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Derecho Internacional Privado en España

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TEMA 1.

EL SISTEMA NORMATIVO ESPAÑOL DE DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO

I. Concepto del Derecho Internacional Privado

El Derecho Internacional Privado se podría definir como aquel sector del ordenamiento jurídico
que se encarga de regular las situaciones que trascienden las fronteras de un ordenamiento
jurídico nacional (de ahí recibe el nombre de “internacional”) y que afectan a particulares (el
motivo por el cual recibe la calificación de “privado”).

Es un sector del ordenamiento jurídico estatal que se encarga de regular situaciones privadas
concretas, de índole internacional, mediante sus normas jurídicas (las que integran su contenido).

II. Objeto del DIPR. Situaciones sobre las que se proyecta

El objeto del DIPR lo constituyen las llamadas situaciones privadas internacionales (son privadas
porque los sujetos integrantes de la misma ocupan una posición de igualdad – son particulares o
actúan como particulares – y son internacionales porque tienen un elemento extranjero que
conecta la situación a otro ordenamiento jurídico, cuya naturaleza puede ser real o personal).

III. Contenido del DIPr. Sectores

El contenido del DIPr viene integrado por todas aquellas normas que pretenden regular o dar
respuestas a las situaciones privadas internacionales. Las SPI suelen plantear 3 tipos de cuestiones
diferentes:

- Determinar el Estado cuyos tribunales conocerán del asunto (la competencia judicial
internacional). Cada Estado tiene sus normas que le permiten determinar cuándo sus Tribunales
son competentes para conocer de las SPI (dichas normas integran el llamado sector de la CJI, uno
de los 3 sectores constitutivos del DIPr.)

- Determinar el Derecho u ordenamiento jurídico aplicable (determinar si el Tribunal competente


para conocer del asunto aplicará el Derecho estatal propio o un Derecho extranjero). Las normas
que pretenden determinar el Derecho u ordenamiento jurídico aplicable integran el segundo
sector del contenido del DIPr, el llamado sector del Derecho aplicable

- Determinar la eficacia que la decisión dictada por el Tribunal que conoce del asunto tuviera fuera
su territorio (determinar si una decisión dictada por un Tribunal extranjero puede ser eficaz en el
propio jurídico nacional).

IV. Las fuentes del DIPr español

El DIPr español comparte las mismas fuentes normativas de los demás sectores del ordenamiento
jurídico, nutriéndose de fuentes tanto internas como internacionales, siendo éstas últimas más
numerosas al perseguirse una mayor unificación entre los Estados para paliar la relatividad de
soluciones. La clasificación de las fuentes del DIPr se suele hacer según el criterio de la distinción
de diversos ámbitos de producción normativa (porque las normas de DIPr proceden de ámbitos
muy diversos). De acuerdo con dicho criterio, distinguimos:
a) El ámbito comunitario = integrado por las normas de DIPr derivadas de actos de las Instituciones
comunitarias el legislador comunitario, que dan lugar al DIPr de producción comunitaria o
institucional.

Está habiendo una progresiva “europeización” o “comunitarización” del DIPr de los Estados
Miembros (hay un incremento de las normas de Derecho comunitario relativas a DIPr aplicables
por los Estados Miembros), que supone una mayor uniformidad del DIPr en la UE (favorecido por
el hecho de que dichas normas revisten la forma de Reglamento, texto normativo que se
caracteriza por el hecho de que es directamente aplicable en los Estados Miembros, posee
carácter vinculante y que puede ser interpretado por el TJUE). Se está potenciando el espacio
judicial europeo, constituido por los 3 sectores del DIpr.

Irlanda cuenta con posibilidad de reserva para la aplicación del Reglamento comunitario en ciertos
asuntos.

La LOPJ, en su artículo 4bis, introduce la obligación de los Jueces y Tribunales españoles de aplicar
el Derecho comunitario conforme a la jurisprudencia emanada del TJUE.

b) El ámbito convencional o interestatal = constituido por aquellas normas de DIPr que vienen
recogidas en los Convenios ratificados por España (DIPr de producción convencional). Ajenos a la
UE. Convenios Bilaterales y Multilaterales (entre diferentes Estado, suelen producirse en
Organizaciones Internacionales como la ONU).

c) El ámbito interno = integrado por normas de DIPr elaboradas por el legislador estatal (DIPr de
producción interna).

El DIPr de producción interna está compuesto por la Ley, la costumbre, los principios generales del
Derecho y la jurisprudencia.

Las normas integrantes de dicho ámbito, en virtud de lo dispuesto en el artículo 149.1.8 CE, sólo
podrán ser elaboradas por el legislador estatal, y poseen carácter supletorio (únicamente operan
cuando no resulte aplicable una norma comunitaria o convencional). La más reciente reforma ha
sido la operada por las leyes aprobadas en julio de 2015, entre las que destacamos:

- La Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción Voluntaria

- LO 7/2015, de 21 de julio, por la que se modifica la LOPJ

- Ley 26/2015, de 28 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la


adolescencia

- Ley 29/2015, de 30 de julio, de Cooperación Jurídica Internacional en materia civil

En casa sector habrá normativas diferentes, que pueden colisionar. La dispersión normativa
dificulta fijar el texto normativo aplicable.
TEMA 2. COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL

I. Competencia judicial internacional: Conceptos generales

Es la facultad legal del conjunto de los Tribunales de un Estado para conocer de los litigios relativos
a las situaciones privadas internacionales (permite determinar los supuestos en que tales
Tribunales son competentes para conocer de los litigios internacionales). La concreción o
individualización del Juez o Tribunal concretamente competente se realiza a nivel interno
mediante las normas de competencia judicial interna (LEC, LOPJ…).

Caracteres de la CJI:

- Previa a la ley aplicable

- La CJI tiene naturaleza internacional en atención a los litigios.

- Presenta además un carácter global, en el sentido de que permite determinar los Tribunales
competentes de un Estado considerados en su conjunto (no concreta, no individualiza al Juez o
Tribunal competente).

Foros del CJI:

El principal elemento que permite la delimitación de la CJI lo constituye el foro, aquella


circunstancia de la SPI que se utiliza para atribuir competencia. Dicha circunstancia, al poder ser de
diversos tipos, implica la conformación de foros, a su vez, de diversos tipos y alcance:

• Foros personales = la CJI viene delimitada según las circunstancias personales de los sujetos
integrantes de la SPI (nacionalidad del demandante o domicilio del demandado).

• Foros territoriales = el criterio que se utiliza para determinar la CJI presenta una relación con el
territorio. Distinguimos, a su vez, entre:

1) “fórum rei sitae” – el lugar de situación de los bienes objeto de la controversia

2) “fórum celebrationis” – el lugar de celebración de un acto o negocio jurídico

3) “fórum executionis” – el lugar de ejecución de un acto o negocio

4) “fórum delicti commissi” – el lugar donde ha ocurrido el hecho del que deriva la obligación

• Foro de la autonomía de la voluntad – El legislador permite a los sujetos integrantes de la SPI


acordar someter el conocimiento de su litigio a los Tribunales de un Estado (los sujetos
intervinientes tienen la posibilidad de elegir el foro). Sobre todo, en materia contractual.

• Foro de conexidad (“fórum conexitatis”) – El legislador permite que los Tribunales de un Estado
competente respecto de un litigio también tengan competencia (por extensión) respecto
de otros que, por su objeto, se encuentran estrechamente vinculados con otros Tribunales
(en virtud del principio de economía procesal).

También distinguimos entre otros tipos de foros:


Foros de protección (pretenden defender a la parte más débil en el litigio) vs foros neutros (la CJI
se establece guiándose por criterios equidistantes de las partes en el litigio, se tienen en cuenta
únicamente la proximidad del litigio con el Tribunal para atribuirle la competencia – principio de
proximidad).

Foros exorbitantes (atribuyen a los Tribunales de un Estado un volumen de CJI excesivamente


amplio, para beneficiar a los nacionales de dicho Estado) vs foros usuales (atribuyen competencia
en virtud de la proximidad del litigio con los Tribunales – por tanto, se atribuye un volumen
razonable de competencia). La principal desventaja de la utilización de un foro exorbitante
consiste en que los Estados suelen negar el reconocimiento de las decisiones dictadas por un
Tribunal cuya competencia se ha basado en un foro de tal carácter.

Foros exclusivos (respecto de determinadas materias atribuyen competencia exclusiva a los


Tribunales de un determinado Estado) vs foros concurrentes (los establece el legislador respecto
de determinados asuntos o materias, pero admitiendo la posibilidad de que Tribunales de otros
países conozcan del mismo asunto sobre la base de un mismo o distinto foro de competencia). La
desventaja de los foros exclusivos reside en que, cuando se le requiera a un Estado que reconozca
y ejecute una determinada decisión, puede negarse a otorgarle validez cuando la misma procede
de un Estado extranjero y se refiera a una materia cuyo conocimiento venga atribuido a sus
Tribunales con carácter exclusivo (no ocurriría lo mismo en caso de que se tratara de una materia
cuyo conocimiento viniera atribuido a sus Tribunales con carácter concurrente).

Normas de competencia:

Permiten determinar cuando los Tribunales estatales pueden conocer de una SPI, basándose para
ello en los foros de competencia, e integran el llamado sector de la CJI.

Pueden ser de índole interna (las elaboradas por el legislador estatal, que poseen carácter
unilateral, y que únicamente indican los supuestos en los que la CJI viene atribuida a los Tribunales
propios del legislador estatal) e internacional (poseen un carácter distributivo, al indicarnos, de
entre los Estados miembros, cual es el competente para conocer del supuesto concreto). Las de
carácter internacional son de aplicación preferente, teniendo las normas internas una aplicabilidad
de carácter supletorio.

II. Sistema español de competencia judicial internacional

1. Fuentes de reglamentación

Las principales fuentes de reglamentación son:

El Derecho Internacional Privado Comunitario o Institucional (cuyas normas integrantes se han


articulado a través de la vía del Reglamento, lo que implica una aplicabilidad directa de las mismas
en los EEMM). Los Reglamentos comunitarios que recogen foros de CJI (o normas de competencia)
también se ocupan del reconocimiento y ejecución de decisiones (poseen, por tanto, una doble
función), lo que implica que, para que se reconozcan las decisiones, habrán de cumplirse
previamente las normas de CJI recogidas por tales Reglamentos (si el Tribunal de un Estado
miembro conociera de una SPI sin respetar las normas de competencia del Reglamento, su
decisión no sería reconocida en los demás EEMM).
El primer Reglamento regulador de la CJI fue el Reglamento 44/2001, que se aplicó hasta el 10 de
enero de 2015 (fecha de entrada en vigor del Reglamento 1215/2012), que se concibió como el
producto de la transformación del anterior Convenio de Bruselas de 1968, texto normativo
regulador de la CJI y el reconocimiento de resoluciones de carácter civil y mercantil (únicamente
las que tenían carácter patrimonial), y modelo para el legislador español en su elaboración de los
foros de competencia contenidos en la LOPJ.

El Derecho Internacional Privado Convencional = integrado por los convenios internacionales de


los que España es parte que regulan la CJI. Destacamos los convenios multilaterales que pretenden
establecer un régimen uniforme de CJI en la materia concreta que configura su objeto.

Resaltamos el Convenio de Lugano de 1988, relativo a la CJI y a la ejecución de resoluciones en


materia civil y mercantil (sustituido por el nuevo Convenio de 2007) celebrado entre los Estados
parte de la UE y los Estados miembros de la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), y
aplicable en las relaciones entre los EEMM y los Estados parte de la EFTA, y en las relaciones de
éstos últimos países.

El Convenio de Lugano es similar al de Bruselas (de hecho, el primero es casi copia literal del
segundo), con la única particularidad consistente en que el primero posee un carácter semi-
abierto (su articulado permite la adhesión al mismo de aquellos Estados que en el futuro lleguen a
ser miembros de las Comunidades Europeas o de la EFTA).

El Derecho Internacional Privado de producción interna = viene recogido en los artículos 21-25
LOPJ, y posee carácter subsidiario, pudiendo ser aplicable únicamente en los supuestos en los que
no fuera aplicable alguno de los instrumentos internacionales existentes. El sistema de CJI interno
ha sido recientemente reformado, gracias a la LO 7/2015, de 21 de julio, por la que se ha
modificado la LOPJ, previendo actualmente la aplicación por los Tribunales españoles del DIPr
comunitario y convencional con carácter previo al interno (art. 21 LOPJ). Las normas integrantes
del DIPr interno determinan la competencia de los Tribunales españoles en relación con los litigios
internacionales, y pueden establecer libremente el volumen de asuntos relativos a las SPI del que
pueden conocer los Tribunales españoles, atribuyéndoles, en virtud del artículo 24 CE (principio de
tutela judicial efectiva) competencia en aquellas situaciones internacionales que tengan
vinculación con España, y teniendo, en todo momento, en cuenta el principio de inmunidad de
jurisdicción y de ejecución (en virtud del cual los órganos judiciales no pueden conocer de litigios
en el que intervenga, como parte demandada, un Estado extranjero o alguno de sus órganos u
otros órganos internacionales que gozan de tal inmunidad).

2. Régimen jurídico de la CJI en defecto de instrumento internacional. Articulo 22 LOPJ

En primer lugar, hemos de resaltar que el carácter subsidiario de las normas internas de CJI, unido
a un aumento de los Reglamentos comunitarios que inciden sobre la CJI y el reconocimiento de
decisiones respecto de determinadas materias, ha conducido a una progresiva reducción de las
posibilidades de aplicación de las normas internas de CJI.

El articulo 22 LOPJ es el que recoge los foros relativos a las materias civiles y mercantiles, que son
una copia realizada por el legislador español al Convenio de Bruselas de 1968, cuando se llevó a
cabo la reforma operada por la LOPJ de 1985. Esta trascripción del sistema de CJI del Convenio de
Bruselas supuso que, tras la entrada en vigor de la LOPJ, debido a que España se incorporó
posteriormente a la UE, resultaran inaplicables ciertos foros recogidos en el sistema interno.

Los foros de CJI han sido reformados recientemente mediante la LO 7/2015, de 21 de julio. No
obstante, los efectos de la reforma realizada han sido mas bien escasos, los cambios operados no
condujeron a una tan necesitada racionalización del sistema, sino que lo complicaron aún más. Ni
siquiera se ha alcanzado una mínima coordinación de los artículos que regulan la CJI interna con la
normativa de la UE en la materia, lo que implica una escasa aplicabilidad de las nuevas normas.

a) Los foros de CJI del artículo 22 LOPJ (sólo hace falta conocer la distribución, no el contenido)

Entre los foros regulados en el artículo 22 LOPJ, el legislador distingue entre:

Foros exclusivos (los del propio artículo 22) = los Tribunales españoles ostentan competencia
exclusiva para conocer de las pretensiones relativas a:

- Derechos reales y arrendamientos de bienes inmuebles que se hallen en España

- La constitución, validez, nulidad o disolución de personas jurídicas con domicilio en España, y de


las pretensiones relativas a los acuerdos y decisiones tomadas por sus órganos

- La validez o nulidad de las inscripciones practicadas en un registro español

- La inscripción o validez de patentes, marcas, diseños o dibujos y modelos, y otros derechos


sometidos a deposito o registro, cuando se hubieran efectuado en España

- Cuando se pretenda reconocer y ejecutar en España sentencias y demás resoluciones judiciales,


decisiones arbitrales y acuerdos de mediación dictados en el extranjero.

Foro de la sumisión expresa o tácita (art. 22 bis) = los Tribunales españoles serán competentes
cuando las partes, con independencia de su domicilio, se hayan sometido expresa o tácitamente a
ellos. Si las pretensiones se refirieran a materias relacionadas con contratos celebrados con
consumidores o con seguros, la sumisión será válida si se basa en un acuerdo de sumisión
posterior al surgimiento de la controversia, o cuando ambos contratantes ya tuvieran su domicilio
o residencia habitual en España cuando se celebrara el contrato o el demandante fuera el
consumidor, asegurado o tomador del seguro.

El acuerdo de sumisión expreso se define como aquel pacto por el que las partes deciden atribuir
competencia a los Tribunales españoles para que conozcan de algunas o todas las controversias
que pudieran surgir o ya han surgido entre ellos. Habrá de constar por escrito, ya sea en una
cláusula incluida en el contrato o en un acuerdo independiente.

Foro del domicilio del demandado (art. 22 ter.) = operativo en determinados supuestos; implica el
reconocimiento de competencia a los Tribunales españoles cuando el demandado tuviera su
domicilio en España o cuando así venga determinado por cualquiera de los foros de los artículos
22 quater y 22 quinquies.

Se entiende que una persona física tiene su domicilio en España cuando tiene su residencia
habitual en territorio español, mientras que una persona jurídica se considera domiciliada en
España cuando radique en ella su sede social, su centro de administración o su centro de actividad
principal. Si hay varios demandados, son competentes los Tribunales españoles cuando al menos
uno de ellos tenga su domicilio en España, y si se ejercita una sola acción o varias entre las que
existe un nexo por razón del título o causa de pedir.

La competencia de los Tribunales españoles se podrá exceptuar si los sujetos intervinientes


deciden elegir un foro a favor de un Tribunal extranjero (se suspende el procedimiento ante el
Tribunal español; solamente podrá volver a conocer del asunto si los Tribunales extranjeros
declinan su competencia).

Foros especiales por razón de la materia:

1) Referentes al ámbito familiar (art. 22 quáter) = los Tribunales españoles conocerán de


pretensiones relativas a materias de:

- Declaración de ausencia o fallecimiento (cuando el desaparecido hubiera tenido su último


domicilio en territorio español o tuviera nacionalidad española)

- Capacidad de las personas y/o medidas de protección de las personas mayores de edad o de sus
bienes, cuando tuvieran su residencia habitual en España

- Filiación y relaciones paterno-filiales, protección de menores y de responsabilidad parental,


cuando el hijo o el menor tenga su residencia habitual en España cuando se interpone la
demanda/ el demandante sea español o resida habitualmente en España, etc.

2) Referentes al ámbito patrimonial (art. 22 quinquies) = los Tribunales españoles conocerán de


pretensiones relativas a materias de:

- Obligaciones contractuales, cuando la obligación objeto de la demandad se haya cumplido o


deba cumplirse en España.

- Obligaciones extracontractuales, cuando el hecho dañoso se ha producido en territorio español

- Contratos celebrados con consumidores, cuando los litigantes tuvieran su residencia habitual en
España

- Seguros, cuando el asegurado, tomador o beneficiario del seguro tuviera su domicilio en España,
o cuando el hecho dañoso se hubiera producido en territorio español y se tratara de un contrato
de seguro de responsabilidad o de seguro relativo a inmuebles, etc.

- Acciones relativas a derechos reales sobre bienes muebles, si estos se encontraren en territorio
español al tiempo de la interposición de la demanda.

Foro sobre medidas cautelares o provisionales (Art. 22 sexies) = los tribunales españoles serán
competentes cuando se trate de adoptar medidas provisionales o de aseguramiento respecto de
personas o bienes que se hallen en territorio español y deban cumplirse en España, o cuando son
competentes para conocer del asunto principal.

b) Normas de aplicación de los foros


Las normas de aplicación, que fueron introducidas recientemente gracias a la reforma operada por
la LO 7/2015, pretenden resolver los problemas que suele presentar el normal funcionamiento de
los foros, y son las que siguen:

a.1) El control de oficio de la CJI

El nuevo artículo 22 octies dispone que, cuando se plantea un litigio ante los Tribunales españoles,
estos habrán de verificar de oficio (o, como ya veremos, también a instancia de parte), su
competencia judicial internacional.

Además del supuesto relativo a la inmunidad de jurisdicción o de ejecución conforme a las normas
de Derecho Internacional Público, el articulo 36.2 LEC recoge los siguientes supuestos en
los que se ha de apreciar de oficio la falta de CJI:

Cuando el asunto venga atribuido exclusivamente a los Tribunales de otro Estado en virtud de un
Tratado o Convenio Internacional del que España sea parte.

La importancia de este articulo reside en que parece excluir del control de oficio de la CJI aquellos
supuestos en los que se planteara ante los Tribunales españoles un litigio del que pudieran
conocer con carácter exclusivo los Tribunales de un tercer Estado que no fuera ni comunitario ni
existiera un Convenio aplicable entre dicho Estado y España (en tal caso, si un foro de la LOPJ le
atribuyera competencia a un Tribunal español, éste no ha de abstenerse de oficio).

Cuando el demandado emplazado en debida forma no compareciera y la CJI de los Tribunales


españoles pudiera fundarse únicamente en la sumisión tácita de las partes.

Si el demandado no comparece, el Tribunal español tiene que controlar de oficio su CJI y


declararse incompetente si no existiera ningún foro, aparte del de la sumisión tácita que se la
atribuyera.

Según el artículo 38 LEC, el Tribunal se abstendrá de conocer tan pronto como advierta su falta de
CJI, y la acordará de oficio, mediante auto, previa audiencia de las partes y del MF (siempre se ha
de emplazar a la parte demandada para darle la posibilidad de someterse tácitamente al Tribunal
español). El auto por el que se decrete la falta de CJI podrá ser objeto de un recurso de apelación,
y, en su caso, recurso extraordinario por infracción procesal.

El control de la CJI puede realizarse también a instancia de la parte demandada mediante la


declinatoria (art. 39 LEC). Si la misma se estima, el Tribunal emite un auto por el que declara que
se abstiene de conocer, sobreseyendo el proceso (dicho auto puede ser objeto de apelación y
recurso extraordinario por infracción procesal). Si se desestima, contra el auto cabría recurso de
reposición.

a.2) Foro de necesidad

Viene regulado en el artículo 22 octies LOPJ y permite a los Tribunales españoles conocer de un
asunto aun cuando su CJI no viniera atribuida directamente por los foros de la LOPJ, siempre que
el supuesto tuviera una vinculación con España y los Tribunales de los demás Estados conectados
con el caso hubieran declinado su competencia. Lo que este criterio pretende es impedir la
denegación de justicia ante cualquier supuesto que tuviera vinculación con el ordenamiento
jurídico español. La principal desventaja de este foro reside en suponer una carga excesiva para el
demandante, porque se le obliga a plantear su reclamación en todos los Estados que estuvieran
conectados con el supuesto y que tales Estados declinaran su competencia (en aras de una más
provechosa aplicación de este, se requería una flexibilización de las condiciones de aplicación de la
norma por vía interpretativa).

a.3) Derogatio fori (sumisión a Tribunales extranjeros)

Permite a los litigantes excluir la competencia de los Tribunales españoles, en caso de que la
tuvieran atribuida de acuerdo con los foros de la LOPJ, mediante un acuerdo en el que la atribuyen
a un Tribunal extranjero. Para que se pueda plantear la derogatio fori, se deben de cumplir
determinados requisitos:

Las partes deben haber realizado un acuerdo que atribuya la CJI a un Tribunal extranjero antes de
que se iniciara el litigio

Cuando se inicia el litigio, la parte demandante ha de presentar su demanda ante el Tribunal


español y que este fuera competente en virtud de alguno de los foros del articulo 22 LOPJ

Que el demandado no se someta tácitamente a los Tribunales españoles (por ejemplo,


contestando a la demanda).

La derogatio fori sólo se plantearía cuando se tratara de un litigio sobre una materia que quede
fuera del ámbito de los Reglamentos comunitarios y de los Convenios Internacionales suscritos por
España. En tal caso, surge la cuestión de si el Tribunal español deberá declararse incompetente en
caso de que existiera un pacto de sumisión (por tanto, si considera o no eficaz dicho pacto).

El Tribunal Supremo admitió la validez del acuerdo de sumisión siempre que se respetaran ciertos
límites: que la materia objeto del litigio no coincidiera con alguna de las materias que son objeto
de un foro exclusivo de los Tribunales españoles, y que fuera una materia sobre la que se
permitiría la intervención de la autonomía de la voluntad (una materia sobre la que las partes
puedan disponer libremente de sus derechos). Se requiere, por último, que la parte interesada
alegue la existencia del acuerdo de sumisión (el Tribunal no puede, ni tiene por qué, controlar de
oficio si existe o no un acuerdo de sumisión, sino que el demandado habrá de alegarlo mediante la
interposición de la llamada declinatoria internacional).

a.4) Litispendencia internacional

La excepción de litispendencia internacional se interpondrá ante un Tribunal para que éste se


declare incompetente, alegando la parte demandada (o parte interesada), que existe un proceso
abierto sobre el mismo asunto, entre las mismas partes, ante los Tribunales de otro Estado, para
evitar que se dicten sentencias igualmente válidas sobre el mismo litigio. La pregunta que surge es
si el Tribunal español, si es competente según los foros de la LOPJ, estimaría la excepción de
litispendencia internacional y dejaría de conocer del asunto.

Si el supuesto entra en el ámbito de aplicación de un instrumento internacional, se atendrá a la


solución dispuesta en dicho instrumento. Como los Reglamentos comunitarios recogen y admiten
dicha excepción (por tanto, la regulan), el problema de la litispendencia internacional surge
cuando no haya un instrumento internacional aplicable a la SPI.
Al no haber una regulación en la normativa interna que respondiera a dicha incógnita, el TS se
decantó inicialmente por negar efectos a la litispendencia internacional, sosteniendo que la misma
se podría admitir únicamente cuando se tuviera certeza de que la decisión extranjera del Tribunal
que conoció de la primera demanda, pudiera ser reconocida en España (en tal caso, si se estima la
excepción se evita la posibilidad de que se dicten sentencias diferentes o contradictorias), pero
cuando se trata de un tercer Estado, no hay garantía de que la decisión del Tribunal de dicho
Estado pueda ser reconocida en España.

La doctrina criticó la posición del TS, sosteniendo que la negativa a la admisión de dicha excepción
favorece conductas fraudulentas (los interesados demandan en España para evitar así el
reconocimiento de la decisión extranjera, provocando al mismo tiempo una duplicidad de
procedimientos y favoreciendo la posibilidad de sentencias contradictorias).

Frente a dicha problemática se hizo patente la necesidad de una reforma, que se materializó a
través de la modificación de la LOPJ, mediante la introducción del articulo 22 nonies y la
promulgación de la Ley 29/2015, de 30 de julio, de cooperación jurídica internacional en materia
civil, cuyo Título V introduce una expresa reglamentación de la litispendencia.

Según lo dispuesto en el artículo 39 de la ley, se puede apreciar la litispendencia cuando exista un


proceso pendiente con idéntico objeto y causa de pedir, entre las mismas partes, ante los órganos
judiciales de un Estado extranjero en el momento en que se interpone una demanda ante un
órgano judicial español. El Tribunal español podrá suspender el procedimiento, a instancia de
parte y previo informe del MF si se cumple lo siguiente:

El Tribunal extranjero ha de ser competente en virtud de una conexión razonable con el litigio (se
presume dicha conexión cuando el Tribunal extranjero hubiera basado su competencia judicial
internacional en criterios equivalentes a los previstos en la legislación española)

Se prevé que el órgano extranjero dictará una resolución que podrá ser reconocida en España

El Tribunal español considera necesario suspender el procedimiento.

Una vez acordada la excepción de litispendencia, el Tribunal español puede acordar la


continuación del proceso en cualquier momento, a instancia de parte y previo informe del MF,
cuando se dé alguna de las siguientes posibilidades:

1. El Tribunal extranjero se ha declarado incompetente

2. El proceso ante el Tribunal extranjero se ha suspendido o sobreseído

3. Se estime poco probable que el proceso ante el Tribunal extranjero concluya en un tiempo
razonable

4. El Tribunal español considera necesario continuar con el proceso en aras de la buena


administración de justicia

La sentencia definitiva dictada por el Tribunal extranjero no se reconocerá ni ejecutará en España


Finalmente, el Tribunal español pondrá fin al proceso y archivará las actuaciones si el proceso ante
el órgano extranjero ha concluido con una resolución susceptibles de reconocimiento

TEMA 3. DERECHO APLICABLE

I. Sector del derecho aplicable. Caracteres

1. Caracteres generales

El Sector del Derecho aplicable determina la ley del país a la que el acto o negocio jurídico ha de
ajustarse para que se considere válido. Sabemos que cada una de las condiciones necesarias para
que se pueda considerar válido un acto jurídico tiene su propia ley aplicable (distinguiríamos entre
la ley aplicable a la capacidad de la persona física para participar en el acto, la aplicable al fondo o
contenido del acto o negocio jurídico, y la ley aplicable a la forma de este.

Cuando pretendemos determinar la ley aplicable a una SPI debemos aplicar el propio sistema de
DIPr, y los principales caracteres de este son la exclusividad (consistente en que la validez de una
SPI se constata desde el propio ordenamiento – si los Tribunales de un Estado se consideran
competentes para conocer de la SPI, solo aplicarán sus normas relativas al Derecho aplicable para
determinar la ley material por la que se rige) y la relatividad (que significa que cada sistema de
DIPr estatal proporciona las soluciones jurídicas que considera más adecuadas y justas a las SPI; la
principal consecuencia del carácter de relatividad consiste en que la misma SPI será resuelta de
manera distinta en cada sistema estatal de DIPr, por lo que recibirá una solución diferente en
función del Tribunal competente para resolverla).

La relatividad del sistema estatal de DIPr presenta, además, los siguientes efectos:

El llamado Forum Shopping, consistente en que la parte demandante puede acudir o presentar su
demanda ante el Tribunal cuyo DIPr llevase a la aplicación de la ley material considerada como
más favorable a sus intereses. Esto puede llevar a que las partes especulen la situación,utilizando
los foros de competencia para desplazar ficticiamente la SPI para que la misma sea conocida por
los tribunales de un determinado país, aquel cuyo sistema de DIPr les interesa que se aplique (Se
produce un desplazamiento ficticio de la SPI, lo que implica un fraude a las normas de
competencia del Estado cuyos tribunales hubieran sido competentes.

A los sujetos integrantes de la SPI se les ofrece una menor seguridad jurídica que si se tratara de
una situación jurídica interna

La posibilidad de que se produzcan situaciones claudicantes (son situaciones consideradas válidas


conforme al sistema de DIPr de uno de los Estados con los que se conecta la situación y no validas
conforma al de otro Estado).

2. Caracteres del sector del derecho aplicable del DIPr español


El sistema interno del Derecho aplicable se caracteriza por su dispersión (en el sentido de que las
normas del Derecho aplicable se encuentran en distintas fuentes de producción normativa, ya sea
Derecho Internacional Privado comunitario, convencional o interno) y su diversidad normativa
(que significa que el sector del Derecho aplicable está compuesto por normas diferentes entre sí),
que se debe principalmente a la existencia y aplicación de dos métodos diferentes para
determinar el Derecho aplicable a la SPI: el método indirecto, que emplea las llamadas normas de
conflicto, y el método directo, utilizado por las normas materiales especiales (proporcionan una
solución específica a las SPI que regulan; vienen normalmente recogidas en los convenios
internacionales) y las normas de extensión (las que extienden, amplían el ámbito de aplicación de
ciertas normas de Derecho interno a situaciones internacionales)

II. La norma de conflicto

1. Aspectos generales

La norma de conflicto es otro tipo de norma del sector del Derecho aplicable que emplea el
método indirecto de reglamentación, consistente en determinar, entre los distintos
ordenamientos estatales vinculados con la SPI, cuál de ellos se aplicaría (el ordenamiento jurídico
hallado es el que aportaría la ley aplicable que rige la situación y que proporcionará la respuesta
correcta). Teniendo en cuenta lo expuesto hasta ahora, podemos observar que la NDC posee una
estructura abstracta, al no proporcionar una solución inmediata a la SPI. Sus elementos
conformadores son los siguientes:

El supuesto de hecho (Referido a instituciones o categorías jurídicas), que puede ser general
(cuando se refiere a la categoría jurídica regulada en términos generales) o especial (cuando el
mismo se refiere a una concreta relación jurídica dentro de una determinada categoría jurídica)

El punto de conexión = el elemento que determina el Derecho aplicable al caso, porque permite
determinar el Ordenamiento jurídico con el que el supuesto está más vinculado, o con el que se
cree que está más vinculado.

La consecuencia jurídica = consiste en aplicar un determinado ordenamiento jurídico dentro del


cual se hallará la solución material y concreta a la SPI

La NDC posee carácter imperativo, lo que significa que es obligatoria la aplicación del Derecho
material al que remita en el caso concreto (a su carácter imperativo se refiere también el articulo
12.6 CC, cuando dispone que los tribunales españoles aplicarán de oficio las NDC del Derecho
español).

En la fase de aplicación de la NDC distinguimos una primera fase, que comienza con la delimitación
de la NDC del DIPr español y finaliza con el momento en que se determina la ley aplicable (el
Derecho material por el que se rige la SPI). En caso de que la ley aplicable no fuera española y la
NDC nos remitiera a una ley material extranjera, ello daría comienzo a la segunda fase de
actuación de la NDC, en la que se intentará localizar, dentro del ordenamiento jurídico extranjero
al que ha sido remitido, la respuesta concreta a la SPI.

2. Primera fase de actuación de la NDC


La primera fase de actuación comienza con la determinación de la NDC aplicable a la situación
concreta, lo que implica determinar también el Derecho aplicable a la SPI. Es una
operación necesaria, que se ha de realizar con arreglo a nuestro ordenamiento (art. 12.1
CC), salvo que los textos internacionales aplicables al caso establecieran unos criterios
específicos o cuando fuera materialmente imposible emplear los criterios previstos en
nuestro ordenamiento jurídico (cuando el Tribunal español tuviera que conocer de una
institución desconocida en nuestra legislación – en este caso, se realiza una calificación
por la función, es decir, analizamos qué función desempeña esa institución desconocida
en el ordenamiento extranjero y, posteriormente, encontrar una institución propia del
derecho del foro que desarrolle una función similar).

En esta primera fase de actuación podemos encontrarnos con diversos problemas, y los más
frecuentes son los siguientes:

a) La cuestión previa

Hay una cuestión previa cuando, para regular una SPI tenemos que resolver antes otra SPI
diferente que opera como presupuesto de la anterior (la cuestión previa es una SPI y su solución
condiciona la respuesta de la cuestión principal). En caso de que no fuera aplicable uno de los
Textos internacionales suscritos por España que proporcionara una solución concreta al caso, y al
no ofrecer nuestro ordenamiento jurídico ninguna norma de aplicación concreta al respecto, la
doctrina ha ido esbozando diversas soluciones:

o la solución seguida mayoritariamente es la consistente en tratar la cuestión previa de manera


independiente de la principal (es decir, se resuelve la cuestión previa como una SPI independiente,
autónoma de la principal, por lo que para su solución se aplicará la NDC del derecho del foro que
regule dicho supuesto). Esta solución se basa en la imperatividad de las NDC internas (art. 12.6
CC), lo que implica que el juez español tendrá que aplicarlas para resolver todas las SPI, y consigue
una coherencia interna del sistema, porque implica que la misma cuestión o la misma SPI, ya se
presente como principal o como previa, tiene la misma solución desde el foro, al aplicársele la
misma NDC.

o Hay ciertos supuestos excepcionales en los que la solución anteriormente mencionada no puede
operar, y son mayoritariamente aquellos en los que la situación jurídica que constituye la cuestión
previa hubiera sido creada y agotada en el extranjero (hubiera desplegado sus efectos principales
en un país extranjero), por lo que no parece razonable aplicarle la NDC del foro para su solución.
En tal caso, la validez de la situación que configura la cuestión previa se valorará de acuerdo con la
NDC del país en que la situación se creó y desplegó sus efectos principales.

b) La sucesión temporal de la NDC

Este problema se da cuando una NDC modifica el punto de conexión de otra NDC anterior, a la que
deroga, e implica la necesidad de determinar si la SPI se rige por la NDC anterior o posterior a la
modificación.

Aunque el ordenamiento jurídico interno no nos ofrece una solución concreta a dicho problema,
las respuestas específicas que se han ido adoptando a lo largo del tiempo han sido las siguientes:
En el ámbito interno, cuando una Ley ha introducido una nueva NDC, la ley que modifica a la
anterior resuelve el problema en sus disposiciones transitorias

En el ámbito convencional, si es un Convenio Internacional que recoge normas de conflicto, suele


recoger también normas específicas de derecho transitorio para evitar los problemas derivados de
la sucesión temporal

Al no disponer de una solución general que establezca el procedimiento ante el problema de


Derecho transitorio, la única vía de solución es la de acudir a los criterios básicos del ordenamiento
jurídico interno sobre Derecho intertemporal (art. 2 CC), según los cuales la nueva NDC posee
carácter irretroactivo. Precisando aún más, si estamos ante una SPI instantánea, a dicha situación
se le aplicaría la NDC que estuviera en vigor en el momento en que la situación se produce,
mientras que, si estamos ante una SPI duradera en el tiempo, entenderíamos que tal situación
quedaría sujeto a la primera NDC hasta el momento en que entrara en vigor la nueva NDC.

c) Calificación de la circunstancia empleada como punto de conexión

El punto de conexión puede utilizar circunstancias muy variadas: distinguimos entre los puntos de
conexión facticos (basados en la existencia de una circunstancia de hecho, por lo tanto, fácilmente
calificables) y los puntos de conexión jurídicos, que requieren de una concreción en base a
criterios jurídicos. Con respecto a estos últimos, la solución más razonable sería la de que el juez
español califique los puntos de conexión de una NDC según las categorías de la ley española, pero
al no existir en el ordenamiento jurídico español una respuesta concreta sobre la cuestión, la
doctrina y la jurisprudencia consideran que la calificación del punto de conexión se ha de hacer
según la ley del foro, salvo cuando se trate de una NDC integrada en los textos internacionales (en
tal caso, los textos suelen aportar los conceptos propios para calificar sus puntos de conexión), o
cuando la NDC utilice el punto de conexión de la nacionalidad (en tal caso la calificación se hará
con arreglo a los criterios del país del que el sujeto dice ser nacional).

d) El conflicto móvil

El conflicto móvil se produce cuando se da una alteración temporal de la circunstancia empleada


como punto de conexión de una NDC (se modifica la circunstancia del punto de conexión), lo que
supone una alteración de la consecuencia jurídica de la NDC, es decir, de la ley aplicable (es
necesario determinar si se aplica la ley material anterior o posterior a la modificación de la
circunstancia del punto de conexión).

El conflicto móvil puede producirse cuando el punto de conexión empleara una circunstancia
mutable o susceptible de modificación en el tiempo (no cabría respecto de un punto de conexión
inmutable, como, por ejemplo, el lugar de situación de un bien inmueble), y cuando no tuviera una
concreción temporal.

Al carecer nuestro DIPr de una solución general, en determinados supuestos se ha optado por
congelar la circunstancia del punto de conexión en un momento temporal concreto, por lo que su
alteración no afectaría a la consecuencia jurídica (esto en los supuestos en los que la propia NDC
precisa el momento temporal en que tiene que constatarse la circunstancia del punto de
conexión).
En los demás casos en los que la NDC no precisa dicho momento temporal, se ha optado por
presumir el momento temporal en que debe apreciarse el punto de conexión (concretamente, se
presume que el NDC se concreta cuando nace la situación jurídica)

e) El fraude de Ley

El fraude de ley consiste en la realización de determinados actos lícitos para alcanzar un resultado
antijurídico. En el caso del DIPr, consistiría en la manipulación intencionada de la circunstancia
empleada por el punto de conexión de una NDC para que resulte aplicable a la SPI un
ordenamiento jurídico diferente al que hubiera correspondido en condiciones normales, por
considerar al primero más beneficioso para la resolución de la situación.

Siempre se realiza mediante la manipulación del punto de conexión de la NDC, y solamente es


posible cuando el pdc fuera susceptible de manipulación, es decir, empleara una circunstancia
mutable o susceptible de modificación (tal como, por ejemplo, la nacionalidad, la residencia
habitual, etc.), por lo que no cabe el fraude si la circunstancia es inmutable o cuando el punto de
conexión fuera la autonomía de la voluntad.

La acción fraudulenta queda integrada por dos elementos, el objetivo (que consiste en la
realización de un acto válido en sí mismo que permite la manipulación de la circunstancia del
punto de conexión), y el subjetivo (que se identificaría con la intención fraudulenta – las partes
quieren sustraerse a la aplicación del Derecho que hubiera sido aplicable sin la manipulación).

El DIPr, en su artículo 12.4 CC, equipara el fraude a la utilización de una norma de conflicto para
eludir la aplicación de una ley imperativa española. Las críticas que se adujeron al precepto se
refirieron a que no viene prevista una sanción (la que se podría imponer, en virtud de la teoría
general del Derecho, sería la ineficacia del resultado pretendido con la acción fraudulenta) y al
hecho de que se prevé una solución de marcado carácter nacionalista (la intención del artículo
12.4 es la de proteger exclusivamente el derecho material español, al legislador solo le preocupa
cuando, tras la manipulación del punto de conexión, resulta eludida una norma material española;
lo preferible hubiera sido recoger como fraude toda manipulación del punto de conexión de las
NDC españolas, con independencia de que el ordenamiento eludido fuera el español o uno
extranjero).

No siempre es posible ni sencillo probar el elemento intencional fraudulento, y sin este elemento
no se puede considerar que ha habido un fraude de ley, por lo que la jurisprudencia se ha
decantado por sancionar tales conductas únicamente cuando la ley aplicable tras el fraude sea
contraria a nuestros principios fundamentales, alegando la excepción de orden público para dejar
de aplicar la normativa a la que remite la NDC. Pero si el derecho aplicable es compatible con los
principios fundamentales de nuestro ordenamiento jurídico, aun cuando hubiera habido fraude de
ley, la jurisprudencia no se basa en el mismo para sancionar dicha conducta (los órganos judiciales
son más reticentes a la hora de sancionar conductas realizadas de forma licita, aunque supongan
una manipulación fraudulenta, además de que es, como ya anticipábamos, muy difícil demostrar la
intencionalidad del fraude).

f) El reenvío
Se da cuando la NDC aplicable a una SPI remite a un ordenamiento jurídico extranjero, que, a su
vez, remite a otro ordenamiento jurídico para resolver la cuestión. Para que haya reenvío, es
necesario que:

La NDC del foro aplicable al caso remita a un ordenamiento jurídico, y se considere que dicha
remisión se entiende realizada a la totalidad del ordenamiento, no solo a sus normas materiales
(porque si la remisión se entendiera realizada únicamente a las normas materiales de aquel
ordenamiento, no se daría la situación de reenvío).

El ordenamiento extranjero tenga, a su vez, una NDC que regule el supuesto y que remita a otro
ordenamiento jurídico diferente.

Distinguimos 2 clases de reenvío:

a) Reenvío de primer grado (o de retorno) – cuando la NDC del ordenamiento extranjero remite, a
su vez, al ordenamiento jurídico del foro para resolver

b) Reenvío de segundo grado – cuando la NDC del ordenamiento extranjero remite al


ordenamiento jurídico de un tercer Estado

Como modalidad de esta clase de reenvío señalamos el reenvío circular, que se da cuando, tras
una cadena sucesiva de reenvíos entre distintos Estados, se designa finalmente al ordenamiento
del foro para resolver Si a la SPI le resultaría aplicable un Instrumento Internacional, se recurriría a
la solución dispuesta por dicho texto normativo. Con respecto a los Instrumentos internacionales,
debemos señalar que hay muchos que no reconocen el reenvío (consideran que la remisión de la
NDC se realiza a las normas materiales del Derecho extranjero), y también mencionar el
Reglamento 650/2012 relativo a las sucesiones internacionales, cuya entrada en vigor en agosto
de 2015 hizo prácticamente inaplicable el régimen interno regulador del reenvío (art. 12.2 CC),
tanto cuando se refiera en materia de sucesiones como cuando la SPI quede comprendida en
cualquier otro Texto Internacional.

El artículo 12.2, que se encarga de regular la cuestión del reenvío en el régimen jurídico interno, es
un precepto incongruente (porque establece que la remisión al Derecho extranjero se entiende
realizada a sus normas materiales, no a la totalidad del ordenamiento) y oscuro (porque de lo
dispuesto en su segunda parte se entendería que acepta el reenvío). Para colmar esta situación, se
ha entendido que el ordenamiento jurídico español rechaza la técnica del reenvío, excepto cuando
su aplicación favoreciera la aplicación de la ley española (por tanto, se admitiría el reenvío de
primer grado, pero no el de segundo).

El TS se pronunció al respecto de esta situación deficiente en diversas sentencias (la 15/11/1996,


21/05/1999, 23/09/2002), afirmando que el reenvío no es un mecanismo que opere
automáticamente, sino que su aceptación posee carácter facultativo. El Tribunal entiende que se
aceptaría el reenvío cuando:

el mismo respetaría los principios inspiradores de la institución jurídica regulada por la NDC a la
que afecta

tuviera alguna utilidad (cuando permitiera alcanzar soluciones razonables y justas en el caso
concreto, o cuando permitiera resolver un “falso conflicto de leyes”—aquellos supuestos en los
que la solución a la que se llegaría de aplicar el ordenamiento extranjero sería similar a la que se
obtendría aplicando el Derecho español).

En vista de todo lo expuesto hasta ahora, podemos señalar que el reenvío es un mecanismo que
ha de operar de forma restrictiva y en atención al caso concreto, permitiendo una mayor
valoración del Tribunal, aportando al juez cierto margen de maniobra.

g) La remisión a un ordenamiento plurilegislativo

El Estado plurilegislativo es aquel en que coexisten diferentes sistemas jurídicos, y puede ser de
base territorial (cada unidad territorial integrante de dicho Estado tiene su propio ordenamiento
jurídico), o de base personal (cada comunidad de personas dispone de su Derecho propio). Cuando
la NDC remite a un sistema plurilegislativo, es necesario determinar el ordenamiento material que
debe regir la situación. Para resolver este problema, se han ido aportando diversas vías o
soluciones:

La solución directa – consiste en utilizar el punto de conexión empleado por la propia NDC para
identificar el sistema jurídico concreto aplicable a dicha situación. La solución directa no puede
operar cuando el pdc empleado por la NDC es la nacionalidad, porque no nos permitiría
individualizar el sistema jurídico aplicable, o cuando la NDC remita a un sistema plurilegislativo de
base personal (de nuevo, no permitiría individualizar el ordenamiento aplicable).

La solución indirecta – permite determinar el ordenamiento material aplicable utilizando las


normas internas propias del sistema plurilegislativo que establecen los criterios que permiten
delimitar la aplicación de los diversos sistemas jurídicos coexistentes.

La solución mixta – una combinación de las dos vías anteriores: se emplea la solución directa
como regla general, cuando la NDC remita a un sistema plurilegislativo de base territorial y se
utilice un pdc que no sea el de la nacionalidad, y la solución indirecta cuando no pueda utilizarse la
anterior.

Con carácter subsidiario, cuando no hubiera ningún Instrumento Internacional que aporte una
solución al caso, aplicaríamos lo dispuesto en el artículo 12.5, que establece la solución indirecta
(cuando la NDC remite a un Estado plurilegislativo, el Tribunal español aplicará las normas de
Derecho interregional de aquel sistema extranjero para individualizar el sistema jurídico aplicable).

Se le ha criticado por ser demasiado general, en el sentido de que recurre a la solución indirecta
para todos los casos, cuando hubiera sido más acertado prever la solución mixta, y por tener una
importante laguna legal, al no regular los supuestos en los que la NDC remita a un ordenamiento
plurilegislativo que carezca de un sistema único de derecho interregional. Para colmarla, la
doctrina ha ido esbozando diversas respuestas, dependiendo de la situación concreta:

En el caso de que la NDC empleara un pdc que permitiera individualizar el sistema jurídico
aplicable de entre los existentes en el ordenamiento jurídico al que nos ha remitido, se emplearía
la vía directa

Si la NDC utilizara el pdc nacionalidad y remitiera a un ordenamiento extranjero que no tuviera un


sistema único de derecho interregional, la doctrina propuso la aplicación analógica de la conexión
de la residencia habitual, al considerarla nuestro DIPr como conexión subsidiaria a la nacionalidad.
En caso de que el sujeto no tuviera su residencia en el Estado de su nacionalidad, se le aplicaría el
sistema jurídico con el que el supuesto presentara un vínculo más estrecho

Si la NDC remitiera a un sistema plurilegislativo de base personal que no tuviera normas para
resolver los conflictos internos, se determinaría el sistema jurídico aplicable mediante el criterio
de la vinculación más estrecha (se le aplicaría el Derecho que corresponde a la comunidad social,
religiosa o étnica en la que el sujeto estuviera integrado).

Un supuesto que ha suscitado bastantes problemas es el consistente en que la NDC española


remite a un ordenamiento extranjero para regular una SPI, ordenamiento que remite a su vez la
cuestión al Derecho español. En este caso, para determinar si es aplicable el derecho común o
alguno de los forales, la doctrina y jurisprudencia consideraron que se ha de aplicar, de forma
analógica, lo dispuesto en el artículo 12.5, por tanto, resolver la incógnita aplicando el derecho
interregional español (en concreto, el articulo 16 CC; su principal particularidad reside en sustituir
el término “nacionalidad” por el de “vecindad civil”).

3. Segunda fase y remisión de la norma de conflicto al derecho extranjero

Dicha fase se abre cuando la NDC remite a un Derecho extranjero

a) La aplicación del Derecho extranjero al que remite la norma de conflicto

El Derecho extranjero al que hemos sido remitidos es el aplicable al fondo del asunto, el marco
jurídico dentro del cual habremos de encontrar la solución a la situación. Su aplicación ha
ocasionado a lo largo del tiempo varios problemas, porque depende de cómo tratamos o
entendemos

el Derecho extranjero desde el punto de vista procesal (ello condicionaría la forma en que
habremos de alegar y probar en el proceso dicho Derecho).

a.1) El tratamiento procesal del Derecho extranjero

La postura tradicional consideraba al Derecho extranjero como el ordenamiento de un Estado


soberano, cuya eficacia jurídica quedaba circunscrita al territorio del tal Estado, por lo que se le
trataría como un hecho procesal. Esto implica que el Derecho extranjero tiene que ser alegado y
probado por las partes (no se introduce de oficio por el Tribunal, son las partes las que lo tienen
que alegar y probar), por lo que el Tribunal aplicaría la ley material del ordenamiento jurídico
español para resolver el supuesto (la referente a los medios de prueba).

Otra postura es la que considera al Derecho extranjero como derecho, lo que implicaría que el
Tribunal que conoce del asunto, aun cuando las partes no lo aleguen ni prueben, debe acreditar de
oficio el contenido del Derecho extranjero.

La postura que se ha ido imponiendo en la mayoría de los sistemas jurídicos es la que opta por una
posición intermedia, dependiendo de si favorece la consideración del Derecho extranjero como
derecho (en tal caso, el Tribunal aplica de oficio dicho derecho, pero las partes pueden intervenir
en la prueba del mismo), o la consideración del mismo como hecho (son las partes las que lo
tienen que alegar y probar, pero se le permite al Tribunal una limitada intervención en la
acreditación o prueba del Derecho extranjero).
a.2) La alegación y prueba del Derecho extranjero en nuestro Ordenamiento

Reglamentación sobre la alegación y prueba del derecho extranjero

Los preceptos que se refieren a la alegación y prueba del Derecho extranjero son los artículos 12.6
CC y 281-282 LEC, cuyo estudio nos permite determinar que el sistema interno no nos ofrece
pautas claras en la alegación y prueba del Derecho extranjero. En cuanto a la alegación de este, el
articulo 281 LEC separa la prueba de los hechos de la prueba del Derecho extranjero, por lo que no
se le consideraría como un hecho procesal (no son las partes las que exclusivamente lo alegan y
prueban, se permite una intervención limitada al Tribunal). En lo que se refiere a la prueba de
este, el aspecto más problemático lo ha constituido el referente a la carga de la prueba.

Consideración de la carga de la prueba del derecho extranjero

Con carácter general, según lo dispuesto en el artículo 282 LEC, las pruebas se practicarán a
instancia de parte (en nuestro caso, las partes han de alegar y probar el Derecho extranjero). No
obstante, de lo dispuesto en el artículo 12.6 y 281.2 LEC, se le permite al Juez que conoce del
asunto que participe desarrollando una actividad complementaria a la prueba presentada por las
partes. La normativa interna prevé por tanto un sistema abierto en cuanto a la carga de la prueba,
que adolece no obstante de defectos, al no ofrecernos las pautas o criterios que permitan deducir
como tiene que actuar el Tribunal cuando las partes no prueban el Derecho extranjero al que
remite la NDC. Si la falta de prueba por las partes no es intencionada (han intentado probarlo,
pero no lo consiguen, o se encuentran con grandes dificultades para hacerlo), el Tribunal tendrá
que actuar de oficio y aportar la prueba.

La duda surge cuando la falta de prueba por las partes es intencionada (ya sea evitando la
aplicación del Derecho extranjero o indicando su aplicabilidad, pero sin aportar prueba alguna). La
doctrina y la jurisprudencia mantuvieron posiciones distintas con respecto a la solución de dicho
problema. En primer lugar, el TS optó por resolver la falta de alegación o prueba del Derecho
extranjero mediante la aplicación del Derecho español, practica modificada posteriormente por la
Sala de lo Social del TS, al establecer que si no se alega ni prueba el Derecho extranjero, se ha de
desestimar la demanda.

Recientemente, el TS volvió a su inicial posición, la de considerar aplicable el Derecho español, lo


que nos muestra una posición oscilante, plagada de desacuerdos entre los miembros del órgano
supremo. La doctrina tampoco aclara la situación, al haber grupos enfrentados que defienden tesis
opuestas (hay algunos que defienden la aplicación del Derecho español, otros que consideran
apropiado desestimar la demanda y, finalmente, los que consideran necesario aplicar de oficio el
Derecho extranjero).

Aunque el problema de la carga de la prueba pudiera parecer irresoluble, debemos señalar que no
es tan frecuente ni extenso como pudiera parecer (queda circunscrito a casos concretos y poco
frecuentes), porque, en primer lugar, en muchos casos, a las partes (o a una de ellas) les interesa
la aplicación del Derecho extranjero y se ocuparán de su prueba. En segundo lugar, si las partes
aportan un principio de prueba, el Tribunal tiene la obligación de colaborar con ellas para
completarla. En tercer lugar, el juez puede decretar de oficio cualquier prueba que estime
pertinente en algunos procedimientos especiales (los relativos a la capacidad, filiación o menores).
En cuarto lugar, la LEC le permite al juez, en la audiencia previa al juicio, advertir a las partes de
que es necesario alegar y probar el Derecho extranjero. Finalmente señalamos una progresiva
armonización del Derecho privado europeo y la tendencia de introducir NDC basadas en la
autonomía de la voluntad (lo que permitiría a las partes elegir el Derecho aplicable.

Finalmente, el problema se cierra con la promulgación de la Ley 29/2015, de 30 de julio, de


Cooperación Jurídica Internacional en materia civil, que lo soluciona en su Título II: el artículo 33
de dicha Ley dispone que la prueba del Derecho extranjero se somete a las normas de la LEC y
demás disposiciones aplicables en la materia (cuando las partes no han podido acreditar el
contenido y vigencia del Derecho extranjero, se aplicará la normativa española para evitar una
denegación de justicia); el Juez que conoce del asunto determina el valor probatoria de la prueba
practicada para acreditar el contenido y vigencia del Derecho extranjero, y cuando no pudiera
probarse por las partes dicho Derecho, se aplicará el español (el sistema mixto es un sistema mixto
que combina el principio de alegación y prueba a instancia de parte con la posibilidad de que el
Tribunal complete dicha prueba).

Objeto de la prueba del derecho extranjero

Sabemos que cuando una NDC remite a un derecho extranjero, dicha remisión se entiende
realizada a dicho ordenamiento en su conjunto, lo que significa que, a la hora de aplicarlo, el
Tribunal español lo ha de hacer del modo más aproximado posible a como lo haría un Tribunal del
Estado extranjero, teniendo por tanto que aplicar todas las normas jurídicas que integren el
Derecho extranjero, siempre que las mismas sean de aplicación al caso, y siguiendo la
interpretación que del mismo ha realizado la jurisprudencia de dicho Estado.

En cuanto a los aspectos que se tienen que probar, el artículo 281 LEC dispone que es necesario
probar el contenido y vigencia del Derecho extranjero. La jurisprudencia (en concreto, el TS)
consideró insuficientes tales datos, por lo que dispuso que había que probarse también lo
siguiente:

El contenido del Derecho extranjero

La vigencia del mismo

La aplicabilidad del Derecho extranjero al caso concreto

Los criterios interpretativos (la interpretación de los concretos preceptos aplicables al supuesto
de acuerdo con la jurisprudencia del Estado extranjero)

Los medios de prueba del derecho extranjero

Para probar el Derecho extranjero, las partes han de hacer uso de los medios de prueba previstos
en la Ley española (art. 299 LEC). Al no ser todos los previstos apropiados para ello, la
Jurisprudencia dispuso que se ha de utilizar la prueba documental y la pericial.

La prueba documental consiste en aportar un documento donde se recoja el Derecho material


extranjero cuya existencia se quiere probar. Ha de ser un documento público o intervenido por
fedatario público (no puede ser un documento privado). Un tipo de documento público lo
constituye la certificación, que puede ser, a su vez, expedida por funcionarios diplomáticos o
consulares del Estado extranjero acreditados en España (el documento ha de estar legalizado y
traducido), expedida por funcionarios diplomáticos o consulares españoles acreditados en dicho
Estado, o expedidas por la autoridad correspondiente al Ministerio de Justicia. La prueba
documental habrá de ser complementada con la pericial, porque la primera únicamente certifica el
texto literal de la norma extranjera, pero no prueba su alcance, aplicabilidad o interpretación.

La prueba pericial consiste en aportar un informe o dictamen (conjunto, legalizado y traducido)


realizado por dos jurisconsultos del país extranjero cuyo derecho se quiere probar, que permite
determinar el alcance y la interpretación de la norma extranjera. El artículo 33 de la Ley 29/2015
dispone que no tiene carácter vinculante para el Juez o Tribunal español.

El ordenamiento interno también prevé determinados mecanismos a través de los que el Tribunal
español podrá informarse sobre el Derecho extranjero. El articulo 281.2 LEC le permite al Juez
emplear cualquier mecanismo técnico previsto legalmente y que fuera adecuado para acreditar el
Derecho extranjero. Los más eficaces son los mecanismos de información previstos por los
distintos Convenios Internacionales ratificados por España:

o El más importante es el Convenio Europeo sobre información del Derecho extranjero, elaborado
en el seno del Consejo de Europa, en Londres en 1968 (España forma parte de este desde
1974). Cada país nombra una autoridad de recepción de derecho extranjero, que recibe la
solicitud del órgano de otro estado, y lo devuelve a ese órgano o a la autoridad estatal que
pidió la información.

o Otro convenio multilateral lo constituye la Convención interamericana sobre prueba e


información del Derecho extranjero, elaborada en Montevideo en 1979, que afecta a los países
americanos y que se aplicaría a las solicitudes de información sobre el Derecho de los Estados
parte sin límites por razón de la materia. Entre las autoridades jurisdiccionales de los distintos
estados. Existencia de autoridades centrales para la recepción y transmisión (en España, en el
Ministerio de Justicia).

o Finalmente, resaltamos la importancia, en el ámbito de la UE, de la creación de una Red Judicial


Europea en materia civil y mercantil (Decisión del Consejo 2001/470/CE), una institución mediante
la que se canaliza la información relativa al contenido del Derecho de los EEMM cuando resulten
de aplicación a las SPI las normas de Derecho aplicable comunitarias.

Mecanismos de información del derecho extranjero subsidiarios: arts. 34, 35 y 36 LCJI.

b) Problemas particulares relativos a la aplicación judicial del Derecho extranjero

Los principales problemas que pueden surgir a la hora de aplicar el Derecho extranjero al que nos
ha remitido nuestra NDC son los siguientes:

o El llamado conflicto de calificaciones – sabemos que la calificación del Derecho extranjero


consiste en determinar o individualizar, dentro de dicho Derecho, la norma material aplicable al
supuesto objeto de estudio. El conflicto se da cuando la calificación realizada conforme a los
criterios de nuestro ordenamiento jurídico (los que utilizamos para determinar la NDC aplicable)
difiere de la efectuada según los criterios de la Ley extranjera (en definitiva, cuando la naturaleza
de la SPI fuera distinta desde la perspectiva de cada uno de estos ordenamientos). Ante esta
situación, el Tribunal español tiene 2 alternativas: determinar las normas del Derecho extranjero
aplicables al supuesto de acuerdo con los criterios de nuestro ordenamiento, o calificar el Derecho
extranjero de acuerdo con las categorías del propio Derecho extranjero, con independencia de
que sea igual o diferente de la calificación que tiene la SPI desde la perspectiva de nuestro
ordenamiento.

Al no haber una solución prevista en el ordenamiento jurídico, la doctrina concluyó que, en virtud
del principio de aplicación integral del Derecho extranjero, una vez realizada la remisión al
Derecho extranjero, la función del Derecho del foro ha finalizado y la calificación del Derecho
material aplicable se realizará según las categorías jurídico del Derecho al que la NDC nos ha
remitido.

Armonía internacional de soluciones. Planteemos donde planteemos, mismas soluciones.

o El conflicto internacional transitorio – se da cuando hay una sucesión temporal de las normas
materiales del Derecho extranjero aplicables a la SPI, lo que implica la necesidad de aplicar unas
normas de Derecho transitorio. De nuevo, en virtud del principio de aplicación integral del
Derecho extranjero, se aplicarán las normas de Derecho transitorio del ordenamiento jurídico al
que hemos sido remitidos (salvo cuando los criterios de dicho Derecho transitorio sean contrarios
al orden público – en tal caso, se aplica el Derecho transitorio del foro).

o La excepción de orden público internacional – no se aplican las normas materiales del Derecho
extranjero cuando lo regulado por las mismas fuera contrario a los principios de carácter
internacional de nuestro ordenamiento jurídico, de donde deducimos que el orden público opera
como una excepción al normal funcionamiento de la NDC (pero siempre ante el caso concreto,
porque se tiene que conocer antes el contenido de la norma material extranjera aplicable).

Para que la excepción de orden público pueda operar, se han de cumplir determinados requisitos:

La aplicación del Derecho extranjero ha de producir una vulneración frontal de los principios
esenciales del foro. Tiene que ser importante, transcendente.

Se han de vulnerar los principios de orden público internacional (los aplicables en las relaciones
internacionales); son determinados principios de carácter general que constituyen los cimientos a
partir de los cuales se edifica toda la reglamentación jurídica de nuestro sistema. Le compete al
Tribunal identificarlos, en cada caso concreto, mediante una operación de análisis de nuestro
ordenamiento y del consenso social que exista sobre los mismos.

Los principales caracteres del orden público son su actualidad (los principios públicos son
mutables; esto implica que se descartaría la aplicación de una Ley extranjera cuando ello implique
la vulneración de alguno de los principios fundamentales vigentes en el ordenamiento español en
ese momento), su carácter restrictivo (exceptuar la aplicación de la Ley extranjera siempre ha de
realizarse de forma excepcional o extraordinaria; esto significa que es posible una excepción del
orden público de carácter parcial – si el Derecho extranjero contiene algunas disposiciones
contrarias al orden público español, se podrían aplicar las restantes que fueran conformes –;
además, cuando la Ley extranjera se aplicaría únicamente respecto de los efectos que produce una
situación jurídica ya nacida en el extranjero y considerada válida allí, la intervención del orden
público habrá de atenuarse, porque la proximidad de dicha relación con el foro es débil), y
conforma un concepto indeterminado (el contenido de la excepción habrá de ser precisado por el
Tribunal en cada caso concreto, en función de las circunstancias o características del supuesto
objeto de estudio).

En caso de que no fuera aplicable alguno de los Instrumentos Internacionales suscritos por España,
se aplicaría lo dispuesto en el régimen interno, concretamente lo regulado por el articulo 12.3 CC,
precepto criticado por la doctrina por su generalidad (parece convertir el orden público en una
excepción de aplicación usual, cuando debería tener un carácter excepcional), por el hecho de que
se refiere al orden público en general cuando debería referirse al orden público internacional, y
por no haber regulado de forma completa los efectos del orden público internacional (solo afirma
la no aplicación de la ley extranjero-contraria al orden público, pero no indica cual sería el
ordenamiento aplicable para regular el supuesto; en este último caso, mientras que la doctrina se
decanta por la aplicación del siguiente punto de conexión de la NDC – en caso de que tuviera un
único pdc se aplicaría el derecho material español –, la jurisprudencia defiende la aplicación de la
ley material española).

TEMA 4. EFICACIA DE LAS DECISONES EXTRANJERAS

I. Tercer sector del DIPr. Validez de decisiones extranjeras

La eficacia en España de una resolución extranjera se plantea cuando la SPI ha sido conocida por
una autoridad o tribunal extranjero. El sector de la validez de una resolución extranjera opera
cuando se pretende atribuir eficacia en España a una decisión extranjera (ya sea una resolución
judicial o una extrajudicial – documentos y actos públicos, laudos arbitrales, etc. –) relativa a
cuestiones de derecho privado.

Una decisión extranjera normalmente despliega sus efectos en el territorio del Estado cuyos
Tribunales u órganos públicos la hayan dictado. En el caso de una SPI, al estar vinculada con varios
Estados, es necesario que se reconozca la validez de las decisiones relativas a tal situación también
fuera del país cuyos tribunales han conocido de la misma, sin que ello implique que dicha decisión
se acepte de forma inmediata o ilimitada (se le reconocerá la validez, siempre que cumpla con
determinados requisitos, se someta a un determinado procedimiento, etc.).

El sistema interno de DIPr adopta la llamada teoría de la extensión de los efectos, en virtud de la
cual la decisión extranjera reconocida despliega en España los efectos (se extienden tales efectos)
que le atribuye la legislación del Estado de origen, pero siempre bajo determinados límites y
previo control que exige un procedimiento para llevar a cabo esta extensión. La teoría de la
extensión difiere de la llamada teoría de la equiparación de los efectos, la que se decantaría por
una “nacionalización” de los efectos de la decisión (en virtud de la primera, la decisión reconocida
es y sigue siendo extranjera), y opta por importar la solución de dicha resolución (por tanto, no se
entra de nuevo a conocer sobre el fondo del asunto, sino que se procede únicamente a reconocer
el resultado obtenido).

Los mecanismos previstos en nuestro DIPr para otorgar eficacia a las decisiones extranjeras son:

El reconocimiento – permite otorgar a la decisión extranjera los efectos que la misma tiene en el
plano procesal. Distinguimos 2 tipos de reconocimiento:
a) El reconocimiento por homologación – la decisión extranjera es reconocida tras un
procedimiento específico. Tendrá validez la decisión extranjera en todos los procedimientos.

b) El reconocimiento automático – no existe un procedimiento específico para la homologación de


la decisión extranjera. Solo tendrá validez la decisión extranjera en ese procedimiento.

Una vez reconocida una decisión extranjera, la misma puede desplegar el efecto de cosa juzgada
material (la decisión reconocida se considera en España obligatoria, vincula a las autoridades
internas, y ante las mismas no se podrá volver a plantear el asunto resuelto por la decisión) y el
efecto constitutivo (dicho efecto supone que será válida en España la creación, extinción o
modificación del derecho o situación jurídica a la que se refiere la decisión reconocida).

El exequatur o declaración de ejecutividad – dicho mecanismo permite atribuir a la decisión


extranjera el carácter ejecutivo (la decisión se convierte en título ejecutivo, pudiendo, por tanto,
ser ejecutada en España). La declaración de ejecutividad de la decisión no implica el inicio
automático de la ejecución de dicha decisión (el exequatur y el procedimiento de ejecución son
diferentes). Para que se inicie la ejecución de la decisión es necesario que la parte interesada lo
inste, en caso de que la condenada no lo cumpla voluntariamente.

Para que una decisión se pueda someter al exequatur ha de contener un pronunciamiento de


ejecución (es decir, ha de ser una decisión de condena dictada en un procedimiento contencioso;
no podrán, por tanto, ser objeto de exequatur las sentencias constitutivas o las meramente
declarativas – estas serán objeto del reconocimiento).

De lo expuesto observamos que los dos mecanismos afectan a decisiones de contenido diferente y
producen efectos distintos (la parte interesada puede instar el reconocimiento cuando lo que
pretende es que la decisión extranjera despliegue en España un efecto procesal, y puede solicitar
el exequatur cuando pretenda el efecto ejecutivo).

Un último mecanismo que permite reconocer la eficacia de una decisión extranjera lo constituye el
acceso al Registro – ciertas decisiones despliegan sus efectos constitutivos mediante su acceso al
Registro

II. Diversidad de fuentes normativas en nuestro sistema

Como ocurría con los demás sectores, el de la validez de decisiones extranjeras se nutre también
de diversas fuentes normativas, lo que conduce a una diversidad de las normas integrantes. De
nuevo, señalamos el funcionamiento autónomo de los diversos regímenes existentes, y el carácter
subsidiario del régimen interno (este operaría en caso de que no hubiera algún Instrumento
Internacional aplicable).

En primer lugar, cuando se trata de la validez de una decisión extranjera en España, es necesario
determinar si dicha decisión entra dentro del ámbito de aplicación del Régimen comunitario (si
hay algún Reglamento que se le pudiera aplicar). En la actualidad, hay diversos Reglamentos
comunitarios que regulan tanto el sector de la CJI como el del reconocimiento de decisiones
extranjeras (ello implica que, en la mayoría de los casos, la decisión extranjera cuya validez se
solicita en España queda incluida en el ámbito de alguno de los Reglamentos, siempre que la
decisión proceda de alguno Estado miembro de la UE).
Si la decisión procediera de un tercer Estado, se ha de determinar si su reconocimiento o
exequatur podría quedar sometido al régimen convencional, compuesto por los convenios
bilaterales (evidente importancia cuantitativa; algunos poseen en la actualidad una operatividad
escasa) y multilaterales suscritos por España

III. Régimen de producción interna

Como ya anticipábamos, el sistema de DIPr interno referente a la validez de decisiones posee


carácter subsidiario, pudiendo operar solamente cuando no resulte aplicable ni el Régimen
comunitario ni el convencional. El régimen de producción interna se recoge esencialmente en la
Ley 29/2015, de 30 de julio, que ha derogado expresamente los artículos 951-958 de la LEC de
1881, y que se aplica a las demandas de exequatur y reconocimiento que se presenten ante los
órganos judiciales internos después de haber entrado en vigor, con independencia de la fecha en
que se hubiese dictado la resolución extranjera (Disposición Transitoria única). Dicha ley ha
introducido en su Título V una completa y novedosa reglamentación relativa al reconocimiento y
exequatur en el régimen interno. Según lo dispuesto en dicho Titulo, podrán ser objeto de
reconocimiento y ejecución en España tanto las resoluciones judiciales extranjeras definitivas
recaídas en un procedimiento contencioso, como las adoptadas en un procedimiento de
jurisdicción voluntaria.

El reconocimiento podrá ser planteado a título principal o de forma incidental, y constituye el


presupuesto necesario para la posterior modificación de la decisión por los tribunales españoles
(ello no impide que los interesados insten una nueva demanda en un proceso declarativo ante los
jueces y tribunales españoles). Las resoluciones judiciales extranjeras no se reconocerán en los
siguientes casos:

Cuando la sentencia fuera contraria al orden publico

Cuando la resolución que se pretenda reconocer se hubiera dictado infringiendo los derechos de
defensa de cualquiera de las partes (por ejemplo, cuando el demandado no hubiera recibido
cédula de emplazamiento de forma regular y con tiempo suficiente)

Cuando la resolución extranjera se hubiera pronunciado sobre una materia sobre la que fueran
competentes exclusivamente los tribunales españoles, o cuando la competencia del juez de origen
no obedeciera a una conexión razonable (se presume dicha conexión razonable cuando el órgano
judicial extranjero hubiera basado su CJI en criterios similares a los previstos en la legislación
española)

Cuando la resolución fuera inconciliable con una resolución dictada en España, o cuando lo fuera
con una resolución dictada anteriormente en otro Estado, cuando esta última reuniera las
condiciones necesarias para su reconocimiento en España

Cuando existiera un litigio pendiente en España entre las mismas partes y con el mismo objeto,
iniciado con anterioridad al proceso en el extranjero.

La ley prohíbe la revisión en cuanto al fondo de la resolución extranjera y permite el


reconocimiento parcial.
En cuanto a la declaración de ejecutividad de una resolución extranjera, es necesario que dicha
resolución haya obtenido el exequatur según el procedimiento previsto en la Ley, y que la misma
tuviera fuerza ejecutiva en el Estado de origen.

El procedimiento judicial de exequatur viene recogido en el Capítulo IV de la Ley y su objeto


consiste en declarar el reconocimiento de una resolución judicial extranjera y autorizar su
ejecución en España. Conocen del mismo los Juzgados de Primera Instancia del domicilio de la
parte frente a la que se solicita el reconocimiento o ejecución, o de la persona a quien se refieren
los efectos de la resolución extranjera. Con carácter subsidiario, conocerán los JPI del lugar de
ejecución o del lugar en el que la resolución deba producir sus efectos (con carácter residual,
conocerá el JPI ante el cual se interpone la demanda de exequatur). Según lo dispuesto en el
artículo 53, las partes en dicho proceso podrán solicitar las prestaciones que pudieren
corresponderles conforme a la Ley 1/1996, de 10 de enero, de asistencia jurídica gratuita, y
deberán estar representadas por procurador y asistidas de letrado.

El proceso se inicia mediante demanda a instancia de cualquiera que acredite un interés legítimo,
pudiéndose acumular a la demanda de exequatur la solicitud de ejecución. Se puede solicitar que
se adopten medidas cautelares, y la demanda se tiene que dirigir contra aquella parte/s frente a
las que se quiera hacer valer la resolución judicial extranjera. La demanda se ajustará a los
requisitos del articulo 399 LEC y se le deberá adjuntar lo siguiente:

o Original / copia autentica de la resolución extranjera, legalizados o apostillados

o El documento que acredite, en caso de que la resolución se hubiera dictado en rebeldía, la


entrega o notificación de la cédula de emplazamiento o documento equivalente

o Las traducciones pertinentes, etc.

Una vez examinados el escrito de demanda y los documentos anteriormente mencionados, el LAJ
puede dictar decreto admitiendo a trámite la demanda (esto significa que se dará traslado de la
misma a la parte demandada, la que dispondrá de 30 días para oponerse – puede adjuntar a su
escrito de oposición los documentos que le permitan impugnar la autenticidad de la resolución
extranjera, la corrección del emplazamiento al demandado o la firmeza y fuerza ejecutiva de la
resolución extranjera), conceder un plazo de 5 días al demandante para la subsanación de los
posibles defectos formales, o, en caso de que apreciare falta de subsanación de tales defectos o
alguna causa de inadmisión, dará cuenta al órgano judicial para que éste resuelva en 10 días sobre
la admisión a trámite, cuando se estimara falta de jurisdicción o competencia, cuando la demanda
adoleciera de defectos formales o los documentos aportados fuesen incompletos, etc.

Una vez formalizada la oposición o transcurrido el plazo para ello sin que se haya formalizado, el
Tribunal resuelve por medio de auto lo procedente en el plazo de 10 días. La intervención del MF
en este procedimiento es preceptivo, por lo que se le trasladarán todas las actuaciones.
Finalmente, contra el auto de exequatur solo se podrá interponer recurso de apelación; en caso de
que el auto recurrido estimara el exequatur, el Tribunal podrá suspender la ejecución o sujetarla a
la prestación de la oportuna caución. A su vez, contra la resolución dictada en apelación se puede
interponer recurso extraordinario por infracción procesal o recurso de casación.
En cuanto a la ejecución de los documentos públicos extranjeros, los mismos serán ejecutables en
España si lo son en su país de origen y no resultan contrarios al orden público. Además, habrán de
tener al menos la misma o equivalente eficacia que los documentos públicos expedidos o
autorizados por las autoridades españolas. Cuando tengan que ejecutar documentos públicos
extranjeros y se tratara de instituciones jurídicas desconocidas en España, los notarios y
funcionarios públicos podrán adecuarlas al ordenamiento jurídico interno, sustituyéndolas por
instituciones que tengan en el régimen interno efectos equivalentes y persigan finalidades e
intereses similares.

Finalmente, el Capítulo VI de la ley regula los requisitos para la inscripción en los Registros
españoles de las resoluciones judiciales extranjeras y de los documentos públicos extranjeros
(reglamentación complementaria a lo establecido en los artículos 11 y 12 de la Ley 15/2015, de 2
de julio, de la Jurisdicción Voluntaria). En cuanto a las resoluciones judiciales extranjeras, el
artículo 59 dispone que no se requiere un procedimiento especial para inscribir en los Registros
internos de la Propiedad, Mercantil y de Bienes Muebles las resoluciones extranjeras, ya se trate
de resoluciones judiciales firmes o resoluciones de jurisdicción voluntaria definitivas. En caso de
que no fueran firmes o definitivas, solamente podrán ser objeto de anotación preventiva. Antes de
que se califique la resolución que se quiera inscribir, el registrador tiene que verificar la
autenticidad formal de los documentos presentados y que no concurra ninguna de las causas de
denegación de reconocimiento previstas legalmente; luego, tendrá que notificar su decisión, por
un medio que permita dejar constancia de su recepción y de lo comunicado, al que solicitó la
inscripción y a la parte frente a la que se pretende hacer valer la misma. Como alternativa a la
inscripción en los Registros públicos, la parte interesada puede recurrir siempre al proceso de
exequatur.

Si se tratara de la inscripción de documentos públicos extranjeros, estos podrán ser inscritos si


cumplen los requisitos establecidos legalmente, siempre que hayan sido elaborados por
autoridades extranjeras que desempeñan funciones equivalentes a las desempeñadas por las
autoridades internas en la materia objeto del documento, y que los mismos surtan efectos
equivalentes o similares en el país de origen.

TEMA 5. EL PROCESO CON ELEMENTO EXTRANJERO Y LA ASISTENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL

I. El Derecho aplicable al proceso

Según la regla general, el Derecho aplicable al desarrollo del proceso es el Derecho del foro, por lo
que debemos distinguir entre las cuestiones estrictamente procesales (a las que se les aplicaría el
Derecho del foro) y las cuestiones de fondo (que se regirían por la “lex causae” o el Derecho
extranjero al que remite nuestra NDC). En nuestro caso, la ley española se aplicaría a los actos
estrictamente procesales (demanda, reconvención, recursos), a las clases y estructura del proceso,
a las consecuencias de las actividades procesales, etc. No obstante, esta regla general puede tener
varias excepciones, entre las que destacamos aquellos supuestos en los que, para determinar
ciertas cuestiones o aspectos referentes a la situación de las partes, sería necesario atenerse a la
ley personal de las mismas, y que el Derecho del foro no se aplicaría en caso de que se tuviera que
practicar prueba en el extranjero o solicitar asistencia judicial internacional.
En el caso de España, el articulo 3 LEC dispone que, salvo los casos en que fueran aplicables los
Tratados y Convenios suscritos por España, los procesos civiles que se sigan en territorio español
se regirán únicamente por las normas procesales españoles, precepto criticado por su excesiva
amplitud.

II. El extranjero como parte en el proceso

Toda persona, con independencia de su nacionalidad y sin discriminación de ningún tipo, tiene el
derecho fundamental a la tutela judicial efectiva de los tribunales y el derecho al proceso en
general.

Ahora bien, por el hecho de que una de las partes es extranjera, aun respetando lo expuesto
anteriormente, se dan ciertas particularidades en un proceso civil seguido por dicha parte en
España.

1. Capacidad del litigante extranjero

En primer lugar, en cuanto a la capacidad procesal, sabemos que se definiría como la aptitud para
realizar válidamente actos jurídicos en el proceso. En relación a la misma, el articulo 7.1 LEC
reconoce tal aptitud a aquella persona que estuviera disfrutando del pleno ejercicio de sus
derechos civiles. Si se trata de una persona física, su capacidad de obrar se determinará de
acuerdo con su ley personal (la ley de su nacionalidad, según el 9.1 CC), mientras que, si fuera una
persona jurídica, tendrá capacidad procesal cuando haya sido válidamente constituida conforme a
su ley nacional (art. 9.11 CC).

2. Legitimación

La legitimación del sujeto interviniente en un litigio se definiría como aquel derecho subjetivo
derivado de la propia relación jurídica debatida (hay una conexión entre la titularidad del derecho
subjetivo y la legitimación – esta última depende de la relación jurídica o del asunto concreto que
se trate). En vista de lo expuesto, podemos afirmar que la ley aplicable para determinar la
legitimación sería la ley aplicable al fondo del asunto (la ley del foro se aplicaría para determinar si
es necesario acreditar la legitimación y el momento para ello).

3. Representación y defensa

En el caso de la representación y defensa del sujeto litigante, se aplicaría la ley del foro, por lo que,
si un extranjero litiga ante los Tribunales españoles, tendrá que estar representado por un
procurador y asistido por un letrado en los mismos casos en los que se les exige a los españoles en
nuestras leyes procesales. La relación contractual entre el cliente extranjero y su letrado se regiría
por la ley aplicable en virtud del Reglamento Roma I (Reglamento 593/2008). En caso de que el
poder del procurador para representar a su cliente en el extranjero se hubiera otorgado en el
extranjero, es necesario determinar si se le aplicaría la ley española o la ley del país extranjero.
Con el fin de solucionar esta incógnita, es necesario que distingamos entre la ley que rige la
capacidad para otorgar dicho poder (sería la ley nacional del otorgante), la ley que regula el
contenido del poder otorgado (se ha de regular por la ley del foro), y la ley reguladora de la forma
del poder otorgado (en tal caso, se permite aplicar la forma exigida por la ley del país extranjero
donde se otorga, si bien el documento en que se formalice ha de estar legalizado o apostillado, y
traducido; también es posible que el poder se otorgue en el extranjero ante una autoridad
consular española).

4. Asistencia jurídica gratuita

Es una institución jurídica que permite litigar de manera gratuita a los sujetos que demuestren no
disponer de recursos económicos suficientes. Al ser una institución procesal, vendrá regulada por
la ley del foro (Será la ley española la que determine los requisitos, posibilidades, condiciones y el
procedimiento para obtener el beneficio de asistencia jurídica gratuita).

Son varios los instrumentos internacionales en los que España es parte y que contemplan dicho
derecho:

- En el ámbito comunitario, destacamos la Directiva 2002/8/CE, de 27 de enero de 2003, que


pretende mejorar el acceso a la justicia en los litigios transfronterizos mediante el establecimiento
de unas reglas mínimas comunes relativas a la justicia gratuita. Según dicha Directa, hay un litigio
transfronterizo cuando la parte que solicita la justicia gratuita se encuentra domiciliada o tiene su
residencia habitual en un Estado miembro distinto del Estado miembro del tribunal competente o
en el que deba ejecutarse la resolución.

La directiva se incorporó en el ordenamiento jurídico español mediante la Ley 16/2005, de 18 de


julio, que modificó, a su vez, la Ley 1/1996, de 10 de enero, de asistencia jurídica gratuita.

Su promulgación implicó una importante adaptación de la legislación interna, porque la


incorporación del precepto de la Directiva implicaría el reconocimiento del derecho a la justicia
gratuita a los nacionales de terceros países que residan legalmente en el territorio de

un Estado miembro. Las solicitudes para justicia gratuita se cumplimentarán usando el formulario
establecido por la Decisión de la Comisión de 26 de agosto de 2005.

- En el ámbito convencional, mencionamos:

a) El Convenio de la Haya de 1954, cuyo artículo 20 establece el principio de igualdad entre los
nacionales de los Estados parte para la obtención del beneficio de justicia gratuita

b) El Convenio de la Haya de 1980, que reconoce a los nacionales y residentes de un Estado


contratante el beneficio de la asistencia judicial gratuita en los demás Estados contratantes en las
mismas condiciones que si fueran nacionales o residentes del Estado contratante donde se solicita.

c) El Convenio Europeo de Estrasburgo de 1977, que establece, entre otros, que cualquier persona
que tenga su residencia habitual en el territorio de una de las partes contratantes y que desee
solicitar asistencia judicial en materia civil, mercantil o administrativa en el territorio de otra parte
contratante, podrá presentar su solicitud en el Estado de su residencia habitual, que transmitirá la
solicitud al otro Estado

- En el ámbito interno, mencionamos la Ley 1/1996, de 10 de enero, modificada por la Ley


16/2005, de 18 de julio; los cambios operados por dicha reforma consistieron en eliminar el limite
subjetivo impuesto por la anterior regulación (el artículo 2 de la Ley 1/1996, en su redacción
anterior a la reforma, condicionaba el acceso a la asistencia jurídica gratuita a que los interesados
tuvieran una situación jurídica regularizada, dejando fuera de su ámbito de aplicación a los
extranjeros que no tuvieran su residencia legal en España, lo que contrariaba

lo dispuesto en el artículo 24 de la Constitución en relación con el 119, que reconocía el derecho a


la asistencia jurídica gratuita a cualquier persona que acreditara insuficiencia de medios para
litigar, sea o no español y con independencia de su situación jurídica) y en incorporar al
ordenamiento jurídico español lo dispuesto en la Directiva 2003/8/CE, de 27 de enero relativa a la
justicia gratuita en los juicios transfronterizos.

III. La prueba en el proceso civil con elementos extranjeros

Como la prueba constituye un acto procesal, la regla general dispone que se le aplicaría la ley del
país donde se sigue el proceso (en nuestro caso, si fueran competentes los Tribunales españoles
para conocer de la SPI, a la prueba se le aplicaría la ley española). No obstante, al ser una situación
con elementos extranjeros, puede haber supuestos en los que la ley aplicable al fondo del asunto
(o “lex causae”) es la que regule ciertos aspectos de la prueba. Los más frecuentes son los
siguientes:

- Cuando la ley aplicable al fondo va indisolublemente unida a los medios de prueba, será
necesario su aplicación para regular los mismos

- Cuando se trate de pruebas preconstituidas (son aquellas pruebas documentales obtenidas por
las partes antes de que existiera la situación litigiosa entre las mismas); en este caso, la aplicación
de la ley del foro a tales pruebas implicaría reconocer su inoperatividad (si aplicáramos la lex fori,
ello implicaría no admitir ningún documento obtenido antes del inicio del litigio).

Además de estos dos supuestos, el de mayor trascendencia es cuando el tribunal que conoce de la
SPI requiere que se practique una prueba en el extranjero. En este caso, solicitará a los Tribunales
del otro Estado extranjero vinculado con la situación para la práctica de tal prueba, y estos la
practicarán conforme a su propia legislación procesal (Aunque ciertos convenios multilaterales
permiten que se aplique la legislación procesal del país requirente si este lo solicita).

Finalmente, hemos de señalar la ley aplicable a los distintos aspectos de la prueba. En cuanto al
objeto o hechos que deben ser probados, se le aplicaría la ley rectora del fondo del asunto. Con
respecto a la carga de la prueba, vendrá regulada por la ley del foro (no obstante, si la lex causae
estableciera reglas sobre la misma, estas se aplicarán). La fuerza probatoria se regirá por la ley del
foro, pero si la ley aplicable al fondo establece reglas sobre la valoración de la prueba, tales reglas
habrán de ser respetadas, y con respecto al procedimiento probatorio, este se rige por la ley del
foro, salvo cuando tuvieran que obtenerse pruebas en el extranjero mediante el mecanismo de la
asistencia judicial internacional (en tal caso, el tribunal extranjero aplicará su propia legislación
procesal, salvo cuando, en virtud de algún convenio internacional, se le permitiera al órgano
judicial requirente solicitar que la prueba se practique según sus propias normas procesales).

IV. Eficacia probatoria de documentos públicos extranjeros

El documento público extranjero se podría entender como aquel documento otorgado por una
autoridad extranjera (no confundirse con documento emitido en el extranjero). Si se aporta ante
una autoridad española como medio de prueba, para que se le pueda reconocer valor probatorio
habrá de reunir determinados requisitos o condiciones, referidos mayoritariamente al soporte
documental (o documento en sí mismo), para poder asegurar de que se trata efectivamente de un
documento público.

Si fuera aplicable algún Instrumento internacional o ley especial, las condiciones para que dicho
documento tenga fuerza de documento público en un proceso seguido en España serán las fijadas
por dicho Instrumento. Con carácter subsidiario, el articulo 323 LEC establece las condiciones
necesarias para que un documento extranjero tenga valor probatorio en un proceso seguido en
España. En primer lugar, ha de quedar demostrado que el documento es auténtico y no una
falsificación, y para ello ha de estar legalizado y traducido, y que se ajuste a las condiciones de
forma previstas por la ley del país del funcionario o autoridad que lo ha redactado y emitido (de
esta forma, se asegura que el documento extranjero que se pretende validar en España sea eficaz
en el Estado de origen).

La legalización de un documento es aquella certificación realizada por un funcionario público por


la que acredita la autenticidad de la firma que consta en el documento, la condición de autoridad
pública de la persona que lo firma y la veracidad del sello o timbre que el documento ostenta.
Debido a su complejidad, el Convenio de la Haya de 5 de octubre de 1961, la sustituyó por la
apostilla (tendrá que cumplir con los requisitos de forma y presentación recogidos por el
Convenio). En España, la necesidad de legalización (o, en su caso, de apostilla) es un requisito
siempre necesario para que un documento público extranjero tenga efectos en un proceso ante
los Tribunales españoles.

Finalmente, el articulo 144 LEC dispone que, cuando el d.p.e. no estuviera redactado en castellano
(o en la lengua oficial propia de la CA donde se pretende hacer valer), el mismo habrá de ser
traducido (no se requiere una traducción oficial, admitiéndose las privadas – estas últimas podrán,
no obstante, ser impugnadas por la otra parte, dentro de los 5 días siguientes a su traslado). La Ley
29/2015 modifica la Ley 2/2014, de 25 de marzo, de la Acción y del Servicio Exterior del Estado,
para reconocer carácter oficial también a las traducciones de d.p.e. realizadas por las
representaciones de España en el exterior o las realizadas por representaciones extranjeras en
España de documentos públicos de su propio Estado

V. La asistencia judicial internacional en el proceso civil con elemento extranjero

Hablamos de asistencia judicial internacional cuando Tribunales de distintos Estados se auxilian


recíprocamente, ya sea realizando notificaciones de resoluciones en el extranjero, solicitando que
se practique una prueba en un Estado extranjero o que se le informe sobre el Derecho extranjero

1. Régimen internacional

El régimen internacional relativo a los supuestos en los que puede operar la asistencia judicial
internacional posee una gran trascendencia, tanto cuantitativa como cualitativa.

1.1. Notificación de actos judiciales en el extranjero

Cuando un Tribunal español tuviera que comunicar a una persona en el extranjero un acto judicial,
dicha notificación viene facilitada a través de los Instrumentos Internacionales

a) Régimen comunitario. Reglamento 1393/2007


El Reglamento 1393/2007, que sustituyó al 1348/2000, de 29 de mayo, es un instrumento
internacional muy importante, si tenemos en cuenta su directa aplicación en los EEMM, su objeto
(que es el procedimiento para la notificación entre los EEMM de documentos judiciales y
extrajudiciales en materia civil o mercantil), así como su aplicación preferente a la de cualquier
otro convenio internacional o régimen interno).

Se aplica cuando un documento judicial o extrajudicial deba transmitirse de un EM a otro para ser
notificado o trasladado en este último (no se aplica cuando el domicilio de la persona a la que haya
de notificarse el documento sea desconocido), y el método seguido es el de la notificación basada
en los organismos competentes (cada país tiene que designar un organismo transmisor, un
organismo receptor, y una Entidad central que se encargue de facilitar información a los
organismos transmisores, buscar soluciones a cualquier dificultad que suscite la transmisión de
documentos y, en los supuestos excepcionales, cursar una solicitud de notificación o traslado al
organismo receptor competente).

Si el documento que se transmite no está traducido, el artículo 8 del Reglamento reconoce el


derecho del destinatario para rechazar su aceptación (el organismo receptor del mismo habrá de
informar al destinatario de que puede negarse a aceptarlo, bien en el momento de la notificación,
o bien devolviendo el documento al organismo receptor en el plazo de una semana; si el
destinatario optar por negar su aceptación, el organismo receptor informará inmediatamente al
transmisor de la situación y devolverá la solicitud y los documentos cuya traducción se requiere).

b) Régimen convencional

El interés mutuo de los Estados en la AJI motiva la pluralidad de convenios, tanto multilaterales
como bilaterales, ratificados. De entre los multilaterales, destacamos:

- El Convenio de la Haya de 1954 sobre procedimiento civil – dispone que la notificación de actos
judiciales se realiza a través de la vía consular o diplomática (el Cónsul del Estado que solicita la
notificación – Estado exhortante – tiene que dirigir la petición a la autoridad designada por el
Estado exhortado, para que esta remita la notificación al destinatario), aunque también permite
que los Estados establezcan entre ellos la comunicación directa (se le notifica directamente al
interesado). El principal inconveniente de la notificación por vía consular lo constituye su lentitud
(en la mayoría de los casos, el destinatario recibía la notificación con retraso, lo que reducía
considerablemente sus posibilidades de defensa).

- El Convenio de la Haya de 1965 sobre traslado y notificación en el extranjero de documentos


judiciales y extrajudiciales en materia civil y comercial – sustituyó parcialmente al de 1954, para
aquellos Estados que hayan ratificado ambos convenios (a los demás se les aplicaría el de 1954). El
Convenio de 1965 pretendió agilizar el procedimiento de notificación, creando los medios
necesarios para que los documentos que deben ser objeto de notificación sean conocidos por sus
destinatarios en tiempo útil para su defensa. Para ello sustituye la vía consular como cauce para la
notificación por la figura de la Autoridad Central (Cada Estado miembro del Convenio tiene que
designar una AC que reciba y curse las solicitudes de notificación de los demás Estados
contratantes – de esta forma se elimina la figura del Cónsul y se agiliza el procedimiento). Igual
que el de 1954, el Convenio de la Haya de 1965 permite que la notificación se realice por otras vías
(la diplomática, la postal), permitiendo que los Estados acuerden la notificación mediante
comunicación directa.

El Convenio de 1965 también pretende asegurar el respeto de las garantías procesales del
destinatario de la notificación, Para ello dispone que, en primer lugar, el proceso no podrá
continuar si no se puede demostrar que el demandado ha recibido la notificación con tiempo
suficiente para organizar su defensa y que, en segundo lugar, la incomparecencia de este último,
cuando le fuera imputable, no paralizará el litigio.

- La Convención Interamericana sobre exhortos o cartas rogatorias (Panama 1975) – es un


convenio que ofrece una gran amplitud de cauces para la solicitud de la notificación (ésta puede
realizarse por vía diplomática o consular, por vía judicial, mediante una autoridad central
designada por el Estado requirente, o incluso por las propias partes interesadas); exige mayores
requisitos formales al ser más numerosos los documentos exigidos para solicitar la notificación, los
gastos de los trámites y cumplimiento de los exhortos corren por cuenta de los interesados (éstos
pueden, no obstante, obtener el llamado beneficio de pobreza), etc.

1.2. Práctica de pruebas en el extranjero

Cuando un tribunal conoce de un proceso relativo a una SPI puede ser necesaria la práctica de una
prueba en el extranjero. En este caso, el Tribunal del foro tiene que solicitar el auxilio judicial A
efectos de la prueba al tribunal extranjero del país donde deba practicarse. El acto mediante el
cual se solicita la práctica de la prueba se llama comisión rogatoria

a) Régimen comunitario. Reglamento 1206/2001

En el ámbito comunitario, la cuestión de la práctica de pruebas en el extranjero se ha tratado en el


Reglamento 1206/2001, relativo a la cooperación entre los órganos jurisdiccionales de los Estados
miembros en el ámbito de la obtención de pruebas en materia civil o mercantil. Según el artículo 2
de dicho Reglamento, el órgano judicial requirente remite su comisión rogatoria al órgano
requerido (el órgano judicial competente del Estado extranjero). Para ello, cada Estado tiene que
elaborar una lista de los órganos judiciales competentes para realizar tales diligencias, indicando
su ámbito de competencia territorial; hay también un órgano central en cada Estado miembro,
que facilitará información a los órganos judiciales, buscará soluciones cuando una solicitud plantee
dificultades y, en caso excepcionales, trasladar una solicitud al órgano requerido.

Para solicitar la práctica de una prueba se ha de rellenar primero el formulario anejo al


Reglamento con datos indicativos del órgano judicial requirente, el órgano requerido, el tipo de
causa judicial y el objeto de esta, y una exposición sumaria de los hechos. Cuando el órgano
requerido recibe dicha solicitud, expide un acuse de recibo al requirente (de nuevo, mediante el
formulario anejo al Reglamento previsto especialmente para ello), y procederá a la práctica de la
prueba a la mayor brevedad posible (plazo máximo = 90 días siguientes a la recepción de la
solicitud). Si no la puede practicar en dicho plazo, se lo hace saber al requirente.

La prueba se practicará conforme al Derecho interno del órgano judicial requerido, salvo cuando el
requirente solicite que la misma se ejecute de acuerdo con alguno de los procedimientos
especiales previstos en su legislación (el requerido cumple con dicha petición siempre y cuando el
procedimiento solicitado no fuera incompatible con su Derecho o no existan grandes dificultades
de hecho). Si para la práctica de la prueba se aplica la legislación del Tribunal requirente y la
misma lo prevé, las partes pueden tener derecho a estar presentes cuando la misma se practique;
además, es posible que dicha legislación permita también a mandatarios del tribunal requirente a
que estén presentes (Serán los miembros del personal judicial designados por el tribunal
requirente).

El Tribunal requerido no está obligado a practicar la prueba, pudiendo negarse a hacerlo en los
casos expresamente previstos en el artículo 14 del Reglamento (por ejemplo, cuando la prueba
consiste en tomar declaración a una persona, y dicha persona hace uso de su derecho de negarse
a declarar, cuando la solicitud no entre dentro del ámbito de aplicación del Reglamento o cuando
la misma no entra dentro del ámbito de las competencias judiciales del Tribunal requerido, etc.).
Fuera de estos casos no se puede denegar (por ejemplo, no puede denegarse la práctica de la
prueba por el hecho de que, según el Derecho del Tribunal requerido, sus tribunales tuvieran
competencia exclusiva en el asunto para el que se pide la práctica de la prueba o no tuviera
previsto un procedimiento equivalente a aquel para el que se cursó la solicitud). Si se rechaza la
solicitud, el tribunal requerido habrá de informar al requirente mediante el formulario previsto en
el Reglamento, en un plazo de 60 días desde la recepción de la solicitud.

Una vez practicada la prueba, el tribunal requerido transmitirá los resultados y documentos que
acrediten la ejecución de la solicitud en el plazo más breve posible. Aunque, en principio, la
práctica de la prueba no comporta el abono de los gastos realizados, si el tribunal requerido lo
solicita, el requirente tendrá que reembolsar sin demora los gastos ocasionados.

b) Régimen convencional

Los convenios de los que España es parte, relativos a las comisiones rogatorias son:

- El Convenio de la Haya de 1954 sobre procedimiento civil – establece que la tramitación para la
comisión rogatoria se realizará por vía consular (por la autoridad consular o diplomática del Estado
requirente a la autoridad designada por el Estado requerido), aunque permite que los Estados
parte convengan la remisión directa entre sus autoridades respectivas. La autoridad judicial
requerida cumplirá la comisión rogatoria según la forma establecida por su legislación interna,
salvo cuando el requirente le hubiera solicitado su práctica en una forma especial, siempre que
ésta no fuera contraria a su propia legislación

- El Convenio de la Haya de 1970, sobre obtención de pruebas en el extranjero en materia civil o


mercantil – opera una modificación parcial del Convenio de 1954 únicamente para aquellos
Estados que hubieran suscritos ambos Convenios. Se aplica a la obtención de pruebas en materia
civil o mercantil cuando vayan a utilizarse en procesos judiciales.

Dicho convenio permitió agilizar la tramitación de las comisiones rogatorias, porque sustituyó la
vía consular por la Autoridad Central designada por cada Estado contratante

- La Convención Interamericana de 1975 sobre exhortos o cartas rogatorias

2. Régimen de producción interna

El régimen de producción interna sobre la asistencia judicial internacional, aplicable en defecto de


convenio, viene recogido en los artículos 5 a 32 de LO 29/2015 LCJI, LO 7/2015 y en el artículo 177
LEC. Existe una Autoridad Española que ésta en el Ministerio de Justicia. Respecto a notificación,
traslado y prueba. El régimen interno exige distinguir entre la solicitud por nuestros tribunales de
asistencia judicial internacional a un tribunal extranjero y la solicitud de asistencia a un tribunal
extranjero a nuestros tribunales. La autoridad central española comprobará que la solicitud que se
hace por un tribunal extranjero cumple los requisitos mínimos exigidos por la legislación española
y por la extranjera de donde procede. No puede ser contraria al orden público español. Se puede
denegar si el proceso es competencia exclusiva de España. Si la actuación que se solicita no está
dentro de las competencias. Si se vulnera los requisitos de la ley española. Si las autoridades
extranjeras hubiesen denegado reiteradamente las solicitudes españoles o las prohíban
expresamente, necesario previa aprobación del Gobierno por RD el cual ordena que se deniegue la
cooperación. Denegada la solicitud, se acordará mediante resolución motivada, que se pondrá en
conocimiento del tribunal requirente. El Reglamento establece un régimen sobre la notificación y
traslado de documentos judiciales y extrajudiciales.

TEMA. Competencia Judicial Internacional

La competencia judicial internacional es la aptitud de los jueces y tribunales de un Estado para


conocer determinados asuntos.

El contenido de DIPr es la competencia judicial internacional.

Parte patrimonial y parte personal (derecho de familia; derecho sucesorio).

Competencia judicial patrimonial. Reglamento 1215/2012 Bruselas 1 bis. El reglamento más


importante en materia de CJI patrimonial en España, por corresponder a muchas materias.

Existe un reglamento europeo para incentivar que unos Estados tuvieran intereses económicos en
otros Estados, creándose una CEE. Libertad de circulación de mercancías, personas, servicios y
capitales. Introducción de quinta libertad: circulación de decisiones judiciales. Surge en Convenio
de Bruselas de 1978. Las decisiones judiciales civiles y mercantiles empiezan a circular.

Con el nacimiento de la UE, legisladora de materia con instrumentos legislativos (reglamentos y


directivas), se legisló el Reglamento 44/2001 Bruselas 1, traslación del Convenio Bruselas a un
Reglamento.

Posteriormente al Reglamento 44/2001, el 1215/2012, para mejorar la regulación. Busca hacer


factible la quinta libertad. Fortalece la Cooperación Judicial.

NO ESTUDIAR TRASLACIONES.

Para que el Reglamento sea aplicable, tiene que cumplir 4 requisitos:

1. Material. El Reglamento 1215 se aplica en materia civil o mercantil internacional, no


excluidas, ya sea por ser de Derecho Público (administrativa, aduanera, fiscal, Seguridad
Social…) o por no ser puramente patrimonial (estado civil, alimentos, herencia, sucesorio)
y asuntos mercantiles bien regulados en sus países. Si entran las donaciones inter vivos,
los Trustee (el propietario no tiene derecho a los beneficios obtenidos del bien, tiene que
cederlos a otro sujeto, el beneficiario). CJI de Tribunales de la UE de Derecho del Trabajo
salvo SS.
2. Espacial. El Reglamento 1215 es el único del DIPr que se aplica en todos los Tribunales de
los estados miembros de la UE.
3. Temporal. El Reglamento 1215 se aplica a las demandas del 10 de enero de 2015 a
después. Si es antes, Reglamento 44/2001.
4. Personal. El Reglamento 1215 da certidumbre a sujetos que intercambian dentro de la UE.
El demandado tiene que tener domicilio en la UE. Si no tiene domicilio, se verificará si es
una materia sujeta a un foro exclusivo o si hay una sumisión expresa o tácita a un órgano
dentro de la UE.

El Reglamento actúa como red, que sirve para determinar el CJI a nivel europeo. Dice a que Estado
pertenecen los tribunales competentes.

- Sistema de foros de CJI del reglamento 1215 (página 175). Es un sistema de foros jerárquicos, por
haber foros fuertes (los 2 primeros), y foros débiles (3 y 4).

Se aplican por orden. El 3 y el 4 son foros alternativos, el demandante puede elegir donde litigar. Si
coinciden el 3 y el 4, se aplica el 3. El sistema de foros nos dice si los tribunales de la UE son
competentes o no lo son, pero no indica si los competentes son los tribunales de 3os Estados. Es
un sistema de foros de base legal, son obligatorios para el tribunal, está obligado a conocer el
asunto, a declararse competente. No es compatible con el forum non conveniens (página 433). Es
un sistema incompleto, por no cubrir todos los casos en el que se verifica su ámbito de aplicación
territorial (cuando el demandado no tiene domicilio en la UE y no es aplicable ningún foro). El
legislador europeo no quiere foros exorbitantes.

Se basa en:

1. Foros exclusivos por razón de la materia. Establecidos en el artículo 24. Son foros imperativos,
se aplican aunque las partes pacten en contrario. Son foros CJI stricto sensu, indican donde
pertenece el tribunal competente. La eficacia de estos foros se aprecia en que las sentencias a
ejecutar en Estados que son competentes y no ha juzgado ningún tribunal del Estado si no de uno
incompetente, podrán no ejecutarlo, a instancia del demandado. Existe esta excepción al domicilio
del demandado por la importancia de la soberanía estatal. Son los siguientes:

a) Supuestos de materias en que la materia litigiosa es un derecho real o contrato de


arrendamiento sobre bien inmueble, son competentes los tribunales donde se encuentre el
inmueble para ejercer acción reivindicatoria. Si el arrendamiento es por bien inmueble por menos
de 6 meses, misma nacionalidad, pero inmueble en diferente país, son competentes el tribunal de
las partes y donde se encuentre el inmueble.

b) Donde la sociedad tenga su domicilio, determinado por normas de DIPr (no artículo 64 del
Reglamento).

c) Inscripción en Registros públicos. Tribunales donde esté el Registro, sin perjuicio de la Oficina
Europea de Patentes.

d) Donde se realice el depósito o registro de patentes, sin


e) Lugar de ejecución de resoluciones judiciales.

Cuestiones particulares:

a) Materia de CJI exclusiva de tercer estado. 4 Tesis. Bilateralizar el artículo 24, respetar la
competencia exclusiva de terceros asuntos y no juzgar. Efecto reflejo (no se rige por el
reglamento, se aplica la LOPJ). Antidenegación de justicia (si concurre foro para conocer del
asunto, el Estado de la UE está obligado a conocer del asunto).

b) Son competentes más de un tribunal de la UE. Se aplica la regla del tribunal donde antes llega la
demanda. El segundo tribunal se inhibe (art. 31.1).

2. Foro de la sumisión. Expresa (art.25) o tácita (art.26). Pacto o acuerdo entre 2 partes de una
relación jurídica en virtud de cual convienen en someter las cuestiones que puedan surgir en la
relación jurídica a unos tribunales determinados, en Estado miembro de la UE. La sumisión tácita
prevalece sobre la expresa. Existe esta excepción al domicilio del demandado por ser el tribunal
más acorde para dar la tutela judicial efectiva, para que las partes se tutelen.

A) Sumisión expresa. Es un auténtico "acuerdo atributivo de competencia", un pacto entre las


partes en cuya virtud se designan los tribunales competentes para conocer de los litigios que
hayan surgido o puedan surgir entre tales partes.

1. Los requisitos de validez procesal. Son que se elijan como competentes los tribunales de un
Estado miembro, que afecte a una "situación internacional”, que pertenezca a materia
contenciosa y no de jurisdicción voluntaria, que no afecte a materias que son objeto de las
competencias exclusivas de tribunales de los Estados miembros (entonces el pacto será nulo) y
que se refiera a los litigios de una determinada relación jurídica.

2. Los requisitos de validez formal. Son que el acuerdo atributivo de competencia deberá
celebrarse en una de estas 3 formas (forma ad solemnitatem):

a. Por escrito o verbalmente con confirmación escrita.

b. Forma que se ajuste a los hábitos que las partes tengan establecido entre ellas.

c. En el comercio internacional, en una forma conforme a los usos que las partes conozcan o
deban conocer y que sean conocidos y observados por las partes en los contratos del mismo tipo
en el sector comercial considerado.

3. Requisitos de validez sustancial: Son los requisitos relativos a la capacidad y consentimiento


para pactar la sumisión a los tribunales de un Estado miembro se rigen por la Ley del Estado
miembro cuyos tribunales han sido elegidos por las partes de modo exclusivo.

Efectos jurídicos del acuerdo expreso atributivo de competencia.

Efecto de prórroga: los tribunales designados por las partes serán los “únicos competentes" para
conocer de la cuestión.

Efecto de derogación: mediante el acuerdo se excluye la competencia judicial internacional de


cualquier otro tribunal que pudiera ser competente según el Reglamento Bruselas l-bis de no
existir el acuerdo expreso de sumisión.
Efectos obligatorios: La sumisión expresa es obligatoria para las partes. Éstas deben litigar ante el
tribunal acordado previamente por las mismas. Un mutuo acuerdo de sumisión posterior, tácito o
expreso, entre las mismas partes, puede "derogar" el primer acuerdo de sumisión, que pierde su
carácter obligatorio.

Efectos objetivos e Inter partes: La sumisión expresa afecta, exclusivamente, a la relación jurídica
de la que se trate y a las diferencias concretas pactadas por las partes. Produce efectos entre las
partes que lo firman, y no frente a terceros.

B) Sumisión tácita. Art. 26. Se produce la sumisión tácita por la presentación de la demanda por
parte del demandante y la comparecencia del demandado ante el tribunal, siempre que tal
comparecencia no tuviera por objeto impugnar la competencia judicial internacional.

Efectos jurídicos: Las partes, cualquiera que sea el Estado de su domicilio, e incluso aunque
ninguna tenga su domicilio en un Estado miembro, pueden "prorrogar" la competencia judicial
internacional de órganos jurisdiccionales que, inicialmente, carecían de competencia judicial
internacional porque ninguno de los demás foros del Reglamento Bruselas l-bis atribuía tal
competencia a dichos tribunales.

Para que exista sumisión tácita se exige que concurran 2 elementos:

(a) La presentación de una demanda ante un tribunal por parte del demandante, que revela su
voluntad inequívoca de querer litigar ante dicho tribunal.

(b) La contestación al fondo de dicha demanda por parte del demandado. En este sentido, es
preciso que la parte demandada comparezca y manifieste su voluntad de querer litigar ante el
tribunal en cuestión.

La sumisión tácita posterior prevalece sobre la sumisión expresa anterior. No existe sumisión
tácita cuando la comparecencia del demandado tiene como finalidad, ni tampoco cuando el
demandado impugna la competencia judicial internacional del tribunal, ni tampoco cuando el
demandado impugna la competencia judicial internacional y hace valer, también, una defensa
subsidiaria sobre el fondo o una demanda reconvencional subsidiaria.

Es posible la sumisión tácita incluso si el demandado es una "parte débil" de una relación jurídica,
esto es, un tomador del seguro, asegurado, beneficiario del contrato de seguro, persona
perjudicada, consumidor o trabajador.

En estos casos el órgano jurisdiccional debe asegurarse, antes de asumir la competencia en virtud
de una sumisión tácita, de que se ha informado al demandado de su derecho a impugnar la
competencia del órgano jurisdiccional y de las consecuencias de comparecer o no.

3. Foro del domicilio del demandado. Artículo 4. Momento relevante: el de la interposición de la


demanda.

- Foro general de competencia judicial internacional en el Reglamento Bruselas I bis: son


competentes los tribunales del Estado miembro en el que se halle domiciliado el demandado. Este
foro opera con independencia de varios factores:

a. La materia objeto del litigio.


b. El tipo de proceso: "proceso declarativo", "proceso ejecutivo", o "juicio monitorio”.

- El art. 4 RB I-bis precisa solamente cuál es el Estado miembro cuyos tribunales disponen de
competencia judicial internacional. La determinación del concreto tribunal competente se realiza
con arreglo al Derecho procesal del Estado miembro del domicilio del demandado.

- El foro del domicilio del demandado es un "foro débil". No opera si el litigio es objeto de foros de
competencia exclusiva, o existe sumisión de las partes a tribunales de otros Estados.

- Si el demandado es una persona jurídica, no opera la técnica societaria del "levantamiento del
velo". La sociedad madre y la sociedad filial son personas jurídicas diferentes. El domicilio de cada
una de estas sociedades se determina de modo separado. No se puede demandar a la sociedad
madre en el Estado miembro donde tiene su domicilio la sociedad filial y viceversa.

- Determinación del Estado miembro del domicilio del demandado (arts. 62 y 63):

a. Domicilio del demandado, persona física, en el país cuyos tribunales conocen del asunto: para
determinar si una parte, persona física, está domiciliada en el Estado miembro cuyos tribunales
conocen del asunto, el tribunal aplicará su Ley interna (art. 62 RB I-bis).

b. Domicilio del demandado, persona física, en otro Estado miembro: cuando una parte no
estuviera domiciliada en el Estado miembro cuyos tribunales conocieren del asunto, el tribunal,
para determinar si dicha parte está domiciliada en otro Estado miembro, aplicará la Ley de dicho
Estado miembro.

c. Domicilio de personas jurídicas: Se considera que una sociedad u otra persona jurídica está
domiciliada en el lugar en que se encuentre: su sede estatutaria; su administración central, o su
centro de actividad principal (art. 63).

d. Conflictos positivos de domicilios de personas físicas y jurídicas. Una persona, física o jurídica,
puede tener su domicilio en 2 o más Estados miembros. En tal supuesto, 2 datos son relevantes:

1. El demandante puede elegir en qué país demandar, visto que el demandado está domiciliado en
varios Estados miembros.

2. Si el actor demanda en un Estado miembro en el que está domiciliado el demandado, sus


tribunales se declararán competentes aunque tenga también domicilio en otro Estado miembro.

4. Foros especiales por la razón de la materia. Artículo 7 ss.

Son foros alternativos al foro del domicilio del demandado: si no existe acuerdo de sumisión, el
demandante puede accionar contra el demandado ante los tribunales del Estado miembro en el
que éste tiene su domicilio o, si lo prefiere, ante los tribunales del Estado miembro a los que
conducen los "foros especiales" por razón de la materia que correspondan (arts. 7 a 23 RB I-bis).

Son foros "con doble valencia procesal". Los foros especiales designan directamente el concreto
órgano jurisdiccional competente y no globalmente la jurisdicción competente. Son, a la vez, foros
de "competencia judicial internacional" y foros de "competencia territorial".

- Otros foros de competencia internacional para casos específicos.


1. Litisconsorcio pasivo: Cuando existen varios demandados, el art. 8 RB I-bis permite al
demandante presentar su demanda contra todos los demandados en un mismo proceso, y ante los
tribunales del Estado miembro donde tenga su domicilio cualquiera de ellos.

2. Reconvención derivada del contrato o hecho en que se fundamentare la demanda inicial: Es


competente el tribunal que estuviere conociendo de dicha demanda inicial en virtud de cualquier
foro de competencia previsto en el Reglamento.

Puede acumularse una acción contractual con una acción en materia de derechos reales
inmobiliarios, de modo que sólo un tribunal es competente. Dicho tribunal competente será el del
Estado miembro del Reglamento Bruselas I-bis en cuyo territorio se hallare sito el inmueble.

- Foros para adoptar medidas provisionales y cautelares.

El demandante de medidas cautelares puede solicitar tales medidas alternativamente, ante


tribunales de distintos Estados miembros.

Tribunal del Estado miembro que sea competente en cuanto al fondo del asunto.

Tribunal del Estado miembro que no es competente para conocer del fondo del asunto, pero en
cuyo territorio surten efectos dichas medidas cautelares (foro del Estado miembro que se
corresponde con el lugar de ejecución de las medidas cautelares).

NORMAS DE APLICACIÓN EN EL REGLAMENTO BRUSELAS I-BIS.

- Control de la competencia.

A. Control de oficio de la competencia. Los tribunales de los Estados miembros deben declararse
de oficio incompetentes sólo en estos 2 supuestos:

1. Litigios que son competencia exclusiva de tribunales de otro Estado miembro (art. 27). El
tribunal de un Estado miembro que conoce a título principal de un litigio del que son
exclusivamente competentes los tribunales de otro Estado miembro se declarará incompetente de
oficio.

2. Litigios respecto de los cuales el tribunal que conoce del caso carece de foro de competencia a
tenor del Reglamento y el demandado está domiciliado un Estado miembro (art. 28.1). Si una
persona domiciliada en un Estado miembro fuere demandada ante un tribunal de otro Estado
miembro y no compareciera, dicho tribunal se declarará de oficio incompetente si su competencia
no estuviera fundamentada en las disposiciones del Reglamento.

B. Control de la competencia a instancia de parte:

El acuerdo expreso de sumisión no se controla de oficio. Para que surta efectos derogatorios de la
competencia de otro tribunal, la parte interesada debe alegarlo mediante la excepción de
declinatoria internacional.

Si existe una sumisión expresa en favor de tribunales de un Estado miembro pero el demandado
no impugna la competencia del tribunal del Estado miembro ante el que se ha presentado la
demanda, dicho tribunal no puede declararse de oficio incompetente.
Si el acuerdo de sumisión expresa en favor de tribunales de otro Estado miembro no se hace valer
por el demandado porque éste no impugna la competencia del tribunal del Estado miembro ante
el que se ha presentado la demanda, y dicho tribunal dispone de foros de competencia recogidos
en el Reglamento, entonces conocerá del asunto.

En el caso de que exista sumisión expresa y varios demandados, el demandado que interpone la
declinatoria internacional fundada en un acuerdo de sumisión otorgado en favor de tribunales de
otro Estado miembro queda fuera del proceso. Sin embargo, el proceso continuará en relación con
los otros demandados que no formularon declinatoria.

- Litispendencia intra-europea.

Se produce la litispendencia europea o litispendencia intra-UE cuando un mismo asunto cubierto


por el Reglamento, con identidad de objeto, partes y causa, se halla pendiente ante tribunales de
Estados miembros distintos.

Soluciones a la situación de "litispendencia intra-UE" (art. 29 RB I-bis):

Primer paso. Suspensión del procedimiento: El tribunal ante el que se formule la segunda
demanda suspenderá de oficio el procedimiento en tanto no se declare competente el órgano
jurisdiccional ante el que se interpuso la primera. Esta solución se basa en la regla prior tempore,
potior jure.

El juez que conoce de la segunda demanda suspende el procedimiento y "espera" para ver qué
actitud adopta el tribunal ante el que se presentó la primera demanda.

Segundo paso. Con el segundo proceso suspendido, caben 2 posibilidades:

1. Si el "primer tribunal" se declara incompetente, el "segundo tribunal" puede entrar en el


conocimiento del asunto, siempre que disponga de un foro de competencia judicial internacional
recogido en el Reglamento en el que anclar su competencia judicial internacional.

2. Si el tribunal ante el que se interpuso la primera demanda se declarase "competente", el


tribunal ante el que se interpuso la segunda demanda se abstendrá en favor de aquél. El art. 29 RB
I-bis evita "dobles procesos" y garantiza que la única sentencia que se dicte circulará libremente
en los Estados miembros del Reglamento.

Se denominan "Torpedo Actions" ("acciones torpedo") las acciones procesales que inicia una parte
ante un litigio inminente, pero con el objeto de situar el proceso ante un tribunal de un Estado
caracterizado por la lentitud del procedimiento.

Con estas acciones, el proceso se torpedea y queda empantanado ante el Tribunal de un Estado y,
como se trata de los tribunales que han entrado en primer lugar en el conocimiento del caso (art.
29 RB I-bis), ello impide que otros tribunales de otros Estados miembros puedan entrar a conocer
del asunto, incluso aunque tales tribunales dispongan de un foro de competencia al efecto. Caben
varias soluciones:

El art. 29 resuelve la litispendencia en favor del tribunal que conoce en primer lugar. No se exige
que la primera demanda se haya interpuesto ante un tribunal "rápido" o “lento": eso es
indiferente. El art. 29 permite las Torpedo Actions.
No obstante, el art. 31.2 indica que, en el caso de que se presente una demanda ante un órgano
jurisdiccional de un Estado miembro que tenga competencia exclusiva, cualquier tribunal de otro
Estado miembro suspenderá el procedimiento hasta que el órgano jurisdiccional ante el que se
presentó la demanda en virtud del acuerdo de que se trate se declare incompetente con arreglo al
acuerdo.

TEMA. Contratos internacionales (página 225) 229-231 no entran.

- El contrato tiene una gran importancia internacionalmente, porque el contrato es el motor de la


economía, medio jurídico más empleado. La riqueza mundial se mueve por contratos. Unas partes
componen sus intereses jurídicos. Hay contratos que por su envergadura pueden cambiar el orden
económico estatal.

- Normas de CIJ aplicables en el Derecho español.

1. Reglamento Bruselas 1/Bis. Tiene unos foros. No hay foro de competencia exclusiva. Se aplica el
de sumisión, domicilio del demandando y especial por relación de la materia (7.1 Reglamento,
donde se hubiera de cumplir o se haya cumplido la obligación que es base de la demanda). Es el
artículo más importante, que ha dado más doctrina por su importancia a nivel comercial. Difícil
interpretar. Este artículo se refiere al Estado y Partido Judicial que conocerá del asunto. Para que
funcione este foro especial, el demandando ha de tener su domicilio en Estado de la UE diferente
de donde se presenta la demanda. En el Derecho europeo, el contrato existe desde que 1 persona
asume un compromiso libremente frente a otra/s, generando obligaciones contractuales. El
artículo 7.1 tiene 1 regla general (en materia contractual es competente el Estado donde deba
cumplirse el objeto de la demanda) y 2 específicas:

a. Compraventa mercaderías internacionales. Son competentes los tribunales del Estado de la UE


de los que según el contrato se hubiera o hubiere de entregarse la mercadería.

b. Prestación de servicios internacional. Tribunales del lugar en que según el contrato deba de
prestarse el servicio.

En los contratos en que las parten pacten un lugar de entrega de mercaderías fuera de la UE, se
aplicará la regla general del 7.1.

El lugar de cumplimiento de la obligación que sirve de base a la demanda se determina según la


ley que rige el contrato. En España, el artículo 1171 CC (lugar del pago). Método analítico
distributivo.

Si el reglamento no es aplicable, el juez comprobará la LOPJ en España

2. LOPJ. 22 quinquies. Cuando la obligación se haya cumplido o haya de cumplirse en España

- LEY APLICABLE A LOS CONTRATOS INTERNACIONALES

Los contratos internacionales han de regir por normas legales seguras y previsibles. Para ello
existen 2 tipos de iniciativas:
1. Iniciativas estatales: elaboran normas comunes sobre contratos internacionales en forma de
convenios internacionales y en la UE, en forma de reglamentos europeos (Reglamento Roma I) y
Directivas sectoriales.

2. Iniciativas privadas: protagonizadas por los participantes en el comercio internacional. Es,


fundamentalmente, la Nueva Lex Mercatoria.

- EL REGLAMENTO ROMA I DE 17 DE JUNIO 2008 SOBRE LA LEY APLICABLE A LAS OBLIGACIONES


CONTRACTUALES.

1. Aspectos generales

Es directamente aplicable en todos los Estados miembros (aunque Dinamarca no aplica este
Reglamento). El Reglamento se aplica sin que sea precisa su alegación por las partes. Ostenta
efecto "erga omnes", se aplica de modo universal con independencia de: la residencia, domicilio o
nacionalidad de las partes; la Ley designada por dicho Reglamento (aunque sea la Ley de un Estado
no miembro).

Evita el "Forum Shopping". Las normas de conflicto uniformes para todos los EM y su
interpretación uniforme forman la "Ley aplicable al contrato", que será siempre la misma, sea el
tribunal del Estado miembro que conozca del caso.

Contiene normas de conflicto. Las normas de conflicto del Reglamento Roma remiten a un
Derecho estatal que regulará el contrato.

Por lo que respecta al ámbito de aplicación:

Espacial: se aplica por todos los tribunales que operan en todo el territorio de todos los EEMM.

Temporal: a los contratos perfeccionados a partir del 17 de diciembre 2009 incluido.

Personal: es erga omnes, por lo que se aplica cualquiera que sea la nacionalidad y residencia de las
partes y cualquiera que sea la Ley que rija el contrato, sea o no la Ley de un Estado miembro.

Material. Se aplica a materias que reúnen 2 requisitos:

a. Que se trate de "obligaciones contractuales en materia civil y mercantil". Es un concepto


autónomo europeo: obligación que surge de un compromiso libremente asumido por una parte.

b. Que tales obligaciones se planteen en el contexto de "situaciones que impliquen un conflicto de


leyes": sólo se aplica a los contratos con elementos extranjeros.

Si el único elemento extranjero de situación es la elección de una Ley extranjera, el Reglamento


Roma I es aplicable, pero limitan los efectos de dicha elección de Ley (norma específica anti-
fraude).

Por lo que respecta a las normas de aplicación:

Reenvío: está prohibido.


Orden público internacional: no se aplicará “una disposición” de la Ley designada por el
Reglamento Roma I si dicha aplicación es manifiestamente incompatible con el orden público del
foro.

El Reglamento Roma I carece de normas específicas sobre calificación, además, no incluye normas
sobre la prueba del Derecho extranjero (cuestión sujeta al Derecho internacional privado nacional
de cada Estado miembro).

El Reglamento Roma I determina la Ley aplicable a las “obligaciones contractuales”. Sin embargo,
cada contrato tiene su Ley reguladora, no cada “obligación”. Es la Lex contractus, cuyas funciones
son:

Determinar si existe contrato.

Marcar el margen de autonomía material de las partes (cuestiones sobre las que las partes pueden
contratar).

Fija la normativa material reguladora del contrato en defecto del pacto entre las partes.

2. Primer punto de conexión: ley elegida por las partes

El contrato se rige por la Ley elegida por las partes. Requisitos de la elección de Ley:

La elección sea clara, expresa e indubitada: debe resultar de forma inequívoca de los términos del
contrato o de las circunstancias del caso (elección tácita o implícita).

No se admite la elección hipotética de la Ley aplicable: la Ley que las partes hubieran elegido si se
hubieran planteado la cuestión de la Ley aplicable a su contrato.

Sólo puede elegirse la Ley de un Estado (debe ser la Ley de un Estado existente). El negocio
jurídico de “elección de Ley” debe ser un pacto válido en cuanto a la capacidad, fondo y forma de
dicho negocio.

*La elección presunta: determinar la ley aplicable en atención a cuál habría escogido el
contratante medio.

Cláusula anti-fraude nacional: Cuando lo demás elementos pertinentes de la situación estén


localizados en el momento de la elección en un país distinto de aquel cuya Ley se elige, la elección
de las partes no impedirá la aplicación de las disposiciones de la Ley de ese otro país que no
puedan excluirse mediante acuerdo.

Cláusula anti-fraude europeo: Cuando los demás elementos de la situación se encuentren


localizados en uno o varios Estados miembros, la elección por las partes de la Ley de un tercer
Estado se entenderá sin perjuicio de la aplicación de las disposiciones del Derecho europeo, en su
caso, tal como se apliquen en el Estado miembro del foro, que no puedan excluirse mediante
acuerdo.

El acuerdo de elección de Ley (pactum de lege utenda) es un contrato en sí mismo.

La capacidad de las partes para elegir la Ley del contrato se rige, en España, por la Ley nacional de
cada contratante (art. 9.1 y 11 CC).
El consentimiento de las partes a la hora de la elección de la Ley del contrato se rige por la Ley
presuntamente elegida por éstos para regular su contrato (art. 3.5 RR-1).

La forma del pacto de elección de la Ley del contrato se rige por la Ley designada por el art. 11 RR-
I, si bien muchos aspectos formales ya se regulan por el mismo Reglamento Roma I: elección
expresa, implícita, etc.

3. Segundo punto de conexión: los 8 contratos (IMPORTANTE)

Compraventa de mercaderías: la ley del país de la residencia del vendedor.

Prestación de servicios: ley del país de la residencia del prestador del servicio.

Contrato sobre derechos reales inmobiliarios o de arrendamiento de un inmueble: ley del país
donde esté sito el bien inmueble.

Arrendamiento de un inmueble con fines de uso personal temporal: ley del país de la residencia
del propietario, siempre que: arrendatario sea persona física; arrendatario tenga su residencia en
ese mismo país; arrendamiento recaiga sobre bien inmueble; arrendamiento se realice para fines
de uso personal; se trate de un arrendamiento temporal para un período máximo de 6 meses
consecutivos.

Franquicia: ley del país de residencia del franquiciado.

Distribución: ley del país de la residencia del distribuidor.

Venta de bienes mediante subasta: ley del país donde tenga lugar la subasta, si dicho lugar puede
determinarse.

Contrato en mercados financieros regulados: ley que rige dicho mercado.

Residencia habitual en el momento de la celebración del contrato: en el caso de una persona


jurídica, se tiene en cuenta el país donde radica su administración central, si se trata de persona
física, se tiene en cuenta el país donde radica su establecimiento principal.

Si existe mezcla en el contrato de varios de los anteriores, no se aplicará.

4. Tercer punto de conexión: ley de la residencia habitual del prestador característico

Contratos más relevantes cubiertos por el art. 4.2 RR-I:

Contratos no incluidos en la lista de contratos del art. 4.1 RR-I: contrato de cesión de derechos y
acciones, de producción de obra audiovisual, de arrendamiento de cosas muebles o de derechos,
de licencia de derechos de propiedad intelectual e industrial, etc.

Contratos mixtos con elementos de varios contratos recogidos en el art. 4.1 RR-I: contrato de
venta de local destinado a fábrica con prestación de servicios post-venta necesarios para poner en
marcha la fabricación y contratos estimatorios.

En los contratos sinalagmáticos que consisten en el intercambio simple de una cosa o actividad por
dinero, la prestación característica es la prestación no dineraria. Para el resto de casos, es el centro
de gravedad del contrato (la prestación más compleja).
5. Cuarto punto de conexión: ley del país con que el contrato presente los vínculos más estrechos
(cláusula de cierre)

Contratos cuya Ley se determina con arreglo al art. 4.4 RR-1:

Contratos cuya Ley aplicable no pueda determinarse con arreglo a los art.s 4.1 o 4.2 RR-I.

Contratos en los que no es posible precisar el país de la residencia habitual del prestador
característico en el momento de celebración del contrato.

Contratos sobre inmuebles situados en zonas de soberanía incierta.

Contratos en los que varios sujetos deben realizar su prestación característica desde varios
Estados distintos.

Contratos de compraventa de varios inmuebles situados en Estados diferentes.

Contratos sin prestación característica no incluidos en la lista de los “8 contratos”.

6. Cláusula de excepción (o de escape al segundo y tercer punto de conexión)

A falta de elección de Ley, si del conjunto de circunstancias se desprende claramente que el


contrato presenta vínculos manifiestamente más estrechos con otro país distinto del indicado en
el art. 4.1 o 4.2 RR-I, se aplicará la ley de este otro país. Debe llevarse a cabo un “test balancing”
de ponderación de los contactos del contrato con diversos países para hallar el país más vinculado
con el contrato.

Elementos con potencial localizador fuerte: reflejan un fuerte contacto entre el contrato y un
concreto país, ya que se trata de elementos de la estructura del intercambio contractual (Ej: lugar
de sede de los contratantes o lugar de ejecución del contrato).

Elementos con potencial localizador débil: ponen de relieve un contacto poco significativo entre el
contrato y un concreto país, pues se trata de elementos no esenciales del contrato (Ej: moneda de
pago o lugar de celebración).

Página 250. Cuestiones reguladas por la LEX Contractus. Regula todo, excepto la capacidad de los
contratantes, cuestiones de forma del contrato y el consentimiento (se rige por la ley elegida por
las partes, cualquiera puede invocar la ley de su residencia habitual para alegar la no prestación
del consentimiento).

Leyes de policía. Leyes nacionales para salvaguardar el orden público, económico y social.

Forma del contrato. Ley aplicable.

1. Contratación entre presentes. Será válido si se ajusta a la ley del contrato o ley estatal donde se
encuentren.

2. Contratación entre ausentes. Será válido si se ajusta a la ley del contrato o ley estatal donde se
encuentren ambos, o la ley de residencia de ambos.

Ley aplicable a la capacidad contractual. Cuestión que depende del DIPr de cada estado. En
España, Código Civil.
Art 13. Roma I. Interés nacional. Cuando un sujeto persona física contrata en un estado que le da
capacidad, pero su ley extranjera le tiene como incapacitado, sólo podrá reclamar por incapacidad
si el otro sujeto conocía su estado o si hay dolo grave.

Convenio de Lugano II. Copia del Reglamento de Bruselas. Cuando entró en vigor el Reglamento
Bruselas I se acordó el Convenio de Lugano II. Cuando entró el Reglamento Bruselas 1 bis no se
hizo ningún convenio más.

Ámbito de aplicación. Estados del Espacio Económico Europeo (Islandia, Noruega y Suiza).

Se aplica para:

Competencia Exclusiva a uno de los 3 estados.

Pacto de Sumisión a uno de los 3 estados.

Ejecución de sentencias en uno de los 3 estados.

La sumisión expresa será válida si uno de los contratantes está domiciliado en el EEE o UE.

TEMA. CONTRATOS INTERNACIONALES (II). CONTRATOS EN PARTICULAR.

1. DONACIÓN.

Los litigios sobre donaciones son litigios en materia civil y mercantil patrimonialmente. Será
aplicable el Reglamento Bruselas I-Bis y, en su caso, el Convenio de Bruselas y Lugano.

Los Tribunales competentes son los elegidos por las partes (expresa o tácitamente), en su defecto,
los del domicilio del demandado, y alternativamente por los designados en el art. 7.1 del RB-I Bis.
El precepto otorga competencias a los tribunales del lugar donde deba entregarse la donación.

En el caso de donaciones de inmuebles, en defecto de ley elegida, la donación quedará sujeta a la


Ley del país donde esté sito el bien inmueble. Y en el caso de donación de otros bienes no
inmuebles, se rige, en defecto de Ley elegida, por la Ley del país de residencia habitual del
donante, que es el prestador característico.

Por lo que respecta a la competencia internacional y donaciones sucesiones y donaciones que


afectan el régimen económico matrimonial, el RB-I Bis excluye de su ámbito de aplicación “los
regímenes matrimoniales o los que regulen relaciones con efectos comparables al matrimonio
según la ley aplicable” y también los testamentos y sucesiones.

La donación es un “compromiso jurídico libremente asumido por una parte, es un “contrato”. Es


aplicable el RR I para fijar la Ley aplicable a las donaciones en los casos internacionales siempre
que se cumplan, cumulativamente, estos 2 requisitos:

- Que se trate de donaciones que generen “obligaciones contractuales”.

- Que se trate de donaciones no reguladas por el Dº de Familia.

En tales supuestos, el art. 10.7 resulta totalmente inaplicable salvo para determinar la Ley
aplicable a las donaciones en casos de Dº interregional.
La donación se rige, en primer lugar, por la Ley elegida por las partes (donante y donatario),
expresa o tácitamente (art. 3.1 RR-1).

En defecto de Ley elegida, si se trata de la donación de inmueble, es aplicable el art. 4.1.c RR-I. En
consecuencia, la donación quedará sujeta a la Ley del país donde esté sito el bien inmueble.

Donación de otros bienes no inmuebles. Se rige, en defecto de Ley elegida, por Ley del país de
residencia habitual del donante, que es el prestador característico.

2. REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA.

2.1. LEY APLICABLE A LA REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA.

La representación voluntaria es un negocio jurídico conocido también como “apoderamiento”, en


cuya virtud una persona (“representado”), autoriza a otra (“representante”), a realizar ciertos
actos en nombre suyo.

Por lo que respecta a su calificación, la representación voluntaria es un negocio jurídico unilateral,


no es un contrato. Por ello, las normas de DIPr. relativas a los contratos no se aplicarán a la
representación. El RR I no es aplicable para determinar la Ley aplicable al negocio de la
representación. Se aplican las normas estatales.

Casos en que no constituyen representación voluntaria:

I. Actuación auxiliar: se trata de un acto meramente material en nombre y por cuenta de otra.

II. Actuación del nuntius, emisario o mensajero: el nuntius se limita a expresar o manifestar a un
tercero la voluntad de otro sujeto, como el que expresa la voluntad de contraer matrimonio en el
caso del matrimonio por poderes.

Casos de representación excluidos del art. 10.11 CC:

- Representación orgánica: es la representación llevada a cabo por una persona física que
representa a una persona jurídica frente a terceros. Se rige por la Ley personal de la persona
jurídica.

- Representación procesal: es una actuación de carácter procesal, que se rige por la Lex Fori (Ley
del país cuyos tribunales conocen del asunto.

Norma reguladora: el art. 10.11 CC señala cuál es la Ley aplicable a la representación voluntaria en
casos internacionales.

Ley aplicable a la representación voluntaria: de no mediar sometimiento expreso, a la ley del país
donde se ejerciten las facultades conferidas. La representación voluntaria se rige por las siguientes
leyes:

● Ley elegida por representado y poderdante:

○ La elección de ley ha de ser expresa.

○ Puede elegirse la ley que el poderdante estime más conveniente.


○ La ley elegida será 1 sola y rige las facultades del representante y su facultad de obligar al
poderdante frente a terceros, aunque el representante ejercite sus facultades en diversos países o
se relacione con diferentes terceros.

● En defecto de Ley elegida, se aplica la ley del país donde el representante ejercita las facultades
de representación que le han sido conferidas. Si el representante opera en varios países, se
aplicarán varias leyes a la relación de representación entre poderdante y representante.

La ley aplicable a la representación regula las siguientes cuestiones:

- Vinculación jurídica entre poderdante y tercero: la cuestión de saber en qué medida la actuación
del representante obliga al representado frente a terceros.

- Facultades jurídicas del representante: las gestiones o trámites que puede desarrollar el
representante en nombre de su poderdante, y también la posibilidad de autocontrato.

- Existencia del poder: su alcance y renovación y extinción.

- Las posibles extralimitaciones del representante: la existencia de extralimitaciones en la


actuación del representante (falsus procurator) y sus consecuencias jurídicas en relación con el
negocio de la representación.

TEMA 9.

CONTRATOS INTERNACIONALES DE CONSUMO

1. CONTRATOS INTERNACIONALES DE CONSUMO. CJI Y REGLAMENTO BRUSELAS I-BIS.

1.1. REGLAMENTO BRUSELAS I-BIS Y PROTECCIÓN DEL CONSUMIDOR.

ASPECTOS BÁSICOS

Para determinar la CJI en materia de contratos internacionales celebrados por consumidores,


deben considerarse distintos instrumentos legales

1. Reglamento Bruselas l-bis 1215/2012. En su caso, pueden resultar aplicables

Convenios de Lugano II de 30 octubre 2007 y de Bruselas de 27 septiembre 1968.

2. Art. 22 LOPJ, sólo aplicable si ningún instrumento internacional rige la cuestión.

Art. 22 quinquies d) LOPJ. Si el Reglamento Bruselas I-bis o ningún convenio internacional es


aplicable, los tribunales españoles podrán conocer de litigios relativos a contratos de consumo en
los términos del art. 22 quinquies d) LOPJ y art. 22 quinquies in fine LOPJ. Este precepto dispone
hoy día de un campo de acción muy reducido en relación con los contratos concluidos por
consumidores.

Los foros recogidos en la Sección 4 del Capitulo II del Reglamento Bruselas l-bis se aplican, aunque
el profesional se halle domiciliado en un Estado no miembro (art. 18.1.11 RB 1-bis): el consumidor
con domicilio en un Estado miembro puede entablar su acción contra la otra parte contratante
"con independencia del domicilio” de esta otra parte, ante el órgano jurisdiccional del lugar en que
esté domiciliado el consumidor.

Las normas que determinan la CJI en relación con los contratos concluidos por consumidores se
contienen en la Sección 4 del Titulo II del Reglamento Bruselas I-bis (arts. 17-19 RB I-bis). Para que
sea de aplicación esta es necesario que se cumplan una serie de exigencias:

1. Debe tratarse de un "consumidor”.

2. La otra parte contratante debe ser un "profesional".

3. Debe haberse celebrado un "contrato".

4. Debe tratarse de uno de estos 3 contratos contemplados por el art. 17.1 RBI-bis, que son:

a. Venta a plazos de mercaderías.

b. Préstamo a plazos para la financiación de la venta de tales bienes.

c. Contratos celebrados tras una previa actividad dirigida por el profesional hacia el mercado del
consumidor pasivo. Se incluye "todo tipo de contrato": ventas, alquileres, préstamos, licencias,
permutas, etc. Se incluyen los contratos de Time-Sharing.

Tesis de la focalización. El artículo 17.1.c) RB I-bis. Existen "actividades dirigidas” cuando el


empresario, a través de Internet, lanza sus mensajes comerciales a un determinado Estado para
captar y concluir contratos con clientes que tienen su domicilio en dicho Estado. Una "actividad
dirigida” implica “la voluntad del vendedor de orientar sus actividades a otro u otros Estados
miembros".

Por consumidor hemos de entender: persona que adquiere bienes o servicios para un uso que
pudiere considerarse ajeno a su actividad profesional (art. 17.1 RB I-bis). Es irrelevante: la cuantía
del contrato, el riesgo de pérdidas derivadas del contrato de consumo, el conocimiento del
consumidor sobre el sector, tipo de contrato.

En relación a los contratos con doble finalidad profesional y privada. La respuesta del TJUE la
contraemos en sentencias como STJCE 20 enero 2005, C-464/01, Gruber:

Cuando el contrato tiene por objeto tanto un fin privado como un fin profesional, debe
distinguirse entre:

(a) Uso profesional del bien o servicio de carácter "tenue, marginal o insignificante en el contexto
de la operación",

(b) Uso profesional del bien o servicio de carácter “significativo": y

(c) Uso profesional del bien o servicio de carácter "mayoritario o preponderante".

Según el TJUE, sólo en el primer caso (uso profesional "tenue, marginal o insignificante en el
contexto de la operación"), sólo entonces, será posible calificar el contrato como "celebrado por
un consumidor".
Por tanto, el uso profesional del bien o servicio es "preponderante" o "significativo", el contrato no
puede calificarse como "contrato celebrado por un consumidor".

Los contratos celebrados por consumidores, pero excluidos de la protección específica de la


sección 4 del Título II del Reglamento Bruselas I-bis, son:

1. Contratos de transporte. Estos contratos están sujetos a las reglas generales del Reglamento
Bruselas I-bis para determinar el tribunal competente. Sin embargo, los contratos de viaje
combinado si se consideran contratos celebrados por consumidores a efectos del Reglamento
Bruselas I-bis, y por tanto si gozan de protección especial.

2. Contratos de seguros. Estos contratos disponen de reglas ad hoc en el Reglamento

3. Contratos cubiertos por el art. 24.1 RB I-bis (foros de competencia exclusiva), es el caso de
contratos de arrendamiento

El llamado "consumidor pasivo" es el único protegido por el Reglamento Bruselas I-bis a la hora de
precisar el tribunal competente en los litigios internacionales de consumo.

En el caso de venta a plazos de mercaderías y préstamos vinculados a tales ventas, el consumidor


siempre está protegido por la Sección 4 del Título II del Reglamento Bruselas l-bis.

El consumidor se califica como "pasivo" cuando se verifican estas circunstancias:

1. Existe una actividad previa del profesional que ha sido dirigida al Estado de domicilio del
consumidor.

2. El consumidor pasivo es el que recibe la oferta de contrato o publicidad en el Estado miembro


de su domicilio. Es un consumidor estático (recibe en su domicilio la propuesta comercial).

3. El consumidor pasivo debe haber sido previamente incitado a contratar en uno de los siguientes
modos:

a. Bien por un empresario que, aunque tiene su domicilio en otro Estado miembro, ejerce
actividades comerciales o profesionales en el Estado miembro del domicilio del consumidor (Doing
Business).

b. O bien porque el empresario ha dirigido, por cualquier medio, sus actividades comerciales al
Estado miembro de domicilio del consumidor (Stream-of-Commerce).

1.2. LA SECCIÓN 4 DEL TÍTULO II DEL REGLAMENTO BRUSELAS I-BIS. FOROS DE COMPETENCIA.

Foros alternativos de competencia judicial internacional: en caso de que el consumidor actúe


como demandante puede elegir entre estos foros: 1) los tribunales del Estado miembro en que
estuviera domiciliado el empresario o 2) los del en el que estuviera domiciliado el consumidor (art.
18 RB I-bis).

Foro único de competencia judicial internacional: en el supuesto de que el profesional sea el


demandante sólo podrá interponerse la demanda ante los tribunales del Estado miembro del
domicilio del consumidor (art. 18.2 RB I-bis)
Empresario y consumidor pueden acudir a los tribunales de los Estados miembros expresamente
pactados entre ellos, sólo si tales pactos son (requisitos):

● Posteriores al nacimiento del litigio.

● Y si permiten, además, al consumidor formular demandas ante tribunales distintos de los


indicados en el Reglamento o que, habiéndose celebrado entre un consumidor y su cocontratante,
domiciliados o con residencia habitual en el mismo Estado miembro en el momento de la
celebración del contrato, atribuyeren competencia a los tribunales de dicho Estado miembro, a no
ser que la Ley de éste prohibiere tales acuerdos.

La sumisión tácita en favor de los tribunales de un Estado miembro del Reglamento Bruselas l-bis
es plenamente operativa en la contratación con consumidores.

En estos contratos, si el demandado es el consumidor, el órgano jurisdiccional se asegurará, antes


de asumir la competencia por sumisión tácita, de que se ha informado al demandado de su
derecho a impugnar la competencia del órgano jurisdiccional y de las consecuencias de
comparecer o no.

2. LEY APLICABLE A LOS CONTRATOS INTERNACIONALES DE CONSUMO. EL ART. 6 DEL


REGLAMENTO ROMA I.

2.1. CONDICIONES DE APLICACIÓN DEL ART. 6 RR-I.

El Art. 6 RR-I tiene por objetivo proteger al consumidor para evitar que el profesional le imponga
una elección de Ley al contratar y para evitar también que estos contratos queden sujetos siempre
al Derecho del país donde está establecido el profesional.

El art. 6 RR-I sólo se aplica si se verifican determinadas "condiciones de aplicación":

● Condiciones "subjetivas": debe tratarse de un "consumidor": persona física que celebra el


contrato para un uso que pueda considerarse ajeno a su actividad comercial o profesional (art. 6.1
RR-1).

● Condiciones "espaciales":

○ El profesional debe ejercer sus actividades comerciales o profesionales en el país donde el


consumidor tenga su residencia habitual, o que, por cualquier medio dirija estas actividades a ese
país o a distintos países, incluido ese país. El RR-I sólo protege al "consumidor pasivo".

○ El contrato debe estar comprendido en el ámbito de dichas actividades profesionales o


comerciales que desarrolla el profesional.

Ciertos contratos celebrados por consumidores están excluidos del art. 6 RR-1 y se rigen por la Ley
designada por los arts. 3 y 4 RR-I. Son contratos excluidos del art. 6 RR-1:

● Contratos de prestación de servicios, cuando los servicios deban prestarse al consumidor,


exclusivamente, en un país distinto de aquél en que el consumidor tenga su residencia habitual
(art. 6.4.a RR-I). Se trata de los contratos relativos a cursos y aprendizaje de idiomas en el
extranjero, contratos de hostelería y hospedaje, etc.
● Contratos de transporte que no sean "package tours" (art. 6.4.b RR-1).

● Contratos sobre inmuebles (art. 6.4.c RR-I).

● Contratos sobre adquisición de valores negociables (art. 6.4.d RR-1).

● Contratos celebrados en sistemas multilaterales de compra y de venta sobre instrumentos


financieros (art. 6.4.e RR-I).

La Ley que rige los contratos de transfronterizos de consumo (art. 6 RR-1):

1. La Ley elegida por los contratantes siempre que dicha elección no comporte, “para el
consumidor, la pérdida de la protección que le proporcionen aquellas disposiciones que no
puedan excluirse mediante acuerdo en virtud de la ley".

Esta previsión evita que el profesional imponga al consumidor elección de Ley que le puede
perjudicar.

2. En defecto de elección de Ley, se aplica la Ley del país de la residencia habitual del consumidor.

El profesional tiene el deber de informarse sobre la Ley del país de la residencia habitual del
consumidor y debe litigar con arreglo a dicha Ley.

Ley aplicable a los contratos celebrados por "consumidores activos"

Los consumidores activos son aquellos que se desplazan, para consumir, al país del profesional o
toman la iniciativa de contratar con el profesional. No disponen de ninguna protección específica
en el Reglamento Roma I. La Ley aplicable a los contratos celebrados por consumidores activos es:

a) La Ley elegida por las partes (art. 3 RR-1) y en su defecto,

b) La Ley del país de la sede del empresario (arts. 4 RR-I y art. 6.3 RR-1).

LECCIÓN 10. DERECHOS REALES.

1. LOS DERECHOS REALES EN EL COMERCIO INTERNACIONAL. ASPECTOS GENERALES.

Los bienes físicos cambian de país de situación con extrema facilidad y rapidez.

El número de transacciones internacionales sobre los bienes es muy elevado. En la UE, este
fenómeno es todavía más acusado. Ello se debe a la "libre circulación de mercancías" en la UE
(arts. 28-29 TFUE), que potencia la transferencia internacional de bienes muebles y la libre
circulación de capitales (arts. 63-66 TFUE).

Ante estas circunstancias la respuesta del DIPr:

a) Asignar con máxima claridad los derechos reales a sus titulares mediante NDC muy precisas que
generan costes conflictuales reducidos;

b) Garantizar la función ordenadora que desarrolla el Estado sobre los derechos reales.

2. COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL Y DERECHOS REALES (IMPORTANTE).

2.1. COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL Y DERECHOS REALES SOBRE INMUEBLES


2.1.1. El art. 24.1 Reglamento Bruselas I-bis

Son competentes, con carácter exclusivo, los tribunales del Estado miembro donde se encuentra
sito el inmueble en litigios sobre derechos reales inmobiliarios.

La CJI de los tribunales españoles relativos a derechos reales sobre inmuebles sitos en España se
rige, exclusivamente, por el art. 24.1 RB I-bis. El art. 22 LOPJ es inaplicable.

El art. 24.1 RB I-bis sólo determina la CJI. El Derecho procesal de cada Estado concreta cuál es el
concreto órgano jurisdiccional territorialmente competente.

Los derechos reales son aquéllos que gravan un bien corporal y surten sus efectos con "respecto a
todos" (erga omnes), mientras que los derechos personales sobre los bienes únicamente pueden
invocarse contra el deudor.

No se otorga ejecución, ni reconocimiento ni exequatur en España a las resoluciones de tribunales


extranjeros en materia de derechos reales sobre bienes inmuebles sitos en España, ya sean
dictadas por tribunales de Estados miembros en el Reglamento Bruselas l-bis o por tribunales de
terceros Estados.

Tampoco se otorga ejecución ni reconocimiento a las resoluciones de tribunales de Estados


miembros que fallan sobre derechos reales relativos a inmuebles sitos en el territorio de otros
Estados miembros.

El art. 24.1 RB I-bis comprende exclusivamente las acciones reales relativas a bienes inmuebles y
ciertos supuestos de arrendamientos de inmuebles. Sólo están incluidas en el precepto las
acciones que se dirigen a los siguientes objetivos:

1. Determinar la existencia, extensión, consistencia, propiedad o posesión de un bien inmueble a


la existencia de otros derechos reales sobre dichos bienes. Incluida también la acción declarativa
del dominio sobre bien inmueble sito en España. De igual modo, está incluida en este foro la
acción de división de la cosa común (actio communi dividundo).

2. Garantizar a los titulares de esos derechos la protección de las facultades vinculadas a sus
títulos.

2.1.2. Acciones reales sobre bienes inmuebles sitos en otros Estados.

Si un litigio versa, a titulo principal, sobre un derecho real que recae sobre un inmueble sito en el
territorio de un Estado miembro del Reglamento Bruselas 1-bis o parte en el Convenio de Lugano
II, el tribunal español se declarará de oficio incompetente.

Si el litigio surge por el ejercicio de una acción real sobre un inmueble situado en un "tercer
Estado", no miembro del RB l-bis ni parte en el Convenio de Bruselas o Lugano, entiende el TJUE
que los tribunales de un Estado miembro deben conocer del asunto si concurre, según el RB l-bis,
algún foro de competencia judicial, como la sumisión de las partes o el domicilio del demandado
en un Estado miembro.

El TJUE ha indicado que un litigio cuyo objeto es un derecho real que recae sobre un inmueble
situado, de hecho, en un territorio que no está bajo la soberanía de un Estado miembro, puede ser
decidido por un tribunal de otro Estado. La sentencia dictada circula libremente por toda la UE,
pues no infringe ninguna competencia exclusiva de ningún Estado miembro.

2.2. COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL Y DERECHOS REALES SOBRE BIENES MUEBLES.

El Reglamento Bruselas I bis no contiene foros especiales en materia de litigios relativos a


derechos reales sobre bienes muebles. Se aplican los foros generales:

● Domicilio del demandado (art. 4 RB I-bis).

● Sumisión de las partes, bien expresa, bien tácita (arts. 25 y 26 RB l-bis).

● Si los derechos reales sobre bienes muebles se hallan inscritos en un Registro Público, -prenda
sin desplazamiento, hipoteca mobiliaria, reserva de dominio-, los tribunales del Estado donde se
halla el Registro son competentes, de modo exclusivo, pero sólo para conocer de los litigios sobre
la validez de las inscripciones en tales Registros.

En los casos no regulados por el Reglamento Bruselas l-bis, los tribunales españoles podrán
conocer de los litigios derivados de acciones reales sobre bienes muebles si los bienes muebles se
hallan en territorio español al tiempo de la interposición de la demanda (art. 22 quinquies f) LOPJ).

2.3. COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL Y CONTRATOS DE ARRENDAMIENTOS DE BIENES


INMUEBLES.

La CJI en materia de contratos de arrendamientos de inmuebles corresponde, exclusivamente, a


los tribunales del Estado miembro en el que se halla sito el inmueble (art. 24.1 RB I-bis).

En ciertos casos de arrendamientos (normalmente arrendamientos de corta duración), son


competentes con carácter exclusivo no sólo los tribunales del Estado miembro de situación del
inmueble, sino que también son competentes, y también con carácter exclusivo, los tribunales del
Estado miembro donde estuviere domiciliado el demandado (art. 24.1 in fine RB 1-bis). Se trata de
una competencia exclusiva y alternativa a la vez.

Para que pueda operar la competencia exclusiva-alternativa en materia de arrendamientos de


inmuebles, se exige la concurrencia de estas circunstancias:

1. El arrendatario debe ser una persona física. El arrendador y/o el propietario puede ser persona
física o jurídica;

2. El propietario y el arrendatario deben tener su domicilio en el mismo Estado miembro;

3. El arrendamiento debe estar destinado a un "uso particular":

4. El contrato no puede tener una duración superior a 6 meses consecutivos;

5. Debe tratarse de contratos de arrendamiento de "bienes inmuebles".

3. LEY APLICABLE A LOS DERECHOS REALES

3.1. LA REGLA GENERAL. LEX REI SITAE


El texto del art. 10.1 CC indica: "La posesión, la propiedad y los demás derechos sobre bienes
inmuebles, así como su publicidad, se regirán por la ley del lugar donde se hallen. La misma ley
será aplicable a los bienes muebles".

El art. 10.1 CC recoge la regla Lex Rei Sitae los derechos reales sobre los bienes, tanto muebles
como inmuebles, quedan sometidos, con carácter general, a la ley del país en cuyo territorio tales
bienes se hallan situados.

El Derecho europeo no contiene reglas para determinar la Ley aplicable a los derechos reales y a
su publicidad.

El art. 10.1 CC señala la Ley aplicable a los bienes considerados individualmente.

El art. 10.1 CC no señala la Ley reguladora de los derechos reales sobre bienes integrados en
"patrimonios específicos" o en "conjuntos de bienes" (= herencias, bienes matrimoniales, bienes
de una sociedad).

Justificación de la regla "Lex Rei Sitae". Esta regla permite identificar fácilmente la "Ley aplicable al
bien". Es una regla acogida en la mayoría de los sistemas estatales de DIPr. del mundo y permite la
aplicación efectiva de la Ley de un Estado sobre los bienes situados en su territorio (= efecto útil de
la regla Lex Rei Sitae)

Un "bien" es "todo aquello susceptible de apropiación patrimonial".

El art. 10.1 CC no se aplica a casos de derechos reales sobre bienes que cuentan con una
regulación específica de DiPr. (= derechos reales sobre medios de transporte (art. 10.2 CC), títulos
valores (art. 10.3 CC) y propiedades incorporales (art. 10.4 CC).

3.2. LEY APLICABLE A LOS BIENES Y CONFLICTO MÓVIL

Es preciso especificar la Ley estatal aplicable a los derechos reales relativos a bienes que cambian
de "país de situación". En principio, 2 alternativas son posibles: la Ley del país de la "primera
situación" de los bienes o la Ley del país de su "nueva situación".

La solución implícita en el art. 10.1 CC: división de actos en el tiempo. El momento jurídicamente
relevante es el momento en el que se verifica el acto de presunta trascendencia real. En
consecuencia, es aplicable al derecho real discutido, la Ley del país donde se encuentra el bien en
el momento en el que acontece dicho acto: ocupación, transmisión de la propiedad por contrato,
constitución de hipoteca, etc.

Mientras el bien se halla en un país, todos los actos que afectan a su propiedad y demás derechos
reales se rigen por la Ley de dicho país. Cuando el bien pasa a otro país, la Ley de ese segundo país
es la Ley aplicable a partir de tal momento.

3.3. BIENES EN SITUACIÓN ESPECIAL

3.3.1. Bienes en tránsito

Los bienes en tránsito se rigen por la Ley del lugar de su situación (art. 10.1 CC). El precepto crea
una ficción jurídica en cuya virtud estos bienes en tránsito se considerarán situados:
● En el lugar de su destino, si remitente y destinatario han convenido, expresa o tácitamente.

● En defecto del anterior pacto, se consideran situados en el lugar de su expedición.

3.3.2. Buques aeronaves y medios de transporte por ferrocarril

Los buques, aeronaves y medios de transporte por ferrocarril, así como los derechos reales sobre
ellos constituidos se rigen por la Ley del país del abanderamiento, matricula o registro del buque o
aeronave. Es la "Ley del pabellón".

3.3.3. Medios de transporte por carretera.

Los derechos reales sobre los medios de transporte por carretera, -tales como automóviles,
motocicletas, bicicletas, etc., se rigen por la Ley del país donde se hallan tales medios de
transporte.

3.3.4. Otros bienes en situación particular

Son inmuebles fronterizos las propiedades inmuebles situadas en territorios sometidos a distintas
soberanías estatales. Varias soluciones en relación con estos bienes:

1. Tesis tradicional: Lex Rei Sitae radical. Aplicación radical y literal de la regla Lex Rei Sitae. De tal
modo, la "parte del inmueble" situada en cada Estado se sujetará a la Ley de dicho Estado. Pero
esta solución es poco satisfactoria, pues conduce a tratar al inmueble fronterizo como si fueran
"dos inmuebles", dos propiedades distintas, sometidas a dos Leyes nacionales diferentes.

2. Tesis moderna: Ley única. Inspirada en la STJCE 6 julio 1988, 158/87, Scherrens.

Debe aplicarse, exclusivamente, la Ley del Estado donde se halla la "parte más relevante" o "parte
principal" del inmueble (accesorium sequitur principale).

En el supuesto en que no exista una "parte más relevante" del inmueble contiguo, no queda más
alternativa que la "solución tradicional": la parte del inmueble situada en cada Estado se regulará
por la Ley de dicho Estado

3. Servidumbres partidas. En el caso de servidumbres entre predios situados en Estados


diferentes, debe aplicarse la Ley del país en cuyo territorio se encuentra el predio sirviente.

Página 337. Responsabilidad por daños (aquiliana). Categoría residual (lo que no es contractual es
extracontractual). Se incluye daños a terceros.

- CJI y Ley Aplicable.

En materia de CJI, Reglamento Bruselas II Bis. (Foro especial por razón materia (donde se produce
o pueda producirse el hecho dañoso)). Siempre que la responsabilidad surja de la ley, no del
contrato.

Acciones artículo 72 (no pregunta). Página 340.

La identificación de Estado donde se produce el daño según DIPúblico (no pregunta). Página 341.
Cuando el hecho causal y el daño no se producen en el mismo Estado. El TJUE elaboró la tesis de la
ubicuidad. El hecho dañoso se producirá en cualquiera de los Estados, donde se haya producido el
hecho causal o donde se haya producido el daño. El actor puede elegir el Estado.

Puede solicitarse daños y perjuicios para todos los que hayan afectado en caso en que se demande
en el Estado donde produce el hecho causal. Si se presenta en el Estado donde se produce el daño
los daños y perjuicios se limitarán a lo que se haya producido en ese Estado.

Ilícitos a distancia. Lugar del daño: donde se verifica el daño

Productos. Hecho causal: Donde se produce el producto Daño: Donde llega el producto y daña

Prensa escrita. Hecho causal: Donde se escribe el periódico Daño: Donde la víctima conoce

Daños plurilocalizados. En varios Estados. Ilícitos a distancia.

Daños indirectos y víctima indirecta. Consecuencia del daño directo a una víctima directa. La
víctima indirecta no puede emplear el foro por razón de la materia de donde se produce el daño
indirecto. Tiene que emplear el foro que dispone la víctima directa, donde se produce el daño
directo.

Artículo 22 LOPJ cuando el Reglamento no es aplicable (demandado no domiciliado en la UE y no


sumisión). España tiene competencia si el hecho daño se produce en España. El hecho dañoso es
tanto el hecho causal como el daño. Si no se produce en España no hay competencia.

- Ley aplicable a las obligaciones contractuales. Reglamento Roma II. Conceptos interpretables en
clave europea.

Ámbito de aplicación espacial: Tribunales UE salvo Dinamarca

Ámbito de aplicación temporal: Hechos generadores del año a partir del 11 febrero 2009.

Ámbito de aplicación personal: Erga omnes

Ámbito de aplicación material: Civil o Mercantil Internacional.

Materias excluidas (pág. 355): Materia fiscal, administrativo, actos del Estado (Derecho Público),
Derecho de familia, Derecho Societario, Daños nucleares, daños de personalidad y difamación,
pruebas y procesos…

Puntos de conexión de las obligaciones contractuales:

1. Ley del Estado elegida por las partes. Pueden elegir cualquier ley (Elección anterior a que
se produzca el hecho generador del daño (sólo también posterior si ambas partes son
mercantiles). No se admite la elección de ley por infracción de derecho de competencia y
de propiedad intelectual industrial.

2. En defecto de ley elegida, donde tengan residencia habitual común en el momento en el


que se produce el daño.
3. Lugar donde se produce el daño
Daño indirecto y víctima indirecta. La ley del lugar donde se produce el daño directo por el
cual recibe el daño indirecto.

Vulneración de la personalidad. Lugar donde se produce el daño.

TEMA 9. SOCIEDADES

Sociedad de capital. Tienen mucho poder.

-CJI

1. Litigios intrasocietarios. Comp. Exclusiva en los tribunales del Estado donde la sociedad tiene su
domicilio. No se aplica el artículo 63.

2. Sociedad demandada. No hay foro exclusivo, se aplica el foro de sumisión y domicilio del
demandado. Litigios relativos a la explotación de la sucursal (domicilio del demandado o lugar
donde tiene su sucursal) (si es una filial no)

-Ley aplicable

Cada Estado tiene su regulación para determinar que sociedades son nacionales.

Principio de mutuo reconocimiento. Art.54 TFUE. Libertad de establecimiento de la sociedad si


tiene su domicilio en estado miembro UE.

No pueden operar como barreras al establecimiento de sociedades.

DIPr español sigue la tesis de la CE. Son nacionales españolas las que se hayan constituido
conforme al Derecho español. Art.8 LSC.

Seudo Forem Corporation. Art.9 TRLSC. Las sociedades que tengan su establecimiento principal o
administración central en España están obligadas a nacionalizarse, estableciendo su domicilio en
España y regirse por el derecho español. Sólo para sociedades cuya nacionalidad no sea de Estado
UE.

Ámbito de aplicación de la Ley de la Sociedad. Cuestiones relativas a la vida, relación interna y


cuestiones externas de tratos con 3os. Lex Societatis.

Fusión internacional (no entra)

TEMA. Libre circulación de decisiones en el ámbito patrimonial. Reglamento Bruselas I BIS.

Reglamento regula CJI y la validez de decisiones.

Validez de decisiones. Reconocimiento y ejecución de decisiones civiles y mercantiles. Todos los


Estados incluido Dinamarca.

Objetivo: Dotar de seguridad al comercio internacional dentro de la UE, que sea posible ejecutar
sentencias en tribunales de otros estados miembros.
Las sentencias dictadas en estados miembros no son extranjeras, son como las sentencias del país,
reforzando la tutela judicial efectiva.

Impera el principio de confianza extrema entre autoridades judiciales, pero la eficacia no es


automática, hay que superar un control de legalidad.

El Reglamento Bruselas I Bis en relación con el Convenio de Lugano II (cuando se insta el exequatur
en Islandia, Noruega o Suiza).

Cuando se insta el reconocimiento de la resolución judicial por el tribunal del Estado requirente al
tribunal del Estado requerido, este comprobará que no concurre causa de denegación de
reconocimiento a instancia de parte.

- Presupuestos reconocimiento:

1. Resolución judicial. Decisión dictada por tribunal UE cualquiera sea su forma (auto, providencia)
y acto del LAJ por el que liquida las costas. Cubre las decisiones dictadas sobre el fondo del asunto.
Tiene que haber procedimiento contradictorio.

2. Decisión dictada dentro del ámbito de aplicación material del reglamento. Civil y Mercantil.

3. Dictada por autoridad judicial de estado miembro de la UE. De oficio.

-Mecanismos para obtener reconocimiento. El reconocimiento es la declaración del tribunal


requerido por el que una sentencia dictada en un tribunal de otros estado miembro puede dar los
efectos típicos de una sentencia (cosa juzgada y tipicidad).

1. Reconocimiento incidental. Para hacer valer una sentencia que procede de estado UE no es
necesario que esa sentencia tenga reconocimiento, puede hacerlo valer directamente. El tribunal
abre incidente de especial pronunciamiento para decidirlo, oyéndose a las partes. No surte efectos
Erga Omnes, la eficacia solo en el procedimiento que se hace valer. La sentencia produce los
mismos efectos que del Estado requirente. Requisitos: Copia auténtica de la resolución y
certificado. Causas de rechazo: A instancia de Parte:

a. La parte demandada alega que la sentencia vulnera el orden público internacional.

b. La sentencia del Estado origen ha sido dictada en rebeldía involuntaria del demandado por no
notificársele la demanda o si pero sin plazo suficiente para defenderse efectivamente. El declarado
rebelde si lo ha podido hacer ha agotado los recursos en el Estado de origen. Si el estado
requirente no ha oído por rebeldía forzosa o la sentencia no dictada motivadamente. Vulneración
de derechos de defensa sancionada por el Estado origen (vulneración no relativa a notificación).

c. Inconciliable la sentencia con otra ya existente en el Estado de destino (sea anterior o posterior).

d. Existencia de otra sentencia inconciliable que no sea el estado de destino si no del estado origen
y sea anterior, que cumpla los requisitos para ser reconocida en el estado de destino.

e. Vulneración por tribunal sentenciador de las normas de CJI por materia de contratación por
parte débil.

f. Vulneración por tribunal sentenciador de normas de CJI de materias exclusivas.


El tribunal requerido no puede comprobar el fondo de la sentencia.

Es posible instar reconocimiento de sentencias no firmes. La otra parte puede alegar que está
recurrida o que no es firme.

Interpretación restrictiva de la denegación.

2. Reconocimiento por homologación. Art.36. Acción declarativa de reconocimiento erga omnes,


universal, se puede hacer valer en cualquier procedimiento sin que haya que instar
reconocimiento incidental. A instancia de parte.

3. No reconocimiento por homologación. Para que un tribunal declare que la sentencia adolece de
algún defecto.

No es necesario el exequatur, se puede presentar a ejecución directamente.

El tribunal al que se insta la ejecución comprobará los presupuestos que concurran la ejecución
(mismos que para el reconocimiento, tengan pronunciamientos ejecutivos y fuerza ejecutiva en
Estado de origen).

Cuando se insta la ejecución de sentencia de tribunal de otro estado. Las causas de la denegación
de la ejecución son acumulativas las de la UE con las causas nacionales de la LEC.

Se precisa que la sentencia sea dictada de tribunal con foro para conocer y que la sentencias e
haya hecho en procedimiento contradictorio, con intervención de la parte demandada o medidas
cautelares notificadas antes de instar el reconocimiento.

El tribunal competente en España (no estudiar)

TEMA. DERECHOS DE LA PERSONA FÍSICA (Pág 431)

Estatuto personal. Conjuntos de cuestiones jurídicas de la persona física. Reguladas por la ley
personal. En DIPr de España es la ley nacional, que determina el estatuto de la persona física. El
artículo 9.1 CC dice eso.

El DIPr español sigue el sistema del estatuto italiano en contraposición al francés. La ley rige la
capacidad y el estado civil, y deberes y derechos de familia por causa de muerte (esto último no lo
regula el francés). En la práctica en España se sigue el sistema francés. (NO PREGUNTA)

Cada Estado puede atribuir la nacionalidad a quien considere conveniente. La legislación estatal
rige al sujeto. 9.9 CC: En caso de doble nacionalidad previsto en los TTII suscritos en España con
Sudamérica, según convenios (nacionalidad de lugar de residencia o nacionalidad adquirida
posteriormente (Colombia, Argentina…)

Supuestos de doble nacionalidad sin convenio. Portugal, Andorra… La nacionalidad del lugar de
residencia del sujeto. Si es en un 3º, la última que haya adquirido.

Si hay nacionalidad española prevalece la ley española.


Apatricidad. Ley personal donde tenga su residencia habitual. (No pregunta)

Conflicto móvil. Se congela en el tiempo el punto de conexión. Se ha de tener la nacionalidad con


la relación jurídica.

9.1 CC: Prevención del cambio móvil. El cambio de nacionalidad no altera la capacidad del sujeto.
Ej: Si en un país con 16 es mayor de edad y cambia a otro país donde es edad mayor 18.

Capacidad jurídica y obrar. Aptitud para ser sujeto pasivo/activo d2 relaciones jurídicos y para
hacer actos de relación jurídica.

CJI de personas desaparecidas. Tribunales españoles competentes si el desaparecido era nacional


o última residencia. Bienes situados en España. Relación con el desaparecido en España y no hay
foro en 3º.

Ley aplicable desaparecido. Ley de la nacionalidad sujeto desaparecido. (CC…)

Mayor y menor edad. La cuestión se rige por ley personal, el de su nacionalidad.

Sexo de la persona (no pregunta)

Pág. 446. Incapacitación menores de edad. Jueces competentes si el sujeto tiene residencia
habitual en España. Ley aplicable la de su nacionalidad. Si ya viene incapacitado, si tiene residencia
habitual en España y en la ley donde tenga su residencia habitual. Aplicable medidas cautelares
según ley española.

Nombre de la persona física. Convenio de Múnich. 5/09/1980. El nombre y apellidos según su ley
nacional. Si cambia la nacionalidad, según la ley de la nueva nacionalidad. 2 meses de plazo para
conservar apellidos anteriores.

La ley del Convenio de Múnich rige nombre y apellidos, la lengua del nombre, nombre admitidos e
inadmitidos y alteración orden de apellidos.

Cuando un sujeto reside en un Estado UE y cambia de Estado, puede cambiar la legislación


reguladora de nombres y apellidos. Principio de libertad de circulación 9.1 TFUE. Tiene derecho a
nombre y apellidos únicos e invariable.

El DIPr europeo sigue el mutuo reconocimiento. Cuanto las autoridades de un Tribunal de UE


impongan un nombre y apellido, los demás tribunales están obligados a respetarlo.

Límite Orden público internacional de un país si es necesario variar nombre y apellidos (en Austria
e Italia está prohibido nombres referentes a casas nobiliarias). (pág. 453)

TEMA 6. LA PERSONA FISICA

I. La ley nacional como ley rectora de la persona física

1. La ley nacional. Criterio general en nuestro ordenamiento

Según lo dispuesto en el articulo 9.1 CC, la ley que regiría el estatuto personal de una persona
física (todas aquellas materias vinculadas con la misma), sería la ley determinada por su
nacionalidad, y dicha ley sería la que regiría su capacidad y estado civil, los derechos y deberes de
familia y la sucesión por causa de muerte (aunque, como veremos, en la actualidad los dos últimos
ámbitos quedan fuera del ámbito de aplicación del artículo 9.1, porque están regulados por otras
normas de conflicto específicas contenidas en los Instrumentos Internacionales suscritos y
aplicables en España). Por tanto, la ley aplicable a la capacidad y estado civil de una persona es su
ley personal, que se determinaría por la ley de la nacionalidad del sujeto afectado.

Sabemos que la calificación de los puntos de conexión empleados por nuestras NDC se realizará
conforme a las categorías jurídicas internas, propias de nuestro ordenamiento jurídico. No
obstante, el punto de conexión de la ley nacional ser precisará conforme a lo establecido por la ley
del Estado al que el sujeto dice pertenecer, y esto se debe a que las normas que regulan la
atribución de la nacionalidad poseen carácter unilateral (cada Estado determina los supuestos en
los que considera que una persona física puede ser considerada nacional suyo).

Como podemos observar, la ley nacional como ley rectora del estatuto personal de una persona
física constituye el principio general que se desprende del articulo 9.1 CC, conformándose como
un principio de reglamentación para las materias relativas también al Derecho de familia y de
sucesiones (no obstante, hemos de mencionar que, en la actualidad, los distintos ordenamientos e

Instrumentos Internacionales reguladores de diversos aspectos del Estatuto personal optan por
reemplazar la conexión nacionalidad por la de la residencia habitual, porque permite aplicarle al
sujeto afectado la ley del Estado donde vive – se le aplicaría una ley que es posible que la conozca
con más facilidad).

2. La aplicación del punto de conexión de la ley nacional en los casos de plurinacionalidad

El principal problema que puede surgir cuando aplicamos NDC que emplean como punto de
conexión la nacionalidad consiste en determinar la Ley aplicable cuando el sujeto afectado
ostentara diversas nacionalidades. Estamos ante un caso de plurinacionalidad cuando diferentes
Estados, según sus respectivos criterios atributivos de la misma, consideran a un mismo sujeto
como nacional.

En nuestro ordenamiento interno, es el articulo 9.9 CC el que nos proporciona una solución a este
problema, ofreciéndonos los criterios para determinar la ley aplicable a una relación jurídica en
caso de plurinacionalidad. Pero para entender lo dispuesto en dicho artículo, es necesario que
distingamos previamente entre los supuestos de plurinacionalidad previstos y no previstos en
nuestro ordenamiento.

2.1. Supuestos de plurinacionalidad no previstos por nuestro ordenamiento

Son aquellos supuestos de plurinacionalidad no regulados en nuestras leyes ni en los Instrumentos


Internacionales suscritos por España y que se refieren a la doble nacionalidad. Conforman las
llamadas situaciones patológicas de nacionalidad (son situaciones no deseadas, que no han sido
generadas por el sujeto involucrado y cuya existencia se debe a la unilateralidad de la
reglamentación de los Estados en materia de nacionalidad). De acuerdo con lo dispuesto en el
apartado segundo del artículo 9.9 CC, cuando el sujeto tuviera varias nacionalidades, y una de ellas
fuera la española, prevalecerá la nacionalidad española (es una solución que no atiende a criterios
de efectividad, y puede conducir a que se aplique la ley española en casos en los que apenas existe
la vinculación con el ordenamiento interno). En caso de que tuviera varias nacionalidades, y
ninguna fuera la española, el articulo remite a la solución dispuesta en el artículo 9.10 para los
sujetos apátridas, tras cuyo análisis deducimos que la ley personal es la del lugar de su residencia
habitual

2.2. Supuestos de plurinacionalidad previstos o permitidos en la ley española

Los supuestos de plurinacionalidad permitidos se pueden producir bien por vía unilateral (la
situación de doble nacionalidad la permite la legislación de uno solo de los Estados de los que el
sujeto es nacional – doble nacionalidad automática), bien por vía convencional (hay un acuerdo
entre Estados para permitir que sus respectivos nacionales tengan, además, la nacionalidad del
otro Estado contratante – doble nacionalidad convencional)

a) Doble nacionalidad automática

La menciona el artículo 11.3 CE, cuando prevé el reconocimiento respecto de los países
iberoamericanos o de los que hayan tenido o tengan particular vinculación con España, y reconoce
la posibilidad de adquirir la nacionalidad de tales Estados sin perder por ello la nacionalidad
española.

No tenemos un precepto que se refiera a los supuestos de doble nacionalidad automática, por lo
que, para poder determinar en estos casos la ley aplicable, tendríamos que aplicar la norma
prevista para la doble nacionalidad convencional, al ser la única norma interna que regula el caso
de la doble nacionalidad permitida, aun cuando este precepto se refiriera al d.n. convencional.
Aplicándola, deducimos que la ley personal en los casos de d.n.a. sería la ley coincidente con la
última residencia habitual del sujeto (de entre los países de los que es nacional); en caso de que no
residiera en ninguno de los Estados de los que es nacional, sería la última que hubiera adquirido
(la “nacionalidad efectiva” coincidiría con la del Estado en que esté más integrado).

b) Doble nacionalidad convencional

El mismo 11.3 CE reconoce al Estado la posibilidad de concertar tratados de doble nacionalidad


con los países iberoamericanos o con aquellos que hayan tenido o tengan una particular
vinculación con España. Tales convenios no establecen una vía privilegiada para adquirir la
nacionalidad del otro país, sino que permiten al sujeto que adquiere la nacionalidad del otro
Estado parte, la posibilidad de mantener la que antes tenía. Establece que, para adquirir la
nacionalidad del otro Estado no es necesario renunciar a la del primero. La aplicación de tales
convenios es facultativa (será el sujeto el que decida si quiere acogerse a los mismos o no).

Tales convenios también precisan la nacionalidad operativa o efectiva de los sujetos que la
hubieran adquirido por la vía del convenio, partiendo de dos supuestos:

a) Si el sujeto tiene su domicilio en uno de los Estados contratantes de los que es nacional. En tales
casos, su nacionalidad efectiva coincidiría con la del Estado parte en el que tiene su domicilio real
(convenios con Chile, Perú, Nicaragua, Guatemala, Bolivia, etc.), o puede considerarse como tal la
adquirida posteriormente (convenios con Paraguay, Ecuador, Republica Dominicana, etc.); estos
últimos convenios otorgan la nueva nacionalidad si el sujeto traslada su domicilio al nuevo Estado.

b) Si el sujeto tiene su domicilio en un tercer Estado – en estos casos, algunos convenios hacen
prevalecer la nacionalidad correspondiente con el ultimo domicilio que el sujeto hubiera tenido en
uno de los Estados parte (Chile, Nicaragua, Argentina, etc.), otros establecen que la nacionalidad
efectiva sería la adquirida en último lugar (Ecuador, Republica Dominicana), y finalmente los hay
que no establecen nada al respecto (Paraguay, Costa Rica), por lo que tendríamos que acudir a lo
dispuesto en el 9.9, según el cual en España se considerará como nacionalidad efectiva la
coincidente con el país de su última residencia habitual (en su defecto, la última adquirida).

A modo de conclusión, también debemos referirnos al supuesto de los apátridas y los refugiados.

Los apátridas son aquellos sujetos que no tienen otorgada ninguna nacionalidad (ningún Estado
los reconoce como nacionales suyos), por lo que para determinar su ley personal cuando nuestras
NDC emplean el p.d.c nacionalidad, nos atendremos a lo dispuesto en la Convención de Nueva
York de 28 de septiembre de 1954, sobre el Estatuto de los apátridas. Su artículo 12.1 dispone que
el estatuto personal de todo apátrida se rige por la ley del país de su domicilio, y si no tuviera un
domicilio fijo, la ley del país de su residencia.

En el caso de los refugiados, al no poder aplicar lo dispuesto en la Convención de Ginebra de 1951,


sobre el Estatuto de los refugiados, porque España formuló una reserva al artículo 12.1 de la
Convención que se encarga de determinar la ley personal aplicable a los mismos, tendremos que
acudir al Derecho interno, el que nos ofrece dos vías de solución: aplicar el 9.1 y considerar que la
ley personal del refugiado será su ley nacional (posición defendida por la DGRN), o aplicar el 9.10
CC y considerar como ley personal la del lugar de residencia habitual del refugiado.

II. Capacidad de la persona física. Incapacitación

1. La ley nacional como rectora de la capacidad

El articulo 9.1 CC dispone que la ley del país del que el sujeto es nacional es la aplicable para
determinar la capacidad del mismo, tanto jurídica como de obrar. La capacidad jurídica se definiría
como la aptitud para ser titular de derechos y obligaciones, y la ley nacional determina el
momento y las condiciones en que la misma se adquiere, y los supuestos en los que deja de
tenerse. Por otra parte, la capacidad de obrar se definiría como la aptitud para realizar
eficazmente actos jurídicos, por lo que, a diferencia de la capacidad jurídica, la de obrar admite
variaciones (hay casos en los que es posible que no se tenga, o se tenga de forma parcial). El
ordenamiento jurídico interno considera que la ley nacional del sujeto es la que se aplicaría para
determinar su capacidad de obrar, y si la misma fuera completa o no, aunque pueden haber
excepciones a esta regla general (la más relevante es la conocida como la teoría del interés
nacional, y se da cuando un extranjero realiza en otro país un negocio jurídico y posteriormente se
constata que, según su ley nacional, es incapaz para realizarlo; en esta situación, el correctivo del
interés nacional implica que el Estado extranjero en el que el sujeto realizó el negocio lo
considerará capaz, siempre que lo fuera con arreglo a sus normas propias de capacidad – es decir,
se sustituye la ley nacional de dicho sujeto, que es la que regularía con carácter general su
capacidad, por la del Estado en el que se celebró el negocio jurídico, pero sólo a efectos de la
capacidad contractual de dicho sujeto y para ese negocio concreto, todo ello con la finalidad de
proteger la buena fe contractual y el tráfico jurídico comercial del foro).

Cada Estado tiene su propia reglamentación de la capacidad de obrar, y no siempre la misma


respeta los principios del orden público internacional. Por tanto, el mismo operará y se podrá
exceptuar la aplicación de la misma cuando presentara una manifiesta contrariedad con los
principios fundamentales del o.p.i.

Por otra parte, la capacidad de obrar del sujeto viene marcada por la mayoría de edad, por lo que
la misma se determinará de acuerdo con la Ley nacional del sujeto (ésta es la que determina si es o
no mayor de edad). Hay supuestos en los que se puede plantear un problema de conflicto móvil,
cuando el sujeto cambie de nacionalidad (cuando, por ejemplo, su ley nacional lo considerara
mayor de edad, el sujeto cambiara de nacionalidad y la ley material de su nueva nacionalidad no lo
considerara mayor de edad – se produce una alteración temporal de la circunstancia empleada
como punto de conexión). El articulo 9.1 CC propone como solución a este problema considerar
que el cambio de ley personal no afectará a la mayoría de edad adquirida de conformidad con la
ley personal anterior (no obstante, es una solución con carácter local, porque solamente será
válida en España).

Finalmente, en los supuestos de minoría de edad, también se tiene que considerar la posibilidad
de la emancipación, que también se rige por la ley personal del sujeto, al afectar a su capacidad.

2. Incapacitación y medidas de protección de los incapaces

La incapacitación constituye una limitación a la capacidad de obrar que se realiza mediante una
declaración judicial, basada en la apreciación de un supuesto recogido en la ley como motivador
de la misma. Lo que nos interesa es determinar cuando son competentes los Tribunales españoles
para declararla, y conocer la ley aplicable para establecer la incapacitación.

En primer lugar, con respecto a la CJI, los tribunales españoles, en virtud de lo dispuesto en el
artículo 22 quater b) LOPJ, serán competentes cuando el sujeto tuviera residencia habitual en
España, con independencia de su nacionalidad. En segundo lugar, en lo que se refiere a la ley
aplicable, al no haber una NDC en el sistema interno que se refiera estrictamente a la ley aplicable
a la incapacitación, recurrimos de nuevo al artículo 9.1 CC (en definitiva, la incapacitación afecta a
la capacidad del sujeto) y deducimos que la ley aplicable será la ley de la nacionalidad del sujeto, al
ser la que regula las causas de incapacitación, la extensión y los límites de la misma, etc.

En caso de que un sujeto ha sido declarado incapacitado, lo habitual es que se dicten también
unas medidas de protección del mismo. En este caso, los tribunales españoles serán competentes
para adoptarlas cuando, de nuevo, en virtud de lo dispuesto en el 22 quater b) LOPJ, el sujeto
incapacitado tuviera su residencia habitual en España. A la adopción de medidas de protección
también se refiere el artículo 22 sexies de la LOPJ, que otorga CJI a los tribunales españoles cuando
la persona o el bien sobre el que hayan de adoptarse tales medidas se hallen en territorio español
y deban cumplirse en España, y cuando fueran competentes para conocer del asunto principal en
el que tales medidas se plantearan (cuando las mismas, aunque deban cumplirse fuera de España,
se plantearan en un litigio del cual fueran competentes para conocer los tribunales españoles).

Finalmente, con respecto a la ley aplicable para la adopción de tales medidas, el articulo 9.6 CC,
recientemente reformado por la Ley 26/2015, de 28 de julio, dispone que la ley aplicable a la
protección de las personas mayores de edad se determinará por la ley de su residencia habitual
(en caso de que cambiara de residencia, se aplicará la ley de la nueva residencia, y se podrán
reconocer en España las medidas de protección acordadas en otros Estados). No obstante, si se
tratara de unas medidas provisionales o urgentes de protección, se aplicará la ley española.
III. Derechos de la personalidad. El nombre y apellidos

Uno de los derechos inherentes a la personalidad es el derecho al nombre y apellido/s: toda


persona tiene derecho a adquirir un nombre y no ser privado del mismo. El artículo 7 del Convenio
de Nueva York de 1989 lo reconoce como un derecho fundamental de la persona, que pertenece
esencialmente a su esfera privada y que responde también a una función identificadora del
individuo (hay un interés público en la estabilidad del nombre y apellidos, lo que implica que su
determinación y cambio vendrán establecidos y limitados legalmente. Los problemas de DIPR en
relación con esta materia se suscitan debido a la diversidad de la reglamentación de los distintos
ordenamientos estatales (mientras que, en el Derecho español, por ejemplo, es obligatoria la
imposición de dos apellidos, en la mayoría de los estados europeos las personas sólo ostentan un
apellido – a veces es el paterno, en determinados casos se les permite a las partes optar entre el
paterno y el materno, etc.). Esta diversidad motiva la cuestión esencial del derecho aplicable para
la determinación del nombre y apellidos del sujeto a efectos de la inscripción en el Registro. El
problema reside en que unos sistemas optan por aplicar la ley de la nacionalidad del sujeto,
mientras que otros se decantan por la ley del domicilio o residencia del sujeto.

El ordenamiento jurídico interno dispone que se inscribirán en el Registro civil español los
españoles y los extranjeros que hubieran nacido en territorio español. Por tanto, para determinar
la ley aplicable a la cuestión del nombre y apellidos, recurrimos a lo dispuesto en el Convenio de
Múnich de 5 de septiembre de 1980, al ser un Instrumento Internacional supraestatal que se
aplica con carácter preferente a la legislación interna. Es un instrumento aplicable por los Estados
parte en relación a todos los sujetos, con independencia de su nacionalidad o domicilio, que
dispone en su artículo 1 que el nombre y apellidos de una persona se rigen por su ley nacional,
siempre y cuando no existiera una reserva favorable hecha por los Estados miembros a la Ley de
residencia habitual del interesado (el artículo 6 del Convenio les reconoce a los Estados parte la
posibilidad de aplicar su ley interna si el interesado tuviera su residencia habitual en su territorio;
España no ha hecho uso de esta reserva).

Además, el articulo 4 prevé la posibilidad de inaplicar la Ley a la que el Convenio nos ha remitido
cuando la misma fuera manifiestamente incompatible con el orden público (por ejemplo, las
autoridades públicas internas no aplicarán aquellas leyes nacionales extranjeras que permitieran

nombres ridículos o contrarios a la dignidad de una persona, discriminatorios, peyorativos o que


supusieran una confusión acerca de la identidad sexual del sujeto).

Esto implica que, cuando se realice la inscripción de extranjeros nacidos en España en el RC


interno, se ha de tener en cuenta lo siguiente:

o En primer lugar, el nombre propio podrá ser inscrito con un nombre extranjero, con
independencia de que éste tuviera o no traducción al castellano, siempre y cuando respetara las
limitaciones impuestas por el articulo 51 LRC.

o El apellido del extranjero accedería al RC como correspondiera de acuerdo con el país de su


nacionalidad, y con los caracteres extranjeros correspondientes (si los interesados lo desean,
podrán solicitar su regularización ortográfica al castellano o alguna de las lenguas oficiales, o su
adecuación gráfica al castellano).
El Convenio de Múnich dispone que, en caso de que el sujeto cambiara de nacionalidad, a su
nombre y apellidos se les aplicará la ley de la nueva nacionalidad. El problema surge cuando la
aplicación de la nueva ley implique la necesidad de cambiar su nombre para adaptarlo a la
legislación prevista en el Estado de su nueva nacionalidad, problema que se ha conseguido colmar
mediante el establecimiento de soluciones específicas. En primer lugar, la regla general es que a
los extranjeros que adquirieron la nacionalidad española se les aplicará la ley material española,
con las particularidades que la misma establece (a los hijos se les ha de transmitir el primer
apellido de cada uno de los progenitores, el nombre propio ha de adecuarse a las limitaciones
impuestas por el articulo 54 LRC – aunque, actualmente, se admiten, por ejemplo, los nombres
utilizados de hecho, los diminutivos o variantes familiares o coloquiales, etc.). No obstante, con el
fin de conservar la estabilidad e identificación psicológica y familiar, el articulo 56 LRC dispone
que, si el extranjero adquiere la nacionalidad extranjera, se le permite que conserve los apellidos
originales (para ello, lo tendrá que declarar en el acto de adquisición de la nacionalidad o en los 2
meses siguientes a la adquisición / mayoría de edad), siempre que se respeten determinados
límites: la duplicidad de apellidos (para los extranjeros extracomunitarios que adquieren la
nacionalidad española) impide que los extranjeros se ciñan a la legislación de su anterior
nacionalidad cuando la misma solo atribuyera un único apellido (si así fuera, se procederá a su
duplicación), y el principio de infungibilidad de las líneas paterna y materna (no podrá conservar
los apellidos de su otra nacionalidad cuando suponga instaurar dos apellidos procedentes de una
sola línea de filiación). Lo dispuesto en el artículo 56 no se les aplica a los extranjeros nacionales de
un Estado miembro de la Unión Europea, porque el TJUE dispuso que un sujeto ciudadano de la UE
cuyo nombre ha sido determinado oficialmente en un EM, tendrá derecho a utilizar este nombre
en los demás EEMM, incluso cuando hubiera adquirido otra nacionalidad de otro EM (lo que el
TJUE ha hecho ha sido ampliar el principio del mutuo reconocimiento del nombre / apellidos en el
ámbito comunitario, siempre y cuando el mutuo reconocimiento respete los límites impuestos por
el orden público internacional

En caso de que el extranjero tuviera doble nacionalidad y una de ellas fuera la española, como el
CM no se pronuncia al respecto, se aplicarán los convenios de doble nacionalidad firmados por
España y, en su defecto, los criterios del articulo 9.9 CC, que conducen a que se considere
preferente la española.

La jurisprudencia del TJUE ha afectado de forma directa a la práctica española en materia de


apellidos, lo que motivó importantes pronunciamientos de la DGRN:

Por una parte, destacamos la Instrucción DGRN 23/05/2007, que afecta a los sujetos con doble
nacionalidad comunitaria. El supuesto que nos interesa es el de españoles con otra nacionalidad
de un EM, a los que se les reconoce el derecho a que sus apellidos que constan en un Registro
oficial extranjero o documentación oficial de otro EM, consten de igual modo en el RC interno.
Para ello, lo que tienen que hacer es instar un expediente de cambio de apellidos para adaptarlo a
la ley aplicable en el Estado de su otra nacionalidad

Por otra parte, señalamos la Instrucción DGRN 24/02/2010, que impone la obligación de admitir la
conservación de los apellidos asignados en un EM, ya sea el del nacimiento o residencia habitual
del interesado, aun cuando se trate de nacionales de otro EM. De nuevo, el supuesto que nos
interesa es el de españoles nacidos en otro Estado miembro e inscritos en el Registro de aquel país
con los apellidos establecidos según sus propias normas. La instrucción obliga a los RC internos a
que reconozcan los apellidos de estos españoles según hayan sido inscritos en el Registro oficial
del otro EM, aunque no coincidan con los que hubieran resultado de la aplicación de la ley
española.

A modo de conclusión, debemos referirnos al cambio de nombre, al que se le aplicará lo dispuesto


en el Convenio de Estambul de 4 de septiembre de 1958, que se encarga de regular el cambio de
nombre o de apellidos y cuyos aspectos más importantes son los siguientes: en primer lugar, serán
competentes para ello las autoridades del Estado del que el sujeto es nacional con carácter
exclusivo (si tuviera doble nacionalidad, ambos Estados serán competentes), y, en segundo lugar,
la ley aplicable a dicha acción se determinará de acuerdo a lo establecido en el CM. Si fuera un
sujeto nacional de un Estado no parte del Convenio de Estambul, las autoridades españolas no
tendrán competencia para cambiar su nombre o apellidos; tampoco se reconoce efectos en
España a una resolución procedente de un Estado tercero ajeno al Convenio mediante la que se
cambiara el nombre de los españoles.

Si un sujeto tuviera apellidos diferentes inscritos en Registros Civiles de diferentes Estados, el


Convenio de la Haya de 8 de septiembre de 1982 prevé que se le libere un certificado de
diversidad de apellidos, que le permita probar su identidad; dicho certificado será expedido por las
autoridades implicadas en la identificación de la persona y se realizará de acuerdo con el modelo
uniforme anejo al Convenio.

TEMA. EL MATRIMONIO

El matrimonio tiene 3 sitos fundamentales, 2 necesarios y 1 accesorio.

1. Celebración del matrimonio.

2. Rutina diaria. Obligaciones morales del matrimonio y régimen económico matrimonial si hay.

3. Crisis matrimonial. Disolución del matrimonio, separación, divorcio, nulidad

Celebración del matrimonio

Constitución. Art.32. Celebración en igualdad.

Sistemas matrimonial mundial. Matrimonio civil obligatorio, matrimonio religioso subsidiario…


(NO PREGUNTA).

La promesa de matrimonio no obliga. Puede producir efectos patrimoniales (gastos de boda) (NO
PREGUNTA).

Expediente matrimonial. Todo salvo rito islámico (civil, canónico…)

Uno de los cónyuges ha de tener residencia en España para realizarse el expediente matrimonial.

Ley aplicable para celebrar el matrimonio. No hay ley europea.

- Requisitos:
[Link]. 9.1 CC. Según ley nacional de cada contrayente.

Ley aplicable para impedimentos matrimoniales. Según ley nacional de cada contrayente. Basta
que una de las leyes lo prohíba.

Orden Público internacional por leyes que prohíben matrimonio de diversidad de religión. Se
aplica el derecho que lo permita. Leyes de parentesco cercano o menores de 14 años no se aplica.
No aplicable ley que prohíba matrimonio a alguien mayor de x años en España. Prohibido
matrimonio póstumo. (No pregunta).

Capacidad de divorciado en extranjero. Si el matrimonio está registrado en España, necesario


presentar la sentencia del divorcio del extranjero para que tenga efectos en el registro español.
(NO PREGUNTA)

Matrimonio poligámico. (NO PREGUNTA)

Matrimonio homosexual. (no pregunta)

[Link]. Ley personal de cada contrayente (vicios…). Vicios de consentimiento y vicios


legales, plazos para acciones, oposición de personas al enlace.

Orden Público internacional. Matrimonio concertado dependiente de la voluntad de 3ºs. No se


admiten matrimonios temporales y simulados en España. (NO PREGUNTA)

3. Forma del matrimonio según DIPr español.

a) Matrimonio entre español y extranjero en España. Sólo válido según formas civil y religiosas
previstas en la legislación española.

b) Matrimonio entre español y extranjero fuera de España. Válido según legislación española o
formalidades de la legislación del estado extranjero donde se celebra el matrimonio. Ante cónsul
español según legislación española. Forma canónica: Válido en España aunque no sea válido en el
país de celebración.

c) Matrimonio entre extranjeros en España. Válido si se ajusta a legislación española o extranjera


de cualquiera de los contrayentes. Forma religiosa. Según legislación española forma civil consular,
cumplidas formalidades de ley extranjera.

d) Matrimonio entre extranjeros fuera de España. Ajustado según ley del país de celebración o ley
de alguna de las nacionalidades.

Régimen económico del matrimonio

Los efectos del matrimonio se divisen en efectos personales y patrimoniales.

Efectos personales. 9.2 CC.

Efectos patrimoniales. Reglamento triple (CIJ, Ley aplicable y eficacia extraterritorial de decisiones)
UE 1103/2016.
1.Ámbito de aplicación material. CIJ, Ley aplicable y eficacia extraterritorial de decisiones.
Conjunto de normas que regulaciones relaciones sobre cónyuges y 3ºs afectados por celebración y
disolución del matrimonio.

Excluido: Capacidad, alimentos, pensión de jubilación, registros de bienes inmuebles, efectos de


inscripción. No se aplica efectos sucesorios y validez del matrimonio.

2.Ámbito de aplicación territorial. Mecanismo de cooperación reforzada. Sólo en algunos


Tribunales (no Dinamarca, Rumanía, Polonia, Irlanda…)

3. Ámbito de aplicación temporal. Demandas desde 29 enero 2019 y Ley aplicable a partir del 29
de enero de 2019.

4. Ámbito de aplicación personal. Aplicable siempre.

- Principios que inspiran la regulación. Acumulación de competencias, unidad de ley, voluntad de


las partes, regulación coherente con el derecho de familia de los estados miembros.

1. Acumulación de competencias. Ya que los pleitos suelen acontecer por disolución del
matrimonio, fallecimiento o crisis matrimonial, lo mejor es que en el mismo procedimiento se
ventile todo. El reglamento tiende a que se produzca.

2. Unidad de ley. No se permite la fracción de la ley de matrimonio.

3. Voluntad de las partes. La justicia aumenta de calidad cuando el tribunal aplica su derecho
nacional.

4. Regulación coherente con los conceptos de Derechos de la Familia.

Órgano jurisdiccional. Autoridad judicial. (no pregunta)

- Foros. (pág 486)

1. Por fallecimiento de los cónyuges. Hay que acumular la liquidación del régimen matrimonial
obligatoriamente.

2. Por crisis matrimonial. Acumulación obligatoria salvo que el juez conozca según foro de
domicilio del demandante, siendo necesario acuerdo de las partes.
-Ley aplicable. Ley elegida por los cónyuges entre residencia habitual común, residencia de
cualquiera de ellos o su ley nacional.

Si las partes no eligen ley aplicable, ley del primer Estado donde establezcan su residencia habitual
común. Si no hay, ley del Estado más vinculado con los cónyuges.

En el caso de que la ley aplicable sea la del estado de primera residencia, se puede pasar a la del
último estado con residencia habitual sí: La Residencia habitual común en último estado
manifiestamente duración superior a la del primer estado.

EL ART. 9.2 CC

Determina la Ley aplicable a los efectos personales del matrimonio, así como para precisar la Ley
reguladora del régimen matrimonial de los matrimonios celebrados antes del 29 de enero 2019.

Norma de conflicto multilateral, caracteres del art. 9.2 CC:

1) Unidad de la Ley aplicable a todos los efectos del matrimonio.

2) Puntos de conexión "en cascada" y constitucionalizados: se aplican por orden, unos defecto de
otros sin privilegiar a ningún cónyuge.

4) Eliminación del conflicto móvil: la Ley aplicable a los efectos del matrimonio no cambia nunca
en el tiempo.

Ley aplicable

Primer punto de conexión: Ley nacional común de los cónyuges en el momento de celebración del
matrimonio.

Segundo punto de conexión: Ley personal o de la residencia habitual de cualquiera de los


cónyuges, elegida por ambos cónyuges siempre que dicha elección reúna los siguientes requisitos:
elección realizada por ambos cónyuges en documento auténtico antes de la celebración del
matrimonio.

Tercer punto de conexión: Ley de la residencia habitual común de los cónyuges inmediatamente
posterior a la celebración del matrimonio.

Cuarto punto de conexión: Ley del lugar de celebración del matrimonio.


TEMA. MATRIMONIO Y PAREJAS DE HECHO.

1. LEY APLICABLE A LA FORMACIÓN DEL MATRIMONIO

El Derecho de la UE carece de normas de DIPr. que señalen la Ley aplicable a la formación del
matrimonio. En DIPr. español no existe una "única Ley aplicable" a todos los requisitos del
matrimonio (Lex Matrimonii). Existen normas de conflicto que determinan, de modo separado:

● La Ley aplicable a la capacidad matrimonial (art. 9.1 CC).

● La Ley aplicable al consentimiento matrimonial (art. 9.1 CC).

● La Ley aplicable a la forma de celebración del matrimonio (arts. 49 y 50 CC).

Ley aplicable a la celebración del matrimonio en DIPr. español:

➔ Ley aplicable a la capacidad nupcial (art. 9.1.I Cc): ley personal de cada contrayente.

➔ Ley aplicable al consentimiento matrimonial (art. 9.1.I CC): ley personal de cada contrayente

1.1. LEY APLICABLE A LA CAPACIDAD MATRIMONIAL.

1.1.1. Regla general: la ley nacional del contrayente.

La Ley que regula la capacidad matrimonial, como regla general, es la Ley personal de cada
contrayente en el momento de celebración del matrimonio.

No existe en DIPr. español una norma específica que señale la Ley aplicable a la capacidad
matrimonial. La capacidad matrimonial es un aspecto particular de la "capacidad". Por ello, el art.
9.1 CC es aplicable.

La "capacidad matrimonial" es la aptitud personal para acceder al matrimonio.

Comprende: edad mínima para contraer matrimonio, personas con las que un sujeto puede o no
contraer matrimonio, cualidades físicas o psíquicas exigidas para contraer matrimonio etc.

Ley aplicable a los impedimentos matrimoniales:


● Impedimentos unilaterales. Afectan sólo a uno de los cónyuges o contrayentes. Se rigen por la
Ley nacional de ese cónyuge o contrayente.

● Impedimentos bilaterales. Afectan a ambos cónyuges e impiden contraer matrimonio sólo con
personas concretas. El matrimonio sólo puede celebrarse válidamente si ambas leyes nacionales lo
permiten.

1.2. LEY APLICABLE AL CONSENTIMIENTO MATRIMONIAL.

Regla general: la Ley personal de cada contrayente en el momento de celebración del matrimonio.

La Ley nacional de cada contrayente regula:

● Si el consentimiento es aparente o real.

● Los vicios del consentimiento.

● Existencia y efectos legales del consentimiento matrimonial viciado o simulado.

● Plazo para el ejercicio de las acciones y personas legitimadas.

● Si determinadas personas, deben dar su consentimiento adicional al enlace o pueden oponerse


al mismo.

Intervención del orden público internacional español. Se rechaza la aplicación en España de la Ley
nacional del contrayente en estos casos:

● Leyes que admiten el matrimonio concertado por terceros.

● Leyes que admiten el matrimonio sin consentimiento matrimonial.

● Leyes que admiten el matrimonio temporal.

● Leyes que permiten matrimonios celebrados sin voluntad de crear una familia, esto es,
matrimonios simulados para obtener ventajas legales.

1.3. LEY APLICABLE A LA FORMA DE CELEBRACIÓN DEL MATRIMONIO


El concepto de "forma del matrimonio" se extrae de la Ley española (art. 12.1 CC) y debe
entenderse por tal "el modo y las circunstancias de exteriorización del consentimiento
matrimonial".

Es preciso diferenciar diversos supuestos para fijar la Ley aplicable a la forma de celebración del
matrimonio en los casos internacionales.

1. Matrimonio celebrado en España entre español y extranjero (art. 49 CC).

La Ley reguladora de la forma del matrimonio celebrado en España entre español y extranjero es,
exclusivamente, la Ley española. Es la Ley del lugar de celebración del matrimonio (Lex Loci
Celebrationis).

Los contrayentes pueden celebrar matrimonio formalmente válido si éste se celebra en una de las
formas de celebración del matrimonio previstas en la Ley española.

Se trata de las siguientes:

● Matrimonio en forma civil.

● Matrimonio en cualquiera de las formas religiosas legalmente previstas en

España. Puede celebrarse en cualquiera de estas formas: forma canónica, forma de las iglesias
evangélicas, forma hebraica, forma islámica o forma religiosa prevista por las iglesias, confesiones,
comunidades religiosas o federaciones de las mismas que, inscritas en el Registro de Entidades
Religiosas, hayan obtenido el reconocimiento de notorio arraigo en España.

2. Matrimonio celebrado en España entre extranjeros (art. 50 CC).

Los contrayentes pueden celebrar matrimonio formalmente válido si éste se celebra en una de las
formas de celebración del matrimonio civiles y religiosas previstas:

1. En la Ley española, esto es, la forma civil española y las formas religiosas que surten efectos
legales en España.

2. En la Ley del país del que son nacionales los contrayentes (Ley nacional de cualquiera de los
contrayentes). Se incluye:
a. El matrimonio consular en España. Para que el matrimonio consular celebrado en España sea
válido para el Derecho español es preciso que se verifiquen estos requisitos:

i. La Ley extranjera debe admitir la validez de dicho matrimonio consular.

ii. Ninguno de los contrayentes debe ser nacional español en el momento de la celebración del
enlace.

iii. El matrimonio debe celebrarse ante funcionario diplomático o consular extranjero acreditado
en España.

iv. Deben respetarse las exigencias de forma recogidas en el Derecho extranjero.

b. El matrimonio en forma religiosa prevista en la Ley nacional de

cualquiera de los contrayentes aunque no esté prevista en la Ley

española.

3. Matrimonio celebrado en el extranjero entre españoles o entre español y extranjero (art. 49


CC).

Los contrayentes pueden celebrar matrimonio formalmente válido si éste se celebra en una de las
siguientes formas de celebración.

➢ Formas de celebración del matrimonio civiles y religiosas previstas en la Ley del país de
celebración del matrimonio.

➢ Formas de celebración civil del matrimonio previstas en la Ley española.

➢ Forma canónica de celebración del matrimonio. El matrimonio canónico celebrado en el


extranjero es válido para el Derecho español aunque no lo sea en el país donde se ha celebrado.
Los Acuerdos entre España y la Santa Sede de 3 enero 1979 así lo establecen.

4. Matrimonio celebrado en el extranjero entre cónyuges extranjeros (arts. 49, 50, 11 CC por
analogía).

Los contrayentes pueden celebrar matrimonio formalmente válido si éste se celebra con arreglo a
una de las siguientes formas:
➢ Formas de celebración del matrimonio (civiles y religiosas) previstas en la Ley del país de
celebración del matrimonio.

➢ Formas de celebración del matrimonio (civiles y religiosas) previstas en la Ley nacional de


cualquier de los contrayentes.

2. REGLAMENTO 2016/1103 DE RÉGIMEN ECONÓMICO MATRIMONIAL.

2.1. ÁMBITO DE APLICACIÓN.

En el DIPr. europeo, la CJI, la Ley aplicable y los criterios de validez extraterritorial de decisiones
relativas al régimen económico matrimonial y de las parejas registradas se fijan con arreglo a 2
Reglamentos:

➢ RREM. Reglamento (UE) 2016/1103 por el que se establece una cooperación reforzada en el
ámbito de la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones en
materia de regímenes económicos matrimoniales.

➢ REPUR. Reglamento (UE) 2016/1104 por el que se establece una cooperación reforzada en el
ámbito de la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones en
materia de efectos patrimoniales de las uniones registradas.

Regímenes económicos matrimoniales. La definición de este concepto es autónoma, válida sólo a


los efectos de la norma europea, y se encuentra recogida en el art. 3.1.a).

El régimen económico matrimonial es el conjunto de normas relativas a las relaciones


patrimoniales entre los cónyuges y con terceros, como resultado del matrimonio o de su
disolución, y cubre, por lo tanto, la gestión diaria de los bienes de los cónyuges y la liquidación del
régimen.

Materias excluidas del RREM (art. 1.2):

➔ La capacidad jurídica de los cónyuges.

➔ La existencia, validez (cuestión que se rige por el Derecho nacional del foro) y reconocimiento
del matrimonio.

➔ Las obligaciones de alimentos.


➔ La sucesión por causa de muerte de uno de los cónyuges.

➔ La seguridad social.

➔ El derecho de transmisión o ajuste entre los cónyuges, en caso de divorcio, separación judicial o
anulación del matrimonio.

➔ La naturaleza de los derechos reales sobre un bien.

➔ Cualquier inscripción en un registro de derechos sobre bienes muebles o inmuebles, incluidos


los requisitos legales para llevarla a cabo, y los efectos de la inscripción o de la omisión de la
inscripción de tales derechos en un registro.

El RREM no se aplica a los derechos sucesorios del cónyuge viudo, que se rigen por el Reglamento
sucesorio europeo 650/2012.

Ámbito de aplicación espacial del RREM: se ha adoptado por cooperación reforzada y se aplica en
18 EEMM de la UE = Bélgica, Bulgaria, República Checa, Grecia, Alemania, España, Francia, Croacia,
Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Austria, Portugal, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Chipre.

Ámbito de aplicación temporal del RREM:

1. CJI y validez extraterritorial: Acciones iniciadas a partir del 29 enero 2019 y resoluciones
dictadas a partir del 29 enero 2019. Ley aplicable: cuando el matrimonio, o la elección de Ley, se
haya celebrado después del 29 enero de 2019.

Ámbito de aplicación personal del RREM: erga omnes, la ley que se determine aplicable en virtud
del Reglamento se aplicará aunque no sea la de un Estado miembro.

2.2. PRINCIPIOS INSPIRADORES.

Principios inspiradores del RREM:

● Principio de acumulación de competencias: el reglamento regula la posibilidad de que se pueda


acumular a otros procedimientos conexos ya abiertos en la UE, la demanda relacionada con el
régimen económico matrimonial.
El reglamento estipula que el juez que esté conociendo de un proceso sucesorio por la muerte de
alguno de los cónyuges o que lo haga en relación con la crisis matrimonial de la pareja, también
será competente respecto del régimen económico matrimonial.

● Principio de unidad de ley: preside la determinación del Derecho aplicable (art. 21).

Sin embargo, puede verse frustrado, por ejemplo, por la aplicación de las leyes de policía del foro
(art. 30.1). Ahora bien, la consideración de estas normas tiene carácter excepcional.

● Principio de coincidencia forum-ius por voluntad de las partes: el Reglamento permite que el
tribunal competente aplique la Lex Fori para resolver la cuestión de régimen económico
matrimonial, si las partes así lo quieren.

● Principio de regulación coherente con el resto de Reglamentos europeos en materia de familia:


los conceptos recogidos en el Reglamento 2016/1103 deben ser interpretados de la misma forma
en todos los Reglamentos europeos de familia. De esta manera, las normas europeas se aplican de
forma coherente y uniforme: interpretación europea del concepto jurídico.

2.3. CJI.

Definición de "órgano jurisdiccional" como: Autoridad judicial u otras autoridades o profesionales


del Derecho que ejerzan función jurisdiccional en esta materia.

Foros de competencia internacional

● Situación 1. Proceso sucesorio iniciado en la UE ante un tribunal competente en virtud del


Reglamento 650/2012: los tribunales competentes para conocer del régimen económico
matrimonial serán, de forma obligatoria, los que estén conociendo del proceso sucesorio
(acumulación de competencias).

El Reglamento menciona expresamente que la demanda de régimen económico matrimonial


planteada debe guardar conexión con la sucesión de que se trata.

● Situación 2. Proceso de crisis matrimoniales iniciado en la UE ante un tribunal competente en


virtud del Reglamento 2201/2003:

- Si el foro del Reglamento 2201/2003 utilizado es cualquiera de los 4 primeros del artículo 3.1 a)
de la norma o es el foro del art. 3.1.b) de la misma: los tribunales competentes para conocer del
régimen económico matrimonial serán, de manera obligatoria, los que estén conociendo del
proceso de crisis matrimonial (acumulación de competencias)
- Si el foro del Reglamento 2201/2003 utilizado es el 5º o 6º del art. 3.1 del

Reglamento: los tribunales competentes para conocer del régimen económico matrimonial serán
los que estén conociendo del proceso de crisis matrimonial siempre que haya acuerdo de las
partes al respecto (acumulación de competencias).

2.4. LEY APLICABLE.

Ley aplicable al régimen económico matrimonial:

● Situación 1: Los cónyuges eligen la Ley aplicable.

Autonomía de la voluntad: el régimen económico del matrimonio se rige por la Ley elegida por los
cónyuges.

Leyes que pueden ser elegidas: la Ley de la residencia habitual común o de uno de ellos, en el
momento de la elección; la Ley de la nacionalidad de cualquiera de las partes en el momento de la
elección.

● Situación 2: los cónyuges no eligen la Ley aplicable:

Ley de la primera residencia habitual, la Ley de la nacionalidad común o la Ley más estrechamente
vinculada con los cónyuges en el momento de la celebración del mismo.

● Situación 3: los cónyuges no eligen Ley y el Derecho aplicable es el de la residencia habitual


común después del matrimonio (cláusula de excepción o escape)

La Ley aplicable será la de la última residencia habitual común si:

- La última residencia habitual común es de duración considerablemente mayor que la primera


residencia habitual común después del matrimonio y

- Los cónyuges han planificado sus relaciones económicas en base a la Ley de la última residencia
habitual común.

3. EL ART. 9.2 CC

Determina la Ley aplicable a los efectos personales del matrimonio, así como para precisar la Ley
reguladora del régimen matrimonial de los matrimonios celebrados antes del 29 de enero 2019.
Norma de conflicto multilateral, caracteres del art. 9.2 CC:

1) Unidad de la Ley aplicable a todos los efectos del matrimonio.

2) Puntos de conexión "en cascada" y constitucionalizados: se aplican por orden, unos defecto de
otros sin privilegiar a ningún cónyuge.

4) Eliminación del conflicto móvil: la Ley aplicable a los efectos del matrimonio no cambia nunca
en el tiempo.

Ley aplicable

Primer punto de conexión: Ley nacional común de los cónyuges en el momento de celebración del
matrimonio.

Segundo punto de conexión: Ley personal o de la residencia habitual de cualquiera de los


cónyuges, elegida por ambos cónyuges siempre que dicha elección reúna los siguientes requisitos:
elección realizada por ambos cónyuges en documento auténtico antes de la celebración del
matrimonio.

Tercer punto de conexión: Ley de la residencia habitual común de los cónyuges inmediatamente
posterior a la celebración del matrimonio.

Cuarto punto de conexión: Ley del lugar de celebración del matrimonio.

CRISIS MATRIMONIALES. ASPECTOS GENERALES.

Modelos de divorcio en el mundo. El divorcio se entiende de maneras muy diferentes en los


distintos Estados del mundo. En ciertos países existe el repudio, en otros se exige una causa
objetiva para el divorcio, en otros existe divorcio sin causa y basta con que un cónyuge lo inste.
Ello propicia una frecuente intervención del orden público internacional.

El divorcio es una institución jurídica complicada porque comporta la disolución del vínculo
matrimonial y al mismo tiempo produce efectos jurídicos en otras esferas jurídicas: régimen
económico del matrimonio, derechos hereditarios, nombre, etc.

El divorcio es una institución jurídica extraordinariamente polémica. Se ha impuesto en todos los


países del mundo. Sólo la Ciudad del Vaticano y Filipinas, para los católicos, no contemplan el
divorcio.
La regulación de las crisis matrimoniales exige abordar la disciplina legal de la CJI, la Ley aplicable y
la circulación internacional de las resoluciones de divorcio, por lo que se prevén los tres sectores
del DIPR.

CJI Y CRISIS MATRIMONIAL. RB II-TER Y LOPJ.

Ámbito de aplicación material:

La CJI relativa, por un lado, al divorcio, separación judicial y nulidad matrimonial, y por otro lado,
atribución, ejercicio, delegación, restricción o finalización a la responsabilidad parental sobre los
menores.

Reconocimiento y exequátur de resoluciones dictadas, por un lado, en materia de divorcio,


separación judicial y nulidad matrimonial, y por otro lado, en materia de atribución, ejercicio,
delegación, restricción o finalización de la responsabilidad parental sobre menores.

Cooperación entre autoridades centrales en relación con la responsabilidad parental.

El reglamento sólo regula la disolución del matrimonio pronunciada por autoridades públicas y en
procedimientos civiles y no religiosos.

El Reglamento sólo se aplica en casos internacionales.

No existe un concepto de "matrimonio" en Derecho de la UE. Dicho concepto se extrae del


Derecho del Estado miembro cuyos tribunales conocen del asunto.

Ámbito de aplicación espacial: el Reglamento se aplica por los tribunales y autoridades públicas de
todos los Estados de la UE, excepto Dinamarca.

Ámbito de aplicación temporal: se aplica desde el 1 agosto 2022.

Ámbito de aplicación personal.

Regla general. Si a tenor del RB II-ter no es competente ningún tribunal de ningún Estado
miembro, la competencia se determinará, en cada Estado miembro, con arreglo a la Ley de dicho
Estado.

Regla especial en favor de cónyuges con residencia habitual en un Estado miembro o nacionales
de un Estado miembro. Sólo puede ser demandado ante los tribunales de otro Estado miembro en
virtud de los foros recogidos en el Reglamento Bruselas II-ter . Esta regla especial prevalece sobre
la regla general.

En los asuntos relativos al divorcio, separación judicial y nulidad matrimonial, la competencia


corresponde a los órganos jurisdiccionales del Estado miembro en cuyo territorio se encuentre:

La residencia habitual de los cónyuges en el momento de presentación de la demanda.

El último lugar de residencia habitual común de los cónyuges, siempre que uno de ellos aún resida
allí en el momento de presentación de la demanda.

La residencia habitual del demandado en el momento de presentación de la demanda.

La residencia habitual de uno de los cónyuges, pero sólo en caso de demanda conjunta.

La residencia habitual del demandante si ha residido allí desde al menos un año inmediatamente
antes de la presentación de la demanda.

La residencia habitual del demandante, si ha residido allí al menos los 6 meses inmediatamente
anteriores a la presentación de la demanda.

También son competentes los tribunales del Estado miembro de la nacionalidad de ambos
cónyuges.

Los caracteres de los foros de competencia:

Foros alternativos de CJI, basta que concurra un foro recogido en el art. 3 RB II-ter, para que un
tribunal de un Estado miembro se declare competente.

Foros puros, designan el Estado miembro cuyos tribunales son competentes y no al concreto
tribunal territorialmente no competente.

Foros controlables de oficio.

Foros limitados a la disolución / relajación / nulidad del vínculo matrimonial.

Los foros de competencia internacional en la LOPJ sólo pueden aplicarse cuando, con arreglo al
Reglamento Bruselas II-ter, ningún tribunal de ningún Estado miembro sea competente para
conocer de la acción de divorcio o separación judicial y en relación a demandados que no sean
nacionales de un Estado miembro ni tenga su residencia habitual en un Estado miembro.

Los foros recogidos en la LOPJ operan siempre de manera supletoria y residual.

Los tribunales españoles son internacionalmente competentes en relación con las crisis
matrimoniales cuando ambos cónyuges se hayan sometido a los tribunales españoles.

LEY APLICABLE AL DIVORCIO Y A LA SEPARACIÓN JUDICIAL. EL REGLAMENTO ROMA III.

La precisión de la Ley aplicable a la separación judicial y al divorcio se realiza, en España, en el


Reglamento 1259/2010 por el que se establece una cooperación reforzada en el ámbito de la Ley
aplicable al divorcio y a la separación judicial ("Reglamento Roma III").

Ámbito de aplicación material: El Reglamento Roma III determina, exclusivamente, la Ley aplicable
al divorcio y a la separación judicial cuando se trate de procedimientos civiles ante órganos
jurisdiccionales de los Estados miembros participantes en el Reglamento Roma III y en supuestos
internacionales.

Cuestiones excluidas del Reglamento Roma III:

Precisión de la Ley aplicable a la nulidad o anulación del matrimonio.

Disolución y nulidad o anulación de las parejas de hecho o uniones civiles registradas.

Separación de hecho de las personas unidas por matrimonio.

Cuestiones prejudiciales que puede ser necesario decidir con carácter previo a una disolución o
relajación del vínculo matrimonial.

Divorcios privados.

Ámbito de aplicación espacial. El Reglamento Roma Il sólo se aplica por las autoridades
competentes de los Estados miembros participantes en el mismo, entre ellos, España.

Ámbito de aplicación temporal. El Reglamento Roma III es irretroactivo. Es aplicable a partir del 21
junio 2012.
Ámbito de aplicación personal: el Reglamento Roma III se aplica a toda situación internacional de
divorcio/separación judicial. Son irrelevantes la nacionalidad, la residencia habitual, el domicilio y
cualquier otra circunstancia personal o profesional de los cónyuges.

Puntos de conexión y Ley aplicable:

El divorcio y la separación judicial se rigen por la Ley elegida por las partes.

En defecto de Ley válidamente elegida por los cónyuges, se aplica la Ley del país en que los
cónyuges tengan su residencia habitual común en el momento de la interposición de la demanda
(art. 8.a RR-III).

En defecto del anterior criterio, será de aplicación la Ley del Estado en que los cónyuges hayan
tenido su última residencia habitual, siempre que el período de residencia no haya finalizado más
de 1 año antes de la interposición de la demanda, y que uno de ellos aún resida allí en el momento
de la interposición de la demanda.

A falta del anterior criterio, se aplica la Ley del Estado de la nacionalidad de ambos cónyuges en el
momento de la interposición de la demanda.

En defecto de todos los anteriores criterios, Ley del Estado ante cuyos órganos jurisdiccionales se
interponga la demanda (Lex Fori) (art. 8.d RR-III).

ÁMBITO DE LA LEY REGULADORA DEL DIVORCIO/SEPARACIÓN LEGAL.

Cuestiones cubiertas por la Ley reguladora del divorcio / separación judicial:

Admisión del divorcio y/o de la separación judicial.

Lista de "causas" o "razones" que permiten obtener la disolución del matrimonio y/o la separación
judicial.

Fecha desde la que se considera que los cónyuges han dejado de ser tales en virtud del divorcio /
separación judicial.

Efectos de la reconciliación sobre el procedimiento.

Posible conversión de la separación en divorcio.


La cuestión de si debe elaborarse o no un "convenio regulador”, así como el contenido necesario
de tal convenio.

Plazo mínimo para instar el divorcio / separación judicial y períodos de tiempo de reflexión.

Necesidad de reiteración de la solicitud de divorcio / separación judicial por los cónyuges.

LEY APLICABLE A LA NULIDAD MATRIMONIAL.

Art. 107.1 CC: la nulidad del matrimonio y sus efectos se determinarán de conformidad con la ley
aplicable a su celebración.

Por lo que respecta al ámbito de la Ley aplicable a la nulidad matrimonial, la ley que regula la
nulidad del matrimonio rige las siguientes cuestiones:

Causas o motivos de nulidad del matrimonio.

Legitimación para el ejercicio de la acción de nulidad.

Plazos para el ejercicio de la acción y naturaleza de los mismos.

Convalidación de matrimonios anulables.

Ley aplicable a la existencia y a los efectos legales del matrimonio putativo

Matrimonio putativo es el matrimonio declarado nulo pero al que la Ley asigna unos determinados
efectos jurídicos bien por haber intervenido un cónyuge, o ambos, de buena fe, o bien porque
existen hijos comunes.

La Ley designa por el art. 107.1 CC determina la existencia o inexistencia de un matrimonio


putativo, pues éste es una especie particular de matrimonio nulo. Los efectos jurídicos que dicho
matrimonio putativo produce sobre otras instituciones jurídicas deben regularse por la Ley que
rige esas otras instituciones.

EFECTOS EN ESPAÑA DE SENTENCIAS EXTRANJERAS DE SEPARACIÓN, NULIDAD Y DIVORCIO.

RB II-ter de 25 junio 2019 (ámbito de aplicación y libre circulación de resoluciones relativas a crisis
matrimoniales): Regula los efectos legales de las resoluciones de divorcio, separación judicial y
nulidad matrimonial entre los EEMM de la UE excepto Dinamarca.
Resoluciones cubiertas por el Reglamento Bruselas II-ter

Resoluciones dictadas por las autoridades públicas de los EEMM que declaran el divorcio, la
separación legal o la nulidad del matrimonio, así como sobre la responsabilidad parental de los
menores. Dinamarca está excluida.

Decisiones que conceden el divorcio, nulidad y separación judicial, y también decisiones que
niegan tales pronunciamientos.

Las decisiones eclesiásticas de nulidad matrimonial, una vez declarados válidos los respectivos
Concordatos firmados con la Santa Sede.

Mecanismos legales de validez extraterritorial de resoluciones de divorcio, separación judicial y


nulidad del matrimonio en el Reglamento Bruselas ll-ter

Reconocimiento incidental judicial: La autoridad que conoce del asunto principal es competente
también para otorgar el reconocimiento de resoluciones en materia matrimonial.

El reconocimiento no es “de plano", para obtenerlo la resolución extranjera debe superar un


"control de legalidad”. El reconocimiento permite que la sentencia dictada en otro Estado
miembro produzca efectos de cosa juzgada en otros EEMM.

Reconocimiento incidental registral: La sentencia firme de separación judicial o divorcio dictada en


otro Estado miembro se presenta directamente a inscripción ante el Encargado del Registro Civil,
junto con un formulario específico.

La sentencia debe superar un control de legalidad. La sentencia a inscribir debe ser firme con
arreglo al Derecho del Estado de origen.

Reconocimiento por homologación: Es un reconocimiento erga omnes para disipar dudas sobre el
reconocimiento de la resolución en materia matrimonial.

Cabe ejercitar una acción para obtener la "declaración de no reconocimiento” de una resolución
extranjera sobre la materia.

Exequátur: por lo que respecta a la ejecución material de resoluciones dictadas en otros EEMM, el
RB II-ter no regula el exequatur ni tampoco la ejecución de resoluciones judiciales de separación,
nulidad o divorcio, pues se trata de sentencias constitutivas que no pueden ser objeto de
ejecución material.
El reglamento regula la ejecución sólo en los casos en los que la sentencia extranjera de divorcio,
separación o nulidad contenga pronunciamientos ejecutables relativos a "responsabilidad parental
sobre menores", y en relación con dichos pronunciamientos.

La resolución favorable a la ejecución de la resolución extranjera podrá ser recurrida por


cualquiera de las partes.

Motivos de rechazo del reconocimiento y exequatur: tales motivos están limitados y son, para las
sentencias de divorcio, nulidad matrimonial y separación judicial: la contrariedad manifiesta del
reconocimiento con el orden público del Estado miembro requerido y la vulneración de derechos
de defensa.

Circunstancias que no impiden el reconocimiento de resoluciones relativas a crisis matrimoniales:

Control de la competencia del juez de origen: No cabe denegar el reconocimiento si el juez del
Estado miembro de origen carecía de competencia para pronunciar el divorcio, separación o
nulidad matrimonial.

Es indiferente la regla, nacional o europea, en la que el juez del Estado de origen haya basado su
competencia.

Las sentencias dictadas sobre foros exorbitantes son contrarias al orden público internacional
español: no deben superar el reconocimiento en España.

Control de la Ley aplicada: indiferente la que el juez extranjero aplicó al fondo del asunto.

Firmeza de la sentencia: no es necesario que la sentencia de divorcio sea firme, salvo que se
pretenda su inscripción registral.

Pronunciamientos de la sentencia: si la sentencia de divorcio dictada en otro Estado miembro sólo


disuelve el matrimonio pero no contiene pronunciamientos sobre el régimen económico
matrimonial, ello no permite denegar su reconocimiento.

TEMA. FILIACIÓN NATURAL

1. COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL Y ACCIONES DE FILIACIÓN

Los tribunales españoles son competentes para conocer de los pleitos y cuestiones jurídicas
relativas a la filiación cuando concurra cualquiera de estos foros (art. 22 quater d) LOPJ):
● Residencia habitual del hijo o menor en España al tiempo de la interposición de la demanda.

● Nacionalidad española del demandante. El demandante puede ser el presunto padre, madre o
hijo o hija.

● Residencia habitual en España del demandante o residencia de éste en España desde 6 meses
antes de la presentación de la demanda. Es irrelevante qué concreta persona sea el demandante

● Domicilio del demandado en España. Es irrelevante qué persona concreta ocupe la posición de
"demandado" (art. 22 bis. LOPJ).

Si no concurre ninguno de los anteriores foros, los tribunales españoles deben declararse
incompetentes de oficio (art. 22 ter.1 LOPJ).

Estos foros son aplicables cualquiera que sea la persona de cuya filiación se trate,esto es, ya sea
dicha persona mayor de edad o menor de edad según su Ley personal.

La competencia internacional de los tribunales españoles para decidir sobre relaciones paterno-
filiales se decide con arreglo a los foros contenidos en diversos instrumentos legales:

1. En primer lugar, deben considerarse los foros recogidos en el Reglamento Bruselas II-ter
siempre que se trate de un sujeto menor de 18 años, y que tenga su residencia habitual en un
Estado miembro de tal reglamento.

2. Si el Reglamento Bruselas II-ter no es aplicable, deben aplicarse los foros de CJI recogidos en el
Convenio de La Haya de 19 octubre 1996, siempre que se trate de persona que no haya alcanzado
los 18 años de edad biológica.

3. LOPJ. Si con arreglo a los foros recogidos en el precitado convenio no son competentes los
tribunales españoles, éstos podrían resultar competentes si los arts. 22 ter.1 y 22 quater d) LOPJ
les otorgan CJI. Si no concurre ninguno de estos foros, los tribunales españoles deben declararse
incompetentes de oficio.

Si el menor tiene su residencia habitual en España, el art. 22 ter.1 LOPJ es inaplicable. Rigen, en tal
caso los foros recogidos en el Reglamento Bruselas II-ter.

Cuando se cuestiona la validez de una inscripción de filiación en un Registro Público español, son
competentes los tribunales españoles con carácter exclusivo (art. 22 c) LOPJ).

2. LEY APLICABLE A LA FILIACIÓN: EL ART. 9.4 CC.


La norma central del DIPr. español en el sector de la filiación por naturaleza es el art. 9.4.I CC.
Dicho art. es una norma de conflicto que fija la Ley aplicable a la determinación y al carácter de la
filiación por naturaleza y lo hace a través de varios puntos de conexión.

1. Primer punto de conexión: residencia habitual del hijo. La determinación y el carácter de la


filiación por naturaleza se regirán por la Ley de la residencia habitual del hijo en el momento del
establecimiento de la filiación. Debe entenderse que tal momento es el momento de ejercicio de
la acción judicial ante los tribunales españoles.

2. Segundo punto de conexión: nacionalidad del hijo. Se aplicará la Ley nacional del hijo en el
momento del establecimiento de la filiación en estos

2 casos:

a. Si el hijo careciere de residencia habitual.

b. Si la ley de la residencia habitual del hijo no permitiere el establecimiento de la filiación.

3. Tercer punto de conexión. Cierre del sistema y Ley material española. Se aplicará la Ley
sustantiva española en estos 2 supuestos:

a. Si la ley nacional del hijo no permitiere el establecimiento de la filiación.

b. Si el hijo careciere de residencia habitual y de nacionalidad.

Caracteres del art. 9.4.I CC:

● Carácter puerocéntrico. El art. 9.4 CC es una norma de conflicto que toma al hijo como centro de
la regulación jurídica de DIPr.

● Cascada de conexiones. El art. 9.4.1 CC contiene puntos de conexión subsidiarios o en cascada


que resultan aplicables unos en defecto de otros.

● Orientación material. Se trata de una norma de conflicto materialmente orientada que apunta a
la aplicación de la Ley de la residencia habitual del hijo pero que ordena también no aplicarla en el
caso de que dicha Ley no permita el establecimiento de la filiación del hijo en el caso concreto.

● Eliminación del conflicto móvil. Es una norma de conflicto que evita el conflicto móvil al congelar
en el tiempo los puntos de conexión empleados.
3. ÁMBITO DE LA LEY REGULADORA DE LA FILIACIÓN POR NATURALEZA.

La Ley designada por el art. 9.4.I CC regula "la determinación y el carácter de la filiación por
naturaleza”.

La determinación de la filiación por naturaleza cubre los siguientes aspectos:

1. Modos o títulos para acreditar la filiación. El reconocimiento de filiación se rige por la Ley
designada por el art. 9.4.1 CC, si bien la capacidad del sujeto para reconocer al hijo se rige por la
Ley nacional del sujeto que reconoce filiación.

La Ley que rige la forma del acto de reconocimiento de filiación se determina con arreglo al art. 11
CC, ley del país en que se otorgue el acto.

La Ley española exige "forma solemne" para el reconocimiento de la filiación no matrimonial,


dicha forma deberá ser respetada en el caso de que se trate del reconocimiento de un hijo cuya
filiación se rige por la Ley española.

2. Acciones de filiación.

3. Régimen jurídico de los medios de prueba de la generación: (a) Objeto y carga de la prueba de la
filiación. (b) El principio de prueba de la filiación como requisito de accionabilidad. (c) Reglas de
imputación de la filiación.

El carácter de la filiación por naturaleza cubre las siguientes cuestiones:

1. La distinción entre filiación matrimonial y no matrimonial y el modo de acreditar cada una de


estas filiaciones, lo que generalmente tiene lugar a través de "presunciones legales".

2. La legitimación por subsiguiente matrimonio.

3. Los efectos del matrimonio putativo sobre los hijos en cuanto al carácter de la filiación de éstos.

4. LEY APLICABLE A LOS EFECTOS JURÍDICOS DE LA FILIACIÓN NATURAL.

Una vez acreditada la filiación con arreglo a la Ley designada por el art. 9.4.I CC, los "efectos
jurídicos" que produce la filiación por naturaleza se rigen por otras NDC y otras Leyes estatales.
1. Responsabilidad parental. Es aplicable la Ley designada por las NDC contenidas en el Convenio
de La Haya de 19 octubre de 1996.

2. Alimentos debidos a los hijos y/o a los padres. Se rigen por la Ley determinada en virtud del
Protocolo de La Haya de 23 noviembre 2007.

3. Derechos sucesorios de los hijos y de los padres. Se regulan por la Ley determinada en virtud del
Reglamento sucesorio europeo 650/2012.

4. Nombre y apellidos del hijo. Se rige por la Ley designada mediante las NDC del Convenio de
Munich de 5 septiembre 1980, que remite, en general, a la Ley nacional del sujeto.

5. La nacionalidad española del hijo. Para ostentar la nacionalidad española no es preciso que la
filiación haya quedado determinada legalmente mediante lo dispuesto en el Cc. Basta con que
quede acreditado el "hecho físico de la generación", ad ex. por posesión de estado o inscripción en
el Registro Civil.

6. Derecho de los hijos a relacionarse con sus padres y de éstos a relacionarse con sus hijos. Este
derecho existe para todo hijo menor en los términos de la Convención de Nueva York sobre los
derechos del niño de 20 noviembre 1989. En lo no regulado por estos preceptos, se aplica la Ley
del Estado de la residencia habitual del niño, que es la Ley que regula la responsabilidad parental.

TEMA. SUCESIÓN MORTIS CAUSA

1. LA SUCESIÓN MORTIS CAUSA EN DIPR. ESCENARIO NORMATIVO.

Las normas de regulación de la sucesión mortis causa, son:

● Reglamento (UE) 650/2012 de 4 julio 2012: Reglamento sucesorio europeo

(RES). La competencia, la Ley aplicable, el reconocimiento y la ejecución de las

resoluciones en el sector de las sucesiones mortis causa se rigen por este

reglamento.

● La Ley aplicable a la forma de las disposiciones testamentarias se determina,

para España, con arreglo al Convenio de La Haya de 1961 [Ley aplicable a la

forma de las disposiciones testamentarias).

● La Ley aplicable a las sucesiones mortis causa en casos de Derecho

interregional se fija a través del art. 9.8 CC.

2. REGLAMENTO SUCESORIO EUROPEO. ÁMBITO DE APLICACIÓN.


● Ámbito de aplicación material del Reglamento sucesorio europeo:

→ Las sucesiones por causa de muerte: "cualquier forma de transmisión mortis causa

de bienes, derechos y obligaciones, ya derive de un acto voluntario o de una sucesión

abintestato".

La autoridad competente para conocer de una cuestión sucesoria conoce también

de una cuestión previa o incidental a la sucesión (= matrimonio, filiación, etc.).

→ Las sucesiones por causa de muerte en casos internacionales o

transfronterizos: sucesiones con "elementos extranjeros".

→ La determinación de:

(i) La competencia de las autoridades de los Estados miembros participantes para

conocer de cuestiones relativas a las sucesiones mortis causa en supuestos

internacionales;

(ii) La Ley estatal aplicable a las sucesiones mortis causa internacionales; y

(iii) Los efectos jurídicos en la UE de las decisiones dictadas por las autoridades

públicas de los Estados miembros participantes en dicha materia.

Son materias excluidas del Reglamento 650/2012:

➢ Cuestiones fiscales, aduaneras y administrativas.

➢ Estado civil de las personas físicas, así como las relaciones familiares y las

relaciones que, con arreglo a la ley aplicable a las mismas, tengan efectos

comparables. En el caso de España, se aplica a estos aspectos la Ley nacional de la

persona física

➢ Capacidad jurídica de las personas físicas. En el caso de España, es aplicable a

estos aspectos la Ley nacional de la persona física.

➢ Desaparición, la ausencia o la presunción de muerte de una persona física.

En el caso de España, las autoridades españolas aplican a estos aspectos la Ley

nacional del desaparecido o ausente y/o la Ley nacional del presunto fallecido, ya se

trate del presunto causante o de los presuntos herederos.

➢ Regímenes económicos matrimoniales, así como a los regímenes

patrimoniales resultantes de las relaciones que la ley aplicable a las mismas


considere que tienen efectos comparables al matrimonio (art. 1.2.d RES). Se rigen

por la Ley designada en virtud de los Reglamentos 2016/1103 (regimenes

económicos matrimoniales) y Reglamento 2016/1104 (efectos patrimoniales de las

uniones registradas).

➢ Obligaciones de alimentos distintos de las que tengan su causa en la

muerte. Se aplica el Reglamento 4/2009 y el Protocolo de La Haya de 2007.

➢ Validez formal de las disposiciones mortis causa hechas oralmente. Se rige,

en España, por la Ley designada por el Convenio de La Haya de 1961.

➢ Sucesión a través de Will Substitutes y de promesa de testamento al margen

de la Lex Successionis.

➢ Sucesión de activos societarios.

➢ Disolución, extinción y fusión de sociedades, asociaciones y otras personas

jurídicas. En España estas cuestiones se rigen por la Ley aplicable a la persona

jurídica de la que se trate.

➢ Creación, administración y disolución de trusts.

➢ Naturaleza de los derechos reales e inscripción de derechos sobre bienes

muebles o inmuebles en un registro, y efectos de la inscripción de tales

derechos.

➢ Ley aplicable al contenido del derecho real transmitido por vía sucesoria

así como las prerrogativas de su titular. Se rigen por la Lex Rei Sitae (art. 10.1

CC).

Ámbito de aplicación temporal del Reglamento sucesorio europeo: es

irretroactivo, no regula situaciones anteriores a su entrada en vigor. Se aplica a las

sucesiones derivadas de causantes fallecidos el 17 agosto 2015 y en fechas

posteriores.

Ámbito de aplicación espacial del Reglamento sucesorio europeo: sólo se aplica

por las autoridades de los Estados miembros de la UE que han participado en el mismo

(todos los Estados miembros de la UE excepto Irlanda y Dinamarca).


Ámbito de aplicación personal del Reglamento sucesorio europeo: se aplica con

independencia de las nacionalidades, domicilio y residencia habitual del causante

y de las partes implicadas. Se aplica también cuando la Ley que rige la sucesión es la Ley

de un Estado no miembro de la UE.

3. CJI Y SUCESIONES MORTIS CAUSA.

3.1. ASPECTOS BÁSICOS.

El Reglamento sucesorio europeo sólo determina la CJI de los "tribunales" que operan

en el sector sucesorio. Las demás autoridades, órganos o sujetos que intervienen en

una sucesión mortis causa pero que no pueden ser calificados como "tribunales" no están

vinculadas por las normas del Reglamento sucesorio europeo.

A efectos del Reglamento, un "tribunal" puede ser:

● Un órgano judicial que desarrolla funciones jurisdiccionales.

● Una autoridad no judicial de un Estado miembro que desarrolla funciones

jurisdiccionales en el sector sucesorio según la Ley de dicho Estado miembro.

● Un abogado o un notario u otra autoridad o profesional del Derecho, que

ejerza funciones jurisdiccionales por delegación de un tribunal de un Estado

miembro participante en el Reglamento.

Cada Estado miembro elabora una lista de los órganos que considera "tribunales" en dicho Estado
miembro.

En España, los notarios se consideran "tribunales" a efectos del RES en lo relativo a la declaración
de herederos ab intestato de los descendientes, ascendientes, cónyuge o persona unida por
análoga relación de afectividad a la conyugal, o sus parientes colaterales.

3.2. CARACTERES GENERALES.

El Reglamento sólo otorga competencia a los tribunales de los Estados miembros que participan
en el Reglamento, no a tribunales de terceros Estados.

Sistema de base legal. Si un foro, legalmente previsto, concurre en un supuesto específico, el juez
no puede ignorar su propia competencia y la existencia de dicho foro. El

"Forum Non Conveniens" no se permite.

Sistema de foros puros. Los foros recogidos en el Reglamento sucesorio europeo atribuyen
competencia internacional a los tribunales de un Estado miembro en su conjunto. La excepción se
encuentra en el art. 7 RES.
Sistema de foros estructurados en cascada. Se debe acudir, en primer lugar, al foro prevalente.
Sólo en su defecto, se acudirá al segundo foro, y así sucesivamente.

EI RES no contiene foros exclusivos de CJI. Las partes no pueden elegir el tribunal competente (=
no existe sumisión expresa o tácita, salvo en el supuesto muy limitado).

Foros de CJI inspirados por el principio de proximidad y por el principio de la buena administración
de la Justicia.

Sistema que garantiza el acceso a los tribunales y evita la denegación de Justicia.

Sistema autocontenido. Si el litigio no está estrechamente vinculado con la UE, el reglamento no


otorga competencia a ningún tribunal de ningún Estado miembro. No son aplicables en ningún
caso las normas nacionales de los Estados miembros que regulan la CJI en el sector sucesorio.

3.3. LOS FOROS DE COMPETENCIA INTERNACIONAL EN EL SECTOR

SUCESORIO

1. Foro de la nacionalidad del causante (art. 7 RES): el causante debe haber elegido como Lex
Successionis la Ley del Estado miembro cuya nacionalidad ostenta. Dicha elección debe ser válida.
Además debe concurrir cualquiera de estos factores:

○ Las partes han acordado formal o informalmente litigar ante los tribunales del Estado cuya Ley
fue elegida por el causante.

○ El tribunal del Estado miembro de la residencia habitual del causante o del lugar de situación de
los bienes hereditarios se ha abstenido, a instancia de parte, de conocer del caso porque considera
que los tribunales del Estado miembro cuya Ley fue elegida están en mejor situación para
pronunciarse sobre la sucesión.

El tribunal dispone de competencia internacional sobre todos los bienes de la herencia.

2. Foro de la residencia habitual del causante en un Estado miembro al momento de su


fallecimiento (art. 4 RES): no debe concurrir el foro de la nacionalidad del causante en favor de un
Estado miembro.

El tribunal dispone de competencia internacional sobre todos los bienes de la herencia.

3. Foro del lugar de situación de los bienes de la herencia (art. 10.1 RES): no debe concurrir a
ninguno de los dos foros anteriores. Algunos bienes de la herencia deben estar situados en el
Estado miembro cuyos tribunales son competentes.

El tribunal dispone de competencia internacional sobre todos los bienes de la herencia.

Debe verificarse, además, cualquiera de los siguientes "factores extra de vinculación":

● El causante es nacional del Estado miembro de situación de los bienes en el momento de su


fallecimiento.

● El causante ha tenido previamente su residencia habitual en el Estado miembro de situación de


los bienes siempre que no hayan transcurrido más de 5 años desde el cambio de dicha residencia.
4. Foro del lugar de situación de los bienes de la herencia (art. 10.2 RES): no debe concurrir
ninguno de los foros anteriores. El tribunal sólo dispone de competencia internacional sobre los
bienes de la herencia situados en el territorio de su Estado.

Este foro sólo opera en los casos en los que, aunque existen bienes del causante en un Estado
miembro, no se verifican los factores extra de vinculación.

5. Foro de necesidad: no debe concurrir ninguno de los cuatro foros anteriores.

Además deben verificarse cumulativamente estas 2 circunstancias:

a. Debe resultar imposible o no poder iniciarse o desarrollarse razonablemente el proceso en un


tercer Estado con el cual el asunto tuviese una vinculación estrecha.

b. El asunto sucesorio debe tener una vinculación suficiente con el

Estado miembro del tribunal que vaya a conocer de él.

4. LEY APLICABLE A LA SUCESIÓN MORTIS CAUSA

4.1. ASPECTOS GENERALES.

Las NDC contenidas en el Reglamento 650/2012 evitan que la Ley aplicable a la sucesión cambie si
se alteran las circunstancias empleadas como punto de conexión.

Como regla general, la Ley que rige la sucesión es una sola Ley estatal (= principio de "unidad de la
Ley sucesoria") que se aplica a toda la sucesión mortis causa (= principio de "universalidad legal de
la sucesión").

Dos puntos de conexión en cascada. En primer lugar, se aplica la Ley estatal designada por el
primer punto de conexión. Sólo si éste no concurre en un caso concreto y determinado, se aplicará
la Ley designada por el segundo punto de conexión.

4.2. LOS PUNTOS DE CONEXIÓN.

La sucesión se rige por la Ley del Estado cuya nacionalidad ostenta el causante elegida por éste
(Professio Juris).

En defecto de la anterior conexión, la sucesión se rige por la Ley del Estado en el que el causante
tuviera su residencia habitual en el momento del fallecimiento.

Cláusula de excepción. Si, de forma excepcional, resulta claramente de todas las circunstancias del
caso que, en el momento del fallecimiento, el causante mantenía un vínculo manifiestamente más
estrecho con un Estado distinto del Estado de la última residencia habitual del causante, la Ley
aplicable a la sucesión será la de ese otro Estado.

4.2.1. Ley nacional elegida por el causante (professio juris).

Ley única y estatal. El causante sólo puede elegir como Ley aplicable a su sucesión mortis causa,
una sola Ley y debe ser la Ley de un Estado. El causante no puede elegir varias "Leyes sucesorias".
Causante con una sola nacionalidad y conflicto móvil. El causante debe elegir como Ley reguladora
la Ley del país cuya nacionalidad posea bien en el momento de realizar la elección de Ley, o bien
en el momento del fallecimiento.

En el caso de que el causante posea varias nacionalidades, podrá elegir la Ley de cualquiera de los
Estados cuya nacionalidad posea en el momento de realizar la elección o en el momento del
fallecimiento.

Elección de la Ley nacional por el causante. Sólo el causante puede elegir su Ley nacional como Ley
reguladora de su sucesión mortis causa. Ni sus herederos ni otros familiares ni terceros pueden
hacerlo en su lugar.

El consentimiento del causante en relación con la elección de la Lex Successionis debe ser un
consentimiento válido. La existencia y validez de dicho consentimiento se rigen por la Ley nacional
del causante presuntamente elegida por éste.

La capacidad del causante para elegir su Ley nacional como Lex Successionis se rige, igualmente,
por la Ley presuntamente elegida por dicho causante.

4.2.2. Ley del país de la última residencia habitual del causante.

Art. 21.1 RES = la Ley aplicable a la totalidad de la sucesión es la Ley del Estado en el que el
causante tuviera su residencia habitual en el momento del fallecimiento.

El punto de conexión "residencia habitual del causante" sólo opera si la sucesión no se rige por la
Ley nacional del causante elegida por éste. Es un punto de conexión "subsidiario".

El art. 21.1 RES sólo tiene en cuenta la residencia habitual del causante en el momento del
fallecimiento.

4.2.3. Cláusula de excepción

Está prevista para los supuestos en los que, en una concreta sucesión mortis causa, resulta
claramente de todas las circunstancias del caso que, en el momento del fallecimiento, el causante
mantenía un vínculo manifiestamente más estrecho con un Estado que no es el Estado de su
última residencia habitual. En dicho supuesto excepcional, es aplicable a la sucesión la Ley de ese
otro Estado y no la Ley del Estado de la residencia habitual del causante.

La cláusula de excepción no puede emplearse en el caso de que la determinación de la residencia


habitual del causante en el momento de su fallecimiento resulta particularmente compleja ni
tampoco cuando el causante haya elegido la Ley reguladora de su sucesión mortis causa.

5. LEY APLICABLE A LAS FORMAS DE LAS DISPOSICIONES TESTAMENTARIAS

Ley aplicable a la forma de los testamentos y testamentos mancomunados:

La validez formal de las disposiciones testamentarias realizadas por escrito se rige por la Ley
determinada con arreglo al Convenio de La Haya de 5 octubre 1961 [conflictos de leyes en materia
de forma de las disposiciones testamentarias]. Es un convenio de aplicación erga omnes. El art. 11
CC es inaplicable.
El convenio acoge un sistema de puntos de conexión "alternativos". Una disposición testamentaria
es válida en cuanto a la forma si se ajusta a cualquiera de las "Leyes internas" recogidas en el art. 1
CH 1961, que son las siguientes:

1. Ley del lugar en que el testador hizo la disposición (Lex Loci Actus).

2. Ley del Estado de la nacionalidad ostentada por el testador, sea en el momento en que otorgó,
sea en el momento de su fallecimiento (Lex Patriae).

3. Ley del lugar en el cual el testador tenía su domicilio, sea en el momento en que otorgó, sea en
el momento de su fallecimiento (Lex Domicilii).

4. Ley del lugar en el cual el testador tenía su residencia habitual, sea en el momento en que
otorgó, sea en el momento de su fallecimiento.

5. Respecto a los inmuebles, Ley del lugar de su situación (Lex Rei Sitae).

6. Ley del país designado por las normas de conflicto españolas si éstas recogen algún punto de
conexión no contemplado en el art. 1 CH 1961 (art. 3 CH 1961).

6. PROBLEMAS DE APLICACIÓN DE LAS NORMAS DE CONFLICTO EN EL REGLAMENTO SUCESORIO


EUROPEO

● Orden público internacional: sólo podrá excluirse la aplicación de una disposición de la Ley de
cualquier Estado designada por el Reglamento si esa aplicación es manifiestamente incompatible
con el orden público del Estado miembro del foro.

Para España, 2 consideraciones son precisas:

➔ Interviene el orden público internacional contra la aplicación de un

Derecho extranjero que recoge discriminaciones hereditarias por razón de sexo, filiación, religión,
etc.

➔ No debe operar contra la aplicación en España de un Derechoextranjero que no admite las


legítimas de los herederos forzosos.

● Remisión a sistemas plurilegislativos:

○ Remisión a un sistema plurilegislativo de base territorial (art. 36 RES).

Se sigue un sistema de remisión indirecta: se aplican las normas internas sobre conflicto de leyes
del Estado cuya Ley es aplicable.

Ello conduce a aplicar, en España, el art. 9.8 CC. A falta de normas internas sobre conflicto de
Leyes en la Lex Successionis que determinen el Derecho interno aplicable (no es el caso de
España). ○ Remisión a un sistema plurilegislativo de base personal (art. 37 RES).

Se sigue una remisión indirecta: se aplica el sistema jurídico o al conjunto de normas determinado
por las normas vigentes en dicho Estado.
A falta de tales normas, se aplicará el sistema jurídico o el conjunto de normas con el que el
causante hubiera tenido una vinculación más estrecha.

● Fraude de Ley en DIPr y litigios sucesorios: el Reglamento 650/2012 permite que los Estados
miembros no apliquen la Ley designada por sus normas de conflicto, si con arreglo a sus
legislaciones nacionales, se ha producido un supuesto de "fraude de Ley internacional".

● Reenvío y sucesión mortis causa (MUY IMPORTANTE):

Regla general: la aplicación de la Ley de un tercer Estado designada por el Reglamento se


entenderá como la aplicación de las normas jurídicas vigentes en ese Estado, incluidas sus
disposiciones de DIPr. Ello puede provocar un reenvío en 2 hipótesis:

- Primera hipótesis, reenvío de primer y de segundo grado por legeforismo europeo: Las normas
de conflicto del Reglamento remiten al Derecho de un tercer Estado, cuyas normas de conflicto
remiten a la Ley de un Estado miembro, que puede ser el Estado miembro del foro u otro

Estado miembro.

En este caso, se aplicará la Ley sustantiva de dicho Estado miembro.

- Segunda hipótesis, reenvio de segundo grado por armonía internacional de soluciones


conflictuales: Las normas de conflicto del Reglamento remiten al Derecho de un tercer Estado,
cuyas normas de conflicto remiten a otro tercer Estado, cuyas autoridades, en el caso en cuestión,
aplicarían su propia Ley sustantiva.

En este caso las autoridades del Estado miembro que conozcan del supuesto sucesorio, aplicarán
la Ley sustantiva de ese "otro tercer Estado".

● Reenvío y sucesión mortis causa. Regla especial: prohibición del reenvio: existen diversos
supuestos en los que el art. 34 RES prohíbe el reenvío. Son los siguientes:

- Lex Causae de un Estado miembro: no se acepta el reenvío cuando la Ley aplicable a cualquier
aspecto sucesorio designada por las normas de conflicto del Reglamento 650/2012 (sucesiones
mortis causal) sea la Ley de un Estado miembro de la UE participante en el Reglamento 650/2012.

- Professio Juris: no cabe el reenvio cuando el causante haya elegido su Ley nacional como Ley
reguladora de su sucesión mortis causa.

- Lex Causae: no se acepta el reenvío cuando la Ley que rija la sucesión mortis causa sea la Ley del
país con el que el causante mantenía un vínculo estrecho (cláusula de excepción).

- Ley aplicable a la forma de las disposiciones testamentarias: Para

España, el Convenio de La Haya de 1961 (Ley aplicable a la forma de las

disposiciones testamentarias) impide todo reenvío en dicha materia.

- Forma de declaraciones sucesorias: no se acepta el reenvío en relación con la Ley aplicable a la


validez de la forma de declaración relativa a una aceptación o una renuncia si dicha Ley aplicable
es la Ley del Estado en el que el declarante tiene su residencia habitual.
- Normas especiales: no se acepta el reenvío en relación con la aplicación a la sucesión de las
disposiciones especiales que imponen restricciones relativas o aplicables a la sucesión de
determinados bienes.

- Reenvío de tercer grado o de mayor graduación: se prohíbe todo reenvío de tercer grado o de
mayor graduación.

7. CERTIFICADO SUCESORIO EUROPEO.

El Reglamento 650/2012 crea un documento llamado "certificado sucesorio europeo" (CSE). Este
certificado se expedirá para ser utilizado en otro Estado miembro y produce unos concretos
efectos legales.

Concepto de certificado sucesorio europeo: aquel documento oficial que acredita la cualidad de
heredero, legatario, ejecutor testamentario o administrador de la herencia y que puede ser
utilizado por dichos sujetos para invocar, en otro Estado miembro, su cualidad de tales o para
ejercer sus derechos como tales.

Carácter voluntario del CSE: la expedición y utilización del CSE no es obligatoria, sólo se expide a
instancia de un solicitante. El CSE no sustituye a los documentos internos empleados en los EEMM.
Por último, cabe mencionar que los CSE son provisionales.

EI CSE opera como instrumento o documento probatorio de la cualidad jurídica. El CSE podrá
utilizarse como prueba de uno o varios de los siguientes elementos:

a) La cualidad y/o los derechos de los herederos y legatarios y sus respectivas cuotas hereditarias;

b) La atribución de uno o varios bienes concretos que formen parte de la herencia al heredero.

c) Las facultades de la persona para ejecutar el testamento o administrar la herencia.

El CSE surte los efectos que le son propios en todos los EEMM sin necesidad de ningún
procedimiento especial. Los efectos legales que surte el CSE son "efectos legales europeos” y no
dependen de ningún Derecho nacional.

El CSE goza de la presunción legal de veracidad de su contenido y del ajuste a Derecho del mismo.
De ese modo, se presume que la persona que figure en el certificado como heredero, legatario (...)
de la herencia tiene dicha cualidad y/o es titular de los derechos o de las facultades que le son
propias.

En consecuencia, el CSE despliega un "efecto de legitimación dominical” frente a terceros. En


dicho sentido, la propiedad que un individuo adquiere del sujeto que figura como "heredero" en el
CSE deviene una propiedad blindada, inatacable e irreivindicable incluso por el sujeto originario y
auténticamente propietario del bien.
Reglamento Bruselas I-bis: ámbito de aplicación. Un ciudadano inglés con domicilio en Londres
según el Derecho inglés, es demandado ante un tribunal londinense por un ciudadano español con
residencia habitual también en Londres. El demandante reclama 50.000 euros por daños y
perjuicios derivados de un accidente de circulación ocurrido en Rio de Janeiro y causado por el
demandado. Indique:

1º) ¿Es aplicable el Reglamento Bruselas I-bis a este supuesto?

No, ya que el caso no cumple los requisitos espacial y personal, al interponerse la demanda en el
tribunal de Londres, Inglaterra, país que no forma parte de la UE.

2º) ¿Puede el tribunal inglés declararse incompetente para conocer del asunto?

Si, dependiendo del Derecho Internacional Privado inglés.

3º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este supuesto?

No, por no cumplirse el foro personal.

235. Reglamento Bruselas I-bis: ámbito de aplicación. Una empresa con sede estatutaria en España
celebra un contrato de compraventa con una sociedad cuya sede estatutaria se halla en las Islas
Cayman. Incumplido el contrato, la empresa con sede estatutaria en España se plantea la
posibilidad de demandar a la empresa con sede en las Islas Cayman, bien en España o bien en
dichas Islas. Indique:

1º) En el caso de accionar ante los tribunales de las Islas Cayman, ¿aplicarán éstos el Reglamento
Bruselas I-bis para decidir sobre su competencia judicial internacional?

No, ya que el caso no cumple el foro espacial.

2º) En el caso de accionar ante los tribunales españoles, ¿aplicarán éstos el Reglamento Bruselas I-
bis para decidir sobre su competencia judicial internacional;

No, ya que no se cumple el foro personal.

3º) ¿Qué consecuencias se derivan de litigar ante unos u otros tribunales

La sentencia en Islas Cayman tendría una ejecución dificil.


Una empresa con sede estatutaria en España decide demandar a una empresa con sede
estatutaria en Londres pero que realiza todas sus actividades económicas en Gibraltar, por
incumplimiento de un contrato de suministro técnico a ejecutar íntegramente en Madrid. Indique:
1º) ¿Podrá accionar ante los jueces madrileños?;

Sí, según la LOPJ.

2º) ¿Podrá accionar ante los jueces de Gibraltar?;

Sí, pero quedaría sin efectos en España según el tratado de Utrecht.

3º) ¿Podrá accionar ante los jueces ingleses y en concreto ante los londinenses?

Depende de su Derecho.

4º) ¿Qué consecuencias se derivan del hecho de litigar ante unos u otros tribunales?;

5º) ¿Qué solución habría que dar al supuesto en el caso de que la empresa demandante tuviera su
sede en Estados Unidos?

No habría ningún cambio.

237. Reglamento Bruselas I-bis: ámbito de aplicación. La empresa NY, con sede estatutaria en
Nueva York, firma un contrato de suministro con la empresa PAR, con sede estatutaria en París. El
contrato se firmó en Madrid, pero debía ejecutarse íntegramente en Nueva York. La empresa NY
demanda a la empresa PAR ante los tribunales de Madrid. Indique:

1º) ¿Qué normas de competencia judicial internacional aplicará el juez español al supuesto?

El Reglamento Bruselas I-Bis.

2º) ¿Se declararán competentes los jueces españoles para conocer del litigio?

No, ya que la competencia la tiene el juez de Francia.

3º) ¿Puede el demandante accionar simultánea o sucesivamente ante jueces de otros países,
como USA o Francia?

Si, pero tendría que suspenderse el proceso en uno de los tribunales, por litispendencia.

238. Reglamento Bruselas I-bis: ámbito de aplicación. Una sociedad con sede estatutaria en Los
Ángeles y una sociedad con sede estatutaria en Gibraltar, pero cuyas principales actividades se
desarrollan en Madrid firman en Barcelona un contrato de compraventa de mercaderías. Surgidos
problemas de ejecución del contrato, ambas partes acuerdan por escrito someter el litigio al
arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional con sede en París. Sin embargo, por sorpresa, la
sociedad californiana demanda a la otra sociedad ante los tribunales de Madrid. Indique:

1º) ¿Aplicarán los tribunales de Madrid el Reglamento Bruselas I-bis?


No, ya que no se cumple el foro personal.

2º) ¿Se declararán competentes para conocer del caso los jueces de Madrid y/o los de Barcelona?

Sí, si se ejecuta en España.

242. Reglamento Bruselas I-bis: domicilio del demandado. Mikk Täffinnën, piloto finlandés de
Fórmula Uno, vive tres meses al año en su villa de Gibraltar. El resto del año lo pasa en diversos
lugares de la Unión Europea (Londres, Barcelona, Helsinki, Milán), pero no tiene domicilio en
ninguno de estos países. Dicho piloto, que corre para el equipo italiano “Ricardi”, firmó un
contrato de publicidad con la sociedad norteamericana KOLA, fabricante de los refrescos “F1-
Cola”, que debía cumplirse en Italia. Pero el piloto se negó a cumplirlo, pues alegó sobrecarga de
su agenda. La sociedad norteamericana de refrescos demanda al piloto finlandés ante los
tribunales de Barcelona. Precise:

1º) ¿Son competentes los tribunales de Barcelona para conocer del caso?

No, ya que no hay foro personal del Reglamento

2º) ¿Puede ser demandado el piloto finlandés ante los tribunales italianos?

No.

3º) ¿Qué solución habría que dar al caso si el contrato contuviera un pacto de sumisión a favor de
los tribunales de Barcelona?

Si, como excepción al foro personal.

244. Reglamento Bruselas I-bis: Forum Non Conveniens. La empresa TANG, con sede social en
Tánger, demanda a la empresa MARB con sede social en Marbella, ante los tribunales españoles,
por incumplimiento de un contrato de compraventa de mercaderías. Dicho contrato se firmó en
Marrakech y debía ejecutarse enteramente en dicha ciudad. La sede estatutaria de la empresa
MARB radica, efectivamente, en Marbella, pero la empresa se dirige desde Casablanca y desarrolla
todas sus actividades comerciales en Marruecos. Indique:

1º) ¿Deben declararse competentes los tribunales españoles y en concreto, los de Marbella, para
conocer del litigio?

Si

2º) ¿Pueden litigar las partes ante los tribunales de Marruecos?

Hay que acudir a su DIP.

246. Reglamento Bruselas I-bis: medidas cautelares. La empresa MIAM con sede social en Miami
(USA) demanda ante los tribunales de París, a la empresa NAPOL, con sede social en Nápoles
(Italia), por incumplimiento de un contrato de compraventa de automóviles que debía ejecutarse
íntegramente en París. La empresa NAPOL, enterada de la demanda, traslada el 90% de sus bienes
y activos a Alicante (España). El 5% de sus bienes se encuentra en Italia y el otro 5% se halla en
París. Indique:
1º) ¿Puede solicitar la empresa MIAM al tribunal de París que éste adopte medidas cautelares para
inmovilizar todos los bienes del demandado empresa NAPOL?

Si

2º) Si el demandante solicita a los jueces de Alicante que adopten un embargo preventivo sobre
los bienes sitos en dicha ciudad, ¿se declararán competentes tales tribunales?

Si

3º) ¿Qué medidas cautelares pueden, en su caso, adoptar los jueces de Alicante y/o los jueces de
París, sobre los bienes del demandado sitos en España, Francia o Italia?

Las previstas en su ordenamiento jurídico.

276. Reglamento Bruselas I-bis y contratos internacionales: los distintos foros de competencia. La
sociedad PORT, con sede estatutaria en Lisboa, firma un contrato de compraventa de mercaderías
con la sociedad ESP, que dispone de su sede estatutaria en Madrid, pero cuya administración
central se encuentra en Nueva York. Según el contrato, la sociedad ESP debe entregar la mercancía
en Valencia, y la sociedad PORT debe pagar el precio también en un banco de Valencia. Llegado el
momento del cumplimiento de las obligaciones, la sociedad ESP no entrega la mercancía. La
sociedad PORT se plantea demandar a ESP por incumplimiento de contrato. Indique:

1º) ¿Ante qué tribunales puede interponer su demanda la sociedad PORT?

España

2º) ¿Qué tribunales serían competentes si la parte demandada ESP ejercitare una reconvención?

3º) ¿Qué tribunales serían competentes en el caso de que las partes hubieran concluido un pacto
de sumisión expreso a favor de los tribunales de Hamburgo, de Copenhague, de Nueva York, de
Ginebra o en favor de un arbitraje privado internacional a desarrollar en Tokyo?

Hamburgo. Competente el de Hamburgo.

Copenhague. Competente el de Copenhague.

Suiza. Competente el de Ginebra.

277. Reglamento Bruselas I-bis y contratos internacionales: los distintos foros de competencia. La
empresa JAP-1 (licenciante) y la empresa JAP-2 (licenciataria), ambas con sede social en Nagasaki,
firman un contrato de licencia de patente de un surtidor automático de gasolina. El contrato se
firmó en el aeropuerto de Barajas durante una espera entre un vuelo y otro, espera debida a la
explosión de un volcán en Islandia que impedía el despegue de los aparatos. El contrato debía
ejecutarse íntegramente en Japón. Un año después, la empresa JAP-1 entiende que la empresa
JAP-2 no ha pagado íntegramente los royalties acordados y decide demandarla ante los tribunales
españoles y reclamar 500.000 euros. Indique:

1º) ¿Es aplicable el Reglamento Bruselas I-bis para decidir qué tribunal de qué Estado miembro es
competente?

No es aplicable porque no concurre su ámbito de aplicación personal.


2º) ¿Qué ocurriría si el demandado contesta al fondo de la demanda?

Sería aplicable por haber sumisión tácita.

3º) ¿Qué solución habría de darse al caso si la licencia se hubiera otorgado con el objeto de
explotar la invención en España?

Son competentes los españoles.

4º) ¿Qué solución habría de darse al caso si los litigantes fueran empresas con sede, ambas, en
Francia, y la licencia se hubiera otorgado con el objeto de explotar la invención en Marruecos?

Serían competentes los tribunales franceses.

278. Reglamento Bruselas I-bis y contratos internacionales: los distintos foros de competencia. Un
empresario español con residencia habitual en Cádiz demanda ante los tribunales de Barcelona a
la sociedad USA-1 con administración central, sede estatutaria y actividades principales en los
Estados Unidos de América, por incumplimiento de un contrato de compraventa de automóviles.
La empresa USA-1 debía entregar los automóviles en Barcelona, pero no lo hizo. El contrato
contenía un pacto de sumisión a favor de los tribunales de Oslo en caso de controversias surgidas
de tal contrato. Indique:

1º) ¿Son competentes los tribunales de Barcelona para conocer del litigio?

No aplica el reglamento, por el Convenio de Lugano II.

2º) ¿Son competentes los tribunales de Oslo para conocer del litigio?

Si, por el Convenio de Lugano II

3º) ¿Puede el demandado presentar con éxito una excepción declinatoria ante los tribunales
españoles?

Si

4º) ¿Qué ocurriría si el contrato contuviera una cláusula de sumisión en favor de los tribunales de
Marsella y/o de Nueva York?

Marsella. Competente Francia.

Nueva York. Competente Nueva York.

279. Reglamento Bruselas I-bis y contratos internacionales: los distintos foros de competencia. El
banco BANK, con centro de actividades principales en Francia, con administración central en
Bruselas, y con sede estatutaria en Delaware (USA), presenta ante los tribunales españoles una
demanda por incumplimiento de contrato de préstamo contra un empresario español cuyo
domicilio se halla en Dinamarca. El contrato contenía una cláusula en cuya virtud toda
controversia derivada del contrato se sometía a los tribunales de Zurich. El contrato debía
ejecutarse íntegramente en Huelva, lugar donde debía devolverse el préstamo. Indique:

1º) ¿Son competentes los tribunales españoles, y en concreto, los tribunales onubenses, para
conocer del litigio?
No

2º) ¿Serían competentes los tribunales españoles, y en concreto los tribunales de Huelva, en el
caso de que el demandado tuviera su domicilio en Nueva York?

Rige pacto de Sumisión Expresa

3º) ¿Qué ocurriría si el contrato contuviera una cláusula de sumisión a favor de los tribunales de
Praga o de Nueva York?

Praga. Competente Praga.

Nueva York. Competente Nueva York.

283. Contratos internacionales y sumisión expresa. Un nacional francés con domicilio en Burdeos,
propietario de un chalet en una hermosa isla griega del mar Egeo, vende el inmueble a un nacional
español con residencia habitual también en Burdeos, por la cantidad de 2 millones de euros.
Ambos contratantes habían acordado verbalmente que, en el caso de que surgieran controversias
derivadas del contrato, serían competentes únicamente los tribunales de Madrid. Pasado cierto
tiempo, el nacional francés se niega a entregar el inmueble al nacional español, por lo que
incumple flagrantemente lo acordado. El sujeto español presenta una demanda ante los tribunales
españoles y exige el cumplimiento del contrato y la entrega del inmueble tal y como se había
pactado en el contrato. Precise:

1º) ¿Son competentes los tribunales españoles, y en concreto, los de Madrid, para conocer del
asunto?

No.

2º) ¿Debe y/o puede presentar su demanda el actor ante los tribunales franceses?;

Si, puede presentarla porque tiene foro del domicilio del demandado.

3º) ¿Debe y/o puede accionar el actor ante los tribunales griegos?

Si, puede presentarla porque tiene foro especial por razón de la materia.

284. Contratos internacionales y sumisión expresa. La empresa ROM, con sede estatutaria en
Roma, y la empresa AMS, con sede estatutaria en Ámsterdam, pero cuya administración central se
halla en Londres, firman en Barcelona un contrato de compraventa en cuya virtud la sociedad AMS
debe entregar una partida de ordenadores personales a ROM en el aeropuerto de Madrid. El
contrato, celebrado por e-mail, contiene un pacto de sumisión en cuya virtud se someten a los
tribunales de Berlín las controversias que pudieran derivarse del contrato. Los ordenadores no se
entregan. ROM demanda a AMS ante los tribunales de Barcelona. Indique:

1º) ¿Se declararán competentes los tribunales españoles para conocer del asunto?

Si, ya que tiene foro especial de la materia.

2º) ¿Debe el actor presentar su demanda ante los tribunales de Madrid o ante los de Barcelona?

Antes los tribunales de Madrid por foro especial de la materia.


3º) ¿Puede el actor presentar su demanda ante los tribunales de Londres y/o de Ámsterdam?

Ante Londres no, podría en Ámsterdam dependiendo del derecho privado holandés.

4º) ¿Puede y/o debe presentar su demanda el actor ante los tribunales de Berlín?

Si, puede presentarla.

285. Contratos internacionales y sumisión expresa. La empresa USA 1 y la empresa USA 2, ambas
con sede estatutaria en Nueva York, centro de administración central en Detroit y actividades
principales en USA, firmaron un contrato de licencia de la marca española MARK-E. El contrato
contenía una cláusula en cuya virtud, toda controversia derivada del contrato se sometía a los
tribunales de Londres. El contrato debía cumplirse, íntegramente, en Madrid. La empresa USA 1
deja de pagar sus cuotas de la licencia y la empresa USA 2 reclama dicho pago. Indique:

1º) ¿Son competentes los tribunales de Madrid para conocer del litigio?

Si, por foro especial de materia

2º) ¿Pueden conocer del asunto los tribunales de Londres?

No lo sabemos

3º) ¿Pueden las partes plantear el litigio ante los tribunales norteamericanos?

Si, según su Derecho Internacional

286. Contratos internacionales y sumisión expresa. La empresa PAR, con sede estatutaria en París,
arrienda un negocio de modas sito en dicha ciudad a un ciudadano español con residencia habitual
en Granada. En el contrato se contiene un pacto de sumisión en cuya virtud, las posibles
controversias que puedan surgir del contrato se someten a los tribunales de Barcelona. El
arrendatario español demanda, ante los tribunales españoles, a la empresa PAR por
incumplimiento del contrato, al estimar que el negocio arrendado no cumple con los caracteres
especificados en el contrato. No obstante, resulta que, en el momento de ejercitar la acción, la
empresa francesa ha trasladado su “sede estatutaria” a las Islas Cayman. Indique:

1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer del supuesto?

No, hay competencia exclusiva para Francia.

2º) ¿Puede y/o debe litigar el actor, por el contrario, ante los tribunales de las Islas Cayman o ante
otros tribunales británicos?

Depende de su DIPr.

3º) ¿Puede el actor presentar su demanda ante los tribunales franceses?

Si puede y debe por competencia exclusiva.

287. Contratos internacionales y sumisión expresa. La empresa MAD, con sede estatutaria en
Madrid, y la empresa MEJ, con sede estatutaria en Méjico D.F., firman un contrato privado de
compraventa de madera que contiene un acuerdo de sumisión en favor los tribunales mejicanos.
El contrato debía ejecutarse, íntegramente, en Holanda. La empresa MEJ demanda a la empresa
MAD ante los tribunales madrileños por haber entregado partidas defectuosas de madera.
Indique:

1º) ¿Qué normas de competencia judicial internacional son aplicables para saber si los tribunales
españoles son competentes?

El Reglamento Bruselas I Bis ya que se cumplen los requisitos espacial (demanda interpuesta en un
tribunal de un Estado Miembro de la UE), temporal, material (es un contrato mercantil) y personal
(el demandado tiene domicilio en estado miembro de la UE).

2º) ¿Se declararán incompetentes los tribunales de Madrid en favor de los tribunales mejicanos?

No, en base al foro del domicilio del demandado, siempre que no se haga valer por el demandado
el pacto de sumisión a los tribunales de Méjico mediante declinatoria internacional.

3º) ¿Es válida la sumisión en favor de los tribunales mejicanos?

Si es válida, ya que impera la autonomía de la voluntad en los contratos y no hay ningún foro
exclusivo que lo impida.

288. Contratos internacionales y domicilio del demandado. La empresa YORK, con sede estatutaria
en Nueva York, demanda a un ciudadano norteamericano ante los tribunales españoles por
incumplimiento de un contrato de suministro, ya que alega que este sujeto, el comprador, no pagó
el precio. El precio debía pagarse en París y el suministro debía realizarse también en París. El
demandado alega incompetencia de los tribunales españoles, pues subraya que, aunque pasa los
veranos en una casa de su propiedad sita en Cádiz y tiene varias propiedades inmuebles en
España, tiene su domicilio en Londres con arreglo al Derecho inglés. El demandado despliega
actividades comerciales en USA, Francia y Reino Unido, pero no en España. Precise:

1º) ¿Son competentes los tribunales españoles y en concreto, los gaditanos, para conocer del
litigio?

Si, según el artículo 40 del Código Civil, aplicándose el Reglamento Bruselas I Bis, por tener su
domicilio en España si no en Reino Unido ni se cumple ninguno de los foros del artículo 22 de la
LOPJ (materia exclusiva, sumisión, domicilio del demandado o especial por la materia).

2º) ¿Debe y/o puede interponerse la demanda ante los tribunales franceses y/o ante los tribunales
de Nueva York y/o ante los tribunales londinenses?

Respecto a los tribunales franceses, al aplicarse el Reglamento Bruselas I Bis, habría foro por razón
de la materia.

Se podrá interponer en los tribunales de Nueva York dependiendo de su DIPr.

Se podrá interponer en los tribunales londinenses dependiendo de su DIPr.

289. Contratos internacionales y sumisión táctica. La sociedad MAD, con sede estatutaria en
Madrid, demanda ante los tribunales españoles a la sociedad PAR, con sede estatutaria en París,
por incumplimiento de un contrato firmado en la Isla Grand Cayman (Cayman Islands) y que debía
ejecutarse íntegramente en dicha isla. Notificada la demanda a la sociedad PAR en su sede de
París, tal sociedad no comparece. Señale:

1º) ¿Significa “sumisión” por su parte a los tribunales españoles la incomparecencia de la sociedad
radicada en Francia?

No, según el Reglamento Bruselas I Bis.

2º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer del litigio pese a la incomparecencia
de la sociedad demandada?

No

3º) ¿Qué tribunales son competentes para conocer del litigio?

El de Francia

290. Contratos internacionales y sumisión táctica. La sociedad MUR, con sede estatutaria en
Murcia, y la empresa LISBO, con sede estatutaria en Lisboa firman un contrato en cuya virtud
LISBO vende 100 toneladas de café colombiano a MUR. Según el contrato, el café debe entregarse
en Londres. MUR indica que el café no ha sido entregado y presenta una demanda ante los jueces
de Murcia. Notificada la demanda a la sociedad LISBO, dicha sociedad comparece y contesta al
fondo del asunto. Señale:

1º) ¿Son competentes los jueces de Murcia para conocer de este caso?

Si, por sumisión tácita.

2º) Si la demanda se hubiera presentado ante los jueces de Oporto y LISBO hubiera contestado al
fondo de la misma, ¿serían competentes los jueces de Oporto para conocer del asunto?

Si, por sumisión tácita

3º) Si la demanda se presenta ante jueces de Liverpool y LISBO hubiera contestado al fondo de la
misma, ¿serían competentes los jueces de eta ciudad para conocer de este caso?

Depende del DIPRr

4º) Si el café debiera haberse entregado en Setúbal, ¿serían competentes los jueces de Setúbal
para conocer del asunto si MUR hubiera presentado su demanda ante los jueces de dicha ciudad?

Depende de la ley de Portugal.

291. Contratos internacionales y sumisión tácita. La empresa VAL, con sede estatutaria en
Valencia, y la empresa BER con sede estatutaria en Berlín firman un contrato de compraventa en
Ámsterdam. En dicho contrato se acuerda que, en el caso de surgir controversias derivadas del
contrato, serían únicamente competentes los tribunales de Luxemburgo. El contrato debía
ejecutarse, íntegramente, en París. Sin embargo, posteriormente, la empresa BER demanda a la
empresa VAL ante los juzgados de Barcelona por falta de pago, ya que en Barcelona la empresa
demandada VAL dispone de numerosos activos. La empresa VAL, en su contestación a la demanda,
argumenta que el pago no procede por haber prescrito la acción. Precise:
1º) ¿Son competentes los juzgados de Barcelona para conocer del asunto?

Si, por sumisión tácita

2º) ¿Deben los juzgados de Barcelona declararse de oficio incompetentes?

No, mientras no alegue el pacto de sumisión expresa.

3º) ¿Qué ocurriría si la empresa VAL, demandada, hubiera impugnado en su contestación a la


demanda la competencia de los tribunales españoles sobre la base de la existencia de un pacto de
sumisión expresa en favor de los tribunales de Luxemburgo?

Sería competente el de Luxemburgo.

293. Contratos: competencia judicial internacional y Ley aplicable. La empresa DUB, con sede
estatutaria en Dublín, demanda ante juez español, a la empresa PAR, con sede estatutaria en París,
por no haber entregado ésta, en Almería, un cargamento de trigo, según resultaba de un contrato
de compraventa firmado entre las partes. El contrato establecía que la mercancía debía ser
entregada a un transportista sueco en París, para que éste la transportara hasta España y la
pusiera en manos del comprador en Almería. El contrato no contiene ningún pacto de elección de
Ley. Indique:

1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este litigio?

Sólo de Almería por razón de la materia.

2º) ¿Qué Ley rige este contrato?

La ley de la residencia habitual del vendedor, la de Francia en este caso.

309. Contratos: competencia judicial internacional y Ley aplicable. Compraventa de mercancías. La


empresa LANG, con sede en Los Angeles, vende a la empresa MAD, con sede en Madrid, un
cargamento de marfil de 50 toneladas. El contrato se concluye por fax y no contiene ninguna
cláusula relativa al Derecho aplicable al contrato. Surgidos problemas de pago de la cantidad
pactada como precio, la empresa LANG demanda a la empresa MAD ante los tribunales de Madrid.
Indique:

1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este litigio?

Si

2º) ¿Qué Ley rige este contrato?

La Ley del Estado de California

3º) ¿Es aplicable el CVIM 1980 a este contrato?

No

310. Contratos: competencia judicial internacional y Ley aplicable. Arrendamiento. La empresa


CARAC, con sede en Caracas, arrienda sus naves industriales situadas en Huelva, a la empresa
SHANG, con sede en Shangai, empresa que procede a depositar en dichos locales un cargamento
de televisiones que piensa exportar a Alemania. Llegado el momento del pago del contrato de
arrendamiento, la empresa SHANG se niega a ello. La empresa CARAC presenta demanda judicial
ante los tribunales españoles y reclama el cumplimiento del contrato y una indemnización por
daños y perjuicios. Indique:

1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este litigio?

Si, por competencia exclusiva, según el Reglamento Bruselas I Bis.

2º) ¿Qué Ley rige este contrato?

La ley española

3º) ¿Es aplicable al caso el CVIM 1980?

No

315. Compraventa de inmuebles. El ciudadano alemán Friedrich N. vende al ciudadano alemán


Helmut S. un inmueble de su propiedad situado en Menorca mediante contrato firmado en
Alemania. El contrato carece de una cláusula expresa de elección de Ley aplicable, pero contiene
una cláusula que indica que, en caso de controversia, ambos contratantes se someten a la
jurisdicción de los tribunales españoles y alemanes, a elección del actor. Ambos contratantes
tienen su residencia habitual en Berlín. Surgen problemas de pago del precio y Friedrich N.
demanda a Helmut S. ante los tribunales de Menorca por impago del precio de la compraventa.
Friedrich N. redacta su demanda con arreglo a la Ley sustantiva española porque entiende que el
contrato se rige por la Ley española. Sin embargo, Helmut S. sostiene que el contrato se rige por la
Ley sustantiva alemana, pues el contrato presenta, a su juicio, contactos más estrechos con
Alemania que con España, razón por la que redacta una contestación a la demanda con arreglo al
Derecho sustantivo alemán. Indique:

1º) ¿Cuál es el país más estrechamente vinculado con el contrato?

Alemania, ya que allí residen las 2 partes.

2º) ¿Qué Ley rige este contrato?

3º) ¿Podría Friedrich N. haber presentado su demanda judicial ante los tribunales de Hamburgo?

Depende del derecho procesal alemán.

4º) ¿Qué Ley habrían aplicado, en su caso, al litigio los jueces de Hamburgo?

316. Prestación de servicios informáticos. La empresa VILNIUS BUSINESS tiene su sede en Vilnius.
Dicha empresa firma un contrato de servicios informáticos con la sociedad española SPAIN
BUSINESS, sociedad con sede en Valencia, contrato en cuya virtud la empresa VILNIUS se ocupará
de mantener el software de la empresa española. En el contrato se especifica que la prestación del
servicio se hará desde la sucursal que VILNIUS BUSINESS tiene en la Isla de Man, allí situada por
motivos fiscales. El contrato se negoció y firmó en Vilnius. El contrato contiene una cláusula en
cuya virtud, si surgían controversias derivadas del contrato, serían competentes los tribunales de
Valencia y éstos deberían aplicar, para solventar tales controversias, la Nueva Lex Mercatoria. Tras
dos años de prestación normal de los servicios, VILNIUS BUSINESS deja de cumplir con sus
obligaciones. SPAIN BUSINESS demanda a la sociedad VILNIUS BUSINESS ante los tribunales de
Valencia y exige una indemnización por daños y perjuicios de 250.000 euros. Indique:

1º) ¿Son competentes los tribunales de Valencia para decidir este caso?

Si, por sumisión expresa.

2º) ¿Qué Ley rige este el contrato?

La de Lituania por ser la residencia habitual del prestador del servicio.

318. Contratos: competencia judicial internacional y Ley aplicable. Arrendamiento. Se firma un


contrato de arrendamiento de local de negocio situado en Marbella, de 3 meses de duración,
entre arrendador francés con residencia habitual en París y arrendatario austríaco con residencia
habitual en Munich. El contrato no contiene ninguna designación de la Ley aplicable.

¿Qué Ley rige este contrato?

La ley de España

319. Contratos: competencia judicial internacional y Ley aplicable. Venta de inmueble.

Un sujeto irlandés con residencia habitual en Murcia vende un inmueble del siglo XVIII de su
propiedad sito en Sicilia, a un comprador alemán con residencia habitual en Berlín. En el contrato,
el vendedor se obliga a reparar el inmueble de sus múltiples desperfectos antes de entregarlo al
comprador. Pero el vendedor se niega a entregar el inmueble al alegar que ahora lo necesita para
vivir y además alega que lo ha adquirido por prescripción. El contrato no contiene elección de Ley.
Indique:

1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este litigio?

Si

2º) ¿Qué Ley rige este contrato?

Ley italiana

3º) ¿Qué Ley rige la cuestión relativa a la propiedad del inmueble?

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