La construcción de las emociones
[2.1] ¿Cómo estudiar este tema?
[2.2] Introducción al estudio de las emociones
[2.3] Características y tipología de las emociones
[2.4] Desarrollo e inteligencia emocional
[2.5] Algunas emociones importantes
[2.6] La educación en el campo de las emociones
[2.7] Tratamiento de los trastornos emocionales
[2.8] Referencias bibliográficas
TEMA
La construcción de las emociones
Esquema
Funciones de Tipologías de
TEMA 2 – Esquema
Activación Educación Trastornos
las emociones emociones
T.ª James-Lange Adaptativa Familia
Primarias Secundarias Estrés
T.ª emergentista Social Escuela>
Ansiedad
Activación como Motivacional Docente
proceso único
Sorpresa Culpa
Activación
Asco Vergüenza
multidimensional
Miedo Orgullo
Regulación de la
Alegría Bochorno
activación
Tristeza Celos
Ira Arrogancia
Situación
PROCESO Ev aluación Aprendizaje y
interna o A ctivación Efectos
EMOCIONAL v alorativa cultura
ex terna
9 INTELIGENCIAS Inteligencia interpersonal /
Inteligencia emocional
MÚLTIPLES Inteligencia intrapersonal
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Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
Ideas clave
2.1. ¿Cómo estudiar este tema?
Para estudiar este tema lee las ideas clave disponibles a continuación.
Este bloque se centra en el estudio de las emociones haciendo un barrido por los aspectos
más relevantes y de interés dentro del ámbito psicopedagógico:
» Introducción al estudio de las emociones.
» Desarrollo e inteligencia emocional.
» Algunas emociones importantes.
» La educación en el campo de las emociones.
» Tratamiento de los trastornos emocionales.
2.2. Introducción al estudio de las emociones
Definición de las emociones
Las emociones y su estudio y desarrollo a nivel educativo están a la orden del día. En
muchos casos nos referimos a estas para justificar una u otra conducta, pero ¿sabemos
realmente qué son las emociones?
En este aspecto, cabe señalar que son muchas las definiciones dadas a lo largo de la
historia. Dependiendo del autor que las defina, encontraremos unas u otras
connotaciones al respecto que hacen referencia directa a los paradigmas científicos
dominantes en cada momento y en cada lugar.
El término «emoción» presenta su origen en el verbo latino movere, que viene a decir
‘moverse o movimiento hacia’.
Las emociones son una mezcla de factores objetivos y subjetivos que dan lugar
a experiencias, como sentimientos de activación, agrado y desagrado. Además,
generan procesos, como efectos perceptivos importantes, de etiquetado y valoraciones,
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así como ajustes fisiológicos en el organismo. Todas las emociones suelen dan lugar a
una conducta expresiva (Kleinginna y Kleinginna, 1981).
Todas las emociones son impulsos que nos permiten actuar y reaccionar ante un
estímulo (Goleman, 1996).
Las emociones son las respuestas que manifiesta el individuo al relacionarse con el
entorno. Se trata de un estado del organismo caracterizado por una excitación o
perturbación que desencadena y da lugar a una respuesta ante un acontecimiento, bien
sea interno o externo al individuo. Esta respuesta viene condicionada por los
conocimientos previos, las creencias, la experiencia, etc., del individuo (Bisquerra,
2000).
La emoción es considerada como un proceso psicológico que nos permite y nos
prepara para adaptarnos y responder a las necesidades de los entornos
cambiantes; en consecuencia, la adaptación es la clave principal para la supervivencia
del organismo vivo.
También, las emociones llevan a producir efectos y consecuencias que nos permiten
explicar qué nos pasa en las diferentes situaciones y por qué reaccionamos cómo lo
hacemos (Fernández-Abascal y Jiménez, 2011).
Se pueden encontrar cuatro elementos fundamentales para entender qué es la
emoción:
» Cambios fisiológicos. Dependiendo de cada una de las emociones que se
produzcan pueden ir desde cambios en el sistema nervioso autónomo hasta cambios
en el sistema nervioso central e incluso en la secreción hormonal.
» Respuestas en la acción. Dependiendo de cómo afrontemos una determinada
acción se manifestará un tipo de emoción diferente a la cual le sigue la adopción de
una postura corporal determinada, encaminada a resolver y enfrentarse a dicha
situación.
» Señales de aviso. Al estar involucrado en una determinada acción se asocia dicha
situación con experiencias similares anteriores que dan pie a ser conscientes, prestar
atención y comprender la emoción derivada de dicha situación.
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» Análisis de la situación. Cada situación, debido a que se trata de un procesamiento
de la información de carácter cognitivo, depende de la interpretación que cada una de
las personas realice en las determinadas acciones por las que pasa. En consecuencia,
cada una de las emociones se manifiesta debido a la valoración que realiza cada
persona de forma individual.
La activación
El proceso por el cual se inicia una determinada emoción de principio a fin es un
procedimiento complejo que debe ser estudiado con detenimiento.
A nivel general, para que una determinada emoción se manifieste, se ha de dar un
proceso denominado como activación.
Este concepto consiste en el proceso que se lleva a cabo de manera general, continua y
compleja, que consiste en la manifestación conductual del organismo ante una
determinada acción. O, dicho de otro modo, se trata de la fuerza o energía que impulsa
una conducta desde el interior.
» Teoría James-Lange. Una de las primeras teorías, pionera en introducir el
concepto de activación dentro del campo de la psicología de la emoción, es la
enunciada por William James y Carl Lange. Dicha teoría, denominada como Teoría
James-Lange, se fundamenta en cinco supuestos teóricos:
o Existe un patrón fisiológico específico para cada experiencia emocional que
conlleva unas determinadas respuestas somato-viscerales y mitótico-expresivas.
o La activación fisiológica es indispensable para que se produzca una respuesta
emocional.
o La activación fisiológica ha de estar relacionada con el episodio emocional
determinado para cada situación.
o la experiencia emocional podría venir determinada por la asociación de patrones
de activación con relación a una emoción determinada.
o Existe un patrón propio de respuestas somato-viscerales emocionales.
El proceso propuesto para la activación de las emociones dentro de esta teoría viene
determinado por la percepción de una situación biológica determinada, o estímulo,
que genera una serie de cambios corporales fisiológicos y motores como respuesta a
dicho estímulo, generando así una emoción en el organismo.
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» Teoría emergentista de las emociones. Otra de las principales teorías
importantes en el campo de la psicología de la emoción es la enunciada por Cannon
(1927), quien crítico la teoría anterior de James-Lange y enunció su propia teoría
alternativa denominada como Teoría emergentista de las emociones.
En consecuencia, Cannon sostiene que las emociones se manifiestan como
antecedentes de la conducta y que los cambios corporales, que son los mismos
independientemente de la emoción manifestada, se encargan de alertar y preparar
el organismo del individuo para actuar según las diferentes situaciones a través de la
activación del sistema nervioso simpático y parasimpático.
Además, dentro de esta teoría se plantea un nuevo proceso emocional que
consiste en una percepción manifestada a través de un estímulo ambiental que se
transmite del tálamo a la corteza y, a su vez, esta estimula de nuevo la activación
talámica que, por una parte, mandará la información a la corteza cerebral para
producir la experiencia emocional y, de otro modo, parte de la información será
enviada al sistema nervioso periférico con el fin de activar los cambios corporales del
individuo.
» Activación como proceso único. Después de estas teorías surgen diferentes
investigaciones que se orientan hacia una activación como proceso único, lo que
conlleva otra forma de entender el proceso emotivo. En este caso dicho proceso se
produce relacionando la activación (en sus diferentes medidas) con la actuación o
rendimiento (ver figura 1).
Figura 1. Relación entre activación y rendimiento (Yerkes y Dodson, 1908).
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» La activación multidimensional. Varios autores han propuesto modelos
multidimensionales con relación a la activación. Uno de ellos, Eysenck (1967),
propuso dos sistemas alternativos de activación de las emociones: el primero de ellos
está relacionado con los aspectos energéticos propios de la conducta y, por otro lado,
el otro sistema de activación está relacionado con los aspectos directivos.
Otra de las propuestas es el modelo enunciado por Gray (1982), para el cual los
sistemas de activación eran:
o El sistema de aproximación conductual (en inglés Behavioural Approach System,
o BAS).
o El sistema de inhibición conductual (Behavioural Inhibition System, o BIS).
o El sistema de lucha-huida (Fight-Flight System, o SLH).
» La regulación de la activación. En cuanto a la regulación de la activación se
pueden encontrar tres mecanismos:
o Por un lado, como mecanismo de regulación estático destaca la homeostasis.
Esta se entiende como la estabilidad que se produce en el funcionamiento del
organismo. Todos los individuos intentan mantener una estabilidad en sus estados
fisiológicos, por lo que, cuando se produce un desequilibrio (determinado por
factores ambientales o internos), se inicia una acción para intentar devolver al
organismo al estado de equilibrio que se ha perdido.
o Otro de los factores que regulan la activación es el estrés. Las situaciones de estrés
conllevan que la amígdala se excite y (debido a que las emociones tienen lugar en
la amígdala) se puede decir que el estrés afecta directamente a las emociones.
o El tercer factor que podemos encontrar en cuanto a la regulación de la activación
es un mecanismo dinámico denominado alostasis. En este caso la alostasis busca
la estabilidad a través de los mecanismos que controlan la actividad fisiológica. Es
un concepto que se relaciona con lo que se conoce como homeostasis, pero, en este
caso, se centra en la estabilidad a través del cambio haciendo referencia directa a
dos factores de la regulación fisiológica: que los parámetros fisiológicos varían y
que la variación anticipa las demandas del organismo.
Proceso emocional
A partir del estudio de la literatura científica en torno al proceso mediante el cual surgen
las emociones, Fernández-Abascal (2011) manifiesta los diferentes pasos y
características que surgen en dicho proceso (ver figura 2).
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Así, el proceso emocional se inicia a partir de una situación bien sea interna o
externa. Dicha situación conlleva una evaluación valorativa individual de cada persona,
que conlleva a su vez la activación de la experiencia subjetiva, la expresión corporal, el
afrontamiento y el soporte fisiológico. A partir de entonces se desarrolla el aprendizaje y
la cultura del individuo y se observan diferentes efectos en él: autoinforme,
comunicación no verbal, conducta motora y respuestas fisiológicas.
Efectos
Activación
observables
Experiencia
A Autoinforme
E subjetiva
V P Y
V A
R
A L Expresión Comunicación no
E C
Situación L O corporal verbal
N U
externa e U R
D L
interna A A
I T
C T Afrontamiento Conducta motora
Z U
I I
A R
Ó V
Soporte J A Respuestas
N A
fisiológico E fisiológicas
Figura 2. Representación del proceso emocional (adaptado de Fernández-Abascal, 2011, p. 94).
2.3. Características y tipología de las emociones
Características de las emociones
Para poder estudiar con más detenimiento en qué consisten las emociones podemos
centrar la atención en dos puntos clave: las funciones y las tareas de las emociones.
Por un lado, se puede observar que las emociones tienen diferentes funciones:
» Función adaptativa. En este caso las emociones cumplen el papel de preparar al
organismo para la acción.
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» Función social. En este caso las emociones son el medio por el cual el individuo
puede comunicar el estado de ánimo en el que se encuentra.
» Función motivacional. Las emociones son las encargadas de facilitar al individuo
las conductas motivadas para realizar una determinada acción.
Además, las emociones cumplen diferentes tareas, como son:
» Codificar las condiciones estimulares como adversas o apetitivas.
» Interrumpir las condiciones y el comportamiento en ejecución.
» Localizar en la memoria contingencias entre estímulo y respuesta aprendidas
previamente.
» Influir tendencias de respuesta de comportamiento encaminadas hacia una
disposición motivacional determinada.
» Involucrar procesos implícitos y explícitos para valorar y evaluar diferentes estímulos.
» Preparar las diferentes tipologías de comportamiento.
» Manifestar las intenciones de un individuo el conocimiento de los demás.
» Responder con rapidez.
Tipos de emociones
En cuanto a las diferentes tipologías de clasificación de las emociones, una vez más (al
igual que ocurre con la definición del término «emoción») depende del autor, la época y
las características y teorías del momento para que se realice una u otra clasificación.
Una de las clasificaciones en torno a los tipos de emociones viene dada por las diferentes
direcciones que se han tomado a la hora de investigar la organización de las
emociones concretas o específicas.
En consecuencia, encontramos dos tipos de emociones: emociones dimensionales y
emociones discretas.
» Emociones dimensionales. Corresponden a las emociones concretas. Existen
diferentes dimensiones que delimitan en este caso el terreno afectivo. Estas tienen
carácter bipolar y se corresponden con tres ejes:
o Eje de valencia afectiva: en este caso se da la oportunidad que diferencia las
emociones según el tipo de tono hedónico, positivo o negativo, que iría del placer
al displacer.
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o Eje de activación: en este caso la oportunidad para diferenciar las emociones viene
dada por el grado en los cambios fisiológicos del individuo. Puede ir desde la
tranquilidad a la relajación, y de la activación hasta el pánico incontrolable.
o Eje de control: permite, en este caso, diferenciar las emociones a partir de la
persona o la situación que posea el control. El rango puede ir desde el control al
extremo opuesto de no control de la situación.
» Emociones discretas. Esta tipología se basa en que existen ciertas características
que se diferencian y distinguen en alguno de los elementos de las diferentes
emociones. Por ejemplo, existen diferencias entre el tipo de afrontamiento en
determinadas acciones, la expresión facial muy marcada y concreta para
determinados tipos de emociones, el procesamiento, la relación con instintos, innatos,
sin contenido proposicional, adaptación biológica, descarga nerviosa e independencia
atribucional.
Otra de las clasificaciones en cuanto a la tipología de las emociones es la que está más
centrada en la evolución de las emociones. En consecuencia, podemos encontrar
dos tipos de emociones: emociones primarias y emociones secundarias.
» Emociones primarias. Esta tipología de emociones son las más primitivas; surgen
al nacer. Dentro de esta tipología se pueden encontrar las que, cada vez con mayor
extensión, se suelen denominar «familia de emociones primarias»:
o Sorpresa.
o Asco.
o Miedo.
o Alegría.
o Tristeza.
o Ira.
El siguiente tipo de emoción surge a partir del desarrollo de estas emociones
primarias.
» Emociones secundarias. Este tipo de emociones, también conocidas como
sociales, autoconscientes o morales, surge a raíz del desarrollo de las capacidades
cognitivas del individuo, así como del contexto social en el que se desarrolla. En
consecuencia, es necesario para el desarrollo de esta tipología de emociones que se
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den otro tipo de factores tales como: la identidad personal, normas sociales y la
relación entre ambas.
Esta tipología de emociones es la más desarrollada en la actualidad, y las emociones
con las que se corresponde son:
o Culpa.
o Vergüenza.
o Orgullo.
o Bochorno.
o Celos.
o Arrogancia.
o Otros.
Estás emociones se desarrollan y aparecen en el individuo aproximadamente entre los
dos años y medio y los tres años de edad.
En uno de los siguientes apartados podremos ver las características y el desarrollo de
algunas de estas emociones primarias de forma más exhaustiva.
2.4. Desarrollo e inteligencia emocional
Desarrollo
Como ya se ha mencionado, algunas de las emociones se desarrollan a partir de la
interacción con el medio social que rodea al individuo y con el desarrollo cognitivo
individual. Si se entiende que el aprendizaje de estrategias emocionales y su
control es un factor importante para el pleno desarrollo del individuo, es menester
pararse a estudiar dicho aspecto.
De este modo, las diferentes habilidades emocionales surgen desde los primeros meses
de vida (como se adelantaba con las emociones primarias) y se van desarrollando,
adaptando y modificando a lo largo de la vida.
Se entiende que no se puede generalizar el desarrollo del individuo, puesto que cada
persona es independiente y sigue sus propios ritmos. No obstante, y de manera general,
se puede encontrar la relación existente entre la aparición de ciertas habilidades
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emocionales y la edad a la que se manifiestan (Vallés, 2007). A continuación se realiza
una comparativa de dicho aspecto (ver tabla 1).
Habilidades emocionales Edad
Expresar las emociones
Expresión de las emociones de miedo, enfado, alegría y disgusto. [Link] año de vida
Expresión de las emociones denominadas secundarias o sociales
como el orgullo o satisfacción personal, la culpa, los celos y la 2.º año de vida
vergüenza.
Autopercepción de emociones en sí misma
Primeras habilidades autopercibidas. A los 2 y 3 años
Entender que las emociones no se producen aisladamente, sino que
pueden convivir unas con otras y que, incluso, pueden ser En torno a los 7-8 años
contradictorias, como el amor y el odio.
En torno a los 9-10
Reflexionar sobre sus propias emociones (metacognición).
años
Percibir las emociones de los demás
Discriminación en los demás de las expresiones sonrientes o Entre los 6 y los 9
enfadadas, distinguiendo la alegría del enfado. meses
Denominación de estas emociones. Entre los 5 y 6 años
Habilidades empáticas
Imitación de la expresión sonriente de la madre. A los 3 meses de edad
Entre el [Link] y 2.º año
Empatía diferenciada.
de vida
Individualización empática. Entre los 2 y 3 años
Verbalizar historias acerca de lo que significa cada expresión
Entre los 3 y 4 años
emocional observada.
Empatía cognoscitiva. De los 6 a los 10 años
Empatía abstracta. De los 10 a los 12 años
Habilidades de afrontamiento y regulación emocional
En torno a los 12
Autotranquilizarse.
meses
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Inicio entre los 2-3
Cierto autocontrol emocional. años y consolidación a
los 5 años
Tabla 1. Evolución de las habilidades emocionales (Vallés, 2007, p. 35).
Inteligencia emocional
Es menester señalar que cuando hablamos de inteligencia normalmente solemos asociar
este término a la inteligencia general o abstracta, que corresponde a las capacidades que
tiene una persona para razonar, resolver problemas, dominio verbal, atención, memoria,
etc.
No obstante, existen diferentes tipos de inteligencia, atendiendo cada una de ellas a
determinados aspectos. Howard Gardner, un psicólogo de la Universidad de Harvard
muy prestigioso, formuló por primera vez las inteligencias múltiples, dando cabida,
en este caso, al principio de la inteligencia emocional.
A raíz de las formulaciones sobre inteligencias múltiples realizadas por Gardner (1983),
podemos encontrar nueve tipos diferentes de inteligencia:
1. La inteligencia lingüística.
2. La inteligencia lógico-matemática.
3. La inteligencia musical.
4. La inteligencia corporal-cinestésica.
5. La inteligencia espacial.
6. La inteligencia interpersonal.
7. La inteligencia intrapersonal.
8. La inteligencia naturalista.
Con relación a las inteligencias mencionadas, habría que focalizar el punto de atención
en dos de estas, las cuales nos sirven como punto de partida para el desarrollo de lo que
hoy conocemos como inteligencia emocional: la inteligencia interpersonal y la
inteligencia intrapersonal.
Estas dos inteligencias hacen referencia a las capacidades que tiene una persona para
comprender y regular sus sentimientos, actitudes, deseos, emociones... (inteligencia
intrapersonal) y a las capacidades que tienen las personas para conocer y comprender
dichas facultades de manera ajena (inteligencia interpersonal).
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Uno de los primeros expertos en acuñar el término de inteligencia emocional fue John
Mayer, junto con Peter Salovey. Ambos, grandes psicólogos, formularon la teoría de
la inteligencia emocional entendiendo esta como el ser conscientes de nuestros estados
internos anímicos y de los pensamientos que tenemos derivados de dichos estados de
ánimo (Mayer y Salovey, 1993).
A continuación, otra de las grandes figuras en el campo de la inteligencia emocional fue
Daniel Goleman, quien aportó y estableció las primeras bases a nivel mundial de dicha
inteligencia en el individuo.
Según Goleman (1996) el término «emoción» presenta su origen en el verbo latino
movere, que viene a decir ‘moverse o movimiento hacia’. Además, mantiene que todas
las emociones son impulsos que nos permiten actuar y reaccionar ante un estímulo.
Según Fernández-Abascal y Jiménez (2011), los grandes expertos en este ámbito,
como son Mayer, Salovey y Caruso, manifiestan y sostienen que existen cuatro
habilidades básicas imprescindibles dentro del modelo teórico propuesto.
Estas cuatro habilidades son:
» Percepción de las emociones. Habilidad para conocer nuestras propias
emociones, las de los demás y las que pueden evocar diferentes objetos (arte, historia,
música…).
» Facilitación emocional. Habilidad presente en el individuo para poner en práctica
sus emociones en todos sus niveles (desde sentir hasta generar o usarlas) como medio
para transmitirlas y utilizarlas en otros procesos cognitivos importantes.
» Comprensión emocional. Habilidad para comprender las emociones, su
significado, combinación y progreso.
» Regulación emocional. Habilidad para promover el crecimiento personal a partir
del acogimiento de los sentimientos y su regulación, tanto propia como de los demás.
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2.5. Algunas emociones importantes
Para poder entender más a fondo qué significa y en qué consiste cada emoción a
continuación se analizan con mayor detenimiento algunas de las ya mencionadas
durante el tema. Es importante este conocimiento de las emociones, puesto que, si se
quieren trabajar desde el ámbito social, laboral, familiar, educativo, etc., primero se han
de conocer para poder incidir en ellas, su control, aparición y desarrollo en el individuo.
Tras recordar que las emociones secundarias derivan de las primarias, a continuación se
desarrolla la familia de las emociones primarias.
Sorpresa
La sorpresa es un tipo de emoción considerada dentro de la familia de emociones
primarias. No obstante, no puede ser considerada como positiva o negativa ni agradable
o desagradable, ya que es una reacción neutra. Además, dentro de esta familia de
emociones, es la emoción más breve de todas ellas. La sorpresa surge debido a una
situación imprevista, novedosa o que resulta extraña para el individuo; es decir,
se trata de un suceso que se sale del esquema o del plan del sujeto.
La sorpresa cumple dos funciones. Por un lado, se encarga de afrontar de forma
positiva los cambios que suceden de manera inesperada, así como las repercusiones que
estos puedan tener. Por otra parte, limpia el sistema nervioso de aquellas actividades que
influyen con el ajuste del desajuste que tiene lugar en el medio ambiente.
Los efectos más destacados de la sorpresa hacen referencia a dejar la mente en blanco
y crear sensaciones de incertidumbre en el individuo. No obstante, facilita que se
produzcan los procesos de atención, investigación, interés o exploración de situaciones
novedosas para el individuo.
Además, este tipo de emoción es fácilmente reconocible por:
» La expresión facial que surge como reacción ante la situación y que se caracteriza por
una elevación de la parte interior y exterior de las cejas, el párpado superior y apertura
de la mandíbula y la boca.
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» La expresión postural, en la que las rodillas se doblan parcialmente y el cuerpo se
inclina ligeramente hacia delante.
» El tono de voz, que se expresa de manera más alta.
Asco
El asco es una tipología de emoción primaria que surge al dar respuesta ante una
situación fuertemente desagradable causada por la repugnancia que tiene el
sujeto. Existen ciertas situaciones que son más propensas a la aparición de la emoción
de asco, como pueden ser: algunos alimentos, ciertas secreciones corporales, animales,
falta de higiene, cuerpos muertos, diferencias éticas, etc.
La función que cumple el asco viene dada por preparar al organismo para que se
enfrente a una condición ambiental dañina y cree en ese momento un rechazo hacia la
misma. También se encarga de incrementar los hábitos saludables y la higiene. Por
último, el asco se encarga de proteger a la persona de no seguir las normas culturales y
de algunas sustancias nocivas para el organismo.
Los efectos derivados de este tipo de emoción son la repulsión, el sentido de ofensa y el
concebir que algo no es como debería de ser. No obstante, crea situaciones de
distanciamiento, escape y evitación.
La detección del asco se puede observar a partir de:
» La expresión facial: se puede percibir una nariz fruncida, elevación de las mejillas y
de la barbilla, unión y descenso de las cejas y del mentón, reducción de la apertura de
los párpados, elevación del labio superior y, en ocasiones, descenso de la comisura de
los labios, así como del labio inferior.
» La expresión postural: los hombros levantados, y los brazos se acercan
considerablemente a los costados.
» Sonidos guturales: surgen diferentes sonidos provenientes de la garganta.
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Miedo
Se trata de otra emoción primaria que se produce debido a un peligro próximo. En
este caso, aparece un estímulo que, a su vez, provoca el miedo, por lo que se trataría de
un post-estímulo. Para que se produzca la emoción de miedo tienen que aparecer ciertos
antecedentes, tales como: estímulos intensos, novedosos, derivados de relaciones entras
personas, situaciones condicionadas o peligros especiales.
El miedo posee diferentes funciones clave para el individuo. Se encarga de activar a la
persona para que se distancie de una situación que se considera como peligrosa y facilita
las relaciones sociales mediante vínculos jerárquicos preparados para la huida o la lucha.
En el individuo el miedo crea diferentes efectos, como: sensación de tensión,
desasosiego, preocupación y pérdida del control. No obstante, el miedo da pie a retirarse,
inmovilizarse, cómo tratar de amenazar, cómo atacar o inhibir a otro sujeto.
Los rasgos de expresión corporal que se relacionan con el miedo son:
» La expresión facial: elevación de la parte interior de las cejas y del párpado,
alargamiento de la comisura de los labios, llevando estos hacia atrás y arriba,
separación de los labios y descenso del mentón y de la mandíbula abriendo la boca.
» La expresión vocal: en este caso varía el tono de voz, se eleva la voz y se emiten ciertos
gritos.
Alegría
Una vez más nos encontramos con una emoción primaria que, en este caso, se presenta
como un factor positivo para la persona. La alegría se da cuando el sujeto consigue o
afronta una experiencia deseada y positiva, que resulta placentera. Se trata de una
experiencia emocional breve, aunque puede experimentarse de manera muy intensa,
considerándose como éxtasis.
Una variante es la alegría hilarante, que es la que se manifiesta junto con sonrisas, risas
y/o carcajadas. La manifestación de la alegría depende de cada uno de los individuos,
puesto que está íntimamente relacionada con las situaciones previas, la experiencia, la
personalidad, etc.
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La alegría cumple la función de regular los sistemas psicológicos y fisiológicos, y
facilitar la interacción y la conducta social.
Los rasgos de expresión corporal asociados a la alegría vienen determinados por:
» La expresión facial: elevación de los pómulos y de las comisuras faciales,
estrechamiento de la apertura entre los párpados y separación de los labios.
» Expresión vocal: aumenta la sonoridad y el tono de la voz y se dan variaciones tonales
en la expresión verbal.
Tristeza
La tristeza corresponde a las emociones primarias. Se trata de un sentimiento
negativo que surge con motivo de situaciones adversas para el sujeto, vivencias
desagradables, impotencia, etc., que provocan que decaiga el estado de ánimo, la
reducción del nivel cognitivo y conceptual, y que la experiencia se encuentre en un
abanico que va desde la congoja leve hasta una pena intensa o depresión. Existen ciertos
factores del individuo que inciden en el desarrollo del sentimiento de tristeza, como son
la personalidad y factores cognitivos y conductuales.
Las funciones de la tristeza son favorecer la búsqueda del apoyo social del entorno más
cercano al individuo, economizar recursos y realizar análisis constructivos.
La manifestación de la tristeza en la expresión se caracteriza por:
» Expresión facial: elevación de los pómulos y de la parte interior de las cejas y descenso
de la parte exterior, así como de las comisuras de los labios, remarque del repliegue
nasolabial y mirada hacia abajo.
» Expresión corporal: cabeza inclinada, espalda curvada hacia delante, hombros y
brazos caídos, paso lento, pausado y costoso.
» Expresión vocal: disminuye tanto el tono como la sonoridad y la fluencia verbal.
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Ira
La ira sería la última de las emociones correspondientes a la familia de las emociones
primarias. La ira dota de energía al individuo (lo que no necesariamente lleva a la
agresividad) cuando el sujeto protagoniza una situación de frustración y adversa.
En este caso, podemos encontrar un control de esta emoción al dominar y controlar la
expresión en la situación. También puede aparecer una ira hacia dentro, en la que se
suprime la emoción, o una ira hacia fuera, en la que de manera explícita se expresa la
emoción.
La función que cumple la ira es la de regular la interacción social, elevar la activación
del organismo y desarrollar conductas de defensa o ataque de manera rápida ante
situaciones desfavorables.
Los rasgos de expresión que se corresponden y que caracterizan la ira son:
» Expresión facial: elevación del mentón, el párpado superior y el párpado inferior.
Además, se contraen las cejas y los labios, a veces creando en ellos una forma de
embudo, y se dilatan los orificios nasales.
» Expresión vocal: más frecuencia e intensidad de la voz.
2.6. La educación en el campo de las emociones
Son muchos los aspectos que influyen en el desarrollo de un individuo. Entre ellos, el
contexto más cercano en su infancia va a marcar de manera notable cómo va a ser esa
persona en el futuro. En consecuencia algunos factores a tener en cuenta en el desarrollo
del individuo se encuentran en su círculo más cercano: los padres, la familia, los
amigos, el barrio en el que vive, la escuela...
La escuela, en este caso, se presenta como un escenario en el que, desde edades muy
tempranas, el alumno se adentra para mejorar su desarrollo en todos sus niveles: físico,
cognitivo, mental…, y por supuesto emocional.
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Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
Siguiendo con las aportaciones de Guil y Gil-Olarte (2007), el primer referente para
los niños son sus padres, pero estos no siempre enseñan a sus hijos a desarrollar su
inteligencia emocional del mismo modo: no todos los padres identifican de la misma
forma las emociones de sus hijos, no siempre los padres son capaces de mostrar sus
emociones y sentimientos por distintos motivos, etc. En consecuencia, la escuela es la
encargada de continuar con dicha formación, incidiendo y mejorándola.
La escuela tiene una gran responsabilidad para con los niños, ya que, en las manos de los
docentes que pasen por la vida de estos niños, se concentrará la dirección que van a
tomar.
El docente se presenta en este caso como un sujeto importante para el pleno desarrollo
de la inteligencia emocional de su alumnado. Las administraciones exigen a los docentes
conocimientos acerca de sus materias, pero no hay que olvidar la importancia que tiene
otro tipo de conocimientos como son la gestión de la convivencia, valores éticos y
morales, factores de prevención y mediación, aspectos de socialización, etc.
Siguiendo con la figura del docente, y según las aportaciones de Vallés (2007) en este
aspecto, se puede afirmar que el profesor muestra una comprensión emocional
cuando:
» Es capaz de conocer sus propias emociones.
» Anima a sus alumnos a que sean capaces de conocer sus emociones propias y las de
sus compañeros.
» Presta atención a cómo se han sentido sus alumnos cuando han tenido problemas a la
hora de realizar una tarea de clase.
» Es capaz de trabajar las emociones dentro del aula de manera natural y sincera.
Cuando el docente felicita a su alumnado, promueve que sus alumnos se feliciten entre
sí y además es capaz de representarse como modelo a seguir en torno a la gestión de sus
emociones y las de los demás, se puede decir que dicho docente (siguiendo a Vallés,
2007) es capaz de favorecer la expresión de las emociones de su alumnado dentro del
aula.
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
No se ha de olvidar que el docente es un adulto que pasa mucho tiempo con el alumnado,
es un referente para los más jóvenes, y sus actuaciones, intercambios y valores tendrán
gran repercusión a la hora de que sus alumnos desarrollen su inteligencia emocional.
Además, el papel del docente va más allá, puesto que favorece el clima emocional del aula
al promover la amistad entre sus alumnos, la ayuda, la solución pacífica de los problemas
planteados y el diálogo entre su alumnado (Vallés, 2007).
Para finalizar con la labor del profesor en temas de inteligencia emocional, Vallés (2007)
afirma que el docente fomenta la regulación emocional de su alumnado cuando:
» Realiza actividades de relajación y respiración para controlar los impulsos y nervios
de sus alumnos, así como para calmarles y tranquilizarles en momentos decisivos.
» Los anima a encontrar soluciones factibles y pacíficas para sus problemas personales.
» Los anima a resolver actividades difíciles con ánimos positivos al respecto.
En consecuencia, la educación y formación en torno a la inteligencia emocional va a
determinar un paso importante en los más pequeños durante todo su proceso y vida
educativa. Este factor es muy relevante, puesto que aprender a cómo gestionar tus
emociones y las de los demás, interpretar los diferentes estados de ánimo y, a su vez,
saber cómo enfrentarte a las diferentes situaciones experimentadas en tu día a día resulta
esencial para una vida sana y plena.
Existen diferentes investigaciones que apuntan a que la inteligencia emocional influye
directamente sobre diferentes aspectos escolares para que los más pequeños se
adapten en la escuela.
Siguiendo con las indicaciones de Vallés (2007) y Guil y Gil-Olarte (2007), dicha
influencia se refleja en:
» Adaptación a la clase. Los alumnos pertenecientes a la etapa de educación infantil,
gracias al control de su inteligencia emocional, consiguen adaptarse mejor que otros
niños a las dinámicas propuestas dentro del aula.
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
» Mejor comportamiento escolar. Al ser conscientes de sus emociones y poseer un
alto nivel de inteligencia emocional los alumnos consiguen controlar aquellas
situaciones más desfavorables para ellos sin la necesidad de presentar rasgos
agresivos y ansiosos, comportamientos antisociales, situaciones conflictivas,
impulsividad, etc., sino simplemente controlando sus emociones.
» Mejores relaciones y amistad. Los alumnos con una inteligencia emocional
desarrollada consiguen obtener relaciones interpersonales favorables, más amigos y
más apoyos emocionales que el resto de sus compañeros, ya que presentan un mayor
grado de empatía.
» Mayor bienestar personal. En este caso los alumnos que presentan alta
inteligencia emocional ven mejorada su autoestima, su felicidad, sus satisfacciones
personales y presentan una mejor salud mental.
» Mejor rendimiento escolar. Este factor no está refutado cien por cien en todas las
etapas educativas, pero sí que es cierto que la inteligencia emocional influye en las
habilidades cognitivas y, en consecuencia, en el rendimiento académico del alumno.
» Mayor motivación por aprender. Si el alumno es capaz de controlar sus
emociones, en especial las más desfavorables como pueden ser la ira, el miedo, el
estrés, etc., las situaciones escolares se verán sustentadas por aquellas emociones
positivas para el individuo, lo que permite mayor provecho e intencionalidad de
aprender.
» Más estrategias de afrontamiento. Los alumnos que presentan una inteligencia
emocional elevada son más propensos a gestionar de manera efectiva sus recursos
personales para hacer frente a las situaciones adversas.
» Adaptación multicultural. Los alumnos que presentan una empatía más
desarrollada que el resto son capaces de presentar a su vez mayor y mejor adaptación
hacia una nueva cultura.
De manera general se puede afirmar que, pese a las demandas de diferentes expertos en
la materia, la inteligencia emocional no goza de una asignatura curricular propia. Sí que
se contempla, en diferentes centros educativos, la existencia de programas y contenidos
que incidan en el desarrollo de dicha inteligencia, pero la falta de tiempo en el horario
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
lectivo puede dificultar una alfabetización emocional plena de nuestros alumnos.
También es muy común que el alumnado adquiera herramientas sociales, sobre todo
destinadas a la resolución de conflictos, a las que podríamos denominar «recetas
sociales», pero no aborde una verdadera y plena educación emocional.
Desde CASEL (Collaborative to Advance Social and Emotional Learning), asociación
que promueve el aprendizaje social y emocional como punto clave del desarrollo de los
niños, se señalan cinco tipos de competencias sociales y emocionales esenciales
para programar y desarrollar cualquier programa relacionado con la inteligencia
emocional.
Dichas competencias son:
» Autoconocimiento. Hace referencia a que cada sujeto sea consciente de sus
emociones en cada momento. Dentro de esta competencia se incluyen:
o La identificación de las emociones.
o El reconocimiento de las fortalezas.
» Conocimiento social. Consiste en ser conscientes de que los demás también tienen
sentimientos y ser capaces de empatizar con ellos. A su vez se encuentran:
o Asunción de perspectivas.
o Apreciación de la diversidad.
» Autogestión. Se capaces de encargarnos de nuestras emociones en cada situación
concreta para poder hacerle frente. Se encuentran, a su vez:
o Gestión de emociones.
o Fijar objetivos.
» Toma de decisiones de forma responsable. Ser capaces de evaluar una
situación y actuar teniendo en cuenta las posibilidades y las consecuencias que
acarrea. Encontramos:
o Análisis de la situación.
o Responsabilidad personal.
o Respetar a los demás.
o Resolución de problemas.
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Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
» Habilidades de relación. Ser capaz de gestionar las propias emociones para
establecer lazos con los demás. Se destaca:
o Comunicación.
o Construir relaciones interpersonales.
o Negociación.
o Negativa.
A raíz de estos datos, todos los docentes tienen que intentar, desde las diferentes
materias que imparten, incidir y trabajar en los aspectos emocionales de su alumnado.
2.7. Tratamiento de los trastornos emocionales
Se pueden encontrar diferentes trastornos emocionales que puede producirse en
determinados momentos de la vida del individuo. Algunos de ellos pueden ser:
» El estrés.
» El estrés postraumático.
» La ansiedad.
» La depresión.
» El trastorno obsesivo-compulsivo.
» Trastornos somatoformes.
» Trastornos disociativos.
» Trastornos del estado de ánimo.
» Trastornos psicosomáticos.
Dependiendo del estilo de vida, las características de los sujetos, la gestión de sus
emociones y el desarrollo emocional que posea cada persona, pueden aparecer en
determinados momentos y actuar con mayor o menor intensidad.
Algunos de estos trastornos son más frecuentes y comunes en la población y, por el
contrario, otros aparecen en menor medida.
Del mismo modo, existen algunos que la población suele utilizar en su vocabulario
habitual, independientemente de si se utilizan de forma acertada o no. Por ejemplo, el
estrés o la depresión son palabras extendidas a nivel social, pero no siempre se utilizan
para designar realmente dicho trastorno sino a un nivel coloquial y sin diagnóstico
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
previo. ¿Realmente conocemos con exactitud a qué nos referimos cuando hablamos de
estos trastornos emocionales?
A nivel educativo también suelen surgir trastornos de manera más frecuente y común
en los alumnos. Debido a la presión que sienten en determinados momentos del curso
educativo, como puede ser entrega de trabajos, exámenes, exposiciones, etc., los alumnos
pueden no saber gestionar bien sus emociones y sufrir un colapso que derive en,
especialmente, estrés y ansiedad.
Por este motivo, a continuación, se va a explicar de manera más amplia el concepto de
estrés y el de ansiedad.
El estrés
Existen diferentes orientaciones teóricas sobre el término estrés.
» Teorías basadas en la respuesta. Teoría de Selye. Dentro de la aparición del
trastorno de estrés aparecen diferentes agentes. Uno de ellos es un estresor, que se
trata de un estímulo físico, psicológico, cognitivo o emocional.
Cuando el estrés se mantiene en el tiempo aparece el síndrome estereotipado que
se desarrolla en tres etapas, siguiendo las indicaciones de Sandín (2011):
o Reacción de alarma. Es la respuesta que da el organismo para defenderse de
estímulos reiterados. A su vez, esta etapa se divide en dos fases:
La fase de choque: primera reacción cuya sintomatología es la taquicardia,
pérdida de tono muscular, disminución de temperatura y disminución de la
presión sanguínea. En este momento es cuando se desencadena la descarga de
adrenalina, corticotrofina y corticoides.
La fase de contra-choque: también es definida como reacción de rebote y
consiste en la respuesta producida ante un estímulo, apareciendo un
agrandamiento de la corteza suprarrenal con hiperactividad, involución del
sistema timo linfático, hipertermia, etc.
o Etapa de resistencia. Esta etapa se desencadena a continuación de la anterior.
Se caracteriza por la continuación y, en algunos casos, la desaparición de los
síntomas de la primera etapa. En este momento el sujeto y su organismo se adaptan
al estímulo que produce el estrés.
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
o Etapa de agotamiento. Si el sujeto continúa demasiado tiempo expuesto a dicho
estímulo estresante pierde la adaptación producida en la etapa anterior, y aparece
el agotamiento. Esta etapa tiene síntomas similares a los de la primera, pero
provocan mayor daño en el organismo (pudiendo llegar a la muerte).
» Teorías basadas en el estímulo. La situación que produce estrés viene
determinada por el ambiente en el que se desarrolla el organismo. En este caso, la ley
de elasticidad de Hooke propone que todas las personas tienen unos límites de
tolerancia al estrés. Cuando desaparece el estrés, el individuo vuelve a su estado
original, pero, si se sobrepasan dichos límites, puede crear un daño irreversible en el
sujeto.
» Teorías basadas en la interacción. En este caso, las relaciones establecidas entre
la persona y las situaciones, así como las valoraciones personales ante dichas
situaciones, es lo que desencadenan el estrés. Las valoraciones personales
denominadas evaluación cognitiva son el proceso por el cual cada una de las
personas valoran y dan significado a lo que está ocurriendo con relación a sí mismas.
Según Sandín (2011), la teoría de Lazarus propone diferentes tipos de
evaluación:
o Evaluación primaria. Se desencadena en cada situación concreta e interviene un
tipo de demanda, bien sea externa o interna. Existen, en este caso, cuatro variantes
de evaluación: amenaza, daño-pérdida, desafío y beneficio.
o Evaluación secundaria. Este tipo de evaluación sucede después de la primaria.
En este caso, se centra en los recursos personales de los que dispone el individuo
para afrontar dicha situación.
o Revaluación. Consiste en el proceso de feedback que tiene lugar entre el sujeto y
las demandas externas o internas que se desarrollan durante la situación.
» Modelo procesual del estrés. Siguiendo a Sandín (2011), se pueden encontrar
siete etapas:
o Demandas psicosociales. Se centra en las diferentes causas externas, como agentes
ambientales naturales y artificiales, que desencadenan el estrés.
o Evaluación cognitiva. Es la valoración cognitiva que realiza cada uno de los sujetos
ante la situación o demanda psicosocial. En este caso, depende mucho del tipo de
amenaza y las características de la demanda.
o Respuesta de estrés. En esta tapa es cuando aparecen las respuestas emocionales
que desencadenan el estrés.
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
o Afrontamiento. Se centra en los esfuerzos del individuo para afrontar y también
eliminar el estado de estrés. Las fases nombradas con anterioridad configuran el
proceso de estrés y están en el continuo movimiento de interacción entre ellas.
o Características personales. Cada persona es diferente, por tanto cada una tiene
unas herramientas para utilizar en el afrontamiento de una situación que provoca
estrés.
o Características sociales. Influyen directamente tres factores: el apoyo social, el
nivel socioeconómico y las redes sociales.
o Estatus de salud. En este caso nos encontramos con el resultado del proceso de
estrés, diferente para cada individuo.
Al igual que ocurre con otros términos y teorías, la definición del estrés se ha
desarrollado y moldeado a lo largo del tiempo. Muchos autores manifiestan que la
palabra «estrés» tiene diferentes significados para cada una de las personas.
Según Sandín (2011), en el siglo XVII Hooke fue la primera persona en definir el estrés
asociando dicho termino a fenómenos físicos como la fuerza, presión, distorsión, etc. A
partir de entonces diferentes autores han aportado sus ideas y características al respecto.
En estos momentos el término «estrés», a nivel general, puede ser definido como la
tensión provocada por situaciones agobiantes, agentes estresores, que originan
respuestas psicosomáticas o conductas desadaptativas para el individuo.
La ansiedad
El término «ansiedad», tal y como lo conocemos en estos días, ha sufrido ciertas
modificaciones que han ido evolucionando a raíz de las nuevas investigaciones y
resultados científicos al respecto.
El primero en considerarlo fue Cullen (Sandín y Chorot, 2011), quien empezó a hablar de
ansiedad incluyendo este término dentro de lo que se conoce como neurosis.
Después, Freud (Sandín y Chorot, 2011) clasificó la neurosis, y por tanto la ansiedad, en
dos grandes tipos:
» Ansiedad sentida. Hace referencia a dos tipos de neurosis: neurosis fóbica y
neurosis de ansiedad.
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Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
» Ansiedad inferida. En este caso esta tipología hace referencia a la neurosis
obsesivo-compulsiva y a la histeria.
Siguiendo esta dinámica Rosenhan (1984) clasificó también el término de ansiedad
atendiendo a su percepción:
» Ansiedad observada. En este caso nos encontraríamos con: fobias, pánico,
ansiedad generalizada y trastorno de estrés postraumático.
» Ansiedad inferida. Los tipos de trastorno incluidos en esta tipología son: obsesión,
histeria y disociación.
Poco después Tyrer (1989) identifico el síndrome neurótico general, en el que en
un extremo se encontraban los pacientes con síntomas de ansiedad y en el extremo
contrario se sitúan aquellos pacientes que presentan síntomas de depresión.
Dos grandes organizaciones incluyeron el término de ansiedad dentro de sus
investigaciones y resultados. De este modo, la APA, en 1980, introdujo dicho término,
así como una clasificación de los trastornos al respecto, en el DSM III. Después la OMS,
en 1955, incorporo la ansiedad en el CIE-7.
Por tanto, la definición de ansiedad se ha ido desarrollando a su vez. Spielberger,
Pollans y Worden (1984) sostienen que la ansiedad consiste en la manifestación de
sentimientos de aprensión, tensión, preocupación y nerviosismo en la que se produce
actividad, bien sea activación o descarga, del sistema nervioso autónomo.
A su vez, Wolpe (1979), sostiene que la ansiedad es una reacción del individuo ante la
presencia de un estímulo nocivo para este.
En la actualidad, y a raíz de toda una investigación al respecto, Sandín y Chorot (2011)
definen la ansiedad como un estado emocional que se basa en una reacción de miedo o
aprensión surgidos a raíz de una situación de peligro o amenaza en las que el sistema
nervioso autónomo se activa.
La ansiedad se puede considerar como un elemento anticipatorio; la ansiedad ocurre
cuando se manifiesta una situación de peligro o amenaza para el individuo, lo que
produce una alerta en el sujeto y se manifiesta la ansiedad. Además, la ansiedad puede
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
venir marcada por medio de la transmisión genética, es decir, que los hijos de padres
con ansiedad serán más propensos a desarrollar dicho trastorno.
Según Sandín y Chorot (2011) la ansiedad no es un fenómeno aislado sino que, al igual
que ocurre con otras emociones, implica tres componentes de respuesta, que son:
» Subjetivo-cognitivo. Dicho componente se encuadra dentro de la experiencia
interna e individual de cada individuo. En él inciden la percepción y evaluación
subjetiva relacionada con la ansiedad. Esto quiere decir que cada una de las personas
va a experimentar diferentes respuestas ante una misma situación.
» Fisiológico-somático. En este caso se hace referencia a los componentes biológicos
que se desencadenan a partir de experiencias que derivan en la ansiedad, que se
centran principalmente en el incremento de la actividad del sistema nervioso
autónomo, tanto por cambios internos (aceleración cardiaca, respiratoria, etc.) como
externos (temblores, tensión muscular, sudoración, etc.).
» Motor-conductual. Hace referencia a diferentes aspectos como pueden ser la
expresión facial, movimientos o posturas corporales, así como respuestas de escape y
evitación.
Existen diferentes clasificaciones en torno a los trastornos de ansiedad. A continuación
se observa la clasificación dada por el DSM-IV y el diagnóstico de algunos de los
trastornos de ansiedad más importantes:
» Trastornos de pánico (con o sin agorafobia). Los criterios asociados a este tipo de
trastorno son sensaciones de intenso miedo o molestia en los cuales aparece al menos
cuatro de los siguientes síntomas: palpitaciones, sudoración, temblores o sacudidas,
sensación de atragantamiento, sensación de dificultades al respirar, molestias y
dolores en el pecho, náuseas, sensaciones de vértigo, sensación de irrealidad, miedo
de perder el control, miedo a volverse loco, miedo a morir, sensación de
entumecimiento u hormigueo, escalofríos o sofocos.
» Agorafobia sin trastorno de pánico. Los criterios para diagnosticar este
trastorno se reducen a una ansiedad producida por la dificultad de escapar de lugares
o situaciones concretas para el individuo. Este tipo de trastorno puede asociarse y
confundirse con ataques de pánico.
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Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
» Fobia específica (tipo animal, ambiental, sangre-inyecciones-daño, situacional,
otras). Este tipo de trastorno se asocia a un miedo excesivo y desmesurado ante una
situación u objeto determinado. Ocurre un desequilibrio en la actividad normal de la
persona.
» Fobia social (generalizado o no). Aparece ante situaciones específicas de interacción
con los demás. Aparece un miedo elevado y persistente ante dicha situación que deriva
en una respuesta de ansiedad en la que se reconoce:
o Trastorno de evitación.
o Trastorno obsesivo-compulsivo.
o Trastorno de estrés postraumático (agudo o crónico)
o Trastorno de estrés agudo.
o Trastorno de ansiedad generalizada.
Se produce una ansiedad y preocupación casi diaria durante al menos seis meses.
Aparecen al menos tres de los siguientes síntomas: inquietud o excitación, fatiga,
dificultades para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular, alteraciones del
sueño.
» Trastorno de hiperactividad.
» Trastorno de ansiedad por condición médica general. Se trata de un
trastorno asociado a factores biológicos.
» Trastorno de ansiedad inducido por sustancias. Se trata de un trastorno
asociado a factores biológicos.
» Trastorno de ansiedad no especificado.
» Trastorno de ansiedad de separación. Dicho trastorno se da exclusivamente en
la etapa de la infancia. Supone una excesiva ansiedad relacionada con la separación,
bien sea del hogar o de alguna de las personas con las que se convive.
También se pueden dar al menos tres de los siguientes síntomas: malestar cuando
ocurre o cuando va a ocurrir una separación del hogar o de las figuras vinculadas a
este, preocupación por la posible pérdida o daño de las personas con las que se
convive, preocupación por la posibilidad de que ocurra alguna situación adversa que
conlleve a la separación de alguna de las personas con las que se vive y se está
vinculado, recelo a la hora de ir a algunos lugares por miedo a la separación,
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
resistencia a estar solo en casa, a irse a dormir sin tener una figura vinculada cerca,
pesadillas en las que se separa el sujeto de una persona vinculada, quejas de molestias
de carácter físico cuando ocurre o va a ocurrir una separación.
Los trastornos de ansiedad suelen aparecer muy ligados a los trastornos de depresión.
En consecuencia algunos autores consideran que se debería hablar de un trastorno mixto
denominado trastorno de ansiedad-depresión. Así, para diferenciar un trastorno
de otro y conocer las características que confluyen entre ellos, encontramos el siguiente
esquema (ver figura 3).
Figura 3. Características del trastorno de ansiedad, del trastorno de depresión y del trastorno mixto
ansiedad-depresión (Sandín y Chorot, 2011, p. 59).
2.8. Referencias bibliográficas
Bisquerra, R. (2000). Educación emocional y bienestar. Barcelona: Praxis.
Cannon, W. B. (1927). The James-Lange theory of emotions: A critical examination and
alternative Theory. American Journal of Psychology, 39, 106-124.
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Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
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Fernández-Abascal, B. García, M. P. Jiménez, M. D. Martín y F. J. Domínguez, Psicología
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Goleman, D. (1996). Inteligencia emocional. Barcelona: Editorial Kairós.
Gray, J. A. (1982). The neuropsychology of anxiety: An enquiry into the functions of the
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Guil, R. y Gil-Olarte, P. (2007). Inteligencia emocional y educación: desarrollo de
competencias socioemocionales. En J. M. Mestre y P. Fernández (coords.), Manual de
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Kleinginna, P. R. y Kleinginna, A. M. (1981). A categorized of emotions definitions, with
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Mayer, J. D. y Salovey, P. (1993). The intelligence of emotional intelligence. Intelligence,
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Rosenhan, D. L. (1984). On being sane in insane places. En P. Watzlawick (Ed.), The
Invented Reality: How do we Know What We Believe We Know? (pp. 117-144). Nueva
York: Norton.
Sandín, B. (2011). El estrés. En A. Belloch, B. Sandín y F. Ramos, Manual de
Psicopatología. Volumen II (pp. 3-42). Madrid: McGraw-Hill.
Sandín, B. y Chorot, P. (2011). Concepto y categorización de los trastornos de ansiedad.
En A. Belloch, B. Sandín y F. Ramos, Manual de Psicopatología. Volumen II (pp. 43-64).
Madrid: McGraw-Hill.
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
Spielberger, C. D., Pollans, C. H. y Worden, T.J. (1984). Anxiety disorders. En S. M.
Turner y M. Hersen (Eds.), Adults psychopathology and diagnosis (pp. 263-303). Nueva
York: Wiley.
Tyrer, P. (1989). Classification of neurosis. Nueva York: Wiley.
Vallés, A. (2007). La inteligencia emocional de los padres y de los hijos. Gerona:
Pirámide.
Wolpe, J. (1979). Neurosis. En W. Arnold, H. J. Eysenck y R. Meili (Eds.), Diccionario
de psicología (pp. 404-408). Madrid: Ediciones Rioduero.
Yerkes, R. M. y Dodson, J. D. (1908). The relation of strength of stimulus to rapidity of
habit formation. Journal of Comparative Neurology of Psychology, 18, 459-482.
TEMA 2 – Ideas clave © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
+ Información
A fondo
Inteligencia emocional y educación: Psicología
Extremera, N. y Fernández, P. (2016). Inteligencia emocional y educación: Psicología.
Madrid: Editorial Grupo 5.
En este libro se hace un recorrido histórico por la inteligencia emocional
y la psicología de la educación. Además, puede servir como complemento
para indagar más en el campo educativo. Se trata de un buen manual,
completo y actual.
Accede a parte del documento a través del aula virtual o desde la siguiente dirección
web: [Link]
PT2&dq=Psicolog%C3%ADa+de+las+emociones&ots=5dSkMe6uNE&sig=VnPMNsRC
JK3QhUqUz1rKCvmXd64#v=onepage&q=Psicolog%C3%ADa%20de%20las%20emoci
ones&f=false
«Del revés» como recurso didáctico para la educación emocional
Vizoso-Gómez, C. M. (2016). «Del revés» como recurso didáctico para la educación
emocional. Didáctica, innovación y multimedia, 34, 1-11.
Este artículo puede resultar útil como ejemplo de utilización de la película Del revés
(Inside out) como recurso para trabajar las emociones con los niños.
Accede al artículo a través del aula virtual o desde la siguiente dirección web:
[Link]
TEMA 2 – + Información © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
Test
1. ¿Qué se entiende por emoción?
A. Proceso psicológico que nos permite y nos prepara para adaptarnos y responder
a las necesidades de los entornos cambiantes.
B. Estado social producido al entrar en contacto con otros miembros de la
sociedad.
C. Reacción automática producida por dos o más factores.
D. Todas son correctas.
2. ¿Qué elementos se pueden encontrar para entender qué es la emoción?
A. Respuestas fisiológicas, cambios en la acción, señal de alerta y efectos.
B. Cambios fisiológicos, respuestas en la acción, señales de aviso y análisis de la
situación.
C. Respuestas fisiológicas, activación de la acción, respuestas de alerta y
resultados.
D. Cambios fisiológicos, selección del aviso, respuesta de la acción y efectos de la
situación.
3. Dentro de la Teoría James-Lange:
A. La activación fisiológica es indispensable para que se produzca una respuesta
emocional.
B. La activación fisiológica ha de estar relacionada con el episodio emocional
determinado para cada situación.
C. Existe un patrón propio de respuestas somato-viscerales emocionales.
D. Todas son correctas.
4. Dentro de la Teoría James-Lange, el proceso de activación de las emociones viene
determinado por:
A. La percepción de una situación biológica determinada.
B. La percepción de un estímulo determinado.
C. Cambios corporales fisiológicos y motores.
D. Todas son correctas.
TEMA 2 – Test © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
5. La Teoría emergentista de las emociones, enunciada por Cannon (1927), sostiene que:
A. Los cambios corporales, que son diferentes dependiendo de la emoción
manifestada, se encargan de alertar y preparar el organismo del individuo para
actuar según las diferentes situaciones a través de la activación del sistema
nervioso simpático y parasimpático.
B. Los cambios corporales, que son los mismos independientemente de la emoción
manifestada, se encargan de alertar y preparar el organismo del individuo para
actuar según las diferentes situaciones a través de la activación del sistema
nervioso simpático y desactivación del sistema nervioso parasimpático.
C. Los cambios corporales, que son los mismos independientemente de la emoción
manifestada, se encargan de alertar y preparar el organismo del individuo para
actuar según las diferentes situaciones a través de la activación del sistema
nervioso simpático y parasimpático.
D. Los cambios corporales, que son diferentes dependiendo de la emoción
manifestada, se encargan de alertar y preparar el organismo del individuo para
actuar según las diferentes situaciones a través de la activación del sistema
nervioso simpático y desactivar el sistema nervioso parasimpático.
6. En cuanto a la regulación de la activación, se pueden encontrar diferentes
mecanismos:
A. Homeostasis.
B. Ansiedad.
C. Oliostosis.
D. Todas son correctas.
7. El proceso emocional sigue los siguientes pasos:
A. Situación externa, evaluación sistematizada, aprendizaje cultural, activación,
análisis de los resultados.
B. Situación interna o externa, evaluación valorativa, activación, aprendizaje y
cultura, efectos.
C. Situación íntima, activación, evaluación interna, aprendizaje cultural, efectos.
D. Situación extrema, evaluación sistematizada, aprendizaje cultural, activación,
análisis de efectos.
TEMA 2 – Test © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)
Desarrollo y Personalidad: Intervención en la Diferencia
8. Las emociones cumplen diferentes funciones:
A. Función adaptativa, social y motivacional.
B. Función activatoria, expresiva y calculadora.
C. Función cultural, social y educativa.
D. Todas son correctas.
9. Las emociones dimensionales tienen un carácter bipolar y se corresponden con tres
ejes:
A. Eje de valencia afectiva, de activación y efecto.
B. Eje de valencia afectiva, de activación y de control.
C. Eje de acción, activación y efecto.
D. Eje de acción, activación y control.
10. Según las emociones discretas existen ciertas características que diferencian y
distinguen en alguno de los elementos de las diferentes emociones, como:
A. Relación con instintos innatos, sin contenido proposicional.
B. Adaptación biológica.
C. Independencia atribucional.
D. Todas son correctas.
TEMA 2 – Test © CUNIMAD (Centro Universitario Internacional de Madrid)