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Historia de la Unión Agrícola-Comercial

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LA ((UNIÓN-AGRÍCOLA COMERCIAL DE GRAN

CANARIA» ( 1 874): U N A SOCIEDAD ISLEÑA PARA


LA C O M E R C I A L I Z A C I ~ NDE LA COCHINILLA
La «Unión Agrícola-Comercial de Gran Canaria)), es una
sociedad isleña de carácter mercantil y anónimo que se crea en
1874, en años de crisis de la cochinilla, con el objetivo de co-
mercializar dicho producto, sin duda el cultivo de exportación
más importante de las Islas Canarias a lo largo del siglo XIX.
En dos partes se estructura la presente comunicación. En
la primera: «Crisis de la cochinilla e intentos de recambio)), ve-
mos como tras la crisis de la grana o cochinilla, se intenta -es-
pecialmente por la Real Sociedad Económica de Amigos del
País de Tenerife- buscar nuevos cultivos sustitutivos, así como
potenciar los ya existentes. El café, el cacao, la vid, el algodón,
el lúpulo, la sofa, el tomate, los plátanos, etc., son algunos de
los cultivos que merecieron trato preferente por la directiva y
socios de la benemérita institución, como también por algunos
particulares. Y por su especial relevancia nos ocupamos con
cierta extensión de la «Memoria sobre las causas de la actual
decadencia de la provincia de Canarias y medios para evitar su
ruina», que la Económica de Tenerife aprueba, en 1880, en se-
sión extraordinaria. Finalmente, la segunda parte del trabajo
está dedicado al estudio específico de la «Unión Agricola-Co-
mercial de Gran Canaria». Analizamos su genésis, fundadores y
estatutos, así como la Memoria que la citada compañía publica
en 1875, al año siguiente de su formación.
Resumiendo: el objetivo de nuestra comunicación es el de
dar a conocer -por primera vez, creemos- la génesis y marco
de funcionamiento de una sociedad isleña del pasado siglo
(cuyas mas duras críticas -como luego se verá- las recibe de
un comerciante ingiés cieaicaao a ia importación de ia cochini-
lla de Canarias, el Sr. Bmce), cuyo fin es el de comercializar la
cochinilla. Hasta ahora -y no nos excluimos- los trabajos
Julio Hernandez García

publicados sobre este cultivo central, tanto en el siglo XIX


como en el XX, se ha centrado básicamente en sus orígenes,
causas de la crisis y, sobre todo, en su cuantificación.

Tanto en el siglo XX', como en el XIX2, la grana o cochinilla ha


sido objeto de análisis por distintos autores, quienes se han centrado bá-
sicamente en sus orígenes, causas de la crisis, y, sobre todo, en la cuanti-
ficación de la misma. Por ello, hemos considerado oportuno3 estudiar la
«Unión Agrícola-Comercial de Gran Canana)), sociedad mercantil
anónima creada, en 1874, para comercializar la cochinilla.
No se nos oculta que nuestra aportación es bien modesta, ya
que el conocimiento de la cochinilla desde el plano regional espera
todavía autor4: donde, por supuesto, se ha de abordar en conjunto
las diferentes compañías o sociedades que a tal efecto se crearon, así
como la importancia real de la grana en cada una de las islas del ar-
chipiélago. Y no sólo dar a conocer su funcionamiento -como ha-
cemos aquí- sino que se ha de seguir a esas sociedades desde su na-
cimiento hasta su extinción definitiva.
Y si algún mérito tiene la presente comunicación, es el dar a la
publicidad -por primera vez, pensamos- la génesis, creación y
marco de funcionamiento de una sociedad isleña dedicada a comer-
cializar la grana, el cultivo de exportación más importante de las Is-
Ias Canarias durante el siglo XIX. Así como también exponer sus
objetivos, estatutos, componentes, capital, actuación (en tal sentido
reviste particular interés la Memoria que en 1875 publica la referida
sociedad, a la que dedicamos comentario aparte), etc., etc. Por últi-

1. Véase HERNANDEZ GARCIA, J.: «La cochinilla en las Islas Canarias: in-
troducción, expansión-auge y decadencia». Boletín Informativo Aguayro, nums. 93
(nov. 1977, pp. 3 1 a 34) y 94 (dic. 1977, pp. 3 1 a 33).
2. Ibídem.
3. Agradecemos al profesor don Vicente Suárez Grimón su amabilidad al facili-
tamos el expediente notarial sobre la «Unión Agrícola-Comercial de Gran Canaria))
que prrsrlitumns.
4. Actualmente, bajo nuestra dirección, realiza su Memona de Licenciatura so-
bre la cochinilla («La cochinilla en la economía contemporánea de Canarias»), don
Manuel Henriquez Martorell.
La «Unión-Agricola Comercial de Gran Canaria))(1874):... 577

mo, nuestro deseo hubiese sido seguir todas las peripecias de esa en-
tidad, surgida en plena crisis de la cochinilla. Lo hemos intentado,
ojalá otros autores tengan más fortuna...

1. CRISISDE LA COCHINILLA E INTENTOS DE RECAMBIO

A raíz de su introducción como cultivo comercial en las Islas


Canarias5,hacia 1825, la cochinilla vino a solucionar la gran crisis viti-
vinícola y el archipiélago con el nuevo cultivo central vive otro mo-
mento de esplendor, ya que su extensión fue muy elevada en las islas,
principalmente en Tenerife. Constituyó, sin duda, uno de los capítulos
más importantes de la economía insular, hasta el momento de su caída,
décadas de los setenta- ochenta; aunque el declive comienza ya a fra-
. ., Se !a ciniliiia eii violeta prepaiada por
*ase en 1856 c m 12 2paiicioii
Perkins y en negro por Lightfoot. Y años más tarde, en 1862, con la Ex-
posición Universal de Londres y la aparición de los colores «magentm
y «Solferino». En los años sucesivos la crisis se agudiza6.
La recesión económica de Ios años 1870-1880. «...si que afectó
al sistema productivo canario. Se vive el desconcierto mas absolu-
to...~', y se intenta implantar nuevos cultivos de recambio o bien
consolidar los ya existentes; particular actuación tuvo la Real Sacie-
dad Económica de Amigos del País de Tenerife.
La Económica de Tenerife, en efecto, durante la segunda mitad
del siglo XIX, especialmente en las décadas de 1870- 1880, intenta
afanosamente buscar nuevos cultivos sustitutivos, así como poten-
ciar los ya existentes, con la intención de buscar un recambio a la
extinta grana. El café, el cacao, la vid, el algodón, el lúpulo, la sofa,
el tomate, los plátanos, etc., son algunos de los cultivos que merecie-
ron trato preferente por la directiva y socios de la benemérita institu-
ción, como queda de evidencia en sus Libros de Actass.

5. Véase nuestro trabajo antes citado (nota 1).


6. Ibídem. (Sobre la existencia de la cochinilla en las Islas Canarias existen datos
para el siglo XVIII. Información oral facilitada por el profesor don Antonio Macias.)
7.. BERGASA, O. y GONZALEZ VIEITEZ, A.: Desarrollo y subdesarrollo de la
econornia canaria. Madrid, Guadiana de Publicaciones, 1969$DD. 27 y 28.
8. HERNANDEZ GARCIA, J.: «La Económica de Tenerife ante la crisis del
XIX. Los nuevos cultivos de recambio)). I Jornadas de Estudios Canarias-Amkrica.
S/C de Tenerife, Lit. Romero, 1979, pp. 45-73.
578 Julio Hernández García

Comentario aparte merece la «Memoria sobre las causas de la


actual decadencia de la provincia de Canarias y medios para evitar
su ruina», que la Real Sociedad Económica de Amigos del País de
Tenerife aprueba, en 1880, en sesión extraordinaria9. «Las Islas Ca-
narias que merecieron en otro tiempo el título de Afortunadas, cons-
tituye hoy una de las provincias más decadentes de la nación espa-
ñola». Así comienzan los autores de la Memoria, para luego hablar
de las diferentes crisis (caña de azúcar, vinos) que históricamente
han afectado a Canarias.
Pasa después 1a'Económica a estudiar directamente la crisis de
la cochinilla, cuyo derrumbe da lugar a que la situación social y eco-
nómica de Canarias fuese «desconsoladora», como manifiestan en la
Memoria sus artíficesI0. Para poner remedio a la situación, cierta-
mmte sedxla, !S redactmes de !a Memmia !!egai, a !a concl~ciSn
de que aún quedaban esperanzas de salvación. «Un recurso nos resta
todavía, si no para retroceder a grande altura, en sentido favorable,
para mejorar, por lo menos, algún tanto nuestra lastimosa situa-
ción». El recurso al que la Económica hace mención no era el taba-
co", como podría pensarse, sino precisamente la desahuciada cochi-
nilla, a la que se piensa renacer de sus propias ceenizas. Y con tal

9. Real Sociedad Económica de Amigos del País de Tenerife en San Cristóbal de


La Laguna. «Memoria sobre las causas de la actual decadencia en la provincia de Ca-
nanas y medios para evitar su r u i n a . S/C de Tenerife, Imp. Fco. C. Hernández, 1880,
p. 16.
10. «Decayendo con notable rapidez el precio de la grana hasta el punto de cu-
brir apenas los gastos de producción, sólo hemos podido hallar alrededor nuestro, mi-
sena y desolación. Perdidos los viñedos, arrastrados al mar una gran parte de nuestros
montañosos terrenos, expuesto e inseguro el cultivo de la patata, escaso y sin valor los
cereales, suspensas indefinidamente las importantes remesas que antes se hacían a es-
tos habitantes desde la isla de Cuba, y agoviados con el peso de insoportables irnpues-
tos, vemos desaparecen las casas principales, extinguirse la clase luchadora y crecer la
emigración de día en día ...» Cfr. ob. cit., p. 7.
11. Se argumenta estas razones: «No es el cultivo del tabaco, por cierto, al que
debemos dirigir nuestras miradas. El tabaco a d e m k de tener competidores en muchos
países, es entre nosotros un cultivo nuevo que necesita algunos años para perfeccionar-
se y agrandarse, y nuestra situación no es para esperar: que necesita aunque sean pe-
queños capitales para hacer ensayos, y esos capitales no los hay; que necesita-que el
cosechero pueda realizar enseguida su cosecha y esto por lo pronto no es posible. Ni
aconseja la prudencia abandonar lo conocido por lo que está por conocer)). Cfr. ob.
cit., p. 8.
L a «Unión- Agrícola Comercial de Gran Canaria)) (1874):... 5 79

propósito se apunta, como medida preventiva, el que se evite la


repetición del sistema seguido hasta entonces por los cosecheros,
quienes habían dejado la negociación de la grana en manos de la es-
peculación de los comerciantes y comisionistas (ya que «...ha existi-
do más que una lucha constante entre comerciantes y comisionistas,
con especuladores y consumidores, que causando alzas y bajas, no en
consonancia con el valor del artículo, han dado ocasión a que se tra-
baje en poder usar con buen éxito la anilina, para poder hacer frente
con esta a las exigencias de aquellos»)12.
Para salir del apunto muerto», la Económica de Tenerife aboga
por la necesidad de crear una asociación de carácter regional, inte-
grada por la mayor parte de los cosecheros de la isla. Estimando, con
muy buen criterio, que tal organismo había de contar con un depósi-
to en la ciudad de Las Palmas, para así albergar la producción de
Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura; como también otro en ia
ciudad de Santa Cruz, que sirviese de centro de la grana recolectada
en Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro. La Económica, en
ese intento por superar la crisis, lucha también por la necesidad de
adoptar otro tipo de medidas; por ejemplo, impedir que en las islas
de Lanzarote y Fuerteventura se puedan introducir granos desde la
costa de Africa sin pagar derechos. Se debía igualmente vigilar,
adoptandose las convenientes medidas higiénicas, las adulteraciones
a que estaban sometidas las harinas, pues, en ciertos casos, según la
Económica (basándose en un informe elaborado en 1875 por la Jun-
ta de Agricultura) la harina de ciertos lotes no servía ni para alimen-
tar a los animales. Se pide, finalmente, «...que la administración soli-
cite con empeño la supresión del dos por ciento que para arbitrios de
Puertos Francos grava nuestra territorial riqueza». Además, en su in-
tención para dar salida a la crisis, la Económica solicita del Gobier-

12. Más adelante se dice: «Pues bien, esa lucha que tanto pe judica a nuestros in-
tereses; esa lucha que concluirá por arruinar nuestro cultivo, es la que debemos evitar.
Ese comercio y expeculación que se coloca entre el productor y el consumidor, absor-
viéndose una gran parte del valor del articulo, es el que debemos suprimir. Por qué ese
empeño en depositar nuestra grana en las principales plazas de Europa, confiándolas a
manos no interesaaas en nuestro porvenir? Por qué esos aepósitos no han ae existir
entre nosotros mismos, que somos los que podemos hermanar la módica utilidad con
la subsistencia del cultivo? Creese acaso que esto sea irrealizable? De seguro que non.
Cfr. ob. cit., p. 10.
580 Julio Hernandez Garcia

no protección para el cultivo del tabaco, único medio «de que pueda
prosperar en Canarias)) 13.
La solución inicial apuntada por la Económica de Tenerife, no
fue en modo alguno compartida por su homónima en Gran Canaria.
Así, don Domingo J. Navarro, en 1875, lee en la propia sede de la
Económica de Gran Canaria una ({Memoria sobre los nuevos colores
extraídos de la hulla», en la que se apunta como remedio la necesi-
dad de disminuir el cultivo de la cochinilla. «Podemos asegurar
-dice- que desde mucho tiempo atrás se halla la cochinilla bajo el
rigor de la ley ineludible de la economía política que dice: cuando la
oferta excede de la demanda, el género que se ofrece pierde estima-
ción...)). Don Domingo J. Navarro, para paliar la crisis, apunta la ne-
cesidad de que se mejoren las tierras con abonos y, por otra parte,
que se extiendan otros cultivos como el del tabaco, la cna del gusano
de seda, la caña de azúcar, el café, las pitas, etc. 14.
En el mismo año de 1875, la {(Sociedad Agrícola-Comercial de
Canarias)) publica un folleto de significativo título: «Causas que han
motivado la depreciación de la cochinilla, medios establecidos entre
nosotros para corregir este mal y entorpecimiento que se han opues-
to a su realización»15, donde se arremete contra el comerciante in-
glés Sr. Bruce, uno de los principales importadores de grana, al que
se le acusa de ser uno de los causantes de los actuales bajos precios.

Pues bien, en plena crisis de la cochinilla, años de 1870- 1880,


surge precisamente una sociedad en las Islas Canarias con el propósi-
to de comercializarla. Se trata de la «Unión Agrícola-Comercial de
Gran Canaria)), de la que ahora pasamos a ocuparnos.

13. La Memona que hemos comentado en sus aspectos más relevantes, fue apro-
ten.. iq A-I Q - , . ~ - + ~ ~ n
; ~ T..,- AO,.~..;,,
vrrurr \ u u i i iu i i i i i i u uci u r r i b r o i i u u.~ u a i nobaiiiu
i
.,
M:~.,.,~.A+,,
viorv
i ~ i r r i a ,J bi
h...,.....
vubiiu ubi
AA n:--
uiicb-

tor, D. Domingo Darmanin) por la Económica de Tenerife, en sesión extraordinaria


de 28 de septiembre de 1880. Y fue remitida al Vicepresidente de la Comisión Provin-
cial como respuesta al Interrogatorio referente a las cuestiones relacionadas con el por-
venir agncola de Canarias.
14. NAVARRO, Domingo J.: ((Memoria sobre los nuevos colores extraídos de la
hulla». Gran Canaria, Imp. La Verdad, 1875, p. 3 1.
! 5 . <C4USAU qce hzn metivrde !r Ycprccixión de !u cechir?i!!u, [Link] ertu-
blecidos entre nosotros para corregir este mal y entorpecimientos que se han opuesto a
su realización». Las Palmas de Gran Canana, Imp. La Verdad, 1875, p. 47.
La K Unión - Agrícola Comercial de Gran Canaria))(1874):... 58 1

1. FUNDACIÓN Y MIEMBROS

La «Unión Agrícola-Comercial de Gran Canaria)), se crea en


1874, el 16 de marzo, ante notario (don Vicente Martínez, del Cole-
gio de Canarias), en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, como
sociedad mercantil anónima.
Integra la sociedad un total de veinte personas16, vecinas de la
ciudad de Las Palmas, a excepción de don Nicolás Dehesa y Díaz,
vecino de Marsella. Son, en su gran mayoría, labradores, propieta-
rios o comerciantes, salvo don Felipe Massieu y Falcón que es abo-
gado; casados casi todos y con una media de edad que ronda los cua-
renta años (el más joven, don Agustín Bravo y Joven, con treinta y
ciiutre; y e! ir,ayer, den Sehzstián Ciiárez y N C ~ C I Ic~mQ SPSP~IEI
,
y seis).

2. ESTATUTOS

El capítulo primero de los estatutos (que engloba los cinco ar-


tículos iniciales) está dedicado a la ((Denominación, domicilio, capi-
tal y duración de la Sociedad)). Trátase -como se ha dicho- de una
sociedad mercantil anónima, con domicilio en la ciudad de Las Pal-
mas, aunque se prevee la posibilidad de establecer agencias en Lan-
zarote (Arrecife) y Fuerteventura (Puerto de Cabras).
La Sociedad dispone en su origen de un capital social de
450.000 pesetas, dividido en seiscientas acciones de seiscientas cin-
cuenta pesetas cada una, «...pagaderas por terceras partes en los tres
años consecutivos». La «Unión Agrícola-Comercial de Gran Cana-
ria» se plantea los siguientes objetivos:

a) «Recibir y remesar al extranjero para su realización todas las


cochinillas de los socios y de las demás personas que quieran entre-
garlas.. .»; con distintas condiciones :

16. Archivo Histórico Provincial de Las Palmas. Protocolos Notariales. Notario


don Vicente Martínez, leg. pp. 663-683.
582 Julio Hernández García

-La cochinilla sólo podrá ser remitida a Londres y Marsella,


«con las que hará la sociedad las estipulaciones mas ventajosas)).
-Sobre la cochinilla entregada, la Sociedad anticipará a los so-
cios las tres cuartas partes de su valor aproximado, y las dos terceras
partes a aquellos que no son socios.
-Sobre tal anticipo la Sociedad cargará, en cuenta corriente,
un interés del 6% anual para los socios y del 7% para los que no lo
son.
-Tales intereses comenzarán a devengarse desde el instante en
que se percibe el anticipo, hasta que tenga lugar el «...vencimiento
de las ventas hechas en Londres y Marsella)). m

-Además, la Sociedad cargará una comisión del 2% sobre los w


a

anticipos a los socios y de un 3% a los que no lo son, así como una P


peseta por quintal para gastos de recepción y embarque. --
n

m
Y

b) «Girar y negociar letras de cambio para atender a la práctica E


de esas operaciones)). B
c) «Destinar las utilizadas líquidas y una mitad a lo sumo del -
S
capital social, si así conviniere, dada la marcha de las operaciones, a 5
comprar cochinilla al contado en esta plaza para su remesa y venta -
a
Q

por cuenta de la Sociedad...)). B

Por otra parte, se precisa -en el mismo capítulo primero- P

que el tiempo de duración de la Sociedad será de cuatro años, «...que S


comenzará a contarse desde primero de abril inmediato, y terminará n

en igual día y en el año de mil ochocientos setenta y ocho)). $


El capítulo segundo de los estatutos (artículos sexto al noveno), n
A
n
está dedicado a las acciones, que han de ser nominativas e indivisi- n
S
bles, así como «registradas en el libro que se llevara al efecto)). Ade- 5O
más, podrán ser transferidas «por todos los medios legales y con to-
dos los derechos y obligaciones del contrato social)).
El siguiente capítulo (artículos décimo al duodécimo), trata de la
organización de la Sociedad, especificándose que la administración de
la compañía estará a cargo de un Director Administrador (nombrado a
propuesta de la Junta Inspectora en Junta General de Accionistas) y de
un Subdirector, nombrado por el Director con la aprobación de la Jun-
ta Inspectora. Asimismo, se matiza que en Junta General se elegirá la
Junta Inspectora, integrada un Presidente, dos Vicepresidentes y dos
Secretarios; se tratan también otros pormenores: celebración de reu-
niones de la Junta General de Accionistas, etc., etc.
El capítulo cuarto, con nueve artículos, del décimo tercero al
La ((Unión-Agricola Comercial de Gran Canaria))( 1 8 7 4 ) ~ 583

veintiuno, se ocupa específicamente de la administración y dirección


de la Sociedad. «Para ser nombrado Director se necesitará estar do-
miciliado en esta ciudad y otorgar fianza en bienes raíces por valor
de treinta mil pesetas)) (Art. 13). En el artículo siguiente se estipula
que el sueldo anual del Director será de 6.000 pesetas y se preve que
la Junta General de Accionistas, a propuesta de la Junta Inspectora
-y con la mayoría de los dos tercios de los socios accionistas- po-
drá separar de su cargo al Director en distintos supuestos («l. Dolo o
fraude; 2. Negligencia manifiesta, falta de idoneidad o abandono del
cargo; 3. Abuso en el ejercicio de sus atribuciones; 4. Falta en el
cumplimiento de las obligaciones que imponen estos estatutos, y 5.
Por cualquiera otra causa ... que no haya sido prevista))).
Las competencias del Director-Administrador están perfecta-
mente claras:

-«Todo lo concerniente a la dirección y administración de la


compañía».
:«El uso de la firma de la misma, expresando que lo hace
siempre bajo este concepto*.
-«El nombramiento de empleados y dependientes...», etc.
Más adelante se relacionan las obligaciones del Director Admi-
nistrador de la Sociedad". Por último, los Estatutos detallan otras
cuestiones, que engloban los capítulos quinto al octavo, y tratan de
aspectos vanos: «Junta Inspectora de Vigilancia)); «Junta General de
Accionistas»; «Disolución y liquidación de la Sociedad», etc., etc.

3. LA MEMORIA DE 1875

Gran parte de la Memoria de 1875 1 8 , leída -en la Junta Gene-


ral de Accionistas celebrada el 29 de agosto- por don Bruno Pérez
Hedindez, Directc: de !u scciedud ::UniSn Agricc!u=Ccmerciu! de
Gran Canaria)), está dedicada a explicar a los socios los principales

17. Ibídem, pp. 674-676.


!8. M e m ~ r i - !&da por dor! Rr-no Pkez I-rer~ández,director de !a Sociedad
«Unión Agrícola-Comercial de Gran Canaria», en la junta general de accionistas cele-
brada el 29 de agosto de 1875. Las Palmas de Gran Canana, Imp. La Verdad, 1875, p.
23 más 3 hs. plegs.
584 Julio Hernández Garcia

obstáculos con los que la compañía se ha tropezado desde sus comien-


zos. «Desde antes de la instalación de nuestra Sociedad -manifiesta
don Bruno Pérez Hernández-, y a su solo anuncio, tremenda cruzada
se había levantado para combatirla, oponiéndose por varios indivi-
duos toda clase de obstáculos; ya pretextando los unos nuestro carác-
ter indolente y nuestro poco conocimiento de la utilidad de esta clase
de asunciones; ya haciéndose por otros mil comentarios gratuitos, con
siniestro objetivo». Y añade más adelante: «Como se vé, han sido
grandes los enemigos que ha tenido la sociedad desde su instalación;
pero entre ellos hay que hacer las salvedades consiguientes; unos que
hieren en la oscuridad como criminales, otros que se presentan de
frente a combatir ...»19.
m
N
D

Quien con más tesón -de acuerdo a la lectura de la Memoria- E

se opuso a la creación de la sociedad canaria fue, sin duda, don Jorge O


n

C. Bruce, negociante afincado en Londres, que publica dos circulares -


-
m
u

en la prensa de Canarias, donde arremete duramente contra la «Unión E


E
Agrícola-Comercial de Gran Canaria». En la primera de las circula- 2
res, fechada en Londres, mayo de 1874, se puede leer: «Ha circulado -E
aquí un impreso con el título arriba citado. No se qué efectuar la So- =
ciedad con un capital de francos 300.000, ó sean libras esterlinas --
0

12.000, que solo acabará de reunirse de aquí a tres años; pero las con- m
E
diciones que ofrece a sus comikntes son poco favorables: 1.O Anticipa O
sobre las cochinillas que se entreguen 3/4 partes de su valor á los So-
cios de la Sociedad, y á los que no lo sean 2/3 partes solamente. Y O n

-
E
ANTICIPO TODO EL NETO PRODUCTO PROBABLE. 2.' Carga sobre antici- a

pos 6 y 7 por ciento de interés anual. YO EN IGUALES CIRCUNSTAN- l

n
CIAS ME CONTENTO CON UN 5 POR CIENTO. 3O . Carga intereses desde el n
n

día que el interesado perciba el dinero. YO LE ABRO UN CRÉDITO AQUÍ 3


SOBRE EL CUAL PUEDE GIRAR A TRES MESES FECHA, Y LOS INTERESES O

CORRERÁN SÓLO DESDE EL DÍA QUE VENCE LA LETRA. 4.' Carga la SO-
ciedad y 2 por ciento de comisión sobre el anticipo. Y O NO CARGO
NADA CON COCHINILLA O CONOCIMIENTO EN MANO».
ivíás acieianre precisa: ((Dícese que esta Sociedad se ha formado
con la idea de mantener el valor de la cochinilla en los mercados de
Londres y Marsella. En primer lugar es pueril pensar que una Socie-
dad establecida en la Orotava (sic) con un capital de libras 12.000,

19. Ibídem, pp. 3-4.


L a ((Union-Agrícola Comercial de Gran Canaria))(1874):... 585

pueda influir en lo más mínimo á dicho fin. En segundo lugar, aunque


fuese posible reunir en una sola mano toda la cochinilla de Islas y de
ese modo aumentar el precio en Europa, sena la desgracia mayor que
pudiese suceder á los agricultores, pues al paso que estimulara la pro-
ducción, disminuna el consumo, dando lugar á la competencia de otras
muchas materias colorantes, contra las cuales solo puede mantenerse la
cochinilla ofreciéndose á bajo precio, limpia y bien acondi~ionada'~.
A la crítica del comerciante inglés responde, de manera contun-
dente, el Director de la entidad canaria: «En vista de esta circular,
casi siento, Señores, el remordimiento de haber intentado combatir
esta rara avis que pone sus capitales á nuestras órdenes, sin ninguna
clase de retribución; promete trabajar en beneficio de los Canarios,
por ese carácter bondadoso, simpático, y esa complacencia que sedu-
ce á todos los extranjeros que llegan á esta moderna Citeria»*'.
Meses despids se pi-lhlim !a otra circular de! cnmerciante ing!Ps,
fechada también en Londres, en enero de 1875. «El año pasado de
1874 -comenta el Sr. Bruce- se distinguirá en el comercio de
Canarias. 1.O Por el establecimiento de la Sociedad UNIÓNAGR~CO-
LA-COMERCIAL, con objeto de mantener el valor de la Cochinilla, y
2." por haber bajado ese producto en nuestro mercado á un punto
que hasta ahora no había tocado. Esto, aunque parezca una anoma-
lía es una verdad, y mirado más de cerca se verá que la baja es una
consecuencia directa de los pasos dados para impedirla)). A renglón
seguido el negociante inglés añade con ironía: «La Sociedad agrícola,
filantrópica, bienhechora, despreciando las máximas rutinarias y
egoístas del interés partícular, se creó nominalmente en el interés co-
mún de los agricultores y les convidó para que les entregase sus co-
chinillas a vender de su cuenta en los mercados extranjeros. Pero los
agricultores no respondieron a su llamamiento en número suficiente,
irritada por este tan inesperado resultado, se desquita con llamar
UNOS BRUTOS á los cosecheros que no le confían sus cochinillas, y no
contenta con ensalzar los méritos de sus prios consignatarios en
Marsella y aquí, se pone á calumniar á otros comerciantes, cuyas
maquinaciones, dice, han producido la baja que, en verdad, solo
debe atribuirse á la Sociedad rni~ma...))~?.

20. í'oíaem, p. 9.
2 1. Ibídem, p. 10.
22. Ibidem, p. I l .
586 Julio Hernandez García

Naturalmente, el Director de la Unión Agrícola-Comercial de


Gran Canaria» se defiende de tan duras acusaciones y argumenta,
por su parte, que las causas de la depreciación de la cochinilla débe-
se, entre otras, a:

a) «A la poca unión de los cosecheros y comerciantes de nues-


tras Islas no apoyando eficazmente las operaciones de la Sociedad».
b) «A los continuos y repetidos arribos á los mercados extranje-
ros, impidiendo así dar firmeza á los precios como se proponía la So-
ciedad, si se hubiera encontrado casi la totalidad de las existencias en
poder de sus agentes en Londres y Marsella».
c) «A la notoria propaganda de ciertas casas con sucursales en m
w
a

estas Islas, que, sin duda, temiendo no poder continuar sus buenos
P
negocios en este artículo, se apresuaron á publicar desde el principio
--n
de la cosecha, en los principales centros de consumo, que las SXIE- m
u
DADES CUYO OBJETO era en perjuicio de los compradores, no po-
E
drían sostenerse por falta de recursos, aconsejando reducir las com- B
pras y asegurando una baja inevitable de la que podrían aprovechar- -
se más tarde por su m e d i a c i ó n ~ ~ ~ . 5
Por otra parte, acerca de los resultados obtenidos a un año de la --
creación de la «Unión Agrícola-Comercial de Gran Canaria», el Sr. Q
m

Pérez Hemández hace la valoración siguiente: «A pesar de que el O


balance que presento no sea todo lo satisfactorio que fuera de desear, S
como sociedad especulativa debido a causa que más adelante detalla- n

re, sin embargo sus resultados han sido grandes indirectamente, evi- $
tando que los precios de 4 1/2 rpta. á que se cotizaba el articulo, A

n
objeto de nuestra asociación, empeorase; pues todos nosotros debe- n

mos recordar que las cochinillas madres, dias antes de abrirse el es- 5OS
critorio de esta Sociedad, se ofreció en venta al precio indicado. Su
valor aquí mejoró rápidamente á los pocos dias de haberse anuncia-
do la compra por nuestra cuenta, llegando á pagarse por otros espe-
culadores, cochinillas madres naturales hasta 5 rpta. 4 cuarto s...^^^.

23. Ibídem, pp. 14-15.


24. íbidem, p. 4.
ANEXO ESTADÍSTICO
CUADRO 1
BALANCE GENERAL DE LA SOCIEDAD «UNION AGRICOLA COMERCIAL DE GRAN CANARIA»,
FORMADO EN 30 DE JUNIO DE 1875
A C T I V O P A S I V O
ACCIONES Pesetas Pesetas
Valor de 264 acciones no colocadas . . 198.000 CAPITAL 450.000
Valor de 59 acciones cuyo primer
CUENTAS CORRIENTES
plazo no ha sido pagado . . . . . . . . . . . . . 44.250
Valor del 2" y 3erplazo de 275 Saldos a favor de particulares ........ 14.675,50
acciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 137.500 379.750 Saldos a favor de la Casa consignataria
de Marsella . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 496.673,90
CAJA Saldos a favor de la Casa consignataria
Efectivo existente . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7.765 de Londres ........................ 380.224,60 89 1.574
COCHINILLA
Valor de las existencias en Marsella
al precio corriente . . . . . . . . . . . . . . . . . . 141.135,80
Valor de las existencias en Londres
al precio corriente 152.932,50 294.468,30
SACOS VACIOS
Costo de los existentes .............. 2.934,25
MOBILIARIO
Su valor actual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3.443,75
CUENTAS CORRIENTES
Saldos de dichas cuentas a favor de
esta Sociedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 632.895,34
GANANCIAS Y PERDIDAS
Quebranto sufrido durante esta
contabilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20.3 19,9 1
1.341.574 1.341.574
Fuente: ((Memoria leída por D. Bruno Perez Hemández ...». Las Palmas, de G. C., 1875.
CUADRO 11
EXTRACTO DE LA CUENTA DE GANANCIAS Y PERDIDAS

P E R D IDAS G.4NANCIAS

Pesetas Pesetas

Quebranto sufrido en la negociación de giros 5.152,40 Saldo de la cuenta de intereses . . . . . . . . . . . . . 5.596,95


Saldo de la cuenta de comisiones . . . . . . . . . . . 8.275,69
Quebranto sufrido por la compra de cochi-
nillas cáscaras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28.060,80 Salldo de la cuenta de gastos de comercio . . . . 4.357,60
Saldo de la cuenta de gastos generales . . . . . . . 5.336,95 Diferencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20.319,91
38.550,15 38.550,15

Fuente: «Memoria leida por D. Bruno Pérez Hemández ...». Las Palmas de G. C., 1875.

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