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Navegación y suerte en el Atlántico

El navegante reconoce que su éxito no se debe únicamente a su habilidad, sino también a la suerte que les ha acompañado durante el viaje, evitando calmas y tormentas. Los vientos han favorecido su travesía, permitiendo que el velamen se mantenga izado. Al amanecer, avista las costas de la Ensenada de Barragán, indicando que el viaje está por concluir.

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Navegación y suerte en el Atlántico

El navegante reconoce que su éxito no se debe únicamente a su habilidad, sino también a la suerte que les ha acompañado durante el viaje, evitando calmas y tormentas. Los vientos han favorecido su travesía, permitiendo que el velamen se mantenga izado. Al amanecer, avista las costas de la Ensenada de Barragán, indicando que el viaje está por concluir.

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En honor a la verdad, no todo era gracias a su talento como navegante; la suerte los

había acompañado. No habían quedado atrapados en las temidas calmas ecuatoriales;


tampoco habían atravesado tormentas de gran magnitud. Los vientos habían soplado
para favorecerlo, como si se compadeciesen de su ánimo inquieto, y habían inflado el
velamen, que él ordenó mantener izado por completo, aun las alas, en cualquier
circunstancia. El Lewiatán había volado sobre el Atlántico seguido de oerca por el
Black Dart y el Constellation.
El viaje estaba llegando a su fin. Desde el castillo de popa avistaba, con las primeras
luces del amanecer, las líneas costeras de la Ensenada de Barragán, una caleta ubicada
a catoEn honor a la verdad, no todo era gracias a su talento como navegante; la suerte
los había acompañado. No habían quedado atrapados en las temidas calmas
ecuatoriales; tampoco habían atravesado tormentas de gran magnitud. Los vientos
habían soplado para favorecerlo, como si se compadeciesen de su ánimo inquieto, y
habían inflado el velamen, que él ordenó mantener izado por completo, aun las alas,
en cualquier circunstancia. El Lewiatán había volado sobre el Atlántico seguido de
oerca por el Black Dart y el Constellation. El viaje estaba llegando a su fin. Desde el
castillo de popa avistaba, con las primeras luces del amanecer, las líneas costeras de la
Ensenada de Barragán, una caleta ubicada a cato
En honor a la verdad, no todo era gracias a su talento como navegante; la suerte los
había acompañado. No habían quedado atrapados en las temidas calmas ecuatoriales;
tampoco habían atravesado tormentas de gran magnitud. Los vientos habían soplado
para favorecerlo, como si se compadeciesen de su ánimo inquieto, y habían inflado el
velamen, que él ordenó mantener izado por completo, aun las alas, en cualquier
circunstancia. El Lewiatán había volado sobre el Atlántico seguido de oerca por el
Black Dart y el Constellation.
El viaje estaba llegando a su fin. Desde el castillo de popa avistaba, con las primeras
luces del amanecer, las líneas costeras de la Ensenada de Barragán, una caleta ubicada
a catoEn honor a la verdad, no todo era gracias a su talento como navegante; la suerte
los había acompañado. No habían quedado atrapados en las temidas calmas
ecuatoriales; tampoco habían atravesado tormentas de gran magnitud. Los vientos
habían soplado para favorecerlo, como si se compadeciesen de su ánimo inquieto, y
habían inflado el velamen, que él ordenó mantener izado por completo, aun las alas,
en cualquier circunstancia. El Lewiatán había volado sobre el Atlántico seguido de
oerca por el Black Dart y el Constellation. El viaje estaba llegando a su fin. Desde el
castillo de popa avistaba, con las primeras luces del amanecer, las líneas costeras de la
Ensenada de Barragán, una caleta ubicada a cato
En honor a la verdad, no todo era gracias a su talento como navegante; la suerte los
había acompañado. No habían quedado atrapados en las temidas calmas ecuatoriales;
tampoco habían atravesado tormentas de gran magnitud. Los vientos habían soplado
para favorecerlo, como si se compadeciesen de su ánimo inquieto, y habían inflado el
velamen, que él ordenó mantener izado por completo, aun las alas, en cualquier
circunstancia. El Lewiatán había volado sobre el Atlántico seguido de oerca por el
Black Dart y el Constellation.
El viaje estaba llegando a su fin. Desde el castillo de popa avistaba, con las primeras
luces del amanecer, las líneas costeras de la Ensenada de Barragán, una caleta ubicada
a catoEn honor a la verdad, no todo era gracias a su talento como navegante; la suerte
los había acompañado. No habían quedado atrapados en las temidas calmas
ecuatoriales; tampoco habían atravesado tormentas de gran magnitud. Los vientos
habían soplado para favorecerlo, como si se compadeciesen de su ánimo inquieto, y
habían inflado el velamen, que él ordenó mantener izado por completo, aun las alas,
en cualquier circunstancia. El Lewiatán había volado sobre el Atlántico seguido de
oerca por el Black Dart y el Constellation. El viaje estaba llegando a su fin. Desde el
castillo de popa avistaba, con las primeras luces del amanecer, las líneas costeras de la
Ensenada de Barragán, una caleta ubicada a cato
En honor a la verdad, no todo era gracias a su talento como navegante; la suerte los
había acompañado. No habían quedado atrapados en las temidas calmas ecuatoriales;
tampoco habían atravesado tormentas de gran magnitud. Los vientos habían soplado
para favorecerlo, como si se compadeciesen de su ánimo inquieto, y habían inflado el
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Black Dart y el Constellation.
El viaje estaba llegando a su fin. Desde el castillo de popa avistaba, con las primeras
luces del amanecer, las líneas costeras de la Ensenada de Barragán, una caleta ubicada
a catoEn honor a la verdad, no todo era gracias a su talento como navegante; la suerte
los había acompañado. No habían quedado atrapados en las temidas calmas
ecuatoriales; tampoco habían atravesado tormentas de gran magnitud. Los vientos
habían soplado para favorecerlo, como si se compadeciesen de su ánimo inquieto, y
habían inflado el velamen, que él ordenó mantener izado por completo, aun las alas,
en cualquier circunstancia. El Lewiatán había volado sobre el Atlántico seguido de
oerca por el Black Dart y el Constellation. El viaje estaba llegando a su fin. Desde el
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Ensenada de Barragán, una caleta ubicada a cato

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