TÍTULO:
“Enderezados para la Unidad”
Jesús sana a una mujer en el día de reposo
10
Enseñaba Jesús en una sinagoga en el día de reposo; [a] 11 y
había allí una mujer que desde hacía dieciocho años tenía
espíritu de enfermedad, y andaba encorvada, y en ninguna
manera se podía enderezar. 12
Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu
enfermedad. 13
Y puso las manos sobre ella; y ella se enderezó luego, y
glorificaba a Dios.
14
Pero el principal de la sinagoga, enojado de que Jesús
hubiese sanado en el día de reposo,[b] dijo a la gente: Seis
días hay en que se debe trabajar; en estos, pues, venid y sed
sanados, y no en día de reposo.
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TESIS:
Reconocer que para la unidad del cuerpo de Cristo —en la
iglesia y en el liderazgo se requiere que soltemos las
encorvaduras espirituales que nos impiden caminar rectos.
Jesús sigue viendo, llamando y tocando para enderezar lo
que el tiempo, el orgullo o la herida han doblado.
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INTRODUCCIÓN (2 min)
En Lucas 13:10-14
Encontramos a una mujer encorvada por 18 años.
No podía enderezarse, pero nunca dejó de asistir a la
sinagoga.
Su cuerpo estaba doblado, pero su fe seguía de pie.
Hoy no vemos muchas encorvaduras físicas, pero sí muchas
espirituales: en la iglesia, en los líderes, en los pastores.
Cargas, resentimientos, egos, heridas del pasado y
diferencias no resueltas nos doblan y roban la visión.
Si no las soltamos, la unidad —esa marca que nos debe
identificar como iglesia y cuerpo pastoral— se debilita.
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PUNTO 1 (7 min): JESÚS VE Y LLAMA A LOS
ENCORVADOS FIELES
La mujer encorvada estaba enferma, limitada, pero presente.
No se rindió, y un día, Jesús la vio y la llamó.
Aplicación iglesia:
Aunque te sientas doblado, no te alejes del lugar donde Cristo
te puede tocar.
Aplicación pastores y líderes:
La encorvadura no siempre es pecado; a veces es una herida
o carga no resuelta. Y así como Jesús vio a esta mujer,
también ve a los que sirven, pero llevan peso en el corazón.
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PUNTO 2 (10 min): EL TOQUE DE JESÚS ENDEREZA Y
UNE
Un toque de Jesús devolvió a la mujer postura, dignidad y
adoración.
En nuestra realidad pastoral, hay encorvaduras que no son
físicas pero que doblan el corazón del liderazgo:
egos, resentimientos, competencia, posiciones egoístas,
señalamientos ocultos.
Si no soltamos estas cargas, no podremos caminar unidos
como cuerpo pastoral, ni reflejar a Cristo ante la ciudad.
Aplicación: La unidad no se logra solo con reuniones;
Se logra cuando perdonamos, cedemos y permitimos que el
Espíritu Santo sane lo torcido entre nosotros.
ASPACEP y la iglesia local serán más fuertes si cada uno
decide soltar lo que lo ha encorvado contra su hermano.
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CONCLUSIÓN (3 min)
La mujer no fue liberada por su asistencia, sino por la
intervención divina.
Pero su constancia la posicionó para el milagro.
Hoy, Jesús nos ve como iglesia, como líderes y como
pastores, y nos dice: “Enderézate, y camina unido”.
No podemos permitir que las cargas personales rompan la
unidad del cuerpo.
Si soltamos lo que nos dobla, el Señor nos enderezará para
reflejar su gloria juntos.
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ORACIÓN Y MINISTRACIÓN FINAL (3 min)
Señor Jesús, hoy reconocemos que hemos estado
encorvados en nuestro interior.
Hemos cargado resentimientos, orgullo, heridas y posturas
que nos han separado unos de otros.
Hoy venimos a tus pies, para que nos toques y nos
endereces.
Como iglesia y como cuerpo pastoral, soltamos toda
encorvadura que afecta la unidad.
Sana nuestras relaciones, alinea nuestros corazones y
haznos caminar como un solo cuerpo que refleja Tu Reino.
En Tu nombre, declaramos que hoy nos levantamos… juntos,
erguidos y en unidad. Amén.