Derecho Internacional Privado en España
Derecho Internacional Privado en España
El Derecho Internacional Privado se podría definir como aquel sector del ordenamiento jurídico
que se encarga de regular las situaciones que trascienden las fronteras de un ordenamiento
jurídico nacional (de ahí recibe el nombre de “internacional”) y que afectan a particulares (el
motivo por el cual recibe la calificación de “privado”).
Es un sector del ordenamiento jurídico estatal que se encarga de regular situaciones privadas
concretas, de índole internacional, mediante sus normas jurídicas (las que integran su contenido).
El objeto del DIPR lo constituyen las llamadas situaciones privadas internacionales (son privadas
porque los sujetos integrantes de la misma ocupan una posición de igualdad – son particulares o
actúan como particulares – y son internacionales porque tienen un elemento extranjero que
conecta la situación a otro ordenamiento jurídico, cuya naturaleza puede ser real o personal).
El contenido del DIPr viene integrado por todas aquellas normas que pretenden regular o dar
respuestas a las situaciones privadas internacionales. Las SPI suelen plantear 3 tipos de cuestiones
diferentes:
- Determinar el Estado cuyos tribunales conocerán del asunto (la competencia judicial
internacional). Cada Estado tiene sus normas que le permiten determinar cuándo sus Tribunales
son competentes para conocer de las SPI (dichas normas integran el llamado sector de la CJI, uno
de los 3 sectores constitutivos del DIPr.)
- Determinar la eficacia que la decisión dictada por el Tribunal que conoce del asunto tuviera fuera
su territorio (determinar si una decisión dictada por un Tribunal extranjero puede ser eficaz en el
propio jurídico nacional).
El DIPr español comparte las mismas fuentes normativas de los demás sectores del ordenamiento
jurídico, nutriéndose de fuentes tanto internas como internacionales, siendo éstas últimas más
numerosas al perseguirse una mayor unificación entre los Estados para paliar la relatividad de
soluciones. La clasificación de las fuentes del DIPr se suele hacer según el criterio de la distinción
de diversos ámbitos de producción normativa (porque las normas de DIPr proceden de ámbitos
muy diversos). De acuerdo con dicho criterio, distinguimos:
a) El ámbito comunitario = integrado por las normas de DIPr derivadas de actos de las Instituciones
comunitarias el legislador comunitario, que dan lugar al DIPr de producción comunitaria o
institucional.
Está habiendo una progresiva “europeización” o “comunitarización” del DIPr de los Estados
Miembros (hay un incremento de las normas de Derecho comunitario relativas a DIPr aplicables
por los Estados Miembros), que supone una mayor uniformidad del DIPr en la UE (favorecido por
el hecho de que dichas normas revisten la forma de Reglamento, texto normativo que se
caracteriza por el hecho de que es directamente aplicable en los Estados Miembros, posee
carácter vinculante y que puede ser interpretado por el TJUE). Se está potenciando el espacio
judicial europeo, constituido por los 3 sectores del DIpr.
Irlanda cuenta con posibilidad de reserva para la aplicación del Reglamento comunitario en ciertos
asuntos.
La LOPJ, en su artículo 4bis, introduce la obligación de los Jueces y Tribunales españoles de aplicar
el Derecho comunitario conforme a la jurisprudencia emanada del TJUE.
b) El ámbito convencional o interestatal = constituido por aquellas normas de DIPr que vienen
recogidas en los Convenios ratificados por España (DIPr de producción convencional). Ajenos a la
UE. Convenios Bilaterales y Multilaterales (entre diferentes Estado, suelen producirse en
Organizaciones Internacionales como la ONU).
c) El ámbito interno = integrado por normas de DIPr elaboradas por el legislador estatal (DIPr de
producción interna).
El DIPr de producción interna está compuesto por la Ley, la costumbre, los principios generales del
Derecho y la jurisprudencia.
Las normas integrantes de dicho ámbito, en virtud de lo dispuesto en el artículo 149.1.8 CE, sólo
podrán ser elaboradas por el legislador estatal, y poseen carácter supletorio (únicamente operan
cuando no resulte aplicable una norma comunitaria o convencional). La más reciente reforma ha
sido la operada por las leyes aprobadas en julio de 2015, entre las que destacamos:
En casa sector habrá normativas diferentes, que pueden colisionar. La dispersión normativa
dificulta fijar el texto normativo aplicable.
TEMA 2. COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL
Es la facultad legal del conjunto de los Tribunales de un Estado para conocer de los litigios relativos
a las situaciones privadas internacionales (permite determinar los supuestos en que tales
Tribunales son competentes para conocer de los litigios internacionales). La concreción o
individualización del Juez o Tribunal concretamente competente se realiza a nivel interno
mediante las normas de competencia judicial interna (LEC, LOPJ…).
Caracteres de la CJI:
- Presenta además un carácter global, en el sentido de que permite determinar los Tribunales
competentes de un Estado considerados en su conjunto (no concreta, no individualiza al Juez o
Tribunal competente).
• Foros personales = la CJI viene delimitada según las circunstancias personales de los sujetos
integrantes de la SPI (nacionalidad del demandante o domicilio del demandado).
• Foros territoriales = el criterio que se utiliza para determinar la CJI presenta una relación con el
territorio. Distinguimos, a su vez, entre:
4) “fórum delicti commissi” – el lugar donde ha ocurrido el hecho del que deriva la obligación
• Foro de conexidad (“fórum conexitatis”) – El legislador permite que los Tribunales de un Estado
competente respecto de un litigio también tengan competencia (por extensión) respecto
de otros que, por su objeto, se encuentran estrechamente vinculados con otros Tribunales
(en virtud del principio de economía procesal).
Normas de competencia:
Permiten determinar cuando los Tribunales estatales pueden conocer de una SPI, basándose para
ello en los foros de competencia, e integran el llamado sector de la CJI.
Pueden ser de índole interna (las elaboradas por el legislador estatal, que poseen carácter
unilateral, y que únicamente indican los supuestos en los que la CJI viene atribuida a los Tribunales
propios del legislador estatal) e internacional (poseen un carácter distributivo, al indicarnos, de
entre los Estados miembros, cual es el competente para conocer del supuesto concreto). Las de
carácter internacional son de aplicación preferente, teniendo las normas internas una aplicabilidad
de carácter supletorio.
1. Fuentes de reglamentación
El Convenio de Lugano es similar al de Bruselas (de hecho, el primero es casi copia literal del
segundo), con la única particularidad consistente en que el primero posee un carácter semi-
abierto (su articulado permite la adhesión al mismo de aquellos Estados que en el futuro lleguen a
ser miembros de las Comunidades Europeas o de la EFTA).
El Derecho Internacional Privado de producción interna = viene recogido en los artículos 21-25
LOPJ, y posee carácter subsidiario, pudiendo ser aplicable únicamente en los supuestos en los que
no fuera aplicable alguno de los instrumentos internacionales existentes. El sistema de CJI interno
ha sido recientemente reformado, gracias a la LO 7/2015, de 21 de julio, por la que se ha
modificado la LOPJ, previendo actualmente la aplicación por los Tribunales españoles del DIPr
comunitario y convencional con carácter previo al interno (art. 21 LOPJ). Las normas integrantes
del DIPr interno determinan la competencia de los Tribunales españoles en relación con los litigios
internacionales, y pueden establecer libremente el volumen de asuntos relativos a las SPI del que
pueden conocer los Tribunales españoles, atribuyéndoles, en virtud del artículo 24 CE (principio de
tutela judicial efectiva) competencia en aquellas situaciones internacionales que tengan
vinculación con España, y teniendo, en todo momento, en cuenta el principio de inmunidad de
jurisdicción y de ejecución (en virtud del cual los órganos judiciales no pueden conocer de litigios
en el que intervenga, como parte demandada, un Estado extranjero o alguno de sus órganos u
otros órganos internacionales que gozan de tal inmunidad).
En primer lugar, hemos de resaltar que el carácter subsidiario de las normas internas de CJI, unido
a un aumento de los Reglamentos comunitarios que inciden sobre la CJI y el reconocimiento de
decisiones respecto de determinadas materias, ha conducido a una progresiva reducción de las
posibilidades de aplicación de las normas internas de CJI.
El articulo 22 LOPJ es el que recoge los foros relativos a las materias civiles y mercantiles, que son
una copia realizada por el legislador español al Convenio de Bruselas de 1968, cuando se llevó a
cabo la reforma operada por la LOPJ de 1985. Esta trascripción del sistema de CJI del Convenio de
Bruselas supuso que, tras la entrada en vigor de la LOPJ, debido a que España se incorporó
posteriormente a la UE, resultaran inaplicables ciertos foros recogidos en el sistema interno.
Los foros de CJI han sido reformados recientemente mediante la LO 7/2015, de 21 de julio. No
obstante, los efectos de la reforma realizada han sido mas bien escasos, los cambios operados no
condujeron a una tan necesitada racionalización del sistema, sino que lo complicaron aún más. Ni
siquiera se ha alcanzado una mínima coordinación de los artículos que regulan la CJI interna con la
normativa de la UE en la materia, lo que implica una escasa aplicabilidad de las nuevas normas.
a) Los foros de CJI del artículo 22 LOPJ (sólo hace falta conocer la distribución, no el contenido)
Foros exclusivos (los del propio artículo 22) = los Tribunales españoles ostentan competencia
exclusiva para conocer de las pretensiones relativas a:
Foro de la sumisión expresa o tácita (art. 22 bis) = los Tribunales españoles serán competentes
cuando las partes, con independencia de su domicilio, se hayan sometido expresa o tácitamente a
ellos. Si las pretensiones se refirieran a materias relacionadas con contratos celebrados con
consumidores o con seguros, la sumisión será válida si se basa en un acuerdo de sumisión
posterior al surgimiento de la controversia, o cuando ambos contratantes ya tuvieran su domicilio
o residencia habitual en España cuando se celebrara el contrato o el demandante fuera el
consumidor, asegurado o tomador del seguro.
El acuerdo de sumisión expreso se define como aquel pacto por el que las partes deciden atribuir
competencia a los Tribunales españoles para que conozcan de algunas o todas las controversias
que pudieran surgir o ya han surgido entre ellos. Habrá de constar por escrito, ya sea en una
cláusula incluida en el contrato o en un acuerdo independiente.
Foro del domicilio del demandado (art. 22 ter.) = operativo en determinados supuestos; implica el
reconocimiento de competencia a los Tribunales españoles cuando el demandado tuviera su
domicilio en España o cuando así venga determinado por cualquiera de los foros de los artículos
22 quater y 22 quinquies.
Se entiende que una persona física tiene su domicilio en España cuando tiene su residencia
habitual en territorio español, mientras que una persona jurídica se considera domiciliada en
España cuando radique en ella su sede social, su centro de administración o su centro de actividad
principal. Si hay varios demandados, son competentes los Tribunales españoles cuando al menos
uno de ellos tenga su domicilio en España, y si se ejercita una sola acción o varias entre las que
existe un nexo por razón del título o causa de pedir.
- Capacidad de las personas y/o medidas de protección de las personas mayores de edad o de sus
bienes, cuando tuvieran su residencia habitual en España
- Contratos celebrados con consumidores, cuando los litigantes tuvieran su residencia habitual en
España
- Seguros, cuando el asegurado, tomador o beneficiario del seguro tuviera su domicilio en España,
o cuando el hecho dañoso se hubiera producido en territorio español y se tratara de un contrato
de seguro de responsabilidad o de seguro relativo a inmuebles, etc.
- Acciones relativas a derechos reales sobre bienes muebles, si estos se encontraren en territorio
español al tiempo de la interposición de la demanda.
Foro sobre medidas cautelares o provisionales (Art. 22 sexies) = los tribunales españoles serán
competentes cuando se trate de adoptar medidas provisionales o de aseguramiento respecto de
personas o bienes que se hallen en territorio español y deban cumplirse en España, o cuando son
competentes para conocer del asunto principal.
El nuevo artículo 22 octies dispone que, cuando se plantea un litigio ante los Tribunales españoles,
estos habrán de verificar de oficio (o, como ya veremos, también a instancia de parte), su
competencia judicial internacional.
Además del supuesto relativo a la inmunidad de jurisdicción o de ejecución conforme a las normas
de Derecho Internacional Público, el articulo 36.2 LEC recoge los siguientes supuestos en
los que se ha de apreciar de oficio la falta de CJI:
Cuando el asunto venga atribuido exclusivamente a los Tribunales de otro Estado en virtud de un
Tratado o Convenio Internacional del que España sea parte.
La importancia de este articulo reside en que parece excluir del control de oficio de la CJI aquellos
supuestos en los que se planteara ante los Tribunales españoles un litigio del que pudieran
conocer con carácter exclusivo los Tribunales de un tercer Estado que no fuera ni comunitario ni
existiera un Convenio aplicable entre dicho Estado y España (en tal caso, si un foro de la LOPJ le
atribuyera competencia a un Tribunal español, éste no ha de abstenerse de oficio).
Según el artículo 38 LEC, el Tribunal se abstendrá de conocer tan pronto como advierta su falta de
CJI, y la acordará de oficio, mediante auto, previa audiencia de las partes y del MF (siempre se ha
de emplazar a la parte demandada para darle la posibilidad de someterse tácitamente al Tribunal
español). El auto por el que se decrete la falta de CJI podrá ser objeto de un recurso de apelación,
y, en su caso, recurso extraordinario por infracción procesal.
Viene regulado en el artículo 22 octies LOPJ y permite a los Tribunales españoles conocer de un
asunto aun cuando su CJI no viniera atribuida directamente por los foros de la LOPJ, siempre que
el supuesto tuviera una vinculación con España y los Tribunales de los demás Estados conectados
con el caso hubieran declinado su competencia. Lo que este criterio pretende es impedir la
denegación de justicia ante cualquier supuesto que tuviera vinculación con el ordenamiento
jurídico español. La principal desventaja de este foro reside en suponer una carga excesiva para el
demandante, porque se le obliga a plantear su reclamación en todos los Estados que estuvieran
conectados con el supuesto y que tales Estados declinaran su competencia (en aras de una más
provechosa aplicación de este, se requería una flexibilización de las condiciones de aplicación de la
norma por vía interpretativa).
Permite a los litigantes excluir la competencia de los Tribunales españoles, en caso de que la
tuvieran atribuida de acuerdo con los foros de la LOPJ, mediante un acuerdo en el que la atribuyen
a un Tribunal extranjero. Para que se pueda plantear la derogatio fori, se deben de cumplir
determinados requisitos:
Las partes deben haber realizado un acuerdo que atribuya la CJI a un Tribunal extranjero antes de
que se iniciara el litigio
La derogatio fori sólo se plantearía cuando se tratara de un litigio sobre una materia que quede
fuera del ámbito de los Reglamentos comunitarios y de los Convenios Internacionales suscritos por
España. En tal caso, surge la cuestión de si el Tribunal español deberá declararse incompetente en
caso de que existiera un pacto de sumisión (por tanto, si considera o no eficaz dicho pacto).
El Tribunal Supremo admitió la validez del acuerdo de sumisión siempre que se respetaran ciertos
límites: que la materia objeto del litigio no coincidiera con alguna de las materias que son objeto
de un foro exclusivo de los Tribunales españoles, y que fuera una materia sobre la que se
permitiría la intervención de la autonomía de la voluntad (una materia sobre la que las partes
puedan disponer libremente de sus derechos). Se requiere, por último, que la parte interesada
alegue la existencia del acuerdo de sumisión (el Tribunal no puede, ni tiene por qué, controlar de
oficio si existe o no un acuerdo de sumisión, sino que el demandado habrá de alegarlo mediante la
interposición de la llamada declinatoria internacional).
La doctrina criticó la posición del TS, sosteniendo que la negativa a la admisión de dicha excepción
favorece conductas fraudulentas (los interesados demandan en España para evitar así el
reconocimiento de la decisión extranjera, provocando al mismo tiempo una duplicidad de
procedimientos y favoreciendo la posibilidad de sentencias contradictorias).
Frente a dicha problemática se hizo patente la necesidad de una reforma, que se materializó a
través de la modificación de la LOPJ, mediante la introducción del articulo 22 nonies y la
promulgación de la Ley 29/2015, de 30 de julio, de cooperación jurídica internacional en materia
civil, cuyo Título V introduce una expresa reglamentación de la litispendencia.
El Tribunal extranjero ha de ser competente en virtud de una conexión razonable con el litigio (se
presume dicha conexión cuando el Tribunal extranjero hubiera basado su competencia judicial
internacional en criterios equivalentes a los previstos en la legislación española)
Se prevé que el órgano extranjero dictará una resolución que podrá ser reconocida en España
3. Se estime poco probable que el proceso ante el Tribunal extranjero concluya en un tiempo
razonable
1. Caracteres generales
El Sector del Derecho aplicable determina la ley del país a la que el acto o negocio jurídico ha de
ajustarse para que se considere válido. Sabemos que cada una de las condiciones necesarias para
que se pueda considerar válido un acto jurídico tiene su propia ley aplicable (distinguiríamos entre
la ley aplicable a la capacidad de la persona física para participar en el acto, la aplicable al fondo o
contenido del acto o negocio jurídico, y la ley aplicable a la forma de este.
Cuando pretendemos determinar la ley aplicable a una SPI debemos aplicar el propio sistema de
DIPr, y los principales caracteres de este son la exclusividad (consistente en que la validez de una
SPI se constata desde el propio ordenamiento – si los Tribunales de un Estado se consideran
competentes para conocer de la SPI, solo aplicarán sus normas relativas al Derecho aplicable para
determinar la ley material por la que se rige) y la relatividad (que significa que cada sistema de
DIPr estatal proporciona las soluciones jurídicas que considera más adecuadas y justas a las SPI; la
principal consecuencia del carácter de relatividad consiste en que la misma SPI será resuelta de
manera distinta en cada sistema estatal de DIPr, por lo que recibirá una solución diferente en
función del Tribunal competente para resolverla).
La relatividad del sistema estatal de DIPr presenta, además, los siguientes efectos:
El llamado Forum Shopping, consistente en que la parte demandante puede acudir o presentar su
demanda ante el Tribunal cuyo DIPr llevase a la aplicación de la ley material considerada como
más favorable a sus intereses. Esto puede llevar a que las partes especulen la situación,utilizando
los foros de competencia para desplazar ficticiamente la SPI para que la misma sea conocida por
los tribunales de un determinado país, aquel cuyo sistema de DIPr les interesa que se aplique (Se
produce un desplazamiento ficticio de la SPI, lo que implica un fraude a las normas de
competencia del Estado cuyos tribunales hubieran sido competentes.
A los sujetos integrantes de la SPI se les ofrece una menor seguridad jurídica que si se tratara de
una situación jurídica interna
1. Aspectos generales
La norma de conflicto es otro tipo de norma del sector del Derecho aplicable que emplea el
método indirecto de reglamentación, consistente en determinar, entre los distintos
ordenamientos estatales vinculados con la SPI, cuál de ellos se aplicaría (el ordenamiento jurídico
hallado es el que aportaría la ley aplicable que rige la situación y que proporcionará la respuesta
correcta). Teniendo en cuenta lo expuesto hasta ahora, podemos observar que la NDC posee una
estructura abstracta, al no proporcionar una solución inmediata a la SPI. Sus elementos
conformadores son los siguientes:
El supuesto de hecho (Referido a instituciones o categorías jurídicas), que puede ser general
(cuando se refiere a la categoría jurídica regulada en términos generales) o especial (cuando el
mismo se refiere a una concreta relación jurídica dentro de una determinada categoría jurídica)
El punto de conexión = el elemento que determina el Derecho aplicable al caso, porque permite
determinar el Ordenamiento jurídico con el que el supuesto está más vinculado, o con el que se
cree que está más vinculado.
La NDC posee carácter imperativo, lo que significa que es obligatoria la aplicación del Derecho
material al que remita en el caso concreto (a su carácter imperativo se refiere también el articulo
12.6 CC, cuando dispone que los tribunales españoles aplicarán de oficio las NDC del Derecho
español).
En la fase de aplicación de la NDC distinguimos una primera fase, que comienza con la delimitación
de la NDC del DIPr español y finaliza con el momento en que se determina la ley aplicable (el
Derecho material por el que se rige la SPI). En caso de que la ley aplicable no fuera española y la
NDC nos remitiera a una ley material extranjera, ello daría comienzo a la segunda fase de
actuación de la NDC, en la que se intentará localizar, dentro del ordenamiento jurídico extranjero
al que ha sido remitido, la respuesta concreta a la SPI.
En esta primera fase de actuación podemos encontrarnos con diversos problemas, y los más
frecuentes son los siguientes:
a) La cuestión previa
Hay una cuestión previa cuando, para regular una SPI tenemos que resolver antes otra SPI
diferente que opera como presupuesto de la anterior (la cuestión previa es una SPI y su solución
condiciona la respuesta de la cuestión principal). En caso de que no fuera aplicable uno de los
Textos internacionales suscritos por España que proporcionara una solución concreta al caso, y al
no ofrecer nuestro ordenamiento jurídico ninguna norma de aplicación concreta al respecto, la
doctrina ha ido esbozando diversas soluciones:
o Hay ciertos supuestos excepcionales en los que la solución anteriormente mencionada no puede
operar, y son mayoritariamente aquellos en los que la situación jurídica que constituye la cuestión
previa hubiera sido creada y agotada en el extranjero (hubiera desplegado sus efectos principales
en un país extranjero), por lo que no parece razonable aplicarle la NDC del foro para su solución.
En tal caso, la validez de la situación que configura la cuestión previa se valorará de acuerdo con la
NDC del país en que la situación se creó y desplegó sus efectos principales.
Este problema se da cuando una NDC modifica el punto de conexión de otra NDC anterior, a la que
deroga, e implica la necesidad de determinar si la SPI se rige por la NDC anterior o posterior a la
modificación.
Aunque el ordenamiento jurídico interno no nos ofrece una solución concreta a dicho problema,
las respuestas específicas que se han ido adoptando a lo largo del tiempo han sido las siguientes:
En el ámbito interno, cuando una Ley ha introducido una nueva NDC, la ley que modifica a la
anterior resuelve el problema en sus disposiciones transitorias
El punto de conexión puede utilizar circunstancias muy variadas: distinguimos entre los puntos de
conexión facticos (basados en la existencia de una circunstancia de hecho, por lo tanto, fácilmente
calificables) y los puntos de conexión jurídicos, que requieren de una concreción en base a
criterios jurídicos. Con respecto a estos últimos, la solución más razonable sería la de que el juez
español califique los puntos de conexión de una NDC según las categorías de la ley española, pero
al no existir en el ordenamiento jurídico español una respuesta concreta sobre la cuestión, la
doctrina y la jurisprudencia consideran que la calificación del punto de conexión se ha de hacer
según la ley del foro, salvo cuando se trate de una NDC integrada en los textos internacionales (en
tal caso, los textos suelen aportar los conceptos propios para calificar sus puntos de conexión), o
cuando la NDC utilice el punto de conexión de la nacionalidad (en tal caso la calificación se hará
con arreglo a los criterios del país del que el sujeto dice ser nacional).
d) El conflicto móvil
El conflicto móvil puede producirse cuando el punto de conexión empleara una circunstancia
mutable o susceptible de modificación en el tiempo (no cabría respecto de un punto de conexión
inmutable, como, por ejemplo, el lugar de situación de un bien inmueble), y cuando no tuviera una
concreción temporal.
Al carecer nuestro DIPr de una solución general, en determinados supuestos se ha optado por
congelar la circunstancia del punto de conexión en un momento temporal concreto, por lo que su
alteración no afectaría a la consecuencia jurídica (esto en los supuestos en los que la propia NDC
precisa el momento temporal en que tiene que constatarse la circunstancia del punto de
conexión).
En los demás casos en los que la NDC no precisa dicho momento temporal, se ha optado por
presumir el momento temporal en que debe apreciarse el punto de conexión (concretamente, se
presume que el NDC se concreta cuando nace la situación jurídica)
e) El fraude de Ley
El fraude de ley consiste en la realización de determinados actos lícitos para alcanzar un resultado
antijurídico. En el caso del DIPr, consistiría en la manipulación intencionada de la circunstancia
empleada por el punto de conexión de una NDC para que resulte aplicable a la SPI un
ordenamiento jurídico diferente al que hubiera correspondido en condiciones normales, por
considerar al primero más beneficioso para la resolución de la situación.
La acción fraudulenta queda integrada por dos elementos, el objetivo (que consiste en la
realización de un acto válido en sí mismo que permite la manipulación de la circunstancia del
punto de conexión), y el subjetivo (que se identificaría con la intención fraudulenta – las partes
quieren sustraerse a la aplicación del Derecho que hubiera sido aplicable sin la manipulación).
El DIPr, en su artículo 12.4 CC, equipara el fraude a la utilización de una norma de conflicto para
eludir la aplicación de una ley imperativa española. Las críticas que se adujeron al precepto se
refirieron a que no viene prevista una sanción (la que se podría imponer, en virtud de la teoría
general del Derecho, sería la ineficacia del resultado pretendido con la acción fraudulenta) y al
hecho de que se prevé una solución de marcado carácter nacionalista (la intención del artículo
12.4 es la de proteger exclusivamente el derecho material español, al legislador solo le preocupa
cuando, tras la manipulación del punto de conexión, resulta eludida una norma material española;
lo preferible hubiera sido recoger como fraude toda manipulación del punto de conexión de las
NDC españolas, con independencia de que el ordenamiento eludido fuera el español o uno
extranjero).
No siempre es posible ni sencillo probar el elemento intencional fraudulento, y sin este elemento
no se puede considerar que ha habido un fraude de ley, por lo que la jurisprudencia se ha
decantado por sancionar tales conductas únicamente cuando la ley aplicable tras el fraude sea
contraria a nuestros principios fundamentales, alegando la excepción de orden público para dejar
de aplicar la normativa a la que remite la NDC. Pero si el derecho aplicable es compatible con los
principios fundamentales de nuestro ordenamiento jurídico, aun cuando hubiera habido fraude de
ley, la jurisprudencia no se basa en el mismo para sancionar dicha conducta (los órganos judiciales
son más reticentes a la hora de sancionar conductas realizadas de forma licita, aunque supongan
una manipulación fraudulenta, además de que es, como ya anticipábamos, muy difícil demostrar la
intencionalidad del fraude).
f) El reenvío
Se da cuando la NDC aplicable a una SPI remite a un ordenamiento jurídico extranjero, que, a su
vez, remite a otro ordenamiento jurídico para resolver la cuestión. Para que haya reenvío, es
necesario que:
La NDC del foro aplicable al caso remita a un ordenamiento jurídico, y se considere que dicha
remisión se entiende realizada a la totalidad del ordenamiento, no solo a sus normas materiales
(porque si la remisión se entendiera realizada únicamente a las normas materiales de aquel
ordenamiento, no se daría la situación de reenvío).
El ordenamiento extranjero tenga, a su vez, una NDC que regule el supuesto y que remita a otro
ordenamiento jurídico diferente.
a) Reenvío de primer grado (o de retorno) – cuando la NDC del ordenamiento extranjero remite, a
su vez, al ordenamiento jurídico del foro para resolver
Como modalidad de esta clase de reenvío señalamos el reenvío circular, que se da cuando, tras
una cadena sucesiva de reenvíos entre distintos Estados, se designa finalmente al ordenamiento
del foro para resolver Si a la SPI le resultaría aplicable un Instrumento Internacional, se recurriría a
la solución dispuesta por dicho texto normativo. Con respecto a los Instrumentos internacionales,
debemos señalar que hay muchos que no reconocen el reenvío (consideran que la remisión de la
NDC se realiza a las normas materiales del Derecho extranjero), y también mencionar el
Reglamento 650/2012 relativo a las sucesiones internacionales, cuya entrada en vigor en agosto
de 2015 hizo prácticamente inaplicable el régimen interno regulador del reenvío (art. 12.2 CC),
tanto cuando se refiera en materia de sucesiones como cuando la SPI quede comprendida en
cualquier otro Texto Internacional.
El artículo 12.2, que se encarga de regular la cuestión del reenvío en el régimen jurídico interno, es
un precepto incongruente (porque establece que la remisión al Derecho extranjero se entiende
realizada a sus normas materiales, no a la totalidad del ordenamiento) y oscuro (porque de lo
dispuesto en su segunda parte se entendería que acepta el reenvío). Para colmar esta situación, se
ha entendido que el ordenamiento jurídico español rechaza la técnica del reenvío, excepto cuando
su aplicación favoreciera la aplicación de la ley española (por tanto, se admitiría el reenvío de
primer grado, pero no el de segundo).
el mismo respetaría los principios inspiradores de la institución jurídica regulada por la NDC a la
que afecta
tuviera alguna utilidad (cuando permitiera alcanzar soluciones razonables y justas en el caso
concreto, o cuando permitiera resolver un “falso conflicto de leyes”—aquellos supuestos en los
que la solución a la que se llegaría de aplicar el ordenamiento extranjero sería similar a la que se
obtendría aplicando el Derecho español).
En vista de todo lo expuesto hasta ahora, podemos señalar que el reenvío es un mecanismo que
ha de operar de forma restrictiva y en atención al caso concreto, permitiendo una mayor
valoración del Tribunal, aportando al juez cierto margen de maniobra.
El Estado plurilegislativo es aquel en que coexisten diferentes sistemas jurídicos, y puede ser de
base territorial (cada unidad territorial integrante de dicho Estado tiene su propio ordenamiento
jurídico), o de base personal (cada comunidad de personas dispone de su Derecho propio). Cuando
la NDC remite a un sistema plurilegislativo, es necesario determinar el ordenamiento material que
debe regir la situación. Para resolver este problema, se han ido aportando diversas vías o
soluciones:
La solución directa – consiste en utilizar el punto de conexión empleado por la propia NDC para
identificar el sistema jurídico concreto aplicable a dicha situación. La solución directa no puede
operar cuando el pdc empleado por la NDC es la nacionalidad, porque no nos permitiría
individualizar el sistema jurídico aplicable, o cuando la NDC remita a un sistema plurilegislativo de
base personal (de nuevo, no permitiría individualizar el ordenamiento aplicable).
La solución mixta – una combinación de las dos vías anteriores: se emplea la solución directa
como regla general, cuando la NDC remita a un sistema plurilegislativo de base territorial y se
utilice un pdc que no sea el de la nacionalidad, y la solución indirecta cuando no pueda utilizarse la
anterior.
Con carácter subsidiario, cuando no hubiera ningún Instrumento Internacional que aporte una
solución al caso, aplicaríamos lo dispuesto en el artículo 12.5, que establece la solución indirecta
(cuando la NDC remite a un Estado plurilegislativo, el Tribunal español aplicará las normas de
Derecho interregional de aquel sistema extranjero para individualizar el sistema jurídico aplicable).
Se le ha criticado por ser demasiado general, en el sentido de que recurre a la solución indirecta
para todos los casos, cuando hubiera sido más acertado prever la solución mixta, y por tener una
importante laguna legal, al no regular los supuestos en los que la NDC remita a un ordenamiento
plurilegislativo que carezca de un sistema único de derecho interregional. Para colmarla, la
doctrina ha ido esbozando diversas respuestas, dependiendo de la situación concreta:
En el caso de que la NDC empleara un pdc que permitiera individualizar el sistema jurídico
aplicable de entre los existentes en el ordenamiento jurídico al que nos ha remitido, se emplearía
la vía directa
Si la NDC remitiera a un sistema plurilegislativo de base personal que no tuviera normas para
resolver los conflictos internos, se determinaría el sistema jurídico aplicable mediante el criterio
de la vinculación más estrecha (se le aplicaría el Derecho que corresponde a la comunidad social,
religiosa o étnica en la que el sujeto estuviera integrado).
El Derecho extranjero al que hemos sido remitidos es el aplicable al fondo del asunto, el marco
jurídico dentro del cual habremos de encontrar la solución a la situación. Su aplicación ha
ocasionado a lo largo del tiempo varios problemas, porque depende de cómo tratamos o
entendemos
el Derecho extranjero desde el punto de vista procesal (ello condicionaría la forma en que
habremos de alegar y probar en el proceso dicho Derecho).
Otra postura es la que considera al Derecho extranjero como derecho, lo que implicaría que el
Tribunal que conoce del asunto, aun cuando las partes no lo aleguen ni prueben, debe acreditar de
oficio el contenido del Derecho extranjero.
La postura que se ha ido imponiendo en la mayoría de los sistemas jurídicos es la que opta por una
posición intermedia, dependiendo de si favorece la consideración del Derecho extranjero como
derecho (en tal caso, el Tribunal aplica de oficio dicho derecho, pero las partes pueden intervenir
en la prueba del mismo), o la consideración del mismo como hecho (son las partes las que lo
tienen que alegar y probar, pero se le permite al Tribunal una limitada intervención en la
acreditación o prueba del Derecho extranjero).
a.2) La alegación y prueba del Derecho extranjero en nuestro Ordenamiento
Los preceptos que se refieren a la alegación y prueba del Derecho extranjero son los artículos 12.6
CC y 281-282 LEC, cuyo estudio nos permite determinar que el sistema interno no nos ofrece
pautas claras en la alegación y prueba del Derecho extranjero. En cuanto a la alegación de este, el
articulo 281 LEC separa la prueba de los hechos de la prueba del Derecho extranjero, por lo que no
se le consideraría como un hecho procesal (no son las partes las que exclusivamente lo alegan y
prueban, se permite una intervención limitada al Tribunal). En lo que se refiere a la prueba de
este, el aspecto más problemático lo ha constituido el referente a la carga de la prueba.
Con carácter general, según lo dispuesto en el artículo 282 LEC, las pruebas se practicarán a
instancia de parte (en nuestro caso, las partes han de alegar y probar el Derecho extranjero). No
obstante, de lo dispuesto en el artículo 12.6 y 281.2 LEC, se le permite al Juez que conoce del
asunto que participe desarrollando una actividad complementaria a la prueba presentada por las
partes. La normativa interna prevé por tanto un sistema abierto en cuanto a la carga de la prueba,
que adolece no obstante de defectos, al no ofrecernos las pautas o criterios que permitan deducir
como tiene que actuar el Tribunal cuando las partes no prueban el Derecho extranjero al que
remite la NDC. Si la falta de prueba por las partes no es intencionada (han intentado probarlo,
pero no lo consiguen, o se encuentran con grandes dificultades para hacerlo), el Tribunal tendrá
que actuar de oficio y aportar la prueba.
La duda surge cuando la falta de prueba por las partes es intencionada (ya sea evitando la
aplicación del Derecho extranjero o indicando su aplicabilidad, pero sin aportar prueba alguna). La
doctrina y la jurisprudencia mantuvieron posiciones distintas con respecto a la solución de dicho
problema. En primer lugar, el TS optó por resolver la falta de alegación o prueba del Derecho
extranjero mediante la aplicación del Derecho español, practica modificada posteriormente por la
Sala de lo Social del TS, al establecer que si no se alega ni prueba el Derecho extranjero, se ha de
desestimar la demanda.
Aunque el problema de la carga de la prueba pudiera parecer irresoluble, debemos señalar que no
es tan frecuente ni extenso como pudiera parecer (queda circunscrito a casos concretos y poco
frecuentes), porque, en primer lugar, en muchos casos, a las partes (o a una de ellas) les interesa
la aplicación del Derecho extranjero y se ocuparán de su prueba. En segundo lugar, si las partes
aportan un principio de prueba, el Tribunal tiene la obligación de colaborar con ellas para
completarla. En tercer lugar, el juez puede decretar de oficio cualquier prueba que estime
pertinente en algunos procedimientos especiales (los relativos a la capacidad, filiación o menores).
En cuarto lugar, la LEC le permite al juez, en la audiencia previa al juicio, advertir a las partes de
que es necesario alegar y probar el Derecho extranjero. Finalmente señalamos una progresiva
armonización del Derecho privado europeo y la tendencia de introducir NDC basadas en la
autonomía de la voluntad (lo que permitiría a las partes elegir el Derecho aplicable.
Sabemos que cuando una NDC remite a un derecho extranjero, dicha remisión se entiende
realizada a dicho ordenamiento en su conjunto, lo que significa que, a la hora de aplicarlo, el
Tribunal español lo ha de hacer del modo más aproximado posible a como lo haría un Tribunal del
Estado extranjero, teniendo por tanto que aplicar todas las normas jurídicas que integren el
Derecho extranjero, siempre que las mismas sean de aplicación al caso, y siguiendo la
interpretación que del mismo ha realizado la jurisprudencia de dicho Estado.
En cuanto a los aspectos que se tienen que probar, el artículo 281 LEC dispone que es necesario
probar el contenido y vigencia del Derecho extranjero. La jurisprudencia (en concreto, el TS)
consideró insuficientes tales datos, por lo que dispuso que había que probarse también lo
siguiente:
Los criterios interpretativos (la interpretación de los concretos preceptos aplicables al supuesto
de acuerdo con la jurisprudencia del Estado extranjero)
Para probar el Derecho extranjero, las partes han de hacer uso de los medios de prueba previstos
en la Ley española (art. 299 LEC). Al no ser todos los previstos apropiados para ello, la
Jurisprudencia dispuso que se ha de utilizar la prueba documental y la pericial.
El ordenamiento interno también prevé determinados mecanismos a través de los que el Tribunal
español podrá informarse sobre el Derecho extranjero. El articulo 281.2 LEC le permite al Juez
emplear cualquier mecanismo técnico previsto legalmente y que fuera adecuado para acreditar el
Derecho extranjero. Los más eficaces son los mecanismos de información previstos por los
distintos Convenios Internacionales ratificados por España:
o El más importante es el Convenio Europeo sobre información del Derecho extranjero, elaborado
en el seno del Consejo de Europa, en Londres en 1968 (España forma parte de este desde
1974). Cada país nombra una autoridad de recepción de derecho extranjero, que recibe la
solicitud del órgano de otro estado, y lo devuelve a ese órgano o a la autoridad estatal que
pidió la información.
Los principales problemas que pueden surgir a la hora de aplicar el Derecho extranjero al que nos
ha remitido nuestra NDC son los siguientes:
Al no haber una solución prevista en el ordenamiento jurídico, la doctrina concluyó que, en virtud
del principio de aplicación integral del Derecho extranjero, una vez realizada la remisión al
Derecho extranjero, la función del Derecho del foro ha finalizado y la calificación del Derecho
material aplicable se realizará según las categorías jurídico del Derecho al que la NDC nos ha
remitido.
o El conflicto internacional transitorio – se da cuando hay una sucesión temporal de las normas
materiales del Derecho extranjero aplicables a la SPI, lo que implica la necesidad de aplicar unas
normas de Derecho transitorio. De nuevo, en virtud del principio de aplicación integral del
Derecho extranjero, se aplicarán las normas de Derecho transitorio del ordenamiento jurídico al
que hemos sido remitidos (salvo cuando los criterios de dicho Derecho transitorio sean contrarios
al orden público – en tal caso, se aplica el Derecho transitorio del foro).
o La excepción de orden público internacional – no se aplican las normas materiales del Derecho
extranjero cuando lo regulado por las mismas fuera contrario a los principios de carácter
internacional de nuestro ordenamiento jurídico, de donde deducimos que el orden público opera
como una excepción al normal funcionamiento de la NDC (pero siempre ante el caso concreto,
porque se tiene que conocer antes el contenido de la norma material extranjera aplicable).
Para que la excepción de orden público pueda operar, se han de cumplir determinados requisitos:
La aplicación del Derecho extranjero ha de producir una vulneración frontal de los principios
esenciales del foro. Tiene que ser importante, transcendente.
Se han de vulnerar los principios de orden público internacional (los aplicables en las relaciones
internacionales); son determinados principios de carácter general que constituyen los cimientos a
partir de los cuales se edifica toda la reglamentación jurídica de nuestro sistema. Le compete al
Tribunal identificarlos, en cada caso concreto, mediante una operación de análisis de nuestro
ordenamiento y del consenso social que exista sobre los mismos.
Los principales caracteres del orden público son su actualidad (los principios públicos son
mutables; esto implica que se descartaría la aplicación de una Ley extranjera cuando ello implique
la vulneración de alguno de los principios fundamentales vigentes en el ordenamiento español en
ese momento), su carácter restrictivo (exceptuar la aplicación de la Ley extranjera siempre ha de
realizarse de forma excepcional o extraordinaria; esto significa que es posible una excepción del
orden público de carácter parcial – si el Derecho extranjero contiene algunas disposiciones
contrarias al orden público español, se podrían aplicar las restantes que fueran conformes –;
además, cuando la Ley extranjera se aplicaría únicamente respecto de los efectos que produce una
situación jurídica ya nacida en el extranjero y considerada válida allí, la intervención del orden
público habrá de atenuarse, porque la proximidad de dicha relación con el foro es débil), y
conforma un concepto indeterminado (el contenido de la excepción habrá de ser precisado por el
Tribunal en cada caso concreto, en función de las circunstancias o características del supuesto
objeto de estudio).
En caso de que no fuera aplicable alguno de los Instrumentos Internacionales suscritos por España,
se aplicaría lo dispuesto en el régimen interno, concretamente lo regulado por el articulo 12.3 CC,
precepto criticado por la doctrina por su generalidad (parece convertir el orden público en una
excepción de aplicación usual, cuando debería tener un carácter excepcional), por el hecho de que
se refiere al orden público en general cuando debería referirse al orden público internacional, y
por no haber regulado de forma completa los efectos del orden público internacional (solo afirma
la no aplicación de la ley extranjero-contraria al orden público, pero no indica cual sería el
ordenamiento aplicable para regular el supuesto; en este último caso, mientras que la doctrina se
decanta por la aplicación del siguiente punto de conexión de la NDC – en caso de que tuviera un
único pdc se aplicaría el derecho material español –, la jurisprudencia defiende la aplicación de la
ley material española).
La eficacia en España de una resolución extranjera se plantea cuando la SPI ha sido conocida por
una autoridad o tribunal extranjero. El sector de la validez de una resolución extranjera opera
cuando se pretende atribuir eficacia en España a una decisión extranjera (ya sea una resolución
judicial o una extrajudicial – documentos y actos públicos, laudos arbitrales, etc. –) relativa a
cuestiones de derecho privado.
Una decisión extranjera normalmente despliega sus efectos en el territorio del Estado cuyos
Tribunales u órganos públicos la hayan dictado. En el caso de una SPI, al estar vinculada con varios
Estados, es necesario que se reconozca la validez de las decisiones relativas a tal situación también
fuera del país cuyos tribunales han conocido de la misma, sin que ello implique que dicha decisión
se acepte de forma inmediata o ilimitada (se le reconocerá la validez, siempre que cumpla con
determinados requisitos, se someta a un determinado procedimiento, etc.).
El sistema interno de DIPr adopta la llamada teoría de la extensión de los efectos, en virtud de la
cual la decisión extranjera reconocida despliega en España los efectos (se extienden tales efectos)
que le atribuye la legislación del Estado de origen, pero siempre bajo determinados límites y
previo control que exige un procedimiento para llevar a cabo esta extensión. La teoría de la
extensión difiere de la llamada teoría de la equiparación de los efectos, la que se decantaría por
una “nacionalización” de los efectos de la decisión (en virtud de la primera, la decisión reconocida
es y sigue siendo extranjera), y opta por importar la solución de dicha resolución (por tanto, no se
entra de nuevo a conocer sobre el fondo del asunto, sino que se procede únicamente a reconocer
el resultado obtenido).
Los mecanismos previstos en nuestro DIPr para otorgar eficacia a las decisiones extranjeras son:
El reconocimiento – permite otorgar a la decisión extranjera los efectos que la misma tiene en el
plano procesal. Distinguimos 2 tipos de reconocimiento:
a) El reconocimiento por homologación – la decisión extranjera es reconocida tras un
procedimiento específico. Tendrá validez la decisión extranjera en todos los procedimientos.
Una vez reconocida una decisión extranjera, la misma puede desplegar el efecto de cosa juzgada
material (la decisión reconocida se considera en España obligatoria, vincula a las autoridades
internas, y ante las mismas no se podrá volver a plantear el asunto resuelto por la decisión) y el
efecto constitutivo (dicho efecto supone que será válida en España la creación, extinción o
modificación del derecho o situación jurídica a la que se refiere la decisión reconocida).
De lo expuesto observamos que los dos mecanismos afectan a decisiones de contenido diferente y
producen efectos distintos (la parte interesada puede instar el reconocimiento cuando lo que
pretende es que la decisión extranjera despliegue en España un efecto procesal, y puede solicitar
el exequatur cuando pretenda el efecto ejecutivo).
Un último mecanismo que permite reconocer la eficacia de una decisión extranjera lo constituye el
acceso al Registro – ciertas decisiones despliegan sus efectos constitutivos mediante su acceso al
Registro
Como ocurría con los demás sectores, el de la validez de decisiones extranjeras se nutre también
de diversas fuentes normativas, lo que conduce a una diversidad de las normas integrantes. De
nuevo, señalamos el funcionamiento autónomo de los diversos regímenes existentes, y el carácter
subsidiario del régimen interno (este operaría en caso de que no hubiera algún Instrumento
Internacional aplicable).
En primer lugar, cuando se trata de la validez de una decisión extranjera en España, es necesario
determinar si dicha decisión entra dentro del ámbito de aplicación del Régimen comunitario (si
hay algún Reglamento que se le pudiera aplicar). En la actualidad, hay diversos Reglamentos
comunitarios que regulan tanto el sector de la CJI como el del reconocimiento de decisiones
extranjeras (ello implica que, en la mayoría de los casos, la decisión extranjera cuya validez se
solicita en España queda incluida en el ámbito de alguno de los Reglamentos, siempre que la
decisión proceda de alguno Estado miembro de la UE).
Si la decisión procediera de un tercer Estado, se ha de determinar si su reconocimiento o
exequatur podría quedar sometido al régimen convencional, compuesto por los convenios
bilaterales (evidente importancia cuantitativa; algunos poseen en la actualidad una operatividad
escasa) y multilaterales suscritos por España
Cuando la resolución que se pretenda reconocer se hubiera dictado infringiendo los derechos de
defensa de cualquiera de las partes (por ejemplo, cuando el demandado no hubiera recibido
cédula de emplazamiento de forma regular y con tiempo suficiente)
Cuando la resolución extranjera se hubiera pronunciado sobre una materia sobre la que fueran
competentes exclusivamente los tribunales españoles, o cuando la competencia del juez de origen
no obedeciera a una conexión razonable (se presume dicha conexión razonable cuando el órgano
judicial extranjero hubiera basado su CJI en criterios similares a los previstos en la legislación
española)
Cuando la resolución fuera inconciliable con una resolución dictada en España, o cuando lo fuera
con una resolución dictada anteriormente en otro Estado, cuando esta última reuniera las
condiciones necesarias para su reconocimiento en España
Cuando existiera un litigio pendiente en España entre las mismas partes y con el mismo objeto,
iniciado con anterioridad al proceso en el extranjero.
El proceso se inicia mediante demanda a instancia de cualquiera que acredite un interés legítimo,
pudiéndose acumular a la demanda de exequatur la solicitud de ejecución. Se puede solicitar que
se adopten medidas cautelares, y la demanda se tiene que dirigir contra aquella parte/s frente a
las que se quiera hacer valer la resolución judicial extranjera. La demanda se ajustará a los
requisitos del articulo 399 LEC y se le deberá adjuntar lo siguiente:
Una vez examinados el escrito de demanda y los documentos anteriormente mencionados, el LAJ
puede dictar decreto admitiendo a trámite la demanda (esto significa que se dará traslado de la
misma a la parte demandada, la que dispondrá de 30 días para oponerse – puede adjuntar a su
escrito de oposición los documentos que le permitan impugnar la autenticidad de la resolución
extranjera, la corrección del emplazamiento al demandado o la firmeza y fuerza ejecutiva de la
resolución extranjera), conceder un plazo de 5 días al demandante para la subsanación de los
posibles defectos formales, o, en caso de que apreciare falta de subsanación de tales defectos o
alguna causa de inadmisión, dará cuenta al órgano judicial para que éste resuelva en 10 días sobre
la admisión a trámite, cuando se estimara falta de jurisdicción o competencia, cuando la demanda
adoleciera de defectos formales o los documentos aportados fuesen incompletos, etc.
Una vez formalizada la oposición o transcurrido el plazo para ello sin que se haya formalizado, el
Tribunal resuelve por medio de auto lo procedente en el plazo de 10 días. La intervención del MF
en este procedimiento es preceptivo, por lo que se le trasladarán todas las actuaciones.
Finalmente, contra el auto de exequatur solo se podrá interponer recurso de apelación; en caso de
que el auto recurrido estimara el exequatur, el Tribunal podrá suspender la ejecución o sujetarla a
la prestación de la oportuna caución. A su vez, contra la resolución dictada en apelación se puede
interponer recurso extraordinario por infracción procesal o recurso de casación.
En cuanto a la ejecución de los documentos públicos extranjeros, los mismos serán ejecutables en
España si lo son en su país de origen y no resultan contrarios al orden público. Además, habrán de
tener al menos la misma o equivalente eficacia que los documentos públicos expedidos o
autorizados por las autoridades españolas. Cuando tengan que ejecutar documentos públicos
extranjeros y se tratara de instituciones jurídicas desconocidas en España, los notarios y
funcionarios públicos podrán adecuarlas al ordenamiento jurídico interno, sustituyéndolas por
instituciones que tengan en el régimen interno efectos equivalentes y persigan finalidades e
intereses similares.
Finalmente, el Capítulo VI de la ley regula los requisitos para la inscripción en los Registros
españoles de las resoluciones judiciales extranjeras y de los documentos públicos extranjeros
(reglamentación complementaria a lo establecido en los artículos 11 y 12 de la Ley 15/2015, de 2
de julio, de la Jurisdicción Voluntaria). En cuanto a las resoluciones judiciales extranjeras, el
artículo 59 dispone que no se requiere un procedimiento especial para inscribir en los Registros
internos de la Propiedad, Mercantil y de Bienes Muebles las resoluciones extranjeras, ya se trate
de resoluciones judiciales firmes o resoluciones de jurisdicción voluntaria definitivas. En caso de
que no fueran firmes o definitivas, solamente podrán ser objeto de anotación preventiva. Antes de
que se califique la resolución que se quiera inscribir, el registrador tiene que verificar la
autenticidad formal de los documentos presentados y que no concurra ninguna de las causas de
denegación de reconocimiento previstas legalmente; luego, tendrá que notificar su decisión, por
un medio que permita dejar constancia de su recepción y de lo comunicado, al que solicitó la
inscripción y a la parte frente a la que se pretende hacer valer la misma. Como alternativa a la
inscripción en los Registros públicos, la parte interesada puede recurrir siempre al proceso de
exequatur.
Según la regla general, el Derecho aplicable al desarrollo del proceso es el Derecho del foro, por lo
que debemos distinguir entre las cuestiones estrictamente procesales (a las que se les aplicaría el
Derecho del foro) y las cuestiones de fondo (que se regirían por la “lex causae” o el Derecho
extranjero al que remite nuestra NDC). En nuestro caso, la ley española se aplicaría a los actos
estrictamente procesales (demanda, reconvención, recursos), a las clases y estructura del proceso,
a las consecuencias de las actividades procesales, etc. No obstante, esta regla general puede tener
varias excepciones, entre las que destacamos aquellos supuestos en los que, para determinar
ciertas cuestiones o aspectos referentes a la situación de las partes, sería necesario atenerse a la
ley personal de las mismas, y que el Derecho del foro no se aplicaría en caso de que se tuviera que
practicar prueba en el extranjero o solicitar asistencia judicial internacional.
En el caso de España, el articulo 3 LEC dispone que, salvo los casos en que fueran aplicables los
Tratados y Convenios suscritos por España, los procesos civiles que se sigan en territorio español
se regirán únicamente por las normas procesales españoles, precepto criticado por su excesiva
amplitud.
Toda persona, con independencia de su nacionalidad y sin discriminación de ningún tipo, tiene el
derecho fundamental a la tutela judicial efectiva de los tribunales y el derecho al proceso en
general.
Ahora bien, por el hecho de que una de las partes es extranjera, aun respetando lo expuesto
anteriormente, se dan ciertas particularidades en un proceso civil seguido por dicha parte en
España.
En primer lugar, en cuanto a la capacidad procesal, sabemos que se definiría como la aptitud para
realizar válidamente actos jurídicos en el proceso. En relación a la misma, el articulo 7.1 LEC
reconoce tal aptitud a aquella persona que estuviera disfrutando del pleno ejercicio de sus
derechos civiles. Si se trata de una persona física, su capacidad de obrar se determinará de
acuerdo con su ley personal (la ley de su nacionalidad, según el 9.1 CC), mientras que, si fuera una
persona jurídica, tendrá capacidad procesal cuando haya sido válidamente constituida conforme a
su ley nacional (art. 9.11 CC).
2. Legitimación
La legitimación del sujeto interviniente en un litigio se definiría como aquel derecho subjetivo
derivado de la propia relación jurídica debatida (hay una conexión entre la titularidad del derecho
subjetivo y la legitimación – esta última depende de la relación jurídica o del asunto concreto que
se trate). En vista de lo expuesto, podemos afirmar que la ley aplicable para determinar la
legitimación sería la ley aplicable al fondo del asunto (la ley del foro se aplicaría para determinar si
es necesario acreditar la legitimación y el momento para ello).
3. Representación y defensa
En el caso de la representación y defensa del sujeto litigante, se aplicaría la ley del foro, por lo que,
si un extranjero litiga ante los Tribunales españoles, tendrá que estar representado por un
procurador y asistido por un letrado en los mismos casos en los que se les exige a los españoles en
nuestras leyes procesales. La relación contractual entre el cliente extranjero y su letrado se regiría
por la ley aplicable en virtud del Reglamento Roma I (Reglamento 593/2008). En caso de que el
poder del procurador para representar a su cliente en el extranjero se hubiera otorgado en el
extranjero, es necesario determinar si se le aplicaría la ley española o la ley del país extranjero.
Con el fin de solucionar esta incógnita, es necesario que distingamos entre la ley que rige la
capacidad para otorgar dicho poder (sería la ley nacional del otorgante), la ley que regula el
contenido del poder otorgado (se ha de regular por la ley del foro), y la ley reguladora de la forma
del poder otorgado (en tal caso, se permite aplicar la forma exigida por la ley del país extranjero
donde se otorga, si bien el documento en que se formalice ha de estar legalizado o apostillado, y
traducido; también es posible que el poder se otorgue en el extranjero ante una autoridad
consular española).
Es una institución jurídica que permite litigar de manera gratuita a los sujetos que demuestren no
disponer de recursos económicos suficientes. Al ser una institución procesal, vendrá regulada por
la ley del foro (Será la ley española la que determine los requisitos, posibilidades, condiciones y el
procedimiento para obtener el beneficio de asistencia jurídica gratuita).
Son varios los instrumentos internacionales en los que España es parte y que contemplan dicho
derecho:
un Estado miembro. Las solicitudes para justicia gratuita se cumplimentarán usando el formulario
establecido por la Decisión de la Comisión de 26 de agosto de 2005.
a) El Convenio de la Haya de 1954, cuyo artículo 20 establece el principio de igualdad entre los
nacionales de los Estados parte para la obtención del beneficio de justicia gratuita
c) El Convenio Europeo de Estrasburgo de 1977, que establece, entre otros, que cualquier persona
que tenga su residencia habitual en el territorio de una de las partes contratantes y que desee
solicitar asistencia judicial en materia civil, mercantil o administrativa en el territorio de otra parte
contratante, podrá presentar su solicitud en el Estado de su residencia habitual, que transmitirá la
solicitud al otro Estado
Como la prueba constituye un acto procesal, la regla general dispone que se le aplicaría la ley del
país donde se sigue el proceso (en nuestro caso, si fueran competentes los Tribunales españoles
para conocer de la SPI, a la prueba se le aplicaría la ley española). No obstante, al ser una situación
con elementos extranjeros, puede haber supuestos en los que la ley aplicable al fondo del asunto
(o “lex causae”) es la que regule ciertos aspectos de la prueba. Los más frecuentes son los
siguientes:
- Cuando la ley aplicable al fondo va indisolublemente unida a los medios de prueba, será
necesario su aplicación para regular los mismos
- Cuando se trate de pruebas preconstituidas (son aquellas pruebas documentales obtenidas por
las partes antes de que existiera la situación litigiosa entre las mismas); en este caso, la aplicación
de la ley del foro a tales pruebas implicaría reconocer su inoperatividad (si aplicáramos la lex fori,
ello implicaría no admitir ningún documento obtenido antes del inicio del litigio).
Además de estos dos supuestos, el de mayor trascendencia es cuando el tribunal que conoce de la
SPI requiere que se practique una prueba en el extranjero. En este caso, solicitará a los Tribunales
del otro Estado extranjero vinculado con la situación para la práctica de tal prueba, y estos la
practicarán conforme a su propia legislación procesal (Aunque ciertos convenios multilaterales
permiten que se aplique la legislación procesal del país requirente si este lo solicita).
Finalmente, hemos de señalar la ley aplicable a los distintos aspectos de la prueba. En cuanto al
objeto o hechos que deben ser probados, se le aplicaría la ley rectora del fondo del asunto. Con
respecto a la carga de la prueba, vendrá regulada por la ley del foro (no obstante, si la lex causae
estableciera reglas sobre la misma, estas se aplicarán). La fuerza probatoria se regirá por la ley del
foro, pero si la ley aplicable al fondo establece reglas sobre la valoración de la prueba, tales reglas
habrán de ser respetadas, y con respecto al procedimiento probatorio, este se rige por la ley del
foro, salvo cuando tuvieran que obtenerse pruebas en el extranjero mediante el mecanismo de la
asistencia judicial internacional (en tal caso, el tribunal extranjero aplicará su propia legislación
procesal, salvo cuando, en virtud de algún convenio internacional, se le permitiera al órgano
judicial requirente solicitar que la prueba se practique según sus propias normas procesales).
El documento público extranjero se podría entender como aquel documento otorgado por una
autoridad extranjera (no confundirse con documento emitido en el extranjero). Si se aporta ante
una autoridad española como medio de prueba, para que se le pueda reconocer valor probatorio
habrá de reunir determinados requisitos o condiciones, referidos mayoritariamente al soporte
documental (o documento en sí mismo), para poder asegurar de que se trata efectivamente de un
documento público.
Si fuera aplicable algún Instrumento internacional o ley especial, las condiciones para que dicho
documento tenga fuerza de documento público en un proceso seguido en España serán las fijadas
por dicho Instrumento. Con carácter subsidiario, el articulo 323 LEC establece las condiciones
necesarias para que un documento extranjero tenga valor probatorio en un proceso seguido en
España. En primer lugar, ha de quedar demostrado que el documento es auténtico y no una
falsificación, y para ello ha de estar legalizado y traducido, y que se ajuste a las condiciones de
forma previstas por la ley del país del funcionario o autoridad que lo ha redactado y emitido (de
esta forma, se asegura que el documento extranjero que se pretende validar en España sea eficaz
en el Estado de origen).
Finalmente, el articulo 144 LEC dispone que, cuando el d.p.e. no estuviera redactado en castellano
(o en la lengua oficial propia de la CA donde se pretende hacer valer), el mismo habrá de ser
traducido (no se requiere una traducción oficial, admitiéndose las privadas – estas últimas podrán,
no obstante, ser impugnadas por la otra parte, dentro de los 5 días siguientes a su traslado). La Ley
29/2015 modifica la Ley 2/2014, de 25 de marzo, de la Acción y del Servicio Exterior del Estado,
para reconocer carácter oficial también a las traducciones de d.p.e. realizadas por las
representaciones de España en el exterior o las realizadas por representaciones extranjeras en
España de documentos públicos de su propio Estado
1. Régimen internacional
El régimen internacional relativo a los supuestos en los que puede operar la asistencia judicial
internacional posee una gran trascendencia, tanto cuantitativa como cualitativa.
Cuando un Tribunal español tuviera que comunicar a una persona en el extranjero un acto judicial,
dicha notificación viene facilitada a través de los Instrumentos Internacionales
Se aplica cuando un documento judicial o extrajudicial deba transmitirse de un EM a otro para ser
notificado o trasladado en este último (no se aplica cuando el domicilio de la persona a la que haya
de notificarse el documento sea desconocido), y el método seguido es el de la notificación basada
en los organismos competentes (cada país tiene que designar un organismo transmisor, un
organismo receptor, y una Entidad central que se encargue de facilitar información a los
organismos transmisores, buscar soluciones a cualquier dificultad que suscite la transmisión de
documentos y, en los supuestos excepcionales, cursar una solicitud de notificación o traslado al
organismo receptor competente).
b) Régimen convencional
El interés mutuo de los Estados en la AJI motiva la pluralidad de convenios, tanto multilaterales
como bilaterales, ratificados. De entre los multilaterales, destacamos:
- El Convenio de la Haya de 1954 sobre procedimiento civil – dispone que la notificación de actos
judiciales se realiza a través de la vía consular o diplomática (el Cónsul del Estado que solicita la
notificación – Estado exhortante – tiene que dirigir la petición a la autoridad designada por el
Estado exhortado, para que esta remita la notificación al destinatario), aunque también permite
que los Estados establezcan entre ellos la comunicación directa (se le notifica directamente al
interesado). El principal inconveniente de la notificación por vía consular lo constituye su lentitud
(en la mayoría de los casos, el destinatario recibía la notificación con retraso, lo que reducía
considerablemente sus posibilidades de defensa).
El Convenio de 1965 también pretende asegurar el respeto de las garantías procesales del
destinatario de la notificación, Para ello dispone que, en primer lugar, el proceso no podrá
continuar si no se puede demostrar que el demandado ha recibido la notificación con tiempo
suficiente para organizar su defensa y que, en segundo lugar, la incomparecencia de este último,
cuando le fuera imputable, no paralizará el litigio.
Cuando un tribunal conoce de un proceso relativo a una SPI puede ser necesaria la práctica de una
prueba en el extranjero. En este caso, el Tribunal del foro tiene que solicitar el auxilio judicial A
efectos de la prueba al tribunal extranjero del país donde deba practicarse. El acto mediante el
cual se solicita la práctica de la prueba se llama comisión rogatoria
La prueba se practicará conforme al Derecho interno del órgano judicial requerido, salvo cuando el
requirente solicite que la misma se ejecute de acuerdo con alguno de los procedimientos
especiales previstos en su legislación (el requerido cumple con dicha petición siempre y cuando el
procedimiento solicitado no fuera incompatible con su Derecho o no existan grandes dificultades
de hecho). Si para la práctica de la prueba se aplica la legislación del Tribunal requirente y la
misma lo prevé, las partes pueden tener derecho a estar presentes cuando la misma se practique;
además, es posible que dicha legislación permita también a mandatarios del tribunal requirente a
que estén presentes (Serán los miembros del personal judicial designados por el tribunal
requirente).
El Tribunal requerido no está obligado a practicar la prueba, pudiendo negarse a hacerlo en los
casos expresamente previstos en el artículo 14 del Reglamento (por ejemplo, cuando la prueba
consiste en tomar declaración a una persona, y dicha persona hace uso de su derecho de negarse
a declarar, cuando la solicitud no entre dentro del ámbito de aplicación del Reglamento o cuando
la misma no entra dentro del ámbito de las competencias judiciales del Tribunal requerido, etc.).
Fuera de estos casos no se puede denegar (por ejemplo, no puede denegarse la práctica de la
prueba por el hecho de que, según el Derecho del Tribunal requerido, sus tribunales tuvieran
competencia exclusiva en el asunto para el que se pide la práctica de la prueba o no tuviera
previsto un procedimiento equivalente a aquel para el que se cursó la solicitud). Si se rechaza la
solicitud, el tribunal requerido habrá de informar al requirente mediante el formulario previsto en
el Reglamento, en un plazo de 60 días desde la recepción de la solicitud.
Una vez practicada la prueba, el tribunal requerido transmitirá los resultados y documentos que
acrediten la ejecución de la solicitud en el plazo más breve posible. Aunque, en principio, la
práctica de la prueba no comporta el abono de los gastos realizados, si el tribunal requerido lo
solicita, el requirente tendrá que reembolsar sin demora los gastos ocasionados.
b) Régimen convencional
Los convenios de los que España es parte, relativos a las comisiones rogatorias son:
- El Convenio de la Haya de 1954 sobre procedimiento civil – establece que la tramitación para la
comisión rogatoria se realizará por vía consular (por la autoridad consular o diplomática del Estado
requirente a la autoridad designada por el Estado requerido), aunque permite que los Estados
parte convengan la remisión directa entre sus autoridades respectivas. La autoridad judicial
requerida cumplirá la comisión rogatoria según la forma establecida por su legislación interna,
salvo cuando el requirente le hubiera solicitado su práctica en una forma especial, siempre que
ésta no fuera contraria a su propia legislación
Dicho convenio permitió agilizar la tramitación de las comisiones rogatorias, porque sustituyó la
vía consular por la Autoridad Central designada por cada Estado contratante
Existe un reglamento europeo para incentivar que unos Estados tuvieran intereses económicos en
otros Estados, creándose una CEE. Libertad de circulación de mercancías, personas, servicios y
capitales. Introducción de quinta libertad: circulación de decisiones judiciales. Surge en Convenio
de Bruselas de 1978. Las decisiones judiciales civiles y mercantiles empiezan a circular.
NO ESTUDIAR TRASLACIONES.
El Reglamento actúa como red, que sirve para determinar el CJI a nivel europeo. Dice a que Estado
pertenecen los tribunales competentes.
- Sistema de foros de CJI del reglamento 1215 (página 175). Es un sistema de foros jerárquicos, por
haber foros fuertes (los 2 primeros), y foros débiles (3 y 4).
Se aplican por orden. El 3 y el 4 son foros alternativos, el demandante puede elegir donde litigar. Si
coinciden el 3 y el 4, se aplica el 3. El sistema de foros nos dice si los tribunales de la UE son
competentes o no lo son, pero no indica si los competentes son los tribunales de 3os Estados. Es
un sistema de foros de base legal, son obligatorios para el tribunal, está obligado a conocer el
asunto, a declararse competente. No es compatible con el forum non conveniens (página 433). Es
un sistema incompleto, por no cubrir todos los casos en el que se verifica su ámbito de aplicación
territorial (cuando el demandado no tiene domicilio en la UE y no es aplicable ningún foro). El
legislador europeo no quiere foros exorbitantes.
Se basa en:
1. Foros exclusivos por razón de la materia. Establecidos en el artículo 24. Son foros imperativos,
se aplican aunque las partes pacten en contrario. Son foros CJI stricto sensu, indican donde
pertenece el tribunal competente. La eficacia de estos foros se aprecia en que las sentencias a
ejecutar en Estados que son competentes y no ha juzgado ningún tribunal del Estado si no de uno
incompetente, podrán no ejecutarlo, a instancia del demandado. Existe esta excepción al domicilio
del demandado por la importancia de la soberanía estatal. Son los siguientes:
b) Donde la sociedad tenga su domicilio, determinado por normas de DIPr (no artículo 64 del
Reglamento).
c) Inscripción en Registros públicos. Tribunales donde esté el Registro, sin perjuicio de la Oficina
Europea de Patentes.
Cuestiones particulares:
a) Materia de CJI exclusiva de tercer estado. 4 Tesis. Bilateralizar el artículo 24, respetar la
competencia exclusiva de terceros asuntos y no juzgar. Efecto reflejo (no se rige por el
reglamento, se aplica la LOPJ). Antidenegación de justicia (si concurre foro para conocer del
asunto, el Estado de la UE está obligado a conocer del asunto).
b) Son competentes más de un tribunal de la UE. Se aplica la regla del tribunal donde antes llega la
demanda. El segundo tribunal se inhibe (art. 31.1).
2. Foro de la sumisión. Expresa (art.25) o tácita (art.26). Pacto o acuerdo entre 2 partes de una
relación jurídica en virtud de cual convienen en someter las cuestiones que puedan surgir en la
relación jurídica a unos tribunales determinados, en Estado miembro de la UE. La sumisión tácita
prevalece sobre la expresa. Existe esta excepción al domicilio del demandado por ser el tribunal
más acorde para dar la tutela judicial efectiva, para que las partes se tutelen.
1. Los requisitos de validez procesal. Son que se elijan como competentes los tribunales de un
Estado miembro, que afecte a una "situación internacional”, que pertenezca a materia
contenciosa y no de jurisdicción voluntaria, que no afecte a materias que son objeto de las
competencias exclusivas de tribunales de los Estados miembros (entonces el pacto será nulo) y
que se refiera a los litigios de una determinada relación jurídica.
2. Los requisitos de validez formal. Son que el acuerdo atributivo de competencia deberá
celebrarse en una de estas 3 formas (forma ad solemnitatem):
b. Forma que se ajuste a los hábitos que las partes tengan establecido entre ellas.
c. En el comercio internacional, en una forma conforme a los usos que las partes conozcan o
deban conocer y que sean conocidos y observados por las partes en los contratos del mismo tipo
en el sector comercial considerado.
Efecto de prórroga: los tribunales designados por las partes serán los “únicos competentes" para
conocer de la cuestión.
Efectos objetivos e Inter partes: La sumisión expresa afecta, exclusivamente, a la relación jurídica
de la que se trate y a las diferencias concretas pactadas por las partes. Produce efectos entre las
partes que lo firman, y no frente a terceros.
B) Sumisión tácita. Art. 26. Se produce la sumisión tácita por la presentación de la demanda por
parte del demandante y la comparecencia del demandado ante el tribunal, siempre que tal
comparecencia no tuviera por objeto impugnar la competencia judicial internacional.
Efectos jurídicos: Las partes, cualquiera que sea el Estado de su domicilio, e incluso aunque
ninguna tenga su domicilio en un Estado miembro, pueden "prorrogar" la competencia judicial
internacional de órganos jurisdiccionales que, inicialmente, carecían de competencia judicial
internacional porque ninguno de los demás foros del Reglamento Bruselas l-bis atribuía tal
competencia a dichos tribunales.
(a) La presentación de una demanda ante un tribunal por parte del demandante, que revela su
voluntad inequívoca de querer litigar ante dicho tribunal.
(b) La contestación al fondo de dicha demanda por parte del demandado. En este sentido, es
preciso que la parte demandada comparezca y manifieste su voluntad de querer litigar ante el
tribunal en cuestión.
La sumisión tácita posterior prevalece sobre la sumisión expresa anterior. No existe sumisión
tácita cuando la comparecencia del demandado tiene como finalidad, ni tampoco cuando el
demandado impugna la competencia judicial internacional del tribunal, ni tampoco cuando el
demandado impugna la competencia judicial internacional y hace valer, también, una defensa
subsidiaria sobre el fondo o una demanda reconvencional subsidiaria.
Es posible la sumisión tácita incluso si el demandado es una "parte débil" de una relación jurídica,
esto es, un tomador del seguro, asegurado, beneficiario del contrato de seguro, persona
perjudicada, consumidor o trabajador.
En estos casos el órgano jurisdiccional debe asegurarse, antes de asumir la competencia en virtud
de una sumisión tácita, de que se ha informado al demandado de su derecho a impugnar la
competencia del órgano jurisdiccional y de las consecuencias de comparecer o no.
- El art. 4 RB I-bis precisa solamente cuál es el Estado miembro cuyos tribunales disponen de
competencia judicial internacional. La determinación del concreto tribunal competente se realiza
con arreglo al Derecho procesal del Estado miembro del domicilio del demandado.
- El foro del domicilio del demandado es un "foro débil". No opera si el litigio es objeto de foros de
competencia exclusiva, o existe sumisión de las partes a tribunales de otros Estados.
- Si el demandado es una persona jurídica, no opera la técnica societaria del "levantamiento del
velo". La sociedad madre y la sociedad filial son personas jurídicas diferentes. El domicilio de cada
una de estas sociedades se determina de modo separado. No se puede demandar a la sociedad
madre en el Estado miembro donde tiene su domicilio la sociedad filial y viceversa.
- Determinación del Estado miembro del domicilio del demandado (arts. 62 y 63):
a. Domicilio del demandado, persona física, en el país cuyos tribunales conocen del asunto: para
determinar si una parte, persona física, está domiciliada en el Estado miembro cuyos tribunales
conocen del asunto, el tribunal aplicará su Ley interna (art. 62 RB I-bis).
b. Domicilio del demandado, persona física, en otro Estado miembro: cuando una parte no
estuviera domiciliada en el Estado miembro cuyos tribunales conocieren del asunto, el tribunal,
para determinar si dicha parte está domiciliada en otro Estado miembro, aplicará la Ley de dicho
Estado miembro.
c. Domicilio de personas jurídicas: Se considera que una sociedad u otra persona jurídica está
domiciliada en el lugar en que se encuentre: su sede estatutaria; su administración central, o su
centro de actividad principal (art. 63).
d. Conflictos positivos de domicilios de personas físicas y jurídicas. Una persona, física o jurídica,
puede tener su domicilio en 2 o más Estados miembros. En tal supuesto, 2 datos son relevantes:
1. El demandante puede elegir en qué país demandar, visto que el demandado está domiciliado en
varios Estados miembros.
Son foros alternativos al foro del domicilio del demandado: si no existe acuerdo de sumisión, el
demandante puede accionar contra el demandado ante los tribunales del Estado miembro en el
que éste tiene su domicilio o, si lo prefiere, ante los tribunales del Estado miembro a los que
conducen los "foros especiales" por razón de la materia que correspondan (arts. 7 a 23 RB I-bis).
Son foros "con doble valencia procesal". Los foros especiales designan directamente el concreto
órgano jurisdiccional competente y no globalmente la jurisdicción competente. Son, a la vez, foros
de "competencia judicial internacional" y foros de "competencia territorial".
Puede acumularse una acción contractual con una acción en materia de derechos reales
inmobiliarios, de modo que sólo un tribunal es competente. Dicho tribunal competente será el del
Estado miembro del Reglamento Bruselas I-bis en cuyo territorio se hallare sito el inmueble.
Tribunal del Estado miembro que sea competente en cuanto al fondo del asunto.
Tribunal del Estado miembro que no es competente para conocer del fondo del asunto, pero en
cuyo territorio surten efectos dichas medidas cautelares (foro del Estado miembro que se
corresponde con el lugar de ejecución de las medidas cautelares).
- Control de la competencia.
A. Control de oficio de la competencia. Los tribunales de los Estados miembros deben declararse
de oficio incompetentes sólo en estos 2 supuestos:
1. Litigios que son competencia exclusiva de tribunales de otro Estado miembro (art. 27). El
tribunal de un Estado miembro que conoce a título principal de un litigio del que son
exclusivamente competentes los tribunales de otro Estado miembro se declarará incompetente de
oficio.
2. Litigios respecto de los cuales el tribunal que conoce del caso carece de foro de competencia a
tenor del Reglamento y el demandado está domiciliado un Estado miembro (art. 28.1). Si una
persona domiciliada en un Estado miembro fuere demandada ante un tribunal de otro Estado
miembro y no compareciera, dicho tribunal se declarará de oficio incompetente si su competencia
no estuviera fundamentada en las disposiciones del Reglamento.
El acuerdo expreso de sumisión no se controla de oficio. Para que surta efectos derogatorios de la
competencia de otro tribunal, la parte interesada debe alegarlo mediante la excepción de
declinatoria internacional.
Si existe una sumisión expresa en favor de tribunales de un Estado miembro pero el demandado
no impugna la competencia del tribunal del Estado miembro ante el que se ha presentado la
demanda, dicho tribunal no puede declararse de oficio incompetente.
Si el acuerdo de sumisión expresa en favor de tribunales de otro Estado miembro no se hace valer
por el demandado porque éste no impugna la competencia del tribunal del Estado miembro ante
el que se ha presentado la demanda, y dicho tribunal dispone de foros de competencia recogidos
en el Reglamento, entonces conocerá del asunto.
En el caso de que exista sumisión expresa y varios demandados, el demandado que interpone la
declinatoria internacional fundada en un acuerdo de sumisión otorgado en favor de tribunales de
otro Estado miembro queda fuera del proceso. Sin embargo, el proceso continuará en relación con
los otros demandados que no formularon declinatoria.
- Litispendencia intra-europea.
Primer paso. Suspensión del procedimiento: El tribunal ante el que se formule la segunda
demanda suspenderá de oficio el procedimiento en tanto no se declare competente el órgano
jurisdiccional ante el que se interpuso la primera. Esta solución se basa en la regla prior tempore,
potior jure.
El juez que conoce de la segunda demanda suspende el procedimiento y "espera" para ver qué
actitud adopta el tribunal ante el que se presentó la primera demanda.
Se denominan "Torpedo Actions" ("acciones torpedo") las acciones procesales que inicia una parte
ante un litigio inminente, pero con el objeto de situar el proceso ante un tribunal de un Estado
caracterizado por la lentitud del procedimiento.
Con estas acciones, el proceso se torpedea y queda empantanado ante el Tribunal de un Estado y,
como se trata de los tribunales que han entrado en primer lugar en el conocimiento del caso (art.
29 RB I-bis), ello impide que otros tribunales de otros Estados miembros puedan entrar a conocer
del asunto, incluso aunque tales tribunales dispongan de un foro de competencia al efecto. Caben
varias soluciones:
El art. 29 resuelve la litispendencia en favor del tribunal que conoce en primer lugar. No se exige
que la primera demanda se haya interpuesto ante un tribunal "rápido" o “lento": eso es
indiferente. El art. 29 permite las Torpedo Actions.
No obstante, el art. 31.2 indica que, en el caso de que se presente una demanda ante un órgano
jurisdiccional de un Estado miembro que tenga competencia exclusiva, cualquier tribunal de otro
Estado miembro suspenderá el procedimiento hasta que el órgano jurisdiccional ante el que se
presentó la demanda en virtud del acuerdo de que se trate se declare incompetente con arreglo al
acuerdo.
1. Reglamento Bruselas 1/Bis. Tiene unos foros. No hay foro de competencia exclusiva. Se aplica el
de sumisión, domicilio del demandando y especial por relación de la materia (7.1 Reglamento,
donde se hubiera de cumplir o se haya cumplido la obligación que es base de la demanda). Es el
artículo más importante, que ha dado más doctrina por su importancia a nivel comercial. Difícil
interpretar. Este artículo se refiere al Estado y Partido Judicial que conocerá del asunto. Para que
funcione este foro especial, el demandando ha de tener su domicilio en Estado de la UE diferente
de donde se presenta la demanda. En el Derecho europeo, el contrato existe desde que 1 persona
asume un compromiso libremente frente a otra/s, generando obligaciones contractuales. El
artículo 7.1 tiene 1 regla general (en materia contractual es competente el Estado donde deba
cumplirse el objeto de la demanda) y 2 específicas:
b. Prestación de servicios internacional. Tribunales del lugar en que según el contrato deba de
prestarse el servicio.
En los contratos en que las parten pacten un lugar de entrega de mercaderías fuera de la UE, se
aplicará la regla general del 7.1.
Los contratos internacionales han de regir por normas legales seguras y previsibles. Para ello
existen 2 tipos de iniciativas:
1. Iniciativas estatales: elaboran normas comunes sobre contratos internacionales en forma de
convenios internacionales y en la UE, en forma de reglamentos europeos (Reglamento Roma I) y
Directivas sectoriales.
1. Aspectos generales
Es directamente aplicable en todos los Estados miembros (aunque Dinamarca no aplica este
Reglamento). El Reglamento se aplica sin que sea precisa su alegación por las partes. Ostenta
efecto "erga omnes", se aplica de modo universal con independencia de: la residencia, domicilio o
nacionalidad de las partes; la Ley designada por dicho Reglamento (aunque sea la Ley de un Estado
no miembro).
Evita el "Forum Shopping". Las normas de conflicto uniformes para todos los EM y su
interpretación uniforme forman la "Ley aplicable al contrato", que será siempre la misma, sea el
tribunal del Estado miembro que conozca del caso.
Contiene normas de conflicto. Las normas de conflicto del Reglamento Roma remiten a un
Derecho estatal que regulará el contrato.
Espacial: se aplica por todos los tribunales que operan en todo el territorio de todos los EEMM.
Personal: es erga omnes, por lo que se aplica cualquiera que sea la nacionalidad y residencia de las
partes y cualquiera que sea la Ley que rija el contrato, sea o no la Ley de un Estado miembro.
El Reglamento Roma I carece de normas específicas sobre calificación, además, no incluye normas
sobre la prueba del Derecho extranjero (cuestión sujeta al Derecho internacional privado nacional
de cada Estado miembro).
El Reglamento Roma I determina la Ley aplicable a las “obligaciones contractuales”. Sin embargo,
cada contrato tiene su Ley reguladora, no cada “obligación”. Es la Lex contractus, cuyas funciones
son:
Marcar el margen de autonomía material de las partes (cuestiones sobre las que las partes pueden
contratar).
Fija la normativa material reguladora del contrato en defecto del pacto entre las partes.
El contrato se rige por la Ley elegida por las partes. Requisitos de la elección de Ley:
La elección sea clara, expresa e indubitada: debe resultar de forma inequívoca de los términos del
contrato o de las circunstancias del caso (elección tácita o implícita).
No se admite la elección hipotética de la Ley aplicable: la Ley que las partes hubieran elegido si se
hubieran planteado la cuestión de la Ley aplicable a su contrato.
Sólo puede elegirse la Ley de un Estado (debe ser la Ley de un Estado existente). El negocio
jurídico de “elección de Ley” debe ser un pacto válido en cuanto a la capacidad, fondo y forma de
dicho negocio.
*La elección presunta: determinar la ley aplicable en atención a cuál habría escogido el
contratante medio.
La capacidad de las partes para elegir la Ley del contrato se rige, en España, por la Ley nacional de
cada contratante (art. 9.1 y 11 CC).
El consentimiento de las partes a la hora de la elección de la Ley del contrato se rige por la Ley
presuntamente elegida por éstos para regular su contrato (art. 3.5 RR-1).
La forma del pacto de elección de la Ley del contrato se rige por la Ley designada por el art. 11 RR-
I, si bien muchos aspectos formales ya se regulan por el mismo Reglamento Roma I: elección
expresa, implícita, etc.
Prestación de servicios: ley del país de la residencia del prestador del servicio.
Contrato sobre derechos reales inmobiliarios o de arrendamiento de un inmueble: ley del país
donde esté sito el bien inmueble.
Arrendamiento de un inmueble con fines de uso personal temporal: ley del país de la residencia
del propietario, siempre que: arrendatario sea persona física; arrendatario tenga su residencia en
ese mismo país; arrendamiento recaiga sobre bien inmueble; arrendamiento se realice para fines
de uso personal; se trate de un arrendamiento temporal para un período máximo de 6 meses
consecutivos.
Venta de bienes mediante subasta: ley del país donde tenga lugar la subasta, si dicho lugar puede
determinarse.
Contratos no incluidos en la lista de contratos del art. 4.1 RR-I: contrato de cesión de derechos y
acciones, de producción de obra audiovisual, de arrendamiento de cosas muebles o de derechos,
de licencia de derechos de propiedad intelectual e industrial, etc.
Contratos mixtos con elementos de varios contratos recogidos en el art. 4.1 RR-I: contrato de
venta de local destinado a fábrica con prestación de servicios post-venta necesarios para poner en
marcha la fabricación y contratos estimatorios.
En los contratos sinalagmáticos que consisten en el intercambio simple de una cosa o actividad por
dinero, la prestación característica es la prestación no dineraria. Para el resto de casos, es el centro
de gravedad del contrato (la prestación más compleja).
5. Cuarto punto de conexión: ley del país con que el contrato presente los vínculos más estrechos
(cláusula de cierre)
Contratos cuya Ley aplicable no pueda determinarse con arreglo a los art.s 4.1 o 4.2 RR-I.
Contratos en los que no es posible precisar el país de la residencia habitual del prestador
característico en el momento de celebración del contrato.
Contratos en los que varios sujetos deben realizar su prestación característica desde varios
Estados distintos.
Elementos con potencial localizador fuerte: reflejan un fuerte contacto entre el contrato y un
concreto país, ya que se trata de elementos de la estructura del intercambio contractual (Ej: lugar
de sede de los contratantes o lugar de ejecución del contrato).
Elementos con potencial localizador débil: ponen de relieve un contacto poco significativo entre el
contrato y un concreto país, pues se trata de elementos no esenciales del contrato (Ej: moneda de
pago o lugar de celebración).
Página 250. Cuestiones reguladas por la LEX Contractus. Regula todo, excepto la capacidad de los
contratantes, cuestiones de forma del contrato y el consentimiento (se rige por la ley elegida por
las partes, cualquiera puede invocar la ley de su residencia habitual para alegar la no prestación
del consentimiento).
Leyes de policía. Leyes nacionales para salvaguardar el orden público, económico y social.
1. Contratación entre presentes. Será válido si se ajusta a la ley del contrato o ley estatal donde se
encuentren.
2. Contratación entre ausentes. Será válido si se ajusta a la ley del contrato o ley estatal donde se
encuentren ambos, o la ley de residencia de ambos.
Ley aplicable a la capacidad contractual. Cuestión que depende del DIPr de cada estado. En
España, Código Civil.
Art 13. Roma I. Interés nacional. Cuando un sujeto persona física contrata en un estado que le da
capacidad, pero su ley extranjera le tiene como incapacitado, sólo podrá reclamar por incapacidad
si el otro sujeto conocía su estado o si hay dolo grave.
Convenio de Lugano II. Copia del Reglamento de Bruselas. Cuando entró en vigor el Reglamento
Bruselas I se acordó el Convenio de Lugano II. Cuando entró el Reglamento Bruselas 1 bis no se
hizo ningún convenio más.
Ámbito de aplicación. Estados del Espacio Económico Europeo (Islandia, Noruega y Suiza).
Se aplica para:
La sumisión expresa será válida si uno de los contratantes está domiciliado en el EEE o UE.
1. DONACIÓN.
Los litigios sobre donaciones son litigios en materia civil y mercantil patrimonialmente. Será
aplicable el Reglamento Bruselas I-Bis y, en su caso, el Convenio de Bruselas y Lugano.
Los Tribunales competentes son los elegidos por las partes (expresa o tácitamente), en su defecto,
los del domicilio del demandado, y alternativamente por los designados en el art. 7.1 del RB-I Bis.
El precepto otorga competencias a los tribunales del lugar donde deba entregarse la donación.
En tales supuestos, el art. 10.7 resulta totalmente inaplicable salvo para determinar la Ley
aplicable a las donaciones en casos de Dº interregional.
La donación se rige, en primer lugar, por la Ley elegida por las partes (donante y donatario),
expresa o tácitamente (art. 3.1 RR-1).
En defecto de Ley elegida, si se trata de la donación de inmueble, es aplicable el art. 4.1.c RR-I. En
consecuencia, la donación quedará sujeta a la Ley del país donde esté sito el bien inmueble.
Donación de otros bienes no inmuebles. Se rige, en defecto de Ley elegida, por Ley del país de
residencia habitual del donante, que es el prestador característico.
2. REPRESENTACIÓN VOLUNTARIA.
I. Actuación auxiliar: se trata de un acto meramente material en nombre y por cuenta de otra.
II. Actuación del nuntius, emisario o mensajero: el nuntius se limita a expresar o manifestar a un
tercero la voluntad de otro sujeto, como el que expresa la voluntad de contraer matrimonio en el
caso del matrimonio por poderes.
- Representación orgánica: es la representación llevada a cabo por una persona física que
representa a una persona jurídica frente a terceros. Se rige por la Ley personal de la persona
jurídica.
- Representación procesal: es una actuación de carácter procesal, que se rige por la Lex Fori (Ley
del país cuyos tribunales conocen del asunto.
Norma reguladora: el art. 10.11 CC señala cuál es la Ley aplicable a la representación voluntaria en
casos internacionales.
Ley aplicable a la representación voluntaria: de no mediar sometimiento expreso, a la ley del país
donde se ejerciten las facultades conferidas. La representación voluntaria se rige por las siguientes
leyes:
● En defecto de Ley elegida, se aplica la ley del país donde el representante ejercita las facultades
de representación que le han sido conferidas. Si el representante opera en varios países, se
aplicarán varias leyes a la relación de representación entre poderdante y representante.
- Vinculación jurídica entre poderdante y tercero: la cuestión de saber en qué medida la actuación
del representante obliga al representado frente a terceros.
- Facultades jurídicas del representante: las gestiones o trámites que puede desarrollar el
representante en nombre de su poderdante, y también la posibilidad de autocontrato.
TEMA 9.
ASPECTOS BÁSICOS
Los foros recogidos en la Sección 4 del Capitulo II del Reglamento Bruselas l-bis se aplican, aunque
el profesional se halle domiciliado en un Estado no miembro (art. 18.1.11 RB 1-bis): el consumidor
con domicilio en un Estado miembro puede entablar su acción contra la otra parte contratante
"con independencia del domicilio” de esta otra parte, ante el órgano jurisdiccional del lugar en que
esté domiciliado el consumidor.
Las normas que determinan la CJI en relación con los contratos concluidos por consumidores se
contienen en la Sección 4 del Titulo II del Reglamento Bruselas I-bis (arts. 17-19 RB I-bis). Para que
sea de aplicación esta es necesario que se cumplan una serie de exigencias:
4. Debe tratarse de uno de estos 3 contratos contemplados por el art. 17.1 RBI-bis, que son:
c. Contratos celebrados tras una previa actividad dirigida por el profesional hacia el mercado del
consumidor pasivo. Se incluye "todo tipo de contrato": ventas, alquileres, préstamos, licencias,
permutas, etc. Se incluyen los contratos de Time-Sharing.
Por consumidor hemos de entender: persona que adquiere bienes o servicios para un uso que
pudiere considerarse ajeno a su actividad profesional (art. 17.1 RB I-bis). Es irrelevante: la cuantía
del contrato, el riesgo de pérdidas derivadas del contrato de consumo, el conocimiento del
consumidor sobre el sector, tipo de contrato.
En relación a los contratos con doble finalidad profesional y privada. La respuesta del TJUE la
contraemos en sentencias como STJCE 20 enero 2005, C-464/01, Gruber:
Cuando el contrato tiene por objeto tanto un fin privado como un fin profesional, debe
distinguirse entre:
(a) Uso profesional del bien o servicio de carácter "tenue, marginal o insignificante en el contexto
de la operación",
Según el TJUE, sólo en el primer caso (uso profesional "tenue, marginal o insignificante en el
contexto de la operación"), sólo entonces, será posible calificar el contrato como "celebrado por
un consumidor".
Por tanto, el uso profesional del bien o servicio es "preponderante" o "significativo", el contrato no
puede calificarse como "contrato celebrado por un consumidor".
1. Contratos de transporte. Estos contratos están sujetos a las reglas generales del Reglamento
Bruselas I-bis para determinar el tribunal competente. Sin embargo, los contratos de viaje
combinado si se consideran contratos celebrados por consumidores a efectos del Reglamento
Bruselas I-bis, y por tanto si gozan de protección especial.
3. Contratos cubiertos por el art. 24.1 RB I-bis (foros de competencia exclusiva), es el caso de
contratos de arrendamiento
El llamado "consumidor pasivo" es el único protegido por el Reglamento Bruselas I-bis a la hora de
precisar el tribunal competente en los litigios internacionales de consumo.
1. Existe una actividad previa del profesional que ha sido dirigida al Estado de domicilio del
consumidor.
3. El consumidor pasivo debe haber sido previamente incitado a contratar en uno de los siguientes
modos:
a. Bien por un empresario que, aunque tiene su domicilio en otro Estado miembro, ejerce
actividades comerciales o profesionales en el Estado miembro del domicilio del consumidor (Doing
Business).
b. O bien porque el empresario ha dirigido, por cualquier medio, sus actividades comerciales al
Estado miembro de domicilio del consumidor (Stream-of-Commerce).
1.2. LA SECCIÓN 4 DEL TÍTULO II DEL REGLAMENTO BRUSELAS I-BIS. FOROS DE COMPETENCIA.
La sumisión tácita en favor de los tribunales de un Estado miembro del Reglamento Bruselas l-bis
es plenamente operativa en la contratación con consumidores.
El Art. 6 RR-I tiene por objetivo proteger al consumidor para evitar que el profesional le imponga
una elección de Ley al contratar y para evitar también que estos contratos queden sujetos siempre
al Derecho del país donde está establecido el profesional.
● Condiciones "espaciales":
Ciertos contratos celebrados por consumidores están excluidos del art. 6 RR-1 y se rigen por la Ley
designada por los arts. 3 y 4 RR-I. Son contratos excluidos del art. 6 RR-1:
1. La Ley elegida por los contratantes siempre que dicha elección no comporte, “para el
consumidor, la pérdida de la protección que le proporcionen aquellas disposiciones que no
puedan excluirse mediante acuerdo en virtud de la ley".
Esta previsión evita que el profesional imponga al consumidor elección de Ley que le puede
perjudicar.
2. En defecto de elección de Ley, se aplica la Ley del país de la residencia habitual del consumidor.
El profesional tiene el deber de informarse sobre la Ley del país de la residencia habitual del
consumidor y debe litigar con arreglo a dicha Ley.
Los consumidores activos son aquellos que se desplazan, para consumir, al país del profesional o
toman la iniciativa de contratar con el profesional. No disponen de ninguna protección específica
en el Reglamento Roma I. La Ley aplicable a los contratos celebrados por consumidores activos es:
b) La Ley del país de la sede del empresario (arts. 4 RR-I y art. 6.3 RR-1).
Los bienes físicos cambian de país de situación con extrema facilidad y rapidez.
El número de transacciones internacionales sobre los bienes es muy elevado. En la UE, este
fenómeno es todavía más acusado. Ello se debe a la "libre circulación de mercancías" en la UE
(arts. 28-29 TFUE), que potencia la transferencia internacional de bienes muebles y la libre
circulación de capitales (arts. 63-66 TFUE).
a) Asignar con máxima claridad los derechos reales a sus titulares mediante NDC muy precisas que
generan costes conflictuales reducidos;
b) Garantizar la función ordenadora que desarrolla el Estado sobre los derechos reales.
Son competentes, con carácter exclusivo, los tribunales del Estado miembro donde se encuentra
sito el inmueble en litigios sobre derechos reales inmobiliarios.
La CJI de los tribunales españoles relativos a derechos reales sobre inmuebles sitos en España se
rige, exclusivamente, por el art. 24.1 RB I-bis. El art. 22 LOPJ es inaplicable.
El art. 24.1 RB I-bis sólo determina la CJI. El Derecho procesal de cada Estado concreta cuál es el
concreto órgano jurisdiccional territorialmente competente.
Los derechos reales son aquéllos que gravan un bien corporal y surten sus efectos con "respecto a
todos" (erga omnes), mientras que los derechos personales sobre los bienes únicamente pueden
invocarse contra el deudor.
El art. 24.1 RB I-bis comprende exclusivamente las acciones reales relativas a bienes inmuebles y
ciertos supuestos de arrendamientos de inmuebles. Sólo están incluidas en el precepto las
acciones que se dirigen a los siguientes objetivos:
2. Garantizar a los titulares de esos derechos la protección de las facultades vinculadas a sus
títulos.
Si un litigio versa, a titulo principal, sobre un derecho real que recae sobre un inmueble sito en el
territorio de un Estado miembro del Reglamento Bruselas 1-bis o parte en el Convenio de Lugano
II, el tribunal español se declarará de oficio incompetente.
Si el litigio surge por el ejercicio de una acción real sobre un inmueble situado en un "tercer
Estado", no miembro del RB l-bis ni parte en el Convenio de Bruselas o Lugano, entiende el TJUE
que los tribunales de un Estado miembro deben conocer del asunto si concurre, según el RB l-bis,
algún foro de competencia judicial, como la sumisión de las partes o el domicilio del demandado
en un Estado miembro.
El TJUE ha indicado que un litigio cuyo objeto es un derecho real que recae sobre un inmueble
situado, de hecho, en un territorio que no está bajo la soberanía de un Estado miembro, puede ser
decidido por un tribunal de otro Estado. La sentencia dictada circula libremente por toda la UE,
pues no infringe ninguna competencia exclusiva de ningún Estado miembro.
● Si los derechos reales sobre bienes muebles se hallan inscritos en un Registro Público, -prenda
sin desplazamiento, hipoteca mobiliaria, reserva de dominio-, los tribunales del Estado donde se
halla el Registro son competentes, de modo exclusivo, pero sólo para conocer de los litigios sobre
la validez de las inscripciones en tales Registros.
En los casos no regulados por el Reglamento Bruselas l-bis, los tribunales españoles podrán
conocer de los litigios derivados de acciones reales sobre bienes muebles si los bienes muebles se
hallan en territorio español al tiempo de la interposición de la demanda (art. 22 quinquies f) LOPJ).
1. El arrendatario debe ser una persona física. El arrendador y/o el propietario puede ser persona
física o jurídica;
El art. 10.1 CC recoge la regla Lex Rei Sitae los derechos reales sobre los bienes, tanto muebles
como inmuebles, quedan sometidos, con carácter general, a la ley del país en cuyo territorio tales
bienes se hallan situados.
El Derecho europeo no contiene reglas para determinar la Ley aplicable a los derechos reales y a
su publicidad.
El art. 10.1 CC no señala la Ley reguladora de los derechos reales sobre bienes integrados en
"patrimonios específicos" o en "conjuntos de bienes" (= herencias, bienes matrimoniales, bienes
de una sociedad).
Justificación de la regla "Lex Rei Sitae". Esta regla permite identificar fácilmente la "Ley aplicable al
bien". Es una regla acogida en la mayoría de los sistemas estatales de DIPr. del mundo y permite la
aplicación efectiva de la Ley de un Estado sobre los bienes situados en su territorio (= efecto útil de
la regla Lex Rei Sitae)
El art. 10.1 CC no se aplica a casos de derechos reales sobre bienes que cuentan con una
regulación específica de DiPr. (= derechos reales sobre medios de transporte (art. 10.2 CC), títulos
valores (art. 10.3 CC) y propiedades incorporales (art. 10.4 CC).
Es preciso especificar la Ley estatal aplicable a los derechos reales relativos a bienes que cambian
de "país de situación". En principio, 2 alternativas son posibles: la Ley del país de la "primera
situación" de los bienes o la Ley del país de su "nueva situación".
La solución implícita en el art. 10.1 CC: división de actos en el tiempo. El momento jurídicamente
relevante es el momento en el que se verifica el acto de presunta trascendencia real. En
consecuencia, es aplicable al derecho real discutido, la Ley del país donde se encuentra el bien en
el momento en el que acontece dicho acto: ocupación, transmisión de la propiedad por contrato,
constitución de hipoteca, etc.
Mientras el bien se halla en un país, todos los actos que afectan a su propiedad y demás derechos
reales se rigen por la Ley de dicho país. Cuando el bien pasa a otro país, la Ley de ese segundo país
es la Ley aplicable a partir de tal momento.
Los bienes en tránsito se rigen por la Ley del lugar de su situación (art. 10.1 CC). El precepto crea
una ficción jurídica en cuya virtud estos bienes en tránsito se considerarán situados:
● En el lugar de su destino, si remitente y destinatario han convenido, expresa o tácitamente.
Los buques, aeronaves y medios de transporte por ferrocarril, así como los derechos reales sobre
ellos constituidos se rigen por la Ley del país del abanderamiento, matricula o registro del buque o
aeronave. Es la "Ley del pabellón".
Los derechos reales sobre los medios de transporte por carretera, -tales como automóviles,
motocicletas, bicicletas, etc., se rigen por la Ley del país donde se hallan tales medios de
transporte.
Son inmuebles fronterizos las propiedades inmuebles situadas en territorios sometidos a distintas
soberanías estatales. Varias soluciones en relación con estos bienes:
1. Tesis tradicional: Lex Rei Sitae radical. Aplicación radical y literal de la regla Lex Rei Sitae. De tal
modo, la "parte del inmueble" situada en cada Estado se sujetará a la Ley de dicho Estado. Pero
esta solución es poco satisfactoria, pues conduce a tratar al inmueble fronterizo como si fueran
"dos inmuebles", dos propiedades distintas, sometidas a dos Leyes nacionales diferentes.
2. Tesis moderna: Ley única. Inspirada en la STJCE 6 julio 1988, 158/87, Scherrens.
Debe aplicarse, exclusivamente, la Ley del Estado donde se halla la "parte más relevante" o "parte
principal" del inmueble (accesorium sequitur principale).
En el supuesto en que no exista una "parte más relevante" del inmueble contiguo, no queda más
alternativa que la "solución tradicional": la parte del inmueble situada en cada Estado se regulará
por la Ley de dicho Estado
Página 337. Responsabilidad por daños (aquiliana). Categoría residual (lo que no es contractual es
extracontractual). Se incluye daños a terceros.
En materia de CJI, Reglamento Bruselas II Bis. (Foro especial por razón materia (donde se produce
o pueda producirse el hecho dañoso)). Siempre que la responsabilidad surja de la ley, no del
contrato.
La identificación de Estado donde se produce el daño según DIPúblico (no pregunta). Página 341.
Cuando el hecho causal y el daño no se producen en el mismo Estado. El TJUE elaboró la tesis de la
ubicuidad. El hecho dañoso se producirá en cualquiera de los Estados, donde se haya producido el
hecho causal o donde se haya producido el daño. El actor puede elegir el Estado.
Puede solicitarse daños y perjuicios para todos los que hayan afectado en caso en que se demande
en el Estado donde produce el hecho causal. Si se presenta en el Estado donde se produce el daño
los daños y perjuicios se limitarán a lo que se haya producido en ese Estado.
Productos. Hecho causal: Donde se produce el producto Daño: Donde llega el producto y daña
Prensa escrita. Hecho causal: Donde se escribe el periódico Daño: Donde la víctima conoce
Daños indirectos y víctima indirecta. Consecuencia del daño directo a una víctima directa. La
víctima indirecta no puede emplear el foro por razón de la materia de donde se produce el daño
indirecto. Tiene que emplear el foro que dispone la víctima directa, donde se produce el daño
directo.
- Ley aplicable a las obligaciones contractuales. Reglamento Roma II. Conceptos interpretables en
clave europea.
Ámbito de aplicación temporal: Hechos generadores del año a partir del 11 febrero 2009.
Materias excluidas (pág. 355): Materia fiscal, administrativo, actos del Estado (Derecho Público),
Derecho de familia, Derecho Societario, Daños nucleares, daños de personalidad y difamación,
pruebas y procesos…
1. Ley del Estado elegida por las partes. Pueden elegir cualquier ley (Elección anterior a que
se produzca el hecho generador del daño (sólo también posterior si ambas partes son
mercantiles). No se admite la elección de ley por infracción de derecho de competencia y
de propiedad intelectual industrial.
TEMA 9. SOCIEDADES
-CJI
1. Litigios intrasocietarios. Comp. Exclusiva en los tribunales del Estado donde la sociedad tiene su
domicilio. No se aplica el artículo 63.
2. Sociedad demandada. No hay foro exclusivo, se aplica el foro de sumisión y domicilio del
demandado. Litigios relativos a la explotación de la sucursal (domicilio del demandado o lugar
donde tiene su sucursal) (si es una filial no)
-Ley aplicable
Cada Estado tiene su regulación para determinar que sociedades son nacionales.
DIPr español sigue la tesis de la CE. Son nacionales españolas las que se hayan constituido
conforme al Derecho español. Art.8 LSC.
Seudo Forem Corporation. Art.9 TRLSC. Las sociedades que tengan su establecimiento principal o
administración central en España están obligadas a nacionalizarse, estableciendo su domicilio en
España y regirse por el derecho español. Sólo para sociedades cuya nacionalidad no sea de Estado
UE.
Objetivo: Dotar de seguridad al comercio internacional dentro de la UE, que sea posible ejecutar
sentencias en tribunales de otros estados miembros.
Las sentencias dictadas en estados miembros no son extranjeras, son como las sentencias del país,
reforzando la tutela judicial efectiva.
El Reglamento Bruselas I Bis en relación con el Convenio de Lugano II (cuando se insta el exequatur
en Islandia, Noruega o Suiza).
Cuando se insta el reconocimiento de la resolución judicial por el tribunal del Estado requirente al
tribunal del Estado requerido, este comprobará que no concurre causa de denegación de
reconocimiento a instancia de parte.
- Presupuestos reconocimiento:
1. Resolución judicial. Decisión dictada por tribunal UE cualquiera sea su forma (auto, providencia)
y acto del LAJ por el que liquida las costas. Cubre las decisiones dictadas sobre el fondo del asunto.
Tiene que haber procedimiento contradictorio.
2. Decisión dictada dentro del ámbito de aplicación material del reglamento. Civil y Mercantil.
1. Reconocimiento incidental. Para hacer valer una sentencia que procede de estado UE no es
necesario que esa sentencia tenga reconocimiento, puede hacerlo valer directamente. El tribunal
abre incidente de especial pronunciamiento para decidirlo, oyéndose a las partes. No surte efectos
Erga Omnes, la eficacia solo en el procedimiento que se hace valer. La sentencia produce los
mismos efectos que del Estado requirente. Requisitos: Copia auténtica de la resolución y
certificado. Causas de rechazo: A instancia de Parte:
b. La sentencia del Estado origen ha sido dictada en rebeldía involuntaria del demandado por no
notificársele la demanda o si pero sin plazo suficiente para defenderse efectivamente. El declarado
rebelde si lo ha podido hacer ha agotado los recursos en el Estado de origen. Si el estado
requirente no ha oído por rebeldía forzosa o la sentencia no dictada motivadamente. Vulneración
de derechos de defensa sancionada por el Estado origen (vulneración no relativa a notificación).
c. Inconciliable la sentencia con otra ya existente en el Estado de destino (sea anterior o posterior).
d. Existencia de otra sentencia inconciliable que no sea el estado de destino si no del estado origen
y sea anterior, que cumpla los requisitos para ser reconocida en el estado de destino.
e. Vulneración por tribunal sentenciador de las normas de CJI por materia de contratación por
parte débil.
Es posible instar reconocimiento de sentencias no firmes. La otra parte puede alegar que está
recurrida o que no es firme.
3. No reconocimiento por homologación. Para que un tribunal declare que la sentencia adolece de
algún defecto.
El tribunal al que se insta la ejecución comprobará los presupuestos que concurran la ejecución
(mismos que para el reconocimiento, tengan pronunciamientos ejecutivos y fuerza ejecutiva en
Estado de origen).
Cuando se insta la ejecución de sentencia de tribunal de otro estado. Las causas de la denegación
de la ejecución son acumulativas las de la UE con las causas nacionales de la LEC.
Se precisa que la sentencia sea dictada de tribunal con foro para conocer y que la sentencias e
haya hecho en procedimiento contradictorio, con intervención de la parte demandada o medidas
cautelares notificadas antes de instar el reconocimiento.
Estatuto personal. Conjuntos de cuestiones jurídicas de la persona física. Reguladas por la ley
personal. En DIPr de España es la ley nacional, que determina el estatuto de la persona física. El
artículo 9.1 CC dice eso.
El DIPr español sigue el sistema del estatuto italiano en contraposición al francés. La ley rige la
capacidad y el estado civil, y deberes y derechos de familia por causa de muerte (esto último no lo
regula el francés). En la práctica en España se sigue el sistema francés. (NO PREGUNTA)
Cada Estado puede atribuir la nacionalidad a quien considere conveniente. La legislación estatal
rige al sujeto. 9.9 CC: En caso de doble nacionalidad previsto en los TTII suscritos en España con
Sudamérica, según convenios (nacionalidad de lugar de residencia o nacionalidad adquirida
posteriormente (Colombia, Argentina…)
Supuestos de doble nacionalidad sin convenio. Portugal, Andorra… La nacionalidad del lugar de
residencia del sujeto. Si es en un 3º, la última que haya adquirido.
9.1 CC: Prevención del cambio móvil. El cambio de nacionalidad no altera la capacidad del sujeto.
Ej: Si en un país con 16 es mayor de edad y cambia a otro país donde es edad mayor 18.
Capacidad jurídica y obrar. Aptitud para ser sujeto pasivo/activo d2 relaciones jurídicos y para
hacer actos de relación jurídica.
Pág. 446. Incapacitación menores de edad. Jueces competentes si el sujeto tiene residencia
habitual en España. Ley aplicable la de su nacionalidad. Si ya viene incapacitado, si tiene residencia
habitual en España y en la ley donde tenga su residencia habitual. Aplicable medidas cautelares
según ley española.
Nombre de la persona física. Convenio de Múnich. 5/09/1980. El nombre y apellidos según su ley
nacional. Si cambia la nacionalidad, según la ley de la nueva nacionalidad. 2 meses de plazo para
conservar apellidos anteriores.
La ley del Convenio de Múnich rige nombre y apellidos, la lengua del nombre, nombre admitidos e
inadmitidos y alteración orden de apellidos.
Límite Orden público internacional de un país si es necesario variar nombre y apellidos (en Austria
e Italia está prohibido nombres referentes a casas nobiliarias). (pág. 453)
Según lo dispuesto en el articulo 9.1 CC, la ley que regiría el estatuto personal de una persona
física (todas aquellas materias vinculadas con la misma), sería la ley determinada por su
nacionalidad, y dicha ley sería la que regiría su capacidad y estado civil, los derechos y deberes de
familia y la sucesión por causa de muerte (aunque, como veremos, en la actualidad los dos últimos
ámbitos quedan fuera del ámbito de aplicación del artículo 9.1, porque están regulados por otras
normas de conflicto específicas contenidas en los Instrumentos Internacionales suscritos y
aplicables en España). Por tanto, la ley aplicable a la capacidad y estado civil de una persona es su
ley personal, que se determinaría por la ley de la nacionalidad del sujeto afectado.
Sabemos que la calificación de los puntos de conexión empleados por nuestras NDC se realizará
conforme a las categorías jurídicas internas, propias de nuestro ordenamiento jurídico. No
obstante, el punto de conexión de la ley nacional ser precisará conforme a lo establecido por la ley
del Estado al que el sujeto dice pertenecer, y esto se debe a que las normas que regulan la
atribución de la nacionalidad poseen carácter unilateral (cada Estado determina los supuestos en
los que considera que una persona física puede ser considerada nacional suyo).
Como podemos observar, la ley nacional como ley rectora del estatuto personal de una persona
física constituye el principio general que se desprende del articulo 9.1 CC, conformándose como
un principio de reglamentación para las materias relativas también al Derecho de familia y de
sucesiones (no obstante, hemos de mencionar que, en la actualidad, los distintos ordenamientos e
Instrumentos Internacionales reguladores de diversos aspectos del Estatuto personal optan por
reemplazar la conexión nacionalidad por la de la residencia habitual, porque permite aplicarle al
sujeto afectado la ley del Estado donde vive – se le aplicaría una ley que es posible que la conozca
con más facilidad).
El principal problema que puede surgir cuando aplicamos NDC que emplean como punto de
conexión la nacionalidad consiste en determinar la Ley aplicable cuando el sujeto afectado
ostentara diversas nacionalidades. Estamos ante un caso de plurinacionalidad cuando diferentes
Estados, según sus respectivos criterios atributivos de la misma, consideran a un mismo sujeto
como nacional.
En nuestro ordenamiento interno, es el articulo 9.9 CC el que nos proporciona una solución a este
problema, ofreciéndonos los criterios para determinar la ley aplicable a una relación jurídica en
caso de plurinacionalidad. Pero para entender lo dispuesto en dicho artículo, es necesario que
distingamos previamente entre los supuestos de plurinacionalidad previstos y no previstos en
nuestro ordenamiento.
Los supuestos de plurinacionalidad permitidos se pueden producir bien por vía unilateral (la
situación de doble nacionalidad la permite la legislación de uno solo de los Estados de los que el
sujeto es nacional – doble nacionalidad automática), bien por vía convencional (hay un acuerdo
entre Estados para permitir que sus respectivos nacionales tengan, además, la nacionalidad del
otro Estado contratante – doble nacionalidad convencional)
La menciona el artículo 11.3 CE, cuando prevé el reconocimiento respecto de los países
iberoamericanos o de los que hayan tenido o tengan particular vinculación con España, y reconoce
la posibilidad de adquirir la nacionalidad de tales Estados sin perder por ello la nacionalidad
española.
No tenemos un precepto que se refiera a los supuestos de doble nacionalidad automática, por lo
que, para poder determinar en estos casos la ley aplicable, tendríamos que aplicar la norma
prevista para la doble nacionalidad convencional, al ser la única norma interna que regula el caso
de la doble nacionalidad permitida, aun cuando este precepto se refiriera al d.n. convencional.
Aplicándola, deducimos que la ley personal en los casos de d.n.a. sería la ley coincidente con la
última residencia habitual del sujeto (de entre los países de los que es nacional); en caso de que no
residiera en ninguno de los Estados de los que es nacional, sería la última que hubiera adquirido
(la “nacionalidad efectiva” coincidiría con la del Estado en que esté más integrado).
Tales convenios también precisan la nacionalidad operativa o efectiva de los sujetos que la
hubieran adquirido por la vía del convenio, partiendo de dos supuestos:
a) Si el sujeto tiene su domicilio en uno de los Estados contratantes de los que es nacional. En tales
casos, su nacionalidad efectiva coincidiría con la del Estado parte en el que tiene su domicilio real
(convenios con Chile, Perú, Nicaragua, Guatemala, Bolivia, etc.), o puede considerarse como tal la
adquirida posteriormente (convenios con Paraguay, Ecuador, Republica Dominicana, etc.); estos
últimos convenios otorgan la nueva nacionalidad si el sujeto traslada su domicilio al nuevo Estado.
b) Si el sujeto tiene su domicilio en un tercer Estado – en estos casos, algunos convenios hacen
prevalecer la nacionalidad correspondiente con el ultimo domicilio que el sujeto hubiera tenido en
uno de los Estados parte (Chile, Nicaragua, Argentina, etc.), otros establecen que la nacionalidad
efectiva sería la adquirida en último lugar (Ecuador, Republica Dominicana), y finalmente los hay
que no establecen nada al respecto (Paraguay, Costa Rica), por lo que tendríamos que acudir a lo
dispuesto en el 9.9, según el cual en España se considerará como nacionalidad efectiva la
coincidente con el país de su última residencia habitual (en su defecto, la última adquirida).
A modo de conclusión, también debemos referirnos al supuesto de los apátridas y los refugiados.
Los apátridas son aquellos sujetos que no tienen otorgada ninguna nacionalidad (ningún Estado
los reconoce como nacionales suyos), por lo que para determinar su ley personal cuando nuestras
NDC emplean el p.d.c nacionalidad, nos atendremos a lo dispuesto en la Convención de Nueva
York de 28 de septiembre de 1954, sobre el Estatuto de los apátridas. Su artículo 12.1 dispone que
el estatuto personal de todo apátrida se rige por la ley del país de su domicilio, y si no tuviera un
domicilio fijo, la ley del país de su residencia.
El articulo 9.1 CC dispone que la ley del país del que el sujeto es nacional es la aplicable para
determinar la capacidad del mismo, tanto jurídica como de obrar. La capacidad jurídica se definiría
como la aptitud para ser titular de derechos y obligaciones, y la ley nacional determina el
momento y las condiciones en que la misma se adquiere, y los supuestos en los que deja de
tenerse. Por otra parte, la capacidad de obrar se definiría como la aptitud para realizar
eficazmente actos jurídicos, por lo que, a diferencia de la capacidad jurídica, la de obrar admite
variaciones (hay casos en los que es posible que no se tenga, o se tenga de forma parcial). El
ordenamiento jurídico interno considera que la ley nacional del sujeto es la que se aplicaría para
determinar su capacidad de obrar, y si la misma fuera completa o no, aunque pueden haber
excepciones a esta regla general (la más relevante es la conocida como la teoría del interés
nacional, y se da cuando un extranjero realiza en otro país un negocio jurídico y posteriormente se
constata que, según su ley nacional, es incapaz para realizarlo; en esta situación, el correctivo del
interés nacional implica que el Estado extranjero en el que el sujeto realizó el negocio lo
considerará capaz, siempre que lo fuera con arreglo a sus normas propias de capacidad – es decir,
se sustituye la ley nacional de dicho sujeto, que es la que regularía con carácter general su
capacidad, por la del Estado en el que se celebró el negocio jurídico, pero sólo a efectos de la
capacidad contractual de dicho sujeto y para ese negocio concreto, todo ello con la finalidad de
proteger la buena fe contractual y el tráfico jurídico comercial del foro).
Por otra parte, la capacidad de obrar del sujeto viene marcada por la mayoría de edad, por lo que
la misma se determinará de acuerdo con la Ley nacional del sujeto (ésta es la que determina si es o
no mayor de edad). Hay supuestos en los que se puede plantear un problema de conflicto móvil,
cuando el sujeto cambie de nacionalidad (cuando, por ejemplo, su ley nacional lo considerara
mayor de edad, el sujeto cambiara de nacionalidad y la ley material de su nueva nacionalidad no lo
considerara mayor de edad – se produce una alteración temporal de la circunstancia empleada
como punto de conexión). El articulo 9.1 CC propone como solución a este problema considerar
que el cambio de ley personal no afectará a la mayoría de edad adquirida de conformidad con la
ley personal anterior (no obstante, es una solución con carácter local, porque solamente será
válida en España).
Finalmente, en los supuestos de minoría de edad, también se tiene que considerar la posibilidad
de la emancipación, que también se rige por la ley personal del sujeto, al afectar a su capacidad.
La incapacitación constituye una limitación a la capacidad de obrar que se realiza mediante una
declaración judicial, basada en la apreciación de un supuesto recogido en la ley como motivador
de la misma. Lo que nos interesa es determinar cuando son competentes los Tribunales españoles
para declararla, y conocer la ley aplicable para establecer la incapacitación.
En primer lugar, con respecto a la CJI, los tribunales españoles, en virtud de lo dispuesto en el
artículo 22 quater b) LOPJ, serán competentes cuando el sujeto tuviera residencia habitual en
España, con independencia de su nacionalidad. En segundo lugar, en lo que se refiere a la ley
aplicable, al no haber una NDC en el sistema interno que se refiera estrictamente a la ley aplicable
a la incapacitación, recurrimos de nuevo al artículo 9.1 CC (en definitiva, la incapacitación afecta a
la capacidad del sujeto) y deducimos que la ley aplicable será la ley de la nacionalidad del sujeto, al
ser la que regula las causas de incapacitación, la extensión y los límites de la misma, etc.
En caso de que un sujeto ha sido declarado incapacitado, lo habitual es que se dicten también
unas medidas de protección del mismo. En este caso, los tribunales españoles serán competentes
para adoptarlas cuando, de nuevo, en virtud de lo dispuesto en el 22 quater b) LOPJ, el sujeto
incapacitado tuviera su residencia habitual en España. A la adopción de medidas de protección
también se refiere el artículo 22 sexies de la LOPJ, que otorga CJI a los tribunales españoles cuando
la persona o el bien sobre el que hayan de adoptarse tales medidas se hallen en territorio español
y deban cumplirse en España, y cuando fueran competentes para conocer del asunto principal en
el que tales medidas se plantearan (cuando las mismas, aunque deban cumplirse fuera de España,
se plantearan en un litigio del cual fueran competentes para conocer los tribunales españoles).
Finalmente, con respecto a la ley aplicable para la adopción de tales medidas, el articulo 9.6 CC,
recientemente reformado por la Ley 26/2015, de 28 de julio, dispone que la ley aplicable a la
protección de las personas mayores de edad se determinará por la ley de su residencia habitual
(en caso de que cambiara de residencia, se aplicará la ley de la nueva residencia, y se podrán
reconocer en España las medidas de protección acordadas en otros Estados). No obstante, si se
tratara de unas medidas provisionales o urgentes de protección, se aplicará la ley española.
III. Derechos de la personalidad. El nombre y apellidos
El ordenamiento jurídico interno dispone que se inscribirán en el Registro civil español los
españoles y los extranjeros que hubieran nacido en territorio español. Por tanto, para determinar
la ley aplicable a la cuestión del nombre y apellidos, recurrimos a lo dispuesto en el Convenio de
Múnich de 5 de septiembre de 1980, al ser un Instrumento Internacional supraestatal que se
aplica con carácter preferente a la legislación interna. Es un instrumento aplicable por los Estados
parte en relación a todos los sujetos, con independencia de su nacionalidad o domicilio, que
dispone en su artículo 1 que el nombre y apellidos de una persona se rigen por su ley nacional,
siempre y cuando no existiera una reserva favorable hecha por los Estados miembros a la Ley de
residencia habitual del interesado (el artículo 6 del Convenio les reconoce a los Estados parte la
posibilidad de aplicar su ley interna si el interesado tuviera su residencia habitual en su territorio;
España no ha hecho uso de esta reserva).
Además, el articulo 4 prevé la posibilidad de inaplicar la Ley a la que el Convenio nos ha remitido
cuando la misma fuera manifiestamente incompatible con el orden público (por ejemplo, las
autoridades públicas internas no aplicarán aquellas leyes nacionales extranjeras que permitieran
o En primer lugar, el nombre propio podrá ser inscrito con un nombre extranjero, con
independencia de que éste tuviera o no traducción al castellano, siempre y cuando respetara las
limitaciones impuestas por el articulo 51 LRC.
En caso de que el extranjero tuviera doble nacionalidad y una de ellas fuera la española, como el
CM no se pronuncia al respecto, se aplicarán los convenios de doble nacionalidad firmados por
España y, en su defecto, los criterios del articulo 9.9 CC, que conducen a que se considere
preferente la española.
Por una parte, destacamos la Instrucción DGRN 23/05/2007, que afecta a los sujetos con doble
nacionalidad comunitaria. El supuesto que nos interesa es el de españoles con otra nacionalidad
de un EM, a los que se les reconoce el derecho a que sus apellidos que constan en un Registro
oficial extranjero o documentación oficial de otro EM, consten de igual modo en el RC interno.
Para ello, lo que tienen que hacer es instar un expediente de cambio de apellidos para adaptarlo a
la ley aplicable en el Estado de su otra nacionalidad
Por otra parte, señalamos la Instrucción DGRN 24/02/2010, que impone la obligación de admitir la
conservación de los apellidos asignados en un EM, ya sea el del nacimiento o residencia habitual
del interesado, aun cuando se trate de nacionales de otro EM. De nuevo, el supuesto que nos
interesa es el de españoles nacidos en otro Estado miembro e inscritos en el Registro de aquel país
con los apellidos establecidos según sus propias normas. La instrucción obliga a los RC internos a
que reconozcan los apellidos de estos españoles según hayan sido inscritos en el Registro oficial
del otro EM, aunque no coincidan con los que hubieran resultado de la aplicación de la ley
española.
TEMA. EL MATRIMONIO
2. Rutina diaria. Obligaciones morales del matrimonio y régimen económico matrimonial si hay.
La promesa de matrimonio no obliga. Puede producir efectos patrimoniales (gastos de boda) (NO
PREGUNTA).
Uno de los cónyuges ha de tener residencia en España para realizarse el expediente matrimonial.
- Requisitos:
[Link]. 9.1 CC. Según ley nacional de cada contrayente.
Ley aplicable para impedimentos matrimoniales. Según ley nacional de cada contrayente. Basta
que una de las leyes lo prohíba.
Orden Público internacional por leyes que prohíben matrimonio de diversidad de religión. Se
aplica el derecho que lo permita. Leyes de parentesco cercano o menores de 14 años no se aplica.
No aplicable ley que prohíba matrimonio a alguien mayor de x años en España. Prohibido
matrimonio póstumo. (No pregunta).
a) Matrimonio entre español y extranjero en España. Sólo válido según formas civil y religiosas
previstas en la legislación española.
b) Matrimonio entre español y extranjero fuera de España. Válido según legislación española o
formalidades de la legislación del estado extranjero donde se celebra el matrimonio. Ante cónsul
español según legislación española. Forma canónica: Válido en España aunque no sea válido en el
país de celebración.
d) Matrimonio entre extranjeros fuera de España. Ajustado según ley del país de celebración o ley
de alguna de las nacionalidades.
Efectos patrimoniales. Reglamento triple (CIJ, Ley aplicable y eficacia extraterritorial de decisiones)
UE 1103/2016.
1.Ámbito de aplicación material. CIJ, Ley aplicable y eficacia extraterritorial de decisiones.
Conjunto de normas que regulaciones relaciones sobre cónyuges y 3ºs afectados por celebración y
disolución del matrimonio.
3. Ámbito de aplicación temporal. Demandas desde 29 enero 2019 y Ley aplicable a partir del 29
de enero de 2019.
1. Acumulación de competencias. Ya que los pleitos suelen acontecer por disolución del
matrimonio, fallecimiento o crisis matrimonial, lo mejor es que en el mismo procedimiento se
ventile todo. El reglamento tiende a que se produzca.
3. Voluntad de las partes. La justicia aumenta de calidad cuando el tribunal aplica su derecho
nacional.
1. Por fallecimiento de los cónyuges. Hay que acumular la liquidación del régimen matrimonial
obligatoriamente.
2. Por crisis matrimonial. Acumulación obligatoria salvo que el juez conozca según foro de
domicilio del demandante, siendo necesario acuerdo de las partes.
-Ley aplicable. Ley elegida por los cónyuges entre residencia habitual común, residencia de
cualquiera de ellos o su ley nacional.
Si las partes no eligen ley aplicable, ley del primer Estado donde establezcan su residencia habitual
común. Si no hay, ley del Estado más vinculado con los cónyuges.
En el caso de que la ley aplicable sea la del estado de primera residencia, se puede pasar a la del
último estado con residencia habitual sí: La Residencia habitual común en último estado
manifiestamente duración superior a la del primer estado.
EL ART. 9.2 CC
Determina la Ley aplicable a los efectos personales del matrimonio, así como para precisar la Ley
reguladora del régimen matrimonial de los matrimonios celebrados antes del 29 de enero 2019.
2) Puntos de conexión "en cascada" y constitucionalizados: se aplican por orden, unos defecto de
otros sin privilegiar a ningún cónyuge.
4) Eliminación del conflicto móvil: la Ley aplicable a los efectos del matrimonio no cambia nunca
en el tiempo.
Ley aplicable
Primer punto de conexión: Ley nacional común de los cónyuges en el momento de celebración del
matrimonio.
Tercer punto de conexión: Ley de la residencia habitual común de los cónyuges inmediatamente
posterior a la celebración del matrimonio.
El Derecho de la UE carece de normas de DIPr. que señalen la Ley aplicable a la formación del
matrimonio. En DIPr. español no existe una "única Ley aplicable" a todos los requisitos del
matrimonio (Lex Matrimonii). Existen normas de conflicto que determinan, de modo separado:
➔ Ley aplicable a la capacidad nupcial (art. 9.1.I Cc): ley personal de cada contrayente.
➔ Ley aplicable al consentimiento matrimonial (art. 9.1.I CC): ley personal de cada contrayente
La Ley que regula la capacidad matrimonial, como regla general, es la Ley personal de cada
contrayente en el momento de celebración del matrimonio.
No existe en DIPr. español una norma específica que señale la Ley aplicable a la capacidad
matrimonial. La capacidad matrimonial es un aspecto particular de la "capacidad". Por ello, el art.
9.1 CC es aplicable.
Comprende: edad mínima para contraer matrimonio, personas con las que un sujeto puede o no
contraer matrimonio, cualidades físicas o psíquicas exigidas para contraer matrimonio etc.
● Impedimentos bilaterales. Afectan a ambos cónyuges e impiden contraer matrimonio sólo con
personas concretas. El matrimonio sólo puede celebrarse válidamente si ambas leyes nacionales lo
permiten.
Regla general: la Ley personal de cada contrayente en el momento de celebración del matrimonio.
Intervención del orden público internacional español. Se rechaza la aplicación en España de la Ley
nacional del contrayente en estos casos:
● Leyes que permiten matrimonios celebrados sin voluntad de crear una familia, esto es,
matrimonios simulados para obtener ventajas legales.
Es preciso diferenciar diversos supuestos para fijar la Ley aplicable a la forma de celebración del
matrimonio en los casos internacionales.
La Ley reguladora de la forma del matrimonio celebrado en España entre español y extranjero es,
exclusivamente, la Ley española. Es la Ley del lugar de celebración del matrimonio (Lex Loci
Celebrationis).
Los contrayentes pueden celebrar matrimonio formalmente válido si éste se celebra en una de las
formas de celebración del matrimonio previstas en la Ley española.
España. Puede celebrarse en cualquiera de estas formas: forma canónica, forma de las iglesias
evangélicas, forma hebraica, forma islámica o forma religiosa prevista por las iglesias, confesiones,
comunidades religiosas o federaciones de las mismas que, inscritas en el Registro de Entidades
Religiosas, hayan obtenido el reconocimiento de notorio arraigo en España.
Los contrayentes pueden celebrar matrimonio formalmente válido si éste se celebra en una de las
formas de celebración del matrimonio civiles y religiosas previstas:
1. En la Ley española, esto es, la forma civil española y las formas religiosas que surten efectos
legales en España.
2. En la Ley del país del que son nacionales los contrayentes (Ley nacional de cualquiera de los
contrayentes). Se incluye:
a. El matrimonio consular en España. Para que el matrimonio consular celebrado en España sea
válido para el Derecho español es preciso que se verifiquen estos requisitos:
ii. Ninguno de los contrayentes debe ser nacional español en el momento de la celebración del
enlace.
iii. El matrimonio debe celebrarse ante funcionario diplomático o consular extranjero acreditado
en España.
española.
Los contrayentes pueden celebrar matrimonio formalmente válido si éste se celebra en una de las
siguientes formas de celebración.
➢ Formas de celebración del matrimonio civiles y religiosas previstas en la Ley del país de
celebración del matrimonio.
4. Matrimonio celebrado en el extranjero entre cónyuges extranjeros (arts. 49, 50, 11 CC por
analogía).
Los contrayentes pueden celebrar matrimonio formalmente válido si éste se celebra con arreglo a
una de las siguientes formas:
➢ Formas de celebración del matrimonio (civiles y religiosas) previstas en la Ley del país de
celebración del matrimonio.
En el DIPr. europeo, la CJI, la Ley aplicable y los criterios de validez extraterritorial de decisiones
relativas al régimen económico matrimonial y de las parejas registradas se fijan con arreglo a 2
Reglamentos:
➢ RREM. Reglamento (UE) 2016/1103 por el que se establece una cooperación reforzada en el
ámbito de la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones en
materia de regímenes económicos matrimoniales.
➢ REPUR. Reglamento (UE) 2016/1104 por el que se establece una cooperación reforzada en el
ámbito de la competencia, la ley aplicable, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones en
materia de efectos patrimoniales de las uniones registradas.
➔ La existencia, validez (cuestión que se rige por el Derecho nacional del foro) y reconocimiento
del matrimonio.
➔ La seguridad social.
➔ El derecho de transmisión o ajuste entre los cónyuges, en caso de divorcio, separación judicial o
anulación del matrimonio.
El RREM no se aplica a los derechos sucesorios del cónyuge viudo, que se rigen por el Reglamento
sucesorio europeo 650/2012.
Ámbito de aplicación espacial del RREM: se ha adoptado por cooperación reforzada y se aplica en
18 EEMM de la UE = Bélgica, Bulgaria, República Checa, Grecia, Alemania, España, Francia, Croacia,
Italia, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Austria, Portugal, Eslovenia, Finlandia, Suecia y Chipre.
1. CJI y validez extraterritorial: Acciones iniciadas a partir del 29 enero 2019 y resoluciones
dictadas a partir del 29 enero 2019. Ley aplicable: cuando el matrimonio, o la elección de Ley, se
haya celebrado después del 29 enero de 2019.
Ámbito de aplicación personal del RREM: erga omnes, la ley que se determine aplicable en virtud
del Reglamento se aplicará aunque no sea la de un Estado miembro.
● Principio de unidad de ley: preside la determinación del Derecho aplicable (art. 21).
Sin embargo, puede verse frustrado, por ejemplo, por la aplicación de las leyes de policía del foro
(art. 30.1). Ahora bien, la consideración de estas normas tiene carácter excepcional.
● Principio de coincidencia forum-ius por voluntad de las partes: el Reglamento permite que el
tribunal competente aplique la Lex Fori para resolver la cuestión de régimen económico
matrimonial, si las partes así lo quieren.
2.3. CJI.
- Si el foro del Reglamento 2201/2003 utilizado es cualquiera de los 4 primeros del artículo 3.1 a)
de la norma o es el foro del art. 3.1.b) de la misma: los tribunales competentes para conocer del
régimen económico matrimonial serán, de manera obligatoria, los que estén conociendo del
proceso de crisis matrimonial (acumulación de competencias)
- Si el foro del Reglamento 2201/2003 utilizado es el 5º o 6º del art. 3.1 del
Reglamento: los tribunales competentes para conocer del régimen económico matrimonial serán
los que estén conociendo del proceso de crisis matrimonial siempre que haya acuerdo de las
partes al respecto (acumulación de competencias).
Autonomía de la voluntad: el régimen económico del matrimonio se rige por la Ley elegida por los
cónyuges.
Leyes que pueden ser elegidas: la Ley de la residencia habitual común o de uno de ellos, en el
momento de la elección; la Ley de la nacionalidad de cualquiera de las partes en el momento de la
elección.
Ley de la primera residencia habitual, la Ley de la nacionalidad común o la Ley más estrechamente
vinculada con los cónyuges en el momento de la celebración del mismo.
- Los cónyuges han planificado sus relaciones económicas en base a la Ley de la última residencia
habitual común.
3. EL ART. 9.2 CC
Determina la Ley aplicable a los efectos personales del matrimonio, así como para precisar la Ley
reguladora del régimen matrimonial de los matrimonios celebrados antes del 29 de enero 2019.
Norma de conflicto multilateral, caracteres del art. 9.2 CC:
2) Puntos de conexión "en cascada" y constitucionalizados: se aplican por orden, unos defecto de
otros sin privilegiar a ningún cónyuge.
4) Eliminación del conflicto móvil: la Ley aplicable a los efectos del matrimonio no cambia nunca
en el tiempo.
Ley aplicable
Primer punto de conexión: Ley nacional común de los cónyuges en el momento de celebración del
matrimonio.
Tercer punto de conexión: Ley de la residencia habitual común de los cónyuges inmediatamente
posterior a la celebración del matrimonio.
El divorcio es una institución jurídica complicada porque comporta la disolución del vínculo
matrimonial y al mismo tiempo produce efectos jurídicos en otras esferas jurídicas: régimen
económico del matrimonio, derechos hereditarios, nombre, etc.
La CJI relativa, por un lado, al divorcio, separación judicial y nulidad matrimonial, y por otro lado,
atribución, ejercicio, delegación, restricción o finalización a la responsabilidad parental sobre los
menores.
El reglamento sólo regula la disolución del matrimonio pronunciada por autoridades públicas y en
procedimientos civiles y no religiosos.
Ámbito de aplicación espacial: el Reglamento se aplica por los tribunales y autoridades públicas de
todos los Estados de la UE, excepto Dinamarca.
Regla general. Si a tenor del RB II-ter no es competente ningún tribunal de ningún Estado
miembro, la competencia se determinará, en cada Estado miembro, con arreglo a la Ley de dicho
Estado.
Regla especial en favor de cónyuges con residencia habitual en un Estado miembro o nacionales
de un Estado miembro. Sólo puede ser demandado ante los tribunales de otro Estado miembro en
virtud de los foros recogidos en el Reglamento Bruselas II-ter . Esta regla especial prevalece sobre
la regla general.
El último lugar de residencia habitual común de los cónyuges, siempre que uno de ellos aún resida
allí en el momento de presentación de la demanda.
La residencia habitual de uno de los cónyuges, pero sólo en caso de demanda conjunta.
La residencia habitual del demandante si ha residido allí desde al menos un año inmediatamente
antes de la presentación de la demanda.
La residencia habitual del demandante, si ha residido allí al menos los 6 meses inmediatamente
anteriores a la presentación de la demanda.
También son competentes los tribunales del Estado miembro de la nacionalidad de ambos
cónyuges.
Foros alternativos de CJI, basta que concurra un foro recogido en el art. 3 RB II-ter, para que un
tribunal de un Estado miembro se declare competente.
Foros puros, designan el Estado miembro cuyos tribunales son competentes y no al concreto
tribunal territorialmente no competente.
Los foros de competencia internacional en la LOPJ sólo pueden aplicarse cuando, con arreglo al
Reglamento Bruselas II-ter, ningún tribunal de ningún Estado miembro sea competente para
conocer de la acción de divorcio o separación judicial y en relación a demandados que no sean
nacionales de un Estado miembro ni tenga su residencia habitual en un Estado miembro.
Los tribunales españoles son internacionalmente competentes en relación con las crisis
matrimoniales cuando ambos cónyuges se hayan sometido a los tribunales españoles.
Ámbito de aplicación material: El Reglamento Roma III determina, exclusivamente, la Ley aplicable
al divorcio y a la separación judicial cuando se trate de procedimientos civiles ante órganos
jurisdiccionales de los Estados miembros participantes en el Reglamento Roma III y en supuestos
internacionales.
Cuestiones prejudiciales que puede ser necesario decidir con carácter previo a una disolución o
relajación del vínculo matrimonial.
Divorcios privados.
Ámbito de aplicación espacial. El Reglamento Roma Il sólo se aplica por las autoridades
competentes de los Estados miembros participantes en el mismo, entre ellos, España.
Ámbito de aplicación temporal. El Reglamento Roma III es irretroactivo. Es aplicable a partir del 21
junio 2012.
Ámbito de aplicación personal: el Reglamento Roma III se aplica a toda situación internacional de
divorcio/separación judicial. Son irrelevantes la nacionalidad, la residencia habitual, el domicilio y
cualquier otra circunstancia personal o profesional de los cónyuges.
El divorcio y la separación judicial se rigen por la Ley elegida por las partes.
En defecto de Ley válidamente elegida por los cónyuges, se aplica la Ley del país en que los
cónyuges tengan su residencia habitual común en el momento de la interposición de la demanda
(art. 8.a RR-III).
En defecto del anterior criterio, será de aplicación la Ley del Estado en que los cónyuges hayan
tenido su última residencia habitual, siempre que el período de residencia no haya finalizado más
de 1 año antes de la interposición de la demanda, y que uno de ellos aún resida allí en el momento
de la interposición de la demanda.
A falta del anterior criterio, se aplica la Ley del Estado de la nacionalidad de ambos cónyuges en el
momento de la interposición de la demanda.
En defecto de todos los anteriores criterios, Ley del Estado ante cuyos órganos jurisdiccionales se
interponga la demanda (Lex Fori) (art. 8.d RR-III).
Lista de "causas" o "razones" que permiten obtener la disolución del matrimonio y/o la separación
judicial.
Fecha desde la que se considera que los cónyuges han dejado de ser tales en virtud del divorcio /
separación judicial.
Plazo mínimo para instar el divorcio / separación judicial y períodos de tiempo de reflexión.
Art. 107.1 CC: la nulidad del matrimonio y sus efectos se determinarán de conformidad con la ley
aplicable a su celebración.
Por lo que respecta al ámbito de la Ley aplicable a la nulidad matrimonial, la ley que regula la
nulidad del matrimonio rige las siguientes cuestiones:
Matrimonio putativo es el matrimonio declarado nulo pero al que la Ley asigna unos determinados
efectos jurídicos bien por haber intervenido un cónyuge, o ambos, de buena fe, o bien porque
existen hijos comunes.
RB II-ter de 25 junio 2019 (ámbito de aplicación y libre circulación de resoluciones relativas a crisis
matrimoniales): Regula los efectos legales de las resoluciones de divorcio, separación judicial y
nulidad matrimonial entre los EEMM de la UE excepto Dinamarca.
Resoluciones cubiertas por el Reglamento Bruselas II-ter
Resoluciones dictadas por las autoridades públicas de los EEMM que declaran el divorcio, la
separación legal o la nulidad del matrimonio, así como sobre la responsabilidad parental de los
menores. Dinamarca está excluida.
Decisiones que conceden el divorcio, nulidad y separación judicial, y también decisiones que
niegan tales pronunciamientos.
Las decisiones eclesiásticas de nulidad matrimonial, una vez declarados válidos los respectivos
Concordatos firmados con la Santa Sede.
Reconocimiento incidental judicial: La autoridad que conoce del asunto principal es competente
también para otorgar el reconocimiento de resoluciones en materia matrimonial.
La sentencia debe superar un control de legalidad. La sentencia a inscribir debe ser firme con
arreglo al Derecho del Estado de origen.
Reconocimiento por homologación: Es un reconocimiento erga omnes para disipar dudas sobre el
reconocimiento de la resolución en materia matrimonial.
Cabe ejercitar una acción para obtener la "declaración de no reconocimiento” de una resolución
extranjera sobre la materia.
Exequátur: por lo que respecta a la ejecución material de resoluciones dictadas en otros EEMM, el
RB II-ter no regula el exequatur ni tampoco la ejecución de resoluciones judiciales de separación,
nulidad o divorcio, pues se trata de sentencias constitutivas que no pueden ser objeto de
ejecución material.
El reglamento regula la ejecución sólo en los casos en los que la sentencia extranjera de divorcio,
separación o nulidad contenga pronunciamientos ejecutables relativos a "responsabilidad parental
sobre menores", y en relación con dichos pronunciamientos.
Motivos de rechazo del reconocimiento y exequatur: tales motivos están limitados y son, para las
sentencias de divorcio, nulidad matrimonial y separación judicial: la contrariedad manifiesta del
reconocimiento con el orden público del Estado miembro requerido y la vulneración de derechos
de defensa.
Control de la competencia del juez de origen: No cabe denegar el reconocimiento si el juez del
Estado miembro de origen carecía de competencia para pronunciar el divorcio, separación o
nulidad matrimonial.
Es indiferente la regla, nacional o europea, en la que el juez del Estado de origen haya basado su
competencia.
Las sentencias dictadas sobre foros exorbitantes son contrarias al orden público internacional
español: no deben superar el reconocimiento en España.
Control de la Ley aplicada: indiferente la que el juez extranjero aplicó al fondo del asunto.
Firmeza de la sentencia: no es necesario que la sentencia de divorcio sea firme, salvo que se
pretenda su inscripción registral.
Los tribunales españoles son competentes para conocer de los pleitos y cuestiones jurídicas
relativas a la filiación cuando concurra cualquiera de estos foros (art. 22 quater d) LOPJ):
● Residencia habitual del hijo o menor en España al tiempo de la interposición de la demanda.
● Nacionalidad española del demandante. El demandante puede ser el presunto padre, madre o
hijo o hija.
● Residencia habitual en España del demandante o residencia de éste en España desde 6 meses
antes de la presentación de la demanda. Es irrelevante qué concreta persona sea el demandante
● Domicilio del demandado en España. Es irrelevante qué persona concreta ocupe la posición de
"demandado" (art. 22 bis. LOPJ).
Si no concurre ninguno de los anteriores foros, los tribunales españoles deben declararse
incompetentes de oficio (art. 22 ter.1 LOPJ).
Estos foros son aplicables cualquiera que sea la persona de cuya filiación se trate,esto es, ya sea
dicha persona mayor de edad o menor de edad según su Ley personal.
La competencia internacional de los tribunales españoles para decidir sobre relaciones paterno-
filiales se decide con arreglo a los foros contenidos en diversos instrumentos legales:
1. En primer lugar, deben considerarse los foros recogidos en el Reglamento Bruselas II-ter
siempre que se trate de un sujeto menor de 18 años, y que tenga su residencia habitual en un
Estado miembro de tal reglamento.
2. Si el Reglamento Bruselas II-ter no es aplicable, deben aplicarse los foros de CJI recogidos en el
Convenio de La Haya de 19 octubre 1996, siempre que se trate de persona que no haya alcanzado
los 18 años de edad biológica.
3. LOPJ. Si con arreglo a los foros recogidos en el precitado convenio no son competentes los
tribunales españoles, éstos podrían resultar competentes si los arts. 22 ter.1 y 22 quater d) LOPJ
les otorgan CJI. Si no concurre ninguno de estos foros, los tribunales españoles deben declararse
incompetentes de oficio.
Si el menor tiene su residencia habitual en España, el art. 22 ter.1 LOPJ es inaplicable. Rigen, en tal
caso los foros recogidos en el Reglamento Bruselas II-ter.
Cuando se cuestiona la validez de una inscripción de filiación en un Registro Público español, son
competentes los tribunales españoles con carácter exclusivo (art. 22 c) LOPJ).
2. Segundo punto de conexión: nacionalidad del hijo. Se aplicará la Ley nacional del hijo en el
momento del establecimiento de la filiación en estos
2 casos:
3. Tercer punto de conexión. Cierre del sistema y Ley material española. Se aplicará la Ley
sustantiva española en estos 2 supuestos:
● Carácter puerocéntrico. El art. 9.4 CC es una norma de conflicto que toma al hijo como centro de
la regulación jurídica de DIPr.
● Orientación material. Se trata de una norma de conflicto materialmente orientada que apunta a
la aplicación de la Ley de la residencia habitual del hijo pero que ordena también no aplicarla en el
caso de que dicha Ley no permita el establecimiento de la filiación del hijo en el caso concreto.
● Eliminación del conflicto móvil. Es una norma de conflicto que evita el conflicto móvil al congelar
en el tiempo los puntos de conexión empleados.
3. ÁMBITO DE LA LEY REGULADORA DE LA FILIACIÓN POR NATURALEZA.
La Ley designada por el art. 9.4.I CC regula "la determinación y el carácter de la filiación por
naturaleza”.
1. Modos o títulos para acreditar la filiación. El reconocimiento de filiación se rige por la Ley
designada por el art. 9.4.1 CC, si bien la capacidad del sujeto para reconocer al hijo se rige por la
Ley nacional del sujeto que reconoce filiación.
La Ley que rige la forma del acto de reconocimiento de filiación se determina con arreglo al art. 11
CC, ley del país en que se otorgue el acto.
2. Acciones de filiación.
3. Régimen jurídico de los medios de prueba de la generación: (a) Objeto y carga de la prueba de la
filiación. (b) El principio de prueba de la filiación como requisito de accionabilidad. (c) Reglas de
imputación de la filiación.
3. Los efectos del matrimonio putativo sobre los hijos en cuanto al carácter de la filiación de éstos.
Una vez acreditada la filiación con arreglo a la Ley designada por el art. 9.4.I CC, los "efectos
jurídicos" que produce la filiación por naturaleza se rigen por otras NDC y otras Leyes estatales.
1. Responsabilidad parental. Es aplicable la Ley designada por las NDC contenidas en el Convenio
de La Haya de 19 octubre de 1996.
2. Alimentos debidos a los hijos y/o a los padres. Se rigen por la Ley determinada en virtud del
Protocolo de La Haya de 23 noviembre 2007.
3. Derechos sucesorios de los hijos y de los padres. Se regulan por la Ley determinada en virtud del
Reglamento sucesorio europeo 650/2012.
4. Nombre y apellidos del hijo. Se rige por la Ley designada mediante las NDC del Convenio de
Munich de 5 septiembre 1980, que remite, en general, a la Ley nacional del sujeto.
5. La nacionalidad española del hijo. Para ostentar la nacionalidad española no es preciso que la
filiación haya quedado determinada legalmente mediante lo dispuesto en el Cc. Basta con que
quede acreditado el "hecho físico de la generación", ad ex. por posesión de estado o inscripción en
el Registro Civil.
6. Derecho de los hijos a relacionarse con sus padres y de éstos a relacionarse con sus hijos. Este
derecho existe para todo hijo menor en los términos de la Convención de Nueva York sobre los
derechos del niño de 20 noviembre 1989. En lo no regulado por estos preceptos, se aplica la Ley
del Estado de la residencia habitual del niño, que es la Ley que regula la responsabilidad parental.
reglamento.
→ Las sucesiones por causa de muerte: "cualquier forma de transmisión mortis causa
abintestato".
→ La determinación de:
internacionales;
(iii) Los efectos jurídicos en la UE de las decisiones dictadas por las autoridades
➢ Estado civil de las personas físicas, así como las relaciones familiares y las
relaciones que, con arreglo a la ley aplicable a las mismas, tengan efectos
persona física
nacional del desaparecido o ausente y/o la Ley nacional del presunto fallecido, ya se
uniones registradas).
de la Lex Successionis.
derechos.
➢ Ley aplicable al contenido del derecho real transmitido por vía sucesoria
así como las prerrogativas de su titular. Se rigen por la Lex Rei Sitae (art. 10.1
CC).
posteriores.
por las autoridades de los Estados miembros de la UE que han participado en el mismo
y de las partes implicadas. Se aplica también cuando la Ley que rige la sucesión es la Ley
El Reglamento sucesorio europeo sólo determina la CJI de los "tribunales" que operan
una sucesión mortis causa pero que no pueden ser calificados como "tribunales" no están
Cada Estado miembro elabora una lista de los órganos que considera "tribunales" en dicho Estado
miembro.
En España, los notarios se consideran "tribunales" a efectos del RES en lo relativo a la declaración
de herederos ab intestato de los descendientes, ascendientes, cónyuge o persona unida por
análoga relación de afectividad a la conyugal, o sus parientes colaterales.
El Reglamento sólo otorga competencia a los tribunales de los Estados miembros que participan
en el Reglamento, no a tribunales de terceros Estados.
Sistema de base legal. Si un foro, legalmente previsto, concurre en un supuesto específico, el juez
no puede ignorar su propia competencia y la existencia de dicho foro. El
Sistema de foros puros. Los foros recogidos en el Reglamento sucesorio europeo atribuyen
competencia internacional a los tribunales de un Estado miembro en su conjunto. La excepción se
encuentra en el art. 7 RES.
Sistema de foros estructurados en cascada. Se debe acudir, en primer lugar, al foro prevalente.
Sólo en su defecto, se acudirá al segundo foro, y así sucesivamente.
EI RES no contiene foros exclusivos de CJI. Las partes no pueden elegir el tribunal competente (=
no existe sumisión expresa o tácita, salvo en el supuesto muy limitado).
Foros de CJI inspirados por el principio de proximidad y por el principio de la buena administración
de la Justicia.
SUCESORIO
1. Foro de la nacionalidad del causante (art. 7 RES): el causante debe haber elegido como Lex
Successionis la Ley del Estado miembro cuya nacionalidad ostenta. Dicha elección debe ser válida.
Además debe concurrir cualquiera de estos factores:
○ Las partes han acordado formal o informalmente litigar ante los tribunales del Estado cuya Ley
fue elegida por el causante.
○ El tribunal del Estado miembro de la residencia habitual del causante o del lugar de situación de
los bienes hereditarios se ha abstenido, a instancia de parte, de conocer del caso porque considera
que los tribunales del Estado miembro cuya Ley fue elegida están en mejor situación para
pronunciarse sobre la sucesión.
3. Foro del lugar de situación de los bienes de la herencia (art. 10.1 RES): no debe concurrir a
ninguno de los dos foros anteriores. Algunos bienes de la herencia deben estar situados en el
Estado miembro cuyos tribunales son competentes.
Este foro sólo opera en los casos en los que, aunque existen bienes del causante en un Estado
miembro, no se verifican los factores extra de vinculación.
Las NDC contenidas en el Reglamento 650/2012 evitan que la Ley aplicable a la sucesión cambie si
se alteran las circunstancias empleadas como punto de conexión.
Como regla general, la Ley que rige la sucesión es una sola Ley estatal (= principio de "unidad de la
Ley sucesoria") que se aplica a toda la sucesión mortis causa (= principio de "universalidad legal de
la sucesión").
Dos puntos de conexión en cascada. En primer lugar, se aplica la Ley estatal designada por el
primer punto de conexión. Sólo si éste no concurre en un caso concreto y determinado, se aplicará
la Ley designada por el segundo punto de conexión.
La sucesión se rige por la Ley del Estado cuya nacionalidad ostenta el causante elegida por éste
(Professio Juris).
En defecto de la anterior conexión, la sucesión se rige por la Ley del Estado en el que el causante
tuviera su residencia habitual en el momento del fallecimiento.
Cláusula de excepción. Si, de forma excepcional, resulta claramente de todas las circunstancias del
caso que, en el momento del fallecimiento, el causante mantenía un vínculo manifiestamente más
estrecho con un Estado distinto del Estado de la última residencia habitual del causante, la Ley
aplicable a la sucesión será la de ese otro Estado.
Ley única y estatal. El causante sólo puede elegir como Ley aplicable a su sucesión mortis causa,
una sola Ley y debe ser la Ley de un Estado. El causante no puede elegir varias "Leyes sucesorias".
Causante con una sola nacionalidad y conflicto móvil. El causante debe elegir como Ley reguladora
la Ley del país cuya nacionalidad posea bien en el momento de realizar la elección de Ley, o bien
en el momento del fallecimiento.
En el caso de que el causante posea varias nacionalidades, podrá elegir la Ley de cualquiera de los
Estados cuya nacionalidad posea en el momento de realizar la elección o en el momento del
fallecimiento.
Elección de la Ley nacional por el causante. Sólo el causante puede elegir su Ley nacional como Ley
reguladora de su sucesión mortis causa. Ni sus herederos ni otros familiares ni terceros pueden
hacerlo en su lugar.
El consentimiento del causante en relación con la elección de la Lex Successionis debe ser un
consentimiento válido. La existencia y validez de dicho consentimiento se rigen por la Ley nacional
del causante presuntamente elegida por éste.
La capacidad del causante para elegir su Ley nacional como Lex Successionis se rige, igualmente,
por la Ley presuntamente elegida por dicho causante.
Art. 21.1 RES = la Ley aplicable a la totalidad de la sucesión es la Ley del Estado en el que el
causante tuviera su residencia habitual en el momento del fallecimiento.
El punto de conexión "residencia habitual del causante" sólo opera si la sucesión no se rige por la
Ley nacional del causante elegida por éste. Es un punto de conexión "subsidiario".
El art. 21.1 RES sólo tiene en cuenta la residencia habitual del causante en el momento del
fallecimiento.
Está prevista para los supuestos en los que, en una concreta sucesión mortis causa, resulta
claramente de todas las circunstancias del caso que, en el momento del fallecimiento, el causante
mantenía un vínculo manifiestamente más estrecho con un Estado que no es el Estado de su
última residencia habitual. En dicho supuesto excepcional, es aplicable a la sucesión la Ley de ese
otro Estado y no la Ley del Estado de la residencia habitual del causante.
La validez formal de las disposiciones testamentarias realizadas por escrito se rige por la Ley
determinada con arreglo al Convenio de La Haya de 5 octubre 1961 [conflictos de leyes en materia
de forma de las disposiciones testamentarias]. Es un convenio de aplicación erga omnes. El art. 11
CC es inaplicable.
El convenio acoge un sistema de puntos de conexión "alternativos". Una disposición testamentaria
es válida en cuanto a la forma si se ajusta a cualquiera de las "Leyes internas" recogidas en el art. 1
CH 1961, que son las siguientes:
1. Ley del lugar en que el testador hizo la disposición (Lex Loci Actus).
2. Ley del Estado de la nacionalidad ostentada por el testador, sea en el momento en que otorgó,
sea en el momento de su fallecimiento (Lex Patriae).
3. Ley del lugar en el cual el testador tenía su domicilio, sea en el momento en que otorgó, sea en
el momento de su fallecimiento (Lex Domicilii).
4. Ley del lugar en el cual el testador tenía su residencia habitual, sea en el momento en que
otorgó, sea en el momento de su fallecimiento.
5. Respecto a los inmuebles, Ley del lugar de su situación (Lex Rei Sitae).
6. Ley del país designado por las normas de conflicto españolas si éstas recogen algún punto de
conexión no contemplado en el art. 1 CH 1961 (art. 3 CH 1961).
● Orden público internacional: sólo podrá excluirse la aplicación de una disposición de la Ley de
cualquier Estado designada por el Reglamento si esa aplicación es manifiestamente incompatible
con el orden público del Estado miembro del foro.
Derecho extranjero que recoge discriminaciones hereditarias por razón de sexo, filiación, religión,
etc.
Se sigue un sistema de remisión indirecta: se aplican las normas internas sobre conflicto de leyes
del Estado cuya Ley es aplicable.
Ello conduce a aplicar, en España, el art. 9.8 CC. A falta de normas internas sobre conflicto de
Leyes en la Lex Successionis que determinen el Derecho interno aplicable (no es el caso de
España). ○ Remisión a un sistema plurilegislativo de base personal (art. 37 RES).
Se sigue una remisión indirecta: se aplica el sistema jurídico o al conjunto de normas determinado
por las normas vigentes en dicho Estado.
A falta de tales normas, se aplicará el sistema jurídico o el conjunto de normas con el que el
causante hubiera tenido una vinculación más estrecha.
● Fraude de Ley en DIPr y litigios sucesorios: el Reglamento 650/2012 permite que los Estados
miembros no apliquen la Ley designada por sus normas de conflicto, si con arreglo a sus
legislaciones nacionales, se ha producido un supuesto de "fraude de Ley internacional".
- Primera hipótesis, reenvío de primer y de segundo grado por legeforismo europeo: Las normas
de conflicto del Reglamento remiten al Derecho de un tercer Estado, cuyas normas de conflicto
remiten a la Ley de un Estado miembro, que puede ser el Estado miembro del foro u otro
Estado miembro.
En este caso las autoridades del Estado miembro que conozcan del supuesto sucesorio, aplicarán
la Ley sustantiva de ese "otro tercer Estado".
● Reenvío y sucesión mortis causa. Regla especial: prohibición del reenvio: existen diversos
supuestos en los que el art. 34 RES prohíbe el reenvío. Son los siguientes:
- Lex Causae de un Estado miembro: no se acepta el reenvío cuando la Ley aplicable a cualquier
aspecto sucesorio designada por las normas de conflicto del Reglamento 650/2012 (sucesiones
mortis causal) sea la Ley de un Estado miembro de la UE participante en el Reglamento 650/2012.
- Professio Juris: no cabe el reenvio cuando el causante haya elegido su Ley nacional como Ley
reguladora de su sucesión mortis causa.
- Lex Causae: no se acepta el reenvío cuando la Ley que rija la sucesión mortis causa sea la Ley del
país con el que el causante mantenía un vínculo estrecho (cláusula de excepción).
- Reenvío de tercer grado o de mayor graduación: se prohíbe todo reenvío de tercer grado o de
mayor graduación.
El Reglamento 650/2012 crea un documento llamado "certificado sucesorio europeo" (CSE). Este
certificado se expedirá para ser utilizado en otro Estado miembro y produce unos concretos
efectos legales.
Concepto de certificado sucesorio europeo: aquel documento oficial que acredita la cualidad de
heredero, legatario, ejecutor testamentario o administrador de la herencia y que puede ser
utilizado por dichos sujetos para invocar, en otro Estado miembro, su cualidad de tales o para
ejercer sus derechos como tales.
Carácter voluntario del CSE: la expedición y utilización del CSE no es obligatoria, sólo se expide a
instancia de un solicitante. El CSE no sustituye a los documentos internos empleados en los EEMM.
Por último, cabe mencionar que los CSE son provisionales.
EI CSE opera como instrumento o documento probatorio de la cualidad jurídica. El CSE podrá
utilizarse como prueba de uno o varios de los siguientes elementos:
a) La cualidad y/o los derechos de los herederos y legatarios y sus respectivas cuotas hereditarias;
b) La atribución de uno o varios bienes concretos que formen parte de la herencia al heredero.
El CSE surte los efectos que le son propios en todos los EEMM sin necesidad de ningún
procedimiento especial. Los efectos legales que surte el CSE son "efectos legales europeos” y no
dependen de ningún Derecho nacional.
El CSE goza de la presunción legal de veracidad de su contenido y del ajuste a Derecho del mismo.
De ese modo, se presume que la persona que figure en el certificado como heredero, legatario (...)
de la herencia tiene dicha cualidad y/o es titular de los derechos o de las facultades que le son
propias.
No, ya que el caso no cumple los requisitos espacial y personal, al interponerse la demanda en el
tribunal de Londres, Inglaterra, país que no forma parte de la UE.
2º) ¿Puede el tribunal inglés declararse incompetente para conocer del asunto?
3º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este supuesto?
235. Reglamento Bruselas I-bis: ámbito de aplicación. Una empresa con sede estatutaria en España
celebra un contrato de compraventa con una sociedad cuya sede estatutaria se halla en las Islas
Cayman. Incumplido el contrato, la empresa con sede estatutaria en España se plantea la
posibilidad de demandar a la empresa con sede en las Islas Cayman, bien en España o bien en
dichas Islas. Indique:
1º) En el caso de accionar ante los tribunales de las Islas Cayman, ¿aplicarán éstos el Reglamento
Bruselas I-bis para decidir sobre su competencia judicial internacional?
2º) En el caso de accionar ante los tribunales españoles, ¿aplicarán éstos el Reglamento Bruselas I-
bis para decidir sobre su competencia judicial internacional;
3º) ¿Podrá accionar ante los jueces ingleses y en concreto ante los londinenses?
Depende de su Derecho.
4º) ¿Qué consecuencias se derivan del hecho de litigar ante unos u otros tribunales?;
5º) ¿Qué solución habría que dar al supuesto en el caso de que la empresa demandante tuviera su
sede en Estados Unidos?
237. Reglamento Bruselas I-bis: ámbito de aplicación. La empresa NY, con sede estatutaria en
Nueva York, firma un contrato de suministro con la empresa PAR, con sede estatutaria en París. El
contrato se firmó en Madrid, pero debía ejecutarse íntegramente en Nueva York. La empresa NY
demanda a la empresa PAR ante los tribunales de Madrid. Indique:
1º) ¿Qué normas de competencia judicial internacional aplicará el juez español al supuesto?
2º) ¿Se declararán competentes los jueces españoles para conocer del litigio?
3º) ¿Puede el demandante accionar simultánea o sucesivamente ante jueces de otros países,
como USA o Francia?
Si, pero tendría que suspenderse el proceso en uno de los tribunales, por litispendencia.
238. Reglamento Bruselas I-bis: ámbito de aplicación. Una sociedad con sede estatutaria en Los
Ángeles y una sociedad con sede estatutaria en Gibraltar, pero cuyas principales actividades se
desarrollan en Madrid firman en Barcelona un contrato de compraventa de mercaderías. Surgidos
problemas de ejecución del contrato, ambas partes acuerdan por escrito someter el litigio al
arbitraje de la Cámara de Comercio Internacional con sede en París. Sin embargo, por sorpresa, la
sociedad californiana demanda a la otra sociedad ante los tribunales de Madrid. Indique:
2º) ¿Se declararán competentes para conocer del caso los jueces de Madrid y/o los de Barcelona?
242. Reglamento Bruselas I-bis: domicilio del demandado. Mikk Täffinnën, piloto finlandés de
Fórmula Uno, vive tres meses al año en su villa de Gibraltar. El resto del año lo pasa en diversos
lugares de la Unión Europea (Londres, Barcelona, Helsinki, Milán), pero no tiene domicilio en
ninguno de estos países. Dicho piloto, que corre para el equipo italiano “Ricardi”, firmó un
contrato de publicidad con la sociedad norteamericana KOLA, fabricante de los refrescos “F1-
Cola”, que debía cumplirse en Italia. Pero el piloto se negó a cumplirlo, pues alegó sobrecarga de
su agenda. La sociedad norteamericana de refrescos demanda al piloto finlandés ante los
tribunales de Barcelona. Precise:
1º) ¿Son competentes los tribunales de Barcelona para conocer del caso?
2º) ¿Puede ser demandado el piloto finlandés ante los tribunales italianos?
No.
3º) ¿Qué solución habría que dar al caso si el contrato contuviera un pacto de sumisión a favor de
los tribunales de Barcelona?
244. Reglamento Bruselas I-bis: Forum Non Conveniens. La empresa TANG, con sede social en
Tánger, demanda a la empresa MARB con sede social en Marbella, ante los tribunales españoles,
por incumplimiento de un contrato de compraventa de mercaderías. Dicho contrato se firmó en
Marrakech y debía ejecutarse enteramente en dicha ciudad. La sede estatutaria de la empresa
MARB radica, efectivamente, en Marbella, pero la empresa se dirige desde Casablanca y desarrolla
todas sus actividades comerciales en Marruecos. Indique:
1º) ¿Deben declararse competentes los tribunales españoles y en concreto, los de Marbella, para
conocer del litigio?
Si
246. Reglamento Bruselas I-bis: medidas cautelares. La empresa MIAM con sede social en Miami
(USA) demanda ante los tribunales de París, a la empresa NAPOL, con sede social en Nápoles
(Italia), por incumplimiento de un contrato de compraventa de automóviles que debía ejecutarse
íntegramente en París. La empresa NAPOL, enterada de la demanda, traslada el 90% de sus bienes
y activos a Alicante (España). El 5% de sus bienes se encuentra en Italia y el otro 5% se halla en
París. Indique:
1º) ¿Puede solicitar la empresa MIAM al tribunal de París que éste adopte medidas cautelares para
inmovilizar todos los bienes del demandado empresa NAPOL?
Si
2º) Si el demandante solicita a los jueces de Alicante que adopten un embargo preventivo sobre
los bienes sitos en dicha ciudad, ¿se declararán competentes tales tribunales?
Si
3º) ¿Qué medidas cautelares pueden, en su caso, adoptar los jueces de Alicante y/o los jueces de
París, sobre los bienes del demandado sitos en España, Francia o Italia?
276. Reglamento Bruselas I-bis y contratos internacionales: los distintos foros de competencia. La
sociedad PORT, con sede estatutaria en Lisboa, firma un contrato de compraventa de mercaderías
con la sociedad ESP, que dispone de su sede estatutaria en Madrid, pero cuya administración
central se encuentra en Nueva York. Según el contrato, la sociedad ESP debe entregar la mercancía
en Valencia, y la sociedad PORT debe pagar el precio también en un banco de Valencia. Llegado el
momento del cumplimiento de las obligaciones, la sociedad ESP no entrega la mercancía. La
sociedad PORT se plantea demandar a ESP por incumplimiento de contrato. Indique:
España
2º) ¿Qué tribunales serían competentes si la parte demandada ESP ejercitare una reconvención?
3º) ¿Qué tribunales serían competentes en el caso de que las partes hubieran concluido un pacto
de sumisión expreso a favor de los tribunales de Hamburgo, de Copenhague, de Nueva York, de
Ginebra o en favor de un arbitraje privado internacional a desarrollar en Tokyo?
277. Reglamento Bruselas I-bis y contratos internacionales: los distintos foros de competencia. La
empresa JAP-1 (licenciante) y la empresa JAP-2 (licenciataria), ambas con sede social en Nagasaki,
firman un contrato de licencia de patente de un surtidor automático de gasolina. El contrato se
firmó en el aeropuerto de Barajas durante una espera entre un vuelo y otro, espera debida a la
explosión de un volcán en Islandia que impedía el despegue de los aparatos. El contrato debía
ejecutarse íntegramente en Japón. Un año después, la empresa JAP-1 entiende que la empresa
JAP-2 no ha pagado íntegramente los royalties acordados y decide demandarla ante los tribunales
españoles y reclamar 500.000 euros. Indique:
1º) ¿Es aplicable el Reglamento Bruselas I-bis para decidir qué tribunal de qué Estado miembro es
competente?
3º) ¿Qué solución habría de darse al caso si la licencia se hubiera otorgado con el objeto de
explotar la invención en España?
4º) ¿Qué solución habría de darse al caso si los litigantes fueran empresas con sede, ambas, en
Francia, y la licencia se hubiera otorgado con el objeto de explotar la invención en Marruecos?
278. Reglamento Bruselas I-bis y contratos internacionales: los distintos foros de competencia. Un
empresario español con residencia habitual en Cádiz demanda ante los tribunales de Barcelona a
la sociedad USA-1 con administración central, sede estatutaria y actividades principales en los
Estados Unidos de América, por incumplimiento de un contrato de compraventa de automóviles.
La empresa USA-1 debía entregar los automóviles en Barcelona, pero no lo hizo. El contrato
contenía un pacto de sumisión a favor de los tribunales de Oslo en caso de controversias surgidas
de tal contrato. Indique:
1º) ¿Son competentes los tribunales de Barcelona para conocer del litigio?
2º) ¿Son competentes los tribunales de Oslo para conocer del litigio?
3º) ¿Puede el demandado presentar con éxito una excepción declinatoria ante los tribunales
españoles?
Si
4º) ¿Qué ocurriría si el contrato contuviera una cláusula de sumisión en favor de los tribunales de
Marsella y/o de Nueva York?
279. Reglamento Bruselas I-bis y contratos internacionales: los distintos foros de competencia. El
banco BANK, con centro de actividades principales en Francia, con administración central en
Bruselas, y con sede estatutaria en Delaware (USA), presenta ante los tribunales españoles una
demanda por incumplimiento de contrato de préstamo contra un empresario español cuyo
domicilio se halla en Dinamarca. El contrato contenía una cláusula en cuya virtud toda
controversia derivada del contrato se sometía a los tribunales de Zurich. El contrato debía
ejecutarse íntegramente en Huelva, lugar donde debía devolverse el préstamo. Indique:
1º) ¿Son competentes los tribunales españoles, y en concreto, los tribunales onubenses, para
conocer del litigio?
No
2º) ¿Serían competentes los tribunales españoles, y en concreto los tribunales de Huelva, en el
caso de que el demandado tuviera su domicilio en Nueva York?
3º) ¿Qué ocurriría si el contrato contuviera una cláusula de sumisión a favor de los tribunales de
Praga o de Nueva York?
283. Contratos internacionales y sumisión expresa. Un nacional francés con domicilio en Burdeos,
propietario de un chalet en una hermosa isla griega del mar Egeo, vende el inmueble a un nacional
español con residencia habitual también en Burdeos, por la cantidad de 2 millones de euros.
Ambos contratantes habían acordado verbalmente que, en el caso de que surgieran controversias
derivadas del contrato, serían competentes únicamente los tribunales de Madrid. Pasado cierto
tiempo, el nacional francés se niega a entregar el inmueble al nacional español, por lo que
incumple flagrantemente lo acordado. El sujeto español presenta una demanda ante los tribunales
españoles y exige el cumplimiento del contrato y la entrega del inmueble tal y como se había
pactado en el contrato. Precise:
1º) ¿Son competentes los tribunales españoles, y en concreto, los de Madrid, para conocer del
asunto?
No.
2º) ¿Debe y/o puede presentar su demanda el actor ante los tribunales franceses?;
Si, puede presentarla porque tiene foro del domicilio del demandado.
3º) ¿Debe y/o puede accionar el actor ante los tribunales griegos?
Si, puede presentarla porque tiene foro especial por razón de la materia.
284. Contratos internacionales y sumisión expresa. La empresa ROM, con sede estatutaria en
Roma, y la empresa AMS, con sede estatutaria en Ámsterdam, pero cuya administración central se
halla en Londres, firman en Barcelona un contrato de compraventa en cuya virtud la sociedad AMS
debe entregar una partida de ordenadores personales a ROM en el aeropuerto de Madrid. El
contrato, celebrado por e-mail, contiene un pacto de sumisión en cuya virtud se someten a los
tribunales de Berlín las controversias que pudieran derivarse del contrato. Los ordenadores no se
entregan. ROM demanda a AMS ante los tribunales de Barcelona. Indique:
1º) ¿Se declararán competentes los tribunales españoles para conocer del asunto?
2º) ¿Debe el actor presentar su demanda ante los tribunales de Madrid o ante los de Barcelona?
Ante Londres no, podría en Ámsterdam dependiendo del derecho privado holandés.
4º) ¿Puede y/o debe presentar su demanda el actor ante los tribunales de Berlín?
285. Contratos internacionales y sumisión expresa. La empresa USA 1 y la empresa USA 2, ambas
con sede estatutaria en Nueva York, centro de administración central en Detroit y actividades
principales en USA, firmaron un contrato de licencia de la marca española MARK-E. El contrato
contenía una cláusula en cuya virtud, toda controversia derivada del contrato se sometía a los
tribunales de Londres. El contrato debía cumplirse, íntegramente, en Madrid. La empresa USA 1
deja de pagar sus cuotas de la licencia y la empresa USA 2 reclama dicho pago. Indique:
1º) ¿Son competentes los tribunales de Madrid para conocer del litigio?
No lo sabemos
3º) ¿Pueden las partes plantear el litigio ante los tribunales norteamericanos?
286. Contratos internacionales y sumisión expresa. La empresa PAR, con sede estatutaria en París,
arrienda un negocio de modas sito en dicha ciudad a un ciudadano español con residencia habitual
en Granada. En el contrato se contiene un pacto de sumisión en cuya virtud, las posibles
controversias que puedan surgir del contrato se someten a los tribunales de Barcelona. El
arrendatario español demanda, ante los tribunales españoles, a la empresa PAR por
incumplimiento del contrato, al estimar que el negocio arrendado no cumple con los caracteres
especificados en el contrato. No obstante, resulta que, en el momento de ejercitar la acción, la
empresa francesa ha trasladado su “sede estatutaria” a las Islas Cayman. Indique:
1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer del supuesto?
2º) ¿Puede y/o debe litigar el actor, por el contrario, ante los tribunales de las Islas Cayman o ante
otros tribunales británicos?
Depende de su DIPr.
287. Contratos internacionales y sumisión expresa. La empresa MAD, con sede estatutaria en
Madrid, y la empresa MEJ, con sede estatutaria en Méjico D.F., firman un contrato privado de
compraventa de madera que contiene un acuerdo de sumisión en favor los tribunales mejicanos.
El contrato debía ejecutarse, íntegramente, en Holanda. La empresa MEJ demanda a la empresa
MAD ante los tribunales madrileños por haber entregado partidas defectuosas de madera.
Indique:
1º) ¿Qué normas de competencia judicial internacional son aplicables para saber si los tribunales
españoles son competentes?
El Reglamento Bruselas I Bis ya que se cumplen los requisitos espacial (demanda interpuesta en un
tribunal de un Estado Miembro de la UE), temporal, material (es un contrato mercantil) y personal
(el demandado tiene domicilio en estado miembro de la UE).
2º) ¿Se declararán incompetentes los tribunales de Madrid en favor de los tribunales mejicanos?
No, en base al foro del domicilio del demandado, siempre que no se haga valer por el demandado
el pacto de sumisión a los tribunales de Méjico mediante declinatoria internacional.
Si es válida, ya que impera la autonomía de la voluntad en los contratos y no hay ningún foro
exclusivo que lo impida.
288. Contratos internacionales y domicilio del demandado. La empresa YORK, con sede estatutaria
en Nueva York, demanda a un ciudadano norteamericano ante los tribunales españoles por
incumplimiento de un contrato de suministro, ya que alega que este sujeto, el comprador, no pagó
el precio. El precio debía pagarse en París y el suministro debía realizarse también en París. El
demandado alega incompetencia de los tribunales españoles, pues subraya que, aunque pasa los
veranos en una casa de su propiedad sita en Cádiz y tiene varias propiedades inmuebles en
España, tiene su domicilio en Londres con arreglo al Derecho inglés. El demandado despliega
actividades comerciales en USA, Francia y Reino Unido, pero no en España. Precise:
1º) ¿Son competentes los tribunales españoles y en concreto, los gaditanos, para conocer del
litigio?
Si, según el artículo 40 del Código Civil, aplicándose el Reglamento Bruselas I Bis, por tener su
domicilio en España si no en Reino Unido ni se cumple ninguno de los foros del artículo 22 de la
LOPJ (materia exclusiva, sumisión, domicilio del demandado o especial por la materia).
2º) ¿Debe y/o puede interponerse la demanda ante los tribunales franceses y/o ante los tribunales
de Nueva York y/o ante los tribunales londinenses?
Respecto a los tribunales franceses, al aplicarse el Reglamento Bruselas I Bis, habría foro por razón
de la materia.
289. Contratos internacionales y sumisión táctica. La sociedad MAD, con sede estatutaria en
Madrid, demanda ante los tribunales españoles a la sociedad PAR, con sede estatutaria en París,
por incumplimiento de un contrato firmado en la Isla Grand Cayman (Cayman Islands) y que debía
ejecutarse íntegramente en dicha isla. Notificada la demanda a la sociedad PAR en su sede de
París, tal sociedad no comparece. Señale:
1º) ¿Significa “sumisión” por su parte a los tribunales españoles la incomparecencia de la sociedad
radicada en Francia?
2º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer del litigio pese a la incomparecencia
de la sociedad demandada?
No
El de Francia
290. Contratos internacionales y sumisión táctica. La sociedad MUR, con sede estatutaria en
Murcia, y la empresa LISBO, con sede estatutaria en Lisboa firman un contrato en cuya virtud
LISBO vende 100 toneladas de café colombiano a MUR. Según el contrato, el café debe entregarse
en Londres. MUR indica que el café no ha sido entregado y presenta una demanda ante los jueces
de Murcia. Notificada la demanda a la sociedad LISBO, dicha sociedad comparece y contesta al
fondo del asunto. Señale:
1º) ¿Son competentes los jueces de Murcia para conocer de este caso?
2º) Si la demanda se hubiera presentado ante los jueces de Oporto y LISBO hubiera contestado al
fondo de la misma, ¿serían competentes los jueces de Oporto para conocer del asunto?
3º) Si la demanda se presenta ante jueces de Liverpool y LISBO hubiera contestado al fondo de la
misma, ¿serían competentes los jueces de eta ciudad para conocer de este caso?
4º) Si el café debiera haberse entregado en Setúbal, ¿serían competentes los jueces de Setúbal
para conocer del asunto si MUR hubiera presentado su demanda ante los jueces de dicha ciudad?
291. Contratos internacionales y sumisión tácita. La empresa VAL, con sede estatutaria en
Valencia, y la empresa BER con sede estatutaria en Berlín firman un contrato de compraventa en
Ámsterdam. En dicho contrato se acuerda que, en el caso de surgir controversias derivadas del
contrato, serían únicamente competentes los tribunales de Luxemburgo. El contrato debía
ejecutarse, íntegramente, en París. Sin embargo, posteriormente, la empresa BER demanda a la
empresa VAL ante los juzgados de Barcelona por falta de pago, ya que en Barcelona la empresa
demandada VAL dispone de numerosos activos. La empresa VAL, en su contestación a la demanda,
argumenta que el pago no procede por haber prescrito la acción. Precise:
1º) ¿Son competentes los juzgados de Barcelona para conocer del asunto?
293. Contratos: competencia judicial internacional y Ley aplicable. La empresa DUB, con sede
estatutaria en Dublín, demanda ante juez español, a la empresa PAR, con sede estatutaria en París,
por no haber entregado ésta, en Almería, un cargamento de trigo, según resultaba de un contrato
de compraventa firmado entre las partes. El contrato establecía que la mercancía debía ser
entregada a un transportista sueco en París, para que éste la transportara hasta España y la
pusiera en manos del comprador en Almería. El contrato no contiene ningún pacto de elección de
Ley. Indique:
1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este litigio?
1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este litigio?
Si
No
1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este litigio?
La ley española
No
3º) ¿Podría Friedrich N. haber presentado su demanda judicial ante los tribunales de Hamburgo?
4º) ¿Qué Ley habrían aplicado, en su caso, al litigio los jueces de Hamburgo?
316. Prestación de servicios informáticos. La empresa VILNIUS BUSINESS tiene su sede en Vilnius.
Dicha empresa firma un contrato de servicios informáticos con la sociedad española SPAIN
BUSINESS, sociedad con sede en Valencia, contrato en cuya virtud la empresa VILNIUS se ocupará
de mantener el software de la empresa española. En el contrato se especifica que la prestación del
servicio se hará desde la sucursal que VILNIUS BUSINESS tiene en la Isla de Man, allí situada por
motivos fiscales. El contrato se negoció y firmó en Vilnius. El contrato contiene una cláusula en
cuya virtud, si surgían controversias derivadas del contrato, serían competentes los tribunales de
Valencia y éstos deberían aplicar, para solventar tales controversias, la Nueva Lex Mercatoria. Tras
dos años de prestación normal de los servicios, VILNIUS BUSINESS deja de cumplir con sus
obligaciones. SPAIN BUSINESS demanda a la sociedad VILNIUS BUSINESS ante los tribunales de
Valencia y exige una indemnización por daños y perjuicios de 250.000 euros. Indique:
1º) ¿Son competentes los tribunales de Valencia para decidir este caso?
La ley de España
Un sujeto irlandés con residencia habitual en Murcia vende un inmueble del siglo XVIII de su
propiedad sito en Sicilia, a un comprador alemán con residencia habitual en Berlín. En el contrato,
el vendedor se obliga a reparar el inmueble de sus múltiples desperfectos antes de entregarlo al
comprador. Pero el vendedor se niega a entregar el inmueble al alegar que ahora lo necesita para
vivir y además alega que lo ha adquirido por prescripción. El contrato no contiene elección de Ley.
Indique:
1º) ¿Son competentes los tribunales españoles para conocer de este litigio?
Si
Ley italiana