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Tipos de Pólvora y su Funcionamiento

Historia y composición

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Las Pólvoras Modernas

La llamada pólvora sin humo no lo es tal; en realidad, este término surge de la comparación de la
emisión generada por las pólvoras negras. La razón para que estas modernas substancias “no
hagan humo”, es que los productos de su combustión son gaseosos, comparados con el
aproximadamente 55 % de elementos sólidos que generan las pólvoras negras.
Se han expresado dos conceptos que dan pie para analizar otra de las diferencias fundamentales
entre estos dos nobles representantes de la impulsión de proyectiles. Las pólvoras modernas, o
con poco humo, resultan ser sustancias químicas explosivas, cuya definición más ajustada a
nuestro tema es: especie química o mezcla de especies químicas, cuya combinación o
descomposición da lugar a un brusco desprendimiento de la energía acumulada en el sistema que
forma. Se obtienen luego de una reacción química, cuyo proceso resulta irreversible ante métodos
de reversión mecánicos normales y que terminan formando una sustancia nueva, diferente de las
que le dieron origen.
Por otro lado, las pólvoras negras, resultan ser una mezcla mecánica de diferentes
componentes (no existe la reacción química entre la salitre o nitrato de potasio, el azufre y el
carbón), que resulta reversible por el mismo tipo de proceso que la generó. Puedo volver a separar
sus componentes, mediante un procedimiento mecánico (por ejemplo de cernido).

Cuadro Comparativo:
Pólvora con poco Humo Pólvora Negra

Deja muchos residuos en el tubo cañón y


Deja pocos residuos sólidos y los que estos son muy higroscópicos (absorben la
deja, no son higroscópicos humedad), por lo que generan la rápida
oxidación del ánima del cañón.

El abundante humo generado durante el


Del tubo cañón, al efectuar un disparo,
disparo, señala la procedencia y descubre
sale una reducida cantidad de humo.
al que lo ha realizado.

El trabajo mecánico por unidad de masa


Es mucho más potente y por eso que entrega es pobre, siendo necesarias
contribuyó a la reducción de calibres. grandes cantidades para lograr el objetivo
pretendido.

Es muy estable y de baja sensibilidad a los Es altamente inestable y sensible a los


cambios de temperatura y golpes, más golpes y cambios de temperatura, también
fácil de fabricar, y almacenar con un nivel muy peligrosa si se la maneja con
de seguridad bajo control. descuido o negligencia.

Como su velocidad de combustión


No resulta necesario su confinamiento
depende de la presión, en caso de que se
para que detone a elevadas velocidades,
prendiera fuego, al no estar confinada,
cercanas a un explosivo rompedor.
disminuye su poder rompedor.

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Las dos variables importantes y que le brindan sus características particulares de funcionamiento,
son la composición química, su tamaño y forma del grano. Si bien resulta un aspecto que
comparte con las pólvoras negras, dependientes ellas de las mismas cuestiones, en las pólvoras
coloidales revisten mayor importancia. Con este fundamento, encontraremos un abanico de
combinaciones que nos permiten usos y funcionamientos muy diferentes, con la posibilidad de su
empleo desde cañones de gran calibre, hasta cartuchos de armas portátiles de salón o galería.

Combustión de la Pólvora. Desarrollo de los Gases.


Cuando la superficie de los granos de pólvora se ha encendido, comienza la producción de gases y
con ella, el incremento de la presión interna del sistema. La superficie interior de la vaina y el
resto de la pólvora se calienta; aumenta la velocidad de combustión de la pólvora, la cual es
dependiente del aumento de la presión, junto con la generación de gases por unidad de tiempo.
Los gases a elevada temperatura y gran presión, aceleran la combustión de los granos. La
presión crece súbitamente, las paredes de la vaina se dilatan apoyándose sobre el interior de la
recámara y el culote, sobre el plano anterior del cierre. Al retener la recámara a la vaina,
firmemente, la expansión se extiende al gollete y la bala queda libre de su sujeción con ella y
comienza a moverse impulsada por la presión de los gases en su culote, iniciando su vuelo hacia
el estriado.
En este instante, una pequeña porción de los gases se adelantan a la bala en su posición en
el ánima y tienden a filtrarse entre el gollete de la vaina y la recámara. Al tomar el rayado, la bala
sella su camino hacia delante y de esta manera, quedan confinados detrás de la bala.
Mientras tanto los granos continúan quemando, la presión de los gases aumentan hasta
alcanzar su valor máximo que suele coincidir con el momento de la toma del estriado por parte de
la bala. Esto dependerá del grano de pólvora, su tipo (más o menos progresiva) masa y dureza de
la bala y la longitud de la zona cilíndrica de la misma; también del grado de forzamiento entre
bala y tubo cañón.
Según la bala hace su recorrido por el ánima, la cámara de combustión donde continúa
ardiendo la pólvora, aumenta y en determinado momento con la bala, aumentando
considerablemente su velocidad, ese incremento de la cámara de combustión le gana la carrera al
desarrollo de los gases generados por la combustión: la presión comienza a descender. A pesar de
ello, es lo suficientemente importante como para continuar impulsando a la bala hasta que finaliza
su recorrido y sale por la boca del arma. Incluso, si la caída de presión no es muy violenta, la
velocidad del proyectil aumenta, todavía un poco más, después de salir al exterior, por el último
impulso que recibe del fogonazo de los gases que salen detrás de ella.

La Cámara de Combustión
La vaina del cartucho es la cámara donde se produce la combustión de la pólvora y su forma no es
caprichosa.
Desde los tiempos de la pólvora negra, las vainas eran prácticamente cilíndricas, con una
ligera conicidad que asegurase una fácil extracción y tan largas como era necesario para alojar la
carga de pólvora. Su diámetro, muy próximo a la del ánima, quedando asentadas en las recámaras
merced a la pestaña que poseían en el culote. La pólvora negra ardía viva e instantáneamente. El
único inconveniente que presentaba era la desmesurada longitud de recámara resultante, cuando
se proyectaba un arma larga de gran potencia, que debía disparar un cartucho con una vaina de
gran longitud.
En el primer empleo de pólvoras sin humo en vainas cilíndricas, diseñadas originalmente
para cartuchos de pólvora negra, surgieron los inconvenientes inherentes a la baja velocidad de
combustión de estos nuevos propelentes. Sobraba espacio en estas largas vainas y la presión era
tan reducida que la combustión de la pólvora resultaba incompleta en el momento en el que la

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bala abandonaba el tubo cañón. Un incremento en la densidad de carga resultaba prohibitivo por
los valores de presión que se alcanzaban. Fue necesario preparar pólvoras sin humo de
características similares a las de la negra y un importante acortamiento de las recámaras y vainas.
Estas condiciones iniciales se conservan, actualmente, en los viejos sistemas para arma
corta, que tenían su génesis durante la vigencia de la pólvora negra, pero resulta imposible
mantenerlos en armas largas de gran potencia. Las recámaras y vainas agolletadas, junto con las
modernas pólvoras progresivas sin humo, han resuelto el problema planteado. El tronco de cono
de gola que une al cuerpo de la vaina, ligeramente cónico, con el gollete no solo permite lograr
una cámara de combustión de volumen ajustado a las necesidades sino que, además, durante la
generación de gases estos son retenidos, los hace retroceder en su camino de expansión
contribuyendo a mantener los valores de presión acorde a lo necesario, favoreciendo la
combustión. Como resultado, las presiones aunque más elevadas son también más uniformes
mejorando la velocidad inicial y la presión.

Densidad de Carga.
Es la relación entre la masa de la carga propulsora y el volumen disponible en el interior de la
vaina, limitado por el asiento de la bala.

Δ = p/V
Siempre resulta conveniente una elevada densidad de carga con el objetivo de lograr un cartucho
compacto y que el oído que comunica el alojamiento de la cápsula iniciadora esté en contacto
permanente con el propelente. De esta manera la iniciación de la carga resulta uniforme y con
ella, las velocidades. En cartuchos de gran potencia, las mejores densidades de carga son aquellas
comprendidas entre el 75 y el 90 %. Alrededor del 50 % como mínimo es una densidad de carga
suficiente para la cartuchería de pistola y revólver.
Elevadas densidades de carga en general no ocasionan inconvenientes, si la presión se
mantiene en los límites establecidos. Por el contrario, bajas densidades de carga son fuente de
innumerables problemas. Según en que parte se acomode la pólvora en el momento del disparo, la
ignición resulta irregular, retrasada, fría y en consecuencia la velocidad y precisión se ven
alteradas arrojando valores dispares e irregulares. En los casos de tiros de polígono donde se
requieren reducidas velocidades para disminuir la cantidad de movimiento que recibe el tirador,
las densidades de carga resultan ser muy bajas. En tal caso se recurre al artilugio de rellenar el
espacio vacío, colocando entre la pólvora y la bala, un tapón de material combustible (en base a
nitrocelulosa). De esta manera el propelente queda confinado y se evita el fenómeno
recientemente aludido.

El Tipo del Grano y la Composición Química


Las propiedades y el comportamiento de las pólvoras modernas, en el interior del sistema arma-
cartucho, encuentra su fundamento en que su velocidad de combustión depende de la presión
interna del cartucho durante el disparo. Al incremento de esta presión por la compresión de la
zona gaseosa generada, le corresponde un aumento de la velocidad de combustión en la superficie

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del grano de pólvora. En contrapartida, esta velocidad disminuye con la caída de la presión
durante el desarrollo de la balística interior.
Por lo tanto es necesario y posible, el control de la velocidad de combustión y por ende de la
presión de los gases, en función de una adecuada composición química del propelente y de una
conveniente forma geométrica de su grano y de la superficie que ello produzca; la denominada
función de forma o de Charbonier, balístico francés que profundizó su estudio.
A mayor superficie específica del grano de pólvora, mayor es la cantidad de gases por unidad de
tiempo. Otra variable a tener en cuenta es la relación entre la superficie del grano al inicio y al
finalizar el proceso. La relación entre la superficie del grano respecto de su volumen, también
define el comportamiento funcional de la pólvora; cuanto menor sea la superficie de combustión
en relación al volumen, menor será el trabajo mecánico entregado por la pólvora.
En la Figura II podemos analizar como evolucionan estas variables según la forma del grano
de que se trate. Si tomamos la pólvora esférica o “ball” (bola), habitualmente empleada en los
cartuchos calibre .223 Remington o 5,56 x 45 mm, vemos que el área de combustión (la superficie
del grano representada en el eje de ordenadas o vertical en el gráfico) disminuye de manera
continua a medida que aumenta la combustión (porcentaje de la masa del grano consumido
representado en el eje de abscisas u horizontal). Es una pólvora REGRESIVA.
No sucede lo mismo con la multiperforada. Como vemos en un tramo inicial importante, el
área de combustión aumenta debido al agrandamiento de los múltiples ahuecamientos
disminuyendo, recién, sobre el final del proceso de combustión. Es una pólvora PROGRESIVA.
Por último si tomamos a la uniperforada, vemos que se mantiene aproximadamente
constante hasta casi la consumición total del grano.

Figura II

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Algunos ejemplos conocidos en nuestro medio. Tenemos a la pólvora denominada A 27 muy
utilizada para la recarga de armas largas. De producción normal de la Fábrica Militar Villa María,
ubicada en la misma ciudad de la provincia de Córdoba, su grano corresponde al tipo tubular
uniperforado. Si bien a simple vista no se aprecia, sin embargo, presenta un ahuecamiento
cilíndrico en su interior. En este ejemplo, la superficie a considerar del grano que se está
quemando es la exterior, pero también la interior (la del ahuecamiento) Es decir, que en el
momento de la combustión, la superficie que está generando gases es superior a la de una pólvora
de similares dimensiones, pero sin el ahuecamiento interior. Por otra parte, a medida que avanza
la combustión, mientras la superficie exterior del grano disminuye, la superficie del ahuecamiento
aumenta (se hace cada vez más grande el agujero). Esto es lo que justifica y da sustento a la
fabricación de granos multiperforados donde, como vimos, este fenómeno se magnifica. Como
ustedes comprenderán, no resulta sencillo producir pólvoras con esta geometría; y nadie se
embarcaría en tal emprendimiento si no se justificaran los logros obtenidos con ello.
A continuación alguna imágenes de microscopio de diferentes tipos de pólvoras en función a
la forma y tipo de grano.

Granos multiperforados de pólvora sin


humo de triple base: nitrocelulosa,
nitroglicerina y nitroguanidina; estabi-
lizada con etilcentralita, para
calibres de artillería.

Granos multiperforados de pólvora


base nitrocelulosa (simple base) estabi-
lizada con grafito

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Gramos de pólvora esferoidal (bola o ball) de
doble base, con nitrocelulosa y nitroglicerina,
estabilizada con difenilamina y etilcentrailta,
recubierta de grafito para evitar la carga
electrostática. Diseñada para el calibre 9 x 19
mm

Pólvora en discos para


cartuchos de escopeta

Pólvora lenticular para


cartuchos cal. 9 x 19 mm
estabilizada con etílcentralita

Respecto de la composición química, en los comentarios de cada una de las figuras les he
mencionado algunos de los componentes que entran en el proceso de formación de este tipo de

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propulsantes. Sobre esta base, existen dos grandes grupos. Las gelatinosas logradas con solventes
volátiles como el fundamento del proceso ideado por Vieille en 1884 y, por otro lado, aquellas
fabricadas sin solventes volátiles. En el primer grupo entran todas las pólvoras gelatinosas de
simple base (entre las que se destacan las nitrocelulósicas), doble y triple base, formadas por
extrusión y mediante el empleo de solventes volátiles. En el segundo, las de doble y triple base
cuando se utilizan, para su elaboración, solventes no volátiles o plastificantes. Por medio de
laminado con rodillos calefaccionados, se obtiene la gelatinización de la masa que luego se
conformará por medio de compresión.
Las nitrocelulósicas o de simple base tienen, como principal componente, a la nitrocelulosa
utilizando habitualmente una mezcla del 70 % con alto contenido de dinitrógeno (nitrógeno
diatómico o molecular) y un 30 % con bajo porcentaje de este no metal incoloro. Existen las
porosas que contienen cloruro de sodio como las nacionales A2, A22, Z50, Z90 y Z2000 de FM
Villa María, las densas para armas portátiles sin contenido de cloruro como las A12, A19 y A27
ya mencionada y, por último, las que contienen dinitrotolueno en su formulación y, como la
anterior, se encuentra libre de cloruros de sodio.
Un papel fundamental juegan los agentes estabilizantes. Su finalidad es la de fijar químicamente
los óxidos de nitrógeno aportados a la cadena molecular de la celulosa los cuales, de no ser
retenidos, generan la descomposición de la pólvora, por migración de los grupos nitro. A
temperatura ambiente la nitrocelulosa, como todo éster nítrico como la nitroglicerina y la
nitroguanidina, tienden a descomponerse con el transcurso del tiempo. Puede llegar el caso
extremo de la autocombustión, ya que los primeros vapores nitrosos hacen de catalizador de la
reacción.
Un comentario importante para aquellos que se dedican a la recarga de cartuchos. Tener
sumo cuidado si se mantiene almacenada pólvora, de realizar periódicamente un control con papel
de tornasol para determinar su nivel de acidez. Si el ambiente en el recipiente, se encuentra
cargado con valores ácidos, significa que la pólvora ha comenzado a emitir vapores nitrosos.
Consultar a un especialista para su necesaria destrucción.
El proceso de fabricación consta de una operación de amasado, utilizando solventes
orgánicos como el alcohol y el éter. La masa resultante se somete a un extrudado (como en la
vieja máquina de fabricar fideos de la MAMA) tomando forma de cintas, cuerdas o tubos,
mediante el empleo de prensas hidráulicas, para luego proceder al corte en la dimensión
establecida para cada caso.
Las de tipo porosa, son mojadas por inmersión en agua caliente con el objetivo de
solubilizar el cloruro de sodio y eliminar el solvente residual. Luego, se la seca y se la cubre con
una película de grafito con la finalidad de mejorar la fluencia y densidad gravimétrica. El grafito,
además, mejora su condición disminuyendo la posibilidad de la carga de corrientes electrostáticas.
En las denominadas pólvoras densas, la pasta estrujada luego de cortada es tamizada y
secado al vacío eliminando, de esta manera, la mayoría de los solventes residuales. Se las trata
superficialmente con grafito y en algunos casos se modifica sus características balísticas mediante
el empleo de etilcentralita. Luego, como en el caso anterior se la moja, seca y tamiza nuevamente.
Si a la nitrocelulosa le agregamos la nitroglicerina, estaremos en presencia de pólvoras de
doble base o bibásicas. La nitroglicerina gelatiniza a la nitrocelulosa dándole forma de un gel
homogéneo. Desempeña el papel de solvente no volátil que permanece en la masa brindándole un
elevado contenido energético e importantes valores de velocidad de combustión. Se produce
mediante una mezcla de los dos componentes en presencia de agua. Al compuesto acuoso
resultante se lo centrifuga y, luego, amasa conjuntamente con los estabilizantes. Posteriormente,
por compresión mecánica con rodillos calientes, se gelatiniza. Como en los casos ya analizados,
por laminación extrudado y corte, se le brinda las dimensiones finales. Estas pólvoras contienen
entre un 25 y 50 % de nitroglicerina con una entrega de calor de entre 800 y 1300 kcal/kg.

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Otros tipos de pólvora bibásicas con nitroglicerina, son las denominadas dobles bases en
fase solvente. Se diferencia de las anteriores, en su proceso de producción, en el que intervienen la
acetona, estabilizantes y aditivos antillanas y modificadores balísticos. Durante la operación de
amasado se logra la gelatinización con la presencia de solventes orgánicos. El resto del proceso es
similar a lo ya mencionado.

Por último me falta hacer referencia a las denominadas de Triple Base o Tribásicas. En ellas a los
dos componentes anteriores, se agrega la nitroguanidina. Interviene en las llamadas “pólvoras
frías” (siempre recordemos que este tipo de denominaciones resultan relativas a las características
de sus compañeras ya analizadas). Tienen la ventaja de conservar la vida útil del tubo del arma en
razón de una temperatura de combustión inferior y menor fuego en boca del arma. Hasta ahora se
han utilizado en calibres de artillería, desconociendo si se han comenzado a experimentar en
calibres para armas portátiles.

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