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CF3 Modulo 1

El documento presenta el Curso de Formación No 3 de la Confesión Religiosa Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia, enfocado en el desarrollo ministerial y la capacitación de líderes cristianos. Incluye un plan de estudios detallado, objetivos específicos y modalidades de enseñanza, así como un énfasis en la doctrina del Espíritu Santo y su aplicación práctica en el ministerio. Se busca formar hombres y mujeres comprometidos con la evangelización y el discipulado, equipándolos con herramientas ministeriales efectivas.

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CF3 Modulo 1

El documento presenta el Curso de Formación No 3 de la Confesión Religiosa Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia, enfocado en el desarrollo ministerial y la capacitación de líderes cristianos. Incluye un plan de estudios detallado, objetivos específicos y modalidades de enseñanza, así como un énfasis en la doctrina del Espíritu Santo y su aplicación práctica en el ministerio. Se busca formar hombres y mujeres comprometidos con la evangelización y el discipulado, equipándolos con herramientas ministeriales efectivas.

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CONFESIÓN RELIGIOSA CRUZADA ESTUDIANTIL Y

PROFESIONAL DE COLOMBIA
(Centro Colombiano de Teoterapia Integral)

CURSO DE FORMACIÓN No 3 – CF3


(DESARROLLO MINISTERIAL)

Segunda Edición

MÓDULO I
MÓDULO I- Curso de Formación No 3
Segunda Edición

Derechos reservados de copia:


2003. Confesión Religiosa Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia
(Centro Colombiano de Teoterapia Integral)
E-mail: acepc-pre@[Link]
Apartado aéreo 6659

Consejo editorial:
Ministerio Educativo Nacional C.R.C.E.P.C.
Confesión Religiosa Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia
(Centro Colombiano de Teoterapia Integral)
Carrera 26 No. 5C-25. Teléfono: 5583662 (63)
Cali, Colombia

Composición y diagramación electrónica:


Fundación Publimundo

Impresión digital:
Litocencoa - Impresión digital, Cali, Colombia, 2003

Este libro no puede ser reproducido en todo o en parte, por ningún medio
impreso o de reproducción, sin permiso escrito del editor.

Impreso en Colombia
Printed in Colombia
INDICE

Carta de presentación 5

Manejo y políticas del curso 7

Doctrina y Unción del Espíritu Santo 13

El Pacto de Dios (Bosquejo ampliado) 37

Tres Factores Básicos para mover montañas 53

Las Autoridades Delegadas 67

Cronología Bíblica 103

El camino hacia el conocimiento de Dios 137

Manejo pedagógico “Guía de Liberación Financiera” 171


Manejo pedagógico del libro: “Sello de amor”

Bibliografía

Santiago de Cali

Amado hijo en la fe:


Mi más caluroso saludo en el amor de Nuestro Señor Jesucristo.

Estamos viviendo tiempos difíciles que exigen de nosotros consagración. Necesitamos más
que nunca proyectarnos en la visión, prepararnos en el conocimiento y revelación de la
Palabra de Dios, actualizarnos en la estrategia, de tal manera que, teniendo definido
nuestro destino y sentido de identidad y pertenencia, nos proyectemos como Familia de la
fe, como respuesta a la tierra que Dios nos ha dado por heredad.

Por eso, te animo a que continúes compartiendo Su Amor y Perdón con otros como una
forma de vida, siendo y desarrollando hombres-célula, que reproduzcan la vida de Cristo
en otros, para ver el cumplimiento de la Gran Comisión en esta generación.

Colombia tiene un papel muy importante qué jugar en la evangelización del mundo, y tú,
como hijo en la fe, tienes un papel vital qué jugar en la evangelización y el discipulado,
desde Colombia para el mundo.

Al estilo de Pablo, hoy es tiempo de decir «Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo
preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabé mi carrera con gozo, y el ministerio que
recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.» (Hch
20:24).

Ten la seguridad de mi afecto y de mis oraciones.

Afectuosamente en Cristo,

NÉSTOR CHAMORRO P.
Presidente y Fundador
Confesión Religiosa Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia
(Centro Colombiano de Teoterapia Integral)

Curso de Formación No 3 (CF3)


(Desarrollo Ministerial)

Manejo y políticas del curso

Este curso se brinda a misioneros y coordinadores paulinos que hayan aprobado el CF2,
y tengan una alto involucramiento ministerial. El curso provee la oportunidad de
profundizar en doctrinas que se vienen manejando desde cursos anteriores, y otras que
se presentan por primera vez. También incluye contenidos teoterápicos más
especializados, y herramientas ministeriales que hacen más efectiva nuestra labor
discipular en calidad de directores distritales ministeriales.

Objetivo general del curso

Formar hombres y mujeres que, fundamentados en las doctrinas básicas de la Biblia, se


capaciten para ejercer un liderazgo más efectivo, según su llamamiento y su perfil.

Objetivos específicos

• Profundizar en los conceptos básicos de la doctrina bíblica y la Teoterapia, como


elementos fundamentales para la vida y el discipulado
• Desarrollar un alto nivel de compromiso con Dios y el entorno social, que se
traduzca en aplicación efectiva de las visiones y estrategias dadas por Dios a
nuestra Familia en la Fe
• Brindar un conjunto de herramientas ministeriales, que lleven a una mayor
efectividad y al desarrollo de un liderazgo coadyuvante, para acelerar el
cumplimiento de la Gran Comisión en esta generación

Requisitos del curso:

Este curso es selectivo, y corresponde a una carrera ministerial y educativa que se inicia
en el CF1 (Programa Colombiano Discipular Básico), y continúa con el CF2
(Adiestramiento), para luego pasar al CF3.

• Haber cursado satisfactoriamente el CF2, y haber cumplido con la obra práctica


de éste
• Estar dirigiendo en la actualidad un ministerio, una zona, o un distrito Ministerial
• Tener un alto compromiso grancomisionista, y tener como modo de vida la
evangelización y el discipulado

Plan de estudios

El curso tiene una duración de un año lectivo, que en la práctica son 10 meses (40
semanas), con un total de 160 horas.

Módulo I - Doctrina Avanzada

Asignatura Intensidad horaria


Doctrina y Unción del Espíritu Santo 8
El Pacto de Dios (bosquejo ampliado) 8
Tres Factores Básicos para mover montañas 8
Las Autoridades Delegadas 10
Cronología Bíblica 10
El camino hacia el conocimiento de Dios 10
Manejo Pedagógico “Guía de Liberación Financiera” 12
Manejo Pedagógico del libro: “Sello de amor” 12
Subtotal 78 horas

Módulo II - Herramientas Ministeriales

Asignatura Intensidad horaria


Pastoral Teoterápica Personal 12
La Oración y la Teoterapia 8
Homilética 8
Pedagogía y Didáctica 10
Hermenéutica 8
Manejo Pedagógico libro: “Agente de Cambio, siglo 12
XXI”
Manejo Pedagógico Guía: “Teoterapia para padres” 12
Manejo Pedagógico libro: “La Biblia en la 12
administración pública”
82 horas
Subtotal

Gran total 160 horas

Modalidades del CF3

En la Célula Colombia

El curso se puede dictar en la modalidad de célula, en grupos que no excedan de 12


personas. Esta modalidad fomenta como modo de vida la cultura de la célula y la
reproducción celular, y es recomendada para los misioneros y coordinadores paulinos,
en cuyo caso el criterio para formar las células sería el nivel de categorización de la
carrera ministerial del misionero o coordinador paulino. Por ejemplo, célula de
misioneros en año de transición, célula de misioneros en año de desarrollo, etc.

La intensidad semanal sería de dos horas en clase presencial, y 4 horas de estudio


personal, tiempo en el cual debe desarrollar las Guías de Estudio e Investigación, y
entregarlas para la evaluación respectiva.

Presencial

Con una intensidad horaria de 4 horas semanales (160 horas), durante dos días. El
grupo de adiestrandos no debe pasar de 30 personas, para que no se convierta en una
«conferencia». Si el número es mayor, se deben abrir varios turnos.

Semipresencial

Una clase semanal presencial de 2 horas (80 horas), y estudio personal de mínimo
cuatro horas, el cual debe ser supervisado y controlado por el director del
adiestramiento. Hay autonomía para elegir los horarios y días de clase correspondientes
a las dos modalidades. Durante las cuatro horas de estudio personal, el estudiante
desarrolla, presenta y sustenta los trabajos y las Guías de Estudio e Investigación.

Obra práctica

Para graduarse, el estudiante de CF3 debe cumplir los siguientes requisitos, durante el
año de adiestramiento:
• Si al empezar el CF3 dirige un ministerio, debe desarrollarlo hasta volverlo Distrito
Misionero
• Si al empezar el CF3 dirige una zona, desarrollarla hasta volverla Distrito
Misionero
• Si al empezar el CF3 dirige un Distrito Misionero, desarrollarlo hasta volverlo
Distrito en Desarrollo, y así sucesivamente, según el nivel del Distrito que dirige al
comenzar el adiestramiento.

Políticas Académicas

La intensidad horaria: depende de la modalidad en que se haga el curso:

• En célula: 2 horas en célula y 4 horas de estudio personal


• Presencial: 4 horas de clase presencial (dos días), y dos horas de estudio personal
• Semipresencial: 2 horas de clase presencial y 4 horas de estudio personal

La asistencia: Para la modalidad presencial, se debe completar una asistencia mínima


del 70%; si es Semipresencial y en célula, debe ser mínimo del 90%.

El Título: Siguiendo el proceso educativo y guardando la carrera ministerial, el título por


obtener es:

CF1: Líder
CF2: Coordinador Paulino
CF3: Coordinador Senior

Evaluación: Los logros académicos se evalúan a través de:

• Las Guías de Estudio e Investigación


• Los trabajos escritos
• Las exposiciones
• Los exámenes
• El testimonio personal
DOCTRINA Y UNCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO
(Bosquejo del Libro «La Teoterapia y la Unción del Espíritu Santo»)

«Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento,


según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa.»
(Éx 30:25)

Logro

Comprensión de la doctrina básica del Espíritu Santo, y el ejercicio práctico de


la unción como modo de vida que trasciende al ministerio.

Introducción

Entre las doctrinas Teoterápicas, la básica del Espíritu Santo es una que todos los
cristianos debemos conocer y manejar. Se han escrito muchos libros con respecto al
Espíritu Santo; sin embargo, son mínimos el conocimiento y la vivencia que la mayoría
de los cristianos tiene del Espíritu Santo, en comparación con lo que Él significa en
nuestras vidas.

Para llegar al conocimiento adecuado y a la comprensión del Espíritu Santo, es


conveniente mirar sus principales características y atributos. El Espíritu Santo es Dios;
no es una cosa, ni una fuerza, ni una parte de Dios, como algunos afirman ¡ÉL ES
REALMENTE DIOS! Es una persona que posee todos los rasgos de la personalidad.
Contenido

Lección No 1: Conozcamos al Autor de la Unción

Lección No 2: El propósito de la Unción

Lección No 3: Ministerio a través de la Unción

Lección No 4: Las manifestaciones de la Unción

LECCIÓN NO 1: CONOZCAMOS AL AUTOR DE LA UNCIÓN


«Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban
sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz
de las aguas.»
(Génesis 1:2)

Indicador de Logro
Indicado
Identifica la obra del Espíritu Santo, desde el Génesis hasta nuestros
días.

1. EL ESPÍRITU SANTO AYER Y HOY

El Espíritu Santo no es una experiencia religiosa. Estar lleno del Espíritu Santo no es
una inyección de poder espiritual que puede llegar de vez en cuando; por el contrario, es
tener al Dios vivo, quien ha venido a compartir con nosotros su vida. Las pruebas de la
Divinidad y personalidad del Espíritu Santo se encuentran sólo en el testimonio divino,
que es la Palabra de Dios (Jn 15:26).

Desde el principio, el Espíritu Santo jugó un papel trascendental en los planes de Dios.
En Génesis 1:2, encontramos su acción maravillosa durante la creación del universo.

*La tierra estaba desordenada: el Espíritu ordena lo desordenado


*Estaba vacía: el Espíritu Santo la llena
*Había tinieblas sobre la faz del abismo: el Espíritu Santo desaloja la oscuridad

Espíritu Santo desde el principio

Génesis 1:2 Desorden Espíritu de Dios ordena

Espíritu Santo desde el Tierra desordenada Ordena lo desordenado


principio de la creación Vacía Llena lo que se
encuentra vacío
Tinieblas sobre la faz
del abismo Desaloja la oscuridad

EL AYUDADOR: «PARAKLETOS»
Un «Parakleto» es, por tanto:

*Un enardecedor que pone coraje en el corazón apocado


*Quien vigoriza el brazo del débil en la guerra
*Quien convierte al hombre ordinario en alguien que puede enfrentar una situación
arriesgada y peligrosa

ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO EN LA VIDA DE LOS PRIMEROS HOMBRES

*Dio poder y sabiduría a José (Gn 41:38-40)


*Revistió a Moisés de poder y autoridad ante el pueblo (Nm 11:16-17)
*Josué, por imposición de manos, recibió la sabiduría (Nm 27:18)
*Capacitó a profetas, dándoles sabiduría y revelación (Neh 9:19-10)

2. ACCIÓN DEL ESPÍRITU SANTO SOBRE JESÚS


La Palabra de Dios nos muestra cómo el Espíritu Santo fue fundamental en la vida de
Jesús en la tierra:

En el bautismo (Mt 3:16): «Y Jesús, después que fue bautizado (no antes), subió»

En el desierto (Mt 4). Allí Jesús fue preparado y ejercitado

Poder Para Predicar, Sanar y Enseñar (Mt 11:2-5)

Unción para la Muerte y Resurrección (Mc 14:8)

Poder para la Ascensión (Lc 24:51): «…y fue llevado arriba al cielo»

3. EL ESPÍRITU SANTO EN LA IGLESIA

3.1 El cumplimiento de una profecía

*Es un regalo prometido; vino sobre la iglesia en el día de Pentecostés (Hch 2:1-4)
*Jesús lo dejó a sus discípulos como consolador, para siempre (Jn 14:16-17)
*El Pentecostés llegó como consecuencia de la obediencia de los discípulos (Hch 1:4)

3.2 Acción del Espíritu Santo sobre el cristiano

*Regenera (Jn 3:5)


*Habita en el creyente (1 Co 3:16)
*Asegura al cristiano su Salvación (Ro 8:16)
*Sella al creyente (Ef 1:13)
*El Espíritu Santo constituye las arras (garantía) de nuestra herencia (Ef 1:14)
*El Espíritu Santo unge con poder (Hch 1:8)

Aplicación Teoterápica
Si tenemos la certeza de ser hijos de Dios, es hora de preguntarnos si estamos
experimentando, en nuestra vida, la presencia del Espíritu Santo, quien, así como ungió
a los profetas, desea ungirnos con el poder para impartir a otros sanidad y liberación.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio Bíblico de Moisés, en el cual muestre, tanto el ministerio como la obra
del Espíritu Santo, durante su vida como hijo y siervo de Dios.

LECCIÓN NO 2: EL PROPÓSITO DE LA UNCIÓN

«Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que


sean mis sacerdotes.»
(Éx 30:30)

Indicador de Logro

Comprende el concepto de unción, e identifica el propósito de ésta en la


vida del hijo y siervo de Dios.

1. ¿QUÉ ES LA UNCIÓN?

«Ungir» significa «Elegir». La unción es consagración del ungido para una función
particular, en tiempos especiales. La Unción del Espíritu nos impregna más de la
santidad de Dios, de su poder y autoridad, para efectos de ministrar a otros.

Esa unción, otorgada por Dios, tiene un carácter tan sagrado que, respecto del aceite de
la Santa Unción, dice: «Santo es, y por Santo lo tendréis vosotros». Ese mismo carácter
proporciona la Unción a toda persona, lugar u objeto que es ungido.

En el Antiguo Testamento, encontramos cómo Dios estableció que toda persona que
fuera a ser usada para sus propósitos divinos debía ser ungida, lo que simbolizaba que
esa vida era dedicada a Él (Is 61:1)

Es necesario tener claro que quien transmite la unción de Dios a nuestras vidas es el
Espíritu Santo. La Biblia registra que el Espíritu de Dios se apartó de Saúl, por lo cual
él perdió la paz; se acabaron sus victorias; perdió el linaje de rey y se dedicó a perseguir
a quien había sido ungido para sucederle en el trono.

La Unción del Espíritu Santo actúa sobre el ungido de la siguiente manera:


La unción es una investidura o revestimiento de poder que viene de lo alto; posibilita la
permanente manifestación de la grandeza de Dios y conduce al cumplimiento de la Gran
Comisión (Mc 16:17-18).

2. LAS MARCAS DEL UNGIDO

Las primeras marcas que se hacen palpables en la vida de un ungido están claramente
definidas en los componentes del Aceite de la Santa Unción, el cual encontramos
descrito en Éxodo 30:22-32. Cada uno de sus ingredientes muestra una faceta que debe
caracterizar al que ha sido ungido por Dios.

3. LA UNCIÓN EN EL SIERVO - HIJO DE DIOS

El siervo-hijo es definido en la Palabra de Dios como un llamado y apartado, con un


llamamiento irrevocable (Ro 1:1).

Llamado: Llamados a ser sólo siervos de Jesucristo (no siervos de los hombres), dejando
lucir nuestro talante y nuestro linaje.

Apartado: Llamados a actuar como un «apartado»; esto nos hace diferentes de todos los
demás, mostrando que nuestra vida ha sido consagrada a Dios (Lv 21:10-12).

La ilustración siguiente resume lo que es un Ungido siervo-hijo:


¿Qué hacer para volver a experimentar el brillo de esa unción que nos conduce a actuar
como llamados y apartados, día a día?

Dios, en su Palabra, nos determina el camino por seguir.

¿QUÉ DEBE HACER EL SIERVO HIJO DE DIOS?

4. LA UNCIÓN EN EL DISCÍPULO - HIJO

Al ungido lo caracteriza la mansedumbre, la sencillez, la compasión por los perdidos, el


hambre y la sed por la Palabra de Dios. Se vuelve manso con los demás, pero templado
consigo mismo. Todo hijo de Dios tiene la unción básica, pero cuando se reactiva esta
unción y se madura, se comunica en todo lo que hacemos. Cada día buscamos a quien
comunicarla, e impactamos el ambiente en que estamos (1 Jn 2:20, 27).

En la Biblia tenemos claros ejemplos:

*Samuel comunicó la unción que recibió David (1 S 16:13)


*Elías comunicó y duplicó la unción al colérico Eliseo (1 R 19:16, 19-21)

5. La Unción Sacerdotal

Todo siervo de Dios está llamado a ejercer un triple ministerio: Sacerdote, Profeta y Rey.
En el Antiguo Testamento, Dios ungió a Aarón y sus hijos, consagrándolos para el
servicio exclusivo en el Tabernáculo (Éx 29).

En el Nuevo Testamento, el mismo Espíritu Santo unge a los creyentes y a los siervos
fieles, con revestimiento de poder para el cumplimiento de la Gran Comisión. Esta
unción sacerdotal se imparte en unidad, siguiendo las líneas de autoridad, empezando
por la cabeza: el padre en la fe, hasta el más pequeño de los discípulos (Sal 133).

Aplicación Teoterápica

En el ejercicio diario de la unción, hay tres realidades que puede estar viviendo un hijo y
siervo de Dios:

*Ser ungido, elegido y no estar pasando nada en su vida, ni a través de él


*Ser ungido con la santa unción, experimentarla hacia sí mismo, pero no estar
pasando nada a su alrededor
*Ser ungido con la santa unción para la unción santa, y estar impactando el
ambiente con milagros, sanidades, señales, etc.

¿Cuál de estas tres situaciones representa nuestra realidad actual?

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio Bíblico de las vidas de Elías y Eliseo, indicando las marcas del ungido a
lo largo de su ministerio:

Mirra: Amargura y sufrimiento


Canela Aromática: Ternura, paz y firmeza
Cálamo Aromático: Equilibrio
Casia: Humildad
Aceite de Oliva: Brillo y gozo de la unción
LECCIÓN NO 3: MINISTERIO A TRAVÉS DE LA UNCIÓN

«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para
dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los
quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista
a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año
agradable del Señor.»
(Lc 4:18-19)

Indicador de Logro

Estudia y aplica la oración de Unción, en sus diferentes aspectos, para


impartir bendición y para ministrar en sanidades y liberaciones, según
sea la necesidad del pueblo.

Un ministerio es «el acto de ministrar o servir». Hace referencia a «los que estando al
servicio de alguien, lo representan y asumen el cuidado de sus intereses». En el
ministerio de la unción, se debe entregar todo de Dios para la necesidad de nuestro
pueblo. Este ministerio debe ser manejado bajo autoridad, ministrando en el nombre de
Jesús para sanar, liberar e impartir bendición. Para ejercer el ministerio, se debe tener
plena autorización y prueba suficiente de idoneidad.

En la Palabra de Dios hay evidencia de grandes hombres y mujeres para quienes la


unción era parte de su vida; vivían vidas sobrenaturales, donde no había barreras y todo
era posible. Pedro, con su sola sombra, desplegaba tal poder, que los enfermos eran
sanados al simple contacto con ella (Hch 5:15).

1. LA ORACIÓN DE UNCIÓN

La Unción de Dios viene por medio del poder del Espíritu Santo, a través de una
persona, en forma sobrenatural y específica. Esta unción se manifiesta cuando la
persona cae y descansa bajo el poder de Dios.

Aspectos para
tener en cuenta en la oración por unción:

*Cuando no estamos seguros de que la persona sea cristiana, es recomendable


insistirle para que reciba a Cristo
*Cuando la persona no recibe la unción, puede ser por: incredulidad, temores,
pecado, orgullo, falta de conocimiento u opresión. La persona debe ser ministrada
según la necesidad
*Cuando la unción es real, hay una verdadera preocupación por los perdidos y se
incrementa la sensibilidad por la gente. En la plenitud del Espíritu Santo, la persona
con la autoridad de Dios puede sanar y liberar
2. RESULTADOS DE LA UNCIÓN

Son maravillosas las manifestaciones de Dios en una vida que ha sido ungida, lo cual,
obviamente, repercute en bendición para su familia de la fe. Éstas son algunas de ellas:

2.1 La Unción y la Sanidad Física

Hay diferentes maneras como se puede impartir sanidad en el Nuevo Testamento:

*Reprendiendo la enfermedad (Lc 4:39)


*La sanidad a través de la oración de prendas (Hch 5:14-16; 19:11-12)
*Buscando el respaldo de los líderes del Distrito (ancianos de la iglesia) (Stg 5:14-15)

2.2 La Unción y la Sanidad Interior (emocional)

La Sanidad Interior es la restauración total de Dios para las heridas y aflicciones del yo
interior (quebrantos del corazón) (Sal 147:3).

La necesidad básica del hombre es saber que es amado, no por lo que puede realizar o
hacer, sino simplemente por lo que es. La idea básica de la sanidad interior es que
Jesús, el mismo ayer, hoy y por los siglos, puede tomar los recuerdos de nuestro pasado
y aliviarnos de las heridas que todavía permanecen y afectan nuestro presente. Una vez
que Jesús sana las pasadas heridas y resentimientos, llena con su amor todos estos
lugares que han estado vacíos por tanto tiempo.

2.3 La Unción y la Oración de Liberación

La Palabra de Dios expresa claramente que debemos estar preparados para enfrentar la
batalla espiritual como hijos de Dios. Esta batalla está resumida en Efesios 6:12.

En situaciones de liberación nos podemos encontrar con dos casos:

Casos de Posesión: se presenta en personas no cristianas, que han dado lugar a que
algunos demonios controlen su vida (Mt 8:28-34)

Casos de Opresión: cristianos que, por no vivir llenos del Espíritu Santo, facilitan la
influencia del Maligno (Gá 5:16-21)

¿Cómo se hace la oración de liberación?

En la oración de liberación es conveniente tomar el tiempo que sea necesario, así como
buscar asistencia de otro líder: Es preciso hacerlo en un lugar tranquilo y privado.

*La persona debe estar segura de haber recibido a Cristo como Señor y Salvador
*Hacer un historial del pasado de la persona
*Guiar a la persona en una oración de confesión y renuncia a los pecados pasados
*Discernir por el Espíritu Santo sobre el tipo de opresión
*Orar para expulsar a los demonios
¿Cómo mantener la liberación?

Estas son algunas recomendaciones que vale la pena tener en cuenta para retener la
obra liberadora del Espíritu Santo:

*Practicar la respiración espiritual continua (1 Jn 1:7-9)


*Permanecer en comunión con Cristo (Jn 15:4-5; 1 Jn 4:4)
*Andar lleno y controlado por el Espíritu Santo (Ef 5:18)
*Mantener una vida activa en el Cuerpo (He 10:24-25)

2.4 La Unción y la destrucción de ataduras

La atadura se define como una esclavitud del pecado, en determinada área del cristiano.
La atadura se inicia cuando la persona se somete a los deseos de la carne y se esclaviza
en ciertas áreas. En el área en la cual somos esclavos se forma la atadura. La palabra
«sometimiento» denota acción, lo mismo que libre albedrío. El apóstol Pablo dice que nos
podemos someter, ya sea a la carne (el camino del diablo), o a Dios. Las cadenas de la
esclavitud comienzan a materializarse a partir de los primeros e imperceptibles
«sometimientos». Cada nuevo «sometimiento» se convierte en otro eslabón para formar
una atadura (Ro 6:12-13).

El ciclo de la atadura

Pasos para derribar la atadura:

*Estar seguro de que la persona ha recibido a Cristo


*Llevar a la persona al sometimiento de cada área de su vida a Dios (1 Ts 5:23)
*Identificar las ataduras
*Confesar pecados específicos
*Agradecer y alabar a Dios por su fidelidad para perdonar los pecados y limpiar de
toda culpa (1 Jn 1:7-9)
*Visualizar en la mente la destrucción de la atadura
*Pedir a Jesús que le libere de todas las fuerzas negativas (espíritus) asociadas con
esa atadura. Echarlas fuera en el nombre de Jesús (1 Jn 4:4)
*Hacer restitución, si es necesario (pedir perdón a quien haya ofendido)

Pasos para reconstruir el área donde estaba la atadura:

*Cultivar una actitud correcta hacia el pecado. Rechazarlo de nuestra vida


*Entregar completamente el cuerpo como sacrificio vivo y santo a Dios (Ro 12:1)
*Reconocer que la vieja naturaleza no tiene poder ni efecto, porque ya fue crucificada
con Cristo en la cruz
*Hacer estudios bíblicos relacionados con el carácter de Dios, los que han sido
violados en cada atadura
*Dejar a un lado el viejo hombre y revestirse del nuevo
*Controlar las emociones
*Practicar diariamente la respiración espiritual

2.5 La Unción para la prosperidad

La unción de la prosperidad nos lleva a mirar QUIÉN es nuestro Proveedor y a no a


pensar cuál es nuestra provisión. Depender de Nuestro Proveedor implica entender que
Él nos da lo que necesitamos, y no tanto lo que deseamos.

Al consagrar a la persona, se procede a ungirla con el aceite de la consagración, sobre


diferentes partes del cuerpo (Lv 14:17-18), pues ellas son significativas para recibir la
prosperidad:

*Los oídos: porque son los «receptores» de toda información (se unge sobre el lóbulo
derecho)
*Las manos: porque son los «actores» de nuestra vida (pulgar de la mano derecha)
*Los pies: porque son los «ejecutores» (pulgar de su pie derecho)
*La cabeza: porque aquí se originan los pensamientos y las ideas

Aplicación Teoterápica

Cuando se tiene la Unción sacerdotal, Dios habilita al que es llamado, con un especial
revestimiento de poder, para que pueda ejercer un ministerio integral. Cuando esto se
da, podemos esperar las más grandes manifestaciones del Espíritu Santo, motivadas por
el amor que Él tiene por nosotros.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio bíblico en el cual indique un caso de Sanidad Física, un caso de


Sanidad Emocional y uno de Sanidad Espiritual (ataduras), señalando en cada uno:

*Diagnóstico
*Posibles causas
*Manifestaciones de la enfermedad
*Tratamiento o proceso de sanidad
*Resultados de la sanidad

Para este estudio, es preciso tener en cuenta, tanto el contexto bíblico, como las normas
mínimas de hermenéutica.
LECCIÓN NO 4: LAS MANIFESTACIONES DE LA UNCIÓN

«Pero la unción que vosotros recibisteis de Él permanece en vosotros,


y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción
misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira,
según ella os ha enseñado, permaneced en Él.»
(1 Jn 2:27)

Indicador de Logro

Conoce y aplica los principios bíblicos que le permiten experimentar la


unción y proyectarla a su entorno.

1. LA UNCIÓN LIBERA DE LAS HERENCIAS DE MALDICIÓN

Las herencias de maldición son todo lo que traemos de nuestros ancestros y lo


transmitimos a nuestra descendencia. Éstas, según la Biblia, nos lleva a «oler a muerto».
Esta transmisión es de tipo antropológico, genético, histórico, etc. (Gn 32:26-28).

Para ser libres de las herencias de maldición, debemos:

*Identificar la herencia de maldición y renunciar a ella (atadura). La atadura surge


cuando sale a flote la maldición

*Insistir en la oración hasta que nuestro ser se acostumbre a desechar el pasado

*Reactivar permanentemente la Santa Unción que hemos recibido (Éx 30:31-32)

La Unción del Espíritu Santo sirve en nuestra vida para:

Proteger: nos protege de Satanás, de la herencia de maldición, del mundo, de nuestra


propia voluntad, etc.

Lubricar: nos lubrica para cumplir activamente nuestra función

Dar Brillo: brillamos con luz propia; adquirimos una rara autoridad y un nuevo lenguaje
de fe y milagros

2. LA UNCIÓN NOS LIBERA DEL ADULTERIO ESPIRITUAL


La fidelidad cobra un valor fundamental en todos aquellos que siendo ungidos tienen
claramente definidos su visión, misión y destino. Cuando hablamos de nuestra relación
con Dios, el concepto de fidelidad adquiere todavía más importancia: sólo el hijo de Dios,
que hace de Él su única fuente, podrá cosechar fruto permanente; el que no lo hace, y
toma al Señor sólo como una de las alternativas de su vida, experimentará una vida
estéril y poco trascendente.

Esta fidelidad la podemos ver claramente ilustrada en la vida de la reina Ester (Libro de
Ester):

*Recibía dirección y seguía instrucciones. Características de los que tienen la unción


del Espíritu Santo
*Violentaba toda lógica. Vivía por revelación
*Tenía un sobrenatural amor por su Papá-Dios
*Tenía un profundo, exagerado y sacrificial amor por su familia israelita
*Tenía un exagerado amor por la causa
*Se amaba a sí misma al más alto nivel; se aceptaba y se valoraba

Cuando caemos en «adulterio espiritual» (en pensamientos, actitudes y actos), dejamos


de ser «ayuda idónea» para Dios, la esposa fiel y pura que lo completa a Él; dejamos de
ser «corona» para su Gloria y nos volvemos «ayuda idónea», pero de la carne, del mundo
y de Satanás.

3. LA UNCIÓN QUITA LA DUREZA DE CORAZÓN

La dureza de corazón es una actitud que se caracteriza por un enfriamiento espiritual, y


resistencia al cambio.

La dureza de corazón produce:

*Engaño y mentira
*Dificultad para creer en las personas de la Familia en la fe
*Insensatez y dificultad para oír la voz de Dios
*Miedo

Al experimentar la unción aplicada por el Ungido por Excelencia, Jesucristo, un corazón


se puede liberar de la dureza, pero es necesario optar por una de las dos alternativas
que tenemos.

Ilustración de las dos opciones:


Necesitamos definir nuestra vida ante Dios, para no seguir engañándonos. La misma
unción que hemos recibido, nos ayuda a permanecer en nuestra decisión de vivir como
llamados y apartados. Si cultivamos y reactivamos la unción, tendremos prosperidad
total (Jn 15:4-7).

4. La Unción genera bendición social

La unción se derrama en bendición social. Si la unción no cumple el objetivo de la Gran


Comisión visitando a los enfermos, supliendo las necesidades de las viudas y los
huérfanos, estando con los necesitados, siendo luz para los que tienen a su cargo los
destinos de los pueblos, esta unción es falsa. Diríamos que están los ungidos, pero no
dejan que la unción se manifieste, y no están llevando bendición al mundo.

Si hay unción en el ambiente, se manifiesta la vida del Padre Celestial y llevamos


bendición a la comunidad. A menos que entremos en comunión con el Padre y
entendamos que Él nos necesita y que quiere hacer las cosas a través de nosotros,
seguiremos en adulterio (éste nos vuelve duros, cínicos, arrogantes, altivos, etc.), y la
unción no se hará manifiesta en nosotros,
ni en nuestra familia, y mucho menos
en nuestra sociedad.

Cuando nos decidimos a vivir para


nuestro Señor, en nuestras vidas se
produce:

*Una «rara» Comunión con el


Espíritu Santo, que nos genera Poder
*Esta comunión da lugar a una
Comunicación permanente con Él
*Esta comunión desarrolla una plena
Confianza en Él
*Nos lleva a vivir vida de familia; nos
sensibilizamos frente a las necesidades
de los que nos rodean; aprendemos a
reír con ellos, llorar con ellos;
luchamos por ellos; los cuidamos y
generamos bendición en sus vidas
(Sal 133)

El ejemplo de Samuel, el ungido


libertador

A Samuel se le conoce como sacerdote,


pero es más que esto: él es un UNGIDO LIBERTADOR

5. LA UNCIÓN NOS LLEVA A VIVIR A LA ALTURA DE UN HIJO DE REY

Todo cristiano está llamado a vivir a la altura de un hijo de Rey. Desde el momento en
que recibimos a Cristo, somos declarados hijos del Rey de Reyes y Señor de Señores
(Hijos de Rey), destinados a vivir una vida de altura (Is 40:30-31; 1 P 2:9).
En varios pasajes de la Biblia encontramos ilustraciones sobre el águila, como símbolo
de belleza, fuerza y agilidad.

La unción nos permite experimentar:

*Vida de altura (calidad de vida) (Job 39:27-29)


*Linaje y belleza (Gá 3:29)

Dentro de nuestro proceso de crecimiento, Dios Padre nos entrena para una vida de
altura:

*Nos inicia en un proceso de madurez (Gá 3:4)


*Nos saca de la comodidad (Dt 32:11-12)
*Nos renueva (Sal 103:5)
*Nos entrena para volar (Job 39:27-28)
*Nos entrena para reinar

Aplicación Teoterápica

Quien tiene la Unción del Santo, conoce todas las cosas, pero necesita definir su vida
ante Dios. Hay dos cosas que necesitamos definir en nuestra vida, independientemente
de la opinión de las demás personas: Lo que queremos «ser» y lo que queremos «hacer».
De lo que queremos «ser», depende nuestra «ejecución».
Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio de Juan 15, indicando los aspectos claves que se necesitan para una
vida de permanente unción del Espíritu Santo.
EL PACTO DE DIOS
(Bosquejo Ampliado del Libro: El Pacto,
Teoterapia de la Promesa)

«De cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las


estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu
descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. En tu simiente
serán benditas todas las naciones de la tierra»
(Gn 22:17-18a)

Logro
Comprensión de la visión panorámica de los pactos de la Biblia, resaltando
el valor particular de cada uno de ellos, a la luz de la promesa y el
cumplimiento del advenimiento del Mesías (Jesucristo).

Introducción

Históricamente, Papá Dios siempre ha elegido hombres para pactar con ellos, con la
única intención de revelarnos y hacernos comprensible el verdadero y gran Pacto:
Jesucristo. En él está el compendio de un Plan maravilloso y el cúmulo de promesas que
tiene a favor de sus hijos y su pueblo.

El hombre es creación de Dios (criatura); la mujer es “hechura” de Dios. El pacto lo hace


Dios con la criatura (varón), quien comunica el pacto a la «hechura» (la mujer), en
calidad de hija-esposa.

El Pacto lo inicia Dios, y es Él quien hace pacto con los hombres. A nivel espiritual, el
hombre no puede hacer pacto (en minúscula) o convenio con Dios, ni con otros hombres,
ni la mujer, tanto soltera como casada, puede hacer votos o juramento a Dios (Nm 30), si
no lo hacen bajo la sombra del Pacto de Dios, es decir, bajo el Pacto establecido por
Dios.

Cuando decimos bajo la sombra del Pacto de Dios, más bien queremos decir que el
hombre continúa dando una respuesta voluntaria al Pacto que viene de Dios.
Contenido
Lección No 1: El concepto de Pacto

Lección No 2: El Pacto de Dios con Adán y el Pacto de Dios con Noé

Lección No 3: El Pacto de Dios con Abraham y el Pacto de Dios con Israel

Lección No 4: El Pacto de Dios con David y la renovación del Pacto en Jesucristo

LECCIÓN NO 1: EL CONCEPTO DE PACTO

«Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te


guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones»
(Is 42:6)
Indicador de Logro

Comprende el concepto y origen del pacto en la Biblia.

La palabra «pacto» viene del hebreo «Berit» y del griego «Diatheke». Estos términos son
traducidos como «pacto»; también, en algunas ocasiones, se cambia por «alianza» o
«testamento».

El Pacto es un lazo de amor que nos une a nuestro Padre Dios.

El Pacto siempre es un acuerdo mutuo entre dos o más socios, que los vincula y obliga a
una reciprocidad de beneficios y obligaciones. En la Biblia, el pacto es el convenio o
alianza que Dios, por su propia iniciativa, ha hecho con su pueblo escogido, y que
resume la forma y estructura de la vida espiritual en ambos testamentos.

Hay tres clases de pacto contemplados en las Escrituras:

1. EL PACTO DE UN HOMBRE CON SU IGUAL

Los términos Pacto o Alianza son mutuamente considerados y aceptados, o impuestos.

Los pactos entre hombres eran ratificados mediante juramento, o por alguna prenda
ante testigos. A diferencia de lo que sucede hoy en día, si un pacto entre hombres, en la
cultura oriental, estaba confirmado, no podía ser posteriormente manipulado, mediante
adiciones, ni abrogado (Gá 3:15).

Algunos ejemplos de pactos entre hombres:

*El pacto de sal, mencionado en 2 Cr 13:5, sigue estando en uso en el Oriente; comer
sal juntamente, es el sello de un pacto
*Entre Abraham y Efrón, el cual es el convenio comercial más antiguo del que se
tenga constancia (Gn 23:16)
*Entre Abimelec y Abraham (Gn 21:27,32)
*Entre Abimelec e Isaac (Gn 26:28,31)
*Entre Labán y Jacob (Gn 31:44-54)
*Entre Jonatán y David (1 S 18:3-5; 20:8-16)
*Pactos entre grupos (Jos 9:15-21)
*El matrimonio como un pacto (Mal 2:14)

2. EL PACTO DE NACIÓN CON NACIÓN

Las naciones que rodearon al pueblo de Israel muchas veces se unieron bajo pactos de
diferente índole. No se registra claramente en la Biblia un pacto realizado entre Israel y
otra nación o pueblo específico. Sólo podemos mencionar algunas alianzas de tipo
militar (2 Cr 28:16-25).

3. LOS PACTOS HECHOS POR DIOS SON DE UN ORDEN DIFERENTE

Los pactos que Él propone son alianzas soberanas con los hombres.

Hay dos tipos de pacto:


Pacto Incondicional

Es una disposición soberana de Dios por la cual establece un convenio incondicional con
el hombre, obligándose Él a cumplirlo mediante la gracia. Aquello que se prometió es
concedido soberanamente, basado en la autoridad e integridad del que realiza el pacto,
Dios, independiente del mérito o respuesta del receptor de este (el hombre).

Dios hizo un pacto con Noé, mediante el cual no volvería a destruir la tierra con un
diluvio; como sello de este pacto, Él puso su arco en las nubes (Gn 9:8-17) Este pacto
tenía la forma de promesa incondicional.

También hizo Dios pacto con Abraham (Gn 15:4-6; 17:10-14; 22:15-18; Hch 7:8).

En el pacto Davídico, Dios promete que la casa, el trono y el reino de David serían
establecidos para siempre. El cumplimiento de este pacto descansa en la fidelidad de
Dios para con David, y no en los méritos de éste o de su descendencia (2 S 7:8-16; Sal
89:3-4, 20-29, 34-36). Jesucristo es el cumplimiento de este pacto (Lc 1:32).

Pacto Condicional

Es una propuesta de Dios, mediante un convenio mutuo con el hombre. Su


cumplimiento depende del receptor del pacto (hombre), no del que lo hace.

Dios, Dador y Gestor de todo pacto, condiciona a la parte beneficiada (el hombre) a
cumplir una serie de demandas. De parte de Dios, Su Palabra dada permanece
inmutable, y los beneficios quedan condicionados a la conducta y actitudes de la
persona que participa de manera consciente y voluntaria en dicho acuerdo.

El pacto con los hijos de Israel en el Sinaí, el pacto Mosaico, era condicional, pues
dependía de cada uno de los integrantes de este pueblo escogido. Dios prometió a Israel
que sería el Dios de ellos, que los bendeciría y los guardaría, bajo la condición de
observar fielmente Su Ley (Dt 4:13, 23; 28 y 29).

Aplicación Teoterápica

Necesitamos evaluar cómo está hoy nuestro pacto (hombres), y nuestro voto (mujeres).
¿Estamos andando a la luz de esta visión?, ¿Tenemos definido el corazón, o es tiempo de
renovarnos en él?

Necesitamos, entonces, descubrir nuestra identidad en Jesucristo, para disfrutar a


plenitud del regalo más maravilloso: ser “hijos del pacto”; un pacto eterno de amor y
bendición incondicional.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio de un pacto condicional y otro incondicional, entre Dios y los hombres,
e indique las características de cada uno.
LECCIÓN NO 2: EL PACTO DE DIOS CON ADÁN Y EL PACTO DE DIOS CON NOÉ

«Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la


simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el
calcañar.»
(Genesis 3:15)

Indicador de Logro

Reconoce el contenido y las condiciones del Pacto de Dios con Adán y Noé.

1. El Pacto de Dios con Adán (Condicional)

1.1 Antecedentes

Se hizo con Adán no sólo como individuo, sino como representante de todos los
hombres; es el pacto que regula la vida del hombre después de la caída (Gn 1:26-29; Ro
5:12).

El pacto con Adán incluyó también su ubicación en el lugar escogido, Edén, que significa
“deleite” (Gn 2:8-14).

Adán tenía, por parte de Dios, la responsabilidad de labrar y cuidar ese hermoso lugar
(Gn 2:18-25). Dios se ocupaba personalmente de sus necesidades. La relación que
tenían con Dios era directa. Además, les dio instrucciones precisas, a manera de
normas, a las cuales debían sujetarse (Gn 2:8-9; 15-17), viviendo en obediencia.

Es importante recordar que Dios diseñó al hombre con libre albedrío (capacidad de
decisión); podía tomar la decisión de obedecer o no a Dios. Lamentablemente, el hombre,
ejercitando su libre albedrío, tomó la decisión más nefasta que hombre alguno haya
tomado: apartarse de Dios (Gn 3:1-5).

Como consecuencia de la caída, encontramos en Génesis 3 lo siguiente:

*El hombre comienza a esconderse de otros hombres (V.7)


*Se esconde de Dios (V.8)
*Cambió su ser material e inmaterial (V.17-24): su cuerpo quedó sujeto a corrupción
y muerte; quedó expuesto a la muerte espiritual y física; la tierra quedó bajo
maldición; fueron quitados del Edén.

1.2 Contenido del Pacto

*Amor e interés del Creador (Gn 3:15; Jn 3:16)


*Comienza la línea de la ascendencia de la Simiente: Set, Noé, Sem, Abraham, Isaac,
Jacob, Judá, David y Cristo
*La condición de la mujer es cambiada
*Maldición de la tierra (consecuencia de la caída)
*Fructificar y multiplicarse
*Llenar la tierra
*Ser señor de la creación

1.3 Condiciones

*Fue un Pacto de obras y de obediencia; impone la prueba de obediencia


(consecuencia de la confianza (fe) en Dios y Su Palabra (He 11:6)
*En este Pacto, Dios obraba a favor de Adán, si este le obedecía. Si desobedecía, la
consecuencia sería la muerte (Gn 1:28)

Aplicación Teoterápica

Desde el principio de la Creación, la voluntad de Dios ha sido llevarnos a experimentar


vidas de realización, pues, para la gloria suya hemos sido creados. Pero su intención se
vio frustrada por el acto de rebeldía que puso a la humanidad en condición de muerte y
separación.

A pesar de la necedad del hombre, Dios le ha hecho una propuesta de vida eterna a
través de la promesa de un Redentor (Gn 3:15), y esta propuesta sigue vigente para todo
aquél que acepte este ofrecimiento.

2. El Pacto de Dios con Noé (Incondicional)

2.1 Antecedentes

Este pacto se desarrolla en Gn 9:1-17. Se aplica a toda la descendencia de Noé y a todo


ser viviente. Está arraigado en la gracia Divina: requiere una fe que se expresa en la
obediencia y la responsabilidad de producir una descendencia santa (Gn 9:1-9).

Dios renovó en Set (hijo de Adán y Eva), la simiente justa. Noé era descendiente de Set.

2.2 Contenido del Pacto (Gn 8:21-22; 9:25-27)

*Noé entraría en el Arca con toda su familia, para preservar la simiente justa
*Se establece el gobierno humano: gobierno del hombre sobre el hombre. Debía
multiplicarse y llenar la tierra (Gn 9:1-6)
*Inicio del desarrollo del plan de redención
* Es un pacto eterno cuya señal es el arco iris, y acarrea una bendición universal (Gn
9:12-17)
*La relación que el hombre tenía con la tierra es confirmada, al igual que el orden
mismo de la naturaleza
*Proféticamente se declara lo siguiente: que la descendencia de Cam será inferior y
servil; que Sem se relacionará con Dios Padre de manera especial, incluyendo una
promesa de redención por medio de su descendencia (Gn 9:26); y que de Jafet
descenderán las razas que serán engrandecidas
*Se asegura que la tierra no ha de ser juzgada por medio de otro diluvio universal

2.3 Condiciones

*Este Pacto es incondicional, eterno y universal, arraigado en la gracia divina


*El Pacto de Dios con Noé es uno de fe, expresado en obediencia
*Vida de fe (confianza en un Dios bueno)
*Vida de obediencia
*Fue una renovación del Pacto con Adán

Aplicación Teoterápica

Papá Dios renueva con Noé el Pacto, como una prueba más de Su Amor hacia los
hombres.
Por medio de Noé, Dios continuaría bendiciendo, con la bendición dada a Adán, pero en
términos de la fe, la cual lleva a obedecer en contra de la lógica: construir un Arca
grande, en un lugar completamente seco. Por el camino de la fe, Noé recibió lo que Adán
no recibió: el cumplimiento de la bendición y la abundancia.
Es la vida de fe la que nos trae la libertad, la paz, el regocijo, la vida de unción y
bendición, a la cual todos los hijos del pacto hemos sido llamados hoy.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un paralelo entre los Pactos de Dios con Adán y con Noé, indicando similitudes y
diferencias.
LECCIÓN NO 3: EL PACTO DE DIOS CON ABRAHAM Y EL PACTO DE DIOS CON
ISRAEL

“Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré;


y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.»
(Genesis 12:2-3)

Indicador de Logro

Comprende los antecedentes, las condiciones y el contenido de los pactos


sellados por Dios con Abraham y con Israel.

Papá Dios escoge a Abraham para convertirlo en Padre de un Nuevo Pueblo, en el que
estamos involucrados todos los que hemos creído en el Pacto hecho persona: Jesucristo.

1. El Pacto de Dios con Abraham (Incondicional)

1.1 Antecedentes

En el pacto con Abraham, pacto de la Promesa, renovado con Isaac y Jacob, tenemos la
expresión clásica del Pacto Divino (Gn 13:14-17; Sal 105:9-10). Las bendiciones
incluyen:

*Una descendencia santa y numerosa


*La posesión de la tierra de Canaán
*La reconciliación con Dios

Es un pacto instituido por la gracia, es eterno debido a su carácter incondicional y


establece la circuncisión como señal de este (Gn 17; He 11:9; 13:20).

A pesar de que el pacto con Abraham es particular y limitado, el contexto muestra que
Dios tenía provista una bendición universal (Hch 3:25; Gá 3:16; Gn 12:3).

En este Pacto las promesas se cumplen para los «hijos de los hijos», con una condición:
que éstos compartan una actitud de fe hacia Dios (Gn 17:9; Sal 103:17-18).

Aunque se resalta el requisito de la Fe en el Pacto con Abraham, aún permanece vigente


la necesidad de la obediencia, como expresión ineludible de una Fe sincera (Gn 12:4;
17:1; 18:19).

1.2 Contenido del Pacto

*Este pacto determina todo el programa futuro para la nación de Israel


*Dios haría con Abraham una nación grande: El Pacto es la relación madura de Papá
- hijo, manifestada en obediencia, obras y fe; esto establece la diferencia entre la fe en
Dios, y la fe a Dios y a Su Palabra
* Con Abraham se prometió Gracia Divina, prosperidad y bendiciones para todas las
familias de la tierra, por medio de Jesucristo. Lo bendeciría y lo engrandecería, y la
Promesa es que todo le saldría bien (Gá 3:14)
*Abraham sería objeto de bendición (tanto espirituales como materiales): el mundo es
gobernado por el hombre de fe. Con este Pacto se inicia la estrategia de la conquista
(Gn 13:14-15; 15:6; Gá 3:7)
*En este Pacto se descubre el verdadero valor de la paternidad espiritual

1.3 Condiciones
*Este Pacto se declara expresamente eterno y, por lo tanto, incondicional
*Este pacto resalta el requisito de la fe
*Permanece vigente la obediencia

Aplicación Teoterápica

Este pacto nos lleva a reflexionar sobre los dos ingredientes básicos de la vida de un hijo
de Dios: la fe y la obediencia, como modo de vida.
El ejercicio de la fe nos llevará a vivir el linaje del cual provenimos, y nos llevará a
asumir nuestro llamado a poseer naciones, dejando una huella indeleble en la historia
de la humanidad.

Hasta aquí el Pacto en el ámbito personal. Ahora comienza el Pacto con el pueblo de
Dios, aquéllos que reciben a Jesucristo en sus corazones (Nuevo Israel de Dios).

2. El Pacto de Dios con Israel o Pacto Mosaico (Condicional)

2.1 Antecedentes

El Pacto que Dios hizo con el pueblo de Israel en Sinaí, no sólo está involucrado un
hombre, sino que es un pacto con un pueblo, teniendo a Moisés como mediador de
gracia (Éx 19, 20).

En su papel, Moisés representaba al pueblo y, a su vez, intercedía en su favor,


ejerciendo de esta manera la función sacerdotal.

2.2 Contenido del Pacto

La continuidad esencial de este pacto respecto del anterior se evidencia con los
siguientes elementos:

* Este Pacto constituía una renovación y un desarrollo del pacto con Abraham, pues,
por primera vez, Dios establece su pacto con la nación descendiente de él (Gn 15:13-
21; Éx 1:1-7; Dt 4: 29-31; Col 2:11-12)
*La ley llegó a convertirse en la Constitución de la nueva nación. Incluye los
Mandamientos (Éx 20:1-26), los Juicios, que gobiernan la vida social de Israel (Éx 21)
y las Ordenanzas, que gobiernan la vida religiosa y el culto (Éx 24:12; 31:18)
*Dios les promete dar la tierra a su descendencia
*como señal de este pacto, se establece el sábado como día de reposo (Éx 31:12-17)
*Este Pacto incluye la reconciliación espiritual con Dios, como promesa fundamental
del pacto (Dt 29:9-15)

2.3 Condiciones

*Es un pacto de obras, cuyas bendiciones dependían de la fidelidad humana


*Este pacto implica un ministerio de condenación y muerte (2 Co 3:7)
*Dios confirma a Israel como su pueblo, objeto de su gracia
*La ley no se ofrece como un medio para obtener la vida, sino un medio por el cual
Israel podía llegar a ser un tesoro especial y un reino de sacerdotes. La nación aceptó
voluntariamente la ley (Éx 19:7-8)

Aplicación Teoterápica
La ley no puede invalidar el pacto; fue un ayo para conducirnos a Cristo; fue una
disciplina preparatoria hasta que viniese la simiente (Gá 4:1-3).

Moisés es el prototipo de un hijo de Dios, quien ayuda a su pueblo a salir de la


esclavitud, amando y nunca señalando, y permite que el Espíritu Santo obre milagros, al
quitar de los hombres las costumbres y actitudes de Egipto. Podemos identificar en
Moisés las características y la labor de un Teoterapista, Agente de Cambio, que se
convierte en guía de la salud.

Como hijos de Dios, provenientes de los lomos de Abraham, necesitamos


desprogramarnos de las marcas de “Egipto”, para disfrutar la herencia total dada en
Jesucristo.

Guía de Estudio e Investigación

A la luz del Pacto de Dios con Israel, haga un ensayo sobre el papel de un hijo de la
C.R.C.E.P.C, como Agente de Cambio, en el presente siglo.
LECCIÓN NO 4: EL PACTO DE DIOS CON DAVID Y LA RENOVACIÓN DEL PACTO EN
JESUCRISTO

«Hice pacto con mi escogido; juré a David mi siervo, diciendo: para


siempre confirmaré tu descendencia, y edificaré tu trono por todas las
generaciones.»
(Sal 89:3-4)

Indicador de Logro

Identifica los antecedentes, las condiciones y el contenido del pacto de


Dios con David, y la renovación del pacto en Jesucristo.

1. El Pacto de Dios con David (Incondicional)

1.1 Antecedentes

El pacto que hizo Dios con David desarrolla la antigua promesa de una descendencia
santa; además, reglamenta el reinado temporal y eterno de la descendencia de David.
Promete un trono eterno y un Rey Eterno que ha de sentarse en el trono de David (2 S
7:12-16; Sal 89:3-4; 1 Cr 17:1-27; 2 Cr 7:18).

En última instancia, este pacto es Mesiánico, pues la promesa se cumple en Jesucristo,


a quien se le llama “Pacto”, en Is 42:6. En Él se incorporan todas las bendiciones y se
cumplen las estipulaciones establecidas (Lc 1:32-33).

Los privilegios maravillosos que Dios concede a David y a su descendencia no se habían


otorgado antes; podríamos decir que sólo Adán, antes de su caída, había recibido tantos
beneficios.

1.2 Contenido del Pacto (Lc 1:69)

El pacto de David incluye los siguientes puntos:

*David había de tener un hijo (Salomón) que lo sucedería a él y establecería su reino.


El trono no le sería quitado a Salomón, aunque sus pecados justificasen el castigo
*La casa y el trono de David serían establecidos para siempre
* En David se desarrolla y madura una Descendencia Santa, que tiene su inicio en
Gn 3:15. Podríamos decir que la promesa de Abraham es ahora el centro de la
promesa davídica
*El pacto es Mesiánico; el Mesías nace de David, y constituye la raíz de David
*El derecho a gobernar perteneció a la simiente de David, jamás fue transferido a otra
familia. Esto se cumple en y por medio de Cristo
*Aunque su vida se caracterizó por la necedad, su genuino arrepentimiento le
convierte en un símbolo de obediencia

1.3 Condiciones

*Es incondicional en carácter, pues es llamado en la Escritura como pacto eterno (2 S


7:13). Descansa sobre la fidelidad de Dios para su ejecución
*Como pacto, es reafirmado después de repetidos actos de desobediencia de parte de
la nación. La desobediencia en la familia davídica traerá el castigo sobre ella, mas no
la abrogación del pacto (2 R 25:1-7)
Aplicación Teoterápica

En el pacto Davídico, Dios muestra su enorme misericordia y su infinita gracia,


haciendo que un hombre necio y pecador experimente bendición y victoria en su vida,
bajo la Plenitud de la Unción del Espíritu Santo.

Dios usa a los necios arrepentidos. Todo necio debe canalizar su necedad en la
Teoterapia; así, su necedad puede convertirse en osadía e intrepidez.

2. La renovación del Pacto en Jesucristo (Jer 31:31-34; He 8:8-10:39)

2.1 Antecedentes

Es un pacto de bendición incondicional, definitivo e irreversible, basado en la redención


en Cristo. Él es el Nuevo Pacto y aparece como la misma esencia de éste. Jesucristo es el
segundo Adán, quien renueva la imagen Divina en el hombre. En Él están contenidas
todas las promesas de los Pactos (Jer 31:31-34).

Su continuidad con los pactos anteriores se muestra en los siguientes hechos:

*Es un mismo Dios el que establece el Pacto con los hombres


*Se hace con un mismo pueblo
*Las estipulaciones abarcan esencialmente la ley antigua
*La promesa fundamental es una misma: «yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo»

Los nuevos elementos en la renovación del pacto recalcan:

*Una interiorización más profunda de la ley (He 8:10)


*Se garantiza la revelación personal del Señor Jesús a cada creyente (He 8:11)
*En este pacto se habla de la morada del Espíritu Santo y su ministerio de enseñanza
en el creyente (Ez 36:27)
*De manera especial, se establece en el nuevo pacto el completo olvido de todos los
pecados (He 8:12)
*El descanso espiritual es garantizado en una redención ya consumada (Mt 26:28)
*Se asegura la preservación, conversión futura y bendición de Israel (Ro 1:36)
*Este pacto, por ser el último, nos habla de la resurrección y la perfección eterna
*Una nueva fuerza moral e interior que resulta del nuevo pacto, la cual lleva a sus
participantes a vivir y actuar de una manera más consciente
*Un gran desarrollo en el ministerio del Espíritu Santo
*La garantía de la renovación del pacto es la muerte de Cristo. Se fundamenta en Su
sangre (He 9:15-17)
*Predominan la fe, la obediencia y el amor como elementos substanciales en este
pacto
*Un nuevo concepto sobre la universalidad del conocimiento de Dios entre su pueblo
(Jer 31:34)

2.2 La promesa de una nueva y final renovación del Pacto Eterno, se cumplió

Cristo cumple con los requerimientos del Pacto, por parte de todos los humanos, y así se
renueva la imagen divina en el hombre, formando un nuevo pueblo (su iglesia), en la
cual hay salvación y contra la cual nada puede prevalecer (Mt 16:18).

*Jesucristo es el segundo Adán (1 Co 15:45, 47)


*Cumple con todos los requisitos del Pacto (2 Co 3:18)
*Mientras Adán es símbolo de la rebeldía y el pecado, Jesucristo es símbolo de
obediencia y vida (Ro 5:15)
*Mientras en Adán vivíamos en Egipto las marcas del pecado, en Jesucristo gozamos
de la renovación y la restauración total

2.3 En Jesucristo se cumplen todas las promesas

Incluye todas las promesas de la gracia salvadora de Dios, para aquéllos que dentro de
la presente edad han creído, y tienen posesiones y posición en Cristo. Se funda en la
sangre de Cristo, su mediador, quien identificó este pacto como Pacto Eterno (Ef 2:12-
13; He 12:24; Mt 26:28; 1 Co 11:25).

Las promesas y provisiones fundamentales de los pactos anteriores permanecen


vigentes:

*En Jesucristo se cumplen las Promesas del Pacto hecho con Abraham (Lc 1:54-55,
72-75)
*También se cumplen en Él las estipulaciones del Pacto Mosaico con Israel (Mt 5:17-
18)
*Jesucristo es el cumplimiento de las Promesas del Pacto hecho con David (Lc 1:68-
75)

Él nos somete a lavamiento y nos purifica cada vez más (1 P 3:20-22). El lavamiento
produce:

*Fidelidad a Dios
*Lealtad al padre en la fe
*Sentido de pertenencia a la familia de la C.R.C.E.P.C.

2.4 El pueblo de Dios todavía se llama Israel

El pueblo de Dios todavía se llama Israel, pues, nosotros, como hijos del pacto renovado
en Jesucristo, somos el nuevo Israel de Dios; es decir, Él nos quiere meter bajo la misma
«sombrilla» (Gá 6:15-16).

Este pueblo se desarrolla a partir del núcleo de los judíos creyentes, y se extiende en un
proceso en el cual los judíos incrédulos son desgajados del Olivo, y los gentiles creyentes
son injertados, y hechos miembros de la Familia de Dios (Ro 11:16-18).

El concepto del Pacto une a la familia y fortalece el concepto de paternidad espiritual, y


de verdadera unidad en el propósito de levantar una descendencia santa en todo el
mundo, buscando el cumplimiento de la Gran Comisión (2 Co 3:6; 1 Co 4:15; Mt 28:18-
20).

Aplicación Teoterápica

Al observar la progresión de los pactos en la Biblia, nos damos cuenta cómo están
relacionados y cómo todos apuntan a una misma verdad: Jesucristo. En cada uno se
muestra Su obra de diferentes maneras:

En Adán se inicia la necedad, nuestra necedad, y también nuestra desobediencia y


pecado. En este pacto, Cristo es “la simiente” de la mujer; en Noé se inicia, como un
granito de mostaza, la vida de fe, que es nuestra iniciación del encuentro con Cristo.
Cristo es descendiente de Sem; en Abraham continúa desarrollándose la fe y la
bendición por la Promesa. Cristo es la simiente y el cumplimiento de las promesas
hechas a Abraham; en Israel se nos informa que existe un Pueblo, al cual tengo que ser
injertado. Nos volvemos mediadores de gracia y guías de la salud; en David se nos
entrega a Jesucristo como «El Pacto», en el que tanto Israel como los Gentiles serán
injertados, si se convierten; el sacrificio de Cristo es el fundamento del Nuevo Pacto.
Somos hijos del Pacto, llamados a llevar bendición, siendo promotores en la formación
de un pueblo santo, y actuando como embajadores del cielo, entendiendo que una sola
vida tenemos, y no podemos gastarla, ni desperdiciarla, sino invertirla para la gloria de
Dios (1 P 2:9-10).
Guía de Estudio e Investigación

Haga un cuadro comparativo, estableciendo las diferencias entre el pacto de Dios con
Adán y el pacto renovado en Jesucristo (el segundo Adán):

Cuadro Comparativo de los dos Pactos


Pacto de Dios con Adán: Pacto renovado en Jesucristo:
LOS TRES FACTORES ESENCIALES
PARA MOVER MONTAÑAS

«Encomienda a Jehová tu camino, confía en él; y él hará.»


(Sal 37:5)

Logro

Conocimiento de los factores esenciales para mover montañas.

Introducción

La vida del cristiano, como la del hombre de hoy, está rodeada de un sinnúmero de
situaciones que, a primera vista, pueden tener el tamaño de gigantescas montañas,
quizás imposibles de superar. Es en esos momentos, cuando la diferencia entre ser hijo
de Dios y no serlo se tiene que notar, porque para estos momentos nuestro Papá-Dios
nos ha hecho infinidad de promesas que hoy como ayer, continúan teniendo vigencia. Se
requiere para ello desarrollar una vida de fe, fundamentada en el «escrito está», hasta
vivir la plenitud del «todo lo puedo en Cristo que me fortalece».
Estas razones se convierten en el objetivo central de las siguientes lecciones, cuyo
contenido desarrollamos a continuación.
Contenido

Lección No 1: Principios en que se basan los Tres Factores

Lección No 2: Aplicando los Tres Factores Esenciales

Lección No 3: Lecciones prácticas sobre los Tres Factores Esenciales


LECCIÓN NO 1: PRINCIPIOS EN QUE SE BASAN LOS TRES FACTORES

«De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo


hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al
Padre.»
(Jn 14:12)

Indicador de Logro

Identifica los factores esenciales para mover montañas y confirma que


éstos son de práctica aplicación a nuestra vida cotidiana.

Introducción

Conocer los tres factores básicos para mover montañas, es muy importante en la vida de
todos aquellos que se han entregado al más grande personaje de todos los tiempos:
Jesús de Nazareth. Su vida continúa siendo un verdadero desafío para el hombre de
hoy. Para Él, el mover montañas se convirtió en su modo de vida, y ésa es la enseñanza
que dejó a sus discípulos. Tenemos entonces la oportunidad de ejercitarnos en nuestra
fe, viendo cómo los imposibles se realizan frente a nosotros, resultado de nuestra
entrega y dependencia de Dios.

1. Cómo librarnos de las montañas a las que nos enfrentamos

* Convertir el mover montañas en norma de vida, no es una rara experiencia. Esta es la


mejor manera de librarnos de esos problemas que amenazan con vencernos. Cuando
detectamos por la guía del Espíritu Santo esas situaciones infranqueables, y no nos
conformamos con ellas, entonces podemos decir que estamos preparados para luchar
con el poder de Dios, y cambiar las circunstancias, sin dejar que éstas nos aprisionen en
un círculo de imposibilidad

* Como hijos de Dios, podemos pedirle que obre en nosotros y a través de nosotros
grandes milagros; para ello necesitamos tener claro nuestro linaje, recordar que Dios
nos ha hecho reyes y sacerdotes (Jn 14:12)

* Tener la seguridad en nuestro corazón de que la voluntad de Dios es que prosperemos,


es decir, Él quiere que vayamos de gloria en gloria, esos son sus planes para nosotros y
ese es su propósito reiterativo en la Biblia (3 Juan 2)

* Es indispensable tener en cuenta que Dios nos ama por pura gracia, que no tenemos
que hacer méritos para disfrutar de ese amor y de esa vida abundante que nos ofrece

2. Enfrentando los problemas

Necesariamente, los Tres Factores Esenciales tienen que ver con los problemas a los
cuales tenemos que hacer frente cada día. Existen situaciones que ninguna persona
quisiera enfrentar: dificultades económicas, una enfermedad molesta e incurable, la
ausencia de los seres queridos, el abandono de la persona que amamos, la falta de
dominio frente a nuestras debilidades, etc. Estas son algunas de las innumerables
circunstancias que se convierten en montañas inamovibles y conforman los problemas
que generan otros conflictos. En medio de esas situaciones, tengamos en cuenta lo
siguiente:
2.1 Cuando estemos frente a un problema, no lo disimulemos; aceptémoslo
2.2 Entreguemos el problema en las manos de Dios (Jer 32:27)
2.3 Comencemos a alabar (Sal 37:4)
2.4 Demos pasos de fe. La oración nos lleva a la acción
2.5 Cuidar la salud de nuestro cuerpo

Algunos de nuestros problemas pueden estar asociados con nuestra salud. Necesitamos
acudir regularmente al médico. En este caso, además de orar, debemos:

* Seguir las instrucciones del médico


* Alimentar nuestro cuerpo
* Ejercitar nuestro cuerpo
* Desarrollar hábitos de sana distracción

3. Descubriendo los Tres Factores: confiar, deleitarnos y encomendarnos a Dios


(Sal 37:3-5)

Los momentos críticos de nuestra vida son los más propicios para ver la gloria de Dios.
Generalmente, a tiempos de adversidad, le siguen tiempos de gran bendición (Ro 5:3-5;
2 Co 4:17-18)

3.1 Dios quiere que confiemos en Él

Confiar es descansar. Tener la plena seguridad de que Dios cuidará de nosotros mejor de
lo que nosotros pudiéramos hacerlo.

* Al confiar en Dios, debemos estar seguros de que no va a fallar (Jn 16:33)


* Dios quiere darnos lo mejor (1 P 1:4)
* Dios quiere que nos entreguemos completamente a Él
* Dios proveerá lo que hace falta, conforme a sus riquezas, no a las nuestras (Fil 4:19)
* De Dios son todas las riquezas (Hag 2:8)
* Dios tiene la solución a nuestros problemas. Ninguna dificultad tiene el tamaño de
Dios
* Dios está interesado en nuestra situación
* Dios desea que confiemos en su Hijo

3.2 Dios quiere que nos deleitemos en Él

El término «Deleitarse» significa experimentar gran placer, y gozarse en la presencia de


alguien. Esto sucede únicamente cuando conocemos muy bien a esa persona. Por lo
tanto, para deleitarnos en el Señor, debemos conocerle cada día más. El conocimiento de
su gran amor por nosotros nos dará deleite.

* Gocémonos en el Señor; eso nos fortalecerá (Sal 119:111)


* A los que aman a Dios todo lo que sucede les ayuda a bien (Ro 8:28) ¿Quiénes son los
que aman a Dios? Los que le obedecen, los que no solamente escuchan su Palabra, sino
que son transformados por ella (Jn 14:21)
* Las bendiciones de Dios están disponibles para nosotros. Recordemos que como hijos
del Altísimo tenemos herencia con Él (Gá 4:7)
* El deleitarnos en Él nos impulsa a una dimensión de dominio sobre los problemas

3.3 Dios quiere que nos encomendemos a Él

Si encomendamos a Dios nuestra vida y nuestras obras, nuestros pensamientos serán


afirmados (Pr 16:3). En el contexto bíblico, la palabra «encomienda» corresponde al
hebreo «galal», el cual significa «rodar», «enrollar», «remover». En este texto de Proverbios,
la idea es «rodar» las obras para que estén al cuidado de Dios. Hace referencia a la
imagen de un camello cuando lleva una pesada carga, el cual para descargarla, se
arrodilla y suavemente la deja desenrollar o rodar para que quede fuera de su lomo. Esta
es una imagen muy didáctica de lo que significa encomendar; sólo de rodillas ante Dios,
podemos dejar rodar nuestras pesadas cargas, las cuales no nos dejan avanzar con
agilidad en el conocimiento de Dios y de Su voluntad.

Es importante que:

* Dejemos todo en las manos de Dios y permitámosle actuar


* Descansemos en el Señor (1 P 5:7)
* En Dios, todo problema ya está resuelto

3.4 No obstaculicemos la respuesta de Dios

Siempre debemos estar dispuestos a esperar en Dios, sabiendo que él es poderoso para
hacer cualquier cosa que le pidamos conforme a su voluntad. No debemos ceder a la
tentación de tomar el asunto en nuestras manos y actuar según nuestro propio parecer,
puesto que esto obstaculizaría los propósitos de Dios en nuestra vida. Por lo tanto:

* Evitemos pensar nuevamente en el problema (Fil 4:8)


* Cultivemos una vida de entrega continua al Señor, momento a momento, con todo
nuestro ser
* Dejemos a un lado lo que nos estorba y que nos lleva a perder la confianza en Dios y
en nosotros mismos

4. Poniendo los Tres Factores Esenciales en funcionamiento

Para que estos Factores tengan efectividad en nuestra vida, debemos recordar algunos
puntos de gran importancia:

4.1 Encomendarse a Dios es válido para todos sus hijos

* Dios tiene la solución para nuestras dificultades; para Él no hay nada imposible (Lc
1:37)
* No necesitamos pensar más en nuestros problemas (Pr 23:7)
* No necesitamos hablar más de nuestros problemas (Mr 11:23)
* Dejemos el lenguaje negativo (Pr 18:21)
* Recordemos el poder que hay en las palabras (Mt 12:37)
* Meditemos en la solución, no en el problema (Sal 145:5)

4.2 La voz de nuestro adversario (el Diablo)

No podemos desconocer una verdad y es que tenemos un adversario, el cual se opone a


que obedezcamos a Dios y recibamos repuestas de Él; por eso, realiza un trabajo sutil a
través de:

* Palabras de preocupación
* Palabras de desaliento
* Palabras de derrota
* Su voz siempre es negativa

Además de las palabras, tiene otras maneras de atacarnos, como:

*La mentira: Le gustan los juegos mentales. Dice cosas falsas de nosotros y de otros (Jn
8:44)
*Es ladrón: Nos roba lo que Dios nos quiere dar y menoscaba nuestra confianza en Él
(Jn 10:10)
Cristo nos ha hecho más que vencedores. Debemos usar todas las armas espirituales
para salir victoriosos y hacerlo huir de nuestra vida. Para ello:

* Ejerzamos nuestra autoridad sobre él (Lc 10:19)


* Resistámosle (Stg 4:7)
* Reprendámosle, ordenándole que nos deje
* Usemos contra él la Palabra de Dios. Ejercitémonos en el “escrito está” (Lc 4:8)
* Alabemos a Dios (Sal 37:4)

4.3 Pongamos en acción nuestra fe

Nuestra fe se pone en acción necesariamente cuando estamos en una dificultad, cuando


tenemos una necesidad o cuando deseamos algo fervientemente. A medida que
avanzamos en la vida cristiana, nuestra fe se va desarrollando, pues Dios está
interesado en “llevarnos de gloria en gloria”. Para poner en acción nuestra fe, debemos:

* Ser sensibles a la voz del Espíritu Santo y esperar sus instrucciones


* Recordar que la fe sin obras es muerta (Stg 2:20)
* Dar pasos de fe: Oremos por aquello que deseamos y sigamos las indicaciones de Dios
para lograrlo (2 R 4:1-7; Sal 2:8)
* Tener una fe activa, permanente
* Cultivar nuestra fe (Mt 13:23)
* Acercarnos a Jesucristo y pedirle lo que necesitamos (Mr 5:25-34). Pedirle cada vez
cosas mayores; de esta forma, podremos desarrollar nuestra fe y recibir todo lo que
anhelamos
*Agradecer y alabar a Dios por la respuesta

4.4 Recordemos que Dios nos ama

Esto es de gran importancia, pues contar con el amor de Dios es poseerlo todo, es
experimentar plenitud, y siempre tener la expectativa de las grandes y maravillosas
cosas que están por suceder. Recordemos entonces que:

* Él está interesado en nosotros (1 P 5:7)


* Él quiere para nosotros una vida llena de gozo y paz (Jn 16:24)

Aplicación Teoterápica

Estamos viviendo una época sin precedentes en la historia de la humanidad; nunca, el


momento había sido tan propicio como lo es hoy para predicar el mensaje de Jesucristo.
Es necesario que presentemos a nuestra sociedad, al Dios de siempre, pero con
respuestas al hombre de hoy, de la mejor forma. Y la mejor forma de hacerlo es mostrar
vidas de desafío en las que verdaderamente el poder y la magnificencia de Cristo se
hagan evidentes.

Para el cristiano de hoy, como para el de todos los tiempos, los problemas y las
dificultades son las mejores oportunidades para experimentar que hemos depositado
nuestra fe en un Dios poderoso, para quien nuestras «gigantescas montañas» no son
más que minúsculos granos de arena, en los que Él está dispuesto a mostrar su amor y
su grandeza, siempre que le demos esa oportunidad.

Guía de Estudio e Investigación


Elabore un ensayo (mínimo dos hojas), en el que le enseñe a un discípulo que se
encuentre en dificultades (describir), los tres factores esenciales para mover montañas.
Utilice un lenguaje teoterápico, haciendo uso de su estilo personal. No transcriba la
lección.
LECCIÓN NO 2: APLICANDO LOS TRES FACTORES ESENCIALES

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones


delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.»
(Fil 4:6)

Indicador de Logro

Muestra con su testimonio de vida la aplicación de los tres factores


esenciales para mover montañas, y profundiza en el estudio de estos.

Introducción

Son muchas las dificultades que a diario enfrenta el hombre de hoy. Por esta razón, es
imprescindible que desarrollemos determinados principios espirituales, que nos lleven a
tener victoria en los momentos críticos de la vida. Nada nos puede amilanar y nada
puede socavar la fe de un hijo de Dios, que ha aprendido a mover montañas con la fe
(aunque sea del tamaño de un grano de mostaza) puesta en Cristo Jesús.

1. Aplicando los Tres Factores Esenciales sobre el dolor y la aflicción

1.1 Las situaciones difíciles y el cristiano

El Señor nos habló la verdad acerca de las dificultades. Dijo que era imposible que no
tuviéramos tropiezos, es decir, garantizó la presencia de estas; pero así mismo, garantizó
su presencia en medio de nosotros, para darnos victoria. Por eso, tengamos siempre
presente lo siguiente:

* Enfrentar las dificultades cuando lleguen (Is 43:2)


* Cristo es propiciación como ayuda (Is 61:1-3)
* Todo, aun lo aparentemente negativo, nos ayuda a bien (Ro 8:28)
* El sufrimiento de hoy es bendición mañana (2 Co 4:17)

1.2 Dios ha hecho provisión para nosotros

Papá Dios no nos deja solos y desamparados en medio de la dificultad; Él sabe que éstas
son un medio para formar en nosotros un carácter firme y fuerte: el carácter de Jesús.
Por ello, nos ayuda en medio de nuestra debilidad, permitiéndonos disponer de lo que
necesitamos en el momento justo. Recordemos que:

* Dios nos consuela para que consolemos a otros (2 Co 1:3-4)


* Sólo hay que pedir lo que necesitamos, dejando nuestra ansiedad en sus manos (Fil
4:6-7)
* La Biblia está llena de promesas de consuelo y paz, por eso, es necesario oírla, leerla,
estudiarla, memorizarla y meditarla diariamente (2 Ti 3:16-17)

1.3 Vivamos un día a la vez (2 Co 4:8-9)

Una de las cosas que se puede convertir en una gran montaña para nosotros, es la
preocupación por el futuro. Es una montaña constante frente a nosotros, pues nos
anticipamos ansiosamente pensando en problemas que ni siquiera se han presentado, o
imaginamos situaciones que de seguro nunca se darán.

* Olvidémonos de todos los fracasos de ayer. Guardemos en nuestra memoria solamente


las enseñanzas que nos dejaron
* No nos preocupemos por el mañana. Dejémoslo en las manos de Dios. No hagamos lo
que Dios quiere hacer por nosotros (Mt 6:31-34)
* Vivamos el hoy. Dios es digno de nuestra confianza; a nadie le ha quedado mal (Ro 4:2)

1.4 Una importante conclusión

Nuestra vida está sujeta a dolores, quebrantamientos, penas y traumas, pero en Cristo
tenemos victoria sobre todas estas cosas, porque el Señor promete la salida para cada
una de ellas (1 Co 10:13). Oremos, detallando específicamente nuestra situación;
confesemos en fe que en Él está la solución; agradezcámosle por ello y gocémonos en la
respuesta venidera (2 P 3:9)

2. Los Tres Factores en la fuerza explosiva de dar

Dar, es una de las experiencias más hermosas para el hijo de Dios. Al hacerlo, estamos
imitando a Dios, ya que Él fue el primero en acercarse a nosotros para dar, entregando
lo más valioso: Su Hijo. Cualquier otra cosa que necesitemos, es insignificante ante este
regalo extraordinario.

2.1 Dar, es la fuerza que pone en movimiento nuestra fe y entrega

El dar y el recibir van juntos. Solamente dando, nos colocamos en posición de esperar,
recibir y cosechar. Debemos dar como si fuera a Dios, y recibiremos de Él la
recompensa.

* Encomendarse a Dios sin aprender a dar, es algo sin vida


* Sólo se encomienda un problema a Dios, cuando nos damos a nosotros mismos con
nuestro tiempo, talentos, recursos y todo nuestro ser
* Este principio funciona con los individuos y con los ministerios (Gá 6:7)

2.2 Dar es el centro mismo de los Factores

* Dar quiere decir que nosotros estamos: Dispuestos


A
Recibir

* Dar honra a Dios, pues Él es un Dios dador (Mt 10:8b). Los dadores son ganadores; los
arrebatadores son perdedores
* El hijo de Dios debe incluir en su estilo de vida la práctica de dar (Lc 6:38; Mt 5:42)
* Caminar en el Espíritu no es cuestión de aferrarse a Dios; es permitir que Dios obre a
través de nosotros
* Los problemas surgen de la desobediencia
* La Palabra de Dios obrará, si descansamos y confiamos en ella

2.3 La voluntad de Dios es que nosotros demos

La voluntad de Dios es que el dar se convierta en un estilo de vida, pues esta es la forma
como salimos de nuestro egoísmo natural y experimentamos una vida en abundancia y
prosperidad.

Meditemos:

* De las 29 parábolas de Jesús, 14 se refieren al dinero


* De 8.000 versículos del Nuevo Testamento, uno de cada seis (6) habla del dinero
* Jesús observó cómo la gente daba su dinero (Mr 12:41)
* Dios se interesa por lo que damos y la forma (actitud) en que lo hacemos (2 Co 9:7)
* Dar es una ley fija de Dios, una forma de vida
* Todo lo que el hombre siega, eso recoge (Gá 6:7)
* En el aspecto económico, dar produce recompensa económica
*Obedecer a Dios es fundamental para que sus bendiciones nos alcancen (Dt 28:1-6)

2.4 Comencemos a dar hoy mismo

Si el dar es tan importante para Dios y tan benéfico para nosotros, entonces debemos
hacer de esta práctica un estilo de vida.

* Si nos cuesta dar, busquemos a alguien necesitado


* Dar, es más que una cuestión financiera; es darnos a nosotros mismos (en amor,
respeto, solidaridad, entrega, compromiso, tolerancia)
* Dar de nuestros recursos (dinero, alimentos, vestido, calzado)
* Dar, es activar la poderosa fuerza de la bendición de Dios
* Obedezcamos a Dios y observemos cómo Él hace milagros en nuestra vida

3. Victoria sobre la obesidad, mediante los Tres Factores

En la actualidad, son muchas las personas que no han podido mover la montaña de la
obesidad, la cual trae innumerables inconvenientes a quienes la padecen.

3.1 La obesidad ha sido la ruina de muchos cristianos, y para algunos se ha


convertido en un área de derrota y debilidad

3.2 El problema se supera por medio de la entrega

* Encomendar, es poner algo completamente bajo el control de otra persona


* Es necesario reconocer que no podemos solucionar el problema por nosotros mismos
* Después de encomendar, debemos actuar
*Ayunemos pidiendo la victoria (el ayuno de Daniel)
* La comida no debe ser un obstáculo, sino una oportunidad para testificar
* Son necesarios los ejercicios, junto con una dieta balanceada
* Alabemos a Dios cada vez que obtengamos una victoria al poder dejar una comida
(harinas, dulces, etc.)
* Debemos creer que Él tiene la solución a nuestro problema y fijar esa idea en nuestro
corazón
* Dios quiere poner la respuesta a nuestra disposición (Sal 84:11)

3.3 Lo que la Biblia dice

La Palabra de Dios es clara al hablarnos de la necesidad de tener dominio propio en


todas las áreas de nuestra vida, pues todo exceso afecta nuestro ser integral. Mantener
una figura armoniosa y un cuerpo saludable, es una responsabilidad nuestra, pues
todos sabemos las consecuencias físicas y emocionales que trae la obesidad. Tengamos
presente algunos aspectos que contempla la Biblia:

* No codiciar manjares (Pr 23:1-3)


* El comilón empobrecerá (Pr 23:21)
* El vientre como ídolo (Fil 3:18-19)
* Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Co 6:19-20)
* Debemos dejar de lado lo que pueda destruir el Templo del Espíritu Santo (1 Co 6:12)

3.4 El Espíritu Santo enseña a cada persona a encontrar el método (Jn 2:5)

Necesitamos pedirle al Espíritu Santo que nos muestre todos aquellos conflictos de
nuestra vida, que puedan estar asociados con la obesidad: ansiedades, culpas,
complejos, temores, etc. Él conoce nuestra condición, y nos dará una salida.
3.5 Exige oración, disciplina y ejercicio

Cuando la obesidad se ha convertido en una montaña, necesitamos, en comunión


íntima, depender de Dios, para desarrollar disciplinas personales: hábitos alimenticios
sanos, una adecuada rutina de ejercicios, etc. (Gá 5:22-23).

Aplicación Teoterápica

Los tres factores básicos para mover montañas: Confiar, deleitarse y encomendar,
pueden ser aplicados a diferentes situaciones de nuestra vida, en las cuales necesitemos
obtener la victoria de Cristo, ya ganada en la cruz.

La aplicación de estos tres factores es un desafío para ejercitarnos y crecer en la fe, de


tal manera que vivamos sobrenaturalmente, es decir, que «mover montañas» sea un
estilo de vida y no una casualidad.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio bíblico, en el que se evidencien tres ejemplos de victoria, aplicando los
tres factores básicos, en situaciones de:

*Dolor y aflicción
*Necesidad económica
*Debilidad personal

Respáldese con pasajes bíblicos.


LECCIÓN NO 3: LECCIONES PRÁCTICAS SOBRE LOS TRES FACTORES
ESENCIALES

«Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.»


(Mr 9:23)

Indicador de Logro

Identifica los obstáculos para aplicar los tres factores esenciales, y la


importancia de usar un lenguaje de fe.

Introducción

La fe hace la gran diferencia en la vida de un hijo de Dios. Para vivir en la victoria de la


fe, necesitamos identificar y derrotar todos aquellos obstáculos que se levantan,
originados en nuestra propia naturaleza pecaminosa. Uno de los obstáculos que
debemos quitar es el uso de un lenguaje negativo, pesimista, el cual debe ser cambiado
por «confesiones de fe», en las cuales nos ponemos de acuerdo con Dios sobre lo que Él
nos dice y nos promete.

1. Obstáculos a los Tres Factores

1.1 Creer que la fe cambia las circunstancias

La verdadera fe es la que mira más allá de las circunstancias, no dependiendo de éstas,


sino de Dios y de su Palabra. Por otro lado, no se trata de tener «fe en la fe», o cultivar el
«pensamiento positivo». Nuestra fe debe estar basada en la Palabra de Dios, en las
promesas que Él nos ha dejado en la Biblia; no se trata sólo de creer, sino de desarrollar
confianza en Dios como Padre, para enfrentar aquellas situaciones que se han vuelto
montañas en nuestra vida.

*La fe descansa en los hechos, es decir, las cosas firmes e inmóviles (Palabra de Dios), y
no en las circunstancias

* La fe mira a Dios para la solución


* La fe sabe que Dios es la fuente de todas las cosas (Fil 4:19)
* No debemos concentrarnos en las circunstancias, sino descansar en la Palabra de Dios
y confiar en Él (Mr 9:23-25)

1.2 El desconocimiento de la Palabra de Dios (Os 4:6)

Conocer la Biblia, es conocer los pensamientos y los planes de Dios para sus hijos. La fe
viene por oír la Palabra de Dios; luego, si deseamos ser victoriosos mediante la fe,
necesitamos hacer del estudio de la Biblia un hábito diario.

* Dios ha provisto lo necesario para sus hijos, a través de su Palabra


* Jesús reprendió por la ignorancia de las Escrituras y del poder de Dios (Mt 22:29)
* El que no conoce la Palabra de Dios, nunca conocerá el poder de Dios

1.3 Tener pánico en medio de la tormenta

* No debemos quitar los ojos de Jesús. No podemos perderlo de vista (Mt 14:29-30)
* Cada problema debe ser un escalón hacia la vida victoriosa en Cristo
* En medio de los problemas debemos alabar a Dios
* Podemos estar en un terremoto, sin que el terremoto esté dentro de nosotros

1.4 Persistente indecisión para confiar en Dios

* La razón dice que debemos actuar hasta que entendamos la situación; la fe dice que
debemos movernos por lo que nos dice Dios (Jn 20:24-25)
* Las circunstancias no cuentan cuando Dios ha dado su Palabra (Nm 23:19)
* La victoria sigue a la obediencia
* Se desobedece a Dios por desconocer su Palabra, o por miedo al fracaso
* Al obedecer, nos introducimos en el canal de la victoria
* La fe es un acto deliberado de obediencia a Dios (Pr 3:5-6)
* La dirección del Espíritu Santo no es confusa, es siempre clara

1.5 La impaciencia (no entender el tiempo de Dios)

* Dios nunca está apurado para concluir una obra, pero tampoco llega tarde (2 P 3:8)
* Dios no va a actuar de acuerdo con nuestro horario (Is 55:8-9)
* Si la respuesta no ha llegado todavía, debemos alabar a Dios. La alabanza hará que la
carga no esté sobre nuestra espalda, sino totalmente sobre el Señor
* Alabemos y agradezcamos a Dios por su tiempo perfecto

2. La confesión, algo vital para los Tres Factores

En ciertas ocasiones nos da temor hablar con seguridad acerca de lo que esperamos
recibir de Dios, especialmente cuando se trata de cosas imposibles de lograr.

2.1 Debemos anunciar los planes de Dios

2.2 No debemos dudar, sino creer y decir la palabra (Mr 11:23). La palabra es una de
las fuerzas más poderosas de Dios (Gn 1:3)

2.3 Recordemos que la muerte y la vida están en poder de la lengua (Ro 10:9-10; Pr
18:21)

2.4 El camino de la liberación es a través de la confesión positiva, es decir, basada en


la Palabra de Dios.

* La victoria o derrota la puedo obtener a través de la confesión de mis labios (Mt 12:37)
* La confesión negativa daña y afecta a los que están en nuestro entorno, y es tropiezo
para ganar el mundo para Cristo

2.5 Siete clases de ladrones de gozo (Pr 6:16-19)

Además de lo anterior, pongamos atención a estos aspectos, sobre los cuales Papá Dios
quiere advertirnos, pues detienen el avance hacia la destrucción de las montañas que se
han levantado en nuestra vida.

* Los ojos altivos


* La lengua mentirosa
* Las manos homicidas
* El corazón que maquina pensamientos inicuos
* Los pies presurosos a correr al mal
* El que habla mentiras y es hipócrita
* El que siembra discordias

2.6 La buena nueva refresca y conforta (Pr 15:30)

* El cristiano debe dar buenas noticias todo el tiempo (1 Ts 5:18)


* Job logró ver más allá de sus crueles circunstancias y confió en Dios para la solución
(Job 42:11-16)
* Aquéllos que dan buenos informes, ganan la batalla. A Dios le agradan los buenos
informes (Nm 14:1-4, 12)
* Las malas noticias desaniman, matan la fe, obstaculizan la obra de Dios. La fe es algo
muy contagioso, así como lo es el temor (Nm 14:7-9)
* La clave está en mirar a Dios, ver la solución al problema y también pensar y hablar el
lenguaje divino, es decir, todo lo puro, lo honesto, lo que tiene virtud (Fil 4:8)

Aplicación Teoterápica

* Para el agente de cambio, las crisis son oportunidades para que Dios actúe. Aunque
todo parezca estar en contra, la victoria final es de Dios
* No dejemos que el ruido de los problemas nos impida oír la voz de Dios
* No importa cuán grande sea el problema; si lo comparamos con Dios, se queda
pequeño
* El andar en obediencia a nuestro Padre nos da la solución
* No nos dejemos engañar por el Enemigo; no lo escuchemos
* La vida cristiana es una experiencia de aprendizaje
* No acepte las sugerencias del Diablo; derrótelo con la fe
* Estamos en el centro de la voluntad de Dios y Él nos va a acompañar
* Alabar a Dios es un acto de la voluntad; alabémosle en las pruebas y dificultades
* Encomendemos los problemas a Dios y actuemos en fe
* No pongamos los ojos en el problema, sino en Papá Dios, el cual puede solucionarlos
* Convirtamos el mover montañas en nuestro estilo de vida

Guía de Estudio e Investigación

Elabore un escrito en el que explique su enseñanza personal y la manera cómo va a


aplicar en su vida los Tres Factores Esenciales para Mover Montañas.
LAS AUTORIDADES DELEGADAS

«Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis


órdenes soldados; y digo a éste: ve, y va; y al otro: ven, y viene; y a
mi siervo: haz esto, y lo hace.»
(Mt 8:9)

Logro

Manejo a profundidad de los principios rectores de las autoridades


delegadas, que lo capacitan para estar bajo autoridad y ejercer autoridad.

Introducción

Así como Dios sustenta todo el universo con su autoridad, de la misma manera también
junta a sus hijos por medio de su autoridad. Si alguno de sus hijos quiere estar
independiente y ser auto suficiente, no sujetándose a la autoridad delegada de Dios, no
está colaborando con el plan de Dios en la tierra. Cada uno de nosotros debe buscar la
autoridad a la que corresponde obedecer, para estar bien coordinado con otros. Esto
constituye el motivo y la esencia de las lecciones aquí desarrolladas.
Contenido

Lección No 1: Lo que Dios considera Autoridades Delegadas

Lección No 2: La principal credencial para la Autoridad


Delegada: Revelación

Lección No 3: El carácter de la Autoridad Delegada: Misericordioso

Lección No 4: La base para ser Autoridad Delegada es la Resurrección

Lección No 5: El mal uso de la Autoridad y la disciplina del gobierno de Dios

Lección No 6: La Autoridad Delegada debe estar bajo autoridad

Lección No 7: La vida diaria y la motivación interna de las Autoridades Delegadas

Lección No 8: Las Autoridades Delegadas deben santificarse a sí mismas

Lección No 9: Condiciones para ser Autoridad Delegada

LECCIÓN NO 1: LO QUE DIOS CONSIDERA AUTORIDADES DELEGADAS

«Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no


hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han
sido establecidas.»
(Ro 13:1)

Indicador de Logro

Conoce y aplica todos los principios bíblicos en el ejercicio de su liderazgo


espiritual.

Introducción
El ejercicio y sometimiento a las autoridades delegadas ha sido un trabajo arduo para el
hombre. Pues éste, desde el comienzo de la Creación, ha querido entregarse a sus deseos
y hacer su voluntad, dejando a Dios a un lado.

1. Obedecer a las Autoridades Delegadas y ser Autoridad Delegada

Hay en la familia de la fe muchas autoridades delegadas, a quienes debemos


someternos. Sometiéndonos a ellas, nos sometemos a Dios. No estamos llamados a
escoger a quien someternos, sino aprender a obedecer.

No hay nadie que sea apto para ser autoridad delegada de Dios, a menos que primero
sepa estar bajo autoridad. Nadie puede ejercer la autoridad, si su propia rebeldía no ha
sido vencida. Si no hay testimonio de autoridad, no hay iglesia, ni obra.

2. Requisitos para ser Autoridad Delegada

Además de un conocimiento personal de la autoridad y una vida bajo autoridad, la


autoridad delegada de Dios necesita llenar algunos requisitos, de los cuales trataremos
en esta lección.

2.1 Saber que toda autoridad viene de Dios

Toda persona llamada a ser autoridad necesita reconocer que ella misma no es la
autoridad, sino que representa a Dios. La autoridad se debe a que estamos en capacidad
representativa, no a que tengamos méritos más excelentes que los demás. Necesitamos
reconocer que nuestras opiniones, ideas y pensamientos no son mejores que los de los
otros. Todo lo que procede del hombre es totalmente carente de autoridad, porque sólo
puede representar al hombre mismo ( Ro 13:1).
La medida de la autoridad delegada está en el conocimiento que la persona tenga de la
voluntad de Dios. Nadie puede ser autoridad delegada, a menos que haya aprendido a
obedecer la autoridad de Dios y entender su voluntad. Debe conocer primero el camino
de Dios, antes de poner en vigor su autoridad; no puede dar una orden que Dios no ha
dado. Todo el que desee que otros se sometan a su autoridad debe primero conocer la
autoridad de Dios.

2.2 Negarse a sí mismo

El que ha de representar a Dios debe aprender en lo positivo, qué es la autoridad y cómo


negarse a sí mismo. Dios nunca podrá usar a una persona llena de opiniones, ideas y
pensamientos subjetivos, que quiere ser consejero en todo, e imponer sus ideas a otros.
A menos que seamos «quebrantados por el Señor», no seremos aptos para ser autoridad
delegada de Dios. Él nos llama a «representar» su autoridad y no a «substituirla».

Esto no quiere decir que ser usado por Dios signifique ser reducido a no tener opiniones,
ni pensamientos, ni juicios. Simplemente, significa que el hombre debe ser quebrantado
y tratado por Dios, para aprender a depender de Él, y no de sí mismo; y para esto
necesita verse a la luz de Dios. Algunos necesitaran pasar por la experiencia de Balaam:
ser empujados contra la pared, para que no hablemos ociosamente (Nm 22:25-31).

2.3 Mantenerse en comunión constante con el Señor

El que está en autoridad debe no sólo tener comunicación con Dios, sino también
comunión. Comunión significa vivir en la presencia de Dios continuamente y no de vez
en cuando; cuando cesa esta comunión, cesa también la autoridad. Cuanto más cerca
estemos del Señor, con más claridad veremos nuestras propias faltas; no tendremos
confianza en nuestra propia carne, y andaremos en el temor de Dios. Este temor de Dios
es una virtud que sólo poseen los que siempre esperan en Él.
No hay nada más grave que un siervo de Dios hable descuidadamente, antes de conocer
la voluntad de Dios. El Señor Jesús nos dejó un claro ejemplo de su dependencia y
búsqueda del Padre Celestial. En la intimidad con su Padre, Él escuchó, conoció y
entendió (Jn 5:19-30). Si buscamos a Dios, sabremos qué hacer ante las dificultades y
problemas del pueblo que Dios nos ha delegado.

Existen muchos siervos que se proyectan demasiado arrogantes, demasiado estrictos; se


atreven a decir cosas que no han oído de Dios. La autoridad es esencialmente
representativa, no inherente; esto significa que debemos vivir en la presencia de Dios,
aprendiendo y siendo tratados, para no cometer equivocaciones.

2.4 No tratar de establecer su propia autoridad

Si en realidad tenemos autoridad que viene de Dios, no debemos tratar de imponerla a


los demás, pues si desobedecen, lo hacen a Dios y no a nosotros. A medida que Dios
confía más asuntos en nuestras manos, más libertad debemos dar a la gente. Cuando
sea sometida a prueba la autoridad que nos ha sido delegada, no tenemos necesidad de
luchar o hablar en favor de nosotros mismos, pues realmente si la autoridad es de Dios,
los rebeldes encontrarán interceptada su trayectoria, y cesará la revelación para ellos.

Un ejemplo de esto nos lo da David. Aunque había sido ungido por Samuel, permaneció
por muchos años bajo las órdenes de Saúl, y no se preocupó por establecer su propia
autoridad; dejó que Dios lo hiciera.

Cuando sea sometida a prueba la autoridad delegada que se nos ha confiado, no


debemos hacer nada. No tengamos prisa, no luchemos, ni hablemos a favor de nosotros
mismos. El gobierno de Dios es un asunto muy serio, pues Él mismo juzga a los
rebeldes.

Aplicación Teoterápica

En resumen, toda autoridad proviene de Dios; por tanto, somos sólo representantes.
Como la autoridad no es nuestra, no debemos ser subjetivos en nuestra actitud; y
puesto que la autoridad proviene de Dios, debemos vivir en constante comunión con Él.
Cuando esa comunión cesa, cesa también la autoridad.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio en forma de bosquejo, de Números 22, indicando la vida de Balaam, y


su encuentro con la autoridad de Dios. Respalde con citas bíblicas.
LECCIÓN NO 2: LA PRINCIPAL CREDENCIAL PARA LA AUTORIDAD DELEGADA:
REVELACIÓN

«Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres
que había sobre la tierra.»
(Nm 12:3)

Indicador de Logro

Identifica la vida de revelación como requisito y credencial en el ejercicio


de la autoridad delegada.

Introducción

Dios es el que instituye la autoridad, y sólo Él la puede rechazar. El valor de un hombre


ante Dios no es medido por el juicio de otros, ni siquiera por el propio. La autoridad está
constituida en la revelación de Dios; vivir en la revelación es evidencia de la autoridad.
El siervo de Dios que quiere aprender a ser autoridad debe prestar atención a su
posición y elección en Dios, y a su estado delante de Él. Si vive por revelación, y practica
el cara a cara con Dios, nadie lo podrá excluir; pero si se corta la revelación, llegará al
fracaso.

El ejemplo de Moisés (Éx 3:1-12)

Antes de recibir la autoridad de Dios, Moisés había matado a un egipcio y había


reprendido a los hebreos por tener contienda entre ellos. Al ser interrogado por uno de
ellos: «¿Quién te hizo príncipe para que nos juzgaras? (Éx 2:14), él se atemorizó y huyó.
Cuando esto ocurrió, Moisés no había experimentado la cruz, ni la resurrección, y todo
lo hizo en su fuerza natural. Después de huir, aprendió la lección durante un largo
período de 40 años; y luego Dios le dio la visión del arbusto que ardía, pero no se
consumía. Con esta visión, Dios lo escogió para ser autoridad (Éx 3:4-6).

Cuando la autoridad delegada permanece en la revelación:

1. No escucha palabras calumniosas

No se deja impresionar por las palabras de otros; no se enoja y deja que sea Dios quien
las escuche. No presta atención a cómo le critican; no se enoja por las palabras de otros.
Los que se molestan y anonadan ante las críticas no sirven para estar en autoridad.

Cuando Aarón y María hablaron contra Moisés, éste ni siquiera puso atención a estas
palabras; fue como si nunca las hubiera escuchado, y dejó que Dios actuara (Nm 12:1-
15).

2. No se defiende

El que se defiende a sí mismo no conoce a Dios. Si se defiende, permite que aquél ante
quien se defiende se convierta en su juez; queda bajo juicio y, por lo tanto, queda sin
autoridad. La vindicación o defensa debe venir de Dios, no de nosotros mismos. El que
se vindica a sí mismo, no conoce a Dios.
Nadie en la tierra tuvo más autoridad que Moisés y, sin embargo, él no se defendió a sí
mismo. La autoridad y la autodefensa son incompatibles. Pablo se mantuvo firme ante
los discípulos de Corinto, como autoridad delegada (1 Co 4:3).

3. Reacciona con mansedumbre

Las personas que conocen la autoridad de Dios son mansas y dóciles, no arrogantes ni
testarudas; pues el reino de Dios no es de este mundo. La gente cree muy a menudo que
los requisitos para estar en autoridad son: esplendor, personalidad, fuerza, apariencia,
fuertes determinaciones, ideas claras y labios elocuentes. Pero nadie en el Antiguo
Testamento sobrepasó a Moisés como autoridad establecida por Dios, a pesar de que era
el más manso de todos los hombres. Cuando estuvo en Egipto, era fuerte y dominante,
porque actuaba en la carne, pero después de ser tratado por Dios se volvió manso, y
entonces sí fue usado por Dios (Nm 12:3).

4. No tiene sentimientos personales

El que conoce autoridad no toma los ataques personalmente; no juzga, ni castiga; deja
que sea Dios el que discipline, y una vez lo hace, olvida y perdona. La autoridad
delegada es colocada para ejecutar órdenes de Dios y no para auto valorarse. Requiere
estar vacío de sí mismo.

Cuando murmuraron contra Moisés, él no abrió su boca; permaneció en silencio, como


si fuera un espectador; no murmuró, ni reprendió, ni intentó castigar; antes, intercedió
por su hermana María. No se protegía; se había despojado de sí mismo, y la autoridad de
Dios podía extenderse por medio de él sin ningún impedimento (Nm 12:8-13).

Aplicación Teoterápica

Ser siervos del Señor significa que le pertenecemos a Él, que somos su posesión, pues
nos ha comprado con su preciosísima sangre. Por esto, Dios no guarda silencio, cuando
sus siervos son calumniados, y podemos descansar porque de Él viene la justicia. Si
nuestra autoridad viene de Dios, no tenemos la necesidad de reforzarla; lo que sí
debemos hacer es buscarle y vivir en su revelación.

Guía de Estudio e Investigación

Coloque un ejemplo bíblico de una autoridad delegada, diferente de las que presenta el
material, en el cual se demuestre que en su vida de servicio a Dios, se negó a sí mismo.
Respalde con citas bíblicas.
LECCIÓN NO 3: EL CARÁCTER DE LA AUTORIDAD DELEGADA: MISERICORDIOSO

«Cuando oyó esto Moisés, se postró sobre su rostro; y habló a Coré y


a todo su séquito, diciendo: Mañana mostrará Jehová quién es suyo,
y quién es santo, y hará que se acerque a él; al que él escogiere, él
lo acercará a sí.»
(Nm 16:4-5)

Indicador de Logro

Desarrolla una actitud de misericordia en el ejercicio de su función como


autoridad delegada.

Introducción

La autoridad delegada debe cuidar del pueblo de Dios y ser responsable, tanto de los
obedientes como de los rebeldes. Una persona que sólo cuida de sí mismo y que
frecuentemente se queja de la responsabilidad que tiene respecto de otros, no sirve para
representar la autoridad.

Muchos líderes piensan solamente en guardar la apariencia y son sumamente


susceptibles a las críticas de otros; sus pensamientos son egocéntricos; pero un siervo
fiel, aunque sea personalmente rechazado y despreciado, llevará las cargas de sus
discípulos. Si sólo cuidamos de nuestros propios sentimientos, no podremos interceder
por los problemas de nuestros discípulos.

1. Reacción de Moisés ante la rebelión

En Números 16, se registra la rebelión más seria de los Israelitas contra Moisés y Aarón.
Esta fue una rebelión colectiva y directa. La primera reacción de Moisés fue postrarse
sobre su rostro; esto demostró una vez más que estaba vacío de sentimientos
personales, y expresó que no tenía necesidad de defenderse a sí mismo, porque Dios lo
haría por él. Moisés tenía fe y por eso se atrevió a confiarle todo a Dios (Nm 16:4-7).

¿En qué se muestra el carácter misericordioso de la autoridad, cuando ésta es atacada?

2 exhortación y Restauración

La verdadera exhortación implica mansedumbre, porque persuade en lugar de atacar. La


exhortación no es una expresión de señorío. El líder debe buscar la restauración y no la
división. No exhortar cuando haya rebeldía, significa falta de humildad, pues estamos
llamados a cuidar la grey de Dios.

Una vez más Moisés es ejemplo: Cuando Coré y todo su séquito se rebelaron, Moisés
exhortó a Coré con palabras de restauración. Él conocía la seriedad del asunto y estaba
realmente preocupado por los rebeldes (Nm 16:4-12).

3. Sin espíritu de juicio

La autoridad delegada no debe tener espíritu juzgador, deja todo en las manos de Dios.
Todos los que ofenden a sus autoridades delegadas, desprecian a Dios. Moisés fue una
autoridad delegada que no tuvo opinión propia; no tuvo la intención de juzgarlos; esperó
mientas Dios preparaba el juicio (Nm 16:28-30).
4 intercesión y Expiación

La manera como reacciona la autoridad delegada cuando es atacada, muestra su


corazón. Hay líderes que al reaccionar se defienden a sí mismos, pero el siervo fiel se
olvida de sí y piensa en las multitudes. En lugar de defenderse, acude a interceder por
los rebeldes. Dejemos que sea Dios quien juzgue, pues el carácter de aquél que está en
autoridad es ser misericordioso y benigno.

Moisés debería estar muy enojado por el ataque, pues la condición interna de los
rebeldes permanecía igual, pero en lugar de esto volvió a postrarse sobre su rostro por
tercera vez, junto con Aarón, haciendo expiación por el pueblo. Si ellos no hubieran
actuado a prisa, seguramente más personas habrían muerto (Nm 16:41-49).

Aplicación Teoterápica

El ser benigno y misericordioso es la característica de todos los que están en autoridad;


conocen la gracia de Dios y la proyectan, y cuando son atacados o rechazados, permiten
que sea Dios quien juzgue.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio bíblico, en forma de bosquejo, sobre el tema: «El Liderazgo de Moisés»,
indicando el carácter y el estilo de dirección de este gran siervo de Dios. Respalde con
citas bíblicas.
LECCIÓN NO 4: LA BASE PARA SER AUTORIDAD DELEGADA ES LA
RESURRECCIÓN

«Y florecerá la vara del varón que yo escoja, y haré cesar de delante


de mí las quejas de los hijos de Israel con que murmuran contra
vosotros.»
(Nm 17:5)

Indicador de Logro

Identifica en las autoridades delegadas y en su propia la vida la


escogencia de Dios en el ejercicio de la autoridad.

Introducción

El capítulo 17 de Números nos relata cómo Dios mandó que el dirigente de cada tribu
tomara una vara seca, y la colocara en el tabernáculo de reunión, de tal manera que la
vara del hombre que Dios escogiera florecería. Estas varas son ejemplo de la vida de
muerte y sequedad, pues no tenían raíces, ni hojas, ni flores, ni frutos. Pero Dios dijo
que la vara que floreciera sería la escogida por Él.

Naturalmente, Aarón y todos los israelitas descendían de Adán. Así las doce varas eran
iguales entre sí, sin vida y muertas. La base del ministerio está en recibir una vida de
resurrección, aparte de su vida natural; y esto constituye autoridad. La autoridad no
depende de la persona, sino de la resurrección.

1. ¿Qué es la resurrección?

La resurrección se refiere a lo que no proviene de lo natural, a lo que no proviene de uno


mismo o de la propia capacidad. Se refiere a lo que no podemos hacer, porque sobrepasa
nuestra capacidad. La resurrección es lo que yo no puedo hacer, pero Dios sí puede. No
depende de la mucha habilidad ni de la mucha elocuencia; es reconocer que toda obra
espiritual se debe a la obra de Dios en nosotros. Somos elegidos no por ser mejores, sino
por la gracia de Dios.

Solamente los que han pasado por la muerte y han salido a la resurrección son
reconocidos por Dios como siervos suyos. Nadie puede señalar la posición de un siervo,
si es elección de Dios.

¿Cómo discernimos la autoridad delegada basada en la resurrección?

2. La resurrección nos mantiene humildes ante los hombres

Es necesario entender que la autoridad no tiene ninguna relación con nosotros, ni con
nuestros méritos. La única razón por la que tenemos autoridad espiritual es por la
misericordia y la elección de Dios. Solamente los necios son orgullosos, pero los
verdaderos escogidos se humillan ante su misericordia.

Esto demuestra que la resurrección es la base para la elección y para la autoridad. Las
varas eran iguales, sin vida y muertas, pero la vara de Aarón reverdeció. Si el día
anterior estaba seca y al siguiente florece, le hace exclamar: «Esto es obra tuya, Señor;
no tiene nada que ver conmigo; es tu gloria y no la mía». Aarón no era diferente de los
demás, excepto en que Dios lo había escogido y le había dado una vida de resurrección.
Es Dios quien hace florecer la vara, y es señal de ser escogido por Dios; esto hace que el
dueño se humille y que los demás cesen de murmurar (Nm 17:1-12).
3. Libres de orgullo

Cuando entendemos que la autoridad que tenemos ha sido dada por Dios, no tenemos
derecho a enorgullecernos. No somos competentes por nosotros mismos; nuestra
competencia proviene de Dios (2 Co 3:5).

Necesitamos saber que no depende en lo más mínimo de nosotros el correr la carrera


que tenemos por delante. No deberíamos considerarnos diferentes de otros, por lo que
hemos aprendido, o por el lugar en que Dios nos ha puesto, pues todo proviene de la
gracia de Dios. Aarón sabía que era Dios quien había hecho florecer su vara, porque el
florecimiento había sido efectuado por un poder sobrenatural; de ahí en adelante, Aarón
supo que todo su ministerio estaba basado en el florecimiento que Dios le había dado y
no en sí mismo (Nm 17:8-9).

4. La piedra de tropiezo del ministerio es la resurrección

La vara indica la posición del hombre, y el hecho de florecer indica vida de resurrección.
El florecimiento de la vara de Aarón era la señal de que había sido escogido por Dios.
Esto es vida que sale de la muerte. Por esto, decimos que la resurrección es la piedra de
tropiezo, porque ante ella nadie puede argumentar. La autoridad no depende de la
posición de liderazgo, sino de la experiencia de muerte y resurrección, con base en la
gracia y en la elección de Dios, lo cual no da pie al orgullo.

5. En la resurrección, la norma permanente es el servicio

Nosotros somos solamente mayordomos de su autoridad. El discernir esto nos hace


competentes para ser autoridades delegadas. Como en el caso de Aarón, la vara seca
sólo puede dispensar muerte. Aquello que resucita es obra de Dios, y donde hay
resurrección hay autoridad, porque la autoridad se fundamenta en la resurrección y no
en lo natural.
Dios hizo devolver todas las varas, pero la de Aarón debía permanecer en el Arca como
memorial eterno. Esto indica que la resurrección es señal permanente de servicio; y a
menos que el servicio haya pasado de muerte a resurrección, no es aceptado.

El apóstol Pablo vivió esta verdad: él se compara a sí mismo con un vaso de barro, y el
tesoro es Cristo (el resucitado). En cuanto a sí mismo, Pablo es atribulado en todo, pero
debido al «tesoro» no ha sido destruido. Por una parte hay muerte; pero por otra parte
hay vida; donde actúa la muerte, allí se manifiesta la vida. La norma del ministerio de
Pablo es la muerte y la resurrección.

Aplicación Teoterápica

La autoridad es de Dios y toda autoridad pertenece al Señor. Nosotros simplemente


mantenemos la autoridad del Señor en la tierra, pero nosotros mismos no somos la
autoridad. Entender esto por revelación nos llevará a reaccionar con mansedumbre,
misericordia, humildad ante las debilidades y aún ante las rebeliones de nuestros
discípulos. Estamos llamados a representar a Dios y a su carácter, y no a defender
nuestro puesto o a guardar nuestra imagen.

Guía de Estudio e Investigación


Haga un estudio de 2 Corintios 4 y 5, en forma bosquejada, indicando en el ministerio
de Pablo, la muerte y la vida de resurrección. Respalde con citas bíblicas.
LECCIÓN NO 5: EL MAL USO DE LA AUTORIDAD Y LA DISCIPLINA DEL GOBIERNO
DE DIOS

«…Por cuanto no creísteis en mí, para santificarme delante de los


hijos de Israel, por tanto, no meteréis esta congregación en la tierra
que les he dado.»
(Nm 20:12)

Indicador de Logro

Entiende que la autoridad delegada debe representar fielmente a Dios, en


toda situación.

Introducción

Ser autoridad es representar a Dios, ya sea en la ira o en la misericordia; la autoridad


siempre debe ser y actuar como Dios. Si alguien que está en autoridad representa mal a
Dios y no lo confiesa, Dios tendrá que vindicarse. Porque Moisés representó mal a Dios,
tuvo que ser juzgado. Dios demostró al pueblo que lo que Moisés hizo fue su decisión y
no la de Él.

1. La Autoridad Delegada debe santificar a Dios

El pueblo de Israel vagó por el desierto por más de 40 años. Parece ser que en ese
tiempo se olvidaron de las lecciones aprendidas como consecuencia de su rebeldía.
Como no tuvieron agua en el desierto de Zin, hablaron nuevamente contra Moisés y
Aarón; sin embargo, Dios no se enojó con ellos y les envió agua: mandó a Moisés a tomar
la vara, símbolo de autoridad, y hablarle a la roca. Pero Moisés estaba tan enojado que,
ignorando el mandato de Dios, golpeó la roca dos veces. Por este motivo, Dios lo
reprendió (Nm 20:12).

Moisés representó mal a Dios, tuvo un espíritu equivocado y reprendió al pueblo. Dios
no había reprendido al pueblo, pero Moisés dio mala impresión a los demás, dándoles a
entender que Dios era cruel y sin misericordia.

El que está en autoridad debe representar bien a Dios. Si comete una falta, debe
confesarla, para que no sea juzgado por Él. Tengamos cuidado de no involucrar a Dios
en las faltas humanas, para no ceder terreno al enemigo.

2. Ser Autoridad Delegada es asunto muy serio

A consecuencia del incidente de Moisés en el desierto, Dios no permitió que Moisés y


Aarón entraran en la tierra prometida. No santificaron a Dios y por eso Dios no les
permitió entrar. Debemos temer y temblar, cuando estemos manejando los asuntos de
Dios.

El pueblo de Israel se rebeló varias veces, y Dios fue paciente con ellos, pero Moisés y
Aarón cometieron un solo error y fueron excluidos de Canaán. Dios es más estricto con
los que lo representan.

El pecado del sacerdote podemos verlo en Números 18:1. Dios reprendió a Aarón, y luego
el Señor Jesucristo lo confirma en Lucas 12:48, cuando dice: «…porque a todo aquel a
quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado,
más se le pedirá.» Nada es más serio que actuar mal cuando se es autoridad delegada. El
gobierno de Dios no debe ser ofendido; tengamos esto bien claro.
3. La Autoridad Delegada no debe equivocarse

Para que nuestro servicio sea aprobado por Dios, debemos hacerlo no en nuestras
propias fuerzas, sino en el poder de la resurrección; por tanto, nuestra actitud de temor
y temblor debe ser absoluta. Hay dos dificultades en las iglesias de hoy: la falta de
sumisión absoluta y la presencia de autoridad ilegítima.

Nuestro espíritu debe mantenerse dócil para con el Señor, en espera de recibir la luz que
tenga para nosotros; de otro modo, involucraremos a Dios en nuestro error y haremos en
su nombre cosas que no son de Él.

4. La Autoridad viene del ministerio, y el ministerio de la resurrección

La autoridad de una persona en su ministerio, y el ministerio a su vez, están basados en


la resurrección. Si no hay resurrección, no hay ministerio; y si no hay ministerio, no hay
autoridad.

Hoy la autoridad no es cuestión de posición, y quienquiera que esté en autoridad, debe


tener un ministerio espiritual. La medida del ministerio determina la proporción de
autoridad ante los hombres. Cuando la autoridad excede al ministerio, se convierte en
posicional y, por lo tanto, ya no es espiritual.

Ninguna persona puede tener más autoridad que la que posee su ministerio. Así como el
ministerio lo asigna el Señor, así también la autoridad la determina Él. Aprendamos
entonces a ser fieles delante de Dios, según la porción que nos ha tocado.

Cuando la autoridad proviene del ministerio, llega al corazón de la gente y la hace tener
conciencia de Dios.

Aplicación Teoterápica

Cuando la autoridad se equivoca, Dios mismo la juzga. La vindicación de Dios es mucho


más importante que el prestigio del hombre. Por esto, Moisés y Aarón no se defendieron;
aunque podían tener algunas excusas, habían intercedido muchas veces por el pueblo.
En esta ocasión no pidieron por ellos mismos; tal silencio es muy precioso. Ellos sabían
que la justificación de Dios era más importante que su propio interés de entrar a
Canaán. Prefirieron soportar la dificultad, si esto daba la oportunidad que Dios los
perdonara.

Que Dios tenga misericordia de nosotros para que seamos enseñados por Él. El reino de
Dios se revelará a los hombres, cuando puedan manifestar su autoridad por medio de su
Iglesia.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio bíblico, indicando ampliamente la relación entre autoridad, ministerio y


resurrección, dentro del contexto de la lección. Respalde con citas bíblicas.
LECCIÓN NO 6: LA AUTORIDAD DELEGADA DEBE ESTAR BAJO AUTORIDAD

«Y dijo a sus hombres: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi


señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él;
porque es el ungido de Jehová.»
(1 S 24:6)

Indicador de Logro

Identifica y comprende uno de los requisitos más importantes para ser


autoridad delegada: estar bajo autoridad.

Introducción

David fue la segunda persona que Dios eligió rey en el Antiguo Testamento. El primer
rey, Saúl, también había sido establecido por Él. David se sometió a la autoridad de
Dios; no hizo ningún intento de establecer su propia autoridad.

1. Esperar que Dios establezca la autoridad

En 1 Samuel 24, encontramos lo que ocurrió en Engadi. El capítulo 26 nos dice cómo
David tomó la lanza y la vasija de agua de Saúl, como pruebas de que había estado en
su tierra, y como testimonio para los demás. A pesar de esto, continuaba sometido a la
autoridad de Saúl, esperando que Dios mismo estableciera su autoridad. Él no trató de
ayudar a Dios; jamás invalidó la autoridad de Saúl.

Todo el que ha de ser autoridad delegada de Dios, debe aprender a no tratar de


conseguirla por sí mismo.

2. La Autoridad debe ser elección de Dios y también de la iglesia

El primer capítulo de 2 Samuel nos relata cómo juzgó David al hombre que había
matado a Saúl, por violar la autoridad; después de la muerte de Saúl, David preguntó a
Dios dónde debía ir. Humanamente hablando, David debería haber ido a Jerusalén,
porque el palacio ya estaba vacío y la oportunidad no se debía dejar pasar; pero aún así
preguntó a Dios, y Él le envío a Hebrón, un pueblo pequeño e insignificante, donde
permaneció por 7 años. Allí esperó que lo colocara el pueblo de Dios, no él mismo. David
no actuó por iniciativa propia, sino que esperó a Dios.

Todo aquel que realmente conoce a Dios puede esperar, y si su condición es justa, será
reconocida no sólo por Dios, sino también por la iglesia. Nadie puede ni debe levantarse
y decir: «Yo soy la autoridad establecida por Dios; así que sométanse». Primero es
necesario tener un ministerio espiritual ante Dios; y cuando Él lo desee, nos llevará a
servir a sus hijos.

2.1 Conservando la Autoridad

¿Por qué David tuvo que esperar en Hebrón? Porque después de la muerte de Saúl, su
hijo, Is Boset, le sucedió en el trono como rey. Más tarde, cuando Baana y Recab
asesinaron a Is-Boset y trajeron la buena noticia, David también los mandó matar, por
haberse revelado contra la autoridad establecida.
Nadie debe permitir que la autoridad de otro sea ultrajada para establecer su propia
autoridad. Donde quiera que haya rebeldía, así no sea en contra propia, se debe hacer
justicia.

2.2 No existe la Autoridad delante de Dios

El segundo libro de Samuel, capítulo 6, nos dice cómo David, cuando ya era rey de
Israel, danzó ante el Arca. Al verlo Mical, su esposa, hija de Saúl, le menospreció en su
corazón, creyendo que David, siendo rey, debía mantener su autoridad y dignidad, así
como su padre Saúl. David lo consideraba de otra manera, porque sabía que ante Dios él
era igual a todos los demás; sólo era rey cuando estaba en el trono. El resultado fue que
Dios aceptó a David, pero juzgó a Mical, porque nunca tuvo hijos (2 S 6:20).

Todo el que tiene autoridad debe ser humilde delante de Dios y de su pueblo. No debe
ser altivo. Este es el fundamento y secreto de la autoridad.

2.3 Despojándose de la Autoridad

Las palabras de 2 Samuel 7:18: «Y entró el rey David y se puso delante de Jehová», nos
indican que el templo no había sido aún construido, y el Arca estaba en una tienda. Aún
así, David se postró sobre su rostro en tierra, e hizo allí pacto con Dios y elevó una
hermosa oración con un espíritu tierno y sensible. Antes de ser rey, David era un gran
guerrero, y nadie le podía hacer frente; pero ahora siendo rey, se postró humildemente
en tierra.

Mical, que había nacido en el palacio, deseaba retener su majestad, como su padre.
David sí era realmente elegido por Dios, porque ante su presencia se mantenía como un
hombre sin valor, que no era consciente de su reinado. A mayor autoridad en alguien,
menos consciente se debe estar de ella.

3. La Autoridad no necesita sostenerse a sí misma

La rebelión de Absalón fue doble: como hijo, se rebeló contra su padre; y como
ciudadano, se rebeló contra su soberano. Cuando David salió de la ciudad, no obligó a
Itai a seguirle, aunque necesitaba seguidores (2 S 15). ¡Qué noble era el corazón de
David! En realidad, conocer a una persona en el palacio, cuando todo iba bien, era fácil,
pero en una situación peligrosa se muestra claramente quién se es en realidad.

Después, cuando los sacerdotes trajeron el Arca, David hizo que regresaran, pues
seguramente si salía llevando el arca le seguiría más gente. Pero David no necesitaba
autosostener su autoridad. Su actitud era de absoluta sumisión a la poderosa mano de
Dios. Así persuadió a Sadoc y a todos los sacerdotes, a devolverse (2 S 15:25-26).

David ascendió al monte de los olivos llorando, con la cabeza cubierta y los pies
descalzos, en actitud de humillación. ¿Para qué contender con los hombres? Si Dios lo
había establecido, no necesitaba defender su autoridad.

4. La Autoridad puede soportar la provocación

El espíritu de rebeldía es contagioso (2 S 16:8 nos muestra cómo Simei maldecía al rey y
arrojaba piedras contra él). David a pesar de esto no argumentó nada, ni le resistió, ni
procuró vengarse. Antes, le libró de la muerte (2 S 16:11).

David fue un hombre quebrantado y tierno. Un hombre de obediencia y sujeción


absoluta a Dios; aceptaba por lo tanto, todo lo que viniera de parte de Dios.
Concluimos, que un hombre con autoridad establecida por Dios es capaz de soportar las
provocaciones. Si la autoridad que usted tiene no puede ser ofendida, quiere decir que
usted no es idóneo para estar en autoridad.

5. Aprendamos a humillarnos bajo la mano de Dios

David no regresó al palacio inmediatamente después de la muerte de Absalón. ¿Por qué?


Porque Absalón también había sido elegido rey por su pueblo. Por lo tanto, David debía
esperar. Cuando las once tribus vinieron a pedirle que regresara, no lo hizo, pues la
tribu de Judá todavía permanecía en silencio. David no estaba ansioso, ni peleó por él
mismo. Todas las batallas fueron peleadas por el pueblo de Dios.

Aplicación Teoterápica

Para poder ser usado por Dios y estar en autoridad, se debe tener la actitud de David.
Mientras más nos postremos y humillemos bajo la poderosa mano de Dios, más pronto
Dios nos colocará en honra. El obediente es el que está más capacitado para estar en
autoridad.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio biográfico de la vida de David, en forma de bosquejo, indicando


principios y actitudes hacia la autoridad delegada, y el ejercicio de la autoridad que Dios
le dio sobre Israel. Respalde con citas bíblicas.
LECCIÓN NO 7: LA VIDA DIARIA Y LA MOTIVACIÓN INTERNA DE LAS
AUTORIDADES DELEGADAS

«Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse
grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros
quiera ser el primero, será siervo de todos»
(Mr 10:43-44)

Indicador de Logro

Identifica el servicio y el sometimiento a la voluntad de Dios, como


esenciales para ser elegido autoridad delegada.

Introducción

Mientras estuvo en la tierra, el Señor raras veces enseñó a la gente cómo ejercer la
autoridad, porque éste no era su propósito al venir al mundo. Pero en Marcos, capítulo
10, ante la petición hecha por Jacobo y Juan, enseñó claramente este tema (Mr 10:35-
45).

1. Beber la copa del Señor y ser bautizado en el bautismo del Señor

La petición hecha por Jacobo y Juan tenía dos significados: estar cerca del Señor, y
tener más autoridad. El Señor no desaprobó sus peticiones, pero les dijo que no bastaba
con pedir, sino que debían primero beber su copa, y recibir su bautismo, para luego sí
poder estar cerca de Él y poseer su autoridad.

Es evidente, por lo tanto, que a menos que los hombres beban la copa del Señor y
reciban su bautismo, no pueden acercarse a Él, ni tener autoridad. El Señor no desechó
el deseo de sus discípulos, pero tampoco les garantizó respuesta, ya que les dijo: «Pero el
sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes
está preparado» (Mr 10:40)

2. ¿Qué son la copa y el bautismo del Señor?

Cuando el Señor oró en Getsemaní, pidió al Padre que si fuera posible pasara de Él esta
copa, pero no se hiciera su voluntad sino la de Él. Después de orar tres veces, se dio
cuenta de que la copa que debía beber y la voluntad del Padre eran una sola cosa (Mt
26:39).

Esta es una lección espiritual muy profunda, porque el Señor ya no estaba interesado en
la cruz, sino en cumplir la voluntad del Padre. El hecho de beber la copa significaba su
sometimiento a la suprema autoridad de Dios, y obediencia a su voluntad. Por esto
mismo, el Señor preguntó a Jacobo y a Juan «¿Podéis beber del vaso que yo bebo?» (Mr
10:38).

Ahora, ¿qué significaba el bautismo del Señor? No se refiere de ninguna manera al


bautismo del Jordán. Al pensar en la cruz, la exclamación del Señor fue: «De un
bautismo tengo que ser bautizado; y ¡cómo me angustio hasta que se cumpla!» (Lc
12:50). Este bautismo hace referencia a ser quebrantado, pues a menos que un hombre
sea quebrantado no podrá liberar su vida, y mantendrá una gran distancia entre él
mismo y otros. Es necesario primero morir, para luego vivir (Mt 16:25).
Debemos hacer lo mismo hoy; hacer que se quebrante el hombre exterior, para que fluya
la vida interior. De otro modo, la vida seguirá encerrada, y el espíritu no podrá
manifestarse. Es como cuando el trigo cae en la tierra: se le rompe la cáscara y comienza
a brotar la vida.

3. Tener autoridad no significa imponerse, sino servir con humildad

En esta enseñanza sobre la autoridad, el Señor dice a sus discípulos que no sean como
los gentiles, a quienes les gusta señorear y tener puestos de autoridad para dominar a
otros. Tal espíritu debe ser desalojado del cuerpo de Cristo.

El Señor utiliza a aquellos que han bebido la cena del Señor y han recibido su bautismo.
Dios nunca concede autoridad a quienes siempre están buscando tenerla. Aunque
parezca extraño, Dios concede autoridad a los que se creen incompetentes. El hombre
tiene que postrarse delante de Dios, antes de que él lo pueda utilizar; siempre que el
hombre se exalta a sí mismo, Dios lo rechaza.

4. Para ser grande, se debe ser siervo

La autoridad establecida por Dios debe tener respaldo espiritual: en primer lugar, debe
beber la copa, esto es, obedecer absolutamente la voluntad de Dios. En segundo lugar,
debe recibir el bautismo, que es aceptar la muerte para luego vivir. En lugar de buscar
autoridad, debe estar preparado para servir a los demás. En otras palabras, es necesario
tener un fundamento espiritual y también un espíritu de humildad.

La condición para tener autoridad es consecuente con la posesión de un sentido de


incompetencia e inutilidad. Aún el mismo Señor dijo que había venido a servir, a dar su
vida en rescate por muchos. Representar a Dios no es un asunto fácil; es algo demasiado
grande y maravilloso para que lo toquemos. Por esto, debemos caminar estrictamente
por la senda de la obediencia, y ser siervos, no cabecillas; esclavos, no gobernantes.

Tanto David como Moisés fueron las más altas autoridades, y ellos mismos nunca
trataron de establecer su propia autoridad. Los que hoy desean estar en autoridad
deberían seguir sus pisadas.

Aplicación Teoterápica

Cuanto menos presumidos y más humildes seamos, tanto mayor será nuestra utilidad.
El Señor fue exaltado de la humildad, a lo sumo; este es el principio de su vida. Seamos
siervos de todos, hasta que un día Dios nos encomiende una responsabilidad especial.
Así aprenderemos a representar a Dios; el ministerio proviene de la resurrección; el
servicio del ministerio; y la autoridad, del servicio. Siempre deberíamos sentir temor y
temblor en relación con este asunto de ser autoridad.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio bíblico, en forma de bosquejo, sobre el tema «La importancia del
servicio», basado en Marcos 10:35-45. Respalde con citas bíblicas.
LECCIÓN NO 8: LAS AUTORIDADES DELEGADAS DEBEN SANTIFICARSE A SÍ
MISMAS

«Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean


santificados en la verdad.»
(Jn 17:19)

Indicador de Logro

Identifica la necesidad de santificarse a sí mismo, como requisito para ser


instrumentos útiles en las manos de Dios.

Introducción

Ya hemos visto que la autoridad delegada está basada en la condición de humildad y


obediencia del hombre hacia Dios. El que está en autoridad debe santificarse ante los
demás. El Señor también lo hizo por sus discípulos.

1. ¿Qué significa «el señor se santifica a sí mismo?

«El Señor se santifica a sí mismo», significa que por sus discípulos se abstuvo de hacer
muchas cosas que le eran perfectamente legítimas, como decir cosas sabias, tener
actitudes para justificarse en un momento dado, usar cierta clase de vestidos, tomar
diversos alimentos.

Siendo el hijo de Dios, perfecto y sin pecado, su libertad sobrepasaba a la de cualquier


hombre sobre la tierra. Hay muchas cosas que nosotros no podemos hacer porque
tenemos defectos. En cambio, en Él no había ningún impedimento, por ser santo. No
necesitaba paciencia ni humildad, porque era algo inherente a su naturaleza divina. Sin
embargo, estuvo dispuesto a privarse de muchas cosas por el bien de sus discípulos y
para mostrarnos su separación del mundo.

Respecto de la santidad, el Señor no sólo tenía en mente su propia santidad, sino


también la nuestra. Por esto, aceptó prohibiciones que venían de los hombres, aunque
Él hablaba y obraba según su santidad, no como los hombres que hablan, actúan y
juzgan según sus pecados; es decir, el Señor se abstuvo debido a su santidad y a la
nuestra.

En conclusión, «santificarse a sí mismo» es abstenerse de ciertas cosas que pueden ser


mal interpretadas por la naturaleza humana, y poner en duda la autoridad de Dios.

2. Estar en autoridad muchas veces implica soledad

La soledad es una de las marcas de quien está en autoridad. No por orgullo, sino por
representar bien la autoridad de Dios. Estar santificados es ser diferentes de los demás
en muchos aspectos. Hay cosas correctas que no podemos hacer, y muchas palabras
que siendo aceptables no pronunciaremos, por la misma razón que tuvo Jesús, debido a
que pueden ser mal interpretadas.

No es un asunto de pretensión externa, sino de parte de Dios en el espíritu. Sólo de esta


manera podemos ser autoridad delegada por Dios. Mientras a los demás les son lícitas
muchas cosas, el elegido de Dios debe santificarse a sí mismo y obedecer al Espíritu de
Dios. Puede muchas veces sentirse solo y perder el entusiasmo por las multitudes, pero
es el precio de la autoridad. Sin embargo, como miembro del cuerpo debe servir a los
demás y relacionarse normalmente con ellos, sin llegar a asumir la falsa posición de
pretender ser de una «clase especial».

2.1 Estar en autoridad requiere restricción de los propios afectos

El juicio de Dios a Nadab y Abiú, por falta de sometimiento a la autoridad de su padre


Aarón, lo encontramos en Levítico 10:1-7. El mismo día que Dios eligió a Aarón, eligió
también a sus cuatro hijos, no para servir individualmente, sino para ayudarle a su
padre. Por eso, recibieron un castigo tan severo. No le fue permitido a Aarón hacer duelo
por sus hijos.

El duelo es un sentimiento humano normal y legítimo; sin embargo, a los israelitas que
servían a Dios les estaba prohibido hacer duelo, para que no murieran.

Soledad también implica que otros pueden hacer ciertas cosas y yo no. Lo que los
discípulos podían hacer pero el Señor no; lo que los discípulos pueden hacer, pero el que
está en autoridad no. La gente de Israel moría por sus pecados, pero los sacerdotes
morían por no santificarse a sí mismos. Aarón ni siquiera pudo salir del tabernáculo y
tuvo que dejar que otros sepultaran a sus hijos.

El común de las personas y discípulos pueden continuar con sus afectos familiares, pero
las autoridades delegadas por Dios deben mantener la gloria de Dios, renunciando a
muchos afectos familiares, y aún oponerse muchas veces a sus propios sentimientos
hacia parientes, amigos y seres queridos.

El que se santifica es siervo de Dios; el que no lo hace es una persona común y


corriente.

2.2 Santificación en la vida y en el gozo

¿Por qué Nadab y Abiú ofrecieron fuego extraño? Leemos que después de lo que pasó,
Dios dijo a Aarón: «No beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de
reunión» (Lv 10:9). De donde se deduce que el fuego fue considerado extraño porque lo
ofrecieron estando borrachos, y a los sacerdotes les estaba prohibido beber vino y sidra,
aunque el pueblo sí pudiera hacerlo. Otros pueden gozar en muchas ocasiones, pero el
que sirve a Dios está en disciplina en muchos aspectos.

En Levítico 21, encontramos algunos mandatos especiales que Dios había dado a los
sacerdotes.

*No debían contaminarse con los muertos, excepto por algún pariente cercano
*Debían santificar su cuerpo y su vestimenta
*Debían santificar su matrimonio
*A medida que el nivel de autoridad es más alto, las exigencias son más estrictas. A
quién más se le confíe, más se le exigirá

3. La autoridad está basada en la santificación

La autoridad está basada en la santificación. Si su deseo es vivir entre las multitudes,


usted no puede ejercer autoridad. A mayor grado de autoridad, mayor será la separación
de las multitudes. Para servir a Dios, debemos estar dispuestos a pagar el precio. No
olvidemos que el Señor Jesús podía hacer cualquier cosa que quisiera, pero, a causa de
sus discípulos, se santificó a sí mismo. Estar en autoridad requiere remontarnos a las
alturas, no tenerle miedo a la soledad y santificarnos.

Aplicación Teoterápica

Debemos anhelar agradar a Dios. Esto nos lleva a santificarnos, y mayor santidad
implica más capacidad para ser autoridad delegada. El estar en autoridad implica volar
como águilas y no temerle a la soledad, a cambio de santificarse.
Guía de estudio e investigación

Haga un estudio bíblico de la vida de Pablo, en forma de bosquejo, e indique cómo en su


ministerio se santificó a sí mismo. Respalde con citas bíblicas.
LECCIÓN NO 9: CONDICIONES PARA SER AUTORIDAD DELEGADA

«Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como


administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no
pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino
hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí
mismo»
(Tit 1:7-8)

Indicador de Logro

Identifica en todas las relaciones humanas, las autoridades que Dios


estableció para que le representaran.

Introducción

Estar en autoridad delegada es una gran bendición de Dios e implica un voto de


confianza de Él para con nosotros. Sin embargo, siempre los privilegios van
acompañados de grandes responsabilidades. En las diferentes instituciones y
organizaciones humanas, Dios ha colocado autoridades que le representan y a quienes
Dios toma cuenta de la forma como ejercen esa autoridad.

La autoridad establecida por Dios en la familia son los padres en relación con los hijos;
los esposos en relación con las esposas; los amos, con los siervos. En el mundo, las
autoridades son las leyes en relación con los súbditos; los gobernantes, en relación con
los subordinados.

En la Iglesia, la autoridad son los ancianos en relación con los hijos de Dios; los líderes,
en relación con su obra.

Cada una de estas autoridades tiene sus respectivas condiciones:

1. Los esposos

La Biblia enseña que las esposas deben someterse a sus esposos, pero los esposos deben
ejercer autoridad con una condición: amar a sus esposas como a sí mismos. En Efesios
se les exhorta tres veces a que lo hagan.

El amor de Cristo hacia la iglesia es ejemplo del amor del esposo a la esposa. El amor del
esposo debe ser igual al amor de Cristo por su iglesia. Para representar la autoridad de
Dios, el esposo debe amar su esposa (Ef 5:22-32).

2. Los padres

Indudablemente, los hijos deben obedecer a sus padres. Sin embargo, la autoridad de
los padres tiene también su responsabilidad y condición. «Padres no provoquéis a ira a
vuestros hijos». A pesar de que tienen autoridad, necesitan aprender a controlarse a sí
mismos, y no tratar caprichosamente a sus hijos, por el hecho de haberlos engendrado y
criado. El propósito de la autoridad de los padres es el de disciplinarlos y amonestarlos
en el Señor, educarlos y protegerlos con amor (Ef 6:1,4,9).

3. Los amos

Los amos tampoco deben maltratar o provocar a sus siervos. Dios no permite que la
autoridad delegada actúe temperamentalmente. Deben tener temor de Dios, pues ellos
mismos están bajo autoridad. En la medida que una persona conoce más sobre
autoridad, es menos arrogante. Las actitudes indispensables de los que están en
autoridad son: amabilidad y amor. Si alguno amenaza o juzga a otro, pronto recibirá el
juicio de Dios (Ef 6:9).

4. Los gobernantes

Debemos someternos a las autoridades establecidas. Las condiciones de los gobernantes


son: rectitud, imparcialidad, justicia y cuidado por el pobre. Estos principios deben ser
respetados por los gobernantes.

5. Los ancianos de la iglesia

Los ancianos son la autoridad en el pueblo de Dios. Una de las cualidades esenciales de
los ancianos es el autocontrol o dominio propio. Deben saber obedecer, para poder ser
ejemplo a otros. Dios no aprueba, para ser anciano dentro del pueblo, a aquellos que
siempre buscan estar en primer lugar.

Otra cualidad es que deben ser capaces de gobernar bien su casa; se refiere a sus hijos,
que sean sumisos y respetuosos. El que es buen padre califica para ser anciano (Tit 1; 3
Jn 9; 1 Ti 3:4).

6. Los obreros en la obra

Tito, a pesar de no ser un anciano, servía al Señor como apóstol. Por eso, Pablo le
exhortaba: «Esto habla y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie».
Para que no seamos menospreciados, tenemos que santificarnos a nosotros mismos.

De la misma manera, Pablo exhorta a Timoteo. Si ellos no vivían en disciplina y


observaban una conducta diferente de la de los demás, los podrían menospreciar por ser
jóvenes. Por el contrario, debían ser ejemplo para todos los demás. Representar la
autoridad es representar a Dios. La autoridad se manifiesta en la santificación o en la
soledad. Se debe dar ejemplo en todo, para estar en autoridad (Tit 2:15; 2 Ti 4:2).

Aplicación Teoterápica

Estar en autoridad implica pagar un precio, para poder ser ejemplo y desafío. Ninguno
en autoridad debe exaltarse a sí mismo, pero tampoco permitir menosprecio ni
desconocimiento, pues la autoridad que representa es la autoridad de Dios mismo.

Guía de estudio e investigación

Haga un estudio, en forma de bosquejo, de Efesios 5 y 6, ampliando el diseño de Dios


para la autoridad, dentro de la familia.
CRONOLOGÍA BÍBLICA

«Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la


primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.»
(Ap 21:1)

Logro

Conocimiento del panorama de la Biblia, en el contexto temporal, con el fin


de consolidar el fundamento doctrinal y la aplicación estratégica de ésta, en
el momento actual que vive el mundo.

INTRODUCCION

Un amplio panorama de la Biblia nos conduce a tener mayor interés y respeto por ella,
puesto que tenemos en nuestras manos el Libro de los Libros, en el cual encontramos la
revelación progresiva del Plan de Salvación para la humanidad, con respuestas a todos
los interrogantes y necesidades del hombre.

Además de lo anterior, es imprescindible conocer datos históricos que rodean los


acontecimientos bíblicos, porque con ello se enriquecen las enseñanzas que pueden
obtenerse de éstos.

Por demás, es recordar que leer toda la Biblia cada año, hacer estudios bíblicos por
temas, por capítulos o por libros, nos permite lograr un manejo adecuado del contenido
bíblico.
Contenido

Lección No 1: Cronología Bíblica del Antiguo Testamento

Lección No 2: Cronología Bíblica del Nuevo Testamento

Lección No 3: La Biblia en su medio ambiente

Lección No 4: La vida cotidiana de Israel

LECCIÓN NO 1: CRONOLOGÍA BÍBLICA DEL ANTIGUO TESTAMENTO

«Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas,


les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.»
(Lc 24:27)
Indicador de Logro
Identifica los hechos bíblicos más relevantes del Antiguo Testamento, su
secuencia en cuanto a tiempo y su grado de importancia para el pueblo de
Israel y para el cumplimiento de los propósitos divinos.

Introducción

La información cronológica se ocupa de arrojar luz sobre las fechas más probables de los
personajes y los sucesos más importantes de la Biblia.

Las fechas son aproximadas, por cuanto algunos eventos narrados en la Biblia han
presentado dificultad para precisarlos en el tiempo. En primer lugar, por las técnicas
usadas por los antiguos para hacer las crónicas de los eventos históricos; en segundo
término, por los calendarios utilizados, que son diferentes de los nuestros.

1. El período de la creación

Aceptar que el universo es creación de Dios, conlleva una manifestación de fe, no es una
actitud de simpleza ante la incapacidad de estudiar y valorar la ciencia y sus postulados.
Cuando Jesucristo está realizando un proceso transformador en nosotros, entonces es
más fácil aceptar la soberanía de Dios en la creación y sustentación del universo.

En este período se ve la gloria de Dios en lo que hace y su gracia a favor de la raza


humana, planteando la salvación a través de su Hijo, al presentarse la caída del hombre
(Gn 1:1; 3:15).

Dentro de este período encontramos a Enoc, un hombre de gran fe, que fue traspuesto al
cielo (Gn 5:24). Luego se produce un diluvio del cual sólo sobrevive Noé, su familia y una
pareja de cada especie de animal existente. Los descendientes de Noé que salieron del
arca fueron Sem, Cam y Jafet.

Luego se presenta la confusión de las lenguas, cuando Dios ve que los hombres tratan
de llegar al cielo por medio de una torre de ladrillo. Aquel lugar donde los hombres
realizaron este intento se llamó Babel, porque allí confundió Dios el lenguaje de toda la
tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra (Gn11:1-9).

Abraham, descendiente de Sem, recibe la promesa de poseer la Tierra Prometida, para lo


cual debía salir de Ur de los caldeos, dejar a su parentela e iniciar su peregrinaje hacia
la bendición que Dios le ofrecía. De Abraham surgen dos naciones: los árabes
descendientes de Ismael, y los israelitas, descendientes de Isaac (el hijo de la promesa).
De Isaac desciende Esaú y Jacob. Este último tuvo doce hijos que conformaron las doce
tribus de Israel.

2. Consolidación del reino de Israel

A causa del hambre que existía sobre la tierra, Jacob salió para establecerse en Egipto.
Fueron setenta las persona de la casa de Jacob que entraron a Egipto (Gn 46:26-27).
Pero después de la muerte de José, de sus hermanos y de toda esa generación,
comienzan a multiplicarse, conformando así un pueblo fuerte y numeroso, de tal forma
que se llenó de ellos la tierra. Entre tanto, se levantó un rey en Egipto, que no conocía a
José, el cual comenzó a oprimirlos, amargándoles la vida con dura servidumbre,
ordenando matar además a todos los varones hebreos que nacieran (Éx 1).

Ante el rigor de las obligaciones el pueblo gemía y clamaba. El clamor de ellos llegó a
Dios y Él se acordó del pacto con Abraham, Isaac y Jacob; por eso les envió a Moisés
como libertador. Dios mismo se encarga de comisionar a Moisés para sacar de la
esclavitud al pueblo de Israel. Ante ello, éste expone objeciones a las cuales Dios tiene
respuesta lógica y solución efectiva. Es así como este hombre asume el liderazgo, para la
dura tarea de enfrentarse a Faraón, a su ejército y a todo el pueblo de Egipto.

Bajo la poderosa mano de Dios, Moisés saca al pueblo de la esclavitud y lo lleva hacia la
Tierra Prometida, peregrinaje que debía durar unos cuarenta días, pero que les llevó
cuarenta años, debido a la incredulidad y dureza de corazón (Nm 14:29-34).

* Los jueces

Finalmente guiados por Josué, el pueblo de Israel llega a la Tierra de la Promesa, en


donde se establecen y comienzan una nueva etapa en su peregrinaje por la vida.
Una vez establecidos en la Tierra Prometida y después de la muerte de Josué, no queda
un sucesor de éste, como sucedió con Moisés; por tanto, el pueblo es gobernado por
jueces que son enviados por Dios, para librarlos de los opresores de turno. Esto se da
como consecuencia a la actitud del pueblo: «Después los hijos de Israel hicieron lo malo
ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales» (Jue 2:11-16).

* La monarquía hebrea

Después de esta sórdida y oscura época, comienza el período del reino unido, en el que
reinan tres reyes: Saúl, David y Salomón. Esta es una de las mejores épocas de Israel;
David deja una nación rica y en paz. En la época de Salomón, Israel es reconocida,
admirada y deseada por las otras naciones. La mayor parte de los hermosos himnos y
proverbios fue escrita en esta época.

De esta forma, Israel se consolida firmemente como una nación santa y como el pueblo
escogido por Dios.

* El reino dividido

Mas tarde la idolatría llevó a Salomón a apartarse de Dios, por lo cual Él permite que el
reino se rompa, constituyéndose el reino del norte (Israel) con capital Samaria y el reino
del sur (Judá) con capital Jerusalén.

* El exilio

La división los debilita ante las demás naciones, quedando a merced de ellas. Israel,
(Reino del Norte), es sometida y sus moradores son llevados cautivos a Asiria en el 722
a.C. (2 R 17:1-6). Por otro lado, Judá, (Reino del sur), es invadida en el año 586 a.C por
los babilonios, quienes quemaron el templo, los palacios y llevaron el pueblo cautivo a
Babilonia, hasta que vino el reino de los persas (2 Cr 36:20).

* El retorno

Terminado el tiempo predicho por Dios para estar en exilio, regresan a la Tierra
Prometida, después de que Ciro, rey de Persia, firmara durante el primer año de su
reinado, el decreto que permitía a los judíos regresar a su tierra y además reconstruir el
templo de Jerusalén (Jer 29:10). Este regreso se realiza en tres retornos separados:
* Bajo la guía de Zorobabel en el 536 a.C.
* Dirigido por Esdras en el 455 a.C.
* Dirigido por Nehemías en el 445 a.C.

* La restauración

A su regreso, lo primero que hacen los judíos es comenzar con una restauración; para
ello inician con la verificación de las genealogías, en donde registran cuidadosamente el
árbol genealógico de todos los que volvieron (Esd 2:1-57).

Al llegar a Jerusalén construyeron el altar, bajo la dirección de Jesúa, llamado Josué por
Hageo y Zacarías, y quien se convirtió en el primer sumo sacerdote después de la
cautividad. Bajo su dirección se instauró nuevamente el sistema de sacrificios. La obra
de reconstrucción del templo la empezaron en el 535 a.C. y la terminaron en el 516 a.C.
(Esd 6:19).

Después de lo anterior, llega a Israel el grupo dirigido por Esdras, quien organiza la
purificación del pueblo, pues los judíos estaban practicando la idolatría e incluso habían
llegado a casarse con mujeres paganas.

Cuando Nehemías regresa con el otro grupo, los judíos llevan en Jerusalén cerca de
noventa años. Él era contemporáneo de Esdras, quien fue sacerdote y maestro de las
Escrituras. Nehemías, político y edificador, se dedicó a la seguridad de la ciudad de
Jerusalén (Neh 6:15). Para ello restauró los muros, enfrentando la burla y la persecución
de Sanbalat (gobernador de Samaria), Tobías (líder amonita), Gesem (jefe árabe).

Entre los judíos que vivían en Persia se presenta una amenaza de exterminación narrada
en el libro de Ester. Estos judíos no volvieron a Jerusalén después del decreto de Ciro.
Por tanto, estos relatos se ubican históricamente unos sesenta años después de la
promulgación del decreto de Ciro, y unos treinta y cinco años antes del retorno de
Nehemías, debido a:

- Que los judíos regresan a Jerusalén con Zorobabel en el 536 a.C.


- El templo se terminó en el 516 a.C.
- Ester fue proclamada reina en el 478 a.C.
- Dios salvó a los judíos por mano de Ester en el 473 a.C.
- Esdras regresó a Jerusalén en el 455 a.C.
- Nehemías retornó en el 445 a.C.

FECHA a.C ACONTECIMIENTO BIBLICO HISTORIA SECULAR

4004-2234 PERIODO DE LOS COMIENZOS IMPERIOS ORIENTALES


4,004 La caída Los registros y fechas de este periodo
2,348 El diluvio están muy incompletos y son poco
2,234 La dispersión de las razas Confiables

2348-1706 PERIODO PATRIARCAL


1,921 El llamamiento de Abraham 2,200 a.C. aproximadamente, construcción
1,760 Jacob huye de Esaú de la primera pirámide
1,715 José se convierte en gobernador de Egipto
1,706 La familia de Jacob entra en Egipto

1706-1451 PERIODO COMPRENDIDO ENTRE EL DESCENSO A


EGIPTO Y LA ENTRADA A LA TIERRA PROMETIDA IMPERIO
1,635 Muerte de José BABILONICO
1,571 Nacimiento de Moisés ANTIGUO
1,491 El éxodo
1,452 Josué es designado líder
1,451-
1,444 La conquista de Canaán

1324-1095 PERIODO DE LOS JUECES


1394-1354 Otoniel
1249-1209 Gedeón
1157-1117 Elí
1117-1095 Samuel IMPERIO ASIRIO

1095-975 PERIODO DEL REINO UNIDO


1095-1055 Saúl 970 fundación del reino sirio
1055-1015 David 753 fundación de Roma
1015-975 Salomón 740 imperio Asirio posterior

FECHA ACONTECIMIENTO BIBLICO HISTORIA UNIVERSAL


975-587 PERIODO DEL REINO DIVIDIDO
REINO DE ISRAEL REINO DE JUDA PROFETAS
975 de Joroboam a 975 de Roboam a Elias
730 Oseas 598 Sedequias Eliseo
721 cautividad de 587 la cautividad Jonás, Amós 625-536 IMPERIO BABILONICO CALDEO
Israel de Judá Miqueas
Oseas, Joel
Isaías, Nahum
Habacuc
Sofonías, Abdías 536 TOMA DE BABILONIA POR CIRO
Jeremías
Ezequiel
Zacarias, Daniel
535 Regreso de los judíos bajo Zorobabel
516 La dedicación del Templo 536-330 IMPERIO PERSA
458 Esdras regresa dirigiendo caravana de
Judíos
587-400 PERIODO POST EXILICO
445 Nehemías regresa a Jerusalén y comí- Hageo
enza a reparar los muros Malaquías

3. ¿Qué pasó entre los dos testamentos?

El período entre el Antiguo y el Nuevo Testamento está representado en la mayoría de las


Biblias por una simple hoja en blanco; lo cual tal vez tenga un significado simbólico. Por
largo tiempo, el período de “Malaquías a Mateo” ha quedado vago y desconocido para
muchos lectores de las Escrituras.

El período comprendido entre los años 400 a.C. hasta el año cero (0), conocido
generalmente como el «período Inter testamentario», es de fundamental importancia,
tanto para el cristianismo como para el judaísmo rabínico, porque fue durante esas
centurias cuando, en un sentido muy especial, se estaba preparando el camino para el
surgimiento de estas dos grandes creencias religiosas.

El rasgo general de este período fue el hecho de que los judíos se vieron envueltos por la
cultura y civilización griegas y, especialmente, en la dispersión. Resultaba inevitable,
pues, que fueran influidos profundamente por el ambiente helenista en el que vivieron,
pero lo sorprendente es que no lo asimilasen en mayor grado, y que a pesar de la presión
que ejercía sobre ellos, pudieran mantener su distintiva fe judía.

3.1 Imperios mundiales

Imperio persa (430-332 a.C.)

Al final del A.T., cerca del 430 a.C., Judea era una provincia persa. Persia había sido
potencia mundial cerca de 100 años, y siguió siéndolo otros 100 años más. Durante este
periodo, poco se sabe sobre la historia judía. El dominio persa fue en su mayor parte
moderado y tolerante, y los judíos gozaban de bastante libertad.

Los reyes persas de este periodo fueron:


Artajerjes I (465-425 a.C.): bajo este rey Nehemías reedificó a Jerusalén; Jerjes II (424
a.C.); Darío II (Notio) (423-405 a.C.); Artajerjes II (405-358 a.C.); Artajerjes III (358-338
a.C.); Arses (338-335 a.C.); Darío III (335-331 a.C.): bajo este rey cayó el imperio persa.

Imperio griego (331-167 a.C.)

Hasta ahora, las grandes potencias mundiales habían sido asiáticas y africanas. Pero
sobre el horizonte occidental se levantaba ominosamente el poderío creciente de Grecia.

La historia griega se cree que comenzó alrededor del siglo XII a.C., en la época de los
jueces bíblicos. Luego vinieron la guerra troyana y Homero, por el año 1000 a.C. La
historia griega auténtica generalmente se calcula desde la Primera Olimpíada, 776 a.C.
Después vino la formación de los estados griegos (776-500 a.C.); luego las guerras
persas (500 - 331 a.C.), y las célebres batallas de Maratón (490 a.C.); Termópilas y
Salamina (480 a.C.). Después, la brillante época de Pericles (465-429 a.C.), Sócrates
(469-339 a.C.), contemporáneos de Esdras y de Nehemías.

Alejandro Magno (336 a.C.) asumió el mando del ejército griego y con gran rapidez se
lanzó al oriente, sobre las tierras que habían estado bajo el dominio de Egipto, Asiria,
Babilonia y Persia. En el año 331 a.C., el mundo entero estaba a sus pies. En su
invasión a Palestina (332 a.C.), mostró gran consideración hacia los judíos, dejó intacta
a Jerusalén y ofreció garantías a los judíos para que se establecieran en Alejandría.
Fundó ciudades griegas por todas partes, y se extendió así la cultura y el idioma griegos.
Murió en el año 323 a.C.

Después de la muerte de Alejandro Magno, su imperio pasó a sus generales: Siria le tocó
a Seleuco, y Egipto a Tolomeo. Palestina, situada entre ambos, fue primordialmente de
Siria, pero en el 301 a.C. pasó a manos de Egipto, en cuyo poder estuvo 100 años hasta
el 198 a.C.

Bajo los reyes de Egipto, llamados los Tolomeos, los judíos tuvieron un tiempo pacífico y
feliz. En el año 198 a.C., Antíoco, el Grande, reconquistó a Palestina, que pasó
nuevamente al poder de los reyes de Siria, llamados los Seléucidas.

Antíoco Epifanes (174-164 a.C.), fue un adversario acérrimo de los judíos; intentó
eliminarlos junto con su religión. Profanó el templo y prohibió el culto en él; hizo
destruir los ejemplares de las Escrituras; vendió como esclavos a muchas familias
judías. Todo esto condujo al sublevamiento de los Macabeos, una de las hazañas más
históricas de la historia.

Independencia de Israel (167-63 a.C.)

Este período también es llamado Macabeo o Asmoneo. Matatías, un sacerdote de


patriotismo intenso y valor sin límites, enfurecido por los intentos de Antíoco Epifanes
de destruir a los judíos, reunió a un grupo de judíos leales y alzó la bandera de la
sublevación.

Tuvo cinco hijos heroicos y guerreros: Judas, Jonatán, Simón, Juan y Eleázar. Matatías
murió en 166 a.C. El sucesor en la lucha fue su hijo Judas, guerrero y genio militar,
quien ganó batalla tras batalla de manera sorprendente. Reconquistó a Jerusalén en el
año 165 a.C., y purificó y reconsagró el templo. Este es el origen de la Fiesta de la
Dedicación.

Judas reunió en sí mismo la autoridad sacerdotal y civil, y de esta manera estableció la


sucesión Asmonea (Macabeos), de sacerdotes-gobernantes, que durante 100 años
gobernaron una Judea independiente.

Romano (63 a.C. hasta la época de Cristo)

En el año 63 a.C., Palestina fue conquistada por los Romanos, bajo Pompeyo. Antípates
Idumeo (de Edom, descendiente de Esaú) fue nombrado gobernador de Judea. Le siguió
su hijo Herodes el Grande, rey de Judea (37-3 a.C.). Para ganarse la buena voluntad de
los judíos, Herodes reedificó el templo con gran magnificencia, pero era hombre brutal y
cruel. Este es el Herodes que gobernaba en Judea cuando Jesús nació, y fue él quien
mató a los niños de Belén.

3.2 Importancia del período Inter testamentario

Entre otros acontecimientos importantes de este periodo, están:

El establecimiento de la Gran Sinagoga

Este es el nombre del concilio compuesto por 120 miembros, que se dice haber sido
organizado por Nehemías, cerca de 410 a.C., bajo la Presidencia de Esdras, con el
propósito de reconstruir el culto y la vida religiosa de los cautivos que regresaron, y al
cual la tradición asigna una parte importante para reunir, agrupar y restaurar los Libros
canónicos del Antiguo Testamento. Se cree que haya sido un cuerpo estable y que haya
gobernado a los judíos que regresaron, hasta cerca del 275 a.C., cuando cedió su lugar
al Sanedrín.
La traducción del A.T. al griego

La versión traducida apareció entre 280-150 a.C. y se llamó Septuaginta. Esta versión
permitió que las grandes verdades de las Escrituras del A.T. se liberarán del estrecho
aislamiento en que se desenvolvían el pueblo hebreo y su idioma, entregándolas al
mundo greco-romano en el lenguaje común de la época.

La dispersión

Este es el nombre que se daba a los judíos que vivían fuera de Palestina y que
mantenían sus costumbres religiosas entre los gentiles. Gran número de ellos prefirieron
quedarse en las tierras del cautiverio, y llegaron a ser mucho más numerosos que los
habitantes de Palestina. Había colonias numerosas de judíos en las principales ciudades
del mundo civilizado. Las tres divisiones principales de la dispersión eran: la Babilonia,
la Asiria y la egipcia. En el tiempo de Cristo, se calculaba en un millón el número de
judíos en Egipto.

De esta manera, bajo la providencia de Dios, a la vez que los judíos eran llevados
cautivos a tierras extranjeras, su cautiverio resultaba ser para bien de las naciones entre
las cuales quedaban dispersos, pues, influían en el pensamiento de todas las naciones, y
eran a la vez influenciados por el pensamiento de todas ellas.

Fundación de las sinagogas

La sinagoga (del griego synagoge, «reunión» o «asamblea»), evidentemente tuvo su origen,


al principio, en los hogares de Babilonia (Ez 8:1; 20:1-3). Las «sinagogas en la casa»,
como las primeras iglesias cristianas que se reunían en los hogares, gradualmente se
transformaron después del exilio, en asambleas formales para la instrucción, el culto
público y la oración. Reemplazaban al culto en el templo, el cual ya no era posible para
los judíos que estaban dispersos fuera de Palestina.

Cada localidad que contaba con un número suficiente de judíos en el mundo greco-
romano, entre 300 a.C. y el 300 d.C., tenía su sinagoga para el culto y la instrucción en
la ley y los profetas (Lc 4:15-30). Estas eran depositarias de las Escrituras hebreas y se
cuentan entre los primeros lugares donde se proclamó el evangelio (Hch 13:5, 14; 14:1).

El establecimiento del sanedrín

El sanedrín era un cuerpo aristocrático que poseía poderes de jurisdicción, los que sin
duda se remontaban, en principio, al tiempo del rey Josafat (2 Cr 19: 5-11). Adquirió
carácter de corte suprema de los judíos, en los días de Jesús, y funcionó tanto para
cuestiones civiles como religiosas, hasta la caída de Jerusalén (70 d.C.).

La tradición popular hace eco de un concilio de la época de Esdras-Nehemías (450-400


a.C.), conocido como la «Gran Sinagoga» y se cree que alrededor de 250 a.C. desapareció
al surgir un sanedrín (forma aramea del gr. synedrion, «un sentarse juntos» o
«asamblea»), de 70 miembros, presidido por sumo-sacerdotes.

La aparición de los fariseos

Durante el periodo Macabeo, en el reinado de Juan Hinarco (134-104 a.C.), surgieron los
partidos en conflicto entre el judaísmo, los fariseos, los saduceos y los esenios. Los
fariseos eran, aparentemente, sucesores de los haisidim, «los piadosos», quienes se
mantuvieron fieles a la ley bajo la proscripción del judaísmo, en 168 a.C., por Antíoco
Epifanes. Eran separatistas, rígidos y legalistas, con consignas relativas a la oración, el
arrepentimiento y las dádivas caritativas. Tuvieron un comienzo admirable, en medio del
ardor de los sufrimientos Macabeos, pero fueron degenerando gradualmente hasta
terminar en una religiosidad vacía e inescrupulosa, en la época de Jesús.

La aparición de los saduceos

Eran, probablemente, sadoquitas, partidarios de Sadoc, sacerdote de Salomón (1 R


2:35). En su mayor parte, sacerdotes aristocráticos y mundanos, que obedecían la letra
de la ley, pero negaban la resurrección y la retribución futura. Dieron una gran acogida
a la cultura helénica y estaban dispuestos a ganar ventajas terrenales, mediante la
estrategia militar o la diplomacia hábil. La profunda división que los separaba de los
fariseos continuó hasta la época de Jesús, mucho después de que sus disputas
arruinaron el reino asmoneo, años antes.

La aparición de los escribas y los esenios

Los escribas eran copistas de las Sagradas Escrituras, íntimamente versados en la ley
mosaica; de allí llamados también abogados. Durante el periodo Inter bíblico, llegaron a
tener gran influencia y figuraron en forma prominente en la época de Jesús.

Los esenios eran una secta monástica, más que un partido, como los fariseos y los
saduceos. Hasta el descubrimiento de los rollos del Mar Muerto, en 1947, Josefo, Filón y
Plinio eran las únicas fuentes de información sobre esta orden monástica comunal.

Un grupo similar, si no idéntico, se conoce ahora como resultado de las excavaciones de


su sede central, en Qumran, sobre la orilla del noroeste del Mar Muerto. El hallazgo del
libro de reglamentos y disciplinas ha corroborado antiguas fuentes y ha agregado datos
a nuestro conocimiento del judaísmo sectario, entre 200 a.C. y 70 d.C.

La aparición de los apócrifos

Apócrifo (oculto) es el nombre dado a 14 libros que tienen origen en el período Inter
testamentario, después de que se hubo cerrado el canon del A.T. Estos libros apócrifos
nunca fueron incluidos en el canon hebreo del A.T. Fueron añadidos a la Septuaginta, o
traducción griega del A.T., y a la Vulgata Latina, ubicados entre los libros del A.T. y el
N.T.

Estos libros son: 1 y 2 Esdras, Tobías, Judith, agregados a Ester, Sabiduría de Salomón,
Eclesiástico, 1 y 2 Macabeos, Baruc, Cántico de los tres Jóvenes, Historia de Susana,
Bel y el Dragón, Oración de Manasés.

La preparación para el Nuevo Testamento en griego

El período Inter bíblico fue testigo de la transformación de los diversos dialectos griegos
en una lengua franca del mundo helénico, por las conquistas de Alejandro el Grande.

Esta lengua universal afectó fundamentalmente a los judíos de la dispersión y dio como
resultado la traducción del Antiguo Testamento al griego (La Septuaginta). Esta
traducción llegó a ser un factor importante en la formación del Nuevo Testamento y, con
él, constituyó la Biblia del cristianismo primitivo.

Además, la erudición y la cultura griegas, la ley romana, las carreteras romanas, el


monoteísmo y las sinagogas judías (estas últimas muy extendidas como resultado de la
dispersión judía), y las esperanzas apocalípticas y mesiánicas judías, prepararon al
mundo para la venida de Cristo y del cristianismo. La divina providencia puede
observarse en todas partes, en el largo intervalo entre los dos testamentos. La meta era
la encarnación y nacimiento del Mesías y Salvador del mundo, largamente esperado y
profetizado tan a menudo en el Antiguo Testamento. Todos los siglos anteriores de la
historia mundial, especialmente la historia judía, apuntaban a este gran acontecimiento.

El Antiguo Testamento es el relato de los tratos de Dios con la nación hebrea, con el fin
de traer al mundo, por conducto de ella, un Mesías para todas las naciones. Es como un
himno de alabanza del Mesías venidero. Comenzando con notas bajas, dispersas y poco
definidas, conforme pasa el tiempo se ensancha y crece en armonías claras, potentes,
abundantes y exaltantes del rey que se acerca.

Mientras tanto, Dios, en Su Providencia, preparaba a las naciones. Grecia unía las
civilizaciones de Asia, Europa y África, y estableció un idioma universal. Roma hizo del
mundo entero un solo imperio, y los caminos romanos hicieron accesible cada parte de
él. La dispersión de los judíos con sus sinagogas, sus Escrituras, su religión y su
monoteísmo, entre las naciones, había dado a conocer en todas partes su expectación de
un Mesías. De esta manera, Dios preparó el camino para la propagación del evangelio
entre las naciones.

Aplicación Teoterápica

La Biblia fue dada como testimonio del Dios Único, Creador y Sustentador del universo,
por medio de Cristo, redentor del hombre. Presenta un relato continuo: la historia de la
redención del hombre. Dicha historia es el desarrollo progresivo de una verdad central:
Dios se encarnó en Jesucristo para redimir al hombre.

Esta revelación de la redención humana por Cristo orienta el hombre en el contexto


mayor de los planes que tiene para él en las edades del tiempo, y sus propósitos para la
eternidad.

Guía de Estudio e Investigación

Escoja tres de los eventos bíblicos del A.T., ubicados dentro de la cronología. Con ellos,
haga un estudio en el que indique:

1. Pasaje bíblico
2. Escritor bíblico
3. Protagonistas
4. Tiempo
5. Lugar
6. Características históricas
7. Características geográficas
8. Lecciones acerca de Dios
9. Lecciones acerca de la fe
10. Aplicación personal
LECCIÓN NO 2: CRONOLOGÍA DEL NUEVO TESTAMENTO

«... Como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría


que le ha sido dada, os ha escrito, casi en todas sus epístolas,
hablando en ellas de estas cosas.»
(2 P 3:15-16)

Indicador de Logro

Identifica los hechos bíblicos más relevantes del Nuevo Testamento, su


secuencia, su influencia para el pueblo de Israel y su importancia para el
cumplimiento de la Gran Comisión.

Introducción

La época del Nuevo Testamento es también un período de gran convulsión para el pueblo
de Israel, y es el momento del cumplimiento de la promesa de Dios. Había llegado el
Mesías anunciado durante miles de años en el Antiguo Testamento. Dios hecho hombre
visitó este mundo, y a su paso nos dejó la mayor demostración de amor para el ser
humano. Así mismo, nos dejó la tarea más sublime: “hacer discípulos”; también nos dejó
la promesa de su eterna compañía “yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin”.

1. El avance del evangelio

Para el pueblo de Israel, Jesús fue un profeta más de los muchos que visitaron esa
tierra; no fue reconocido como el Hijo de Dios, sin embargo, sus discípulos se
encargaron de estremecer no solamente al pueblo judío sino al imperio romano con el
mensaje del evangelio.

Esta es una etapa en donde se observa el admirable testimonio de los primeros


cristianos, quienes logran que el cristianismo avance en forma rápida y firme. Es la
época de las grandes conversiones: la del eunuco, un descendiente de Cam (Hch 8:36-
38); la de Saulo, un descendiente de Sem (Hch 9:1-11); la de Cornelio, oficial romano
(Hch 10:44-48; Gn 10:2-5). La conversión de Saulo es de gran importancia para la
expansión del evangelio a los gentiles, pues fue un hombre usado por Dios en forma
extraordinaria.

En los primeros siglos, el cristianismo es atacado en todas las formas posibles, pero así
mismo su avance es más acelerado y contundente.

2. Trasfondo político de la época del Nuevo Testamento

Fecha Emperador Suceso bíblico


27-14 César Augusto Nacimiento de Jesús, niñez en
d.C. Nazaret
14-37 Tiberio César Ministerio público, muerte y
d.C. resurrección de Jesús
37-41 Calígula Crecimiento de la iglesia; conversión
d.C. de Pablo
41-54 Claudio Primeros trabajos misioneros de
d.C. Pablo
54-68 Nerón, primer Trabajos posteriores de Pablo; su
d.C. emperador martirio en Roma
perseguidor
68-69 Galba, Otón, Vitelio Guerra judío-romana en Palestina.
d.C. Epístolas de Pedro y hebreos
69-79 Vespasiano Caída y destrucción de Jerusalén
d.C.
79-81 Tito
d.C.
81-96 Domiciano El probable exilio de Juan a Patmos.
d.C. El Apocalipsis

3. Cuadro cronológico del libro de los Hechos

Año d.C. Acontecimientos


30 La ascensión (1:9-11)
30 Pentecostés
30 Iglesia primitiva
31 Primera persecución (4:1-31)
32 Segunda persecución (5:17-42)
35- 36 Tercera persecución: el martirio de Esteban
(6:8-8:4)
36 Ministerio de Felipe en Samaria y ante el etíope
(8:5-40)
37 Conversión de Pablo (9:1-21)
39 Pablo en Damasco, Jerusalén, Tarso (9:22-30)
41 Pedro en Cesárea (10:1-11, 18)
41 Fundación de la iglesia gentil de Antioquía
(11:19-24)
43 Pablo en Antioquía (11: 25-26)
44 Martirio de Jacobo, Pedro encarcelado (12: 1-
19)
45 – 47 Primer viaje misionero
50 El concilio de Jerusalén
51 – 54 Segundo viaje misionero
54-58 Tercer viaje misionero
58 Arresto de Pablo en Jerusalén (21:20 - 23:22)
58-60 Prisión de Pablo en Cesárea (23:23 - 26:32)
60-61 Viaje de Pablo y su arribo a Roma (27:1 - 28:31)

4. La vida de Pablo

Época primera

Año d.C. Acontecimientos


10 Nacido en Tarso (Hch 22:3)
20-30 Criado en el judaísmo (Hch 22:3)
35 Presenció la muerte de Esteban (Hch
7:58)
35-36 Persiguió a los cristianos (Hch 9:1-2)
37 Su conversión cerca a Damasco (Hch 9:3-
18)
37-39 Su estancia en Arabia (Gá 1:17)
39 En Jerusalén (Hch 9:26-29)
39 Vuelve a Tarso (Hch 9:30)
43 Llevado a Antioquía (Hch 11:25-26)

Primer viaje

Año d.C. Acontecimientos


45 Predicación en Chipre (Hch 13:4-12). Perge (Hch13:13)
46 Antioquía de Pisidia (Hch 13:13). Iconio (Hch 13:50-
14:4). Listra (Hch 14:6-19). Derbe (Hch 14:20)
47 Regreso a Listra, Iconio, Antioquía de Pisidia (Hch
14:21-24). Perge, Atalia (Hch 14:25)
47-50 Antioquía de Siria (Hch 14:26)
50 Concilio de Jerusalén (Hch 15)

Segundo viaje misionero

Año d.C. Acontecimientos


50 Antioquía por tierra, a través de
Siria y Cilicia (Hch 15:41)
Derbe y Listra (Hch 16:1-5)
Frigia y Galacia (Hch 16:6)
Troas Samotracia, Neápolis, Filipos
(Hch 16:8-40)
Tesalónica (Hch 17:1-9)
Berea (Hch 17:10-14)
Atenas (Hch 17:15-34)
Corinto (Hch 18:1-7; 1 y 2 Ts)
Efeso, Cesarea, Jerusalén (Hch
18:18-22)

53 ó 54 Regreso a Antioquía (Hch 18:22)

Tercer viaje misionero

Año d.C. Acontecimientos


54 Galacia y Frigia (Hch 18:23)
54-57 Efeso (Hch 19:1-41; 1 y 2 Co; Ro; Gá)
57 Macedonia y Acaya (Hch 20:1-5)
58 Troas (Hch 20:6-12)
Mileto (Hch 20:13-38)
Viaje a Jerusalén (Hch 21:1-17). Su arresto en
Jerusalén (Hch 21:27-36)

Prisión y muerte

Año d.C. Acontecimientos


58-60 Preso en Cesarea (Hch 23:23 - 26:32)
60 Viaje a Roma (Hch 27)
61-63 Su primer encarcelamiento. Epístolas desde la cárcel:
Filemón, Colosenses, Efesios, Filipenses
64-67 Su Liberación. Escribió 1 Timoteo y Tito.
España, Creta (Tit 1:5)
Asia (2 Ti 1:3)
Macedonia (1 Ti 1:3)
Grecia (2 Ti 4:20). Segundo arresto (2 Timoteo)
68 Su martirio

Aplicación Teoterápica

Mientras el Antiguo Testamento constituyó la preparación para Cristo, y contiene


profecías sobre su vida y obra redentora, el Nuevo Testamento narra el cumplimiento de
estas predicciones y nos ofrece un panorama del futuro eterno.

En los Evangelios, Cristo es manifestado al mundo, a través de su muerte, resurrección


y ascensión. En los Hechos, Cristo es proclamado y su evangelio es propagado por el
mundo. En el Apocalipsis, todos los propósitos redentores de Dios son consumados por
el tiempo y la eternidad.

Guía de Estudio e Investigación

Escoja tres de los eventos bíblicos del N.T. ubicados dentro de la cronología, y con ellos
haga un estudio en donde indique:

1. Pasaje bíblico
2. Escritor bíblico
3. Protagonistas
4. Tiempo
5. Lugar
6. Características históricas
7. Características geográficas
8. Lecciones acerca de Dios
9. Lecciones acerca de la fe
10. Aplicación personal
LECCIÓN NO 3: LA BIBLIA EN SU MEDIO AMBIENTE

«Y te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que


moras, toda la tierra de Canaán en heredad perpetua; y seré el Dios
de ellos.»
(Gn 17:8)

Indicador de Logro

Ubicar dentro del marco espaciotemporal, los sitios claves donde se


desarrollaron los principales acontecimientos de la Historia Bíblica.

Introducción

Uno de los detalles más importantes en el Estudio Bíblico es poder ubicarnos dentro del
marco espacio-temporal, propio del ambiente en el cual se desenvolvió la historia de
nuestra Salvación, dentro del proceso revelador de Dios a los hombres.

1. La geografía bíblica

Las referencias bíblicas sobre la geografía de la tierra son exactas y confiables, a pesar
de ser alusiones accidentales y no céntricas en el relato. Pero si llegamos a cotejar los
datos sobre la distribución de la tierra, encontraremos que la descripción es correcta.

1.1 El paraíso o huerto del Edén

El huerto del Edén, lugar donde, según la Biblia, Dios colocó a Adán y Eva (Gn 2:8),
estaba ubicado sobre los ríos Éufrates y Tigris, en la unión de éstos con el Piñón y el
Gihón. Podemos decir que el hombre fue creado cerca del centro de la superficie de la
tierra. Esta región del Cáucaso y el Éufrates queda justamente en el centro del
hemisferio oriental (Gn 2:10-14).

Los etnólogos en general consideran esta región como el hogar original de la raza
humana; es la región de donde vinieron el buey, la cabra, la oveja, el cerdo y la mayoría
de los animales domésticos. De allí también son la manzana, la pera, el durazno, el olivo,
el higo, la ciruela, el trigo, la cebada, el fríjol y la mayoría de nuestras frutas y hortalizas.

El lugar del Huerto del Edén no se ha determinado con absoluta seguridad. El


tradicionalmente aceptado está en Babilonia, cerca de la desembocadura del Éufrates.
Como la llanura babilónica entera fue creada por los depósitos aluviales de estos dos
ríos, que a menudo cambian de cauce, es posible que en días de Adán los dos ríos hayan
estado unidos algún corto trecho, separándose otra vez antes de llegar al golfo.

1.2 Las tierras de Ur

Ur de los Caldeos fue la ciudad natal de Abraham (Gn 11:28, 35; 15:7). Está situada en
Sumer, país más tarde llamado Babilonia. También fue llamada Mugheir. En un tiempo
fue puerto marítimo sobre el Golfo de Persia, en la desembocadura del río Éufrates. Fue
ciudad antediluviana, destruida por el diluvio y reedificada después, poco antes del
tiempo de Abraham; era la ciudad más espléndida del mundo. Centro de manufacturas,
agricultura y comercio marítimo.

Siguió siendo ciudad de importancia hasta la época persa, cuando ya había retrocedido
el Golfo, el Éufrates había variado su curso y pasaba 15 kilómetros al este. La Ur de
entonces fue abandonada, y luego enterrada por las tempestades de arena del desierto.
1.3 Egipto

Es un valle abierto por el Nilo, a través del extremo oriente del desierto de Sahara, desde
Asum hasta el Mediterráneo. El papel importante de Egipto en la Biblia era servir de
refugio contra el hambre, a los Patriarcas. Desde el Génesis hasta el Éxodo, transcurren
casi 300 años. Desde la muerte de José, hasta el nacimiento de Moisés, un total de 430
años, desde la llegada de Jacob a Egipto. Después de la muerte de José, un cambio de
dinastía los convirtió en raza de esclavos. Durante la estadía Israelita en Egipto, este
país llegó a ser un imperio mundial. Con la salida de Israel decayó hasta llegar y seguir
siendo una potencia de segundo orden.

2. La Tierra Prometida, Canaán

Geográficamente, el nombre de Canaán fue dado solamente a la costa baja de Palestina,


para distinguirla de la región montañosa. Más tarde, se llamó con este nombre el valle
del Jordán, y finalmente toda la Palestina, al oeste del río. Vino a ser uno de los nombres
más corrientes para designar el país que habitaban los hebreos (Gn 11:31; 17:8).

2.1 Otros nombres de la Tierra Prometida (He 11:9)

La Tierra de los hebreos (Gn 40:15)


Tierra de Judá (2 R 25:21)
Tierra Santa (Zac 2:12)
Tierra del Señor (Os 9:3)
Tierra Gloriosa (Dn 11:6)
Centro de la Tierra (Ez 38:12)

2.2 Situación geográfica

Canaán está situada en la mitad sur de la costa este del Mediterráneo; es una franja de
tierra fértil, entre el desierto arábigo y el mar; tiene unos 240 km de norte a sur, y 80 km
de ancho, de oriente a occidente.
Dos grandes cordilleras, con un valle en medio, corren paralelas a la costa mediterránea.
Las lluvias y los ríos procedentes de estas montañas forman la franja fértil entre el
desierto y el mar.

El país es una elevada meseta, interrumpida por muchos cerros y numerosos y


profundos valles. Al norte, limita con las elevadas montañas del Líbano y de Hermón. En
los alrededores de la base del monte Hermón quedan las diversas fuentes del río Jordán.
Este río, luego de pasar el Lago Merón y el Mar de Galilea, continúa dirigiéndose al sur,
hasta desembocar en el Mar Muerto. Al occidente de Palestina se halla el Mediterráneo, y
al oriente se extienden los desiertos del norte de Arabia (Dt 1:6-8).

2.3 Su capital: Jerusalén

La palabra «Jerusalén», para los hebreos, significa «Fundamento de paz». Fue escogida
por Dios como centro de su obra terrenal, aún antes de la llegada de Abraham, pues ya
vivía allí Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo. Se halla en el centro meridional de la
tierra de Canaán, en lo alto de las vertientes de aguas entre el río Jordán y el
Mediterráneo. Es una región protegida por montañas, al oeste; al sur, por el desierto y el
desfiladero del Jordán.

*Su sitio fue santificado desde tiempos muy remotos por la prueba que Dios hizo a la fe
de Abraham (Gn 12:2)
*El nombre más antiguo de la ciudad fue Salem (Gn 14:18; Sal 76:2)
*Se le han dado otros nombres:
Ariel (Is 29:1)
La Ciudad del Gran Rey (Sal 48:2)
La Ciudad Santa (Neh 11:1; Ap 1:2)

2.4 Antecedentes históricos

Después de la separación de las diez tribus, Jerusalén siguió siendo la capital del Reino
de Judá. Como tal, fue tomada varias veces y saqueada y, por último, fue destruida con
motivo de la cautividad de los judíos en Babilonia. Después de 70 años, fue reedificada
por los judíos. Después de ser tomada y conquistada por varios imperios, fue totalmente
destruida en el año 70-71 d.C., por lo cual la nación judía dejó de existir en la tierra de
sus padres.

En el año 636, se inició la ocupación musulmana. Luego, en el siglo XI, en Europa se


iniciaron las Cruzadas, que eran expediciones de carácter religioso, auspiciadas por
reyes europeos cristianos, para conquistar y salvar a Jerusalén del yugo musulmán. La
reconquistaron en 1517; en 1895, fue tomada por los turcos. Ya en el siglo XX, luego de
la Primera Guerra Mundial, pasó a manos de los ingleses.

Con la votación de las Naciones Unidas, respecto de la repartición de Palestina, en el año


1947, comenzó la lucha entre árabes y judíos por la conquista de Jerusalén. El 17 de
Julio de 1948, se estableció la línea que dividió a Jerusalén durante 19 años. En la
guerra de los Siete Días, en junio de 1967, los judíos, luego de 48 horas de combate, se
apoderaron de la ciudad vieja, unificaron bajo su mandato a la ciudad, y la eligieron
capital del Estado de Israel. En ella ha comenzado una serie de excavaciones, tendientes
tanto a reconstruir la ciudad antigua como incluso, con el tiempo, a reedificar el templo.

Aplicación Teoterápica

Dentro de la geografía bíblica, siempre ha sobresalido Jerusalén como el lugar escogido


por Dios para ser el centro de su obra terrenal, aún antes de la llegada de Abraham,
pues ya vivía allí Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo (Gn 14:18).

Jerusalén fue, es y seguirá siendo centro de los acontecimientos bíblicos, pues desde allí
gobernará Jesucristo a las naciones. Un día todos los ojos mirarán y subirán a la Ciudad
del Gran Rey. Esta trascendencia de Jerusalén nos debe llevar, como hijos de Dios, a
ligar nuestro corazón a ella, interceder por ella e ir a honrarla con nuestra presencia
mínimo una vez a la vida. Pisar Tierra Santa, para todo hijo de Dios es una real
necesidad, pues es volver sobre las pisadas frescas de Jesús.
LA PALESTINA DEL NUEVO TESTAMENTO
GUIA DE ESTUDIO E INVESTIGACION

EJERCICIO Nª 1: Localice y señale en el mapa del mundo del nuevo testamento los
siguientes sitios de interés:
1. Situe el Mar Mediterráneo y el Mar Negro. Situe a Palestina con su rio Jordán y el
Mar Muerto y a Jerusalén. Situe a Italia y su capital Roma, a Silicia y Malta.
2. Situe en la provincia de Macedonia a: Berea, Tesalónica y Filipos, situe a la
provincia de Acaya (Atenas, Corinto), y a las islas de Patmos, Creta y Rodas. Situe
a la provincia de Asia (a Troas, Pergamo, Tiatira, Esmirna, Filadelfia, Efeso,
Sardis, Laodicea, Colosas y Mileto), a la provincia de Galacia (a: Iconio, Listra,
Derbe), a la provincia de Capadocia, a la provincia de Panfilia y Cilicia (Tarso), y a
la provincia de Siria (Antioquia y Damasco).

EJERCICIO Nª 2: Localice y señale en un mapa de la Palestina del Nuevo testamento los


siguientes sitios de interés.
1. Situe el Mar Grande, el Mar de Galilea, El Mar Muerto o Salado, y el rio Jordán.
2. Situe el Monte Carmelo, el Monte Tabor, el Monte Gerizim, el Monte Nebo, el
Monte de los Olivos.
3. Situe a Sidón, Sarepta, Tiro, Cesárea, y jope.
4. Situe a Judea, a Samaria, a Galilea, a Decapolis, y a Perea.
5. Situe a Berseba, Cana, Naim, Corazim, Cafarnaum, Tiberiades, Betsaida, y
Gadara.

Lección No 4: La vida cotidiana de Israel


«Dios es conocido en Judá; en Israel es grande su nombre. En
Jerusalén está su tabernáculo, y su habitación en Sion.»
(Sal 76:1-2)

Indicador de Logro

Conoce las características y costumbres propias de la vida cotidiana del


pueblo de Israel.

Introducción

Los Patriarcas, Abraham y los demás, eran seminómadas. Vivían en tiendas y se movían
de un lugar a otro, con sus manadas y rebaños, en busca de pasto y agua fresca.
Después del Éxodo, el pueblo de Israel se asentó en la Tierra Prometida. Desde entonces,
a través de todos los cambios políticos, la aparición de Reyes y la división del Reino, la
vida de la gente común siguió un estilo que cambió muy poco.

1. La vida doméstica

Las casas se construían para que fueran frescas, pues el clima era caliente la mayor
parte del tiempo. Las de los pobres eran de un solo aposento, en adobes y cimientos de
piedra. El techo era plano, dando campo para el almacenamiento, y servía de azotea.

La familia campesina tenía que trabajar para vivir. El hombre labraba el campo o se
ocupaba de alguna artesanía, mientras que la mujer y los hijos cumplían con los
quehaceres domésticos: sacando agua del pozo, escogiendo semillas, moliendo el grano,
etc.
Como vestido, se usaban mantas largas y holgadas para mantenerse frescos. La calidad
de la tela determinaba la riqueza de la persona.

2. La vida laboral

Los israelitas vivían principalmente como una comunidad agrícola.

2.1 La agricultura

Era la ocupación más importante. Con las lluvias tempranas de otoño se hacían surcos;
luego se esparcían las semillas, y las lluvias de primavera producían la cosecha. Otras
cosechas importantes eran las uvas, las aceitunas y los higos. Las uvas se pisaban en
un lugar y se fermentaba el jugo. Las aceitunas se majaban para el aceite, indispensable
en la cocina, lámparas, medicina y limpieza.

2.2 La pesca

En tiempos del Antiguo Testamento se pescaba, pero los Israelitas eran muy malos
marineros. Esta labor se limitaba a unos pocos ríos y lagos, especialmente el Lago de
Galilea.

2.3 El pastoreo

Desde los primeros tiempos, el trabajo de pastoreo era también muy importante. Como
el pastor tenía que proteger y alimentar a su rebaño, viajaba largas distancias,
especialmente en verano. Todas las noches las contaba, y él mismo se acostaba a la
puerta del corral y, así, era la «puerta» de las ovejas (Juan 10:1-2, 9).

2.4 La artesanía
Aún en tiempos primitivos, se hacía todo tipo de artesanías domésticas. El carpintero,
con sus implementos; el albañil utilizaba la piedra caliza, que es la base de las
construcciones del subsuelo en Palestina; el alfarero empleaba la arcilla, utilizando un
torno para construir sus utensilios. El curtidor tenía también una misión importante:
trabajaba fuera del pueblo, debido al olor que despedían los cueros; se ubicaba cerca de
un río y allí elaboraba las sandalias y los odres de cuero de cabra, usados para llevar
agua o vino.

3. Costumbres y vida social

Hay tres días que predominan en la memoria de cualquier familia israelita: El día del
nacimiento, el del matrimonio y el de la muerte.

3.1 El nacimiento

En el Oriente siempre se miraba la esterilidad como una calamidad, y se era feliz en


proporción al número de hijos que se tenía, especialmente varones. Cuando nacía el
primogénito, la madre llegaba a ser «la madre de...» y dejaba de ser «la hija de...». Al
nacer, el niño era frotado con sal y se le envolvía; se le ponía un nombre escogido
cuidadosamente de antemano, el cual indicaba alguna cualidad moral o física que se
presumía lo caracterizaba. El varón era circuncidado a los 8 días, y el primogénito era
redimido mediante el pago al sacerdote, un mes después.

3.2 El matrimonio

Lo arreglaban los padres; los novios no podían opinar. Era deber de todos casarse. La
novia constituía una ventaja laboral por la que había que pagar. Había una ceremonia
formal de compromiso y, luego, el día de la boda, una fiesta que podía durar una
semana.

3.3 La muerte

Una muerte en la familia iniciaba un ceremonial de duelo muy complicado. Se pagaba a


las plañideras, profesionales en lloro y lamentos. El difunto era lavado y envuelto en un
sudario. En tiempos del Nuevo Testamento, se le ungía, algunas veces. A los pobres se
les enterraba en una fosa común o cueva. Los ricos tenían tumbas cavadas en las rocas
y selladas con una piedra.

4. La educación, la justicia y la vida religiosa

4.1 La educación

En el Antiguo Testamento no había escuela para la gente del común. Los padres debían
enseñarles a sus hijos las ocupaciones corrientes, explicarles la ley e ilustrarlos sobre
las fiestas solemnes.

En tiempos de Jesús, cada varón, cuando tenía seis años, asistía a la escuela de la
sinagoga. El Antiguo Testamento era su único libro de texto, en el que aprendía la
historia, la geografía, la literatura y la ley de su pueblo.

4.2 La administración de la Ley

No existía una separación entre la ley civil y la ley religiosa. Los sacerdotes, levitas y
ancianos cumplían el mismo propósito y participaban en la administración de la justicia.
En la puerta de la ciudad o del pueblo, se ventilaban los procesos legales y se juzgaban
los casos.

4.3 Vida religiosa

Estaba centrada primero en el Tabernáculo y luego en el Templo, y se regía por los


reglamentos que imponía la ley con respecto a ofrendas, sacrificios y grandes fiestas
solemnes.

El gran día del año era el de la Expiación, la única ocasión en que el Sumo Sacerdote
entraba al santuario más interno del templo, para expiar su propio pecado y los del
pueblo.

Se celebraban las fiestas solemnes. Entre ellas, las más importantes eran: Los panes sin
levadura; la Pascua, que conmemoraba la salida de Egipto; y la de las Semanas, con la
que celebraban el comienzo de la cosecha. La médula de la vida religiosa era el sábado,
día de reposo, para recordar la bondad de Dios y disfrutar del fruto de las labores
cotidianas.

Entre el final del Antiguo Testamento y los comienzos del Nuevo, hubo un desarrollo
marcado en la vida religiosa formal de los judíos. El culto regular se celebraba en la
sinagoga local, y sólo los hombres podían participar activamente en él. El servicio seguía
un modelo de credo, oraciones y lectura de la ley y de los profetas. Cuando era posible,
se hacía una visita al templo de Jerusalén, que había sido reconstruido por Herodes.

5. Historia actual del pueblo de Israel

En el curso de los siglos Israel ha estado gobernada por los babilonios, persas, asirios,
griegos y romanos. En el año 312 d.C., Constantino, emperador romano, se convierte al
cristianismo; después de ello, Jerusalén se establece como lugar de peregrinación para
los cristianos.

* Un santuario islámico en Jerusalén (691 d.C.)

Árabes musulmanes al mando del califa Omar ocuparon la Tierra Santa en el 640. En el
691, construyeron (en donde se levantaba el templo de Salomón) el Domo de la Roca:
uno de los lugares más sagrados del islam. Este sitio fue escogido por los árabes,
porque, según ellos, desde allí Mahoma emprendió su viaje al cielo. Esto hizo que se
agudizara el conflicto entre árabes y judíos.

* Gobierno de los otomanos (1516 d.C.)

Los mamelucos esclavos guerreros que derrocaron a los gobernantes de Egipto,


estableciendo una dinastía de 260 años en el oriente medio, se establecen en Tierra
Santa y terminan así siglos de conflicto entre judíos y árabes. Pero los mamelucos
fueron derrocados a su vez por los turcos otomanos, quienes mantuvieron fuera de Israel
a todas las fuerzas extranjeras durante 300 años.

* Nacionalismo judío (1882-1897 d.C.)

Debido al creciente antisemitismo en Europa a fines del siglo XIX, un grupo de


influyentes judíos europeos creó el movimiento llamado Sionismo, que pretendía
restablecer una patria judía en Palestina. Así fue como lograron establecer colonias
judías en Israel, entre una población mayoritariamente árabe, cuyo nacionalismo
también crecía en oposición al gobierno turco.

* Israel y Gran Bretaña (1917-1920)


Después de la primera guerra mundial, Gran Bretaña ganó el control de Israel y, a
través del Secretario General Arthur J. Balfour, se dio la idea de crear un hogar nacional
para los judíos. Los británicos prometieron respetar los derechos de los no judíos y
permitir a los líderes palestinos tener sus propios estados independientes. Hubo un
malentendido crítico: los árabes pensaban que Palestina iba a ser un estado árabe
independiente, pero esa no fue la intención de los británicos. Estos últimos comenzaron
a gobernar Palestina en 1920, anunciando que crecía una patria judía en la región, pero
que no abarcaría todo el país. Ese mismo año comenzaron las revueltas árabes contra el
sionismo, y una disputa en el muro de los lamentos desató disturbios árabes,
exhortando a una Jihad (guerra santa). Debido a esto, los judíos comenzaron a armarse
y ambos lados emprendieron ataques terroristas.

* Nazismo Vs. Sionismo (1937-1947)

El crecimiento del nazismo en Europa fortaleció al sionismo y los británicos


incrementaron las cuotas de inmigración de los judíos a Tierra Santa, pero ante el temor
de que los judíos tomaran el control, los árabes lanzaron una serie de huelgas y
boicoteos. Una comisión británica concluyó que Israel debía ser repartida en estados
árabes, judíos y británicos, lo cual los sionistas aceptaron con renuencia, y los árabes
rechazaron la idea durante doce años, entre 1933 y 1945.

Adolfo Hitler en Alemania persiguió y mató a judíos y otras minorías en lo que más tarde
se llamó el Holocausto. Los nazis mataron de manera sistemática a seis millones de
judíos. Esto intensificó el apoyo para la formación de un estado judío, pues los
refugiados judíos inundaron el territorio de Israel. Los árabes formaron la liga árabe
para hacerle contrapeso a los judíos. En 1947, las naciones unidas votaron para dividir
la Tierra Santa en un estado árabe y otro judío, dándose a estos últimos el 55% de la
tierra al oeste del río Jordán. Jerusalén fue designada como un enclave internacional.

* Independencia, guerra y armisticio (1948-1949)

Cuando el líder sionista David Bengurion dijo en Tel Aviv, el 14 de mayo de 1948, que
Israel era un estado independiente, desató una invasión de Egipto, Siria, Transjordania,
Líbano e Iraq. Durante los siguientes 15 meses, los israelíes ampliaron su presencia en
el norte de Galilea y en el sur del Neguev. El armisticio que siguió dividió Jerusalén entre
Israel y Jordania, pero no resolvió la suerte de 400 mil árabes palestinos que huyeron de
Israel durante la guerra y estaban en campamentos de refugiados cerca de la frontera.
Egipto se tomó el canal del Suez, luego las tropas británicas y francesas tomaron el
control del canal y los israelíes tomaron Gaza. Israel se retiró en 1957, después de que
su acceso al golfo fuera garantizado por las Naciones Unidas.

* AL FATAH y O.L.P. (1959)

Yasser Arafat y Abu Jihad, fundaron AL FATAH, Movimiento de Liberación Nacional


Palestino (O.L.P.). La asamblea de la O.N.U., concedió calidad de observador a la O.L.P.
en 1974.

* La guerra de los seis días (1967)

En mayo de 1967, Egipto comenzó a movilizar fuerzas para atacar a Israel. Siria y
Jordania también se movilizaron contra Israel. El 5 de junio, la fuerza aérea israelí
destruyó los aviones de Egipto en tierra, ocupando la península del Sinaí en tres días, se
tomaron los altos del Golán, la Ribera Occidental, la vieja ciudad de Jerusalén y Gaza.
La guerra terminó el 10 de junio, por un cese al fuego gestionado por las Naciones
Unidas. Estados Unidos instó a Israel a retirarse de los territorios ocupados, pero sin
especificar los territorios a los que debía renunciar.
* Expulsión de la O.L.P. (1970)

Duelos de artillería entre israelíes palestinos, combinado con secuestros de aviones por
parte de guerrilleros palestinos, hizo que la O.L.P. fuera expulsada de Jordania, por lo
cual se estableció en el Líbano. En septiembre de 1972, una facción militar, conocida
como “Septiembre Negro”, mató a 11 atletas israelíes durante los juegos olímpicos en
Múnich, Alemania.

* Guerra del Yom Kippur (1973)

Egipto y Siria lanzaron ataque común contra Israel el 6 de octubre, en el día de la


festividad religiosa judía del Yom Kippur. Otros estados árabes dieron su apoyo. Israel
sufrió muchas bajas, pero logró no sólo hacer retroceder a los adversarios, sino que
empujó a las fuerzas egipcias del canal del Suez, ocupando la Ribera occidental del
canal. Esta guerra consagró a Israel como la potencia dominante de la región.

* Los acuerdos de Camp David (1979)

Egipto e Israel firmaron un acuerdo de paz el 26 de marzo, en el que Egipto reconoce a


Israel como estado, acordando relaciones diplomáticas; después de ello, Israel devolvió la
península del Sinaí.

* Guerra en El Líbano (1982)

Dos semanas después de retirarse del Sinaí, los israelíes bombardearon los bastiones de
la O.L.P. en Beirut y el sur del Líbano, en ataque de represalia. Después de dos semanas
de bombardeos intensos la O.L.P., salió de Beirut bajo la protección de una fuerza
multinacional, lo que desbordó en una lucha por el liderazgo de la O.L.P. En 1985, Israel
siguió controlando una franja fronteriza del Líbano que había ocupado en 1978. Israel se
retiró del sur del Líbano en mayo de 2000.

* Intifada (1987)

Después de 20 años de ocupación, la tensión aumentó cuando los palestinos que vivían
en Gaza, la Ribera Occidental y Jerusalén se rebelaron contra los israelíes, lo que
llamaron intifada o levantamiento. La O.L.P. reconoció formalmente a Israel en 1988; sin
embargo, cuando se iniciaron las negociaciones de paz en 1991, la O.L.P. no fue
incluida.

* Reconocimiento mutuo (1993)

Negociaciones secretas en Noruega entre Israel y la O.L.P., resultaron en un tratado que


incluyó reconocimiento mutuo. Este acuerdo estuvo marcado por un apretón de manos
entre Yasser Arafat y el primer ministro Yitzhak Rabín. Arafat y el ministro de Relaciones
Exteriores Simón Peres ganaron el premio Nóbel de la Paz en 1994 por sus esfuerzos.
Pero, en febrero de 1994, un colono judío extremista mató a 39 palestinos, mientras
rezaban en una mezquita en la Ribera Occidental. En julio, Arafat entró en Gaza y tomó
juramento a integrantes de la autoridad palestina que asumieron el control de la
educación y la cultura, la asistencia social, el turismo, la salud y los impuestos.

* Asesinato de Rabín (1995)

En septiembre, Rabin y Peres firmaron un acuerdo que ampliaba el grado de autonomía


en la Ribera Occidental y otorgaba el control de seis grandes localidades en la Ribera
Occidental a la autoridad palestina. Dos meses después, Rabin fue asesinado por un
estudiante de derecho con conexiones extremistas de derecha.
* Elecciones (1996)

Arafat es elegido presidente de la Autoridad Palestina, por abrumadora mayoría. En


Israel una poderosa bomba colocada en un autobús mató a 25 personas e hirió a
decenas de personas durante la segunda vuelta en las elecciones para primer ministro
israelí, en la que ganó el líder del partido derechista Likud, Benjamín Netanyahu.

* Viviendas para judíos y Hamas (1997)

La ciudad de Hebrón, en la Ribera Occidental, fue devuelta al control palestino después


de 30 años bajo control israelí, pero Netanyahu aprobó un proyecto de viviendas para los
judíos en el este de Jerusalén. Esto trajo oleadas de violencia, como el atentado suicida
en un mercado al aire libre en Jerusalén en donde murieron 15 personas y 170
resultaron heridas. Un grupo llamado Hamas se atribuyó la responsabilidad del
atentado.

En 1998, en una maratónica reunión de 21 horas, bajo la mediación de Bill Clinton,


Netanyahu y Arafat firmaron un acuerdo de paz en el estado de Maryland. Dicho
acuerdo garantizaba el repliegue de tropas israelíes. El 14,2 % del territorio de la Ribera
Occidental quedaba bajo el control palestino, la liberación de 750 palestinos de cárceles
israelíes y un aeropuerto palestino en Gaza y tránsito seguro para los palestinos entre
Gaza y la Ribera Occidental.

En 1999, el candidato del partido laborista, Ehud Barak, le ganó a Netanyahu por un
margen muy grande.

* Estancamiento y enfrentamientos (2000)

Continuaron las conversaciones de paz bajo la mediación de Clinton, pero sin llegar a
ningún acuerdo. A fines de septiembre, el líder de la oposición de la derecha, Ariel
Sharón, encabezó una delegación a un sitio disputado en Jerusalén que los judíos y
musulmanes consideraban sagrado. Esto trajo hostilidades y nuevos enfrentamientos.
Barak perdió mucho apoyo y dimitió en diciembre convocando a unas elecciones
especiales para primer ministro en febrero de 2001.

* La victoria de Sharón (2001)

Después de meses de violencia entre palestinos e israelíes, el líder del partido Likud,
Sharón, derrotó a Barak en las elecciones para Primer Ministro. Los ataques terroristas
del 11 de septiembre en Estados Unidos encendieron un nuevo interés en el proceso de
paz en Oriente Medio. Pero se presentaron nuevos actos violentos por la acción de tres
atacantes suicidas, dejando como resultado 25 israelíes muertos.

* Ofensiva militar israelí (2002)

Los palestinos sostienen que la ofensiva militar de Sharón tiene como objetivo derrocar o
matar a Arafat, destruir su Autoridad Palestina y eliminar acuerdos interinos de paz
firmados en 1993; además, bloquear la creación de un estado palestino independiente.
Unos 1.161 palestinos y 410 israelíes han muerto durante 18 meses de levantamiento
palestino en contra de la ocupación a sus territorios, por parte de Israel.

Aplicación Teoterápica

La Palabra de Dios llegó a lugares determinados, a un pueblo determinado y estuvo en


tiempos determinados. Es sólo cuando nos ponemos en lugar de estas personas y
comprendemos lo que Dios les estaba diciendo a ellos, que las palabras pueden tener un
pleno significado para nosotros, y comprenderemos el lenguaje en el que vino la
revelación. Al situarnos en el contexto de los hogares y el ambiente social de los tiempos
bíblicos, nos sensibilizamos más hacia el mensaje teoterápico de Dios.

Por otro lado, cuando conocemos los acontecimientos históricos a través de los cuales
Israel ha llegado a ser la nación que hoy es, y toda la problemática que ha acompañado
este proceso, debemos sensibilizarnos y comprometernos más con la Tierra de donde
viene toda bendición, y que también es nuestra por la herencia espiritual adquirida en
Cristo Jesús. Esta sensibilidad implica nunca olvidarla, tenerla presente en nuestras
oraciones, y subir cada año para dar testimonio a “la ovejas perdidas” de la Casa de
Israel.

Guía de Estudio e Investigación

Tome 3 parábolas narradas por Jesús y muestre cómo el Señor Jesús usó en ellas,
elementos típicos de la vida cotidiana de Israel, y el significado espiritual que aportan
estos elementos.
EL CAMINO HACIA EL CONOCIMIENTO DE DIOS

«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida.»
(Jn 8:12)

Logro

Identificación de los factores que determinan el conocimiento de Dios, de


su Palabra, y de nosotros mismos, para llegar así a entender a los demás.

Introducción

El conocer la voluntad de Dios y conocerle a Él, ha constituido para el hombre creyente


uno de sus mayores anhelos, en el transcurrir de todas las épocas de la historia del
hombre.

El camino hacia el conocimiento de Dios puede resultarnos pesado y agobiante, pero en


realidad es la experiencia más preciosa que se puede tener en la vida cristiana. El poder
descubrir las asombrosas facetas de Dios como Padre, Amigo, Maestro y otro sinnúmero
de aspectos particulares, constituye un grandioso e inolvidable regalo de amor de Papá
Dios.

La Palabra de Dios nos introduce en ese conocimiento, pero es necesario profundizar en


ese camino, pues el solo conocimiento de la Biblia, sin una entrega genuina de nuestra
parte, sería algo inútil y estéril.

A través de las diferentes lecciones que encontraremos a continuación, hallaremos la


clave para el conocimiento de Dios y de nosotros mismos.
Contenido

Lección 1: El camino hacia el conocimiento de Dios


(Primera parte)

Lección 2: El camino hacia el conocimiento de Dios


(Segunda parte)

Lección 3: El conocimiento de uno mismo

Lección 4: La Luz de Dios y su manifestación

Lección 5: Origen y acción de la Luz de Dios


LECCIÓN NO 1: EL CAMINO HACIA EL CONOCIMIENTO DE DIOS (PRIMERA PARTE)

«Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad,


sino la tuya.»
(Lc 22:42)

Indicador de Logro

Comprende que la fortaleza del cristiano no consiste en el conocimiento


intelectual de la Biblia, sino que debe estar escrito en el corazón.

Introducción

En varias ocasiones, hemos escuchado que hoy la gente, más que oír de Cristo, quiere
verlo en los que somos sus discípulos. Por eso, la vida de un cristiano debe estar
saturada del dulce amor de Papá Dios, de la gracia de Jesucristo y de la unción y poder
de su Santo Espíritu. Esto sólo se logra inquiriendo en la presencia de Dios para
conocerle más, para recibir su trato y, a la vez, hacer tratos con Él, como lo veremos en
la siguiente lección.

1. El trato de Dios y el trato con Dios

Pocos días antes de la muerte del Señor Jesús, algunos de los saduceos le preguntaron
sobre la resurrección (Lc 20:28-33). Entonces, Jesús les dijo: «Erráis, ignorando las
Escrituras y el poder de Dios» (Mt 22:29).

La respuesta de Jesús nos lleva a entender que el cristiano debe tener muy en cuenta
dos aspectos en la vida espiritual: El conocimiento de las Escrituras y el conocimiento
del poder de Dios.

Desde ese punto de vista, nos encontramos con cristianos que pueden conocer
intelectualmente la Biblia, pero no conocen mucho del poder de Dios. No es suficiente,
entonces, conocer intelectualmente la Biblia, sino que debemos también tener un trato
permanente con el Dios de la Biblia. Esto quiere decir que tratemos con Dios y seamos
tratados por Él.

Un ejemplo de lo anterior puede verse en Mateo 2:4-6. Cuando los entendidos en las
Escrituras oyeron la pregunta sobre el lugar donde debía nacer el Mesías, no tuvieron
problema en responder: «En Belén de Judá». Su conocimiento de las Escrituras era
bueno, pero ninguno de ellos emprendió el viaje a Belén, para conocer al Mesías.

¿No es extraño que aquéllos que tenían poco conocimiento de las Escrituras, buscaran
fervientemente al Rey de los judíos y viajaran tanto para encontrar al Señor, mientras
que aquéllos que las conocían no fueran a buscar al Mesías prometido? Así que es
posible no conocer a Dios, cuando se tiene sólo un conocimiento intelectual de las
Escrituras.

El conocimiento que nos trae la Biblia debe también ser escrito en el corazón del
hombre, para que resulte en un conocimiento de Dios. Tal como lo dice en el libro de
Jeremías, en un contexto profético: «Daré mi ley en sus mentes, y las escribiré en sus
corazones» (Jer 31:33-34).
Aquél que posee sólo un conocimiento intelectual de la Biblia, es como el que tiene
solamente una espiga de caña como arma; ésta se doblará cuando sople el viento, y no le
servirá de nada.

2. El conocimiento de Dios

2.1 El caso del Señor Jesús

En el Jardín de Getsemaní, el Señor oró para conocer la voluntad de Dios (Lc 22:42).
Más tarde se levantó y vino a sus discípulos, diciéndoles que había llegado su hora (Mt
26:45). Después, cuando Pedro cortó con su espada la oreja del criado del Sumo
Sacerdote, el Señor ordenó a Pedro detenerse, ya que Él sabía que debía obedecer al
Padre (Jn 18:11).

En todo esto vemos que, aunque quizás en un momento el Señor vio la copa con duda,
cuando el Padre manifestó su voluntad en la oración, Jesús se levantó sin ninguna
duda. Allí había tratado con Dios y conocido su voluntad.

2.2 El caso de Pablo

En la Carta a los Corintios, Pablo nos dice que sufría por un aguijón que le atormentaba.
Él se refirió a ese aguijón como un mensajero de Satanás. Aunque no sabemos de qué se
trataba, estamos seguros de que debía ser muy molesto. Pablo oró tres veces, pidiéndole
al Señor que le quitara tal aguijón. Pero la respuesta del Señor fue: «bástate mi gracia;
porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Pablo no decidió nada de acuerdo con
su conocimiento, sino que trató con Dios en oración, para descubrir su voluntad en
relación con ese asunto particular, hasta que obtuvo (a la tercera vez que oró) la
respuesta de Dios (2 Co 12:7-9).

Los dos ejemplos anteriores nos llevan a plantear un principio: para tener un
conocimiento vivo de Dios, debemos tratar con Él y ser tratados por Él.

3. Llevándolo a la práctica

El sentido de lo que es un trato con Dios será claro, cuando vayamos a su presencia y
permitamos que nos enseñe verdades en su Palabra, sobre nosotros mismos y sobre su
voluntad para nosotros. De tal manera que ese conocimiento espiritual toque nuestro
corazón y transforme nuestra vida.

Por ejemplo, supongamos que nos irritamos fácilmente. Luego vamos a Dios en oración,
para pedirle claridad sobre este asunto. Al mismo tiempo le pedimos a alguien un
consejo sobre cómo vencer este pecado. Quizás él nos diga: «Usted debe pedirle a Dios
que desarraigue este pecado del mal genio, de la misma manera como cuando se arranca
un diente malo». Después de recibir el consejo, oramos a Dios, y a pesar de eso, en lugar
de quitar el pecado, descubrimos que se ha profundizado más. Pero como tememos a
Dios, no dejamos pasar por alto el pecado que no podemos vencer. Debemos tener tratos
con Dios, ir a Él en oración, no sólo una, sino dos o tres veces, preguntando lo que pasa.
Al hacerlo, Dios nos mostrará la verdad de Romanos 6:6, según la cual Él no trata con el
viejo hombre.

Después de cierto tiempo, tenemos otra vez problemas con el mal genio y buscamos
consejo de nuevo. Posiblemente nos dirán que debido a que el viejo hombre fue
crucificado con Cristo, cuando Él murió, entonces nosotros lo que necesitamos es
considerarnos muertos con Cristo. Con esto adquirimos un poco más de conocimiento.
Así, cuando llegue la tentación, nos consideraremos muertos por ella. Pero parece que el
método no funciona. Vamos nuevamente al Señor y Él nos muestra que ese considerarse
no empieza en el momento de la tentación, sino hace dos mil años atrás, cuando
morimos con Cristo. Nuestro corazón debe descansar en la obra completa de Cristo.
Cada vez que venga la tentación, debemos tener presente que el viejo hombre murió
hace dos mil años. Todo lo que necesitamos hacer es descansar en lo que Dios hizo por
nosotros en la cruz del Calvario.

Pero después perdemos el control de nuestro genio otra vez. Si no somos temerosos de
Dios, quizás renunciemos esta vez; pero si tememos a Dios, no estaremos satisfechos
con tener un mero conocimiento de la Biblia, y, por tanto, clamaremos a Dios una y otra
vez.

Tal vez, entonces, Dios nos muestre dónde hemos fallado; puede hacernos ver que Él ha
permitido que caigamos, para hacernos ver nuestra naturaleza, y la necesidad de
depender de Él y no nosotros mismos. De esta manera, aprendemos otra lección: el
conocernos a nosotros mismos nos lleva a depender menos de la carne, y nos hace
buscar más a Dios, para que Él sea quien nos preserve.

Aún así la historia continúa. A medida que pasa el tiempo, caemos una vez más y
consultamos a Dios, diciéndole: ¿Por qué todavía no puedo vencer mi pecado? Tenemos
claro que nuestro viejo hombre está muerto y nos hemos conocido, ¿por qué entonces
todavía estoy sujeto a caer? Finalmente, Dios nos muestra que el pecado es el fruto de
un árbol. Así como el árbol de vida produce una clase de fruto distinto cada mes, del
mismo modo la raíz del pecado produce muchas clases de fruto. La raíz es una, pero el
fruto se multiplica día a día. Nosotros siempre estaremos tratando con un pecado
particular, pero descuidamos otros pecados. Mientras que otros pecados crecen en
nosotros, volvemos a ese antiguo hábito particular de pecado. Por tratar con el pecado
del mal genio, omitimos otros pecados; y mientras las manifestaciones de otros pecados
aumentan, el mal genio sigue la misma línea. Nos olvidamos de tratar con el orgullo, la
envidia, los pensamientos impuros y muchos otros pecados. Si sólo nos ocupamos del
mal genio, vamos a ser vencidos; pero si consideramos todas nuestras fallas, Dios nos va
a bendecir.

Al llegar a esta posición, quizás creamos que hemos alcanzado la victoria y que podemos
alcanzar la paz por el resto de la vida. Pero el pecado reaparece y caemos otra vez. Esta
vez es realmente decisiva; no la dejaremos pasar por alto. Nos acercamos a Dios una vez
más y le pedimos que nos trate. Después de orar una o dos veces, recibimos respuesta
de Dios: ¿qué hay en tu vida después que experimentaste victoria?

Dios nos muestra que la obra terminada de Cristo debe mantenerse, teniendo comunión
con Él. Esto no quiere decir que la obra de Cristo no sea completa; sólo quiere decir que
lo que Cristo ha hecho en la cruz debe mantenerse, avivarse, en una atmósfera de
comunión con Dios mismo.

El secreto de la victoria es la confianza y la obediencia a Dios. Cualquier debilidad en


cualquier punto debilitará nuestra fe.

4. La persona que conoce a Dios

Si hemos tratado con Dios y hemos sido tratados por Él y hemos llegado a un verdadero
conocimiento de Él, vamos a saber en qué coyuntura particular se encuentra otra
persona que no puede salir de allí. Podemos ser capaces de ayudarle, porque tal vez
hemos recibido trato en esa área muchas veces.

5. Debemos recibir el trato de Dios en todo

No sólo nuestra vida, sino también nuestro medio debe ser tratados por Dios. Por
ejemplo, ¿permitimos que cosas que suceden con nuestras familias vengan y vayan? O,
en realidad, oramos o dejamos de hacerlo porque no hemos recibido respuesta. ¿Cómo
podemos esperar, entonces, conocer a Dios así? Esa no era la manera como Pablo oraba;
él oró muchas veces hasta que el Señor le respondió.

Si deseamos sólo orar una vez, es mejor que no lo hagamos, porque quizás se deba orar
dos y hasta cien veces, si es necesario, hasta recibir la respuesta de Dios. Debemos
recordar que la prisa no debe tener lugar en la fe, o en la oración. Abraham, por ejemplo,
le creyó a Dios «en esperanza contra esperanza» (Ro 4:18). Si Dios no da, podemos
esperar hasta que tengamos cien años.

Un siervo de Dios una vez dijo: «La oración es como colocar cartas en una balanza. Usted
pone un peso de una onza en un lado de la balanza y agrega carta tras carta al otro lado.
Cartas tras cartas son puestas, pero el peso no es afectado; sin embargo, en el momento
en que usted pone la última carta, el peso del lado contrario al fin se levanta. Así sucede
con la oración, usted ora una, dos y tres veces y aún una vez más, y de pronto esa es su
última oración y viene la respuesta». Por esta razón, debemos aprender a tener tratos
con Dios: pedir por el trato de Dios en nuestros cuerpos mortales, trabajo, familia,
ambiente y todo cuanto nos suceda.

6. El conocimiento de Dios y el ministerio

Nadie puede trabajar para Dios, si no lo conoce. En efecto, uno puede ayudar a otros
sólo cuando uno mismo ha sido tratado por Dios. Por eso, es mejor no abrir la boca, si lo
que predicamos es sólo resultado de dos o tres horas de preparación del mensaje.
Necesitamos experiencia en el trato de Dios, antes de ser aptos para predicar.

¿Conocemos la diferencia entre el sermonear y el predicar?

El sermonear no ayuda, pero la predicación sí. Podemos preparar un sermón que


obtenga la aprobación de otros, pero no podrá ayudar a otros a ir por el camino correcto.
Es como un estudiante de primaria que tratará de escribir sobre un viaje que nunca ha
realizado. No sucede así con la predicación; a medida que predicamos describimos la
situación real, como si tuviéramos en la mano lo que estamos escribiendo. Puede que no
hablemos muy bien, pero no nos equivocamos, ya que estamos describiendo una escena
que es visible y palpable. Por esto, al trabajar en la obra de Dios, debemos tener tratos
con Dios. Existen muchísimas cosas que necesitan el toque de Dios en nuestras vidas.

Si aprendemos a aceptar los caminos de Dios día tras día, vamos a conocerle. Muchos
cristianos corren de aquí para allá para oír y preguntarle a otros, pero ellos mismos no
buscan al Señor. No es de extrañarse que no conozcan al Señor, aún después de haberle
recibido hace muchos años.

Aplicación Teoterápica

Los cristianos perezosos no pueden esperar conocer a Dios, ya que esto requiere
persistir en la búsqueda de la verdad sobre nosotros. Los que servimos a Dios no vamos
a ser capaces de hacer que la gente sienta algo, si nosotros mismos no lo hemos sentido.
Ojalá diariamente aprendamos a tratar con Dios, así como también a ser tratados por Él.
Tales experiencias son preciosas para vivir esa vida armoniosa, equilibrada y estable; esa
vida guiada por principios divinos y no por emociones humanas.

Guía de Estudio e Investigación

Investigue dos personajes bíblicos en cuyo ministerio se observe:


*Conocimiento de Dios
*El trato con Dios y el trato de Dios
*Características del que conoce a Dios
*Influencia de recibir el trato y el conocimiento de Dios, en la vida personal y en el
ministerio

LECCIÓN NO 2: EL CAMINO AL CONOCIMIENTO DE DIOS


(SEGUNDA PARTE)

«Y dejándolos, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las


mismas palabras.»
(Mt 26:44)

Indicador de Logro

Profundiza en el conocimiento de Dios, a través de la oración y del


conocimiento de su voluntad.
Introducción

La oración es uno de los métodos más eficaces para conocer la voluntad de Dios y
conocernos a nosotros mismos, debido a nuestras reacciones ante la negativa o la
aprobación de Dios a nuestras peticiones.

Veremos en el transcurso de la lección, cómo cada petición puesta en las manos de Dios
es una oportunidad para recibir no solamente el sí de Dios, sino la oportunidad de
aprender una gran lección.

3. Conozcamos a Dios a través de la oración

Veníamos hablando de cómo tratar con Dios, pero debemos profundizar más.

Algo que desconcierta a muchos cristianos es la forma como recibimos respuestas de


Dios en la oración. Todo cristiano debe desear que Dios oiga su oración. Seríamos
cristianos anormales, si Dios respondiera nuestras oraciones una vez cada tres años.
Algunos escasamente tienen alguna experiencia en recibir respuesta de Dios. Con esto,
no se quiere decir que no oren, sino que sus oraciones no tienen efectividad.

Muchos cristianos están inseguros de que Dios oirá sus oraciones. No saben si Dios ha
respondido, o por lo menos, no hasta cuando la respuesta no sea un hecho; no tienen
convicción alguna desde el principio. Deberíamos ser espiritualmente ricos, pero nos
empobrecemos, porque no sabemos cómo orar. Cuán pobres somos, si nuestras
oraciones son oídas solamente una vez, en tres o cinco años. Es bueno reiterar que el
conocer a Dios en oración no viene por azar, ni por leer lo que se diga aquí. Una guía
turística puede señalar un lugar a una persona, pero no le lleva a ese lugar; si la
persona no va, no podrá estar allí en realidad.

Supongamos que tenemos un deseo, una petición, y oramos a Dios sobre eso que
queremos. Puede que lo hagamos fervientemente, o de vez en cuando; pero lo extraño es
que nunca pensamos en conocer a Dios en ese tiempo de oración. Por ejemplo, si
pedimos a Dios que nos dé un libro, y un día lo recibimos, para nosotros esto es
respuesta de Dios; pero no es sólo un libro lo que recibimos. También adquirimos un
conocimiento de Dios. En realidad, así aprendemos a orar para poder recibir una
respuesta de Dios. El recibir un libro es algo insignificante, pero el saber cómo orar y ver
las oraciones respondidas es un conocimiento superior. A través de eso se aprende a
conocer a Dios un poco más.

Existen varios principios espirituales que debemos aprender, ya que de otra manera
nuestras oraciones no serán respondidas. Ellos son:

4. Deseo

Consideremos el siguiente ejemplo: le pedimos a Dios un reloj y oramos durante tres o


cinco días, y después olvidamos el asunto; puesto que Dios no ha respondido la oración,
hacemos todo a un lado. A menudo oramos así y tal vez lo hemos hecho así cientos de
veces. Dios no responde; nos olvidamos de Dios y aunque Dios no olvida nuestra
petición, espera algo más de nosotros. Esto es tanto como no orar. Lo normal es que
investiguemos por qué Dios no nos da el reloj. Debemos preguntarle, y mientras
tratamos con Él en ese asunto, Él nos mostrará que quizás nuestro deseo no es lo
suficientemente fuerte; y puesto que el deseo no es fuerte, no seremos tocados por Dios,
si responde a nuestra petición. Pero por otra parte, no perdemos nada, si Dios no nos
responde. Por eso, Él no responde a esta oración. Una oración que no toca el corazón del
que ora, tampoco tocará el corazón de Dios. Por esa razón, debemos tener un genuino
deseo delante de Dios, lo cual quiere decir que no dejaremos pasar el asunto, si Dios no
responde. ¿Cómo esperamos que Él responda, si nosotros hemos olvidado el asunto tan
fácilmente?

1.2 Petición

Pero hay más. Algunas veces el corazón está deseoso, pero no obtiene lo que quiere.
Mientras indagamos a Dios, Él nos va a mostrar que aunque tenemos ese deseo, no
hemos pedido ni abierto la boca para expresarlo. Es necesario hacer nuestra petición
(Stg 4:2).

1.3 Obediencia

¿Realmente queremos que Dios conteste nuestra oración? Puede que hayamos pedido
exteriormente, y deseado interiormente, pero la oración continúa sin respuesta. Por
tanto, oramos y oramos, indagándole a Dios por no responder y Él nos contesta que no
le hemos escuchado en ciertos asuntos y, por eso, Él no nos ha escuchado.

Necesitamos escucharle a Él antes de que Él escuche nuestra oración. De esta manera,


aprendemos que debemos obedecer a Dios; una vez que hayamos obedecido, podemos
orar. Así conocemos algo nuevo: que Dios está más dispuesto a escuchar la oración de
aquéllos que le obedecen (Pr 28:9).

Muchos cristianos no ven sus oraciones respondidas, porque no han aprendido a


obedecer. Si no oímos la Palabra de Dios, Él no puede responder nuestras oraciones.
Nosotros dejamos pasar por alto muchas cosas, como si no tuvieran importancia, pero
Dios no las pasa por alto. Debemos obedecerle a Él en cada área de nuestra vida, pero
recordemos que Dios está interesado en formar nuestro carácter, más que en cualquier
otra cosa.

1.4 Fe

Quizás hayamos obedecido y, sin embargo, nuestra oración sigue todavía sin respuesta.
El reloj no aparece; vamos a Dios una vez más y le confesamos que nos falta fe. Nos
acercamos a Él pidiéndole que conteste la oración y que nos llene de fe, pero aún así no
obtenemos lo que le pedimos. Posiblemente, Él nos muestre esta vez que, a menos que
ciertas cosas hayan sido tratadas, no vamos a obtener la fe. Él también puede
indicarnos que estamos muy ansiosos en la oración, y esta ansiedad revela que no hay
ningún sometimiento. A menos que nos sometamos y oremos, la oración no será
respondida. Esto parece que contradijera lo que se dijo anteriormente sobre el deseo del
corazón. Sin duda, muchas cosas espirituales parecen ser contradictorias, pero a pesar
de todo, un buen día cuando nos encontramos con cierto pasaje en la Biblia, ciertas
palabras resaltan. No somos nosotros los que las hacemos resaltar; ellas resaltan y,
entonces, reconocemos que esta es la Palabra que Dios nos está dando a nosotros. Nos
damos cuenta de que Dios ya ha respondido la oración y que nos ha dado una promesa
basada en su Palabra.

Así obtenemos un nuevo conocimiento: el conocer cómo le creemos a Dios en oración.


Así entenderemos lo que quiere decir fe, cuando se menciona en la Biblia.

1.5 Alabanza

Supongamos que lo anterior se ha cumplido, pero el reloj no llega, y oramos durante otro
mes o dos. Pero cuanto más oramos, menos seguros estamos, y por ello vamos a
preguntarle a Dios. Entonces, se nos hace ver que debemos alabar a Dios, en lugar de
orar después de recibir la promesa. Si oramos después de recibir la promesa, lo haremos
con duda. Puesto que Dios ya nos ha dado una promesa, Debemos más bien alabarle.
Satanás puede venir y tentarnos a pedir, pero debemos responder: «No. Debo alabar».
Los aspectos anteriores no son una serie de pasos sobre cómo orar, sino el fruto
espiritual de lo que Dios nos ha enseñado o puede enseñarnos en su trato con Él.
Existen muchas otras lecciones por aprender. Lo que se quiere enfatizar es que, a través
de la oración, podemos aprender los caminos de Dios. Así la próxima vez que oremos,
sabremos cuánto debe haber quitado de nuestra vida. Podemos recibir con toda certeza
promesas de Dios, pues los creyentes avanzados tienen confianza en sus oraciones. Por
tanto, aprendamos a conocer a Dios en todas las cosas, en las grandes y en las
pequeñas. Practiquemos esto y Él oirá nuestra oración. Cada vez que nosotros
esperamos que Dios conteste nuestra oración, debemos aprender a recibir su trato.
Aunque aprendamos mucho, nuestra experiencia debe ser más profunda al correr de los
años.
Mientras sigamos aprendiendo, vamos a descubrir que aún las palabras utilizadas en la
oración tienen relación estrecha con las oraciones contestadas y no contestadas.
Aprendamos a orar con confianza; no esperemos tres o cinco meses antes de que sea
dada la seguridad. Ninguno ha tenido la experiencia de conocer a Dios, sin hacerlo a
través de la oración.

5. Conozcamos a Dios en su voluntad

Si queremos conocer la voluntad de Dios, necesitamos tratar con Él. Aquéllos que no
tienen aquel trato, no conocen la voluntad de Dios y dicen: «¿Dirá acaso Dios, a
nosotros, gente insignificante, su voluntad? Por eso es importante prepararnos. Por
ejemplo, si un espejo está empañado o está disparejo, va a distorsionar la imagen que
refleja. De la misma manera, si nosotros no estamos preparados, podemos malentender
a Dios. Cada vez que nosotros deseamos conocer su voluntad, debemos primero tratar
con nosotros mismos, ponernos a un lado y estar dispuestos a dejarlo todo. Entonces,
su voluntad se nos revelará.

6. Algunos ejemplos

¿Podemos nosotros compartir algunos ejemplos de lo anterior, sacados de la propia


experiencia o de las otras personas que conocemos? El trato con Dios y conocimiento de
Él son inseparables.

Lo más importante de nuestra vida sobre la tierra es conocer a Dios. Para poder
conocerlo, debemos recibir su tratamiento en el asunto de conocer su voluntad, así como
en la oración. Necesitamos aclarar en nuestra vida, tanto el ambiente como el asunto del
pecado. Debemos pedir que se nos muestre el sentido de todo lo que sucede. ¿Dios desea
algo de nuestra vida? Los perezosos nunca lo sabrán, a menos que perseveren en la
oración y el compañerismo con Él.

Debemos aprender de Pablo, quien no sólo oró una vez, sino dos o tres veces, hasta que
el Señor le contestó. También debemos aprender aún más del Señor Jesús, quien en el
Jardín de Getsemaní oró: «Padre mío, si es posible pasa de mí esta copa; pero no sea
como yo quiero, sino como Tú». El no oró una sola vez, sino dos y tres veces, hasta que
estuvo seguro. Debemos orar, una, dos y tres veces, hasta que tengamos la respuesta de
Dios. Sólo de esta forma vamos a conocer a Dios.

No debemos laborar en la obra del Señor, si no hemos aprendido a tratar con Dios y a
ser tratados por Él. Si no conocemos el camino de Dios, su procedimiento y su
naturaleza, entonces: ¿qué es lo que nos diferencia de otra gente? Le podemos dar
algunas ideas espirituales, pero no le podemos guiar hacia el sendero espiritual. No
todos los que leen la guía de Hong Kong o Pekín han estado en Hong Kong o Pekín. No
todos los que tienen un libro de cocina han probado todas las comidas del libro. Del
mismo modo, nosotros no podemos guiar a la gente, si tenemos sólo un mero
conocimiento intelectual de la Biblia.
Aplicación Teoterápica

Muchos cristianos que carecen del conocimiento o de la experiencia del poder de Dios,
tienen ideas espirituales; otros, imaginan cosas sin saber lo que son. Algunos pueden
enseñar a otros solamente porque son más inteligentes y pueden retener más de lo que
van a enseñar.

Es necesario tener un trato continuo con Dios, de modo que Él grabe sus enseñanzas en
nuestros corazones.

Guía de Estudio e Investigación

Investigue un personaje bíblico al que Dios no le haya respondido la petición; analice las
causas, el conocimiento de Dios y de sí mismo, que esta situación le dejó.
LECCIÓN NO 3: EL CONOCIMIENTO DE UNO MISMO

«Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos


pensamientos y mi corazón.»
(Sal 26:2)

Indicador de Logro

Comprende la necesidad de conocernos a nosotros mismos, a la luz del


examen que Dios puede realizar de nosotros.

Introducción

Sobre la necesidad de conocernos se habla frecuentemente hoy en día, pues las


personas desean saber de dónde surgen sus conflictos con las otras personas. También
existe un gran deseo de influir positivamente en el medio en donde nos desempeñamos,
por lo cual sentimos la necesidad de evaluar nuestras acciones y tomar medidas que
mejoren el rumbo de nuestras vidas. Pero, solamente en la mente de Dios podemos
encontrar el acertado conocimiento de lo que realmente somos.

1. La necesidad de conocerse uno mismo

Una parte importante en el desarrollo espiritual del cristiano es el conocimiento de sí


mismo. Si se conoce, podrá confiar enteramente en la provisión de Dios para caminar en
el Espíritu y no en la carne.

Debido a la falta de conocimiento propio, nos llenaremos de orgullo y, por tanto, no


entenderemos que sin el Señor: «Nada podemos hacer» (Jn 15:5). Así, aunque el Espíritu
Santo vino para ayudarnos en nuestras debilidades, no buscaremos su ayuda, ya que no
vemos cuán débiles somos y cuánto necesitamos de Dios.

Nuestras relaciones con los demás sufren también por esta causa. Las manifestaciones
frecuentes de ansiedad, enemistad, falta de aceptación de los demás, etc., se deben a la
falta de conocimiento de lo que somos en realidad. Es esencial el conocimiento de uno
mismo para progresar espiritualmente.

2. La introspección como método para conocerse a sí mismo

El método más usado para el conocimiento personal es la introspección, es decir, el


mirar hacia nosotros mismos. La introspección en asuntos espirituales es lo que a
menudo se conoce como examinar el corazón, pero lo cierto es que no es un medio
seguro para conocernos; al contrario, puede causar mucho daño por tres razones:

2.1 No es el método que encontramos en la Biblia

Al examinar el asunto a la luz de la Biblia, encontramos que la introspección no es el


método para conocernos a nosotros mismos. Algunos pasajes hablan de autoexamen,
pero no se refieren a la introspección en el sentido en que venimos empleando el
término. Así, por ejemplo, en 1 Corintios 11:28, leemos: «Por tanto, pruébese cada uno a
sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa».

Aquí, el término «pruébese» no se refiere a que el cristiano deba examinarse para buscar
santidad, sino que habla del examen de nosotros mismos con respecto a nuestro
conocimiento del pan y de la copa, como del Cuerpo y la Sangre del Señor, cuando
venimos delante de Él para participar de estos elementos. Puesto que el comer y el beber
estos elementos son un testimonio que damos, deberíamos examinarnos con respecto a
si recordamos el verdadero sentido espiritual de lo que hacemos, con el fin de que no se
convierta en un mero rito o acto externo. La introspección aquí va dirigida, entonces,
hacia el hecho de venir con la actitud correcta a la mesa del Señor, para hacer memoria
de su obra en la cruz.

Igualmente, en 2 Corintios 13:5, leemos: «Examinaos a vosotros mismos si estáis en la


fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo
está en vosotros, a menos que estéis reprobados?». Una vez más, el llamado aquí a
examinar nuestra condición interior está relacionado con una esfera particular. En
Corinto, algunos hablaban mal de Pablo, cuestionando aun su apostolado. Él les pidió,
entonces, que se examinaran ellos mismos, para ver si estaban en la fe, ya que si lo
estaban, eran una evidencia del apostolado de Pablo. Si Dios no lo había llamado a ser
apóstol de los gentiles, ¿cómo podrían ellos haber sido salvos? Puesto que Dios le envió a
predicar el evangelio a los Corintios, y ellos se convirtieron, esto demostraba que Pablo
era un verdadero apóstol.
Por consiguiente, la introspección en este caso no está relacionada con el examen
personal, sino, más bien, con un hecho relacionado con una situación especial.

Si reconocemos que ambos pasajes se relacionan solamente con el examen de asuntos


particulares, concluimos que en ningún momento la Biblia nos manda a hacer
introspección.

2.2 No sirve como método para conocernos

La condición de nuestro corazón

Desde el punto de vista de su efectividad, también podemos decir que la introspección,


como medio para conocernos, es inútil (Jer 17:9). Siendo que nuestro corazón es
engañoso, ¿cómo puede ser entonces, la introspección confiable? Al auto examinarnos
con un corazón engañoso, seremos engañados por ese mismo corazón. Es posible, por
ejemplo, que estemos equivocados en algún asunto; sin embargo, nuestro corazón nos
justificará, o viceversa.

Si el corazón fuera perfecto, podría servir de medida, pero siendo tan engañoso, ¿cómo
puede servirnos de guía? El usar la medida para medirnos a nosotros mismos nos
conducirá, sin duda, al engaño.

Es como el caso de una persona que hizo instalar un tubo largo en el horno de su casa.
Midió la anchura con su propio metro y después pidió al instalador que le hiciera un
tubo de tres metros de ancho; pero cuando el tubo fue enviado, parecía tener 30
centímetros más de la medida acordada. El tubo no cabía y el cliente disgustado regañó
al instalador. El instalador revisó el metro de su cliente y descubrió que le faltaban 30
centímetros. Así mismo sucede con nuestro corazón. Al igual que el metro de aquel
hombre, éste tiene una medida que no es confiable. Si queremos realmente examinarnos
a nosotros mismos, primero preguntémonos si somos dignos de confianza. Mucha gente
cree que la introspección es una virtud, pero es un gran error.

Nuestra compleja constitución interior

Deberíamos darnos cuenta de cuán complicada es nuestra constitución interior. Nuestra


voluntad, pensamientos y emociones (junto con la acción de nuestro corazón) son algo
muy complicado; es imposible analizarlos minuciosamente para entender su relación
interna. Por tanto, nuestro análisis no puede darnos un conocimiento cabal de nosotros
mismos.
En el área emocional, por ejemplo, cualquier influencia puede alterar nuestros
sentimientos completamente, y no es posible determinar cuánto se debe a esto o aquello.
Frecuentemente, fallamos al emitir un juicio sobre algún asunto, o no podemos precisar
algo debido a algún pecado oculto, algún pensamiento defectuoso o prejuicio; la misma
complejidad e inestabilidad nuestra nos hace ser imprecisos en nuestras apreciaciones.
Esto explica por qué a menudo vemos casos como el de una persona que puede ser
fuerte en cierto aspecto, pero no está consciente de ello y aun puede considerarse débil
en ese aspecto; lo contrario puede suceder también.

Por ejemplo, cuando una persona frecuentemente habla del amor cristiano y se
considera llena de amor, pero su relación con la esposa (o) no lo refleja, ¿creerán los
demás que la opinión de esa persona es confiable? ¿Quién puede entender sus propios
errores? Nadie puede (Sal 19:12).

2.3 Es perjudicial

La Biblia no sólo nos manda a evitar la introspección, sino que nuestra propia
experiencia nos muestra lo inútil que es. En relación con la vida espiritual, la
introspección es dañina, porque puede producirnos conformismo o frustración. En
efecto, podemos considerarnos buenos después de un examen personal, o angustiarnos,
debido a nuestros defectos.

La carta a los hebreos nos exhorta a poner la mirada en Jesús, antes que en nosotros
mismos (He 12:2). En el idioma griego hay una palabra más entre «puestos los ojos» y
«Jesús». En español sería algo así como «mirando hacia Jesús». La idea es que antes de
mirar a Jesús debemos apartar los ojos de lo que no debemos mirar. Nuestra vida
espiritual se centra en el mirar a Jesús, no en mirarnos a nosotros mismos. Si
desobedecemos el mandato de las Escrituras y miramos hacia nosotros mismos, nuestra
vida espiritual va a sufrir.

El ciempiés y el sapo

El sapo le preguntó al ciempiés: ¿Cómo puedes caminar con tantos pies? ¿Cuál de ellos
mueves primero? Inquieto por esto, el ciempiés empezó a observar cuál de los cien pies
movía primero, pero por más que trataba no podía mover uno solo. Entonces, se enojó y
dijo: «¡Bah!, eso qué importa, yo me voy». Sin embargo, al ir a caminar, siguió pensando
cuál pie movía primero y no pudo moverse. Después de un rato salió el sol y cuando el
ciempiés vio la luz, corrió tras ella y ya no le importó más el asunto. Esta fábula nos
enseña que cuando nos miramos a nosotros mismos, no podemos avanzar.

Nuestro fracaso está muchas veces en pensar mucho en nosotros mismos. Siempre
recordamos nuestras virtudes o fracasos, los cuales impiden que Cristo se manifieste
completamente en nuestras vidas. El camino de la victoria está en no analizarse
innecesariamente uno mismo, sino en mirar a Jesús; no en traer lo malo a nuestros
pensamientos, sino lo bueno; no en deshacernos de lo que tenemos en nosotros, sino
dejar que Cristo nos lleve de tal manera que nos olvidemos de lo que tenemos en
nosotros. La Biblia no nos exhorta a reflexionar sobre lo que somos, sino a correr la
carrera, mirando a Cristo.

Cuando estamos aprendiendo a montar en bicicleta, solemos golpearnos con las paredes
y nos caemos mucho. Lo que hacemos al conducir la bicicleta es mirar la dirección, pues
pensamos que si nuestras manos la agarran fuertemente, la bicicleta se mantendrá
derecha. Lo desconcertante es que cuanto más miramos nuestras manos en el
manubrio, más perdemos el equilibrio. ¿No es esto también cierto en nuestras vidas? Al
mirar hacia nosotros mismos, fracasamos.

3. El camino correcto
Ahora bien. Con todo lo que hemos dicho, no queremos sugerir que podemos vivir
descuidadamente, sin considerar lo bueno ni lo malo en nuestra conducta, la pureza o
impureza de nuestras actitudes. Lo que queremos enfatizar es que la Biblia no nos
ordena ser introspectivos, aunque ciertamente no impide el conocimiento propio.

Aunque Dios no quiere que hagamos introspección, Él desea que nos conozcamos a
nosotros mismos. El autoconocimiento es necesario, sólo que no debe venir por medio de
la introspección. El objetivo es correcto, pero el procedimiento ha cambiado.

Si la Biblia no permite la introspección, ¿cómo, entonces, podemos llegar a un


conocimiento de nosotros mismos? Para dar respuesta a ello, consideremos dos pasajes
(Sal 26:2; 139:23-24). Estos pasajes nos muestran el camino correcto para el
conocimiento personal. Ellos nos dicen que si deseamos autoconocimiento, debemos
pedir a Dios que nos lo conceda.

Aplicación Teoterápica

Si deseamos conocer nuestra mente y nuestro corazón, no debemos desperdiciar nuestro


tiempo, examinándonos a nosotros mismos, sino pedir a Dios que nos examine. Ese sí
será un conocimiento preciso, ya que Dios nos conoce mejor de lo que nosotros nos
conocemos. Todas las cosas están descubiertas delante de Él; aún lo más recóndito de
nuestro corazón. El conocimiento que Dios tiene de nosotros es verdadero.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio, en forma de bosquejo, de un personaje bíblico que hizo introspección


en su vida; señale las consecuencias que esto trajo. Respalde con versículos.
LECCIÓN NO 4: LA LUZ DE DIOS Y SU MANIFESTACIÓN

«En tu luz veremos la luz.»


(Sal 36:9b)

Indicador de Logro

Identifica los factores que determinan un adecuado concepto de nosotros


y de las situaciones que vivimos.

Introducción

Recordemos que nosotros tenemos la unción del Santo y, por esto, podemos conocer
todas las cosas. Solamente a través del cristal de Dios podemos ver nuestra vida y cada
situación de ella, con la debida claridad y perfección.

1. ¿Cómo nos ve Dios?

La palabra «luz» se menciona dos veces en el Salmo 36, y cada vez quiere decir algo
diferente. La primera luz es especial: «Tu luz»; ésta es la luz de Dios. La segunda luz es
general, ya que no hay ninguna palabra anterior que la califique. La luz de Dios
representa el conocimiento de Dios, lo que Él ve. La luz de Dios señala algo revelado por
Dios, el hecho de mostrarnos lo que conoce de nosotros.

La segunda luz nos habla de la condición real de algo. Por lo tanto, el sentido del verso
es: habiendo recibido la revelación de Dios y la iluminación de su Santa Luz, estamos
capacitados para conocer la situación exacta de cualquier asunto, ya que éste será claro
ante nuestros ojos. En nuestra propia luz nunca veremos la Luz.

2. La función de la luz

La función de la luz es manifestar la primera luz mencionada en el Salmo 36:9, la cual


es objetiva, pues es la luz de Dios (Ef 5:13). Mientras estamos en esa luz, somos
descubiertos por ella; hace que veamos nuestra verdadera condición. En eso consiste ver
la luz de Dios. Antes no conocíamos nuestra condición; ahora, con la iluminación de la
luz de Dios, la podemos ver.

Puede que nos hayamos considerado mejores que los demás; pero cuando un día
veamos la luz de Dios, no sólo lo malo de nosotros aparece como malo, sino que aun lo
bueno puede aparecer malo. No es decir a Dios lo que hemos visto, cuando nos
examinamos a nosotros mismos, sino más bien confesarnos ante el Señor, después de
haber sido iluminados por Él. A medida que la luz de Dios sobre nosotros brille más, lo
veremos todo como Él lo ve.

Nosotros, los cristianos, podemos conocernos a nosotros mismos, día tras día, no por
autoanálisis, sino por la iluminación de Dios. Cuando somos iluminados por su Luz,
inmediatamente reconocemos nuestra condición. Cuántas veces aparentamos tener
amor hacia otras personas, pero una vez que la luz de Dios nos golpea, no sólo vemos
cuán deficiente es nuestro amor, sino otros muchos defectos.

Muchas veces consideramos nuestro trabajo muy próspero; pero cuando la luz brilla,
entonces nos damos cuenta de cuán ineficaz y aun carnal ha sido nuestro trabajo.
Podemos pensar que hacemos la voluntad de Dios con sencillez de corazón, sin dejar
nada para nosotros; sin embargo, cuando la luz de Dios brilla, descubrimos cuánto
hemos fallado en hacer la voluntad de Dios.

Ahora bien. No necesitamos preguntar cuándo viene la luz de Dios, ni tampoco cómo
estar seguros de que es la luz de Dios; así como no es necesario tampoco encender una
vela para poder ver el sol. Cuando estamos claramente capacitados para conocernos
(viendo nuestra verdadera condición), sabemos que ya estamos bajo la luz de Dios,
porque Él nos ha iluminado. Si no nos vemos como lo describe la Biblia, ni creemos que
nuestra carne sea débil, malvada o corrupta, es señal de que no hemos recibido la luz de
Dios, ni estamos caminando hacia ella. Sólo cuando veamos el efecto de la luz, vamos a
saber quiénes somos y dónde estamos.

2.1 La luz de Dios y el conocimiento de su voluntad

Algunos cristianos, al hablar sobre su experiencia en hacer la voluntad de Dios,


coinciden en decir que cuando Dios se demora en mostrarnos su voluntad, es porque
debe existir algo en el corazón: hay mala actitud, o existe desánimo. Esta conclusión la
han sacado de sus propias experiencias. Cada vez que busquemos conocer la voluntad
de Dios y no recibamos respuesta, debemos pedirle que nos examine; cuando la luz de
Dios brille, conoceremos cuál es nuestra situación interior. ¿Creemos que no hay
desobediencia en nosotros? Quizás nos estemos engañando. Con frecuencia pensamos
que nuestras intenciones son perfectas, pero la luz de Dios muestra cuán egoístas,
calculadores e injustos somos muchas veces (Jer 17:9).
¿No es parecido esto a lo que el Señor Jesús les dijo a Santiago y a Juan? Ellos le dijeron
al Señor: «Concédenos que en tu gloria nos sentemos el uno a tu derecha, y el otro a tu
izquierda». Entonces, Jesús les dijo: «No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que
yo bebo, o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?» (Mr 10:37-39).

Ellos no podían entender el alcance ni la profundidad de las palabras del Señor, y por
eso respondieron rápidamente que sí. Antes de tener la luz de Dios, nosotros somos
como esos dos discípulos. No nos damos cuenta de los débiles que somos, ni cuánto
quiere Dios de nosotros. Pensamos que somos capaces de todo. Pero, cuando la luz de
Dios brilla sobre nosotros, comenzamos a ver que lo que decimos con respecto a muchas
cosas o a ciertas verdades son sólo palabras, porque en realidad no entendemos su
sentido. Muchas veces somos conscientes de nuestras debilidades en ciertas áreas.
Nosotros mismos lo sentimos así, y aun hablamos a los demás de ellas y oramos por eso;
sin embargo, no tenemos una profunda convicción de nuestra debilidad. Cuando la luz
de Dios llega a nosotros, tenemos una visión real de nuestra debilidad.

Por eso, sin la luz de Dios, cualquier cosa que sepamos acerca de nosotros mismos no es
real. El conocimiento propio que se obtiene por autoanálisis sólo muestra lo que
pensamos de nosotros. Por el contrario, el conocimiento propio por medio de la luz de
Dios muestra lo que Dios piensa de nosotros. Nuestro juicio nunca puede ser tan exacto,
como el juicio de Dios.

2.2 La luz de Dios y el conocimiento personal

En esto se nota la diferencia entre la luz de Dios y el mero conocimiento personal. Por
medio de este último, sabemos lo que nosotros conocemos, es decir, lo que entendemos;
mientras que la luz de Dios es lo que Él sabe y nos muestra por medio del Espíritu
Santo. El conocimiento obtenido mediante el poder del Espíritu Santo es la luz de Dios;
mientras que la luz de Dios almacenada en nuestra mente es conocimiento. Por
supuesto, no se niega que, según la Biblia, tanto el conocimiento como la experiencia
deben estar equilibrados; pero el conocimiento desligado del poder del Espíritu Santo es
algo muerto.
C.I. Scofield ha dicho que: «No hay nada tan peligroso como el divorcio de la verdad y el
poder». Podemos conocer muchas verdades y entenderlas, pero si no es con el poder del
Espíritu Santo, no vamos a tener ninguna luz que nos permita conocer nuestra
verdadera condición y guíe nuestros pasos. Cuando recibimos la luz de Dios, debemos
andar en el poder del Espíritu Santo, para que haya luz en nuestro camino y no
perdamos su poder.

Poco antes de morir, una gran cristiana escribió en una página de su Biblia: «Oh Dios,
concédeme una completa y amplia revelación de mí misma». ¡Cuán profundo es este
pensamiento! Frecuentemente estamos injustificadamente satisfechos con nosotros
mismos, porque no nos hemos visto a la luz de Dios. No reconocemos que los
pensamientos de Dios son más altos que los nuestros. A menos que tengamos su punto
de vista, nos estamos engañando.

Aplicación Teoterápica

Para todo cristiano es de gran importancia el tener una clara conciencia respecto de sí
mismo, pero esto sólo puede hacerse estando cerca de Papá Dios, buscando en Él el
maravilloso concepto que tiene de nosotros. Sólo la luz del Señor puede alumbrarnos y
decirnos con exactitud lo que espera de nosotros; a través de esa luz, Dios también nos
mostrará sus visiones y estrategias para que en nuestra vida se cumpla lo que desea
para nosotros.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio bíblico, en forma de bosquejo, sobre el tema «La Luz de Dios». Indique
cómo se manifiesta, cuáles son los resultados y cómo se puede vivir en ella. Respalde
con versículos bíblicos.
LECCIÓN NO 5: ORIGEN Y ACCIÓN DE LA LUZ DE DIOS

«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida.»
(Jn 8:12)

Indicador de Logro

Identifica en qué consiste la luz de Dios y su influencia en el


conocimiento de nosotros mismos.

Introducción

Cuán importante es poder conocernos y descubrir las motivaciones que nos impulsan a
actuar de determinada forma. Existen algunos métodos ideados por el hombre para
conocerse. Tales métodos pueden ofrecer algún resultado, pero el método de conocernos
a través de la mirada objetiva y clara de Dios es la mayor garantía de veracidad. En esta
lección se ponen de manifiesto algunos personajes bíblicos que nos ayudarán a
comprender la acción de Dios sobre sus vidas.

1. ¿De dónde procede la luz?

1.1 Cristo es nuestra luz

Cuando conocemos a Jesucristo, comenzamos a ver la luz, y a medida que lo conocemos


más, mayor es la luz que existe en nuestras vidas. «Otra vez Jesús les habló, diciendo:
Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz
de la vida.» (Jn. 8:12).

1.2 La Palabra de Dios es luz

«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino...La exposición de tus


palabras alumbra; hace entender a los simples.» (Sal 119:105,130).

Probablemente, estamos familiarizados con estos dos versículos, y si meditamos


cuidadosamente en ellos, vamos a apreciar cuán profundos son. En relación con el
camino que llevamos, ¿es el hombre, o es Dios, quien dice si estamos bien o mal? La
obra de la carne no se puede esconder de la luz de Dios. Lo bueno o lo malo no es lo que
dice la gente, ni lo que determinan diariamente nuestros sentimientos, sino lo que dice
la Palabra de Dios. No somos nosotros los llamados a sacar conclusiones, sino que
debemos dejar que la Palabra de Dios juzgue el asunto. Debemos ponernos delante de su
Palabra, y permitir que ella juzgue y quite el velo. Por eso, debemos estudiar
diligentemente la Biblia y depender del Espíritu Santo para que abra su Palabra, de
manera que podamos conocernos a nosotros mismos.

1.3 Los cristianos somos luz

«Vosotros sois la luz del mundo» (Mt 5: 14a).

Comúnmente, pensamos que esto se refiere a la buena conducta de los cristianos, pero
en realidad tiene un significado más profundo; lo que quiere decir aquí es que el
cristiano es una luz capaz de manifestar la verdadera imagen de una persona.
Mientras vivimos en la luz de Dios, somos respetados por otros, pues, viéndolo a Él en
nosotros, se sienten acusados. Quizás a un cristiano carnal no le importe reunirse con
semejantes a él; pero cuando se acerca a uno que camina en la luz de Dios, se
avergüenza. Nadie puede trabajar para Dios, sin tener la luz de Dios. ¿Cómo podrá
acercarse a Dios, si su luz no le alumbra? Si siempre estamos cerca de Dios y nuestra
vida está gobernada por su luz, automáticamente vamos a manifestar la condición real
de aquéllos que se le acercan. Para hacer la voluntad de Dios y trabajar en su obra,
necesitamos ser luz.

Cuando comenzamos a servir al Señor, puede que no nos hayamos propuesto hacer su
voluntad. Pero cuando nos acercamos a otros cristianos que están en contacto
permanente con la luz de Cristo, nos podemos sentir reargüidos. Existe algo especial en
esas personas; se siente a Dios muy cerca de nosotros; se siente esa poderosa luz del
Espíritu Santo. Pues es el Espíritu Santo quien nos permite ver la luz en la cual Dios
mora (aun la gloria, santidad y justicia de Dios). Es el Espíritu Santo el que nos hace
darnos cuenta de lo que somos, de nuestra condición real y de nuestras debilidades.

2. El poder de la luz

El poder de la luz es para darnos autoconocimiento. Cuando alguien se acerca a esa luz,
su condición real se manifiesta. Muchos cristianos nos justificamos, somos
autoindulgentes, y las palabras humanas (exhortación, persuasión, advertencia,
reproche) no pueden ayudarnos a ver nuestra verdadera situación. Sólo la luz de Dios
puede hacernos ver la falsedad que pueda existir en nuestro corazón. Cuando la luz de
Dios llega, todo aparecerá con su verdadero color.

Es verdad que ninguno puede ser salvo sin que la luz de Dios brille sobre él; pero es
igualmente cierto que tampoco podrá avanzar en lo espiritual, ni trabajar efectivamente
sin ella. Veamos:

2.1 El poder de la luz en la conversión

¿Cómo llega un pecador al convencimiento de que el Señor Jesús es Salvador? No es por


medio de argumentos, sin ninguna duda. Sin embargo, ¿cómo se da cuenta de que es
pecador? Ninguna lógica, razonamiento o advertencia hará que un pecador vea su
pecado y vea al Señor Jesús como su Salvador. No se quiere decir que la lógica y el
razonamiento sean inútiles, ya que ellos tienen su importancia. Sin embargo, sólo puede
obrar un consentimiento mental y no una visión espiritual. Cada pecador es ciego, y esa
ceguera no permite que perciba la verdadera luz del Evangelio de Dios. Es el Espíritu
Santo quien abre los ojos para que se pueda ver la luz de Dios. El poder ver es una
bendición especial del Nuevo Pacto. El que Dios revele a su Hijo en nosotros, es una
experiencia compartida por cada pecador redimido.

Cuán inútil es que tratemos de persuadir a la gente para que acepte el cristianismo;
para creer en el Señor Jesús por medio de pensamientos bonitos, razonamientos,
ambiente especial, emociones, música, lágrimas y argumentos. El factor primario en la
conversión es la luz de Dios, que es derramada desde lo alto por el Espíritu Santo. La
necesidad fundamental es que el pecador vea su condición y la gloria del Señor Jesús.
Las lágrimas, el remordimiento y los sentimientos no tienen en eso valor. Sólo el recibir
la visión del Espíritu Santo puede hacer que un pecador acepte al Señor Jesús como
Salvador. Nadie puede creer y aceptar lo que no ve; porque ha visto interiormente, puede
creer. La fe que resulta de ello es inconmovible y soporta las pruebas.

2.2 El poder de la luz en la vida cristiana

Así mismo, el crecimiento en la vida cristiana no depende de lo mucho que alguien sea
motivado, advertido o enseñado, como si eso pudiera hacer despertar su celo para la
oración y la Biblia. Éstos son sólo agentes auxiliares, no primarios. El factor principal
está en la visión. Por esta razón, lo primero que Pablo escribe, en su carta a los Efesios,
es su oración para que Dios iluminara sus corazones por medio del Espíritu Santo, aun
cuando Él sabía que ellos eran fieles al Señor y no estaban degradados moralmente,
como los Corintios. El progreso en la vida cristiana tiene mucha relación con el hecho de
que veamos la luz de Dios, en las riquezas de su gloria, y la supereminente grandeza de
su poder, dada por medio de Jesucristo. ¿Cómo puede progresar un cristiano, si no ve la
abundancia de la gracia de Dios en Jesucristo?

Los cristianos usados por Dios son aquéllos que dependen completamente del Espíritu
de Dios y que no se atreven a depender de ellos mismos. Tales son los obreros que están
en la mano de Dios, y son usados por Él; tienen percepción espiritual tanto del plan de
Dios, como de su propósito.

Por la falta de la luz de Dios, muchos se creen superiores. Quizás Satanás los engaña,
haciéndoles creer que ya han alcanzado la perfección. Ellos lo creen porque, al no tener
la luz de Dios, son ignorantes de la naturaleza pecaminosa de sus actos. Cristo nos
puede capacitar para vencer completamente el pecado. Por eso, ningún cristiano puede
argumentar, como excusa, que es imposible no pecar. Sin embargo, el hecho de que sea
posible nuestra victoria sobre el pecado no quiere decir que nuestra carne no sea débil.
Un error común es irse a los extremos. Algunas personas sostienen que, como somos
tan llenos de pecado, no podemos dejar de pecar. Otras dicen que, habiendo aceptado a
Cristo como nuestra victoria, nuestra naturaleza pecaminosa es aniquilada. Por lo tanto,
ya no pecamos. Un cristiano puede vivir en Cristo diariamente y vivir una vida de
completa victoria sobre el pecado, pero al mismo tiempo sentir a diario su propia
depravación (incapacidad para realizar cualquier acto de justicia divina). Su depravación
no impide su victoria, porque es Cristo en él, no él, quien resulta victorioso. Para
comprender mejor esto, veamos algunos ejemplos:

Job

Era un hombre justo, y hasta Dios mismo lo dijo. Durante su prueba, sus tres amigos lo
acusaron de que seguramente él había pecado contra Dios. El mismo Job no estaba de
acuerdo y gastó mucho tiempo discutiendo con ellos, tratando de probar su pureza y
rectitud. Todos sabemos que más tarde, cuando Dios se le apareció, él dijo: «De oídas te
había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo
y ceniza.» (Job 42:5-6). Finalmente, vino la luz de Dios, y Job pudo ver a Dios en su
grandeza. Las palabras humanas no pudieron convencerle, pero la luz de Dios sí lo
humilló.

Isaías

Antes de que Dios enviara a Isaías, le mostró su gloria. Bajo esta gloriosa luz, el profeta
dijo: «¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando
en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los
ejércitos.» (Is 6:5). Antes de que tuviera la visión, sus labios estaban impuros; sin
embargo, él no estaba consciente de esto. Probablemente se consideraba apto para ser
un profeta de Dios. Pero, cuando la luz de Dios brilló sobre él, empezó a ver su condición
real, como también la condición del pueblo. ¿Cómo podía él ser la boca de Dios, si sus
labios eran inmundos?

Después de recibir tal conocimiento de sí mismo, un ángel vino y purificó sus labios con
un carbón encendido. El orden fue este: el pecado y la luz de Dios; luego, el
conocimiento; después, la purificación; y, por último, la comisión.

Daniel
En la Biblia existen dos hombres cuyos pecados no son registrados. Daniel es uno de
ellos. Esto nos muestra lo favorecido que era ante Dios. Sin embargo, la Palabra de Dios
nos dice: «Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi
fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. Pero oí el sonido de sus
palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño,
con mi rostro en tierra.» (Dn 10:8-9).

Ante la luz de Dios, aun el más santo de los santos no puede permanecer de pie; debe
postrar su rostro en tierra.

Habacuc

Cuando Habacuc fue iluminado por Dios, tuvo la misma experiencia. Él dijo: «Oí, y se
conmovieron mis entrañas; a la voz temblaron mis labios; pudrición entró en mis
huesos, y dentro de mí me estremecí; si bien estaré quieto en el día de la angustia,
cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.» (Hab 3:16).

Pedro

Nosotros sabemos que Pedro era autosuficiente, pero cuando se le presentó la


oportunidad de conocer la luz de Dios en el Señor Jesús, confesó su propia
pecaminosidad. Recordemos cuando los discípulos se habían esforzado toda la noche,
sin que hubieran logrado algo. El Señor, sin embargo, les ordenó que lanzaran las redes;
al hacerlo, sacaron gran cantidad de peces. Tal manifestación de un poco de la gloria del
Señor hizo que Pedro cayera de rodillas ante Él, diciendo: «Apártate de mí, Señor, porque
soy hombre pecador.» (Lc 5:8).

Pablo

Quien peleó la buena batalla, terminó su carrera y guardó la fe nos dio testimonio poco
antes de su muerte. «Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino
al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.» (1 Ti 1:15).
Notemos en este versículo que la palabra «soy» está muy presente. Esto nos muestra la
evaluación de sí mismo. Él sabía que el Señor Jesús había venido al mundo a salvar a
los pecadores, de los cuales él era el primero; no tenía nada de qué jactarse, ni mérito, ni
obra. Como los demás pecadores, él también había sido salvado por la gracia de Cristo.
Pablo se consideraba peor que el resto y por eso pensaba que necesitaba más de la
gracia del Señor que cualquier otro. Pero ¿quién tuvo mayor iluminación de Dios que
Pablo? Habiendo recibido más luz, Pablo se conocía mejor que cualquier otro y, por lo
tanto, se juzgaba con mayor severidad. Aquél que no se conoce bien a sí mismo, se
engaña, creyéndose más santo, más avanzado y especial. No ha tenido conocimiento de
sí mismo, porque no ha tenido la iluminación de Dios.

Juan

Durante los días del ministerio terrenal del Señor, Juan, su discípulo amado, era quien
estaba más cerca de Él. Años después de haber rendido excelentes servicios, fue
especialmente comisionado por el Señor para recibir una carta que tenía que ver con la
comunión y en la cual habla particularmente del amor de Dios y de su luz. Quizás
pensemos por eso que ese discípulo no debía temerle a la luz de Dios, como cualquier
otra persona. Sin embargo, cuando se le manifestó la gloria del Señor, en la isla de
Patmos, y vio al Señor que «era como el sol cuando resplandece en su fuerza», Juan dijo:
«Cuando le vi, caí como muerto a sus pies» (Ap 1:16).

Ejemplos en la historia de la iglesia


No sólo podemos ver en la Biblia el ejemplo de hombres de Dios, que humillados
confesaron sus pecados, y que se conocían a la luz de la iluminación de Dios. También a
través de la historia de la iglesia podemos ver que muchos siervos de Dios reconocieron
sus debilidades y condición personal, al acercarse a la luz de Dios.

Todos ellos vivieron vidas más allegadas al Señor que el común de las personas; sin
embargo, reconocieron la realidad de su pecaminosidad. Podemos preguntarnos:
¿estamos acaso más adelantados que estos grandes hombres de Dios? Posiblemente
todos tendremos que responder que no. El no ser conscientes de nuestras faltas, no
quiere decir que seamos buenos. Al contrario, esto sólo indica cuán faltos estamos de
autoconocimiento. Estos hombres de Dios reconocían sus incapacidades y debilidades,
porque estaban cerca de Dios. Ellos recibieron más luz del Señor, reconocieron el patrón
absoluto de su santidad y, por tanto, estaban más conscientes de su propia pobreza, que
los demás.

La profundidad de nuestra visión del pecado está determinada por el grado de luz que
recibimos. Muchas cosas que no consideramos eran pecado, al comienzo de nuestra vida
cristiana van a ser reconocidas como tales, cuando crecemos en la gracia. Lo que el año
pasado era correcto para nosotros, hoy lo consideramos incorrecto, a medida que hemos
recibido más luz.

3. La luz de Dios en el tribunal de Cristo

Todos sabemos que los cristianos compareceremos ante el Tribunal de Cristo (2 Co


5:10). Este tiene relación con la manera como hemos vivido y trabajado en la obra de
Cristo después de que nos convertimos. El recibir la alabanza de Dios en el futuro,
depende de qué tanto obedezcamos a Dios hoy. Pues Dios se place sólo de su propia
voluntad. Por supuesto, este asunto de si vamos a ser recompensados o no, es algo de
menor importancia; el problema real es si agradamos y satisfacemos el corazón del
Señor. Toda persona comparte el deseo de agradar al Señor, aunque esto varíe en
intensidad.

Muchos cristianos que aspiran agradar a Cristo a menudo hablan descuidadamente,


diciendo: «ésta es la voluntad de Dios» o bien «siento que esto es de Dios». Pero, es
necesario saber que por todas estas cosas seremos juzgados un día, no de acuerdo con
lo que decimos o creemos, sino de acuerdo con la verdadera voluntad de Dios. El tercer
capítulo de la primera carta a los Corintios nos dice que vamos a ser juzgados (1 Co
3:13). ¿Qué clase de fuego es éste? Todos conocemos los diferentes usos del fuego:
algunas veces consume los objetos, pero otras, los brilla. La obra en madera, paja y
hojarasca es consumida por él, pero la obra en oro, plata y piedras preciosas brillará con
el fuego.

Entenderemos mejor esto, si unimos este versículo de Corintios con Apocalipsis 1:14. En
el juicio futuro, el Señor probará nuestra obra con su fuego: sus ojos son como llama de
fuego. Esto quiere decir que el Señor juzgará toda la obra que hayamos hecho después
de nuestra conversión, de acuerdo con su luz, es decir, de acuerdo con su visión. Su luz
mostrará lo que es su voluntad y lo que no lo es.

Nuestras obras a la luz de Dios

Debemos recordar que delante de Dios hay un solo patrón para lo bueno y lo malo, y ese
patrón es absoluto e inconmovible. Nosotros seremos juzgados de acuerdo con ese
patrón. Tendremos pérdida en ese día, si lo que hacemos no está de acuerdo con su
voluntad. ¿Cómo compareceremos en ese día, cuando Dios nos juzgue con su luz, de
acuerdo con su voluntad, si hoy no tenemos la luz de Dios para que ella nos muestre
nuestra verdadera condición? Si vivimos hoy bajo la iluminación de Dios, conociendo su
voluntad en todas las cosas, nuestra obra ciertamente será recompensada ese día.
Debemos recordar también que la luz de Dios, que recibimos ahora para laborar en su
obra, es la misma luz por medio de la cual Dios nos juzgará en el futuro. Para saber si
nuestro trabajo puede estar bajo la luz de Dios en ese día, debemos preguntarnos si el
trabajo que hacemos hoy día está de acuerdo con la voluntad de Dios. Recordemos que
la luz de Dios nunca cambia. Lo que la luz de Dios juzga hoy como algo que no está de
acuerdo con su voluntad, lo juzgará en el futuro. Así mismo, lo que hoy está de acuerdo
con su voluntad, será también aprobado como tal el día que venga. Nunca esperemos
una recompensa el día en que la luz de Dios aparezca, si estamos haciendo cosas que no
están de acuerdo con la voluntad y visión de Dios.

La luz de Dios es la luz del tribunal de Cristo. Por medio de la luz del Tribunal de Cristo,
conocemos y hacemos su voluntad. Debemos alabar y agradecer al Señor, porque no
necesitamos esperar hasta ese día en que veamos la luz de Dios, ni tampoco saber cómo
nos juzgará, ya que hoy podemos ver esa luz y aun ahora sabemos lo que Él aprobará o
desaprobará. El Espíritu Santo viene a nosotros para revelarnos la luz de Dios; por
tanto, no tenemos excusa.

Pablo también consideró el juicio futuro de Dios, como basado en la luz de Dios. Él nos
advierte de lo inútil que es hacer cosas de acuerdo con el sentir personal (1 Co 4:4-5).
Cuán claro es este pasaje. Pablo sentía lo poco confiables que eran sus sentimientos, y
nos exhortaba, en los versículos anteriores, a ser fieles. Si somos fieles, es decir, si
estamos dispuestos a pagar el precio para hacer la voluntad de Dios, Dios ciertamente
nos revelará su voluntad (Jn 7:17). Busquemos entonces la luz de Dios para que
recibamos galardones en el futuro, cuando aparezca la luz.

Aplicación Teoterápica

Si deseamos conocer la voluntad de Dios, debemos tener un corazón dispuesto a hacer


su voluntad. A un corazón sumiso, Dios le va a mostrar su voluntad (Sal 25:14). Sin
embargo, muchas veces nosotros no conocemos nuestro corazón, ni nos damos cuenta
de cuán engañoso, falso y rebelde es. Nos imaginamos que vamos a obedecer y hacer la
voluntad de Dios, pero no descubrimos que en lo más profundo de nuestro corazón
estamos llenos de opiniones. Por eso, necesitamos clamarle a Dios, como lo hizo David
(Sal 26:2; 139:23-24).

Muchos cristianos desean conocer la voluntad de Dios y le claman, pero aún así no
reciben nada. Esto es señal de que necesitan la luz de Dios y les falta conocimiento
propio. No se dan cuenta de cuán llenos están sus corazones de prejuicios, temor y
codicia. De esta forma, Dios no revela su voluntad. Si pedimos a Dios que nos ilumine
para conocernos y quitar los impedimentos, entonces Dios nos va a guiar. Aunque el
conocimiento propio no lleva automáticamente a conocer la voluntad de Dios, nos
muestra el motivo que nos impide conocer su voluntad. Por consiguiente, el
conocimiento propio es indispensable para conocer la voluntad de Dios. Pero ¿quién
puede conocerse a sí mismo, sin la luz de Dios?

Guía de Estudio e Investigación

Realice un estudio de la vida de Moisés; indique el conocimiento que tenía de sí mismo, y


cómo anduvo delante de la ley de Dios. Respáldelo con versículos bíblicos.
MANEJO PEDAGÓGICO
«GUÍA DE LIBERACIÓN FINANCIERA»

El presente anexo tiene como finalidad prestar ayuda al profesor y a los estudiantes,
para que cada uno conozca lo que se espera lograr como resultado del estudio serio y
profundo del Manual de Liberación Financiera.

Estamos presentando el Logro e Indicadores de Logro que se deben obtener con el


estudio de cada capítulo del Manual, de tal manera que sepamos qué objetivo se
pretende y cómo se evidencia que lo hemos logrado.

También estamos incluyendo una Guía de Estudio e Investigación, como trabajo


evaluativo para cada capítulo del Manual, la cual debe desarrollar el estudiante como
complemento del capítulo estudiado.

Logro

Conocimiento y aplicación a la vida personal y al ministerio, de los


principios de Dios que llevan a la prosperidad total.
CAPÍTULO NO 1: DIOS ES EL DUEÑO ABSOLUTO
DE TODAS LAS COSAS

Indicador de Logro

Reconoce a Dios como el Dueño Absoluto de todo cuanto le rodea y


posee.

Guía de Estudio e Investigación

Escriba los resultados que se obtienen al administrar fielmente lo que Dios le ha dado
(talentos, trabajo, familia, ministerio).

CAPÍTULO NO 2: EL HOMBRE ES EL MAYORDOMO DEL SEÑOR

Indicador de Logro

Identifica los principios reguladores de la mayordomía de los bienes,


recursos y talentos que posee.

Guía de Estudio e Investigación

Realice un inventario de los talentos que ha recibido de Dios, así:


*En el nivel espiritual
*En el nivel psicológico
*En el nivel físico
*En el nivel laboral y académico
*En cuanto a recursos materiales
*En cuanto a recursos económicos

CAPÍTULO NO 3: EL PLAN FINANCIERO DE DIOS PARA


LA EXTENSIÓN DE SU REINO (PRIMERA PARTE)

Indicador de Logro

Conoce el plan financiero de Dios para el hombre y para la extensión de


su reino.

Guía de Estudio e Investigación

Haga un estudio bíblico del diezmo y las ofrendas, en el Antiguo y en el Nuevo


Testamento. Respalde con citas bíblicas.

CAPÍTULO NO 4: EL PLAN FINANCIERO DE DIOS PARA


LA EXTENSIÓN DE SU REINO (SEGUNDA PARTE)
Indicador de Logro

Conoce las objeciones más comunes que se dan acerca del diezmo.

Guía de Estudio e Investigación

Con base en la lección anterior, elabore un tema para predicación, en el que comunique
la necesidad y el deber del cristiano de diezmar (no transcriba la lección).

Enuncie 10 objeciones comunes dadas por sus discípulos sobre el principio del diezmo,
y haga un planteamiento doctrinal y teoterápico que responda a cada una de ellas. Para
esto, se sugiere que realice una consulta entre ellos, especialmente entre los que no han
desarrollado la disciplina del diezmo, o son inconstantes al hacerlo. Esta consulta puede
hacerla individualmente, a través de una encuesta escrita.

CAPÍTULO NO 5: LA RIQUEZA

Indicador de Logro

Comprende el concepto de riqueza, desde el punto de vista de Dios y su


Palabra.

Guía de Estudio e Investigación

Realice una investigación de un caso real, donde haya riqueza material sin la riqueza
espiritual. Escoja una localidad, una familia, o una persona, pero dé nombres ficticios.

Al estudiar el caso, analice:


*Causas varias
*Manifestaciones
*Consecuencias
*Conclusión de la investigación

CAPÍTULO NO 6: LA SABIDURÍA DE DIOS SOBRE EL DINERO

Indicador de Logro

Comprende los sabios principios dados por Dios, para administrar los
bienes que Él da.

Guía de Estudio e Investigación

Investigue tres ejemplos bíblicos, diferentes de los que trae el Manual, sobre el manejo
adecuado de la riqueza. Escriba los beneficios que trae.

LECCIÓN NO 7: LA ESCLAVITUD FINANCIERA

Indicador de Logro

Identifica las causas de la esclavitud financiera.


Guía de Estudio e Investigación

Investigue dos casos bíblicos, en donde haya existido esclavitud financiera. Indique:

*Personajes involucrados
*Causas
*Manifestaciones
*Consecuencias
*Planteamiento teoterápico, como propuesta a ese conflicto financiero

CAPÍTULO NO 8: LIBERACIÓN DE LA ESCLAVITUD FINANCIERA

Indicador de Logro

Comprende los principios dados por Dios, para disfrutar de una


verdadera liberación financiera.

Guía de Estudio e Investigación

Bajo la dirección de su líder, elabore su presupuesto personal y/o familiar. Vea el


formato del Manual e indique:

*Ingresos (fijos, ocasionales)


*Egresos (gastos fijos, gastos ocasionales)
*Manejo de excedentes
*Deudas y plan para cancelarlas
*Plan y propósito de ahorro

CAPÍTULO NO 9: RESPONSABILIDAD FINANCIERA TOTAL

Indicador de Logro

Manifiesta en su manejo financiero un desarrollo inteligente,


disciplinado y orientado, según los principios dados por Dios en su
Palabra.

Guía de Estudio e Investigación

Elabore un plan financiero familiar, y otro para el ministerio que usted dirige, siguiendo
las pautas que se han dado en esta lección.
Bibliografía

ASOCIACIÓN CRUZADA ESTUDIANTIL Y PROFESIONAL DE COLOMBIA. Curso de


Formación No 3, Módulo I. Santiago de Cali, 1984.

_______________________. Curso de Formación No 2, Módulo IV. Santiago de Cali, 1982.

_______________________. Instituto de Estudios Bíblicos. Curso de Adiestramiento para


Coordinadores, Módulo IV, 1973.

BIBLIA DEL DIARIO VIVIR. Nashville, Tennessee: Editorial Caribe, 1996.

BIBLIA PLENITUD. Nashville, Tennessee: Editorial Caribe, 1991

CHAMORRO, Néstor. «La Teoterapia y la Unción del Espíritu Santo». Santiago de Cali:
Fundación Publimundo, 1999.

____________________. «El Pacto. Teoterapia de la Promesa». Santiago de Cali: Fundación


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ESCUAIN, S. y VILA, S. Nuevo Diccionario Bíblico Ilustrado. Barcelona: Editorial Clie,


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JOSEFO, Flavio. Los escritos esenciales: Antigüedades de los judíos y las guerras de los
judíos. Editorial Portavoz.

MERRILL, Unger. Nuevo Manual Bíblico de Unger. Michigan, EE. UU. A.: Editorial
Portavoz, 1996.

WILLINGTON, Harold. Auxiliar Bíblico Portavoz. Wheaton, Illinois: Editorial Portavoz,


1995.

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