CF3 Modulo 1
CF3 Modulo 1
PROFESIONAL DE COLOMBIA
(Centro Colombiano de Teoterapia Integral)
Segunda Edición
MÓDULO I
MÓDULO I- Curso de Formación No 3
Segunda Edición
Consejo editorial:
Ministerio Educativo Nacional C.R.C.E.P.C.
Confesión Religiosa Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia
(Centro Colombiano de Teoterapia Integral)
Carrera 26 No. 5C-25. Teléfono: 5583662 (63)
Cali, Colombia
Impresión digital:
Litocencoa - Impresión digital, Cali, Colombia, 2003
Este libro no puede ser reproducido en todo o en parte, por ningún medio
impreso o de reproducción, sin permiso escrito del editor.
Impreso en Colombia
Printed in Colombia
INDICE
Carta de presentación 5
Bibliografía
Santiago de Cali
Estamos viviendo tiempos difíciles que exigen de nosotros consagración. Necesitamos más
que nunca proyectarnos en la visión, prepararnos en el conocimiento y revelación de la
Palabra de Dios, actualizarnos en la estrategia, de tal manera que, teniendo definido
nuestro destino y sentido de identidad y pertenencia, nos proyectemos como Familia de la
fe, como respuesta a la tierra que Dios nos ha dado por heredad.
Por eso, te animo a que continúes compartiendo Su Amor y Perdón con otros como una
forma de vida, siendo y desarrollando hombres-célula, que reproduzcan la vida de Cristo
en otros, para ver el cumplimiento de la Gran Comisión en esta generación.
Colombia tiene un papel muy importante qué jugar en la evangelización del mundo, y tú,
como hijo en la fe, tienes un papel vital qué jugar en la evangelización y el discipulado,
desde Colombia para el mundo.
Al estilo de Pablo, hoy es tiempo de decir «Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo
preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabé mi carrera con gozo, y el ministerio que
recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.» (Hch
20:24).
Afectuosamente en Cristo,
NÉSTOR CHAMORRO P.
Presidente y Fundador
Confesión Religiosa Cruzada Estudiantil y Profesional de Colombia
(Centro Colombiano de Teoterapia Integral)
Este curso se brinda a misioneros y coordinadores paulinos que hayan aprobado el CF2,
y tengan una alto involucramiento ministerial. El curso provee la oportunidad de
profundizar en doctrinas que se vienen manejando desde cursos anteriores, y otras que
se presentan por primera vez. También incluye contenidos teoterápicos más
especializados, y herramientas ministeriales que hacen más efectiva nuestra labor
discipular en calidad de directores distritales ministeriales.
Objetivos específicos
Este curso es selectivo, y corresponde a una carrera ministerial y educativa que se inicia
en el CF1 (Programa Colombiano Discipular Básico), y continúa con el CF2
(Adiestramiento), para luego pasar al CF3.
Plan de estudios
El curso tiene una duración de un año lectivo, que en la práctica son 10 meses (40
semanas), con un total de 160 horas.
En la Célula Colombia
Presencial
Con una intensidad horaria de 4 horas semanales (160 horas), durante dos días. El
grupo de adiestrandos no debe pasar de 30 personas, para que no se convierta en una
«conferencia». Si el número es mayor, se deben abrir varios turnos.
Semipresencial
Una clase semanal presencial de 2 horas (80 horas), y estudio personal de mínimo
cuatro horas, el cual debe ser supervisado y controlado por el director del
adiestramiento. Hay autonomía para elegir los horarios y días de clase correspondientes
a las dos modalidades. Durante las cuatro horas de estudio personal, el estudiante
desarrolla, presenta y sustenta los trabajos y las Guías de Estudio e Investigación.
Obra práctica
Para graduarse, el estudiante de CF3 debe cumplir los siguientes requisitos, durante el
año de adiestramiento:
• Si al empezar el CF3 dirige un ministerio, debe desarrollarlo hasta volverlo Distrito
Misionero
• Si al empezar el CF3 dirige una zona, desarrollarla hasta volverla Distrito
Misionero
• Si al empezar el CF3 dirige un Distrito Misionero, desarrollarlo hasta volverlo
Distrito en Desarrollo, y así sucesivamente, según el nivel del Distrito que dirige al
comenzar el adiestramiento.
Políticas Académicas
CF1: Líder
CF2: Coordinador Paulino
CF3: Coordinador Senior
Logro
Introducción
Entre las doctrinas Teoterápicas, la básica del Espíritu Santo es una que todos los
cristianos debemos conocer y manejar. Se han escrito muchos libros con respecto al
Espíritu Santo; sin embargo, son mínimos el conocimiento y la vivencia que la mayoría
de los cristianos tiene del Espíritu Santo, en comparación con lo que Él significa en
nuestras vidas.
Indicador de Logro
Indicado
Identifica la obra del Espíritu Santo, desde el Génesis hasta nuestros
días.
El Espíritu Santo no es una experiencia religiosa. Estar lleno del Espíritu Santo no es
una inyección de poder espiritual que puede llegar de vez en cuando; por el contrario, es
tener al Dios vivo, quien ha venido a compartir con nosotros su vida. Las pruebas de la
Divinidad y personalidad del Espíritu Santo se encuentran sólo en el testimonio divino,
que es la Palabra de Dios (Jn 15:26).
Desde el principio, el Espíritu Santo jugó un papel trascendental en los planes de Dios.
En Génesis 1:2, encontramos su acción maravillosa durante la creación del universo.
EL AYUDADOR: «PARAKLETOS»
Un «Parakleto» es, por tanto:
En el bautismo (Mt 3:16): «Y Jesús, después que fue bautizado (no antes), subió»
Poder para la Ascensión (Lc 24:51): «…y fue llevado arriba al cielo»
*Es un regalo prometido; vino sobre la iglesia en el día de Pentecostés (Hch 2:1-4)
*Jesús lo dejó a sus discípulos como consolador, para siempre (Jn 14:16-17)
*El Pentecostés llegó como consecuencia de la obediencia de los discípulos (Hch 1:4)
Aplicación Teoterápica
Si tenemos la certeza de ser hijos de Dios, es hora de preguntarnos si estamos
experimentando, en nuestra vida, la presencia del Espíritu Santo, quien, así como ungió
a los profetas, desea ungirnos con el poder para impartir a otros sanidad y liberación.
Haga un estudio Bíblico de Moisés, en el cual muestre, tanto el ministerio como la obra
del Espíritu Santo, durante su vida como hijo y siervo de Dios.
Indicador de Logro
1. ¿QUÉ ES LA UNCIÓN?
«Ungir» significa «Elegir». La unción es consagración del ungido para una función
particular, en tiempos especiales. La Unción del Espíritu nos impregna más de la
santidad de Dios, de su poder y autoridad, para efectos de ministrar a otros.
Esa unción, otorgada por Dios, tiene un carácter tan sagrado que, respecto del aceite de
la Santa Unción, dice: «Santo es, y por Santo lo tendréis vosotros». Ese mismo carácter
proporciona la Unción a toda persona, lugar u objeto que es ungido.
En el Antiguo Testamento, encontramos cómo Dios estableció que toda persona que
fuera a ser usada para sus propósitos divinos debía ser ungida, lo que simbolizaba que
esa vida era dedicada a Él (Is 61:1)
Es necesario tener claro que quien transmite la unción de Dios a nuestras vidas es el
Espíritu Santo. La Biblia registra que el Espíritu de Dios se apartó de Saúl, por lo cual
él perdió la paz; se acabaron sus victorias; perdió el linaje de rey y se dedicó a perseguir
a quien había sido ungido para sucederle en el trono.
Las primeras marcas que se hacen palpables en la vida de un ungido están claramente
definidas en los componentes del Aceite de la Santa Unción, el cual encontramos
descrito en Éxodo 30:22-32. Cada uno de sus ingredientes muestra una faceta que debe
caracterizar al que ha sido ungido por Dios.
Llamado: Llamados a ser sólo siervos de Jesucristo (no siervos de los hombres), dejando
lucir nuestro talante y nuestro linaje.
Apartado: Llamados a actuar como un «apartado»; esto nos hace diferentes de todos los
demás, mostrando que nuestra vida ha sido consagrada a Dios (Lv 21:10-12).
5. La Unción Sacerdotal
Todo siervo de Dios está llamado a ejercer un triple ministerio: Sacerdote, Profeta y Rey.
En el Antiguo Testamento, Dios ungió a Aarón y sus hijos, consagrándolos para el
servicio exclusivo en el Tabernáculo (Éx 29).
En el Nuevo Testamento, el mismo Espíritu Santo unge a los creyentes y a los siervos
fieles, con revestimiento de poder para el cumplimiento de la Gran Comisión. Esta
unción sacerdotal se imparte en unidad, siguiendo las líneas de autoridad, empezando
por la cabeza: el padre en la fe, hasta el más pequeño de los discípulos (Sal 133).
Aplicación Teoterápica
En el ejercicio diario de la unción, hay tres realidades que puede estar viviendo un hijo y
siervo de Dios:
Haga un estudio Bíblico de las vidas de Elías y Eliseo, indicando las marcas del ungido a
lo largo de su ministerio:
«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para
dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los
quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista
a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; a predicar el año
agradable del Señor.»
(Lc 4:18-19)
Indicador de Logro
Un ministerio es «el acto de ministrar o servir». Hace referencia a «los que estando al
servicio de alguien, lo representan y asumen el cuidado de sus intereses». En el
ministerio de la unción, se debe entregar todo de Dios para la necesidad de nuestro
pueblo. Este ministerio debe ser manejado bajo autoridad, ministrando en el nombre de
Jesús para sanar, liberar e impartir bendición. Para ejercer el ministerio, se debe tener
plena autorización y prueba suficiente de idoneidad.
1. LA ORACIÓN DE UNCIÓN
La Unción de Dios viene por medio del poder del Espíritu Santo, a través de una
persona, en forma sobrenatural y específica. Esta unción se manifiesta cuando la
persona cae y descansa bajo el poder de Dios.
Aspectos para
tener en cuenta en la oración por unción:
Son maravillosas las manifestaciones de Dios en una vida que ha sido ungida, lo cual,
obviamente, repercute en bendición para su familia de la fe. Éstas son algunas de ellas:
La Sanidad Interior es la restauración total de Dios para las heridas y aflicciones del yo
interior (quebrantos del corazón) (Sal 147:3).
La necesidad básica del hombre es saber que es amado, no por lo que puede realizar o
hacer, sino simplemente por lo que es. La idea básica de la sanidad interior es que
Jesús, el mismo ayer, hoy y por los siglos, puede tomar los recuerdos de nuestro pasado
y aliviarnos de las heridas que todavía permanecen y afectan nuestro presente. Una vez
que Jesús sana las pasadas heridas y resentimientos, llena con su amor todos estos
lugares que han estado vacíos por tanto tiempo.
La Palabra de Dios expresa claramente que debemos estar preparados para enfrentar la
batalla espiritual como hijos de Dios. Esta batalla está resumida en Efesios 6:12.
Casos de Posesión: se presenta en personas no cristianas, que han dado lugar a que
algunos demonios controlen su vida (Mt 8:28-34)
Casos de Opresión: cristianos que, por no vivir llenos del Espíritu Santo, facilitan la
influencia del Maligno (Gá 5:16-21)
En la oración de liberación es conveniente tomar el tiempo que sea necesario, así como
buscar asistencia de otro líder: Es preciso hacerlo en un lugar tranquilo y privado.
*La persona debe estar segura de haber recibido a Cristo como Señor y Salvador
*Hacer un historial del pasado de la persona
*Guiar a la persona en una oración de confesión y renuncia a los pecados pasados
*Discernir por el Espíritu Santo sobre el tipo de opresión
*Orar para expulsar a los demonios
¿Cómo mantener la liberación?
Estas son algunas recomendaciones que vale la pena tener en cuenta para retener la
obra liberadora del Espíritu Santo:
La atadura se define como una esclavitud del pecado, en determinada área del cristiano.
La atadura se inicia cuando la persona se somete a los deseos de la carne y se esclaviza
en ciertas áreas. En el área en la cual somos esclavos se forma la atadura. La palabra
«sometimiento» denota acción, lo mismo que libre albedrío. El apóstol Pablo dice que nos
podemos someter, ya sea a la carne (el camino del diablo), o a Dios. Las cadenas de la
esclavitud comienzan a materializarse a partir de los primeros e imperceptibles
«sometimientos». Cada nuevo «sometimiento» se convierte en otro eslabón para formar
una atadura (Ro 6:12-13).
El ciclo de la atadura
*Los oídos: porque son los «receptores» de toda información (se unge sobre el lóbulo
derecho)
*Las manos: porque son los «actores» de nuestra vida (pulgar de la mano derecha)
*Los pies: porque son los «ejecutores» (pulgar de su pie derecho)
*La cabeza: porque aquí se originan los pensamientos y las ideas
Aplicación Teoterápica
Cuando se tiene la Unción sacerdotal, Dios habilita al que es llamado, con un especial
revestimiento de poder, para que pueda ejercer un ministerio integral. Cuando esto se
da, podemos esperar las más grandes manifestaciones del Espíritu Santo, motivadas por
el amor que Él tiene por nosotros.
*Diagnóstico
*Posibles causas
*Manifestaciones de la enfermedad
*Tratamiento o proceso de sanidad
*Resultados de la sanidad
Para este estudio, es preciso tener en cuenta, tanto el contexto bíblico, como las normas
mínimas de hermenéutica.
LECCIÓN NO 4: LAS MANIFESTACIONES DE LA UNCIÓN
Indicador de Logro
Dar Brillo: brillamos con luz propia; adquirimos una rara autoridad y un nuevo lenguaje
de fe y milagros
Esta fidelidad la podemos ver claramente ilustrada en la vida de la reina Ester (Libro de
Ester):
*Engaño y mentira
*Dificultad para creer en las personas de la Familia en la fe
*Insensatez y dificultad para oír la voz de Dios
*Miedo
Todo cristiano está llamado a vivir a la altura de un hijo de Rey. Desde el momento en
que recibimos a Cristo, somos declarados hijos del Rey de Reyes y Señor de Señores
(Hijos de Rey), destinados a vivir una vida de altura (Is 40:30-31; 1 P 2:9).
En varios pasajes de la Biblia encontramos ilustraciones sobre el águila, como símbolo
de belleza, fuerza y agilidad.
Dentro de nuestro proceso de crecimiento, Dios Padre nos entrena para una vida de
altura:
Aplicación Teoterápica
Quien tiene la Unción del Santo, conoce todas las cosas, pero necesita definir su vida
ante Dios. Hay dos cosas que necesitamos definir en nuestra vida, independientemente
de la opinión de las demás personas: Lo que queremos «ser» y lo que queremos «hacer».
De lo que queremos «ser», depende nuestra «ejecución».
Guía de Estudio e Investigación
Haga un estudio de Juan 15, indicando los aspectos claves que se necesitan para una
vida de permanente unción del Espíritu Santo.
EL PACTO DE DIOS
(Bosquejo Ampliado del Libro: El Pacto,
Teoterapia de la Promesa)
Logro
Comprensión de la visión panorámica de los pactos de la Biblia, resaltando
el valor particular de cada uno de ellos, a la luz de la promesa y el
cumplimiento del advenimiento del Mesías (Jesucristo).
Introducción
Históricamente, Papá Dios siempre ha elegido hombres para pactar con ellos, con la
única intención de revelarnos y hacernos comprensible el verdadero y gran Pacto:
Jesucristo. En él está el compendio de un Plan maravilloso y el cúmulo de promesas que
tiene a favor de sus hijos y su pueblo.
El Pacto lo inicia Dios, y es Él quien hace pacto con los hombres. A nivel espiritual, el
hombre no puede hacer pacto (en minúscula) o convenio con Dios, ni con otros hombres,
ni la mujer, tanto soltera como casada, puede hacer votos o juramento a Dios (Nm 30), si
no lo hacen bajo la sombra del Pacto de Dios, es decir, bajo el Pacto establecido por
Dios.
Cuando decimos bajo la sombra del Pacto de Dios, más bien queremos decir que el
hombre continúa dando una respuesta voluntaria al Pacto que viene de Dios.
Contenido
Lección No 1: El concepto de Pacto
La palabra «pacto» viene del hebreo «Berit» y del griego «Diatheke». Estos términos son
traducidos como «pacto»; también, en algunas ocasiones, se cambia por «alianza» o
«testamento».
El Pacto siempre es un acuerdo mutuo entre dos o más socios, que los vincula y obliga a
una reciprocidad de beneficios y obligaciones. En la Biblia, el pacto es el convenio o
alianza que Dios, por su propia iniciativa, ha hecho con su pueblo escogido, y que
resume la forma y estructura de la vida espiritual en ambos testamentos.
Los pactos entre hombres eran ratificados mediante juramento, o por alguna prenda
ante testigos. A diferencia de lo que sucede hoy en día, si un pacto entre hombres, en la
cultura oriental, estaba confirmado, no podía ser posteriormente manipulado, mediante
adiciones, ni abrogado (Gá 3:15).
*El pacto de sal, mencionado en 2 Cr 13:5, sigue estando en uso en el Oriente; comer
sal juntamente, es el sello de un pacto
*Entre Abraham y Efrón, el cual es el convenio comercial más antiguo del que se
tenga constancia (Gn 23:16)
*Entre Abimelec y Abraham (Gn 21:27,32)
*Entre Abimelec e Isaac (Gn 26:28,31)
*Entre Labán y Jacob (Gn 31:44-54)
*Entre Jonatán y David (1 S 18:3-5; 20:8-16)
*Pactos entre grupos (Jos 9:15-21)
*El matrimonio como un pacto (Mal 2:14)
Las naciones que rodearon al pueblo de Israel muchas veces se unieron bajo pactos de
diferente índole. No se registra claramente en la Biblia un pacto realizado entre Israel y
otra nación o pueblo específico. Sólo podemos mencionar algunas alianzas de tipo
militar (2 Cr 28:16-25).
Los pactos que Él propone son alianzas soberanas con los hombres.
Es una disposición soberana de Dios por la cual establece un convenio incondicional con
el hombre, obligándose Él a cumplirlo mediante la gracia. Aquello que se prometió es
concedido soberanamente, basado en la autoridad e integridad del que realiza el pacto,
Dios, independiente del mérito o respuesta del receptor de este (el hombre).
Dios hizo un pacto con Noé, mediante el cual no volvería a destruir la tierra con un
diluvio; como sello de este pacto, Él puso su arco en las nubes (Gn 9:8-17) Este pacto
tenía la forma de promesa incondicional.
También hizo Dios pacto con Abraham (Gn 15:4-6; 17:10-14; 22:15-18; Hch 7:8).
En el pacto Davídico, Dios promete que la casa, el trono y el reino de David serían
establecidos para siempre. El cumplimiento de este pacto descansa en la fidelidad de
Dios para con David, y no en los méritos de éste o de su descendencia (2 S 7:8-16; Sal
89:3-4, 20-29, 34-36). Jesucristo es el cumplimiento de este pacto (Lc 1:32).
Pacto Condicional
Dios, Dador y Gestor de todo pacto, condiciona a la parte beneficiada (el hombre) a
cumplir una serie de demandas. De parte de Dios, Su Palabra dada permanece
inmutable, y los beneficios quedan condicionados a la conducta y actitudes de la
persona que participa de manera consciente y voluntaria en dicho acuerdo.
El pacto con los hijos de Israel en el Sinaí, el pacto Mosaico, era condicional, pues
dependía de cada uno de los integrantes de este pueblo escogido. Dios prometió a Israel
que sería el Dios de ellos, que los bendeciría y los guardaría, bajo la condición de
observar fielmente Su Ley (Dt 4:13, 23; 28 y 29).
Aplicación Teoterápica
Necesitamos evaluar cómo está hoy nuestro pacto (hombres), y nuestro voto (mujeres).
¿Estamos andando a la luz de esta visión?, ¿Tenemos definido el corazón, o es tiempo de
renovarnos en él?
Haga un estudio de un pacto condicional y otro incondicional, entre Dios y los hombres,
e indique las características de cada uno.
LECCIÓN NO 2: EL PACTO DE DIOS CON ADÁN Y EL PACTO DE DIOS CON NOÉ
Indicador de Logro
Reconoce el contenido y las condiciones del Pacto de Dios con Adán y Noé.
1.1 Antecedentes
Se hizo con Adán no sólo como individuo, sino como representante de todos los
hombres; es el pacto que regula la vida del hombre después de la caída (Gn 1:26-29; Ro
5:12).
El pacto con Adán incluyó también su ubicación en el lugar escogido, Edén, que significa
“deleite” (Gn 2:8-14).
Adán tenía, por parte de Dios, la responsabilidad de labrar y cuidar ese hermoso lugar
(Gn 2:18-25). Dios se ocupaba personalmente de sus necesidades. La relación que
tenían con Dios era directa. Además, les dio instrucciones precisas, a manera de
normas, a las cuales debían sujetarse (Gn 2:8-9; 15-17), viviendo en obediencia.
Es importante recordar que Dios diseñó al hombre con libre albedrío (capacidad de
decisión); podía tomar la decisión de obedecer o no a Dios. Lamentablemente, el hombre,
ejercitando su libre albedrío, tomó la decisión más nefasta que hombre alguno haya
tomado: apartarse de Dios (Gn 3:1-5).
1.3 Condiciones
Aplicación Teoterápica
A pesar de la necedad del hombre, Dios le ha hecho una propuesta de vida eterna a
través de la promesa de un Redentor (Gn 3:15), y esta propuesta sigue vigente para todo
aquél que acepte este ofrecimiento.
2.1 Antecedentes
Dios renovó en Set (hijo de Adán y Eva), la simiente justa. Noé era descendiente de Set.
*Noé entraría en el Arca con toda su familia, para preservar la simiente justa
*Se establece el gobierno humano: gobierno del hombre sobre el hombre. Debía
multiplicarse y llenar la tierra (Gn 9:1-6)
*Inicio del desarrollo del plan de redención
* Es un pacto eterno cuya señal es el arco iris, y acarrea una bendición universal (Gn
9:12-17)
*La relación que el hombre tenía con la tierra es confirmada, al igual que el orden
mismo de la naturaleza
*Proféticamente se declara lo siguiente: que la descendencia de Cam será inferior y
servil; que Sem se relacionará con Dios Padre de manera especial, incluyendo una
promesa de redención por medio de su descendencia (Gn 9:26); y que de Jafet
descenderán las razas que serán engrandecidas
*Se asegura que la tierra no ha de ser juzgada por medio de otro diluvio universal
2.3 Condiciones
Aplicación Teoterápica
Papá Dios renueva con Noé el Pacto, como una prueba más de Su Amor hacia los
hombres.
Por medio de Noé, Dios continuaría bendiciendo, con la bendición dada a Adán, pero en
términos de la fe, la cual lleva a obedecer en contra de la lógica: construir un Arca
grande, en un lugar completamente seco. Por el camino de la fe, Noé recibió lo que Adán
no recibió: el cumplimiento de la bendición y la abundancia.
Es la vida de fe la que nos trae la libertad, la paz, el regocijo, la vida de unción y
bendición, a la cual todos los hijos del pacto hemos sido llamados hoy.
Haga un paralelo entre los Pactos de Dios con Adán y con Noé, indicando similitudes y
diferencias.
LECCIÓN NO 3: EL PACTO DE DIOS CON ABRAHAM Y EL PACTO DE DIOS CON
ISRAEL
Indicador de Logro
Papá Dios escoge a Abraham para convertirlo en Padre de un Nuevo Pueblo, en el que
estamos involucrados todos los que hemos creído en el Pacto hecho persona: Jesucristo.
1.1 Antecedentes
En el pacto con Abraham, pacto de la Promesa, renovado con Isaac y Jacob, tenemos la
expresión clásica del Pacto Divino (Gn 13:14-17; Sal 105:9-10). Las bendiciones
incluyen:
A pesar de que el pacto con Abraham es particular y limitado, el contexto muestra que
Dios tenía provista una bendición universal (Hch 3:25; Gá 3:16; Gn 12:3).
En este Pacto las promesas se cumplen para los «hijos de los hijos», con una condición:
que éstos compartan una actitud de fe hacia Dios (Gn 17:9; Sal 103:17-18).
1.3 Condiciones
*Este Pacto se declara expresamente eterno y, por lo tanto, incondicional
*Este pacto resalta el requisito de la fe
*Permanece vigente la obediencia
Aplicación Teoterápica
Este pacto nos lleva a reflexionar sobre los dos ingredientes básicos de la vida de un hijo
de Dios: la fe y la obediencia, como modo de vida.
El ejercicio de la fe nos llevará a vivir el linaje del cual provenimos, y nos llevará a
asumir nuestro llamado a poseer naciones, dejando una huella indeleble en la historia
de la humanidad.
Hasta aquí el Pacto en el ámbito personal. Ahora comienza el Pacto con el pueblo de
Dios, aquéllos que reciben a Jesucristo en sus corazones (Nuevo Israel de Dios).
2.1 Antecedentes
El Pacto que Dios hizo con el pueblo de Israel en Sinaí, no sólo está involucrado un
hombre, sino que es un pacto con un pueblo, teniendo a Moisés como mediador de
gracia (Éx 19, 20).
La continuidad esencial de este pacto respecto del anterior se evidencia con los
siguientes elementos:
* Este Pacto constituía una renovación y un desarrollo del pacto con Abraham, pues,
por primera vez, Dios establece su pacto con la nación descendiente de él (Gn 15:13-
21; Éx 1:1-7; Dt 4: 29-31; Col 2:11-12)
*La ley llegó a convertirse en la Constitución de la nueva nación. Incluye los
Mandamientos (Éx 20:1-26), los Juicios, que gobiernan la vida social de Israel (Éx 21)
y las Ordenanzas, que gobiernan la vida religiosa y el culto (Éx 24:12; 31:18)
*Dios les promete dar la tierra a su descendencia
*como señal de este pacto, se establece el sábado como día de reposo (Éx 31:12-17)
*Este Pacto incluye la reconciliación espiritual con Dios, como promesa fundamental
del pacto (Dt 29:9-15)
2.3 Condiciones
Aplicación Teoterápica
La ley no puede invalidar el pacto; fue un ayo para conducirnos a Cristo; fue una
disciplina preparatoria hasta que viniese la simiente (Gá 4:1-3).
A la luz del Pacto de Dios con Israel, haga un ensayo sobre el papel de un hijo de la
C.R.C.E.P.C, como Agente de Cambio, en el presente siglo.
LECCIÓN NO 4: EL PACTO DE DIOS CON DAVID Y LA RENOVACIÓN DEL PACTO EN
JESUCRISTO
Indicador de Logro
1.1 Antecedentes
El pacto que hizo Dios con David desarrolla la antigua promesa de una descendencia
santa; además, reglamenta el reinado temporal y eterno de la descendencia de David.
Promete un trono eterno y un Rey Eterno que ha de sentarse en el trono de David (2 S
7:12-16; Sal 89:3-4; 1 Cr 17:1-27; 2 Cr 7:18).
1.3 Condiciones
Dios usa a los necios arrepentidos. Todo necio debe canalizar su necedad en la
Teoterapia; así, su necedad puede convertirse en osadía e intrepidez.
2.1 Antecedentes
2.2 La promesa de una nueva y final renovación del Pacto Eterno, se cumplió
Cristo cumple con los requerimientos del Pacto, por parte de todos los humanos, y así se
renueva la imagen divina en el hombre, formando un nuevo pueblo (su iglesia), en la
cual hay salvación y contra la cual nada puede prevalecer (Mt 16:18).
Incluye todas las promesas de la gracia salvadora de Dios, para aquéllos que dentro de
la presente edad han creído, y tienen posesiones y posición en Cristo. Se funda en la
sangre de Cristo, su mediador, quien identificó este pacto como Pacto Eterno (Ef 2:12-
13; He 12:24; Mt 26:28; 1 Co 11:25).
*En Jesucristo se cumplen las Promesas del Pacto hecho con Abraham (Lc 1:54-55,
72-75)
*También se cumplen en Él las estipulaciones del Pacto Mosaico con Israel (Mt 5:17-
18)
*Jesucristo es el cumplimiento de las Promesas del Pacto hecho con David (Lc 1:68-
75)
Él nos somete a lavamiento y nos purifica cada vez más (1 P 3:20-22). El lavamiento
produce:
*Fidelidad a Dios
*Lealtad al padre en la fe
*Sentido de pertenencia a la familia de la C.R.C.E.P.C.
El pueblo de Dios todavía se llama Israel, pues, nosotros, como hijos del pacto renovado
en Jesucristo, somos el nuevo Israel de Dios; es decir, Él nos quiere meter bajo la misma
«sombrilla» (Gá 6:15-16).
Este pueblo se desarrolla a partir del núcleo de los judíos creyentes, y se extiende en un
proceso en el cual los judíos incrédulos son desgajados del Olivo, y los gentiles creyentes
son injertados, y hechos miembros de la Familia de Dios (Ro 11:16-18).
Aplicación Teoterápica
Al observar la progresión de los pactos en la Biblia, nos damos cuenta cómo están
relacionados y cómo todos apuntan a una misma verdad: Jesucristo. En cada uno se
muestra Su obra de diferentes maneras:
Haga un cuadro comparativo, estableciendo las diferencias entre el pacto de Dios con
Adán y el pacto renovado en Jesucristo (el segundo Adán):
Logro
Introducción
La vida del cristiano, como la del hombre de hoy, está rodeada de un sinnúmero de
situaciones que, a primera vista, pueden tener el tamaño de gigantescas montañas,
quizás imposibles de superar. Es en esos momentos, cuando la diferencia entre ser hijo
de Dios y no serlo se tiene que notar, porque para estos momentos nuestro Papá-Dios
nos ha hecho infinidad de promesas que hoy como ayer, continúan teniendo vigencia. Se
requiere para ello desarrollar una vida de fe, fundamentada en el «escrito está», hasta
vivir la plenitud del «todo lo puedo en Cristo que me fortalece».
Estas razones se convierten en el objetivo central de las siguientes lecciones, cuyo
contenido desarrollamos a continuación.
Contenido
Indicador de Logro
Introducción
Conocer los tres factores básicos para mover montañas, es muy importante en la vida de
todos aquellos que se han entregado al más grande personaje de todos los tiempos:
Jesús de Nazareth. Su vida continúa siendo un verdadero desafío para el hombre de
hoy. Para Él, el mover montañas se convirtió en su modo de vida, y ésa es la enseñanza
que dejó a sus discípulos. Tenemos entonces la oportunidad de ejercitarnos en nuestra
fe, viendo cómo los imposibles se realizan frente a nosotros, resultado de nuestra
entrega y dependencia de Dios.
* Como hijos de Dios, podemos pedirle que obre en nosotros y a través de nosotros
grandes milagros; para ello necesitamos tener claro nuestro linaje, recordar que Dios
nos ha hecho reyes y sacerdotes (Jn 14:12)
* Es indispensable tener en cuenta que Dios nos ama por pura gracia, que no tenemos
que hacer méritos para disfrutar de ese amor y de esa vida abundante que nos ofrece
Necesariamente, los Tres Factores Esenciales tienen que ver con los problemas a los
cuales tenemos que hacer frente cada día. Existen situaciones que ninguna persona
quisiera enfrentar: dificultades económicas, una enfermedad molesta e incurable, la
ausencia de los seres queridos, el abandono de la persona que amamos, la falta de
dominio frente a nuestras debilidades, etc. Estas son algunas de las innumerables
circunstancias que se convierten en montañas inamovibles y conforman los problemas
que generan otros conflictos. En medio de esas situaciones, tengamos en cuenta lo
siguiente:
2.1 Cuando estemos frente a un problema, no lo disimulemos; aceptémoslo
2.2 Entreguemos el problema en las manos de Dios (Jer 32:27)
2.3 Comencemos a alabar (Sal 37:4)
2.4 Demos pasos de fe. La oración nos lleva a la acción
2.5 Cuidar la salud de nuestro cuerpo
Algunos de nuestros problemas pueden estar asociados con nuestra salud. Necesitamos
acudir regularmente al médico. En este caso, además de orar, debemos:
Los momentos críticos de nuestra vida son los más propicios para ver la gloria de Dios.
Generalmente, a tiempos de adversidad, le siguen tiempos de gran bendición (Ro 5:3-5;
2 Co 4:17-18)
Confiar es descansar. Tener la plena seguridad de que Dios cuidará de nosotros mejor de
lo que nosotros pudiéramos hacerlo.
Es importante que:
Siempre debemos estar dispuestos a esperar en Dios, sabiendo que él es poderoso para
hacer cualquier cosa que le pidamos conforme a su voluntad. No debemos ceder a la
tentación de tomar el asunto en nuestras manos y actuar según nuestro propio parecer,
puesto que esto obstaculizaría los propósitos de Dios en nuestra vida. Por lo tanto:
Para que estos Factores tengan efectividad en nuestra vida, debemos recordar algunos
puntos de gran importancia:
* Dios tiene la solución para nuestras dificultades; para Él no hay nada imposible (Lc
1:37)
* No necesitamos pensar más en nuestros problemas (Pr 23:7)
* No necesitamos hablar más de nuestros problemas (Mr 11:23)
* Dejemos el lenguaje negativo (Pr 18:21)
* Recordemos el poder que hay en las palabras (Mt 12:37)
* Meditemos en la solución, no en el problema (Sal 145:5)
* Palabras de preocupación
* Palabras de desaliento
* Palabras de derrota
* Su voz siempre es negativa
*La mentira: Le gustan los juegos mentales. Dice cosas falsas de nosotros y de otros (Jn
8:44)
*Es ladrón: Nos roba lo que Dios nos quiere dar y menoscaba nuestra confianza en Él
(Jn 10:10)
Cristo nos ha hecho más que vencedores. Debemos usar todas las armas espirituales
para salir victoriosos y hacerlo huir de nuestra vida. Para ello:
Esto es de gran importancia, pues contar con el amor de Dios es poseerlo todo, es
experimentar plenitud, y siempre tener la expectativa de las grandes y maravillosas
cosas que están por suceder. Recordemos entonces que:
Aplicación Teoterápica
Para el cristiano de hoy, como para el de todos los tiempos, los problemas y las
dificultades son las mejores oportunidades para experimentar que hemos depositado
nuestra fe en un Dios poderoso, para quien nuestras «gigantescas montañas» no son
más que minúsculos granos de arena, en los que Él está dispuesto a mostrar su amor y
su grandeza, siempre que le demos esa oportunidad.
Indicador de Logro
Introducción
Son muchas las dificultades que a diario enfrenta el hombre de hoy. Por esta razón, es
imprescindible que desarrollemos determinados principios espirituales, que nos lleven a
tener victoria en los momentos críticos de la vida. Nada nos puede amilanar y nada
puede socavar la fe de un hijo de Dios, que ha aprendido a mover montañas con la fe
(aunque sea del tamaño de un grano de mostaza) puesta en Cristo Jesús.
El Señor nos habló la verdad acerca de las dificultades. Dijo que era imposible que no
tuviéramos tropiezos, es decir, garantizó la presencia de estas; pero así mismo, garantizó
su presencia en medio de nosotros, para darnos victoria. Por eso, tengamos siempre
presente lo siguiente:
Papá Dios no nos deja solos y desamparados en medio de la dificultad; Él sabe que éstas
son un medio para formar en nosotros un carácter firme y fuerte: el carácter de Jesús.
Por ello, nos ayuda en medio de nuestra debilidad, permitiéndonos disponer de lo que
necesitamos en el momento justo. Recordemos que:
Una de las cosas que se puede convertir en una gran montaña para nosotros, es la
preocupación por el futuro. Es una montaña constante frente a nosotros, pues nos
anticipamos ansiosamente pensando en problemas que ni siquiera se han presentado, o
imaginamos situaciones que de seguro nunca se darán.
Nuestra vida está sujeta a dolores, quebrantamientos, penas y traumas, pero en Cristo
tenemos victoria sobre todas estas cosas, porque el Señor promete la salida para cada
una de ellas (1 Co 10:13). Oremos, detallando específicamente nuestra situación;
confesemos en fe que en Él está la solución; agradezcámosle por ello y gocémonos en la
respuesta venidera (2 P 3:9)
Dar, es una de las experiencias más hermosas para el hijo de Dios. Al hacerlo, estamos
imitando a Dios, ya que Él fue el primero en acercarse a nosotros para dar, entregando
lo más valioso: Su Hijo. Cualquier otra cosa que necesitemos, es insignificante ante este
regalo extraordinario.
El dar y el recibir van juntos. Solamente dando, nos colocamos en posición de esperar,
recibir y cosechar. Debemos dar como si fuera a Dios, y recibiremos de Él la
recompensa.
* Dar honra a Dios, pues Él es un Dios dador (Mt 10:8b). Los dadores son ganadores; los
arrebatadores son perdedores
* El hijo de Dios debe incluir en su estilo de vida la práctica de dar (Lc 6:38; Mt 5:42)
* Caminar en el Espíritu no es cuestión de aferrarse a Dios; es permitir que Dios obre a
través de nosotros
* Los problemas surgen de la desobediencia
* La Palabra de Dios obrará, si descansamos y confiamos en ella
La voluntad de Dios es que el dar se convierta en un estilo de vida, pues esta es la forma
como salimos de nuestro egoísmo natural y experimentamos una vida en abundancia y
prosperidad.
Meditemos:
Si el dar es tan importante para Dios y tan benéfico para nosotros, entonces debemos
hacer de esta práctica un estilo de vida.
En la actualidad, son muchas las personas que no han podido mover la montaña de la
obesidad, la cual trae innumerables inconvenientes a quienes la padecen.
3.4 El Espíritu Santo enseña a cada persona a encontrar el método (Jn 2:5)
Necesitamos pedirle al Espíritu Santo que nos muestre todos aquellos conflictos de
nuestra vida, que puedan estar asociados con la obesidad: ansiedades, culpas,
complejos, temores, etc. Él conoce nuestra condición, y nos dará una salida.
3.5 Exige oración, disciplina y ejercicio
Aplicación Teoterápica
Los tres factores básicos para mover montañas: Confiar, deleitarse y encomendar,
pueden ser aplicados a diferentes situaciones de nuestra vida, en las cuales necesitemos
obtener la victoria de Cristo, ya ganada en la cruz.
Haga un estudio bíblico, en el que se evidencien tres ejemplos de victoria, aplicando los
tres factores básicos, en situaciones de:
*Dolor y aflicción
*Necesidad económica
*Debilidad personal
Indicador de Logro
Introducción
*La fe descansa en los hechos, es decir, las cosas firmes e inmóviles (Palabra de Dios), y
no en las circunstancias
Conocer la Biblia, es conocer los pensamientos y los planes de Dios para sus hijos. La fe
viene por oír la Palabra de Dios; luego, si deseamos ser victoriosos mediante la fe,
necesitamos hacer del estudio de la Biblia un hábito diario.
* No debemos quitar los ojos de Jesús. No podemos perderlo de vista (Mt 14:29-30)
* Cada problema debe ser un escalón hacia la vida victoriosa en Cristo
* En medio de los problemas debemos alabar a Dios
* Podemos estar en un terremoto, sin que el terremoto esté dentro de nosotros
* La razón dice que debemos actuar hasta que entendamos la situación; la fe dice que
debemos movernos por lo que nos dice Dios (Jn 20:24-25)
* Las circunstancias no cuentan cuando Dios ha dado su Palabra (Nm 23:19)
* La victoria sigue a la obediencia
* Se desobedece a Dios por desconocer su Palabra, o por miedo al fracaso
* Al obedecer, nos introducimos en el canal de la victoria
* La fe es un acto deliberado de obediencia a Dios (Pr 3:5-6)
* La dirección del Espíritu Santo no es confusa, es siempre clara
* Dios nunca está apurado para concluir una obra, pero tampoco llega tarde (2 P 3:8)
* Dios no va a actuar de acuerdo con nuestro horario (Is 55:8-9)
* Si la respuesta no ha llegado todavía, debemos alabar a Dios. La alabanza hará que la
carga no esté sobre nuestra espalda, sino totalmente sobre el Señor
* Alabemos y agradezcamos a Dios por su tiempo perfecto
En ciertas ocasiones nos da temor hablar con seguridad acerca de lo que esperamos
recibir de Dios, especialmente cuando se trata de cosas imposibles de lograr.
2.2 No debemos dudar, sino creer y decir la palabra (Mr 11:23). La palabra es una de
las fuerzas más poderosas de Dios (Gn 1:3)
2.3 Recordemos que la muerte y la vida están en poder de la lengua (Ro 10:9-10; Pr
18:21)
* La victoria o derrota la puedo obtener a través de la confesión de mis labios (Mt 12:37)
* La confesión negativa daña y afecta a los que están en nuestro entorno, y es tropiezo
para ganar el mundo para Cristo
Además de lo anterior, pongamos atención a estos aspectos, sobre los cuales Papá Dios
quiere advertirnos, pues detienen el avance hacia la destrucción de las montañas que se
han levantado en nuestra vida.
Aplicación Teoterápica
* Para el agente de cambio, las crisis son oportunidades para que Dios actúe. Aunque
todo parezca estar en contra, la victoria final es de Dios
* No dejemos que el ruido de los problemas nos impida oír la voz de Dios
* No importa cuán grande sea el problema; si lo comparamos con Dios, se queda
pequeño
* El andar en obediencia a nuestro Padre nos da la solución
* No nos dejemos engañar por el Enemigo; no lo escuchemos
* La vida cristiana es una experiencia de aprendizaje
* No acepte las sugerencias del Diablo; derrótelo con la fe
* Estamos en el centro de la voluntad de Dios y Él nos va a acompañar
* Alabar a Dios es un acto de la voluntad; alabémosle en las pruebas y dificultades
* Encomendemos los problemas a Dios y actuemos en fe
* No pongamos los ojos en el problema, sino en Papá Dios, el cual puede solucionarlos
* Convirtamos el mover montañas en nuestro estilo de vida
Logro
Introducción
Así como Dios sustenta todo el universo con su autoridad, de la misma manera también
junta a sus hijos por medio de su autoridad. Si alguno de sus hijos quiere estar
independiente y ser auto suficiente, no sujetándose a la autoridad delegada de Dios, no
está colaborando con el plan de Dios en la tierra. Cada uno de nosotros debe buscar la
autoridad a la que corresponde obedecer, para estar bien coordinado con otros. Esto
constituye el motivo y la esencia de las lecciones aquí desarrolladas.
Contenido
Indicador de Logro
Introducción
El ejercicio y sometimiento a las autoridades delegadas ha sido un trabajo arduo para el
hombre. Pues éste, desde el comienzo de la Creación, ha querido entregarse a sus deseos
y hacer su voluntad, dejando a Dios a un lado.
No hay nadie que sea apto para ser autoridad delegada de Dios, a menos que primero
sepa estar bajo autoridad. Nadie puede ejercer la autoridad, si su propia rebeldía no ha
sido vencida. Si no hay testimonio de autoridad, no hay iglesia, ni obra.
Toda persona llamada a ser autoridad necesita reconocer que ella misma no es la
autoridad, sino que representa a Dios. La autoridad se debe a que estamos en capacidad
representativa, no a que tengamos méritos más excelentes que los demás. Necesitamos
reconocer que nuestras opiniones, ideas y pensamientos no son mejores que los de los
otros. Todo lo que procede del hombre es totalmente carente de autoridad, porque sólo
puede representar al hombre mismo ( Ro 13:1).
La medida de la autoridad delegada está en el conocimiento que la persona tenga de la
voluntad de Dios. Nadie puede ser autoridad delegada, a menos que haya aprendido a
obedecer la autoridad de Dios y entender su voluntad. Debe conocer primero el camino
de Dios, antes de poner en vigor su autoridad; no puede dar una orden que Dios no ha
dado. Todo el que desee que otros se sometan a su autoridad debe primero conocer la
autoridad de Dios.
Esto no quiere decir que ser usado por Dios signifique ser reducido a no tener opiniones,
ni pensamientos, ni juicios. Simplemente, significa que el hombre debe ser quebrantado
y tratado por Dios, para aprender a depender de Él, y no de sí mismo; y para esto
necesita verse a la luz de Dios. Algunos necesitaran pasar por la experiencia de Balaam:
ser empujados contra la pared, para que no hablemos ociosamente (Nm 22:25-31).
El que está en autoridad debe no sólo tener comunicación con Dios, sino también
comunión. Comunión significa vivir en la presencia de Dios continuamente y no de vez
en cuando; cuando cesa esta comunión, cesa también la autoridad. Cuanto más cerca
estemos del Señor, con más claridad veremos nuestras propias faltas; no tendremos
confianza en nuestra propia carne, y andaremos en el temor de Dios. Este temor de Dios
es una virtud que sólo poseen los que siempre esperan en Él.
No hay nada más grave que un siervo de Dios hable descuidadamente, antes de conocer
la voluntad de Dios. El Señor Jesús nos dejó un claro ejemplo de su dependencia y
búsqueda del Padre Celestial. En la intimidad con su Padre, Él escuchó, conoció y
entendió (Jn 5:19-30). Si buscamos a Dios, sabremos qué hacer ante las dificultades y
problemas del pueblo que Dios nos ha delegado.
Un ejemplo de esto nos lo da David. Aunque había sido ungido por Samuel, permaneció
por muchos años bajo las órdenes de Saúl, y no se preocupó por establecer su propia
autoridad; dejó que Dios lo hiciera.
Aplicación Teoterápica
En resumen, toda autoridad proviene de Dios; por tanto, somos sólo representantes.
Como la autoridad no es nuestra, no debemos ser subjetivos en nuestra actitud; y
puesto que la autoridad proviene de Dios, debemos vivir en constante comunión con Él.
Cuando esa comunión cesa, cesa también la autoridad.
«Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres
que había sobre la tierra.»
(Nm 12:3)
Indicador de Logro
Introducción
No se deja impresionar por las palabras de otros; no se enoja y deja que sea Dios quien
las escuche. No presta atención a cómo le critican; no se enoja por las palabras de otros.
Los que se molestan y anonadan ante las críticas no sirven para estar en autoridad.
Cuando Aarón y María hablaron contra Moisés, éste ni siquiera puso atención a estas
palabras; fue como si nunca las hubiera escuchado, y dejó que Dios actuara (Nm 12:1-
15).
2. No se defiende
El que se defiende a sí mismo no conoce a Dios. Si se defiende, permite que aquél ante
quien se defiende se convierta en su juez; queda bajo juicio y, por lo tanto, queda sin
autoridad. La vindicación o defensa debe venir de Dios, no de nosotros mismos. El que
se vindica a sí mismo, no conoce a Dios.
Nadie en la tierra tuvo más autoridad que Moisés y, sin embargo, él no se defendió a sí
mismo. La autoridad y la autodefensa son incompatibles. Pablo se mantuvo firme ante
los discípulos de Corinto, como autoridad delegada (1 Co 4:3).
Las personas que conocen la autoridad de Dios son mansas y dóciles, no arrogantes ni
testarudas; pues el reino de Dios no es de este mundo. La gente cree muy a menudo que
los requisitos para estar en autoridad son: esplendor, personalidad, fuerza, apariencia,
fuertes determinaciones, ideas claras y labios elocuentes. Pero nadie en el Antiguo
Testamento sobrepasó a Moisés como autoridad establecida por Dios, a pesar de que era
el más manso de todos los hombres. Cuando estuvo en Egipto, era fuerte y dominante,
porque actuaba en la carne, pero después de ser tratado por Dios se volvió manso, y
entonces sí fue usado por Dios (Nm 12:3).
El que conoce autoridad no toma los ataques personalmente; no juzga, ni castiga; deja
que sea Dios el que discipline, y una vez lo hace, olvida y perdona. La autoridad
delegada es colocada para ejecutar órdenes de Dios y no para auto valorarse. Requiere
estar vacío de sí mismo.
Aplicación Teoterápica
Ser siervos del Señor significa que le pertenecemos a Él, que somos su posesión, pues
nos ha comprado con su preciosísima sangre. Por esto, Dios no guarda silencio, cuando
sus siervos son calumniados, y podemos descansar porque de Él viene la justicia. Si
nuestra autoridad viene de Dios, no tenemos la necesidad de reforzarla; lo que sí
debemos hacer es buscarle y vivir en su revelación.
Coloque un ejemplo bíblico de una autoridad delegada, diferente de las que presenta el
material, en el cual se demuestre que en su vida de servicio a Dios, se negó a sí mismo.
Respalde con citas bíblicas.
LECCIÓN NO 3: EL CARÁCTER DE LA AUTORIDAD DELEGADA: MISERICORDIOSO
Indicador de Logro
Introducción
La autoridad delegada debe cuidar del pueblo de Dios y ser responsable, tanto de los
obedientes como de los rebeldes. Una persona que sólo cuida de sí mismo y que
frecuentemente se queja de la responsabilidad que tiene respecto de otros, no sirve para
representar la autoridad.
En Números 16, se registra la rebelión más seria de los Israelitas contra Moisés y Aarón.
Esta fue una rebelión colectiva y directa. La primera reacción de Moisés fue postrarse
sobre su rostro; esto demostró una vez más que estaba vacío de sentimientos
personales, y expresó que no tenía necesidad de defenderse a sí mismo, porque Dios lo
haría por él. Moisés tenía fe y por eso se atrevió a confiarle todo a Dios (Nm 16:4-7).
2 exhortación y Restauración
Una vez más Moisés es ejemplo: Cuando Coré y todo su séquito se rebelaron, Moisés
exhortó a Coré con palabras de restauración. Él conocía la seriedad del asunto y estaba
realmente preocupado por los rebeldes (Nm 16:4-12).
La autoridad delegada no debe tener espíritu juzgador, deja todo en las manos de Dios.
Todos los que ofenden a sus autoridades delegadas, desprecian a Dios. Moisés fue una
autoridad delegada que no tuvo opinión propia; no tuvo la intención de juzgarlos; esperó
mientas Dios preparaba el juicio (Nm 16:28-30).
4 intercesión y Expiación
Moisés debería estar muy enojado por el ataque, pues la condición interna de los
rebeldes permanecía igual, pero en lugar de esto volvió a postrarse sobre su rostro por
tercera vez, junto con Aarón, haciendo expiación por el pueblo. Si ellos no hubieran
actuado a prisa, seguramente más personas habrían muerto (Nm 16:41-49).
Aplicación Teoterápica
Haga un estudio bíblico, en forma de bosquejo, sobre el tema: «El Liderazgo de Moisés»,
indicando el carácter y el estilo de dirección de este gran siervo de Dios. Respalde con
citas bíblicas.
LECCIÓN NO 4: LA BASE PARA SER AUTORIDAD DELEGADA ES LA
RESURRECCIÓN
Indicador de Logro
Introducción
El capítulo 17 de Números nos relata cómo Dios mandó que el dirigente de cada tribu
tomara una vara seca, y la colocara en el tabernáculo de reunión, de tal manera que la
vara del hombre que Dios escogiera florecería. Estas varas son ejemplo de la vida de
muerte y sequedad, pues no tenían raíces, ni hojas, ni flores, ni frutos. Pero Dios dijo
que la vara que floreciera sería la escogida por Él.
Naturalmente, Aarón y todos los israelitas descendían de Adán. Así las doce varas eran
iguales entre sí, sin vida y muertas. La base del ministerio está en recibir una vida de
resurrección, aparte de su vida natural; y esto constituye autoridad. La autoridad no
depende de la persona, sino de la resurrección.
1. ¿Qué es la resurrección?
Solamente los que han pasado por la muerte y han salido a la resurrección son
reconocidos por Dios como siervos suyos. Nadie puede señalar la posición de un siervo,
si es elección de Dios.
Es necesario entender que la autoridad no tiene ninguna relación con nosotros, ni con
nuestros méritos. La única razón por la que tenemos autoridad espiritual es por la
misericordia y la elección de Dios. Solamente los necios son orgullosos, pero los
verdaderos escogidos se humillan ante su misericordia.
Esto demuestra que la resurrección es la base para la elección y para la autoridad. Las
varas eran iguales, sin vida y muertas, pero la vara de Aarón reverdeció. Si el día
anterior estaba seca y al siguiente florece, le hace exclamar: «Esto es obra tuya, Señor;
no tiene nada que ver conmigo; es tu gloria y no la mía». Aarón no era diferente de los
demás, excepto en que Dios lo había escogido y le había dado una vida de resurrección.
Es Dios quien hace florecer la vara, y es señal de ser escogido por Dios; esto hace que el
dueño se humille y que los demás cesen de murmurar (Nm 17:1-12).
3. Libres de orgullo
Cuando entendemos que la autoridad que tenemos ha sido dada por Dios, no tenemos
derecho a enorgullecernos. No somos competentes por nosotros mismos; nuestra
competencia proviene de Dios (2 Co 3:5).
La vara indica la posición del hombre, y el hecho de florecer indica vida de resurrección.
El florecimiento de la vara de Aarón era la señal de que había sido escogido por Dios.
Esto es vida que sale de la muerte. Por esto, decimos que la resurrección es la piedra de
tropiezo, porque ante ella nadie puede argumentar. La autoridad no depende de la
posición de liderazgo, sino de la experiencia de muerte y resurrección, con base en la
gracia y en la elección de Dios, lo cual no da pie al orgullo.
El apóstol Pablo vivió esta verdad: él se compara a sí mismo con un vaso de barro, y el
tesoro es Cristo (el resucitado). En cuanto a sí mismo, Pablo es atribulado en todo, pero
debido al «tesoro» no ha sido destruido. Por una parte hay muerte; pero por otra parte
hay vida; donde actúa la muerte, allí se manifiesta la vida. La norma del ministerio de
Pablo es la muerte y la resurrección.
Aplicación Teoterápica
Indicador de Logro
Introducción
El pueblo de Israel vagó por el desierto por más de 40 años. Parece ser que en ese
tiempo se olvidaron de las lecciones aprendidas como consecuencia de su rebeldía.
Como no tuvieron agua en el desierto de Zin, hablaron nuevamente contra Moisés y
Aarón; sin embargo, Dios no se enojó con ellos y les envió agua: mandó a Moisés a tomar
la vara, símbolo de autoridad, y hablarle a la roca. Pero Moisés estaba tan enojado que,
ignorando el mandato de Dios, golpeó la roca dos veces. Por este motivo, Dios lo
reprendió (Nm 20:12).
Moisés representó mal a Dios, tuvo un espíritu equivocado y reprendió al pueblo. Dios
no había reprendido al pueblo, pero Moisés dio mala impresión a los demás, dándoles a
entender que Dios era cruel y sin misericordia.
El que está en autoridad debe representar bien a Dios. Si comete una falta, debe
confesarla, para que no sea juzgado por Él. Tengamos cuidado de no involucrar a Dios
en las faltas humanas, para no ceder terreno al enemigo.
El pueblo de Israel se rebeló varias veces, y Dios fue paciente con ellos, pero Moisés y
Aarón cometieron un solo error y fueron excluidos de Canaán. Dios es más estricto con
los que lo representan.
El pecado del sacerdote podemos verlo en Números 18:1. Dios reprendió a Aarón, y luego
el Señor Jesucristo lo confirma en Lucas 12:48, cuando dice: «…porque a todo aquel a
quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado,
más se le pedirá.» Nada es más serio que actuar mal cuando se es autoridad delegada. El
gobierno de Dios no debe ser ofendido; tengamos esto bien claro.
3. La Autoridad Delegada no debe equivocarse
Para que nuestro servicio sea aprobado por Dios, debemos hacerlo no en nuestras
propias fuerzas, sino en el poder de la resurrección; por tanto, nuestra actitud de temor
y temblor debe ser absoluta. Hay dos dificultades en las iglesias de hoy: la falta de
sumisión absoluta y la presencia de autoridad ilegítima.
Nuestro espíritu debe mantenerse dócil para con el Señor, en espera de recibir la luz que
tenga para nosotros; de otro modo, involucraremos a Dios en nuestro error y haremos en
su nombre cosas que no son de Él.
Ninguna persona puede tener más autoridad que la que posee su ministerio. Así como el
ministerio lo asigna el Señor, así también la autoridad la determina Él. Aprendamos
entonces a ser fieles delante de Dios, según la porción que nos ha tocado.
Cuando la autoridad proviene del ministerio, llega al corazón de la gente y la hace tener
conciencia de Dios.
Aplicación Teoterápica
Que Dios tenga misericordia de nosotros para que seamos enseñados por Él. El reino de
Dios se revelará a los hombres, cuando puedan manifestar su autoridad por medio de su
Iglesia.
Indicador de Logro
Introducción
David fue la segunda persona que Dios eligió rey en el Antiguo Testamento. El primer
rey, Saúl, también había sido establecido por Él. David se sometió a la autoridad de
Dios; no hizo ningún intento de establecer su propia autoridad.
En 1 Samuel 24, encontramos lo que ocurrió en Engadi. El capítulo 26 nos dice cómo
David tomó la lanza y la vasija de agua de Saúl, como pruebas de que había estado en
su tierra, y como testimonio para los demás. A pesar de esto, continuaba sometido a la
autoridad de Saúl, esperando que Dios mismo estableciera su autoridad. Él no trató de
ayudar a Dios; jamás invalidó la autoridad de Saúl.
El primer capítulo de 2 Samuel nos relata cómo juzgó David al hombre que había
matado a Saúl, por violar la autoridad; después de la muerte de Saúl, David preguntó a
Dios dónde debía ir. Humanamente hablando, David debería haber ido a Jerusalén,
porque el palacio ya estaba vacío y la oportunidad no se debía dejar pasar; pero aún así
preguntó a Dios, y Él le envío a Hebrón, un pueblo pequeño e insignificante, donde
permaneció por 7 años. Allí esperó que lo colocara el pueblo de Dios, no él mismo. David
no actuó por iniciativa propia, sino que esperó a Dios.
Todo aquel que realmente conoce a Dios puede esperar, y si su condición es justa, será
reconocida no sólo por Dios, sino también por la iglesia. Nadie puede ni debe levantarse
y decir: «Yo soy la autoridad establecida por Dios; así que sométanse». Primero es
necesario tener un ministerio espiritual ante Dios; y cuando Él lo desee, nos llevará a
servir a sus hijos.
¿Por qué David tuvo que esperar en Hebrón? Porque después de la muerte de Saúl, su
hijo, Is Boset, le sucedió en el trono como rey. Más tarde, cuando Baana y Recab
asesinaron a Is-Boset y trajeron la buena noticia, David también los mandó matar, por
haberse revelado contra la autoridad establecida.
Nadie debe permitir que la autoridad de otro sea ultrajada para establecer su propia
autoridad. Donde quiera que haya rebeldía, así no sea en contra propia, se debe hacer
justicia.
El segundo libro de Samuel, capítulo 6, nos dice cómo David, cuando ya era rey de
Israel, danzó ante el Arca. Al verlo Mical, su esposa, hija de Saúl, le menospreció en su
corazón, creyendo que David, siendo rey, debía mantener su autoridad y dignidad, así
como su padre Saúl. David lo consideraba de otra manera, porque sabía que ante Dios él
era igual a todos los demás; sólo era rey cuando estaba en el trono. El resultado fue que
Dios aceptó a David, pero juzgó a Mical, porque nunca tuvo hijos (2 S 6:20).
Todo el que tiene autoridad debe ser humilde delante de Dios y de su pueblo. No debe
ser altivo. Este es el fundamento y secreto de la autoridad.
Las palabras de 2 Samuel 7:18: «Y entró el rey David y se puso delante de Jehová», nos
indican que el templo no había sido aún construido, y el Arca estaba en una tienda. Aún
así, David se postró sobre su rostro en tierra, e hizo allí pacto con Dios y elevó una
hermosa oración con un espíritu tierno y sensible. Antes de ser rey, David era un gran
guerrero, y nadie le podía hacer frente; pero ahora siendo rey, se postró humildemente
en tierra.
Mical, que había nacido en el palacio, deseaba retener su majestad, como su padre.
David sí era realmente elegido por Dios, porque ante su presencia se mantenía como un
hombre sin valor, que no era consciente de su reinado. A mayor autoridad en alguien,
menos consciente se debe estar de ella.
La rebelión de Absalón fue doble: como hijo, se rebeló contra su padre; y como
ciudadano, se rebeló contra su soberano. Cuando David salió de la ciudad, no obligó a
Itai a seguirle, aunque necesitaba seguidores (2 S 15). ¡Qué noble era el corazón de
David! En realidad, conocer a una persona en el palacio, cuando todo iba bien, era fácil,
pero en una situación peligrosa se muestra claramente quién se es en realidad.
Después, cuando los sacerdotes trajeron el Arca, David hizo que regresaran, pues
seguramente si salía llevando el arca le seguiría más gente. Pero David no necesitaba
autosostener su autoridad. Su actitud era de absoluta sumisión a la poderosa mano de
Dios. Así persuadió a Sadoc y a todos los sacerdotes, a devolverse (2 S 15:25-26).
David ascendió al monte de los olivos llorando, con la cabeza cubierta y los pies
descalzos, en actitud de humillación. ¿Para qué contender con los hombres? Si Dios lo
había establecido, no necesitaba defender su autoridad.
El espíritu de rebeldía es contagioso (2 S 16:8 nos muestra cómo Simei maldecía al rey y
arrojaba piedras contra él). David a pesar de esto no argumentó nada, ni le resistió, ni
procuró vengarse. Antes, le libró de la muerte (2 S 16:11).
Aplicación Teoterápica
Para poder ser usado por Dios y estar en autoridad, se debe tener la actitud de David.
Mientras más nos postremos y humillemos bajo la poderosa mano de Dios, más pronto
Dios nos colocará en honra. El obediente es el que está más capacitado para estar en
autoridad.
«Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse
grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros
quiera ser el primero, será siervo de todos»
(Mr 10:43-44)
Indicador de Logro
Introducción
Mientras estuvo en la tierra, el Señor raras veces enseñó a la gente cómo ejercer la
autoridad, porque éste no era su propósito al venir al mundo. Pero en Marcos, capítulo
10, ante la petición hecha por Jacobo y Juan, enseñó claramente este tema (Mr 10:35-
45).
La petición hecha por Jacobo y Juan tenía dos significados: estar cerca del Señor, y
tener más autoridad. El Señor no desaprobó sus peticiones, pero les dijo que no bastaba
con pedir, sino que debían primero beber su copa, y recibir su bautismo, para luego sí
poder estar cerca de Él y poseer su autoridad.
Es evidente, por lo tanto, que a menos que los hombres beban la copa del Señor y
reciban su bautismo, no pueden acercarse a Él, ni tener autoridad. El Señor no desechó
el deseo de sus discípulos, pero tampoco les garantizó respuesta, ya que les dijo: «Pero el
sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes
está preparado» (Mr 10:40)
Cuando el Señor oró en Getsemaní, pidió al Padre que si fuera posible pasara de Él esta
copa, pero no se hiciera su voluntad sino la de Él. Después de orar tres veces, se dio
cuenta de que la copa que debía beber y la voluntad del Padre eran una sola cosa (Mt
26:39).
Esta es una lección espiritual muy profunda, porque el Señor ya no estaba interesado en
la cruz, sino en cumplir la voluntad del Padre. El hecho de beber la copa significaba su
sometimiento a la suprema autoridad de Dios, y obediencia a su voluntad. Por esto
mismo, el Señor preguntó a Jacobo y a Juan «¿Podéis beber del vaso que yo bebo?» (Mr
10:38).
En esta enseñanza sobre la autoridad, el Señor dice a sus discípulos que no sean como
los gentiles, a quienes les gusta señorear y tener puestos de autoridad para dominar a
otros. Tal espíritu debe ser desalojado del cuerpo de Cristo.
El Señor utiliza a aquellos que han bebido la cena del Señor y han recibido su bautismo.
Dios nunca concede autoridad a quienes siempre están buscando tenerla. Aunque
parezca extraño, Dios concede autoridad a los que se creen incompetentes. El hombre
tiene que postrarse delante de Dios, antes de que él lo pueda utilizar; siempre que el
hombre se exalta a sí mismo, Dios lo rechaza.
La autoridad establecida por Dios debe tener respaldo espiritual: en primer lugar, debe
beber la copa, esto es, obedecer absolutamente la voluntad de Dios. En segundo lugar,
debe recibir el bautismo, que es aceptar la muerte para luego vivir. En lugar de buscar
autoridad, debe estar preparado para servir a los demás. En otras palabras, es necesario
tener un fundamento espiritual y también un espíritu de humildad.
Tanto David como Moisés fueron las más altas autoridades, y ellos mismos nunca
trataron de establecer su propia autoridad. Los que hoy desean estar en autoridad
deberían seguir sus pisadas.
Aplicación Teoterápica
Cuanto menos presumidos y más humildes seamos, tanto mayor será nuestra utilidad.
El Señor fue exaltado de la humildad, a lo sumo; este es el principio de su vida. Seamos
siervos de todos, hasta que un día Dios nos encomiende una responsabilidad especial.
Así aprenderemos a representar a Dios; el ministerio proviene de la resurrección; el
servicio del ministerio; y la autoridad, del servicio. Siempre deberíamos sentir temor y
temblor en relación con este asunto de ser autoridad.
Haga un estudio bíblico, en forma de bosquejo, sobre el tema «La importancia del
servicio», basado en Marcos 10:35-45. Respalde con citas bíblicas.
LECCIÓN NO 8: LAS AUTORIDADES DELEGADAS DEBEN SANTIFICARSE A SÍ
MISMAS
Indicador de Logro
Introducción
«El Señor se santifica a sí mismo», significa que por sus discípulos se abstuvo de hacer
muchas cosas que le eran perfectamente legítimas, como decir cosas sabias, tener
actitudes para justificarse en un momento dado, usar cierta clase de vestidos, tomar
diversos alimentos.
La soledad es una de las marcas de quien está en autoridad. No por orgullo, sino por
representar bien la autoridad de Dios. Estar santificados es ser diferentes de los demás
en muchos aspectos. Hay cosas correctas que no podemos hacer, y muchas palabras
que siendo aceptables no pronunciaremos, por la misma razón que tuvo Jesús, debido a
que pueden ser mal interpretadas.
El duelo es un sentimiento humano normal y legítimo; sin embargo, a los israelitas que
servían a Dios les estaba prohibido hacer duelo, para que no murieran.
Soledad también implica que otros pueden hacer ciertas cosas y yo no. Lo que los
discípulos podían hacer pero el Señor no; lo que los discípulos pueden hacer, pero el que
está en autoridad no. La gente de Israel moría por sus pecados, pero los sacerdotes
morían por no santificarse a sí mismos. Aarón ni siquiera pudo salir del tabernáculo y
tuvo que dejar que otros sepultaran a sus hijos.
El común de las personas y discípulos pueden continuar con sus afectos familiares, pero
las autoridades delegadas por Dios deben mantener la gloria de Dios, renunciando a
muchos afectos familiares, y aún oponerse muchas veces a sus propios sentimientos
hacia parientes, amigos y seres queridos.
¿Por qué Nadab y Abiú ofrecieron fuego extraño? Leemos que después de lo que pasó,
Dios dijo a Aarón: «No beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de
reunión» (Lv 10:9). De donde se deduce que el fuego fue considerado extraño porque lo
ofrecieron estando borrachos, y a los sacerdotes les estaba prohibido beber vino y sidra,
aunque el pueblo sí pudiera hacerlo. Otros pueden gozar en muchas ocasiones, pero el
que sirve a Dios está en disciplina en muchos aspectos.
En Levítico 21, encontramos algunos mandatos especiales que Dios había dado a los
sacerdotes.
*No debían contaminarse con los muertos, excepto por algún pariente cercano
*Debían santificar su cuerpo y su vestimenta
*Debían santificar su matrimonio
*A medida que el nivel de autoridad es más alto, las exigencias son más estrictas. A
quién más se le confíe, más se le exigirá
Aplicación Teoterápica
Debemos anhelar agradar a Dios. Esto nos lleva a santificarnos, y mayor santidad
implica más capacidad para ser autoridad delegada. El estar en autoridad implica volar
como águilas y no temerle a la soledad, a cambio de santificarse.
Guía de estudio e investigación
Indicador de Logro
Introducción
La autoridad establecida por Dios en la familia son los padres en relación con los hijos;
los esposos en relación con las esposas; los amos, con los siervos. En el mundo, las
autoridades son las leyes en relación con los súbditos; los gobernantes, en relación con
los subordinados.
En la Iglesia, la autoridad son los ancianos en relación con los hijos de Dios; los líderes,
en relación con su obra.
1. Los esposos
La Biblia enseña que las esposas deben someterse a sus esposos, pero los esposos deben
ejercer autoridad con una condición: amar a sus esposas como a sí mismos. En Efesios
se les exhorta tres veces a que lo hagan.
El amor de Cristo hacia la iglesia es ejemplo del amor del esposo a la esposa. El amor del
esposo debe ser igual al amor de Cristo por su iglesia. Para representar la autoridad de
Dios, el esposo debe amar su esposa (Ef 5:22-32).
2. Los padres
Indudablemente, los hijos deben obedecer a sus padres. Sin embargo, la autoridad de
los padres tiene también su responsabilidad y condición. «Padres no provoquéis a ira a
vuestros hijos». A pesar de que tienen autoridad, necesitan aprender a controlarse a sí
mismos, y no tratar caprichosamente a sus hijos, por el hecho de haberlos engendrado y
criado. El propósito de la autoridad de los padres es el de disciplinarlos y amonestarlos
en el Señor, educarlos y protegerlos con amor (Ef 6:1,4,9).
3. Los amos
Los amos tampoco deben maltratar o provocar a sus siervos. Dios no permite que la
autoridad delegada actúe temperamentalmente. Deben tener temor de Dios, pues ellos
mismos están bajo autoridad. En la medida que una persona conoce más sobre
autoridad, es menos arrogante. Las actitudes indispensables de los que están en
autoridad son: amabilidad y amor. Si alguno amenaza o juzga a otro, pronto recibirá el
juicio de Dios (Ef 6:9).
4. Los gobernantes
Los ancianos son la autoridad en el pueblo de Dios. Una de las cualidades esenciales de
los ancianos es el autocontrol o dominio propio. Deben saber obedecer, para poder ser
ejemplo a otros. Dios no aprueba, para ser anciano dentro del pueblo, a aquellos que
siempre buscan estar en primer lugar.
Otra cualidad es que deben ser capaces de gobernar bien su casa; se refiere a sus hijos,
que sean sumisos y respetuosos. El que es buen padre califica para ser anciano (Tit 1; 3
Jn 9; 1 Ti 3:4).
Tito, a pesar de no ser un anciano, servía al Señor como apóstol. Por eso, Pablo le
exhortaba: «Esto habla y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie».
Para que no seamos menospreciados, tenemos que santificarnos a nosotros mismos.
Aplicación Teoterápica
Estar en autoridad implica pagar un precio, para poder ser ejemplo y desafío. Ninguno
en autoridad debe exaltarse a sí mismo, pero tampoco permitir menosprecio ni
desconocimiento, pues la autoridad que representa es la autoridad de Dios mismo.
Logro
INTRODUCCION
Un amplio panorama de la Biblia nos conduce a tener mayor interés y respeto por ella,
puesto que tenemos en nuestras manos el Libro de los Libros, en el cual encontramos la
revelación progresiva del Plan de Salvación para la humanidad, con respuestas a todos
los interrogantes y necesidades del hombre.
Por demás, es recordar que leer toda la Biblia cada año, hacer estudios bíblicos por
temas, por capítulos o por libros, nos permite lograr un manejo adecuado del contenido
bíblico.
Contenido
Introducción
La información cronológica se ocupa de arrojar luz sobre las fechas más probables de los
personajes y los sucesos más importantes de la Biblia.
Las fechas son aproximadas, por cuanto algunos eventos narrados en la Biblia han
presentado dificultad para precisarlos en el tiempo. En primer lugar, por las técnicas
usadas por los antiguos para hacer las crónicas de los eventos históricos; en segundo
término, por los calendarios utilizados, que son diferentes de los nuestros.
1. El período de la creación
Aceptar que el universo es creación de Dios, conlleva una manifestación de fe, no es una
actitud de simpleza ante la incapacidad de estudiar y valorar la ciencia y sus postulados.
Cuando Jesucristo está realizando un proceso transformador en nosotros, entonces es
más fácil aceptar la soberanía de Dios en la creación y sustentación del universo.
Dentro de este período encontramos a Enoc, un hombre de gran fe, que fue traspuesto al
cielo (Gn 5:24). Luego se produce un diluvio del cual sólo sobrevive Noé, su familia y una
pareja de cada especie de animal existente. Los descendientes de Noé que salieron del
arca fueron Sem, Cam y Jafet.
Luego se presenta la confusión de las lenguas, cuando Dios ve que los hombres tratan
de llegar al cielo por medio de una torre de ladrillo. Aquel lugar donde los hombres
realizaron este intento se llamó Babel, porque allí confundió Dios el lenguaje de toda la
tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra (Gn11:1-9).
A causa del hambre que existía sobre la tierra, Jacob salió para establecerse en Egipto.
Fueron setenta las persona de la casa de Jacob que entraron a Egipto (Gn 46:26-27).
Pero después de la muerte de José, de sus hermanos y de toda esa generación,
comienzan a multiplicarse, conformando así un pueblo fuerte y numeroso, de tal forma
que se llenó de ellos la tierra. Entre tanto, se levantó un rey en Egipto, que no conocía a
José, el cual comenzó a oprimirlos, amargándoles la vida con dura servidumbre,
ordenando matar además a todos los varones hebreos que nacieran (Éx 1).
Ante el rigor de las obligaciones el pueblo gemía y clamaba. El clamor de ellos llegó a
Dios y Él se acordó del pacto con Abraham, Isaac y Jacob; por eso les envió a Moisés
como libertador. Dios mismo se encarga de comisionar a Moisés para sacar de la
esclavitud al pueblo de Israel. Ante ello, éste expone objeciones a las cuales Dios tiene
respuesta lógica y solución efectiva. Es así como este hombre asume el liderazgo, para la
dura tarea de enfrentarse a Faraón, a su ejército y a todo el pueblo de Egipto.
Bajo la poderosa mano de Dios, Moisés saca al pueblo de la esclavitud y lo lleva hacia la
Tierra Prometida, peregrinaje que debía durar unos cuarenta días, pero que les llevó
cuarenta años, debido a la incredulidad y dureza de corazón (Nm 14:29-34).
* Los jueces
* La monarquía hebrea
Después de esta sórdida y oscura época, comienza el período del reino unido, en el que
reinan tres reyes: Saúl, David y Salomón. Esta es una de las mejores épocas de Israel;
David deja una nación rica y en paz. En la época de Salomón, Israel es reconocida,
admirada y deseada por las otras naciones. La mayor parte de los hermosos himnos y
proverbios fue escrita en esta época.
De esta forma, Israel se consolida firmemente como una nación santa y como el pueblo
escogido por Dios.
* El reino dividido
Mas tarde la idolatría llevó a Salomón a apartarse de Dios, por lo cual Él permite que el
reino se rompa, constituyéndose el reino del norte (Israel) con capital Samaria y el reino
del sur (Judá) con capital Jerusalén.
* El exilio
La división los debilita ante las demás naciones, quedando a merced de ellas. Israel,
(Reino del Norte), es sometida y sus moradores son llevados cautivos a Asiria en el 722
a.C. (2 R 17:1-6). Por otro lado, Judá, (Reino del sur), es invadida en el año 586 a.C por
los babilonios, quienes quemaron el templo, los palacios y llevaron el pueblo cautivo a
Babilonia, hasta que vino el reino de los persas (2 Cr 36:20).
* El retorno
Terminado el tiempo predicho por Dios para estar en exilio, regresan a la Tierra
Prometida, después de que Ciro, rey de Persia, firmara durante el primer año de su
reinado, el decreto que permitía a los judíos regresar a su tierra y además reconstruir el
templo de Jerusalén (Jer 29:10). Este regreso se realiza en tres retornos separados:
* Bajo la guía de Zorobabel en el 536 a.C.
* Dirigido por Esdras en el 455 a.C.
* Dirigido por Nehemías en el 445 a.C.
* La restauración
A su regreso, lo primero que hacen los judíos es comenzar con una restauración; para
ello inician con la verificación de las genealogías, en donde registran cuidadosamente el
árbol genealógico de todos los que volvieron (Esd 2:1-57).
Al llegar a Jerusalén construyeron el altar, bajo la dirección de Jesúa, llamado Josué por
Hageo y Zacarías, y quien se convirtió en el primer sumo sacerdote después de la
cautividad. Bajo su dirección se instauró nuevamente el sistema de sacrificios. La obra
de reconstrucción del templo la empezaron en el 535 a.C. y la terminaron en el 516 a.C.
(Esd 6:19).
Después de lo anterior, llega a Israel el grupo dirigido por Esdras, quien organiza la
purificación del pueblo, pues los judíos estaban practicando la idolatría e incluso habían
llegado a casarse con mujeres paganas.
Cuando Nehemías regresa con el otro grupo, los judíos llevan en Jerusalén cerca de
noventa años. Él era contemporáneo de Esdras, quien fue sacerdote y maestro de las
Escrituras. Nehemías, político y edificador, se dedicó a la seguridad de la ciudad de
Jerusalén (Neh 6:15). Para ello restauró los muros, enfrentando la burla y la persecución
de Sanbalat (gobernador de Samaria), Tobías (líder amonita), Gesem (jefe árabe).
Entre los judíos que vivían en Persia se presenta una amenaza de exterminación narrada
en el libro de Ester. Estos judíos no volvieron a Jerusalén después del decreto de Ciro.
Por tanto, estos relatos se ubican históricamente unos sesenta años después de la
promulgación del decreto de Ciro, y unos treinta y cinco años antes del retorno de
Nehemías, debido a:
El período comprendido entre los años 400 a.C. hasta el año cero (0), conocido
generalmente como el «período Inter testamentario», es de fundamental importancia,
tanto para el cristianismo como para el judaísmo rabínico, porque fue durante esas
centurias cuando, en un sentido muy especial, se estaba preparando el camino para el
surgimiento de estas dos grandes creencias religiosas.
El rasgo general de este período fue el hecho de que los judíos se vieron envueltos por la
cultura y civilización griegas y, especialmente, en la dispersión. Resultaba inevitable,
pues, que fueran influidos profundamente por el ambiente helenista en el que vivieron,
pero lo sorprendente es que no lo asimilasen en mayor grado, y que a pesar de la presión
que ejercía sobre ellos, pudieran mantener su distintiva fe judía.
Al final del A.T., cerca del 430 a.C., Judea era una provincia persa. Persia había sido
potencia mundial cerca de 100 años, y siguió siéndolo otros 100 años más. Durante este
periodo, poco se sabe sobre la historia judía. El dominio persa fue en su mayor parte
moderado y tolerante, y los judíos gozaban de bastante libertad.
Hasta ahora, las grandes potencias mundiales habían sido asiáticas y africanas. Pero
sobre el horizonte occidental se levantaba ominosamente el poderío creciente de Grecia.
La historia griega se cree que comenzó alrededor del siglo XII a.C., en la época de los
jueces bíblicos. Luego vinieron la guerra troyana y Homero, por el año 1000 a.C. La
historia griega auténtica generalmente se calcula desde la Primera Olimpíada, 776 a.C.
Después vino la formación de los estados griegos (776-500 a.C.); luego las guerras
persas (500 - 331 a.C.), y las célebres batallas de Maratón (490 a.C.); Termópilas y
Salamina (480 a.C.). Después, la brillante época de Pericles (465-429 a.C.), Sócrates
(469-339 a.C.), contemporáneos de Esdras y de Nehemías.
Alejandro Magno (336 a.C.) asumió el mando del ejército griego y con gran rapidez se
lanzó al oriente, sobre las tierras que habían estado bajo el dominio de Egipto, Asiria,
Babilonia y Persia. En el año 331 a.C., el mundo entero estaba a sus pies. En su
invasión a Palestina (332 a.C.), mostró gran consideración hacia los judíos, dejó intacta
a Jerusalén y ofreció garantías a los judíos para que se establecieran en Alejandría.
Fundó ciudades griegas por todas partes, y se extendió así la cultura y el idioma griegos.
Murió en el año 323 a.C.
Después de la muerte de Alejandro Magno, su imperio pasó a sus generales: Siria le tocó
a Seleuco, y Egipto a Tolomeo. Palestina, situada entre ambos, fue primordialmente de
Siria, pero en el 301 a.C. pasó a manos de Egipto, en cuyo poder estuvo 100 años hasta
el 198 a.C.
Bajo los reyes de Egipto, llamados los Tolomeos, los judíos tuvieron un tiempo pacífico y
feliz. En el año 198 a.C., Antíoco, el Grande, reconquistó a Palestina, que pasó
nuevamente al poder de los reyes de Siria, llamados los Seléucidas.
Antíoco Epifanes (174-164 a.C.), fue un adversario acérrimo de los judíos; intentó
eliminarlos junto con su religión. Profanó el templo y prohibió el culto en él; hizo
destruir los ejemplares de las Escrituras; vendió como esclavos a muchas familias
judías. Todo esto condujo al sublevamiento de los Macabeos, una de las hazañas más
históricas de la historia.
Tuvo cinco hijos heroicos y guerreros: Judas, Jonatán, Simón, Juan y Eleázar. Matatías
murió en 166 a.C. El sucesor en la lucha fue su hijo Judas, guerrero y genio militar,
quien ganó batalla tras batalla de manera sorprendente. Reconquistó a Jerusalén en el
año 165 a.C., y purificó y reconsagró el templo. Este es el origen de la Fiesta de la
Dedicación.
En el año 63 a.C., Palestina fue conquistada por los Romanos, bajo Pompeyo. Antípates
Idumeo (de Edom, descendiente de Esaú) fue nombrado gobernador de Judea. Le siguió
su hijo Herodes el Grande, rey de Judea (37-3 a.C.). Para ganarse la buena voluntad de
los judíos, Herodes reedificó el templo con gran magnificencia, pero era hombre brutal y
cruel. Este es el Herodes que gobernaba en Judea cuando Jesús nació, y fue él quien
mató a los niños de Belén.
Este es el nombre del concilio compuesto por 120 miembros, que se dice haber sido
organizado por Nehemías, cerca de 410 a.C., bajo la Presidencia de Esdras, con el
propósito de reconstruir el culto y la vida religiosa de los cautivos que regresaron, y al
cual la tradición asigna una parte importante para reunir, agrupar y restaurar los Libros
canónicos del Antiguo Testamento. Se cree que haya sido un cuerpo estable y que haya
gobernado a los judíos que regresaron, hasta cerca del 275 a.C., cuando cedió su lugar
al Sanedrín.
La traducción del A.T. al griego
La versión traducida apareció entre 280-150 a.C. y se llamó Septuaginta. Esta versión
permitió que las grandes verdades de las Escrituras del A.T. se liberarán del estrecho
aislamiento en que se desenvolvían el pueblo hebreo y su idioma, entregándolas al
mundo greco-romano en el lenguaje común de la época.
La dispersión
Este es el nombre que se daba a los judíos que vivían fuera de Palestina y que
mantenían sus costumbres religiosas entre los gentiles. Gran número de ellos prefirieron
quedarse en las tierras del cautiverio, y llegaron a ser mucho más numerosos que los
habitantes de Palestina. Había colonias numerosas de judíos en las principales ciudades
del mundo civilizado. Las tres divisiones principales de la dispersión eran: la Babilonia,
la Asiria y la egipcia. En el tiempo de Cristo, se calculaba en un millón el número de
judíos en Egipto.
De esta manera, bajo la providencia de Dios, a la vez que los judíos eran llevados
cautivos a tierras extranjeras, su cautiverio resultaba ser para bien de las naciones entre
las cuales quedaban dispersos, pues, influían en el pensamiento de todas las naciones, y
eran a la vez influenciados por el pensamiento de todas ellas.
Cada localidad que contaba con un número suficiente de judíos en el mundo greco-
romano, entre 300 a.C. y el 300 d.C., tenía su sinagoga para el culto y la instrucción en
la ley y los profetas (Lc 4:15-30). Estas eran depositarias de las Escrituras hebreas y se
cuentan entre los primeros lugares donde se proclamó el evangelio (Hch 13:5, 14; 14:1).
El sanedrín era un cuerpo aristocrático que poseía poderes de jurisdicción, los que sin
duda se remontaban, en principio, al tiempo del rey Josafat (2 Cr 19: 5-11). Adquirió
carácter de corte suprema de los judíos, en los días de Jesús, y funcionó tanto para
cuestiones civiles como religiosas, hasta la caída de Jerusalén (70 d.C.).
Durante el periodo Macabeo, en el reinado de Juan Hinarco (134-104 a.C.), surgieron los
partidos en conflicto entre el judaísmo, los fariseos, los saduceos y los esenios. Los
fariseos eran, aparentemente, sucesores de los haisidim, «los piadosos», quienes se
mantuvieron fieles a la ley bajo la proscripción del judaísmo, en 168 a.C., por Antíoco
Epifanes. Eran separatistas, rígidos y legalistas, con consignas relativas a la oración, el
arrepentimiento y las dádivas caritativas. Tuvieron un comienzo admirable, en medio del
ardor de los sufrimientos Macabeos, pero fueron degenerando gradualmente hasta
terminar en una religiosidad vacía e inescrupulosa, en la época de Jesús.
Los escribas eran copistas de las Sagradas Escrituras, íntimamente versados en la ley
mosaica; de allí llamados también abogados. Durante el periodo Inter bíblico, llegaron a
tener gran influencia y figuraron en forma prominente en la época de Jesús.
Los esenios eran una secta monástica, más que un partido, como los fariseos y los
saduceos. Hasta el descubrimiento de los rollos del Mar Muerto, en 1947, Josefo, Filón y
Plinio eran las únicas fuentes de información sobre esta orden monástica comunal.
Apócrifo (oculto) es el nombre dado a 14 libros que tienen origen en el período Inter
testamentario, después de que se hubo cerrado el canon del A.T. Estos libros apócrifos
nunca fueron incluidos en el canon hebreo del A.T. Fueron añadidos a la Septuaginta, o
traducción griega del A.T., y a la Vulgata Latina, ubicados entre los libros del A.T. y el
N.T.
Estos libros son: 1 y 2 Esdras, Tobías, Judith, agregados a Ester, Sabiduría de Salomón,
Eclesiástico, 1 y 2 Macabeos, Baruc, Cántico de los tres Jóvenes, Historia de Susana,
Bel y el Dragón, Oración de Manasés.
El período Inter bíblico fue testigo de la transformación de los diversos dialectos griegos
en una lengua franca del mundo helénico, por las conquistas de Alejandro el Grande.
Esta lengua universal afectó fundamentalmente a los judíos de la dispersión y dio como
resultado la traducción del Antiguo Testamento al griego (La Septuaginta). Esta
traducción llegó a ser un factor importante en la formación del Nuevo Testamento y, con
él, constituyó la Biblia del cristianismo primitivo.
El Antiguo Testamento es el relato de los tratos de Dios con la nación hebrea, con el fin
de traer al mundo, por conducto de ella, un Mesías para todas las naciones. Es como un
himno de alabanza del Mesías venidero. Comenzando con notas bajas, dispersas y poco
definidas, conforme pasa el tiempo se ensancha y crece en armonías claras, potentes,
abundantes y exaltantes del rey que se acerca.
Mientras tanto, Dios, en Su Providencia, preparaba a las naciones. Grecia unía las
civilizaciones de Asia, Europa y África, y estableció un idioma universal. Roma hizo del
mundo entero un solo imperio, y los caminos romanos hicieron accesible cada parte de
él. La dispersión de los judíos con sus sinagogas, sus Escrituras, su religión y su
monoteísmo, entre las naciones, había dado a conocer en todas partes su expectación de
un Mesías. De esta manera, Dios preparó el camino para la propagación del evangelio
entre las naciones.
Aplicación Teoterápica
La Biblia fue dada como testimonio del Dios Único, Creador y Sustentador del universo,
por medio de Cristo, redentor del hombre. Presenta un relato continuo: la historia de la
redención del hombre. Dicha historia es el desarrollo progresivo de una verdad central:
Dios se encarnó en Jesucristo para redimir al hombre.
Escoja tres de los eventos bíblicos del A.T., ubicados dentro de la cronología. Con ellos,
haga un estudio en el que indique:
1. Pasaje bíblico
2. Escritor bíblico
3. Protagonistas
4. Tiempo
5. Lugar
6. Características históricas
7. Características geográficas
8. Lecciones acerca de Dios
9. Lecciones acerca de la fe
10. Aplicación personal
LECCIÓN NO 2: CRONOLOGÍA DEL NUEVO TESTAMENTO
Indicador de Logro
Introducción
La época del Nuevo Testamento es también un período de gran convulsión para el pueblo
de Israel, y es el momento del cumplimiento de la promesa de Dios. Había llegado el
Mesías anunciado durante miles de años en el Antiguo Testamento. Dios hecho hombre
visitó este mundo, y a su paso nos dejó la mayor demostración de amor para el ser
humano. Así mismo, nos dejó la tarea más sublime: “hacer discípulos”; también nos dejó
la promesa de su eterna compañía “yo estoy con vosotros, todos los días hasta el fin”.
Para el pueblo de Israel, Jesús fue un profeta más de los muchos que visitaron esa
tierra; no fue reconocido como el Hijo de Dios, sin embargo, sus discípulos se
encargaron de estremecer no solamente al pueblo judío sino al imperio romano con el
mensaje del evangelio.
En los primeros siglos, el cristianismo es atacado en todas las formas posibles, pero así
mismo su avance es más acelerado y contundente.
4. La vida de Pablo
Época primera
Primer viaje
Prisión y muerte
Aplicación Teoterápica
Escoja tres de los eventos bíblicos del N.T. ubicados dentro de la cronología, y con ellos
haga un estudio en donde indique:
1. Pasaje bíblico
2. Escritor bíblico
3. Protagonistas
4. Tiempo
5. Lugar
6. Características históricas
7. Características geográficas
8. Lecciones acerca de Dios
9. Lecciones acerca de la fe
10. Aplicación personal
LECCIÓN NO 3: LA BIBLIA EN SU MEDIO AMBIENTE
Indicador de Logro
Introducción
Uno de los detalles más importantes en el Estudio Bíblico es poder ubicarnos dentro del
marco espacio-temporal, propio del ambiente en el cual se desenvolvió la historia de
nuestra Salvación, dentro del proceso revelador de Dios a los hombres.
1. La geografía bíblica
Las referencias bíblicas sobre la geografía de la tierra son exactas y confiables, a pesar
de ser alusiones accidentales y no céntricas en el relato. Pero si llegamos a cotejar los
datos sobre la distribución de la tierra, encontraremos que la descripción es correcta.
El huerto del Edén, lugar donde, según la Biblia, Dios colocó a Adán y Eva (Gn 2:8),
estaba ubicado sobre los ríos Éufrates y Tigris, en la unión de éstos con el Piñón y el
Gihón. Podemos decir que el hombre fue creado cerca del centro de la superficie de la
tierra. Esta región del Cáucaso y el Éufrates queda justamente en el centro del
hemisferio oriental (Gn 2:10-14).
Los etnólogos en general consideran esta región como el hogar original de la raza
humana; es la región de donde vinieron el buey, la cabra, la oveja, el cerdo y la mayoría
de los animales domésticos. De allí también son la manzana, la pera, el durazno, el olivo,
el higo, la ciruela, el trigo, la cebada, el fríjol y la mayoría de nuestras frutas y hortalizas.
Ur de los Caldeos fue la ciudad natal de Abraham (Gn 11:28, 35; 15:7). Está situada en
Sumer, país más tarde llamado Babilonia. También fue llamada Mugheir. En un tiempo
fue puerto marítimo sobre el Golfo de Persia, en la desembocadura del río Éufrates. Fue
ciudad antediluviana, destruida por el diluvio y reedificada después, poco antes del
tiempo de Abraham; era la ciudad más espléndida del mundo. Centro de manufacturas,
agricultura y comercio marítimo.
Siguió siendo ciudad de importancia hasta la época persa, cuando ya había retrocedido
el Golfo, el Éufrates había variado su curso y pasaba 15 kilómetros al este. La Ur de
entonces fue abandonada, y luego enterrada por las tempestades de arena del desierto.
1.3 Egipto
Es un valle abierto por el Nilo, a través del extremo oriente del desierto de Sahara, desde
Asum hasta el Mediterráneo. El papel importante de Egipto en la Biblia era servir de
refugio contra el hambre, a los Patriarcas. Desde el Génesis hasta el Éxodo, transcurren
casi 300 años. Desde la muerte de José, hasta el nacimiento de Moisés, un total de 430
años, desde la llegada de Jacob a Egipto. Después de la muerte de José, un cambio de
dinastía los convirtió en raza de esclavos. Durante la estadía Israelita en Egipto, este
país llegó a ser un imperio mundial. Con la salida de Israel decayó hasta llegar y seguir
siendo una potencia de segundo orden.
Canaán está situada en la mitad sur de la costa este del Mediterráneo; es una franja de
tierra fértil, entre el desierto arábigo y el mar; tiene unos 240 km de norte a sur, y 80 km
de ancho, de oriente a occidente.
Dos grandes cordilleras, con un valle en medio, corren paralelas a la costa mediterránea.
Las lluvias y los ríos procedentes de estas montañas forman la franja fértil entre el
desierto y el mar.
La palabra «Jerusalén», para los hebreos, significa «Fundamento de paz». Fue escogida
por Dios como centro de su obra terrenal, aún antes de la llegada de Abraham, pues ya
vivía allí Melquisedec, sacerdote del Dios Altísimo. Se halla en el centro meridional de la
tierra de Canaán, en lo alto de las vertientes de aguas entre el río Jordán y el
Mediterráneo. Es una región protegida por montañas, al oeste; al sur, por el desierto y el
desfiladero del Jordán.
*Su sitio fue santificado desde tiempos muy remotos por la prueba que Dios hizo a la fe
de Abraham (Gn 12:2)
*El nombre más antiguo de la ciudad fue Salem (Gn 14:18; Sal 76:2)
*Se le han dado otros nombres:
Ariel (Is 29:1)
La Ciudad del Gran Rey (Sal 48:2)
La Ciudad Santa (Neh 11:1; Ap 1:2)
Después de la separación de las diez tribus, Jerusalén siguió siendo la capital del Reino
de Judá. Como tal, fue tomada varias veces y saqueada y, por último, fue destruida con
motivo de la cautividad de los judíos en Babilonia. Después de 70 años, fue reedificada
por los judíos. Después de ser tomada y conquistada por varios imperios, fue totalmente
destruida en el año 70-71 d.C., por lo cual la nación judía dejó de existir en la tierra de
sus padres.
Aplicación Teoterápica
Jerusalén fue, es y seguirá siendo centro de los acontecimientos bíblicos, pues desde allí
gobernará Jesucristo a las naciones. Un día todos los ojos mirarán y subirán a la Ciudad
del Gran Rey. Esta trascendencia de Jerusalén nos debe llevar, como hijos de Dios, a
ligar nuestro corazón a ella, interceder por ella e ir a honrarla con nuestra presencia
mínimo una vez a la vida. Pisar Tierra Santa, para todo hijo de Dios es una real
necesidad, pues es volver sobre las pisadas frescas de Jesús.
LA PALESTINA DEL NUEVO TESTAMENTO
GUIA DE ESTUDIO E INVESTIGACION
EJERCICIO Nª 1: Localice y señale en el mapa del mundo del nuevo testamento los
siguientes sitios de interés:
1. Situe el Mar Mediterráneo y el Mar Negro. Situe a Palestina con su rio Jordán y el
Mar Muerto y a Jerusalén. Situe a Italia y su capital Roma, a Silicia y Malta.
2. Situe en la provincia de Macedonia a: Berea, Tesalónica y Filipos, situe a la
provincia de Acaya (Atenas, Corinto), y a las islas de Patmos, Creta y Rodas. Situe
a la provincia de Asia (a Troas, Pergamo, Tiatira, Esmirna, Filadelfia, Efeso,
Sardis, Laodicea, Colosas y Mileto), a la provincia de Galacia (a: Iconio, Listra,
Derbe), a la provincia de Capadocia, a la provincia de Panfilia y Cilicia (Tarso), y a
la provincia de Siria (Antioquia y Damasco).
Indicador de Logro
Introducción
Los Patriarcas, Abraham y los demás, eran seminómadas. Vivían en tiendas y se movían
de un lugar a otro, con sus manadas y rebaños, en busca de pasto y agua fresca.
Después del Éxodo, el pueblo de Israel se asentó en la Tierra Prometida. Desde entonces,
a través de todos los cambios políticos, la aparición de Reyes y la división del Reino, la
vida de la gente común siguió un estilo que cambió muy poco.
1. La vida doméstica
Las casas se construían para que fueran frescas, pues el clima era caliente la mayor
parte del tiempo. Las de los pobres eran de un solo aposento, en adobes y cimientos de
piedra. El techo era plano, dando campo para el almacenamiento, y servía de azotea.
La familia campesina tenía que trabajar para vivir. El hombre labraba el campo o se
ocupaba de alguna artesanía, mientras que la mujer y los hijos cumplían con los
quehaceres domésticos: sacando agua del pozo, escogiendo semillas, moliendo el grano,
etc.
Como vestido, se usaban mantas largas y holgadas para mantenerse frescos. La calidad
de la tela determinaba la riqueza de la persona.
2. La vida laboral
2.1 La agricultura
Era la ocupación más importante. Con las lluvias tempranas de otoño se hacían surcos;
luego se esparcían las semillas, y las lluvias de primavera producían la cosecha. Otras
cosechas importantes eran las uvas, las aceitunas y los higos. Las uvas se pisaban en
un lugar y se fermentaba el jugo. Las aceitunas se majaban para el aceite, indispensable
en la cocina, lámparas, medicina y limpieza.
2.2 La pesca
En tiempos del Antiguo Testamento se pescaba, pero los Israelitas eran muy malos
marineros. Esta labor se limitaba a unos pocos ríos y lagos, especialmente el Lago de
Galilea.
2.3 El pastoreo
Desde los primeros tiempos, el trabajo de pastoreo era también muy importante. Como
el pastor tenía que proteger y alimentar a su rebaño, viajaba largas distancias,
especialmente en verano. Todas las noches las contaba, y él mismo se acostaba a la
puerta del corral y, así, era la «puerta» de las ovejas (Juan 10:1-2, 9).
2.4 La artesanía
Aún en tiempos primitivos, se hacía todo tipo de artesanías domésticas. El carpintero,
con sus implementos; el albañil utilizaba la piedra caliza, que es la base de las
construcciones del subsuelo en Palestina; el alfarero empleaba la arcilla, utilizando un
torno para construir sus utensilios. El curtidor tenía también una misión importante:
trabajaba fuera del pueblo, debido al olor que despedían los cueros; se ubicaba cerca de
un río y allí elaboraba las sandalias y los odres de cuero de cabra, usados para llevar
agua o vino.
Hay tres días que predominan en la memoria de cualquier familia israelita: El día del
nacimiento, el del matrimonio y el de la muerte.
3.1 El nacimiento
3.2 El matrimonio
Lo arreglaban los padres; los novios no podían opinar. Era deber de todos casarse. La
novia constituía una ventaja laboral por la que había que pagar. Había una ceremonia
formal de compromiso y, luego, el día de la boda, una fiesta que podía durar una
semana.
3.3 La muerte
4.1 La educación
En el Antiguo Testamento no había escuela para la gente del común. Los padres debían
enseñarles a sus hijos las ocupaciones corrientes, explicarles la ley e ilustrarlos sobre
las fiestas solemnes.
En tiempos de Jesús, cada varón, cuando tenía seis años, asistía a la escuela de la
sinagoga. El Antiguo Testamento era su único libro de texto, en el que aprendía la
historia, la geografía, la literatura y la ley de su pueblo.
No existía una separación entre la ley civil y la ley religiosa. Los sacerdotes, levitas y
ancianos cumplían el mismo propósito y participaban en la administración de la justicia.
En la puerta de la ciudad o del pueblo, se ventilaban los procesos legales y se juzgaban
los casos.
El gran día del año era el de la Expiación, la única ocasión en que el Sumo Sacerdote
entraba al santuario más interno del templo, para expiar su propio pecado y los del
pueblo.
Se celebraban las fiestas solemnes. Entre ellas, las más importantes eran: Los panes sin
levadura; la Pascua, que conmemoraba la salida de Egipto; y la de las Semanas, con la
que celebraban el comienzo de la cosecha. La médula de la vida religiosa era el sábado,
día de reposo, para recordar la bondad de Dios y disfrutar del fruto de las labores
cotidianas.
Entre el final del Antiguo Testamento y los comienzos del Nuevo, hubo un desarrollo
marcado en la vida religiosa formal de los judíos. El culto regular se celebraba en la
sinagoga local, y sólo los hombres podían participar activamente en él. El servicio seguía
un modelo de credo, oraciones y lectura de la ley y de los profetas. Cuando era posible,
se hacía una visita al templo de Jerusalén, que había sido reconstruido por Herodes.
En el curso de los siglos Israel ha estado gobernada por los babilonios, persas, asirios,
griegos y romanos. En el año 312 d.C., Constantino, emperador romano, se convierte al
cristianismo; después de ello, Jerusalén se establece como lugar de peregrinación para
los cristianos.
Árabes musulmanes al mando del califa Omar ocuparon la Tierra Santa en el 640. En el
691, construyeron (en donde se levantaba el templo de Salomón) el Domo de la Roca:
uno de los lugares más sagrados del islam. Este sitio fue escogido por los árabes,
porque, según ellos, desde allí Mahoma emprendió su viaje al cielo. Esto hizo que se
agudizara el conflicto entre árabes y judíos.
Adolfo Hitler en Alemania persiguió y mató a judíos y otras minorías en lo que más tarde
se llamó el Holocausto. Los nazis mataron de manera sistemática a seis millones de
judíos. Esto intensificó el apoyo para la formación de un estado judío, pues los
refugiados judíos inundaron el territorio de Israel. Los árabes formaron la liga árabe
para hacerle contrapeso a los judíos. En 1947, las naciones unidas votaron para dividir
la Tierra Santa en un estado árabe y otro judío, dándose a estos últimos el 55% de la
tierra al oeste del río Jordán. Jerusalén fue designada como un enclave internacional.
Cuando el líder sionista David Bengurion dijo en Tel Aviv, el 14 de mayo de 1948, que
Israel era un estado independiente, desató una invasión de Egipto, Siria, Transjordania,
Líbano e Iraq. Durante los siguientes 15 meses, los israelíes ampliaron su presencia en
el norte de Galilea y en el sur del Neguev. El armisticio que siguió dividió Jerusalén entre
Israel y Jordania, pero no resolvió la suerte de 400 mil árabes palestinos que huyeron de
Israel durante la guerra y estaban en campamentos de refugiados cerca de la frontera.
Egipto se tomó el canal del Suez, luego las tropas británicas y francesas tomaron el
control del canal y los israelíes tomaron Gaza. Israel se retiró en 1957, después de que
su acceso al golfo fuera garantizado por las Naciones Unidas.
En mayo de 1967, Egipto comenzó a movilizar fuerzas para atacar a Israel. Siria y
Jordania también se movilizaron contra Israel. El 5 de junio, la fuerza aérea israelí
destruyó los aviones de Egipto en tierra, ocupando la península del Sinaí en tres días, se
tomaron los altos del Golán, la Ribera Occidental, la vieja ciudad de Jerusalén y Gaza.
La guerra terminó el 10 de junio, por un cese al fuego gestionado por las Naciones
Unidas. Estados Unidos instó a Israel a retirarse de los territorios ocupados, pero sin
especificar los territorios a los que debía renunciar.
* Expulsión de la O.L.P. (1970)
Duelos de artillería entre israelíes palestinos, combinado con secuestros de aviones por
parte de guerrilleros palestinos, hizo que la O.L.P. fuera expulsada de Jordania, por lo
cual se estableció en el Líbano. En septiembre de 1972, una facción militar, conocida
como “Septiembre Negro”, mató a 11 atletas israelíes durante los juegos olímpicos en
Múnich, Alemania.
Dos semanas después de retirarse del Sinaí, los israelíes bombardearon los bastiones de
la O.L.P. en Beirut y el sur del Líbano, en ataque de represalia. Después de dos semanas
de bombardeos intensos la O.L.P., salió de Beirut bajo la protección de una fuerza
multinacional, lo que desbordó en una lucha por el liderazgo de la O.L.P. En 1985, Israel
siguió controlando una franja fronteriza del Líbano que había ocupado en 1978. Israel se
retiró del sur del Líbano en mayo de 2000.
* Intifada (1987)
Después de 20 años de ocupación, la tensión aumentó cuando los palestinos que vivían
en Gaza, la Ribera Occidental y Jerusalén se rebelaron contra los israelíes, lo que
llamaron intifada o levantamiento. La O.L.P. reconoció formalmente a Israel en 1988; sin
embargo, cuando se iniciaron las negociaciones de paz en 1991, la O.L.P. no fue
incluida.
En 1999, el candidato del partido laborista, Ehud Barak, le ganó a Netanyahu por un
margen muy grande.
Continuaron las conversaciones de paz bajo la mediación de Clinton, pero sin llegar a
ningún acuerdo. A fines de septiembre, el líder de la oposición de la derecha, Ariel
Sharón, encabezó una delegación a un sitio disputado en Jerusalén que los judíos y
musulmanes consideraban sagrado. Esto trajo hostilidades y nuevos enfrentamientos.
Barak perdió mucho apoyo y dimitió en diciembre convocando a unas elecciones
especiales para primer ministro en febrero de 2001.
Después de meses de violencia entre palestinos e israelíes, el líder del partido Likud,
Sharón, derrotó a Barak en las elecciones para Primer Ministro. Los ataques terroristas
del 11 de septiembre en Estados Unidos encendieron un nuevo interés en el proceso de
paz en Oriente Medio. Pero se presentaron nuevos actos violentos por la acción de tres
atacantes suicidas, dejando como resultado 25 israelíes muertos.
Los palestinos sostienen que la ofensiva militar de Sharón tiene como objetivo derrocar o
matar a Arafat, destruir su Autoridad Palestina y eliminar acuerdos interinos de paz
firmados en 1993; además, bloquear la creación de un estado palestino independiente.
Unos 1.161 palestinos y 410 israelíes han muerto durante 18 meses de levantamiento
palestino en contra de la ocupación a sus territorios, por parte de Israel.
Aplicación Teoterápica
Por otro lado, cuando conocemos los acontecimientos históricos a través de los cuales
Israel ha llegado a ser la nación que hoy es, y toda la problemática que ha acompañado
este proceso, debemos sensibilizarnos y comprometernos más con la Tierra de donde
viene toda bendición, y que también es nuestra por la herencia espiritual adquirida en
Cristo Jesús. Esta sensibilidad implica nunca olvidarla, tenerla presente en nuestras
oraciones, y subir cada año para dar testimonio a “la ovejas perdidas” de la Casa de
Israel.
Tome 3 parábolas narradas por Jesús y muestre cómo el Señor Jesús usó en ellas,
elementos típicos de la vida cotidiana de Israel, y el significado espiritual que aportan
estos elementos.
EL CAMINO HACIA EL CONOCIMIENTO DE DIOS
«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida.»
(Jn 8:12)
Logro
Introducción
Indicador de Logro
Introducción
En varias ocasiones, hemos escuchado que hoy la gente, más que oír de Cristo, quiere
verlo en los que somos sus discípulos. Por eso, la vida de un cristiano debe estar
saturada del dulce amor de Papá Dios, de la gracia de Jesucristo y de la unción y poder
de su Santo Espíritu. Esto sólo se logra inquiriendo en la presencia de Dios para
conocerle más, para recibir su trato y, a la vez, hacer tratos con Él, como lo veremos en
la siguiente lección.
Pocos días antes de la muerte del Señor Jesús, algunos de los saduceos le preguntaron
sobre la resurrección (Lc 20:28-33). Entonces, Jesús les dijo: «Erráis, ignorando las
Escrituras y el poder de Dios» (Mt 22:29).
La respuesta de Jesús nos lleva a entender que el cristiano debe tener muy en cuenta
dos aspectos en la vida espiritual: El conocimiento de las Escrituras y el conocimiento
del poder de Dios.
Desde ese punto de vista, nos encontramos con cristianos que pueden conocer
intelectualmente la Biblia, pero no conocen mucho del poder de Dios. No es suficiente,
entonces, conocer intelectualmente la Biblia, sino que debemos también tener un trato
permanente con el Dios de la Biblia. Esto quiere decir que tratemos con Dios y seamos
tratados por Él.
Un ejemplo de lo anterior puede verse en Mateo 2:4-6. Cuando los entendidos en las
Escrituras oyeron la pregunta sobre el lugar donde debía nacer el Mesías, no tuvieron
problema en responder: «En Belén de Judá». Su conocimiento de las Escrituras era
bueno, pero ninguno de ellos emprendió el viaje a Belén, para conocer al Mesías.
¿No es extraño que aquéllos que tenían poco conocimiento de las Escrituras, buscaran
fervientemente al Rey de los judíos y viajaran tanto para encontrar al Señor, mientras
que aquéllos que las conocían no fueran a buscar al Mesías prometido? Así que es
posible no conocer a Dios, cuando se tiene sólo un conocimiento intelectual de las
Escrituras.
El conocimiento que nos trae la Biblia debe también ser escrito en el corazón del
hombre, para que resulte en un conocimiento de Dios. Tal como lo dice en el libro de
Jeremías, en un contexto profético: «Daré mi ley en sus mentes, y las escribiré en sus
corazones» (Jer 31:33-34).
Aquél que posee sólo un conocimiento intelectual de la Biblia, es como el que tiene
solamente una espiga de caña como arma; ésta se doblará cuando sople el viento, y no le
servirá de nada.
2. El conocimiento de Dios
En el Jardín de Getsemaní, el Señor oró para conocer la voluntad de Dios (Lc 22:42).
Más tarde se levantó y vino a sus discípulos, diciéndoles que había llegado su hora (Mt
26:45). Después, cuando Pedro cortó con su espada la oreja del criado del Sumo
Sacerdote, el Señor ordenó a Pedro detenerse, ya que Él sabía que debía obedecer al
Padre (Jn 18:11).
En todo esto vemos que, aunque quizás en un momento el Señor vio la copa con duda,
cuando el Padre manifestó su voluntad en la oración, Jesús se levantó sin ninguna
duda. Allí había tratado con Dios y conocido su voluntad.
En la Carta a los Corintios, Pablo nos dice que sufría por un aguijón que le atormentaba.
Él se refirió a ese aguijón como un mensajero de Satanás. Aunque no sabemos de qué se
trataba, estamos seguros de que debía ser muy molesto. Pablo oró tres veces, pidiéndole
al Señor que le quitara tal aguijón. Pero la respuesta del Señor fue: «bástate mi gracia;
porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Pablo no decidió nada de acuerdo con
su conocimiento, sino que trató con Dios en oración, para descubrir su voluntad en
relación con ese asunto particular, hasta que obtuvo (a la tercera vez que oró) la
respuesta de Dios (2 Co 12:7-9).
Los dos ejemplos anteriores nos llevan a plantear un principio: para tener un
conocimiento vivo de Dios, debemos tratar con Él y ser tratados por Él.
3. Llevándolo a la práctica
El sentido de lo que es un trato con Dios será claro, cuando vayamos a su presencia y
permitamos que nos enseñe verdades en su Palabra, sobre nosotros mismos y sobre su
voluntad para nosotros. De tal manera que ese conocimiento espiritual toque nuestro
corazón y transforme nuestra vida.
Por ejemplo, supongamos que nos irritamos fácilmente. Luego vamos a Dios en oración,
para pedirle claridad sobre este asunto. Al mismo tiempo le pedimos a alguien un
consejo sobre cómo vencer este pecado. Quizás él nos diga: «Usted debe pedirle a Dios
que desarraigue este pecado del mal genio, de la misma manera como cuando se arranca
un diente malo». Después de recibir el consejo, oramos a Dios, y a pesar de eso, en lugar
de quitar el pecado, descubrimos que se ha profundizado más. Pero como tememos a
Dios, no dejamos pasar por alto el pecado que no podemos vencer. Debemos tener tratos
con Dios, ir a Él en oración, no sólo una, sino dos o tres veces, preguntando lo que pasa.
Al hacerlo, Dios nos mostrará la verdad de Romanos 6:6, según la cual Él no trata con el
viejo hombre.
Después de cierto tiempo, tenemos otra vez problemas con el mal genio y buscamos
consejo de nuevo. Posiblemente nos dirán que debido a que el viejo hombre fue
crucificado con Cristo, cuando Él murió, entonces nosotros lo que necesitamos es
considerarnos muertos con Cristo. Con esto adquirimos un poco más de conocimiento.
Así, cuando llegue la tentación, nos consideraremos muertos por ella. Pero parece que el
método no funciona. Vamos nuevamente al Señor y Él nos muestra que ese considerarse
no empieza en el momento de la tentación, sino hace dos mil años atrás, cuando
morimos con Cristo. Nuestro corazón debe descansar en la obra completa de Cristo.
Cada vez que venga la tentación, debemos tener presente que el viejo hombre murió
hace dos mil años. Todo lo que necesitamos hacer es descansar en lo que Dios hizo por
nosotros en la cruz del Calvario.
Pero después perdemos el control de nuestro genio otra vez. Si no somos temerosos de
Dios, quizás renunciemos esta vez; pero si tememos a Dios, no estaremos satisfechos
con tener un mero conocimiento de la Biblia, y, por tanto, clamaremos a Dios una y otra
vez.
Tal vez, entonces, Dios nos muestre dónde hemos fallado; puede hacernos ver que Él ha
permitido que caigamos, para hacernos ver nuestra naturaleza, y la necesidad de
depender de Él y no nosotros mismos. De esta manera, aprendemos otra lección: el
conocernos a nosotros mismos nos lleva a depender menos de la carne, y nos hace
buscar más a Dios, para que Él sea quien nos preserve.
Aún así la historia continúa. A medida que pasa el tiempo, caemos una vez más y
consultamos a Dios, diciéndole: ¿Por qué todavía no puedo vencer mi pecado? Tenemos
claro que nuestro viejo hombre está muerto y nos hemos conocido, ¿por qué entonces
todavía estoy sujeto a caer? Finalmente, Dios nos muestra que el pecado es el fruto de
un árbol. Así como el árbol de vida produce una clase de fruto distinto cada mes, del
mismo modo la raíz del pecado produce muchas clases de fruto. La raíz es una, pero el
fruto se multiplica día a día. Nosotros siempre estaremos tratando con un pecado
particular, pero descuidamos otros pecados. Mientras que otros pecados crecen en
nosotros, volvemos a ese antiguo hábito particular de pecado. Por tratar con el pecado
del mal genio, omitimos otros pecados; y mientras las manifestaciones de otros pecados
aumentan, el mal genio sigue la misma línea. Nos olvidamos de tratar con el orgullo, la
envidia, los pensamientos impuros y muchos otros pecados. Si sólo nos ocupamos del
mal genio, vamos a ser vencidos; pero si consideramos todas nuestras fallas, Dios nos va
a bendecir.
Al llegar a esta posición, quizás creamos que hemos alcanzado la victoria y que podemos
alcanzar la paz por el resto de la vida. Pero el pecado reaparece y caemos otra vez. Esta
vez es realmente decisiva; no la dejaremos pasar por alto. Nos acercamos a Dios una vez
más y le pedimos que nos trate. Después de orar una o dos veces, recibimos respuesta
de Dios: ¿qué hay en tu vida después que experimentaste victoria?
Dios nos muestra que la obra terminada de Cristo debe mantenerse, teniendo comunión
con Él. Esto no quiere decir que la obra de Cristo no sea completa; sólo quiere decir que
lo que Cristo ha hecho en la cruz debe mantenerse, avivarse, en una atmósfera de
comunión con Dios mismo.
Si hemos tratado con Dios y hemos sido tratados por Él y hemos llegado a un verdadero
conocimiento de Él, vamos a saber en qué coyuntura particular se encuentra otra
persona que no puede salir de allí. Podemos ser capaces de ayudarle, porque tal vez
hemos recibido trato en esa área muchas veces.
No sólo nuestra vida, sino también nuestro medio debe ser tratados por Dios. Por
ejemplo, ¿permitimos que cosas que suceden con nuestras familias vengan y vayan? O,
en realidad, oramos o dejamos de hacerlo porque no hemos recibido respuesta. ¿Cómo
podemos esperar, entonces, conocer a Dios así? Esa no era la manera como Pablo oraba;
él oró muchas veces hasta que el Señor le respondió.
Si deseamos sólo orar una vez, es mejor que no lo hagamos, porque quizás se deba orar
dos y hasta cien veces, si es necesario, hasta recibir la respuesta de Dios. Debemos
recordar que la prisa no debe tener lugar en la fe, o en la oración. Abraham, por ejemplo,
le creyó a Dios «en esperanza contra esperanza» (Ro 4:18). Si Dios no da, podemos
esperar hasta que tengamos cien años.
Un siervo de Dios una vez dijo: «La oración es como colocar cartas en una balanza. Usted
pone un peso de una onza en un lado de la balanza y agrega carta tras carta al otro lado.
Cartas tras cartas son puestas, pero el peso no es afectado; sin embargo, en el momento
en que usted pone la última carta, el peso del lado contrario al fin se levanta. Así sucede
con la oración, usted ora una, dos y tres veces y aún una vez más, y de pronto esa es su
última oración y viene la respuesta». Por esta razón, debemos aprender a tener tratos
con Dios: pedir por el trato de Dios en nuestros cuerpos mortales, trabajo, familia,
ambiente y todo cuanto nos suceda.
Nadie puede trabajar para Dios, si no lo conoce. En efecto, uno puede ayudar a otros
sólo cuando uno mismo ha sido tratado por Dios. Por eso, es mejor no abrir la boca, si lo
que predicamos es sólo resultado de dos o tres horas de preparación del mensaje.
Necesitamos experiencia en el trato de Dios, antes de ser aptos para predicar.
Si aprendemos a aceptar los caminos de Dios día tras día, vamos a conocerle. Muchos
cristianos corren de aquí para allá para oír y preguntarle a otros, pero ellos mismos no
buscan al Señor. No es de extrañarse que no conozcan al Señor, aún después de haberle
recibido hace muchos años.
Aplicación Teoterápica
Los cristianos perezosos no pueden esperar conocer a Dios, ya que esto requiere
persistir en la búsqueda de la verdad sobre nosotros. Los que servimos a Dios no vamos
a ser capaces de hacer que la gente sienta algo, si nosotros mismos no lo hemos sentido.
Ojalá diariamente aprendamos a tratar con Dios, así como también a ser tratados por Él.
Tales experiencias son preciosas para vivir esa vida armoniosa, equilibrada y estable; esa
vida guiada por principios divinos y no por emociones humanas.
Indicador de Logro
La oración es uno de los métodos más eficaces para conocer la voluntad de Dios y
conocernos a nosotros mismos, debido a nuestras reacciones ante la negativa o la
aprobación de Dios a nuestras peticiones.
Veremos en el transcurso de la lección, cómo cada petición puesta en las manos de Dios
es una oportunidad para recibir no solamente el sí de Dios, sino la oportunidad de
aprender una gran lección.
Veníamos hablando de cómo tratar con Dios, pero debemos profundizar más.
Muchos cristianos están inseguros de que Dios oirá sus oraciones. No saben si Dios ha
respondido, o por lo menos, no hasta cuando la respuesta no sea un hecho; no tienen
convicción alguna desde el principio. Deberíamos ser espiritualmente ricos, pero nos
empobrecemos, porque no sabemos cómo orar. Cuán pobres somos, si nuestras
oraciones son oídas solamente una vez, en tres o cinco años. Es bueno reiterar que el
conocer a Dios en oración no viene por azar, ni por leer lo que se diga aquí. Una guía
turística puede señalar un lugar a una persona, pero no le lleva a ese lugar; si la
persona no va, no podrá estar allí en realidad.
Supongamos que tenemos un deseo, una petición, y oramos a Dios sobre eso que
queremos. Puede que lo hagamos fervientemente, o de vez en cuando; pero lo extraño es
que nunca pensamos en conocer a Dios en ese tiempo de oración. Por ejemplo, si
pedimos a Dios que nos dé un libro, y un día lo recibimos, para nosotros esto es
respuesta de Dios; pero no es sólo un libro lo que recibimos. También adquirimos un
conocimiento de Dios. En realidad, así aprendemos a orar para poder recibir una
respuesta de Dios. El recibir un libro es algo insignificante, pero el saber cómo orar y ver
las oraciones respondidas es un conocimiento superior. A través de eso se aprende a
conocer a Dios un poco más.
Existen varios principios espirituales que debemos aprender, ya que de otra manera
nuestras oraciones no serán respondidas. Ellos son:
4. Deseo
1.2 Petición
Pero hay más. Algunas veces el corazón está deseoso, pero no obtiene lo que quiere.
Mientras indagamos a Dios, Él nos va a mostrar que aunque tenemos ese deseo, no
hemos pedido ni abierto la boca para expresarlo. Es necesario hacer nuestra petición
(Stg 4:2).
1.3 Obediencia
¿Realmente queremos que Dios conteste nuestra oración? Puede que hayamos pedido
exteriormente, y deseado interiormente, pero la oración continúa sin respuesta. Por
tanto, oramos y oramos, indagándole a Dios por no responder y Él nos contesta que no
le hemos escuchado en ciertos asuntos y, por eso, Él no nos ha escuchado.
1.4 Fe
Quizás hayamos obedecido y, sin embargo, nuestra oración sigue todavía sin respuesta.
El reloj no aparece; vamos a Dios una vez más y le confesamos que nos falta fe. Nos
acercamos a Él pidiéndole que conteste la oración y que nos llene de fe, pero aún así no
obtenemos lo que le pedimos. Posiblemente, Él nos muestre esta vez que, a menos que
ciertas cosas hayan sido tratadas, no vamos a obtener la fe. Él también puede
indicarnos que estamos muy ansiosos en la oración, y esta ansiedad revela que no hay
ningún sometimiento. A menos que nos sometamos y oremos, la oración no será
respondida. Esto parece que contradijera lo que se dijo anteriormente sobre el deseo del
corazón. Sin duda, muchas cosas espirituales parecen ser contradictorias, pero a pesar
de todo, un buen día cuando nos encontramos con cierto pasaje en la Biblia, ciertas
palabras resaltan. No somos nosotros los que las hacemos resaltar; ellas resaltan y,
entonces, reconocemos que esta es la Palabra que Dios nos está dando a nosotros. Nos
damos cuenta de que Dios ya ha respondido la oración y que nos ha dado una promesa
basada en su Palabra.
1.5 Alabanza
Supongamos que lo anterior se ha cumplido, pero el reloj no llega, y oramos durante otro
mes o dos. Pero cuanto más oramos, menos seguros estamos, y por ello vamos a
preguntarle a Dios. Entonces, se nos hace ver que debemos alabar a Dios, en lugar de
orar después de recibir la promesa. Si oramos después de recibir la promesa, lo haremos
con duda. Puesto que Dios ya nos ha dado una promesa, Debemos más bien alabarle.
Satanás puede venir y tentarnos a pedir, pero debemos responder: «No. Debo alabar».
Los aspectos anteriores no son una serie de pasos sobre cómo orar, sino el fruto
espiritual de lo que Dios nos ha enseñado o puede enseñarnos en su trato con Él.
Existen muchas otras lecciones por aprender. Lo que se quiere enfatizar es que, a través
de la oración, podemos aprender los caminos de Dios. Así la próxima vez que oremos,
sabremos cuánto debe haber quitado de nuestra vida. Podemos recibir con toda certeza
promesas de Dios, pues los creyentes avanzados tienen confianza en sus oraciones. Por
tanto, aprendamos a conocer a Dios en todas las cosas, en las grandes y en las
pequeñas. Practiquemos esto y Él oirá nuestra oración. Cada vez que nosotros
esperamos que Dios conteste nuestra oración, debemos aprender a recibir su trato.
Aunque aprendamos mucho, nuestra experiencia debe ser más profunda al correr de los
años.
Mientras sigamos aprendiendo, vamos a descubrir que aún las palabras utilizadas en la
oración tienen relación estrecha con las oraciones contestadas y no contestadas.
Aprendamos a orar con confianza; no esperemos tres o cinco meses antes de que sea
dada la seguridad. Ninguno ha tenido la experiencia de conocer a Dios, sin hacerlo a
través de la oración.
Si queremos conocer la voluntad de Dios, necesitamos tratar con Él. Aquéllos que no
tienen aquel trato, no conocen la voluntad de Dios y dicen: «¿Dirá acaso Dios, a
nosotros, gente insignificante, su voluntad? Por eso es importante prepararnos. Por
ejemplo, si un espejo está empañado o está disparejo, va a distorsionar la imagen que
refleja. De la misma manera, si nosotros no estamos preparados, podemos malentender
a Dios. Cada vez que nosotros deseamos conocer su voluntad, debemos primero tratar
con nosotros mismos, ponernos a un lado y estar dispuestos a dejarlo todo. Entonces,
su voluntad se nos revelará.
6. Algunos ejemplos
Lo más importante de nuestra vida sobre la tierra es conocer a Dios. Para poder
conocerlo, debemos recibir su tratamiento en el asunto de conocer su voluntad, así como
en la oración. Necesitamos aclarar en nuestra vida, tanto el ambiente como el asunto del
pecado. Debemos pedir que se nos muestre el sentido de todo lo que sucede. ¿Dios desea
algo de nuestra vida? Los perezosos nunca lo sabrán, a menos que perseveren en la
oración y el compañerismo con Él.
Debemos aprender de Pablo, quien no sólo oró una vez, sino dos o tres veces, hasta que
el Señor le contestó. También debemos aprender aún más del Señor Jesús, quien en el
Jardín de Getsemaní oró: «Padre mío, si es posible pasa de mí esta copa; pero no sea
como yo quiero, sino como Tú». El no oró una sola vez, sino dos y tres veces, hasta que
estuvo seguro. Debemos orar, una, dos y tres veces, hasta que tengamos la respuesta de
Dios. Sólo de esta forma vamos a conocer a Dios.
No debemos laborar en la obra del Señor, si no hemos aprendido a tratar con Dios y a
ser tratados por Él. Si no conocemos el camino de Dios, su procedimiento y su
naturaleza, entonces: ¿qué es lo que nos diferencia de otra gente? Le podemos dar
algunas ideas espirituales, pero no le podemos guiar hacia el sendero espiritual. No
todos los que leen la guía de Hong Kong o Pekín han estado en Hong Kong o Pekín. No
todos los que tienen un libro de cocina han probado todas las comidas del libro. Del
mismo modo, nosotros no podemos guiar a la gente, si tenemos sólo un mero
conocimiento intelectual de la Biblia.
Aplicación Teoterápica
Muchos cristianos que carecen del conocimiento o de la experiencia del poder de Dios,
tienen ideas espirituales; otros, imaginan cosas sin saber lo que son. Algunos pueden
enseñar a otros solamente porque son más inteligentes y pueden retener más de lo que
van a enseñar.
Es necesario tener un trato continuo con Dios, de modo que Él grabe sus enseñanzas en
nuestros corazones.
Investigue un personaje bíblico al que Dios no le haya respondido la petición; analice las
causas, el conocimiento de Dios y de sí mismo, que esta situación le dejó.
LECCIÓN NO 3: EL CONOCIMIENTO DE UNO MISMO
Indicador de Logro
Introducción
Nuestras relaciones con los demás sufren también por esta causa. Las manifestaciones
frecuentes de ansiedad, enemistad, falta de aceptación de los demás, etc., se deben a la
falta de conocimiento de lo que somos en realidad. Es esencial el conocimiento de uno
mismo para progresar espiritualmente.
Aquí, el término «pruébese» no se refiere a que el cristiano deba examinarse para buscar
santidad, sino que habla del examen de nosotros mismos con respecto a nuestro
conocimiento del pan y de la copa, como del Cuerpo y la Sangre del Señor, cuando
venimos delante de Él para participar de estos elementos. Puesto que el comer y el beber
estos elementos son un testimonio que damos, deberíamos examinarnos con respecto a
si recordamos el verdadero sentido espiritual de lo que hacemos, con el fin de que no se
convierta en un mero rito o acto externo. La introspección aquí va dirigida, entonces,
hacia el hecho de venir con la actitud correcta a la mesa del Señor, para hacer memoria
de su obra en la cruz.
Si el corazón fuera perfecto, podría servir de medida, pero siendo tan engañoso, ¿cómo
puede servirnos de guía? El usar la medida para medirnos a nosotros mismos nos
conducirá, sin duda, al engaño.
Es como el caso de una persona que hizo instalar un tubo largo en el horno de su casa.
Midió la anchura con su propio metro y después pidió al instalador que le hiciera un
tubo de tres metros de ancho; pero cuando el tubo fue enviado, parecía tener 30
centímetros más de la medida acordada. El tubo no cabía y el cliente disgustado regañó
al instalador. El instalador revisó el metro de su cliente y descubrió que le faltaban 30
centímetros. Así mismo sucede con nuestro corazón. Al igual que el metro de aquel
hombre, éste tiene una medida que no es confiable. Si queremos realmente examinarnos
a nosotros mismos, primero preguntémonos si somos dignos de confianza. Mucha gente
cree que la introspección es una virtud, pero es un gran error.
Por ejemplo, cuando una persona frecuentemente habla del amor cristiano y se
considera llena de amor, pero su relación con la esposa (o) no lo refleja, ¿creerán los
demás que la opinión de esa persona es confiable? ¿Quién puede entender sus propios
errores? Nadie puede (Sal 19:12).
2.3 Es perjudicial
La Biblia no sólo nos manda a evitar la introspección, sino que nuestra propia
experiencia nos muestra lo inútil que es. En relación con la vida espiritual, la
introspección es dañina, porque puede producirnos conformismo o frustración. En
efecto, podemos considerarnos buenos después de un examen personal, o angustiarnos,
debido a nuestros defectos.
La carta a los hebreos nos exhorta a poner la mirada en Jesús, antes que en nosotros
mismos (He 12:2). En el idioma griego hay una palabra más entre «puestos los ojos» y
«Jesús». En español sería algo así como «mirando hacia Jesús». La idea es que antes de
mirar a Jesús debemos apartar los ojos de lo que no debemos mirar. Nuestra vida
espiritual se centra en el mirar a Jesús, no en mirarnos a nosotros mismos. Si
desobedecemos el mandato de las Escrituras y miramos hacia nosotros mismos, nuestra
vida espiritual va a sufrir.
El ciempiés y el sapo
El sapo le preguntó al ciempiés: ¿Cómo puedes caminar con tantos pies? ¿Cuál de ellos
mueves primero? Inquieto por esto, el ciempiés empezó a observar cuál de los cien pies
movía primero, pero por más que trataba no podía mover uno solo. Entonces, se enojó y
dijo: «¡Bah!, eso qué importa, yo me voy». Sin embargo, al ir a caminar, siguió pensando
cuál pie movía primero y no pudo moverse. Después de un rato salió el sol y cuando el
ciempiés vio la luz, corrió tras ella y ya no le importó más el asunto. Esta fábula nos
enseña que cuando nos miramos a nosotros mismos, no podemos avanzar.
Nuestro fracaso está muchas veces en pensar mucho en nosotros mismos. Siempre
recordamos nuestras virtudes o fracasos, los cuales impiden que Cristo se manifieste
completamente en nuestras vidas. El camino de la victoria está en no analizarse
innecesariamente uno mismo, sino en mirar a Jesús; no en traer lo malo a nuestros
pensamientos, sino lo bueno; no en deshacernos de lo que tenemos en nosotros, sino
dejar que Cristo nos lleve de tal manera que nos olvidemos de lo que tenemos en
nosotros. La Biblia no nos exhorta a reflexionar sobre lo que somos, sino a correr la
carrera, mirando a Cristo.
Cuando estamos aprendiendo a montar en bicicleta, solemos golpearnos con las paredes
y nos caemos mucho. Lo que hacemos al conducir la bicicleta es mirar la dirección, pues
pensamos que si nuestras manos la agarran fuertemente, la bicicleta se mantendrá
derecha. Lo desconcertante es que cuanto más miramos nuestras manos en el
manubrio, más perdemos el equilibrio. ¿No es esto también cierto en nuestras vidas? Al
mirar hacia nosotros mismos, fracasamos.
3. El camino correcto
Ahora bien. Con todo lo que hemos dicho, no queremos sugerir que podemos vivir
descuidadamente, sin considerar lo bueno ni lo malo en nuestra conducta, la pureza o
impureza de nuestras actitudes. Lo que queremos enfatizar es que la Biblia no nos
ordena ser introspectivos, aunque ciertamente no impide el conocimiento propio.
Aunque Dios no quiere que hagamos introspección, Él desea que nos conozcamos a
nosotros mismos. El autoconocimiento es necesario, sólo que no debe venir por medio de
la introspección. El objetivo es correcto, pero el procedimiento ha cambiado.
Aplicación Teoterápica
Indicador de Logro
Introducción
Recordemos que nosotros tenemos la unción del Santo y, por esto, podemos conocer
todas las cosas. Solamente a través del cristal de Dios podemos ver nuestra vida y cada
situación de ella, con la debida claridad y perfección.
La palabra «luz» se menciona dos veces en el Salmo 36, y cada vez quiere decir algo
diferente. La primera luz es especial: «Tu luz»; ésta es la luz de Dios. La segunda luz es
general, ya que no hay ninguna palabra anterior que la califique. La luz de Dios
representa el conocimiento de Dios, lo que Él ve. La luz de Dios señala algo revelado por
Dios, el hecho de mostrarnos lo que conoce de nosotros.
La segunda luz nos habla de la condición real de algo. Por lo tanto, el sentido del verso
es: habiendo recibido la revelación de Dios y la iluminación de su Santa Luz, estamos
capacitados para conocer la situación exacta de cualquier asunto, ya que éste será claro
ante nuestros ojos. En nuestra propia luz nunca veremos la Luz.
2. La función de la luz
Puede que nos hayamos considerado mejores que los demás; pero cuando un día
veamos la luz de Dios, no sólo lo malo de nosotros aparece como malo, sino que aun lo
bueno puede aparecer malo. No es decir a Dios lo que hemos visto, cuando nos
examinamos a nosotros mismos, sino más bien confesarnos ante el Señor, después de
haber sido iluminados por Él. A medida que la luz de Dios sobre nosotros brille más, lo
veremos todo como Él lo ve.
Nosotros, los cristianos, podemos conocernos a nosotros mismos, día tras día, no por
autoanálisis, sino por la iluminación de Dios. Cuando somos iluminados por su Luz,
inmediatamente reconocemos nuestra condición. Cuántas veces aparentamos tener
amor hacia otras personas, pero una vez que la luz de Dios nos golpea, no sólo vemos
cuán deficiente es nuestro amor, sino otros muchos defectos.
Muchas veces consideramos nuestro trabajo muy próspero; pero cuando la luz brilla,
entonces nos damos cuenta de cuán ineficaz y aun carnal ha sido nuestro trabajo.
Podemos pensar que hacemos la voluntad de Dios con sencillez de corazón, sin dejar
nada para nosotros; sin embargo, cuando la luz de Dios brilla, descubrimos cuánto
hemos fallado en hacer la voluntad de Dios.
Ahora bien. No necesitamos preguntar cuándo viene la luz de Dios, ni tampoco cómo
estar seguros de que es la luz de Dios; así como no es necesario tampoco encender una
vela para poder ver el sol. Cuando estamos claramente capacitados para conocernos
(viendo nuestra verdadera condición), sabemos que ya estamos bajo la luz de Dios,
porque Él nos ha iluminado. Si no nos vemos como lo describe la Biblia, ni creemos que
nuestra carne sea débil, malvada o corrupta, es señal de que no hemos recibido la luz de
Dios, ni estamos caminando hacia ella. Sólo cuando veamos el efecto de la luz, vamos a
saber quiénes somos y dónde estamos.
Ellos no podían entender el alcance ni la profundidad de las palabras del Señor, y por
eso respondieron rápidamente que sí. Antes de tener la luz de Dios, nosotros somos
como esos dos discípulos. No nos damos cuenta de los débiles que somos, ni cuánto
quiere Dios de nosotros. Pensamos que somos capaces de todo. Pero, cuando la luz de
Dios brilla sobre nosotros, comenzamos a ver que lo que decimos con respecto a muchas
cosas o a ciertas verdades son sólo palabras, porque en realidad no entendemos su
sentido. Muchas veces somos conscientes de nuestras debilidades en ciertas áreas.
Nosotros mismos lo sentimos así, y aun hablamos a los demás de ellas y oramos por eso;
sin embargo, no tenemos una profunda convicción de nuestra debilidad. Cuando la luz
de Dios llega a nosotros, tenemos una visión real de nuestra debilidad.
Por eso, sin la luz de Dios, cualquier cosa que sepamos acerca de nosotros mismos no es
real. El conocimiento propio que se obtiene por autoanálisis sólo muestra lo que
pensamos de nosotros. Por el contrario, el conocimiento propio por medio de la luz de
Dios muestra lo que Dios piensa de nosotros. Nuestro juicio nunca puede ser tan exacto,
como el juicio de Dios.
En esto se nota la diferencia entre la luz de Dios y el mero conocimiento personal. Por
medio de este último, sabemos lo que nosotros conocemos, es decir, lo que entendemos;
mientras que la luz de Dios es lo que Él sabe y nos muestra por medio del Espíritu
Santo. El conocimiento obtenido mediante el poder del Espíritu Santo es la luz de Dios;
mientras que la luz de Dios almacenada en nuestra mente es conocimiento. Por
supuesto, no se niega que, según la Biblia, tanto el conocimiento como la experiencia
deben estar equilibrados; pero el conocimiento desligado del poder del Espíritu Santo es
algo muerto.
C.I. Scofield ha dicho que: «No hay nada tan peligroso como el divorcio de la verdad y el
poder». Podemos conocer muchas verdades y entenderlas, pero si no es con el poder del
Espíritu Santo, no vamos a tener ninguna luz que nos permita conocer nuestra
verdadera condición y guíe nuestros pasos. Cuando recibimos la luz de Dios, debemos
andar en el poder del Espíritu Santo, para que haya luz en nuestro camino y no
perdamos su poder.
Poco antes de morir, una gran cristiana escribió en una página de su Biblia: «Oh Dios,
concédeme una completa y amplia revelación de mí misma». ¡Cuán profundo es este
pensamiento! Frecuentemente estamos injustificadamente satisfechos con nosotros
mismos, porque no nos hemos visto a la luz de Dios. No reconocemos que los
pensamientos de Dios son más altos que los nuestros. A menos que tengamos su punto
de vista, nos estamos engañando.
Aplicación Teoterápica
Para todo cristiano es de gran importancia el tener una clara conciencia respecto de sí
mismo, pero esto sólo puede hacerse estando cerca de Papá Dios, buscando en Él el
maravilloso concepto que tiene de nosotros. Sólo la luz del Señor puede alumbrarnos y
decirnos con exactitud lo que espera de nosotros; a través de esa luz, Dios también nos
mostrará sus visiones y estrategias para que en nuestra vida se cumpla lo que desea
para nosotros.
Haga un estudio bíblico, en forma de bosquejo, sobre el tema «La Luz de Dios». Indique
cómo se manifiesta, cuáles son los resultados y cómo se puede vivir en ella. Respalde
con versículos bíblicos.
LECCIÓN NO 5: ORIGEN Y ACCIÓN DE LA LUZ DE DIOS
«Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino
que tendrá la luz de la vida.»
(Jn 8:12)
Indicador de Logro
Introducción
Cuán importante es poder conocernos y descubrir las motivaciones que nos impulsan a
actuar de determinada forma. Existen algunos métodos ideados por el hombre para
conocerse. Tales métodos pueden ofrecer algún resultado, pero el método de conocernos
a través de la mirada objetiva y clara de Dios es la mayor garantía de veracidad. En esta
lección se ponen de manifiesto algunos personajes bíblicos que nos ayudarán a
comprender la acción de Dios sobre sus vidas.
Comúnmente, pensamos que esto se refiere a la buena conducta de los cristianos, pero
en realidad tiene un significado más profundo; lo que quiere decir aquí es que el
cristiano es una luz capaz de manifestar la verdadera imagen de una persona.
Mientras vivimos en la luz de Dios, somos respetados por otros, pues, viéndolo a Él en
nosotros, se sienten acusados. Quizás a un cristiano carnal no le importe reunirse con
semejantes a él; pero cuando se acerca a uno que camina en la luz de Dios, se
avergüenza. Nadie puede trabajar para Dios, sin tener la luz de Dios. ¿Cómo podrá
acercarse a Dios, si su luz no le alumbra? Si siempre estamos cerca de Dios y nuestra
vida está gobernada por su luz, automáticamente vamos a manifestar la condición real
de aquéllos que se le acercan. Para hacer la voluntad de Dios y trabajar en su obra,
necesitamos ser luz.
Cuando comenzamos a servir al Señor, puede que no nos hayamos propuesto hacer su
voluntad. Pero cuando nos acercamos a otros cristianos que están en contacto
permanente con la luz de Cristo, nos podemos sentir reargüidos. Existe algo especial en
esas personas; se siente a Dios muy cerca de nosotros; se siente esa poderosa luz del
Espíritu Santo. Pues es el Espíritu Santo quien nos permite ver la luz en la cual Dios
mora (aun la gloria, santidad y justicia de Dios). Es el Espíritu Santo el que nos hace
darnos cuenta de lo que somos, de nuestra condición real y de nuestras debilidades.
2. El poder de la luz
El poder de la luz es para darnos autoconocimiento. Cuando alguien se acerca a esa luz,
su condición real se manifiesta. Muchos cristianos nos justificamos, somos
autoindulgentes, y las palabras humanas (exhortación, persuasión, advertencia,
reproche) no pueden ayudarnos a ver nuestra verdadera situación. Sólo la luz de Dios
puede hacernos ver la falsedad que pueda existir en nuestro corazón. Cuando la luz de
Dios llega, todo aparecerá con su verdadero color.
Es verdad que ninguno puede ser salvo sin que la luz de Dios brille sobre él; pero es
igualmente cierto que tampoco podrá avanzar en lo espiritual, ni trabajar efectivamente
sin ella. Veamos:
Cuán inútil es que tratemos de persuadir a la gente para que acepte el cristianismo;
para creer en el Señor Jesús por medio de pensamientos bonitos, razonamientos,
ambiente especial, emociones, música, lágrimas y argumentos. El factor primario en la
conversión es la luz de Dios, que es derramada desde lo alto por el Espíritu Santo. La
necesidad fundamental es que el pecador vea su condición y la gloria del Señor Jesús.
Las lágrimas, el remordimiento y los sentimientos no tienen en eso valor. Sólo el recibir
la visión del Espíritu Santo puede hacer que un pecador acepte al Señor Jesús como
Salvador. Nadie puede creer y aceptar lo que no ve; porque ha visto interiormente, puede
creer. La fe que resulta de ello es inconmovible y soporta las pruebas.
Así mismo, el crecimiento en la vida cristiana no depende de lo mucho que alguien sea
motivado, advertido o enseñado, como si eso pudiera hacer despertar su celo para la
oración y la Biblia. Éstos son sólo agentes auxiliares, no primarios. El factor principal
está en la visión. Por esta razón, lo primero que Pablo escribe, en su carta a los Efesios,
es su oración para que Dios iluminara sus corazones por medio del Espíritu Santo, aun
cuando Él sabía que ellos eran fieles al Señor y no estaban degradados moralmente,
como los Corintios. El progreso en la vida cristiana tiene mucha relación con el hecho de
que veamos la luz de Dios, en las riquezas de su gloria, y la supereminente grandeza de
su poder, dada por medio de Jesucristo. ¿Cómo puede progresar un cristiano, si no ve la
abundancia de la gracia de Dios en Jesucristo?
Los cristianos usados por Dios son aquéllos que dependen completamente del Espíritu
de Dios y que no se atreven a depender de ellos mismos. Tales son los obreros que están
en la mano de Dios, y son usados por Él; tienen percepción espiritual tanto del plan de
Dios, como de su propósito.
Por la falta de la luz de Dios, muchos se creen superiores. Quizás Satanás los engaña,
haciéndoles creer que ya han alcanzado la perfección. Ellos lo creen porque, al no tener
la luz de Dios, son ignorantes de la naturaleza pecaminosa de sus actos. Cristo nos
puede capacitar para vencer completamente el pecado. Por eso, ningún cristiano puede
argumentar, como excusa, que es imposible no pecar. Sin embargo, el hecho de que sea
posible nuestra victoria sobre el pecado no quiere decir que nuestra carne no sea débil.
Un error común es irse a los extremos. Algunas personas sostienen que, como somos
tan llenos de pecado, no podemos dejar de pecar. Otras dicen que, habiendo aceptado a
Cristo como nuestra victoria, nuestra naturaleza pecaminosa es aniquilada. Por lo tanto,
ya no pecamos. Un cristiano puede vivir en Cristo diariamente y vivir una vida de
completa victoria sobre el pecado, pero al mismo tiempo sentir a diario su propia
depravación (incapacidad para realizar cualquier acto de justicia divina). Su depravación
no impide su victoria, porque es Cristo en él, no él, quien resulta victorioso. Para
comprender mejor esto, veamos algunos ejemplos:
Job
Era un hombre justo, y hasta Dios mismo lo dijo. Durante su prueba, sus tres amigos lo
acusaron de que seguramente él había pecado contra Dios. El mismo Job no estaba de
acuerdo y gastó mucho tiempo discutiendo con ellos, tratando de probar su pureza y
rectitud. Todos sabemos que más tarde, cuando Dios se le apareció, él dijo: «De oídas te
había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto me aborrezco, y me arrepiento en polvo
y ceniza.» (Job 42:5-6). Finalmente, vino la luz de Dios, y Job pudo ver a Dios en su
grandeza. Las palabras humanas no pudieron convencerle, pero la luz de Dios sí lo
humilló.
Isaías
Antes de que Dios enviara a Isaías, le mostró su gloria. Bajo esta gloriosa luz, el profeta
dijo: «¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando
en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los
ejércitos.» (Is 6:5). Antes de que tuviera la visión, sus labios estaban impuros; sin
embargo, él no estaba consciente de esto. Probablemente se consideraba apto para ser
un profeta de Dios. Pero, cuando la luz de Dios brilló sobre él, empezó a ver su condición
real, como también la condición del pueblo. ¿Cómo podía él ser la boca de Dios, si sus
labios eran inmundos?
Después de recibir tal conocimiento de sí mismo, un ángel vino y purificó sus labios con
un carbón encendido. El orden fue este: el pecado y la luz de Dios; luego, el
conocimiento; después, la purificación; y, por último, la comisión.
Daniel
En la Biblia existen dos hombres cuyos pecados no son registrados. Daniel es uno de
ellos. Esto nos muestra lo favorecido que era ante Dios. Sin embargo, la Palabra de Dios
nos dice: «Quedé, pues, yo solo, y vi esta gran visión, y no quedó fuerza en mí, antes mi
fuerza se cambió en desfallecimiento, y no tuve vigor alguno. Pero oí el sonido de sus
palabras; y al oír el sonido de sus palabras, caí sobre mi rostro en un profundo sueño,
con mi rostro en tierra.» (Dn 10:8-9).
Ante la luz de Dios, aun el más santo de los santos no puede permanecer de pie; debe
postrar su rostro en tierra.
Habacuc
Cuando Habacuc fue iluminado por Dios, tuvo la misma experiencia. Él dijo: «Oí, y se
conmovieron mis entrañas; a la voz temblaron mis labios; pudrición entró en mis
huesos, y dentro de mí me estremecí; si bien estaré quieto en el día de la angustia,
cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.» (Hab 3:16).
Pedro
Pablo
Quien peleó la buena batalla, terminó su carrera y guardó la fe nos dio testimonio poco
antes de su muerte. «Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino
al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.» (1 Ti 1:15).
Notemos en este versículo que la palabra «soy» está muy presente. Esto nos muestra la
evaluación de sí mismo. Él sabía que el Señor Jesús había venido al mundo a salvar a
los pecadores, de los cuales él era el primero; no tenía nada de qué jactarse, ni mérito, ni
obra. Como los demás pecadores, él también había sido salvado por la gracia de Cristo.
Pablo se consideraba peor que el resto y por eso pensaba que necesitaba más de la
gracia del Señor que cualquier otro. Pero ¿quién tuvo mayor iluminación de Dios que
Pablo? Habiendo recibido más luz, Pablo se conocía mejor que cualquier otro y, por lo
tanto, se juzgaba con mayor severidad. Aquél que no se conoce bien a sí mismo, se
engaña, creyéndose más santo, más avanzado y especial. No ha tenido conocimiento de
sí mismo, porque no ha tenido la iluminación de Dios.
Juan
Durante los días del ministerio terrenal del Señor, Juan, su discípulo amado, era quien
estaba más cerca de Él. Años después de haber rendido excelentes servicios, fue
especialmente comisionado por el Señor para recibir una carta que tenía que ver con la
comunión y en la cual habla particularmente del amor de Dios y de su luz. Quizás
pensemos por eso que ese discípulo no debía temerle a la luz de Dios, como cualquier
otra persona. Sin embargo, cuando se le manifestó la gloria del Señor, en la isla de
Patmos, y vio al Señor que «era como el sol cuando resplandece en su fuerza», Juan dijo:
«Cuando le vi, caí como muerto a sus pies» (Ap 1:16).
Todos ellos vivieron vidas más allegadas al Señor que el común de las personas; sin
embargo, reconocieron la realidad de su pecaminosidad. Podemos preguntarnos:
¿estamos acaso más adelantados que estos grandes hombres de Dios? Posiblemente
todos tendremos que responder que no. El no ser conscientes de nuestras faltas, no
quiere decir que seamos buenos. Al contrario, esto sólo indica cuán faltos estamos de
autoconocimiento. Estos hombres de Dios reconocían sus incapacidades y debilidades,
porque estaban cerca de Dios. Ellos recibieron más luz del Señor, reconocieron el patrón
absoluto de su santidad y, por tanto, estaban más conscientes de su propia pobreza, que
los demás.
La profundidad de nuestra visión del pecado está determinada por el grado de luz que
recibimos. Muchas cosas que no consideramos eran pecado, al comienzo de nuestra vida
cristiana van a ser reconocidas como tales, cuando crecemos en la gracia. Lo que el año
pasado era correcto para nosotros, hoy lo consideramos incorrecto, a medida que hemos
recibido más luz.
Entenderemos mejor esto, si unimos este versículo de Corintios con Apocalipsis 1:14. En
el juicio futuro, el Señor probará nuestra obra con su fuego: sus ojos son como llama de
fuego. Esto quiere decir que el Señor juzgará toda la obra que hayamos hecho después
de nuestra conversión, de acuerdo con su luz, es decir, de acuerdo con su visión. Su luz
mostrará lo que es su voluntad y lo que no lo es.
Debemos recordar que delante de Dios hay un solo patrón para lo bueno y lo malo, y ese
patrón es absoluto e inconmovible. Nosotros seremos juzgados de acuerdo con ese
patrón. Tendremos pérdida en ese día, si lo que hacemos no está de acuerdo con su
voluntad. ¿Cómo compareceremos en ese día, cuando Dios nos juzgue con su luz, de
acuerdo con su voluntad, si hoy no tenemos la luz de Dios para que ella nos muestre
nuestra verdadera condición? Si vivimos hoy bajo la iluminación de Dios, conociendo su
voluntad en todas las cosas, nuestra obra ciertamente será recompensada ese día.
Debemos recordar también que la luz de Dios, que recibimos ahora para laborar en su
obra, es la misma luz por medio de la cual Dios nos juzgará en el futuro. Para saber si
nuestro trabajo puede estar bajo la luz de Dios en ese día, debemos preguntarnos si el
trabajo que hacemos hoy día está de acuerdo con la voluntad de Dios. Recordemos que
la luz de Dios nunca cambia. Lo que la luz de Dios juzga hoy como algo que no está de
acuerdo con su voluntad, lo juzgará en el futuro. Así mismo, lo que hoy está de acuerdo
con su voluntad, será también aprobado como tal el día que venga. Nunca esperemos
una recompensa el día en que la luz de Dios aparezca, si estamos haciendo cosas que no
están de acuerdo con la voluntad y visión de Dios.
La luz de Dios es la luz del tribunal de Cristo. Por medio de la luz del Tribunal de Cristo,
conocemos y hacemos su voluntad. Debemos alabar y agradecer al Señor, porque no
necesitamos esperar hasta ese día en que veamos la luz de Dios, ni tampoco saber cómo
nos juzgará, ya que hoy podemos ver esa luz y aun ahora sabemos lo que Él aprobará o
desaprobará. El Espíritu Santo viene a nosotros para revelarnos la luz de Dios; por
tanto, no tenemos excusa.
Pablo también consideró el juicio futuro de Dios, como basado en la luz de Dios. Él nos
advierte de lo inútil que es hacer cosas de acuerdo con el sentir personal (1 Co 4:4-5).
Cuán claro es este pasaje. Pablo sentía lo poco confiables que eran sus sentimientos, y
nos exhortaba, en los versículos anteriores, a ser fieles. Si somos fieles, es decir, si
estamos dispuestos a pagar el precio para hacer la voluntad de Dios, Dios ciertamente
nos revelará su voluntad (Jn 7:17). Busquemos entonces la luz de Dios para que
recibamos galardones en el futuro, cuando aparezca la luz.
Aplicación Teoterápica
Muchos cristianos desean conocer la voluntad de Dios y le claman, pero aún así no
reciben nada. Esto es señal de que necesitan la luz de Dios y les falta conocimiento
propio. No se dan cuenta de cuán llenos están sus corazones de prejuicios, temor y
codicia. De esta forma, Dios no revela su voluntad. Si pedimos a Dios que nos ilumine
para conocernos y quitar los impedimentos, entonces Dios nos va a guiar. Aunque el
conocimiento propio no lleva automáticamente a conocer la voluntad de Dios, nos
muestra el motivo que nos impide conocer su voluntad. Por consiguiente, el
conocimiento propio es indispensable para conocer la voluntad de Dios. Pero ¿quién
puede conocerse a sí mismo, sin la luz de Dios?
El presente anexo tiene como finalidad prestar ayuda al profesor y a los estudiantes,
para que cada uno conozca lo que se espera lograr como resultado del estudio serio y
profundo del Manual de Liberación Financiera.
Logro
Indicador de Logro
Escriba los resultados que se obtienen al administrar fielmente lo que Dios le ha dado
(talentos, trabajo, familia, ministerio).
Indicador de Logro
Indicador de Logro
Conoce las objeciones más comunes que se dan acerca del diezmo.
Con base en la lección anterior, elabore un tema para predicación, en el que comunique
la necesidad y el deber del cristiano de diezmar (no transcriba la lección).
Enuncie 10 objeciones comunes dadas por sus discípulos sobre el principio del diezmo,
y haga un planteamiento doctrinal y teoterápico que responda a cada una de ellas. Para
esto, se sugiere que realice una consulta entre ellos, especialmente entre los que no han
desarrollado la disciplina del diezmo, o son inconstantes al hacerlo. Esta consulta puede
hacerla individualmente, a través de una encuesta escrita.
CAPÍTULO NO 5: LA RIQUEZA
Indicador de Logro
Realice una investigación de un caso real, donde haya riqueza material sin la riqueza
espiritual. Escoja una localidad, una familia, o una persona, pero dé nombres ficticios.
Indicador de Logro
Comprende los sabios principios dados por Dios, para administrar los
bienes que Él da.
Investigue tres ejemplos bíblicos, diferentes de los que trae el Manual, sobre el manejo
adecuado de la riqueza. Escriba los beneficios que trae.
Indicador de Logro
Investigue dos casos bíblicos, en donde haya existido esclavitud financiera. Indique:
*Personajes involucrados
*Causas
*Manifestaciones
*Consecuencias
*Planteamiento teoterápico, como propuesta a ese conflicto financiero
Indicador de Logro
Indicador de Logro
Elabore un plan financiero familiar, y otro para el ministerio que usted dirige, siguiendo
las pautas que se han dado en esta lección.
Bibliografía
CHAMORRO, Néstor. «La Teoterapia y la Unción del Espíritu Santo». Santiago de Cali:
Fundación Publimundo, 1999.
JOSEFO, Flavio. Los escritos esenciales: Antigüedades de los judíos y las guerras de los
judíos. Editorial Portavoz.
MERRILL, Unger. Nuevo Manual Bíblico de Unger. Michigan, EE. UU. A.: Editorial
Portavoz, 1996.