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Guion de Títeres: Dignidad y Desprecio

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Guion de títeres

Personajes

* ROSA: Una chola humilde, trabajadora y de buen corazón. Usa una


pollera de colores, manta y sombrero. Su mayor tesoro es su dignidad.

* JUANITO: Hijo mayor de Rosa. Es el más resentido y avergonzado,


influenciado por los prejuicios de la sociedad.

* MERCEDES: Hija menor de Rosa. Es más sensible y está en conflicto,


queriendo pertenecer pero sintiendo la injusticia.

* SRA. DE LA CASA: Mujer de ciudad, adinerada, cruel y racista. Ve a la


gente humilde como objetos.

* TÍA MARCELA: Hermana de Rosa, amargada y envidiosa. Siente que la


vida ha sido injusta con ella.

* LUCÍA Y GABRIELA: Hijas de Marcela. Son crueles y se burlan de sus


primos, repitiendo lo que oyen de su madre.

* ANCIANO DEL PUEBLO: Un hombre sabio que da un consejo clave a


Juanito y Mercedes.

* NARRADOR: (Opcional) Una voz que introduce y cierra la historia.

ESCENA 1: La Vergüenza en el Hogar

(Se ilumina el escenario. Al fondo, una choza humilde. Rosa está


tejiendo. Juanito y Mercedes se acercan, inquietos).

JUANITO: (Con desprecio en la voz) Mamá, las burlas de la escuela ya no


se aguantan. Los otros niños nos llaman “pollera sucia” y “cholo de
mierda”. Todo por tu culpa, por esa ropa.

MERCEDES: (Con un nudo en la garganta) Nos obligan a sentarnos en el


último banco, lejos de todos. Dicen que apestamos a tierra y a pobreza.

ROSA: (Con lágrimas en los ojos) Hijos míos, esta pollera no es un trapo.
Es mi bandera. Cada hilo, cada pliegue, es el orgullo de nuestra historia,
de las mujeres fuertes que vinieron antes que yo.

JUANITO: (Se levanta, furioso) ¡A mí no me hable de historia! ¡Yo solo veo


la vergüenza! ¡No quiero ser como tú! ¡No quiero que mi vida sea una
vida de miseria!
(Juanito sale corriendo. Mercedes agacha la cabeza y empieza a llorar.
Rosa la abraza en silencio, sintiendo que sus hijos ya no le pertenecen).

ESCENA 2: El Desprecio de la Ciudad

(Se ilumina un nuevo escenario: la entrada de una mansión. El portón es


grande y elegante. Juanito y Mercedes observan escondidos. Rosa entra.
La Sra. De la Casa la espera).

SRA. DE LA CASA: (Se le acerca y la olfatea con asco, como si fuera una
plaga) ¡Qué olor a chola! No sé cómo mi jardinero, un indio de la sierra,
pudo recomendarte. La gente como tú... no son personas. Son
herramientas. Te doy una oportunidad. No la ensucies.

ROSA: (Con la voz temblorosa) Señora, mi sangre es tan digna como la


de usted.

SRA. DE LA CASA: (La interrumpe con una risa burlona) ¿Digna? Si tu


dignidad la llevas en esa mugrosa pollera… ¡qué pena! Y tu sangre es
sucia, llena de tierra, no de oro. Ahora, ve a limpiar. Pero te advierto: si
tocas mis cuadros, si dejas una huella, te juro que pagarás por cada
mancha.

(Juanito y Mercedes se miran. Sus rostros reflejan un profundo malestar).

JUANITO: (Susurrando a Mercedes) Ella tiene razón, ¿verdad? Es una


vergüenza. Por eso los demás nos tratan mal.

MERCEDES: (Con la voz temblorosa) Por qué… ¿por qué tiene que ser
así?

ESCENA 3: El Accidente Mortal

(Se ilumina el interior de la mansión. Rosa sube una escalera de mármol


con un balde. La Sra. De la Casa la detiene en el segundo peldaño).

SRA. DE LA CASA: (Grita furiosa) ¡Te dije que no tocaras mis cosas con
esas manos sucias, india! ¡Tu lugar no es aquí, es en el campo, con la
tierra!

ROSA: (Intenta esquivarla) Señora, yo solo…

SRA. DE LA CASA: (Le da un empujón con fuerza. Rosa cae. El balde


vuela y el agua se derrama. La sangre brota de su cabeza, mezclándose
con el líquido y el polvo).

JUANITO Y MERCEDES: (Corren hacia ella, gritando) ¡Mamá!


ROSA: (Apenas abre los ojos. Su voz es un suspiro) Hijos… no tengan…
no se avergüencen de… de lo que son. Nunca… nieguen a su madre…

(Sus manos, que una vez trabajaron la tierra y los cuidaron, se sueltan
para siempre. Juanito y Mercedes estallan en llanto. La Sra. De la Casa
se encoge de hombros).

SRA. DE LA CASA: (Con frialdad, como si no hubiera pasado nada) Una


chola menos en este mundo. Ya pueden irse, no los quiero aquí.

(El público se queda en silencio. La luz se centra en el dolor de los niños.


Al fondo, la Sra. De la Casa desaparece, indiferente).

ESCENA 4: El Refugio y el Abuso

(Se ilumina una nueva escena. Es el interior de una casa humilde. La Tía
Marcela se encuentra sentada, con sus dos hijas, Lucía y Gabriela.
Juanito y Mercedes entran, cabizbajos y con los ojos llorosos).

TÍA MARCELA: (Con una mirada helada) Así que ya vienen los hijos de la
chola. Mi hermana era una tonta, se creía digna… y miren cómo terminó.
Aquí no hay tiempo para la pena. Tendrán que ganarse la comida.

LUCÍA: (Se ríe, señalando a Juanito) Miren sus zapatos rotos.

GABRIELA: (Tirando del vestido de Mercedes) Huelen a campo. ¡Ni


parecen de familia!

TÍA MARCELA: (Con una sonrisa cruel) Y ni sueñen con ir a la escuela. La


gente como ustedes sirve para trabajar, no para estudiar. Son lo que
son, no intenten ser lo que no pueden. Desde mañana, saldrán a vender
queso al pueblo.

ESCENA 5: La Muerte de Juanito y la Carga de la Culpa

(Se ilumina un camino polvoriento. Juanito y Mercedes caminan. Un


anciano los detiene).

ANCIANO DEL PUEBLO: (Con voz cansada pero sabia) Jóvenes, la vida es
dura, pero la dignidad es la única cosa que no les pueden quitar. No se
avergüencen de su sangre.

(El anciano se va. Juanito lo mira con desprecio).

JUANITO: (Molesto) ¡Qué sabe él de dignidad! La dignidad no nos dio de


comer. ¡El desprecio sí!
(Juanito avanza, pero se detiene frente a un puente de madera sobre un
río. Juanito cojea y se ve exhausto. Juanito se tambalea).

MERCEDES: (Preocupada) Hermano, no puedes con tanto peso.

JUANITO: (Toma su canasta) No importa, Mercedes… mamá nos enseñó a


resistir.

(Juanito sube al puente. Una tabla se rompe y él resbala. El río lo


arrastra).

MERCEDES: (Grita desesperada) ¡Juanito!

JUANITO: (Con el último aliento, antes de desaparecer bajo las aguas)


No… no te avergüences de lo que eres… recuerda a mamá… y
perdóname…

(El río se lo traga. Mercedes cae de rodillas, gritando con una pena que
lo abarca todo. La luz se apaga lentamente, dejando solo su sollozo).

ESCENA 6: El Verdadero Despertar

(Se ilumina de nuevo el escenario. Mercedes está de pie en una plaza


del pueblo. Se ve más segura, con la pollera de su madre puesta. La
gente la mira. La Tía Marcela la mira desde lejos. Mercedes se dirige a la
gente con voz firme y alta).

MERCEDES: (Con voz firme y alta) Soy Mercedes. Y hoy quiero que sepan
quién soy. Soy hija de Rosa, la chola que murió por la indiferencia y el
desprecio. Soy hermana de Juanito, el niño que murió por la vergüenza
que yo también le hice sentir. Mi madre me enseñó que la dignidad no se
vende, que la pollera es un honor. Mi hermano, con su muerte, me
enseñó que la indiferencia es un veneno. Los mismos que se burlaron de
mi madre y de mí, hoy me escuchan. Porque entendieron que el precio
de la indiferencia… siempre es demasiado alto.

(El público se conmueve. La Tía Marcela se da la vuelta y se va, con un


rostro que muestra una mezcla de rabia y derrota. La luz se centra en
Mercedes, que levanta la cabeza con orgullo. Se escuchan aplausos).

Enseñanza Final

NARRADOR: (Con voz clara y solemne)

La historia de Rosa, Juanito y Mercedes nos recuerda que el respeto no


es un adorno: es un deber que llevamos en la sangre.
Respetar nuestras raíces, a quienes nos dieron la vida, a quienes
trabajan con las manos… es la única manera de construir un futuro
donde la indiferencia no tenga precio, y donde la dignidad sea el mayor
de los tesoros.

(Se apaga la luz lentamente).

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