ALAN TURING 100 AÑOS: Lo que le debe la informática
Si no se hubiera suicidado y hubiera alcanzado los 70 años de edad, Alan Turing habría
conocido los ordenadores personales. Pero no llegó. Falleció en 1954. Sin embargo, dejó una
base sólida para poder construir ordenadores para las siguientes generaciones. El mérito de
Turing ha estado callado durante años, pero poco a poco ha ido saliendo a la luz y este año se
celebra con mucho ruido en el centenario de su nacimiento.
Descodificador Bombe. Turing y sus compañeros de trabajo lo desarrollaron para descodificar
los mensajes codificados con la máquina Enigma durante la Segunda Guerra Mundial. Ed. Chris
Rimmer/CC BY-ND
¿Por qué no? Una máquina podría trabajar leyendo datos desde una cinta larga, realizando un
cálculo a partir de esos datos y anotando el resultado del cálculo en la misma cinta. Pero para
que esto sea posible, la máquina debe utilizar un algoritmo, un algoritmo programable. Dicho
de forma muy sencilla, este fue el argumento que Alan Turing publicó en el artículo "On
computable numbers" de 1936. El dispositivo que propuso, conocido como la máquina de
Turing, ha sido una de sus grandes aportaciones, uno de los pilares de la teoría de la
computación.
"Los fundamentos matemáticos de la informática completan un caso especial", afirma Jesús
Ibáñez, profesor de informática de la UPV, "en la mayoría de las ingenierías, primero viene la
necesidad, luego la técnica y luego las teorías para superar los obstáculos. En informática,
gracias a Turing y otros pensadores, se conoció la teoría cuando las computadoras aún eran un
sueño". Esta idea ha sido muy destacada por los informáticos en la celebración del centenario
de Turing.
La máquina de Turing no era necesariamente un dispositivo físico, aunque el mismo aparato es
factible. El principal valor reside en el concepto; la interpretación que se hace a menudo es la
descripción de la CPU de los ordenadores actuales. "Para mí es mucho más que eso", dice
Ibáñez, "porque la máquina de Turing tiene en su interior el concepto básico del algoritmo".
El algoritmo no es sólo un procedimiento de pasos necesarios para hacer algo. El objetivo del
concepto anterior al turing es mayor. "Leibniz tenía una metáfora muy bonita", explica Ibáñez.
"Cuando su proyecto filosófico científico triunfó, no lo pensaríamos, sino que lo calcularíamos.
Para resolver una diferencia entre dos saberes, calculemos cuál es la respuesta". El algoritmo
sería un procedimiento para transmitir cualquier sabiduría, un lenguaje específico para
transmitir ideas sin ambigüedad.
Ed. © HNF
Los matemáticos de la época de Turing buscaban una forma de traducir cualquier conocimiento
al lenguaje de la lógica, que permitía crear algoritmos y procesarlos con una máquina. "No se
buscaban computadores, sino cerebros electrónicos; no se querían mecanizar nuestras tareas
físicas, sino nuestras tareas mentales", dice Ibáñez.
El propio Turing lo buscó. Trabajó mucho en este campo, definió su máquina con gran éxito
porque sirve para analizar la idea de la computabilidad de una manera muy sencilla. "Cuando
en la actualidad se inventa cualquier tipo de computación, lo primero que se hace es afirmar
que es equivalente a la máquina de Turing. ¿Por qué? Porque más que eso nunca se ha
conseguido". Y es que Turing estudió matemáticamente si toda la sabiduría era computable o
no. Y se dio cuenta de que no. No se puede codificar todo el conocimiento con un algoritmo. Y
fue el final de la vieja idea del algoritmo y la idea básica de la teoría de la computación. Era el
año 1936.
Mensajes alemanes
Durante toda la década de 1930 se produjo una fuerte tensión política entre Alemania y el
resto de Europa. En 1939 la tensión política se convirtió en guerra. Hasta entonces Inglaterra,
Francia y Polonia trabajaron juntos para descodificar los mensajes del ejército alemán. Pero
Hitler entró en Polonia y en poco tiempo ocupó la mitad de Francia. Sólo había decos ingleses.
Tuvieron que reforzar su capacidad de descodificación, para lo que Turing y otros matemáticos
fueron llevados al Bletchley Park, sede secreta de los decodificadores.
Los alemanes estaban codificando mensajes con la máquina Enigma desde 1930 --una máquina
de Turing. El dispositivo codificaba el mensaje mediante ruedas electromecánicas. Una vez
codificada una letra, las ruedas giraban y creaba el código de la letra siguiente según otro
código. Por eso no se podía descodificar basándose en las frecuencias de las letras. Antes de la
Segunda Guerra Mundial, los polacos trabajaron para descodificar los mensajes alemanes. Para
ello desarrollaron una máquina llamada Bombe. Pero entraron en la guerra y los alemanes
complicaron el sistema de codificación añadiendo más ruedas a Enigma.
Jesús Ibáñez es profesor de la Facultad de Informática de la UPV en Donostia. Se encuentra en
la sección de Lenguajes y Sistemas Informáticos, donde imparte clases de Informática Teórica,
entre otras, el trabajo de Turing. Ed. Guillermo Roa/Fundación Elhuyar
"La criptografía siempre es una guerra contra el tiempo", dice Ibáñez. Turing y sus compañeros
tuvieron que hacerlo rápidamente. Sabían que Enigma nunca codificaba una letra consigo
misma. Una R original nunca creaba una R en el mensaje codificado. Y una vez los alemanes
enviaron una prueba con la letra T repetida. Los decos se dieron cuenta de ello porque no
aparecía T en el mensaje. Además, en los mensajes aparecían frases concretas del tipo Heil
Hitler. Trabajaron con este tipo de pistas y desarrollaron una máquina para descodificar los
mensajes alemanes, a la que también llamaron Bombe. En parte por eso, los alemanes
perdieron la guerra. También se quiere celebrar en Turing.
Y no sólo por ganar. El trabajo de Turing ha estado muy callado durante años. Por un lado,
porque durante muchos años fue un secreto el trabajo realizado durante la guerra. Y además,
por la homosexualidad de Turing, porque los propios ingleses no ampliaron su mérito. Han
tardado años en dar la vuelta y la celebración del centenario quiere contribuir a ello.
Un test pensable
Terminada la guerra, la investigación sobre los ordenadores se centró en otros objetivos
militares. Pero el interés teórico de Alan Turing no se redujo. ¿Puede una máquina pensar? A
esta pregunta respondió afirmativamente en el artículo "Computing Machinery and
Intellingence", en 1950. Y si una máquina tiene capacidad para pensar, dijo, ¿cómo la
diferenciaríamos de una persona? La propuesta de Turing consistía en realizar un test, el
famoso test de Turing. Es una conversación entre máquina y persona que es analizada por una
segunda persona. Si este último no distingue entre la máquina y la persona, esa máquina ha
superado el test de Turing.
Bletchley Park. Dentro de esta típica casa victoriana inglesa, el principal centro de
descodificación de mensajes alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Ed. Draco2008/CC
En 2012 todavía no hay máquinas de este tipo, pero hay expertos que creen que en las
próximas décadas se conseguirá una. Otros no están seguros. Ya hay programas que ganan en
ajedrez a cualquier ser humano, pero no existe para jugar al póker.
"La inteligencia artificial a veces alcanza grandes éxitos en diferentes ámbitos. Si este ámbito es
muy limitado, no tendrá éxito en otros ámbitos". Ibáñez considera que la vía para superar el
test de Turing no puede ser la especialización de la máquina. Y para no perder el valor del
propio test, el propio juez del test no debería saber que está haciendo el test. A lo largo de la
charla "habría que darse cuenta de si el otro es una máquina o no, sin buscarlo por sí mismo".
Cada año hay un concurso para intentar superar el test de Turing. En la competición de 2011, el
ganador fue Rozette, el interlocutor robótico del programador Bruce Wilcox, el que más
posibilidades tuvo de superar el test. Uno de los jueces escribió en la revista NewScientist que
el resultado sigue siendo "decepcionante", y que es fácilmente perceptible que los programas
no son humanos.
Películas Blade Runner (Philip K. Do androids dream with electric sheeps de Dick? basado en el
libro) presenta androides a punto de superar un test similar. Es ciencia ficción. De hecho, hoy
en día las aplicaciones informáticas utilizan lo contrario, es decir, las máquinas y programas
actuales no son capaces de superar este tipo de test, por lo que basta con aplicar un sencillo
test para descartar la publicidad automática (spam a). El ejemplo habitual en Internet es el
sistema CAPTCHA, que hace referencia a Turing en su nombre: Completely Automated Public
Turing test to tell Computers and Humans Apartamentos es el acrónimo.
Sin embargo, los programadores siguen tratando de imitar un diálogo entre seres humanos.
Precisamente, coincidiendo con el centenario del nacimiento de Turing, el concurso de 2012 se
celebrará en el Bletchley Park, lugar en el que Turing realizó sus trabajos de descodificación
durante la Segunda Guerra Mundial.
Ed. © Buchachon Petthanya/350RF
Mitchell Kapor y Ray Kurzweil apuestan por 10.000 dólares. El primero no cree que haya
máquinas que superen el test para el año 2029 y el segundo opina que sí.
El test de Turing tiene como objetivo medir la inteligencia de una máquina analizando su
capacidad de pensar. En cualquier caso, aunque un programa superase el test, no existe la
posibilidad de que sea luz inteligente.
El propio Jesús Ibáñez tiene dudas sobre cómo superar el test: "¿Se superará? Pues según la
pasión que le ponemos. Si nosotros sabemos en qué consiste la inteligencia artificial y sabemos
en qué puede ser buena la máquina, entonces podemos buscar los puntos débiles de la
máquina. Por ejemplo, si el punto débil de la máquina es que no sabe imitar el canto de los
pájaros, pues lo pediremos y diremos que es necesario para superar el test de Turing.
Buscaremos trucos para mantener nuestro orgullo de especies".
Ha pasado un siglo desde que nació Turing y todavía no se ha superado su test. Nadie sabe
cuántos años serán necesarios para ello, pero los expertos están convencidos de que será antes
del próximo centenario.
Turing y biología
En 1952, Alan Turing publicó un artículo para dar una solución matemática a un problema
biológico: la morfogénesis. Los organismos complejos surgen de una sola célula, de un
embrión, y en tiempos de Turing estaba claro que los embriones son células esféricas,
totalmente simétricas. Por lo tanto, ¿cómo era posible especializar las nuevas células que se
crean de allí para dar una estructura concreta? Se produce una asimetría ordenada a partir de
la simetría.
Turing explicó que el embrión es homogéneo, lineal, pero sólo aparentemente. "Es una teoría
matemática bastante profunda. Da importancia a la discontinuidad", afirma el informático de la
UPV, Jesús Ibáñez. Inmediatamente después del desarrollo del embrión se rompe la
continuidad y aparece la estructura espacial. La información para que esto ocurra, decía Turing,
debía estar escrita en las moléculas del embrión. Y así están: Se trata de genes HOX,
fragmentos de ADN que contienen la información de la estructura de los organismos. Los
biólogos encontraron a Turing 30 años después de su muerte.
Apple, Google y Turing
Se han propuesto enlaces entre Alan Turing y dos empresas informáticas de hoy, Apple y
Google. En el caso del primero se habla del logotipo de la empresa: una manzana,
originalmente del color de un arco iris, con un agujero dejado por una mordedura. Se ha
mencionado que este símbolo de Apple hace referencia a la muerte del homosexual Turing a
morir en picado de una manzana envenenada. Sin embargo, el logotipo no es un homenaje a
Turing, reconocido por el diseñador y la empresa.
En el segundo caso, el enlace se realiza con el buscador Google. Según algunos, este buscador
es el primer programa que superará el test. O por lo menos está en camino. De hecho, para
realizar cada vez mejores búsquedas, los programadores se esfuerzan por comprender cada vez
más el lenguaje natural. Google ha metido mucho dinero en ello y está obteniendo resultados.
Ya puede interpretar una frase de cinco palabras para realizar una búsqueda (las preguntas más
habituales del ser humano son frases de diez/quince palabras). Está por ver que es la vía para
superar el test, que en definitiva es una conversación. Además, muchos críticos afirman que el
buscador no da respuestas concretas, sino muchas opciones. Pero quizá no sea un argumento
sólido. "Lo que hacen Google y otros recursos de inteligencia artificial es imitar el razonamiento
aplicando la estadística", afirma el informático de la UPV Jesús Ibáñez. Ibáñez duda: "Yo no
diría que los seres humanos hacemos cosas parecidas".