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Porky y Keiko: Alianzas por poder

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¿Por qué “Porky” defiende a Keiko?

Por: Juan Manuel Salinas Guerra


En la política peruana los milagros existen: un millonario ultraconservador,
que dice ser “enemigo de la corrupción”, termina convertido en abogado
gratuito de Keiko Fujimori. Sí, Rafael López Aliaga, alias “Porky”, el mismo
que promete ayunar por el Perú, pero nunca por sus impuestos, se desvive
en defender a la lideresa de Fuerza Popular.
La pregunta es sencilla: ¿qué tiene Keiko que Porky la protege como si fuera
la Virgen de Fátima? Ambos saben que, si el fujimorismo cae, tambalea el
modelo económico que tanto les acomoda. No se trata de ideología, sino de
cartera. Defender a Keiko es blindar ese sistema que hace posible que unos
pocos sigan engordando mientras la mayoría apenas sobrevive.
Porky no es ingenuo: el voto fujimorista es un ejército disciplinado. Y él
sueña con la presidencia. Así que, ¿qué mejor que arrimarse a Keiko para
coquetear con esa base dura? No es amor, es puro cálculo. Keiko tiene
investigaciones pesadas encima. Porky, denuncias de evasión tributaria y
líos empresariales. ¿Qué mejor que hacerse escudos mutuos? Uno grita
“¡Persecución política!”, la otra responde “¡Guerra contra la izquierda!”, y
ambos se tapan las vergüenzas.
Sin Keiko, Porky pierde al enemigo perfecto: “la izquierda caviar”.
Defenderla no es salvarla a ella, sino mantener viva la pelea que lo alimenta
mediáticamente. Porque sin confrontación, Porky sería solo un empresario
con sotana imaginaria. En resumen: Porky no defiende a Keiko, se defiende
a sí mismo. Porque en la política peruana nadie se sacrifica por otro: solo se
invierten fichas para asegurar el futuro. Y en este juego, el único amor
verdadero es el poder… el resto son ayunos mediáticos.

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