SRIS
Afección grave por la que se inflama todo el cuerpo. La causa del SRIS puede ser una infección, un
traumatismo, una cirugía, una isquemia (falta de riego sanguíneo en una parte del cuerpo) o
determinadas afecciones, como un trastorno autoinmunitario o una pancreatitis. Para recibir un
diagnóstico de SRIS, una persona debe presentar dos o más de los siguientes síntomas:
temperatura del cuerpo más alta o más baja que lo normal, aumento de la frecuencia cardiaca,
aumento de la frecuencia respiratoria o un recuento anormal de glóbulos blancos. Cuando se
produce el SRIS como consecuencia de una infección conocida, se denomina sepsis. La sepsis
puede ser grave o poner en peligro la vida y provocar una insuficiencia orgánica múltiple y
conmoción. También se llama síndrome de respuesta inflamatoria sistémica.
SEPSIS
La sepsis es una complicación que tiene lugar cuando el organismo produce una respuesta
inmunitaria desbalanceada, anómala, frente a una infección. La sepsis es una urgencia
médica y si no se diagnostica y trata de forma temprana, puede ocasionar daño
irreversible a los tejidos, choque séptico, insuficiencia orgánica múltiple y poner en riesgo
la vida. El choque séptico es un tipo grave de sepsis en el cual las alteraciones
circulatorias y celulares o metabólicas son tan graves que incrementan el riesgo de muerte
de manera sustancial.
¿Qué es la sepsis?
La sepsis es la respuesta abrumadora y extrema de su cuerpo a una infección. La sepsis es
una emergencia médica que puede ser mortal. Sin un tratamiento rápido, puede provocar
daños en los tejidos, falla orgánica e incluso la muerte.
¿Qué causa la sepsis?
La sepsis ocurre cuando una infección desencadena una reacción en cadena en todo el
cuerpo. Las infecciones bacterianas son la causa más común, pero otros tipos de
infecciones también pueden provocarla.
Las infecciones a menudo ocurren en los pulmones, el estómago, los riñones o la vejiga. Es
posible que la sepsis comience con un pequeño corte que se infecta o con una infección
que se desarrolla después de una operación. A veces, la sepsis puede ocurrir en personas
que ni siquiera sabían que tenían una infección.
¿Quién está en riesgo de sepsis?
Cualquier persona que tiene una infección puede contraer sepsis. Pero ciertas personas
están en mayor riesgo:
Adultos mayores de 65 años
Personas con afecciones crónicas, como la diabetes, enfermedad
pulmonar, cáncer y enfermedad renal
Personas con sistemas inmunitarios debilitados
Mujeres embarazadas
Niños menores de un año
¿Cuáles son los síntomas de la sepsis?
La sepsis puede causar uno o más de estos síntomas:
Respiración y frecuencia cardíaca rápida
Dificultad para respirar
Confusión o desorientación
Dolor o molestia extrema
Fiebre, escalofríos o sensación de mucho frío
Piel húmeda o sudorosa
Es importante obtener atención médica de inmediato si cree que puede tener sepsis o si
su infección no mejora o empeora.
¿Qué otros problemas pueden causar la sepsis?
Los casos graves de sepsis pueden provocar shock séptico, en el cual la presión arterial cae
a un nivel peligroso y pueden fallar varios órganos.
¿Cómo se diagnostica la sepsis?
Para hacer un diagnóstico, su profesional de la salud puede utilizar:
Su historia clínica, incluyendo preguntas sobre sus síntomas
Un examen físico, incluyendo control de sus signos vitales (temperatura, presión
arterial, frecuencia cardíaca y respiración)
Pruebas de laboratorio para detectar signos de infección o daño a los órganos
Pruebas de imagen como una radiografía o una tomografía computarizada para
encontrar la ubicación de la infección
Muchos de los signos y síntomas de la sepsis también pueden ser causados por otras
afecciones médicas. Esto puede hacer que sea difícil de diagnosticar en sus primeras
etapas.
¿Cuáles son los tratamientos para la sepsis?
Es muy importante recibir tratamiento de inmediato. En general, el tratamiento incluye:
Antibióticos
Mantener el flujo sanguíneo a los órganos, lo que puede significar asistencia
con oxígeno y líquidos por vía intravenosa
Tratar la causa de la infección
Si es necesario, medicamentos para subir la presión arterial
En casos graves, es posible que necesite diálisis renal o un tubo de respiración. Algunas
personas necesitan cirugía para eliminar el tejido dañado por la infección.
¿Se puede prevenir la sepsis?
Para prevenir la sepsis, debe tratar de evitar una infección:
Cuide bien cualquier afección de salud crónica que tenga
Obtenga las vacunas que se recomiendan
Practique una buena higiene, como lavarse las manos
Mantenga las heridas limpias y cubiertas hasta que sanen
SEPSIS GRAVE
La sepsis o septicemia es una sepsis grave, causada por una respuesta inmunitaria fulminante a
una infección. El cuerpo libera sustancias químicas inmunitarias en la sangre para combatir la
infección. Estas sustancias químicas desencadenan una inflamación generalizada, la cual produce
coágulos de sangre y fugas en los vasos sanguíneos. Como resultado, se altera la circulación
sanguínea lo que, a su vez, priva a los órganos de nutrientes y oxígeno, y causa daños en los
órganos.
En casos graves, se presenta insuficiencia de uno o varios órganos. En los peores casos, la presión
sanguínea disminuye, el corazón se debilita y el paciente se precipita a un choque septicémico.
Una vez que esto sucede, varios órganos (los pulmones, los riñones, el hígado) pueden dejar de
funcionar rápidamente y el paciente puede morir. La sepsis es uno de los mayores desafíos en los
hospitales, en donde es una de las principales causas de muerte. También es uno de los principales
motivos por los que las personas deben reingresar en el hospital. La sepsis se presenta de modo
imprevisible y puede avanzar rápidamente.
SHOCK SÉPTICO
Es una afección grave que se produce cuando una infección en todo el cuerpo lleva a que se
presente presión arterial baja peligrosa.
Causas
El shock séptico ocurre con más frecuencia en las personas de edad muy avanzada y en las muy
jóvenes. También puede ocurrir en personas que tienen un sistema inmunitario debilitado.
El shock séptico puede ser causado por cualquier tipo de bacteria. Hongos y (en pocas ocasiones)
virus pueden también causar la afección. Las toxinas liberadas por bacterias u hongos pueden
causar daño tisular. Esto puede llevar a que se presente presión arterial baja y funcionamiento
deficiente de órganos. Algunos investigadores creen que los coágulos sanguíneos en las pequeñas
arterias ocasionan la falta de flujo de sangre y el funcionamiento deficiente de órganos.
El cuerpo tiene una respuesta inflamatoria fuerte a las toxinas que puede contribuir a que se
presente daño a órganos.
Los factores de riesgo que predisponen al shock séptico incluyen:
Diabetes
Enfermedades del aparato genitourinario, el aparato biliar o el aparato digestivo
Enfermedades que debilitan el sistema inmunitario, como el sida
Sondas permanentes (aquellas que se mantienen en su lugar por períodos extensos,
especialmente vías intravenosas y sondas vesicales, al igual que stents de metal o de
plástico usadas para el drenaje).
Leucemia
Uso prolongado de antibióticos
Linfoma
Infección reciente
Cirugía o procedimiento médico reciente
Uso reciente o actual de esteroides
Trasplante de órgano sólido o médula ósea
Síntomas: El shock séptico puede afectar cualquier parte del cuerpo, incluso el corazón, el
cerebro, los riñones, el hígado y los intestinos. Los síntomas pueden incluir:
Brazos y piernas fríos y pálidos
Temperatura alta o muy baja, escalofríos
Sensación de mareo
Disminución o ausencia del gasto urinario
Presión arterial baja, en especial al estar parado
Palpitaciones
Frecuencia cardíaca rápida
Inquietud, agitación, letargo o confusión
Dificultad para respirar
Erupción cutánea o cambio de color de la piel
Disminución en el estado mental y confusión
Pruebas y exámenes
Se pueden hacer exámenes de sangre para verificar la presencia de:
Infección alrededor del cuerpo
Conteo sanguíneo completo (CSC) y química sanguínea
Presencia de bacterias u otros organismos
Nivel bajo de oxígeno en la sangre
Alteraciones en el equilibrio acidobásico
Bajo funcionamiento de órganos o insuficiencia de un órgano
Otros exámenes pueden incluir:
Una radiografía del tórax para detectar neumonía o líquido en los pulmones (edema
pulmonar)
Una muestra de orina para detectar infección
Los estudios adicionales, como hemocultivos, pueden no resultar positivos durante varios días
después de haberse sacado la sangre o durante algunos días después de haberse presentado el
shock.
Tratamiento
El shock séptico es una emergencia médica. En la mayoría de los casos, las personas ingresan a la
unidad de cuidados intensivos del hospital.
El tratamiento puede incluir:
Respirador (ventilación mecánica)
Diálisis
Medicamentos para tratar la presión arterial baja, la infección o la coagulación de la
sangre
Alto volumen de líquidos administrados directamente en la vena (por vía intravenosa)
Oxígeno
Sedantes
Cirugía para drenar las zonas infectadas, en caso de ser necesario
Antibióticos u otros agentes para tratar infecciones virales o por hongos
Se puede revisar la presión en el corazón y en los pulmones. Esto se denomina monitoreo
hemodinámico. Esto solo puede hacerse con equipo especializado y cuidados de enfermería
intensivos.
Expectativas (pronóstico)
El shock séptico tiene una alta tasa de mortalidad. Dicha tasa depende de la edad de la persona y
su salud general, de la causa de la infección, de la cantidad de órganos que presentan insuficiencia,
al igual que de la rapidez y agresividad con que se inicie el tratamiento médico.
Posibles complicaciones
Se puede presentar insuficiencia respiratoria, insuficiencia cardíaca o cualquier otro tipo de
insuficiencia en un órgano. Asimismo, se puede presentar gangrena, lo que posiblemente lleve a la
amputación.
Prevención
El tratamiento oportuno de las infecciones bacterianas ayuda. La vacunación podría ayudar a
prevenir algunas infecciones. Sin embargo, muchos casos de shock séptico no pueden prevenirse.
DISFUNCIÓN MULTIORGÁNICA.
El síndrome de disfunción multiorgánica (SDMO), antiguamente conocido como fallo
multiorgánico, fallo orgánico múltiple o fracaso multiorgánico (FMO), es la presencia de
alteraciones en la función de dos o más órganos en un paciente enfermo, y que requiere
intervención clínica para lograr mantener la homeostasis. El SDMO es causado generalmente
por sepsis y se relaciona con el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS). Está
caracterizado por una «disfunción progresiva» y, en algunos casos, secuencial.
Descrito por primera vez durante la década de 1960, ha sido explicado como un
síndrome iatrogénico. Existen dos tipos de SDMO, el primario y el secundario. Mientras el primero
ocurre a consecuencia de una «agresión bien definida», el segundo no tiene relación con la lesión
y surge días después, comúnmente como resultado de la respuesta corporal a la agresión. La
disfunción multiorgánica puede tener diversas causas, entre las que se
encuentran: quemaduras, infecciones, traumatismos, etc.
La fisiopatología del SDMO es un proceso complejo relacionado con la respuesta orgánica a una
agresión externa; la respuesta del organismo es la inflamación, que, en estos casos, termina
siendo una respuesta exagerada ocasionando el SRIS. Aun después de finalizada la agresión inicial
la respuesta inflamatoria continúa, desencadenando la pérdida de la función de uno o más
órganos o sistemas orgánicos. Para el diagnóstico se han desarrollado escalas que permiten
establecer la severidad de la disfunción. El tratamiento del SDMO es principalmente preventivo;
una vez instaurado el fracaso orgánico, el tratamiento consta en la sustitución de la función del
órgano afectado y en la prevención de nuevas afectaciones, sin embargo, dadas las pocas opciones
de tratamiento, el síndrome puede llegar a ser altamente mortal.
Definición
El síndrome de disfunción multiorgánica (SDMO) se define como el fallo «potencialmente
reversible» en la función de dos o más órganos, incapaces de mantener la homeostasis sin la
intervención médica, en un paciente crítico. La potencial «reversibilidad» del SDMO y
su mortalidad hacen de su tratamiento una prioridad en la unidad de cuidados intensivos (UCI). El
SDMO implica el «fallo fisiológico progresivo de varios sistemas orgánicos interdependientes». El
proceso de pérdida de función es «continuo y dinámico» y su etapa final es la «claudicación» del
órgano. En términos generales, el SDMO puede ser causado por una agresión conocida (concepto
denominado SDMO primario), aunque también es una de las consecuencias más comunes
del síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS; concepto conocido como SDMO
secundario). No obstante, en ambos casos la lesión puede ser infecciosa o no.
Clasificación
El síndrome se clasifica en dos tipos: SDMO primario y SDMO secundario. El SDMO primario es
producto de una agresión bien definida, en donde la disfunción orgánica surge en forma temprana
y es atribuible a la agresión misma. Ocurre como consecuencia directa de
hemorragias, hipoxemias, transfusiones o lesiones del tejido blando. Se considera que el SDMO
primario se desarrolla a nivel celular. No obstante, también se cree que tras una serie de eventos
microcirculatorios se lleva a cabo la pérdida de la función orgánica. En términos generales, el
SDMO primario es de mejor evolución y menor mortalidad.
A diferencia del primario, el SDMO secundario no tiene relación directa con la lesión.
Regularmente ocurre días después de la agresión inicial y puede ser una consecuencia de la
respuesta corporal a la agresión misma, por ejemplo, el SRIS. Aunque también se relaciona con
la sepsis. En relación con la sepsis y al SRIS, el SDMO es el estadio más grave de la afección. La
respuesta compensatoria antiinflamatoria conduce a apoptosis celular y
disfunción endotelial generalizada con fallo multiorgánico. Sin embargo, también puede surgir un
fenómeno denominado disonancia inmunológica.
Etiología
Los traumatismos graves pueden desencadenar el SDMO. En algunos casos, la respuesta
inflamatoria producto de una agresión no está limitada al área de la lesión, sino que se presenta
un estado caracterizado por fiebre, leucocitosis, taquicardia y polipnea conocido como síndrome
de respuesta inflamatoria sistémica. En la actualidad, se considera al SDMO como el estado más
grave de una inflamación sistémica incontrolada y puede ser desencadenado por varias razones.
Entre las causas más importantes están: choque de cualquier causa, infección severa, quemaduras
o traumatismos graves, pancreatitis, síndrome compartimental, hipoxia, entre otras. La infección
es la agresión inicial del 50% de los casos de disfunción multiorgánica. Es necesario un «activador»
desencadenante que estimule ciertos tipos de mediadores, que a su vez inducen la respuesta
clínica. Así, entre los factores activantes se encuentran: lesión o muerte tisular, infección o
choque. Además, también se establece que la translocación bacteriana es un factor que
contribuye en gran medida al desarrollo del SDMO. Por otro lado, las manifestaciones clínicas del
síndrome varían según la agresión inicial.
La asfixia, encefalopatía hipóxica isquémica, hemorragias por desprendimiento prematuro de
placenta, sepsis, enterocolitis necrotizante, síndrome de aspiración de meconio, enfermedad de la
membrana hialina y la insuficiencia placentaria, son algunas de las causas desencadenantes del
SDMO en neonatos. Mientras que en lactantes y niños el síndrome se desencadena por sepsis y
otras infecciones, traumatismos, quemaduras, cirugías, tumores y asfixia.
Existen diversos factores de riesgo para el desarrollo del SDMO. Además de la gravedad de la
lesión inicial y la fase del choque, por otro lado se establece distintos factores de riesgo como
edad mayor a 65 años, la presencia de inmunosupresión o enfermedades crónicas y tratamientos
inadecuados. Por su parte, la malnutrición, una mal realizada reanimación inicial, un tratamiento
tardío y la necesidad de cirugías mayores o politransfusión. Entre otras agresiones iniciales que
pueden llevar a la disfunción multiorgánica se encuentran la parada cardiorrespiratoria,
la insuficiencia cardíaca, la hemorragia digestiva alta, la disección aórtica y la perforación
intestinal. Se han planteado tres teorías del desarrollo del SDMO: la sepsis como agente causante
históricamente se planteó la septicemia como la causa del síndrome. También, se consideró un
requisito indispensable para su diagnóstico, la translocación bacteriana, el paso de bacterias a
través de la mucosa gastrointestinal al aparato circulatorio o al sistema linfático, lo que mantiene
la respuesta inflamatoria orgánica contra una agresión y ayuda al desarrollo de un estado séptico
en pacientes sin evidencias de infección y la teoría de los dos golpes una agresión inicial
representa el primer golpe, que inicia el proceso inflamatorio, mientras que una segunda agresión,
el segundo golpe, provoca la liberación de mediadores, una exagerada respuesta inflamatoria y
finalmente la disfunción multiorgánica.