ARTÍCULO 121.
ALZAMIENTOS ARMADOS CONTRA LA SEGURIDAD Y SOBERANÍA DEL ESTADO
Nomen Iuris: Alzamiento armado contra la soberanía del Estado.
Definición del tipo penal: Este delito lo comete quien, con el uso de armas, se levanta en contra del
orden constitucional con el fin de cambiar la Constitución, alterar la forma de gobierno, derrocar a los
poderes públicos o impedir el ejercicio de funciones constitucionales. También incluye la formación de
grupos armados irregulares para enfrentar a las fuerzas del orden o atentar contra la vida, integridad o
soberanía del país.
Antecedentes del tipo penal: Surge como respuesta a la frecuencia de golpes de Estado en Bolivia (como
los de 1964, 1971, etc.). Este tipo de delitos están diseñados para proteger la soberanía del Estado y
evitar que actores internos utilicen la violencia armada para alterar el orden constitucional.
Argumentación: Este tipo de delito pone en riesgo la estabilidad política y la seguridad del país. La
violencia armada, utilizada con fines de alteración del orden constitucional, no solo afecta a las
instituciones del Estado, sino que desestabiliza a toda la sociedad. El artículo busca sancionar la amenaza
directa de alteración del orden constitucional, penalizando severamente a quienes promuevan actos
violentos que afecten la paz social.
Proporcionalidad penal: El castigo debe ser severo para disuadir a posibles instigadores de golpes de
Estado, ya que un alzamiento armado puede generar consecuencias graves para la nación. La pena de
cárcel busca proteger la estabilidad democrática del país.
Ejemplo práctico: Si un grupo militar o civil decide organizar un golpe de Estado en Bolivia, y usan armas
para tratar de derrocar al gobierno legítimamente constituido, este artículo se aplica para sancionar a los
responsables.
Jurisprudencia relevante: El Tribunal Constitucional ha declarado que la protección del orden
constitucional y la integridad del Estado son principios fundamentales del derecho penal, y cualquier
acto de alzamiento armado debe ser severamente castigado.
ARTÍCULO 122. CONCESIÓN DE FACULTADES EXTRAORDINARIAS
Nomen Iuris: Usurpación legislativa por concesión de poderes extraordinarios.
Definición del tipo penal: Se sanciona a los legisladores o ciudadanos que otorguen facultades
extraordinarias al Ejecutivo que excedan los límites del Estado de Derecho, poniendo la vida y los bienes
de los ciudadanos bajo el control absoluto de un poder.
Antecedentes del tipo penal: Esta disposición se inspira en la preocupación histórica por el autoritarismo
y la concentración de poder. En varios momentos de la historia de Bolivia, se otorgaron facultades
extraordinarias a ciertos gobiernos, lo que resultó en abusos de poder y violaciones a los derechos
humanos.
Argumentación: El principio de separación de poderes es fundamental para un sistema democrático. Este
artículo busca evitar que el Ejecutivo adquiera facultades que puedan poner en peligro el Estado de
Derecho, al concentrar en manos de una sola persona o grupo la capacidad de tomar decisiones que
deben ser tomadas de manera colectiva. El Estado de Derecho garantiza la seguridad y estabilidad de los
ciudadanos, y otorgar poderes extraordinarios sin control podría llevar a un régimen autoritario.
Proporcionalidad penal: La sanción busca garantizar que las facultades extraordinarias no sean otorgadas
de forma arbitraria ni sin justificación, asegurando la separación de poderes y el respeto a la democracia.
Ejemplo práctico: Si un Congreso decide otorgar poderes extraordinarios al Presidente, permitiéndole
gobernar sin control parlamentario ni judicial, y estas decisiones atentan contra el equilibrio
democrático, se estaría violando este artículo.
Jurisprudencia relevante: En la jurisprudencia constitucional de Bolivia, se ha enfatizado la importancia
de la separación de poderes para prevenir que el Ejecutivo tome control absoluto, y la corte ha
declarado inconstitucionales los actos de concentración de poder en manos del Presidente sin el debido
control institucional.
ARTÍCULO 123. SEDICIÓN
Nomen Iuris: Sedición.
Definición del tipo penal: La sedición se configura cuando alguien, sin desconocer al gobierno legal, se
levanta públicamente con hostilidad para impedir funciones públicas, deponer autoridades, ejercer
violencia contra ellas o alterar el orden público.
Antecedentes del tipo penal: Derivado del derecho penal clásico y del derecho español, la sedición se
aplica a actos de resistencia contra el gobierno legítimamente constituido, que no alcanzan el nivel de
rebelión pero que igualmente buscan alterar el orden social y político.
Argumentación: La sedición representa una forma de desobediencia pública que puede generar
alteraciones graves del orden público. Si bien no se trata de un golpe de Estado, las consecuencias de la
sedición son igualmente disruptivas para la paz social, por lo que el derecho penal de Bolivia lo sanciona
para evitar que se normalicen estos actos de violencia o subversión.
Proporcionalidad penal: Aunque la sedición no alcanza la magnitud de la rebelión, aún representa una
amenaza para el orden público. La pena por este delito debe ser proporcional al grado de alteración que
causa en la sociedad, castigando de forma firme pero sin recurrir a las penas más severas de la rebelión.
Ejemplo práctico: Si un grupo de personas organiza una manifestación violenta en la que se impide el
libre ejercicio de funciones públicas (como en un paro de transportistas o una toma de edificios
públicos), sin llegar a la rebelión, se configuraría el delito de sedición.
Jurisprudencia relevante: En Bolivia, se ha usado este artículo para sancionar a los organizadores de
movimientos de desobediencia civil que buscan deponer autoridades legítimas mediante la fuerza o la
violencia.
ARTÍCULO 124. ATRIBUIRSE LOS DERECHOS DEL PUEBLO
Nomen Iuris: Usurpación de la soberanía popular.
Definición del tipo penal: Este delito se comete cuando alguien, sin legitimidad, se atribuye la
representación del pueblo y pretende ejercer la soberanía en su nombre.
Antecedentes del tipo penal: Este tipo penal tiene su origen en la prevención de caudillismos o
autoproclamaciones de figuras que se atribuyen la representación popular sin respaldo legítimo. Se ha
convertido en una herramienta para evitar movimientos políticos que usurpen el poder sin la debida
legalidad.
Argumentación: La soberanía popular es uno de los pilares de un Estado democrático. Usurpar esa
soberanía sin legitimidad es un acto de deslegitimación de las instituciones democráticas y puede
generar inestabilidad política y social. Este artículo sanciona aquellos que intenten hacerse con la
representación del pueblo sin haber sido electos por el mismo.
Proporcionalidad penal: La pena debe ser lo suficientemente disuasoria para evitar que alguien se
autoproclame como representante del pueblo sin pasar por los canales democráticos. La sanción busca
proteger la legitimidad de las instituciones democráticas y la soberanía popular.
Ejemplo práctico: Si una persona se declara públicamente presidente sin haber sido electa, y empieza a
tomar decisiones en nombre del pueblo, estaría cometiendo este delito.
Jurisprudencia relevante: La Corte Constitucional ha sostenido que las acciones que buscan suplantar a
las autoridades democráticamente electas violan la soberanía popular y deben ser castigadas
severamente.
ARTÍCULO 125. DISPOSICIONES COMUNES A LOS DELITOS DE REBELIÓN Y SEDICIÓN
Nomen Iuris: Atenuante en delitos de rebelión y sedición.
Definición del tipo penal: Establece una reducción de la pena cuando los implicados en rebelión o
sedición se rinden sin causar daño, castigando solo a los promotores con la mitad de la pena.
Antecedentes del tipo penal: Inspirado en el derecho penal militar y civil, este principio busca fomentar
la pacificación y rendición en contextos de conflictos internos, evitando que los procesos subversivos se
prolonguen.
Argumentación: La disposición permite una resolución pacífica de los conflictos internos, premiando a
quienes se someten sin generar mayores disturbios. Este tipo de medidas contribuye a evitar la escalada
de violencia.
Proporcionalidad penal: La pena reducida refleja el hecho de que no se produjo un daño adicional, pero
aún así el delito es tratado con seriedad, castigando a los promotores del acto.
Ejemplo práctico: Si un grupo de personas se alza en sedición, pero al ser confrontado por la policía
deciden entregarse sin resistencia, los responsables verían reducidas sus penas.
Jurisprudencia relevante: El Tribunal Constitucional ha reafirmado que la rendición pacífica y la no
violencia durante un alzamiento deben ser factores atenuantes en la sanción de estos delitos.
ARTÍCULO 126. CONSPIRACIÓN
Nomen Iuris: Conspiración para rebelión o sedición.
Definición del tipo penal: La conspiración se configura cuando tres o más personas se reúnen con la
intención de cometer rebelión o sedición, aunque no lleven a cabo el delito. Sin embargo, si hay
desistimiento o se impide la comisión del delito, la pena será atenuada.
Antecedentes del tipo penal: Este tipo penal tiene su origen en el derecho penal clásico, y es una figura
preventiva para evitar la materialización de actos de rebelión o sedición. Es utilizado en muchos países
para sancionar a quienes planean un delito sin llegar a ejecutarlo, permitiendo intervenir antes de que se
produzca el daño.
Argumentación: La conspiración es un acto de planificación que puede tener consecuencias graves para
el orden público y la estabilidad del Estado. Aunque no se haya ejecutado el acto delictivo, la simple
existencia de una conspiración pone en riesgo la seguridad y el orden constitucional. Por ello, es
necesario sancionar de manera efectiva a quienes participen en estas reuniones ilícitas.
Proporcionalidad penal: La pena debe ser proporcional al hecho de que se haya estado conspirando,
aunque no se haya materializado el delito, ya que el peligro de la alteración del orden público es real.
Además, si los conspiradores se arrepienten y desisten antes de ejecutar su plan, esto debe verse
reflejado en una reducción de la pena.
Ejemplo práctico: Si un grupo de personas se organiza secretamente para derrocar al gobierno mediante
un golpe de Estado, pero la policía lo descubre antes de que se lleve a cabo el golpe, los responsables
pueden ser procesados por conspiración.
Jurisprudencia relevante: El Tribunal Constitucional ha reconocido que la conspiración para alterar el
orden público es un delito grave que pone en peligro el Estado de Derecho, y en consecuencia, se deben
aplicar sanciones con el fin de prevenir la materialización de los delitos.
ARTÍCULO 127. SEDUCCIÓN DE TROPAS
Nomen Iuris: Seducción o usurpación del mando militar o político.
Definición del tipo penal: Este delito ocurre cuando una persona induce a las tropas a actuar de manera
ilegal, o cuando alguien usurpa o retiene el mando militar o político con fines de rebelión o sedición.
Antecedentes del tipo penal: La seducción de tropas se ha utilizado en contextos militares,
especialmente en situaciones donde grupos organizados intentan tomar el control militar para llevar a
cabo golpes de Estado o alterar el orden político. En Bolivia, este tipo de delito tiene raíces en los golpes
militares ocurridos en el siglo XX.
Argumentación: El control de las fuerzas armadas es crucial para mantener la estabilidad de un Estado.
La seducción de tropas puede llevar a situaciones de violencia y desorden que desestabilizan al país. Al
sancionar este delito, se busca prevenir que actores ilegítimos utilicen las fuerzas armadas para alcanzar
fines políticos sin legitimidad.
Proporcionalidad penal: Dado que el uso indebido de las fuerzas armadas puede tener consecuencias
devastadoras, las penas asociadas a este delito deben ser severas para evitar que actores
desestabilizadores se apoderen de las tropas y alteren el orden constitucional.
Ejemplo práctico: Si un líder político o militar convence a una parte de las fuerzas armadas para que
actúe en contra del gobierno legítimamente constituido, buscando derrocarlo, estarían cometiendo este
delito.
Jurisprudencia relevante: El Tribunal Constitucional ha establecido que el control de las fuerzas armadas
debe estar sujeto a un marco legal claro y que la seducción de tropas representa una grave amenaza
para el orden y la seguridad del Estado.
ARTÍCULO 128. ATENTADOS CONTRA EL PRESIDENTE Y OTROS DIGNATARIOS DE ESTADO
Nomen Iuris: Atentado contra altas autoridades del Estado.
Definición del tipo penal: Comete este delito quien atenta contra la vida, la integridad física o la
seguridad del Presidente de la República, el Vicepresidente, ministros o el Presidente del Congreso. La
pena se agrava si el atentado resulta en la muerte o en lesiones graves.
Antecedentes del tipo penal: Este tipo penal refleja la necesidad de proteger a los altos funcionarios del
Estado, quienes tienen responsabilidades clave para la gobernanza del país. La violencia contra ellos
puede generar caos y desorden social, y por tanto, se les otorga una protección especial para asegurar el
funcionamiento del gobierno.
Argumentación: Los atentados contra los dignatarios de Estado constituyen una amenaza directa no solo
a la vida de la persona afectada, sino también al orden y funcionamiento del gobierno. Estos actos
buscan generar inestabilidad política y socavar la autoridad del Estado. La sanción debe ser rigurosa para
proteger la integridad de quienes representan la soberanía del pueblo.
Proporcionalidad penal: Dado el impacto potencial de los atentados en la estabilidad del país, las penas
deben ser severas para garantizar que tales actos sean desincentivados. La agravante de la pena en caso
de muerte o lesiones graves subraya la gravedad de este delito.
Ejemplo práctico: Si un grupo armado lleva a cabo un atentado contra el Presidente de la República con
el fin de desestabilizar el gobierno, este artículo se aplica para castigar a los responsables.
Jurisprudencia relevante: La Corte Constitucional ha señalado que los atentados contra autoridades de
alto rango son actos de terrorismo y subversión política que deben ser sancionados con la mayor
severidad posible para garantizar la paz social y la estabilidad política.
ARTÍCULO 129. ULTRAJE A LOS SÍMBOLOS NACIONALES
Nomen Iuris: Ultraje a los símbolos patrios.
Definición del tipo penal: Este delito lo comete quien ofende públicamente los símbolos nacionales, tales
como la bandera, el escudo o el himno nacional, mediante actos que los denigren o deshonren.
Antecedentes del tipo penal: Este tipo de delito tiene su origen en las legislaciones de varios países que
buscan proteger los símbolos nacionales como representación de la unidad, la identidad y la soberanía
de la nación. Es un delito que pretende proteger los sentimientos patrióticos de los ciudadanos y el
respeto hacia la nación.
Argumentación: Los símbolos nacionales son elementos representativos de la identidad y unidad de un
país. Su respeto es crucial para la cohesión social y la preservación de la integridad nacional. Los actos de
ultraje no solo son una ofensa a los símbolos en sí, sino que pueden generar conflictos y disturbios en la
sociedad. La sanción de este delito busca garantizar el respeto a estos símbolos y a los sentimientos
patrios.
Proporcionalidad penal: Aunque este delito no tenga las mismas consecuencias graves que otros delitos
de seguridad del Estado, la sanción debe ser suficiente para desalentar cualquier intento de socavar el
respeto a los símbolos nacionales. La pena busca equilibrar la protección de los valores nacionales con la
libertad de expresión.
Ejemplo práctico: Si un grupo de personas organiza una manifestación en la que queman la bandera
nacional, o realizan actos que denigran el himno nacional, estaría incurriendo en este delito.
Jurisprudencia relevante: En algunos fallos, el Tribunal Constitucional ha considerado que la protección
de los símbolos nacionales es una forma de preservar el sentimiento de identidad y unidad del pueblo
boliviano, aunque también se ha discutido si este tipo de sanción puede entrar en conflicto con el
derecho a la libertad de expresión.