Aforismos y reflexiones
(tuits aleatorios)
de economía marxista
La idea de que el capitalismo es la
"condición natural" del ser humano es
una construcción ideológica que
ignora el carácter histórico de éste y
sus fundamentos en la expoliación de
la naturaleza humana y no humana.
Lejos de ser una expresión universal de
la naturaleza humana, el capitalismo
es un modo de producción sostenido
por relaciones de poder, hegemonía
cultural, violencia, expansión
imperialista y orientado a la
apropiación del trabajo humano no
remunerado (plusvalía).
La idea neoliberal de que el individualismo, el
egoísmo y la competencia pueden ser la base
para construir una sociedad justa (justicia social
climática) y solidaria es una forma de ideología
burguesa que legitima el orden capitalista.
Esta idea neoliberal es profundamente engañosa,
ya que el individualismo, el egoísmo y la
competencia, lejos de promover justicia y
solidaridad, perpetúan relaciones de explotación,
alienación y desigualdad inherentes al modo de
producción capitalista.
El ser humano es por naturaleza gregario y forma
tribus, sólo sobrevive en comunidad. Eso del
individualismo es una ficción que hacen creer a
muchos de que no dependen de nadie cuando en
realidad si dependen y de muchos.
El capital no es una cosa, sino una relación social de
expoliación. La visión convencional del capital como una
"cosa" (dinero, máquinas, mercancías) se denomina
fetichismo de la mercancía, un fenómeno donde las
relaciones sociales aparecen como relaciones entre objetos
El capitalismo no es un sistema y tampoco es la sociedad.
El capitalismo es una determinada forma en que una élite
capitalista organizó la naturaleza (humana y no humana)
para expoliarla.
Dos cosas que es necesario tener muy claras:
1. El capitalismo no puede producir sin destruir sus dos
únicas fuentes de riqueza: la naturaleza y los seres
humanos (naturaleza humana).
2. El capitalismo está organizado para que los capitalistas
se apropien de la "riqueza" producida por los trabajadores.
“Nadie niega que el mundo está
lleno de emprendimientos, lo
que no se puede olvidar ni
negar es que el poder
económico, político y social de
las multinacionales frente a las
micro y pequeñas empresas
refleja una profunda asimetría
en el sistema capitalista global.”
Según la Organización Internacional
del Trabajo (OIT, 2020), las micros y
pequeñas empresas representan el La narrativa del libre mercado
70% del empleo mundial, pero su oculta estas relaciones de poder
contribución al PIB global es presentando a las micro y
significativamente menor, oscilando pequeñas empresas como
entre el 10% y el 20% en la mayoría competidores viables cuando, en
de los países. realidad, están subordinadas a las
grandes empresas y
En América Latina, por ejemplo, multinacionales en un sistema
las micros y pequemas empresas capitalista global jerárquico y
constituyen el 99% de las excluyente.
empresas, pero generan solo el
25% del PIB regional, según la
CEPAL (2022).
La escuela Austriaca de Economía es un sofisma que opera como un
instrumento ideológico al servicio de los intereses del gran capital y en
defensa de las relaciones capitalistas de explotación y expoliación de
la naturaleza humana y no humana para la acumulación de capital.
Para defender los intereses del capital borraron las categorías de la
economía política y las cambiaron por mitos engañosos: Donde la
economía política anteriormente enfatizaba las condiciones del
proceso de producción, los Austriacos se concentraban en la
demanda.
La centralidad del "consumidor" reemplazó la del trabajador y el
capitalista; los ahorros personales reemplazaron a la acumulación de
capital y la "colaboración" o la “meritocracia” reemplazó la
explotación.
Los pobres debían ser entendidos como consumidores "soberanos" de
la misma manera que los príncipes, aristócratas, terratenientes o
empleadores.
Un mundo neo-kantiano de “responsabilidad individual” reemplazaba
al mundo de la lucha de clases.
La escuela Austriaca sustituye el análisis objetivo por uno
subjetivo, reduciendo la economía a elecciones individuales y
maximización de utilidad, olvidando la lucha de clases.
Engels la llamó "economía vulgar", un mero reempaque
confuso de oferta y demanda.
Pero Baudrillard dice que esa batalla cultural la ganó el capitalismo.
Que ya todo el Sistema y los participantes del Sistema se ven a sí
mismo solo como consumidores.
La lectura baudrillardiana puede ser
entendida como una constatación de la
hegemonía ideológica del capital.
El capitalismo no se sostiene solo en la
coerción, sino en la producción de
consenso: logra que los sujetos se
identifiquen con los valores dominantes.
Sin embargo, afirmar que el capitalismo “gana
culturalmente” porque nos vemos como consumidores
oculta el hecho de que seguimos siendo productores
explotados, aunque ideológicamente se disfrace.
Reducir la subjetividad al consumo es aceptar la
narrativa del capital.
La teoría subjetiva del valor y la
escuela Austriaca (Menger,
Böhm-Bawerk, Wieser, Mises, etc.) son
una "expresión de la psicología de la
clase rentista" (Bukharin), ya que
reduce las relaciones capitalistas a
decisiones individuales, ignorando las
Esta clase rentista incluye a los
estructuras de poder.
capitalistas que derivan ingresos de
la propiedad (rentas, intereses,
dividendos) y no del trabajo
productivo, lo que los lleva a priorizar
una visión ahistórica y subjetiva del
valor que desvía la atención de las
relaciones de explotación.
La teoría del valor de Marx revela
una contradicción importante: el
capitalismo valora la naturaleza
solo en términos de trabajo
humano abstracto, ignorando su
valor de uso intrínseco para la
reproducción de la vida. Es necesario rechazar la lógica de
mercado que convierte
ecosistemas en mercancías
(valores de cambio) y priorizar
valores de uso, es decir, la
capacidad de la naturaleza para
sostener la vida.
El mito de que el mercado puede
resolver la crisis climática, a través de
mecanismos como el capitalismo verde,
impuestos ambientales o incentivos
económicos, es una noción central en
el discurso neoliberal contemporáneo
defensor de los intereses del gran
capital. Estas medidas "verdes" ignoran la
dimensión de clase de la crisis
climática: la crisis climática es una
lucha de clases, donde el capital
transfiere costos ambientales a los
pobres y al Sur, mientras las élites
capitalistas acumulan riqueza.
Las soluciones de mercado, como el
"capitalismo verde", son un señuelo
que ignora esta dinámica:
promueven energías renovables o
vehículos eléctricos no para restaurar
el equilibrio ecológico, sino para
generar nuevos mercados y reactivar
El capitalismo no puede
el consumo, perpetuando la
desacoplarse de la destrucción
acumulación.
ambiental porque su esencia es el
exceso de enfoque en la
productividad: produce necesidades
artificiales vía publicidad para
sostener la acumulación, agotando
recursos en un ciclo vicioso.
Los bonos de carbono y otros mecanismos
de mercado no resuelven la crisis climática,
sino que la mitifican como un fallo técnico
corregible dentro del capitalismo. En
cambio, perpetúan la explotación
ecológica, las desigualdades globales y la
acumulación de capital.
La defensa de la teoría subjetiva del
valor no es de interés puramente
teórico. Los defensores del gran capital
intentan popularizar su concepción de
la superioridad e inevitabilidad del
capitalismo y los autores austríacos
vienen como anillo al dedo a este
propósito. El mito del "libre mercado" y sus teorías
"individualistas" sirven al propósito de
explotadores, expoliadores y opresores
como pocas. Quieren la dominación
directa de los empresarios y su afán de
lucro sobre la mayor cantidad de
aspectos de la vida posibles.
De la misma manera que las "teorías"
raciales justificaron los imperios
coloniales europeos, los defensores
del capitalismo de hoy son partidarios
de la dictadura directa del capital
con sus propias concepciones e
ideologías del mundo.
Borraron algunas categorías: Ya no
hay trabajadores asalariados y
poseedores de capital, sólo
individuos q compran y venden. Ya
no hay producción, sino "uso de
recursos escasos". Ya no hay clases
sociales, sino individuos q interactúan
libremente a través de la compra y
venta.
Y esa "libertad individual" debe ser
defendida de todo "colectivismo".
Cuando la clase trabajadora se
organizó para dejar de trabajar por
miserias hasta morir, los empresarios
del acero, el petróleo y el carbón
fueron presentados como "el
Según los defensores de la "teoría
individuo" víctima del "colectivismo".
subjetiva del valor", ésta ha refutado
las concepciones marxistas de
manera definitiva, especialmente la
noción de la "ley del valor". Esta
"verdad" es sostenida una y otra vez
más con los gritos triunfalistas que con
los argumentos.
El momento en que las ciencias sociales tomaron
el concepto de clase y lo manipularon diciendo
que se trata de una serie de categorías
profesionales o de rangos de ingresos y no de
una relación material con los medios de
producción fue una gran victoria para la
ideología burguesa
La teoría subjetiva del valor,
desarrollada principalmente por la
Escuela Austríaca, representa una
desviación ideológica del análisis
histórico y dialéctico de la economía
política.
Esta ideología está fuertemente
arraigada en sectores de la
población, especialmente en círculos
académicos, económicos liberales y
clases medias educadas bajo el
capitalismo, como un producto de la
hegemonía ideológica burguesa,
que oculta la expoliación capitalista.
La teoría subjetiva del valor, al reducir
el valor a preferencias individuales,
presenta el mercado como un
espacio d igualdad entre "clientes"
libres, donde, capitalistas y
trabajadores, actúan según sus
deseos personales. Esta igualación
La teoría subjetiva del valor fetichiza
ideológica borra las diferencias de
la realidad: los objetos (mercancías,
clase.
capital) aparecen como activos y
dotados de agencia, mientras los
sujetos (trabajadores) se convierten
en meros apéndices pasivos del
proceso de valorización.
La popularidad de esta "teoría" en sectores
académicos y políticos, se debe a su función
apologética: durante las crisis resurge para
culpar a las "preferencias irracionales" de
éstas, en lugar de la lógica capitalista,
atrayendo a intelectuales defensores del
capitalismo. 5/5
Quiero que expliques en tus propias palabras a
qué se refiere Smith cuando dijo: "No es de la
benevolencia del carnicero, cervecero o
panadero de donde obtendremos nuestra cena,
sino de su preocupación por sus propios intereses".
Para comprender estas palabras de
Smith es necesario tener en cuenta
sus dos obras claves: "La Riqueza de
las Naciones" y "Teoría de los
sentimientos morales". Estas obras son
complementarias. Smith diferencia
entre "interés propio" y "egoísmo",
desligándose de este último.
El egoísmo implica una búsqueda
desenfrenada de beneficios
personales sin consideración por los
demás o por las consecuencias
sociales. Smith no lo aprueba
explícitamente y lo ve como
perjudicial para el orden social.
El interés propio, en cambio, está
regulado por la competencia y, en el
marco moral de Smith, por la simpatía
(empatía hacia los demás), que
modera los impulsos puramente
egoístas. El egoísmo, que ignora la
simpatía, rompe el equilibrio moral
necesario para una sociedad
armoniosa.
El interés propio que Smith postula
como fuente del orden social, si bien
no requiere benevolencia activa, sí
requiere justicia. En otras palabras,
requiere que los individuos no se
dañen entre sí sin provocación.
Smith dice que el interés propio sin
justicia hace imposible la sociedad
porque la justicia es el pilar principal
que sostiene todo el edificio. Si se
elimina la justicia, el gran, el inmenso
tejido de la sociedad humana debe
desmoronarse en un instante.
Smith no vio el capitalismo en su esplendor, por lo que
no pudo darse cuenta que el capitalismo, para poder
existir y reproducirse, necesita destruir el altruismo, la
simpatía y la justicia. El interés propio de Smith se
convirtió en egocentrismo enfermizo y destructivo.
Omar: Explica en tus propias palabras que dice Adam
Smith. Quizás puedes expandir lo que dice Smith.
Smith propuso una teoría del valor basada en el
trabajo, afirmando que el valor de un bien está
determinado por la cantidad de trabajo
necesario para producirlo. Aunque su formulación
es ambigua, Smith dio un paso crucial al vincular
el valor económico con el trabajo humano.
Smith inició la discusión sobre el
valor-trabajo, y sentó las bases
teóricas para el análisis de la
acumulación, la plusvalía y la
tendencia descendente de la tasa
de ganancia. Es precursor en el
estudio del capitalismo, aunque no
Smith avanzó hacia una comprensión
reconoció la lucha de clase
científica de la economía capitalista
inherentes a éste.
al centrarse en la producción y el
intercambio en lugar de la mera
acumulación de "riqueza". Desplazó
el foco hacia las dinámicas internas
del capitalismo, lo que permitió un
análisis más profundo del mismo.
Los neoclásicos son inferiores a Smith.
Smith centra el valor en la
producción y el trabajo, mientras que
los neoclásicos vinculan el valor a la
utilidad subjetiva y las decisiones
individuales, alejándose del análisis
de las condiciones materiales de
Smith prioriza los procesos productivos
producción.
y la acumulación de capital, mientras
que los neoclásicos centran su análisis
en el comportamiento del
consumidor y la maximización de la
utilidad, dando menos peso a las
dinámicas históricas y sociales de la
producción.
Smith combina economía con
filosofía y contexto histórico, mientras
que los neoclásicos priorizan la
formalización matemática y los
modelos abstractos, reduciendo la
complejidad social.
Smith tiene una visión más rica y
contextual del individuo, mientras
que los neoclásicos lo reducen a un
agente racional en un marco
abstracto, ignorando en gran
medida las dinámicas sociales y de
poder.
El mito neoclásico de que el salario
refleja la productividad del
trabajador es una narrativa
altamente alienante que asume que
los mercados asignan recursos de
manera eficiente y que los salarios
son una "recompensa justa" por el
El mito de la productividad ignora las
valor generado por el trabajo.
relaciones de poder en el mercado
laboral. Ignora, además, que los
salarios no se determinan por la
oferta y la demanda, como sugiere la
economía neoclásica, sino por la
lucha de clases y negociaciones de
poder.
Los capitalistas, al controlar los
medios de producción, tienen la
capacidad de imponer condiciones
laborales y salariales que benefician
sus intereses. El capitalismo está
estructurado para perpetuar la
subordinación de los trabajadores,
El salario no es un reflejo del valor
limitando su poder de negociación.
creado por el trabajador, sino un
mecanismo para garantizar la
reproducción de la fuerza de trabajo
mientras se maximiza la extracción
de plusvalía.
El mito de q el salario refleja la productividad
cumple una función ideológica: legitimar la
desigualdad y naturalizar la explotación
capitalista. Presentar los salarios como una
recompensa "justa" por el esfuerzo individual
es una falacia q encubre la explotación
capitalista.
El empleo no es un acto de
generosidad del capitalista. El
empresario no "da" empleo, sino que
compra la fuerza de trabajo para
generar plusvalía, es decir, el valor
excedente producido por el
trabajador que no se le retribuye en
El sofisma de "dar empleo" busca
su salario.
legitimar el capitalismo presentando
al empresario como un benefactor
social. Este mito oculta la realidad de
que el empleo es una relación de
poder, donde el trabajador se ve
obligado a vender su fuerza de
trabajo para sobrevivir.
El empleo es una relación de explotación. En una
sociedad capitalista, el ser humano está empleado
con el fin de crear riqueza para el empleador. El
empleado recibe un salario, cierto, pero el valor que
se crea es superior al salario, y la plusvalía creada
está tomada por el empleador. Esto es explotación.
El mercado no es un espacio neutral
donde se encuentran la oferta y la
demanda, como lo plantea la
economía neoclásica. El mercado es
un tejido de relaciones de poder
mediadas por la estructura de clase,
los intereses económicos y las
Lejos de ser neutral, el mercado
dinámicas de acumulación
refleja y refuerza las dinámicas de
capitalista.
poder, donde los capitalistas influyen
en precios, producción y distribución
para maximizar ganancias, mientras
los trabajadores tienen un poder
limitado, restringido por su
dependencia del salario.
El mercado es un espacio social e histórico, no un
mecanismo abstracto, que opera dentro de la lógica del
capitalismo, perpetuando desigualdades de clase y
sirviendo a los intereses de la acumulación de capital.
El mito de la omnipotencia de la
tecnología se refiere a la creencia
generalizada de que la tecnología,
por sí misma, puede resolver los
problemas fundamentales de la
humanidad —económicos, sociales,
ambientales y políticos— de manera
Esta narrativa, profundamente
autónoma y universal.
arraigada en el capitalismo
neoliberal, exalta la tecnología como
una fuerza casi divina, capaz de
superar cualquier obstáculo sin
considerar las estructuras sociales,
económicas o políticas que la
producen y la moldean.
Este mito de la omnipotencia de la tecnología no sólo simplifica
problemas complejos, sino que también refuerza las dinámicas de
poder existentes al desviar la atención de las relaciones sociales y las
desigualdades sociales estructurales.
Las tesis de Von Mises refleja un
fetichismo del mercado, al asumir
que los precios son un mecanismo
neutral y eficiente para coordinar la
producción. Los precios son un
producto de las relaciones de poder
y la acumulación de capital, que
Von Mises parte de un enfoque
generan desigualdad y crisis.
praxeológico que privilegia las
acciones individuales, ignorando las
estructuras de clase y las relaciones
de poder que condicionan dichas
acciones. Olvida que las decisiones
individuales están moldeadas por las
condiciones materiales y sociales.
Crítica al cálculo economico de
Mises. Mises asume que sin precios de
mercado no hay cálculo económico
racional. Sin embargo, considero que
esta afirmación es ideológicamente
sesgada, ya que privilegia el
mercado capitalista como único
En una economía planificada los
mecanismo de coordinación.
planificadores, en lugar de usar
precios de mercado, pueden
medir el tiempo de trabajo
socialmente necesario para
producir bienes y servicios,
utilizando esta información para
asignar recursos según las
necesidades sociales.
Paul Cockshott y Allin Cottrell,
proponen un sistema de cálculo
económico basado en el trabajo,
utilizando tecnologías modernas
(como computadoras) para procesar
datos sobre tiempos de trabajo y
necesidades.
Esto demuestra que la Teoría del
valor-trabajo no es incompatible con
el cálculo económico, sino que
requiere un enfoque diferente al del
mercado.
“Pero el sistema de precios minimiza la
entropía. Es como una foto, refleja lo que hay
con menos distorsión…”
Este mito es común en la teoría
neoclásica, que ve el mercado como
un mecanismo de asignación óptima.
El sistema de precios no minimiza la
entropía, sino q la desplaza y oculta.
Los precios contribuyen a las
asimetrías al priorizar la rentabilidad
sobre las necesidades sociales.
La metáfora de la "fotografía" es una
mistificación. Los precios no son un
espejo pasivo, sino un componente
activo del capitalismo que reproduce
y amplifica las desigualdades
sociales.
Las "teorías" económicas neoclásicas
tienden a naturalizar el mercado,
presentándolo como un mecanismo
eficiente y neutral que organiza la
sociedad de manera óptima. Esta
visión (ideología burguesa) oculta las
relaciones de poder y explotación
inherentes al capitalismo.
La riqueza de Amancio Ortega
[ZARA] no es producto de su talento,
sino del trabajo colectivo de sus
trabajadores. El valor generado por
Inditex, que incluye marcas como
Zara, se basa en la plusvalía extraída
del trabajo asalariado.
Los trabajadores textiles en países
como Bangladesh o Marruecos,
donde Inditex tiene proveedores,
trabajan en condiciones precarias
con salarios bajos, lo que maximiza la
plusvalía para los dueños del capital,
como Ortega.
La narrativa de que la riqueza de Amancio Ortega es
fruto exclusivo de su "talento" invisibiliza la explotación y
precarización estructural de sus trabajadores y atribuye al
individuo lo que es, en realidad, producto de un proceso
social del trabajo asalariado.
La ideología de los empresarios es
pensar como fuente de la riqueza
cualquier cosa menos lo que la crea:
el trabajo humano.
La realidad que perciben los
neoclásicos y neoliberales es una
ilusión creada por la ideología
burguesa, defensora del gran capital.
El verdadero mundo es diferente y
desconocido totalmente para ellos.
Estos defensores de la ideología burguesa exaltan
el "emprendimiento", el "capital" o la "innovación
tecnológica" como fuentes de riqueza, mientras se
invisibiliza el papel del trabajo humano. Este
mecanismo ideológico justifica y perpetúa la
expoliación de la vida.
Lo que sostiene al capitalismo es el
poder alienante de los grandes mitos
que ha sabido construir e inculcar en
las personas. Aquí dos de esos mitos:
el mito de la meritocracia y el mito Decir que un empresario “da”
de que el empresario "da" empleo. empleo es engañoso porque sugiere
generosidad en lugar de una relación
de explotación. El trabajador no se
queda con el valor total de su
trabajo; en cambio, el empresario se
apropia de la plusvalía, es decir, el
valor excedente que el trabajador
produce. Esto subraya cómo la
relación laboral beneficia
desproporcionadamente al
empresario.
El discurso predominante del “emprendedor que surge de la
nada”, el mito del “self-made man” (mito de la meritocracia)
es una ideología que legitima la desigualdad y oculta las
relaciones de explotación inherentes al capitalismo. No todos
nacen con las mismas ventajas y privilegios. Las grandes
fortunas están construidas con las bases de grandes estafas,
injusticias o crímenes.
La falsa dicotomía entre "libre
mercado" e "intervención del Estado",
promovida por neoclásicos y
neoliberales, es una construcción
ideológica que oscurece las
relaciones de poder inherentes al
capitalismo.
Esta falsa oposición presenta al
mercado como un mecanismo
neutral y eficiente, mientras que la
intervención estatal se percibe como
una distorsión externa. Lo cierto es
que el mercado y el Estado
capitalista son interdependientes en
la reproducción del sistema
capitalista.
Lejos de ser un árbitro neutral, el
Estado capitalista interviene para
garantizar las condiciones de
acumulación del capital, ya sea
mediante leyes laborales que
precarizan el trabajo, subsidios,
represión de movimientos obreros,
La dicotomía libre
respaldo coercitivo, entre otros.
mercado-intervención estatal, ignora
q ambos son elementos
complementarios del capitalismo. El
neoliberalismo, por ej., ha requerido
una intervención estatal masiva para
desregular mercados, privatizar
servicios públicos y rescatar
instituciones financieras.
La ideología del libre mercado, promovida por think tanks,
medios de comunicación y otros defensores, es un
componente hegemónico del capital que oculta la
intervención estatal constante en favor de la burguesía y de
la acumulación de su riqueza.
Notas random encontradas de X-Twitter. La mayoría pertenecen a la
cuenta Omar Montoya Suárez (@OmarMontoyaSua1) Economista
colombiano; especialidad en Gerencia y Tecnología; Maestría en
Investigación de Operaciones y Estadística; Doctor en Ciencias de la
Educación. Docente universitario.
Selección y edición de @sifuentes
23 agosto 2025