.2
El tiro consta de 300 ejemplares,
se terminó de imprimir en Diciembre de 2016.
Av. Álvaro Obregón 617 sur, Col. Jorge Almada,
Ciudad Heroica Culiacán Rosales, Sinaloa.
La Historia de Sinaloa es rica en
testimonios de hombres y mujeres con
vida novelesca y ejemplar. Igualmente
está llena de anécdotas interesantes y,
sobre todo, motivadoras para que los
sinaloenses nos enorgullezcamos de
serlo.

Rescatar esas historias y ponerlas a


disposición de los culiacanenses, es el
propósito que anima la creación de la
Serie Cuadernos de Divulgación que
emprende el Instituto Municipal de
Cultura, con la idea de brindar a los
habitantes del municipio lecturas que
puedan compartir con sus familiares y
con sus amigos.

Sergio Torres Félix


Presidente Municipal de Culiacán

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