1.
Homero y la visión del hombre y la comunidad griega arcaica (Kitto)
Importancia cultural: Homero es “el primero y más grande de los poetas europeos”. La Ilíada y
la Odisea fueron la “Biblia de los griegos”, base de su educación y de la vida moral y política.
Función social: los poemas no eran solo literatura, sino formación ética, jurídica y cívica.
Modelaban conductas, daban vocabulario moral y servían como referencia en debates públicos.
Temas centrales:
Ilíada: la cólera de Aquiles y sus efectos sobre el orden humano.
Odisea: el regreso (nostos) y la astucia (metis) de Odiseo.
La gloria (kléos), la justicia superior, la tensión entre destino divino y responsabilidad humana.
Visión del hombre y comunidad: los héroes representan un ideal aristocrático competitivo (areté
= excelencia), pero también muestran humanidad (patetismo, ternura, humor). La comunidad
se cohesionaba alrededor de estas epopeyas, que eran recitadas en público por rapsodas.
Unidad moral y artística: pese a la “cuestión homérica” (autoría y estratos), Kitto insiste en la
coherencia estructural y en la enseñanza moral implícita: el hombre debe medir sus actos
frente al destino y a la comunidad.
Valor educativo: Homero dio un marco común de identidad cultural y moral a los griegos
arcaicos, siendo referencia durante siglos.
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2. Adrados: pensamiento arcaico y comunidad ateniense
Moral aristocrática en Homero:
Es competitiva (agonal): buscar ser el mejor, alcanzar la gloria, evitar el deshonor.
La areté se asocia a linaje y nobleza, más que a virtudes morales universales.
Los poemas homéricos son idealizados como “paraíso perdido” de la aristocracia y funcionaron
como instrumento educativo durante siglos.
Restricciones sociales: el deseo de gloria debía equilibrarse con la opinión pública y las normas
colectivas.
Transformación hacia la polis:
Con el tiempo, la areté se orienta al servicio de la ciudad: Tirteo, Solón y otros muestran que el
valor individual se mide por el beneficio o ruina de la polis.
El paso de la aristocracia a la polis significó ampliar la participación política: los nobles ya no
monopolizan la justicia, el culto y el poder; reformas (Solón, tiranos, Clístenes) integran a más
ciudadanos.
Pensamiento religioso y racionalización:
De los dioses caprichosos homéricos se pasa a concepciones más racionales (Heráclito: logos,
Jenófanes: dios como razón).
Esto influye en la idea del hombre: la sophrosyne (medida) y la justicia se convierten en ideales
para la vida comunitaria.
Resultado: la comunidad ateniense se construye sobre la base de estas transformaciones: de
un ideal aristocrático individualista y heroico (Homero) hacia un ideal cívico, centrado en la
polis, que desembocará en la democracia.
En síntesis:
Homero dio a los griegos arcaicos un marco común de identidad, educación y moral, exaltando
el ideal heroico pero también mostrando humanidad.
Adrados muestra cómo ese sistema de pensamiento arcaico (competitivo, aristocrático,
religioso) se transformó poco a poco en un orden cívico basado en la polis, la justicia y la
participación, preparando el camino para la democracia ateniense.