El gobierno de Julio Argentino Roca, iniciado en 1880, representa uno
de los momentos clave de la consolidación del Estado nacional en
Argentina. Su llegada al poder marcó el fin de las disputas internas entre
Buenos Aires y las provincias, al establecer definitivamente la
capitalidad de Buenos Aires bajo control federal.
Roca había alcanzado notoriedad como militar gracias a la llamada
“Conquista del Desierto”, una campaña destinada a expandir la frontera
agrícola hacia el sur mediante la ocupación de territorios habitados por
pueblos originarios. Esta acción, celebrada en su tiempo como una
empresa civilizadora, es revisada críticamente hoy por sus
consecuencias de despojo y violencia sobre las comunidades indígenas.
Durante su presidencia (1880-1886), Roca impulsó un modelo político
conocido como el “orden conservador”, que buscaba garantizar
estabilidad y centralización del poder. Se reforzó el sistema de alianzas
entre las élites provinciales y porteñas, se profesionalizó el Ejército y se
afianzó el rol de la Iglesia católica en la educación con la sanción de la
Ley 1420 de educación común, laica y obligatoria. Esta ley, aunque
generó tensiones con sectores clericales, fue fundamental para la
modernización del sistema educativo argentino.
En el plano económico, su gobierno apostó a la expansión
agroexportadora. La inserción de Argentina en el mercado mundial
como proveedora de carne y cereales fue posible gracias a la llegada de
capitales británicos, que financiaron el tendido de ferrocarriles y el
desarrollo portuario. Además, la política inmigratoria alentó la llegada de
cientos de miles de europeos, lo que transformó la composición social y
cultural del país.
El gobierno de Roca puede entenderse como la consolidación del
proyecto liberal-oligárquico de la Generación del ’80: un Estado fuerte,
aliado a las élites terratenientes, abierto al capital extranjero y con una
visión eurocéntrica del progreso. Si bien logró estabilizar la política
nacional y sentar las bases del crecimiento económico, lo hizo al costo
de excluir a amplios sectores populares y de marginar violentamente a
los pueblos originarios.